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Despedida de Héctor y Andrómaca

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DESPEDIDA DE HÉCTOR Y ANDRÓMACA

En el Canto Vl de la Ilíada asistimos a la despedida de Héctor y Andrómaca en palacio.


Este canto ha sido llamado “coloquio de Héctor y Andrómaca” por ser su episodio central
el encuentro y conversación de ambos personajes.
Héctor aparece retratado con claridad desde los primeros cantos de la Ilíada. El público
de Homero ya conoce al héroe para cuando tiene lugar este encuentro con su esposa.
Para Andrómaca, en cambio, hablamos de la primera mención en la literatura.
Héctor se retira momentáneamente del campo de batalla porque uno de sus hermanos
que es augur lo envía a palacio para que su madre, la reina Hécuba, ofrezca a Minerva el
mejor peplo y le prometa un sacrificio si aparta de la batalla al griego Diomedes que
tantas bajas está causando en el ejército troyano. En ese momento los troyanos están
cediendo en la batalla ante el ataque de los aqueos. Es en este contexto en el que Héctor
regresa al palacio para cumplir ese mandato cuando tiene lugar el encuentro entre ambos
esposos, encuentro que se convierte en despedida.
Esta despedida entre los esposos muestra la oposición amor / guerra. Es un encuentro
íntimo y familiar en el que ambos intuyen que no volverán a verse.
Andrómaca comienza un trágico discurso en el que echa en cara a Héctor no apiadarse
de ella ni del hijo y le suplica que se quede en casa. Le recuerda que está sola, que no le
queda nadie de su familia, ya que sus padres y sus hermanos habían muerto. Sólo tiene a
su hijo y a él, que lo es todo para ella. Él se niega, porque en ese momento la guerra es
su deber. Al mismo tiempo adivina tristemente la futura cautividad de ella. Héctor piensa
en su destino con la esperanza de gloria y fama, pero también le importa el futuro de su
esposa. Seguro de la derrota de Troya y de su muerte, espera dejar, al menos, un buen
recuerdo, pero lo que más le preocupa es la situación en que quedará Andrómaca.
El pasaje muestra tiernas imágenes como cuando se dispone a besar a su hijo, pero el
niño se retiraba, refugiándose en el regazo de la nodriza, asustado por el penacho del
casco de Héctor. El padre y la madre se ríen del miedo infantil y él deja a un lado el casco,
para besar al niño, antes de volverse hacia su mujer que ríe entre lágrimas. Entonces él la
acaricia con la mano y trata de tranquilizarla.
Es esta una escena doméstica, conyugal en el terrible ambiente bélico que respira todo el
poema.
El encuentro entre los esposos termina cuando Héctor la despide para que vuelva a casa
a ocuparse de sus labores, puesto que de la guerra se ocuparán los varones nacidos en
Ilión.
Mientras él vuelve al campo de batalla en compañía de su hermano Paris, ella vuelve al
palacio y comparte su llanto con las esclavas, pues nadie esperaba que Héctor volviera
del combate.
De la emotividad, interpretada como patetismo, que emana de esta despedida se hace
eco Julien de Parma en su cuadro “Héctor y Andrómaca”, que guarda el Museo del Prado
y representa a la heroína arrojada al suelo para intentar frenar al esposo.
DESPEDIDA DE HÉCTOR E ANDRÓMACA

No Canto Vl da Ilíada asistimos á despedida de Héctor e Andrómaca no palacio. Este


canto foi chamado “coloquio de Héctor e Andrómaca” por ser o seu episodio central o
encontro e conversación de ambos personaxes.
Héctor aparece retratado con claridade desde os primeiros cantos da Ilíada. O público de
Homero xa coñece ao heroe cando ten lugar este encontro coa súa dona. Para
Andrómaca, en cambio, falamos da primeira mención na literatura.
Héctor retírase momentaneamente do campo de batalla porque un dos seus irmáns que é
augur envíao ao palacio para que a súa nai, a raíña Hécuba, ofreza a Minerva o mellor
peplo e lle prometa un sacrificio se aparta da batalla ao grego Diomedes que tantas
baixas está causando no exército troiano. Nese momento os troianos están cedendo na
batalla ante o ataque dos aqueos. É neste contexto no que Héctor regresa ao palacio para
cumprir ese mandato cando ten lugar o encontro entre ambos esposos, encontro que se
converte en despedida.
Esta despedida entre os esposos mostra a oposición amor / guerra. É un encontro íntimo
e familiar no que ambos intúen que non volverán a verse.
Andrómaca comeza un tráxico discurso no que reprocha a Héctor non apiadarse dela nin
do fillo e suplícalle que quede na casa. Lémbralle que está soa, que non lle queda
ninguén da súa familia, posto que seus pais e seus irmáns morreran. Só ten ao seu fillo e
a el, que é todo para ela. El négase , porque nese momento a guerra é o seu deber. Ao
mesmo tempo adiviña tristemente a futura cautividade dela. Héctor pensa no seu destino
coa esperanza de gloria e fama, pero tamén lle importa o futuro da súa esposa. Seguro da
derrota de Troia y da súa morte, espera deixar un bo recordo, pero o que máis lle
preocupa é a situación na que quedará Andrómaca.
A pasaxe mostra tenras imaxes como cando se dispón a bicar ao neno, pero este retírase,
refuxiándose no regazo da ama de cría, asustado polo penacho do casco de Héctor. O pai
e a nai rin do medo infantil e el deixa a un lado o casco, para bicar ao neno, antes de
volverse cara á súa muller que ri entre bágoas. Entón el acaricia a Andrómaca coa man e
trata de tranquilizala.
É esta unha escena doméstica, conxugal no terrible ambiente bélico que respira todo o
poema.
O encontro entre os esposos remata cando Héctor a despide para que volva á casa a
ocuparse dos seus labores, pois da guerra ocuparanse os varóns nacidos en Ilión.
Mentres el volve ao campo de batalla nacompañía do seu irmán Paris, ela volve ao
palacio e comparte os seus choros coas escravas, pois ninguén esperaba que Héctor
volvese del combate.
Da emotividade, interpretada como patetismo, que emana desta despedida faise eco
Julien de Parma no seu cuadro “Héctor e Andrómaca”, que garda o Museo del Prado e
representa á heroína tirada no chan que intenta frear ao esposo.

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