colección popular
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Las trampas del pasado:
Las Fuerzas Armadas
y su integración al Estado
democrático en Argentina
Serie Breves
dirigida por
Mariano Ben Plotkin
Sabina Frederic
Las trampas del pasado:
las Fuerzas Armadas
y su integración
al Estado democrático
en Argentina
fondo de cultura económica
México - Argentina - Brasil - Colombia - Chile - España
Estados Unidos de América - Guatemala - Perú - Venezuela
Primera edición, 2013
Frederic, Sabina
Las trampas del pasado: las Fuerzas Armadas y su
integración al Estado democrático en Argentina. - 1a ed. -
Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Fondo de Cultura
Económica, 2013.
433 p. ; 17x11 cm.
ISBN 978-950-557-992-1
1. Antropología Cultural. 2. Fuerzas Armadas.
CDD 306
Diseño de tapa: Juan Balaguer
D.R. © 2013, Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A.
El Salvador 5665; C1414BQE Buenos Aires, Argentina
[email protected] / www.fce.com.ar
Carretera Picacho Ajusco 227; 14738 México D.F.
ISBN: 978-950-557-992-1
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Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier
medio de impresión o digital, en forma idéntica, extractada
o modificada, en español o en cualquier otro idioma,
sin autorización expresa de la editorial.
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Índice
Agradecimientos................................................... 9
Introducción. Posguerras y democratización
de los militares..................................................... 15
Primera parte
Reclutamiento y retención del personal militar
I. Cuando el horizonte es el pasado:
dilemas del reclutamiento
y de la retención de jóvenes.......................... 79
Segunda parte
Educación militar
II. “Ni locos, ni kamikazes, ni mercenarios”:
del terrorismo de Estado a la formación
para el combate............................................ 129
III. Sacrificios en la formación militar
e integración universitaria: una perspectiva
etnográfica en la función pública................ 193
7
IV. La flexibilización en la educación militar
y la responsabilidad moral
por el desempeño profesional...................... 247
Tercera parte
Mujeres y Fuerzas Armadas
V. Régimen doméstico, profesión militar
y liderazgos: desafíos en la integración
de las mujeres a las Fuerzas Armadas......... 301
VI. Políticas de género, derechos humanos
y profesión militar: tensiones en la integración
de las mujeres a las Fuerzas Armadas......... 349
Conclusiones........................................................ 401
Bibliografía........................................................... 423
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Introducción.
Posguerras y democratización
de los militares
Desde 1983 las Fuerzas Armadas argentinas atravie-
san un período inédito de paz interna y externa, al
punto de no contar en la actualidad con hipótesis de
conflicto alguna. Las condiciones que llevaban a los
militares a intervenir en conflictos sociopolíticos in-
ternos y tomar el control del Estado argentino por la
fuerza, o a entrar en guerra contra un Estado extran-
jero se fueron diluyendo progresivamente. Si bien
esas formas de intervención son muy distintas y tie-
nen implicaciones legales, morales y políticas muy
diferentes, me interesa subrayar que desde la consti-
tución en Argentina del Estado nación los militares
atraviesan un período de pacificación nunca antes
experimentado.1 Al mismo tiempo, su reinscripción
en un Estado que pretendía democratizarse corrió
una suerte signada por tendencias con direcciones
1 El uso del término “pacificación” está inspirado en la con-
ceptualización desarrollada por el sociólogo alemán Norbert
Elias (1989 y 2009).
15
contrapuestas; algunas orientadas al repliegue, a la
retracción, a la autosuficiencia y a la autonomiza-
ción de los militares, y otras dirigidas hacia la inte-
gración o la asimilación de valores procedentes del
ámbito civil.
Ese fenómeno ocupó una de las caras menos visi-
bles, el reverso diríamos, de la transformación demo-
crática del Estado argentino, que implicó el ascenso
de otras elites estatales como esa “clase política” cu-
yos integrantes ya no verían interrumpidas sus carre-
ras por los reiterados golpes de Estado. A los miem-
bros de esa “clase” les competería el mandato de
conducir a los militares, hecho que sucedería en for-
ma gradual hasta hacerse más contundente dos dé-
cadas después de la “recuperación de la democracia”
en diciembre de 1983, una vez puestos en marcha los
juicios contra los delitos de lesa humanidad cometi-
dos por todos los responsables del terrorismo de Es-
tado en los años setenta.
En este libro, nos interesa analizar el controver-
tido proceso de reinscripción o integración de los
militares al Estado argentino democrático, que tomó
cuerpo a partir de 1983 y que resultó velado por la
insistente preocupación en torno a cómo subordi-
narlos al poder político. Dicho de otro modo, nos
interesa analizar qué significó democratizar las Fuer-
zas Armadas argentinas. El propósito de este análisis
es, en primera instancia, subrayar que dicha reins-
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cripción se produjo en un escenario condicionado
por una sucesión de posguerras derivadas de conflic-
tos de naturaleza diferente. Ellos fueron la “Guerra
Sucia”, como ciertos sectores denominaron el terroris-
mo de Estado de los años setenta, la amenaza de gue-
rra con Chile en el año 1979, la Guerra de Malvinas y
la Guerra Fría, que dominó al mundo occidental e in-
trodujo en Argentina la denominada Doctrina de la
Seguridad Nacional hasta fines de la década de 1980.
Poco a poco, los militares y diversos sectores de la
sociedad argentina quedaron sumidos en un escena-
rio de posguerras, difícilmente escindibles unas de
otras en cuanto a sus efectos sobre las personas. Es
por ello que el estudio de las consecuencias traumá-
ticas de dos de estas posguerras, la de Malvinas y la
“Guerra Sucia”, se ha realizado sobre los protagonis-
tas directos: exsoldados, militantes de derechos hu-
manos, exguerrilleros, expresos políticos, psicoana-
listas, exexiliados y militares, entre otros. En casi
todos los casos, el abordaje ha comprendido una re-
ferencia a la memoria de estos agentes, a cómo los
acontecimientos fueron rememorados y reelabora-
dos a partir de sus efectos traumáticos y de las cir-
cunstancias posteriores a esos hechos.
Los factores antes señalados son antecedentes cla-
ve de la perspectiva que quisiera aportar, ya que las
derivaciones del controvertido proceso de reinscrip-
ción de los militares al Estado democrático fueron
17
consecuencia de los efectos de la memoria de posgue-
rra, que impidieron a los actores políticos pensar a
los militares en el presente. La memoria no dio lugar
a la historia en Argentina, pues, como señala Enzo
Traverso en El pasado, instrucciones de uso (2011), no
pudo establecerse una distancia con el pasado. Esa
imposibilidad de conocer el presente de los militares,
sus pensamientos y experiencias profesionales y de
vida que ha evidenciado el campo académico, no es
producto del desinterés, es el efecto de la compresión
del tiempo, la anulación de la distancia y la divergen-
cia entre pasado y presente. Las realidades actuales
han quedado cubiertas por la rememoración de aque-
llos acontecimientos dramáticos como si estos no
pertenecieran al pasado.
Por ello, en segundo lugar, quisiera dar cuenta de
cómo ciertos esquemas interpretativos dominaron
las concepciones de los funcionarios civiles y los mi-
litares, condicionando sus intervenciones sobre las
Fuerzas Armadas argentinas y, consiguientemente, la
configuración de la profesión militar de las últimas
tres décadas. Dichos esquemas, de cuya exploración
y consecuencias intentaremos ocuparnos en este li-
bro, han operado como filtros para apreciar y com-
prender el presente considerando el pasado como
una variable decisiva. Como mostraremos, una de
sus propiedades, tal vez la de mayor peso, es que a
través de ellos se ha determinado la responsabilidad
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y la culpa por la escalada de la violencia de los años
setenta y el terrorismo de Estado. Debido a que esos
esquemas interpretativos se hacen presentes cuando
se pone en juego la cuestión de qué hacer con los mi-
litares en un Estado democrático, son una de las cla-
ves para la comprensión de la democratización de los
militares.
De hecho, una de las hipótesis de este libro es que
aquello que fue apreciado como una larga demora en
la conducción de las Fuerzas Armadas por parte del
poder político, que fue concretada dos décadas des-
pués de la instauración de un régimen democrático,
tuvo como condición la operación de esos esquemas
interpretativos. Puestos a imaginar una dirección en
la transformación de esta agencia estatal, los funcio-
narios civiles y militares fueron colonizados por
ideas que imaginaban el presente con el velo del pa-
sado. La tensión entre esos esquemas produjo a nues-
tro entender un juego de suma cero que solo los jui-
cios llevados adelante desde el 2004 permitieron
desequilibrar.
Así es como el período de gestión del Ministerio
de Defensa que va desde 2005 hasta 2011 debe su
condición particular y emblemática de trastocar ra-
dicalmente el camino hasta entonces seguido por la
democratización de las Fuerzas Armadas a la capaci-
dad de sus autoridades de alternar el fundamento de
sus medidas. Estas oscilaron entre la reparación his-
19
tórica y la solución de las condiciones presentes y
futuras de los militares argentinos. El proceso histó-
rico que llevó a esta situación tuvo mojones y huellas
ineludibles, dejados durante los sucesivos gobiernos
democráticos presididos por Raúl Alfonsín (1983-
1989) y Carlos Menem (1989-1999). Sin embargo, los
juicios penales a todos los responsables de las atroci-
dades cometidas en el pasado, que llegaron recién en
2004, marcaron una inflexión insoslayable en la pro-
gresiva diferenciación respecto del presente, hasta
entonces inimaginable.
Identificados esos esquemas interpretativos y su
influencia en la orientación —o desorientación— de
las medidas tomadas, es posible comprender ciertas
condiciones particulares de la existencia y transfor-
mación de las Fuerzas Armadas en relación con las
condiciones históricas atravesadas también por otras
Fuerzas Armadas de Occidente. En diálogo con espe-
cialistas de otras naciones occidentales, se verán los
problemas comunes que enfrentan los militares y su
profesión en el mundo contemporáneo, signado por
la posguerra fría, que derivaron en reformas como
por ejemplo la experimentada en Francia desde co-
mienzos de la década de 1990; también ciertas ten-
dencias semejantes, como la creciente incorporación
de mujeres y la valoración de las titulaciones acadé-
micas, entre otras. La comparación con la etapa del
proceso denominado “de profesionalización” de las
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Fuerzas Armadas ocurrido luego de la derogación del
sistema de reclutamiento obligatorio de soldados en
otros Estados nacionales de Occidente muestra la in-
fluencia de procesos históricos transnacionales sobre
las Fuerzas Armadas.
Así, para comprender cómo aquellos esquemas
interpretativos fueron aplicados por los funcionarios,
cómo se producían esas mutaciones del presente por
efecto del pasado, y de qué manera orientaban la de-
finición en relación con qué hacer con los militares y
de qué manera, abordaré algunos de los núcleos sig-
nificativos de la reinscripción de los militares en el
Estado y la sociedad argentinos. Se trata, por cierto,
de relativizar esas condiciones, que a primera vista
pueden parecernos muy particulares, de la historia
política nacional, y que no lo son tanto.
En la primera parte del libro se analizarán las di-
ficultades que suscitaron el reclutamiento y la reten-
ción de efectivos en las Fuerzas Armadas durante los
últimos treinta años, y las respuestas que ofrecieron
militares y funcionarios civiles para resolverlas. Esos
obstáculos les demandaron desde explicaciones so-
bre las causas del problema, hasta la definición de
imágenes y valores de los militares que resultaran
atractivas para ciudadanos interesados. Además, mo-
tivaron la enunciación de los perfiles de los jóvenes
que estimaban que ingresarían y permanecerían, así
como los de los que efectivamente se inscribían e in-
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gresaban. Sucedía que, a diferencia de otros países
como España o Francia, la convocatoria y las campa-
ñas de difusión de reclutamiento no las desarrollaba
ni las coordinaba el Ministerio de Defensa sino cada
una de las fuerzas por su cuenta. Por otro lado, si
bien el reclutamiento y la retención de las Fuerzas
Armadas es un problema transnacional que se apre-
cia tanto en Estados Unidos como en gran parte de
los países europeos desde la derogación de la cons-
cripción, en nuestro país esta circunstancia transna-
cional es ignorada, y se atribuye su causa únicamen-
te “a la violencia del pasado”.
En la segunda parte se analizará las tendencias
que configuraron la educación en las Fuerzas Arma-
das. Debido al supuesto bastante generalizado acerca
del carácter sustantivo de la educación básica en la
conformación del pensamiento y la acción profesional
de los militares, este espacio también se convirtió en
una arena de disputas entre militares y funcionarios
civiles, donde es posible apreciar dichos esquemas en
toda su potencia. Políticas educativas reparadoras de
la violencia de los años setenta se combinaban con
aquellas que buscaban mejorar el desempeño profe-
sional de los militares en el futuro. En tanto, otras
buscaban preservar y reivindicar la especificidad
académica de la milicia argentina frente a cualquier
cambio que implicara emular modelos extranjeros,
y se mezclaban, a su vez, con las que pretendían
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transformaciones que pudieran reinscribir a los mi-
litares en la sociedad democrática a través del reco-
nocimiento de otras agencias del Estado, como el
Ministerio de Educación. En esta última tendencia
de adecuación de la educación militar a los paráme-
tros establecidos por el sistema educativo nacional
es posible ver, además, los impulsos más firmes de la
configuración de la educación militar durante este
período democrático, así como las consecuencias
negativas que supuso para algunos militares y civi-
les, y que los llevó a calificarla como una etapa de
desmilitarización de las Fuerzas Armadas. Sin lugar
a dudas, el terreno de la educación militar o, más
exactamente, la pregunta de qué hacer en él es muy
provechosa para pensar esos esquemas interpretati-
vos e ir más allá de ellos para preguntarnos: ¿cómo
se forman las Fuerzas Armadas del mundo occiden-
tal considerado democrático? ¿Qué aspectos de su
formación remiten a las principales condiciones so-
cioculturales de la sociedad en la que se encuentran?
¿Cuáles de ellos obedecen efectivamente a las funcio-
nes que desempeñan? Finalmente, ¿qué se entiende
por profesionalización militar en los diferentes esce-
narios y contextos históricos?
La tercera sección de este libro está dedicada a
analizar el tema de la incorporación e integración de
las mujeres a las Fuerzas Armadas y las concepciones
de familia asociadas a ella. La cuestión resulta de es-
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pecial interés por cuanto la violencia de Estado duran-
te los años setenta solo fue perpetrada por hombres;
de ahí que la mujer, para cierta matriz interpretativa,
simbolizara la interdicción ética, en el presente, de
esa violencia del pasado. En la denominada “femini-
zación” de las Fuerzas Armadas, debida en parte a un
aumento sustantivo del personal militar femenino,
pero también a la alteración de los patrones de rela-
ción interna y externa a las fuerzas, es relevante la
comparación con lo sucedido al respecto en otras na-
ciones occidentales. Esta permite entender cómo al-
gunas medidas de reforma en Argentina remitían a la
reparación del pasado en nombre de la equidad y los
derechos humanos, aunque al mismo tiempo dialo-
gaban con ciertas tendencias de la profesionalización
militar (como la diferenciación creciente entre vida
personal y vida familiar, de un lado, y vida profesio-
nal del otro) y con la alteración de los sentidos atri-
buidos al oficio militar como servicio.
Constituye un objetivo transversal de este libro ex-
plorar el carácter que asumió la profesionalización
militar en Argentina, no solo en tanto responde a las
aspiraciones de militares y civiles (políticos, expertos
y académicos), sino a partir del modo en que concre-
tamente se ha manifestado en sus distintas tenden-
cias. Reclutamiento, educación y mujeres y vida fami-
liar son ámbitos muy pertinentes para comparar
procesos transnacionales también denominados “de
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profesionalización” con los atravesados por las Fuer-
zas Armadas argentinas, sin que ello suponga acuñar
una idea teleológica, unilineal y normativa sobre lo
que debiera ser tal proceso (Frederic, 2008 y 2012;
Frederic, Graciano y Soprano, 2010). Como no pre-
tendo analizar ese proceso en todas sus dimensiones,
sino mostrar cómo se desarrolló en aquellos ámbitos,
un estudio de las tendencias en relación al adiestra-
miento operacional, el desarrollo tecnológico —de
baja actividad e inversión durante el período— y doc-
trinario sería complementario del que aquí propongo.
Con respecto a la comparación histórica, resulta un
tanto limitada. La categoría de profesión en la histo-
riografía sobre los militares en el siglo xx se remite
básicamente a dos sentidos: la adopción de la acade-
mia militar como forma de acceso a la carrera y su
organización posterior en etapas jalonadas por instan-
cias educativas sistemáticas; y/o como despolitización
y autonomía castrense (Privitello, 2010; Massei, 2012).
Los núcleos seleccionados fueron también áreas
donde la vinculación entre funcionarios militares,
funcionarios civiles y de otros agentes resultaba ine
vitable; donde se exponían representaciones acerca
de qué son y qué deberían ser, y se ponían en juego
los saber hacer y los valores propios, su protección o
búsqueda de renovación. Desde una mirada etnográ-
fica y antropológica, daré cuenta aquí de los contex-
tos de encuentro entre militares de diversas edades,
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trayectorias y concepciones sobre la vida y la profe-
sión, y civiles que, aun con procedencias sociales,
profesiones, trayectorias políticas divergentes, se
identifican con aquellos en relación con la pertenen-
cia generacional, el género, la clase, e incluso las tra-
yectorias académicas. En definitiva, es en estos en-
cuentros que la “integración” puede ser analizada e
interrogada.
Definido así el campo de interés, el enfoque está
atravesado por tres disposiciones coexistentes. La pri-
mera resulta de mis investigaciones previas, orienta-
das a conocer y comprender la singularidad de la con-
figuración de otras profesiones, como la de políticos
y policías, por lo cual confrontamos ciertos procesos
atravesados por estos agentes con el de los militares.
Aunque puedan parecer agentes incomparables, es-
tuvieron involucrados en procesos comunes que pro-
dujeron efectos diferenciales. Para dar un ejemplo,
la proyección de las reformas policiales orientadas
a la democratización significó una incesante búsqueda
de instrumentos para su desmilitarización, especial-
mente en la educación de sus cuadros. Inversamente,
muchas de las medidas sobre las Fuerzas Armadas, en
especial durante las dos últimas décadas, buscaron
desvincularlas de los asuntos de seguridad interior.
En tanto, la profesionalización de los políticos entró
en una nueva etapa a partir de la retracción del poder
político de los militares. Antes de ello y durante gran
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parte del siglo xx, la expectativa de vivir de la política
había sido reiteradamente bloqueada.2 Sin lugar a du-
das, la retracción del poder de los militares sobre el
Estado nacional que se produjo durante las últimas
tres décadas fue producto y a la vez condición del
avance de otros sectores y agentes.
La denominada democratización de la sociedad y
del Estado nacional no hubiera sido posible sin el con-
finamiento de las Fuerzas Armadas argentinas hacia
sus márgenes. En efecto, mi incorporación al Ministe-
rio de Defensa y el hecho de que alcanzara el cargo de
subsecretaria de Formación en 2009 es evidencia cla-
ra de esa retracción y consiguiente valoración de
ciertos saberes académicos y científicos provenientes
del campo de las ciencias sociales en general, y de la
antropología en particular, en la orientación concre-
ta de las políticas de reclutamiento y retención, gé-
nero y educación. Me incorporé progresivamente
al ministerio en el 2006, cuando era investigadora
del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
2 Por “profesionalización de los políticos” me refiero al pro-
ceso concreto que alteró la diferenciación entre quienes “ha-
cían política”, esto es el carácter cambiante de las condiciones
sociales, personales y morales de acceso, permanencia y pro-
moción de los agentes en la carrera política. Esto se produjo
con la apertura de un horizonte ininterrumpido de posible cre-
cimiento político, a partir de la resolución por la vía democrá-
tica de la crisis económica y social de 1989. Para un análisis
etnográfico de este proceso véase Frederic (2004).
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Técnicas (conicet) y profesora de la Universidad Na-
cional de Quilmes. Las máximas autoridades de De-
fensa me convocaron como asesora para el diseño y
puesta en funcionamiento de un área de diagnóstico
sobre la integración de las mujeres a las Fuerzas Ar-
madas. Durante el año 2008, y debido a las dificulta-
des para retener y realizar cambios de destino del
personal, les propuse realizar una investigación que
incluyera un trabajo de campo etnográfico sobre las
condiciones sociales y culturales de la profesión mili-
tar argentina, que se denominó Observatorio Socio-
cultural de la Defensa.3 Finalizado este estudio, en
3 Una porción de los datos volcados en este libro provienen
de la información relevada en estos estudios llevados a cabo
antes de acceder a la función pública, entre los años 2006 y
2008, y desarrollados a través de convenios de asistencia técni-
ca al Ministerio de Defensa de la Nación por parte de la Univer-
sidad Nacional de Quilmes. El primero de ellos fue “Familia,
género y profesión militar en la Argentina: dispositivos socio-
culturales de la democratización de las Fuerzas Armadas”, y el
segundo, “La profesionalización militar en la Argentina con-
temporánea”. Aquel consistió en la realización de sesenta en-
trevistas individuales, distribuidas proporcionalmente entre la
Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea, a oficiales y suboficiales
por cohortes definidas por el año de promoción de la escue-
la militar pero contemplando los procesos políticos —Guerra
de Malvinas incluida— que orientó el gobierno de las Fuerzas
Armadas, a saber: 1980-1987, 1988-1995, 1996-2001, 2002. El
segundo estudio que tuve a cargo quedó comprendido en lo
que el ministerio denominó Observatorio Sociocultural de la
Defensa, y consistió en la realización de un trabajo de cam-
po etnográfico durante diez meses en unidades militares de
las tres fuerzas distribuidas en todas las regiones del país, y
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