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MEDELLlN.

53, 1988, 41·64

La teología de la liberación

y su método
Pbro. üctavio, Ruiz A.

Al pretender una reflexión crítica sobre el método de la teología de


la liberación es necesario centrarse en algunos de .los autores más, repre-
sentativos, ya que este 'nuevo modo de hacer teología' tiene diversos
matices y corrientes, pero que en general coinciden .básicamente en la
metodología que utilizan para hacer 'teología, desde América Latina'. En
este caso concreto se ha elegido seguir la presentación de Gustavo Gutié-
rrez I y de Leonardo BoH 2 por ser autores que tienen una gran producción
en este género y son muy conocidos, sin por ello dejar detener en cuenta
otros teólogos que igualmente se han" preocupado por hacer teología de
la liberación.

La presentación que haremos, después de una introducción sobre el


desarrollo histórico del nacimiento de esta corriente, se limitará exclusi-
vamente .a señalar los elementos que forman parte del método utilizado
para hacerla.

A. Lineamientos Generales del Nacimiento de la ,TL.

Hasta el nacimiento de esta corriente de, 'TL en América Latina no


se había logrado un aporte concreto en el campo de la Teología. Los
escritos que aparecían eran más, o, menos, modelos calcados de la teología
europea y tradicional.

I cf. GUTIERREZ G., Teología de la liberación; Perspectivas (Salamanca 1975);


"Praxis de la liberación y fe cristiana" en: Centro de Estudios y Publicaciones, La Iglesia
en América Latina (Navarra 1975) 11-48; "Praxis de liberación, teología y anuncio" en
Concüium 96 (1974) 353-374; "Revelación y anuncio de Dios en la historia" en: Pastoral
Popul.ar 146 (1976) 36-42; "Praxis de liberación. Teología. y Evangelización" en:
j

CELAM, Liberación: diálogos en el CELAM (Bogotá 1974) 68-85; La fuerza histórica


de los :pobres(Líma 1979),; El Dios de la wida (Lima 1982) ; Beber en su propio pozo
(Lima ,1983); La ver.dad los hará libres (Lima 1986).
2,cf. BüFF L., Teología desde el cautiverio (Bogotá 1975');; Jesucristo en, la historia
de la fe (Salarilanca1977); La 'fe desdela periferia del, m:u'ndo . (Bilbao'1981); Iglesia,
úzrismd y:::p'oder' (Bilbao 1982)';' BüFF L. - BüFF C,:, Cómo" hacérte'ología de la )ibe~
ración (Madrid 1986). ' "
4~ ,1 : t. ;', ' ':' 1::" OsRuiz A., La Teología de la Liberación

1) Renovación conciliar.
Con el gran acontecimiento eclesial del Concilio Vaticano 11 y su gran
apertura al mundo, la Iglesia inició una reflexión que incorporó definiti-
vamente la dímensfónIiístórícadel hombre y su misión en el mundo, 10
cual llevó a la teología a tomar una mayor conciencia de la función
vivencial y práxica de la fe .cristiana, La fe no sería más, nunca 10 fue
en sentido único y estricto.iuña nieta función especulativa de aceptación
de contenidos y verdades, sino ante todo una opción radical por Jesucristo
que implicaba a la totalidad del hombre. Dicha opción, a su vez, no es
simplemente la aceptación de
laPersona de Jesucristo, sino ante todo un
modo radical de vivir, de hacerlo presente en cada uno de los que 10
aceptan y de. continuar su, misión salvadora y liberadora.
Es precisamente la Gaudium et Spes la que sitúa en concreto este
modo de existencia de la fe; no como una novedad radical, ya que el
mismo Pablo la había expresado muy claramente en sus cartas (Ga 5,6),
sino como una renovada toma de conciencia de las implicaciones que
debía tener la fe en el hoy del acontecimientosalvífico.
El Concilio, para poder responder a esta renovada inquietud, en la
GS inicia su reflexión con, un análisis sobre la situación del hombre en
el mundo de hoy 3. La Iglesia (yen ella la teología) para cumplir con su
misión debe escrutar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz
del Evangelio, de tal forma que, acomodándose a cada generación, pueda
responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido
de la vida presente y de la vida futura y sobre la: mutua relación de
ambas 4. Así, pues, la GS abría el campo para un modo distinto' de enfocar
teológicamente la realidad según el esquema de ver, juzgar y actuar.

2) Medellín.
América Latina tomó con empeño esta tarea señalada por el, Concilio.
Grupos de cristianos por todo el Continente iniciaron una reflexión a
partir de Ia situación de injusticia y' pobreza que vive' el Continente, y
los esfuerzos por comprometerse en un proceso de liberación sé sentían
como una urgencia prioritaria 5.
Viene entonces la realización de la Segunda Conferencia General del
Episcopado latinoamericano en Medellín. Allí la Iglesia de América Latina
se' .reúne para dar una respuesta pastoral 6 a' los clamores de liberación

3 GS4-10.
4GS 4.·
5 Una visión' amplia de la 'historia de' estos, movímientosise encuentra.-en :LOPEZ
TRUJILLO A., Trascendental documento de la Salita Sede sobre la Teología de la libe-
racián, (Medellin 1984)54-75.., , . ' , ',..' ,
bcL'fMensaiealospueblos',de América Latina", en II Conferencia General del Epis-
'copado 'Latínoamerícano, "La Iglesia en la actual transformación de Aménca Latina";
conclusiones.
Medellín, Vol. 'I4: 'n.' '53, Marzo de 1988

que-surgen' de imillones de' hombres'vy-pára' élío: se:-:pi'esenta domó 'una


Iglesia 'que quiere .solidarizarse .: coh el hombre 1íitinoárnericáno'·a .fin" cl¿
ayudarle -a lograr una Iiberacíón integraLc<;: " ' , ' !

Medellín utiliza, el, ver-iuzga¡:~actuar¿omo ba~~ de cacÍá' u~o ci{ sus


documentos y
lee .así los signos de lósÍiempos. Cotej~ 'la situación del
Continente, denuncia la .injusticia ~ y la opresión causada pordete~minad~
estructuras sociales n,hab1ade,la situaci¡)n' de-pecado 9 . que vive .e1 Con-
tinente, proclama 'la paz, hace' un llamado para la liberación' integral y
toma la' opción preferencial por los pobres 10. Toda.'la problemátícacontí-
nental es mirada desde el ángulo de la fe cristiana y' se ve que en ella
no. sólo influyen los factores sociales" políticos y.económicos 1" sino tam-
bién el-rechazo del don de la paz del Señoi· y, más aún, del Señor mismo 12.
, Reconoce además que ante e1ca~b~o social que,' sefmponehay dife-
rentes grupos que lo buscan, pero con .distintos objetivos y. .con medios
diversos para realizarlovy en medio. deesto~ grupos. hay quienes propugnan
los cambios de estructuras en forma gradual y más o' menos acelerada,
pero que se oponen a la violencia y a los gobiernos de fuerza 13. Si Me-
dellín describe esta situación es porque ve la necesidád de un' cambio,
de un compromiso, pel'o, sobre todo' de una conversión. . ' .
De esta manera Medellín coloca las·· bases para' hacer Una reflexión
teológica desde América Latina a partir de la opción preferencial por los
pobres y según una metodología que pudiera responder a las inquietudes
y problemas del hombre latinoall1ericanQ, a .través del, verciuzgat, actuar,
de tal' m~era que mirando con objetividad la situación del Continente,
juzgándola y reflexionando sobre ella a la Iuzdel Evangelio, lleve a un
compromiso de acción de liberación integral, que debe traducirse' en una
conversión profunda, tanto a nivel personal corno comunitario, que pueda
conducir a los cambios de estructuras 14.

3) La opción de Medellín.

Como uno de los signos de los tiempos en América Latina, Medellín


hace la opción por una liberación integral 15• Esta liberación es el grito
esperanzado de los pueblos del Continente para lograr su verdadero crecí-

7 I Justicia 1. 2; II paz 1. 4. 5.
8 II paz 6. 10. 16.
9 Cf. Mensaje a los pueblos de América Latina,
10 XIV Pobreza de la Iglesia 9 ss.
11 X Movimientos de laicos 2.
12 II Paz 14c.
13 VII Pastoral deélites 5.8.
14 I Justicia 3.
IS Introducción a las conclusiones 4.
;44 ,O. Ruiz A." La Teología de la Liberación

miento en humanidad, y es una tarea en .la cual todos deben participar 16.
Esta liberación debe llegar a, .todo el hombre y a todos los hombres como
fruto esencial de la acción redentora de Cristo 17 y supone la superación
de toda servidumbre personal y social para llegar a la plena asimilación
Con Cristo 18. La liberación forma parte de la vocación propia de América
Latina y es un compromiso inaplazable de la Iglesia en el cumplimiento
de su misión. En este empeño todos tienen una tarea que cumplir de
acuerdo con su puesto y función dentro de la Iglesia 19.
La liberación supone una .situación de injusticia y de pecado que
debe superarse para llegar a la conversión y a la reconciliación:
" ... para nuestra verdadera liberación, todos los hombres necesitamos
una profunda conversión. .. La originalidad del mensaje cristiano no
consiste directamente en la afirmación de un cambio de estructuras,
, sino en la insistencia en la conversión del hombre. No tendremos un
Continente nuevo sin nuevas y renovadas estructuras; sobre todo no
habrá un Continente nuevo sin hombres nuevos, que ala luz del
Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables" 20.
Para cumplir esta tarea la Iglesia debe emprender una educación
liberadora, es decir, debe educar las conciencias, inspirar y ayudar a
orientar todas las iniciativas que contribuyan a la formación del hombre 21
forjando hombres comprometidos en la construcción de un mundo de paz 22.

4) Nacimiento de la TL como Sistema.


Es en este contexto de Medellín donde surge la TL. Quien primero
se lanza a una elaboración más o menos estructurada después de una serie
de encuentros y simposios a nivel continental, es Gustavo Gutiérrez 23, él
quien muchos atribuyen una cierta paternidad en este nuevo modo de
hacer teología.
Los pasos que influyeron notablemente en Gutiérrez para la elabo-
ración de la TL, según el mismo autor, fueron los siguientes: 24
a. El redescubrimiento de la caridad como centro de la vida cris-
tiana que ha llevado a ver la fe como un compromiso con Dios y con el

16 d. Mensaje aIos pueblos de América Latina; XIV Pobreza de la Iglesia 2.


17 Introducción 5. 6.
18 IV Educación 9.
19 XI Sacerdotes 10.
20! Justicia 3.
21 TIPaz 20.
22TI Paz 24.
23 d. GUTIERREZ G., Teología de la liberación. Perspectivas. Como ampliación de
esta gestación cf. ; OLIVEROS R., Liberación y teología. Génesis y' crecimiento de una
reflexión, Lima, 1977.
24 GUTIERREZ G., Teología de la liberación, 26-41.
Medellín, Vol. 14; n.53, Marzo de 1988 45

prójimo. Este es el fundamento de la praxis del cristianismo y de su


presencia activa en la historia.
b.La. evolución de la espiritualidad cristiana hacia una verdadera
espiritualidad del obrar del cristiano en el mundo.
c. Una mayor sensibilidad ante los aspectos antropológicos de la
Revelación, que lleva C.oInO consecuencia la revaloración de la presencia
y del actuar del hombre en el mundo.

d. La valoración de la vida misma de la Iglesia como un verdadero


jugar teológico.
e. EL valor de los signos de lbs tiempos, cuyo estudio y profundi-
zación fueron urgidos por el Vaticano n.
f. La importancia que ha dado la filosofía a -Ia acción humana como
punto de partida de toda reflexión.
g. El influjo del pensamiento marxista centrado en la praxis y diri-
gido a la transformación del mundo.
h. El redescubrimiento de la dimensión escatológica de toda la
teología.
Hoy, al querer tener una idea global sobre la TL, no basta conocer
y leer aG. Gutiérrez, pues la TL tiene muchas tendencias, matices y
acentuaciones más o menos radicalizadas e incluso puntos de tal distan-
ciamiento que harían hablar mejor de "teologías de la liberación" 25, en
plural, para respetar los diferentes modos de elaborar teología en este
campo 26.

25 SGDA. CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Instrucción sobre


algunos aspectos de la Teología de la liberación (1984) Ill, 3. A partir de aquí la cita-
remos así: SCDF. Instrucción sobre TL.
26 J. C. Scannone hace una distinción entre varias generaciones en esta TL. En una
primera generación, a partir del libro de G. Gutiérrez, coloca varias corrientes en la TL:
1. Teología desde la praxis pastoral de la Iglesia que acentúa el carácter integral y evan-
gélico de la liberación, enfocándola ante todo desde una perspectiva bíblica y eclesial.
Su representante sería el Cardenal E. Pironio.
2. Teología desde la praxis de grupos revolucionarios, que reflexiona desde y para los
grupos.cristianos comprometidos en la acción revolucionaria y utiliza el análisis marxista.
Representantes serían H. Assmann y Cristianos por el socialismo.
3. Teología desde la praxis histórica, que acentúa la unidad de la historia y es radical
en sus planteamientos de transformación estructural de la sociedad, dando relevancia a la
praxis liberadora -pastoral y política- de los sectores más concientizados. También
recurre al análisis marxista. Principal representante sería el mismo G. Gutiérrez.
4. Teología desde la praxis de los pueblos latinoamericanos, que sería más una "teología
liberadora en lo cultural", una "teología de la pastoral popular" en la que se toma al
pueblo como sujeto comunitario de una historia -y de una cultura. y en la que lüs pobres
.son su parte .básíca y principal. Utiliza, además .del análisis sociológíco,una mediación
filosófica y un análisis histórico-cultural, sin descuidar la sabiduría popular. Se acentúa
la dimensión religiosa de la praxis liberadora y por ello se da especial atención a la reli-
giosidad popular. Representantes serían Lucio Gera y J. C. Scannone.
En una segunda generación, distingue varias corrientes de acuerdo con la temática tratada:
1. Del método de la TL o de una teología de lo político: R. Vidales, J. L. Segundo
y Clodovis Boff.
46 : O.'Ruiz A.tLa Teologíade la Liberácíón

5)" La Liberación' en Puebla...


Bien conocida la reacción que tuvo la dOC'trida de Medellfu., ".a¡ surgir
algunas corrientesideologizadasque;pretendían asumir la vocería para
interpretar la liberación exclusivamente desde-un ángulo socio-político y
dentro de la yi~ión del análisis marxista que interpreta la historia como
luchaantagónica declases, Puebla puntualizó más todavía los ricos conte-
nidos que tiene el concepto de liberac:ión' y volvíó a enfatizar la, opción
preferencial por los p o b r e s . ' ,
De hecho Puebla retomó la síntesis que había presentado Pablo VI
en la Evangelii Nuntiandi 27 y las clarificaciones iluminadoras de la Octo-
gesima Adveniente 28, pero sobre todo se dejÓ' guiar en su reflexión por
el discurso de Juan Pablo II 29, al inaugurar Puebla, en el que coloca la
verdad sobre Jesucristo, la verdad sobre la Iglesia y la verdad sobre el
hombre como los pilares fundamentales para comprender la liberación.
Así, pues, su doctrina es la voz autorizada, se trata del mismo Episcopado
Latinoamericano, para señalar con claridad el pensamiento liberador sur-
gido en Medellín y por ello el tema de la liberación en América, Latina
no puede ser tratado desconociendo o dejando de lado los, criterios que
Puebla nos presenta en orden a una original concepción de la liberación
cristiana.
Puebla, ante todo, señala l~e,xistencia de dos elementos complemen-
tarios e inseparables lO: por una parte la liberación de todas las servi-
dumbres delpecado personal y social, de todo lo que desgarra al, hombre,
a la sociedad y que tiene su fuente en el egoísmo; por otra parte la libe-
ración para el crecimiento progresivo en el ser, por la comunión con
Dios y con los hombres que culmina en la perfecta comunión del cielo.
Podríamos resumir este criterio fundamental señalando que se trata de
una "liberación de", es decir el rechazo, la anulación de las servidumbres
causadas por el pecado, pero cuyo objetivo está puesto en elsegutido
elemento: una "liberación para", que viene a ser el elemento esencial de
la auténtica liberación, pues señala la realización plena del hombre en
su encuentro definitivoy trascendente con Dios.
Este proceso, de liberación es una realidad que se hace en la historia,
pero una historia personal y comunitaria que debe ser respuesta a la

2. De temas de teología dogmática: Leonardo Boff y J on Sobrino.


·S. De nuevos enfoques en la teología espiritual: G.GutiérrezySegundo Galilea; en la
hermenéutica bíblica:· C. Mesters i en la historia de la Iglesia: Enrique Dussel.
4. De la 'prüblemática filosófica ·conexa con .la TL: E. Dusseliy J~C~ Scannone. (cf.
SCANNONE J. C., La Teología de la liberación. Caracterización. Corrientes, Etapas, en
MEDELLIN 34 (1983) 271-280.
27 ÉN30":38.
2.8 DA 20-41.
29DP 484.'
30DP 482.
Medellín, , VQI:.14,.· n. ;:¡3, .14arzode "1988 47

excelsa ;YQCaCloneo" Cristo. Dicha' respuesta abarca; todas' las dimensiones


de la' existenciadel.hombre: lo social; lo político; Ioeconómíco, Io cultural
y el conjunto de sus, relaciones 31; -en todo lo cual.idebe circular la riqueza
transformadora dei Evangelio.
La verdadera fuente de liberación para el cristiano, que lo debe llevar
a liberarse del pecado y de todas sus secuelas personales y sociales para
llegar a la auténtica liberación cristiana, es el Espíritu Santo 32, Por ello
no podemos olvidar que la gracia, la salvación, la verdadera y totalIíbe-
ración es un don de Dios que exige, claro está, nuestro esfuerzo y
colaboración.
Puebla 'destaca además la necesidad de ser fieles a la Palabra' de
Dios, a la Tradición viva de la 'Iglesia y al Magisterio, urge la comunión
con los Obispos, el compromiso efectivo en orden a la construcción de
la comunidad y el. amor auténtico hacia los pobres como signos de una
verdadera liberación cristiana 33.
Los medios que se deben utilizar para lograr la liberación son evan-
gélicos. Su eficacia está en la fuerza que proviene de la Palabra de Dios,
que es llamada al amor y a la fraternidad universales, al perdón, a la
reconciliación, a la unidad y a la auténtica . comunión 3\ Por· esto, si la
liberación es para la construcción del hombre nuevo, del auténtico hombre
imagen de Dios, llamado a la filiación divina, entonces, como fruto de
su vivencia de amor filial, el hombre rompe con el pecado. el egoísmo,y
abre su vida a una respuesta de vida teologal y asume el amor fraterno,
la solidaridad y el compromiso en la construcción de una nueva sociedad
digna del ser humano como exigencias propias de su ser 35. De esta manera,
Puebla rechaza la violencia y la lucha de clases como medios para lograr
la liberación, pues lejos de llevar a dignificación del hombre, 10 rebajan
y envilecen.
El documento de Puebla, por le tanto, presenta e impulsa una autén-
tica, integral y verdadera liberación cristiana, y repudia como liberación
que surja del espíritu de Medellín aquella que se presenta bajo la óptica
ideologizada del marxismo.

B. Novedad de la TL.

La teología de la liberación no es tanto un nuevo tema teológico


entre muchos otros cuanto un' nuevo método desde .el que se piensa toda
la teología. Lo, nuevo
... reside .en el hecho de que esta teología se inicia con
,

31 DP 483.
'3iDP 486.
33 DP 489. ,
34DP.488.
35 DP 490,
O. Ruiz A', La Teología de la' Liberación

la concientización de' la situación propia;' planta sus raíces en una praxis


histórica de liberación y hace entrar en el compromiso concreto. La
reflexión teológica está llevada por el deseo de dirigir, por solidaridad con
los pobres y explotados, la palabra del Señor a todos los hombres 36.

1) Originalidad.
La originalidad de la teología de 'la liberación no Viene dada por
postular que la realidad sea, sin más concreción, el punto de partida de
la reflexión teológica. Su originalidad está en su esfuerzo por no perder
conexión real con su propio contexto situacional (la realidad latinoame-
ricana en tanto que dominada) y erigirlo. como punto de partida obligado
y ámbito permanente de toda elaboración teológica.

Característica propia de la teología de la liberación es la de asumir


la realidad latinoamericana en su actual momento histórico concreto como
momento interno de la reflexión teológica. Peto se asume la' realidad
analizada, interpretada y comprendida, 10 cual supone asumir como ins-
tancia interna de la elaboración teológica la mediación de las ciencias
sociales.
Para Gustavo Gutíérrez, como para Rugo Assmann 37, la teología es
la reflexión crítica de la praxis histórica a la luz de la palabra.
"La teología como reflexión crítica de la praxis histórica es' así
una teología liberadora, una teología de la transformación liberadora
de-Ia historia de la humanidad y, por ende, también, de la porción
de ella-reunida en ecc1esia- que confiesa abiertamente a Cristo.
Una teología que no se limita a pensar el mundo, sino que busca si-
tuarse como un momento del proceso a través del cual el mundo es
transformado: abriéndose :-en la protesta ante la dignidad humana
pisoteada, en la lucha contra el despojo de la inmensa mayoría de los
hombres, en el amor que libera, en la construcción de una nueva
sociedad, .justa y fraternal-e- al don del reino de Dios" 38.

2) El puntatie -partidá.
El punto de partida de la teología de la liberación es la praxis libe-
radora 39, de tal modo que la reflexión de fe no parte de la Revelación

36d. LEHMANN K., Problemas metodológicos-hermenéuticos de la Teología de la


Liberación, en: MEDELLIN 13 (1978) 7.
37 ASSMANN H:, Teologia desde la praxis liberadora, Salamanca, 1973.
38 GUTIERREZ G., Teología de la liberación, 40-41.
39 Este término en Gustavo Gutiérrez no tiene precisión exacta: puede ser simple-
mente praxis cristiana, es decir la acción del cristiano que explicita su fe" por medio de
la caridad (TL 27), o la praxis histórica, como un quehacer político que lleva a la, trans-
formación del mundo y a la construcción de la fraternidad, praxis que se', presenta:' como
_criterio para verificar la fe (TL 32-33), o la praxis social, como lugar donde el cristiano
realiza su historia y vive su fe (TL 76-79). En general se acentúa mucho más el segundo
sentido a lo largo de los escritos de Gutiérrez. ' .,.
Medellín, Vol. 14, n. 53, Marzo de 1988 49

sino de la praxis de distintas comunidades que lleva, poco a poco, a


descubrir el contenido mismo de la fe. Es aquí donde algunos autores
hacen ver la gran diferencia .que hay entre la teología europea y la teología .
latinoamericana:

"En la teología europea se ha partido del presupuesto de que


existe. un depósito de verdades o al menos de significados que hay que
transmitir, explicar, interpretar y hacer significativos. La teología
latinoamericana como condicionamiento teológico ha partido de otros
presupuestos. .. de una praxis vivida de la liberación" 40.
Este punto de partida tiene un presupuesto que le sirve como de
resorte espiritual y consiste en la preocupación por los pobres, que se
alimenta del Evangelio de Jesucristo. Así, entonces, el pobre de América
Latina se constituye en el tema central, en el lugar hermenéutico y en
el sujeto de la teología.

La praxis liberadora viene a ser la respuesta a esa realidad interpe-


lante que constituyen los pobres y los oprimidos tal como los presenta
el Evangelio (Mt 25, 31-45).

De esta manera se busca descubrir todas las relaciones posibles entre


una realidad opresiva y. deshumanizante, muy generalizada en todo el
Continente, y la comprensión y la vivencia de la fe cristiana, ya que
vivimos en países muy cristianos pero, al mismo tiempo, en donde se dan
las formas más inhumanas de vida. De ahí que este punto de partida
pretende dar al pueblo una comprensión de la fe más fiel al Evangelio
de Jesús y más capaz de hacer humana la vida de todas las personas y
clases. sociales de nuestro- Continente 41.

3) Presupuesto inicial: opción por los pobres.

De acuerdo con todo lo anterior, la praxis social se convierte gra-


duahnente en el lugar mismo en que el cristiano se juega, con los otros,
el destino del mundo y su fe en el Señor de la historia 42. La praxis,
entonces es el ámbito de la fe, ya que sólo se puede creer, amar y esperar
el don del amor de Dios en la historia, la cual es un proceso de liberación 43.
La conversión a la que está llamado el cristiano está condicionada por
el medio socio-económico-político-humano-cultural en el que se desarrolla
y por eso la conciencia de fe, que debe llevar a un compromiso de libe-

.4Ü SOBRINO J., "El conocimiento teológico en la teología europea y latinoamericana"


en: ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE .TEOLOGIA, Liberación y cautiverio. De-
bates en torno al método de la teología en América Latina, México (1976) 190-191.
41 SEGUNDO J. L., Les deux théologies de la libération en Amériq~le Latine en: ETU-
DES 361 (1984) 152-153.·
42 GUTIERREZ G., Teología de la liberación, 79.
43 Ibid., 351-352.
50 o. Ruiz A., La Teología de la Liberación

ración, exige un análisis de la situación y una estrategia de acción 44. Para


G. Gutiérrez, a este proceso de conversión se llega cuando se hace una
auténtica y efectiva opción por los pobres, la cual constituye el eje sobre
el que gira hoy una nueva manera de ser hombre y de ser cristiano en
América Latina.
De hecho esta opcion por los pobres constituye la condición sine
quanon de la TL. Según L. Boff no se trata de una opción cualquiera
sino que tiene que ser una opción política en la que el teólogo, como
agente social, ocupa un lugar determinado entre los pobres y oprimidos
en la correlación. de fuerzas sociales; una opción ética al experimentar la
indigencia frente al escándalo de la pobreza, y una opción evangélica
porque los pobres fueron los primeros destinatarios del mensaje de Jesús 45,

Ahora bien, según L. BaH, no se trata de cualquier tipo de pobreza,


sino ante todo la de la clase social de los explotados 46. En efecto, el pobre
es identificado con el marginado, el oprimido, el explotado y de ahí que
optar por el pobre es optar contra la clase dominante y contra los que
generan la explotación 47. Esta opción supone ya de por sí el asumir un
modelo único de pobreza determinante y definido 46.

La asunción de este tipo de opción presupone una concepcton de


corte marxista de lucha de clases en la que el pobre es identificado única-
mente con el proletariado 49, es decir, es la clase obrera de la etapa
industrial, en el marco capitalista. Esta identificación pobre-proletariado
recorta la riqueza de la opción preferencial que tomó Medellín, para
quien la palabra "pobre" tiene un contenido más amplio, más evangélico,
sin desconocer la connotación económica y política, como la existencia de
la injusticia social 50.

44 !bid., 268-269.
45 BOFF L., La fe desde la periferia, 74-75; BOFF L. - BOFF c., Cómo hacer teo-
logía de la liberación, 33-35.
46 Ibid., 69.
47 d. GUTIERREZ G., Teología de la liberación, 264-265; ID., "Praxis... teología
y anuncio", 356.
46 "El pobre, el oprimido es miembro de una clase social explotada, sutil o abierta-
mente por otra clase social. Optar por el pobre es optar por una clase social contra otra.
Tomar conciencia del hecho del enfrentamiento de clases y tomar partido por los despo-
seídos" (GUTIERREZ G., "Evangelio y praxis de liberación" en: Encuentro de El Es-
rial, 35). d. ID., "Praxis de liberación, teología y liberación", 68-71.
49 La Santa Sede en su reciente documento sobre la TL dice al respecto: "Pero las
'teologías de la liberación', que tienen el mérito de haber valorado los grandes textos de
los Profetas y del Evangelio sobre la defensa de los pobres, conducen a un amalgama
ruinosa entre el 'pobre' de la Escritura y el 'proletaríado' de Marx. Por ello el sentido
cristiano del pobre se pervierte y el combate por los derechos de los pobres se transforma
en combate de clase en la perspectiva ideológica de la lucha de clases" (SCDF, Instrucción
sobre la TL, IX. 10).
50 d. LORSCHEIDER A., "Documento XIV: La pobreza de la Iglesia" en: CELAM
Medellín reflexiones en el CELA M, (BAC 391) 181-189.
MedeIlín, Vol. 14, n. 53, Marzo de 1988 51

De igual manera se recorta el contenido que tiene esta reafirmación


de la opción preferencial por lospobres que asumióPuebla 51. Para Puebla,
el servicio a los pobreses la medida privilegiada, aunque no excluyente,.
del seguimiento de Cristo 52 y su objetivo es el anuncio de Cristo Salvador
que .Ios iluminará sobre su dignidad, los ayudará en sus esfuerzos de
liberación de todas sus carencias y los llevará a la comunión con el Padre
y con los hermanos. Esta opción, exigida por la realidad escandalosa de
los desequilibrios económicos en América Latina, debe llevar a una con-
vivencia humana, digna y fraterna y a construir una sociedad justa y libre,
para 10 cual se hace necesario el cambio de las estructuras sociales, políticas
y económicas, pero que vaya acompañado por el cambio de mentalidad
personal y colectiva respecto al ideal de una vida humana digna y feliz,
que a su vez dispone a la conversión.
La exigencia de solidaridad con el pobre y de rechazo de la situación
de injusticia debe liberar al pobre y debe llevar a evangelizar a los rices
que tienen su corazón apegado a las riquezas, para convertirlos y liberarlos
de esta esclavitud y de su egoísmo 53.

4) Teología como reflexión crítica.


Dentro de la TL la teología se presenta ante todo como una reflexión
crítica s~ de la sociedad y de la Iglesia en cuanto convocadas e interpeladas

sr d. LOPEZ TRUJILLO A., "Perfiles de Puebla" en: ID., De Medellin. a Puebla,


(BAC 417) 326-332.
52 DP 1145-1155. Esta opción de amor de preferencia a los pobres ha sido reafir-
mada continuamente por el Santo Padre. Asimismo la Instrucción sobre libertad cristiana
y liberación (nn. 66-68) al mismo tiempo que señala la importancia de dicha opción, pre-
senta unos criterios claros para su aplicación.
53 DP 1156. Esta solidaridad es una exigencia directa de la fraternidad humana y
sobrenatural, cuya raizética y antropológica implica que todos nos sintamos llamados a
realizarla, especialmente como testimonio de nuestra realidad ec.esíal (d. Instruccián. sobre
libertad cristiana y liberación, 89-91). '
54 La TL tiene mucho de herencia de la teología politica de J. B. Metz, la cual él
mismo entiende como el intento por formular el mensaje escatológico en las condiciones
de nuestra actual sociedad (cf. METZ J. B., Teo'ogia de: mundo, cap. V: "La Iglesia y
el mundo a la luz de una "teología política" (Salamanca 1970 p. 139). Utiliza allí la
famosa te aria critica de la sociedad, de tal modo que la teología: politica es también un
correctivo critico frente a una tendencia de la teología que trataba :a dímensión social
del mensaje cristiano como algo inauténtico y secundario, reduciendo la práctica de la fe
a la decisión a-cósmica del individuo y dando un carácter privado en su núcleo, a e-e
mensaje. De este modo la tarea primordial teológico-critica de la teología política consiste
en esa desprivatización del mensaje social cristiano (ibid., 141-143).
Tanto la teología politica como la TL son, hasta cierto punto, una prolongación de las
"teorías críticas" de la llamada "Escuela de Frankfurt" propuestas por Jurgen Habermas
La teoría crítica de laiscciedad no analiza los contextos sociales con la escala de una
determinada imagen del hombre, sino que investiga tan sólo la estructura fáctica y la
articulación concreta de estos contextos. El objetivo es llegar a una praxis emancipadora.
De este modo' la teoría crítica hace que el análisis social debe irse llevando a cabo siempre
de nuevo, para ir poniendo al descubierto la imagen de hombre en la que se basan fun-
damentaImete las articulaciones concretas de los grandes' contextos sociales. Esto constituye
un presupuesto necesario en orden a superar las limitaciones y ausencias de libertad de
un orden establecido.
52 O. Rúiz A., La Teologia de la Liberación '

por la Palabra de Dios. La teología es reflexión, actitud crítica. Para


quienes hacen TL 10 primero es el compromiso de caridad y de servicio,
la teología viene después como un acto segundo 55. Por ello, el lugar
teológico privilegiado para hacer teología es la vida, la predicación y el
compromiso histórico de la Iglesia. Y dentro de la vida de la Iglesia se
subraya la participación de los cristianos en el proceso de liberación.
"La participación en el proceso de liberación es un lugar obli-
gado y privilegiado de la actual reflexión y vida cristianas" 56.
Esto hace que la teología deba estar ,abierta a la totalidad de la
historia humana para poder cumplir la función crítica de la praxis eclesial.
"Reflexionar sobre la presencia y el actuar del cristiano en el
mundo significa, además, y esto es 'de importancia capital, salir' de
las fronteras visibles de la Iglesia, estar abierto al mundo, recoger
las cuestiones que se plantean en él, estar atento a los avatares de
su devenir histórico...
Esta abertura a la totalidad de la historia humana es precisa-
mente la que permite que la teología pueda cumplir sin estrecheces
una función crítica de la praxis eclesial" 57.

C. Presupuesto Epistemológico

Para Gustavo Gutiérrez y muchos otros autores de TL, la verdad no


puede ser únicamente algo establecido de una vez para todos, sino que

El análisis científico busca, en este caso, acumular conocimientos sobre lo que puede
ser y sobre lo que debe ser, mostrado generalmente, de forma negativa. Así, la compren-
sión a que apunta la teoría crítica, es una comprensión histórica' de las circunstancias
represoras, experimentadas como violentas, y de las legitimaciones del dominio de la natu-
raleza y de la dominación, experimentadas como inauténticas; y todo esto con el objeto
de poder iluminarlas críticamente. La interpretación se halla aquí intrinsecamenteligada
a una praxis de contradicción o de impugnación frente a estas estructuras sociales. La
praxis misma se convierte en una praxis ilustrada, una praxis que se guía, por una inter-
pretación científicamente explicativa.
En la raíz de la teoría crítica se da el siguiente presupuesto: una vez la humanidad
ha pasado a ser ya un conjunto social, podemos en adelante, como seres libres y respon-
sables, hacer nosotros nuestra historia; en el plano de la razón y de la libertad, podemos
enseñorearnos de los diversos mecanismos y estructuras que dominan nuestro ser
fáctico. Así el punto de partida es una teoria derivada empíricamente y muestra que se
da .una solución de continuidad entre la actual estructuración de los nexos sociales y sus
posibilidades. ,
Procediendo en consecuencia con su punto de partida, la teoría crítica declara que lo
que ella presenta como contenido, sólo puede ser el resultado del análisis de una conste-
lación histórica concreta, la de esta sociedad en esta determinada época cuya anatomía
presenta. De este modo cuando las estructuras sociales cambian deberán someterse a nuevos
análisis. Por esta razón se le ha calificado de ciencia sin "ortodoxia" : la realidad fácti-
camente dada, a la que ella se dirige, no es medida. según unos valores determinados y
constantes, de índole ética, religiosa o antropológica, ni siquiera según un valor utópico .
. (d. SCHILLEBEECKX, E., Interpretación de la fe. Aportaciones a una teología herme-
néutica y critica (Salamanca 1973) 159-192.
55 GUTIERREZ G.,Teología de la liberación, 34-35.
56 Ibid., 79-80.
57 !bid., 35-36.
Medellín, Vol. 14, n. 03, Marzo de 1988 53

la verdad es camino 58, ya que también. el Evangelio esuna 'Verdad que


se hace 59, y por ello la TL hace hincapié en la insistencia de un amor
que se da en gestos concretos.. marcando una primacía del hacer sobre
el simple saber 60.

1) Primacía de la acción.
Como base bíblica para su planteamiento de. tipo epistemológico se
toman los textos conrrespondientes al 'conocer a Yavhé', quena se refieren.
a un simple conocimiento conceptual, sino a un obrar según la justicia 61.
De este modo, 'hacer la verdad' adquiere una significación precisa: es el
actuar de la existencia cristiana.
De este modo, la fe se hará verdadera cuando se comprometa en la
lucha por la justicia:
"Es más, únicamente haciendo esta verdad se verificará, literal-
mente hablando, nuestra fe. De ahí el uso reciente del término, que
choca todavía a algunas sensibilidades, de "ortopraxis".No se pre-
tende con ello negar el sentido que puede tener una "ortodoxia"
entendida como una proclamación y una reflexión sobre afirmaciones
consideradas verdaderas. Lo que se busca es equilibrar, e incluso
rechazar, el primado y casi exclusividad de lo doctrinal en la vida
cristiana; y, sobre todo, el esmero -muchas veces obsesivo- en
procurar una ortodoxia que no es, a menudo, sino fidelidad a una
tradición caduca o una interpretación discutible. Más positivamente,
lo que se quiere es hacer valer la importancia del comportamiento
. concreto, del gesto, de la acción, de lapraxis en la vida cristiana" 62.
Siguiendo la pauta de Blondel, que define el quehacer filosófico como
reflexión crítica de la acción, Gutiérrez señala la importancia de la acción
humana como punto de partida de toda reflexión. La teología como re-
flexión crítica de la praxis histórica a la luz de la Palabra, supone la
sabiduría y el saber racional, y tiene como punto de partida la praxis
histórica. A su vez, dicha praxis es el piso concreto en donde la reflexión
hunde tenaz y permanentemente sus raíces y extrae su vigor. Así, la praxis
es punto de partida y, a la vez, punto de llegada, de verificación.
Este planteamiento epistemológico está muy ligado a los plantea-
mientos del marxismo. Gutiérrez, y muchos autores de la liberación pien-
san de igual manera, dice al respecto..
"Son muchos los que piensan, por eso, con Sartre que <el mar-
xismo, como marco formal de todo pensamiento filosófico de hoy, no

58 !bid., 37.
59 !bid., 346.
60 Ibid.,·256 ..
61 Ibid., 251.
62 !bid., 33
54 .0. ·Ruiz A."La Teología de la Liberación

es superable'. Sea como fuere, de hecho, la teología contemporánea


se halla en insoslayable y fecunda confrontación con el marxismo.
y es, en gran parte, estimulado por él que, apelando a sus propias
fuentes, el pensamiento teológico se orienta hacia una reflexión sobre
el sentido de la transformación de este mundo y sobre la acción del
hombre en la historia" 63.
La toma de conciencia de la situación de dominación y dependencia
se traduce, de hecho, en la opción' decidida por la participación activa
en un proceso de liberación. Por ello, la praxis liberadora es asumida
como momento interno de la reflexión teológica, como punto de partida
y de permanente referencia, como criterio y ámbito de verificación,
Praxis liberadora es la actividad humana realizada con conciencia
del carácter dialéctico de la realidad (dimensión político-social de la
acción humana) que persigue incidir, con la conflictividad consiguiente,
en el nivel estructural, en orden a una transformación liberadora, desde
la asunción de un proyecto histórico de alternativa de una sociedad
radicalmente distinta 64.
La praxis se constituye, entonces, en matriz hermenéutica, en nuevo
horizonte de interpretación, en ámbito de abordaje, en fuente de pro-
ducción teológica.

2) Primacía política.
Este concepto de praxis está orientado hacia la realidad total social,
la cual tiene una fuerte primacía política. La razón humana se ha hecho
razón política porque la construcción -desde las bases económicas- de
la polis, de una sociedad en la que los hombres puedan vivir solidaria-
mente como tales es una dimensión que abarca y condiciona todo el
quehacer del hombre 65, La política, tal como es presentada allí, es la
transformación de la sociedad, de sus bases socio-económicas. Todo se
mira como política, la Iglesia misma es política, de tal modo que negar
el compromiso político, o hablar de neutralidad, es hacer política a favor
del statu quo, y por ello la Iglesia debe comprometerse en la transformación
de la sociedad, es decir, en la praxis revolucionaria.
La participación en el proceso de liberación, que supone un camino
de confrontación conflictual entre grupos humanos, con intereses y puntos
de vista enfrentados, es presentado como un lugar obligatorio para la
actual reflexión y vida cristianas. En ella se escuchan matices de la
Palabra de Dios imperceptibles en otras situaciones humanas y sin las
cuales no hay auténtica y fecunda fidelidad al Señor.

63Ibid., 32.
64Cf. LOrS J., "Liberación (teología de la) en: AA. W.", Diccionario enciclopédico de
teología moral, Suplemento, p. 1396.
65 GUTIERREZ G., Teología de la liberación, 76-77.
Medellín, Vol. 14, n. 53, Marzo de .1988 55

·3) Crítica a estos planteamientos.


La 'Congregación para la Doctrina de la Fe al analizar estos puntos
de vista en relación con la ortodoxia y la ortopraxis dice muy claramente
10 siguiente:
"A causa de este presupuesto clasista.. se hace extremamente di-
fícil, por no decir imposible, obtener de algunos 'teólogos de la
liberación' un verdadero diálogo en el cual el interlocutor sea escu-
chado y sus argumentos sean discutidos objetivamente y con atención.
Porque estos teólogos parten, más o menos conscientemente, del pre-
supuesto de que el punto de vista de la clase oprimida y revolucio-
naria, que sería la suya, constituye el único punto de vista de la
verdad. Los criterios teológicos de verdad se encuentran así relativi-
zados y subordinados a los imperativos de la lucha de clases. En
esta perspectiva, se substituye la ORTODOXIA como recta regla de
la fe, por la idea de ORTOPRAXIS como criterio de verdad. A este
respecto no hay que confundir la orientación práctica, propia de la
teología tradicional al igual y con el mismo título que la orientación
especulativa, con un primado privilegiado reconocido a cierto tipo
de PRAXIS. De hecho, esta última es la PRAXIS revolucionaria que
llegaría a ser el supremo criterio de la verdad teológica. Una sana
metodología teológica tiene en cuenta sin duda la PRAXIS de la
Iglesia en donde encuentra uno de sus fundamentos en cuanto que
deriva de la fe y es su expresión vivida" 6b.
Esta presentación teológica que parte de lo que se ha llamado la
'ruptura epistemológica' en la que se da una primacía a la praxis, u
ortopraxis, sobre la doctrina, u ortodoxia, es una de las grandes dificul-
tades que siempre ha tenido la teología. Precisamente el pragmatismo, el
materialismo, las desviaciones en el campo moral, la legitimación del
aborto, etc., han tenido su raíz en este primado, es decir, en atribuir la
función directiva al querer sobre el conocer. No se puede pretender sin
más la primacía de la voluntad y de la acción, pues la voluntad debe
estar guiada por el conocer, de tal modo que una auténtica praxis cristiana
necesita apoyarse primero en la Revelación.
" ... La praxis no crea la verdad, la encuentra y debe dejarse
guiar por ella. Es un planteamiento inadecuado decir: 'lo primero es
el compromiso de caridad, de servicio. La teología viene después, es
acto segundo', porque no se trata de primado de dignidad sino de
dirección; y en todo caso porque es un falso conflicto. El primer
contenido de la ortodoxia, es la caridad. Cuando S. Pablo dice que
es la Fe la que justifica, no excluye las obras (Ro 3,31). Evidente,
porque la primera de las obras es tener Fe. Se trata de primacía de
la verdad -en la caridad. Pero por el dinamismo intrínseco de las
facultades humanas, la prioridad de dirección, de orden, le toca al

bb SCDF, Instrucción sobre la TL, X. 3.


56 O. Ruiz A., La Teología' de la Liberación

entendimiento. Por eso Santo Tomás hizo suya la definición de Fe


que había dado San Agustín: 'creer es pensar con asentimiento'" 67.

O. Reformulación de la fe

Las' consecuencias necesarias del principio epistemológico utilizado,


en el que se da la primacía a la praxis, lleva entonces a una reformulación
de la fe, ya que no se admite que existan verdades eternas. Por esto, la
transmisión del Evangelio' no se puede hacer simplemente comunicando
una palabra. Se trata, sobre todo, de vivir un acontecimiento que pasa
por la mediación de la acción comprometida de los hombres y de vivir
el Evangelio en un contexto de lucha de clases. El no hacerlo así, según
los autores más radicalizados de la TL, reduce el Evangelio a una ideo-
logía 68. No se puede pensar, dicen, que la sola palabra tiene una eficacia
misteriosa capaz de construir la comunidad, ella no puede construirse por
encima de los conflictos de la sociedad 69.
La aplicación de estos principios ha llevado a planteamientos de
carácter eclesiológico, muy conocidos en lo que se ha llamado la Iglesia
popular en donde para forjar una nueva Iglesia que surja desde la libe-
ración de los oprimidos, es necesario que ella sea vivida y entendida por
el pueblo. Para lograrlo debe crear, a partir de su compromiso con los
que luchan por superar los conflictos sociales, lenguajes y símbolos nuevos
que sirvan para la transmisión de su mensaje. Todo esto conduce a una
relectura del Evangelio y a una reformulación de la fe 70.
Esta explicitación de la fe no palie del recurso que se haga de la
Sagrada Escritura, sino ante todo de la experiencia de la acción liberadora
del Señor en la propia vida. Por esto, la comunidad cristiana debe refor-
mular su propio credo a partir de su propia historia y de la vivencia que
tiene de la liberación que viene del Señor. Se trata, entonces, que de una
nueva praxis surja una nueva fe 71.
La observación que al respecto hace la Santa Sede; sobre este tipo
de reformulaciones, es muy justa:

67 INTERDONATO F., "El método de la teología positiva-especulativa", en: ME-


DELLIN 34 (1983) 224.
68 d. CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO, 1 Encuentro Latinoamericano "Cristia-
nos por el socialismo", Santiago de Chile 23-30 de abril de 1972, en: CENTRO DE ES-
TUDIOS Y PUBLICACIONES, La Iglesia en América Latina, 533-550; ID., II Encuentro
internacional de Cristianos por el socialismo, Quebec, abril 13 1975, en: MEDELLIN 1
(1976) 144-150; Documento final del congreso intemacionai ecuménico de ieologia, Sao
Paulo, febrero 1980, en: TIERRA NUEVA 36 (1981) 20-33.
69 d. VIDALES R., "Evangelización y liberación popular", en: ENCUENTRO LA-
TINOAMERICANO DE TEOLOGIA, "Liberación y cautiverio. o.", 220.
70 cf. DEL VALLE L., "Hacia una prospectíva teológica a partir de acontecimientos",
en: "Liberación y' cautiverio". ", 1 1 6 . ' ,. .
71 d. VIDALES R., "Evangelización y liberación", 221.
Médellin, .Vol. .14,. n.53; Marzo de 1988 57

"De esta .nueva concepción ·se sigue inevitablemente una politi-


zación radical de las .afírmacíones de la fe y de los juicios teológicos.
. . Ya. no se' trata .solamente de atraer la atención sobre las consecuencias
e incidencias políticas de las verdades de fe, las que serían respetadas
ante todo por su valor trascendente. Se trata más bien de la subor-
dinación de toda afirmación de la fe o de la teología a un criterio
político dependiente de la teoría de la lucha de clases, motor de la
historia" 72.

E. Método Dialéctico·Crítico

La TL quiere responder al giro antropológico de la teología, por el


que todo enunciado teológico tiene que acreditarse como significativo por
su valencia antropológica. Esto la lleva a plantear la necesidad de realizar
una hermenéutica política del mensaje cristiano, en el momento presente
histórico, dado que el hombre se entiende a sí mismo como un ser situado,
seriamente condicionado por múltiples. determinaciones históricas estruc-
turales, y percibe que la propia realización personal no puede lograrse
al .margen de ese marco estructural.
El método teológico que utiliza G. Gutiérrez, y en general la TL,
tiene una' estructura dialéctico-crítica de ritmo temario: 73
1.. La praxis a partir de ·la mediación socio-analítica que plantea
cuestiones inéditas a la inteligencia de la fe. Este primer paso correspon-
dería. al ver, y dentro de la estructura dialéctica a la hipótesis.
2. La reflexión crítica, es decir la mediación hermenéutica, que
elabora una teoría operativa. Este sería el juzgar, o la elaboración de la
tesis en la dialéctica.
3. La verificación en la praxis, de esa teoría, es decir, la mediación
práctico-pastoral. Corresponde al actuar, o síntesis provisional que se vuelve,
dentro del proceso dialéctico, hipótesis nueva.

1) Mediación socio-analítica: VER


Una vez realizada la opción básica por los pobres 74 es necesario
entrar en un análisis de la sociedad, a través del cual se plantean cues-
tiones inéditas, se amplía el horizonte de hallazgos de soluciones y se
despiertan sospechas y-exigencias de permanente reformulación.

SCDF, Intruccián. sobre la TL, IX. 6.


72
.' d. MIGUELEZ X., La teología de la liberación y su método, 84-90; LOIS J.,
73
Liberación (teológíade.la), 1396-1397; LEHMANN K.; Problemas metodológico-her-
menéuticos de la Teología de la liberación, 3~26 j' Scannone J. C" "El método de la teología
de la liberación" ep: Theologica Xaueriaiui 73 (1984) .369-399.
74 d. BOFF L., Iglesia, carisma y poder, (Bilbao 1982) 40-43.
58 O. Ruiz A., La Teología de la Liberación

En este primer paso entran datos de la sociología, la antropología,


la sicología social y la historia, con el fin de lograr una comprensión
estructural de la situación injusta de pobreza que viven millones de hom-
bres en América Latina 75. Esto supone que este primer paso tiene que
ser un verdadero trabajo realizado en equipó lb;
Como bien señala la Instrucción de la Congregación para la Doctrina
de la Fe, es evidente que el conocimiento científico de la situación y de
los posibles caminos de transformación social es el presupuesto para una
acción capaz de conseguir los fines que se han fijado. En ello hay una
señal de seriedad del compromiso 77. Sin embargo, el problema comienza
a plantearse en este primer momento, ya que una corriente fuerte de TL,
la más divulgada y conocida, ha asumido como único aparato 'científico'
para conocer la realidad social el análisis marxista.
Bien justa es la advertencia de la Instrucción ácerca de la necesidad
de un examen crítico de los métodos de análisis, pues en las ciencias
humanas y sociales hay que estar atento a la pluralidad de métodos y
puntos de vista, de los que cada uno no pone en evidencia más que un
aspecto de la realidad 7B. Asumir como irrefutable y único válido el que
presenta el marxismo es empobrecer el mismo análisis social, pues este
análisis marxista parte de una 'praxis' concreta urgida por la situación, la
cual se mira dentro de un concepto de historia cuyo eje está en la sucesión
de luchas de clases enfrentadas. Así el análisis va a ser un momento de
aguijoneamiento de la dolorosa situación, para hacerla más consciente y
sensible a fin de impulsar con mayores bríos la lucha revolucionaria.
Una auténtica TL no puede dejar de conocer la realidad con toda
seriedad y profundidad, pero deberá asumir un instrumental de .análisis
que le permita leer la situación desde postulados objetivos que presenten
la verdad del hombre total.

75 Para Clodovis Boff esta mediación tiene que ser cientifica frente a la cual "El
teólogo no tiene nada qué decir sobre los procedimientos específicos de las demás disci-
plinas. No tiene ninguna competencia para decirle al sociólogo cómo tiene que hacer
sociología. Lo que puede hacer es criticar sus presupuestos y las extrapolaciones indebi-
das ... Más aún, la teología, en beneficio propio tiene que reconocer a la ciencia toda la
extensión del campo de investigación que necesita para situar sus hipótesis ... Frente al
proceso cientifico, el teólogo tiene que permanecer en expectativa y en· actitud de atención.
El no tiene nada qué decir al respecto antes de haber sido instruido correctamente sobre
lo que allí se hace, fuera de él. Proceder como si tuviera que dar órdenes a una disciplina
que no es suya supone no solamente anacronismo, por lo demás inútil, sino también la
expresión de ese exceso que tienta a todo saber y que en la teología- toma la forma de
'teologísmo". (BOFF C., Teología de lo político). (Salamanca 1980) 116-117.
76 Se!!lÍI1 Clodovis Boff la teolozía no nuede oretenr!er ser h ciencia total n rma
guia completa de acción. Ella no es -más que teología, es -decir,- diScm;;-~gí~~;il, de -t~
modo que "lo que permite calificar de 'teología' a una .reflexión es· el movimiento de
articulación del conjunto de mediaciones, hecho de tal manera que se lleva a. cabo una
asimilación, por así decirlo, metabólica de sociología o de cualquier otra disciplina en el
interior del horizonte teológico" (Ibid. 133).
77 cf, SCDF, Instrucción sobre la TL,· VII. 3.
78 Ibid., VII, 5.
MedelJín, Vol. 14, n, 53, Marzo, de 1988 59

2) , Mediación hermeneútica: JUZGAR.


La reflexión crítica, desde la praxis, intenta elaborar 'los criterios
teológicos con los que se lee el texto socio-analítico. Como se trata de
reflexión crítica es necesario captar los condicionamientos económicos y
socio-culturales de la vida' y la reflexión de la comunidad cristiana, con
el fin de poder desvelar el. sentido profundo de los acontecimientos histó-
ricos (miseria, desempleo,-explotación) cuyo sentido último debe, esclarecer
la fe 79. Sólo así la realidad social, con sus contradicciones, puede ser
teológicamente adaptada y convertida en página teológica. La pregunta
que va a dirigir la reflexión será: ¿Qué es lo que Dios tiene que decirnos
sobre los problemas de los pobres, que han sido captados por la raciona-
lidad científica?
Leonardo BoH piensa que este paso se da en tres niveles 80; a) discer-
nimiento del valor histórico-salvífíco de la situación, es decir, identificación
de la presencia o ausencia de Dios en' una determinada situación social;
b) lectura crítico-liberadora de la propia tradición de la fe y preguntando
hasta qué punto una determinada comprensión del reino, de la gracia, del
pecado pueden ahondar el abismo entre ricos y pobres, por 10 cual es
necesario articular el discurso socio-analítico con el discurso teológico para
poder interpretar a la luz de la fe y de la tradición los desafíos de la
realidad social; c) lectura teológica de la praxis humana que afirme la
presencia o la ausencia del reino en todo tipo de práctica histórica o
forma de convivencia social.
En este segundo paso es donde se encuentra el momento de la ilu-
minación de la situación con la fe; es cuando se hace el recurso a la
Revelación y a la doctrina de la Iglesia, yal mismo tiempo cuando se
realiza la formulación de los contenidos. Sin embargo, es aquí donde se
centra el problema del método, porque si al juzgar la realidad para ilumi-
narla con la fe se toman conceptos 'ideologizados' en donde, por ejemplo,
se afirma que Dios se hace historia y ésta se entiende como el proceso
de autorredención del hombre a través de la lucha de clases, y se identifica
el Reino de Dios con los movimientos de liberación humana de tipo político,
[a fe se convierte simplemente en fidelidad a la 'historia', es decir, en
una práctica política en orden a una salvación puramente temporal 81.

3) Mediación práctico-pastoral: ACTUAR.


El tercer paso de este método lleva a la acción, a la praxis propia-
mente dicha. Frente al análisis y la reflexión crítica, hay que preguntarse:
¿Qué hacer? Se trata entonces de una proyección para la transformación

79d. GUTIERREZG., Teología de la 'liberación; 235.


80cf, BOFF L., La fe desde ,la periferia del mundo, 77~78; BOFF L. - BOFF C.,
Cómo hacer teología de la liberación, 45-54.
81 SCDF, Instrucción sobre la TL, IX. 3-5.
"0. Ruiz A., La Teología de la Liberación

del mundo, pues el presente de la praxis liberadora está preñado de futuro


y por ello la. esperanza forma parte del compromiso actual de la historia.
El Evangelio mismo es promesa para el presente, ya que el anuncio del
Evangelio abre la historia humana al futuro prometido por DIOS, reclaman-
do su obra presente 82. Es por esto que el Evangelio es denuncia y anuncio.
En este actuar de manera práctica, al que lleva laTL, hay que tener
én cuenta el conjunto de las fuerzas sociales para realizar aquello que
está permitido por las condiciones objetivas de la realidad. Por esto los
cristianos pueden y. deben encontrar un modo de actuación que no sea
simplemente simbólico (propio de la fe), sino que deben actúar al nivel
directamente político e infraestructura!.
Gutiérrez y Boff en este paso hablan de un definirse claramente por
una liberación que implique la gestación de una sociedad diferente 83, en
la que sean menos difíciles el amor y la fraternidad, pero que apunte a
una liberación integral 8+. Esta liberación integral, según Puebla 85, no se
agota en el cuadro de su existencia temporal sino que se proyecta a la
comunión plena con Dios y con sus hermanos en la eternidad, comunión
que ya comienza a realizarse, aunque imperfectamente, en la historia.
A partir de una sana Teología de América Latina que utilice _el
método de TL, en este paso llevará a una acción pastoral comprometida
por parte de toda la Iglesia, en donde no se deja de lado su incidencia
política y su gran tarea como promotora de desarrollo, de humanismo,
de paz social, de signo y sacramento de unidad, de reconciliación, de
solidaridad y de liberación integral, como fruto de su anuncio evangélico.

F. Anotaciones sobre la TL

Uno de los grandes avances en América Latina ha sido el que se


haya iniciado una reflexión teológica propia, la cual no se puede reducir

82 GUTIERREZ G., Teologia de la liberación, 351.


83 "La TL que busca partir del compromiso por abolir la actual situación de injusticia
y por construir una sociedad nueva, debe ser verificada por la práctica de ese compro-
miso; por la participación activa y eficaz en la lucha que las clases sociales explotadas
han emprendido contra sus opresores. La liberación de toda forma de explotación, la
posibilidad de una vida más humana y más digna, la creación de .un hombre nuevo, pasan
por esa lucha". (Ibid., 387).
84 Este término no es como lo propone Puebla, sino que es tomado con mucho reduc-
cionismo: "Así en la TL se presupone una opción por la tendencia dialéctica en el análisis
de la sociedad. y por el proyecto revolucionario de los dominados. Cuando se dice libe-
ración, se expresa una opción bien definida que no es ni reformista ni progresista, sino
exactamente liberadora e implica una ruptura con la situación vigente. ¿De qué liberación
se trata? Aquí hay que estar alerta para no caer en una transferencia semántica, esto es
conferir a las mismas palabras significados distintos. Se trata de una liberación que atañe
a las estructuras económicas, sociales, politicas e ideológicas. Se trata de actuar sobre
estructuras y no solamente sobre personas, intentando cambiar las relaciones de fuerza
entre los grupos sociales y haciendo que nazcan estructuras nuevas, que comportan más
participación de los excluidos". BOFF L., Jesucristo en la historia de la fe, (Salamanca
. 197'7) 183-184. .
8S DP 141.
Medellín, Vol. 14. n. 53, Marzo de 1988 '61

únicamente a la TL. Sin embargo, ha sido la TL la que mayor auge ha


tenido y 'la que se ha presentado con una particularidad propia al ubicarse,
de manera concreta, como respuesta a la problemática de nuestro Conti-
nente. No obstante, hoy la TL ha rebasado los límites continentales y se
encuentran elaboraciones de esta. teología en otras regiones del Tercer
Mundo, como también en ciertos ambientes de los países industrializados Bb.
Como bien 10 dice la Instrucción de la Santa Sede, la expresión
"Teología de la liberación" es plenamente válida, pues designa una refle-
xión teológica centrada sobre el tema bíblico de la liberación y de la
libertad, y sobre la urgencia de sus incidencias prácticas. Esta reflexión
surge del compromiso por la justicia, proyectada sobre los pobres y las
víctimas de la opresión. Señala además con precisión cuál es el criterio
de validez teológica: es una reflexión que se hace a la luz de la especi-
ficidad del mensaje de la Revelación, auténticamente interpretado por el
Magisterio de la Iglesia B7.
Este nuevo modo de hacer teología afronta una temática propia (ex-
plotación, transformación, conflictos sociales ... ) entendida dentro de una
problemática también propia (la de las ciencias sociales), pero busca
mantenerse situada dentro de la perspectiva radical de la teología, es decir,
dentro de la perspectiva de la fe, actuada críticamente, aunque refundida
en función y a partir de la problemática específica del Continente BB. No
se queda, sin embargo, en el desarrollo de unos temas, sino que se presenta
como un sistema teológico incipiente que pretende ofrecer una consideración
global de todo el misterio de Dios, del hombre y del mundo dentro de
una explicación estructurada a partir de un centro de convergencia.

1) Elementos positivos.
Como elementos positivos de este método de la TL encontramos el
que trata de vincular la verdad que profesamos y el compromiso que brota
de una verdadera opción por Jesucristo. La opción de la fe no puede ser
simplemente racional, sino que ante todo debe ser un compromiso libe-
rador, por 10 que el método de la TL se preocupa por conocer a fondo la
actual situación del hombre, para que reflexionando sobre ella a la luz de
la fe se llegue a un compromiso concreto en favor de una liberación integral.
Es por esto que la TL tiene el cuidado de no desvincular las dimen-
siones de la salvación y de la liberación: comunión con Dios y comunión

86 cf. SCDF, Instrucción sobre la TL, ill, 2. En la actualidad se han realizado tam-
bién encuentros ecuménicos, en los que además de una amplia representación intercontí-
nental hay un intercambio con las distintas confesiones cristianas. Recientemente se celebró
en México el II Congreso de la "Asociación Ecuménica de Teálogos del Tercer Mundo",
(8-12 diciembre 1986).
87 ci. Ibid., m, 3; 4.'
88 cf.: B0FF C., "Santo Tomás de Aquino y la liberación. Carta a un teólogo" en:
CHRISTUS 553 (1982) 45.
62 O. Ruiz A,; La Teología de la Liberación

con los hombres. Al mismo tiempo, hace ver cómo la opresion es una
manifestación social del pecado y por ello la liberación del pecado tiene
dimensiones políticas y sociales.
Toma en serio la opción por los pobres y la necesidad de su evange-
lización. Busca, además, hacer coincidir la ortopraxis con la ortodoxia en
el Cristo liberador que, como Palabra salvadora del Padre, es doctrina de
Dios y plenitud de la acción salvífica. Finalmente, redescubre las dimen-
siones temporal e histórica de la' salvación, gracias a la unidad profunda
que liga a la historia divina de la salvación obrada en Jesucristo, con los
esfuerzos desplegados en favor del bien de los hombres y de sus derechos.

2) Puntos discutibles.
En la práctica, la TL ha llevado a una serie de puntos muy discutibles
que se prestan a serias objeciones, ya que la fe y su praxis quedan, en
algunas corrientes, reducidas al esfuerzo por mejorar la sociedad, y el
compromiso en materia política abarca y dirige, en forma totalitaria y
radical, todas las actividades del hombre, llevando a un compromiso con
la lucha de clases y a una identificación con las ideologías marxistas.
Se da, también, un acento inmanentistay horizontalista de la libe-
ración al reducirla a .la tarea de hacer tomar conciencia de su situación
a los oprimidos, y de denunciar el pecado de los opresores. En esta pers-
pectiva, Cristo, el gran evangelizador del reino, presentaría ante todo un
cambio radical de las estructuras de este mundo 89, y el reino se ve sometido
a una hermenéutica de tipo secularizado. .
Como consecuencias de la hermenéutica utilizada, se niega una verda-
dera unidad de la Iglesia y se contrapone una Iglesia Institucional a una
Iglesia que nace de la lucha del pueblo 90. Se reduce además la eficacia
de la obra redentora del Cristo de la fe al insistir tanto en una simple
imitación del Jesús histórico 91.

3) El problema del recurso del análisis marxista.


Uno de los puntos que más cuestionan a la TL es la mediación socio-
analítica del marxismo. La utilización del análisis marxista, como método
científico y prácticamente exclusivo, es asumido por muchos autores, que
lo defienden en base a una supuesta posible separación entre el marxismo

89d. SCDF, Instruccián sobre la TL, X, 10. 11.


90!bid., IX, 8-13.
91 !bid., X,6-9j d. PABLO VI, EN 32~38; COMISION TEOLOGICA INTERNA-
CIONAL, Declaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana; LOPEZ TRU-
JILLO A., "Las teologías de la liberación en América Latina", en: ID, De Medellín a
Puebla (BAC417) 215-261 j :LOZANO. J., "Elementos para una teología de la liberación
desde Puebla", en: MEDELLIN 19 (1979) 357-387.
Medellín, Vol. 14,n. 53, Marzo de 1988 63

como teoría científica de las realidades socio-históricas y. el marxismo


como práctica teórico-filosófica 92.
Este es uno de los problemas de fondo que se plantean a la TL, pues
el Magisterio de la Iglesia ha. dado unas directrices muy claras que no se
pueden dejar de lado en el trabajo de la elaboración teológica 93.
En verdad, si la teología quiere ser fiel a la fe de la Iglesia no puede
ideologizarse con sistemas que están cerrados a la Trascendencia.
Ahora bien, hay muchos autores estudiosos del mar.xismo que no
solamente hacen ver la imposibilidad de separar análisis y filosofía mar-
xista, sino que además restan valor científico a este tipo de análisis 9+. En
general el análisis marxista tiene una impregnación dialéctica e ideológica
con la lucha de clases, es decir, con esa separación conflictual e irrecon-
ciliable entre dos clases sociales antagónicamente opuestas, lo cual hace que
desde un principio se tenga que optar por una clase contra la otra, sin
que medie la posibilidad de una reconciliación, o de una modificación y
reforma de las estructuras sociales injustas.
Quienes sostienen la necesidad de esta mediación del análisis marxista
toman como hase el siguiente argumento, que se ha vuelto clásico entre
muchos de esos autores y queClodovis Boff en varias ocasiones ha afir-
mado: la Suma teológica de Santo Tomás es un modelo inacabado de
integración de una mediación originariamente extraña, como es la filosofía
aristotélica, por lo que se convierte en un modelo para los teólogos de la
liberación respecto a los desafíos culturales de hoy, principalmente el de
la racionalidad socio-analítica 95.
Este tipo de argumentación no se puede aceptar tan categóricamente,
pues se olvida que mientras que el sistema aristotélico asumido por Santo
Tomás tiene una abertura a la Trascendencia, lo cual hace que haya una
compatibilidad con la fe cristiana, el análisis marxista basado en el ma-
terialismo dialéctico no puede ser compatible con la fe cristiana por ser
una ideología atea cerrada a la Trascendencia.

92 cf. BOFF L., Teología desde la periferia del mundo, 91-102 i BOFF C., Teología
de lo político, 122-126. .
93 cf. PABLO VI, EN 32; OA 32-34; DP 543¡-545; SCDF, Instrucción sobre TL,
VII, 1-13.
94 cf. COTTIER G., "Cristianismo e ideologías", en: CONFEREN EPISCOPAL DE
COLOMBLt\, 'Cuestiones actuales de teología, TI, 382-399; BIGO P., "Nexo entre análisis
marxista y el materialismo dialéctico, en: MEDELLIN 15-16 (1978) 481-491; FRAN-
COU F., "Reflexiones pastorales a propósito del marxismo", en: CELAM, Fe y política
140-147; LOPEZ TRUJILLO A., "Relación entre análisis marxista e ideología marxista",
en: CELAM, La fe cristiana y los marxismos hoy 253-262; SCDF, Instrucción sobre
TL, VII.
95 cf. BOFF C., Teología de lo político, 133, nota 30; Santo Tomás de Aquino y la
liberación, 44.
64 ; .0. .Ruiz A., La Teología de la 'Liberación

4) . Necesidad. de profundizar sobre el método delaTL.

Estamos ante un método novedoso que exige de parte de todos los


teólogos una profundización y una purificación para que se eviten mari-
dajes con ideologías extrañas e incompatibles con la fe, que hacen des-
confiar de la TL.
. El problema . del método no es secundario. De como se utilice y se
elabore se tendrá una TL diferente. Eclipsar la elaboración teológica de
América Latina, mirándola como si sólo existiera aquella que recurre al
marxismo, con las consecuencias ideológicas a las que conduce; es desco-
nocer que a partir de Medellín y de Puebla hay en la Iglesia no sólo un
creciente despertar de la elaboración teológica y de 'la' reflexión; sino un
auténtico compromiso eclesial evangélico y liberador. Su acción hoyes
cada vez más auténtica y su presencia entre los pobres es fuerza de libe-
ración que. surge a partir del anuncio y de la vivencia de la Buena Nueva
salvadora de Cristo Jesús."
Las observaciones que hace la Santa Sede sobre la TL se refieren a
aquellas corrientes que se sirven, sin suficiente precaución crítica, de
instrumentos incompatibles con la fe' cristiana y con las exigencias éticas
que de ella se derivan. Pero, como bien 10 señala la Instrucción Libertatis
Nuntius, es un estímulo para que, por una parte, se 'Continúe una presencia
activa de la Iglesia en nuestro Continente con una opción preferencial por
los pobres que ha de traducirse en acciones concretas que lleven' a una
auténtica e integral liberación, y, por otra parte, se sigan haciendo esfuerzos
y ensayos para elaborar una TL, porque en sí es válida y constituye un
aporte para todo el quehacer teológico, ya que retoma un tema tan im-
portante y querido en la Escritura como es el de la liberación.
Este método basado en la' experiencia particular de cristianos com-
prometidos, especialmente al interior de las comunidades de base, no sola-
mente tiene elementos muy positivos que permiten evidenciar ricos aspectos
de la Palabra de Dios, sino que constituye un aporte en el quehacer
teológico, pero al mismo tiempo requiere una permanente confrontación.
y fidelidad en relación con la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, para
que sea de verdad una auténtica reflexión eclesial 96. El reconocimiento
que ha hecho la Sede Apostólica acerca de los valores del método de la
TL y la señalación de los peligros que puede conllevar, constituyen un
reto para elaborar una teología que, fiel a la enseñanza delEvangelio y a
la milenaria Tradición de la Iglesia, lleve a la vivencia concreta y real de
las exigencias que nos plantea la fe y a un compromiso de liberación
integral.

96 d. SCDF, lnst~1¡c~ión sobre libertad cristiana y Úberació~69-70.

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