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La Sociedad y su Ambiente: Capítulo 1

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Reboratti - CAPITULO 1 LA SOCIEDAD Y SU AMBIENTE

La sociedad y su escenario ambiental

Sobre la posibilidad de que existan diferentes “ambientes”, digamos que en realidad esto es
solamente una simple treta metodológica destinada a entender mejor un sistema complejo y
muchas veces oscuro.

Pero en la realidad concreta, el ambiente es uno solo, un complejo y dinámico sistema de


elementos e interrelaciones que coincide con los que algunos llaman la ecosfera o también
biosfera, aquella relativamente delgada porción que incluye la superficie del globo, las capas
inferiores de la atmósfera y las superiores de la litosfera, todas caracterizadas por una
particular combinación físico-química que permite el desarrollo de la vida, organizada a su vez
en ecosistemás de diverso tamaño y complejidad, esto es, combinaciones particulares de
elementos del ambiente que tienen una dimensión territorial concreta.

el concepto de ambiente engloba a todos los elementos y relaciones que se encuentran dentro
de la biosfera, tanto los que son estrictamente naturales como los que han sido producto, en
mayor o menor grado, de la intervención humana.

el término “ambiental” se refiere solamente a lo estrictamente natural, dejando de lado lo


hecho por el hombre (lo que comúnmente se conoce como “artificial”).

por detrás de la idea de la separación del ambiente “natural” del “artificial” hay un posición
ideológica con respecto a la preferencia o supuestas virtudes del uno sobre el otro.

Naturaleza y ambiente

La idea de “ambiente” proviene de la ecología, una ciencia desarrollada en este siglo como un
desprendimiento de la biología y que estudia las relaciones entre los seres vivos y su entorno,
conjunto al que le da el nombre justamente de “ambiente”.

*la diferencia entre uno y otro es que el ambiente incluye los elementos que fueron alterados
por el hombre, mientras que los que conforman la naturaleza no lo han sido, “..la naturaleza es
lo que precede a la actividad humana”. En esta idea, el ambiente se piensa como una especie
de “colchón” entre la naturaleza intocada y el mundo artificial del hombre.

Esta división del mundo en tres sectores (la naturaleza, el hombre y sus artefactos y el
ambiente entre medio de ambos), que en la práctica cotidiana se resume en un mundo
polarizado entre la naturaleza y el hombre, despierta muchas preguntas, por ejemplo: el
hombre esta dentro de la naturaleza, fuera o algo entremedio ¿ si la respuesta es que esta
fuera, eso siempre fue así o en 1lgún momento el hombre “salió” de la naturaleza?.

Para la mayor parte de la gente, cuando se habla de naturaleza el hombre no está incluido en
la misma, aunque aprovecha alguno de sus productos. Esto significa o bien que el hombre en
algún momento “salió” de la Naturaleza o bien que nunca estuvo integrado en ella. Esta
segunda posibilidad parece algo fantasiosa cuando se la relaciona a un supuesto origen
extraterrestre de la raza humana (seremos marcianos en realidad?).
si seguimos pensando al hombre como separado de la naturaleza, habría que considerar que la
raza humana en un momento dejo de pertenecer al reino animal y se transformó en “otra
cosa”.

Es allí donde nos tendríamos que poner de acuerdo en qué fue lo que produjo esa separación:
tal vez la invención de herramientas, tales como el hacha de piedra? El control del fuego? El
comienzo de la escritura, es decir, de sistemas de comunicación diferentes a los de la simple
voz? Las primeras representaciones de tipo artístico, como las pinturas rupestres? La
agricultura? La vida urbana? Todos estas cosas diferencian fuertemente al hombre de otros
animales, pero cuál de ellas (o alguna otra) lo diferencia de lo “natural”?.

Podemos pensar al hombre como ubicado en una posición intermedia entre la de dueño
absoluto y la de vulgar componente: el hombre como cuidador de la naturaleza, que no tiene
el derecho absoluto sobre ella sino el deber de preservarla al mismo tiempo que la utiliza para
sobrevivir.

Una posibilidad es adoptar una diferencia de perspectiva: así naturaleza sería el conjunto de
los elementos y relaciones terrestres en general, sin una limitación territorial ni temática
específicas (por eso diríamos la naturaleza en el Chaco),

mientras que ambiente se referiría al conjunto de elementos y relaciones biológicos y no


biológicos que caracterizan una porción de la Tierra o que rodean y permiten la existencia de
un elemento (por ejemplo, el ambiente del oso pardo o el ambiente del Chaco).

*Naturaleza y ambiente se refieren al mismo conjunto o sistema, sólo que en distinto nivel de
materialidad.

*El primero es un termino teórico y abstracto,

*el segundo es concreto y específico.

*La primer definición es solo conceptual, mientras que la segunda obedece a un recorte
territorial.

En el primer caso, la diferenciación o integración del hombre a la naturaleza depende


estrictamente de la mirada del observador y es una consecuencia de la posición culturalmente
determinada de este último (ideológica, religiosa o política) y por lo tanto no puede ser objeto
de una definición objetiva.

En el caso del ambiente, objetivamente el hombre puede o no estar integrado al mismo (hay
muchos casos de ambientes – los preferidos por los ecólogos más tradicionales- donde el
hombre no interviene ni directa ni indirectamente).

Natural, salvaje y artificial

El primer término problemático es el de “salvaje” o “silvestre”, que aparentemente se refiere a


algo vivo que no ha sido influenciado por el hombre, no ha sido “domesticado”.

La idea de salvaje implica comúnmente la no adhesión de algo o de alguien a los usos y


costumbres del mundo “civilizado”.
un hombre “salvaje” era aquel que no se comportaba como nosotros y que, además, vivía “en
la naturaleza”. De allí faltaba solo un paso para decidir que esa condición era suficiente para
que se lo considerara inferior y por lo tanto digno de ser esclavizado, educado o, si no había
tiempo ni necesidad de eso, directamente eliminado.

La historia de nuestros países de América Latina esta en buena medida escrita sobre esa
concepción de lo salvaje, condición que muchas veces directamente sacaba al hombre
“salvaje” de su condición humana. Así aparecía la idea de desierto como un territorio “vacío”,
eventualmente poblado por animales y hombres salvajes…

Relacionada con el ambiente, la noción de salvaje tiene un paralelo con la de “naturaleza


virgen”, aquellos trozos de la superficie terrestre que no habían visto la intervención del
hombre. Esta noción, típica de romanticismo del siglo XIX, permeó fuertemente en la sociedad
y la naturaleza virgen pasó a tener una condición casi sagrada, se transformó en un territorio
sublime, al cual se le atribuían todas una serie de virtudes y que solo aceptaba una visión
estética del paisaje.

que diferencia lo natural de lo artificial, una separación muy usual en nuestra vida cotidiana.
Por ejemplo, para mucha gente ir a un parque público es entrar en contacto con “lo natural”.
Sin embargo y más allá de las apariencias, un parque es totalmente artificial: los árboles son
traídos de diferentes lugares - algunos muy alejados -, las plantas son cuidadosamente
cuidadas y podadas, el pasto recortado y todo es regado cuando hay un período seco. En
realidad, tenemos muchas veces una idea muy artificial de lo natural, dado que si dejáramos
ese parque sin tocar durante 50 años (lo que sin duda lo acercaría más a lo “natural”), a la
mayor parte de la gente le parecería francamente horrible y descuidado.

Sociedad y ambiente

Para esto utiliza, con mayor o menor grado de transformación posterior, mucho de lo que lo
rodea, tanto objetos animados como inanimados, minerales, vegetales y animales. Estos
conforman lo que normalmente se conoce como un recurso natural, esto es, lo que la
naturaleza ofrece al hombre sin que este haga nada por producirlo.

Por ejemplo, si el hombre quiere producir pan, recurre primero al conjunto de recursos
naturales (suelo, luz, agua) que le permiten hacer crecer una planta de trigo. Este cultivo lo
hace mediante la aplicación de recursos tecnológicos (arado, plaguicidas, herbicidas,
fertilizantes), humanos (el trabajo que utiliza), económicos (los salarios que paga por ese
trabajo y el precio que paga por los recursos tecnológicos) y financieros (el capital que tiene o
que pide prestado para hacer esos pagos). Todos esos recursos los vuelve a utilizar bajo
distinta forma a lo largo del proceso de producción del pan: molinos harineros, panaderías,
transportes entre uno y otro, sistemas de distribución del producto final

hay que tener en cuenta que nada se hubiera podido hacer si en el extremo de esta cadena
productiva no estuvieran los recursos naturales. Podríamos decir, no hay pan si no hay luz, aire
y suelo...

todos los residuos que resultan de sus distintas actividades, tales como la basura generada en
cada hogar, los líquidos cloacales, los deshechos industriales o los gases producidos por los
motores. Todo esto conforma lo que en general se llama contaminación ambiental,
refiriéndose por una parte a los elementos no naturales que producimos y por otra al
escenario donde nos relacionamos con la naturaleza, esto es, el ambiente.

degradación del ambiente, o sea la suma de acciones humanas que de una u otra manera
afectan el ambiente en que el hombre vive. Porque el ambiente es, para el hombre organizado
en sociedad, al mismo tiempo una fuente de recursos y un depósito de residuos.

Se podría hacer un interesante cálculo de cuanto se ha degradado el ambiente para que


comamos un pedazo de pan, y seguramente el resultado nos quitaría en parte ese placer.

Población y recursos

Al grupo humano se lo conoce como población, y cuando se suman sus relaciones, se lo


denomina sociedad.

Las antiguas sociedades tendían a dividirse en tres o cuatro grupos diferentes (la nobleza, el
clero, los burgueses y los campesinos, por ejemplo).

Esto significa que cada vez somos más y cada vez utilizamos más cosas, lo que implica que cada
vez exigimos más de la naturaleza, ya sea consumiendo sus elementos o contaminándola con
nuestros residuos. Lo que podría llevarnos a reflexionar sobre si esto se puede mantener por
mucho tiempo o, si damos vuelta la idea, preguntarnos: ¿cuánta gente cabe en el mundo sin
destruirlo? Tratar de responder a esa pregunta ha llevado mucho tiempo y mucho trabajo y
todavía no nos hemos puesto de acuerdo.

Un simple problema de conocimiento

La sociedad ha vivido toda su existencia en un ambiente determinado, pero hace


relativamente poco que trata realmente de conocerlo.

estaba determinado por su propio conocimiento empírico o por lo que distintos “medios” le
referían: la tradición familiar, la Iglesia, el Rey, el Señor Feudal, todos daban su versión sobre el
ambiente y sus diferentes manifestaciones.

En realidad, y durante la mayor parte de la historia de la Humanidad, fue el conocimiento


empírico (directo o indirecto) lo que marcó la relación del hombre con su ambiente.

casi siempre la persona que opina nos va a indicar cual es la causa de que llueva más o menos,
que puede ser la deforestación, la instalación de un dique (estas son dos de las causas
predilectas) o una prueba nuclear.

Sucede que un individuo, o un grupo de individuos, no posee una memoria de capacidad tal
como para permitirle reconocer “promedios” de los sucesos ambientales. Como todos
sabemos la memoria funciona mediante una serie de recuerdos selectivos, que a medida que
pasa el tiempo se borran parcialmente y se “apilan” en la memoria temporal. De allí que el
recuerdo de, por ejemplo, la sequía, perdura mucho más que el de los años buenos.

No siempre el descubrimiento de causalidades por la vía empírica es correcto, simplemente


porque nos parece “lógico”.
si se construye un lago artificial tengan que aumentar las lluvias en ese lugar, porque es
“lógico” que si hay más evaporación hay más lluvias. Lo que es una particular forma de aplicar
el famoso ciclo del agua a la realidad local, con el pequeño detalle que no tiene en cuenta todo
el complejo sistema de circulación atmosférica que hace que las precipitaciones en un
determinado lugar en realidad sean parte de un proceso que puede tener su origen a miles de
kilómetros de distancia

Cuando el conocimiento empírico no puede llegar a establecer causalidades y no encuentra


explicación para los fenómenos de la naturaleza, es común que el hombre haya echado mano
a la creación de mitos y leyendas para explicar lo hasta el momento inexplicable.

fue recién a partir del Siglo XVIII que se comenzaron a hacer observaciones continuadas y
objetivas, como las mediciones climáticas, las colecciones botánicas y zoológicas y las
diferentes observaciones agronómicas y geológicas. Las personas que se dedicaban a esto
tenían un nombre de hermosa resonancia: eran los llamados “naturalistas” y curiosamente se
acercaban mucho en la apreciación de lo que los rodeaba a lo que hoy llamaríamos el
ambiente, dado que eran personas que hacían observaciones sobre todo tipo de cosas, no sólo
las estrictamente naturales sino también las relacionadas a la producción, las formas de
asentamiento, las costumbres y los sistemas de gobierno.

Los naturalistas de principios del Siglo XIX dieron lugar más adelante a los científicos
especializados, que “partieron” el ambiente en innumerables fragmentos que se estudiaban en
profundidad pero que no se relacionaban entre sí. Recién con la aparición de la ecología, ya
avanzado este siglo, reapareció una ciencia que se interesaba más por las relaciones entre las
cosas que por las cosas mismas (como de alguna manera lo hacía también la geografía).

Tal vez el costo que se ha pagado es el de haber puesto al hombre fuera de su ambiente,
situándolo como un enemigo y no como una parte integrante del mismo.

Riesgo, incertidumbre y catástrofe

El desconocimiento de las características de la naturaleza y el ambiente tiene además


consecuencias sobre la vida, las instalaciones y las actividades humanas cuando tienen lugar
sucesos no previstos, de impacto negativo y que están originados en la dinámica ambiental.

Estos sucesos de la naturaleza (en la antigüedad se consideraba como un castigo divino).

Los desastres de origen natural son tan antiguos como la misma vida del hombre en la Tierra,
sin embargo desde hace relativamente poco tiempo son estudiados y analizados en su
conjunto. Y este conjunto no deja de tener importancia. Por ejemplo, las catástrofes de origen
natural (como ya dijimos, los desastres de gran magnitud) fueron más de 1.000 en todo el
mundo entre 1947 y 1981. Anualmente producen perdidas por valor de 40.000 millones de
dólares y alrededor de 250.000 víctimas.

Las más impactantes en términos tanto humanos como económicos son las inundaciones
(40%), los ciclones tropicales (20%), los terremotos (15%) y las sequías (15%). Más del 90% de
las victimas ocurren en los países no desarrollados, mientras que alrededor del 75% de las
perdidas económicas se da en los desarrollados (ya veremos por que).
Las catástrofes de origen natural suelen clasificarse según el elemento de origen. Así
encontramos:

*las de origen geológico (terremotos, erupciones volcánicas, avalanchas)

*las que se originan en la dinámica hídrica (inundaciones, maremotos)

*las que tienen un origen climático (huracanes, ciclones, sequías, tormentas de nieve)

*las que se originan en la vegetación (incendios) y en la fauna (plaga de langostas).

Estas catástrofes se pueden medir utilizando varios parámetros:

*magnitud (fuerza del terremoto, cantidad de milímetros caídos, etc.)

*frecuencia (la cantidad de veces que ocurre en determinado lapso)

*duración (tiempo en que ocurre)

*extensión (área que cubre)

*velocidad (tiempo que tarda en desplazarse).

La combinación de estos parámetros nos permite determinar la existencia de algunas


catástrofes súbitas y de gran magnitud (un terremoto), otras lentas y de gran extensión
(sequías), otras de poca extensión pero gran velocidad (ciclones) y así por el estilo.

Las catástrofes llamadas “naturales” son el resultado del contacto entre determinados
procesos naturales y la instalación y actividad del hombre y que resultan negativos para el
mismo.

Son procesos naturales, que ocurren en la mayor parte de las veces en forma totalmente
independiente al hombre.

Este solamente está en un lugar inadecuado y en un momento inoportuno cuando ocurre un


sismo, un maremoto o una inundación. Estas no son catástrofes naturales sino en relación a lo
que pasa en nuestra propia sociedad, ya que no hay tal cosa como “catástrofes” en el mundo
natural, solo sucesos más o menos súbitos y más o menos generalizados.

Si bien es verdad que el hombre no es el responsable de estos procesos, muchas veces ayuda a
que estos ocurran o que tengan efectos catastróficos. Entre otros ejemplos, modifica la
dinámica hidrográfica mediante la construcción de obras de infraestructura, altera las
características físicas de los suelos aumentando el peligro de grandes movimientos en masa,
reemplaza ecosistemas biodiversos por agroecosistemás monoespecíficos, etc.

Una catástrofe ocurre, como dijimos antes, cuando el hombre se ubica en un momento dado
en un lugar adonde ocurre un proceso ambiental que puede tener resultados adversos.

en primer lugar, porque cada vez somos más y necesitamos más lugar para instalarnos y
producir los bienes que acompañan a nuestro crecimiento y esto significa que vamos
ocupando territorios cada vez más marginales y cada vez más peligrosos para la existencia
humana.

en numerosos casos de expansión urbana la población ocupa el lecho de inundación de los


ríos, o sea el espacio que naturalmente este ocupa en los momentos de crecida. Cuando esta
crecida ocurre, enseguida le echamos la culpa a la naturaleza.

el segundo motivo, que es la persistente actitud del hombre a desconocer la dinámica de los
elementos naturales y tomar una actitud acorde con la misma.

*Por ejemplo, si una persona vive en una zona de riesgo sísmico, en primer lugar debe conocer
una serie de reglas sobre como comportarse en ocasión de un terremoto y en segundo tiene
que tomar las medidas para que cuando este ocurra el daño sea el menor posible.

Este tipo de actitudes de prevención de riesgos seguramente amortiguará las consecuencias.


Aquí, el conocimiento es fundamental y lo es también el sentido de la percepción del riesgo.

el tema del riesgo tiene una dimensión social que es necesario remarcar: si bien todos los
habitantes de un lugar corren con el mismo riesgo, la capacidad para enfrentarlo esta marcada
por la diferenciación económica y social.

El resultado final es que la catástrofe, medida en términos de las víctimas que provoca, tiene
mucho más impacto en los países pobres que en los ricos.

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