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Educación Sexual Integral. Concepto

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EJE 1

Educación sexual integral. Concepto.


La educación sexual integral (ESI) es un método de instrucción de educación sexual basado en el
plan de estudios que tiene como objetivo brindar a los estudiantes el conocimiento, las actitudes, las
habilidades y los valores para tomar decisiones adecuadas y saludables en sus vidas sexuales. La
ESI también está diseñada con la intención de reducir los embarazos no planeados y no deseados,
así como también reducir las tasas de violencia doméstica y sexual, contribuyendo así a una
sociedad más saludable, tanto física como mentalmente.

Sexualidad y sus múltiples dimensiones.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el término sexualidad se refiere a una dimensión
fundamental del hecho de ser humano. Se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos,
creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado
de la interacción de factores biológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o
espirituales. En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo que somos, sentimos,
pensamos y hacemos. (2006).
La sexualidad engloba cuatro dimensiones básicas del ser humano de forma decisiva en su
desarrollo: biológica, psicológica, social y ética. Estas cuatro dimensiones están íntimamente
relacionadas y condicionadas unas por otras, por lo que no podemos separar el cuerpo físico de la
mente, de las creencias o de la educación recibida. Sin embargo vamos a abordarlas una por una
para facilitar nuestro estudio de la sexualidad:
● Dimensión biológica: provee del sustrato anatómico fisiológico sobre el que se desarrollarán
los distintos matices de la sexualidad de la persona. En este apartado incluimos factores
como: Sistema genético La carga cromosómica del genoma humano "XX" "XY", que se define
en la fecundación, es uno de los factores determinantes en la dimensión biológica del sexo de
la persona.
● Dimensión psicológica: La psique (mente) humana juega un papel fundamental en nuestro
modo de vivir y sentir nuestra sexualidad. Nuestras forma de percibir la belleza, nuestras
ideas sobre lo que está bien o mal en cuanto al sexo, nuestra personalidad, nuestras
convicciones, el temperamento de cada persona, son factores decisivos en nuestras
relaciones sexuales. Nuestra propia identidad sexual, nuestra orientación sexual, depende en
gran manera de nuestro modo de vernos y entendernos psicológicamente en relación a lo
sexual. La dimensión psicológica del ser sexual puede dividirse en dos: la INTELECTUAL
(desarrollo cerebral que posibilita en el ser humano capacidades y potencialidades a nivel de
pensamiento y conocimiento que convierten lo sexual de un instinto en un IMPULSO sobre el
cual puede ejercer control) y la AFECTIVA (capacidad humana de establecer relaciones de
distinto grado de intensidad e intimidad con otros seres de su misma especie,).
● Dimensión social: engloba el papel fundamental que ejerce la familia, los amigos, la
educación recibida en el colegio, la religión, etc, sobre la sexualidad. Las distintas sociedades
poseen modelos distintos de entender y vivir la sexualidad. Cada sociedad y cada cultura
establecen una NORMATIVA cuya finalidad es regular y controlar el comportamiento sexual
de sus miembros y unos ROLES SEXUALES los cuales implican y, a la vez, definen una
imagen determinada de Hombre - Mujer y Relación. En relación con los roles, "La cultura
condiciona las cualidades, características y funciones que corresponden a cada sexo, y el ser
humano concreto dentro de una sociedad, los asimila a través de la socialización”. Cuando el
ser humano asume su sexualidad está asumiendo, en parte, los patrones culturales vigentes
en su medio.
● Dimensión ética: hace referencia al conjunto de valores que cada uno construye
individualmente a lo largo de su vida, La base de la ética individual está en la AUTO-
VALORACION: el ser humano valora a los demás teniendo como referencia el valor que se
da a sí mismo. El refuerzo de la AUTO-ESTIMA es, por tanto, punto clave en la construcción
de esta escala de valores.
Ley de Educación Sexual Integral Nº 26.150.
Establece que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los
establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional,
provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. Creación y Objetivos de dicho
Programa.
Sancionada: octubre 4 de 2006
Promulgada: octubre 23 de 2006
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan
con fuerza de Ley: PROGRAMA NACIONAL DE EDUCACION SEXUAL INTEGRAL.
ARTICULO 1º — Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los
establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional,
provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley,
entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos,
sociales, afectivos y éticos.
ARTICULO 2º — Créase el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del
Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, con la finalidad de cumplir en los establecimientos
educativos referidos en el artículo 1º las disposiciones específicas de la Ley 25.673, de creación
del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable; Ley 23.849, de Ratificación
de la Convención de los Derechos del Niño; Ley 23.179, de Ratificación de la Convención sobre
la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que cuentan con rango
constitucional; Ley 26.061, de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes y las leyes generales de educación de la Nación.
ARTICULO 3º — Los objetivos del Programa Nacional de Educación Sexual Integral son:
a) Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a
la formación armónica, equilibrada y permanente de las personas;
b) Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y
actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral;
c) Promover actitudes responsables ante la sexualidad;
d) Prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y
reproductiva en particular;
e) Procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.

ARTICULO 4º — Las acciones que promueva el Programa Nacional de Educación Sexual Integral
están destinadas a los educandos del sistema educativo nacional, que asisten a establecimientos
públicos de gestión estatal o privada, desde el nivel inicial hasta el nivel superior de formación
docente y de educación técnica no universitaria.
ARTICULO 5º — Las jurisdicciones nacionales, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires y municipal garantizarán la realización obligatoria, a lo largo del ciclo lectivo, de acciones
educativas sistemáticas en los establecimientos escolares, para el cumplimiento del Programa
Nacional de Educación Sexual Integral. Cada comunidad educativa incluirá en el proceso de
elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de las propuestas a su realidad
sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus
miembros.
ARTICULO 6º — El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología definirá, en consulta con el
Consejo Federal de Cultura y Educación, los lineamientos curriculares básicos del Programa
Nacional de Educación Sexual Integral, de modo tal que se respeten y articulen los programas y
actividades que las jurisdicciones tengan en aplicación al momento de la sanción de la presente
ley.
ARTICULO 7º — La definición de los lineamientos curriculares básicos para la educación sexual
integral será asesorada por una comisión interdisciplinaria de especialistas en la temática,
convocada por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, con los propósitos de elaborar
documentos orientadores preliminares, incorporar los resultados de un diálogo sobre sus
contenidos con distintos sectores del sistema educativo nacional, sistematizar las experiencias ya
desarrolladas por estados provinciales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipalidades, y
aportar al Consejo Federal de Cultura y Educación una propuesta de materiales y orientaciones
que puedan favorecer la aplicación del programa.
ARTICULO 8º — Cada jurisdicción implementará el programa a través de:
a) La difusión de los objetivos de la presente ley, en los distintos niveles del sistema educativo;
b) El diseño de las propuestas de enseñanza, con secuencias y pautas de abordaje pedagógico,
en función de la diversidad sociocultural local y de las necesidades de los grupos etarios;
c) El diseño, producción o selección de los materiales didácticos que se recomiende, utilizar a
nivel institucional;
d) El seguimiento, supervisión y evaluación del desarrollo de las actividades obligatorias
realizadas;
e) Los programas de capacitación permanente y gratuita de los educadores en el marco de la
formación docente continua;
f) La inclusión de los contenidos y didáctica de la educación sexual integral en los programas de
formación de educadores.

ARTICULO 9º — Las jurisdicciones nacionales, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos


Aires y municipal, con apoyo del programa, deberán organizar en todos los establecimientos
educativos espacios de formación para los padres o responsables que tienen derecho a estar
informados. Los objetivos de estos espacios son:
a) Ampliar la información sobre aspectos biológicos, fisiológicos, genéticos, psicológicos,
éticos, jurídicos y pedagógicos en relación con la sexualidad de niños, niñas y
adolescentes;
b) Promover la comprensión y el acompañamiento en la maduración afectiva del niño, niña
y adolescente ayudándolo a formar su sexualidad y preparándolo para entablar relaciones
interpersonales positivas;
c) Vincular más estrechamente la escuela y la familia para el logro de los objetivos del
programa.

ARTICULO 10. — Disposición transitoria: La presente ley tendrá una aplicación gradual y
progresiva, acorde al desarrollo de las acciones preparatorias en aspectos curriculares y de
capacitación docente. La autoridad de aplicación establecerá en un plazo de ciento ochenta (180)
días un plan que permita el cumplimiento de la presente ley, a partir de su vigencia y en un plazo
máximo de cuatro (4) años. El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología integrará a las
jurisdicciones y comunidades escolares que implementan planes similares y que se ajusten a la
presente ley.
ARTICULO 11. — Comuníquese al Poder Ejecutivo. DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL
CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS CUATRO DIAS DEL MES DE
OCTUBRE DEL AÑO DOS MIL SEIS.
— REGISTRADA BAJO EL Nº 26.150 — ALBERTO E. BALESTRINI. — DANIEL
O. SCIOLI. — Enrique Hidalgo. — Juan H. Estrada
El hombre, persona humana y sexualidad. La sexualidad y sus diferentes fundamentaciones
antropológicas.

Sexualidad como Construcción historia y social.


La sexualidad es una construcción tanto histórica como social y se forma a partir del medio que
nos rodea. La estimulación y fomento del desarrollo de la libre elección crea personas libres,
capaces de elegir y forjar su futuro.
Muchas veces como formadores siendo padres o profesores, recreamos en los niños nuestros
propios deseos, reflexiones, ideales e historia personal, sin darles la posibilidad de seleccionar,
optar y formar sus propios deseos y necesidades.
Construimos nuestra identidad a partir de la apropiación de diferentes situaciones que nos
sensibilizan e internalizan, tanto históricos como sociales y culturales, con hábitos propios que
nos han sido transferidos. El grupo humano en el cual estamos inmersos es muy importante para
el desarrollo personal ya que cada uno está envuelto con experiencias propias, ideologías, formas
de vivir, convivir y comparte con los demás un clima de interacciones y apropiaciones.
Considerar que cada persona en un ser integro nos hace reflexionar sobre el respeto de sus
derechos y la libre elección de optar en sus pensamientos, forma de ser, vivir y proceder.
A lo largo de la historia el proceso de igualdad entre el hombre y la mujer han avanzado
considerablemente. Si tenemos en cuenta el proceso histórico de nuestra cultura la mujer pasó de
no ser dueña de su cuerpo a las luchas de poder que están colocando a la mujer en condiciones
cada vez más equitativas. Esto no significa cambiar los roles de cada uno, sino de ampliarlos y
nutrirlos, ganando espacios.
El sincretismo de muchas culturas hace que estas luchas de poder sean tan fuertes por la
necesidad del estado de conservación de las culturas ancestrales en contra de la equidad,
seguridad y cambio.
El control de la natalidad logró darle el poder a la mujer de planificar y controlar su vida. Pero la
división entre los sexos está tan fuertemente arraigada en el ideario de las personas, que se
hacen estereotipos de cómo debe ser la persona y debido a ello se intentan modificar los hábitos
de los que se considera “anormal” tratando de “normal “a todo es decir de igualar. Y es en ese
camino de luchas confrontadas que no se permite que cada uno decida que camino seguir
continuamos en la búsqueda de la equidad.

Contextos familiares. Diversas formas de organización familiar.


La institución familiar ha tenido y tiene un peso decisivo en la articulación social en todas las
culturas. De manera global, la familia aparece definida en el Diccionario de la Real Academia
Española como “grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas”.

Desde un punto de vista antropológico, la familia ha sido descrita a partir de sus funciones, en
concreto el afecto y apoyo (social, económico, político, entre otros) que se deben profesar sus
miembros (Cicerchia y Bestard, 2006). A partir de esa funcionalidad, cada sociedad ha definido su
tipología familiar, incluyendo una composición y estructura diferenciada según el contexto cultural
de que se trate. En este sentido, en las sociedades occidentales se le ha dado mucha importancia
a la biología en la construcción de las relaciones de parentesco. Es importante dejar claro que la
biología en el parentesco es una construcción cultural, pues tal y como se ha señalado, otros
aspectos como los cuidados, las interacciones, la ayuda mutua o la libre elección también
determinan en gran medida la naturaleza de las relaciones familiares.
Desde el punto de vista social y antropológico, la diversidad familiar siempre ha existido (noción
de clan; familia extensa). Los acelerados cambios demográficos, económicos y sociales de los
últimos 50 años no han pasado inadvertidos para la familia. El nuevo horizonte que han abierto
los derechos sociales y jurídicos contemporáneos trae, a primer plano los nuevos tipos de familia
como una realidad problemática para algunos sectores de la sociedad. Sin embargo, lejos de ser
una fuente de incertidumbres, creemos que puede y debe ser el abono para construir una
sociedad más libre, diversa y justa.

La familia nuclear sigue siendo la forma de convivencia más extendida en nuestro país (Cordero,
2010). Pero también emergen otros modelos, lo cual revela la transformación operada en España
desde el período democrático. La progresiva laicización de las prácticas y ritos sociales, la
evolución de los derechos civiles de las parejas del mismo sexo, el aumento de los divorcios y
segundas nupcias, la generalización de las parejas de hecho o la maternidad/paternidad
desvinculada al matrimonio, son algunos de los factores que explican estos cambios, según
diferentes estudios.

Para entender este marco sociológico y demográfico, Cea D’Ancona (2009) refiere la
convergencia de varios rasgos distintivos. En primer lugar, el surgimiento de una pluralidad de
modelos familiares: además de la familia nuclear tradicional aparecen otras como consecuencia
de los cambios sociales y legislativos que permiten el divorcio o las uniones entre personas del
mismo sexo. El núcleo familiar ya no pivota mayoritariamente en la procreación, sino en los
vínculos que construyen sus miembros, les unan o no lazos matrimoniales y/o de consanguinidad
e incluso parejas sin hijos, por tanto no tiene que existir reproducción. Todos estos cambios
implican una redefinición del concepto de familia, alimentado por la conquista de derechos civiles
por parte del colectivo de personas homosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales y queer.
En efecto, en las familias actuales hay una disociación entre relaciones conyugales y filiales, así
como las relaciones con los hijos e hijas y la relación de pareja (familias reconstituidas,
homoparentales y monoparentales) que llevan a un cuestionamiento del modelo heteroparental
¿Supone esto un riesgo para la familia, al quedar desligada de su elemental función
reproductora? En mi opinión, no. Distintas investigaciones han demostrado que el bienestar de los
y las menores de edad no depende de la estructura familiar sino de las relaciones que se tejen y
de la calidad de las interacciones que se dan en su seno (Frías et al., 2004; Montalbán, et al.,
2011; Patterson, 2002; Pedreira et al., 2008).

Resulta muy acertada la visión de Rivas (2009) cuando habla de relaciones de parentesco
ejercido a través de las prácticas cotidianas. Así la única ligadura que debería existir entre los
miembros de una familia es la del amor y el afecto, sin valoraciones morales o políticas sobre su
origen. En las sociedades individualistas de la era posindustrial, la vulnerabilidad y el riesgo que
rige nuestras vidas se suple con la relación afectiva. El amor se convierte, por tanto, en el
epicentro de la vida y es lo único que justifica y dota de sentido al vínculo entre dos personas y a
las nuevas maneras de configurar un hogar. La diversidad familiar debe verse como una
oportunidad para reflexionar críticamente sobre los vínculos humanos y, en última instancia, para
educar a los niños, niñas y jóvenes en el respeto, la negociación y la tolerancia como bases sobre
las que construir relaciones sanas. La educación —en casa y en la escuela— juega un papel
clave en la transmisión de la diversidad familiar como un valor positivo. Hoy contamos con
variados recursos para esta tarea, de los que a continuación presentamos un somero resumen.
A nivel institucional y normativo, la Ley 8/2017, de 28 de diciembre para garantizar los derechos,
la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía ya
contempla la necesidad de proteger los derechos de las familias homoparentales. Además, en
2018 la Consejería de Educación promulgó una instrucción incluyendo la celebración del Día
Internacional de las Familias (15 de mayo) en el calendario de actividades de los centros, que ha
de contemplar actividades sobre la diversidad familiar.

Dado que es una realidad social palpable, cada vez más centros escolares la incluyen en sus
materiales y en el tratamiento transversal de derechos y valores, aunque todavía quedan muchos
centros que no hacen nada e incluso reproducen el modelo de familia nuclear heterosexual (por
ejemplo, el lenguaje empleado en los formularios o la celebración de ciertas efemérides como el
día de la madre o del padre).

A nivel asociativo, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales


(FELGTB) cuenta con un Grupo de Trabajo con Familias que ha editado una Guía titulada “Las
Familias en las Aulas”, que recopila 74 recursos para trabajar este tema en los centros
educativos, para todos los niveles de enseñanza. Además, existe una variada gama de colectivos
que incluyen este tema como uno de sus ejes de trabajo y divulgación, como la Fundación
Triángulo, la Asociación Familias LGTBI (GALEHI), Solas, AMASOL o la Asociación de Madres
Solteras por Elección (centradas en familias monomarentales), o las numerosas asociaciones de
familias de adopción y acogida que existen en nuestra Comunidad, entre otras. Un ejemplo muy
inspirador para padres, madres y profesionales es la web TTransformando
(https://www.ttransformando.com/) que reúne recursos e información sobre identidad de género y
diversidad afectivo-sexual.
En los últimos años las editoriales han incrementado también los títulos dirigidos al público infantil
donde aparecen reflejadas estas nuevas realidades, apoyadas por instituciones y colectivos que
trabajan por normalizar lo que ya es habitual en nuestros hogares, escuelas y centros de trabajo.
Ejemplos como el libro infantil “Un puñado de botones” de Carmen Parets o “Familias” de Oh!
Mami Blue, juegos como “Tutty” o el juego de mesa “¿Quién vive aquí?” reflejan de modo muy
didáctico los distintos modelos de familias.

La diversidad afectiva y familiar es una oportunidad, nunca una amenaza. Informar, sensibilizar y
concienciar desde edades tempranas sobre la diversidad familiar contribuye a una educación sin
prejuicios, justicia social y defensa de derechos humanos. Desde el Trabajo Social, como
profesión que promueve el cambio social, es muy importante contar con una adecuada formación
e información a este respecto. A través de uno de sus instrumentos básicos como es el Proyecto
de intervención se puede prevenir y participar tanto a nivel individual, como familiar o comunitario
en sus diferentes ámbitos de actuación (servicios sociales, servicios sanitarios, educación, tercer
sector, etc.) para que la infancia se desarrolle de manera integral, sin prejuicios y en libertad.

Respeto por las diversas formas de vivir. Sexo y género.


Es común que las personas confundan el sexo, el género y la identidad de género. Sin embargo,
son cosas diferentes.
● El sexo (masculino o femenino) es una etiqueta que nos asigna unx doctorx cuando
nacemos, según nuestros genitales y cromosomas. El sexo se registra en nuestro
certificado de nacimiento.
● El género es mucho más complejo. Es una categoría legal y social, y un conjunto de
expectativas de la sociedad acerca del comportamiento, las características y la forma de
pensar de las personas. Cada cultura tiene estándares sobre la forma en que las personas
deben comportarse según su género. Por lo general también es “masculino” o “femenino”.
Sin embargo, en lugar de estar relacionado con las partes del cuerpo, tiene que ver con
cómo se espera que te comportes según tu sexo.

Escuela, familia y comunidad en relación a la ESI.


La ESI es una invitación para articular e institucionalizar el trabajo que la escuela realiza con las
organizaciones de la comunidad y con otras instituciones del Estado, como los centros de salud.
1. La escuela es una instancia donde los/as primeros/as “educadores sexuales” (Santos, 2006),
es decir, las “familias” se encuentran, a través de los/as niños y niñas, con los educadores
profesionalizados, es decir, los y las docentes, que también son educadores sexuales. La función
específica de los/as docentes, en la escuela, no quita ese rol a las familias. Antes bien, como dice
la Ley N° 26.150 en su art. Nº 1, la escuela debe constituirse como el lugar privilegiado para la
promoción y el respeto de los derechos de chicas y chicos. Para el desempeño de este rol, las
familias, constituyen uno de los pilares fundamentales a la hora de entablar vínculos, alianzas y
estrategias. No son un oponente, al cual debemos enfrentarnos, distanciarnos, o hacer de cuenta
que no existen. Ello no quiere decir que debamos pedir permiso. No podemos pedir permiso para
cumplir un derecho de los niños/as y adolescentes. Con las familias debemos mantenernos
comunicados, no sólo porque deben conocer lo que hacemos en la escuela, sino también para
generar instancias de acercamiento y diálogo.

2. La diversidad de las familias debe ser tenida en cuenta como una instancia de aprendizaje, de
convivencia democrática y de respeto por la diversidad, pero no sólo para él o la docente, o el
grupito de chicos y chicas que tenemos, sino para toda la comunidad educativa. Esto quiere decir,
reconocer esa diversidad, valorarla, y también cuidarla. Por eso a las familias las convocamos y
las invitamos como “Familias” y no sólo como “señores padres” o “papis”. Si hay una familia
integrada por la abuela y la nieta, y nosotros seguimos convocándola como “Sres. papis” hay algo
del diálogo que queremos establecer que no parece adecuado.

3. ¿Para qué convocar a las familias? Para trabajar con ellos y ellas. No hace falta que seamos
expertos en psicología, tampoco en trabajo social. Somos educadores y educadoras que
podemos convocar para realizar talleres que podrían constituirse en espacios a través de los
cuales los miembros de la comunidad educativa reflexionen en forma conjunta sobre los roles de
las familias y de la escuela en lo que hace a la transmisión cultural en los temas relativos a la
educación sexual. Las tensiones y/o conflictos que pueden aparecer, son una oportunidad para
construir consensos, reconocer la diversidad presente en las tradiciones culturales de la
comunidad educativa, y tener, siempre como objetivo, los derechos de los/as chicos y chicas.
Leyes complementarias a la 26.150.
Ley 23.849 Convención sobre los Derechos del Niño (1990)
Protege el derecho de todos los niños a gozar del más alto nivel posible de salud, incluida la
educación y servicios en materia de salud sexual y reproductiva. Reconoce a niñas, niños y
adolescentes como sujetos de derecho.
Principio de Interés Superior del Niño.
Principio de Igualdad
Principio de No discriminación.
Ley Nº 23.798 de Lucha contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. (1990)
Declara de interés nacional a la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida,
entendiéndose por tal a la detección e investigación de sus agentes causales, el diagnóstico y
tratamiento de la enfermedad, su prevención, asistencia y rehabilitación, incluyendo la de sus
patologías derivadas, como así también las medidas tendientes a evitar su propagación, en
primer lugar la educación de la población.
Ley 25273 Inasistencias justificadas (2000)
Crea un régimen especial de inasistencias justificadas por embarazo para alumnas que cursen la
educación básica en establecimientos de jurisdicción nacional, provincial o municipal.
Ley 25.673 Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (2003
Crea el Programa nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en el Ministerio de Salud
de la Nación, y marca como sus objetivos: “Alcanzar para la población el nivel más elevado de
salud sexual y procreación responsable con el fin de que pueda adoptar decisiones libres de
discriminación, coacciones o violencia”, “prevenir embarazos no deseados”, “promover la salud
sexual de los adolescentes” y “garantizar a toda la población el acceso a la información,
orientación, métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación
responsable”, entre otros (art. 2). Asimismo, garantiza el acceso gratuito a métodos
anticonceptivos en hospitales, Centros de Salud, obras sociales y prepagas.
Ley 25808 Derecho de las adolescentes embarazadas y adolescentes que son mamás o papás a
continuar estudiando. (2003)
La Ley 25808 modifica el artículo 1º de la Ley 25584 que prohíbe, a los directivos o responsables
de los establecimientos educativos en todos los niveles, impedir o perturbar el inicio o
prosecución normal de sus estudios a las estudiantes embarazadas, las madres durante la
lactancia y a los estudiantes padres.
Ley 25.929 Ley Nacional de Parto Humanizado (2004)
Garantiza los derechos de la mujer en relación con el embarazo, el parto y el posparto. La mujer
puede ser acompañada por quien elija durante el parto y tiene derecho a no ser sometida a
intervenciones innecesarias, ni a medicamentos que aceleren el proceso del parto, cuando no
hacen falta.
Ley 26206 de Educación Nacional
Establece como bien público y derecho personal y social garantizado por el Estado. Entre los
fines y objetivos de la política educativa nacional señala:
a-Asegurar una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades, sin
desequilibrios regionales ni inequidades sociales.
b-Garantizar una educación integral que desarrolle todas las dimensiones de la persona y habilite
tanto para el desempeño social y laboral, como para el acceso a estudios superiores.
f-Asegurar las condiciones de igualdad respetando las diferencias entre las personas sin admitir
discriminación de género de ningún tipo.
g-Garantizar en el ámbito educativo el respeto de los derechos de los niños, niñas y adolescentes
establecido en la Ley 26061.
u- Coordinar las políticas de educación, ciencia y tecnología con las de cultura, salud, trabajo,
desarrollo social, deportes y comunicaciones para atender integralmente las necesidades de la
población, aprovechando al máximo los recursos estatales, sociales y comunitarios.
v- Promover en todos los niveles educativos y modalidades la comprensión del concepto de
eliminación de todas las formas de discriminación.
Ley 26061 Protección Integral de los Derechos de las niñas, niños y Adolescentes (2005)
Garantiza el derecho a la salud integral, incluida la salud sexual y reproductiva, y el derecho a
expresar su opinión y que esa opinión sea tenida en cuenta por las autoridades y/o efectores del
estado en la toma de decisiones que afecten la vida del niño, niña o adolescente.
Ley 26.150 Programa Nacional de Educación Sexual Integral (2006)
Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos
educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como
educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y
éticos.
Crea el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en la órbita del Ministerio de Educación
Nacional con los siguientes objetivos:
a) Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la
formación armónica, equilibrada y permanente de las personas;
b) Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados
sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral;
c) Promover actitudes responsables ante la sexualidad;
d) Prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en
particular;
e) Procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.
Ley 26130 Anticoncepción Quirurgica(2006)
Garantiza el derecho de toda persona mayor de 18 años a elegir la anticoncepción quirúrgica
(ligadura de trompas para la mujer y vasectomía para el varón), que son métodos anticonceptivos
permanentes. Estas intervenciones quirúrgicas deben realizarse gratis en hospitales públicos,
obras sociales y prepagas.
Ley 26378 Convención sobre los Derechos de Personas con Discapacidad (2008)
Se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a casarse y a fundar una familia, a
decidir libremente, y de manera responsable, el número de hijos que quieren tener y el tiempo
que debe transcurrir entre un nacimiento y otro. Asimismo, a tener acceso a información y
educación, sobre reproducción y planificación familiar, apropiados para su edad, y que se les
ofrezcan los medios necesarios para permitirles ejercer esos derechos. También, a mantener su
fertilidad.
Ley 26.485 Ley de Protección Integral para Prevenir, Erradicar y Sancionar la Violencia Contra las
Mujeres en los ámbitos en los que se desarrollen sus relaciones interpersonales (2009)
Protege el derecho de todas las mujeres a una vida libre de violencia, y define, entre otras, la
violencia que se relaciona con la salud sexual y reproductiva: violencia sexual, violencia contra la
libertad reproductiva y violencia obstétrica. La ley abarca varios tipos de violencia: física,
psicológica, sexual, económica y patrimonial, y simbólica. También contempla las formas en que
se manifiesta: doméstica, institucional, laboral, mediática, obstétrica y contra la libertad
reproductiva.
Ley 26.529 de Derechos del Paciente, Historia Clínica y Consentimiento Informado (2009)
Protege el derecho a la atención de la salud sin discriminación, a recibir un trato digno y
respetuoso, y a que se respete la intimidad, autonomía y confidencialidad de las personas en las
consultas con profesionales de la salud y en las instituciones sanitarias.
Entiéndese por consentimiento informado la declaración de voluntad suficiente efectuada por el
paciente, o por sus representantes legales, en su caso, emitida luego de recibir, por parte del
profesional interviniente, información clara, precisa y adecuada con respecto a:
a) Su estado de salud;
b) El procedimiento propuesto, con especificación de los objetivos perseguidos;
c) Los beneficios esperados del procedimiento;
d) Los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles;
Ley 26.618 - Matrimonio Igualitario (2010)
El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes
sean del mismo o de diferente sexo.
Ley 26862 Fertilización asistida (2013)
Establece el acceso a prestaciones de reproducción medicamente asistidas a todas las personas
mayores de edad, cualquiera sea su orientación sexual o estado civil. La cobertura debe ser
gratuita en hospitales públicos, obras sociales y prepagas.
Ley 26.994 Código Civil y Comercial (artículo 26 ) (2014)
El artículo 26 establece que la persona menor de edad tiene derecho a ser oída en todo proceso
judicial que le concierne así como a participar en las decisiones sobre su persona. Se presume
que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí respecto de
aquellos tratamientos que no resultan invasivos, ni comprometen su estado de salud o provocan
un riesgo grave en su vida o integridad física. Y en el caso de ser así, el adolescente debe prestar
su consentimiento con la asistencia de sus progenitores; el conflicto entre ambos se resuelve
teniendo en cuenta su interés superior, sobre la base de la opinión médica respecto a las
consecuencias de la realización o no del acto médico. A partir de los dieciséis años el
adolescente es considerado como un adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio
cuerpo.
Ley 27.234 Jornada Educar en Igualdad: prevención y erradicación de la violencia de género
(2015)
Establece las bases para que en todos los establecimientos educativos del país, públicos o
privados, de nivel primario, secundario y terciario se realice la jornada “Educar en Igualdad:
Prevención y Erradicación de la Violencia de Género” con el objetivo de que los alumnos, las
alumnas y docentes desarrollen y afiancen actitudes, saberes, valores y prácticas que contribuyan
a prevenir y erradicar la violencia de género.
Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del
embarazo (2015)
Establece que hay cuatro situaciones donde la interrupción del embarazo es legal:
-Si hay peligro para la vida o
-Si hay peligro para la salud de la mujer.
-Si el embarazo es producto de una violación
-Si el embarazo proviene de un “atentado al pudor de una mujer idiota o demente”.(CP art 82)
En estos casos el aborto está permitido por la ley y debe ser garantizado por los servicios de salud
sin necesidad de denuncia ni de autorización judicial, como lo indica el Fallo F.A.L. de la Corte
Suprema de Justicia de marzo de 2012.
Lineamientos Curriculares para la Educación Secundaria.
La Ley 26.206 establece en su artículo 11° los fines y objetivos de la política educativa nacional. Los
lineamientos curriculares nacionales para la ESI responden a aquellos propósitos generales que se
relacionan más directamente con la temática: “asegurar condiciones de igualdad, respetando las
diferencias entre las personas, sin admitir discriminación de género ni de ningún otro tipo”;
“garantizar, en el ámbito educativo, el respeto de los/as niños/as y adolescentes establecidos en la
Ley 26.061”; “brindar conocimientos y promover valores que fortalezcan la formación integral de una
sexualidad responsable”, “promover en todos los niveles educativos y modalidades la comprensión
del concepto de eliminación de todas las formas de discriminación”. En vista de estos objetivos y los
que se establecen en el artículo 3° de la Ley de Educación Sexual Integral, los presentes
lineamientos responden a los siguientes propósitos formativos: ◆ Ofrecer oportunidades de ampliar
el horizonte cultural desde el cual cada niño, niña o adolescente desarrolla plenamente su
subjetividad reconociendo sus derechos y responsabilidades y respetando y reconociendo los
derechos y responsabilidades de las otras personas. ◆ Expresar, reflexionar y valorar las emociones
y los sentimientos presentes en las relaciones humanas en relación con la sexualidad,
reconociendo, respetando y haciendo respetar los derechos humanos. 1 Equipo de elaboración y
redacción de los Propósitos Formativos y Lineamientos Curriculares Lic. Karina Cimmino, Lic. Annie
Mulcahy, Prof. María Virginia Vergara, Prof. Mirta Marina. 1 Res. CFE N° 45/08 El siguiente texto
pertenece a la Resolución CFE N° 45/08. Contiene los propósitos formativos y lineamientos
curriculares nacionales de los diferentes niveles educativos. Estos son considerados como el piso
básico a partir del cual las diferentes jurisdicciones, en el marco de sus atribuciones específicas,
fundamentarán sus diseños curriculares en cumplimiento a Ley N° 26150 y la Ley de Educación
Nacional N° 26206. 10 Ministerio de Educación de la Nación ◆ Estimular la apropiación del enfoque
de los derechos humanos como orientación para la convivencia social y la integración a la vida
institucional y comunitaria, respetando, a la vez, la libertad de enseñanza, en el marco del
cumplimiento de los preceptos constitucionales. ◆ Propiciar el conocimiento del cuerpo humano,
brindando información básica sobre la dimensión anatómica y fisiológica de la sexualidad pertinente
para cada edad y grupo escolar. ◆ Promover hábitos de cuidado del cuerpo y promoción de la salud
en general y la salud sexual y reproductiva en particular, de acuerdo a la franja etaria de los
educandos. ◆ Promover una educación en valores y actitudes relacionados con la solidaridad, el
amor, el respeto a la intimidad propia y ajena, el respeto por la vida y la integridad de las personas y
con el desarrollo de actitudes responsables ante la sexualidad. ◆ Presentar oportunidades para el
conocimiento y el respeto de sí mismo/a y de su propio cuerpo, con sus cambios y continuidades
tanto en su aspecto físico como en sus necesidades, sus emociones y sentimientos y sus modos de
expresión. ◆ Promover aprendizajes de competencias relacionadas con la prevención de las
diversas formas de vulneración de derechos: maltrato infantil, abuso sexual, trata de niños. ◆
Propiciar aprendizajes basados en el respeto por la diversidad y el rechazo por todas las formas de
discriminación. ◆ Desarrollar competencias para la verbalización de sentimientos, necesidades,
emociones, problemas y la resolución de conflictos a través del diálogo.
El cuerpo que cambia, la autonomía y su construcción progresiva.
• Las distintas formas de ser joven según los contextos y las experiencias de vida.
• Los patrones hegemónicos de belleza y su relación con el consumo.
• Reproducción, embarazo, parto, maternidad y paternidad desde un abordaje integral.
• El embarazo no intencional en la adolescencia: los métodos anticonceptivos.
• La prevención de infecciones de transmisión sexual.
• Los marcos legales para el acceso a los servicios de salud sexual.
• La pareja, el amor y el cuidado mutuo en las relaciones afectivas.
• El reconocimiento y respeto a las distintas maneras de ser mujer y de ser varón.
• El análisis crítico de la femineidad y la masculinidad en distintos contextos.
• El derecho de las personas a vivir su sexualidad de acuerdo a sus convicciones y preferencias
en el marco del respeto por los/as otros/as.
• La vulneración de derechos sexuales: La discriminación, la violencia, el acoso, el abuso, el
maltrato, la explotación sexual y trata.
• La violencia de género en la adolescencia.
• Distintas miradas sobre el aborto (como problema ético, de salud pública, moral, social, cultural y
jurídico, etc.).
EJE 2
Distintos enfoques de Educación Sexual Integral.
Paradigma Biologista.
Paradigma Moralizante.
Paradigma Normativo.
Paradigma de Género.

Educación Sexual Integral en la escuela secundaria. Retos y desafíos.


Sexo, sexualidad y genitalidad, son términos que se suelen confundir a la hora de hablar de
educación sexual. Es el mismo miedo al abordaje de cada uno de estos conceptos y sus
implicaciones lo que causa estupor en gran parte de la sociedad colombiana, que teme educar en la
sexualidad por miedo de un fantasma llamado ideología de género. Sin embargo, la verdad es más
dolorosa, niñas y adolescentes embarazadas, infantes con ITS o ETS por causa de relaciones
sexuales genitales prematuras, prostitución (en caso de los mayores de edad) o explotación sexual
consentida entre los mismos adolescentes, y tantas otras situaciones producto de una mala, en
ocasiones nula, educación sexual que no está centrada en la valoración de la afectividad, la
genitalidad y la sexualidad en todo su esplendor. Realmente la educación sexual no es reducible a
temas de planificación o uso de anticonceptivos, implica la moralidad, la madurez, la autoestima y
otros factores que se desarrollan en la presente investigación, que pretenden dar respuesta a los
interrogantes de los niños y jóvenes colombianos. Palabras claves: Sexualidad; Formación;
Afectividad; Infantes; Adolescentes. La educación sexual hace parte de la formación del individuo,
pues es uno de sus constitutivos. Una persona que se reconoce como un ser sexuado, es capaz de
exteriorizar su individualidad en las relaciones interpersonales. Pero, para que logre esta armonía
consigo mismo y con el otro, debe comprender la constitución de su propio ser o en palabras de la
filosofía, de su ego. Desde la antigua Grecia, inscrita sobre el pórtico del oráculo de Delfos se
encontraba la sentencia “conócete a ti mismo” y es que, el ser humano es un choque de “fuerzas”,
que no se encuentran estáticas uniéndose por fortuna, sino que están en constante disputa por
dominar al hombre, como lo afirmarían Nietzsche (1996) y Foucault (2012) o según la psicología,
podríamos definirlo como una pluralidad de dimensiones. No nos referimos en el punto anterior a
cualidades exclusivas del carácter espiritual o metafísico, hablamos más bien de las pulsiones
racionales e irascibles que forman parte del individuo. Pulsiones naturales que no determinan, pero
que condicionan el pensar, sentir y actuar del hombre (Descartes, 1649). Entre este engranaje, para
utilizar los términos mecanicistas cartesianos, se encuentra el hombre como un ser sexuado, que
debe ser reconocido por sí mismo y por el otro. Por su parte, Freud afirma que la digestión es,
inclusive, más importante que la sexualidad, pero que no puede negar la interacción de esta última
con todas las demás dimensiones de la vida humana, que no se restringe a lo biológico, sino que
permea las relaciones sociales, llegando hasta a la construcción de la sociedad bajo unos
parámetros que implican una fuerte discusión acerca de lo sexual (Freud, 1975). Pero a ¿qué tipo de
sexualidad se está refiriendo Freud? ¿Cómo entenderla? ¿Qué implicaciones tiene? ¿Qué tipo de
hombre se pretende formar? Son las preguntas que atañen a esta investigación. En el desarrollo de
la filosofía, muchas teorías con respecto a la formación en las diversas dimensiones del hombre,
han tomado relevancia en cada una de las épocas. Esta formación responde a la concepción de
mundo imperante, a los presupuestos filosóficos, religiosos, doctrinales, sociales y culturales que
exige cada momento histórico. Pero no será sino hasta la conformación de la psicología como
ciencia que, la mente humana y su relación consigo mismo, el otro y lo otro, necesita de una
identidad que guie estos procesos de exteriorización. Con el advenimiento de las teorías
psicoanalistas para la comprensión del ser humano, la sexualidad empieza a ser un foco de interés
plausible, pues, aunque anteriormente autores habían tratado de abordar la temática ocurría una
pugna frente a lo esencialmente doctrinal, que en ocasiones llegó a condenar al cuerpo y todo lo que
deviniera de él (Vergara, 2015). El hombre como ser sexuado, con pulsiones y realidades que
entrañan la conformación de su identidad, se aleja de la concepción pecaminosa y oprobiosa del
que era preso por diferentes pensamientos que condenaban el sexo y lo confinaban al ámbito
oscuro e intocable. Sin embargo, a pesar de la apertura de la academia y otros espacios frente al
tema de lo sexual, la relación del hombre con esta última, como constitutivo de la identidad, se ha
visto opacado por prácticas sociales de antaño que persisten en la conciencia de los pueblos,
condenando la sexualidad e imperando una educación regida por el miedo, el tabú y un falso pudor
frente a las temáticas sexuales (Foucault, 2012). Todas las teorías de la educación y del desarrollo
humano tienen algo en común, a saber, el reconocimiento del individuo desde sus diferentes
dimensiones, entre ellas la sexual y la transformación la de su entorno. El contexto o la ideología de
cada época planteaban qué tipo de hombre era el necesario para responder a las cuestiones más
apremiantes y mostraba, además, el modo que debía ser formado y qué aprendizajes eran
relevantes para su entorno. La dimensión sexual del hombre y la mujer por mucho tiempo había sido
rezagada a ciertos estudios biológicos o divinos que muy poco se centraban en el bienestar
humano, su relación consigo mismo y el entorno, lo que dificultaba una comprensión real del
fenómeno del desarrollo psicosexual y social acontecido en lo más profundo del ser humano. Cada
tiempo trae consigo sus propios afanes y problemas, que merecen hombres y mujeres capacitados
para afrontarlos logrando transformar la sociedad de la que son no pacientes inexpertos, sino
actores propositivos como en la educación sexual y la transformación de la sociedad en un espacio
incluyente y diverso. En este sentido se ha circunscrito la presente propuesta de trabajo, la
educación psicosexual y psicosocial actual debe estar guiada a volver sobre la humanidad del
hombre, los aprendizajes obtenidos no están respondiendo a una necesidad ética de constituir
sociedad. La educación para la sexualidad y la afectividad debe pues, dar un vuelco total, la
conformación de instituciones preocupadas por la cobertura, la industria y la economía no debe
estar desligada de la realidad social y personal, son estos mismos escenarios los que han
desnaturalizado al ser humano, haciéndolo casi un autómata condenándolo a crear cada vez más
conflictos sociales como el consumismo, la cultura del use y tire, la cosificación del ser humano,
abriendo grandes abismos que es hora de cerrarlos. No es este un tratado idealista, al mejor estilo
de Tomás Moro, no se busca aquí la sociedad perfecta, se busca la posibilidad de devolver el
estatus de importancia a la educación sexual y social como mediadora y formadora de agentes
capaces de vivir la realidad, desde la pluralidad pero que también propongan la transformación de
esta y ejecuten los planes necesarios. Las dinámicas sociales han ido cambiando conforme va
pasando el tiempo, las temáticas propias de las generaciones actuales están saturadas por las
redes sociales, la desmotivación académica, los ídolos juveniles, entre muchas otras cosas que
condicionan el papel de la educación sexual y social en pleno siglo XXI, pues mientras existen
contenidos sexuales a la mano, no se posee una verdadera formación sobre estos temas. La
retórica, el civismo, las artes y las técnicas eran lo deseado en la antigüedad clásica. Con el
advenimiento de la edad media el trívium y el quadrivium, como vías al conocimiento posible se
configuraron las escuelas catedralicias y su adopción en las universidades. Pero no respondían a las
cuestiones personales del individuo, mucho menos a su vida sexual. La educación de la época
medieval así requería el estilo de formación, sin embargo, nuestra época dista mucho de aquella,
aunque en algunos momentos pareciera ser muy similar. La consecución de textos manuscritos era
una odisea para los estudiantes de estas escuelas catedralicias, mientras que, en la actualidad, la
disputa es para hacer de los jóvenes personas críticas, capaces de proponer, disertar, seleccionar
información, ser verdaderos y auténticos ciudadanos integrales e íntegros. Los conflictos raciales,
sexuales, religiosos, políticos, hacen que la discusión no se quede en cuestiones científicas, sino en
cambio de actitudes sustanciales en la convivencia de las personas. La resolución de conflictos es
un tema que va de la mano con el pluralismo vivido en nuestras comunidades. No podemos hablar
de un respeto o de una tolerancia frente a la diferencia, si los discursos al contrastarlos con las
muertes, la violencia, el acoso, y otras tantas formas de discriminación y agresión, parecen no ser
suficientes. La labor de la educación debe tornarse en los problemas prácticos de la vida y no en la
repetición o apropiación de conceptos científicos que poco o mucho contribuyen al bienestar de las
sociedades. Para esto, es necesario que el sistema mundo ponga de su parte. Michel Foucault en
sus escritos nos habla reiteradamente de las “redes de poder”, estas redes se van entretejiendo
desde las instituciones que forman parte de la comunidad. Con respecto al pensamiento
foucauntiano, el poder se va entretejiendo en la medida que las instituciones detenten poder ante la
sociedad, la educación parece haber perdido ese poder y comparte los rezagos que le deja el poder
político y religioso. Si queremos empoderar a los ciudadanos, debemos empoderar a la educación y
en esa medida hacer de esta la estancia reflexiva desde los centros educativos que estén a la
vanguardia lo que incluye una fuerte promoción de la educación para la sexualidad y la afectividad
que desembocará en una sociedad tolerante y respetuosa (Foucault, 1976) La educación debe ser
el escenario social por antonomasia para la resolución de conflictos, en otras palabras, para que el
hombre de un paso en ser verdaderamente hombre, respondiendo a las necesidades y
requerimientos de su realidad. En este sentido, debemos recurrir a la pluralidad de fuerzas que
existen dentro de la sociedad, es en esta red de poderes: personales, institucionales, culturales,
cultuales donde tomaremos las fuentes para desarrollar en los individuos la creación de posibles
soluciones a los temas latentes de su entorno teniendo como base la inserción del agente de cambio
en el problema vivido para su pronta y favorable transformación. Ahora bien, la labor en la educación
sexual no puede quedar supeditada a la escuela. La familia debe ser la primera formadora como
institución fundante de la sociedad, especialmente en los temas de sexualidad. Es por ello que a la
par que se busca la mediación de la escuela en la formación sexual de los individuos el pilar
fundamental debe estar en el hogar. Así, la triada familia, escuela y niño podrá armar una identidad
personal, social y cultural lo suficientemente fuertes para crear sociedades sanas e incluyentes.
Contenidos y niveles de trabajo de la ESI en la escuela.
En las instituciones educativas de nivel secundario, la Educación Sexual Integral debe constituir un
espacio sistemático de enseñanza y aprendizaje que articule contenidos de diversas áreas
curriculares con los Lineamientos de la ESI, adecuados a las edades de adolescentes y jóvenes,
abordados de manera transversal y en espacios específicos. Incluye el desarrollo de saberes y
habilidades para el conocimiento y cuidado del propio cuerpo; la valoración de las emociones y de
los sentimientos en las relaciones interpersonales; el fomento de valores y actitudes relacionados
con el amor, la solidaridad, el respeto por la vida, la integridad y las diferencias entre las personas; y
el ejercicio de los derechos relacionados con la sexualidad.También promueve el trabajo articulado
con las familias, los centros de salud y las organizaciones sociales. Asumir la educación sexual
desde una perspectiva integral demanda un trabajo dirigido a promover aprendizajes desde el punto
de vista cognitivo, en el plano afectivo y en las prácticas concretas vinculadas al vivir en sociedad.
Cuando pensamos en propuestas que apuntan a generar aprendizajes de tipo cognitivo,
entendemos no sólo acercar información científicamente validada, acorde a cada etapa de
desarrollo; también el conocimiento de derechos y obligaciones y el trabajo sobre los prejuicios y las
creencias que sostienen actitudes discriminatorias. Con respecto al plano de la afectividad,
consideramos que, desde la escuela, es posible trabajar para desarrollar capacidades como la
solidaridad, la empatía, la expresión de los sentimientos en el marco del respeto por los y las demás
y por sus diferencias. Este aspecto puede resultar novedoso, ya que, habitualmente, las
competencias emocionales fueron poco abordadas desde la escuela tradicional. De alguna manera,
se daba por sentado que se trataba de cuestiones que se aprendían espontáneamente en la familia,
y también con la madurez que va brindando la experiencia. Sin desmerecer la vía de aprendizaje
informal que constituye la experiencia de vivir, es posible diseñar enseñanzas sistemáticas,
orientadas a generar formas de expresión de los afectos que mejoren las relaciones interpersonales
y promuevan el crecimiento integral de las personas. Por último, contemplamos una dimensión
también relacionada con el saber hacer, en que se promueve la adquisición de prácticas tales como
la posibilidad de decir“no”frente a la coacción de otros y de otras, el fortalecimiento de conductas de
respeto y cuidado personal y colectivo de la salud, y también de habilidades psicosociales, como
propiciar el diálogo, lograr acuerdos, expresar sentimientos y afectos. Sabemos que esta no es una
tarea sencilla y es un camino que debemos recorrer juntas y juntos. Por ello, los equipos del
Programa Nacional de Educación Sexual y de la Dirección de Educación Secundaria, elaboramos
una serie de materiales de apoyo a la tarea en las escuelas. Entre ellos, se encuentra este primer
Cuaderno de ESI2 , que abarca las áreas de Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Educación
para la Salud y Lengua y Literatura. El mismo pretende acompañar el proceso de implementación de
los nuevos lineamientos curriculares para su abordaje transversal. También presenta propuestas
con la modalidad de talleres para desarrollar en espacios específicos. Los talleres abordan
temáticas socialmente significativas y que constituyen motivo de preocupación para la comunidad
educative Este Cuaderno de ESI ofrece diferentes secciones: • En la primera parte del
material,“Puertas de entrada de la Educación Sexual Integral a la escuela secundaria”, presentamos
diversas estrategias que pueden implementarse para iniciar, fortalecer y/o dar continuidad al
desarrollo de la Educación Sexual Integral en la institución escolar. 2 En un Segundo Cuaderno de
ESI se incluirán las áreas de Ética y Ciudadanía, Derecho, Educación Física y Educación Artística.
13 • En la segunda parte,“La Educación Sexual Integral en las áreas curriculares”, ofrecemos una
serie de actividades que pueden ser recreadas en las aulas de las escuelas secundarias. Las
propuestas sugeridas que presentamos se han basado en el documento Lineamientos Curriculares
para la Educación Sexual Integral. Se han seleccionado contenidos y propósitos formativos que
podrían abordarse en las siguientes áreas curriculares: - Ciencias Sociales: trabaja la importancia
del campo de la vida cotidiana para reflexionar sobre las relaciones jerárquicas de género, partiendo
de la sociedad colonial, a fin de conocer y comprender cómo lo cotidiano incide en los cambios
significativos que se producen a lo largo de la historia. - Ciencias Naturales y Educación para la
Salud: propone un enfoque integrador de la anatomía, la fisiología y la genética con aspectos
sociales, culturales y éticos. Aborda también el cuerpo humano, ampliando el análisis en tanto
construcción social e histórica. - Lengua y Literatura: aborda diversos textos antropológicos y
literarios que introducen y describen el lugar socialmente asignado a la juventud, con la intención de
generar análisis críticos de las distintas maneras de vivir esta etapa. Las propuestas áulicas no
presentan un orden secuencial; cada una presenta una lógica propia para desarrollar y profundizar
de modo diferente las temáticas. Pueden ser abordadas siguiendo diferentes itinerarios y de manera
articulada con las actividades de enseñanza cotidianas. Al recorrerlas, seguramente se notará cómo
las actividades de los distintos ejes pueden entrecruzarse con facilidad y enriquecerse mutuamente,
debido a su carácter integrador. Al finalizar cada apartado curricular, encontrarán los lineamientos
curriculares completos para cada área o disciplina. • La tercera parte,“La Educación Sexual Integral
en espacios curriculares específicos”, propone una serie de talleres orientados a abordar temáticas
relevantes para el momento de vida que atraviesan las y los adolescentes, y que, por lo general, se
plantean como inquietudes por parte de docentes, directivos y otros actores de la comunidad
educativa. Estos talleres se centran en los siguientes temas: Embarazo y adolescencias,
Infeccciones de transmisión sexual; VIH/sida; Violencia y maltrato; Vulneración de derechos y abuso
sexual en la adolescencia. • En la última parte,“Anexos”, se encuentran distintos recursos:
sugerencias para reuniones y talleres de Educación Sexual Integral con las familias; diagrama de
actuación frente a una situación de maltrato, y sugerencias para trabajar con las dos láminas de ESI.
Finalmente, proponemos que los contenidos de este material se articulen con las experiencias que
muchos y muchas docentes vienen realizando, como los proyectos impulsados por las jurisdicciones
y por las escuelas, las acciones articuladas con las familias y con otros sectores del ámbito público y
de la sociedad civil, las tareas cotidianas con otros docentes. Deseamos que este sencillo material
contribuya, entre otros, a un intercambio genuino entre colegas.

EJE 3
Sexualidad integral.
Es la que incluye aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos en materia de
sexualidad.
Educación Sexual Integral y lenguaje.
La Educación Sexual Integral, ley promulgada en Argentina en el año 2006, habilita que los
establecimientos educativos amplíen derechos al permitir que se habiliten en las aulas espacios
para hablar sobre sexualidad desde la perspectiva de género. De esta manera, la posibilidad de
profundizar y reflexionar acerca de las construcciones identitarias sexo genéricas que se pueden
problematizar desde el lenguaje, son válidas en las escuelas. La ESI apunta a la inclusión: habilita
a hablar de diversidad, a compartir las diferentes maneras de vernos, pensarnos y sentirnos; a
tener respeto por el pensamiento ajeno; a cuestionar las normas establecidas por las estructuras
heteropatricarcales de opresión; en fin, invita a abordar la sexualidad desde la integralidad de las
dimensiones éticas, políticas, sexoafectivas y vinculares.
Por María Inés Alvarado
para Diario Digital Femenino
¿Y qué tiene que ver el lenguaje con esto? El lenguaje es una construcción social, que varía de
una cultura a otra, que se aprende y se enseña, que se modifica a través de las generaciones y
en función de las necesidades acorde a los tiempos, que organiza la manera de pensar y percibir
el mundo que nos rodea. El lenguaje se aprende en casa y se fortalece en las instituciones
educativas: desde la primera infancia, y por imitación, aprendemos a nombrar personas, objetos y
sentimientos acorde a lo que vemos y escuchamos; luego la lectura y la escritura nos conducen
por un camino comprensión formal que le da sentido al mundo. Lo que cuestiona el lenguaje
inclusivo no es la forma en que decimos y escribimos, sino la forma en que aprendemos y
percibimos el mundo, o sea, desde el androcentrismo y el sexismo
¿Qué aporta el lenguaje inclusivo a la educación?
El androcentrismo es la visión del mundo que sitúa al hombre, su mirada e intereses en el centro
del mundo y
que conlleva el silencio, la omisión o la invisibilización de las mujeres. En el universo
androcéntrico, la tierra gira alrededor del hombre. Y el sexismo es la manera en que se manifiesta
la inferioridad de las mujeres en el lenguaje, utilizando estrategias lingüísticas, desde las más
sutiles hasta las más evidentes, para colocarlas en una posición de inferioridad. De esta manera,
una escolaridad construida sobre la base del lenguaje que pone el eje en el masculino
hegemónico, lo único que logra es discriminar a quienes no se identifican con ese género. No es
el lenguaje inclusivo el problema a erradicar para que los procesos de lectura y escritura se
aprendan según las expectativas de la escolaridad, lo que debe cuestionarse es la postura que
pone el énfasis en que hablar en masculino es la norma para comunicarnos.
Por otro lado, los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios del Consejo Federal de Educación
proponen, como parte de la Formación General del Ciclo Orientado para Lengua y Literatura de
5to año, la posibilidad de Debatir sobre el lenguaje inclusivo para la profundización de la NES
(Nueva Escuela Secundaria), del GCBA. En ese material, por ejemplo, se plantea, entre otras
cosas, que en las aulas se reflexione sobre lo que se lee, se escribe, se dice y se escucha
promover relaciones personales que apelen a la sensibilidad, que interpele a jóvenes “con
aspectos de su interés, como la identidad de género, el feminismo, la diversidad, la tensión entre
norma y trasgresión, etcétera”. En dicho cuadernillo se describe, a su vez, que “los discursos no
son neutros, pues los hablantes se defienden a través de ellos “marcando, haciendo evidente que
los valores de unos (rasgos de clase o geográficos o de género o de edad) no son los valores de
todos” y que la escuela debe propiciar espacios de reflexión para que se debatan en las aulas
temáticas relevantes de la actualidad en torno a la lengua. Y que, desde esta perspectiva, el
abordaje sobre el lenguaje inclusivo de género permite reflexionar sobre las reglas, la normativa,
la trasgresión, la homogeneidad, el prestigio lingüístico y la función de las academias, entre otros
temas, en relación con contenidos de la ESI.
Género.
El género es mucho más amplio y complicado que el sexo asignado al nacer. El concepto de
género incluye los roles de género, que son las expectativas que tienen la sociedad y las
personas sobre los comportamientos, los pensamientos y las características que supuestamente
corresponden con el sexo asignado de una persona.
Hay algunas ideas que contribuyen al concepto de género, por ejemplo las maneras en que se
espera que se comporten, se vistan y se comuniquen los hombres y las mujeres. El género es
también una categoría social y legal que nos identifica como niñas y niños, mujeres y hombres.
Es fácil confundir el sexo y el género. Simplemente recuerda que el sexo biológico o asignado al
nacer se trata del cuerpo: la biología, la anatomía y los cromosomas. Mientras que el género es el
conjunto de expectativas, estándares y creencias que tiene la sociedad sobre cómo deben
comportarse los hombres y las mujeres.
Género y relaciones de Poder.

Sexo Biológico.
Está constituido por el sexo cromosómico, los genitales externos e internos y estructuras
neuroencefálicas y neuroendocrinas. Generalmente se asigna con la apariencia de los genitales
externos.

Identidad de género.
Es el autoreconocimiento y aceptación como varón o mujer; corresponde a la convicción íntima de
pertenecer al género masculino o femenino. La mayoría de las veces la identidad de género coincide
con el sexo biológico. Entre los 18 meses y los 2 años de vida los niños se hacen conscientes de las
diferencias físicas entre los dos sexos. A los tres años se pueden identificar a sí mismos como
hombres o mujeres y a los cuatro años la identidad de género es estable 2. La disforia de género es
el estrés emocional de tener una identidad de género que es diferente del sexo de nacimiento.
Muchos niños lo resuelven hacia la adolescencia, pero otros lo mantienen y desean la transición al
otro género; son los denominados trans (transexual, transgénero).
Rol de género.
Constituye el conjunto de conductas a través de las cuales el individuo transmite a la sociedad en
general que es hombre o mujer, habitualmente en concordancia con el sexo biológico y la identidad
de género.

Asignación de género.
La asignación de género es el proceso mediante el cual se asigna a una persona, en base a
la característica biológica de su aparato genital, una categoría social, así como un lugar, función
y rol de género que se espera que ocupe, de acuerdo con las expectativas sociales. Este
fenómeno también se encuentra para la raza (racialización) o clase social.
El proceso de asignación del género de una persona preexiste al nacimiento y continúa
continuamente (socialización). Es posible que la identidad de género de la persona no coincida
con el género que se le asignó al nacer, por lo que es posible que esté en transición de género.
En el caso de las personas intersexuales, la asignación de género suele ir acompañada de
la asignación de sexo realizada quirúrgicamente en el bebé que no puede dar su consentimiento.

Orientación sexual.

Es el patrón individual de atracción sexual y emocional hacia otras personas. Contempla


excitación física e interés emocional o romántico y sexual que involucra fantasías, imaginación,
sueños de contenido sexual o erótico. Clásicamente se identifican las siguientes orientaciones:

● •

Heterosexual: Persona que se siente atraída hacia individuos del otro sexo

● •

Homosexual: Persona que se siente atraída hacia individuos del mismo sexo. Los hombres se
denominan gay y las mujeres lesbianas o gay.

● •

Bisexual: Persona que se siente atraída tanto hacia mujeres como hacia hombres.
La orientación sexual es muy probablemente un continuo desde ser únicamente heterosexual a
únicamente homosexual y la autoconciencia de la orientación sexual generalmente ocurre
alrededor de los 9 a 10 años, aunque puede ser posterior. Los mecanismos de desarrollo de una
orientación particular no son claros, aunque se acepta que no es una elección. Probablemente
sea multifactorial, con influencias genéticas, hormonales y ambientales 1, sin embargo, no hay
evidencia científica que estresores ambientales, abuso sexual, parentalidad anormal u otras
experiencias adversas determinen la orientación sexual, aunque sí pueden determinar conductas
de riesgo 2.

Patriarcado.
El patriarcado es un sistema social en el que los hombres tienen el poder primario y predominan
en roles de liderazgo político, autoridad moral, privilegio social y control de la propiedad.123
Algunas sociedades patriarcales también son patrilineales, lo que significa que la propiedad y el
título solo son heredados por el linaje masculino.
El patriarcado está asociado con un conjunto de ideas, una ideología patriarcal que actúa para
explicar y justificar este dominio y lo atribuye a las diferencias naturales inherentes entre hombres
y mujeres. Los sociólogos tienen opiniones variadas sobre si el patriarcado es un producto social
o el resultado de diferencias innatas entre los sexos.
Históricamente, el patriarcado se ha manifestado en la organización social, legal, política,
religiosa y económica de una variedad de culturas diferentes.

Violencia y cultura.
La violencia es un comportamiento que todavía sigue actuando en nuestra sociedad como medio
para resolver los conflictos.

Algunos motivos que generan la cultura de violencia son: el maltrato, la intolerancia, la falta de
diálogo y el dejar que los conflictos se solucionen con violencia. En una cultura de violencia, los
conflictos se gestionan a través de la violencia, siendo esta solo la consecuencia de un conflicto
mal abordado, en una cultura de la paz, es a través del diálogo.
La violencia es un fenómeno social que afecta a todos los países del mundo, pero principalmente
a los subdesarrollados, ya que existan una mayor cantidad de conflictos debido a las
desigualdades.

La razón por la que se da la cultura de violencia “Se dice que existe una cultura de violencia
cuando las acciones de naturaleza violenta suelen ser el patrón legítimo de respuesta frente al
conflicto”, es decir que la cultura de violencia se da cuando se toman acciones violentas para
resolver algún desacuerdo entre las personas.

Para ir contra la violencia, debemos educar toda la sociedad, pero centrándonos especialmente
en los infantes, hacia una cultura de la paz, la cual consiste en educar, no solo con palabras sino
con hechos,

Transmisión y compromiso familiar.

Violencia de género.
La violencia de género es un tipo de violencia física, psicológica, sexual e institucional, ejercida
contra cualquier persona o grupo de personas sobre la base de su orientación sexual, identidad
de género, sexo o género1234567 que impacta de manera negativa en su identidad y bienestar
social, físico, psicológico o económico.8910 De acuerdo con la Organización de las Naciones
Unidas, el término se utiliza «para distinguir la violencia común de aquella que se dirige a
individuos o grupos sobre la base de su género»,7 constituye una violación de los derechos
humanos.11512 Incluye la violencia y discriminación contra la mujer13 y las personas LGTBIQ+,14 así
como el sexismo,15 la misandria,16 la misoginia,17 la homofobia y la transfobia.18 A principios de la
década de 2000, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados señaló que la
violencia de género podía catalogarse como una violación de los derechos humanos, e indicó que
este flagelo afectaba a mujeres, hombres, niños y niñas, aunque son las mujeres y niñas las que
predominantemente son víctimas.7
La violencia de género presenta distintas manifestaciones, como actos que causan sufrimiento o
daño, amenazas, coerción u otra privación de libertades.19207 Estos actos se manifiestan en todos
los ámbitos de la vida social y política, entre los que se encuentran la propia familia, el Estado, la
educación, los medios de comunicación, las religiones, el mundo del trabajo, la sexualidad, las
organizaciones sociales, la convivencia en espacios públicos, la cultura, etc.21 «Las mujeres y los
niños/as, que a menudo son los más vulnerables a sufrir abusos contra sus derechos humanos,
son los que más sufren de violencia sexual y de género»,22 mientras que según algunos estudios
sostienen que los varones estarían subrepresentados en las estadísticas.23242526227
Algunos estudios afirman que la población LGBT+ estaría subrepresentada en las estadísticas e
incluso algunos grupos mostrarían mayor prevalencia a nivel comparado.2829 El Alto Comisionado
de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha señalado que la
violencia homofóbica y transfóbica constituye una «forma de violencia de género, impulsada por
el deseo de castigar a quienes se considera que desafían las normas de género».3031
ONU Mujeres indica que la violencia de género «se refiere a aquella dirigida contra una persona
en razón del género que él o ella tiene así como de las expectativas sobre el rol que él o ella deba
cumplir en una sociedad o cultura» advirtiendo sobre el error habitual de considerar la expresión
«violencia de género» como sinónimo de la expresión «violencia contra la mujer» ya que la
primera es más amplia e incluye diversas manifestaciones de la violencia donde el género es el
eje central.32
Dentro de la noción de violencia de género se incluyen actos como asaltos o violaciones
sexuales, prostitución forzada, discriminación laboral, el aborto selectivo por sexo, violencia física
y sexual contra personas que ejercen la prostitución, infanticidio en base al género, castración
parcial o total, mutilación genital femenina, tráfico de personas, agresiones sexuales en conflictos
bélicos o situaciones de represión estatal, acoso y hostigamiento sexual —entre ellos el acoso
callejero—, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, acciones hostiles
en conflictos bélicos, ataques homofóbicos y transfóbicos hacia personas o grupos LGBT+,
el encubrimiento y la impunidad de los delitos de género, la violencia de género aisladora, la
violencia simbólica hacía las mujeres difundida por los medios de comunicación de masas,33 entre
otros

Vínculos saludables

EJE 4
Ejes para abordar la ESI.
1. Cuidar el cuerpo y la salud.
Significa que el cuerpo no está vinculado sólo con la dimensión biológica, sino que también está
constituido por los significados y valoraciones que se le otorgan en cada sociedad y en cada
momento histórico.
Si entendemos al cuerpo como una dimensión importante de nuestra identidad (personal y
colectiva), debemos considerar la influencia del contexto histórico, la cultura, la condición social,
la forma de cuidarlo y de valorarlo, las concepciones sobre el sexo y el género que prevalecen en
la sociedad de la que formamos parte. Por ejemplo, podemos pensar que los cuerpos de los
varones y los de las mujeres son distintos en función de las configuraciones de las identidades
de género, es decir, de lo que socialmente se espera de unos y de otras, basado en la diferencia
sexual de las personas.
Desde la ESI nos proponemos trabajar sobre una concepción más amplia de salud, promoviendo
en chicos y chicas el cuidado integral de la misma, tanto desde el punto de vista físico como
psíquico, social y cultural. Se trata de que, al crecer, los chicos y las chicas aprendan nuevas
actividades para cuidarse (como, por ejemplo: seleccionar alimentos nutritivos en su dieta;
conocer el funcionamiento de las partes íntimas del cuerpo; realizar actividad física y también
para cuidar a otros y a otras.)
Desde la ESI, este eje busca el reconocimiento del cuerpo sexuado y sus distintos cambios como
parte fundante de la identidad de las personas. En este sentido, adquiere particular relevancia el
fortalecimiento de la autoestima y la autonomía, con la finalidad de adoptar decisiones sobre la
salud en general, y la salud sexual y reproductiva en particular, que permitan vivir una sexualidad
sin ningún tipo de coacción, violencia, discriminación, enfermedad o dolencia. Para ello es
necesario que cuando en la escuela se trabaje el eje “cuidado del cuerpo y la salud”, se
incorporen otras dimensiones además de la biológica, como por ejemplo la historia personal, los
discursos científicos, los derechos humanos, las ofertas de la sociedad de consumo sobre todo a
partir de los medios de comunicación masivo, la representación de los cuerpos a través de las
distintas manifestaciones artísticas. También es importante propiciar la reflexión crítica sobre los
modelos y los mensajes de belleza que circulan en nuestra sociedad, cuestionar los prejuicios y
los estereotipos vinculados con el cuerpo y la salud. De esta forma, valoramos positivamente
nuestro cuerpo reconociendo que la sexualidad y el cuerpo también se vinculan con el disfrute y
el placer.
Para la ESI los irrenunciables del eje “Eje Cuidar el cuerpo y la salud” son:
• • Reconocer que el cuerpo sexuado y la salud no abarcan sólo la dimensión biológica.
• • Reflexionar críticamente sobre las representaciones sobre el cuerpo y la salud que se
tiene en la escuela y en la sociedad.
• • Trabajar el cuerpo desde distintas disciplinas por ejemplo el arte, la educación física, los
medios de comunicación, etc.
• • Abordar la salud desde un enfoque que enfatice la salud como derecho.
• • Problematizar y reflexionar sobre los estereotipos de belleza para varones y mujeres.
• • Propiciar el (auto) cuidado del cuerpo y la promoción de la salud.

2. Ejercer nuestros derechos.


Este eje evidencia que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derecho con plena
capacidad para participar, ser escuchados/as y no discriminados/as por ningún motivo y
considera a los/as adultos/as y al Estado como garante de sus derechos.
Cuando aparece el tema de las nuevas concepciones sobre la infancia y la adolescencia suele
pensarse erróneamente que como se habla de igualdad de derechos “ahora no hay diferencias
entre adultos y niños, niñas y adolescentes”. Sin embargo, la perspectiva de derecho sostiene
que los/as adultos, por el hecho de serlo, tenemos la responsabilidad y el deber de proteger y
garantizar los derechos de los más chicos. Esta mirada no elimina la asimetría necesaria en los
vínculos entre adultos y niños, niñas y adolescentes, sino que promueve otra manera de que
estos se vinculen y por lo tanto supone que los/as adultos/as construyan nuevos modos de
ejercer la autoridad. En la puesta en práctica de esta autoridad tiene que estar representada la
voz de los niños, niñas y adolescentes y para ello es necesario darles lugar en la construcción de
las normas, favorecer el diálogo y la escucha, establecer sanciones que no vulneren sus
derechos.
La ESI reconoce a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, esto implica que
tienen derecho, por ejemplo, a recibir información científicamente validada, a vivir sin violencia y
sin discriminación de género y por orientación sexual, derecho a decir “no” frente a situaciones de
presión de pares o de adultos, etc.
Además, considerarlos/as sujetos de derecho desde la escuela nos obliga a crear espacios
participativos y respetuosos de la integridad de cada uno/a y de la diversidad de creencias y
situaciones, promoviendo distintas formas de participación ciudadana de los niños, niñas y
adolescentes.
Para la ESI los irrenunciables del eje “Ejercer nuestros derechos” son:
• • Considerar que la ESI no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un marco de
políticas públicas relacionadas con la inclusión, la igualdad y el ejercicio de los derechos.
• • Propiciar el enfoque de derechos vinculados con las infancias y las adolescencias.
• • Rescatar el papel fundamental de los/as docentes y de todo el personal de la escuela
como garantes de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

• • Generar las condiciones institucionales para el efectivo cumplimiento de los derechos


tanto de niños, niñas y adolescentes como también de los/as docentes y de toda persona adulta
de la comunidad educativa.
• • Promover aprendizajes vinculados con la defensa y el ejercicio de los derechos.

3. Reconocer la perspectiva de género.


Existen maneras de ser mujer y ser varón, categorías que por definición se las presenta como
excluyentes una de la otra y esto se daría de un modo “natural”, estas categorías presentan un
valor social desigual para unos y para otras, esto es, en muchas ocasiones se valora más lo
masculino que lo femenino (cuando se usa por norma el genérico masculino y lo vemos como
natural sin cuestionarlo)
El género está vinculado con la construcción social de la masculinidad y la femineidad, esto
significa que las personas a partir de la diferencia sexual vamos aprendiendo a ser varones y
mujeres. El sexo/género está presente desde siempre, por ejemplo: las nenas usan ropa de un
color distinto de la ropa de los varones, o los varones juegan con la pelota, pero, si quieren jugar
con una muñeca, es muy probable que reciban algún llamado de atención. Este llamado de
atención aparece porque se ponen en juego los estereotipos de género. Estos son
representaciones simplificadas, incompletas y generalizadas que funcionan a partir de asociar
una pauta cultural (un rol esperado, una norma, un mandato, etc.) con un hecho biológico (sexo).
Por ejemplo: que las mujeres sean biológicamente quienes puedan llevar adelante el embarazo
no determina que “naturalmente” tengan que ser quienes cocinen o planchen, estas dos últimas
acciones son características culturales que en nuestra sociedad suelen estar asociadas a las
mujeres y no a los varones. La perspectiva de género constituye un modo de mirar la realidad y
las relaciones entre los varones y las mujeres. Estas relaciones, como todas las relaciones
sociales, están mediadas por cuestiones de poder y muchas veces la distribución de ese poder
dejar en desventaja a las mujeres, y cuando esto sucede suelen aparecer situaciones de
vulneración de derechos como la violencia de género u otro tipo de desigualdades sociales. Por
ejemplo, las mujeres que trabajan afuera de su casa tienen, además, la responsabilidad del
trabajo doméstico lo cual se denomina “doble jornada de trabajo”. Algo que no suele pasar con los
varones, dado que ellos suelen tener la responsabilidad de traer el dinero al hogar y de vez en
cuando “ayudan” con las tareas del hogar.
El concepto de igualdad de género es una invitación a mirar nuestras relaciones y acciones,
reconociendo que históricamente las mujeres fueron discriminadas y/o no reconocidas en pie de
igualdad en relación con los varones, y que nuestras acciones en la escuela deben apuntar a
tratar de disminuir esas desigualdades. Lo que implica revisar, reflexionar y cuestionar muchas de
las ideas que tenemos sobre cómo nos relacionamos varones y mujeres, sobre las expectativas
distintas que tenemos según sea una alumna o un alumno, etc. por ejemplo, dejar de lado
expresiones del tipo “Ana, tienes una letra horrible, pareces un varón” o “¡Pedro,
¡cómo puede ser qué no te guste jugar al fútbol!”
Para la ESI los irrenunciables del eje “Reconocer la perspectiva de género” son:
• • Considerar al género como una categoría relacional que abarca a las mujeres y a los
varones.
• • Reconocer la diferencia sexual entre unas y otros.
• • Analizar las desigualdades entre hombres y mujeres.
• • Problematizar las concepciones rígidas sobre lo considerado exclusivamente masculino o
exclusivamente femenino identificando prejuicios y estereotipos de género y las consecuencias
negativas que provocan a mujeres y varones.
• • Incorporar el concepto de igualdad de género para abordar las desigualdades y hacer
realidad la igualdad de todas las personas independientemente de su género.

4. Respetar la diversidad sexual.


La concepción con la que se trabaja en este eje asume que las personas somos todas distintas y
esa particularidad se expresa también en el modo en que cada ser humano piensa, siente, cree,
actúa y vive su sexualidad, convirtiéndolo en un ser único. Esto enriquece la experiencia social en la
medida que nos pone en contacto con la diferencia, con experiencias y trayectos personales
distintos a los propios. El abordaje de este eje implica reconocer y valorar positivamente las
múltiples diferencias que tenemos los seres humanos, por ejemplo: origen étnico, nacionalidad,
creencias religiosas, políticas, edad, condición social, orientación sexual e identidad de género,
entre otras.
El respeto por la diversidad implica asumir una actitud que supere la idea de “tolerancia”: “soporto
al otro/a y sus elecciones porque no me queda alternativa”, es decir, significa asumir que todas
las personas somos distintas e iguales en derechos.
Abordar la diversidad sexual genera múltiples sensaciones y reacciones en algunos/as docentes.
El respeto a la diversidad en la escuela implica estar atentos/as a cuestiones tan concretas y
profundas como por ejemplo respetar el nombre con que se presentan las personas (más allá del
sexo asignado al nacer) o no presuponer que todas las personas con las que interactuamos son o
deberían ser heterosexuales dado que la heterosexualidad, si bien es mayoritaria, no es la única
manera de vivir la sexualidad. Nuestra tarea es garantizar el derecho a la educación a todos y
todas.
En la Argentina, en los últimos años se promulgaron leyes que permiten que en nuestro país las
personas del mismo sexo que lo deseen puedan casarse (Ley Nº 26.618) y que reconocen los
derechos y necesidades de las personas que viven su género de un modo que no coincide con el
sexo que les fue asignado al nacer (Ley Nº 26.743). Estas normativas son nuevas herramientas
que tenemos los/as docentes para que desde las escuelas sigamos trabajando en la búsqueda de
igualdad y respeto para todas las personas.
Para la ESI los irrenunciables del eje “Respetar la diversidad” son:
• • Rescatar el significado profundo de convivir en una sociedad plural y poner en valor la
diversidad.
• • Cuestionar la “presunción de heterosexualidad”.
• • Respetar la identidad de género y la orientación sexual de todas las personas.
• • Rechazar la violencia y la estigmatización por orientación sexual e identidad de género ya
que no puede haber silencio pedagógico frente a la discriminación de cualquier tipo.

5. Valorar la afectividad
Vinculado con la especificidad humana, no podemos dejar fuera los aspectos relacionados con
los sentimientos, los valores y las emociones en el marco de los vínculos y las relaciones
sociales.
Incorporar esta dimensión nos permite tener una visión integral de los seres humanos. También
significa valorar el lugar que ocupan las emociones y sentimientos en el aprendizaje y contribuir al
desarrollo de capacidades afectivas como la empatía, la solidaridad, el respeto.
Tener presente el aspecto afectivo no implica anular o invisibilizar las tensiones o los conflictos
que están presentes en todos los vínculos, por el contrario, nos permite dar cuenta de esas
tensiones y abordarlas de la mejor manera posible para que por ejemplo no se resuelvan desde la
violencia. Trabajar activamente lo que sentimos cuando estamos junto a otras personas nos da la
posibilidad de entender mejor lo que nos pasa y lo que les pasa a las/as demás, de comprender y
de ponernos en el lugar del/la otro/a. Desde esta perspectiva se busca reflexionar sobre las
maneras que tenemos de manifestar el afecto haciendo hincapié en que esas formas no vulneren
los derechos de nadie, por ejemplo, cuando un/a integrante de una pareja expresa que no desea
tener una relación sexual, esa decisión debe ser respetada por la otra persona.
La escuela puede contribuir a fortalecer las capacidades emocionales de los chicos y chicas,
brindando herramientas para que cada uno y cada una puedan identificar y decir lo que le sucede
y lo que siente. Para ello, es importante generar espacios de confianza y diálogo donde los chicos
y chicas puedan compartir emociones y sentimientos, reflexionar sobre ellos/as mismos/as
construyendo relaciones y vínculos más igualitarios.
Para la ESI los irrenunciables del eje “Valorar la afectividad” son:
• • Tener en cuenta que las emociones y sentimientos están presentes en toda interacción
humana.
• • Hay que considerar que la afectividad puede contribuir al encuentro o desencuentro con
los/as otros/as que interactuamos cotidianamente.
• • Generar las condiciones para que todos/as puedan expresar sus puntos de vista
respetando las diferencias, sin anular las tensiones y conflictos presentes en los vínculos.
• • Respetar la intimidad propia y ajena.

• Rechazar toda manifestación coercitiva del afecto, y al abuso y violencia de género y


sexual.

EJE 5
Adolescencia y sexualidad.

Embarazo e Infecciones de transmisión Sexual.

Violencia y maltrato.
Cuando pensamos en maltrato nos referimos a la agresión contra una persona y sus derechos
humanos. El maltrato es cada ataque físico o moral que un ser humano ejerce sobre otro para
tener poder.
La violencia, para la OMS (Organización Mundial de la Salud) , significa “el uso deliberado de la
fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo contra uno mismo, otra persona o
un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas posibilidades de causar lesiones, muertes,
daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”, y procede a clasificarla en tres
categorías fundamentales: la violencia contra uno mismo, que englobaría los comportamientos
suicidas; la violencia interpersonal (que a su vez se subdivide en intrafamiliar y comunitaria o
entre individuos no relacionados), y la colectiva (propia de un grupo de personas contra otro con
fines políticos, económicos o sociales).
Luego de analizar ambos conceptos, mi conclusión es que primero es el maltrato porque las
heridas quedan en el alma y luego la violencia, porque se va a la agresión física.

Muchas veces los padres gritan… El hecho no es que griten, si no el contenido ofensivo de sus
gritos.

Por ejemplo: Si una persona crece recibiendo maltrato verbal o psicológico, y los padres
aceptamos que sea “normal”, de esta forma aprendemos a maltratar a las personas y nos
armamos de prejuicios.
Aquí aparece lo que llamamos autoestima; la autoestima baja, aparece del maltrato verbal de
personas importantes para nosotros. Si estas personas constantemente nos dicen de forma
ofensivas como, por ejemplo: ¡Eres un bueno para nada! O si te equivocas en algo
importante ¡siempre te pasa lo mismo eres un tonto! Eso afectará la creencia en nosotros
mismos.
Si realmente no intentas, no te equivocas; no conoceras hasta donde puedes llegar a crecer como
persona. Cada error cada equivocación te ayuda a mejorar tu actitud frente a la vida.
El maltrato es la puerta a la violencia si permitimos estos maltratos desde pequeños pues cuando
seamos adultos no nos afectará que algunas personas ejerzan violencia con nosotros. Ya sea tus
padres, pareja, jefe, amigo y hasta el profesor.

El punto clave está en conocer tus puntos de fortalezas y oportunidades personales. Les contare
un ejemplo de maltrato:

Cuando tenía 26 años un ex – novio, si ex novio porque íbamos a casarnos, me dijo que la
universidad era para los inteligentes y aplicados. El agredía en silencio, era celoso, manipulador.
Primero parecía maltrato, hasta que un día me levanto la mano, reiteradas veces. Hasta que un
día me pide matrimonio y me puse a pensar que el hombre violento jamás se cura, solo
descansa.
Me llene de valor y le dije un día que quería regresar a la universidad; el se puso como un loco y
me dijo: «no! que jamás iría a la universidad». Después de casi 9 años de enamorados le dije que
se fuera, que no quería verlo más en mi vida, que yo he nacido para la universidad y muchas
otras cosas más, que para lo que no había nacido era para estar con un hombre que no me
merecía.
Y así fue, evalué mi situación y vi que por el me alejé del mundo no tenía muchos amigos, etc.
Comencé de nuevo, reconocí mis fortalezas que son: soy inteligente, creativa y me gusta hacer
amigos. ¡Y las oportunidades que me ofrecía la vida de hacer nuevos amigos y arriesgarme a
continuar mis estudios porque el que no arriesga no gana!

Ahora tengo 30 años he terminado mi carrera y tengo muchos contactos, no me dejo maltratar
por nadie, si me equivoco lo reconozco pero sigo porque todos tenemos derecho a equivocarnos.
A caer y levantar.

Vulneración de derechos y abuso.

La vulneración de derechos se refiere a cualquier situación en la que niños, niñas y adolescentes


estén expuestos a peligros que puedan dañarlos física o psicológicamente. La vulneración puede
llevarse a cabo por padres, familiares o cuidadores ya sea por maltratos o negligencia.

Si bien la ley protege a los niños, niñas y adolescentes, existen una serie de actos de violencia y
maltrato que pueden afectar la garantía de sus derechos.

tipos de vulneración de los derechos en niños y jóvenes


● Abuso sexual.
● Maltrato físico tanto leve como severo.
● Maltrato psicológico niños, niñas y adolescentes sufre psicológico.
● Omisión y abandono.

Discriminación y diversidad Sexual

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