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REGISTRO DE LLAMADAS TELEFÓNICAS

1) NORMATIVA
2) DOCTRINA
3) JURISPRUDENCIA

1) NORMATIVA

El artículo 236 segundo párrafo del Código Procesal Penal de la Nación exige como
principio general la orden judicial para el pedido del registro de llamadas telefónicas
para la investigación de cualquier delito.

Artículo 236, 2do. párrafo del CPPN: "Bajo las mismas condiciones, el Juez podrá ordenar también la
obtención de los registros que hubiere de las comunicaciones del imputado o de quienes se comunicaran con él”

El registro de llamadas también tiene base legal en el artículo 5 de la Ley de


Inteligencia Nacional nro. 25.520

Artículo 5 de la ley 25.520: ”Las comunicaciones telefónicas, postales, de telégrafo o facsímil o cualquier
otro sistema de envío de objetos o transmisión de imágenes, voces o paquetes de datos, así como cualquier tipo de
información, archivos, registros y/o documentos privados o de entrada o lectura no autorizada o no accesible al
público, son inviolables en todo el ámbito de la República Argentina, excepto cuando mediare orden o dispensa
judicial en sentido contrario”.

Por otra parte, el artículo 45ter de la ley nacional de telecomunicaciones nro.19.798


incorporado por la ley 25.873 prevé: “Los prestadores de servicios de telecomunicaciones deberán
registrar y sistematizar los datos filiatorios y domiciliarios de sus usuarios y clientes y los registros de tráfico de
comunicaciones cursadas por los mismos para su consulta sin cargo por parte del Poder Judicial o el Ministerio
Público de conformidad con la legislación vigente. La información referida en el presente deberá ser conservada por
los prestadores de servicios de telecomunicaciones por el plazo de diez años."

Mención aparte, merece su polémico decreto reglamentario 1563/2004, que fue


suspendido a su vez por el decreto 357/2005 de fecha 22 de abril de 2005.

Este anterior decreto nro.1563/2004, regulaba entre otras disposiciones:


a) que el costo de los recursos técnicos y humanos para la captación y derivación de las comunicaciones para su
observación remota por el Poder Judicial o el Ministerio Público, quedara a cargo de las empresas prestadoras de
servicios de telecomunicaciones, desde el mismo momento en que el equipo o tecnología comience a ser utilizado;
b) también les exigía un plazo inmediato para emitir las respuestas;
c) el almacenamiento de los datos por un plazo de diez años;
d) y unificaba los ítems relativos al contenido de la información asociada (emisor, destinatario, hora de envío,
ubicación geográfica del creador del mensaje, etc) que las empresas prestadoras debían suministrar ante los
requerimientos judiciales.

El problema no ha sido definitivamente resuelto todavía, en tanto quienes operan con


el tratamiento y entrecruzamiento de dichos datos, plantean la necesidad de unificar los
criterios con los que son suministrados por las distintas empresas de telefonía, como
así también la conveniencia de conservar no sólo aquella información que es facturada
por las prestatarias; mientras que los retardos en las respuestas a los requerimientos
judiciales son un obstáculo para la celeridad que exige este tipo de investigaciones.

Ley de Inteligencia Nacional 25.520


Ley de Telecomunicaciones 19.798
Reforma Ley de Telecomunicaciones 25873
Decreto reglamentario nro. 1563/2004
Decreto reglamentario nro. 357/2005

2) DOCTRINA

García, Luis M. La vigilancia de las telecomunicaciones y otras comunicaciones


interpersonales según la jurisprudencia elaborada en torno al Código Procesal
Penal de la Nación. El procesamiento en el Código Procesal Penal de la Nación,
ps.310/12. Publicado en Garantías constitucionales en la investigación penal,
compiladores Plazas F. y Hazan L., Ed. Del Puerto BsAs, 2006.
“También debe señalarse que la libertad de comunicación es puesta en peligro no sólo
cuando se interfiere o vigila la comunicación misma (momento de la recolección de
datos de o sobre la comunicación), sino también cuando estos datos obtenidos son
utilizados para algún fin (momento de la utilización); y también cuando estos datos se
conservan u organizan para algún uso futuro (momento de la conservación,
almacenamiento o tratamiento de datos). La ley debe dar una protección suficiente para
cada momento, y asegurar que la recolección, utilización y almacenamiento no sean
ejecutadas para un fin distinto del que les dio legitimidad (…)
Ahora, además, el artículo 236, párrafo segundo, CPP, exige expresamente una orden
judicial para la obtención de los registros que hubiese de las comunicaciones del
imputado o de quienes se comunicasen con él, bajo las mismas condiciones que se
exigen para la orden de interceptación de las comunicaciones telefónicas (…)”

Aguilar, Valdez “Algunas pautas para clarificar un importante debate. Acerca de


la llamada ley de escuchas 25.873”, LL 2005-C, p.944
“Como se podrá observar, la referencia en ambos casos a la legislación vigente, pone
de manifiesto que la voluntad del legislador no ha sido la de atribuir nuevas
competencias estatales -en especial, a los organismos de inteligencia- o de aminorar
los recaudos habilitantes que legitiman la intervención de las autoridades públicas allí
mencionadas -Poder Judicial o Ministerio Público, exclusivamente- diferentes a las que
surgen del ordenamiento jurídico que actualmente regula la materia. Así, las garantías
individuales y los límites impuestos al Estado en este campo por la Constitución
Nacional, por la ley de telecomunicaciones 19.978, por la ley de inteligencia nacional
25.520 (Adla, XXXII-, 5209; LXII-A, 22) y por los códigos de procedimientos, entre otras
disposiciones, mantienen toda su vigencia en tanto que no han sido alterados por la
nueva regulación legal. En este sentido, debe resaltarse que la ley sólo hace alusión al
Poder Judicial o al Ministerio Público como los únicos organismos que pueden requerir
la intervención de tales comunicaciones y ello, además, de conformidad, con la
legislación vigente, lo que descarta, que, con fuente exclusiva en esta ley, los
organismos de inteligencia resulten competentes para disponer por sí tales
requerimientos o para realizar la "observación remota" de las comunicaciones sin
contar con el amparo en la previa intervención del Poder Judicial o, en su caso, del
Ministerio Público”

Palazzi, Pablo A. “La suspensión de la reglamentación de la ley sobre datos de


tráfico en materia de telecomunicaciones”, JA 2005-II-1349- SJA 25/5/2005- Lexis
Nexis nro. 000./011279
“De conformidad con nuestro sistema constitucional (y también de conformidad con el
de cualquier país desarrollado]), para acceder tanto al contenido de una comunicación
como a la información asociada a ella se requiere orden de juez competente. Ello surge
de los arts. 18 CN. ("...es inviolable... la correspondencia epistolar y los papeles
privados..."), 18, 19, 20 y 21 Ley de Telecomunicaciones y 5, 21 y 22 ley 25520 de
Inteligencia Nacional. Esta ley constituyó un gran avance, pues a la par de regular en
forma integral a los servicios de inteligencia (con límites muy sanos), expresamente se
aclara en su art. 5 que toda clase de comunicación -telefónica, por internet y por
cualquier otro medio- está amparada por la privacidad y que sólo con orden de juez
competente se podrá proceder a su interceptación. Esta interpretación se refuerza
porque la Ley de Datos de Tráfico (arts. 1 y 2 ley 25873) requiere expresamente que la
colaboración de las empresas de telecomunicaciones y la sistematización de datos de
tráfico tenga lugar "de conformidad con la legislación vigente".
Por último, el Código Procesal Penal requiere para incautar estos datos una orden
fundada de juez (art. 236 CPPN.), salvo en lo relativo a las reformas de la ley 25760
respecto de las facultades fiscales en casos de secuestros”.

Palazzi, Pablo A., “La regulación de los datos de tráfico en la Argentina:


comentario a la ley 25.873”, SJA 5/5/2004- JA 2004-II-1346
“Por eso aquí nos encontramos con un problema legal. De acuerdo con la
jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (32), tanto los datos de
tráfico como los del contenido de la comunicación están amparados por el secreto de
las comunicaciones y su adquisición sólo puede hacerse por orden judicial. En Estados
Unidos, por el contrario, tal información -me refiero a los datos de tráfico- no tiene el
mismo amparo constitucional que el contenido de una comunicación. Esto obedece en
parte a un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos (33) que concluyó que los
datos brindados a la empresa de telecomunicaciones, tales como los números
telefónicos discados, no estaban amparados por la Cuarta Enmienda (equivalente a
nuestro art. 18 CN., con algunas diferencias). Como no se los consideraba privados, la
legislación norteamericana estableció un estándar menor para su acceso durante el
proceso penal: no se necesita una orden del juez demostrando causa probable de la
comisión de un delito, sino solamente argumentar que los datos a obtener pueden
servir para dilucidar el delito (34). En parte, esto llevó a incluir en el Convenio del
Ciberdelito medidas de secuestro de información digital que son de dudosa
constitucionalidad, y como resguardo se incluyó una cláusula que los sujetaba a los
tratados vigentes de derechos humanos.
Ahora bien, en la Argentina ambas clases de datos -los de tráfico y los del contenido de
la comunicación- están amparados por el art. 18 CN. y su intervención requiere la
correspondiente orden judicial”.
3) JURISPRUDENCIA
A nivel jurisprudencial, se discute la validez de los registros telefónicos requeridos por
los fiscales para la generalidad de los delitos y una vez que la víctima se encuentre
liberada en el caso particular del delito de secuestro extorsivo.

REGISTRO SIN ORDEN CUANDO YA SE DISPUSO LA INTERVENCIÓN


TELEFÓNICA.
Tribunal Oral Federal nro.2 de San Martín, “Avila Gimenez”, rta. Marzo de 2007.
“Pero el caso de autos, difiere notoriamente del modo como lo presentó el Sr. Defensor
Oficial, porque cuando se obtuvieron y adjuntaron aquellos listados de fs. 134/138, el
teléfono nro. 155-664-8144 ya había sido intervenido (ver fs. 06 del principal y 9 del
Legajo de Convalidaciones), es decir que con la diligencia impugnada, no se afectó en
modo alguno la privacidad de las comunicaciones telefónicas del titular de esa línea,
desde que la intervención ordenada anteriormente ya posibilitaba saber con quién se
comunicaba y además, excediendo lo del listado, qué se decía o conversaba”.

NULIDAD DEL REGISTRO DE LLAMADAS PEDIDO POR LA FISCALÍA. Cámara


Nacional en lo Criminal y Correccional de Buenos Aires, S VII, “c.33601 “Monzón
Daniel E s/procesamiento por falso testimonio”, 28 de marzo de 2008
“Respecto del tópico vinculado a la autoridad habilitada por la ley para ordenar una
injerencia de las previstas en el art. 236 del Código Procesal Penal, tal como se
adelantó, la ley faculta únicamente al juez de la causa.
Aun cuando la sola literalidad de la norma pudiere bastar, no deberían caber
hesitaciones en torno a que la nota de judicialidad surge con prístina claridad de los
instrumentos legales citados, pues los dos primeros párrafos del art. 236 no dejan
margen de duda alguno; a mayor abundamiento, el tercer párrafo refuerza la conclusión
de que sólo el juez puede disponer tanto una intervención telefónica como un
requerimiento del registro de llamados, por fuera de las situaciones de excepción
referidas a los dos delitos que con exclusividad la ley -aun con determinadas
condiciones: “peligro en la demora”, “debidamente justificado”- habilita al Ministerio
Público Fiscal para su concreción, sujeta igualmente al inmediato control judicial”.

NULIDAD DEL REGISTRO DE LLAMADAS PEDIDO POR EL FISCAL. Cámara


Nacional en lo Criminal y Correccional de Buenos Aires, S VII, “Robles
Fernando”, 6 de julio de 2007
“En consecuencia, el decreto documentado a fs. 60 dispuesto por el señor fiscal, en el
sentido de ordenar la obtención, a través de las firmas “Movistar S.A” y “Telefónica de
Argentina S.A.” de los listados de llamados entrantes y salientes de los abonados
correspondientes a Robles, Alonso y Stagnaro, habrá de ser nulificado, así como las
actuaciones que han resultado la consecuencia de la obtención de tales registros: fs.
69; 332/333; 333vta -sólo en su tercer párrafo, primera parte-; 755/756, punto VI y VII;
757; 764/765; 794, punto II -en cuanto remite al decreto de fs. 755/756, punto VII- y
punto III; y 796.
Así, sustentado como fue en piezas que no podían justificar la injerencia
en el ámbito de privacidad e intimidad de quienes -a la sazón- luego fueron legitimados
como imputados, es claro que la providencia documentada a fs. 1159/1160, puntos I, II
y III, habrá de correr la misma suerte, particularmente porque a tenor de lo establecido
en el art. 167, inciso 2° del digesto formal, el Ministerio Público Fiscal ha dispuesto
medidas probatorias de injerencia en la esfera privada de los imputados cuando ello le
estaba vedado (arts. 212, 212 bis, 213, inciso “e” y 236, segundo párrafo, del Código
Procesal Penal; ver Navarro, Guillermo y Daray, Roberto, Código Procesal Penal de la
Nación, Hammurabi, Buenos Aires, 2004, tomo I, pág. 422), extremo que conlleva el
carácter absoluto de tal nulidad, conforme el contenido del art. 168, segundo párrafo,
del mismo cuerpo normativo.
En igual sentido se ha dicho que la irregularidad “que se erija sobre la
ausencia del órgano habilitado para disponerla, provocará la nulidad absoluta de la
medida (art. 167, inc. 2°)...” (Navarro y Daray, opus cit., tomo I, pág. 587).
De igual modo, también se sostuvo análogamente -aun para los casos de
intervención telefónica, pero derechamente aplicables en este aspecto al supuesto del
sub examen-,que “la injerencia en una comunicación en curso, sin orden previa del juez
es ilegítima y acarrea en el marco del C.P.P.N. la nulidad del acto judicial de su
incorporación al proceso y de la de todos los actos procesales que se hayan ordenado
con motivo del conocimiento de los datos de la intervención ilegítima. El art. 236
C.P.P.N. no conmina expresamente con nulidad la prescindencia de la orden judicial.
Sin embargo la conclusión es obligada en el sistema del Código, pues la ley exige el
dictado de un auto de los enunciados en el art. 123 C.P.P.N., que debe ser firmado por
un juez o los miembros del tribunal bajo pena de nulidad, según el art. 124, de suerte
tal que se afecta la intervención del juez y acarrea una nulidad de orden general, art.
167, incs. 2°...La nulidad es declarable de oficio, art. 168 C.P.P.N., pues la infracción
implica violación de un derecho garantizado directamente en la C.N.” (García, Luis M.,
“La intervención de las comunicaciones telefónicas y otras telecomunicaciones en el
Código Procesal Penal de la Nación: un cheque en blanco para espiar nuestra vida
privada”, primera parte, en Cuadernos de Doctrina y Jurisprudencia Penal, Ad-Hoc,
Buenos Aires, 1997, número 6, pág. 428).
Por lo demás, y con arreglo a lo dispuesto por el art. 172 del ceremonial,
habrá de declararse la nulidad de la providencia documentada a fs. 1165, por resultar
un decreto ampliatorio de los aspectos nulificados del decreto antecedente y por la
directa vinculación entre ambos (fs. 1159, puntos I, II y III).”

NULIDAD DEL REGISTRO DE LLAMADAS PEDIDO POR EL FISCAL. Cámara


Nacional en lo Criminal y Correccional de Buenos Aires, SI, c.34.597 “Miguel
Sergio Jorge”, 7 de octubre de 2008
“En consecuencia, la limitación al secreto de las comunicaciones debe ser ordenada
por los jueces, debiendo controlar los recaudados pertinentes, pues se exige expresa
cautela por la identidad del valor constitucional en juego, dado que se conculca la
privacidad de los individuos en sus conversaciones íntimas o las estrictamente
privadas. De allí su protección legal. Pues bien, ello difiere en el caso bajo a estudio,
por cuanto el Ministerio Público fiscal se encuentra facultado para disponer la medida
objeto de análisis, dado que la dirección de la investigación en la presente causa se
encuentra a su cargo (artículo 196, quater CPPN), siendo que el ordenamiento jurídico
le confiere ciertas atribuciones en el desarrollo de aquélla (arts. 210, 212 y cc. del
CPPN).
Adviértase, que los listados de llamadas telefónicas y de los mensajes que se requieren
solo aportaran los datos exteriores de las comunicaciones telefónicas mantenidas entre
los individuos y de los mensajes enviados entre ellos -línea de la que proviene la
llamada, día, hora y duración de ésta-, y no la conversación mantenida, por lo que la
situación que se presenta en autos difiere completamente de una escucha o
intervención telefónica; no vulnerándose en consecuencia la privacidad
constitucionalmente tutelada, y que fuera mencionada precedentemente. Igual
consideración corresponde hacer extensiva a la solicitud de los datos personales del
titular de una línea telefónica. En virtud de lo expuesto, el representante del Ministerio
Público estaría en condiciones de concretar la medida de prueba solicitada
oportunamente a fs. 298, sin que su actuación importe una transgresión a lo normado
en el artículo 236, CPPN, ni a los derechos individuales de los ciudadanos protegidos
por nuestra carta magna.
(…) Sin embargo, en sentido contrario se expidió la Sala III de la Cámara Nacional de
Casación Penal (in re “Mitchell, Alejandro” del 4/9/07), en cuanto a que la medida
cuestionada debe ser practicada por el juez y que sea ordenada por éste, a través de
una resolución fundada y que la preceda una investigación en trámite en la que existan
elementos objetivos y suficientes que determinen la necesidad de adoptarla.
Atento la disparidad de criterios jurisprudenciales que rigen en la materia y sin perjuicio
de dejar sentada nuestra posición al respecto, se sugiere a fin de evitar eventuales
futuros planteos nulificantes, que resultaría conveniente que a partir de ahora, y en lo
sucesivo, las medidas de prueba del carácter que solicita la fiscalía, serán practicadas
por el Sr. juez de grado hasta tanto contemos con un pronunciamiento específico al
respecto por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.”

NULIDAD DE REGISTROS TELEFÓNICOS PEDIDOS POR EL FISCAL SIN


PELIGRO EN LA DEMORA. Tribunal Oral en lo Criminal Federal nro.4 de San
Martín, sentencia en la causa 1624 de fecha 18 de mayo de 2007, caso Carniglia,
(voto del Dr. Augusto M Diez Ojeda)
“Sin embargo, pese a lo exigido por la ley, no existe en la causa resolución judicial
alguna que autorice la obtención y utilización de los listados de llamadas,
correspondientes a los teléfonos que fueran objeto de la investigación. Por ello atento
que la infracción legal conlleva también la violación del artículo 18 de la CN de
conformidad con lo dispuesto por el artículo 168 segundo párrafo en función del artículo
167 inc.2 y 236 del CPP, corresponde declarar la nulidad de las actividades de
obtención de los listados de llamadas telefónicas y de su utilización, para evitar que la
persecución penal estatal se vea beneficiada con prueba ilegalmente obtenida (doctrina
de los fallos Montenegro, Fiorentino, Rayford de la CSJN)”

VALIDEZ DE REGISTROS TELEFÓNICOS PEDIDOS POR EL FISCAL Tribunal Oral


en lo Criminal Federal nro.4 de San Martín, sentencia en la causa 1624 de fecha
18 de mayo de 2007, caso Carniglia, (voto de los jueces María Lucía Cassain y
Alejandro de Korvez)
“El pedido efectuado a empresas de telefonía para parte de la instrucción para que
informen la nómina de llamados correspondientes a un determinado abonado, no es ni
puede ser asimilada a la intervención telefónica. Con dicho pedido nada se 'interviene',
se trata de una mera prueba informativa a la que obviamente no le alcanzan los
requisitos del artículo 236 CPPN que invoca el distinguido colega para fundar la
invalidez.
(…) En definitiva, con la obtención de esta prueba informativa diferenciable por su
naturaleza jurídica con una intervención telefónica, no se ha vulnerado garantía
constitucional alguna, y ninguna norma procesal impide su producción. En igual sentido
se expidió la CNCASACP, I, cR 5312 Quinteros, CA del 13/09/2002 al establecer que le
listado de llamados es ajeno al dispositivo- art.236 CPPN-(citado por Navarro- Daray,
p.589)”

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