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Causas y Efectos del Estrés en la Salud

El Estres
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Introducción

En el presente trabajo vamos a tratar el tema de estrés que es una respuesta


natural de nuestro cuerpo y mente ante situaciones que percibimos como
desafiantes o amenazantes. Es como una alarma interna que nos prepara
para enfrentar situaciones difíciles. Sin embargo, cuando el estrés se vuelve
crónico o excesivo, puede tener un impacto negativo en nuestra salud física
y mental. Así también como que lo causa, que podemos hacer para evitarlo
y otras interrogantes más importantes.
¿Qué es el Estrés?
El estrés es la forma en que el cerebro y el cuerpo responden a un desafío o
exigencia. Cuando está estresado, su cuerpo libera ciertas hormonas. Las
hormonas son sustancias químicas que se mueven por el torrente sanguíneo
y controlan el funcionamiento de las diferentes partes del cuerpo. Las
hormonas que se liberan cuando está estresado le ponen alerta y listo para
actuar. Pueden aumentar la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los
niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Esta respuesta a veces se conoce
como respuesta de "lucha o huida".
Todos se estresan de vez en cuando. Existen diferentes tipos de estrés.
Puede ser a corto o largo plazo. Puede ser causado por algo que sucede una
vez o algo que ocurre reiteradamente.
No todo el estrés es malo. De hecho, puede ayudarle a sobrevivir en una
situación peligrosa. Por ejemplo, un tipo de estrés es el susto que puede
sentir cuando un automóvil se detiene repentinamente frente a usted cuando
está manejando. Esta alza de hormonas le ayuda a detenerse rápidamente
para evitar un accidente. En ocasiones, un poco de estrés a corto plazo
puede resultar útil. Por ejemplo, el estrés de tener una fecha límite para la
escuela o su trabajo puede empujarle a terminar su trabajo a tiempo. Una
vez que lo termina, ese estrés desaparece.
Pero el estrés que dura mucho tiempo puede dañar su salud.
Las causas que pueden ocasionar el estrés son muchas, pero el estrés no
tiene por qué ser malo, también hay estrés positivo. En estas circunstancias
el estrés actúa como un proceso general de adaptación de los individuos al
medio. Por ejemplo, el estrés puede aparecer cuando alguien tiene frío
tensando los músculos para producir calor, cuando se produce un esfuerzo
para hacer la digestión o cuando alguien se duerme menos para estudiar.
El estrés es imprescindible para la vida. Tenía todo el sentido hace miles de
años cuando el ser humano se dedicaba a la caza y éste le alertaba del
peligro. Ahora las adversidades son muy diferentes y las situaciones
cotidianas o laborales nos llevan a activar ese mecanismo de estrés sin
necesidad de que nuestra vida corra peligro. Según Víctor Pérez
Sola, director del Servicio de Salud Mental del Hospital del Mar, en
Barcelona, e investigador del Cibersam, Intrínsecamente no es malo. Si,
por ejemplo, una persona tiene que presentarse a un examen y no tiene ese
nivel de alerta o de estrés, su rendimiento bajará. En el otro extremo, si el
nivel de estrés y alerta es más alto del que se tolera, la persona se
bloqueará”. Así pues, un poco de estrés “saludable” permite a la persona
rendir mejor y ser más resolutiva.

¿Que causa el estrés?


El estrés es una respuesta natural de nuestro cuerpo ante situaciones que
percibimos como desafiantes o amenazantes. Las causas del estrés son muy
variadas y pueden afectar a cada persona de manera diferente. Aquí te
presento algunas de las situaciones más comunes que pueden generar
estrés:
Causas externas:
• Eventos de la vida: Cambios importantes como mudanzas, divorcios,
pérdidas de seres queridos, cambios de trabajo, jubilación, etc.
• Problemas laborales: Excesiva carga de trabajo, plazos ajustados,
relaciones laborales conflictivas, falta de reconocimiento, etc.
• Problemas económicos: Dificultades financieras, deudas,
incertidumbre económica, etc.
• Relaciones personales: Conflictos familiares, problemas de pareja,
amistades tóxicas, etc.
• Enfermedades: Enfermedades crónicas propias o de seres queridos,
visitas al médico, tratamientos médicos, etc.
• Factores ambientales: Ruido, contaminación, hacinamiento, etc.
Causas internas:
• Personalidad: Personas perfeccionistas, con alta necesidad de
control, con baja autoestima, etc.
• Pensamientos negativos: Catastrofismo, preocupación excesiva,
rumiación de pensamientos negativos, etc.
• Estilo de vida: Falta de sueño, mala alimentación, sedentarismo,
consumo excesivo de sustancias (alcohol, cafeína, nicotina), etc.
• Expectativas poco realistas: Establecer metas demasiado altas o
imposibles de alcanzar.
Es importante destacar que lo que causa estrés a una persona puede no
causar estrés a otra. Cada individuo tiene una tolerancia al estrés diferente y
lo que para uno puede ser un desafío, para otro puede ser una situación
relajante.

Signos y síntomas que causas el estrés


Los síntomas de estrés pueden estar afectando tu salud, aunque no lo sepas.
Puedes culpar a la enfermedad de ese molesto dolor de cabeza, de tus
problemas para dormir, de sentirte indispuesto o de tu falta de
concentración en el trabajo. Pero es posible que el estrés sea realmente la
causa.
El estrés puede manifestarse de diversas maneras, tanto a nivel físico como
emocional y psicológico. Es importante estar atentos a estas señales para
poder tomar medidas y manejarlo de forma adecuada.
Síntomas Físicos
• Dolores: De cabeza, musculares, de espalda.
• Fatiga: Sensación de cansancio constante, incluso después de
descansar.
• Problemas de sueño: Insomnio, dificultad para conciliar el sueño,
despertares frecuentes.
• Cambios en el apetito: Comer en exceso o perder el apetito.
• Problemas digestivos: Indigestión, acidez, estreñimiento o diarrea.
• Problemas respiratorios: Respiración acelerada, sensación de ahogo.
• Cambios en el sistema inmunológico: Mayor susceptibilidad a
resfriados y enfermedades.
• Problemas cardiovasculares: Aumento de la presión arterial,
palpitaciones.

Síntomas Emocionales
• Ansiedad: Sensación de nerviosismo, inquietud, preocupación
excesiva.
• Irritabilidad: Mayor facilidad para enojarse o perder la paciencia.
• Depresión: Sentimientos de tristeza, desesperanza, pérdida de interés
en actividades que antes disfrutabas.
• Aislamiento social: Tendencia a evitar a las personas y las
situaciones sociales.
• Cambios de humor: Pasando de la euforia a la tristeza sin una razón
aparente.

Signos Conductuales
• Dificultad para concentrarse: Problemas para prestar atención,
olvidar cosas con frecuencia.
• Problemas de memoria: Dificultad para recordar información.
• Abuso de sustancias: Alcohol, tabaco, drogas como forma de
automedicarse.
• Cambios en los hábitos: Alteraciones en los patrones de sueño,
alimentación o ejercicio.
• Comportamientos impulsivos: Tomar decisiones apresuradas sin
pensar en las consecuencias.
Es importante recordar que no todos experimentamos el estrés de la misma
manera. Algunos de estos síntomas pueden ser causados por otras
condiciones médicas, por lo que si te sientes preocupado, es recomendable
consultar a un profesional de la salud.

Tipos
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), el estrés, en su fase
normal, tiene dos tipos:
• Estrés agudo: es un estrés que se ocasiona en un breve periodo de
tiempo y normalmente desaparece con rapidez. Es frecuente en todo
el mundo, aparece cuando se vive un proceso nuevo o excitante, o
cuando se pasa por situaciones complicadas, como rupturas de
pareja. Dado al escaso tiempo que dura no suele ocasionar problemas
importantes para la salud.

• Estrés crónico: se padece durante un periodo de tiempo más


prolongado que el estrés agudo. Este tiempo puede variar desde
varias semanas a meses. Las personas que padecen este tipo de estrés
pueden acostumbrarse tanto a la situación de activación, que pueden
llegar a no darse cuenta de que lo viven y acaban sufriendo
problemas de salud. Suele aparecer cuando las personas no ven una
salida a una situación compleja y deprimente, algunas veces aparece
por una experiencia vivida en la niñez que se interioriza y se
mantiene latente desde entonces.

Diagnóstico
La forma más generalizada para diagnosticar el estrés es mediante una
exploración por parte de algún experto. Estos realizarán uno o varios
cuestionarios que permitirán identificar los casos de pacientes que padecen
estrés. Uno de los cuestionarios más empleados es la “escala de estrés
percibido”, (diseñada para medir el grado de estrés en determinadas
situaciones de la vida). También hay otros que valoran los sucesos vitales
estresantes o las consecuencias emocionales que pueden presentar las
personas que son sometidas a mucho estrés.
Esta escala fue diseñada por Cohen Kamarck y Mermelsteinen.
Originalmente constaba de catorce preguntas, que había que valorar entre
cero y cuatro, siendo cero nunca y cuatro siempre. Las preguntas son:
1. ¿Con qué frecuencia ha estado afectado por algo que ha ocurrido
inesperadamente?

2. ¿Con qué frecuencia se ha sentido incapaz de controlar cosas


importantes en su vida?

3. ¿Con qué frecuencia se ha sentido nervioso o estresado?

4. ¿Con qué frecuencia ha manejado con éxito los pequeños problemas


irritantes de la vida?

5. ¿Con qué frecuencia ha sentido que ha afrontado efectivamente los


cambios importantes que han estado ocurriendo en su vida?

6. ¿Con qué frecuencia ha estado seguro sobre su capacidad para


manejar sus problemas personales?

7. ¿Con qué frecuencia ha sentido que las cosas le van bien?

8. ¿Con qué frecuencia ha sentido que no podía afrontar todas las cosas
que tenía que hacer?

9. ¿Con qué frecuencia ha podido controlar las dificultades de su vida?

10. ¿Con qué frecuencia ha sentido que tenía todo bajo control?
11. ¿Con qué frecuencia ha estado enfadado porque las cosas que le han
sucedido estaban fuera de su control?

12. ¿Con qué frecuencia ha pensado sobre las cosas que le quedan por
lograr?

13. ¿Con qué frecuencia ha podido controlar la forma de pasar el


tiempo?

14. ¿Con qué frecuencia ha sentido que las dificultades se acumulan


tanto que no puede superarlas?

Tratamientos
Los expertos recomiendan tratar de reducir el estrés lo máximo posible.
Hay varias recomendaciones útiles para conseguirlo:
• Reconocer el estrés y las situaciones que lo desencadenan.
• Evitar paliar el estrés mediante hábitos poco saludables: hacen más
daño que los beneficios que se piensa que generan. Las
costumbres habituales que pueden causar daños al organismo son
comer en exceso, fumar y beber alcohol, o consumir otras drogas.
Hay muchas técnicas apropiadas para mitigar el estrés, algunas de ellas
son:
• Admitir y reconocer que hay situaciones que no se pueden cambiar,
aunque se quiera, y tratar de lidiar con ellas de la mejor forma
posible cambiando algunos aspectos para tratar de amenizarlas.

• Alejarse lo máximo de la fuente potencial del estrés.

• Hacer ejercicio de forma regular para liberar tensiones.

• Adoptar una postura más positiva ante los problemas y las


situaciones complejas.
• Aprender técnicas de relajación, como el mindfulness, realizar
actividades como yoga o Pilates.

• Aprender a poner límites si el estrés se origina por el exceso de


tareas originadas en el trabajo o en el ámbito familiar.

• Mantener una dieta saludable y equilibrada, como la mediterránea.

Otros datos
Estrés postraumático
El estrés postraumático se produce cuando el afectado ha tenido que
afrontar una situación traumática en la que estaba en riesgo algo muy
importante, incluso la propia vida o la de un ser querido. Ante ese problema
surge una reacción de miedo intenso que actúa como mecanismo de
defensa frente a las amenazas y tiende a protegernos del peligro. Puede
aparecer ante amenazas como un asalto o una violación, por ejemplo.
Después del hecho, cuando la persona afectada ve algo que le recuerda a
ese trauma, sufre una re-experimentación: recuerda la situación de forma
nítida de forma que parece que la está viviendo de nuevo, entonces
aparecen síntomas de miedo.
Se incrementan las respuestas fisiológicas, como el aumento del ritmo
cardiaco o el aumento de la temperatura, entre otras.
Una de las consecuencias de este estrés es el embotamiento mental, que
dificulta realizar acciones cotidianas como mantener una conversación o
leer. La causa es una mezcla de sentimientos de culpa o una
fuerte ansiedad que altera los procesos cognitivos.
Cuando no se sabe manejar el miedo ocasionado por el trauma se puede
llegar a cronificar. Vivir el miedo de forma crónica conlleva un desgaste
importante y desemboca en un trastorno denominado estrés postraumático.
Este trastorno no se suele quedar ahí: va empeorando con el tiempo y
aumentando en cuanto a gravedad, además suele derivar en otros trastornos
como la depresión.
Para superar el estrés postraumático, Cano Vindel recomienda informarnos
de las consecuencias que puede tener la vivencia de esa situación
complicada, conocer los síntomas que pueden aparecer y desarrollar
habilidades de manejo de las emociones para superarlas con éxito. El estrés
postraumático puede tener consecuencias que no tienen por qué ser
negativas: la experiencia se queda grabada en la amígdala (estructura
subcortical del cerebro que procesa la memoria y las emociones) y así la
persona afectada aprende y relaciona esta frente a situaciones similares,
recordando el riesgo que tiene y adaptándose para salir airoso.

Estrés laboral
La vida laboral en general tiene una serie de estresores psicosociales que, a
veces, pueden ocasionar conflictos emocionales por la existencia de, por
ejemplo, demandas no razonables o la incapacidad de seguir el ritmo de
trabajo.
Frente a las exigencias laborales, se ponen en marcha los mecanismos de
activación, se toman más rápido las decisiones, se acortan procesos de
acción, se ordenan mejor los pensamientos. De esta forma se incrementa el
rendimiento y de ese modo aumentar la productividad del trabajador.
Estrés y dolor
La aparición del estrés crónico se asocia también con el dolor. “El estrés es
un activador general. En su forma reactiva aumenta el umbral del dolor y te
prepara para la lucha. Cuando se convierte en crónico, gasta todas las
estrategias del cuerpo para aguantar las adversidades y disminuye el umbral
del dolor”. Esto significa que el dolor se nota antes. De hecho, muchas
estrategias del manejo del dolor que implican el control del estrés, como el
mindfulness o la relajación, explica Pérez Solá.

Estrés y coronavirus
La pandemia de coronavirus que se declaró en marzo de 2020 ha traído
consigo, según Cano y Pérez Solá, suficientes elementos estresores como
para esperar que aumenten los problemas de salud asociados. Así a la
incertidumbre por el futuro, los problemas económicos y la falta de
actividad física y social, que ya pueden provocar estrés de por si, se han
unido otros factores.
Según Pérez Solá, la población más afectada por el estrés y sus
consecuencias emocionales han sido los pacientes que han contraído la
Covid-19 y, sobre todo, aquéllos que aún sufren sus secuelas. Sin olvidar a
los familiares de los pacientes fallecidos, sometidos a un estrés de gran
magnitud, o a los profesionales sanitarios, muy especialmente los de
atención primaria, pero también los de asistencia especializada, sometidos a
decisiones clínicas de gran complejidad y a una sobrecarga laboral
importante.
Pérez Solá recuerda que la población más vulnerable en esta pandemia han
sido las personas con enfermedad mental, con discapacidad o en situación
de dependencia, cuyas capacidades y estrategias para hacer frente al estrés
se encuentran minimizadas respecto al resto de la sociedad.

Como prevenir el estrés


El estrés es necesario para superar las situaciones que demandan más
esfuerzo y activación: lo que es necesario prevenir es el exceso de este. Es
beneficioso saber detectar este estrés y ver si se repite de forma
innecesaria para poder frenarlo y evitar poner en riesgo la salud y el
bienestar.
A menudo la gente se topa con situaciones que requieren una mayor
inversión de energía para poder resolverlas con éxito, pero no hay que
sobrepasar el límite gastando fuerzas de forma innecesaria. Muchas veces
lo que hay que hacer es pararse y analizar el problema desde otra
perspectiva y tomar otros caminos, si es necesario. Además, ayuda tener
una mayor confianza en uno mismo y las propias capacidades para poder
solventar los contratiempos con el menor estrés posible.
Las demandas generadas por la situación que se está viviendo son
subjetivas, afirma Cano Vindel, dependen de cómo el sujeto del estrés
valore las posibilidades y las soluciones y lo que afecta a sus intereses
propios. Según el grado de valoración, la situación será más o menos
estresante dependiendo de la persona que la sufra.
Conclusión

El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes,


pero cuando se vuelve crónico puede afectar nuestra salud física y mental.
Aunque el estrés puede ser un motivador, es esencial aprender a gestionarlo
de manera efectiva. Identificar las fuentes de estrés, practicar técnicas de
relajación, cuidar nuestra salud física y buscar apoyo social son estrategias
clave para mantener el estrés bajo control. Recuerda, el estrés es una parte
normal de la vida, pero no tiene por qué controlarla. Con las herramientas
adecuadas, puedes aprender a vivir una vida más tranquila y saludable.
Bibliografía
• "Cuando el cuerpo dice NO: La conexión entre el estrés y la
enfermedad" de Gabor Maté.
• "El estrés: Cómo vencerlo" de Hans Selye.
• "Estrés Encubierto: El síndrome silencioso que amenaza sin darnos
cuenta" de Daniel López Rosett.

• [Link]

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