2.
SALTO HACIA EL PASADO
OBSERVACIÓN
Ejercicio de memoria a corto plazo
Seleccionar una lista de 12 palabras, y proyectarlas en la pantalla. Escoger a una
persona para que las lea en voz alta, tratando de retener y recordar el mayor
número de palabras posibles. Los demás pueden hacer el ejercicio desde sus
sillas.
Posteriormente, se quita la imagen de las palabras de la pantalla, y la persona
deberá decir qué palabras recuerda, no importa el orden:
● Si la persona recuerda menos de 5 palabras, tiene una memoria a corto
plazo débil
● Si la persona recuerda más de 5 a 9 palabras, tiene una memoria a corto
plazo promedio.
● Si la persona recuerda más de 9 palabras, tiene una memoria a corto plazo
fuerte.
La memoria, está asociada con el hábito de recordar. Este hábito es muy
importante en nuestro caminar con Dios: recordar quién es Dios y Su carácter
inmutable, quiénes somos y de dónde nos sacó, Sus eternas promesas, etc.
VINCULACIÓN
Preguntas de reflexión
● ¿Qué de toda la obra de Dios, le agradece específicamente, en este día?
● ¿Qué promesa dada por el Señor ha sido un fuerte sustento en su caminar?
● ¿Qué principio dado por el Señor le ha ayudado a la hora de tomar
decisiones?
CONCIENTIZACIÓN
Introducción
Como Hijos de Dios, muchas veces olvidamos lo que teníamos que recordar, y
recordamos lo que teníamos que olvidar. Ciertamente olvidamos con ligereza
cosas importantes cuando llegan momentos difíciles o adversos. Por ejemplo,
cuando las cosas no nos salen bien, se nos olvidan las promesas de Dios y los
hechos anteriores con los que Él nos ha demostrado que está con nosotros. Un
mal momento nos nubla el entendimiento.
También recordamos aquello que tenemos que olvidar. Nos llenamos de culpas
por un pasado imposible de borrar y traemos con frecuencia a nuestra mente, los
recuerdos de esas situaciones que marcaron nuestro corazón. Cargamos con
lastres que nos impiden avanzar con libertad hacía lo que tenemos por delante.
En ambos casos, estamos desvirtuando el sentido profundamente espiritual que
representa la acción de recordar. No como quien siente nostalgia por el pasado,
sino para tener gratitud, recordando de dónde nos sacó el Señor. La misma Biblia
nos da las pautas para saber cómo hacerlo, es decir, para recordar con un sentido
espiritual.
1. Recordar es un mandato de Dios
El libro de Deuteronomio es un recordatorio de todo lo que el pueblo de Israel no
podía olvidar una vez cruzaran el Jordán, para tomar posesión de la tierra
prometida (Deuteronomio 4:1, 9-10). Moisés les pide que pongan mucha atención
a lo que está por decirles, porque de ello depende su éxito en el tiempo de la
conquista Nunca debían olvidar la fidelidad de Dios en el desierto: Él siempre
estuvo con ellos, les proveyó, los cuidó, los animó, y los protegió.
De igual manera, nunca debemos olvidar toda la obra de Dios en nuestra vida
hasta el día de hoy. Una de las estratagemas de satanás consiste en llevarnos a
considerar que en medio de las adversidades Dios nos ha dejado solos. Mientras
que la verdad espiritual es que Él es bueno y misericordioso todo el tiempo. (2
Corintios 2:11)
2. Recordar de dónde y cómo nos sacó
Moisés le recordó a Israel en qué condiciones estaban antes: “Y acuérdate de que
fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardarás y cumplirás estos estatutos.”
(Deuteronomio 16:12).
Recordar nuestro paso por el desierto, es recordar de dónde nos ha sacado el
Señor. Algunos piensan que antes de conocer a Cristo estaban bien y ahora están
mejor. Pero la verdad espiritual es otra, la Palabra de Dios nos dice que, “...él os
dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”
(Efesios 2:1). Según esto, no estábamos bien, estábamos muertos espiritualmente
y alejados de su Reino. Ahora, en su infinita misericordia nos escogió para darnos
salvación y un propósito de vida eterno. Esto es lo que no puedo olvidar, que
estaba en el desierto, condenado a una separación eterna y no tengo cómo
agradecer esa bondad de Dios conmigo.
Moisés no solo le pide al pueblo que recuerde que Dios los sacó de Egipto
(dónde), sino que también, la forma en cómo lo hizo: Con mano poderosa. “Sino
por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros
padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de
servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto”. (Deuteronomio 7:8)
Cuando olvidamos de dónde y cómo nos sacó Dios, podemos caer en dureza y
obstinación del corazón y esto trae tibieza espiritual y alejamiento
3. Recordar el inmutable carácter de Dios
Somos especiales porque somos amados por Dios, somos amados porque somos
sus hijos escogidos. “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu
Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que
están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os han
querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de
todos los pueblos sino por cuanto Jehová os amó…” (Deuteronomio 7:6-8).
Si bien somos un pueblo especial para Él, tenemos que guardar nuestro corazón
de vanagloriarnos y creer que esto es por algún mérito propio. Solo es por su
eterno amor, que se manifiesta en Su misericordia y Su gracia, Él ha derramado
todo su bien sobre nosotros. Perder la gratitud por la salvación que hemos recibido
de Dios, es un síntoma de que perdimos el primer amor. Nunca olvidemos que la
salvación es un don inmerecido de Dios (Efesios 2:8-9).
4. Recordarles a nuestras generaciones
Es nuestro deber enseñarle a nuestros hijos físicos y espirituales (discípulos), para
que conozcan al Dios vivo y verdadero y nunca olviden las obras maravillosas de
Dios. Sólo así, ésta presente generación pondrá su esperanza en Él y no olvidará
sus gloriosos milagros. "Pues emitió sus leyes a Jacob; entregó sus enseñanzas a
Israel. Les ordenó a nuestros antepasados que se las enseñaran a sus hijos, para
que la siguiente generación las conociera—incluso los niños que aún no habían
nacido—, y ellos, a su vez, las enseñarán a sus propios hijos, de modo que cada
generación volviera a poner su esperanza en Dios y no olvidara sus gloriosos
milagros, sino que obedeciera sus mandamientos”. (Salmo 78:5-7 NTV)
Aplicación teoterápica
Es sano hacer un salto hacia el pasado, no para recordar con nostalgia, como
algunos hacen, diciendo que “todo tiempo pasado fue mejor”, sino como una
reflexión espiritual, meditando en Su obra sobre nuestras vidas. Esto nos debería
llevar a un continuo arrepentimiento y un genuino deseo de obedecerle en todas
las cosas.
Hagamos hoy memoria de todos los hechos poderosos de Dios y asumamos el
compromiso de enseñarles a las nuevas generaciones Quién es Dios, y Sus obras
poderosas, para que también ellos crezcan en amor y fidelidad.
DETERMINACIÓN
Lista de decisiones
Con base en la enseñanza de hoy, elabore una lista de decisiones referente a qué
recuerdos desechar y qué recuerdos cultivar de cara a su relación con Dios y su
crecimiento espiritual-
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CONSAGRACIÓN
Con base en la lista anterior, guiar a las personas en un tiempo de oración,
pidiéndole al Señor que nos permita ver nuestro pasado como Él lo ve. Dejando
bajo la cruz todo recuerdo doloroso, y cultivando un espíritu de gratitud y confianza
en la obra que Dios ha hecho y seguirá haciendo.
REPRODUCCIÓN
Invitar a cada asistente a que anote promesas importantes que Dios le haya dado,
y pegarlas en un lugar visible de su casa o lugar de trabajo. De igual manera,
invitarlo a compartir a otras personas de su entorno, alguna de esas promesas,
motivándolos a conocer y confiar en Dios.