0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas20 páginas

TEMA2

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas20 páginas

TEMA2

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TEMA 2. ¿QUÉ ES EL SER HUMANO?

1. INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA

El filósofo alemán Immanuel Kant (s. XVIII) sostuvo que toda la filosofía es, en
definitiva, antropología, pues el ser humano es objeto de estudio de todas las
investigaciones filosóficas. Por ejemplo, cuando hablamos de metafísica de lo que
hablamos es de la realidad que rodea al ser humano; cuando hablamos de epistemología
lo que se estudia es el conocimiento humano; si hablamos de ética y política también
hablamos de la conducta humana y de cómo se organizan las sociedades humanas.

Así pues, la reflexión filosófica en todos estos temas gira en torno al ser humano. No
obstante, dentro de la filosofía existe una rama que se ocupa específicamente del ser
humano: la antropología (anthropos = ser humano; logos = discurso). Dado que este es
pluridimensional, necesitamos distintas áreas de investigación en función del aspecto
del ser humano que se esté estudiando. De este modo, existen tres ramas de la
antropología:
❑ ANTROPOLOGÍA FÍSICA: estudia al ser humano desde su evolución biológica,
apoyándose en la paleontología y en la arqueología, de modo que hará uso de los
métodos de estas ciencias para el estudio del ser humano. Aquí se incluyen diferentes
teorías sobre el origen y la evolución del ser humano:

FIJISMO/ Los seres vivos somos criaturas creadas por un ser superior:
CREACIONISMO Dios, y las especies biológicas no han cambiado desde
entonces.
Los seres vivos más complejos vienen de formas de vida más
TRANSFORMISMO simples que han sufrido adaptaciones al medio en el que viven.
Su mayor representante es Lamarck, cuya teoría se resume en
la frase: “La necesidad crea el órgano”. Los individuos
experimentan cambios orgánicos con la finalidad de adaptarse
mejor a las exigencias del medio natural.
Todas las especies tienden a la superpoblación, lo que conlleva
a que individuos de la misma especie acaben luchando unos
DARWINISMO contra otros al tener que abastecerse de los mismos recursos.
Esta lucha la ganan los que están mejor capacitados, y son
estos los que transmitirán a su herencia esos caracteres,
produciéndose así una selección natural que se extiende a toda
la especie. Así, las variaciones anatómicas o fisiológicas
ventajosas resultan seleccionadas de manera natural y se
extienden a la totalidad de la especie.

1
TEORÍA SINTÉTICA Teoría actual que defiende que el gen es el material biológico
DE LA EVOLUCIÓN básico en el que se producen las transformaciones que
permiten la evolución de las especies. Todas las especies
tienen un genoma (conjunto de genes idénticos e invariables,
donde se encuentra el ADN), el cual puede experimentar
mutaciones que puede transmitirse de padres a hijos.

❑ ANTROPOLOGÍA SOCIAL O CULTURAL: estudia al ser humano en su dimensión


social. Para ello, utiliza un método propio que consta de dos partes: 1) el trabajo de
campo, donde el antropólogo vive durante un periodo de tiempo en una cultura con el
objetivo de estudiar sus costumbres; y 2) la observación participante, en la que el
antropólogo anota todo lo que considera importante para su investigación, pero no
como un observador, sino como alguien implicado que participa de los rituales y las
costumbres de la comunidad que investiga.

Como podemos observar, la antropología física se encarga principalmente del estudio


del ser humano atendiendo al proceso de «hominización», mientras que la antropología
social/cultural lo hace atendiendo al proceso de «humanización». Podemos entender
ambos procesos de la siguiente forma:

PROCESO DE HOMINIZACIÓN PROCESO DE HUMANIZACIÓN


(Antropología física) (Antropología cultural)
- Proceso biológico que explica - Proceso que estudia los cambios en la
las transformaciones fisiológicas conducta del ser humano en las distintas
y anatómicas del ser humano especies de homínidos, las cuales se adquieren
transmitidas genéticamente y a través del ensayo y el error y que se transmiten
dando lugar a la aparición de unos a otros a través de la imitación.
distintas especies de homínidos. - Algunos de estos cambios conductuales son la
- Podemos hablar de diferentes fabricación de utensilios, la caza, el control el
elementos clave ocurridos uso del fuego, la religión, el arte o la conducta
durante este proceso, como sexual.
pueden ser la bipedestación, la - También podemos ver cambios en las
liberación de las manos, el capacidades del ser humano, como es la
desarrollo del cerebro o el comunicación mediante el lenguaje, la
desarrollo del aparato fonador. organización social, el aprendizaje prolongado o
las facultades cognitivas y emocionales
superiores (inteligencia emocional).

❑ ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA: Es la que estudia la configuración personal e


identitaria del ser humano. Al ser una disciplina estrictamente filosófica, debemos
tener en cuenta que su objeto de estudio es el ser humano en su integridad, es decir,
no selecciona ni prioriza ningún aspecto concreto, sino que encontramos una
identidad entre el sujeto y el objeto de conocimiento que no se da en las disciplinas

2
antropológicas anteriores. Así pues, las herramientas que utilizará para estudiar al ser
humano en su conjunto serán las propias de la filosofía.

En el siguiente tema haremos un recorrido histórico por los principales filósofos que han
tratado al ser humano desde esta última perspectiva.

2. EL CARÁCTER SOCIAL Y CULTURAL DEL SER HUMANO

2.1. Cultura y sociedad

El antropólogo británico Edward B. Tylor (s. XIX-XX) definió la cultura como “ese
complejo conjunto que incluye el conocimiento, las creencias, las artes, la moral, las
leyes, las costumbres y cualesquiera otras actitudes y hábitos adquiridos por el
hombre como miembro de una sociedad”. Aunque el resto de los animales también
tienen hábitos y técnicas, estos vienen dados por su herencia genética y su instinto. En
definitiva, diríamos que somos auténticos animales culturales.
Los rasgos que definen en general una cultura son:

CONOCIMIENTOS, Es la visión del mundo de nuestra cultura. Su función es


IDEAS Y descriptiva porque detalla cómo es el mundo que nos rodea y lo
CREENCIAS que podemos aprender de él. Ejemplos de estos conocimientos
son la ciencia, los mitos y la ideología.
TÉCNICAS Y Es el modo en que la cultura produce para resolver problemas.
PRODUCTOS Su función es práctica. Algunos ejemplos son la tecnología, el
dinero, los platos que usamos para comer o las obras de arte.
NORMAS, PAUTAS Definen lo que está bien y es deseable dentro de una cultura, por
Y HÁBITOS lo que su función es normativa y valorativa. Estas van desde las
culturas y normas no escritas que aprendemos en la infancia o
en la escuela (no comer con la boca abierta, dar las gracias a
quien te ayuda, pedir perdón si nos equivocamos al hablar, etc.)
hasta las leyes.
INSTITUCIONES Tienen por función organizar la sociedad, pues son estructuras
creadas para ordenar las tareas sociales, distribuir el poder y
jerarquizar las funciones. Ejemplos de instituciones son la
escuela, la familia, los sindicatos, el Estado, etc.

El proceso por el cual adquirimos las pautas socioculturales que nos rodean se llama
«socialización», y esta se realiza a través de lo que se denomina «agentes de
socialización». Existen dos tipos de socialización en función del tipo de contenido
cultural que se aprenda y del momento de la vida en que se adquiera:

❑ Socialización primaria: es el aprendizaje de las cuestiones básicas para la


supervivencia y convivencia cultural. Por ejemplo: los hábitos alimenticios, la higiene,

3
la lengua materna o las normas básicas de conducta. Quien nos da este aprendizaje
normalmente es la familia, a quien tomamos como referente e imitamos.

❑ Socialización secundaria: es un aprendizaje más complejo que se produce a


partir de la adolescencia, que abre nuevas posibilidades culturales y nos preparan
para ser personas autónomas dentro de nuestra cultura. Quien nos da este
aprendizaje pueden ser instituciones como la escuela, el instituto o la universidad, o
también las amistades, las asociaciones, los medios de comunicación de masas, etc.

Por lo tanto, a lo largo de estas dos etapas de socialización se van adquiriendo


aprendizajes tanto a nivel biológico como afectivo y cognitivo. Asimismo, nuestra
socialización se ve influida por la posición social que tenemos y las expectativas
sociales que nuestra cultura construye sobre nosotros. Esto dependerá de dos
conceptos: el estatus y el rol.
ESTATUS ROL

Es la posición social que ocupas. Puede Es el papel que se asigna a quien ocupa
ser connatural (estar basado en las una posición social. Marca el
cualidades que posee una persona por el comportamiento social que se espera de
hecho de serlo, como la edad) o puede ser esa persona en función del estatus que
adquirido (ser estudiante, parte de una tenga. Por ejemplo, en función del género
clase social…). El estatus marca los que se asigne al nacer las expectativas
recursos o el poder que se administran en sociales sobre un hombre son muy
una cultura, por lo que hay posiciones diferentes de las que se atribuye a una
sociales que son más privilegiadas que mujer.
otras.

2.2. Cultura e identidad


Como resultado del proceso de socialización aparece un “nuevo” ser humano, producto
tanto de su parte natural como de la parte cultural adquirida. En función de la religión, las
costumbres, la alimentación, el idioma, etc., surge un tipo de cultura u otro. A esta
mezcla cultural se la denomina multiculturalidad, esto es, la coexistencia entre
distintas culturas en un mismo espacio geográfico o social.
Este fenómeno está ligado a otro mucho mayor: la globalización. Esta consiste en un
proceso político, económico y social a nivel global que conecta a los distintos países
del mundo, creando entre ellos una creciente comunicación e interdependencia. Esto
ha permitido conocer otros contextos culturales y observarlos desde nuestra propia
cultura. No obstante, en lugar de respetar la diversidad cultural se ha producido el
fenómeno conocido como «occidentalización». Este es el proceso por el cual la cultura
occidental se ha extendido colonizando todos los aspectos de la vida y disminuyendo,
por tanto, las diferencias entre las distintas culturas.

4
La occidentalización supone que la identidad cultural de muchos pueblos desaparezca,
pero también provoca que tengamos menos culturas con las que comparar la nuestra
propia. Esto nos puede llevar a olvidar, tal y como apuntó el antropólogo Claude Lévi-
Strauss, que «ninguna cultura es perfecta». La clave de la diversidad cultural está en
poder encontrar un equilibrio en las ciudades donde ya hay multiculturalidad. Existen
distintas actitudes ante esta diversidad cultural:

ETNOCENTRISMO Defiende que la cultura propia es superior a las demás,


despreciándolas sin esforzarse por comprender cómo
funcionan. La cultura propia, por tanto, se convierte en el
modelo de “normalidad” con el que se juzgan a las demás.
Este pensamiento llevado al extremo conduce al racismo y a
la xenofobia.
RELATIVISMO Defiende que cada cultura solo puede evaluarse desde sí
CULTURAL misma, intentando empatizar con las personas o grupos que
viven dentro de ella para poder entenderla. Considera que las
culturas son mundos cerrados en sí mismos que no pueden
comunicarse o valorarse pues en el caso de hacerlo se
produciría una «contaminación cultural». Esto, por tanto,
justifica cualquier tipo de práctica cultural que debe ser
respetada.
INTERCULTURALIDAD Defiende la comunicación y el diálogo entre culturas para
intercambiar conocimientos y prácticas acordando cuáles
deben ser los valores universales que deben ser respetados
por todos (los derechos humanos). Considera que las
prácticas culturales pueden juzgarse desde el diálogo, pero
no con superioridad, a la vez que promueve el respeto entre
las distintas expresiones culturales.

Un ejemplo de aspecto que constituye la identidad cultural es el sexo biológico y la


forma en que las diferentes culturas asignan a cada sexo unos roles diferenciados. Las
personas nacen con un sexo biológico en función de los órganos genitales, pero también
de las hormonas y los cromosomas. Sin embargo, hay entorno al 1,7% de la población
cuyas características biológicas y genitales no se corresponden con las definiciones
tradicionales de este binarismo de género: las personas intersexuales.

Cada cultura, en función de la época, crea unas expectativas sociales de


comportamiento que se asignan en función de si alguien es hombre o mujer, esto es, el
género. En nuestra cultura patriarcal, el rol que se asigna a las mujeres tiende a verlas
más emocionales, más débiles y en el hogar, mientras que el rol que se le asigna al
hombre tiende a relacionarle con la razón, con la fuerza y con el espacio público. No
obstante, esto es convencional, pues hay culturas en las que los roles de género se
distribuyen de forma muy diferente y otras en las que hay más de dos géneros, como la
etnia bugi donde existen cinco géneros.

5
3. LA DIMENSIÓN PSÍQUICA DEL SER HUMANO: FACULTADES COGNITIVAS Y
AFECTIVIDAD

El ser humano, como producto de los procesos combinados de hominización y


humanización presenta una gran complejidad psíquica. Gracias a la actividad mental
tenemos conocimientos del mundo, sentimientos y capacidad de decisión.

3.1. Las facultades cognitivas


Las facultades encargadas de nuestro conocimiento de la realidad son cuatro:

❑ Sensibilidad: capta sensaciones. Pueden proceder del exterior (a través de los


cinco sentidos) o del interior, informándonos por ejemplo del placer o del dolor por
el mal funcionamiento de nuestros órganos.

❑ Imaginación: encargada de integrar en una imagen unitaria la información dispersa


que nos llega por los sentidos.

❑ Memoria: actúa como almacén de nuestro conocimiento para que esté disponible
en el futuro. Existen dos tipos de memoria: a corto plazo y la memoria a largo plazo.
❑ Razón: facultad cognitiva superior. Evalúa nuestros conocimientos, los conecta
entre sí y produce nuevos. Se encarga de realizar las operaciones cognitivas más
complejas.

3.2. La afectividad
La afectividad es la capacidad psíquica humana por la cual ciertos acontecimientos,
objetos o seres provocan estados emocionales en nosotros. Estos afectos pueden ser
positivos o negativos, y existen cuatro tipos: las emociones (alteraciones del ánimo,
intensas pero pasajeras); los sentimientos (afectos más estables y duraderos: amor,
odio, envidia); pasiones (intensas como las emociones y duraderas como los
sentimientos. Carácter excesivo y descontrolado); y estados de ánimo (es el que más
duración tiene y tiene que ver más bien con el carácter de una persona: optimismo,
melancolía, etc.).

4. LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA ANTROPOLOGÍA

4.1. ¿Somos naturaleza o cultura?


El debate sobre si existe una naturaleza común a todos los seres humanos que defina
cómo pensamos, sentimos o actuamos ha sido fundamental en la historia de la filosofía.
El debate gira en torno a si somos lo que nuestros genes dicen o si somos el resultado de
la cultura a la que pertenecemos. Este tema se ha extendido al campo de la biología, la
neurociencia, la psicología y la biotecnología, entre otras ciencias.

6
a. Somos naturaleza
Los que defienden que el ser humano es más natural que cultural lo definen como un
sistema vivo, por lo que lo definen como un compuesto orgánico y químico de materia
que se organiza a sí mismo para poder reproducirse y actuar. Esto es posible gracias a la
información genética que todo ser vivo tiene en las células. En este sentido, el ser
humano está determinado por los genes.
Entre las corrientes que definen esta perspectiva encontramos el evolucionismo, según
el cual, si nuestra naturaleza resulta de un proceso de evolución biológica, nuestro modo
de ser y de actuar también lo es porque la naturaleza nos dice cómo proceder; la
etología, que defiende que no podemos evitar nuestra naturaleza instintiva (información
que aportan nuestros genes); o la sociobiología, que postula que hay una predisposición
a comportarnos instintivamente ante un problema habitual en nuestro hábitat. Esta
última se basa en la idea de que los comportamientos animales, tanto sociales como
individuales, son hereditarios y se ven afectados por la selección natural.

b. Somos cultura

Para quienes entienden el ser humano como algo más cultural que natural, las
explicaciones anteriores son insuficientes. Algunas teorías que enfatizan en la
importancia de la cultura, donde la naturaleza no ejerce ninguna influencia en nuestro
comportamiento, son:

CONDUCTISMO Rechaza el punto de vista de la etología. El comportamiento


humano depende de la conducta adquirida y no de los instintos.
Es la cultura la que nos hace comportarnos tal como lo
hacemos. Todo en nosotros es aprendido. Somos lo que Locke
(s. XVII) definió como tabula rasa: la mente es un folio en blanco
sobre el que la cultura va escribiendo. Un autor representativo
de esta teoría es el filósofo y psicólogo B.F. Skinner (s. XX).
HISTORICISMO Defiende que el ser humano es como es por su historia y no
porque posea naturaleza como los animales. La historia se
entiende como algo vital y biográfico. En este sentido, cada
persona es de una forma en función de las experiencias que ha
vivido y las circunstancias que la rodean. El filósofo Ortega y
Gasset (s. XX) se suscribirá a esta perspectiva.
EXISTENCIALISMO Esta corriente niega que el ser humano posea una naturaleza.
Además, esto supone una condena para nosotros pues nos
vemos obligados a tener que elegir siempre en cada situación
que se nos plantea ya que carecemos de respuestas instintivas
que nos digan qué hacer en cada caso. El filósofo más
representativo de este punto de vista es Jean-Paul Sartre (s. XX).

7
c. La «naturaleza humana» biotecnológica
Paradójicamente, nuestra naturaleza humana nos conduce a una necesidad constante
de crear y producir elementos artificiales. Si atendemos a la historia de la humanidad,
esta convivencia entre lo natural y lo artificial se manifiesta desde las prehistóricas
herramientas hasta la más sofisticada tecnología del siglo XXI.

En nuestro siglo, se atisban nuevas realidades humanoides, como los cíborgs, los
androides, los clones, etc. Esto despierta viejos temores de que las máquinas o los
robots pueden adueñarse del mundo. Lo cierto es que ya hay entre nosotros seres
humanos con implantes cerebrales que son capaces de leer su actividad cerebral y
transformarla en un texto o en voz sin que tengan que usar su cuerpo. La biotecnología
es fundamental para personas que tienen alguna disfunción grave y también se podría
usar para acceder a los lugares más íntimos de las personas sin su consentimiento en
manos de individuos o Estados deshumanizados.

Podemos encontrar dos posturas enfrentadas ante esta nueva realidad:


❑ Bioconservadores: temen que la biotecnología pueda alterar la naturaleza
humana limitando así nuestra libertad y mermando nuestra visión ética, que es el
resultado de la dignidad que posee la naturaleza humana tal y como la conocemos.

❑ Transhumanismo: persigue superar y trascender las capacidades humanas en


busca de una forma de existencia sin las limitaciones biológicas del cuerpo humano
(enfermar, perder capacidad física, envejecer, morir). También proponen
experimentar con capacidades desconocidas que mejoren o expanden nuestra vida,
desarrollando, por ejemplo, una nueva versión del ser humano con la IA o la robótica.

Esto genera una serie de problemáticas sobre las que también reflexiona la filosofía:
desigualdades sociales, aumento de la dependencia tecnológica, vulneración de la
privacidad, ausencia de una consideración moral, etc.

4.2. ¿Cómo se relacionan la mente y el cerebro?

En la actualidad se plantea cuál es la relación entre la mente y el cerebro (lo que


antiguamente eran alma y cuerpo, respectivamente). Mientras que el cerebro es el
órgano central de nuestro sistema nervioso, la mente se concibe como algo abstracto
donde están nuestros pensamientos y la conciencia, siendo esta última la idea que la
propia mente posee sobre sí misma.

Las principales teorías sobre la relación entre mente-cerebro son:

8
DUALISMO MONISMO EMERGENTISMO
(Platón, Aristóteles, (Hume, Julien Offray (K. Popper, M. Bunge, J.
Descartes y Tomás de de la Metrie, G. Ryle) Searle)
Aquino)
- Es materialista. - Los estados mentales son
- El ser humano se - Niega la existencia causados por los estados
compone de dos tipos de una parte cerebrales, pero no se pueden
de realidad: una inmaterial en el ser reducir a estos.
material y otra humano. - La mente se entiende como un
inmaterial. - La mente no es una producto evolutivo que surge
- En función de la realidad distinta del (emerge) a partir de la actividad
época, se identifica la cerebro. Los del cerebro. En otras palabras,
parte material con el fenómenos mentales sin cerebro no habría mente.
cuerpo o el cerebro, y la se pueden explicar en - Hay una versión de esta teoría
parte inmaterial con el términos físicos o que es materialista y otra que
alma o la mente. biológicos. afirma que la mente, cuando
- Su dificultad principal emerge, se convierte en algo
está en explicar cómo inmaterial con autonomía e
se relacionan ambas independiente del cerebro.
partes.

4.3. ¿Qué sentido tiene la muerte para el ser humano?


El ser humano es el único ser consciente de su propia muerte. La muerte, por tanto,
aunque supone la pérdida de las características propias de la vida, al mismo tiempo,
hace que esta sea importante y que tenga sentido para nosotros. Si no supiéramos que
vamos a morir, que cada momento es irrepetible y que nuestro tiempo es finito, todo nos
daría igual y no sentiríamos la necesidad de aprovechar cada momento.
La reflexión sobre la muerte lleva principalmente a dos tipos de planteamientos o
actitudes: concebirla como un final definitivo e inevitable, o considerarla como un
tránsito hacia otro tipo de existencia.
A lo largo de la historia de la filosofía, diferentes autores han reflexionado sobre la muerte.
Así, por ejemplo, el antiguo griego Epicuro (s. IV a. C.), mayor representante del
epicureísmo (búsqueda del placer y huida del dolor) afirmaba que no tiene sentido
temer a la muerte, pues esta implica la privación del sentir. Por tanto, para este autor,
mientras estamos vivos, no estamos muertos, y una vez morimos, ya no existimos ni
sentimos. “El peor de los males, la muerte, no significa nada porque si somos, la muerte
no es; si la muerte es, no somos” (Epicuro, Carta a Meneceo).

Platón (s. V-IV a. C.) también reflexionó sobre el sentido de la muerte para el ser humano.
En su filosofía esta adquiere una gran importancia sobre todo para el filósofo, pues la
muerte es la liberación del alma. Su concepción de la muerte se encuentra representada
en su obra Fedón, en la cual se relatan las últimas horas de vida de Sócrates y donde, a

9
través de este, expone que el final de la vida es incluso algo bueno. De ahí que uno de
los lemas más célebres del pensamiento antiguo, atribuido a Platón, sea que la filosofía
consiste en aprender a morir.

Por su parte, Agustín de Hipona (s. III d. C), como representante de la filosofía patrística,
concibe la muerte solo del cuerpo, pues el alma, inmortal, en función de cómo haya
obrado en vida irá al cielo o será condenada a permanecer en el infierno.
Desde la corriente existencialista, durante el siglo XX, el tema de la muerte retomó la
importancia que había tenido en otras épocas, algo que acaso tiene que ver con el
contexto planetario en el que a estos filósofos les toca vivir. El clima que generaron dos
guerras mundiales fue caldo de cultivo para el desarrollo de ideas que tenían la muerte
como epicentro. En relación con la reflexión sobre la vida desde la conciencia de la
muerte, Martin Heidegger (s. XX), filósofo precursor del existencialismo, entiende que el
sentido de la vida radica en ser consciente de su temporalidad. En este sentido, podemos
vivir de dos modos: obviando que somos mortales y creyendo que somos permanentes,
o ser conscientes de nuestra propia muerte, asumiendo que es imposible escapar de
ella, y afrontar el sentimiento de angustia que esto pueda provocarnos.

Para el pensador francés Albert Camus (s. XX) el principal problema filosófico es el
suicidio y, por tanto, la cuestión de la muerte tiene que ver con la decisión radical y
racional de mantener o aniquilar la propia vida. A pesar de que para este autor la vida es
absurda y carece de sentido, rechaza totalmente la posibilidad de que el suicidio sea una
solución ante el absurdo de la existencia, debido a que la aniquilación de la propia vida
vendría a ser una forma de satisfacer al absurdo, y no de hacerlo desaparecer. En
realidad, nos dice Camus, no hay una experiencia de la muerte. De esta no podemos
pretender saber nada sin incurrir en religión o especulaciones, lo único que podemos
hacer es hablar de la experiencia de la muerte ajena.

5. ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA: CONCEPCIONES FILOSÓFICAS DEL SER


HUMANO

Desde la Antigüedad, muchos filósofos prestaron gran atención al alma humana


dando lugar a una rama de la metafísica a la que se conoce como psicología racional,
cuyo objetivo era reflexionar racionalmente sobre aquello que consideraban que había
de superior en el hombre y que solo se podía conocer haciendo uso de la razón. Sin
embargo, a finales del siglo XIX surge la psicología experimental, la cual fue aceptada
rápidamente como una ciencia y relegó a un segundo plano a la psicología racional.

No obstante, en el siglo XX, tras las dos guerras mundiales, el ser humano cobró
filosóficamente una gran importancia y se convirtió en un problema fundamental para
muchos filósofos y filósofas de la época, de modo que la antropología filosófica volvió
a cobrar un gran interés.

10
5.1. Las tres humillaciones del ser humano
Desde sus inicios, el ser humano se había visto a sí mismo, como decía Protágoras (s.
V a. C.), como la medida de todas las cosas. El cristianismo contribuyó a ello en gran
medida haciendo del hombre la criatura superior hecha a imagen y semejanza de Dios.
Sin embargo, en el Renacimiento, con la llegada de nuevas teorías en diversos campos,
el ser humano ha tenido que soportar lo que se conoce como las tres grandes
humillaciones del ser humano:

❑ La humillación cosmológica: con la propuesta del modelo heliocéntrico de


Copérnico, la Tierra dejó de ser el centro del universo y, por tanto, el ser humano dejó
de ocupar en él un lugar privilegiado.

❑ La humillación biológica: Charles Darwin, con su obra El origen de las especies


(1859) en la que propone su teoría de la evolución, pone de manifiesto que el ser
humano no es ninguna creación divina y, por tanto, que no hay nada que separe al ser
humano del resto de especies.

❑ La humillación psicológica: llega de la mano de Sigmund Freud y de su teoría


psicoanalítica, la cual evidencia que el ser humano no es puramente racional, sino
que en él hay una parte irracional dominada por impulsos que son incontrolables.
Todo ello hizo que resurgiera con más fuerza la pregunta por el ser humano y su esencia,
y dar respuesta a estas preguntas es el trabajo que tiene por delante la antropología
filosófica.

5.2. El ser humano en la Antigüedad


Sócrates, Platón y Aristóteles fueron los primeros filósofos en estudiar el ser humano
desde una perspectiva racional. Aunque tienen sus diferencias, todos ellos entienden al
ser humano como parte de una comunidad (polis), no como un individuo aislado e
independiente, de modo que su interés gira en torno al papel del ser humano dentro de
la sociedad de la que forma parte.

a. El dualismo antropológico de Platón


Platón (s. V-IV a. C.), discípulo de Sócrates, es el primer filósofo sistemático que vamos
a estudiar. Con ello queremos decir que es el primero en elaborar un sistema filosófico
con los temas principales de la filosofía (metafísica, epistemología, antropología, ética y
política).

Para Platón, el ser humano está compuesto de dos elementos completamente


diferentes, con características opuestas y pertenecientes a mundos diferentes: el cuerpo
y el ama. El cuerpo se caracteriza por ser, principalmente, mortal, material y por
pertenecer al mundo sensible, mientras que el alma es racional e inmortal, y pertenece

11
al mundo de las ideas. La unión de ambos es accidental, es decir, cuando muere el
cuerpo, el alma perdura. Platón hace una división del alma en tres partes:

❑ Alma racional: se sitúa en la cabeza y es inmortal. Su función es gobernar las


pasiones de las otras dos partes creando armonía entre todas.

❑ Alma irascible: se sitúa en el pecho y es mortal. Su función es controlar las


pasiones nobles.

❑ Alma concupiscible: se sitúa en el bajo vientre y es mortal. Su función es


controlar las pasiones innobles.

Mientras el alma está presa en el cuerpo, debe controlar las pasiones de este e
intentar perfeccionarse dedicándose a la vida contemplativa y racional y alejándose
de los vicios y los placeres, que es lo que la corrompe. Solo cuando el alma es perfecta
y el cuerpo muere puede ascender al mundo al que pertenece y quedarse allí
eternamente. Si cuando el cuerpo muere no ha logrado alcanzar la perfección, entonces
volverá a caer en otro cuerpo hasta que consiga ser perfecta.

b. El dualismo antropológico de Aristóteles

Para Aristóteles (s. IV a. C.), todo tiene una finalidad; en el caso del ser humano, su fin
es alcanzar la felicidad. Además, el ser humano es, por naturaleza, un animal social
(zoon politikon), es decir, necesita vivir dentro de una sociedad para poder desarrollarse.

Por otro lado, al igual que para su maestro Platón, existe un dualismo antropológico
dado que el ser humano está compuesto de cuerpo y alma. Sin embargo, a diferencia
de Platón, la unión de ambos es sustancial, es decir, cuando el cuerpo muere, el alma
también muere. Por tanto, el cuerpo se caracteriza por ser material y mortal, y el alma,
al contrario de lo que plantea la teoría platónica, es inmaterial pero mortal.

Asimismo, el alma, al igual que en Sócrates y Platón, anima al cuerpo (anima=alma).


Puesto que la función principal del alma consiste en dar vida al cuerpo, la muerte debe
interpretarse como la muerte del alma, ya que el cuerpo, por sí solo, no tiene vida.
Además, si el alma es principio vital, a diferencia de lo que planteaban Sócrates y Platón,
el ser humano no puede ser el único ser dotado de alma, sino que todos los seres
vivos deben tenerla. Precisamente, Aristóteles plantea 3 tipos de alma:
❑ Alma vegetativa: la poseen las plantas, tiene como funciones la nutrición, el
crecimiento y la reproducción.

❑ Alma sensitiva: la tienen los animales, posee las funciones del alma vegetativa
y se añade además la capacidad de tener sensaciones y de poder desplazarse de
un sitio a otro.

12
❑ Alma racional: es exclusiva del ser humano, tiene las funciones del alma
vegetativa y las del alma sensitiva, y se le suman la capacidad de pensar, de
comunicarse a través del lenguaje y de vivir en sociedad.

5.3. El ser humano en la Edad Media


Con la llegada del cristianismo, la idea del individuo autónomo fomentada por las
escuelas anteriores quedó borrada por la idea de Dios, siendo este el referente desde el
que el ser humano tenía que intentar comprenderse a sí mismo.
a. Agustín de Hipona

El pensamiento de Agustín de Hipona (s. IV-V) sintetiza el platonismo y el cristianismo


tratando de realizar un viaje introspectivo donde el ser humano acabe descubriendo su
vínculo con Dios. Cuando esto ocurre lo amamos incondicionalmente, y es entonces
cuando el ser humano alcanza la plenitud máxima. Se ve a San Agustín como el
precedente directo de la antropología filosófica actual, pues su pensamiento
filosófico, en su totalidad, es una reflexión sobre el ser humano.

En este sentido, parte del mismo planteamiento socrático: hay que comprender al ser
humano desde el interior, pero el objetivo será entender primero la creación de Dios
para poder acercarnos, después, a Él, el creador. Por ello, Agustín afirmará “entiende
para que puedas creer, cree para que puedas entender”.

Al igual que Platón, Agustín de Hipona también entiende el cuerpo como una
herramienta que el alma utiliza, pero ambos elementos tienen significados distintos
debido a la doctrina cristiana de la creación y la resurrección. El alma es una imagen de
la Trinidad: Dios es una única naturaleza y tres personas al mismo tiempo. Asimismo, el
alma humana es una, pero con tres facultades: la memoria, el entendimiento y la
voluntad. Por otro lado, tanto el cuerpo como el alma son obra de Dios, y ambos son
inmortales, pues para los cristianos Jesús resucita también en cuerpo.

b. Tomás de Aquino

Si Agustín de Hipona sintetizaba el platonismo y el cristianismo, Tomás de Aquino (s. XIII)


sintetizará el aristotelismo con el cristianismo. Es el máximo representante de la
escolástica y el teólogo más citado del siglo XIII debido a sus grandes aportaciones.
Tomás de Aquino coincide con Agustín de Hipona en que solo es posible conocer al ser
humano desde la comprensión de su relación con Dios, el único ser necesario (su
esencia coincide con su existencia). En cambio, las criaturas, donde se incluye al ser
humano, participan de la esencia divina, de modo que todos los demás somos seres
contingentes, pues nuestra esencia no se corresponde con nuestra existencia. Dicho de
otro modo, los seres contingentes son aquellos que existen, pero podrían no existir,
pues su existencia depende de la voluntad de Dios.

13
Para Tomás de Aquino, el ser humano se compone de cuerpo y alma: el cuerpo es
material y mortal; el alma es material e inmortal. Sin embargo, al contrario de Agustín
de Hipona, el alma no necesita del cuerpo porque cuando este muere ella sigue
existiendo. El alma tiene por funciones dar vida al cuerpo, percibir sensaciones y
formar ideas provenientes de la experiencia.

Este dualismo le sirve a Aquino para explicar la libertad humana. El alma tiene dos
facultades: la inteligencia, a través de la cual aprehende los objetos que la rodean; y la
voluntad, la cual orienta a la acción humana para poder alcanzar el bien cuando es
percibido en un objeto por el intelecto.

5.4. El ser humano en la Modernidad


Durante la Edad Moderna, el ser humano pasó a ser el principal protagonista de la
reflexión filosófica. Este periodo comienza con el movimiento intelectual denominado
humanismo, el cual supuso pasar de una cultura medieval teocéntrica (Dios es el centro
del universo) a una antropocéntrica donde el hombre es ahora el centro de todas las
cosas.

Otro fenómeno cultural que se produjo en esta época fue la ciencia moderna, la cual
influyó decisivamente en el pensamiento filosófico del s. XVII. De esta manera, los
filósofos con la mirada puesta en la ciencia de la época intentaron aplicar sus avances a
otras áreas del conocimiento, surgiendo así el racionalismo y el empirismo.

a. El humanismo renacentista

El Renacimiento supone una gran revolución cultural que implica profundos cambios
socioeconómicos, científicos, políticos y religiosos. El individuo comienza a
concebirse plenamente como único dueño de sí mismo. Frente a los códigos morales
supuestamente establecidos por Dios, nace la idea de que somos las personas quienes
debemos crear nuestros propios valores. Así, empieza a manifestarse una rotunda
unanimidad en defensa de la dignidad propia del ser humano, la cual no se debe ya,
como en el medievo, al hecho de tener un alma racional (manifestación divina), sino a su
producción intelectual, técnica y artística.

El humanismo consistió en un movimiento cultural del periodo renacentista que supuso


una renovación del pensamiento a través de la recuperación de los autores clásicos.
Según los humanistas, para comprender al ser humano hay que conocer su cultura a
través de disciplinas como la poesía, la retórica, la historia y la filosofía. De este
modo, dos características principales de esta etapa son:

❑ Antropocentrismo: el ser humano se constituye en el principal centro de interés


de la reflexión filosófica.

❑ Confianza en las capacidades humanas: se reivindica el valor y la dignidad del


ser humano como el ser capaz de diseñar y ordenar su propia existencia.

14
c. El dualismo antropológico de Descartes
René Descartes (s. XVI-XVII) es el padre de la filosofía moderna y el máximo
representante del racionalismo, que es una corriente de pensamiento que considera la
razón como fuente principal y única base del conocimiento humano.
Para este pensador francés, el ser humano es un compuesto de dos sustancias
completamente distintas: cuerpo y alma. Mientras que el cuerpo (res extensa) es una
máquina sometida a las leyes mecánicas de la naturaleza que determinan y explican
sus acciones, el alma (res cogitans) es pensamiento, es la parte espiritual del ser
humano caracterizada por ser autónoma e independiente.
Esta distinción entre cuerpo y alma tuvo dos consecuencias en la filosofía cartesiana.
La primera resuelve el problema de la libertad humana, puesto que a la vez que la
teoría mantenía el carácter determinista del mundo material de acuerdo con la física
moderna, concedía al ser humano la voluntad en la toma de sus propias decisiones (libre
albedrío) proveniente de su parte espiritual: el alma.
La segunda consecuencia, en cambio, plantea un nuevo problema, puesto que
Descartes no deja del todo claro de qué manera se comunican el alma y el cuerpo.

d. La paradoja sobre el ser humano de Pascal

El filósofo racionalista Blaise Pascal (s. XVII), al tiempo que admiró la capacidad de la
razón humana para conocer y comprender la realidad, se sintió también impresionado
por la idea de infinito aplicada a toda la realidad surgida de la revolución copernicana.

La razón humana es muy poderosa, pero Pascal advierte que esta debe reconocer sus
limitaciones ante la infinitud: hay conocimientos que la razón no va a poder
comprender nunca, pero que están al alcance del ser humano por otra vía: la de la
intuición emocional vinculada al corazón.

La condición humana, tal y como la entiende Pascal, es paradójica: el ser humano es a


la vez infinitamente grande e infinitamente pequeño. Es infinitamente pequeño debido
a su naturaleza finita: puede dejar de existir en cualquier momento y, además, vive un
periodo muy corto de tiempo en comparación con la eternidad anterior y posterior a su
existencia. Pero es infinitamente grande cuando el ser humano entiende esta condición
de finitud, es decir, cuando asume que es un ser mortal y entiende que ese pensamiento
es único e inconmensurable.

e. El ser humano en Hobbes y Rousseau

Thomas Hobbes (s. XVI-XVII) es uno de los principales filósofos contractualistas,


corriente de pensamiento de filosofía política que explica el origen de las sociedades
como fruto de un pacto o contrato social. Todos los autores contractualistas plantean un

15
estado de naturaleza ficticio, anterior a la formación de las sociedades, donde el ser
humano posee unas u otras características en función del autor.

La visión del ser humano que tiene Hobbes parte de la idea de que es malo por
naturaleza (homo homini lupus: «el hombre es un lobo para el hombre»), de modo que
en ese estado de naturaleza este se encuentra en una situación de guerra de todos
contra todos. El ser humano es violento y egoísta porque trata de sobrevivir al igual que
el resto, y para ello tiene que luchar por los mismos recursos.

Por su parte, Jean-Jacques Rousseau (s. XVIII), uno de los mayores representantes del
movimiento ilustrado, no está de acuerdo con la visión de Hobbes sobre el ser humano.
Para él, en el estado de naturaleza, el ser humano es bueno y vive en armonía («mito
del buen salvaje»), y es la sociedad la que lo corrompe debido a la aparición de la
propiedad privada y, por consiguiente, a los sentimientos de celos, envidia, egoísmo que
le generan. Sin embargo, aunque no es posible volver a un estado de naturaleza, sí se
podría mejorar a la sociedad a través de la educación.

5.5. El ser humano en la época contemporánea


5.5.1. Concepciones del ser humano en el siglo XIX
Durante el siglo XIX se produce un cambio en la perspectiva desde la que se estudia al
ser humano. Si desde el Renacimiento hasta la Ilustración la reflexión antropológica iba
dirigida al ser humano individual, a partir del XIX se le empieza a ver como miembro de la
sociedad, pero también de la humanidad en su conjunto o de los seres vivos en general.
Es importante recordar que en el siglo XIX Darwin revoluciona por completo la visión que
se tenía hasta ahora del ser humano. El descubrimiento de la teoría de la evolución
explica la evolución de las especies a partir de la evolución de otras especies, y los
individuos que sobreviven y se reproducen son únicamente aquellos que están mejor
adaptados a las circunstancias del hábitat en el que viven. Darwin, con estas
afirmaciones, rompe con dos principios básicos de la religión cristiana.
Por un lado, da cuenta de que la especie humana no aparece de manera espontánea
en la Tierra, ni tampoco por medio de una divinidad. El ser humano, por tanto, no es
inmutable, sino fruto de la evolución de animales anteriores. Esto conduce a la segunda
consecuencia, a saber, que el ser humano no es diferente del resto de animales, sino
que somos un ser vivo más que habita el mundo.
La teoría de la evolución de las especies marca un antes y un después en la concepción
que se tiene del ser humano, y en el siglo XIX aparecen tres filósofos que siguen el camino
de la crítica darwiniana. Estos filósofos son Marx, Nietzsche y Freud, denominados
como los «filósofos de la sospecha», pues los tres filósofos sospechan, aunque desde
distintas perspectivas que vamos a ver, de una característica que tiene el ser humano: la
conciencia.

16
a. El ser humano en Marx
Karl Marx (s. XIX) fue un economista y filósofo alemán que ideó un sistema económico
(comunismo) que pretendía erradicar las clases sociales, puesto que esto genera
desigualdad económica y social, y mejorar las condiciones laborales del proletariado
en las fábricas.

El ser humano para Marx se realiza en el trabajo (homo faber), pues no se limita a
habitar el lugar en el que vive, sino que trata de transformarlo para adaptarlo a sus
necesidades. El capitalismo no permite que el ser humano se desarrolle porque le
aliena, es decir, le hace sentirse ajeno y extraño a sí mismo, mediante un trabajo
mecánico y repetitivo que imposibilita el trabajo creativo.

El sistema capitalista, desde el punto de vista de Marx, se aprovecha de la necesidad que


tienen las personas al tener que trabajar para poder sobrevivir y las acaba convirtiendo
en mercancías, es decir, las cosifica. La desigualdad en este sistema se encuentra,
pues, en la relación que existe entre el aumento de la riqueza de la burguesía y el
aumento de la pobreza del proletariado, lo que da lugar a tensiones entre las distintas
clases sociales.

Para combatir esta desigualdad, Marx apela a la conciencia individual que se configura
a partir de las condiciones materiales de la existencia. Por tanto, la identidad personal
es el resultado del medio natural en el que vive, de la sociedad a la que pertenece y del
modo de producción del sistema. Para Marx, el ser humano, por tanto, está
determinado por la sociedad y la historia, siendo el resultado del conjunto de
relaciones sociales que moldean su conciencia.

b. El superhombre de Nietzsche
Friedrich Nietzsche es uno de los filósofos más importantes del siglo XIX y de la
historia de la filosofía en general, cuya filosofía se conoce como «la Filosofía del Martillo»
pues rompe con todos los valores e ideas de la historia del pensamiento occidental.
Asimismo, rompe también con la concepción del ser humano que se había tenido hasta
el momento.

Para Nietzsche el ser humano debe ser entendido a partir de un gran acontecimiento
metafórico: «la muerte de Dios». Esta expresión representa el momento en que las
personas han dejado de creer en Dios y, por tanto, los valores e ideales cristianos ya no
son referentes para ellas. Esto implica la liberación del ser humano, pues es libre para
poder crear sus propios valores. Para ello, debe aspirar a convertirse en un
«superhombre» (Übermensch). El ser humano, que solo es un puente o tránsito hacia
ese superhombre, debe sufrir tres metamorfosis:

17
El camello El león El niño
Responde al «Yo debo» y Responde al «Yo quiero» y Representa el juego que
representa a la representa la es una actividad libre y
obediencia, a los valores desobediencia a esas creativa, donde las
impuestos por otros. normas impuestas. Aún personas no están
así, no es capaz aún de sujetas a normas. El
crear sus propios valores. superhombre ve la vida
como un juego.

c. Freud y el descubrimiento del inconsciente


Sigmund Freud (s. XIX-XX) es el padre del psicoanálisis, cuyas aportaciones principales
fueron el descubrimiento del inconsciente, accesible a través de la hipnosis, así como
distintas técnicas psicoterapéuticas, como la interpretación de los sueños o la
asociación libre. Este descubrimiento conforma la tercera gran humillación del ser
humano que pone de manifiesto que no somos únicamente racionales.

El estudio del ser humano en Freud se centra principalmente en su psique (mente), la


cual está dividida en 3 niveles:

❑ El ello: es el conjunto de las pulsiones inconscientes de carácter biológico-


sexual; es lo inconsciente amoral y egoísta. En definitiva, el ello es la parte más básica
y primitiva del ser humano.

❑ El superyó: aparece hacia los 5 años de edad y distingue al ser humano del
animal, en él se encuentra la conciencia moral y el sentimiento de culpa. Primero está
formado por la autoridad de los padres y posteriormente se sustituye por la
interiorización de los ideales, los valores y los modos de conducta establecidos por la
sociedad.

❑ El yo: es el mediador entre el ello y el superyó, entre las pulsiones del ello
(agresivas y egoístas) que tienden a una satisfacción total e irrefrenable, y las
prohibiciones del superyó, que impone todas las restricciones y las limitaciones de la
moral y de la cultura.
El inconsciente, por tanto, es concebido como una realidad psíquica diferente de la
conciencia, aunque vinculada a ella, y con cierto nivel de interacción, pues lo que se
encuentra oculto en el inconsciente a veces puede reaparecer en la conciencia. Es
más, Freud asegura que la mayor parte de la actividad psíquica es inconsciente. No
obstante, junto con el inconsciente y la conciencia existe un tercer nivel en el que se
sitúan los actos preconscientes, que son aquellos que son aptos para volverse
conscientes, es decir, son todo aquello que somos capaces de recordar.

18
En definitiva, la psique humana está influida tanto por las pulsiones biológico-sexuales,
como por la cultura. Al chocar ambas, aparece el fenómeno de la represión: concepto
fundamental en su comprensión de la naturaleza humana en Freud, pues el ser humano
es un ser en esencia reprimido.

5.5.2. La visión del ser humano en el siglo XX: el existencialismo


El existencialismo es una corriente filosófica que se caracteriza principalmente por
centrarse en la existencia del ser humano concreto. El precursor de esta filosofía es
Martin Heidegger (s. XX), quien influirá posteriormente en el pensamiento de otros
autores como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir.

a. Martin Heidegger: un ser arrojado al mundo

Según Heidegger, la existencia es una característica propia de los seres humanos que
nos distingue claramente del resto de los entes que hay en el mundo. Hemos sido
arrojados al mundo, y una vez aquí nos vemos obligados a relacionarnos con las cosas
y las personas que nos rodean mientras tratamos de llevar a cabo nuestros proyectos.
Por eso Heidegger, cuando se refiere al ser humano, lo llama el “ser-ahí” (Dasein en
alemán), insistiendo en que todo individuo es un ser-en-el-mundo y también un ser-
con-los-otros.

Cada uno de nosotros tiene que construir su propia existencia eligiendo, y para evitar
el desasosiego que supone tener que elegir la propia vida, hay quien prefiere hacer lo
mismo que hacen los demás. Pero esto es vivir de manera inauténtica, porque de ese
modo renunciamos a lo que realmente nos caracteriza, que es la posibilidad de ser
cualquier cosa.

En cambio, la forma auténtica de actuar implica decidir por uno mismo eligiendo la
propia vida y esto solo puede hacerse tomando plena consciencia de que somos seres
mortales. Este es el motivo por el que Heidegger insiste en que el ser-ahí es también un
ser-para-la-muerte, porque una vida auténtica implica afrontar la angustia que nos
produce saber que un día vamos a dejar de existir.

b. Jean-Paul Sartre: un ser condenado a ser libre

Al igual que Heidegger, Sartre también otorga una gran importancia en su filosofía a la
diferencia que separa a los seres humanos del resto de los entes:

❑ El ser-en-sí es la realidad, las cosas del mundo que se caracterizan por tener
esencia, es decir, son lo que son y no pueden ser otra cosa, carecen de libertad porque
no son conscientes de su existencia.

19
❑ El ser-para-sí es el ser humano, el único consciente de su propia existencia. En
los seres humanos la existencia precede al a esencia porque los seres humanos no
tenemos una esencia fija, sino que nos vamos convirtiendo en lo que somos con
nuestras decisiones.

Los seres humanos, por lo tanto, “estamos obligados a ser libres”, puesto que no
podemos escapar a la necesidad de decidir. La libertad del ser humano no tiene límites y
esto conlleva al mismo tiempo una responsabilidad absoluta ante sí mismo y ante los
demás, lo cual puede suscitar un sentimiento de angustia. Sin embargo, algunas
personas prefieren vivir engañándose a sí mismas, intentando huir de la angustia y
actuando, como dice Sartre, de «mala fe», es decir, no asumiendo la responsabilidad
de sus actos.

c. Simone de Beauvoir: no se nace mujer, se llega a serlo

Simone de Beauvoir, partiendo de su enfoque existencialista, hace una investigación


acerca de la situación de la mujer. En su obra El segundo sexo (1949), el cual es un hito
decisivo del movimiento feminista, muestra cómo a lo largo de la historia las mujeres
han sido condenadas a vivir en una situación de dependencia que no es natural, sino
que es el resultado de un injusto sistema patriarcal que durante siglos las ha sometido
al poder de los varones.

En este libro afirma que “no se nace mujer: se llega a serlo”, es decir, que la categoría
de mujer es una construcción social que históricamente ha asignado determinadas
conductas y características al sexo femenino, tratando de justificar así su situación de
subordinación y desigualdad respecto al hombre. De este modo, mientras que los
hombres han tenido la oportunidad de acceder a la educación, de trabajar fuera de casa,
en el espacio público, y de emprender sus propios proyectos, a la mujer se le relegaba
únicamente al espacio privado, esto es, el hogar, el cuidado de los hijos y del marido. Por
ello, Beauvoir afirma que la condición femenina es la de un ser humano de segunda
clase: el segundo sexo.

Esta situación de sometimiento resulta especialmente problemática desde la


perspectiva existencialista, pues para la autora el existencialismo es una filosofía de la
libertad, característica fundamental de los seres humanos, la cual nos permite construir
nuestra propia vida proyectándonos hacia el futuro. Cuando esto no se realiza, nuestra
existencia se degrada porque cae al nivel de las cosas, que no pueden nunca dejar de
ser lo que son. En esto consiste la opresión que nuestra sociedad ejerce contra la
mujer, porque de este modo impide su pleno desarrollo y se reduce a ser “la otra”, la
otredad, aquello que no es el hombre.

20

También podría gustarte