TSF RV Cond Relig Queiruga
TSF RV Cond Relig Queiruga
NOTA EXPLICATIVA. Este texto tiene el carácter de mundo. Por eso, aprovechando las posibilidades que
Apéndice que pide ser aclarado. Ha sido escrito para los modernos medios de comunicación han puesto a
un libro que, a iniciativa de Joaquim Gomis y para nuestro alcance, hemos hecho preceder esta asam-
conmemorar los 50 años de la revista El Ciervo, apa-
blea de una amplia consulta, donde cada cristiana y
reció con el sugestivo título El Concilio Vaticano III.
Cómo lo imaginan 17 cristianos1. El editor anuncia- cada cristiano han podido expresar su parecer y ha-
ba así el propósito con las palabras con que abría el cer sus sugerencias, pues sabemos que el Espíritu
prólogo: «Este libro es como un juego. Juega a imagi- de Dios habita en todos los corazones y que en cada
nar cómo podría ser un próximo Concilio. Cómo po- uno dice una palabra original e irrepetible para el
dría ser o cómo –quienes hemos preparado y colabo- bien común de la familia humana.
rado en este libro– anhelaríamos que fuera». Y lo ce-
rraba con estas otras: «Porque este es un libro de Hemos querido también, valiéndonos de esos
juego, de imaginación. Pero también de fe, de convic- mismos medios, escuchar las voces de las otras
ción. Es una seria apuesta –al mismo tiempo que
confesiones cristianas, reconociéndolas como sali-
imaginativa apuesta– por un mejor futuro al que
deseamos contribuir». das de la misma experiencia fundamental por estar
Escrito con este espíritu, de seriedad alegre y de alimentadas en el mismo Evangelio e invocar a Dios
esperanza en búsqueda, me ha parecido interesante con el mismo entrañable nombre tan querido por
publicarlo aquí, por dos motivos principales. Ante to- Jesús: Abbá. Junto a ellas hemos solicitado tam-
do, porque muestra, in actu, la convicción expresada bién las de nuestros hermanos judíos, pues sabe-
aquí desde el prólogo: que la apertura promovida por mos muy bien que su milenaria y venerable tradi-
el Vaticano II permanece ante nosotros como tarea ción forma parte de lo más íntimo de nuestra propia
abierta (esta es la razón por la que he preferido de- fe. También, en la medida de lo humanamente po-
jarlo intacto, sin posibles modificaciones actualizado-
sible, hemos solicitado el parecer de las demás reli-
ras). En segundo lugar y por eso mismo, constituye
también una especie de «aplicación», que concreta de giones del mundo, atentos a su experiencia y abier-
un modo sencillo pero suficientemente amplio una de tos a cuanto como aportación, sugerencia y aun
las posibilidades allí anunciada (por eso no he su- queja, haya querido manifestarnos.
primido las breves repeticiones con el apartado co-
rrespondiente en III.2.2.1). En la medida en que re- Esa es la razón por la que, aprovechando las po-
sulte acertada, esta propuesta muestra como, sin sibilidades de los nuevos medios de transporte, he-
haber podido llevar a pleno desarrollo sus temas, el mos querido igualmente que en esta aula estén pre-
Vaticano II fue un inicio fecundo: simiente, surco y sentes, no solo las palabras de esa difícil y laborio-
llamada a la esperanza.
sa, pero inestimable, consulta, sino también algu-
Su título podría ser, pues: Declaración sobre el
diálogo religioso en el tercer milenio nas personas, hombres y mujeres, que las encarnen
aquí como presencia viva y fraternal.
1. EL CONCILIO COMO ESCUCHA, REPRESENTACIÓN Y Este concilio, escuchando con humilde atención
UNIFICACIÓN
esas palabras y acogiendo con amorosa hospitali-
dad esas presencias, intenta recoger con la mayor
fidelidad lo que a su través ha estado tratando de
Este Concilio, que inaugura los ecuménicos de la
manifestarnos el Señor de todos; ese mismo Señor a
Iglesia católica en el tercer milenio de la era que no-
sotros contamos a partir del nacimiento de Jesús de cuya inspiración tratamos igualmente de estar aten-
Nazaret, quisiera ante todo ser un gran abrazo uni- tos y de abrirnos en estos días de convivencia conci-
versal entre todas las religiones y con la humanidad liar. Confiamos en que, habiendo acogido así con
humilde atención cuanto a través de todos ha ido
entera. No tenemos otro sueño, convencidos como
manifestando el Espíritu, la Asamblea Conciliar lo-
estamos de que es el sueño de Dios mismo: de ese
gre su fin verdadero: con la ayuda del mismo Espíri-
Dios que invocamos con diversos nombres y que –es
nuestra convicción– se hace presente incluso en tu, dar una figura unitaria, disipando equívocos y
medio de su negación teórica, cuando esta obedece evitando errores, a la verdad que vive de múltiples
a un interés hondo y sincero por el bien de la hu- maneras en la comunidad por Él animada.
manidad.
2. REVELACIÓN UNIVERSAL E IRRESTRICTA
Nos sentimos representantes de todos los fieles
cristianos extendidos por los cuatro vientos del
2 EL DIÁLOGO DE LAS RELIGIONES TRAS EL VATICANO II
La marcha del mundo y de su cultura, así como pacidad o la malicia nacidas de la limitación huma-
el contacto vivo entre las diversas religiones nos ha na.
hecho muy conscientes de que la vivencia religiosa
se encuentra en una situación nueva; en aspectos
importantes, radicalmente nueva. De suerte que, 3. EN DIOS NO HAY ACEPCIÓN DE PERSONAS NI DE
sin pretender en modo alguno romper la continui- RELIGIONES
dad con el pasado de nuestras tradiciones, com-
prendemos que, en nuestro mundo actual, la mejor Por eso, conscientes de la novedad teológica que
prueba de fidelidad a las mismas consiste en tratar ello supone y de la necesaria actualización herme-
de adecuarlas a las nuevas circunstancias, como néutica que se impone en la lectura de nuestros
respuesta a sus preguntas y problemas, como hu- textos sagrados, este Concilio ha decidido renunciar
milde intento de transformarnos de acuerdo con sus a la categoría de elección; una categoría, por cierto,
legítimas exigencias. Sabemos que no lo lograremos no pocas veces criticada ya por los profetas y por el
en la medida que sería de desear y a nosotros nos mismo Jesús. En Dios, como nos han repetido en
gustaría; pero, al menos, queremos dejar testimonio numerosas ocasiones esos mismos textos, «no hay
sincero de que esta es nuestra intención, y hasta acepción de personas»; ni, añadamos, de religiones.
nos atrevemos a proponer también como invitación Por lo que respecta a su amor, todos somos por
que los demás se unan a nuestro intento. igual y sin la mínima discriminación, hijos e hijas
muy queridos.
Una mirada a la historia de la humanidad nos
obliga a reconsiderar la concepción de nuestra pro- Las innegables diferencias que existen de hecho
pia historia, a la que hemos llamado sagrada. Si a no nacen de predilecciones arbitrarias o de favori-
nuestros antepasados, que la calculaban en ocho tismos particularistas por parte divina, sino que son
milenios, ha podido parecerles que solo en ella se fruto inevitable de nuestra finitud humana. Igual
manifestaba Dios en su Palabra de una manera que el amor de unos padres buenos, sanos y hones-
única, esperando que ellos pudieran luego transmi- tos, se entrega totalmente a cada uno de sus hijos e
tirla a los demás, hoy reconocemos que no ha podi- hijas pero se diversifica por los distintos caracteres,
do ser así. Cuando en la actualidad los cálculos cualidades e incluso opciones vitales de los mismos,
más moderados elevan a más de un millón de años también Dios entrega a cada hombre y mujer, a ca-
la historia humana, no podemos pensar que el da época, cultura o nación su amor incondicional e
Creador de todos se haya preocupado durante mile- irrestricto. Lo que sucede es que este se diversifica,
nios y milenios tan solo de unos pocos entre sus hi- tanto en su reconocimiento teórico como en su aco-
jas e hijos, dejando en espera a los demás. Conside- gida práctica, por las condiciones de cada cultura,
ración que se refuerza, cuando estimamos que, por los distintos avatares de la historia y por las
también en su dimensión espacial, el mundo se nos consecuencias de las distintas opciones éticas y cul-
ha ampliado inmensamente, pasando de la pequeña turales que van adoptando los grupos humanos.
ecumene en torno al mar Mediterráneo –significa-
tivamente llamado Mare Nostrum–, al inmenso Nos atrevemos a decir que Dios se alegra con
mundo que comprende la novedad de las Américas cada cualidad positiva y con cada opción correcta;
y la ampliación desconocida durante milenios de que lucha a nuestro lado para que vayamos su-
Asia, África y Oceanía; e incluso últimamente se es- perando obstáculos involuntarios y renunciando a
tá produciendo la apertura del mundo inmenso e opciones incorrectas o pecaminosas; y que aprove-
incógnito de la exploración espacial. cha todo lo conseguido en alguna persona, religión
o cultura para que de ese modo pueda ser más fá-
Teniendo esto en cuenta, no podemos dejar de cilmente comprendido y acogido por los demás. Esto
confesar que esos millones y millones de seres hu- es lo que nos hace estar atentos a cuanto de bueno
manos han estado, desde siempre, todos y cada y positivo aparezca en cualquier lugar del mundo,
uno, bajo la mirada materno-paternal de Dios, habi- especialmente en las distintas religiones, a fin de
tados y animados por su presencia amorosa y sal- enriquecer un poco más nuestra visión, siempre de-
vadora. Lo cual nos lleva a comprender con más ficiente, del insondable misterio divino.
claridad algo que debería resultar evidente desde la
confesión de Dios como amor: que Él, como Padre y
Madre, preocupado únicamente por el bien y la feli- 4. TODAS LAS RELIGIONES SON VERDADERAS
cidad de todos sus hijos e hijas, ha estado tratando
de revelarnos desde siempre y cuanto ha sido posi- En estrecha unión con ello este Concilio, ha-
ble su presencia salvadora. Los límites de la revela- ciendo de algún modo crecer la semilla que había
ción histórica –con sus carencias, sus tanteos y sus plantado el Vaticano II, no solo «nada rechaza de lo
errores– no se deben, por tanto, a una reserva o fal- que en las religiones hay de verdadero y santo», sino
ta de generosidad por parte de Dios, sino a la inca- que quiere proclamar con toda solemnidad su con-
EL DIÁLOGO DE LAS RELIGIONES TRAS EL VATICANO II
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vicción fundamental de que todas las religiones son mo si todos los caminos fuesen iguales y no fuese
verdaderas. Lo cual no pretende ser una proclama- preciso estar siempre en éxodo hacia una mayor
ción de relativismo indiscriminado, sino la consta- profundidad y pureza en la confesión y práctica del
tación de la base común en la que todos debemos misterio. La realidad muestra que no en todas las
apoyar el diálogo y la convivencia. Toda religión es religiones se logra igual grado de avance en el ca-
verdadera, en el sentido de que su esencia consiste mino hacia Dios. Muchas veces las diferencias son
justamente en el descubrimiento fundamental de simplemente de contexto cultural, y eso debe lle-
que no estamos solos en el mundo, de que nuestra varnos a todos a la cautela y al respeto de un plura-
existencia se halla fundada y amparada por una lismo amplio y legítimo. Pero hay ocasiones en que
Realidad más alta que nosotros y que el mismo uni- las diferencias tienen un serio alcance religioso,
verso, de la cual esperamos la salvación definitiva como lo muestra el hecho mismo de que cada reli-
en diversas formas. gión en su propio contexto cultural está llamada
siempre a la autocrítica y al progreso purificador: es
Solo después, sin pretensiones ni discriminacio- lo que siempre han procurado en ellas sus respecti-
nes apriorísticas, podemos, y aun debemos, entrar vas figuras proféticas.
en la irrenunciable tarea humana de buscar no una
inalcanzable verdad plena, pero sí una verdad lo
mejor y mayor posible dentro de las capacidades 6. URGENCIA Y PRIORIDAD DEL DIÁLOGO
humanas, apoyadas en el amor divino. Abrigamos la
esperanza de que el reconocimiento de esta base Con estas últimas palabras el Concilio indica ya
fundamental puede crear el verdadero clima para que la denominación de «pluralismo asimétrico» no
un diálogo auténtico y fomentar en todos un espíri- busca protagonismos ni, mucho menos, imperialis-
tu humilde, colaborador y fraternal. mos religiosos. Quiere ser ante todo una llamada al
diálogo religioso como una de las tareas más urgen-
tes de nuestro tiempo, en cuanto búsqueda común
5. PLURALISMO ASIMÉTRICO para ir cada día examinando entre todos la fidelidad
a la presencia divina. Esta presencia nos convoca,
Por fortuna, la teología actual lleva ya tiempo con amor inagotable e incansable, a seguir adelante
trabajando en estas cuestiones, y acogemos agrade- sin autocomplacencias ni desánimos, sabiendo que
cidos los importantes avances logrados. Todavía nunca encontraremos una respuesta satisfactoria
queda mucho camino por andar en jornadas comu- mientras peregrinemos en los límites del tiempo his-
nes, y en adelante será preciso elaborar nuevas ca- tórico. En ese sentido, el pluralismo inevitable, que
tegorías que permitan ir consiguiendo una mayor muchas veces puede resultar doloroso, representa
claridad y propicien una más fecunda colaboración. también una riqueza inestimable. Cada religión, en
efecto, significa una perspectiva única sobre el mis-
Gracias a Dios, queda ya muy lejos el extra ec- terio común; de suerte que siempre hay riquezas en
clesiam nulla salus, por cuyas incomprensiones y cada religión que no poseen las demás, igual que
graves daños pedimos de nuevo perdón con humilde todas sin excepción tienen que reconocer las inevi-
y sincero arrepentimiento. Ni siquiera pretendemos tables cegueras causadas por los límites de la pro-
ya, aunque haya sido un gran avance por parte de pia circunstancia.
algunos de nuestros teólogos, hablar de inclusivis-
mo. No queremos dar la impresión de que todas las Escuchar a los demás constituye entonces la
religiones, para ser verdaderas y llevar a Dios, de- mejor prueba de respeto ante el misterio común,
ban pasar por el cristianismo, ni siquiera que en es- pues únicamente de ellos podemos recibir aquello
te se encuentren incluidas sin más todas las rique- que nuestros ojos no pueden ver. Igual que no hay
zas adquiridas en las demás tradiciones, pues la mejor muestra de solidaridad humana y de frater-
historia muestra que Dios, de acuerdo con sus cir- nidad religiosa que la de ofrecer –jamás imponer–
cunstancias y posibilidades, ha seguido caminos aquello que a nosotros nos parece un don divino
específicos con cada una. Y tampoco nos satisface descubierto con especial claridad en nuestra reli-
un pluralismo sin matizaciones, aunque confesa- gión. Solo reuniendo las búsquedas y los esfuerzos
mos nuestra simpatía por él, en cuanto reconoce la de todos podemos aspirar a un acercamiento lo más
especificidad de cada religión y muestra exquisito humanamente integral a la verdad divina.
respeto por todas.
Al proclamar esta necesidad, somos conscientes
A falta de una categoría mejor, a cuya búsqueda de que se abren ante todos nosotros dos problemas
común invitamos a todos, preferimos la de plura- que, siendo perennes, adquieren especial urgencia y
lismo asimétrico, pues nos parece que, al tiempo dificultad en la situación actual. Se trata de la ad-
que –más allá del inclusivismo– respeta la plurali- hesión «de todo corazón» a la confesión de la propia
dad, evita el peligro –pluralista– del relativismo, co- fe y del trabajo misionero respecto de los demás.
4 EL DIÁLOGO DE LAS RELIGIONES TRAS EL VATICANO II
cas veces heroicos están haciéndolo las misiones Pablo aclaró en la relación del Evangelio con el ju-
actuales. daísmo, no se trata de una sustitución sino de un
«injerto». De esa manera, quien recibe a otros, in-
En este sentido, hoy más que nunca hemos de corporando libremente aquello que en ellos encuen-
esforzarnos todos por un renovado y explícito espíri- tre convincente, no reniega de su propia tradición,
tu de diálogo. Porque en la misión no se trata de ir a sino que la renueva y enriquece.
un lugar o a unas religiones donde Dios estuviese
ausente, sino, reconociéndolo presente, de encon- Pensando, pues, en el avance que ha supuesto la
trarse para enriquecer los modos de la comprensión «inculturación», tal vez fuese bueno prolongarla in-
y acogida humana de su presencia. Nosotros inten- troduciendo una nueva categoría: la de inreligiona-
tamos ofrecer gratuita y respetuosamente aquello ción. Se indicaría así mejor esa actitud integral que
que, aportado por Cristo, creemos que puede enri- no solo respeta la cultura del otro, sino también y
quecer a las demás religiones; y, al mismo tiempo, de manera expresa, su religión.
dispuestos a aprender también todo aquello que
ellas nos ofrezcan de original. Puesto que Dios está
en todos, cada religión puede ejercer un servicio 11. LA APORTACIÓN CRISTIANA: DIOS COMO ABBÁ
mayéutico en favor de las demás, es decir, puede
ayudarlas a «dar a luz» aquellos aspectos o dimen- Desde esta actitud de respeto, en oferta y acogi-
siones de la presencia divina que, estando en ellas, da, la Asamblea Conciliar quiere mostrar con cora-
no han sido todavía por ellas advertidos. zón abierto y mano tendida aquello que, porque la
anima a ella y lo considera su más preciado tesoro,
Lo que aprendamos unos de otros nos acercará a espera que pueda ayudar también a los demás. Nos
todos al misterio divino y será además el mejor y referimos a ese rostro entrañable del Misterio Divino
más auténtico modo de acercarnos entre nosotros. que se nos ha revelado con especial intensidad en
Se irá construyendo así un verdadero ecumenismo Jesús de Nazaret cuando habla de Dios como Abbá.
en acto como comunión viva y cordial, siempre más Es decir, de Dios como presencia personal, volcado
eficaz y salvadora que las aproximaciones teóricas, con ternura irrestricta sobre cada hombre y mujer,
a las que, de todos modos, no negamos su función. sin discriminación de raza, género o condición so-
cial; que ama a todos, buenos y malos, justos e in-
justos, porque solo le interesa nuestro bien y está
10. INRELIGIONACIÓN siempre dispuesto al perdón.
Este espíritu, que está en marcha, ha dado ya Como Abbá, que podemos traducir simbólica-
frutos importantes. Se nota de una manera muy es- mente como Padre-Madre, solo espera de nosotros
pecial en el notable esfuerzo de «inculturación» de la amor hacia Él, hacia los demás, hacia nosotros
fe en los distintos continentes, pueblos y grupos mismos. Él infunde confianza en nuestros corazo-
humanos; lo cual ha supuesto un avance notable nes y, dentro del más exquisito respeto a la libertad
en la reflexión teológica y constituye una prueba creada, acompaña el destino humano, en la alegría
evidente de vitalidad evangélica y respeto cultural. y en el dolor, en la vida y en la muerte. Por eso es-
Por eso queremos expresar nuestra satisfacción y peramos que al final Dios, que no sabe castigar,
agradecer los beneficios que ha aportado a muchos pues es sola y únicamente amor, acabará rescatan-
grupos humanos, incluso como colaboración a su do a todos del poder de la muerte y de la destruc-
desarrollo cultural y social, pues también eso forma ción; de suerte que, en la medida en que la libertad
parte del Evangelio de aquel que proclamó que el humana se lo permita, salvará en cada persona to-
conocimiento de Dios está también, y de manera do aquello que haya de bondad y deseo de perviven-
muy decisiva, en el hecho de dar pan, vestido y co- cia y felicidad.
bijo a los más necesitados.
Al hablar así, queremos tener en cuenta las ad-
Siguiendo en ese camino, este Concilio quisiera vertencias que nos llegan de otras tradiciones reli-
animar todavía a dar un paso más en la misma di- giosas, sobre todo las orientales, para no empeque-
rección. Una vez que el Espíritu nos ha hecho com- ñecer el misterio divino, cayendo en un antropomor-
prender que, en su justa medida, todas las religio- fismo que amenace con reducirlo a las dimensiones
nes son verdaderas y que, por tanto, configuran en de la personalidad humana: la afirmación de su ca-
su propia circunstancia la presencia salvadora de rácter personal quiere indicar ante todo que no es
Dios para sus fieles, la misión no puede nunca con- menos sino más, infinitamente más, que todo lo que
sistir en minusvalorar, borrar y, menos, anular sus de conocimiento, libertad y bondad descubrimos en
valores religiosos. Lo que una religión intente apor- lo mejor de las personas humanas. Escuchamos
tar de nuevo a otras no puede dirigirse nunca a su- también las advertencias de otras tradiciones, como
primirlas, sino únicamente a ayudarlas. Como san la judía y la islámica, para que la afirmación del
6 EL DIÁLOGO DE LAS RELIGIONES TRAS EL VATICANO II
amor y la ternura en Dios no menoscabe en un No se trata de que en ese trabajo las religiones
punto su grandeza soberana y el respeto infinito a tengan la exclusiva. Más bien han de sentirse com-
que nuestro corazón se siente llamado en su pre- pañeras de camino –asumimos conscientemente las
sencia. Quisiéramos igualmente recoger todas las resonancias de esta expresión– de todos los hom-
sugerencias presentes en las ricas y numerosas bres y mujeres de buena voluntad; es decir, de
tradiciones religiosas del continente africano, del cuantas personas no se resignan a la figura de este
americano y de todo el ámbito de los pueblos del mundo. En la medida en que, para dolor de Dios y
Océano Pacífico, para comprender más a fondo y vergüenza nuestra, muchos millones de personas y
expresar con menos impropiedad la hondura, la an- grandes partes del mundo siguen discriminadas en
chura y la altura de este misterio de amor que a to- una tierra que debería ser libre, igualitaria y frater-
dos nos envuelve y sobrepasa. na, nuestro trabajo no puede cesar y ningún otro
criterio debe anteponerse en la hora de la colabora-
ción.
12. EL DIÁLOGO PROLONGADO EN COLABORACIÓN
De todos modos, cuanto se ha dicho queda 13. UNIDOS Y ABIERTOS ANTE LA LLAMADA COMÚN
siempre bajo un presupuesto decisivo: ninguna reli-
gión es fin en sí misma. El centro dinámico de toda Al final de estas consideraciones se nos hace do-
religión está en Dios y su finalidad nuclear es cola- lorosamente patente que hemos estado hablando,
borar con Él en el servicio de la humanidad. Solo tal vez demasiado, desde nuestra perspectiva cris-
esta colaboración justifica la presencia y la acción tiana. Es el precio inevitable de la limitación huma-
de las religiones dentro de ella. Por eso el diálogo na. Pero queremos dejar constancia de que no se
entre las religiones tiene que transformarse también debe a prepotencia o afán de protagonismo. A los
en colaboración mutua y desinteresada a favor de representantes de la demás religiones, os decimos:
los problemas humanos. Descentradas en Dios co- antes del Concilio y, en lo posible, durante las se-
mo su fundamento último, las religiones solo se siones nos hemos esforzado por escuchar, com-
vuelven de verdad a Él pasando por el servicio a los prender y asimilar vuestras voces. Las palabras
hermanos y hermanas. Sobre todo de los más po- aquí pronunciadas constituyen simplemente el tes-
bres, sufrientes o maltratados: tal ha sido de algún timonio de nuestras mejores intenciones, y os lo
modo la preocupación de los grandes profetas en ofrecemos como una mano tendida para que, unida
todas las tradiciones, y desde luego ha sido con to- a las vuestras, nos ayuden a todos a abrirnos al
da evidencia la de Jesús de Nazaret. Misterio común y a conjuntar nuestras fuerzas en el
servicio a que continuamente nos convoca.
Por fortuna, las diversas teologías de la praxis,
atentas a los distintos procesos de liberación, han Sería bello poder recoger también en este docu-
avivado esta conciencia en los creyentes, suscitando mento vuestras palabras expresas y formular al fi-
grandes esperanzas y dignificando a numerosas nal un credo fundamental que proclamase lo más
personas y grupos humanos, que han descubierto a nuclear de nuestras confesiones de fe o de nuestras
Dios como su aliado y su defensor. Los cristianos en vivencias religiosas. Sería deseable poder unirnos
concreto vemos realizada de manera ejemplar esta siquiera en una oración común que nuestros labios
llamada y esta esperanza en el destino de nuestro pudiesen pronunciar en perfecto eco con los senti-
Fundador: maltratado, oprimido y asesinado por los mientos de nuestros corazones. Todavía no es posi-
poderes injustos de este mundo, su resurrección ble. Pero, al menos, en la proclamación pública de
muestra que, a pesar de todo, su vida no fue un esta Constitución Conciliar, queremos hacer una
fracaso. En Él todos nos vemos convocados a esta invitación: que mientras esperamos poder pronun-
tarea, Y en él todas las víctimas de la historia tienen ciar un día esa oración común con nuestros labios,
un ejemplo visible de que Dios las acompaña y apo- oremos con el corazón, unidos todos juntos por el
ya con su amor durante la vida, y al final las resca- silencio.
ta para siempre del poder de la muerte.
De ese modo, a la par que reconocemos nuestra
La visión gloriosa pintada por el apóstol Pablo en incapacidad actual y confesamos lo que en ella
su primera Carta a los Corintios, cuando al término pueda haber de pecado, expresamos nuestro deseo
de todos los destinos afirma que «Dios será todo en de seguir adelante y nuestra disposición a dejarnos
todos», describe la mejor esperanza para toda la guiar por la llamada que la Presencia Divina está
humanidad. Marca así la dirección de nuestro ca- siempre haciendo resonar en la profundidad de
mino y la meta de nuestra colaboración: el trabajo nuestro ser.
por una humanidad sin discriminaciones, sin injus-
ticias, sin desigualdades, sin opresiones.
EL DIÁLOGO DE LAS RELIGIONES TRAS EL VATICANO II
7
*
TORRES QUEIRUGA, A., «El diálogo de las religiones tras
el Vaticano II», en Id., La teología después del Vaticano II.
Diagnóstico y propuestas, Barcelona, Herder, 2013, p.
155-172.
1
Publicación original: «El diálogo de las religiones en el
mundo actual», de J. Gomis (ed.), El Concilio Vaticano III.
Cómo lo imaginan 17 cristianos, Bilbao, Desclée De Bro-
wer, 2001, pp. 67-84.