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TEMA 12.

Movimientos migratorios en la España del siglo XX Por: Cristina Bañuelos Llamas (UNED)

Las migraciones pueden ser: internacionales, y nacionales (interregionales/intrarregionales), definitivas o temporales (diarias, semanales
o estacionales), voluntarias o forzosas, espontaneas o dirigidas. Pero a grandes rasgos se dividirían en: a medio / largo plazo las cuales
conllevan cambios estructurales y las de corta duración. Los movimientos migratorios son los desplazamientos que los individuos llevan a
cabo para establecerse fuera del lugar de origen con carácter permanente o semipermanente. El análisis de este fenómeno puede realizarse
desde:

 Las fuentes. El registro minucioso de todas las entradas y salidas por las fronteras, no significa que los resultados sean fiables
porque muchas personas escapan a dicho control o se registran por conceptos diferentes a los reales. Por ello es frecuente el uso
alternativo de la encuesta como método de aproximación a las dimensiones reales del fenómeno.

 Para calibrar la importancia que tiene la migración sobre un determinado grupo se utiliza el saldo migratorio (E-I), o migración
neta, por el que hayamos la diferencia entre las entradas y salidas. Dicho saldo, junto con el crecimiento natural, son los dos
elementos que explican el desarrollo demográfico, positivo o negativo, de un país.

Los movimientos migratorios pueden clasificarse desde distintos criterios:

 La distancia. Pueden ser en internacionales o nacionales, y dentro de éstas, en interregionales o intrarregionales, del campo a la
ciudad o de un distrito a otro dentro de la misma.

 La duración. Pueden ser definitivas o temporales, pudiendo tener las segundas carácter diario, semanal o estacional.

 El grado de libertad. Voluntarias o forzosas.

 El nivel de organización. Espontáneas y sin controles o dirigidas.

 Las causas que los originan. Económicas, políticas, religiosas, etc.

Aunque se pueden simplificar en dos grandes categorías:

 Movimientos de media y larga duración, que conllevan cambios estructurales tanto en los lugares de origen y de acogida como
entre las personas que se desplazan.

 Movimientos habituales de corta duración, que forman parte del ritmo y del equilibrio existente entre las diversas áreas y personas
afectadas.

1. Causas y Consecuencias

A finales del s.XIX Ravestein formula las leyes de la migración que en parte son validas hasta hoy:

1- Relación inversa entre el volumen migratorio y la distancia (los que emigran más lejos suelen ir a centros industriales /comerciales).
2- La emigración tiene lugar por etapas.
3- Toda corriente migratoria origina otra de compensación.
4- La población urbana tiene menos tendencia a la migración.
5- En las migraciones internas son más frecuentes las mujeres y en las externas los hombres.
6- El crecimiento de las ciudades es mayor por las migraciones que por el saldo vegetativo y beneficia al desarrollo industrial, comercial
y de transportes.
7- Lo que más induce a las migraciones es la mejora económica. La necesidad económica no sería suficiente sin las circunstancias de
escasez de mano de obra en los lugares de destino.

A primera vista las migraciones se presentan como movimientos voluntarios, sujetos a decisiones individuales. Sin embargo las
migraciones no son hechos individuales sino sociales y en el fondo carentes de libertad. Existe una relación entre movilidad e incremento
de dependencia de la población activa. Los trabajadores se ven obligados a desplazarse hacia los lugares donde se concentra la oferta
laboral. En estas circunstancias todo asalariado es un emigrante en potencia porque el capital y su rentabilidad toman las últimas decisiones en
cuanto a su localización en el espacio.

Según la teoría del mercado dual liderada por Piore, los mercados nacionales presentan dos planos distintos: el superior, ocupado por
los trabajadores nativos, y el inferior, por los de fuera, cuyos desplazamientos están determinados por las necesidades laborales de las

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economías desarrolladas. La mano de obra cualificada, estable y con mejores remuneraciones acapara el estrato superior quedando el inferior
para la menos cualificada, inestable y con sueldos bajos.

Las condiciones de necesidad y la motivación social que mueven a los emigrantes no serían suficientes sin las circunstancias generadas
en los lugares de destino donde escasea la mano de obra poco cualificada, que tradicionalmente era ocupada por mujeres y jóvenes. Las
primeras han alcanzado una mejor competencia y estima social y los segundos han reducido considerablemente su volumen bien po r el
descenso de la natalidad o porque han ampliado su etapa de formación.

Se deduce que el desarrollo económico de las sociedades avanzadas genera los movimientos migratorios y que éstos no contribuyen a
suavizar los desequilibrios de la economía mundial, sino a perpetuarlos. Las migraciones pueden calmar momentáneamente las tensiones
regionales, pero a la larga consolidan o aumentan los desequilibrios.

Las consecuencias de la migración son múltiples sobre el territorio, tanto en las zonas emisoras como en las receptoras, y sobre los
hábitos de trabajo, formas de consumo y diversión, tipo de vivienda, costumbres y creencias. Una de las consecuencias más positivas de las
migraciones es la diversidad, que enriquece a la sociedad en su conjunto, pero también conlleva otros fenómenos negativos, como la
estandarización y el desarraigo, sin olvidar las tensiones que suelen producirse en todo tipo de convivencia.

La diversidad enriquece la sociedad y homogeniza habilidades, ritmos de trabajo y ocupaciones, pero el desarraigo que conlleva la
migración es traumático.

2. Sujetos de la migración

Pueden ser de cualquier grupo social y tener como origen o destino tanto el ámbito rural como el urbano. Ello ocurrió hasta mediados del
s. XX en España donde migraron del ámbito rural (economía tradicional), tras el Plan de Estabilización de 1959 donde se trastocan las bases
productivas que se deben canalizar hacia el exterior ante el exceso de mano de obra movilizada.

3. Migraciones exteriores

Con el s. XX llega la transición demográfica con saldo vegetativo favorable. La industrialización es capaz de absorber el excedente de las
labores agrícolas en algunas regiones pero en otras se recurre a las migraciones externas:

LATINOAMERICA EUROPA
Durante la primera mitad del s. XX la entrada fue masiva, pero a partir de la 2ª GM En 1960 las salidas a Europa superan
la entrada se organiza (prefiriéndose la entrada de técnicos y agrícolas). Las causas a las latinoamericanas. En la 1º mitad
son la presión demográfica que no tiene una vía de escape en el desarrollo el flujo fue constante a Francia. Las
industrial y el rechazo de los jóvenes a alistarse en el ejército. Galicia, seguidos por corrientes migratorias surgen del
Castilla León, Canarias, Asturias, Cataluña y Andalucía son los principales orígenes mundo rural y el perfil es el del varón,
de los migrantes. Sus principales destinos: Cuba y Argentina (80% en el 1º tercio de de origen rural, que va solo y su meta
siglo) seguido por Brasil y Uruguay. A mitad de siglo Venezuela sustituye a es regresar.
Argentina.

Europa está más cerca que América, el viaje es más barato y necesitan mano de obra no cualificada. El pico máximo es entre 1961-75 y
a partir de 1975 empiezan a disminuir. El origen es gallego y del interior meseteño y se concentran en Francia, suiza y Alema nia. Luego con la
recuperación económica de España y el ingreso en la CCE ya dejan de ser masivas.

4. Migraciones interiores

Varias regiones se convierten en foco de acogida por su industrialización. A partir de los años 80 la movilidad sigue siendo intensa pero
son un signo interurbano hacia el sector servicios. Las fuentes para analizar esta movilidad son: censos, estadísticas, padrones municipales y
la encuesta socio demográfica. Estos movimientos se reducen al mínimo en la guerra civil española y los años inmediatamente posteriores a la
posguerra. Con el fin de la autarquía y la industrialización el movimiento es masivo hacia sus provincias y el resto:

 Éxodo rural 1960-1970: de carácter interprovincial hacia P. Vasco, Valencias, Madrid y Cataluña. En este periodo cambian de
residencia 3,7 millones de personas, cifra que habría que incrementar en un 10% correspondiente a los menores de 10 años. Al
finalizar este periodo, el crecimiento desborda los municipios capitalinos y se extiende por sus áreas periurbanas cuya cercanía,
buenos transportes y precios de la vivienda las hace más atractivas. El modelo tradicional de éxodo masivo acaba, alimentado en
origen por municipios menores de 10.000 habitantes, y empieza otro nuevo en que las circunstancias varían considerablemente.

 1971-2000: son las pequeñas y medias ciudades en las que se desplazan 15,5 millones de personas y se refugian en las actividades
terciarias.

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 1971-1975: emigración rural similar a la de la década anterior.

 1980: crisis industrial. El P. Vasco inicia su larga marcha hacia la pérdida de población (paro en las zonas industriales). Aragón
y Murcia ofrecen saldos positivos, y en Baleares, Canarias y Murcia se va a consolidar el turismo mientras la Rioja y Navarra
sacan provecho de la crisis vasca. En el valle del Ebro los flujos económicos se orientan hacia el mediterráneo.

 1981-1985: el volumen migratorio desciende y se consolida la atracción por las actividades turísticas.

 1986-1990: bonanza económica y flujo de migrantes. Se emigra hacia Madrid, archipiélagos Balear y Canario, y C. valenciana,
buscando las actividades terciarias y cuaternarias.

 1991-1995: aumenta el paro por nueva crisis, y se alcanza la cifra más baja de migración de todos los periodos analizados.

 1996-2000: nueva época de bonanza económica y aumenta el número de ciudades con saldos negativos. Hay una fuerte
movilidad interna de signo urbano.

Migraciones interregionales e intraregionales

Entre 1960-75 (mayor éxodo rural) predominan los movimientos interregionales, que con el tiempo se van cambiando por otros de más
corta distancia (interregionales).

Otras características de las migraciones actuales

Predominan los flujos de las grandes urbes a ciudades medias, y también los movimientos de dentro de la ciudad hacia la periferia
(ciudades residenciales) lo que lleva a un envejecimiento de las ciudades.

También el flujo de retornados jubilados tiene peso en las zonas que se despoblaron durante las décadas de los 60-70 del s. XX. Otras
zonas con llegada de jubilados son las zonas que ofrecen comodidades y ventajas a este sector de la población, como Levante, Baleares y
Canarias.

Importantes son los movimientos diarios de desplazamiento a los centros de trabajo que no recogen los censos, pero que inciden
directamente en las infraestructuras, los transportes y la organización social del espacio.

5. La inmigración en España

5.1. Evolución de la inmigración en España.

En unas pocas décadas España ha pasado de ser un país emisor de emigrantes a ser un receptor neto de inmigrantes. A partir de 1973,
con la primera crisis del petróleo, la emigración de españoles al extranjero empezó a dejar de ser significativa. Se produjo entonces, a partir de
mediados de los setenta, el paulatino retorno de muchos emigrantes españoles. Por un lado volvían por la pérdida del atractivo laboral de los
otrora países de acogida, y por otro, por cuestiones relacionadas con el cobro de las pensiones de vejez.

El dinamismo de la economía española desde su entrada en la Comunidad Europea (CE) en 1986, produjo un fuerte crecimiento de la
inmigración no española ya en los noventa. Y desde el año 2000, España viene presentando una de las mayores tasas de inmigrac ión del
mundo. España es, por otra parte, el décimo país del planeta que más inmigrantes posee en números absolutos.

5.2. Causas de la inmigración a España.

Entre sus principales causas o factores que atraen a nuestro país a los inmigrantes se encuentran los siguientes:

 El desarrollo económico de España desde 1993, basada en el crecimiento de la construcción, las infraestructuras y el turismo, sin
olvidar auge del consumo interno y de las exportaciones. La economía española ha venido requiriendo desde entonces una gran
cantidad de mano de obra no cualificada o escasamente cualificada.
 La identidad cultural y lingüística con Iberoamérica, de donde proceden el 36,21% de los extranjeros que había en España en el
2009, es un importante factor de elección para los migrantes de esta procedencia.
 La suavidad del clima y la atracción por el modo de vida español, siguiendo el denominado efecto Sun Belt o cinturón del sol. El
21,06% de los extranjeros que hay en España proceden de Europa Occidental, especialmente de Gran Bretaña, concentrándose en
las regiones insulares y en el tramo costero entre Alicante y Málaga. Muchos de ellos son inmigrantes de alto nivel.
 La cercanía geográfica al continente africano: con fronteras terrestres con Marruecos (Ceuta y Melilla), con las islas Canarias
próximas al NO africano y el propio sur peninsular cercano al Magreb. De ahí que el 18,13% de los extranjeros censados en España
en el 2006 procedían de este continente, muy especialmente de Marruecos.

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5.2. Origen de los inmigrantes.

Es es muy variada y dominada por la procedente de áreas culturalmente cercanas. La mayoría de inmigrantes provienen de Iberoamérica
(el 36,21%), les siguen los procedentes de la UE-27 (34,45%) y del norte de África (14,83%). A gran distancia se encuentran los extranjeros
provenientes de la Europa no comunitaria (4,40%), del África subsahariana (4,12%), del Extremo Oriente (2,72%), del subcontinente indio
(1,67%), de América del Norte (0,66%) y de Filipinas (0,48%).

5.3. Distribución de la inmigración en España (2005).

La población extranjera se
suele concentrar en las zonas
de mayor dinamismo económico
del país, y por tanto con mayor
demanda de mano de obra. Así,
las zonas de España con
mayor proporción de
inmigrantes son Madrid y su
área de influencia, el arco
mediterráneo y las islas. En el
caso de los inmigrantes
comunitarios se suelen
concentrar en las costas de
Levante, Andalucía, Baleares y
Canarias. Por el contrario, las
regiones con menor proporción de inmigrantes en el 2005 son: Extremadura, Asturias, Galicia, País Vasco, Castilla y León y Cantabria. Hay
que señalar que el 44,81% de todos los inmigrantes actualmente censados en España se reparten entre Madrid, Barcelona y Alicante.

Por otro lado, la distribución


geográfica de los inmigrantes depende
también en gran medida de su
nacionalidad. En Madrid y Cataluña, la
suma de iberoamericanos y africanos
(contando magrebíes) representa en ambas
comunidades dos tercios de los inmigrantes,
si bien en Cataluña hay el doble de africanos
que de iberoamericanos y en Madrid sucede
lo contrario. Los marroquíes son la colonia
más numerosa en Cataluña y Andalucía, y el
75,51% de todos los paquistaníes del país se
encuentran en Cataluña. La mayor parte de
los ecuatorianos se encuentran entre Madrid,
Barcelona y Murcia.

Los británicos son mayoritarios en


Alicante y Málaga, y los alemanes, en
Baleares y Canarias. Por su parte, casi la mitad de los rumanos de España residen entre las provincias de Madrid y Castellón. Por
nacionalidades, las más presentes son la marroquí, la rumana, la ecuatoriana, la británica y la colombiana. En el “cuadro 9” se describe el
crecimiento registrado por las comunidades de inmigrantes más importantes de España desde 1981 al 2009.

5.4. Características socio-económicas.

La extrema variedad que presenta la inmigración en España hace difícil establecer un denominador común. Si exceptuamos, claro está,
el determinante móvil económico.

5.4.1. Sexo.

El 53,40% de los extranjeros censados en 2009 eran varones, frente a un 46,60% de mujeres. Sin embargo, se encuentran diferencias
importantes dependiendo del origen de los inmigrantes: Sudamérica (un 53,42% de mujeres) y de Centroamérica (59,42% de mujeres).

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 La proporción entre mujeres y hombres del continente europeo es ligeramente favorables a los varones.
 Los hombres son claramente mayoritarios en la inmigración de origen africano (tanto subsaharianos como magrebíes): la proporción
de mujeres en este colectivo es de tan sólo 31 %.
 Los grupos con la proporción más aplastante varón/mujer son los provenientes de Malí (tan sólo un 6,68% de mujeres), Pakistán
(9,70% de mujeres), Ghana (12,91%) y Bangladesh (16,93%). En el lado opuesto, las nacionalidades con mayores porcentajes de
mujeres son la rusa (64,26% de mujeres), la nicaragüense (61,11%) y la brasileña (64,04%).

5.4.2. Edad.

La edad media de la población


residente en España según el censo de
2009 era de 40,22 años; 40,99 para los
españoles y 32,83 para los extranjeros
residentes. La mayoría de la población
inmigrante viene a España buscando un
puesto de trabajo, de ahí que el 52 % de
los extranjeros residentes en España
tengan entre 20 y 39 años y que el
30,19% de los extranjeros tengan entre 25
y 34 años (frente a un 17,44% del
conjunto de la población). La Pirámide de
población de los extranjeros censados en
España en el 2007, presenta una
hipertrofia en la población de entre 25 y
40 años, y una proporción mayor de
varones que de mujeres.

Puesto que la mayoría de los


extranjeros vienen a España en búsqueda
de empleo, la proporción de mayores de
65 años es escasa, e incluso anecdótica
en algunos países, mientras que el bloque
más importante corresponde a la población en edad de trabajar. El 17,71% de los ciudadanos de nacionalidad española tenía más de 65 años
según el censo INE 9; el 4,81% para el total de extranjeros. Sin embargo, esto no es uniforme para todos los países:

 Dentro de los inmigrantes europeos comunitarios, hay una proporción importante de jubilados, por lo que la distribución por e dad de
este colectivo es muy parecida a la española, aunque con un índice un poco inferior de menores de 15 años.
 La proporción de mayores de 65 años no llega al 2 % para los iberoamericanos, la Europa no comunitaria (excluyendo a los naturales
de Noruega y Suiza), los procedentes del Norte de África, los subsaharianos y los chinos.
 Las nacionalidades donde hay mayores porcentajes de mayores de 65 años son la suiza, la finlandesa, la noruega y la sueca. Do nde
menos, entre los naturales de Malí, Ghana y Gambia.

Así, la pirámide de edad de la población extranjera residente en España presenta pues una base un poco más estrecha, un centro mucho
más amplio y un pico despreciable en comparación con los del conjunto de la población española.

5.4.3. Ocupación laboral

El sector profesional que empleaba más inmigrantes era, en el 2009, los servicios (59%) y la construcción (21%). En la industria y la
agricultura, la proporción era mucho menor (12% y 8%, respectivamente). De todas maneras, la ocupación laboral en el que trabajan los
inmigrantes en España varía de manera importante en función de la nacionalidad de procedencia:

 Entre inmigrantes de la UE, predomina la ocupación en el sector financiero, comercial o el desempeño de profesiones liberales.
 Los latinoamericanos obtienen sus principales empleos en la hostelería y el servicio doméstico.
 Los inmigrantes de la Europa del Este se emplean más en la construcción (el doble que los españoles y casi tres veces más que los
procedentes de la Unión Europea).
 Los marroquíes trabajan preferentemente en el sector primario.

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5.5. Consecuencias demográficas y económicas de la inmigración.

La consecuencia más llamativa de la inmigración en España ha sido el aumento de la población: así, entre 1998 y 2005 España había
crecido en 4.255.880 habitantes. La mayor parte de esta cifra se debe a la llegada masiva de inmigrantes durante este período. Por otro lado,
como la mayor parte de la población inmigrante suele tener entre 25 y 35 años, el crecimiento es mayor en este grupo de edade s y en
consecuencia se rejuvenece el conjunto de la población residente española. Así, el 51,91% de los extranjeros residentes en España tiene entre
20 y 39 años, frente a un 32,66% del total de habitantes de España que se encuentran en esta misma franja de edad.

La importante llegada de población inmigrante en edad de trabajar ha repercutido favorablemente en el total de afiliaciones a la
Seguridad Social, hasta el punto que cerca de un 45% de las altas registradas entre el 2001 y 2009 correspondieron a trabajad ores foráneos.
Puesto que casi la mitad del trabajo creado en estos años se ha nutrido de trabajadores extranjeros, su contribución al crecimiento del PIB en
estos años (un 3,1% medio anual, en términos reales) ha sido muy significativa.

Además, el aumento de la población laboral ha


comportado un incremento de la recaudación
asociada a los impuestos del trabajo. Sin embargo, el
bajo porcentaje de su población dependiente hace
que aporten de manera neta a los presupuestos del
Estado más que la población nacional.

Por otra parte, dado que el empleo extranjero


se ha concentrado principalmente en sectores donde
la oferta de mano de obra nacional resulta escasa
(construcción, hogar, hostelería, agricultura, etc.), por
la baja cualificación exigida para el desempeño de
esos trabajos y sus ajustados sueldos, permitiendo
que pequeñas y medianas empresas españolas
continuaran con su actividad. El que la población
inmigrante ocupe puestos laborales poco deseables
para la población española y el que sea una
población joven, ha permitido que, a su vez, los
españoles ocupen puestos más altos en la pirámide
laboral, que los jóvenes puedan acceder a una mayor
formación, que las mujeres hayan podido acceder en mayor número al mercado laboral, y en general a que el Estado de Bienestar español
haya tenido un desarrollo ascendente.

Se han alzado, también, opiniones que sostienen que la inmigración ha comportado distorsiones en el mercado laboral español. Así,
aunque el PIB español ha crecido entre el 3% y el 4% entre los años 1997 y 2007, los salarios reales de la población española no sólo no han
aumentado, sino que han disminuido ligeramente por la competencia laboral de los inmigrantes. Señalándose, en este sentido, que la llegada
masiva de trabajadores inmigrantes, mayoritariamente no cualificados, ha tirado a la baja de los salarios en diversos sectores de la economía
española. Sirva como ejemplo la construcción y la hostelería. Si bien esta explicación es deficiente, pues la pérdida de poder adquisitivo de los
salarios se debe al aumento de precios por encima de los salarios, cosa que no puede explicarse tan sólo por la contratación de personas por
un salario menor.

Por otro lado, buena parte de los trabajos asumidos por los inmigrantes han sido creados al calor de la llamada burbuja inmobiliaria pues
alrededor del 30% de los trabajadores de la construcción eran extranjeros antes del estallido de esa burbuja en 2008. Así, lo que la inmigración
habría permitido, se apunta por algunos, sería el abaratamiento productivo de la economía tradicional española, al hacer innecesario acometer
proyectos de modernización e I+D, debido a que la inversión no sería necesaria ya que se conseguían mantener los beneficios m ediante la
reducción de los salarios. Y también tenemos que apuntar en el “debe” que el aumento de los beneficios económicos no se hayan invertido en
mejorar el ciclo productivo, la modernización y el utillaje de las empresas tradicionales españolas.

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