Obesidad infantil y familia.
CURSO: Acompañamiento terapéutico
INSTITUTO: Centro Psicosocial Argentino
DOCENTE: Silvina Pérez Sanders
INTRODUCCIÓN
Las ETN (Enfermedades No Transmisibles) afectan a todos los grupos de edad y a todas las
regiones y países. Los datos muestran que 15 millones de todas las muertes atribuidas a las ENT
se producen entre los 30 y 69 años de edad. Niños, adultos y ancianos son todos ellos vulnerables
a los factores de riesgo que favorecen las ENT, como las dietas malsanas, la inactividad física, la
exposición al humo del tabaco o al uso nocivo de alcohol.
Estas enfermedades tienden a ser de larga duración y resultan de la combinación de factores
genéticos, fisiológicos, ambientales y conductuales. Los principales tipos de ETN son las
enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias, crónicas y la diabetes.
Dentro de los factores de riesgo metabólicos, se encuentra el aumento de la tensión arterial, el
sobrepeso y la obesidad, y la hiperglucemia. (OMS 2021)
Generalmente se manifiestan en la edad adulta y aunque puedan aparecer debido a diferentes
factores, una de las principales causas es la obesidad en la infancia, que ya ha sido denominada
por la OMS como una epidemia mundial debido a los 3 millones de muertes que causa
anualmente.
Esta enfermedad se caracteriza por una excesiva acumulación de grasa corporal y se manifiesta
por un exceso de peso y volumen corporal. Según los especialistas los cambios alimentarios y las
nuevas formas de vida que conlleva el sedentarismo son las principales causas desencadenantes
del aumento de la obesidad en la población infantil, y aunque no son las únicas causas. Entre
otros factores que intervienen la obesidad infantil se encuentran los factores hereditarios, los
hormonales, los psicosociales y los ambientales.
Según el ministerio de sanidad del gobierno de España, las mayores cifras se detectan en la
pubertad y en el grupo de edad de 6 a 14 años con una prevalencia del 16,1%. Pero es
principalmente en los niños y adolescentes donde el problema se hace mas grave, por ello
preocupan las altas cifras, puesto que si no se toman a tiempo las medidas sobre los hábitos y las
causas que dan a lugar a la obesidad infantil, se genera una alta probabilidad de que un niño
obeso se convierta en un adulto obeso. En esta población joven también hay enfermedades
asociadas a la obesidad como la hipertensión arterial, hiperinsulinemia, dislipemia, diabetes,
empeoramiento de enfermedades respiratorias e incluso problemas psicosociales. Este tipo de
enfermedades pueden llegar a reducir la esperanza de vida de una persona hasta 10 años.
La obesidad infantil es una condición caracterizada por un exceso de grasa corporal en niños y
niñas, que puede afectar negativamente su salud y bienestar. Generalmente, se diagnostica
mediante el índice de masa corporal (IMC) ajustado por edad y sexo, utilizando las tablas de
crecimiento recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o los Centros para el
Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Causas de la obesidad infantil:
Factores genéticos: Predisposición hereditaria a ganar peso.
Dieta poco saludable: Consumo excesivo de alimentos ricos en grasas, azúcares y calorías.
Falta de actividad física: Sedentarismo y disminución de actividades deportivas o recreativas.
Ambiente: Influencia de la publicidad, disponibilidad de comida rápida y hábitos familiares.
Factores psicológicos: Estrés, ansiedad o problemas emocionales pueden contribuir al aumento
de peso.
Condiciones médicas o uso de medicamentos: Algunos trastornos endocrinos o tratamientos
pueden favorecer la obesidad.
Consecuencias de la obesidad infantil:
Físicas: Riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, problemas articulares, enfermedades
cardiovasculares y apnea del sueño.
Psicológicas: Baja autoestima, depresión y estigmatización social.
A largo plazo: Mayor probabilidad de obesidad en la adultez y desarrollo de enfermedades
crónicas.
Prevención y tratamiento:
Promoción de hábitos saludables: Alimentación balanceada, rica en frutas, verduras, proteínas
magras y cereales integrales.
Actividad física regular: Al menos 60 minutos diarios de ejercicio moderado a intenso.
Entorno positivo: Fomentar prácticas familiares saludables y limitar el tiempo frente a pantallas.
Atención médica integral: Evaluaciones periódicas y, en casos necesarios, apoyo de especialistas
en nutrición, psicología o pediatría.
La obesidad infantil es un problema de salud pública creciente que requiere una intervención
temprana y un enfoque multidisciplinario.
LA FAMILIA COMO NÚCLEO FORMADOR DE HÁBITOS
La familia es el primer contexto donde los niños aprenden hábitos relacionados con la
alimentación, la actividad física y el bienestar general. Desde la infancia, los padres y cuidadores
son responsables de establecer patrones de conducta que pueden prevenir o favorecer el
desarrollo de la obesidad.
ALIMENTACIÓN EN EL HOGAR
Elección de alimentos: Los padres son quienes deciden qué alimentos se compran y preparan en
el hogar. Dietas altas en azúcares, grasas y alimentos ultraprocesados, combinadas con un bajo
consumo de frutas y verduras, contribuyen al aumento de peso en los niños.
Tamaños de porción: Las costumbres familiares sobre la cantidad de comida que se sirve
influyen en la percepción de los niños sobre cuánto es "suficiente".
Horarios de comida: Familias que promueven comidas regulares en lugar de consumo
desorganizado tienden a establecer patrones alimenticios más saludables en los niños.
EJEMPLO DE LOS PADRES
Los padres son modelos a seguir: Los niños imitan los comportamientos de sus cuidadores. Si los
adultos mantienen una dieta equilibrada y practican actividad física regularmente, los niños son
más propensos a adoptar esos hábitos. Por el contrario, estilos de vida sedentarios en los padres
pueden fomentar conductas similares en los hijos.
RUTINA DE ACTIVIDAD FÍSICA Y TIEMPO DE OCIO
La vida moderna ha incrementado las actividades sedentarias, como mirar televisión, jugar
videojuegos o usar dispositivos móviles, disminuyendo el tiempo dedicado a la actividad física.
Las familias que fomentan actividades al aire libre o deportes en conjunto contribuyen a
mantener un equilibrio energético saludable.
-Estilo de vida activo: Cuando las familias realizan actividades físicas juntos, como caminatas,
paseos en bicicleta o deportes, refuerzan la importancia del movimiento en la vida diaria.
-Regulación del tiempo frente a pantallas: Los niños que pasan muchas horas frente a
dispositivos electrónicos tienden a ser menos activos físicamente, un factor que aumenta el
riesgo de obesidad.
ASPECTOS EMOCIONALES Y PSICOLÓGICOS
El entorno emocional de la familia también influye en el peso de los niños.
-Relación emocional con la comida: En algunos casos, los alimentos son utilizados como
recompensa o consuelo, lo que puede fomentar patrones de alimentación emocional desde
temprana edad.
-Estrés familiar: Problemas económicos, conflictos en el hogar o falta de tiempo pueden llevar a
elecciones alimenticias menos saludables, como recurrir a comidas rápidas o ultraprocesadas.
-Autoestima y apoyo emocional: Familias que brindan apoyo y fomentan una autoestima positiva
pueden proteger a los niños del impacto psicológico asociado con el sobrepeso, como el estigma
social o el bullying.
FACTORES SOCIOECONÓMICOS Y CULTURALES
Las condiciones socioeconómicas de la familia determinan el acceso a alimentos saludables y la
posibilidad de realizar actividades físicas.
-Acceso a alimentos saludables: En comunidades con menos recursos, es más común recurrir a
alimentos procesados y de bajo costo que a opciones nutritivas como frutas y verduras frescas.
-Normas culturales: Algunas culturas pueden asociar el sobrepeso en los niños con buena salud o
bienestar económico, lo que puede dificultar la percepción del problema.
EL ROL DE LA EDUCACIÓN FAMILIAR
La educación alimentaria dentro de la familia es crucial para prevenir la obesidad infantil.
-Conocimiento sobre nutrición: Padres informados pueden tomar decisiones más saludables al
elegir alimentos para sus hijos.
-Establecimiento de límites: Enseñar a los niños a escuchar las señales de saciedad y evitar el
exceso de comida es una habilidad que puede prevenir el aumento de peso.
-Promoción de hábitos saludables: Fomentar la hidratación con agua, el consumo de alimentos
frescos y la práctica de actividad física ayuda a establecer un estilo de vida equilibrado.
REPERCUSIONES PSICOLÓGICAS
Los niños con obesidad a menudo enfrentan:
-Baja autoestima: Suelen ser objeto de burlas, rechazo o exclusión social, lo que afecta su
percepción de sí mismos.
-Problemas de ansiedad y depresión: El estrés asociado con el estigma social puede derivar en
trastornos emocionales.
-Relación disfuncional con la comida: La obesidad puede estar vinculada a la alimentación
emocional, en la que los niños comen como una forma de manejar emociones negativas como la
ansiedad o el aburrimiento.
DINÁMICAS EMOCIONALES Y FAMILIARES
El entorno emocional del hogar tiene un impacto directo en el desarrollo del niño y su relación
con la comida.
-Uso de la comida como recompensa o castigo: Algunos padres utilizan alimentos (como dulces
o snacks) para premiar o consolar a sus hijos. Esto puede crear una relación emocional con la
comida que fomente hábitos poco saludables.
-Conflictos familiares: Hogares con estrés constante o conflictos tienden a generar entornos
donde el manejo emocional del niño se complica, llevando a conductas como la
sobrealimentación emocional o el aislamiento.
-Falta de apoyo emocional: Los niños que no se sienten apoyados o comprendidos en su hogar
pueden buscar consuelo en la comida, lo que incrementa el riesgo de obesidad.
EL VÍNCULO ENTRE LA OBESIDAD INFANTIL Y LA PSICOLOGIA
La obesidad infantil no solo afecta el cuerpo, sino también la mente. Algunos impactos
psicológicos comunes incluyen:
-Estigma y bullying: Los niños con obesidad son más propensos a ser víctimas de burlas y
exclusión social, lo que puede desencadenar sentimientos de vergüenza, inseguridad y soledad.
-Problemas de identidad y autoestima: La percepción de la propia imagen puede deteriorarse,
especialmente en edades en las que la aceptación social y la apariencia física son importantes.
-Relación conflictiva con la comida: La obesidad puede estar asociada a patrones de
alimentación emocional o trastornos alimenticios como el atracón.
ROL DE LA FAMILIA EN EL BIENESTAR PSICOLÓGICO DEL NIÑO
El apoyo emocional y el entorno afectivo que la familia proporciona son fundamentales para
prevenir y manejar el impacto psicológico de la obesidad.
-Fortalecimiento de la autoestima: Las familias que refuerzan la autoestima del niño, centrando
el foco en sus habilidades y cualidades más allá de la apariencia física, ayudan a contrarrestar el
impacto del estigma social.
-Acompañamiento emocional: Es esencial que los padres estén atentos a los sentimientos del
niño, ofreciéndole un espacio seguro para hablar sobre sus emociones y preocupaciones.
-Educación emocional: Enseñar a los niños a identificar y gestionar sus emociones puede
prevenir la sobrealimentación emocional y promover un manejo más saludable del estrés.
ROL DEL ACOMPAÑANTE TERAPÉUTICO
El acompañante terapéutico (AT) desempeña un papel clave en el abordaje integral de la
obesidad infantil, actuando como un puente entre el niño, su familia y los profesionales de la
salud. Su trabajo se centra en apoyar al niño y a su entorno para generar cambios sostenibles en
el estilo de vida, abordar las dificultades emocionales y facilitar la integración de hábitos
saludables. Este rol es particularmente importante porque la obesidad infantil implica tanto
factores físicos como emocionales y sociales.
-Facilitador de hábitos saludables: El AT ayuda a implementar y sostener rutinas saludables en el
día a día del niño.
-Promoción de la actividad física: Diseña actividades lúdicas adaptadas a la edad e intereses del
niño para que incorpore el ejercicio de forma natural y divertida.
-Educación alimentaria: Acompaña en la incorporación de mejores elecciones alimenticias, sin
imponer restricciones estrictas, sino fomentando la educación sobre alimentos nutritivos y
porciones adecuadas.
-Establecimiento de rutinas: Apoya en la creación de horarios regulares para comidas, descanso y
actividades recreativas.
APOYO EMOCIONAL Y PSICOLÓGICO
El AT aborda los aspectos emocionales que pueden estar relacionados con la obesidad infantil.
-Gestión de emociones: Ayuda al niño a identificar y manejar emociones como ansiedad, estrés o
tristeza, que pueden estar vinculadas con la alimentación emocional.
-Refuerzo de la autoestima: Trabaja para fortalecer la confianza del niño, centrándose en sus
capacidades y logros más allá de su peso corporal.
-Reducción del estigma: Acompaña al niño en su interacción social, promoviendo un entorno de
aceptación y apoyo para contrarrestar el bullying o el rechazo social.
Mediador entre el niño, la familia y el entorno
El AT no solo trabaja con el niño, sino también con su familia y otros entornos importantes,
como la escuela.
-Trabajo con la familia: Ayuda a los padres y cuidadores a identificar patrones de conducta que
puedan estar perpetuando la obesidad, promoviendo un entorno familiar más saludable y
comprensivo.
-Vinculación con la escuela: Facilita estrategias para que el niño se sienta integrado en
actividades escolares, como deportes o eventos sociales, y para que reciba apoyo en casos de
exclusión o bullying.
SEGUIMIENTO TERAPÉUTICO
El AT trabaja en equipo con otros profesionales, como nutricionistas, pediatras y psicólogos,
asegurando que las estrategias sean consistentes y estén alineadas con los objetivos terapéuticos.
-Monitoreo de progresos: Observa cómo el niño y la familia implementan los cambios
recomendados, ofreciendo ajustes y refuerzos según sea necesario.
-Sostenibilidad: Motiva al niño y a su entorno a mantener los avances a largo plazo, evitando
recaídas en hábitos poco saludables.
Intervenciones específicas del acompañante terapéutico
-Intervenciones en alimentación: El AT no reemplaza al nutricionista, pero refuerza los objetivos
establecidos por este.
-Acompaña al niño y a la familia durante las comidas, fomentando la conciencia plena
-Motiva la incorporación gradual de alimentos saludables y el desarrollo de una relación positiva
con la comida.
Intervenciones en actividad física
-Propone juegos, deportes y actividades recreativas que sean atractivos para el niño, fomentando
el movimiento sin que se perciba como una obligación.
-Acompaña en salidas al parque, caminatas u otras actividades familiares para promover un estilo
de vida activo.
Intervenciones emocionales
-Utiliza estrategias de contención y escucha activa para abordar posibles frustraciones o
resistencias al cambio.
-Enseña técnicas básicas de manejo del estrés y relajación, como ejercicios de respiración o
juegos calmantes.
BENEFICIOS DEL ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO
El trabajo del AT en la obesidad infantil aporta múltiples beneficios:
-Prevención de complicaciones emocionales: Reduce el riesgo de que el niño desarrolle
trastornos de ansiedad, depresión o problemas de autoestima.
-Integración familiar: Fomenta que la familia participe activamente en el cambio, lo que fortalece
los lazos familiares.
-Sostenibilidad de los cambios: Ayuda a mantener hábitos saludables a largo plazo, más allá de
las intervenciones médicas o nutricionales.
.Conclusión
El acompañante terapéutico es un recurso esencial en el tratamiento de la obesidad infantil, ya
que aborda al niño desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta su entorno físico,
emocional y social. Al trabajar de manera colaborativa con el niño, la familia y otros
profesionales, el AT facilita un cambio sostenible hacia un estilo de vida más saludable,
contribuyendo al bienestar físico y emocional del niñ[Link] acompañante terapéutico (AT)
desempeña un papel clave en el abordaje integral de la obesidad infantil, actuando como un
puente entre el niño, su familia y los profesionales de la salud. Su trabajo se centra en apoyar al
niño y a su entorno para generar cambios sostenibles en el estilo de vida, abordar las dificultades
emocionales y facilitar la integración de hábitos saludables. Este rol es particularmente
importante porque la obesidad infantil implica tanto factores físicos como emocionales y
sociales.
BIBLIOGRAFÍA
Tema: Estadísticas y pautas generales sobre la obesidad infantil y su manejo.
Recurso: Sitio oficial de la OMS sobre obesidad infantil
Braet, C., & Van Winckel, M. (2000). Childhood Obesity and Emotional Development: Issues
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Guía clínica sobre manejo de la obesidad en niños con un enfoque integral.
Acompañamiento Terapéutico. Prácticas y TIglesias, D., & Martínez, A. (2018). El acompañante
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Birch, L. L., & Ventura, A. K. (2009). "Preventing childhood obesity: What works?".
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