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Historia Moderna de España: Cultura y Sociedad

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HISTORIA

MODERNA DE
ESPAÑA II
1
Contenido
Tema 1: Concepto de Historia, Edad Moderna y noción de España, Monarquía Hispánica
y Cultura ........................................................................................................................... 1
El concepto y sentido de Historia y Cultura. La nueva historiografía de corte ............ 1
Historia y Cultura en la sociedad Contemporánea ....................................................... 3
El concepto de España a través de la Historia .............................................................. 3
Tema 2: El debate sobre la "crisis" del XVII. Economía y Sociedad .............................. 6
El debate sobre la crisis del siglo XVII ........................................................................ 6
La economía y sociedad en la España del siglo XVII ................................................ 10
Tema 3: Corte y Monarquía en el XVII. Los validos ..................................................... 18
Orígenes y características del valimiento ................................................................... 18
Desarrollo: del valimiento de Lerma y Olivares a la figura de Primer Ministro. De
Nithard a Oropesa ....................................................................................................... 21
Opinión ....................................................................................................................... 23
Tema 4: El siglo XVII. La España de Felipe III y Felipe IV ......................................... 24
El reinado de Felipe III (1598-1621) .......................................................................... 24
El reinado de Felipe IV (1621-1665).......................................................................... 35
Tema 5: El siglo XVII. Carlos II .................................................................................... 45
El reinado de Carlos II (1665-1700) ........................................................................... 45
Tema 6: El siglo XVIII. Crisis y reformismo. Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos
IV .................................................................................................................................... 56
Los Borbones en España: historiografía sobre el siglo XVIII español....................... 56
La Ilustración .............................................................................................................. 58
La España del siglo XVIII: población, economía y sociedad..................................... 61
El panorama internacional en la España del XVIII .................................................... 64
La política interna de los Borbones: Crisis y reformismo en la España del XVIII .... 65
El Arte en la España del siglo XVIII .......................................................................... 86

2
Tema 1: Concepto de Historia, Edad Moderna y noción de España,
Monarquía Hispánica y Cultura

El concepto y sentido de Historia y Cultura. La nueva historiografía de corte


Historia procede del griego y significa relato. En griego, historia “también significa
exploración o conocimiento producto de la información que se ha ido atesorando”, J.
Ballart. La Historia está ligada al paso del tiempo y a los hechos que le han sucedido al
Hombre. La Historia investiga, interpreta y da a conocer esos hechos, que el historiador
escoge como “hechos históricos”:
– la historia de la vida cotidiana.
– la historia de las mujeres.
– la historia de las ideas y del pensamiento.
– la nueva historia cultural.
– se aplican metodologías de otras disciplinas, como la sociología o la
antropología.

Como explica L. Ribot, “la Historia no es ya la relación de los personajes, hechos


distinguidos y cambios ocurridos en el pasado. Es el estudio de las sociedades humanas
a lo largo del tiempo en todos sus aspectos y manifestaciones, lo que incluye, por
supuesto, los acontecimientos, los cambios y los personajes destacados, pero también el
sustrato profundo y apenas variable –o variable a muy largo plazo- de tales sociedades.
Dicho de otra forma, todos los hechos del pasado –y no solo los importantes- son hechos
históricos, de la misma forma que son personajes históricos todas las personas –y no solo
los personajes destacados-”. “El material que interesa al historiador es cualquier hecho,
proceso o realidad del pasado, por lo que tan importante es conocer la política de Felipe
II como las condiciones materiales de la vida de un campesino asalariado contemporáneo
suyo”.

Como afirma L. Suárez, “es una aspiración constante de nuestra cultura y de la que nos
ha precedido en el ámbito del Mediterráneo lograr una explicación global del pasado”.
En cada época, las preguntas e intereses del historiador y la sociedad son diferentes –
aparecen nuevos objetos de estudio, nuevas perspectivas e interpretaciones, nuevas
inquietudes que satisfacer a través del estudio histórico-

El concepto de Historia y su importancia para la sociedad varía en cada época. También


cambia el método que utiliza el investigador e historiador para llevar a cabo su labor
científica. El historiador, como afirma L. Suárez, “es hijo de su tiempo”. “El historiador
se sitúa subjetivamente en el presente”, L. Suárez. A través de la Historia, el Hombre
puede comprender mejor su presente. También, la Historia alienta la reflexión sobre el
futuro, pero no puede predecirlo. Hay un proceso acumulativo del conocimiento histórico
y de la conciencia histórica. Como afirma L. Suárez, hay que conocer los datos y también
comprender los hechos (conocer, comprender y explicar). La Historia es ciencia: “hecho
el planteamiento de problemas, trata de hallar una explicación ordenada mediante el
estudio de los hechos pasados” L. Suárez.

El análisis científico debe realizarse sobre diversas fuentes y configurar un aparato crítico
que sirva de base a los planteamientos e interpretación. La Historia es ciencia porque
procura la ordenación sistemática de verdades que se edifican sobre hipótesis (como
afirma L. Suárez, la Historia “trata de enlazar presente y pasado para someterlos a un

1
orden lógico unitario, explicando el presente por el pasado y el pasado por el presente”).
La Historia es ciencia, pero no puede definirse mediante leyes
Así, el escritor Fukuyama escribía sobre el fin de la Historia (todos los países tenderían
hacia la democracia, pero la complejidad humana y social desmiente tal afirmación).

La Historia sirve para conocer al ser Humano –tiene una utilidad que no se ve a simple a
vista-. Hay diversas concepciones de la Historia: como un proceso lineal o como un
proceso cíclico. La Historia, en la actualidad, está ligada al sentido de identidad y
pertenencia. La Historia se liga a los nacionalismos –conciencia nacional- a partir del
siglo XIX. La memoria de nuestra historia puede estar en los objetos que se conservan
del pasado –obras de arte, documentos, imágenes- (de ahí la importancia de museos,
exposiciones y conservación del patrimonio in situ, incluso la delimitación y estudio de
lugares históricos).

El Patrimonio histórico es la herencia que recibe una generación y que debe ser
preservada por ley porque es patrimonio de los ciudadanos (Ley de Patrimonio Histórico
Español 16/ 1985). Cada sociedad cuenta con evidencias materiales (objetos, artefactos,
lugares, textos) e inmateriales (creencias, música, cultura popular), que forman parte de
su cultura. La cultura tiene que ver con la forma de vida de una sociedad y la respuesta al
medio y recursos-.

Para la antropología y la sociología, la cultura es “el conjunto de leyes o ideas que forman
la base del comportamiento adquirido, de las creencias, de las actitudes, de los valores y
de los objetos materiales (o artefactos) que constituyen la manera de vivir de la sociedad”
–se incluye el pensamiento, la forma de relacionarse con los demás y con el medio
exterior-. De esta forma, la cultura posee tangibles (cultura material) e intangibles (cultura
inmaterial). La cultura se aprende y se transmite a través del lenguaje –la palabra o el
lenguaje simbólico-. La cultura crea identidad. El Hombre se adapta a la Naturaleza y a
la realidad de forma diferente y elabora sistemas de religiosidad y creencias. Todo ello,
constituye su cultura, que se transmite de generación en generación.

Las actitudes, las ideas, los valores y las reglas de comportamiento están almacenados,
podríamos decir, en la mente de las personas. La cultura de una sociedad no es estática,
se adapta a las circunstancias, las necesidades y los retos. El cambio puede deberse a los
individuos de esa sociedad o a agentes externos. Los cambios culturales se pueden dar
por:
• Cambios tecnológicos y avances científicos
• Descubrimientos
• El impacto de la difusión cultural
Hay distinción –aunque también interrelación-:
• entre la cultura popular –difundida entre la sociedad-
• la cultura cercana a los núcleos privilegiados de la población por su nivel
intelectual
• (hoy en día se tiende a la difusión cultural y la democratización de la
cultura)
La identidad cultural hace referencia:
• creencias, pensamientos e ideas comunes
• ligan a una determinada cultura
• lazos sensitivos –sentimentales-
• contexto histórico determinado

2
• comunidad –local, regional o nacional-

La cultura crea un poso común con el que identificarse y en el que se asumirían los valores
simbólicos y atemporales que representa esa cultura, que crea una identidad determinada.
La cultura es una construcción social y en continuo cambio. También, la identidad cultural
es dinámica y se puede concebir de manera distinta, según el momento histórico –se
reinterpreta el pasado y se adapta a la nueva coyuntura-.

Para algunos autores, “la ingeniería cultural construye, tergiversa, idealiza, mitifica y
sacraliza la poética de la identidad de una comunidad, fusionando lo fáctico con lo ideal
y lo cambiante con lo permanente”. La identidad cultural crea unas normas y valores
comunes con los que esa sociedad se identifica. Hay un proceso de auto comprensión y
de comprensión de los otros que constituye y define la identidad cultural –cada sociedad
tiene una idea de sí misma y tiene sus creencias, sus símbolos, sus fiestas, sus tradiciones,
que son formas de auto representación-.

Las fronteras permiten esa identidad cultural, la definición de una cultura y su diferencia
frente a otras ¿Cuáles son los componentes de una identidad cultural?:
• El territorio
• La Historia
• La lengua
• Los símbolos
• Los valores y creencias
• Las normas
• Los objetos materiales
• La tecnología

Historia y Cultura en la sociedad Contemporánea

A través de la Historia conocemos el pasado, entramos en contacto una generación con


otra y tenemos conciencia del paso del tiempo. La Historia es el relato de los hechos
ocurridos en el pasado (información, narración e interpretación). El Patrimonio (los
objetos culturales) son fuentes de conocimiento para la Historia. Los objetos del pasado
han sido valorados por las civilizaciones antiguas hasta la actualidad (aunque de distinta
forma).

En las civilizaciones más antiguas el mito se mezcla con la Historia. En las civilizaciones
de la antigua China o Mesopotamia ya se conservaban los objetos del pasado por distintas
razones:
– Honrar a los antepasados – Sentido pedagógico
– Evadirse de la vida cotidiana – Prestigio social y económico
El afán por atesorar o conservar es diferente en cada época, pero “con el tiempo, el
conservacionismo se convierte en un fenómeno universal que afecta a todas las
sociedades humanas que producen de forma continuada objetos materiales” (J. Ballart).
En cada época hay una noción diferente de la Historia, del paso del tiempo y se vuelve la
mirada al pasado buscando diferentes respuestas.
La época actual es:
– Dinámica
– Relativista
– Laica
3
– Busca la novedad
– Prima la tecnología y la innovación
– Tendencia hacia la conservación de espacios naturales y bienes culturales
La visión de L. Suárez es negativa:
• Los resultados históricos han sido decepcionantes
• El progreso científico y técnico no ha traído la paz, sino la opulencia para
algunos pueblos, el consumo, la relajación de costumbres y la violencia
• Tampoco el comunismo terminó con la lucha de clases
• No ha aparecido una nueva moral, sino que se ha abandonado la antigua, afirma
el autor
• Estamos en una sociedad de masas y en una sociedad de consumo, donde los
derechos se anteponen a los deberes y donde hay un predominio de la técnica
sobre la ciencia (utilidad) y menosprecio de las Humanidades
• Para L. Suárez, hay una decadencia de las culturas, que se ven incapaces de dar
respuestas a los problemas y que repudian el pasado

Sin embargo y, aunque resulte contradictorio, también se observa en el mundo actual y la


sociedad contemporánea:
• Interés por la cultura -se habla de industrias culturales-
• Necesidad de conservar espacios naturales, entorno, paisaje y evidencias
culturales –conservar aquello que se puede perder-
• El estado protege la cultura y penaliza hechos delictivos contra el Patrimonio
• Hay interés por el conocimiento histórico y una tendencia a la difusión histórica y
cultural –la cultura ya no está en manos de profesionales o intelectuales, aunque
hay un peligro de trivialización y de mercantilización de la cultura-
• Se amplía la noción de cultura y patrimonio (pintura, escultura, arquitectura,
danza, música, pero, también, gastronomía, lengua, religiones y creencias,
tradición oral, fiestas populares, cultura popular, paisajes industriales, lugares)
¿Por qué es importante hoy el Patrimonio y la cultura?, ¿cuál es el valor de la Historia?:
• Hay una noción de cambio, de aceleración de la Historia
• El pasado es lo que permanece y da certeza. Es memoria –es hilo conductor de la
evolución humana-
• Crea valores de identidad –personales y colectivos-
• Puede tener importancia económica. La cultura y la historia son o pueden ser un
recurso estratégico (Turismo cultural)
• Además, la Historia puede tener otros fines utilitarios: argumentos políticos y
contra la manipulación y permite la evasión o el entretenimiento
• Aunque, la Historia, el pasado, tiene valor en sí misma
• La Historia puede tener un valor pedagógico y ejemplar
• La Historia fomenta la reflexión sobre el ser humano, sobre lo que somos y lo que
hemos sido
• La Historia relaciona y conecta a los Hombres de ayer y hoy
• Hay enriquecimiento personal en el conocimiento del Patrimonio y la Historia
• Amplía la información del pasado (y el pasado nos ubica en el tiempo, nos sirve
de marco de referencia y es una defensa frente a la incertidumbre)
• Comprendemos mejor nuestro entorno
• El conocimiento del pasado, la Historia –en general, las Humanidades- nos ayudan
a desarrollar el espíritu crítico y sirven de pantalla frente a la manipulación con
fines políticos e ideológicos

2
• La conservación del Patrimonio es una reacción frente a los grandes cambios de
la sociedad contemporánea
• Hoy en día el Estado gestiona, conserva y financia el Patrimonio –hay cabida para
las entidades privadas-
• Este hecho hinca sus raíces en los cambios de la Revolución Francesa y en los
inicios de la época contemporánea (creación del Estado-Nación que custodia los
bienes patrimoniales como patrimonio de los ciudadanos)
El Patrimonio Histórico está protegido por ley
• Ley de Excavaciones Arqueológicas de 1911
• Ley de Monumentos histórico-artísticos de 1915
• Constitución de 1931
• Constitución de 1978
• Ley de Patrimonio Histórico Español 16/ 1985
• Leyes de Patrimonio de las Comunidades Autónomas
Para A. Llano, las Humanidades en el siglo XXI son importantes porque:
• Ayudan a la interpretación crítica de la sociedad actual
• Revitalizan la cultura y dan amplitud de miras
• Se tiende a la reflexión sobre las grandes cuestiones personales y sociales
• Son catalizadores de la creatividad

El concepto de España a través de la Historia

España y Europa poseen un sustrato y legado cultural común:


– que comparte el cristianismo –y el proceso de secularización-,
– a tradición antigua –legado greco-romano-,
– medieval –el feudalismo y el románico de los inicios y el gótico y el auge de las
ciudades y las Universidades en el siglo XIII, la crisis del XIV y la recuperación
del XV- y
– moderna –descubrimiento del Nuevo Mundo y su repercusión y nuevo esquema de
pensamiento y estética en torno al Humanismo y Renacimiento y la sucesión del
Manierismo, el Barroco y el Neoclásico, además del auge político de las
Monarquías-.
– Finalmente, la configuración de estados democráticos en la sociedad
contemporánea –con los movimientos del Romanticismo, Realismo,
Impresionismo, Postimpresionismo y Vanguardias-

En los orígenes de España, el periodo de la Prehistoria difícilmente nos da las claves de


una noción de España, aunque hay orígenes y evolución comunes en la Península Ibérica,
que se relacionan, además, con Europa

Las primeras fuentes en las que se refleja una cierta noción de España son las fuentes
clásicas greco-romanas. Hispania sería la primera referencia a un espacio español
delimitado territorialmente, con una gran importancia estratégica y económica para el
Imperio Romano, que dejó su huella a través de la Romanización y la superposición
cultural –derecho romano, latín, inmigración, el urbanismo, las vías de comunicación y
la cultura-. Como explica L. Suárez, “Roma puso en el ser de España mucho más que el
nombre: partiendo del simple andén litoral que exploraran fenicios y griegos, fue capaz
de descubrir la entidad completa de este espacio que tiene la forma de una piel de toro, al
que Estrabón atribuyó mágicas condiciones. Con paciente energía… supo integrar las
antiguas tribus de íberos, celtas y celtíberos, junto con lo que quedaba de tartesios y de
3
algunas otras reliquias étnicas, en unidad de pueblos que se acostumbró a valorar y
practicar el mestizaje como una forma de creatividad.

Después de la caída del Imperio Romano, la dinastía visigoda con capital en Toledo llevó
a cabo un proceso de unificación territorial –frente a suevos y bizantinos-, política –
Monarquía visigoda- y religiosa –en torno al cristianismo-, que sería recordada y
rememorada después de la conquista de los musulmanes de gran parte de la Península, a
partir del año 711.

La caída de la Monarquía visigoda se asumió como una ruptura en la Historia de España


–se aceptó la herencia clásica, romana, y visigoda, que era la “Hispania primigenia,
perdida y recobrada… Tal era la conciencia esencial que de su pasado tenían los españoles
de finales del siglo XIV”, según L. Suárez). Los Reyes de la Monarquía Astur intentaron
recuperar la estética, simbología e idea política de los visigodos e iniciaron la llamada
Reconquista

En la época medieval, la noción de España tenía tan sólo un sentido de pertenencia a un


lugar (podía indicar el “lugar de procedencia de los individuos”, como congregación de
estudiantes o mercaderes en otros países extranjeros), pero se reconocía esa herencia e
historia común. En esta época, se fueron configurando los reinos medievales y las
Coronas de Aragón y Castilla. Existía un sentimiento de lealtad hacia el Rey-Reino (en
Castilla la autoridad de la Monarquía era mayor y en Aragón primaba el “pactismo”). El
Rey era proclamado en Cortes (representación de las ciudades) y tenía un sentido religioso
–el juramento se tomaba en nombre de Dios-. “Ellos –los reinos- tenían”, como explica
L. Suárez, “la herencia y la legitimidad de la antigua Hispania; en consecuencia, eran
España. Poseían, además del origen, vivencias comunes, en especial en lo que se refería
a las leyes y a la misión histórica, y se sentían afectados por cuantos sucesos acaecieran
en cualquiera de los ámbitos de la Península”.

Al acceder al trono los Reyes Católicos, en la época moderna, había diferentes reinos: el
Reino de Castilla, Aragón (Cataluña, Aragón, Valencia, Mallorca y Menorca y su
expansión mediterránea), Navarra, Granada y Portugal. Ya en el siglo XV, por el
Compromiso de Caspe, accedía la misma dinastía Trastámara que reinaba en Castilla a la
Corona de Aragón y se daban los primeros tanteos hacia la unidad peninsular, que sería
decisiva gracias a la acción y disposiciones de los Reyes Católicos y la herencia de su
nieto, Carlos I de España y V de Alemania. Se conservaría el juramento de obediencia a
fueros y privilegios de los reinos y el “sistema pactista” de la Corona de Aragón en otros
reinos extra peninsulares de la Monarquía Hispánica de los siglos XVI y XVII.

Los Reyes Católicos dieron origen a la Monarquía Hispánica o de España de los siglos
XVI y XVII. En la edad Moderna, las familias de linaje hacían descender su árbol
genealógico de la dinastía visigoda, como símbolo de prestigio y antigüedad. La
Reconquista terminó con la rendición del último reino nazarí, el Reino de Granada, en
1492. En definitiva, “Cristianismo, Lengua y Derecho constituyen los tres pilares
antiguos sobre los que lo español vino a fundamentarse”. Para J. Alcalá-Zamora, el auge
de los nacionalismos periféricos actuales no se corresponde con la realidad histórica de
una pluralidad de reinos –en la edad media y moderna-, pero unidos bajo los mismos
rasgos culturales e históricos, que participaron en empresas comunes y que utilizaron el
español como “vehículo de entendimiento”.

4
Para el historiador, los Reyes Católicos tendieron a la unificación política y religiosa de
la Península –unificación de las coronas peninsulares- y dieron un gran paso hacia la
noción de España (“los dos primeros siglos modernos, a mi parecer, afirma J. Alcalá-
Zamora, acendran, sedimentan, en lento proceso de consolidación, la conciencia de
España, en el interior del país, y su imagen, en el extranjero”). En definitiva, explica el
autor, “durante esas dos centurias, del 1500 al 1700, en manifestación cimera del genio
creador y expansivo de Europa, revolucionario modelo inspirador de la civilización en
que vivimos, la cultura española alcanza su máxima plenitud histórica”.

Los viajeros del XVI y XVII “con acentos admirativos, críticos, despectivos o sarcásticos,
contemplan un único país con sus espléndidas variedades regionales y locales” (J. Alcalá-
Zamora). “Sea vuestra majestad rey de España, de los reinos de que España se compone
y no se contente vuestra majestad con ser rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, conde
de Barcelona…”, le decía el conde duque de Olivares a Felipe IV en 1624.

Carlos II disponía en su testamento, en 1700, que, “con sus reinos, estados y señoríos, sus
sucesores no enajenasen cosa alguna de dichos reinos…, ni los dividan ni partan… y
anden siempre juntos y estén siempre juntos como bienes indivisos, e impartibles en esta
Corona y en las demás de mis reinos”. Para J. Alcalá-Zamora, “España, con su presencia
planetaria y su obra cultural inmensa, es una de las naciones triunfadoras de la vieja
Europa”.

Una nueva idea de Monarquía y estado se fraguó en el siglo XVIII. El estado tendió a la
centralización territorial y política a través de los Decretos de Nueva Planta de la dinastía
de los Borbones, aunque la concepción del poder siguió siendo patrimonial y dinástica
(los reinos de Aragón, Cataluña y Valencia se unieron a los partidarios del archiduque
Carlos frente a Felipe de Anjou, que sería Felipe V de Borbón, en la Guerra de sucesión
española -1700/ 1714- por rentabilidad política, según afirma G. Anes). Las ideas de
tolerancia, justicia, separación de poderes e igualdad fueron calando en la sociedad y
provocaron los cambios en la Europa revolucionaria (1789).
En 1808, fue la primera vez que el pueblo se alzó en armas de una forma más o menos
espontánea para luchar contra la presencia de los franceses en el territorio peninsular
(Guerra de Independencia, 1808-1814). Surgió la noción de soberanía nacional o popular
frente al Absolutismo precedente: era el pueblo o la nación (española) la que decidía la
forma de organización política. La noción patrimonial y dinástica de poder, que sería una
realidad en la edad Moderna y en el seno de las dinastías de Austrias y Borbones, fue
dejando paso a la noción de estado de derecho propio de las sociedades contemporáneas.

En esa evolución, la Revolución francesa y el Parlamentarismo inglés fueron cruciales y


marcarían el inicio de la época contemporánea –liberalismo económico y político y
camino hacia la democracia actual-. La caída del Antiguo Régimen inauguró una nueva
etapa en Europa, que se conoce como Edad Contemporánea. En el siglo XIX, surgió en
Europa y España una reacción frente a la opresión de otras naciones y ansias de libertad
de los pueblos. Se estaban fraguando los Nacionalismos. En el siglo XIX, nacieron en
España los Nacionalismos periféricos y se articularon distintas nociones de España.

5
Tema 2: El debate sobre la "crisis" del XVII. Economía y Sociedad

El debate sobre la crisis del siglo XVII

En la historiografía tradicional, el siglo XVII español era interpretado como un siglo de


crisis. En la actualidad, el concepto de “crisis del XVII” debe ser matizado ya que no
afectó a todos los territorios peninsulares ni se dio a lo largo de toda la centuria.

En la misma época, a través de los arbitristas (escritores e intelectuales que escribían


arbitrios, esto es, informes para mejorar la situación económica, política y social), se
extiende la noción de “decadencia” o “declinación” respecto a la época de los Reyes
Católicos y el próspero siglo XVI
• Juan de Arrieta
• Pedro de Valencia
• González de Cellorigo
• Fernández de Navarrete
• Sancho de Moncada
• Alonso de Narvona
• Damián de Olivares
• Martínez de la Mata y Pedro de Valencia

Influyó en esta visión la Leyenda Negra formulada en los países protestantes y por la
historiografía francesa
• Ignorancia, pereza y clericalismo
• En autores y viajeros de la época de Felipe IV y Carlos II

La “decadencia española”:
• Los franceses hablaron de “decadencia española” para contraponer los Austrias
con el Rey Sol (Luis XIV) y la política de los Borbones en el XVIII;
• Mientras que los alemanes ensalzaron la época del emperador Carlos V y los
italianos hablaban de decadencia durante el periodo de la presencia hispánica en
los reinos y territorios italianos de Nápoles, Sicilia, Cerdeña y Milán

En el siglo XVIII y XIX numerosos autores españoles y extranjeros hablaron de la


“decadencia” de la Monarquía Hispánica y uno de los libros de mayor repercusión fue el
de Cánovas del Castillo, su Historia de la decadencia de España, desde el advenimiento
de Felipe III hasta la muerte de Carlos II, que fue publicado en 1852.

Las causas de esa decadencia: el progresivo aislamiento respecto a Europa, el coste de las
guerras, la mala administración, la intransigencia de instituciones como la Inquisición y
el espíritu de la Contrarreforma, entre otros. Muchos de los autores de fines del XIX y
comienzos del XX reflexionaron sobre la Historia de España y propugnaron una nueva
mirada a Europa y una regeneración. Autores contemporáneos oponían la decadencia
política y militar española del XVII, al auge cultural, con figuras señeras en la literatura
–Lope de Vega, Cervantes, Góngora o Calderón- y el arte –Velázquez, Zurbarán, Murillo,
Ribera-

También, en algunas obras de referencia todavía se puede ver la distinción entre “Austrias
mayores” (Carlos I y Felipe II) y “Austrias menores” (Felipe III, Felipe IV y Carlos II);
una visión que está cambiando de signo:
6
• Gracias a estudios sobre la época de Felipe III (A. Feros, B. García García, J.
A. Escudero, P. William o I. Enciso)
• Felipe IV (J. H. Elliott, A. Alvar, M. Rivero)
• Carlos II (L. Ribot, entre otros

En el siglo XX, hubo algunos trabajos sobre La Mesta –de J. Klein- que explicaban la
decadencia agraria por La Mesta, aunque fueron matizados por otros estudios, como los
de J. P. Le Flem. E. J. Hamilton explicó la decadencia económica del XVII por la
contracción en la llegada de oro y plata de Indias y otros factores, como la escasa
consideración del trabajo por parte de los privilegiados y grupos acomodados, la excesiva
presión fiscal, la política de los gobernantes y el caos monetario, entre otros.

Estudios recientes han puesto de relieve que no habría que poner en relación –o no sólo-
la llegada de metales con la contracción o expansión económica y subida de precios-
habría otros factores o variables a tener en cuenta, como la demografía, los recursos o la
producción-. Para otros muchos autores –J. H. Elliott, entre ellos-, además, no habría que
centrarse sólo en las condiciones económicas, también en otras de orden cultural, político,
social o ideológico. Por otro lado, los estudios de E. Hobswan, H. Trevor-Roper o A. D.
Lublinskaya (en los años 50) contribuyeron a poner en un contexto más amplio la
“decadencia” de España (contexto europeo). Y, en la actualidad, existe un nuevo
planteamiento de la cuestión.

Se aprecia un momento de mayor auge en la capacidad de la Monarquía hispánica y su


liderazgo en Europa, desde Carlos I hasta mediados de la centuria (paz de Westfalia). En
la segunda mitad de siglo, se registraron momentos de mayor dificultad (las revueltas de
los años 40 y los 50 y 60), especialmente para Castilla y los países mediterráneos y centro
Europa (por la Guerra de los Treinta Años), y una recuperación posterior, a partir de la
década de los 80, durante el reinado de Carlos II.

En el siglo XVII, sin embargo, ni Holanda, ni Inglaterra registraron signos de decadencia,


más bien se dio una expansión agraria, naval y comercial, que hizo posible, en el caso de
Inglaterra, la primera revolución industrial del siglo posterior –a partir de 1750-. En
definitiva, no hubo una decadencia paralela y simultánea en los territorios de la
Monarquía hispánica del XVII, ni en toda Europa: unos países sufrieron más los embates
de la guerra y las épocas de carestía, mientras que otros se mostraron más dinámicos.
Asimismo, los años iniciales del siglo fueron de reformas y replanteamientos para muchos
países, en una época de paz; mientras, la Guerra de los Treinta Años (1618-1648)
marcaría unos años de crisis para Alemania, Castilla e Italia, especialmente.

La crisis ha sido enfocada con pesimismo en Europa (guerras, descenso demográfico,


contracción llegada de metales, manipulación monetaria…). Matizar el alcance (regiones/
décadas) o las medidas que se tomen. Cambio/ relevo Mediterráneo por el Atlántico
- Primera mitad de siglo: estancamiento (mayores dificultades en las décadas
centrales)
• Afectó más al campo que a la ciudad
• Mayor intensidad en el Mediterráneo (España e Italia), Francia y Europa
central
• Hechos catastróficos (epidemias, carestías, malas cosechas)
• Castilla e Italia (1599, 1600, 1616, 1648)
• Francia (1605, 1625)

7
• Alemania, Europa central (1628, 1635, 1638)
• Inglaterra y Holanda no sufrieron tanto la crisis demográfica
• Aplicación de nuevos métodos en la agricultura (cambio en las estructuras
agrarias)
• Se acudió a la importación de grano, como hizo Holanda
• Medidas preventivas en Inglaterra contra la pobreza (“Poor Laws”)

La demografía va paralela a la economía. El siglo XVII es de retroceso, pero, para Elliott,


hay que verlo “a la luz del crecimiento excesivo y desequilibrado del siglo anterior,
provocado por los excelentes resultados de la primera etapa de los descubrimientos
geográficos”. Cambios en algunas regiones europeas por la “incapacidad de adaptarse a
transformaciones originadas en el sistema de economía mundial inaugurado en el siglo
XVI.

• Países Mediterráneo: época de prosperidad hasta el primer tercio del XVII


(después inicio de declinación)
• Europa central: causó estragos la guerra
• Inglaterra y Provincias Unidas: años de progreso (excepto 1620- 1630)
España: análisis demasiado negativo
• Agotamiento económico –paralización economía de mercado y escasa mano de
obra
• Derrotas militares –mala administración y desgaste bélico-
• Crisis espiritual
• Ineficacia de la Monarquía – validos- debilitamiento de su imagen
• Proliferación de conflictos internos
• Crisis social (fracaso nobleza, obstáculos a la burguesía y escaso desarrollo,
porque buscaba ennoblecerse; empobrecimiento grupos modestos, influencia del
clero)
• Descenso demográfico y despoblación interior –emigración a la periferia
• Realidad cultural más viva (influencia más lenta de la crisis económica en la
cultura y ambiente de desengaño que lleva a la evasión)- la cultura se utiliza para
mostrar un esplendor “aparente” (teatro y fiestas).
Hay matices como:
• No es una crisis general, pero se viven coyunturas difíciles, como la de 1640
• La crisis demográfica y económica incide en Castilla, principalmente
• Recuperación a partir de los 80
• Contexto europeo –ligado a la evolución de los países mediterráneos
Para J. H. Elliott, se trata de una crisis castellana, porque es la que había soportado el peso
de la Monarquía. Esplendor en el XVI (aumento de población, elevada productividad y
riqueza de ultramar). En el siglo XVII, estos factores tienden a disminuir o estancarse:
- Descenso de población
• Tendencia a la emigración e influencia negativa en Castilla de la peste y
el hambre en campos y ciudades
• Decadencia de los centros industriales castellanos (industria textil
segoviana, toledana, decadencia de Valladolid y Medina del Campo)
• A Castilla se le exige demasiado y ha dejado de crecer
- Descenso de la productividad
• Política fiscal errónea
• Medidas a favor de la ganadería
• Falta de desarrollo tecnológico y baja productividad

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• La nobleza se asienta en las ciudades (factor decadencia campos)
• Industria no puede adaptarse a los cambios
- Competencia exterior
• Productos españoles no podían satisfacer la demanda de América, ni
competir con productos europeos (baratos y abundantes)
• Falta mercado nacional
• Subida precios en artículos de primera necesidad- disminución nivel de
vida
• Para V. Vázquez de Prada,1600 habría disminuido el comercio con
ultramar, descenso de la población y decadencia de la industria, a partir
de 1620 oscilación precios por las acuñaciones de cobre y
manipulaciones monetarias y competencia extranjera y guerras exteriores
Los efectos de la política exterior repercutieron en Castilla:
• Subida impuestos que se reparten entre un número menor de
contribuyentes
• Monopolios que solo favorecen a unos sectores
• Consecuencias de la expulsión de los moriscos
• Ineficaz política monetaria
• Reflejo en los arbitristas (imagen tópica de la decadencia)
• Ocio, inversión en rentas, monopolio económico extranjero, decadencia
agraria de Castilla –mayorazgo, despoblación, rentas-.
En definitiva:
• La crisis afectó más a Castilla y a la agricultura y más tempranamente que
al comercio o la industria
• Población afectada por las epidemias, malas cosechas y por la expulsión
de los moriscos, aunque hubo medidas colonizadoras
• Endeudamiento campesino –reducción tierras comunales y aumento
presión fical= despoblación campo-

La decadencia de la agricultura en Castilla:


• Escasa aplicación tecnológica
• Malas cosechas y epidemias (clima)
• Carga fiscal
• Dificultad acceso a la tierra y endeudamiento campesino
• Escasa productividad y falta de excedente
• La renta de la tierra disminuyó –inversión en juros y censos-
• Crisis agrícola leve en Andalucía (prosperó el olivo y la vid)
• Corta en Galicia, Asturias y País Vasco (maíz)
• Mayor en Castilla
La ganadería
• Se recupera en la segunda mitad de siglo
• En la primera:
• Encarecimiento de pastizales
• Reducción de la demanda de la lana en el mercado interior y
exterior (competencia manufacturas países)
La industria
• Menor posibilidad para invertir en industria
• Consumo se destina a productos agrícolas –primera necesidad-
• Los gremios frenaron el desarrollo industrial y productos más baratos
fuera

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• Exportación materia prima e importación manufacturas –dependencia
económica e industrial-
• Derrumbe de la industria lanera segoviana, conquense, toledana y
cordobesa
• Dificultad de la industria textil Granada y Cataluña
• La valenciana mantiene la industria sedera (hasta la expulsión moriscos)

El comercio
• Crecen Inglaterra y Holanda
• En menor medida Francia
• España suministra moneda, pero se convirtió en intermediaria Europa-
América
• Solo Cataluña pudo competir (productos, técnicas comerciales,
infraestructuras y mercados extranjeros)
• Cádiz desplazaría a Sevilla en el comercio indiano

Finanzas
• Crisis hacienda regia (deudas, malas acuñaciones monetarias)

Italia también sufre un declive


• Escaso desarrollo económico
• Competencia exterior textil con la industria inglesa y holandesa
(estructuras gremiales)
• Descenso población
• Conflictos políticos
• Escasa rentabilidad en los préstamos a España
• Avances de rutas comerciales Atlántico
• Restaron protagonismo en el mercado internacional

La economía y sociedad en la España del siglo XVII

En el terreno económico: si no podemos hablar de decadencia, lo cierto es que se entró


en una
• tendencia económicamente de recesión y problemas políticos
• con las crisis económicas convivieron los graves problemas políticos y las
tensiones sociales
En algún momento de finales de la centuria comenzó el cambio hacia la expansión
económica, ya visible en las primeras décadas del siglo XVIII

El comercio colonial fue esencial no sólo para la economía española, si no europea.


España mantenía el monopolio de Indias y tenía que luchar frente a la piratería y
contrabando e invertía en ello cuantiosas cantidades de dinero. España distribuía las
materias primas y productos elaborados que necesitaban las colonias y actuaba de
intermediaria (Europa-Indias), además de exportar sus propios productos.

La agricultura y la ganadería están interrelacionados en el siglo XVII (el agricultor podía


utilizar el estiércol, los animales de tiro y productos lácteos y cárnicos derivados de la
ganadería) y, además, se encontraba La Mesta, como organización de ganaderos de la
transhumancia (ya creada en tiempos de los Reyes Católicos). La producción agrícola
dependía:
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• del rendimiento de la tierra
• de la superficie cultivable
• los beneficios de la climatología
• del abono disponible
• de las cargas fiscales

La explotación comunal de baldíos resultaba esencial para el ámbito rural, en un sistema


de producción donde se dejaba descansar la tierra (barbecho) y se aprovechaba para pasto
y abono –la relación agricultura-ganadería era, pues, imprescindible-. La mayoría de la
población se dedicaba a las labores del campo (90%) y vivía en el ámbito rural. Los
cereales (trigo y cebada) eran los principales cultivos en explotación y base de la
alimentación
• 55% de las tierras dedicadas a los cereales y legumbres
• 25% viñedo
• 20% olivo, textiles, montes, pastos
A pesar de la producción de cereal, la Península necesitaba importar de otras zonas de
Europa, como Sicilia. Y los rendimientos no eran muy elevados: por los componentes del
suelo, los condicionantes climáticos, tecnológicos y sociales

Había gran contraste en la producción de cultivos, rendimiento, propiedad y tenencia de


la tierra y explotación
• Meseta norte: predominio del cereal, con otros, como la vid, el olivo o el
almendro. Y producción hortofrutícola cerca de las ciudades y de cáñamo y
lino en las zonas más húmedas y apicultura o cría de cerdos. También, ganado
lanar, cabrío y vacuno y aprovechamiento forestal en zonas de montaña
• Al sur del Tajo: cultivo de cereales, vid y olivo, con dehesas para ganado
• España Atlántica: cereales de aprovechamiento colectivo y policultivo con
frutales y pastos
• Navarra-Aragón: cereal, vid y olivo con huertas de regadío en la depresión del
Ebro y otras zonas semidesérticas, policultivo y aprovechamiento ganadero y
forestal
• Cataluña: secano cerealístico y las huertas de regadío y las masías con
policultivo y aprovechamiento ganadero en los Pirineos
• Valencia: regadío, huertas y frutales y otros de secano

En el siglo XVII, el 80% de la tierra era propiedad privada de señoríos eclesiásticos o


señoriales y el resto de pequeños cultivadores. La posesión de tierras era símbolo de
riqueza y estatus. La nobleza poseía cuantiosas rentas de los señoríos (en propiedad o
jurisdiccionales) y había otros sectores sociales que invertían en tierras para su
comercialización y explotación; otros, sólo por una cuestión social y para percibir unas
rentas.

El mayorazgo mantenía los bienes vinculados –podían ser tierras y señoríos- dentro de un
linaje a través de la línea masculina de primogenitura. El matrimonio, la herencia o la
compraventa eran los medios de acceso a la propiedad.

Además en:
• Galicia, destaca la propiedad eclesiástica

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• y, en Asturias, la nobiliaria;
• en el País Vasco, la pequeña propiedad ascendía al 50% en Vizcaya con
un 75% de propietarios cultivadores;
• en Castilla y León, con diversidad entre propiedad nobiliaria, eclesiástica
y libre y transmisible con una propiedad fraccionada
• y, en Andalucía, había predominio del latifundio;
• en Cataluña, con instituciones como el “hereu” y propiedad privada
abundante
En Galicia
• predominaba la pequeña propiedad

Cantabria y el País Vasco


• el arrendamiento a largo plazo de pequeñas propiedades era predominante
con frecuentes pagos en especie

Castilla y León
• también era habitual el contrato a largo plazo o enfiteusis y pagos en
especie o efectivo

Andalucía y Extremadura
• los jornaleros trabajaban en las grandes propiedades y era más frecuente
el contrato a corto plazo

Cataluña
• los beneficios entre propietarios y tenentes era compartido por la
explotación racional y el policultivo

Había cultivo extensivo de cereal con una sola cosecha cada tres o cuatro años –rastrojera
para el ganado- y otro intensivo con abono, regadío y mercados próximos para su
comercialización. Los préstamos en la tierra podían tener dos objetivos: asegurarse un
precio por cosecha o acceder a la tierra a causa de una posible ruina. En cuanto a la
ganadería, había ganadería estante y trashumante (La Mesta).

El campesino debía completar su dieta con productos derivados de animales y, por tanto,
la ganadería tenía gran importancia para la vida agraria –otros usos, hemos apuntado, era
como animales de tiro y para el abono de las tierras-. Por otro lado, la producción y
explotación ganadera era esencial en las zonas del norte de la Península –que vivieron
mejor el alza de precios de cereales y el desabastecimiento de trigo en determinadas
temporadas-. Pero la explotación fundamental del sector ganadero siguió siendo la venta
de lana –el 50% de la lana de los Países Bajos procedía de España-. El precio elevado de
la lana española se recompensaba con las exportaciones de productos manufacturados de
otros países que tenían a España como destino.

Según los últimos estudios, el sector ganadero “pasó la coyuntura negativa con mayor
rapidez y superior resistencia que el resto de la economía hispana” (M. Avilés y otros).
La trashumancia era organizada por el Honrado Concejo de La Mesta –organización de
origen medieval e impulsado por los Reyes Católicos-. Las roturaciones de la segunda
mitad del Quinientos incidieron negativamente en La Mesta –reducción de pastos y
cañadas y tasas de utilización-.

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Hubo reivindicaciones campesinas frente a los ganaderos trashumantes y un declive de
La Mesta que se constata por los datos del siglo XVI y XVII:
• 1526 había 3. 500. 000 cabezas
• 1556 se redujeron a 2. 600. 000 cabezas
• A mediados del XVII quedaban algo más de 1. 500. 000 cabezas

Las trashumancias no eran sólo castellanas, también había organizaciones similares en


Navarra y Aragón y un trasiego de cabezas de ganado de los Pirineos a tierras de la
depresión del Ebro, Tarragona y Valencia. Asimismo, Cataluña tuvo su ganadería
itinerante –aunque de menor importancia-. Para muchos autores, los privilegios de la
ganadería trashumante fueron la causa de la decadencia agraria, aunque, como hemos
visto, esta opinión, en la actualidad, debe ser matizada:
• no fue agente único que incidiera en la crisis agraria,
• además de sufrir ella misma las consecuencias de un periodo de menor
evolución
Por otro lado, la ganadería estante servía para diferentes usos y el norte era esencialmente
ganadero

En cuanto a la pesca, había una de altura y otra de litoral, ambas con amplios mercados:
• los productos de pesca de altura se comercializaban y exportaban frescos
y en salmuera
• y los del litoral se vendían en mercados locales y se transportaban al
interior –con las limitaciones de la red viaria-
Había actividad pesquera en la cornisa cantábrica, levante y costa andaluza y más al norte
con la pesca de la sardina

En el siglo XVII, hubo un descenso del número de embarcaciones y de capturas y las


causas eran diversas:
• Las levas para la Marina real
• las importaciones de otros países
• o el encarecimiento de la sal
En el ámbito internacional, los ingleses y franceses controlaron el comercio de Terranova
en detrimento de los vascos

Es decir, al final de la centuria, España también tenía que importar productos pesqueros.
Por otro lado, había un aprovechamiento forestal, especialmente en el norte, pero,
también, en el resto de la Península: construcción, naval, etc…, que contribuyó a una
progresiva deforestación que ya se había iniciado en el XVI, también a consecuencia de
la Mesta y las roturaciones-.

La Corona reguló la producción y explotación minera, especialmente importante en el


caso de minerales que podían transformarse en moneda –la Corona tenía el derecho de
regalía, es decir, el que quisiera explotar las minas debía pedir autorización y pagar un
impuesto a la Corona-. La explotación minera contaba con una larga tradición en España.
Se extraía cobre –también se importaba de otras zonas, como Suecia o Japón-, el cinabrio
de Almadén y el plomo o la plata –como en Guadalcanal, Sevilla-. El hierro era uno de
los minerales más importantes -no monetizables- y era objeto de exportación y se utilizaba
como utillaje para la producción interior. Había hierro en la cornisa cantábrica, Bilbao –
yacimiento de Somorrostro- y otros en Aragón y Cataluña. El mapa minero se completa

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con el estaño, el salitre, la sal o el alumbre con altos costes de producción y transporte.
Excepto en el mineral del hierro, la industria minera española era deficitaria.

Otras industrias eran importantes y necesitaban de inversiones: la textil, la metalurgia y


los astilleros. Habría que distinguir entre:
• pequeños talleres de propiedad privada, personal o familiar
• y otros de mayor dimensión
• por ejemplo, había numerosas ferrerías de ámbito local que conformaban
gremios de herreros y similares y junto a astilleros de demanda estatal convivían
otros de talleres agremiados artesanales y lo mismo ocurría con la industria textil
Los productos industriales tenían una demanda nacional e internacional –competían en
calidad, precio y tecnología- y la industria artesanal era importante a nivel local.
Ya a finales del XVI, se observa una crisis en el sector textil en centros tradicionales como
Segovia, Cuenca, Toledo y Ávila y de las pañerías aragonesas y catalana. La industria
textil participaba del sistema artesanal y gremial (la producción estaba bajo el control de
los gremios) y del “domestic system” (sistema a domicilio por el que el comerciante
entregaba al campesino o labrador la materia prima para realizar los productos, que
realizaba en el tiempo que le permitían las labores del campo, y, después, el mismo
comerciante comercializaba el producto manufacturado). Uno de los escollos de la
industria textil era la exportación de la lana y la importación de productos textiles de
calidad –la materia prima salía de la Península con el beneficio de los ganaderos y
comerciantes que sacaban mayores rendimientos y, de esta forma, no se podía surtir a la
industria nacional-. No obstante, para muchos autores, tampoco España podía competir
en precios, calidad y moda con otros productos textiles europeos.

Otras causas de la crisis:


• la resistencia al cambio de las corporaciones gremiales
• la falta de financiación adecuada
• la presión fiscal

En el siglo XVII, también descendió la producción sedera, tradicionalmente vinculada a


los moriscos (fueron expulsados en 1609) en Aragón y Valencia e incluso descendió su
producción en Granada, Sevilla y Córdoba. Las causas son similares a las del sector
lanero: exportación de la seda en bruto e importación de productos manufacturados,
además de resistencia a los cambios o la degradación de la técnica de producción. Sólo
se recuperó el sector sedero en el XVIII. Finalmente, la industria del lino tuvo escasa
importancia, aunque intentó amoldarse a los nuevos parámetros de la industria textil
internacional.

Respecto a la siderurgia del hierro, se podían obtener hierro forjado –el hierro se trabajaba
en caliente en las fargas, ferrerías y forjas catalanas- y el hierro fundido a través de la
utilización de altos hornos –se obtenía “hierro colado”- con ventajas cuantitativas, pero
no cualitativas. España era competitiva en el concierto internacional con el hierro forjado,
aunque algunos núcleos de importancia, como el País Vasco y Cataluña, estaban en
decadencia a principios del XVII, por la exportación de productos semielaborados –
previos a la fase de transformación- e importación de productos acabados. Por otro lado,
los altos hornos cubrían la demanda estatal para la guerra. Liérganes y La Cavada fueron
los dos principales centros de producción de hierro fundido (especialmente, para cañones
del ejército real).

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En el ámbito textil y en la siderurgia convivían las dos formas de producción, artesanal e
industrial, pero, en el resto de los sectores, predominaba la artesanal con predominio
gremial y destinada al consumo local. La actividad artesanal estaba vinculada, sobre todo,
a las ciudades (abastecía de productos, los oficios ocupaban calles determinadas y cubría
las necesidades de viudas y huérfanos). Oficios como herreros, cerrajeros, latoneros,
caldereros, armeros, escopeteros, arcabuceros, cuchilleros o espaderos (subsector del
metal), carpinteros y alarifes (de la construcción), toneleros y barrileros (importantes para
la exportación del vino), curtidores, zapateros, guarnicioneros, silleros o guanteros
(subsector de la piel), sastres, pañeros, roperos, jubeteros o sombrereros (subsector
vestidos), esparteros o cordoneros-alpargateros (subsector de fibras vegetales),
confiteros, pasteleros o chocolateros (de la alimentación), y plateros o alfareros, entre
otros
Aunque con rasgos comunes, cabe diferenciar los gremios de la Corona de Aragón, y
Cataluña, especialmente (de mayor tradición y organización y presentes en el gobierno
local), y los castellanos (más sujetos a la acción estatal desde los Reyes Católicos), así
como los gremios artesanales y los comerciales (éstos últimos de mayor importancia por
el volumen de recursos y su nivel de organización). Los gremios en el XVII eran una
rémora de la actividad tradicional y resistente a los cambios; también, demasiado
jerárquica y reglada, que impedía la iniciativa individual y la competencia.

En España no había un mercado interior; habría que hablar, más bien, de mercados
interiores para abastecer la demanda existente (las causas: la escasa red de
comunicaciones y el costo de los transportes, la multiplicidad de aduanas que encarecían
los productos y el control del Estado). El abastecimiento diario de las ciudades era de
ámbito local y estaba controlado por el municipio.

También, en las ciudades había gremios de comerciantes que actuaban en el comercio


exterior e importaban otros productos, además de los productos foráneos. Asimismo,
había ferias con exención tributaria concedida por la Corona y de orígenes medievales –
aunque la presión fiscal fue en aumento e irían desapareciendo como centros financieros,
para mantener, tan sólo, su carácter de ferias estacionales-.

En el comercio exterior, catalanes y valencianos habían perdido hegemonía en el


Mediterráneo a favor de genoveses y franceses, incluso ingleses. En la fachada atlántica
habría que distinguir entre el comercio europeo y el colonial. Continuaría el comercio con
África del norte. Con el norte de Europa, el comercio giraba en torno a la demanda
americana (se dependía de los productos extranjeros).

En el comercio indiano, incidían las decisiones de guerra y las paces ventajosas. Por otro
lado, el tráfico Sevilla-América se trasladó a Cádiz a mediados de la centuria. Este
comercio estaba cada vez más en manos extranjeras (tanto por los productos, como por
los agentes comerciales) burlando el monopolio estatal.

En el XVII, también sufrió una crisis el eje comercial de Burgos-Ruta del Cantábrico.
Habría gran competencia en la lana europea o el hierro sueco y España necesitaba cereales
y manufacturas extranjeras. La exportación era de materias primas o productos
semielaborados: lana, seda, hierro, esparto, jabón, aceite, vino, miel, frutos secos y arroz,
paños, cuero, sedería y cerámica, y las importaciones eran: trigo, textiles, manufacturas
metálicas, pescado (en salazón y ahumado), maderas, pertrechos navales, artículos de
lujo, sedería italiana, mobiliario y papel.

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La balanza comercial era desfavorable (mayor cuantía de las exportaciones frente a las
importaciones). El contrabando extranjero con América y la salida de dinero de España
fueron dos realidades del comercio español del XVII. La situación española era cada vez
más débil en el concierto internacional y se tenían menos bazas para negociar. Las
aduanas interiores dificultaban la articulación del mercado interior (también el sistema de
transportes deficitario) y se necesitaban los productos extranjeros. Los recursos del
Estado eran escasos: tributos, préstamos forzosos, manipulación monetaria, venta de
títulos y jurisdicciones, etc…- y, además, lo recaudado se destinaba a la guerra y no a
sectores productivos.

No se creó un verdadero sistema de Banca pública y el crédito privado estaba


representado por banqueros particulares, que intervenían en operaciones de cambio y
crédito –aunque el crédito privado se canalizaba, esencialmente, a través de hombres de
negocios, comerciantes, burgueses, funcionarios, etc…-. Los censos –a crédito- y los
juros –como la deuda pública actual- eran los sistemas de crédito de la época.

Tema crisis en la actualidad en España y Europa:


• Transformaciones de las economías
• Especialización
• No solo recesión

Agricultura:
• Castilla y León, Toledo y Valencia
• Descendió la producción de cereal en la primera mitad del XVII y a mediados
de siglo la tendencia se invirtió a excepción de Castilla la Vieja
• La España central estuvo más afectada por el descenso de la producción
agraria
• Comenzó a fines del XVI
• Recuperación 1660
• Extremadura y Aragón similar a Castilla
• En Andalucía:
• Se mantuvo mejor con tendencia al estancamiento y sin grandes descensos
• Crecimiento a partir de 1650
• Levante:
• Contracción en los rendimientos agrarios en la primera mitad del XVII
(mayor impacto zonas de la expulsión de los moriscos)
• Recuperación en la segunda mitad

• Cataluña
• Mismo descenso en los inicios del XVII y se acentúa con los conflictos de los
años 40
• Crecimiento en la segunda mitad del XVII
• Extensión del viñedo en toda el área mediterránea y de otros cultivos de
especialización en Valencia y Murcia (morera, arroz)
• No obstante, la agricultura en el área mediterránea siguió siendo tradicional y
con predominio de secano
• Cantabria y Galicia
• La introducción del maíz sustituyó a otros cereales de menor rendimiento
• Eliminó el barbecho

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• Incrementó la superficie cultivada
• En Asturias la producción agraria aumentó en un 40%
• También en la zona vasca la producción y el rendimiento de las cosechas mejoró
a principios del XVII
• La Rioja se transformó por la producción del vino

Ganadería:

Descenso de la transhumante en la primera mitad del XVI, pero la estante aumentó. “Es
evidente que al menos para la España interior se produjo una fuerte contracción de las
cosechas de cereal”. Y disminuyó la producción no solo de trigo, sino de vid, aceite,
fibras, textiles (cáñamo y lino) o colorantes
• Causas retroceso en la España interior en la primera mitad:
- posiblemente por condiciones climáticas
- agotamiento de la tierra por la sustitución del buey por la mula
- correlación entre descenso demográfico y descenso de la producción agraria (junto
a otros factores como el aumento de la renta de la tierra y contratos más cortos
que no permitió al campesino mejorar la producción de sus tierras)
- escasa innovación e inversión u optimización –tierra en herencia, sin incentivos-
- presión fiscal, venta de baldíos y comunales
- empeoramiento de la situación del campesino
Signos de recuperación en la segunda mitad (reequilibrio población recursos y
agricultura/ ganadería, diversificación producto agrario) todo ello facilitaría en las últimas
décadas del XVII el establecimiento de las bases de un nuevo periodo de crecimiento” (p.
395). Otras zonas noroeste de Europa hubo mejoras (eliminación barbecho, rotación de
cultivos con forrajeras –estabulación y abono natural que mejoraba la productividad de la
tierra-, polders, cercamientos).

Manufacturas:
• Evolución en relación con la coyuntura agraria
• Las tradicionales de cuero, madera, cerámica, jabón o vidrio pudieron satisfacer las
necesidades del mercado interior
• Declive de las manufacturas: se ha explicado por la escasa inversión –más en rentas-
, comercialización de materias primas o adquisición de deuda pública- y por la
estructura gremial
• Algunas zonas más activas frente a la decadencia de centros urbanos
tradicionalmente industriales que pudo compensar la decadencia de otros centros
textiles
• Pañería de Béjar
• La actividad mayoritaria de la producción textil se concentraba en la lana
• Reducción de la producción de paños en Castilla, Aragón y Cataluña
• Castilla desplome de la industria pañera segoviana (años 30 del XVII) por la falta de
materia prima para la industria nacional
• Mayores beneficios si la lana se exportaba
• Competencia extranjera (Inglaterra y Holanda)
• Descenso en Córdoba y Cuenca
• Especialización en otros lugares, como Palencia y Ávila (mantas o
telas más baratas y de peor calidad)
Textil sedero:

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Pérdidas en Granada, Córdoba, Sevilla, Zaragoza, Valencia y Murcia
• Exportación de materia prima
• Presión fiscal
• Decadencia técnica de la producción
• Resistencia al cambio
• Ordenanzas de finales del XVII de la Junta de Comercio que
favorecieron la recuperación del XVIII
Metalurgia:
• Descenso en las producciones de las ferrerías vascas y en Cataluña
• Exportaba mineral del hierro y se importaban productos elaborados –por el coste
de producción o salarios-
• Declive del acero toledano (1650)
• Años 40 el sector del hierro fundido o colado de los altos hornos de Liérganes y
la Cavada (cañones, artillería) fue autosuficiente –necesidades bélicas-

Construcción naval con dependencia del Báltico, pero se satisfacían las necesidades
interiores –bélicas, mercantiles y pesqueras- con productos de Cantabria y Cataluña a
principios del XVII
• Intermediarios con Holanda que encareció el producto
• Contrabando
• Crisis naval en los años 20 del siglo
• Sin embargo, la actividad pesquera creció por los pequeños astilleros de la costa
andaluza y catalana
• Fabricación de barcos en los astilleros vascos en la segunda mitad de siglo de gran
tonelaje, pero parte de la producción se trasladó a América
• Manufacturas en el último cuarto: “innegable recuperación” (p. 398), más sombrío
en los inicios
• Importancia de las medidas de la Junta de Comercio (1679)

Actividad comercial:
• Sin mercado interior (aduanas)
• Más estructurados en el caso del cereal
• Castilla sufrió más el descenso de población y la desarticulación de los
circuitos comerciales

Tema 3: Corte y Monarquía en el XVII. Los validos

Orígenes y características del valimiento


No es un fenómeno español sino europeo del siglo XVII. Se basa en la confianza del rey
en una única persona, su favorito o valido:
• aglutina el poder político
• lidera una facción dominante en la corte
• controla la distribución de mercedes
• Crea redes clientelares internacionales
En España:
• Duque de Lerma (Felipe III)
• Olivares (Felipe IV)
En Francia:
• Richelieu (Luis XIII)

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En Inglaterra:
• Duque de Buckingham (Jacobo I)

Hay un debate en torno a su aparción:

El rey no tenía una personalidad fuerte Necesidades de la monarquía

Teoría superada por autores como F. • Ampliación de la burocracia


Benigno, I.A.A Thomson, J. Elliott y A. • Complejidad interna del gobierno
Feros, entre otros, que hablan de una • Capacidad del ministro de control
complejidad de causas favor regio, mercedes y establecer
redes clientelares
• Actitud de la alta nobleza respecto
de la monarquía
• Clima de paz

Cambio político: F. Benigno afirma que “monarcas como Felipe II de Habsburgo, Isabel
I Tudor o Enrique IV de Borbón, que habían ejercido directamente el poder e impreso un
fuerte sello personal.... desaparecen, sucedidos por una generación de soberanos propensa
a valerse de ministros plenipotenciarios

Causas de la aparición en España:


• Papel activo de la Corona en la aparición de este nuevo sistema de gobierno
• Reacción aristocrática frente a los secretarios y reivindicación de su papel
político (Buckingham lucha de facciones y Richelieu y Olivares control de la
Corona respecto a los Grandes)
• A través del valido podía controlar de una forma más eficaz la burocracia
(aparato burocrático más complejo en España)
• Agilizar el proceso de toma de decisiones
• Servía como intermediario entre el poder central y local
• Instrumento para la supresión de las facciones y la unificación de la corte
• ¿Por qué delegar en una sola persona?
• No sólo carrera política o interés personal: organizar y coordinar esfuerzos
El sistema del valimiento en España
• Aristocracia reivindica su papel en el gobierno: los validos tienen el control de
la información y acceso al rey por vías no institucionales
• Ruptura del equilibrio Monarquía- nobleza a favor de ésta (valimiento es el
“caballo de Troya” de la nobleza)
• Lucha en la corte por el ascenso político desde que la nobleza se hace cortesana
(control de la gracia y favor del rey y dispensador de la misma)
• Se intentó legitimar a través de la divulgación de la imagen del valido como
indispensable
• El rey conservó y mostró la Majestad
• El valido tuvo el oficio de gobernar (evitar la crítica al rey)
• Criticas también por monopolizar del poder real y favor regio

Precedentes:
• Carlos V:
• Francisco de los Cobos

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• Felipe II:
• Cristóbal de Moura
• Juan de Idiáquez
La Definición del valimiento en el XVII era “una singular, excelente y ordenada afición
que un soberano tiene a alguna persona por propios merecimientos o por servicios de sus
antepasados”.
• Atraerse la voluntad y amistad del monarca
• Confianza en el ámbito público y privado
• El valido podía intervenir en el gobierno y tener presencia pública
• Se desarrolla en la corte (1561): juego de fuerzas y búsqueda de favores
• Control acceso al rey (ceremonial, control espacios íntimos como garantía de
conservación del poder)
• Aislamiento regio
• Conservar su confianza (frente a especuladores y aduladores)
• Pérdida de la gracia real: voluntad del rey, intrigas cortesanas, intereses encontrados
• Control de la Cámara del rey y cargos palatinos (sumiller de corps, caballerizo y
gentilhombre)
• Casa del rey:
• “domesticar a la nobleza (rey marca la distancia o cercanía)
• Control del rey por parte de la nobleza y mantener la hegemonía
• “el servicio doméstico tuvo una dimensión política que los validos
siempre supieron aprovechar” (I. Enciso)

Los validos se arrogaron las competencias de los secretarios:


• El secretario del Consejo preparaba los informes que debía revisar el rey,
organizaba las materias a tratar en los Consejos, redactaba los votos emitidos y lo
presentaba al rey, redactaba las órdenes e instrucciones para proceder según
decisión regia
• Entresijos de la política
• Cercanía al rey
• Moura e Idiáquez controlaban el “despacho a boca”
Creación de Juntas para agilizar la toma de decisiones, controlar la información y
colaborar con personas afines
• Los validos consiguieron:
• Acceso a la correspondencia ordinaria y reservada
• Distribución de los negocios entre sus consejeros y juntas
• Resolución de las consultas
Intentaron controlar la burocracia promocionando a su clientela
• Competencias de Primer Ministro (labor de gobierno)
• Control institucional (Presidencia de Consejos, embajadas y virreinatos)
• Facciones no cerradas (según favores, mercedes, interés, coyuntura)

Los validos de Felipe III se caracterizaron por :


• Alta aristocracia en la dirección política y reparto de patronazgo
• Lucha entre iguales (Lerma y Olivares)
• Control de la Cámara y cargos palatinos
• Repercusión en su Hacienda
Los validos de Felipe IV se caracterizaron por:
• Programa político inspirado en la regeneración de la Monarquía
• Política que chocó con los intereses de los Grandes

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Los validos de Carlos II se caracterizaron por:
• Familia media y advenedizo
• Ministros más profesionales, su posición no dependía tanto de la amistad con el
rey como de las intrigas palaciegas

En cuanto a los validos en Europa hay cuatro elementos comunes (I.A.A. Thompson):
1. controlan el gobierno y la gracia real y mantienen su predominio en los Consejos
y la corte;
2. monopolizan el acceso y la información del gobierno;
3. establecen redes clientelares y crean lealtades a través de las posibilidades en la
distribución de mercedes y patronazgo,
4. tienen un carácter político, ya que desarrollan un programa definido políticamente
y su papel no es sólo burocrático
Otros historiadores ponen de relieve la confianza que el monarca deposita en ellos como
fuente y origen de su poder

Desarrollo: del valimiento de Lerma y Olivares a la figura de Primer Ministro. De


Nithard a Oropesa

Francisco Gómez de Sandoval, marqués de Denia, se basó en las siguientes funciones:


• Linaje de los Denia en el reinado de Felipe II:
• Apoyaron la facción ebolista (XVI)
• Casa de Juana de Castilla y del Príncipe don Carlos
• Sin favor a la vuelta de Granvela, detención de A. Pérez y la influencia de
Moura e Idiáquez
• Nombrado gentilhombre de la Cámara de Felipe II y del Príncipe Felipe
(III), 1592 (entrada en la corte)
• Virrey de Valencia, 1595 (alejamiento de la Corte)
• Continuó su relación con el príncipe Felipe
• Vuelta a Madrid 🡪 Caballerizo Mayor del príncipe (1597)
Poco después Felipe II morirá, por lo que:
• Cargo de Sumiller de corps de C. De Moura (virrey de Portugal) 🡪 Lerma
• Presidencia Cº Castilla de Rodrigo Vázquez 🡪 Conde de Miranda
• García de Loaysa, preceptor, muere
• Portocarrero cesa en su cargo (Inquisidor General)
• Se mantienen: Idiáquez y el marqués de Velada –mayordomo mayor

Nombramientos de su clientela:
• Bernardo de Sandoval y Rojas (tío) arzobispo de Toledo
• Conde de Lemos (cuñado) virrey de Nápoles
• Conde de Miranda (cuñado) presidente Cº de Castilla

Características de su privanza
a) Ser reconocido como el valido del rey y conseguir mayores dignidades
nobiliarias, como el título de duque de Lerma (tras las dobles bodas de
1599)
b) acaparar los nombramientos de cargos para acólitos y parientes
c) controlar, distribuir y beneficiarse de las mercedes y la gracia real.
d) Estrategias matrimoniales con Infantado, Medina Sidonia, Medinaceli,
Lemos, Miranda y Padilla.
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Se produjeron críticas de corrupción contra:
• Lerma (1618 consigue el capelo cardenalicio para escapar a la justicia
civil)
• Franqueza
• Ramírez de Prado
• Rodrigo Calderón
Los críticos fueron:
• Íñigo Ibáñez (ex secretario de Lerma)
• Reina Margarita
• Duque de Uceda (hijo de Lerma)
• Confesor Aliaga
• Conde de Olivares

Les criticaban porque estaban en contra de la política pacifista y conservación. Tras ello,
se produjo una retirada del favor y nueva actitud del Rey. Se comenzó a tener interés por
los asuntos de gobierno.

En los últimos años:


1612 Felipe III delega la firma real en Lerma
1616 Lerma intenta promocionar a Lemos en el valimiento
1618 caída del valido
1618-1621 grupo influyente:
- Uceda
- Confesor Aliaga
- Zúñiga
- Filiberto de Saboya
Felipe III morirá en 1621. Tras ello:
Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, conde de Olivares
• Nueva facción valida los Guzmán
• Aspecto de renovación y restauración del poder real
• Política belicista y de reputación
• Campaña “manos limpias” contra la corrupción
• Aliaga cesa en su cargo de Inquisidor General
• Uceda desterrado
• Osuna y Rodrigo Calderón procesados
Nombramientos
• Gaspar de Guzmán, Sumiller de Corps (antes Uceda)
• Duque del Infantado (antiguo con los Sandoval), Caballerizo Mayor (antes
Saldaña)
• 1621 Gaspar de Guzmán, Sumiller de Corps y Caballerizo Mayor, Grandeza de
España (conde de Olivares y duque de San Lúcar la Mayor)
Características de su gobierno
• Política ofensiva y red clientelar (Medina de las Torres, Monterrey, Carpio)
• Introducir en la administración personas cualificadas

Finalmente, el Conde Duque de Olivares cayó en 1643. Sus motivos fueron:


• Frustrada Unión de Armas
• Estallido de las revueltas de 1640
• Intrigas cortesanas de los Grandes (conjuras)

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Tras él, subirá Luis Méndez de Haro y Guzmán:
• Rey asume las riendas de gobierno
• Actividad más ministerial
• Sin renovación excesiva de cargos, en principio
• Varios candidatos a la privanza: conde de Castrillo, Monterrey, conde de Oñate y
Luis Méndez de Haro
• Desde 1648 (Haro recibe la herencia de Olivares) y 1659 (primer y principal
ministro de forma oficial, paz de los Pirineos)
• Despachaba a diario con el rey y dirigía la Junta de Estado, pero Medina de las
Torres era sumiller de corps
• Consejos volvieron a tener más importancia
• Métodos menos agresivos
• Haro menos pasional/ no tanto carácter como Olivares
• Influencia de la aristocracia, pero con un mayor equilibrio de poder
• El rey recuperó el control de las mercedes
• Nueva política financiera, “de alivio”
• A su muerte en 1661, el rey confió en el conde de Castrillo y en Medina de las
Torres
Tras la muerte de Felipe IV se produce la regencia de María Cristina. Además:

Juan Everardo Nithard


• Confianza de la reina Mariana de Austria
• Participa en la Junta de Gobierno
• cercano al valimiento
• Cae por intrigas cortesanas

Se producirá el reinado de Carlos II y gobernaran Valenzuela, Medinaceli y Oropesa:


• Valenzuela: hidalgo, oposición de los Grandes y con la confianza del rey
• Oropesa y Medinaceli: inspiración ministerial
• Cambios en el gobierno por intrigas palaciegas no por la confianza del rey
• Llevaron a cabo reformas

Opinión

Habia autores como:


- Maldonado
- Vicente Mut
- Ortega y Robles
- Mártir Rizo
- Solórzano
Promulgaban y defendían:
Aconsejaba al valido para (literatura perfecto privado):
• Mantener su puesto preeminente en la corte,
• Conservar la confianza y cercanía del monarca
• Engrandecerse y engrandecer su linaje
• Estrechar lazos de parentesco con familias poderosas
• Compartir las mercedes/ repartir asuntos de gobierno
• Promover colaboradores de valía y confianza

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Defendían la dinámica del valimiento
• Modelo ideal de virtud y trabajo en las tareas de gobierno
• Repartir con equidad/ puestos por méritos
• Ejercer la beneficencia
• Adquirir hacienda de forma lícita
• Procurar paz y contento del pueblo
• Despedir honrosamente al adversario precedente y preparar su salida sin
perder por completo la amistad del rey
Apoyan el argumento de la amistad como base del fenómeno y necesidad del rey de apoyo
en el gobierno

Otros autores como:


- Francisco de Quevedo
- Salvador Mallea

Defendían que aun defendiendo la figura creen necesaria la delimitación de su poder.

Otros autores como:


• Fray Juan de Santamaría a Lerma
• Pedro Portocarrero en el reinado de Carlos II

Proponen que:
• El monarca no puede tener amigos, porque es uno y superior a los demás
• Inconveniencia de delegar en un solo ministro (independencia de otra persona/
libre voluntad del rey, solo sujeta a Dios y las leyes)
• Crea inestabilidad política (fomenta luchas internas)
• Sin necesidad ni legitimidad del valido- la soberanía esté en el rey por derecho
divino

Fines del XVII y XVIII: institucionalización del Primer Ministro, sin las atribuciones y
poder de antes, colaborador de la Monarquía en el gobierno, sin basar su puesto en la
amistad, nuevas pautas políticas y de gobierno en el XVIII y fin de la Época dorada de la
alta nobleza en el gobierno

Tema 4: El siglo XVII. La España de Felipe III y Felipe IV

El reinado de Felipe III (1598-1621)

El reinado de Felipe III inauguró una nueva forma de gobernar: el sistema de valimiento.
El valido era una especie de primer ministro, que recibía del rey todo su poder y lideraba
un sistema de facción única en la Corte. Tradicionalmente se asociaba al carácter
indolente de los reyes, a su falta de carácter y empeño como gobernantes; pero hay otros
argumentos. Para algunos autores, era un medio necesario para controlar una burocracia
cada vez más compleja. Los reyes ya no podían gobernar solos y necesitaban apoyarse en
hombres de su confianza (cuando esa confianza recaía en un solo hombre, se le
denominaba valido).

En la época de Felipe III, fue el duque de Lerma el valido más poderoso (y con Felipe IV
lo sería el conde-duque de Olivares). El fenómeno del valimiento se extendió por Europa

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y otros ejemplos fueron el duque de Buckingham, en Inglaterra, o Richelieu, en Francia
(J. H. Elliott hizo una semblanza comparativa entre Olivares y Richelieu en una de sus
obras más conocidas; además, de su gran obra sobre el conde-duque de Olivares).

Por tanto, el valimiento según autores como F. Benigno, I.A.A. Thompson, F. Benigno,
F. Tomás y Valiente y J. A. Escudero:
• Fenómeno europeo
• Complejidad burocrática
• Control de la Monarquía de las redes clientelares creadas por el valido (facción
única)
• El encumbramiento a la caída en desgracia del valido dependía de la voluntad
del rey
• Los cargos palatinos y la Casa real eran medio y lugar de promoción política
(cercanía al rey)
• El valimiento es el caballo de Troya de la nobleza (F. Benigno) –asalto al poder
de la alta nobleza
• El valido podía ser escudo frente a las críticas

La historiografía ha tratado con gran dureza al duque de Lerma y se le tildó de corrupto


y ambicioso. Según la práctica política de la época, el valido podía crear sus clientelas y
favorecer a hombres afines a su persona y encumbrarles en los mejores cargos y puestos
de gobierno. Lo que suponía, no obstante, un posible delito no era la creación de redes
clientelares, si no la apropiación indebida de bienes, el abuso en el nombramiento de
cargos –frente a la capacidad, la lealtad- o las extorsiones, etc… Entre sus protegidos
estuvieron su primogénito, el duque de Uceda, que le sucedió en la privanza, y su sobrino
y yerno, Pedro Fernández de Castro, VII conde de Lemos, uno de los más importantes
mecenas de la época (mecenas de Cervantes).

El VII conde de Lemos, según mis estudios, fue leal a Lerma, trabajador, reformador,
consciente del poder de las ceremonias, intelectual y amante de la cultura, protector de
pintores, escritores y literatos y Presidente del Consejo de Indias (1603-1609), virrey de
Nápoles (1610-1616) y Presidente del Consejo de Italia (1616-1618)
• Alianzas familiares en el XVI: con los Andrada y Villaba (IV conde), los
Alburquerque y Chinchón (V conde) y Sandoval (VI y VII conde de Lemos)
• El IV conde se casó con Teresa de Andrade y Villalba y el V conde con Leonor
de la Cueva y Girón, de la Casa de Alburquerque, y con Teresa Cabrera y
Bobadilla, hija del II conde Chinchón y hermana del III conde de Chinchón
(tesorero de la Corona de Aragón, experto en asuntos de Italia y Aragón,
mayordomo mayor de Felipe II y miembro de la Junta de Noche)
• 1574 Fernando Ruiz de Castro, VI conde de Lemos, con Catalina de Zúñiga y
Sandoval, hermana de Lerma
• 1598 Pedro Fernández de Castro, VII conde de Lemos, con Catalina de la Cerda,
hija de Lerma

Cargos: el IV conde de Lemos fue embajador en Roma y mayordomo mayor de Juana de


Portugal, el VII conde Lemos fue gentilhombre de la Cámara de Felipe III y Felipe IV,
Presidente de Indias e Italia y virrey de Nápoles; el duque de Taurisano, hermano del VII
conde. Que heredó el título, fue virrey de Nápoles (interino) y Sicilia, embajador en
Venecia, Roma y del Consejo de Estado, y su madre la VI condesa y hermana de Lerma

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fue virreina de Nápoles (1599- 1601) junto a su marido y camarera mayor de la reina
Margarita (1603-1611). Lemos se casó con la hija de Lerma, Catalina de la Cerda

Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, era hijo de Francisco de


Sandoval (tuvo la custodia del príncipe don Carlos y antes su abuelo Bernardo de
Sandoval y Rojas tuvo la de Juana en su reclusión de Tordesillas) e Isabel de Borja, hija
del IV duque de Gandía, Francisco de Borja
• Francisco Gómez de Sandoval
• Juan de Sandoval
• La VI condesa de Lemos (Catalina)
• La condesa de Altamira (Leonor)

Lerma:
1) Jornada de Portugal (1580)
2) Viaje a Aragón (1585 y 1586)
3) Gentilhombre de la Cámara y encomienda de la orden de Santiago
4) Virrey en Valencia (1595)
5) Caballerizo mayor (1597)

- Opositores a Lerma: Pedro de Guzmán (hermano de Olivares), García de Loaysa,


Cristóbal de Moura, el marqués de Velada
- Ayuda: conde de Miranda, duque de Nájera y Béjar y duque de Medinasidonia

Lemos:
Acción de gobierno en Nápoles (Lemos):
• Reforma económica
• Duplicidad en las cuentas
• Reducir ayudas de costa y mercedes
• Nueva recaudación por ámbito geográfico
• Aumento de los arrendamientos
• Control del fisco (grassa y conducción de aguas)
• Reforma legal
• Recopilación de pragmáticas
• Reforma naval y militar
• Mejorar número de galeras y pertrechos
• Audaces planes de conquista (Chipre, Rodas, asalto a Bizerta)
• Reforma cultural
• Apertura de la Academia de los Ociosos
• Eje palacio Nuevo – Nueva sede de la Universidad
• Pinturas de Palacio (Alfonso el Magnánimo/ Gran Capitán)

La facción única del linaje Sandoval mantuvo su influencia en gran parte del reinado de
Felipe III. En 1618, el duque de Lerma perdió el favor real, mientras era encumbrado en
el poder su primogénito, el duque de Uceda, gracias al apoyo del confesor Aliaga y otros,
como Zúñiga y Olivares –el futuro conde-duque-. Otro personaje que corrió peor suerte
fue Rodrigo Calderón, al que los historiadores han llamado “el valido del valido”. En los
inicios del reinado de Felipe IV, el conde-duque actuaría contra los últimos coletazos de
la facción Sandoval (el duque de Lerma logró ser nombrado cardenal y evitó ser
condenado y murió en 1625, mientras su hijo sería procesado). Pero, el sistema de
valimiento, lejos de fenecer, cobró mayor fuerza con el liderazgo del conde-duque de

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Olivares, el gran valido de la época de Felipe IV y mentor de la vida política del momento,
en la que España se vio inmersa en las guerras europeas, frente a la política de paz anterior
y propiciada por el duque de Lerma.

En definitiva, el duque de Lerma contó con numerosos enemigos y políticos que tenían
otra visión de la política internacional o que criticaban su actuación, como la propia reina
Margarita de Austria. Entre los políticos que preferían la intervención española en los
conflictos bélicos para mantener la hegemonía en el concierto internacional estaban el
duque de Osuna, el marqués de Villafranca, Zúñiga y Olivares. El duque de Osuna, virrey
de Sicilia, apoyó la conjura anti-lemos en Nápoles para sucederle en el cargo.

Lemos rivalizó con Uceda por el favor real, pero también saldría de la corte en 1618,
después de la revolución de las llaves (en el Cuarto del Príncipe, Lemos salió en defensa
de su primo Fernando de Andrade con escaso éxito, lo que le llevó a su caída en desgracia
y salida de la corte) Lemos apoyaba la política de Lerma, frente a los reputacionistas, que
desbancaron a Lerma y Lemos. Por ello, el reinado de Felipe IV marcaría una nueva época
con la participación de la Monarquía hispánica en la Guerra de los Treinta Años. Lerma
había mantenido una política de paz y había llevado a cabo todo un plan de reformas –
económicas y financieras, educativas, militares y navales y en la corte- (lo mismo hizo
Lemos en Nápoles, como fiel reflejo de la política lermista, a la vez que planeaba el ataque
de Chipre y Rodas y se enfrentaba a la alta nobleza napolitana para favorecer el
fortalecimiento de la Monarquía. Lo hizo a través de la cultura y el ceremonial)

Los inicios del XVII fueron un periodo de reflexión y de importantes proyectos; también,
el momento de la creación de una “corte festiva”, en la que la fiesta y el ocio cortesano
eran maneras de practicar la política e instrumentos de comunicación entre la elite y la
sociedad. La corte se estableció en Madrid en 1561 por Felipe II, pero Madrid no se
desarrolló plenamente hasta la época de Felipe III y Felipe IV. Ya con Felipe III la alta
nobleza fue dejando sus estados y señoríos y fue alquilando o comprando casas en torno
al Alcázar para estar junto al rey (influencia política y social y adquisición de mercedes)

Felipe III trasladó la corte a Valladolid en 1601-1606. La corte se llenó de pretendientes


y la ciudad bullía con sus zonas artesanales y comerciales, los criados de los nobles, los
proveedores de la Casa Real, los Palacios nobiliarios y los conventos.

Según J. Martínez Millán, durante la época de Felipe II, la nobleza castellana cobró
protagonismo y los demás (facciones) se integraron en otras Casas reales. Con Felipe III,
la nobleza castellana fue desplazada (parcialmente) y mostró su descontento
• Era una contradicción que se hubiera introducido la etiqueta borgoñona en una
Monarquía que se construyó, en gran medida, sobre Castilla
• La etiquete borgoñona:
• Más costosa
• Medidas en periodo de “declinación”, al menos, de reformas:
• Recortar gastos de la Casa real
• Menos personal
• La gran reforma de las Ordenanzas no se concluyó en tiempos de
Felipe III (murió antes)
Se fijaron las Etiquetas de la Casa real de la Reina Margarita (1603). Modelo: las etiquetas
de la reina Ana de Austria (cuarta mujer de Felipe II), en 1575

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• Se imponía un mayor control de la cámara de la reina (por interés del duque de
Lerma, ya que la reina era foco de oposición política, junto al partido imperial)
• Camarera mayor: su mujer, la duquesa de Lerma, y, en 1603, la VI condesa de
Lemos, hermana de Lerma y madre de Pedro Fernández de Castro, VII conde de
Lemos, que se casó con la hija de Lerma –doble vínculo con los Sandoval-
• La VII condesa de Lemos y otros parientes y hechuras de Lerma formaban parte
de la Casa de la reina (dama de la reina)
• Otros nombramientos: la duquesa de Altamira, hermana de Lerma, como aya de
la infanta Ana Mauricia

Las Etiquetas de 1603:


• Restricciones de acceso a la reina
• Control sobre la cámara
• Control de las damas de la reina
• Mayor poder al mayordomo mayor
• Se prohíben tratar asuntos con los ministros del monarca
• Reformas para mejorar el servicio a la reina
• Control de gastos

Ceremonias:
• Levantamiento del pendón real:
• Se remonta a 1366. Alzó el pendón Enrique Trastámara: acto de reconocimiento
de la autoridad del rey sobre territorio y sus gentes
• Con Felipe III, se produjo el 10 de octubre de 1598 y se suspende el luto por la
muerte de su padre (Felipe II había muerto el 13 de septiembre de 1598)
• Se celebra en Madrid y en todas las ciudades españolas
• Puede considerarse fiesta popular por el concurso de gentes (unidad de la
comunidad) y una fiesta regia (reconocimiento de autoridad y, por tanto, de
contenido político)
• El alzamiento del pendón (Felipe III) tuvo lugar en la Plaza Mayor, las Descalzas
y el Alcázar
• Desde el Ayuntamiento (regidores, caballeros y ciudadanos) hacia la Plaza
Mayor con acompañamiento de música, donde, desde una tarima, el rey de armas
más antiguo alza el estandarte real y dice: “¡Castilla, Castilla, Castilla por el rey
Católico don Felipe nuestro señor, tercero de este nombre, que Dios guarde
muchos años!”. Se repite en las Descalzas y en el Alcázar, desde donde el rey ve
oculto la ceremonia

• Entrada en Palacio:
• La entrada real, después del fallecimiento del monarca anterior, era una de las
ceremonias más importantes y la primera en que el nuevo monarca aparecía
como tal con todo su protagonismo
• Es expresión de alegría y esperanza en un nuevo reinado (participación popular,
se engalanan las calles, participan las autoridades)
• La ciudad (corte) festejaba a su Rey y tenía que estar a la altura de las
circunstancias (mostrar su esplendor)
• El sucesor, después de la muerte del rey, debía retirarse al Cuarto de los
Jerónimos, realizar las honras al difunto y disponer todo para hacer su entrada
solemne en la ciudad y llegar a Palacio (Alcázar)

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• El día anterior a su entrada, le iban a besar las manos los Consejos (Consejo
Real, Aragón, Inquisición, Italia, Flandes, Indias, Órdenes y Cruzada). Entraba
el presidente y besaba la mano al Rey (el Rey estaba sobre una tarima) y se ponía
a la izquierda de la tarima e iba nombrando a los miembros del Consejo –por
antigüedad- y al secretario y todos ellos iban pasando y besando la mano al Rey.
Al terminar, salían todos y entraba el siguiente Consejo, de la misma forma
• El día de la ceremonia de entrada se hacía una salida a caballo de la comitiva del
Ayuntamiento de la Casa Consistorial a san Jerónimo (precedidos de cuatro
maceros, procurador general, escribano, alguacil mayor, contadores y
receptores, todos de luto). Al llegar a san Jerónimo, besaban las manos al
monarca el corregidor y los regidores por orden de antigüedad y el resto del
Ayuntamiento y esperaban en la puerta la salida del Rey

El Rey recorría las calles de la ciudad:


• desde san Jerónimo,
• la carrera de san Jerónimo,
• calle Mayor,
• Ayuntamiento
• y Alcázar

En el Ayuntamiento, se había colocado un tablado cubierto con alfombra y con sillones


con respaldo para aguardar al monarca y debía llegar a la Iglesia de santa María, cerca
del Alcázar. Iban a recoger a su Majestad al zaguán del convento y en filas de tres: pajes,
mozos de silla, oficiales de manos, furrier y ayudantes, ballesteros, armero mayor,
palafrenero, sobrestantes de coches y picadores, pajes con su ayo, caballerizos y veedor.
Tras ellos, el caballerizo mayor, que iba solo delante del caballo del Rey –el caballo lo
llevaba el lacayo más antiguo-, y otro lacayo al lado con la vara. Al lado del caballo, el
guardarnés y un ayuda (recogía el terliz al montarse el Rey y lo volvía a poner al
desmontar). Detrás del caballo del Rey, iban los caballos de respeto –uno de ellos era el
del caballerizo mayor- y los coches detrás

En el zaguán estaban los caballos del rey y del caballerizo. A ambos lados de la puerta
por donde salía el rey, la guardia española –derecha- y la alemana –izquierda-. Al aparecer
el Rey, se subía a caballo –con ayuda para montar- y comenzaba el desfile. La ayuda para
montar el Rey: el lacayo aproximaba el caballo a la grada, el primer caballerizo quitaba
el terliz y se lo daba al guardarnés y sujetaba el estribo derecho; el caballerizo mayor
ponía al Rey el estribo en el pie izquierdo y lo ayudaba a montar

El desfile comenzaba y la guardia despejaba el paso –guardia española y alemana a


caballo-. Abrían la marcha –a caballo-:
• Trompetas
• Atabales
• Alcaldes de Casa y Corte
• Capitanes ordinarios
• Costilleres
• Acroes y caballeros, títulos y gentileshombres de boca, secretarios de
Estado
• Maceros con las mazas y las armas
• Mayordomos
• Grandes

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• Reyes de armas
• El conde de Oropesa, descubierto, con el estoque real desnudo al hombro
• El rey a caballo y a la derecha el caballerizo mayor, a pie y descubierto
• Tras el caballo del rey, iba el guardarnés con el terliz
• Embajadores
• Mayordomo mayor
• Capitán de la guardia de archeros
• Consejo de Estado
• Gentileshombres de Cámara (que no eran Grandes)
• Caballo de respeto
• Compañía de archeros a caballo cerraba la comitiva
• Caballos de respeto del caballerizo mayor
• Coche de la cámara
• Se llegaba a las gradas de la Iglesia de Santa María (Bailén y Mayor) y el
Rey desmontaba
• Le esperaba el arzobispo de Toledo de pontifical con el Lignum Crucis
• Dos diáconos, capellanes de honor y ayudas de oratorio con el guión de la
capilla formados en procesión
• El rey se arrodillaba –sobre una almohada- y adoraba la cruz
• Accedía a la Iglesia y se colocaba en el sitial
• El arzobispo en el altar mayor
• Entonaba el coro el Te Deum
• Liturgia del arzobispo
• Y genuflexión al Santísimo, hacía una cortesía al rey y bendecía al pueblo
• De la Iglesia (le acompañaba el coro de la capilla), el rey llegaba con el
acompañamiento a Palacio, se bajaba en el zaguán y accedía hasta su
aposento por la escalera principal (por la sala, saleta y antecámara, y cada
uno de la comitiva llegaba hasta donde le permitía su cargo)

Un ejemplo de esta corte festiva fue el bautizo de Felipe IV en la corte festiva de


Valladolid en 1605.

La estructura interna de la Monarquía hispánica, con cada vez más necesidades de


hombres y dinero y una compleja burocracia, sería muy difícil de mantener, a pesar de
estos esfuerzos iniciales por crear las condiciones idóneas para enfrentarse a los nuevos
retos de la centuria. En la política interior, las iniciativas fueron diversas: en materia
económica, se hacía necesario unificar las contribuciones y alcanzar un crecimiento
económico.

Para ello, se vendieron cargos y jurisdicciones con las consecuencias negativas que
supuso –desinterés en el desempeño de cargos y debilitamiento administrativo- y los
grupos favorecidos por la venta de tierras y nuevos señoríos fueron grupos medios
acomodados y con dinero –banqueros regios, alta burocracia y oligarquía de las ciudades.
Hubo otras medidas de carácter monetario: se introdujo más cobre en la acuñación de
moneda que produjo “notables daños”, al decir de un historiador. El precio de la plata se
triplicó en ciertos momentos en relación con las piezas de cobre. La moneda se estabilizó
en el doble de su valor en los inicios del siglo: un real de plata equivalía a dos reales de
vellón

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Todo ello repercutió en los precios y se produjo una bancarrota en 1607 (con Felipe II
hubo tres bancarrotas en los años 90 de la centuria precedente). Más tarde, se fabricaría
moneda de cobre y un nuevo aumento del valor de la plata. Hubo fluctuación de precios
que no favoreció la economía española y una dualidad entre una economía urbana y de
rasgos capitalistas y otra agraria. Las transacciones internas se realizaban en monedadas
de vellón, mientras los banqueros utilizaban la plata. A ello habría que sumar épocas de
carestía, malas cosechas, pestes y ruinas a lo largo del siglo, que produjo un retroceso de
la población (aunque no en todos los territorios y en todo el siglo, como hemos apuntado
con anterioridad).

La Guerra de los Treinta Años influyó, especialmente, en el descenso poblacional y la


crisis económica. Los periodos de enfermedades endémicas abarcaron: de 1597 a 1602,
de 1647 a 1651 y de 1676 a 1685. En Europa también hubo brotes de epidemias en
distintos periodos del siglo (en 1630, en el norte de Italia; en 1656, en Milán, Venecia y
Génova; en 1665, en Londres, etc…).

En el caso de España, el centro (Valladolid, Toledo…) sufrió de forma más acusada el


descenso de la población, mientras Galicia y Asturias mantuvieron sus índices
poblacionales y, también, se observó un importante retroceso en Valencia o Extremadura.
Asimismo, la desigualdad entre el campo y la ciudad fue notable (hubo una gran
migración a la ciudad y se originaron problemas sanitarios, delincuencia, etc…, a la vez
que los nobles concentraban en sus manos la propiedad rural)

Los periodos de crisis fueron diversos –además de los descritos por las enfermedades-,
especialmente, a principios de siglo, con una recuperación posterior (1615-1621) con
buenas cosechas y llegadas de metales preciosos; después, comenzaría otra época de crisis
política y económica y una nueva recuperación hasta 1640; momento en el que la política
española se complicó con las revueltas de Cataluña, Portugal y Nápoles –además de peste,
malas cosechas y carestía-, le siguió un periodo más estable y, finalmente, otro periodo
de crisis de 1678 a 1683 con peste, hambre y desorden monetario.

Escritores y funcionarios se hicieron eco de los males de entonces y escribieron proyectos


para mejorar las deficiencias en el terreno económico, político y social –se llamaban
arbitristas, como Sancho de Moncada o Fernández de Navarrete, y sus obras arbitrios.
Escribieron sobre la administración, la política agraria, la industria artesanal, la
conservación de reinos y el comercio colonial. A lo largo de la centuria, fueron ganando
influencia en el comercio colonial Holanda e Inglaterra en detrimento de España.

Los gastos de la Casa real, Consejos y Administración, el pago al ejército (tercios, marina,
guarniciones en la Península, los presidios de África e Italia y la armada del Océano) y
los gastos de corte eran demasiado elevados, mientras la deuda pública aumentaba y las
quiebras de 1600 y 1601 afectaron a prestamistas genoveses, florentinos, alemanes y
portugueses. La Hacienda castellana recaudaba 20 millones de ducados que se destinaban
al pago de la deuda pública, gastos de la corte y administración y pago de la recaudación
por el sistema de arriendos. Se tomaron algunas medidas fiscales como el incremento de
la moneda de vellón

Por otro lado, la sociedad privilegiada se incrementó a lo largo del XVII: la alta nobleza
aumentó su poder como políticos y diplomáticos cercanos al monarca, creció el número

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de hidalgos que copaban el poder municipal, muchos campesinos emigraron a las
ciudades o buscaron otras salidas (América o el ejército), mientras los grupos medios más
acomodados invertían en tierras para emular al estamento noble y vivir de las rentas sin
mejorar el sistema productivo y el clero mantuvo sus privilegios. Es el siglo de la
picaresca reflejada en la literatura por el Lazarillo de Tormes y El Buscón de Quevedo;
también, por Rinconete y Cortadillo del genial Cervantes.

Aun así, en el seno de los estamentos había diferencias entre la alta nobleza titulada,
nobleza media e hidalgos o entre el bajo clero de las parroquias y las altas jerarquías
eclesiásticas; también, entre los artesanos de los gremios y los grandes comerciantes y
prestamistas o entre los campesinos adscritos a un señorío o los ricos hacendados que
vivían de las rentas, según el modelo nobiliario vigente.

Durante el reinado de Felipe III, no se concedieron nuevas Grandezas, pero


progresivamente la alta nobleza se fue instalando en la corte y abandonando sus casas
solariegas. Los duques podían ser Grandes de España (la Grandeza fue creada por Carlos
V en 1520 y otorgó el título a 20 familias) y la nobleza titulada estaba integrada por
marqueses y condes y su número fue en aumento a lo largo de la centuria (en principio,
se otorgó la nobleza para premiar el servicio a la Corona, pero, en otras ocasiones, sólo
era importante el beneficio económico que le reportaba a las arcas del gobierno y se
fueron devaluando).

La pertenencia a las Órdenes Militares era, también, rasgo de pertenencia a la elite


nobiliaria y los hábitos de las Órdenes eran muy codiciados (el origen de los caballeros
de hábito estaban en la época medieval y en la lucha por la cristiandad frente al infiel).
También, la Corona pudo ennoblecer a mercaderes y banqueros con la concesión de
hábitos.

Los hidalgos constituían la nobleza menor, sin títulos, ni riqueza, aunque con linaje (de
solar conocido) y podían vivir en la ciudad o en el campo, donde solían tener posesiones
y rentas (podían invertir en posesiones urbanas y en juros). Las rentas del noble podían
proceder de sus propiedades y jurisdicciones o del desempeño de un cargo público,
además, la herencia se perpetuaba en el mismo linaje a través del sistema de mayorazgo
(primaba la línea legítima, la primogenitura y los varones).

La escasa cuantía de las rentas agrarias y de los sueldos de la administración no podían


cubrir los numerosos gastos del modo de vida noble en la corte (mantenimiento de varias
casas, gastos de representación, traslados y misiones) y, poco a poco, la nobleza se fue
endeudando. A través de los Colegios Mayores, la nobleza accedía a las Universidades y
adquiría el conocimiento necesario para desempeñar cargos públicos y dignidades
eclesiásticas (el Colegio Imperial de los Jesuitas se encargó de la instrucción nobiliaria).
También, los hidalgos ocuparon cargos municipales.

En definitiva, la sociedad del XVII estaba muy polarizada entre los privilegiados y los no
privilegiados, tal y como es característico de una sociedad jerarquizada y estamental.
Asimismo, la cultura, en gran medida, estuvo al servicio de la Monarquía y la alta nobleza
para los grandes encargos (fiestas, Palacios y decoración de sus interiores y jardines,
etc…).

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En cuanto al clero, el arzobispado de Toledo era una de las dignidades más importantes,
que era primado de España y el arzobispo era, además, canciller de Castilla y miembro
del Consejo de Estado; después, le siguen en importancia los obispados, las abadías y
monasterios y las Órdenes militares. El clero ejercía una gran influencia sobre la sociedad
y la Iglesia lideraba los encargos culturales para la construcción y decoración de los
templos (y para aleccionar a los fieles a través de retablos, vidas de santos, escenas del
Evangelio, etc…).

De igual forma, los confesores reales tuvieron gran influencia sobre la conciencia de los
monarcas. En muchas ocasiones, la vida eclesiástica era una oportunidad para los
segundones de las familias importantes o para los grupos más modestos (es decir, no
siempre las vocaciones eran verdaderas y no extraña que proliferara la relajación de
costumbres, aunque con la Contrarreforma muchos de los abusos fueron corregidos). El
campesinado sufrió, de forma especial, las penurias del Seiscientos y los grupos medios
no tuvieron excesiva pujanza.

Una de las cuestiones más controvertidas del reinado de Felipe III fue la expulsión de los
moriscos en 1609. Para muchos, era una solución a los problemas que generaba la
presencia de los moriscos en el Levante español: los turcos y corsarios de Argel eran una
amenaza y podían recibir ayuda de los moriscos para asaltar la costa levantina. Los
moriscos se habían convertido “teóricamente” al cristianismo, aunque tenían un modo de
vida social y religioso distinto y causaron graves alteraciones –en Granada, en 1499 y
1501; Valencia, en 1526, y Aragón-. Las medidas de Carlos V y Felipe II por asimilar
esta minoría no fueron definitivas. Sería Felipe III el que adoptaría la decisión de la
expulsión en un paso más hacia la unidad religiosa peninsular y prueba de la
imposibilidad de una convivencia por parte de una sociedad más intransigente. Las causas
de la expulsión fueron, no obstante, no sólo religiosas, si no políticas.

Había en la Península alrededor de 300.000 moriscos y la mayoría en Aragón y Valencia;


también, en Cataluña y Andalucía. La expulsión se decretó el día 9 de diciembre de 1609.
Las consecuencias económicas se dejaron sentir especialmente en Valencia, con un total
de 115.000 expulsados, según los estudios de H. Lapeyre. En Cataluña y Aragón, se
calcula una cifra de 64.000 moriscos; una cifra aproximada de 30.000 en el caso de
Andalucía y similar en las dos Castillas y unos 6.000 en Murcia. Se produjeron
despoblamiento en los campos, falta de mano de obra para el campo y la artesanía y,
tampoco, se solventaron las incursiones de piratas.

En la política exterior, la mayor parte del reinado de Felipe III fue una época de paz (se
ha denominado como periodo de Pax Hispanica): en 1604, se firmó la paz con Inglaterra
y, en 1609, se firmó la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas. La paz fue
necesaria para un reordenamiento interno y una etapa de reformas en todos los órdenes
(económico y fiscal, naval y militar, administrativo, etc…). Felipe II cedió la soberanía
de los Países Bajos a su hija Isabel Clara Eugenia y a su marido, el Archiduque Alberto
(los PPBB volverían a la Corona española si no tuvieran descendencia, como así fue), con
gran acierto político, aunque la rebelión de las Provincias del norte continuó con la derrota
del ejército español en las Dunas.

Otra nueva derrota infringieron las tropas de Nassau a la Corona hispánica en la defensa
de Ostende. El almirante Francisco de Mendoza sería relevado por Ambrosio Spínola,

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nombrado maestre de campo y capitán general, que obtendría, finalmente, la victoria en
Ostende, en 1604, tras más de un mes de asedio.

Hubo otros éxitos en Overyssel, Oldenseel y Lingen, entre otros, aunque el ejército estaba
mal pertrechado y pasaba penurias. Los soldados se amotinaron y fue imposible alcanzar
nuevas victorias. En estas circunstancias, se negoció la Paz (Tregua de los Doce Años) y
firmada en Amberes por los Archiduques y los Estados de las Provincias Unidas de los
Países Bajos (se respetaría la libertad religiosa en las Provincias del norte). En Europa, la
presión de los turcos, que tomarían posesión del feudo de Hungría, hizo capitular al
emperador, que tuvo que firmar la Paz de Viena, por la que reconocía la libertad religiosa
de los húngaros –el Príncipe de Transilvania había firmado, por su parte, una alianza con
el sultán y había puesto en peligro la frontera del Imperio- .

En 1618, con la “Defenestración de Praga” –los rebeldes protestantes se amotinaron en el


castillo de Praga y reivindicaban la continuidad de las obras de Iglesias protestantes, pero
terminaron agrediendo a los ministros del emperador y tiraron por la ventana al presidente
de la Cámara, a su secretario y al conde de Martinitz, que salieron ilesos al caer sobre un
vertedero-. De esta forma, comenzó la Guerra de los Treinta Años. España intervino
apoyando al emperador con recursos económicos y militares.

La muerte del emperador Matías y la elección del católico integral Fernando II


encendieron los ánimos de los protestantes y eligieron a un nuevo rey, Federico V, elector
del Palatinado y yerno de Jacobo I, Rey de Inglaterra. Ambrosio Spínola, comandante de
los ejércitos españoles de los Países Bajos, intervino con éxito contra los rebeldes en la
batalla de Montaña Blanca, en 1621 –éxito católico-.

El enfrentamiento entre católicos y protestantes dividió Europa: España, el Imperio y los


soberanos belgas apoyarían al bando católico y Holanda y Francia a los protestantes. La
rivalidad entre Francia y España –también estuvieron involucrados Alemania, Holanda e
Italia- se agudizó por el conflicto de intereses que generó la sucesión de los ducados de
Juliers y Clèves, próximos a Francia. Francia firmaba el tratado de Bruzzolo con Carlos
Manuel de Saboya frente a los intereses españoles –Carlos Manuel de Saboya ocuparía la
Lombardía y su hijo, heredero del ducado, se casaría con la infanta francesa Isabel-. Por
otro lado, Clemente VIII quiso frenar el poder de España en Italia.

En Francia, España apoyaba a los rebeldes y, en Flandes, Francia apoyaba a los


holandeses. Sin embargo, se proyectaron alianzas matrimoniales para evitar la guerra
entre España y Francia, aunque Enrique IV –se convirtió al catolicismo- moriría asesinado
en 1610 por Ravaillac –Ana de Austria se casaría con Luis de Francia y el futuro Felipe
IV con Isabel de Borbón, en 1615; un enlace que provocó el descontento entre los
hugonotes franceses, los protestantes alemanes, el rey de Inglaterra, las Provincias Unidas
y el duque de Saboya-. España tuvo fricciones con la Santa Sede por cuestiones
jurisdiccionales y el Papa Paulo V se opuso a la Tregua de los Doce Años por la concesión
de la libertad religiosa.

El ducado de Saboya se convirtió en un duro rival para España y supuso una amenaza
para el predominio español en Italia –Milán, Nápoles, Sicilia y Cerdeña-. La guerra se
desencadenó por la sucesión del Monferrato y las apetencias del duque de Saboya sobre
su destino, al que se opuso España –apoyó a los Gonzaga en la sucesión frente a los
Saboya-. El enfrentamiento terminó con la Paz de Asti.

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En Italia se vio como una puerta hacia la oposición a la presencia española en el gobierno
del reino de Nápoles y Sicilia y el ducado de Milán. Se iniciaría una nueva guerra contra
el duque de Saboya –ahora liderada por el nuevo gobernador de Milán, el marqués de
Villafranca, después de la sustitución del marqués de Hinojosa-, que concluyó con la Paz
de Pavía y la devolución de los territorios conquistados. Carlos Manuel de Saboya se unió
más a Francia con el enlace de su primogénito con la infanta Cristina de Francia, hermana
de Luis XIII. El ducado de Parma mantuvo la alianza con España y Florencia manifestó
una actitud titubeante entre su compromiso con Francia o España.

Por su parte, España sentía la necesidad de mantener su influencia en el camino de los


Alpes –conexión de Italia con el Imperio- con la unión entre Milán y el Franco Condado.
España mantuvo su alianza con Génova, pero Saboya dificultó sus propósitos y se buscó
el paso por el valle de la Valtelina. Mientras, los españoles consiguieron el control de
otros importantes ducados, como el de Finales (1619). Desde Nápoles, el conde de Lemos
ayudaba a las pretensiones clientelares, políticas y económicas del duque de Lerma y,
más tarde, el duque de Osuna apoyaría al Imperio frente a los venecianos en el Adriático.

En este tiempo, tuvo lugar la “conjura de Venecia” en la que se vio involucrado el propio
duque de Osuna y Quevedo –se especuló con la posibilidad de una conjura por parte del
embajador español en Venecia, el gobernador de Milán y el virrey de Nápoles duque de
Osuna para asaltar la ciudad y apoderarse de ella-. Los venecianos pidieron la destitución
del marqués de Bedmar y también el duque de Osuna sería sustituido por Gaspar de Borja
en el virreinato de Nápoles.

Finalmente, con Inglaterra hubo enfrentamientos en los primeros años del reinado de
Felipe III –Inglaterra apoyaba a los holandeses y España a los irlandeses católicos-, pero
se selló la paz en 1604, después de la muerte de Isabel de Inglaterra y el acceso al trono
de Jacobo I –se daba fin a las hostilidades y con ventajas comerciales para ambos países.

El reinado de Felipe IV (1621-1665)

El reinado de Felipe IV fue un periodo lleno de dificultades:


• por las guerras
• las revueltas internas (1640)
• las dificultades económicas
• aunque destacó la labor del monarca en el ámbito de la cultura –fue gran
mecenas de Velázquez y Rubens- y en la actividad de gobierno para
mantener la hegemonía hispánica en el concierto europeo en una
coyuntura compleja
Todavía, la Monarquía hispánica seguiría siendo un referente en la política internacional,
a pesar del progresivo protagonismo de Francia y el auge económico y político de otras
potencias, como Holanda o Inglaterra. En esta época, se consolidó la división entre
protestantes y católicos en Europa –después de Westfalia-.

La delegación de poder en manos de su valido el conde-duque de Olivares desencadenó


numerosas críticas, aunque, posteriormente, en los años 40, el Rey tomaría las riendas del
gobierno (pensó que los derrotas militares eran el castigo a sus pecados). Gaspar de
Guzmán, conde-duque de Olivares accedió a la privanza en 1625 y se mantuvo como
ministro del Rey hasta 1643. Gaspar de Guzmán, conde de Olivares y después duque de
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san Lúcar la Mayor, se convirtió en el sucesor a la muerte de su hermano mayor, estudió
en Salamanca y probablemente habría abrazado la carrera eclesiástica.

Su acceso se vio favorecido por el acceso al entonces Príncipe Felipe (IV), como
gentilhombre de Cámara (1615), bajo la influencia de su tío, Baltasar de Zúñiga. Se
opondría al VII conde de Lemos en la Cámara del Príncipe para ganarse la confianza de
Felipe (IV) y apoyar al duque de Uceda (primogénito de Lerma), con Aliaga y Zúñiga, y
conseguir la caída de Lerma. Después de ayudar a Uceda en la sucesión del valimiento
de su padre, actuaría contra él, Lerma y Rodrigo Calderón (1621).

El reinado se inició con la depuración de la facción Sandoval –grupo de Lerma y, más


tarde, de aquellos que apoyaron al duque de Uceda, sucesor en sus cargos e influencia
política-. Se presentó como ministro que se encargaría de la restauración de una
Monarquía fuerte. Se creó una Junta de Reforma para pedir responsabilidades e imponer
mayor sobriedad y austeridad en la práctica de gobierno, además de llevar a cabo una
política de reputación:
• Sobriedad, austeridad y recta moral
• Objetivos:
• Reducción de gastos municipales
• limitar el lujo
• disminuir los impuestos
• estudio del comercio y la industria y agricultura (creación de la
Junta de Población y de Industrias)

Supo rodearse de hábiles políticos, consejeros y expertos, además de continuar con el


sistema clientelar precedente e inaugurado por su antecesor en el valimiento, el duque de
Lerma. Hasta 1630, todas las cuestiones importantes pasaban por el Consejo de Estado,
pero, a partir de esa fecha, sus funciones se redujeron a favor de las decisiones del rey y
Olivares (Juntas).

Olivares pensaba en la hegemonía internacional, pero fracasó por:


• La inercia política
• Intereses creados
• Foralismo (rechazo a la castellanización)
• La intervención, lenta y pesada de la burocracia y las cortes

Como apuntan los historiadores, “su carácter autoritario y suficiente inspiró temor y
respeto”. La semblaza de Olivares se destaca por:
• su “pasión por mandar” (Marañón)
• su sagacidad e integridad política (Tomás y Valiente)
Elliott lo considera anacrónico por el “deseo de Olivares de considerar la guerra europea
como una defensa contra el protestantismo, una lucha contra la herejía”. Domínguez Ortiz
ensalza su figura como enérgica y con capacidad administrativa, notables cualidades y
amplitud de pensamiento y ser un digno rival de Richelieu

El ministro terminó siendo objeto de numerosas quejas (crisis de 1639- 1643) hasta su
caída, en 1643.

Con Felipe IV el ceremonial adquirió gran importancia.

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• Acciones medidas de cada movimiento regio
• Número de criados: satisfacción de sus acciones corporales y deseos
• Objetivo ceremonial: sacralizar la figura del rey

La etiqueta borgoñona era estricta y Felipe IV fue “prisionero de esas ceremonias”, como
afirmaba John H. Elliott. En la corte residía el rey y la Casa real y los Consejos (aparato
burocrático. Hubo un intento por reducir los gastos de la corte con nuevas leyes
suntuarias, pero los artesanos podían vivir gracias a los pedidos de los nobles (lujo y
esplendor).

J. H. Elliott sobre la corte de los Habsburgo:


• Invisibilidad
• Gran burocracia
• Intentos por recortar el número de miembros de la Casa real (excesivo
gasto)
• Casa, servicio de mesa, botillería, cocina, botica, caballeriza,
capilla, cámara y guardia (mayordomo mayor, aposentador,
camarero mayor y caballerizo mayor, sumiller de corps, confesor
real, capellán mayor, limosnero)
• Prestigio entre los cortesanos y medio de vida para artesanos,
comerciantes, artistas, escritores, criados y distintos profesionales
• Alcázar: estancias para los Consejos y para el conde-duque de Olivares
(cerca del rey), sala de audiencias, sala de comedias y capilla y la fachada
fue reformada en 1626 y la decoración en los años 40 por Velázquez en
galerías y cuartos (Salón de los Espejos y Sala Ochavada)
• Época dorada la década de 1620 y 1630
• Gran corte cultural

Las reformas y etiquetas generales


• Se creó, en 1622, la Junta de Mayordomos para reformar la Casa real
• Reducir el número de criados
• Reducir el gasto de la Casa real

En otros lugares de la Monarquía también se recopilan y escriben las Etiquetas, como en


Nápoles. En 1623, la Junta incidía en el control del gasto y los recursos de cada oficio,
dada la situación de la Hacienda real. En 1624, se promulgan las nuevas Etiquetas
Generales.

En 1627, hubo una bancarrota y consecuencias para la Casa real, que vio reducido el
número de oficios
• Pérdida de influencia
• Freno a la integración de oficios de las diferentes Casas reales que
habían llevado a cabo Carlos V y Felipe II

Se revisan las ordenanzas en numerosas ocasiones, a partir de 1628, para obtener recursos
en un contexto de guerra internacional (Guerra de los Treinta Años, que provoca la crisis
económica)
• Restricción de gastos, también en las asignaciones de quienes han estado
al servicio de la Casa real (que gestionaba la Cámara)

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• Reducción del número de oficiales y salarios

En 1637, continúan las reformas, entre ellas, las de la Cámara:


• Control de pensiones y mercedes
• Conducta y obligaciones de cada oficio
• Orden en el servicio en los aposentos reales
• Reformas económicas (J. Martínez Millán)

En 1643
• cayó en desgracia el conde-duque de Olivares
• y vuelven a la corte aquellos que se habían visto preteridos durante su
privanza,
• además, se recopila toda la información anterior sobre etiquetas y
continúan las reformas económicas en la Casa real para reducir el gasto

Reformas:
• Se pensó en la reforma de la Casa de Castilla, incluso, en su supresión por
la duplicidad del número de oficiales. Para J. Martínez Millán, se convirtió
“en un apéndice molesto del servicio real, cuyos servidores no tenían
ninguna relevancia en el gobierno de la Monarquía”

En 1647, se crea la Junta de Etiquetas para hacer unas ordenanzas:


• Derechos y obligaciones de la Casa
• Establecer salarios
• Descripción de ceremonias y espacios en los que se celebraban

El resultado fueron las Etiquetas de 1651:


• Establecen sueldos
• De influencia borgoñona, aunque con oficios de Castilla
• Fija el lugar que ocupaban
• Relaciones entre los cargos
• Ceremonias y actos públicos en los que participaba la familia real
• Preeminencia del mayordomo mayor
• Servía por decisión regia
• Recibía el juramento de otros oficiales
• Gobierno de la capilla

Privilegios del mayordomo mayor: silla rasa de terciopelo, silla al lado de la cortina y
delante de los Grandes, acceso a la cámara de la reina y de los infantes, si el rey estaba
dentro; tenía las llaves de la cámara del rey y nadie podía entrar sin su consentimiento,
debía recibir notificación de cualquier incidente y ocupar lugar destacado en las comidas,
le daba la toalla al rey en las comidas públicas, recibía la solicitud de las audiencias del
rey de cardenales, embajadores y Grandes, controlaba el acceso a la sala, antecámara y
antecamarilla.

Las reformas de la Casa Real durante la época de Carlos II:


• Reforma económica
• Control de las mercedes que se concedían desde la Cámara

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Eje ceremonial: Alcázar- Buen Retiro. El Palacio del Buen Retiro se empezó a construir
en 1630 por iniciativa de Olivares para el retiro y descanso del rey, pero se convirtió en
lugar de fiestas y magnificencia con el Salón de Reinos, el Casón (sala de baile) y el
Coliseo (teatro de corte con las novedades escenográficas traídas de Italia por Cosme
Lotti). Una corte espléndida frente a la crisis económica y las demandas de la guerra que
terminó con el agotamiento de los recursos y con la pérdida de la hegemonía española en
el plano internacional.

Olivares cayó en desgracia en 1643; la reina Isabel de Borbón murió en 1644 y el Príncipe
Baltasar Carlos en 1646. En 1648 se firmaba la paz de Westfalia con la que se concluía
la Guerra de los Treinta Años y Holanda conseguía su independencia (más tarde, Portugal,
en 1668). Las revueltas interiores, el fracaso de la política de Olivares (fracaso de la
“unión de armas”) y las derrotas en el exterior (Rocroi, en 1643) agotaron las fuerzas de
España. La corte volvió a resurgir con el segundo matrimonio de Felipe IV con Mariana
de Austria (destinada a su hijo) en 1649, con la que tuvo a Margarita (casada con el
emperador Leopoldo) y a Carlos II. La hija que tuvo con Isabel de Borbón, María Teresa,
se casó con el futuro Luis XIV.

El mantenimiento de un ejército que podía llegar a integrar 300. 000 hombres resultaba
algo demasiado costoso de sobrellevar –pronto se puso de manifiesto la incapacidad de
mantener los recursos y suministros para satisfacer las necesidades de un ejército tan
numeroso, a pesar de los esfuerzos por sanear la economía-.
En el terreno económico:
• se intentó fomentar la industria nacional, la construcción naval, la
producción de manufacturas
• se restringieron las importaciones
• se reforzaron las medidas aduaneras, aunque el plan resultó aplazado por
la necesidad de otros productos procedentes de Europa, como grano, cobre
o madera –y su transporte era más costoso en época de guerra-

El pago de soldados, el armamento y las necesidades de la guerra agotaron unos recursos


procedentes, en su mayoría, de los impuestos sobre la Corona de Castilla –también, hacían
su contribución los demás reinos y territorios bajo la soberanía de la Casa de Austria.

Se tomaron medidas para paliar el déficit:


• con la reducción de los intereses de los juros –deuda pública-
• se solicitaron grandes créditos
• y se impuso la “Unión de Armas” o contribución equiparable a todos los
dominios de la Monarquía, que contó con la oposición de numerosos
territorios;
• se acuñó nueva moneda de vellón
• y subió el precio del metal, que terminó en una gran inflación
• se aumentaron los impuestos –impuesto de los millones-
• y se gravaron los artículos de consumo
• aumentó el regalismo –prebendas de los monarcas sobre cuestiones
religiosas-
• se redujeron gastos domésticos
• y se pusieron a la venta tierras y baldíos de propiedad regia
• se vendieron cargos municipales y títulos
• se conmutaron penas por el pago de dinero

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• o se concedieron a las aldeas la independencia de las villas

Los territorios de la Monarquía sufrían una carga impositiva demasiado elevada: Nápoles,
Sicilia, Cerdeña, Milán, Portugal, Cataluña, Castilla, Navarra, Aragón, Valencia, Baleares
y Canarias, las Indias y Flandes tenían que contribuir en un tanto por ciento a las
necesidades de la Corona (“Unión de Armas”*) y surgieron las críticas y las revueltas en
determinadas zonas de la Monarquía, que se mezclaron con reivindicaciones sociales y
políticas, como en el caso de Portugal, Cataluña y Nápoles, en los años 40, una época
convulsa. Las contribuciones serían:
• Castilla e Indias, 31. 4%
• Cataluña, Nápoles y Portugal, 11. 4%
• Flandes, Aragón y Milán, 8.5, 7.1 y 5.7%
• Valencia, Baleares, Canarias, Sicilia y Cerdeña, 4.2% cada reino

Y otras medidas para recaudar más dinero (asientos sobre rentas en Milán o incautación
de bienes a particulares y nuevos tributos bélicos en Nápoles). En 1627, la Monarquía
declaró la bancarrota y, en 1628, salía a la luz un decreto con medidas económicas, que
no pudieron hacerse efectivas por la situación internacional –que no permitía “un reajuste
equilibrado”-. Todo ello, cambió la realidad social y económica de la Monarquía. Felipe
IV y Olivares pagaron un alto precio por romper con la política pacifista precedente y
entrar en guerra –que se justificaba por la defensa de los pasillos en los Alpes, el avance
y pujanza de Holanda o la lucha contra el protestantismo-.

Los autores hablaban, además, de una decadencia moral y la quiebra de los antiguos
valores –la nobleza perdía su vocación militar, se menospreciaba la vida en campaña, se
aspiraba a una vida de lujo y ociosidad-. También, la necesidad, las precarias condiciones
de vida, el aumento de los impuestos, las reivindicaciones políticas explican los brotes de
disidencia en ciertas zonas y territorios de la Monarquía de Felipe IV, en los años
centrales de siglo.

La rebelión estalló en Cataluña en la fiesta del Corpus, el 7 de junio de 1640


• Situación Cataluña: poco poblada, sin gran desarrollo económico, predominio
área rural, pequeñas industrias artesanales y un clero rural, pobre e influyente
• Malestar por las peticiones de Castilla en el terreno militar y contra las acciones
del gobierno central de recortar los fueros (recelo castellanos/ catalanes)
• La permanencia de las tropas en suelo catalán produjo enfrentamiento entre
soldados y población civil

El virrey Santa Coloma tomó medidas contra el diputado Francesc Tamarit y un clérigo
de la Diputación Pau Claris. Sublevación zonas rurales: campesinos que arengados por el
obispo de Gerona toman Barcelona y liberaron al diputado preso/ la sublevación era
también contra ricos, nobles, poderosos y cargos –no solo contra las tropas del rey y
funcionarios-.

Los rebeldes asesinaron al virrey de Cataluña (“Corpus de sangre”/ 7 de junio de 1640) y


Olivares amenazó con enviar tropas para restaurar la autoridad y abolir las leyes
• Los catalanes pidieron ayuda y protección al rey de Francia
• Cataluña se declaró República independiente el 16 de enero de 1641
• Junio tropas guiadas por el marqués de los Vélez sufrieron la
derrota en Monjuich

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• Pérdida del Rosellón (1642) y Lérida
• Las derrotas del ejército español provocaron la caida de Olivares en 1643
• Finalmente, la nobleza se inclinaría hacia el rey español y Barcelona se
rendiría tras años de luchas y enfrentamientos
• Felipe IV proclamaría la amnistía y mantendría las leyes y fueros del
Principado

También, Portugal –integrada en la Monarquía hispánica por la herencia de Felipe II- se


sublevó, pero las consecuencias fueron distintas: se reivindicaba la independencia, que,
finalmente, obtendrían, en 1668, bajo la nueva dinastía de los Braganza –Juan IV se había
proclamado rey en 1641 y firmaba una alianza con Francia, Holanda e Inglaterra-

Causas:
• Gobierno en mano de virreyes y a partir de 1621 por gobernadores
• Sentimiento de aislamiento
• Indiferencia favorecida por la crisis económica y el declive político: se
niegan a participar en las empresas dirigidas por Madrid
• Nobleza descontenta por no acumular cargos
• Comerciantes que no obtenían beneficio del comercio de América
• Apoyos de la nobleza/ burguesía y clero
• La exigencia de hombres y dinero para Cataluña hizo estallar el
descontento y con la ayuda de Francia se destituyó a la gobernadora
Margarita de Saboya por Juan IV (pronto se alía con Inglaterra/ Catalina
de Braganza se casa con Carlos II de Inglaterra)
• Ayuda de Francia y reconocimiento en 1668

En Andalucía, hubo algunos focos de rebeldía liderados por el duque de Medina Sidonia
y el marqués de Ayamonte, pero aplacados con eficacia y rapidez. Por otro lado, la
carestía y los impuestos inspiraron la revuelta popular de Nápoles, que desembocaría en
reivindicaciones políticas de los grupos medios urbanos y en la lucha antiseñorial en las
zonas rurales –complejidad social interna del reino-. Los rebeldes proclamaron la
República con la ayuda de Francia –el duque de Guisa-, pero la experiencia fue breve y
el conde de Oñate llevó a cabo la restauración del poder virreinal -se produjo una nueva
alianza con las elites locales-.

En Europa, el gran conflicto bélico del siglo fue la Guerra de los Treinta Años (1618-
1648)
• que involucró a numerosos territorios
• y tuvo consecuencias en el mapa europeo y en la tolerancia religiosa o
independencia de países y nuevos liderazgos

España se involucró por una cuestión de reputación y prestigio y obligaciones dinásticas


y “consiguieron llegar al término del siglo con sus dominios hereditarios no muy
disminuidos, pero exhaustos”.

Inicio de la Guerra:
- Bohemia: “Defenestración de Praga” (1618) –golpe de estado de la nobleza checa
más autonomista frente a las pretensiones imperiales (intento de los Habsburgo de
germanizar Bohemia ligándola más a sus dominios patrimoniales)- (T. Canet)
• Elección del Príncipe protestante Federico V

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• Triunfo habsburgués en la batalla de Montaña Blanca (1620)
• Apoyo de la liga anti Habsburgo (1625)
- Inglaterra, Holanda y Dinamarca
• Apoyo de la Monarquía de España al emperador Fernando II
- Francia: frente a los Habsburgo españoles (apoyo a Saboya por su interés en Italia
y apoyo a los holandeses –en guerra con España desde 1621-)
• Francia entra en la guerra: en 1635 contra España y 1636 contra el
emperador
- Años 30: entra Suecia en la Guerra de los Treinta Años frente al emperador

Hubo en la guerra:
• El apoyo de España al emperador se produjo para defender la causa católica –
razón esencial del estallido de la contienda-
• y la implicación de otras potencias
• Contra el poder de la Casa de Habsburgo (Inglaterra, Dinamarca, Holanda, Suecia/
Francia, Saboya)
• Inglaterra, unida al que fue elegido nuevo emperador por los protestantes,
Federico V, por lazos de sangre –era el yerno de Jacobo I-
• La labor diplomática del conde de Gondomar suavizó la tensión entre España
e Inglaterra –se entablaron negociaciones para concertar el matrimonio entre
el Príncipe de Gales y la infanta María, hija de Felipe III, aunque no llegaría
a realizarse por cuestiones “dogmáticas y de razón de estado”-
• Conflictos de España en guerra con Holanda (1621-1648) y la intervención de
Francia (1635-1659)

Dos posturas: católicas (España y el emperador) y protestantes (Dinamarca, Suecia,


Inglaterra, Príncipes alemanes) y el enfrentamiento de España con Holanda, Saboya y
Francia –además de la independencia de Portugal-.

En su pugna con Holanda –de nuevo en guerra tras el fin de la Tregua de los Doce Años-
• Posición económica y comercial de Holanda privilegiada (Báltico, Indias,
Europa Atlántica, Centroeuropa y África) –que perjudicaba los intereses
españoles y portugueses
• Seguiría luchando por su independencia
- España pretendió asegurarse un camino comercial hacia el Báltico
• retirada de Indias de los holandeses
• libertad de culto de los católicos
• los tercios españoles vencieron en Breda, en 1625 (operaciones se
paralizaron por la bancarrota de 1627)
• Asimismo, las relaciones con Francia se recrudecieron y comenzaría un
periodo de cercamiento político para España

En 1625:
• Victoria en Breda contra los holandeses
• Recuperación de Bahía contra los holandeses
• Rechazo al ataque a Cádiz anglo-holandés
• Defensa de Génova frente a los franco-saboyanos

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Para España, los éxitos militares se sucedieron de 1624 a 1626 –la rendición de Breda y
bloqueo económico en el comercio fluvial, en el Báltico y puertos y pesquerías de
Holanda, Países Bajos y Mar del Norte-
• Neutralizar el comercio holandés
• Despliegue militar
• Gastos de Spinola: 3.700.000 ducados
• Dinero que se destinó a la armada, en vez de al ejército, con sus
consecuencias

Pero los resultados no fueron favorables, ni para España, ni para Portugal. En 1626, ante
las necesidades de la Corona, se interrumpió parcialmente el bloqueo.

En este contexto, se pretendió llevar a cabo la “Unión de Armas”


• contribución más equitativa de los distintos reinos
• presencia de todos los reinos en la administración
• reserva común de 14.000 hombres
• sin aprobación en las cortes de la Corona de Aragón

Entre 1625 y 1627:


• se proclamaría por edicto la “Unión de Armas”
• se haría pública la bancarrota
• se sufrirían las consecuencias de las malas cosechas de 1628 y la escasez
de productos extranjeros (todo ello produjo una grave crisis económica)

En 1629, las tropas holandesas recobraban la iniciativa en el norte de Brabante, mientras


se conseguían victorias por parte de los Austrias y fuerzas católicas en Alemania y contra
Dinamarca, a favor de la causa católica. Dinamarca se retiró del conflicto por la Paz de
Lübeck (1629).

España entabló negociaciones con el rey de Polonia y el emperador para proteger el norte
de Alemania y el Báltico, pero se produjo el ataque sueco y los planes no se llegaron a
realizar, aunque se establecieron acuerdos con las ciudades hanseáticas –Hamburgo se
convirtió en el principal abastecedor de España-. En 1630, los Austrias eran derrotados
por una intervención inesperada de los suecos y se planteaban las condiciones de la paz
con Holanda –aunque no se llegó a ninguna conclusión por los intereses enfrentados en
el ámbito político, comercial y religioso:
- Los holandeses pedían: retirada tropas españolas, control Báltico, devolución
Breda y otras plazas, comercio libre con Indias y libertad religiosa
- Los españoles pedían: 1.000.000 de ducados de indemnización, disolución de la
Compañía de Indias holandesa, entre otras.

Las tropas católicas (cardenal infante don Fernando) vencieron a las tropas suecas y
protestantes en la batalla de Nördlingen (1634) –Francia entró en la guerra en 1635-. El
cardenal infante don Fernando –ejército de Flandes- recuperó las plazas de Goch, Clèves,
Gennep y Limburg y se pensó de nuevo en la tregua con Holanda. La nueva propuesta:
dinero y devolución de plazas. La postura se recrudeció por el apoyo de Francia a Holanda
y el cardenal infante se dirigió hacia París y tomó Corbie, en 1636; en 1637 Holanda
reaccionó y tomó Breda y el cardenal infante recuperó plazas, pero se perdieron otras
(Arras, en 1640) –el cardenal infante don Fernando murió en 1641-.

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En 1639, se enviaron dos armadas a Flandes y Brasil, pero España sufrió una gran derrota
en Las Dunas frente a los holandeses, mientras las revueltas de Portugal y Cataluña
minaban los pilares de la Monarquía desde dentro
• Derrota de las Dunas (1639)
• Derrota en Pernambuco (1640)

La victoria francesa frente a los tercios españoles en Rocroi (1643), inclinó a los
holandeses a firmar la paz. Se resolvió favorablemente la contienda a favor de Holanda
(negociaciones de Münster) y Holanda ya no volvió a entrar en la guerra (independencia
en 1648).

Francia frente a España: Por otro lado, la política de Inglaterra y Suecia fue de gran recelo
hacia el poder español –que se reforzó con la alianza entre España y el Imperio- y Francia
se uniría a Holanda y a Saboya –frente a los intereses españoles-
• Tratado de Compiègne, Francia y Holanda, 1625
• Francia y Saboya: control del puerto de Génova –comercio mediterráneo-
, ocupar pasos alpinos –cortar el paso español de comunicación- y
posesión de Milán-
• La situación controlada por el Tratado de Monzón, 1626 (Francia y
España)

Luis XIII de Francia apoyó a Carlos Manuel de Saboya en la guerra contra Mantua (1629-
1631), al morir el duque de Mantua, pro-español. Milán intervino y también las tropas
francesas y se recurrió a nuevos impuestos y venta de títulos (presión fiscal)
• Tratado de Cherasco (1631): sin grandes ganancias territoriales de
Francia, pero “frustraba la permanencia española en el enclave” (T.
Canet).

El éxito de los españoles (tropas del cardenal infante), en 1634, en la batalla de


Nordlingen “supuso que Francia declarase la guerra a España” –por una cuestión de
control territorial y defensa frente a la Corona española.

Francia bloqueó los pasos españoles hacia los Países Bajos –toma de Brisach-, después
de la toma de Corbie por los españoles (peligro para París)
- Victoria francesa en Rocroi, 1643
- Franceses y suecos frente a las tropas del emperador que condujo a la paz (Paz de
Westfalia, 1648) = “libertades germánicas”
España no firmó la paz con Francia hasta la Paz de los Pirineos, en 1659.

España (1648-1659)
• Bancarrota de 1647 y revuelta de Nápoles (1647-1648)
• Fronda en Francia (1648- 1653)
• Y victorias españolas en Dunkerke, Barcelona y Casale (1652)
• Pero bancarrota española de 1652
• Las tropas españolas lograron el triunfo en Valenciennes en 1656
• Alianza de Francia e Inglaterra (Cromwell, 1657) y apoyo inglés a la
independencia de Portugal/ ataques ingleses en Jamaica y Cádiz
Proceso de paz:
• Italia, el Papa y Portugal recelaban de España

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• Descomposición interna de la Monarquía
• Agotamiento/ Desilusión/ Falta de reacción de los españoles (querían
que la guerra terminara ya)
• Victoria angloholandesa en Las Dunas (1658)
• Paz honrosa y acercamiento entre rivales
Las consecuencias de la Paz fueron modestas:
• aunque se revisaría la idea universalista y patrimonial de Carlos I y se
sustituiría por otra más “nacional”
• a la vez que se produciría el acercamiento entre ambas Coronas, aunque
todavía era “remota la posibilidad de introducir una dinastía francesa en
España”
• Matrimonio entre Luis XIV y María Teresa de Austria
• Pérdida a favor de Francia del Rosellón, la Cerdaña, el Artois y otras
plazas de Flandes

Tema 5: El siglo XVII. Carlos II

El reinado de Carlos II (1665-1700)

Carlos II nació el 6 de noviembre de 1661, a los pocos días de morir el que, hasta entonces,
era el heredero, Felipe Próspero. Desde muy pronto dio muestras de debilidad física y
mental, aunque, según la revisión historiográfica, su inteligencia entraba dentro de lo
normal. Algunos autores hablan de las consecuencias de la endogamia de los Austrias
para explicar la debilidad física de la que se hacía eco el nuncio: “es más bien bajo que
alto, flaco, feo de rostro, tiene el cuello largo, la cara larga, la barbilla larga y como
encorvada hacia arriba; el labio inferior, típico de los Austrias, ojos no muy grandes, mira
con expresión melancólica y un poco asombrada”.

A los 4 años no sabía andar y mostró retraso en aprender a leer y a escribir (a los 9 años
todavía no sabía leer y escribir). Tuvo mala salud a lo largo de su vida y padeció
frecuentes enfermedades (del estómago, fiebres o dolores de cabeza) y en los últimos años
paludismo crónico (muere el 1 de noviembre de 1700) con 39 años. La imagen de un
envejecimiento prematuro, ¿se correspondía con la falta de carácter?, ¿debilidad mental?
Inteligencia normal, pero falta de voluntad, sin carácter fuerte para llevar el gobierno y
delegó en otras personas, su madre, sus mujeres y ministros o grupos políticos (nobleza)

Carlos II solo pudo sucumbir a las apetencias de la nobleza (política):


• Concesión de mercedes
• Venta de títulos
• Permisividad ante la evasión de carga fiscal
• Nobleza= relevancia política

Sin embargo, para H. Kamen, el rey mostró independencia en ciertos momentos e


iniciativa notables, aunque hizo muchas veces dejación de sus funciones (sin acudir a
reuniones o despachar con ministros o firmar documentos)
• Recta moral
• Fidelidad a su conciencia
• Sentido de la realeza

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• Se esforzó por gobernar tras la caída de Oropesa
• Quiso mantener su herencia intacta (testamento a favor de Francia)
• Rumores de “hechizado” que procedían de sus oponentes (justificar el asalto al
poder o decían que era la causa de su infertilidad) y práctica de exorcismos: el
confesor real y el inquisidor general acudieron a un dominico y capuchino para
practicarlo (1698) Se suspendió en 1699

También, L. Ribot y C. Martínez Shaw matizan la imagen tan negativa del rey. Para L.
Ribot:
• Sentido de la dignidad real discutible
• Débil salud
• Inteligencia dentro de la normalidad
• Rectitud moral
• Piedad
• Defectos de carácter
• Limitaciones y gobernado por su madre y sus mujeres, pero “no excluye la
posibilidad de que, en algunos momentos, hiciera esfuerzos para reinar y se
ocupara del gobierno más de lo que siempre hemos pensado”

Tambien, L. Ribot decía que no hay que mirar al periodo con tanto pesimismo: A pesar
de los defectos del monarca, los nuevos estudios “no autoriza(n) ya el mantenimiento de
la vieja idea de que la política y la acción de gobierno fueran tan desastrosas como pudiera
desprenderse de la evidente incapacidad del monarca”.

La Regencia (1665-1675)
Felipe IV murió el 17 de septiembre de 1665 y dejó en su testamento que gobernara
Mariana de Austria y una Junta de Gobierno (Carlos tenía 4 años) –lucha de facciones en
el entorno de la reina viuda, Mariana de Austria, y el hijo ilegítimo de Felipe IV, Juan
José de Austria-

- Junta:
• Presidente del Consejo de Castilla (conde de Castrillo) –virrey de
Nápoles de 1653-1659-
• Presidente del Consejo de Aragón (Cristóbal Crespí de Valldaura)
• Arzobispo de Toledo (Baltasar de Moscoso)
• Inquisidor General (Pascual de Aragón) –virrey de Nápoles de 1664-
1666-
• Un miembro del Consejo de Estado (conde de Peñaranda) –virrey de
Nápoles de 1658-1664-
• Un Grande de España (marqués de Aytona)
• Secretario del Despacho Universal, Blasco de Loyola
• Se excluía a Juan José de Austria y a Medina de las Torres (evitar
monopolios)

En la Junta no había grandes nobles:


• Experiencia en el gobierno
• Segundones de grandes linajes o de la mediana nobleza
• Frenar apetencias de la alta nobleza
• Junta debía reunirse todos lo días y aconsejar a la reina

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Juan José de Austria
• Hijo ilegítimo de Felipe IV y la Calderona (reconocido en 1642)
• Residencia en Consuegra
• Cargos políticos y militares en Italia, Cataluña, Flandes y Portugal
• “ambicioso, ávido de reconocimiento y dispuesto a jugar fuerte en la
política” (L. Ribot)
• Protegió la ciencia moderna
• Militar, aficionado a la caza y la pintura
• Utilización de la prensa y opinión pública

Reina: apoyo Nithard (su confesor, jesuita y austriaco)= nombrado Inquisidor General
para participar en la Junta. Mayor relevancia entre Nithard y Valenzuela (en ese periodo,
protagonismo del conde de Peñaranda -1669-1673)

División en torno a Juan José de Austria:


• partidarios (Melchor de Navarra y Rocafull, que sustituyó al
vicecanciller Crespí)
• detractores (marqués de Aytona y duque de Frías)

Funcionó hasta 1676 (disolución cuando Valenzuela fue nombrado Primer Ministro, a
comienzos de noviembre).

Mariana de Austria y el padre Nithard: Jesuita, procedencia humilde, confesor de la reina,


con experiencia política y valido de la reina.

Diferentes visiones de Nithard:


• Brillante, rígido y preocupado por cumplir con sus obligaciones
• Sensatez política y buenas intenciones, pero ineficaz (Pfandl)
• Papel afectivo con la reina, más que político (F. Tomás y Valiente)
• La oposición de muchos hace pensar que su peso político era
mayor

Contra él por:
• Extranjero, modesta procedencia, ser jesuita, por sus acciones políticas
(Tratado de Lisboa y Aquisgrán y dura represión hacia los que
conspiraban contra él)
• Apoyo de la reina y de los enemigos de don Juan José de Austria
• Oposición a Nithard entre nobleza y clero: fiscalidad de 1667-68 contra su
patrimonio
• por cerrar teatros (rigidez)
• Críticas por los dominicos (frente a la influencia de los jesuitas en la corte)
y desde Roma
• Oposición de Juan José de Austria y alta nobleza
• División en la Junta de Gobierno

Oposición de Juan José de Austria, que hizo campaña para desprestigiarle:


• Aglutina los opositores a Nithard

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• La reina envía a Flandes a Juan José de Austria como gobernador, en
1667, pero aduce problemas de salud (pensaba que querían alejarle de la
corte)

Junta de Gobierno:
• opositores a Nithard (Crespí, Peñaranda y Pascual de Aragón)
• apoyo (reina, Aytona –mayordomo mayor después de la muerte del
duque de Alba, en 1667, y Valladares)

También oposición desde los Consejos –en especial el de Aragón-. Se descubre la


conspiración de Juan José de Austria y se le confina en Consuegra y se refugia en
Barcelona (buscó apoyos en Cataluña y Aragón contra Nithard). En 1669, desde Aragón,
Juan José de Austria organiza la oposición armada (300 caballos del duque de Osuna,
virrey de Cataluña) contra Nithard y amenaza con entrar en Madrid. Es desautorizado por
la Junta de Gobierno y la reina. El Almirante intenta impedirlo y se une a Aytona y
Valladares. Pero la Junta tuvo que ceder y la reina se vio obligada a apartar a Nithard de
la corte (25 de febrero de 1669.

- La Guardia Chamberga y la Junta de Alivios

Juan José de Austria logró la sustitución de Nithard, pero no ocupó un cargo de gobierno.
Pero expuso su proyecto en un Manifiesto que envió a la reina:
• Reducción de impuestos
• Igualdad contributiva
• Reforma de las finanzas y de la administración
• Justa distribución de mercedes y cargos
• Refuerzo del ejército
• Recta administración de la justicia

Se cede a sus peticiones y se crea la Junta de Alivios (medidas reformistas/ solo duró
cuatro meses). Es nombrado vicario general de la Corona de Aragón y se instala en
Zaragoza. Se va configurando una clientela política

Medidas en Madrid (indefensión y crisis de la autoridad real)= se distribuyen los tercios


en las provincias y se crea la Guardia Chamberga en Madrid bajo el mando del marqués
de Aytona
• Críticas por abusos de la Guardia (críticas de nobleza, municipio y
popular)
• Campaña de desprestigio que dirige Juan José de Austria al marqués de
Aytona
• Reina, desde 1669 (deposición de Nithard) hasta 1673, gobierna con el
apoyo de la Junta de Gobierno

La privanza de Valenzuela
• El sucesor de Nithard: Valenzuela
• En 1673, se dibuja como nuevo valido de la reina

Causas:
• Escaso carácter de la reina (F. Tomás y Valiente)
• Desprestigio de la Junta

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Sorprende la rápida ascensión, que es visto por Grandes y cortesanos como advenedizo.
Tras prestar sus servicios en Italia, llega a la corte y accede al círculo de la reina, a través
de amoríos con una dama de retrete –nombrada después moza de Cámara-
• De caballerizo a primer caballerizo y hábito de Santiago (1671)

“Valimiento efectivo” en 1673


• influencia por sus cargos palatinos, no administrativos o ministeriales
Se le llamaba “el duende de Palacio”. En 1674, será superintendente de las Obras Reales
y alcaide de los Sitios Reales de El Pardo, la Zarzuela y Valsaín. Gran brillo cortesano
(fiestas, obras públicas y teatro= fortalecer la Monarquía).

También, intentó ganarse clientelas (concesión de cargos, oficios y mercedes). Cerca ya


la mayoría de edad de Carlos II:
• Duque de Medinaceli (sumiller de corps)
• Duque de Alburquerque (mayordomo mayor)
• Almirante de Castilla (caballerizo mayor)
• Conde de Oropesa (gentilhombre de Cámara)

La oposición crecía en torno al cardenal de Aragón (apoyado por el conde de Medellín-


más moderados) y Juan José de Austria (liderado por Monterrey- más radical) para ser
Primer Ministro. En 1675, Carlos II alcanza la mayoría de edad. Algunos sectores querían
prorrogar la regencia, pero el rey no la prolongó. El 3 de noviembre Valenzuela fue
nombrado marqués de Villasierra. El rey quería entrevistarse con su hermanastro para
buscar el consenso (pero la reina le disuadió). Papel importante en la resolución de la
crisis del duque de Medinaceli. Juan José de Austria se excusó de ir a Italia y Valenzuela
se alejó de la corte (embajador en Venecia y capitán general del reino de Granada).
Valenzuela volvió a la corte y se convertirá en el hombre de confianza del rey.

El rey le nombra caballerizo mayor y gentilhombre de la Cámara del rey –asombro y


estupor en la corte- y Grande de España y Primer Ministro (1676)
• Otros se ven relegados: Pascual de Aragón y duque de Alba
• Noviembre de1676: disolución de la Junta. Valenzuela Primer Ministro
Firma del Manifiesto de la nobleza (15 de diciembre de 1676) frente a Valenzuela –sobre
todo por la Grandeza- (15 de noviembre de 1676) –Osuna, Monterrey, Infantado,
Benavente, Alba, Medina Sidonia, Arcos-
• Pedían su sustitución
• Conservar a Juan José de Austria junto al rey
• Retiro de la reina por influencia perniciosa

Objetivos:
• Ataque al favorito, fin regencia e influencia de la reina, encumbrar a Juan
José de Austria
• La decisión del Consejo de Estado y de Castilla (Pascual de Aragón,
Almirante, Condestable y duque de Medinaceli): encarcelar a Valenzuela,
que huyó al Escorial y se acogió a la inmunidad del monasterio
• Carlos II le pidió a su hermano Juan José de Austria que le ayudara en el
gobierno

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El triunfo de la aristocracia y el fin de la regencia

En enero de 1677, Juan José se encaminó hacia Madrid armado y se le unieron tropas de
Cataluña
• el duque de Osuna, el conde de Benavente, el de Monterrey y aragoneses
pusieron sus tropas a su disposición
• 15.000 hombres
Por mediación del arzobispo de Toledo, D. Juan acudió sin escolta a Madrid y se reunió
con su hermano para ofrecerle sus servicios (23 de enero). Se produjo por segunda vez la
destitución de un valido a la fuerza (voluntad de la nobleza- desafío al poder real).
• Intereses de grupo
• Contra la Grandeza de un advenedizo
• Para muchos “golpe de Estado” de D. Juan José de Austria (enero de 1677)

La aristocracia consolida su poder. Fin regencia. Juan José de Austria accede al poder y
consigue apoyo de las instituciones (Juntas, Consejos) y de la Casa real.

Reinado de Carlos II (1675-1700)


- Etapas:
• Auge del reformismo (fines años 70 y década de los 80: acceso de Juan José de
Austria y medidas de Oropesa y Medinaceli)
• Años 90 (reformismo se debilita, problema sucesorio y nuevo matrimonio con
Mariana de Neoburgo

El auge del reformismo

La labor de Juan José de Austria


• La reina es alejada de la corte (Alcázar de Toledo)
• Valenzuela es desposeído de sus títulos y honores y confinado y se exilia a Filipinas,
moriría en México sin poder volver
• Depuración de enemigos de Juan José de Austria y reorganización de cargos
palaciegos y en la administración (más tarde, en 1679, el rey perdonó a estos
enemigos y puso fin a la represión inducido por el confesor real)
• Es bien recibido (fiestas en Barcelona), como “héroe salvador”); también, en Italia

Reformas en la administración, hacienda y economía:


• Reducción de la burocracia
• Honestidad administrativa
• Disminución del gasto público
• Freno a la concesión de mercedes
• Freno a los abusos de los comisarios que reclamaban en los pueblos las deudas de
hacienda
• Hacer frente a la inflación
• Se gestó la reforma monetaria de 1680
• Creó la Junta de Comercio y Moneda
• Contra Francia, mantuvo Sicilia y reconquistó Mesina (1678)
• Fracaso en Cataluña en el Ampurdán (1677)
• Paz de Nimega (1678): España entregó el Franco Condado y plazas fronterizas con
Países Bajos, aunque se recuperaron otras perdidas después de la Paz de Aquisgrán

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• Fomentó el viaje a Aragón de Carlos II- jurar fueros y premiar a su clientela
aragonesa-

Difícil cumplir las expectativas y gobierno corto/ desengaño/ proliferación de críticas y


enemigos/ pero, también, bases para las reformas de los 80, resolvió el primer matrimonio
del rey, creó clientelas, protector de la Corona de Aragón-. Algunos afirman que no
gobernó con un plan establecido (murió en 1679)

Se eligió Francia (integridad de la monarquía)


• Boda por poderes el 31 de agosto de 1679
• Se esperó a la paz de Nimega (1678)
• María Luisa Gabriela de Orleans, Hija de Felipe de Orleans –hermano de Luis
XIV- y Enriqueta de Inglaterra –hija de Carlos I

Época de intrigas por sectores antifranceses de la corte (historiografía romántica que creó
el mito de la reina triste, que sufría la maledicencia de la corte –desmentido-). Apoyo de
Carlos II y Mariana de Austria –regresó a la corte después de la muerte de don Juan José
de Austria-. La reina logró sustituir a la camarera mayor, duquesa de Terranova, por la de
Alburquerque, culta y refinada y más afín a sus gustos. La reina “era una mujer alegre,
aficionada al baile, la caza y la equitación”.

El gobierno de Medinaceli
• 21 de febrero de 1680, Carlos II le encargó el gobierno a un nuevo Primer
Ministro, Medinaceli, que era sumiller de corps, consejero de Estado y presidente
del Consejo de Indias
• No fue ya un valido “amigo” (F. Tomás y Valiente) = ascenso no por la confianza
del rey, sino por las intrigas cortesanas –agudizadas por la debilidad de carácter
del rey, debilidad de la Corona-
• Cercanía los partidarios de don Juan por el matrimonio de su hija con Pedro de
Aragón

Para A. Domínguez Ortiz era un hombre con experiencia, cualificado, bien intencionado
y fue difícil introducir las reformas que quería, para otros es una prolongación de las
reformas de Juan José de Austria.

Crisis de 1680:
• Crisis en el campo castellano
• Efectos negativos a corto plazo de la reforma monetaria/ medidas deflacionistas
y escasez de moneda/ medidas contra el déficit y sanear la Hacienda
• Pero también reforzó su clientela con pensiones (Maura) y estrategias
matrimoniales con el duque de Alba y Villahermosa y marqués de Astorga
• Deterioro en la relación con la reina madre y el confesor de Carlos II y enemistad
con María Luisa de Orleans –apartó al servicio francés de su Casa y contra el
marqués de Villars y el duque de Osuna, caballerizo mayor-
• Desgaste (creciente oposición, cuestiones de salud y derrotas frente a Francia –
pérdida de Luxemburgo-), delega en Oropesa y dimite en 1685 y, más tarde,
saldrá desterrado

El gobierno de Oropesa

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Sin título de Primer Ministro, pero sucesor de Medinaceli. Hombre de talento, buena
formación, trabajador y apoyo en personas competentes

Reformas:
• Mejora situación económica –saneamiento de finanzas y reforma monetaria en
1686 y presupuestaria en 1688-
• Proyectos de reducción de la burocracia -1687-1691-
• Juntas especiales para tratar los problemas y reformas en los Consejos con
expertos
• Crea el cargo de superintendente de Hacienda –marqués de los Vélez, antiguo
caballerizo mayor de la reina y presidente del Consejo de Indias-
• Pero falta de confianza de la nobleza (C. Gómez Centurión) y oposición
(Condestable, Almirante, cardenal Portocarrero y su antiguo colaborador –
secretario del Despacho-)

La muerte de María Luisa de Orleans y el nuevo matrimonio del rey

El 12 de febrero de 1689 muere la reina –especulación/ envenenamiento. Nuevo


matrimonio del rey con Mariana de Neoburgo
• Apoyo del emperador Leopoldo (casado con su hermana Leonor) y de la reina madre
• Fertilidad de la dinastía
• Mujer tenaz, ambiciosa e insaciable a la hora de beneficiar a su familia (Maura),
codiciosa y caprichosa (Pfandl)
• Matrimonio en Valladolid en 1690
• El debilitamiento reformista
• Mariana de Neoburgo, su camarilla y la caída de Oropesa
• Se enfrentó a Portocarrero –que primero la había apoyado- y a la reina madre
• Intervino más en política (influencia sobre Carlos II)/ “camarilla” con la condesa de
Berlips, apodada “la perdiz”, su confesor y secretario (menor poder de la camarera
mayor, la duquesa de Alburquerque/ mayordomo mayor era el marqués de la Laguna
y después el marqués de Balbases)

Oposición de la reina y el partido austriaco a Oropesa –también desgaste político-


• Agravios a Carlos II en 1691 sobre Oropesa
• Mala situación en Flandes y Cataluña
• Debilidad de Oropesa
• Retiro de Oropesa
• Nuevos consejeros con influencia de la reina (algunos contrarios a Oropesa -duque
de Pastrana, el duque del Infantado, el duque de Montalto y marqués de Villafranca)

La dispersión del gobierno

Asesoramiento según las circunstancias (sin relevo a Oropesa). Dominio de la “camarilla”


alemana de la reina y otros cortesanos, como el conde de Baños y Juan de Angulo,
secretario del Despacho Universal y el Almirante de Castilla
• Se lucraban/ acceso a cardos y mercedes/ en beneficio propio

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• Apoyo de los partidarios de una política filoaustriaca, aunque los intereses no
siempre coincidían –falta de coordinación y crítica entre facciones- (las dos
facciones proaustriaca y profrancesa se construyeron más adelante/ ahora
partidarios o no de la reina)
• Acusaciones desde el Consejo de Estado por Portocarrero
• Reacción de la reina y reacción cortesana para que volviera Oropesa
• El Almirante (casi Primer Ministro) es la figura de mayor relieve (1695),
que consigue atraerse al rey y rodearle con personas afines/ alejamiento del
duque de Montalto
• Ante una enfermedad de la reina, el rey llamó a Oropesa, pero solo hasta
que la reina recobró la salud
• Influencia de la reina y más después de la muerte de Mariana de Austria
(1696)
• Dificultades por la lucha con Francia
• Creación del partido profrancés después de la guerra con Francia de 1697

La vuelta de Oropesa y el motín madrileño de 1699

Oropesa vuelve a la corte en 1698 en un intento de la reina por atraerse a una importante
figura política. Creciente oposición a la camarilla, el Almirante y Oropesa, que se
complica con la cuestión sucesoria
• Malestar popular por la carestía de 1699
• Revueltas en Madrid -28 de abril de 1699-
• Destitución de Oropesa, condesa de Berlips y el Almirante
• Aprovechamiento político del motín
• Destitución del corregidor
• Oropesa es sustituido por Manuel Arias –Consejo de Castilla-
Final del reinado

A pesar de todo, la reina mantuvo su poder y consiguió nuevos nombramientos de


consejeros afines
• Aunque el Almirante y la Perdiz desterrados
• La reina consigue la exclusión del marqués de Leganés –luego apoyo de la reina- y
destierro de Monterrey

1700 disputas por la sucesión


• Partido austriaco –reina y marqués de Leganés-
• Bando francés –cardenal Portocarrero-

Acción exterior (contra Luis XIV):

Guerra de Devolución (1667-1668)


• Luis XIV reivindica los derechos de María Teresa (devolución de territorios
flamencos)
• Alianza con Portugal y neutralidad del emperador (posible tratado de reparto de la
Monarquía de España)
• Luis XIV penetra en los Países Bajos españoles
• Esto provocó la constitución de una Triple Alianza contra Francia, Inglaterra y
Holanda y Suecia (Triple Alianza de la Haya)

53
Tratado de Aquisgrán (1668)
• Francia se queda con 12 plazas flamencas (zona del sur de Flandes) y en los Pirineos
y devuelve el Franco Condado a España
• España reconoce la independencia de Portugal (1668)
• Garantías de Holanda e Inglaterra para defender los Países Bajos
• Acuerdo España- Holanda para defender los territorios flamencos

La Guerra con Holanda (1672-1678)


• Guerra Francia- Holanda por cuestiones económicas y políticas
• Francia logró deshacer la alianza de Inglaterra (Tratado de Dover, 1670) y Suecia
(Tratado de Estocolmo, 1672)
• Francia atacó los Países Bajos (Holanda), en 1672
• Reacción en Europa frente a Francia:
• España ayuda a Holanda (contener la ofensiva francesa y proteger los
Países Bajos españoles)
• se abren otros frentes en Flandes, Sicilia y Cataluña

Gran Alianza de la Haya frente a Francia:


• Además de España y Holanda
• Imperio
• Inglaterra (matrimonio en 1677 de María Estuardo y Guillermo de Orange, que serían
reyes de Inglaterra)
• Duque de Lorena
• varios príncipes alemanes y Elector de Brandeburgo

Los franceses se apoderan del Franco Condado, Lieja, Luxemburgo, Gantes e Ypres;
devastaron el Palatinado; los alemanes ocuparon Alsacia -pero permaneció en manos
francesas-; derrota alemana en Colmar. Otro frente será Sicilia en el contexto de la
revuelta de Mesina (1674) y la ayuda francesa (fracaso). Los catalanes apoyan un
alzamiento antifrancés en el Rosellón, derrota española en el Ampurdán (1677) y los
franceses toman Puigcerdá en 1678

La paz de Nimega (1678)


• Anexión de Lorena (Francia)
• Fin guerra entre Francia y Holanda y entre Francia y España
• Se salva la difícil situación del frente catalán
• España pierde territorios en los Países Bajos y el Franco Condado
• Pierde Artois, parte de Flandes, Hainaut y Cambrai (se
recuperan otros del interior)
• Las Provincias Unidas no pierden territorios

“Política de reuniones”
• Luis XIV intenta anexionarse territorios, pero por la vía jurídica (se explotan las
cláusulas de otros tratados)
• Se completa la incorporación de Alsacia, Franco Condado, Luxemburgo,
Estrasburgo y otros ducados
• Esta política minaba los intereses de:
• Imperio
• España
• Suecia

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• Peligrosa para Holanda
• Nueva alianza contra Francia
• Francia invadió los Países Bajos y solo España declaró la guerra a Francia
–ataques franceses en Luxemburgo y Cataluña-

Paz de Ratisbona (1684)


• España y el emperador reconocen las reuniones hasta 1681

La Guerra de los Nueve Años (1688-1697)


• Buenas condiciones para actuar contra el expansionismo francés: emperador
(victoria frente a los turcos en Belgrado)- Inglaterra (revolución de 1688 puso a
Guillermo de Orange en el trono)- España ; acción de Luis XIV frente a los
franceses (le alejaron de Provincias Unidas, Suecia y Brandeburgo)

Liga de Augsburgo:
• Emperador, príncipes alemanes. España, Suecia, Brandeburgo, Inglaterra,
Provincias Unidas, Papa (contra regalías galicanas) y Saboya

Francia mantiene una actitud agresiva en Europa: Génova (1684), Cádiz (1686) y
Avignon (1688) e intervino en Colonia y Palatinado= coalición europea contra Luis XIV.
Escenarios de la guerra: Palatinado, Países Bajos españoles, Irlanda, norte de Italia y
Cataluña, América, África e India
• Acciones francesas en:
• Flandes, Italia y Cataluña (Gerona y Barcelona)
• Destrucción de la flota francesa en la Hogue y dificultades internas y
económicas

Paz de Ryswick (1697):


• Dificultades económicas
• Esperanza de la sucesión en España
• Regresión de Francia en el panorama internacional

Francia no es derrotada, pero devuelve plazas conquistadas y anexiones posteriores a


1679, menos Estrasburgo. Restitución de Barcelona, Luxemburgo y otras plazas de
Flandes conquistadas por los franceses con anterioridad. Las Provincias Unidas sacaban
ventajas comerciales y plazas en ciudades de los Países Bajos españoles. El duque de
Lorena recuperó su territorio, a excepción de algunas ciudades. Saboya recibe Peñirola y
Casale en manos francesas. Reconocimiento de Guillermo de Orange como rey de
Inglaterra. Triunfa la política de contrapesos (planteada en Westfalia), frente a la
hegemónica (España o Francia).

El problema sucesorio

- Luis XIV:
• Apetencias sobre el trono de España que se frustran con el nacimiento de
Carlos II (matrimonio de Luis XIV con María Teresa, infanta española)
• A partir de entonces: acciones y acuerdos diplomáticos para ir apoderándose
de la Monarquía de España
• Tratado de partición con el emperador Leopoldo (1668)

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• Reparto de los territorios hispánicos, si Carlos II no tenía
descendencia –emperador las Indias e Italia, el resto Francia-
• Hubo otros tratados de partición sin buena acogida
- Inglaterra y Holanda: impedir el resurgir de España y una posible alianza España-
Francia/ árbitros en los intereses entre Austria y Francia

Derechos sucesorios de los descendientes Casa de Austria:


• Leopoldo I (María de Austria –hermana de Felipe IV- y Fernando III) se casa
con Margarita (hermana de Carlos II): su nieto José Fernando de Baviera
(designado en 1699, pero murió)
• Desacuerdo de Francia y el emperador y nuevo tratado de reparto
(Francia recibía parte de Italia y el País Vasco, el elector España y
América y el archiduque Carlos de Austria Milán)
• Otro tratado en 1700 entre Francia, Inglaterra y Holanda
• Leopoldo I se casó después con Leonor de Neoburgo, hermana de la reina de
España: su hijo el archiduque Carlos
• Testamento de Carlos II- Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV)
• Carlos II murió 1 noviembre de 1700
• Guerra de Sucesión (1702-1714)

Guerra de Sucesión:
• España (C. Castilla) y Francia: Felipe de Anjou
• C. Aragón: archiduque Carlos, con Inglaterra, Holanda, Austria, Saboya y
Portugal

Paz de Utrecht y Rastadt (1713/ 1714)


• Pérdida de los Países Bajos españoles_ Austria
• Pérdida de Gibraltar y Menorca_ Inglaterra (Menorca vuelve a España en
Amiens, 1802)
• Pérdida de Milán, Nápoles, Sicilia y Cerdeña_ Austria y Saboya

Tema 6: El siglo XVIII. Crisis y reformismo. Felipe V, Fernando VI, Carlos


III y Carlos IV

Los Borbones en España: historiografía sobre el siglo XVIII español

El siglo XVIII fue un siglo de “reformas, de grandes progresos y esperanzas”. El siglo


XVIII fue el siglo de la Ilustración, el siglo de las Luces. De hecho, para la historiografía
reciente, el siglo XVIII en España y Europa fue un siglo revolucionario ¿Fue, realmente,
un siglo revolucionario? Las tesis clásicas afirman que el siglo XVIII “sentó las bases
para la superación del viejo orden estamental y de lo que más tarde sería conocido como
sociedad burguesa” (J. M. Cuenca).

56
Para muchos países europeos y para una parte de la historiografía, la Revolución francesa
(1789) marca el tránsito entre la edad Moderna y la edad Contemporánea, aunque la
consolidación del Nuevo Régimen fuera un proceso lento.

En España, también el hito cronológico que divide la edad Moderna y la edad


Contemporánea se sitúa en los albores del siglo XIX y el reinado de Carlos IV.
Inicialmente, España estableció un “cerco sanitario” para evitar el contagio de la
revolución, pero las ideas atravesarían las fronteras.

Sin embargo, la mayoría de los ilustrados españoles no eran revolucionarios (diversidad


ideológica) y los acontecimientos históricos de la Península frenaron los cambios (España
cayó en la órbita napoleónica y se desencadenó la Guerra de Independencia en 1808. La
lealtad a la Monarquía hizo que la mayoría de los españoles quisiera el regreso de
Fernando VII, que impondría, nuevamente, un régimen absolutista). Por tanto, en España,
como en Europa (La Europa de la Restauración) habría un repliegue hacia las fórmulas
tradicionales, aunque ya aquella Europa miraba el porvenir con nuevos ojos

Los cambios que se produjeron, ¿estuvieron inspirados por las nuevas ideas –actitud-
ilustradas? Para muchos autores, estas ideas influirían en:
– el estallido revolucionario (al menos en Francia),
– minarían desde dentro los postulados del Antiguo Régimen
– y, en definitiva, se daría paso a la sociedad contemporánea

El Absolutismo Ilustrado llevó a cabo reformas que


– minaban la base de la sociedad estamental y el poder de la Iglesia
– en aras del fortalecimiento del poder estatal.
– También, los monarcas adoptaron medidas liberalizadoras en el terreno
económico por mayor eficiencia
– y gobernaron con el objetivo del bien común y conseguir la felicidad para los
súbditos

Los monarcas atendieron otras parcelas,


– como la asistencia social,
– la educación,
– la promoción de la industria y el comercio y la ciencia
– y la cultura, pero no estaba en su mente cambiar la estructura del Antiguo
Régimen

También, hay que tener en cuenta que la Ilustración francesa, inglesa, alemana o española
fueron diferentes (los historiadores hablan de Ilustraciones nacionales). En España, los
ilustrados confiaron en la Monarquía para cambiar la sociedad a través de las reformas,
mientras que, en Francia, los intelectuales franceses, como Montesquieu, Voltaire y
Rousseau, chocaron de pleno con la Monarquía absolutista de Luis XVI y se desencadenó
la revolución.

La España del XVIII participó de las ideas, modas y pugna hegemónica en Europa. El
acceso al trono de una nueva dinastía, la de los Borbones, trajo novedades en todos los
ámbitos:
– configuración territorial,
– reformas en la Administración central,

57
– creación de Academias, Fábricas Reales,
– aumento del poder de la Monarquía,
– planes económicos y cambios sociales;
– pero, también, se mantuvieron estructuras tradicionales, instituciones
locales y resistencia a la Ilustración

Fue la España de
– Felipe V (1700-1746) –influjo francés e italiano y revisionismo territorial-
– Fernando VI (1746-1759) –época de paz y reformas-,
– Carlos III (1759–1788) -apogeo del reformismo-
– y Carlos IV (1788-1808) –epílogo del Antiguo Régimen y época de pugna entre
corrientes absolutistas y las nuevas corrientes liberales de inicios del XIX-

Por otro lado, está el debate sobre si existió o no una Ilustración española. Para algunos
autores, como veremos, no existió una verdadera ilustración española o tuvo escaso
relieve. Para otros, tan sólo destacaron algunas figuras aisladas, como Feijoo, Jovellanos
o Mayans.

La España de los Borbones, la España del siglo XVIII, ha tendido numerosas


interpretaciones por parte de la historiografía:
– El siglo XVIII se veía como un siglo de crisis por la pérdida de la hegemonía
hispánica –ya desde mediados del XVII- y por la excesiva dependencia de Francia
con el acceso al trono de los Borbones (Felipe V era nieto del Rey de Francia, Luis
XIV, y María Teresa, hija de Felipe IV)
– El centralismo borbónico fue denostado por los nacionalismos periféricos,
esencialmente el catalán
– La España de los Borbones, como la Ilustración española, fue interpretada como
algo mimético y vulgar imitación de lo francés

Una tendencia historiográfica que ha cambiado de signo desde los años 70 del siglo XX,
para dejar de ser un siglo de crisis y comenzar a ser el siglo de las reformas. La
historiografía actual ha incido en la figura de Carlos III como monarca ilustrado y su
reinado es interpretado, en la actualidad, como el momento de mayor éxito y empuje de
las reformas.

La Ilustración

El concepto de Ilustración

La Ilustración ha sido definida por los historiadores de diferentes formas:


• Como espíritu del siglo XVIII (resulta un concepto demasiado vago, que se
ha desechado)
• Como un movimiento ideológico-cultural (como una ideología, una
mentalidad o un movimiento ideológico-cultural animado por el afán de
reformas, confianza en la razón y espíritu crítico)

58
• Como una actitud (las ideas se encarnan en personas y la teoría se lleva a
la práctica de distinta forma, así se ha hablado, más bien de una actitud.
Una actitud capaz de transformar el mundo y crear un Hombre nuevo)

La Ilustración se inspira en el principio kantiano de “sapere aude” (atrévete a conocer) y


confía en la capacidad crítica y el propio pensamiento. Los cimientos para transformar la
realidad y que perfilan la Ilustración como actitud son:
– la fe en la razón,
– la religiosidad ilustrada
– y el afán de reformas

La Ilustración confió en la razón y en la actitud crítica del Hombre para transformar el


mundo, pero tampoco dejó al margen el conocimiento del mundo sensible –empirismo.
La finalidad, no obstante, era conocer la realidad, que se presuponía racional –comprender
sus leyes-. Los ilustrados trataban de poner orden en la experiencia sensible mediante el
conocimiento inductivo –de lo particular a lo general-.

Así, los ilustrados contaban con nuevos medios, como el racionalismo y el empirismo. El
Hombre, como la Naturaleza y por ser parte integrante de ella, estaba regido por unas
leyes que podían ser conocidas a través de la observación y la inducción. El Hombre,
gracias a la luz de la razón, saldría de su minoría de edad y viviría mejor. Había una
intención divulgativa y pedagógica en la Ilustración. Y una visión positiva del progreso
y la felicidad. En definitiva, a través de la razón se podría dominar la ciencia (conocer la
Naturaleza) y la Historia (los errores del pasado se habían cometido por la falta de razón).

Por otro lado, la razón también influyó en el pensamiento religioso tradicional y el


resultado fue la crítica a través de tres corrientes:
– la religiosidad ilustrada (si son cristianos, se plantean reformas en cuanto a las formas
religiosas tradicionales),
– la exaltación de la religión natural (deístas: creen en un dios creador, pero no en la
verdad revelada)
– y el agnosticismo (no se puede conocer a Dios) y ateísmo (niegan su existencia)
Finalmente, con el afán de reformas pretendían cambiar el mundo y se buscaba:
– crear unas condiciones de vida materiales mejores,
– aumentar el poder estatal,
– procurar la felicidad y el bien común,
– dar muestras de filantropía
– y aumentar la libertad

Pero si los principios eran los mismos, la forma de llevarlos a la práctica eran diferentes,
por eso podemos hablar de la Ilustración como actitud; una actitud capaz de transformar
la realidad y crear un mundo y un Hombre nuevo.

La Ilustración española

El análisis de los rasgos de la Ilustración, no puede hacernos olvidar las diferencias en el


seno de los diversos países europeos. En España, como en otros países, la Ilustración ha
sido estudiada como movimiento ideológico-cultural o como actitud.

59
Como movimiento ideológico-cultural: para la historiografía tradicional del XIX, la
Ilustración rompió con lo español, provocó la ruptura con los valores tradicionales y era
definida como una imitación del modelo francés. Otras corrientes ensalzaban los logros
ilustrados. En el siglo XX, algunos autores negaban la existencia de la Ilustración (Ortega
y Gasset) y otros afirmaban que tan sólo había contado con una minoría selecta
(Marañón). Más pesimistas fueron A. Castro y M. Artola.

En cambio, para Sarrailh, los pensadores españoles del XVIII comulgaron con sus vecinos
extranjeros por su ardiente curiosidad o por su estilo de vida. La España del XVIII fue
receptora de la moda y el pensamiento europeo, pero, también, hubo continuidad con el
pensamiento hispánico de los siglos XVI y XVII. El impulso científico del XVIII hincó
sus raíces en los novatores de fines del XVII, que abrieron camino a la nueva ciencia en
España y a una mentalidad abierta a la crítica de las inercias heredadas y estériles.

También, los ilustrados que ejercían su labor crítica en materia económica encontraron
sus precedentes en los arbitristas del siglo XVII y en los planes de reforma ya esbozados
en el reinado de Carlos II. Influjo exterior e impronta hispánica marcan la actual
consideración de nuestra Ilustración.

Aunque había ideas comunes, lo cierto es que entre los ilustrados españoles había una
diversidad de posturas ideológicas:
– actitudes críticas hacia el Absolutismo Ilustrado,
– aceptación por el principio de utilidad
– o apertura a las nuevas ideas políticas fruto de los nuevos tiempos
Ideas nuevas o matizadas que convivieron en la Península con otras más tradicionales.
Junto a la crítica, la tolerancia, el progreso o el afán didáctico, encontramos el respeto al
legado histórico, la estética sensitiva y barroquizante, las diferentes concepciones
religiosas… (no había un pensamiento homogéneo ilustrado). El espíritu que unió a los
ilustrados españoles, afirma L. M. Enciso, fue el afán por las reformas.

La falta de homogeneidad, ha llevado a los historiadores a definir la Ilustración como


actitud

Los Ilustrados españoles

La Ilustración española fue llevada a cabo por una minoría heterogénea (escritores,
matemáticos, científicos, abogados, médicos, funcionarios, eruditos, naturalistas,
economistas, etc…). Entre ellos, Jovellanos, Campomanes, el padre Feijoo, Mayans,
Olavide, Floridablanca y otros. La ideología de los ilustrados es variada, como su
procedencia social (alto rango, como otras profesiones liberales, clérigos y la mayoría del
ámbito urbano, aunque también con proyección en el ámbito rural)

Algunos autores han hecho una distinción cronológica:


– los precursores de fines del XVII,
– una época de transición, con figuras relevantes como Feijoo y Mayans;
– la etapa de plenitud con Carlos III
– y la última etapa durante el reinado de Carlos IV en la que los ilustrados se muestran
inclinados hacia el liberalismo que aflora a fines de la centuria

Los cauces de difusión y resistencia a la Ilustración

60
La difusión pudo realizarse a través de la Prensa, las Sociedades Económicas, la
Universidad –reformas en el sistema educativo-, las tertulias, los cafés y los salones
privados, entre otros. Por otro lado, los cauces de resistencia estuvieron entre los sectores
que veían peligrar sus privilegios:
– como la alta nobleza o la Iglesia,
– o aquellos que veían peligrar las tradiciones y no veían con buenos ojos los cambios
del nuevo siglo
– Sin embargo, no se puede generalizar y muchos nobles participaron del
pensamiento ilustrado y la Ilustración no tenía por qué caer en la ortodoxia

La España del siglo XVIII: población, economía y sociedad

España inauguraba el siglo XVIII con la nueva dinastía de los Borbones en el trono
(Felipe V). En el terreno científico e intelectual, recibía la experiencia pionera de los
novatores y las nuevas ideas europeas. En el ámbito económico, se dejaba sentir las
consecuencias de una recuperación económica, ya perceptible en los años 80 del XVII.

Y comenzaban las reformas, con los Decretos de Nueva Planta y otras iniciativas que
tendían a la centralización política (los Borbones dieron mayor unidad a los territorios
españoles, pero tuvieron conciencia, también, de la diversidad regional). También, los
ritmos de crecimiento en las regiones y provincias fueron distintos y la periferia adquiere
mayor dinamismo.

La redistribución demográfica

En el siglo XVIII, se observa un cambio de tendencia: Castilla pierde su posición rectora


(estancamiento de la Meseta) y la recuperación de las regiones costeras y periféricas,
según los estudios de los especialistas. En 1700, había en España 8. 000. 000 de habitantes
y en 1787 un total de 10.400.000 habitantes

El avance de la población tuvo varias causas:


– aumento de la producción,
– mejora de los transportes,
– aumento de natalidad y mejora del nivel de vida (matrimonios más
precoces)

A pesar de ello, la mortalidad continuó siendo elevada, según el esquema demográfico de


la edad Moderna. Los progresos en la medicina y la higiene fueron menos visibles.

La España de la Ilustración siguió siendo eminentemente rural, aunque había algunas


ciudades importantes:
• Madrid tenía 160. 000 habitantes
• Barcelona 100. 000
• Sevilla y Valencia cerca de los 100. 000
• Cádiz 70. 000 Granada 50. 000

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Las grandes ciudades de la Meseta perdieron dinamismo y hubo un aumento de población
en las ciudades costeras.

Hubo interrelación entre el campo y la ciudad por la distribución de productos y obras


asistenciales, aunque el motor de la vida política, social y cultural estaba en grandes
ciudades (sólo el 10% de la población total, según datos de A. Domínguez Ortiz).

La economía

- La actividad agraria y ganadera

En torno al 60% de la población, en contra de lo que podía parecer, se dedicaba o estaba


vinculada a la actividad agrícola y ganadera, aunque había una realidad heterogénea:
campesinos pobres, ricos hacendados, arrendatarios o pequeños propietarios,
jornaleros… todo dependía de la propiedad de la tierra y la tecnificación. También, la
productividad de la tierra difería de unas zonas a otras, así como la tecnificación del
campo. Se extendió el cultivo del maíz y de la patata en el norte de España (España
Húmeda).

Se roturaron nuevas tierras (ampliación de la tierra cultivable), aunque no dejó de haber


escasez de tierras, que se manifestó en el aumento de precios de los arriendos y de los
productos agrícolas. La escasez de los medios técnicos hizo que se siguiera dependiendo
del clima para obtener buenas cosechas –repercutía en los precios-. Había otros problemas
de transporte y distribución y en almacenamiento.

Había una tasa legal de grano, pero no se observaba. Las medidas liberalizadoras tampoco
tuvieron éxito –acabaron en carestía y motines-. Las roturaciones ampliaron la superficie
cultivable, pero no mejoró la calidad, ni la cantidad de las cosechas. España era deficitaria
en grano –las provincias costeras tenían un mejor abastecimiento de otras zonas de
Europa-.

Otros cultivos, como la vid, el olivo, los frutales y hortalizas estaban en auge y aumentó
la superficie de regadío. No dejó de haber conflictos con la ganadería transhumante –por
los pastos y terrenos puestos en cultivo- y aumentó la estante. Continuó habiendo
exportación de lana –oveja merina-, desde Segovia, Soria y Cuenca. En la segunda mitad
de siglo aumentaron los puertos pesqueros, especialmente, en Cataluña, Levante,
Andalucía y Galicia. En cuanto a la minería, la Corona explotó las minas de Almadén, y
se registró menor actividad en Riotinto. Se exportaba la hulla asturiana a fines de siglo.

- La industria y servicios

Tuvieron importancia las iniciativas llevadas a cabo por la Corona, con la creación de
Reales Fábricas
– como la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla
– las Fábricas de tejidos de Guadalajara
– Brihuega
– y Talavera
– o la Real Fábrica de Cristales de la Granja

62
El proteccionismo no impidió que hubo pérdidas para la Hacienda. Otro impulso de la
Corona se debió a la creación de una importante flota, gracias a los astilleros de Cádiz, El
Ferrol o Cartagena. En el sector privado, destaca la industria algodonera (Cataluña) o de
la seda (Valencia y Granada) y las ferrerías vascas. Esta incipiente industria no puede
equipararse a la Revolución Industrial que comenzó en Inglaterra a mediados de siglo.

La mayoría de la producción estaba en manos de artesanos, con una estructura gremial


poco eficaz y competente. Por otro lado, había un próspero comercio con Indias. Aunque
el problema comercial español era que exportaba materias primas e importaba productos
manufacturados. En definitiva, la estructura económica española tenía sus limitaciones:
• deficiencia de comunicaciones
• falta de mercado nacional
• escaso nivel técnico
• importación de productos manufacturados
• y exportación de materias primas, entre otros

Cambios y pervivencias sociales: la descomposición de la sociedad estamental

Se mantuvo la jerarquización social, pero el siglo XVIII trajo cambios –necesarios para
crear un sistema social diferente, que triunfaría en la Europa del XIX con el modelo
burgués-. Se van minando los pilares de la sociedad estamental, en un mundo cada vez
más secularizado. En España, la limpieza de sangre se había convertido en signo de status
y condición necesaria para ingresar en el estamento nobiliario, pero tras siglos de unidad
religiosa, el sistema tendió a vaciarse de contenido.

Por otro lado, la Corona otorgó títulos o los vendió para sanear su Hacienda, a la vez que
requería los servicios de grupos medios y letrados para la Administración. Los antiguos
valores medievales de los privilegiados –nacimiento, sentido militar- dejaron de ser
aceptados, para dar cabida a otros, como el mérito, el trabajo y el dinero.

La Corona pretendió reformar el sistema estamental –ennobleciendo a plebeyos para


ganar lealtades-, pero no pretendió derribar el sistema del que formaba parte. También,
se atacaron los privilegios del clero o, al menos, se intentaron reformar los abusos y
expulsó a los jesuitas por motivos políticos. A pesar de los cambios en los estamentos
privilegiados, el esquema general de la sociedad no varió en el XVIII.

La mayoría de la población pagaba tributos y el tercer estado siguió siendo el grupo más
numeroso (con diferencias entre ricos comerciantes, profesionales liberales, artesanos,
campesinos o pobres, vagabundos, mendigos y marginados). Se desarrolla una nueva
mentalidad en torno a la caridad y la beneficencia ligada a las instituciones laicas –no
sólo la Iglesia-. La Monarquía impulsó Hospitales y otras obras asistenciales y la
educación.

Como afirma A. Domínguez Ortiz, a pesar de las limitaciones, “ya en la segunda mitad
del XVIII se detecta en ciertos medios un orgullo del saber, la competencia y la riqueza
y un desprecio hacia el privilegio del nacimiento, de la sangre”. Si los valores
tradicionales seguían vigentes, la incipiente burguesía clamaba por otros nuevos y por
adquirir protagonismo. Además, “existía cierta llaneza y familiaridad entre las clases que
llamaba la atención a los extranjeros”. Tanto los municipios –el poder local-, como el

63
régimen señorial y el Ejército sufrieron cambios, que influirían en los cambios hacia la
sociedad contemporánea

El panorama internacional en la España del XVIII

El Absolutismo Ilustrado y la Monarquía

El Estado del siglo XVIII –en la edad Moderna- no puede confundirse con el Estado del
XIX –se separa la función pública y la privada-. En el siglo XVIII continúa habiendo una
visión patrimonial de bienes y territorios por parte de la Corona y una concepción del
poder político distinto a la etapa posterior –edad Contemporánea- por la concentración de
poderes –ejecutivo, legislativo y judicial- en el Rey.

No obstante, la Administración se racionaliza y amplía la burocracia y el funcionariado.


La corte es residencia del Monarca y sede del aparato administrativo. Corte del XVIII:
Feliciano Barrios y C. Gómez- Centurión.

En el siglo XVIII la política sobre la corte fue:


– Control del gasto
– Intento de supresión de la Casa de Castilla
– Reducción del número de oficios
– Reformar la Casa: rodear al monarca de quienes le habían apoyado en la
Guerra de Sucesión y relegar a los franceses que llegaban con él
– También, control de las mercedes que se daban desde la Cámara
– Fusión de ambas Casas (Borgoña y Castilla)

Reformas en 1718 con Alberoni

Unión de las tres Casas que había en la práctica: Castilla, Borgoña y los franceses. Con
Luis I se fomentó la Casa de Castilla, pero se volvió a la situación anterior cuando volvió
al trono Felipe V. En 1739, nueva reforma:
– Control del gasto
– Racionalización de la estructura y organización de las Casas Reales
– Reforma de la Cámara y el control de mercedes que salían de ella
– No resultó, pero puso los pilares para un gobierno centralizado (monarquía
unificada)

Reforma de 1749:

La más profunda, por obra del marqués de la Ensenada


• Racionalización de salarios (salario único y promoción por mérito)
• Control del gasto de la despensa (nuevos cargos en la gestión de la Casa)
• Reducción de oficios que no tenían cometido (se suprime la Casa de
Castilla y la de Borgoña y se crea la Casa del Rey)
– Separación entre gobierno y servicio

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– El servicio/ oficios pierde el papel político a favor de las
Secretarías (Secretaría de Estado)
– Los oficios mantuvieron el prestigio de servir al Rey

Carlos III continúa como en tiempos de Felipe V (Reforma de 1761) y Carlos IV


(influencia y protagonismo de Godoy). En el siglo XVIII, la Monarquía se confunde con
el “Estado” y tiene como finalidad, según la mentalidad ilustrada, procurar el bien común
y la fidelidad de los súbditos. El monarca ilustrado no es un tirano –de ahí que la
historiografía hable de Absolutismo Ilustrado, mejor que Despotismo- y su poder está
limitado por leyes morales. Además, existen otras instituciones; Cortes, poder señorial,
la Iglesia, poderes locales, gremios.

Teóricamente, se trata de un poder Absoluto. Según B. González Alonso, “el monarca es


el titular y depositario exclusivo del poder del Estado” y la Monarquía “se halla por
encima del Derecho y no está sujeta a limitaciones o controles jurídicos
institucionalizados que la coarten”. “El siglo XVIII coincide precisamente con la
culminación del Absolutismo”
– Importancia de las redes clientelares
– Ascenso de grupos medios en la burocracia gracias a la Corona
– Reformas en la Casa del rey (unificación de las Casas, promoción por el
mérito, separación de servicio y gobierno) –progresiva separación de lo
público y privado-
– Auge de los Secretarios

Parece una contradicción el binomio Absolutismo-Ilustración, pero la realidad es que


hubo en toda Europa monarcas ilustrados que llevaron a cabo reformas en todos los
ámbitos e imbuidos de las ideas de los nuevos tiempos. Además, como en el caso español,
los ilustrados, aunque algunos de ellos críticos, formaron parte activa de los programas
ilustrados de la Monarquía para llevar a cabo la transformación de la sociedad que tanto
ansiaban.

Por otra parte, el Estado-la Monarquía crece y tiene una mayor presencia en la sociedad.
La centralización y la unidad jurídica y administrativa fue uno de los objetivos de los
Borbones, según B. González Alonso.

La política interna de los Borbones: Crisis y reformismo en la España del XVIII

- La corte como institución: el reformismo

Algunas de las más importantes reformas cambiaron la estructura de la Administración


central, territorial y local española, además de otras iniciativas en el ejército y la marina,
la industria y la economía, la sociedad y la cultura. Los Decretos de Nueva Planta
transformarían el “Estado” tras la Guerra de Sucesión. La Corona de Aragón desapareció
como tal y las regiones perdieron sus instituciones públicas, como en Cataluña, Aragón,
Valencia y Mallorca –aunque algunas de ellas mantuvieron el ordenamiento privado-.

Otras, como Navarra y las Provincias vascas conservaron sus regímenes particulares –se
mantuvieron fieles a Felipe V-. El “Estado” tendió a la centralización y racionalización

65
administrativa y territorial –sin perder la conciencia de la diversidad regional española,
como han apuntado algunos autores-.

La Administración central borbónica se transforma y los asuntos se dividen por materias:


• Justicia
• Gobierno
• Hacienda
• Guerra
• Estado

El antiguo sistema polisinodial de los Austrias –Consejos- se reforma y pierden


atribuciones y competencias a favor de las Secretarías de Despacho. Desaparecen
Consejos territoriales –Flandes, Italia, Aragón- y se reforman otros –Estado, Castilla,
Indias, Hacienda y Guerra-.

También continuaría el sistema de Juntas –permanentes o específicas- con novedades, se


crean algunas de carácter innovador:
• como la de Correo y Postas
• la Junta General de Comercio
• y la de Sanidad

Las nuevas Secretarías se desglosan de aquella originaria Secretaría del Despacho


Universal (1621), que se fragmenta a partir de 1705.

En 1721, se establecen cinco Secretarías:


– Guerra – Justicia y Gobierno
– Marina e Indias político
– Estado – Hacienda
Habría fluctuaciones en el número, según la época (de cinco a siete), pero prevalece el
sistema de cinco Secretarías
– Estado – Gracia y Justicia
– Marina – Hacienda
– Guerra
El Secretario de Estado adquiere preeminencia sobre los demás. Las Secretarías serían,
en realidad, “incipientes ministerios”. La Junta Suprema de Estado –reunión de los
Secretarios para coordinar los diversos asuntos- se creó en 1787 –fue creada por
Floridablanca- y es el germen de los actuales ministerios, según los estudios de J. A.
Escudero y P. Molas, entre otros.

La Junta se suprimió en 1792 y volvió a cobrar importancia el Consejo de Estado –hasta


entonces relegado a un carácter honorífico- y los Secretarios de Estado se incluyeron en
él. Las reformas calaron, ya que el Consejo de Ministros cobraría forma en el siglo XIX
y la presidencia perteneció al Secretario de Estado.

En la Administración territorial destaca la figura del Intendente. Los Decretos de Nueva


Planta suprimen los órganos correspondientes a la Corona de Aragón. Inicialmente, se
reorganizan los corregimientos y se introdujeron en la Corona de Aragón, pero sus
competencias debían ser ampliadas. Así nació la Intendencia en 1711
– en 1718 se dota de Ordenanzas a la institución –materia de justicia,
gobierno, hacienda y guerra-

66
– En 1749 recibirían nuevas Ordenanzas

Por otro lado, decae el sistema municipal, que se introduce en la órbita estatal y se
intensifica el centralismo. El régimen municipal castellano se exporta a la Corona de
Aragón.

La administración y el gobierno del municipio corresponde al Ayuntamiento y éste estaba


compuesto por regidores y el corregidor. La labor del intendente chocaría con la del
corregidor, especialmente en materia económica

Carlos III puso en vigencia la figura del Procurador Síndico personero y del Diputado del
común para romper o cortar con el poder de las aristocracias locales e introducir cargos
por elección popular. Reforma de los municipios:
• Entrada a otros grupos sociales (comerciantes, artesanos)
• Romper monopolios
• Evitar la corrupción
• Control y conocimiento de las poblaciones urbanas
– Alcaldes de barrio
– serenos

- El reformismo de Felipe V

La Guerra de Sucesión

Las primeras medidas reformistas de Felipe V estuvieron condicionadas por la Guerra de


Sucesión (La Gran Alianza declaró la guerra a España en 1702):
– reforma del ejército, la marina, la hacienda
– y del aparato político-administrativo -abolición de los fueros de Valencia y Aragón
en 1707 y creación de un Consejo de Despacho o Gabinete como órgano consultivo
de gobierno con personas de la confianza regia-
– Inglaterra, Holanda y Austria (1701) y, más tarde, Saboya y Portugal (1703)
– Candidatos: archiduque Carlos, hijo de Leopoldo I y Leonor de Neoburgo –
hermana de Mariana de Neoburgo- y Felipe V, nieto de Luis XIV
– El primer candidato había muerto en 1699 y era José Fernando de Baviera, nieto de
Leopoldo I y Margarita de Austria, hermana de Carlos II)

En esta primera etapa, fue más visible el influjo francés en la corte y el intervencionismo
de Luis XIV, con ministros como:
– Orry
– Amelot
– y la Princesa de los Ursinos –camarera mayor de la Reina, María Luisa Gabriela de
Saboya-

El nuevo responsable de las finanzas, el francés Jean Orry, enviado por Luis XIV, trató
de recaudar fondos para la guerra, incluso a costa de los privilegios y tradiciones
españolas
– Las medidas pretendían centralizar la recaudación de impuestos y recuperar los
derechos y bienes enajenados a la Corona
– Cataluña y otras regiones forales se opusieron a las iniciativas de Orry

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Otra cuestión importante fue la reforma del ejército:
– con la movilización general de la población española (1703)
– renovación de mandos –con generales franceses-
– se extendió el alistamiento al conjunto de la población –se reclutaba un hombre por
cada cien vecinos-
– se sustituyeron los tercios por los regimientos
– se favoreció la incorporación de extranjeros
– se renovó el armamento –el mosquete, arcabuz y pica fueron sustituidos por el fusil
y la bayoneta

Las reformas, no obstante, se acometieron con lentitud y Felipe V pidió ayuda a Luis
XIV, que envió ayuda armada (veinte batallones de infantería y seis regimientos de
caballería al mando del Duque de Berwick y, depués, del mariscal de Tessé).

Inglaterra, Holanda, Austria, más tarde Portugal y Saboya formaron la Gran Alianza –a
favor del archiduque Carlos de Austria-. Y en España, el apoyo a Felipe V no fue
unánime, especialmente Cataluña se mostró reacia a los Borbones por el centralismo
francés y, también, Valencia y Aragón –apoyaron al archiduque Carlos-. Las escaramuzas
de la guerra se llevaron a cabo en casi toda la geografía peninsular, en Galicia, Portugal,
Extremadura, Cataluña, Gibraltar, Málaga, Valencia, Castilla y Murcia y en Europa.

La guerra se realizó tanto por mar –batallas navales-, como en tierra –ejército reformado
y tropas francesas-. Primera ofensiva de los aliados en Portugal, Cádiz, Gibraltar,
Portugal– Extremadura, Málaga y Cataluña. En 1705 apoyo a los aliados y victorias en
Cataluña (Barcelona) y Valencia.

El año de 1706 fue de triunfo para los aliados, con el apoyo de varias regiones españolas
a su causa y la conquista de Madrid. Felipe V fracasa en recuperar Barcelona, Aragón
sublevado contra las tropas borbónicas, se produce el triunfo aliando en Ciudad Rodrigo
y Salamanca y las tropas aliadas entran en Madrid (1706) y Zaragoza.

Sin embargo, la ofensiva francesa recuperó posiciones -reacción de las tropas borbónicas.
Se recupera Madrid en el mismo año (1706). En 1707 se libraba la batalla de Almansa
con el triunfo para el ejército hispano-francés. Se recuperaron Levante, Aragón, Cataluña
–Lérida- se rindió en noviembre de 1707- y Ciudad Rodrigo. La actitud de los reinos
forales levantinos hizo que Felipe V aboliera los fueros en junio de 1707. A partir de
entonces, la lucha de las regiones forales fue más encarnizada, porque sabían que con el
monarca francés introduciría en la Península el centralismo.

El artífice de estas reformas fue Michel-Jean Amelot, hombre de gran experiencia


diplomática y entre sus colaboradores se contaba Melchor de Macanaz y Orry –de mayo
de 1705 a 1706- luchó contra la corrupción y exigió con firmeza las contribuciones-. La
contienda continuó en territorio italiano –con la derrota hispano-francesa en Sicilia y
Cerdeña-. Y los aliados conquistaron Menorca (1708).

El año de 1709 fue de una profunda crisis:


– En Francia, las malas cosechas habían provocado carestía
– los aliados entorpecían la importación de cereales
– y se sumaban las últimas derrotas
– Luis XIV intentó negociar la paz a costa de concesiones territoriales

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También, España sufrió una crisis de carestía. Otros triunfos en el frente europeo: defensa
del Franco Condado y defensa en el norte de Italia frente a tropas austro-saboyanas. Pero
no hubo acuerdos y continuó la guerra, aunque muchas tropas francesas en territorio
español se retiraron y dejaron tan sólo guarniciones. Todo ello provocó el deterioro de las
relaciones hispano-francesas.

En el plano interno, hubo remodelaciones en el equipo de gobierno: el embajador Amelot


fue sustituido por Juan Dionisio de Blécourt y se nombró a Medinaceli como Secretario
de Estado –más tarde dimitió acusado de traición- y Bedmar de Guerra. Otros fueron
nombrados para puestos militares, como el marqués de Villarias.

En este periodo -1710 a 1712-, se llevaron a cabo las reformas:


– de marina
– hacienda
– la implantación del sistema de intendentes
– y se tomaron medidas para reactivar la industria nacional

Ya, a partir de 1710, en el plano internacional, se buscó la paz ventajosa. La guerra


continuaba en Europa, -el cambio del gobierno inglés (los tories frente a los whigs)
favorecía la paz- y en España –el frente en Aragón y Cataluña-. La Corte se traslada a
Valladolid y el pretendiente austriaco entra en Madrid, aunque es recibido con frialdad
(1710). Luis XIV decidió intervenir de nuevo y ayudar a Felipe V en la contienda.

El juego de fuerzas parecía cambiar. El archiduque Carlos se dirigió a Zaragoza y


Barcelona, mientras cubrían su retirada, y Felipe V regresó a Madrid. La batalla de
Brihuega fue favorable a las tropas hispano-francesas y la batalla de Villaviciosa “tuvo
efectos concluyentes”. Decidió la Guerra de Sucesión, aunque hubo dos años más de
lucha residual –Cataluña-. Los tratados de Utrecht (1713) y Rastadt (1714) sellaron la paz

Felipe V era reconocido Rey de España, pero se perdían territorios –Gibraltar, Menorca,
Italia y los Países Bajos-. Durante gran parte de su reinado, se actuó en dos direcciones:
– el revisionismo en la política internacional para recuperar los territorios,
especialmente Italia, en gran parte por la iniciativa de la Reina Isabel de Farnesio,
– y las reformas internas en la Península

De 1713 a 1714, se dió un nuevo impulso a las reformas –Orry, Macanaz- en la


administración:
– con la reforma de los Consejos de Castilla, Hacienda, Órdenes e Indias
– y la nueva organización ministerial con la creación de cuatro Secretarías de
Despacho

En 1714, la muerte de la reina Maria Luisa Gabriela de Saboya iba a traer cambios,
también, en el orden político.

- Época de revisionismo

Felipe V contrae nuevo matrimonio con Isabel de Farnesio, que buscará en Italia un
destino para sus hijos –los herederos serían Luis I y Fernando VI, hijos de Felipe V y su
primera mujer, aunque, posteriormente, reinaría Carlos III, hijo de Felipe V e Isabel-.

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Felipe V era un hombre melancólico, de humor sombrío y cambiante, se ha escrito, y la
muerte de María Luisa le sumió en una gran tristeza. Aun así, el mismo año contraía
matrimonio con Isabel de Farnesio y habría cambios en la corte con la caída en desgracia
de la Princesa de los Ursinos. El juicio de los historiadores es diverso:
– Isabel es descrita como astuta, intrigante, interesada, inteligente,
apasionada y culta
– Muchos opinan que controló la voluntad de Felipe V

La influencia francesa de Orry, Amelot o la princesa de los Ursinos era sustituida por el
círculo de poder italiano, con Giulio Alberoni –nacido en Piacenza en 1664 e hijo de un
modesto jardinero. Hizo carrera eclesiástica gracias a la protección del arzobispo de
Piacenza y, gracias a él, viajó a Roma, donde mejoró su formación intelectual y conoció
y acompañó al comisionado del duque de Parma, cardenal Roncovieri, en sus
negociaciones. También, obtuvo el favor del general francés, el duque de Vendôme, y
estuvo con él en Francia, Flandes y España. A su muerte, conoció a Luis XIV y fue
introducido en la corte española. Gracias a la princesa de los Ursinos, fue nombrado
agente para los negocios del duque de Parma en Madrid e intervino en asuntos políticos
sobre Italia-.

En 1716, pasó a un primer plano en la política española ganándose el apoyo de la Reina


y subordinando las reformas internas a liberar Italia del poder austriaco. De 1715 a 1719,
se llevaron a cabo las reformas de Alberoni en tres planos importantes:
– la administración
– las finanzas
– y el ejército

Primero, relegó a los Consejos a favor de los departamentos ministeriales –se redujeron
a tres las Secretarías, pero les dio mayores competencias frente a los Consejos-, estimuló
la Administración rodeándose de personas destacadas –como José Patiño- y vigiló la
ejecución de las decisiones y obtuvo, en pocos meses, grandes resultados.

Se reorganizaron las finanzas:


– se escogieron administradores competentes y eficaces
– aumentó la recaudación de impuestos
– y se estudió una reforma fiscal –para hacerlo menos gravoso y justo-
– se reanimó el comercio –libertad aduanera en el interior del país-
– y se racionalizó el tráfico de Indias

También, la marina fue objeto de sus reformas:


– se compraron navíos –traídos de Génova- y se construyeron otros
– Y mejoró los puertos de Cádiz y el Ferrol
– También, mejoró el almacenamiento de materiales –sin comprarlo al
extranjero-

En la mente de Alberoni también estaba llevó a cabo la reforma de las tropas –despedir
soldados extranjeros- y crear un ejército permanente –en 1718 contaba con 70. 000
hombres-. Se reorganizó la artillería, con doscientas piezas nuevas y se hicieron nuevas
fortificaciones en Barcelona. Sin embargo, en 1719, la situación exterior desencadenó su
destitución

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España y Europa: los problemas italianos
– Unión de Francia y España frente a los intereses de Inglaterra en América
(dinástica y estratégica)
– Peligro inglés post-Utrecht:
• Reivindicación de Gibraltar y Menorca
• Restablecimiento del poder español en Italia
• Amenaza de los territorios de las Indias
– Usurpaciones territoriales
– contrabando

Carlos VI de Austria no aceptó bien no acceder al trono español y todavía no había


reconocido a Felipe V como Rey de España
• No reconocía a Felipe V
• Adquisición del Milanesado, Mantua, Nápoles y Cerdeña y aspiraba a Sicilia (en
manos de Saboya)
• Tenía en contra a España, Saboya y Parma
Intereses de Felipe V e Isabel de Farnesio:
• Librar a Italia de la influencia austriaca
• Potenciar la dinastía Farnesio en Parma

A partir de 1716 (nace Carlos III), la Reina se centró en obtener Parma y Toscana para
sus hijos, merced a sus derechos dinásticos

Propósitos: nueva alianza con Inglaterra


» Tratado de 14 de diciembre de 1715
» A pesar de las ventajas comerciales, Inglaterra firmó otro tratado (Tratado de
Westminster) con el emperador en mayo de 1716
» Nuevo tratado español con Inglaterra (25 de mayo de 1716) con concesiones
comerciales en Indias

Felipe V no se llevaba bien con el regente de Francia, el duque de Orleans


» Franceses contrarios a la política de Alberoni y se acercan a Inglaterra
» Acuerdos Francia- Inglaterra (9 de octubre y 28 de noviembre de 1716) y con
Holanda (11 de enero de 1717)

Alberoni buscó el acercamiento al Papa que podía proporcionar un contacto con Austria.
Pero Inglaterra proponía reconocer los Países Bajos y el Milanesado y Nápoles y Sicilia
(canje de Cerdeña) a Carlos VI y España en Parma y Plasencia: para Alberoni y los Reyes
insuficiente. Otros planes: conquista de Cerdeña (1717) con éxito y se mantendría 3 años.

En 1718, Alberoni pretende la conquista de Sicilia:


• Desembarco de los españoles en Sicilia y se apoderaron de Palermo, Trápani,
Catania
• Oposición naval inglesa y de las potencias defensoras de Utrecht
• Firma de alianza con Inglaterra, Holanda, el emperador y Francia
• Intervención de Francia en Guipúzcoa, Pasajes, Fuenterrabía y San Sebastián
(1719) y otras ofensivas anglo-francesas en las costas del norte
• Derrotas en el interior de Sicilia frente a los españoles

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• “En 1719 todos culpaban a la ambición del cardenal de los desastres ocasionados.
Las intrigas interiores y las presiones exteriores acabaron provocando la caída de
Alberoni” (L. M. Enciso)
– Se evacúa Cerdeña y Sicilia (Cerdeña se cedería a Saboya)

El marqués de Grimaldo continuó las reformas:


– en 1721 aumentó a cinco las Secretarías
– y terminó de consolidar el régimen ministerial
– Se mantuvo la política internacional para recobrar los territorios italianos
reivindicando la soberanía sobre Cerdeña y la devolución de Gibraltar y Menorca
(1720)
• Aproximación a la Cuádruple Alianza
• Francia intercede por la devolución de Gibraltar
• Se pide la renuncia de Felipe V al trono de Francia
• Se pedía a Carlos VI que abandonara sus pretensiones sobre el trono español
– Búsqueda de la solución a través de un Congreso reunido en Cambrai
(1720-1724)
España quería el reconocimiento de Toscana, Parma y Plasencia y Carlos VI solo
aceptaría si se reconocieran como feudos del imperio. Se promovieron matrimonios
hispano-franceses (1722):
– Luis de Borbón con Luisa Isabel de Orleans
– Luis XV con María Ana Victoria (no llegó a efectuarse)

En 1724, Felipe V abdicó en su hijo Luis I, que moriría tan sólo unos meses después (31
de agosto de 1724). En 1725 y 1726, es nombrado Secretario de Estado y de Despacho y
de Guerra, Marina e Indias, Johan Willen Ripperdá, que actuaría como un Primer
Ministro. Nacido en Groninga, en 1680, tenía ascendencia española, se educó en colonia
con los jesuitas, pero se hizo protestante para participar en política en su país. Participó
en la Guerra de Sucesión y fue enviado como diplomático a España. Volvió al catolicismo
y colaboró con Alberoni en las reformas económicas y dirigió la Real Fábrica de paños
de Guadalajara e intrigó contra su protector Alberoni. Su ascensión se produjo ante la
impaciencia de la Reina ya que no se resolvía nada por el Congreso de Cambrai y ante la
remisión de la infanta María Ana por el regente francés. Ambicioso e intrigante para la
historiografía

Su gestión se reduciría a la política exterior, llena de intrigas, que le valieron su cese y el


encarcelamiento en el Alcázar de Segovia, de donde lograría escapar para morir años
después en África
– Fomentó la negociación con Austria
– Tratado de Viena (1725) –no tan favorable a España-
– Carlos VI y Felipe V se reconocían como reyes con sus herencias
• Cesión de los territorios a Carlos VI de Italia y PPBB
• Concesión a Carlos de Toscana, Parma y Plasencia como feudos
imperiales
• Otras ventajas comerciales y ayuda a España para recuperar
Gibraltar

Pero provocó la reacción internacional (Inglaterra, Francia, Prusia y Holanda). Y los


acuerdos eran poco realistas (ventajas comerciales, matrimonios austriacos, devolución
de Menorca y Gibraltar), además de otras maniobras para acercarse a Francia.

75
Tras el cese de Ripperdá, José Patiño –llegó a España acompañando a Felipe V y había
ocupado cargos en la administración, en Consejos e Intendencias- fue puesto al frente de
la Secretaría de Marina e Indias y de Hacienda. En 1730, también era titular de Guerra y,
en 1734, de Estado –por la muerte de Orendayn-. En 1729 se establecen los matrimonios
entre el futuro Fernando VI y Bárbara de Braganza y María Ana Victoria con el príncipe
de Brasil, futuro José I de Portugal. Los Reyes se trasladaron a Andalucía de 1729 a 1733.

Su idea primordial, con todo, fue “la reconstrucción nacional de todos los órdenes,
conforme a un plan unitario y a la actuación exterior al servicio del progreso del país”
– Personas competentes en la administración
– Hacer compatible la necesidad de reformas internas con las necesidades cortesanas
y la proyección militar

Dentro de este plan, Patiño daba gran importancia a las Indias –debía contribuir a la
prosperidad económica de la metrópoli y aportar rentas a la Corona-. Intentó recuperar
aquellos mercados que estaban en manos extranjeras –algo que ya había iniciado cuando
fue presidente de la Casa de Contratación-.

Entre sus medidas: aumentar los aranceles en el puerto de Cádiz e incremento de


impuestos para los comerciantes en los impuestos que gravaban las mercancías
importadas de Indias. Estimuló la industria nacional con la adopción de medidas
proteccionistas. Y reconstruyó la marina –sentó las bases de una futura potencia naval- y
el ejército –dio ordenanzas a la infantería, caballería y regimientos-. Y, por último, dio
celeridad al régimen ministerial.

A partir de 1736, y tras la muerte de Patiño, las reformas continuarían, aunque la política
exterior volvió a cobrar protagonismo –primero la guerra con Inglaterra en el Atlántico
y, después, la guerra de sucesión austriaca-. De ahí que el principal objetivo de sus
sucesores –Iturralde, de la Cuadra y Verdes Montenegro- fuera el de obtener recursos
para la guerra y aumentar la presión fiscal.

Ámbito internacional en la época de Patiño: se reconoció a Carlos como Rey de Nápoles


y Sicilia (1734) en el marco de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733-1738). Primer
pacto de Familia para actuar conjuntamente en la cuestión polaca frente al candidato
austriaco (Leszynski frente a Augusto III de Sajonia).

Francia y España se opusieron a Austria, Prusia y Rusia en la cuestión polaca. Carlos se


puso al frente del ejército en 1734 para ocupar Nápoles –abrió un nuevo frente a Austria-
y en mayo era proclamado Rey y se ocupó Sicilia también. Francia era derrotada y se
admitió al candidato imperial. La victoria de Nápoles se compensó con la pérdida de
Toscana, Parma y Plasencia y el reino de las Dos Sicilias se mantendría separado de la
Corona española.

Tratado de Viena (1738) entre Austria y Francia que se hizo a espaldas de España y
concitó la oposición a Patiño, que murió en 1736
– Cesión de Lorena a Leszynski y de Toscana a Francisco Esteban, duque
de Lorena (preliminares de 1735)
– Matrimonio de Carlos III y María Amalia de Sajonia

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Como balance del gobierno de Patiño, historiadores opinan que fue un buen político y
trató de conseguir objetivos concretos. Los cuantiosos gastos militares y los problemas
externos, además de las intrigas internas ensombrecieron los últimos años de su gobierno
– Presión inglesa frente a sus reformas
– Antigua aristocracia marginada
– “partido portugués”

Campillo y Ensenada serían los nuevos protagonistas de las reformas. Campillo –en 1741
accedió a las Secretarías de Hacienda, Guerra, Marina e Indias, aunque murió de forma
temprana en 1743-
– El programa de su política fiscal viene recogido en sus obras: opinaba que España
tenía carencias en agricultura, manufacturas, obras públicas y población
– Entre sus iniciativas, está la administración directa de la Hacienda real sobre las
rentas generales y las rentas provinciales, que aumentó la recaudación en Castilla
hasta un 40%
– Tuvo gran interés en el comercio de Indias y fomentó la creación de Compañías de
Comercio
– Se cambió el sistema de flotas y galeones para el comercio de América por el de
registros, que aumentó el trasiego de barcos –aumentó una media de 30 barcos a 47
al año- y se abrieron nuevas rutas –se llegaba directamente a Buenos Aires, Chile y
Perú.

El marqués de la Ensenada –con una larga carrera política- introdujo novedades en las
reformas de Campillo y optó por volver al sistema de flotas para el comercio con Indias.
Intentaría implantar la contribución única. Continuó con la misma política en cuanto a las
Compañías de Comercio y la supresión de arrendamientos de las rentas reales. La guerra
mantendría la necesidad de obtener más recursos, pero, también, se pudieron llevar a cabo
las reformas en tiempo de paz.

En el ámbito internacional, en los últimos años del reinado de Felipe V, se desencadenó


la Guerra de Sucesión austriaca
– Renovación en el gobierno como hemos visto con Campillo y Ensenada y reformas
económicas y preocupación por Italia
– Conflicto con Inglaterra (1739) por los intereses comerciales en América y
acercamiento a Francia
– En 1740 murió Carlos VI
– Inglaterra apoyó a María Teresa (Austria e Inglaterra)
– Francia y España a otro candidato, Carlos de Baviera (España por los intereses en
Italia)
– Firma del Segundo Pacto de Familia (1743) de España con Francia
– Felipe V murió en 1746 sin éxitos definitivos en Italia

Tratado de Aquisgrán (1748)


• Reconocimiento de Carlos al trono de las dos Sicilias
• Reconocimiento de Felipe a los ducados de Parma y Plasencia
• Trono austriaco María Teresa casada con Francisco I, duque de Lorena y Gran
Duque de Toscana
• Reconocimiento de Silesia a Prusia
• Inglaterra mantiene el equilibrio europeo

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• Austria no pierde tanto
• Francia mantiene su predominio
• España se consolida en algunos territorios de Italia y ventajas comerciales en
Indias frente a Inglaterra
• Auge de Prusia

- Las reformas y neutralidad de Fernando VI (1746-1759)

Es una etapa de transición entre el prerreformismo de Felipe V (1700-1746) y el


reformismo de Carlos III. Fernando VII reinó en la Península de 1746 a 1759.

Son años de neutralidad y pacifismo, que permitirán la labor de reconstrucción interna


- Necesaria para mejorar la economía y el ejército y la marina
- Neutralidad para fortalecer a España/ defensa
- Evitar dependencia de Francia o Inglaterra
- Mantener el comercio colonial frente a los intereses de otras potencias
- Inglaterra, Portugal (colonia de Sacramento)- límites de territorios (solución en
1761)

La política de progreso –de Alberoni o Patiño- se desarrollará con mayor libertad. Los
Reyes, Fernando VI y Bárbara de Braganza, hicieron de la paz y la neutralidad el principal
objetivo de su política. Algunos autores opinan –hoy se revisa- que tuvieron escasa
intención y un carácter indolente y que dejaron en manos de políticos ya experimentados
durante el periodo anterior para llevar a cabo la labor de gobierno

Fernando VI era distinto a su padre y delegó más el gobierno en ministros. Bárbara de


Braganza influyó en su marido, pero no tanto como Isabel de Farnesio. Con ellos,
desapareció la influencia extranjera. Se compensó a la aristocracia con el nombramiento
de Carvajal (mayor inclinación a Inglaterra por la reina).

Época de paz y reformas. Se restaura la vida de corte, que había decaído en los últimos
tiempos (Farinelli y el impulso de la cultura a través de la Real Academia de San
Fernando). Se alejó de la corte a Isabel de Farnesio.

Fernando VI comenzó su reinado con hombres del reinado anterior, como el marqués de
Villadarias, que sería sustituido por José de Carvajal, y el marqués de la Ensenada. Se
cambió al confesor real por el padre Rávago, jesuita y amigo de Carvajal. Prevalecía, de
esta forma, el “partido español”. Para la aristocracia, Carvajal y Ensenada les eran
favorables, pero no controlaron las decisiones de gobierno. Había entendimiento entre
Carvajal y Ensenada
– Dualismo que favoreció las negociaciones en el exterior
– Hacían una política complementaria
– Eran personalidades muy distintas

Ensenada fue el verdadero artífice de las reformas, que expuso en numerosos escritos
elevados al Rey. Creyó oportuno descargar la hacienda suprimiendo duplicidad de
sueldos en la Casa y Caballerizas del Rey y en tribunales y Consejos. Las rentas fueron
administradas directamente por la hacienda (1749)
– Control de los funcionarios

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– Menor posibilidad de negociar con la administración

Pretendía aumentar los ingresos, sin una mayor presión fiscal y eliminando algunos
(alcabalas, cientos, millones) por una contribución única en uno de los planes más
ambiciosos (reforma fiscal de contribución única de Castilla, para el que se elaboró el
Catastro) -1749-
– Proporcional a la renta y tierras
– Se unificarían impuestos, la única contribución sería proporcional a la
riqueza y no estarían exentos los privilegiados
– Paralizado por la oposición de la nobleza terrateniente

Otras medidas en la administración y hacienda fueron la supresión del servicio y


montazgo, la extinción del Consejo de Cruzada y la creación del Real Giro –para
transferencias de la Corona a particulares-
– La hacienda gestionaba la salida de dinero de España y el pago de
operaciones al extranjero
– Beneficios para la administración y redujo el negocio para los financieros
privados

También, expondría planes de reforma para el comercio de Indias –creación de


Compañías privilegiadas de comercio- y la marina –uno de sus logros más importantes-
y el ejército –tan sólo era necesario introducir reformas en la caballería. Impulso a las
Fábricas reales
– Fábrica de Tabacos de Sevilla
– Fábrica de sedas de Talavera
– Paños de Brihuega y de San Fernando

Mejora del transporte y el comercio (Junta de Comercio, dirigida por Carvajal). Se logró
el establecimiento definitivo de intendentes en España por la Ordenanza del 13 de octubre
de 1749. Concordato con la santa sede (1753)
– Poder patronato del rey
En 1754, Ensenada fue cesado por cuestiones de política exterior y Carvajal murió el
mismo año (retiro de la corte de Ensenada –no veía bien la influencia inglesa, frente a la
visión de Wall-. También, salió de la corte el confesor). Tomó el relevo Wall, con escasa
coherencia y debilidad interna y continuidad de la neutralidad en el exterior
– Ascenso de los antiguos protegidos de Ensenada:
• Cambios en la política económica (privatización de fábricas reales), aunque se
mantuvo la política proteccionista y de exenciones fiscales
• Freno al proyecto de contribución única
• Freno al plan de renovación de la marina
• Las relaciones con Inglaterra no mejoraron, a pesar de la postura de Wall
(contrabando)

Inicio de la Guerra de los Siete Años (1756-1763), España se mantuvo neutral hasta 1761
(firma del Tercer Pacto de Familia, ya en el reinado de Carlos III). En 1758 murió
Bárbara de Braganza y tristeza del Rey, que murió en 1759.

- Carlos III y el apogeo de las reformas

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Carlos III (1759-1788) accedió al trono después de ser rey de Nápoles. Se casó con María
Amalia de Sajonia, que murió poco después de su llegada a la Corte de Madrid. Con
Carlos III hubo un clima de mayor entendimiento con las antiguas regiones de la Corona
de Aragón, se atendieron las necesidades de la economía catalana y la burguesía mercantil
saldría beneficiada, en opinión de un autor

Para los historiadores, fue un rey austero, tanto en su vida privada, como en el ejercicio
de su soberanía y gobernó para el bienestar común y la felicidad de los súbditos, según el
programa ilustrado. Fue el verdadero monarca ilustrado, que dio empuje y vigor a las
reformas, en la educación, la economía, las artes, las letras, las ciencias y las obras
públicas.
Afirma A. Domínguez Ortiz: “con ventaja considerable fue el mejor de nuestros
soberanos del XVIII; el más informado de los asuntos públicos, el más reservado e
independiente en sus resoluciones, el más consciente de sus deberes como cabeza y jefe
supremo del Estado”.

A lo largo de su reinado, la atención al gobierno, a su familia y el ejercicio de la caza


fueron las actividades a las que se dedicaría el monarca. Inicio y gobierno en Italia:
– Nació en Madrid el 20 de enero de 1716
– Educación en España (Historia, idiomas, música, aritmética, latín)
– Le gustaba la caza
– Su ayo: conde de Santiesteban
– Su ama: marquesa de Montehermoso, “que le crió con total entrega y a la que Carlos
guardó un entrañable afecto” (V. Palacio Atard)
– Se pensó en matrimonios franceses y asutriacos –finalmente, se casó con María
Amalia de Sajonia, en 1738-, que tuvo interés político y fue un matrimonio
armonioso

Lucha de Isabel de Farnesio por su herencia en Italia (Toscana, Parma, Piacenza,


Guastalla y Toscana). Carlos va a Italia para recibir los ducados de Parma y Piacenza y
visitar al Gran Duque de Toscana (1732) y aprovecha la firma del Primer Pacto de
Familia (1733) para ir con sus tropas hacia Nápoles y tomar el reino.

Felipe V nombró a sus consejeros:


• Príncipe Corsini: caballerizo mayor
• Conde de Santiestebam del Puerto (luego duque): plenipotenciario en Italia del rey
de España (había sido ayo de Carlos III
• El duque de Turson: sumiller de corps
• Lelio Caraffa: capitán de la guardia de corps
• José de Losada (luego duque): gentilhombre de Cámara
• Tanucci: consejero
Carlos VII de Nápoles y Sicilia (1734- 1735), corroborado Paz de Viena (1738) y Paz de
Aquisgrán (1748). En Nápoles, su antiguo preceptor y ayo, Manuel de Benavides, conde
de Santiesteban, organizó la corte y puso en marcha el gobierno. El marqués de
Montealegre se hizo cargo del al Secretaría de Estado. Y en la Secretaría de Justicia
recayó en Tanucci.

Iniciativas:
– Construcción de Caserta, Capodimonte, Portici
– Descubrimiento de Pompeya y Hercolano (Museo Arqueológico)

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– Reforma urbanística.
Guerra de sucesión de Austria firmó la neutralidad e Inglaterra llevó la flota a Nápoles
(Carlos no olvidaría este agravio). En 1744 Nápoles se vio envuelta en la guerra europea
(frente a las tropas austriacas) y la guerra terminó con la paz de Aquisgrán (1748) y con
el hermano de Carlos, Felipe, en el ducado de Parma, Plasencia y Guastalla.

En 1752 se firmó el Tratado de Aranjuez por el que España, Austria y Saboya firmaban
la neutralidad de Italia (defensa del statu quo). Cambios en el gobierno en 1746 (hasta
1755):
• Caída de Montealegre, que fue sustituido por Fogliani en la Secretaría de
Estado (estuvo 9 años y luego fue nombrado rey de Sicilia)
• Entró en el gobierno Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache
• Tanucci con máximo relieve y el rey activo en la labor de gobierno
• Gobierno en Nápoles: discreto, con impulso de la sanidad pública, paz
con los otomanos, reforma urbanística y fiscal

Lazos matrimoniales con Austria (su hijo Fernando (IV de Nápoles) se casaría con María
Carolina de Austria, hija de María Teresa; María Luisa, hija de Carlos III, se casaría con
el segundo hijo de la emperatriz). La reina murió en 1760 e Isabel de Farnesio en 1766.
El rey no era aficionado a los cambios y mantuvo a ministros que habían colaborado con
él en Nápoles y otros del reinado anterior –Wall, Alfonso Muñiz y Julián de Arriaga- y la
novedad estuvo en un italiano, el marqués de Esquilache (Secretario de Hacienda). José
de Miranda (duque de Losada, sumiller de corps).
– Casa Real: Carlos Gómez- Centurión
– Inicialmente se integró el séquito que venía de Nápoles
– Nuevas Ordenanzas de Palacio 1761
• Sumiller de corps: duque de Losada
• Caballerizo mayor: duque de Medinaceli
• Mayordomo mayor y 40 gentileshombres

En el ámbito internacional, Carlos III se mantuvo neutral en la Guerra de los Siete Años
(1756-1763) hasta 1761 (firma del Tercer Pacto de Familia con Francia)
– Alianza franco- austriaca frente a Inglaterra (inversión de alianzas)
– Ingleses conquistan Quebec en 1759
– Profesionalización del ejército y la diplomacia
– Paz de París:
• Devolución de Manila y la Habana a España
• Cesión a Inglaterra de la Florida
• Francia cedió a España la Lousiana como recompensa
• Wall dimitió y le sustituyó Grimaldi

Las reformas de Carlos III mantuvieron el equilibrio y la prudencia: ni todo es


continuismo, ni todo es cambio, “se trataría de llevar a cabo una tarea reformista… en la
medida que fuera capaz de asumir y respetar lo heredado”. La iniciativa del rey, la
actividad de los ministros y el dinamismo social lograron dar cauce a las reformas.
Algunos autores han destacado dos momentos de las reformas: una etapa inicial hasta
1766 –muy activa- y el motín de Esquilache y una segunda etapa hasta el fin del reinado
–más prudente-. La actitud reformista tuvo varios cauces entre aristócratas y
conservadores –Julián de Arriaga-, como otros regalistas -Wall, Grimaldi o Esquilache-.

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Grimaldi era de origen francés, propició la firma del Tercer Pacto de familia y ocupó la
Secretaría de Estado hasta 1766. Esquilache –ministro de hacienda- se fue convirtiendo
en la figura predominante del reinado. Todos, se mostraron
– leales a la Corona
– defensores de las regalías
– les animaba el afán de progreso
– y la apertura a Europa

El impulso reformador se encuentra dentro del proceso de fortalecimiento del “Estado” y


el centralismo inaugurado por Felipe V. En la Administración, Carlos III pretendió
solventar el enfrentamiento entre “colegiales” y “manteístas”.
– Los “colegiales” dominaban la mayor parte de los puestos administrativos relevantes
y comenzaban su carrera ya situados, frente a los “manteístas”, que debían hacer
promoción antes de alcanzar puestos de importancia
– Medidas como la reforma de los colegios mayores y la expulsión de los jesuitas
contribuyeron a crear un mayor equilibrio
– También, el monarca promocionó a “manteístas” para puestos en la alta
administración
– Carlos III también introdujo personas sin orígenes de alta alcurnia, con una
experiencia práctica y aptitudes organizativas, en la Administración junto con otros
de noble cuna –enfrentamiento entre nobles y “golillas” (togados)-

En línea de continuidad con lo anterior, Carlos III contribuyó a la progresiva pérdida de


efectividad de los Consejos a favor de las Secretarías de Despacho (vía reservada) y se
generalizó la reunión entre los secretarios –lo que sería, después, la Junta Suprema de
Estado-. Fue necesaria la reforma de la Hacienda –Esquilache- por los compromisos
exteriores y la defensa de Indias.
– En 1760, se creó la Junta Única de Contribución o Junta de Catastro para llevar a
cabo la unificación de las contribuciones, también en la Corona de Aragón –hasta
1770-
– El proceso reformador tuvo dificultades
– Finalmente, por Decreto se llegó a la contribución única y se disolvió la Junta, aunque
no garantizó la aplicación de la reforma –hubo aplazamiento indefinido-
– El marqués de Esquilache tomó las primeras medidas sobre libertad de comercio,
según las ideas en boga -sobre la exportación e importación de diversos productos-

El debate se centró en la libertad en el comercio de productos agrícolas. De hecho, la


supresión de la tasa de grano desencadenó por toda la Península lo que se ha llamado “el
motín de Esquilache”:
• Supresión de la tasa de grano
• Carestía –malas cosechas y subida los precios-
• oposición a la reforma se mezclaba el rechazo a otras medidas –como la
prohibición de la capa española y el sombrero de ala ancha-.
• En las causas del motín, se han visto razones económicas -por la liberalización
del grano-, sociales –prohibición de costumbres españolas- y políticas
El motín se saldó con la destitución de Esquilache
– 13 de marzo de 1766
– Animadversión al ministro extranjero
– Carestía

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– Alza de precios productos alimenticios
– Contra la reforma de la vestimenta
– 3000 amotinados desde la Plaza de Antón Martín a la plaza mayor
(quemaron en efigie a Esquilache)
– Esquilache salió de Madrid
– El rey se fue a Aranjuez (no volvió en 6 meses)
– Motines en Zaragoza, Cuenca, Barcelona (motivos fiscales y locales)
– Se acusó a los jesuitas, que fueron expulsados en 1767 (21 de febrero)

El conde de Aranda impulsó nuevas reformas, en una fase de estabilización y de


restauración del orden público. Continuó la reforma de la Administración (consecuencia
del motín- gestión de los municipios en el abastecimiento y mayor control sobre las elites
locales). Con la creación en el ámbito local de los Diputados del común y el Síndico
personero:
• Los Diputados se encargarían de los abastos, del cuidado de los pósitos, de la
vigilancia del libre comercio de granos y del orden público
• El Personero debía realizar las propuestas y peticiones ante la corporación
municipal sobre la política urbana
• Significaba una participación popular muy novedosa

El monarca apoyó, por tanto, a sectores medios y burgueses –reconocimiento social con
el apoyo del monarca-. La Monarquía se convertía en el nervio principal de las reformas
y su fin último conseguir la felicidad de los súbditos. Los esfuerzos se encaminan,
también, al fomento y estímulo de las riquezas.

En 1768, aparecerá la figura del alcalde de barrio con funciones de policía, justicia y
orden público. La preocupación por la seguridad puso en marcha medidas que se integran
en la política ilustrada de fomentar el trabajo y la utilidad social. El conde de Aranda
representa a los sectores reformistas ilustrados de origen nobiliario y partidario de la
preponderancia aristocrática en el gobierno. Carlos III no lo permitió y promovió la
presencia de “golillas”, aunque sin prescindir de ambos.

Hubo otras reformas sobre:


– orden público
– obras públicas –Carlos III está considerado como el mejor alcalde de Madrid-
– higiene en las ciudades
– y la beneficencia -hay una progresiva humanización del Derecho Penal y se lucha
contra la pobreza con la creación de Hospitales y obras de beneficencia, pero los
pobres y vagabundos son vistos como maleantes y la caridad fomentaba la
vagancia, según la mentalidad ilustrada-

Se promovió la economía agrícola y comercialmente fuerte –se protege y potencia la


agricultura- y se incide en la cualificación del campesino para mejorar la productividad
de las tierras –destacan los escritos de Campomanes, que impulsa los centros de
formación técnica-
También, fue muy importante el fomento de la educación y la cultura –creación de Reales
Academias y otras iniciativas-. Uno de los capítulos más importantes del reinado fue la
expulsión de los jesuitas que tuvo consecuencias políticas –regalismo de los monarcas- y
educativas –fin del monopolio en la educación- (1767).

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Reforma de los colegios mayores de Salamanca, Santa Cruz de Valladolid y Alcalá de
Henares (1769)
– Cualificación de quién hacía carrera en los órganos de la administración
– Nuevas normas de selección de colegiales (1777)

También de la Universidad para dar cabida a nuevos estudios (no solo Derecho, Teología
o Medicina)- Ciencia Moderna y control de la Corona

La reforma de la Universidad: Olavide propuso la reforma de la Universidad de Sevilla


(1768) y una Real Cédula proponía el modelo de Salamanca (1786). Según Olavide:
• Monopolio estatal de la enseñanza
• Autonomía de la gestión bajo control gubernativo y sin libertad de Cátedra para
los profesores
• Sin libre acceso (ni para pobres, oficios o religiosos)

También hubo una figura: el censor real, para evitar las desviaciones ideológicas (contra
el regalismo). Además, triunfó la idea de una enseñanza primaria obligatoria (Real Orden
de 1771) y se impulsó a los municipios para que abrieran escuelas. Campomanes impulsó
la instrucción de los artesanos. Se crearon las Reales Sociedades de Amigos del País por
Real orden de 1765 y los Estatutos en 1773 (País vasco, Madrid, Málaga, Santander, hasta
56). Desarrollo de la opinión pública y la prensa periódica. Nipho fundador del
periodismo profesional con el Diario Noticioso (1758)

La última etapa del reinado, es la de la prosecución de las reformas (1774-1788).


Floridablanca y Campomanes pueden ser considerados como las piezas claves en el
reformismo carolino. El conde de Aranda es sustituido en 1773. Y Floridablanca sustituyó
a Grimaldi en la Secretaría de Estado en 1776 y mantendría la preeminencia hasta su caída
en 1792 –formaba parte de los “golillas”- “hora de la burguesía” desde la Corona.

Con ello, quedaban cercenadas las aspiraciones del conde de Aranda y sus partidarios.
Una de las más importantes reformas es la creación de la Junta Suprema de Estado, en
1787 –se reunían los secretarios al frente de Floridablanca una vez por semana-. Es el
futuro Consejo de Ministros –aunque la Junta duró hasta 1792-.

Continúa el reformismo en la línea anterior:


– promoción del trabajo útil y productivo (la real Cédula de 18 de marzo de 1783
declaran honestos y honrados todos los oficios)
– continúa el interés por mejorar la industria (técnica extranjera, apoyo a
establecimientos existentes y apertura de otros nuevos)
– se potencia la política agraria
– y se mejoran las comunicaciones
– se amplía la libertad comercial
– y se fomentan las Sociedades Económicas de Amigos del País

Es decir:
– Reforma político- administrativa
• “absolutismo”
• Centralización (Decretos de Nueva Planta)
• Competencia de los ministros

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• Racionalización (Intendentes, reformas locales, Secretarías)
– Reforma económica
• Mejores recursos y aumento demográfico (había que satisfacer la
demanda)
• Roturaciones, liberalización del grano, apoyo instituciones
tradicionales y Nuevas Poblaciones en Andalucía con escaso éxito

Floridablanca hizo hincapié en las comunicaciones (red radial) y en nuevas técnicas


agrícolas y cultivos. Impulso a la industria y el comercio
– Protección a las actividades de la Corona (Reales Fábricas) y
empresas privadas (fábricas protegidas o privilegiadas)

Se pasó del proteccionismo a las medidas liberalizadoras. Se duda de una verdadera


política económica (más práctico), pero hubo una “tenaz voluntad de promover la
recuperación económica de España” (V. Palacio Atard)
– Censo del conde de Aranda (1768)
– Censo de Floridablanca (1787)
– Reforma cultural y educativa
• Cambio del modelo aristocrático a uno más propicio a “las actividades económicas
y rentables” para conseguir el “bienestar material deseable para todas las gentes”
(V. Palacio Atard)
– Política internacional del nuevo sistema de alianza
• 1761, Tercer Pacto de Familia, Guerra de los Siete Años (1756-1763)
• Con Foridablanca se busca la alianza con Francia pero sin subordinarse
• Se amplia la diplomacia (Rusia, Prusia y los otomanos)
• Se buscó el acercamiento a Portugal, después de resolver los problemas de límites
territoriales en América
• Apoyo con Francia a la independencia de las 13 colonias de Norteamérica (1776-
1783)
– Vector de las reformas: la Monarquía ilustrada

En conclusión, aunque algunas de las reformas no llegaron a término, es una época de


fortalecimiento económico y de auge de los grupos medios al servicio de la Corona –
triunfo del reformismo ilustrado-. Carlos III se retiraría a El Escorial y allí moriría en
1788.

- La crisis de la Monarquía de Carlos IV

El reinado de Carlos IV vino marcado por la influencia y recepción de las ideas


revolucionarias francesas (1789) y una nueva figura en el poder, el ministro Godoy,
favorito del rey Carlos IV y de la reina, María Luisa de Parma. También, se ha estudiado
como tránsito a un nuevo tiempo, “primer acto de un drama que con violentas oscilaciones
se prolongaría durante medio siglo”, en palabras de A. Domínguez Ortiz.

A pesar del “cordón sanitario”, las ideas revolucionarias fueron penetrando en la


península a través del trasiego de gentes, de la prensa, libros, folletos o cartas
– El conde de Floridablanca puso el “cordón sanitario”
– Relevo del conde de Aranda con una línea más aperturista (1792)
– Se proclamó la República en Francia en agosto de 1792
– El conde de Aranda fue sustituido por Godoy

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• Ascenso rápido
• Confianza de los reyes
• Le vieron como un advenedizo (25 años)

Aunque la Revolución contó con admiradores en la Península, la mayoría de la sociedad


y de ciertas elites sociales y clase política fue de recelo y hostilidad. La muerte en la
guillotina de Luis XVI, desencadenó la guerra contra Francia (enero de 1793).

La lucha con Francia –su avance parecía incontenible-, los problemas internos de
gobierno y la propagación de las ideas revolucionarias eran los principales asuntos. Se
firmó la Paz de Basilea en 1795 –en una coyuntura no muy favorable que avivó las quejas
contra Godoy, nombrado “Príncipe de la Paz”-.

Hubo un viraje en la política internacional con una nueva alianza entre Francia y España
contra Inglaterra -1796- con el escenario peninsular y América como telón de fondo. La
situación en España –crisis y costes de la guerra- propiciaron la caída de Godoy, después
de firmar la paz con Inglaterra –en 1798, aunque volvería más tarde, después de varios
ministros ilustrados-.

Pronto Bonaparte se alzaría en Francia con el poder y vería en España un instrumento a


favor de sus intereses –alianza con España por un nuevo Tratado de San Ildefonso, en
1800-
– Intervención de España contra Portugal -Guerra de las Naranjas (1801)-

Francia e Inglaterra firmaron la Paz de Amiens (1803)


– Devolución de Menorca a España
– Francia entregó Trinidad a Inglaterra
– Se volvió a la guerra ese mismo año
– España quería permanecer neutral, pero no pudo

Guerra contra Inglaterra (Trafalgar, 1805). Alianza España- Francia con la firma del
Tratado de Fontainebleau (1807)
– España dejaba entrar a las tropas francesas en la Península para ir a
Portugal
– Las intenciones de Napoleón eran otras

El interés francés concluiría con las abdicaciones de Bayona, después del Motín de
Aranjuez, por el que se destituyó a Godoy y Carlos IV abdicó en su hijo, Fernando VII,
y el acceso al trono de José Bonaparte

El Arte en la España del siglo XVIII

Estaría marcado por la dirección de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. El


Barroco (predominio de lo sensible, desequilibrado, estridente, sensual, teatral y violento)
del XVII evolucionaría hacia el Rococó de principios de la centuria, para ir abandonando
sus dogmas en función de los nuevos ideales ilustrados, que transformarían las formas
artísticas en armonía, equilibrio, razón y el predominio, nuevamente, de las formas
clásicas frente al estilo barroco. En España, destacan grandes arquitectos franceses e
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italianos durante la época de Felipe V, como Procaccini, Juvara o Sacchetti, que
intervinieron en el nuevo Palacio Real de Madrid y en la Granja de San Ildefonso.

Con Carlos III, trabajaron Tiépolo, Ventura Rodríguez o Sabatini, también Juan de
Villanueva, y crearon grandes obras arquitectónicas, como la Puerta de Alcalá y el actual
Museo del Prado –edificio Villanueva-. El genial Goya fue pintor de corte de Carlos IV
y prefigura ya los cambios de una nueva época.

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