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Rumores: Propagación y Efectos Sociales

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INSTITUTO ALFA. CÓD.0485 S.P.E.P.

M
Trincheras de San José N°1425 -Posadas Misiones-
Tel: 376-423267

 Decodificación errónea: “los rumores”

La mayor parte de las conversaciones que realizamos cada día, están inmersas en
intercambios de rumores ocultos en la información verdadera. El rumor tiene un gran
potencial manipulador, transmitiendo con enorme eficiencia la información social, que las
personas ajustan a su propia percepción del mundo, y tienden a satisfacer necesidades
emocionales, siendo las más frecuentes el deseo, el miedo y la hostilidad.
El rumores un término que definieron los prestigiosos psicólogos Allport y Postman (1947)
como “una proposición específica para ser creída, que suele pasar de
persona a persona de forma verbal, y carentes de pruebas que la
demuestren”, indicando en su denominada “ley básica del rumor” que un rumor se
propaga cuando es una información importante, y cuando es ambigua, sesgada o
incompleta, dificultado una conclusión real. Los rumores se asemejan a las noticias, pero sus
principales diferencias es la ausencia de evidencia que sustenten los rumores
(Donovan, 2007).
El chisme o la leyenda urbana son dos conceptos cercanos del rumor, porque se
difunden por medio de canales de información no oficiales, y tampoco tienen elementos de
verificación de una fuente fiable, sin embargo, el chisme tiene un menor alcance, porque se
refieren generalmente a intereses locales de un grupo o zona determinada. Los rumores
negativos se expanden con mayor facilidad que los positivos, y especialmente cuando las
condiciones son emocionalmente perturbadoras, (Prasad, 1935) pero no alivian la tensión de
la incertidumbre (investigador con quien pude colaborar en los 90, en varias investigaciones
en el estado de Rajastán en India). El rumor se incrementa como indicó Prasad cuando hay
una creencia acerca de un evento concreto o se piensa que está a punto de suceder (Fine y
Ellis, 2010), ese clima de ansiedad favorece los rumores y su propagación.
Estudios sobre la velocidad de propagación de rumores indican, que su crecimiento
es exponencial a través del procedimiento boca a boca, pudiendo llegar en algunos
casos a miles de personas al día. Actualmente a través de las redes sociales o internet, se
pueden propagar a millones de personas en algunas horas, como sucede con
algunos virales que realmente son rumores o bulos con gran capacidad de contagio
social.
Pueden parecer inofensivos e incluso positivos cuando refuerzan las normas
grupales y los lazos sociales, pero también son destructivos generando conflictos,
especialmente en el mundo laboral, produciendo preocupación, inseguridad, ansiedad y bajo
estado de ánimo, lo que conlleva un menor rendimiento laboral y un mal clima laboral
afectando a la productividad. El rumor es una de las fuentes de las noticias falsas,
y según el psicólogo DiFonzo (2002) que ha realizado numerosos estudios de los rumores,

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aparecen, son creídos y se difunden allí donde haya ansiedad personal, incertidumbre
general, refieren a temas de vital importancia, y cuando hay cierta credulidad entre el
público.

 Propagación de los rumores:


Con el surgimiento de internet y las redes sociales, los rumores de boca a boca han pasado
a una mayor escala incrementándose en velocidad y alcance en redes sociales, como
Facebook o Twitter donde los rumores, bulos y noticias falsas (fake news) forman parte de
sus contenidos. Algunos ejemplos son: “El papel de aluminio solo es eficaz por su lado
brillante”. “La numeración de los envases de leche, indica el número de veces que ha sido
reciclada”. “El micrófono oculto en los móviles Samsung”. “Las fresas procedentes de
Marruecos contaminadas de hepatitis A”. “El consumo de Actimel por tiempo prolongado
genera bajada de defensas del organismo”. “Beber vino antes de dormir adelgaza” o “El gin
tonic que combate los efectos de la alergia” predominando los rumores y bulos relacionados
con la salud en las redes sociales.
Los primeros estudios de Allport y Postam (1947) ya constataron las modificaciones del
contenido y del significado del mensaje original de un rumor, hasta convertirse en algo muy
diferentes, siendo mayoritario la distorsión en la transmisión boca a boca, que a través de las
redes sociales. El cambio y la transmisión del rumor dependerá de varios factores, como el
nivel de ansiedad de quien lo escucha, si lo considera como una orientación crítica
o acrítica, pero también es modificado por los prejuicios, expectativas, estereotipos
(Marshall, 1980) e intereses y parcialidades del receptor (Rosnow, 1980).
La mejor forma de identificar y evitar los rumores y bulos, es recibir toda información que no
provenga de fuentes oficiales con cierto escepticismo, contrastar por internet con otros
medios, sin prisas hasta conocer lo que realmente sucede sin creer en lo poco creíble,
recordando que los falsos expertos abundan y que siempre hay que actuar con prudencia
analizando el mensaje recibido.

La teoría del rumor dice que no toda información sin sustento se convierte en rumor
como tal. Para que esto suceda, deben cumplirse un conjunto de características. Solo
algunos contenidos tienen ese potencial para propagarse y convertirse en “verdad” sin que lo
sean.
La teoría del rumor señala que para que una información se convierta en
rumor, debe tratar sobre algo que la gente considere importante. Lo que es
relevante o no, depende de los valores que estén presentes en una comunidad
determinada.
El rumor no necesariamente trata sobre personas conocidas o famosas. Por
ejemplo, a veces se vuelve relevante el caso de una compañera de trabajo que

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aparentemente está siendo maltratada por su pareja o de un compañero de trabajo al


que se alguien le vio de la mano de otro chico a altas horas de la madrugada. Y su caso
puede volverse viral, sin más prueba que unas sospechas sin demasiado argumento.
Según la teoría del rumor, esta información se valida y se difunde porque tiene
importancia en una comunidad. En el primer caso, además entronca con valores que
actualmente se consideran muy relevantes, como la lucha contra la violencia de
género. En el segundo caso, chocaría con los valores más tradicionales que todavía
sobreviven, especialmente en las personas con más edad.
La segunda característica que debe tener una información para convertirse en
rumor es que sea restringida. No se presentan muchos detalles acerca de la misma ni,
por supuesto, mayores evidencias. En últimas, no hay suficientes elementos para llegar
a una conclusión confiable.
Lo que se presenta a los demás son unos cuantos elementos que estimulan
la imaginación . Todos los receptores saben que “hay algo oculto” y esto es
precisamente uno de los elementos que más atrae su atención. Se trata de dilucidar un
misterio, de completar lo que hace falta.
En últimas, la teoría del rumor habla acerca de informaciones que invitan a participar. La
ambigüedad permite que prácticamente cualquier persona pueda construir su
propia versión de los hechos. Eso es precisamente el rumor: una construcción
imaginaria que adquiere visos de verdad, sin sustento.
La teoría del rumor plantea también que los rumores se forman para explicar
aquello que nos genera intriga o para ratificar prejuicios fundados en el miedo . En
el primer caso, se parte del hecho de que no hay suficiente información sobre un asunto
determinado. O de que las fuentes de información que hay no son confiables. Se
conocen algunos datos, pero se intuye que hay algo detrás de estos. Los rumores,
entonces, cumplen con la función de llenar ese vacío de información.
Así mismo, los rumores, especialmente los que tienen un tinte calumnioso,
contribuyen a sustentar prejuicios, principalmente de odio. Lo usual es que ese odio
también sea una manera de disfrazar temores. A falta de evidencias que permitan
justificar el rechazo, se acude al rumor para que cumpla esas veces.
Los rumores no son estáticos. La información, generalmente falsa, que contienen,
muta y se va modificando. Tienden a deformarse, siempre con el propósito de hacerlos
más creíbles o espectaculares.

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