EL PROBLEMA DE LA REALIDAD Y DEL CONOCIMIENTO DE KANT:
El pensamiento del autor prusiano representa la culminación de la etapa moderna, en el S.
XVIII, confluyendo en su obra los movimientos opuestos de la época, a saber, el racionalismo y
el empirismo. Para Kant, como abanderado de la ilustración, la razón y el progreso de la ciencia
son los ejes fundamentales de la transformación social. Sus principios se asientan en el
CRITICISMO, es decir, en la necesidad de someter a la razón a un examen, o lo que es lo mismo,
analizar la razón para averiguar si la certeza del conocimiento es verdadera y factible; y con
ello, averiguar dónde se encuentran los límites del conocimiento y la razón. Kant rebate el
antagonismo entre empiristas y racionalistas afirmando que el conocimiento obtiene de los
sentidos la información que necesita, garantizando su certeza en las formas (a priori) puras de
la razón. Ello lo recoge en su excelsa obra “Crítica de la Razón Pura”, en la que desarrolla el
Idealismo Trascendental. En su obra, estructurada en tres partes, analiza los ejes sobre los que
ha de pilotar el conocimiento verdadero. La primera parte titulada “Estética Trascendental”
(sensibilidad). estudia las representaciones de los sentidos (=impresiones para Hume), es decir,
las condiciones de posibilidad de la sensibilidad (SINNLICHKEIT), manteniendo el autor por
primera vez que los sentidos no son pasivos o actúan como menor espejos que reflejan una
realidad, sino que la sensibilidad impone condiciones a la realidad a la hora de ser percibida.
Este cambio radical de perspectiva, se conoce como “giro copernicano de Kant”. Y a esas
condiciones las califica como intuiciones puras del espacio y del tiempo, que considera
estructuras innatas o a priori de la sensibilidad. De ahí que concluya el autor, afirmando que
sólo podemos conocer la realidad que percibimos (realidad fenoménica) y no la realidad tal
cual es (realidad en sí).
La segunda parte de la obra, es la Analítica trascendental (entendimiento), que tiene como
función el entendimiento o Verstand, a través de la elaboración de los juicios sintéticos a priori.
Kant, queriendo superar el escepticismo empirista imperante anteriormente, defiende que las
ciencias empíricas (física p.e.), necesariamente debían estar formadas por juicios que por ser
sintéticos añadieran conocimiento, que además siendo a priori, aportaran certeza absoluta. De
ahí que el prusiano establezca las “categorías”, las formas a priori del entendimiento, que a la
par son juicios puros representadas por catorce formas diferentes de relacionar un sujeto con
su predicado, que han de ser ordenadas y relacionadas para hacer posibles los juicios sintéticos
a priori. Los denomina sintéticos porque la información la obtiene de los datos proporcionados
por la sensibilidad; y son a priori, porque la relación de dichos datos tiene origen en la razón, lo
que sin duda nos garantiza su certeza. Por ello, concluye, la Física, es certeza.
La tercera parte de la obra, se denomina Dialéctica transcendental (razón), y estudia la razón
como tercera facultad del conocimiento. Para Kant la función legítima de la razón, se ampara
en la necesidad unificadora del conocimiento, es decir, en la capacidad de organizar los juicios
sintéticos a priori aportados por el entendimiento mediante las formas a priori de las ideas: yo
(alma), mundo y Dios. Los dos primeros se unen bajo la idea de Dios. Manifiesta con ello el
autor, que el proceso del conocimiento iniciado mediante las representaciones o impresiones
diversas concluye aquí, demostrando así la certeza de la Física y los límites de la razón en los
sentidos. “Todo lo que no podamos percibir, no lo podremos conocer”. Manifiesta que la razón
en sí misma, en su búsqueda del conocimiento de cómo es el mundo, el alma o Dios, lleva a
saltarse sus propios límites; cuando lo cierto es que las tres sustancias son realidades
nouménicas imposibles de percibir y por ende, de conocer; de ahí que la Metafísica no pueda
ser jamás una ciencia.