TEMA 13.
Evolución y estructura de la ciudad Por: Esther Acitores Salvador (UNED)
La definición de ciudad viene expresada en términos cualitativos, como un núcleo densamente poblado con funciones no agrarias de su
población, y en cuantitativos, expresado por el tamaño, que varía en cada país. La ciudad es el ecosistema humanizado con los mayores
logros de bienestar y cultura, aunque también las cotas más altas de individualismo y estrés.
1. La ciudad preindustrial hasta el siglo XIX
Muchas ciudades españolas tienen un origen prerromano (íberos, celtas, fenicios y griegos), pero es Roma la que las modifica y crea
nuevas ciudades siguiendo un modelo estándar sobre los ejes del decumano y cardo, y uniéndolas por una red de calzadas, y que a partir del
siglo III se amurallan debido a la inseguridad ciudadana en todo en imperio. En la Edad Media, hay un doble proceso urbanístico:
La ciudad musulmana La ciudad cristiana
Con dos espacios diferenciados: la parte noble, Se mantiene dentro de las murallas romanas, y más tarde se van creando nuevos
con la mezquita, los baños y el comercio de lujo y burgos y conventos extramuros, que a su vez por motivos de inseguridad se rodearán
por otro lado los arrabales, con calles estrechas y por otra muralla exterior, que engloba toda la ciudad, con sus huertos y espacios vacíos,
sinuosas comunicadas con pasajes aéreos, y en que permitirán su crecimiento intramuros. El aspecto es polinuclear y con forma circular,
las que no hay plazas, por lo que los zocos se con una plaza porticada en el centro, con los edificios nobles, relacionados con la vida
sitúan en los cruces de las calles. Vemos restos social, política y religiosa de la ciudad. Y por otro lado nacen las ciudades en torno a un
en Córdoba, Sevilla Toledo, y Granada. eje principal, con forma alargada como las ciudades del Camino de Santiago.
En la ciudad moderna, la mayoría de la población vivía en la zona rural, y en 1600 sólo Madrid y Sevilla superan los 100.000 habitantes.
La crisis del s. XVII acentúa esta ruralización de la población, y en las ciudades aumenta el número de conventos, pero no es hasta el s. XVIII,
con la llegada de la Ilustración y Carlos III, que siguiendo las corrientes higienistas modifica el espacio urbano con la apertura de amplias
avenidas, monumentos y edificios grandiosos, en Madrid, aunque las condiciones de vida son pésimas en la capital, y el resto de grandes
ciudades españolas (con calles empinadas, estrechas, sucias, casi estercoleros), en las que no existe el alumbrado público más allá de las
velas encendidas por los vecinos en hornacinas en sus casas. Las casas tienen un piso de altura hasta este s. XVIII, en el que, debido a la
escasez de suelo intramuros se construyen edificios de 3 pisos, dónde en la planta baja estarían el comercio o los talleres, en la primera
planta o principal la burguesía adinerada, en la segunda la clase media y la servidumbre y la gente de pocos recursos en las buhardillas. Se
toman medidas de higiene como la construcción de pozos negros, alumbrado público y se prohíben los enterramientos en las iglesias.
2. La ciudad industrial en el s. XIX y principios del XX
La revolución industrial trae
consigo un empeoramiento de las
condiciones de vida ya que
aumenta el hacinamiento con la
construcción en altura y van
desapareciendo los espacios libres
dentro del recinto amurallado,
además de encarecerse el precio. A
mediados del siglo XIX, en el
centro de las ciudades, con calles
estrechas y sinuosas no llega el sol,
y como se tiran los desperdicios en
la calle, éstas se convierten en
vertederos, focos de enfermedades
y mal olor permanente, lo que eleva
la tasa de mortandad, en un 50‰,
pero no así en los ensanches, mejor
ventilados y más espaciosos, que
desciende al 13‰ . En esta época
se comienza el derribo de las
murallas y se obtienen muchos
solares fruto de las sucesivas
Proyecto ensanche (eixample) de Barcelona
desamortizaciones y la corriente
migratoria del campo a la ciudad, que no llega a usar todo este espacio. Existen tres estratos sociales: la clase baja, la más numerosa, formada
por agricultores y mano de obra para las incipientes industrias, la clase media, más reducida, integrada por pequeños funcionarios y
comerciantes y la burguesía capitalista que dirige la ideología dominante, clase política, mandos del ejército y clero.
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En la segunda mitad del siglo XIX, el desarrollo de los transportes se ve impulsado por la demanda de la clase trabajadora que vive
lejos del centro, y la mejora en la sanidad, se van imponiendo lentamente, debido al aumento de la mortandad por la falta de alcantarillado, las
aguas contaminadas o la presencia de basura por todas las calles de la ciudad. La ideología liberal se aplica al urbanismo y lleva a la aparición
de los ensanches y ciudades jardín, como la ciudad lineal madrileña.
El ensanche, construido extramuros por una burguesía que gusta del orden y la uniformidad. El primero construido en España es el de
Cerdá en Barcelona en 1859, y en 1860 el de Madrid de Castro, generalizándose a las demás ciudades españolas 5 años después, al
ser considerado de utilidad pública. El proyecto es un damero de calles ortogonales con espacios abiertos y ajardinados, lo que da más luz
a las viviendas y una circulación más fluida. Está destinado a la burguesía pudiente, y poco numerosa, por lo que hay poca demanda y el
proyecto se alarga hasta mediados del siglo XX. Esta nueva parte de la ciudad tiene las manzanas regulares, con calles de 20 m. de ancho
y avenidas de 50 m, y los promotores no buscan que este ensanche armonice con el resto de la ciudad, sino que sea la respuesta a la
burguesía que les paga, por lo que los precios de la vivienda se encarecen, y comienzan a nacer las barriadas en la periferia, al reclamo de
las zonas industriales, sin control normativo, normalmente autoconstruidas, y sin servicios elementales como agua corriente y
alcantarillado. Esta es una ciudad dual basada en la especulación.
La ciudad jardín, es un proyecto de Howard (1850-1928), buscado como
ciudad ideal para los obreros, con un asentamiento planificado,
construcción abierta y calidad ambiental. Pensado para un máximo de
32.000 habitantes en 2.500 hectáreas, planificadas según un modelo
concéntrico, dividido en 4 cinturones: comercial (centro urbano),
residencial, industrial y deportivo (forma parte del cinturón verde) siendo
éste último el límite de la ciudad.
Letchwoth es la primera ciudad jardín construida en el mundo (a 60 km. de
Londres), construida a principios del s. XX, con un modelo casi
autosuficiente, de alojamiento, trabajo, servicios y relaciones sociales. En
España, la Ley de Casas Baratas, durante la dictadura de Primo de Rivera
en los años 20, incorpora esta concepción construyéndose en la periferia
de las ciudades, sobre un suelo barato, por iniciativa normalmente de los
ayuntamientos, viviendas unifamiliares, de bajo costo, y rodeadas de
espacios verdes, que han sido tragadas por la ciudad en su crecimiento
urbano.
La ciudad Lineal, ideada por Arturo Soria en 1894, una variante
de la ciudad jardín, creada para unir dos ciudades ya existentes
(Canillas con Pozuelo de Alarcón en Madrid), con una vía
principal de 40 m. y calles transversales en torno a ella de 200 m.
de largo por 20 de ancho. Los servicios comunitarios se ubican
espaciadamente a lo largo de la vía y las viviendas unifamiliares
de 80m², formando un damero regular sobre parcelas de 400m²,
con huerto y jardines propios. No cabe especulación ni abusos, al no existir un centro urbano, ya que todos los espacios transversales
están a la misma distancia del eje longitudinal, lo que favorece la convivencia de pobres y ricos.
3. El urbanismo entre 1940 y 1975
Los años 40 y 50 es época de reconstrucción. Los años 60 y 70 están marcados por fuertes corrientes migratorias llegadas desde el
campo. Predominan las infraviviendas formando polígonos con criterios de segregación social, con la ideología de la dictadura. Son los
poblados, barriadas o colonias de casas económicas, con una construcción uniforme tutelada por el estado con una preocupación
higienista. Después se llega a los bloques agrupados de baja calidad, llamado chabolismo vertical, verdaderas cajas de cerillas, sinónimo de
clase social inferior.
Viviendas para la emigración y el desarrollo industrial
La calidad en los suburbios del extrarradio empeora, con casas para los inmigrantes, con pocos recursos, y con un sistema de
autoconstrucción permitido por los controles oficiales. Se van formando núcleos de chabolas, sin los servicios básicos, y abundan los
trabajadores poco cualificados que trabajarán en la industria que arranca a partir del Plan de Estabilización de 1959. En los años 60 y 70,
debido a la avalancha migratoria, al desarrollo industrial, a la llegada del automóvil, y sobre todo a la obsesión de la vivienda propia, se originan
los proyectos megalómanos, con manzanas abiertas con bloques de ladrillos que se alienan en calles estrechas, con una densidad muy
grande y construyéndose con cierto desorden hacia la periferia uniéndose a las viviendas de fases anteriores.
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Esta ciudad, construida por y para la clase media, tiene una fuerte especialización funcional: en el centro, en la zona histórica el
comercio y las actividades terciarias, las industrias en el extrarradio en polígonos.
El deterioro de los centros históricos
Debido a los intereses especulativos del suelo y el desdén por el pasado, llevan a la demolición de manzanas enteras, construy éndose
bloques con materiales y colores que desentonan con la estética general, para albergar bancos, cafeterías y oficinas. La ciudad sufre una
profunda reforma interior para provecho de unos pocos y finalmente todos los Planes de Urbanismo subordinan las infraestructuras a las
exigencias del automóvil.
4. La ciudad actual (1975-2000)
Desde la segunda mitad de los años 70, el crecimiento urbano se retrae, y crece la inquietud por las condiciones medioambientales de
la ciudad, y es cuando las competencias de urbanismo pasan a ser dominio de las Administraciones (1979). Las causas de la desaceleración
del crecimiento son la caída de la natalidad, el descenso de la migración, y la crisis industrial, que genera desempleo. La industria se concentra
en los polígonos industriales de la periferia, industrialización difusa, que beneficia a las ciudades pequeñas y medianas.
Elementos de la estructura interna de la ciudad actual
Desde finales de los años 70, los planes de urbanismo salen a información pública, con lo que la sociedad va ajuntándolos a su medida,
con nuevos espacios verdes, parques, mejora del transporte y del alumbrado público, centros de salud y colegios, acabando son los desmanes
de épocas anteriores. En los años 80, se plantan árboles en las avenidas, se crean parques y se peatonaliza el centro histórico de la ciudad.
Se rehabilitan edificios señeros, y se distinguen en la ciudad varios elementos como el núcleo central, áreas residenciales, áreas comerciales,
espacios industriales y franjas rururbanas en la periferia.
El núcleo central Zona patrimonial de la ciudad con un uso terciario reciente, hacia él convergen los transportes, y no es un área
homogénea sino que está dividida en dos partes:
El centro histórico, centro de la cultura, el ocio y el pequeño comercio. La población es cada vez
más envejecida y de clase humilde debido al deterioro de los edificios, que incide en el precio de los
alquileres
El centro de negocios, (CBD, Central Business District). Con una alta densidad comercial y de
servicios, con buenas comunicaciones y nula presencia industrial. Debido al elevado precio del
suelo, tiene tintes de desierto demográfico cuando la actividad comercial cesa.
Es por lo tanto una zona dual, con dos grupos sociales, dos economías y dos ritmos de vida. Desde aquí existe
una zona de transición con zonas mercantiles y residenciales.
Zonas residenciales Acaparan la mayor parte del espacio urbano, que hasta mediados del s. XX, compartían con huertos y granjas,
homogeneizándose posteriormente. En las ciudades pequeñas y medianas, cada una de las zonas, industrial,
comercial y residencial, ocupa un espacio continuo en el tejido urbano, en las grandes urbes, el nivel residencial
se fragmenta en sus diferentes etapas de crecimiento. Es el nivel económico el que delimita los contornos
residenciales, también la condición social, las parejas jóvenes con niños permiten zonas alejadas del centro con
jardines, los jubilados y jóvenes el centro de la ciudad. La cercanía al puesto de trabajo ha perdido importancia,
con la mejora de los transportes. En el centro de las ciudades la función residencial ha ido perdiendo espacios en
beneficio del sector terciario, por lo que ha ido creciendo hacia la periferia, formando núcleos y colonias, dejando
zonas sin edificar entre sí.
Áreas comerciales Eligen los lugares mejor comunicados y de mayor tránsito peatonal para su instalación, peor existe una clara
especialización por áreas. En el núcleo central, se beneficia de su excelente accesibilidad, y encontramos el
comercio especializado. En las zonas residenciales, el comercio se reduce a productos de primera necesidad,
como alimentos, prensa, tabaco, farmacia, y poco más. Debido a los horarios partidos, la incorporación de la
mujer al mercado laboral y el uso del automóvil, se tiende a hacer la compra semanal en los centros comerciales
que tanto han proliferado en estas zonas.
Espacios industriales Primero en su fase artesanal, tras la Revolución Industrial del s. XVIII, que en España se da en el XIX. La
industria se sitúa en el interior del casco urbano hasta el s. XX, y es a partir de la crisis de los años 70, cuando se
empiezan a cerrar establecimientos en el centro reutilizados a posteriori por actividades terciarias. La industria se
ubica en los polígonos industriales, en el extrarradio, pero a la vez cercanos a la ciudad. El carácter urbano de la
industria se explica por factores como: la abundancia de mano de obra poco cualificada, cercanía a un mercado
de consumidores, la red de transportes, la presencia de muchas industrias que abaratan costes formando una
economía de aglomeración, y la ubicación de los centros de poder tanto políticos como económicos.
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Núcleos de la periferia urbana
Durante este último cuarto de siglo son numerosas las transformaciones de la periferia urbana:
Los polígonos residenciales. De promoción privada, en bloque individuales, de más de cuatro alturas, entre los que no hay calles al
modo tradicional, sino accesos para los automóviles, con abundantes espacios ajardinados, y pocos servicios entre los que
encontramos bares, pequeño comercio, farmacia, etc. No existen relaciones personales entre los vecinos aunque todos pertenecen a
la clase media acomodada.
Las viviendas unifamiliares, para la clase media, situadas entre los polígonos residenciales y las ciudades dormitorio. Su origen se
inspira en la ciudad jardín del s. XIX, con barrios que asemejan una muralla escalonada y cerrada en sí misma, con ausencia de
plazas y lugares de encuentro, debido al estilo de vida de sus habitantes.
Las ciudades dormitorio, se crean en torno a un núcleo urbano pequeño ya existente y cercano a la gran ciudad, que han dejado de
tener personalidad propia para servir de dormitorio a una población que se desplaza diariamente a la metrópoli. Carece de comercio
y servicios importantes. En su origen acogía la mano de obra de las zonas industriales, pero hoy se están estableciéndo trabajadores
cualificados que prefieren la periferia para vivir, lejos del ruido y la contaminación del centro de la ciudad, en busca de una mejor
calidad de vida.
Las grandes superficies comerciales, es un término que engloba, los centros comerciales, grandes almacenes, hipermercados y
supermercados. Son puntos de venta al por menor con una superficie superior a los 2.500m², con amplios aparcamientos, situados
cerca de vías de comunicación, y que se han convertido en algo habitual en cualquier ciudad.
Los parques tecnológicos. Son concentraciones de empresas de alta tecnología o tecnología punta, que se aprovechas de ventajas
fiscales y otros servicios para asentarse cerca de las vías de comunicación y los centros de investigación, en el entorno de las
grandes ciudades, buscan también centros deportivos y de esparcimiento y ocio cercanos.
Instalaciones diversas, engloban bloques de oficinas, restaurantes y áreas de turismo y ocio, que se encuentran en las salidas de
las grandes ciudades, para atender las necesidades del sector terciario como son el transporte, la banca, los seguros, sanidad o
educación, se les viene denominando sector cuaternario ya que buscan satisfacer la demanda de ocio, gastronomía y turismo cada
vez más en auge en nuestra sociedad.
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