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ANTROPOLOGÍA 2020
El estructuralismo de Claude Lévi-Strauss
Por: Mg. Silvia Mulder
Me basta saber que el trabajo de toda una vida no ha sido completamente inútil y que
puede servir de trampolín desde el cual otros tomaran impulso para catapultarse más
adelante. Para un hombre que ha llegado al ocaso de su carrera, es reconfortante, incluso
exultante, recibir muestras de que su enseñanza y sus escritos ofrecen todavía un tema
de reflexión.
C. Levi-Strauss
1. Introducción
El nombre de Claude Levi-Strauss está íntimamente vinculado a lo que se designa como
estructuralismo, no solo en Antropología ya que sus estudios trascendieron los intereses
de esta disciplina. Es por tal motivo que la amplitud del tema desborda los propósitos de
este trabajo. En cambio, al modo de una introducción a su pensamiento, propongo ubicar
al autor en el contexto de la Antropología, disciplina por la que opto para inscribir sus
investigaciones y elaboraciones teóricas. Aun cuando no es este campo disciplinar el que
le haya reservado un lugar relevante. Valga como ilustración lo que expresa un destacado
antropólogo contemporáneo: “La obra de Levi-Strauss se fue construyendo a lo largo de
los años, es diversa y trata numerosos temas. Se trata realmente de una obra en cuya
riqueza pueden encontrarse varias fuentes de inspiración, aun cuando no nos ubicamos
bajo la influencia del estructuralismo.” (Augé, 2009: 9)
La continuidad de este trabajo llevara al planteo sobre la prohibición del incesto, piedra
angular de la existencia de la cultura. Sera necesario, también, explicitar el campo
metodológico en el que el autor fundamento su teoría, la lingüística saussureana que da
inicio, en la recuperación de autores posteriores, a una concepción estructural.
La noción de estructura debe ser precisada para distinguirla dela propuesta por Radcliffe-
Brown, paso siguiente en este recorrido.
Finalmente, me permito una breve exposición sobre la relación de la teoría de Levi-
Strauss con el psicoanálisis.
2. Levi-Strauss en el contexto de la Antropología
El desarrollo de la teoría estructuralista en Antropología, estrechamente vinculada al
nombre de Claude Lévi-Strauss, se produjo en Francia, país en el que el estudio de las
sociedades llamadas primitivas se llevaba a cabo desde la Sociología, en un campo
conocido allí como Etnología (en este sentido la denominación “Etnología” es equivalente
a Antropología).
Lévi-Strauss (1908-2009) realizó estudios en Derecho y Filosofía pero sus
investigaciones y desarrollos teóricos se dirigieron a la Etnología, reconociendo a Marcel
Maussi como un antecesor importante de sus ideas debido a que este autor francés
destacó el carácter simbólico de la cultura y señaló que la realidad no se reduce a sus
caracteres objetivos sino que incluye también la experiencia subjetiva de los hombres que
“viven” los hechos sociales.
En 1936 Lévi-Strauss fue invitado a ocupar una cátedra de Sociología en la naciente
universidad de San Pablo de Brasil. En su estadía allí realizó expediciones que lo
pusieron en contacto con poblaciones indígenas, varias de ellas desconocidas para el
hombre occidental. El material etnográfico obtenido en esas expediciones será la fuente
de sus posteriores reflexiones teóricas.
Habiendo regresado a Francia en 1939, al poco tiempo debe exiliarse en EEUU por la
amenaza de persecución del nazismo. En el período en que permanece en EEUU traba
estrecha relación con la lingüística estructural, teoría con la que se identificará en tanto
reconoce en ella el método pertinente para el análisis de los fenómenos sociales; también
escribe varios textos, entre ellos Las estructuras elementales del parentesco, en el que
plantea un análisis de los distintos sistemas de parentesco de las sociedades que
investigaba el antropólogo.
Además del estudio de los sistemas de parentesco, abordo el estudio del totemismo y de
los mitos. La magnitud de su obra sobre este último tema se expone en los cuatro tomos
de lo que se conoce como Mitológicas aunque ya en 1955 había publicado “La estructura
de los mitos”, texto en el que se plasma lo fundamental de su concepción sobre los mitos.
En el contexto de la Antropología y considerando la repartición de las teorías fundantes de
la disciplina según la noción del “otro” –tal como se expone en Boivin, Rosato y Arribas,
(1989)- sostuvo una concepción de las culturas desde la diversidad de igual modo que lo
concibieron en el funcionalismo y en el particularismo histórico.
Pero lo que particulariza el pensamiento de Lévi-Strauss en este punto es que incluye la
actitud de los hombres frente a la diversidad y afirma que la diversidad depende de la
posición del observador. Además, propone que deben establecerse grados de diversidad
ya que la misma se encuentra también al interior de la cultura contemporánea y de la
propia sociedad cuando la misma se ordena en distinciones de casta, de clase o
económicas.
Este planteo conlleva un cuestionamiento al etnocentrismo que, dice el autor, siempre
está presente cuando se pondera una cultura diferente ya que toda valoración de una
cultura diferente a la propia implica un enfoque adoptado desde el marco de referencia
que cada cultura y tradición aporta a sus miembros. Dice Lévi-Strauss:
Desde que nacemos, lo que nos rodea hace penetrar en nosotros, por mil caminos
conscientes e inconscientes, un sistema complejo de referencias consistentes en juicios
de valor, motivaciones, centros de interés, comprendiendo la visión reflexiva que la
educación nos impone del devenir histórico de nuestra civilización, sin la cual ésta se
tornaría impensable o aparecería en contradicción con las conductas reales. Nos
desplazamos literalmente con ese sistema de referencias, y las realidades culturales de
afuera no son observables sino a través de las deformaciones que les impone, cuando
no es que llega a imposibilitarnos percibir nada. (Lévi-Strauss, 1952, pp. 319-320)
A lo largo de toda su producción sostuvo una postura ética de respeto por las culturas que
eran objeto de estudio de la Antropología; en oposición a las concepciones que habían
afirmado que las sociedades mal llamadas primitivas ilustraban un periodo arcaico en el
desarrollo del hombre o que eran atrasadas cuando no dominadas por un pensamiento
prelógico, Lévi-Strauss demuestra que tanto en la organización social como en las
operaciones intelectuales estas sociedades tienen características que, si bien puede
diferenciarse de las occidentales, tienen la misma capacidad y rigurosidad lógica. En este
concepto se muestra su reiterada oposición a la idea de que el progreso se produce en
una sola dirección y siempre del mismo modo, tal como los evolucionistas teorizaron la
evolución de las sociedades.
Lo “arcaico” no es una etapa primitiva sino aquello que sobrevive porque sigue
cumpliendo la función que le dio origen.
Esta línea de pensamiento encuentra una detallada expresión en dos libros que publico
en el año 1962, El totemismo en la actualidad y El pensamiento salvaje.
Tanto el totemismo como el pensamiento supuesto de los primitivos, es puesto en
cuestión. El autor afirma que ambos son modos de clasificación, de procedimientos
destinados a dotar de sentido al universo y que, en tal medida, configuran una totalidad
significante. Por eso, dice, no existe disparidad con el pensamiento científico aunque el
llamado pensamiento salvaje opera con una lógica de lo concreto. Pero es en definitiva
una lógica rigurosa y no una acción motivada por lo afectivo –como se supuso- sino una
actividad intelectual cuyo objetivo es significar el mundo que se habita y las relaciones
sociales que organizan la vida.
3. La prohibición del incesto
Quizá lo más conocido de la obra de Levi-Strauss se refiera a su planteo sobre la
prohibición del incesto.
Ante la pregunta sobre qué condición o fenómeno determino el tránsito de la naturaleza a
la cultura constata la imposibilidad de encontrar un origen evolutivo. En cambio propone
encarar la cuestión desde un análisis que deslinde las propiedades del estado de
naturaleza y del estado de cultura. Y encuentra que el estado de naturaleza se caracteriza
por su condición de universalidad mientras el estado de cultura se define por la presencia
de la Regla. Esta Regla –con mayúscula- no es equivalente a los códigos o
reglamentaciones que los hombres se dan para vivir en sociedad sino que constituye una
condición previa a la existencia, es más, es lo que hace posible la vida en sociedad.
Porque esta Regla tiene un aspecto positivo al compeler a los grupos a intercambiar sus
miembros, lo que conocemos como exogamia, que es lo que fabrica comunidad.
Si bien cada cultura define los límites de la prohibiciones matrimoniales, y es por eso que
la regla tiene la condición de ser relativa y particular, se trata de una estructura universal y
permanente que determina la manera en que se organizan las alianzas matrimoniales y
que está más allá de la libre elección de los grupos humanos, es decir, los sujetos
ingresan a un universo que está configurado por una organización simbólica preexistente
en la que se aliena su existencia.
Levi-Strauss discute con los distintos esclarecimientos que se propusieron para dar
cuenta de la existencia de la prohibición del incesto. Agrupa esas explicaciones en tres
conjuntos: las que aducen una causa biológica, las que remiten a una condición social y
aquellas que combinan factores biológicos y sociales para tratar de explicar por qué existe
este tabú.
En ningún caso los argumentos expuestos dan razón de la necesidad de una
reglamentación que excede las conciencias individuales. Y en cada caso el autor
contrapone una explicación que los desestima. Tomemos a titulo ilustrativo solo uno: si,
como se afirmó, la prohibición del incesto deriva de un rechazo instintivo a las uniones
endógamas ¿Cuál es la necesidad de estatuir un tabú si de manera instintiva estaría
garantizada su eficacia?
Algunas exploraciones etnográficas intentaron pesquisar las razones de una vigencia tan
extendida del tabú del incesto así como de las extremas sanciones que las comunidades
tradicionales imponían a su transgresión. Es el caso de Margaret Mead que relata haber
interrogado a un informante arapesh al que repetidamente debía formularle la pregunta
sobre las sanciones impuestas en su comunidad a la transgresión. Para el informante la
misma pregunta era incomprensible, para su cosmovisión no había posibilidad de pensar
en el no cumplimiento de la prohibición del incesto porque ello supondría que “(…) si te
casas con la hermana de otro hombre y otro hombre se casa con tu hermana, tendrás por
lo menos dos cuñados, y si te casa con tu propia hermana no tendrás ninguno” (Levi-
Strauss, 1949, p. 562)
Esta suerte de anécdota nos revela con claridad el fundamento de la prohibición del
incesto: hacer posible la sobrevivencia del grupo a través del intercambio.
4. Relación con la lingüística estructural
La lingüística estructural tiene su origen en la enseñanza (entre los años 1907 y 1911) de
Ferdinand de Saussure. Su teoría está expuesta en un texto llamado Curso de lingüística
general en el que se transcriben las notas tomadas durante sus clases por dos de sus
alumnos.
A diferencia de estudios lingüísticos anteriores que sostenían una postura sustancialista
(concepción del lenguaje como una entidad material en la que el lenguaje funcionaría
como una nomenclatura, como referente de la realidad) o idealista (lenguaje como una
creación individual), Saussure inaugura un campo nuevo en la lingüística al definir su
objeto, “la lengua”.
La lengua está constituida por una totalidad de signos que sólo cobran significado al
interior de ese sistema y que sólo valen en su oposición a los demás signos de esa
lengua. Esto implica que cada elemento de ese conjunto no tiene adherido un significado,
al modo de una etiqueta, sino que lo adquiere en oposición y diferencia con los demás
términos de un lenguaje. Se trata de una institución social que se sostiene por la
comunidad hablante y que, como expresa Saussure (1976) “(…) no es una función del
sujeto hablante, sino el producto que el individuo registra pasivamente (…)” (p. 71)
Sin avanzar aquí en el análisis de una teoría de amplitud y complejidad, me interesa
destacar que el paso dado por Saussure permite trascender una concepción idealista y
sustancialista de los hechos, fundando un campo de conocimiento que tuvo destacados
continuadores.
Me refiero a aquellos que cimentaron los estudios de Levi-Strauss. Por un lado Roman
Jakobson, lingüista de origen ruso con quien nuestro autor ingreso a ese campo de
conocimiento y NicolaiTrubetzkoy que delimita al fonema como la unidad mínima de
significación de una lengua.
Al trasladar los planteos de la lingüística estructural al estudio de los sistemas de
parentesco, Lévi-Strauss analiza las relaciones de alianza matrimonial considerando que
al interior de un sistema de parentesco los términos con que se designan las distintas
relaciones que conforman dicho sistema, funcionan como un lenguaje, o sea, sólo
adquieren significación al interior de ese sistema y en oposición a los demás elementos
del mismo.
Así, compara los fonemas con los términos de parentesco (padre, madre, hijo, tío, etc.) y
dice que funcionan de igual modo dentro del sistema (de la lengua en un caso y de
parentesco en el otro) porque ambos a) son elementos de significación, b) adquieren tal
significación a condición de integrarse en sistemas, c) son elaborados en el plano del
pensamiento inconsciente y d) responden a leyes generales pero ocultas.
La fonología posibilita “(…) más allá de las manifestaciones conscientes e históricas de la
lengua, que son siempre superficiales, alcanzar realidades objetivas. Éstas consisten en
sistemas de relaciones, que son a su vez el producto de la actividad inconsciente del
espíritu.” (Levi-Strauss, 1951, p 54)
Este planteo es solidario de la concepción de estructura de Levi-Strauss y que se
encuentra estrechamente enlazado a los principios de la lingüística estructural, es decir,
son las relaciones entre los elementos de un sistema los que determinan su realidad.
5. Concepción de estructura
Como se viene exponiendo, advertimos que los lazos sociales no se establecen por
objetos definidos por cierta inmanencia sino por relaciones. O sea, son las relaciones las
que definen los objetos, concepción basal de estructura.
Se trata de una idea que se diferencia de la propuesta porRadcliffe-Brown para quien la
estructura es algo que existe objetivamente y que puede compararse con las
articulaciones de un organismo (por ejemplo, el organismo biológico).Es a partir de la
observación directa que pueden establecerse los componentes de una estructura social,
de modo que la estructura es del orden de los hechos y es a partir de la observación que
pueden determinarse modelos de funcionamiento de las relaciones entre los grupos.
Como expresan Carozzi, Maya y Magrassi (1991) al caracterizar la concepción de
Radcliffe- Brown
Definía la estructura como una disposición ordenada de partes o componentes, y la
estructura social como la disposición ordenada de individuos en relaciones
institucionalmente controladas o definidas, siendo las instituciones, normas de conducta
establecidas y reconocidas por grupos o clases sociales distinguibles referidas a un tipo
determinado de relaciones e interacciones. Las relaciones sociales serían interacciones
entre individuos determinadas por el proceso social, en las que los individuos saben que
se espera se comporten de acuerdo a las normas que regulan la interacción, y esperan lo
mismo de quienes con ellos interactúan. (p. 67)
Para Lévi-Strauss, en cambio, la estructura tiene carácter de sistema, cuyos elementos se
determinan en función y relación de los otros elementos del sistema, de igual modo a
como Ferdinand de Saussure piensa su objeto de estudio, la lengua. Tampoco es un dato
sensible (o sea, algo que exista en la realidad circundante) sino una construcción teórica
que da cuenta de lo subyacente a las relaciones observables, que es inconsciente,
universal y no varía ni en el tiempo ni en el espacio.
Ninguna ciencia puede actualmente considerar que las estructuras que pertenecen a su
campo de estudio se reducen a un ordenamiento cualquiera de partes cualesquiera.
Sólo es estructurado el ordenamiento que cumple dos condiciones: es un sistema,
regulado por una cohesión interna; y esta cohesión, inaccesible a la observación de un
sistema aislado, se revela en el estudio de las transformaciones gracias a las cuales es
posible hallar propiedades semejantes en sistemas en apariencia diferentes. (Lévi-
Strauss, 1960, p. XXXV)
Es desde esta perspectiva que se aborda el estudio del parentesco y de los mitos. En el
caso del mito, no es el relato en sí lo que le interesa sino las propiedades constantes que
aparecen en todos los mitos de diferentes culturas y de distintos períodos históricos.
Porque si bien el mito tiene una secuencia en su relato –dimensión diacrónica- también
tiene un esquema, una estructura que es intemporal y universal –dimensión sincrónica-. El
sentido del mito se obtiene a través de la relación entre sus unidades constitutivas que
son las frases más cortas posibles dentro de su composición y que se denominan
mitemas.
De igual modo, el interés por el estudio del parentesco se dirige a precisar constantes que
están en el fundamento de la vida en sociedad, más allá de las variaciones que cada
cultura pueda imprimir a sus prácticas de intercambio matrimonial.
Luego de revisar las variantes y constantes derivadas de la prohibición del incesto, Levi-
Strauss entiende que se hace necesario precisar cuáles son las estructuras mentales
universales que hacen posibleciertos cuadros muy generales de la vida social. Determina
que son tres: la exigencia de la Regla, la reciprocidad y el don.
Estas estructuras, cuya presencia ha de reconocerse en el plano inconsciente, están en el
fundamento de la vida social. No dependen de la libre elección de los individuos y son
universales.
En cierta forma es lo que constata cuando, en el encuentro con poblaciones aborígenes
en el Brasil, pretendió ir al encuentro de los aspectos primarios de la vida en sociedad y,
en cambio, según sus palabras encontré solo hombres. Es decir, encontró que la misma
legalidad que gobierna la vida del hombre occidental es afín a la de los pueblos
considerados primitivos.
6. La relación con el psicoanálisis
Levi-Strauss fue un atento lector de la obra de Freud, no obstante lo cual fue
preferentemente crítico de los postulados freudianos a los que cuestionó en reiteradas
oportunidades.
Uno de sus comentarios más conocidos sobre el psicoanálisis refiere a la comparación
que realiza entre la cura shamanistica y el procedimiento terapéutico del analista. Dice el
autor que se trata de intervenciones cuyo objetivo es restituir al enfermo en el orden de un
mito colectivo –en el primer caso- en tanto en el psicoanálisis se trataría de un
restablecimiento que operaria por un mito individual. Esta suerte de dialogo se expone en
un texto temprano de Levi-Strauss, La eficacia simbólica (1945), que nos interesa de
modo particular, no por la comparación antes expuesta y sujeta a cuestionamiento, sino
por el hecho de que en ese texto define al inconsciente como un lugar vacío, que se
reduce a la función simbólica.
Y es esta dimensión la que Lacan recupera en su retorno a Freud para señalar la
preeminencia de lo simbólico en la realización subjetiva y el lugar de lo inconsciente
sujeto a una legalidad que trasciende la existencia. La anterioridad significante encuentra
expresión en la reglamentación inconsciente de la alianza cuyo orden determina el lugar
que el sujeto ocupara. Esa legalidad y ese ordenamiento se configuran, en el
psicoanálisis, en el complejo de Edipo, como estructura de relaciones en la que el sujeto
debe advenir.
Es posible reconocer otras filiaciones del psicoanálisis con el pensamiento de Levi-
Strauss en las que sin dudas se inspiró Lacan. Al mismo tiempo es necesario señalar que
un margen importante los separa, sobre todo porque Levi-Strauss persigue determinar el
inconsciente como una categoría genérica y el psicoanálisis persigue establecer la
constitución subjetiva, lo que Lacan llama la fuente subjetiva de la función simbólica.
Esta apretada síntesis no hace justicia a toda la relación que es posible identificar entre el
psicoanálisis y el pensamiento de Levi-Strauss. En este caso se redujo a señalar la
condición simbólica de la existencia humana. Dejo al interés de cada quien la exploración
de otras vinculaciones que han sido abordadas por varios comentadores.
Bibliografia
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P. (Compiladores)Claude Levi-Strauss en el pensamiento contemporáneo. Buenos Aires:
Ediciones Colihue. pp 9-10.
Boivin, F., Rosato, A., Arribas, V. (1989) “Introducción”. EnConstructores de otredad. Una
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Carozzi, Maya, Magrassi. (1991). Conceptos de Antropología Social. Buenos Aires:
Centro Editor de América Latina S.A.
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Editorial Planeta-De Agostini S.A.
Levi-Strauss, C. (1945/1969). “La eficacia simbólica”. En Antropología estructural. Buenos
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Levi-Strauss, C. (1951/1969). “Lenguaje y sociedad”. En Antropología estructural. Buenos
Aires: EUDEBA.(pp. 51-61).
Lévi-Strauss, C. (1952/2001). “Raza e historia.” En Antropología estructural 2. Buenos
Aires: Siglo XXI editores.(pp. 304-339).
Lévi-Strauss, C. (1960/1969). “Clase inaugural, Colegio de Francia, Cátedra de
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i
Marcel Mauss, sociólogo francés (1872-1950), considerado el padre de la etnología
francesa.