TRAGO AMARGO
Cita central: Rut 1:20-21
Santiago 1:22-27 \ Hebreos 12:1-2 \ (MOSTRAR EN PP)
Ejemplo de los dones y el carácter
CORAZÓN PALPITANDO CON RAÍCES
TODO PASA (EJEMPLO PARA INTRO DEL REY)
Definición: Amargura (n.) - Sentimiento de tristeza, resentimiento o descontento
profundo.
Sinónimos:
- Resentimiento
- Tristeza
- Desilusión
- Descontento
(PP)
ETIMOLOGÍA:
La palabra "amargura" proviene del latín "amargus", que se relaciona con la raíz
indoeuropea "*amer-", que significa "ser amargo" o "estar enfadado". Esta raíz se
encuentra también en otras lenguas romances, como:
EVOLUCIÓN SEMÁNTICA:
La palabra "amargura" inicialmente se refería al sabor amargo, pero con el tiempo
adquirió connotaciones emocionales, pasando a describir sentimientos de tristeza,
resentimiento y descontento.
Curiosidades:
- La palabra "amargura" está relacionada con la palabra "amargo", que se utiliza para
describir un sabor intenso y desagradable.
- En algunos contextos, "amargura" puede ser sinónimo de "resentimiento" o "rencor".
¿QUÉ ES LA RAÍZ DE AMARGURA?
En el griego del Nuevo Testamento, “amargura” proviene de una palabra que significa
punzar. Su raíz hebrea agrega la idea de algo pesado. Finalmente, el uso en el griego
clásico revela el concepto de algo fuerte. La amargura, entonces, es algo fuerte y
pesado que punza hasta lo más profundo del corazón.
La amargura no surge automáticamente si alguien te ofende. Mas bien es una reacción
a esa ofensa o situación difícil que en ocasiones es injusta. Realmente no tiene
importancia si la ofensa es o no intencional. Si la persona ofendida no permite que El
Señor le ayude en un proceso de sanación, su amargura le hará creer que el mismo
“ofensor” lo único que quiere es lastimarlo. Cada acción del supuesto agresor se
interpretará como una nueva ofensa. La amargura es tan tóxica que prontamente se
puede convertir en la forma “natural” de responder a todo lo que nos acontece y rodea.
Y esto a su vez, trae el peligro de convertirse en una forma de vida. La amargura no
viene sola, por lo regular la acompañan la autocompasión, los sentimientos heridos, el
enojo, el resentimiento, el rencor, la venganza, la envidia, la calumnia, los chismes, la
paranoia, las maquinaciones vanas y el cinismo.
El relato de la vida de Noemí se encuentra en el libro de Rut, el cual se narra en los
tiempos de los jueces, tiempos de una desintegración total. A causa de sus pecados,
Dios había enviado hambre a la tierra de Canaán.
“También quebrantaré el orgullo de su poderío, y haré sus cielos como hierro y
su tierra como bronce. Y sus fuerzas se consumirán en vano, porque su tierra no
dará su producto y los árboles de la tierra no darán su fruto”, Levítico 26:19-20.
(PP)
Debido a esta situación en Belén, Elimelec decidió partir hacia Moab junto a su esposa
Noemí, y sus dos hijos. Al parecer, en Moab había suficientes víveres, pero era un país
pagano. Debió costarle mucho a Noemi dejar a sus familiares y amistades, pues era
una mujer amorosa y agradable, como su mismo nombre lo dice, pues significa “mi
gozo”, “mi dicha”, “agrado del Señor”. Ella era una mujer del pueblo de Dios, una mujer
de fe.
Elimelec hubiera podido esperar en Dios, como hicieron muchos de los que se
contentaron con lo que tenían. Hubiera podido preguntar y establecerse en alguna
región, en alguna tribu de Israel que estuviera cerca de Moab. Al moverse, no hizo la
voluntad de Dios, pues era hebreo y como tal tenía la promesa de que en épocas de
hambre tendrían abundancia:
“Teman al Señor, ustedes Sus santos, pues nada les falta a aquéllos que Le
temen. Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, pero los que buscan al
Señor no carecerán de bien alguno” (Sal. 34:9). PP
A pesar de esta verdad, él se fue a una tierra donde no honraban a Dios.
Debemos tener mucho cuidado con la impaciencia y salir del lugar de donde el Señor
nos ha enviado a pesar de que surjan situaciones que no sean de nuestro agrado.
Para aquellas que están casadas, las decisiones que tomen sus esposos, sean
correctas o no, siempre afectarán a la familia completa. Es por esto que una de las
oraciones diarias que deben hacer como esposos es para que el Señor dé sabiduría en
la toma de decisiones, y que puedan responder en obediencia.
Noemí quedó viuda. No me imagino cuán difícil debió ser ese momento para ella:
estar en tierra extranjera, con dos hijos, y ahora teniendo que afrontar nuevas
responsabilidades. Cuánto sufrimiento debió tener al perder a su amado.
Sus hijos, en vez de ayudar a su madre viuda, se casan con dos moabitas. La ley judía
prohibía el matrimonio con extranjeros, algo que trajo más sufrimiento a la vida de
Noemí. Pero Noemí quiso a sus nueras y mantuvo una relación afable. Me imagino que
con el único interés de que vieran en ella al Dios que amaba, para que ellas también
pudieran llegar a amarle.
En un periodo de 10 años, sus hijos también mueren. Noemí pierde a su esposo, a sus
hijos, y se encuentra en tierra extranjera donde no adoran a su Dios. Se había
marchado de Belén joven, con esposo e hijos, y ahora solo tenía un vacío, dolor y
tristeza. ¿Quién la consolaría?
“Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de
espíritu”, Salmo 34:18.
Hemos pasado o conocemos muchas personas que han pasado o están pasando por
sufrimiento. Personas que están agobiadas, en quienes vemos una necesidad de amor
y dulzura. Como cristianos debemos recordar que el Señor nos manda a que llevemos
los unos las cargas de los otros.
LA MISERICORDIA DE DIOS EN LA VIDA DE NOEMÍ
Noemí amaba su pueblo de origen. Aunque Moab le había dado sustento en tiempos
de necesidad, no pensaba permanecer allí, pues solo podía llenarla de gozo la tierra de
donde era el templo de Dios.
El Señor tuvo misericordia de su pueblo. Regresó la abundancia, así que de inmediato
Noemí regresó a su tierra de origen. En el viaje de regreso, Noemí les suplicó a sus
nueras, Orfa y Rut, que regresaran con sus familias. Eran tres viudas afligidas. Noemí
las animó para que buscaran la felicidad en su tierra, ya que para ellas como moabitas
no lo lograrían en Belén.
ORFA SE DESPIDE DE NOEMÍ Y REGRESA A SU TIERRA IDÓLATRA, PERO RUT
LE DIJO:
“’No insistas en que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, yo
iré, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde
tú mueras, allí moriré, y allí seré sepultada. Así haga el Señor conmigo, y aún
peor, si algo, excepto la muerte, nos separa’. Al ver Noemí que Rut estaba
decidida a ir con ella, no le insistió más”, Rut 1:16-18. PP
A pesar de que Rut vio el sufrimiento de su suegra, además de sus experiencias
amargas, Rut abandonó la idolatría de su pueblo y hace al Dios de Israel su Dios.
Al entrar Noemí con Rut a Belén de Judá, las personas decían: ¿No es esta Noemí?
(Rut 1:19). Llegó sin esposo y sin hijos, por lo tanto, Noemí pide que le llamen Mara
(amargura) (Rut 1:20-21).
LA AMARGURA DE NOEMÍ NO LE PERMITÍA VER LAS MISERICORDIAS Y
BENDICIONES DE DIOS:
Salmos 103: 2 Bendice, alma mía, á Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
(PP)
Versiculos de Ruth:
Dios conservó su vida (RUT1:1-5)
Dios bendijo de nuevo al pueblo de Israel y la condujo de nuevo a casa (1:6)
Dios en Su soberanía hizo que Rut partiera con ella y la llevó de Belén de Judá
(1:19)
Dios hizo que llegara acompañada, y Rut sería parte de su bienestar en la vejez
(1:22)
Dios preservó un pariente redentor, Booz (2:1)
Dios la lleva justo en el tiempo de la siega (1:22)
En el versículo 22 del capítulo 2 se le sigue llamando Noemí y no Mara, pues la vida de
ella cambiaría con Rut. Las circunstancias cambian. Ahora Rut, con el cariño que le
tenía a su suegra que ya era anciana y no podía trabajar, sale a espigar para poder
traer comida para ambas, y lo hace en el campo de Booz, el cual era pariente del
esposo de Noemí.
Noemí ya no estaba controlada por la amargura, y estaba dispuesta ayudar a Rut con
sus consejos para que pudiera llegar en matrimonio con Booz. Por lo tanto, Booz
redime la heredad de Elimelec. El Señor permitió que tuvieran un hijo.
“Entonces las mujeres dijeron a Noemí: ‘Bendito sea el Señor que no te ha
dejado hoy sin redentor; que su nombre sea célebre en Israel’” (4:14).
La vida de Noemí nos enseña cómo los planes de Dios van más allá de nosotras
mismos, y cómo a pesar de las circunstancias difíciles a nuestro alrededor, todavía
podemos seguir viendo su fidelidad y cuidado en medio nuestro.
Dios tenía un plan mucho mayor en la vida de Noemí, y su plan para con ella sería la
bendición para nosotras hoy. Noemí tuvo el privilegio de ser la abuela de OBED, padre
de Isaí, y el padre de David, los cuales están en la genealogía de Cristo, Aquel que
vendría a redimir a los suyos de una vez y para siempre.
Que la vida de Noemí nos enseñe a descansar en la soberanía de Dios y a
recordar que Él obra de maneras que no comprendemos en medio del
sufrimiento, pero sin dejar de estar a favor de los suyos. En Él tenemos
esperanza.
Hebreos 12:15 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando
alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
Hebreos 12:14-15 Nueva Traducción Viviente (NTV)
14 Esfuércense por vivir en paz con todos y procuren llevar una vida santa, porque los
que no son santos no verán al Señor. 15 cuídense unos a otros, para que ninguno de
ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz
venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos.
ALGUNAS CAUSAS DE LA AMARGURA SON:
Cuando nos ha sido quitado o hemos perdido algo.
Cuando tenemos circunstancias que no podemos cambiar.
Cuando alguien nos ha herido.
Cuando nos alejamos de Dios.
Jeremías 2:19 Dios Habla Hoy (DHH)
“ 19 Tu propia maldad te castigará, tu infidelidad te condenará. Piensa y verás lo malo
y amargo que ha sido que me abandones y que no me hayas honrado, a mí, que soy el
Señor tu Dios. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.”
Nos amargan los celos.
Nos amarga cuando no recibimos lo que deseamos y muchas otras cosas más.
SEÑALES:
1- Queja y murmuración continua. A todo le encuentra un lado negativo.
Job 10:1 “Está mi alma hastiada de mi vida; Daré libre curso a mi queja, Hablaré con
amargura de mi alma.”
2- Todo el tiempo está enojado y maldice de continuo.
3- Constantemente todo lo ve negativo y recuerda con sumo detalle todo lo que le
pasó. Se vuelve un registro humano de nombres, cosas, palabras y circunstancias que
le hirieron o le molestaron. Escuche a alguien bien cercano a mí recordar como su
hermana se había comido unas uvas dispuestas para la despedida de un año viejo y la
culparon a ella. Esto ocurrió hace más de 70 años cuando todos los hermanos eran
niños. Increíblemente, cuando me lo contó todavía estaba molesta.
4- Finalmente, en ocasiones la persona con raíz de amargura se aísla pues llega a la
falsa conclusión de que todos quieren hacerle daño. (PP)
MINISTRACION Y SANTA CENA