INTERPONE RECURSO EXTRAORDINARIO
Excelentísima Cámara - Sala II:
Débora Dionisia Solomin, abogada, Tº 97 Fº 296 C.P.A.C.F. en representación
acreditada de Don CAÑAS ANTONIO AGUSTIN, parte actora, con domicilio
constituido electrónico 2729132036-3 y procesal en calle Lavalle 1390 4º piso
Casillero 115 -Dra. Tibaldi de Capital Federal, en los autos caratulados “CAÑAS
ANTONIO AGUSTIN c/ ANSES s/REAJUSTES VARIOS” (Expte. 003337/2009), a
V.E. me presento y respetuosamente digo:
I. Objeto:
Que en el carácter invocado y en cumplimiento de las instrucciones de mi
mandante, vengo en legal tiempo y forma, a interponer el Recurso Extraordinario
establecido en el artículo 14 de la Ley 48, contra la sentencia dictada en estos autos
por V.E., en fecha 18 de septiembre de 2024, que fuera notificada a esta parte en
fecha 18 de septiembre de 2024, por plantearse en autos un caso federal y resultar
arbitraria en cuanto dispuso: ordenar actualizar PBU con índice Badaro (fallo
Pérez) y no índice ISBIC (fallo Bruzzo)
Asimismo, las normas del derecho internacional, incorporadas a nuestra Carta
Magna por el art. 75 inc. 22. Entre ellas, la Declaración Americana de los Derechos
y Deberes del Hombre en cuanto dispone “... Toda persona tiene derecho a la
seguridad social que le proteja contra las consecuencias de la desocupación, de la
vejez, y de la incapacidad que, proveniente de cualquier otra causa ajena a su
voluntad, la imposibilite física o mentalmente para obtener los medios de
subsistencia...”; la Declaración Universal de los Derechos Humanos en cuanto
señala que “... Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le
asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la
alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales
necesarios; tiene, asimismo, derecho a los seguros en caso de desempleo,
enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de perdida de sus medios de
subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad...”.
Es por todo ello que lo manifestado por la Cámara Federal de la Seguridad
Social – Sala I en la sentencia de fecha 21/11/2024, implicaría un gravamen
irreparable para mi mandante.
II. Requisitos para la procedencia formal y sustancial del recurso:
1) Requisitos comunes
a) Tribunal de justicia:
Conforme lo establecido en el CPCCN, en la Ley N°11.683 y en el Decreto
Ley 1285/58, la Excma. Cámara de la Seguridad Social actuante fue la que entendió
en la presente causa y por ante quien interpongo el remedio federal referido, por
causar la sentencia dictada un gravamen irreparable para mi mandante, resultando,
por ende, definitiva, por cuanto ésta finaliza el expediente con una decisión sobre el
fondo de la cuestión litigiosa en debate y tiene la virtualidad fundamental de agotar
la jurisdicción del tribunal que la dictara.
b) Juicio:
El pleito en cuyo marco recayó sentencia se refiere a un reclamo de sentencia
de Reajuste de haberes.
c) Cuestión justiciable:
Las cuestiones planteadas en revisión ante la Excma. Corte Suprema de
Justicia de la Nación son todas cuestiones justiciables, que caen bajo la
competencia constitucional de ese Tribunal, por tratarse de derechos federales que
se encuentran frustrados.
d) Gravamen:
El gravamen o daño que el fallo provoca a esta parte es claro, actual, efectivo
y no meramente conjetural.
Lo decidido por la Excma. Cámara es lo que configura la gravedad
institucional, ya que en cuanto a lo resuelto en el fallo vulnera garantías
constitucionales (art. 15 de ley 48). Es decir que es fundamental tener en cuenta el
gravamen irreparable que le genera a esta parte actora si: no ordena actualizar
PBU con índice ISBIC (fallo Bruzzo
Todo ello demostrado con las pruebas presentadas con la demanda desde
un primer momento.
e) Subsistencia de los requisitos:
Los requisitos mencionados precedentemente resultan concretos y subsisten
en la actualidad, y nada indica que pudieran dejar de estar presentes al momento
que V.E. conozca en las presentes.
2) Requisitos propios
a) Cuestión federal:
En este caso se presenta tanto una cuestión federal simple como una
compleja.
En este sentido mi parte ha invocado en el presente pleito la aplicación de
normas de indudable naturaleza federal, como son las leyes 24.241, 26417, 27426,
27541 y normativa reglamentaria y complementaria de estas.
El apartamiento de las garantías constitucionales constituye agravio
suficiente para habilitar el conocimiento de esa Excma. Corte Suprema de Justicia
de la Nación, ya que estamos en presencia de un fallo que en forma notoria resulta
reprochable con la doctrina que resguarda las garantías constitucionales,
pues se ha resuelto en forma arbitraria, haciendo caso omiso a la doctrina de la
CSJN y sin tener en cuenta la legislación que rige la materia producto de
malinterpretar las normas que la tutelan, sin dar preeminencia a su legalidad,
legitimidad, vigencia y sus fines al conjunto armónico del ordenamiento jurídico y a
los principios fundamentales del derecho en el grado y jerarquía en que éstos son
valorados por todo el plexo normativo en consonancia con los principios de la
hermenéutica jurídica.
De tal manera, la cuestión referida a la interpretación de las normas que se
citan, lleva a afirmar que en la presente causa existe cuestión federal, que torna
procedente la vía del recurso extraordinario.
b) Resolución contraria:
Mi representado ha resultado perdidoso en el pleito que motiva el presente
recurso y la decisión atacada ha sido contraria al derecho que esta parte ha
fundado.
c) Sentencia definitiva:
El fallo recurrido es definitivo en los términos del art 14 de la Ley 48, y de la
jurisprudencia de la CSJN (cf. CSJN: “Itzcovich, Mabel c/ ANSES s/ Reajustes
varios”, y Ley 26.025), por cuanto ésta finaliza el expediente con una decisión sobre
el fondo de la cuestión litigiosa en debate y tiene la virtualidad fundamental de agotar
la jurisdicción del tribunal que la dictara.
d) Tribunal superior:
La Cámara Federal de la Seguridad Social es el superior tribunal de la causa,
atento lo establece el artículo 39 bis del Decreto Ley 1285/58 y el artículo 90 de la
Ley 1893 y artículo 6º de la Ley 4055.
3) Requisitos formales:
a) Introducción de la cuestión federal:
La cuestión federal ha sido planteada en oportunidad en el reclamo
administrativo y en el inicio de la demanda. Ello sin perjuicio de señalar que si la
sentencia que se impugna ha considerado y resuelto la cuestión federal resulta
inoficioso todo examen respecto de la forma y oportunidad de su introducción y
mantenimiento en el proceso (Fallos: 306:1047).
b) Interposición del recurso:
El recurso ha sido interpuesto en término, dentro del plazo establecido en el
artículo 257 del CPCC. El requisito de fundamentación autónoma del recurso surge
de la reseña realizada en el presente.
III. Antecedentes.
Con fecha 18 de septiembre de 2024, la Sala I de la Cámara Federal de la
Seguridad Social, dicta la sentencia en agravio. Dicho decisorio resulta opuesto a la
jurisprudencia y legislación positiva vigente sobre la materia, por generarle un
perjuicio a la parte actora, por lo cual se solicita que, previa sustanciación del
recurso, el mismo sea concedido y se eleve a consideración de la Excma. Corte
Suprema de Justicia de la Nación.
IV. La arbitrariedad del fallo que se apela
Desde el conocido caso “Rey c/ Rocha”, a los tres incisos del artículo 14 de
la Ley 48 se ha sumado un ámbito excepcional de intervención de la Corte Suprema
de Justicia por la vía extraordinaria cual es: el de la sentencia arbitraria.
El pronunciamiento que se impugna incurre tanto en arbitrariedad normativa
como fáctica, vicios que permiten descalificarla como acto judicial válido, ya que
tornan ilusorio el derecho de defensa y conducen a la frustración de derecho federal
invocado.
Ello es así, conforme la doctrina jurisprudencial de la Corte Suprema, que ha
sostenido que: “...Debe descalificarse como acto judicial la sentencia que carece de
un análisis razonado de problemas conducentes para la decisión del pleito
con menoscabo de garantías constitucionales...” (Fallos 311:955) y, que “...La
doctrina de la arbitrariedad tiende a resguardar la garantía de defensa en Juicio y
del debido proceso, exigiendo que las sentencias de los jueces sean fundadas y
constituyan derivación razonada del derecho vigente con relación a las
circunstancias probadas de la causa, por lo que resultan descalificables como actos
judiciales válidos las que omiten pronunciarse sobre las cuestiones oportunamente
propuestas y conducentes para la decisión del caso o lo hacen mediante breves
afirmaciones genéricas sin referencia a los temas legales suscitados en la causa y
correctamente expuestos en los agravios...” (Fallos 310:2384, voto del doctor
Augusto Cesar Belluscio)
La sentencia cuya arbitrariedad se alega presenta serios defectos de
fundamentación. Ello se verifica toda vez que la interpretación de las normas en
juego se aparta de lo razonable u opinable, excediendo el límite de las posibilidades
interpretativas.
La arbitrariedad del pronunciamiento se evidencia, también, en la
circunstancia de que no ha tenido por probados extremos acreditados debidamente
en el expediente. Vale recordar que se ha reconocido la existencia de arbitrariedad,
por ejemplo, cuando la misma fórmula una conclusión que no tiene respaldo en las
pruebas de autos, o adecuado correlato en ellas (Fallos: 248:487).
Por otra parte, la arbitrariedad del fallo recurrido se observa en que el mismo
vulnera garantías constitucionales (art. 15 de ley 48). Es decir que es fundamental
tener en cuenta el gravamen irreparable que le genera a esta parte actora.
V. Refutación de la decisión apelada en relación con las cuestiones
federales planteadas:
La cuestión controvertida que motiva el presente recurso extraordinario se
origina como ha sido expuesto en la sentencia dictada por la Sala I de la Cámara
Federal de la Seguridad Social, a raíz de los recursos de apelación interpuestos por
esta parte y la parte demandada contra la sentencia de primera instancia del
Juzgado Federal de la Seguridad Social Nº 4.
A continuación, se procederá a reseñar las argumentaciones vertidas en el
pronunciamiento en crisis y que causan agravio a esta parte y se expondrán
respecto de las mismas las consideraciones de hecho y de derecho que sustentan
la pretensión de nuestro mandante.
Agravios:
1) Se ordena actualizar PBU con índice según Fallo “Badaro, Adolfo Valentín”
y no según Fallo “Bruzzo”.
Que la Cámara Federal de la Seguridad Social – Sala II, manifiesta que debe
aplicarse para índice de actualización de la PBU el fallo “Badaro Adolfo Valentín”, lo
cual no corresponde ya que generaría en mi mandante una importante merma en
su haber jubilatorio.
A continuación, se expondrán las razones por las cuales no corresponde la
aplicación del índice para la actualización de la PBU; pero, previamente, me permito
recordar la naturaleza y origen de la prestación en análisis:
Resulta útil señalar dos cuestiones:
Desde julio de 1994, y hasta junio de 2003, el valor de la PBU era superior al del
haber mínimo jubilatorio. En efecto, el primer valor de la PBU, en julio de 1994, fue
de $ 157,50 (AMPO de $ 63 x 2,5) y, a ese momento, el haber mínimo jubilatorio se
situaba en $ 150. Esta situación continuó hasta que, en julio de 2003, se
incrementa el haber mínimo a $ 220 continuando la PBU en $ 200 valor que había
alcanzado en abril de 1997.
ii) En el esquema prestacional de la Ley 24.241, a los fines de cumplir con su misión
redistributiva, el valor de la PBU representaba el equivalente al 27,5% de la
remuneración media del sistema. Esto así, en tanto su fórmula implicaba multiplicar
por 2,5 el valor del AMPO, valor que, como su sigla lo indica, representa el “Aporte
Medio” del sistema y, siendo que el aporte personal, fue establecido en la Ley 24.241
en el 11% de la remuneración, el “aporte medio”, obviamente refiere a la
“remuneración media”, con lo que, 2,5 veces el 11% de la remuneración media,
implica el 27,5% de dicha remuneración media del sistema (11 x 2,5 = 27,5).
Ambos datos, llevan al convencimiento de que, inevitablemente, la PBU debe
resultar concordante con el incremento de las remuneraciones, parámetro para el
cual, V.E. ha dispuesto la utilización del ISBIC, índice, por otra parte, también
elegido por la propia demandada, solo que limitando su aplicación marzo de 1991,
como es sabido.
Esta adecuación no ocurrió, y ello tuvo su razón en que, a partir de la
sustitución del AMPO por el MOPRE (Módulo Previsional), con el dictado del DNU
833/1997, quedó en cabeza del Congreso de la Nación la determinación anual, a
partir de 1998, del valor de dicho módulo, con el cual, se seguía calculando el valor
de la PBU.
A ese momento, el primer valor del MOPRE fue de $ 80 (último valor que
había alcanzado el AMPO en abril de 1997) y, como es sabido, continuó definido en
dicho valor hasta su derogación por Ley 26.417 en marzo de 2009.
Claramente, esto implicó un congelamiento injustificado de la PBU por
incumplimiento y omisión del Poder Legislativo.
Por otra parte, el valor de la nueva PBU, establecido en un monto fijo de $
326 por el artículo 4 de la citada Ley 26.417, equivalía a tomar el importe de dicha
prestación en abril de 1997, $ 200 (MOPRE de $ 80 x 2,5), y aplicarle todos los
aumentos oficiales otorgados a las prestaciones, otorgados desde junio de 2006 y
hasta octubre de 2008, fecha de dictado de la Ley 26.417 ($ 200 x 1,11 x 1,13 x
1,125 x 1,075 x 1,075 = $ 326), incluso, nótese, no se consideró el aumento del 10%
de septiembre de 2004 que se dispuso para los haberes menores a $ 1.000.
No se tomó en cuenta que el valor del AMPO/MOPRE había quedado
congelado desde 1997 y que las variables económicas tuvieron sustanciales
incrementos, sobre todo a partir del año 2003, lo que resultó confiscatorio y violatorio
de la garantía de integralidad del haber, produciendo en los hechos un efecto
contrario al previsto por el legislador de 1993. Es decir que, pese a la eliminación
rotunda del MOPRE mediante la sanción de la Ley 26.417, esta variable del mundo
previsional continuó formando parte —aunque de modo oculto— de la PBU, lo que
la llevó a “reciclarse”, en su modificación del año 2009, totalmente desprovista de
su nivel de sustitutividad original.
Por otra parte, resulta oportuno señalar que establecer mecanismos de
actualización para la Prestación Compensatoria (“PC”) y la Prestación Adicional por
Permanencia (“PAP”) y negárselos a la Prestación Básica Universal, en igual
magnitud, y con iguales parámetros de consideración, genera una fuerte e
injustificada desigualdad en el tratamiento de las prestaciones que integran el haber,
e implica una pulverización de la prestación que, justamente, nació para ser pilar de
la redistribución, afectando los derechos humanos de quienes más necesitan de la
Administración y de la Justicia para tener una vejez en paz.
La sentencia decidió utilizar entre los diversos índices posibles, el que menor
protección otorga a mi mandante y que no garantiza ni la integralidad ni la
sustitutividad de su haber, realizando la interpretación menos favorable sobre
el criterio para medir la confiscatoriedad al que el Tribunal Supremo se refirió en el
precedente “Quiroga”. Como consecuencia, la merma genera una incidencia menor
al 15%, presupuesto necesario para su recomposición.
En otro orden, tal como lo enuncia el dictamen de la Procuración General de
la Nación, emitido en “Quiroga”: “. aplicó el índice fijado en “Badaro” por la Corte
Suprema para una situación distinta y con respecto a una cuestión controvertida
diversa, dado que en aquél se discutía la movilidad de la jubilación, y no el reajuste
de la “prestación básica universal” para la determinación del haber jubilatorio
inicial…”
La sentencia del fallo "Badaro” sólo resolvió la movilidad y no fue aplicado para el
recálculo del haber inicial para las prestaciones de la Ley 18.037 (obviamente por
su derogación con anterioridad al período del fallo 2002/2006), ni para el recálculo
de las restantes prestaciones de la Ley 24.241.
Como ya se señaló, la Sala III de la Cámara Federal de la Seguridad Social
en autos "Bruzzo, Romilio Amario", sent. 28/04/2010, realizó un pormenorizado
análisis de la problemática relacionada con la Prestación Básica Universal y su
cristalización en el tiempo, señalando, acertadamente, que el MOPRE quedó
congelado en $ 80 desde septiembre de 1997 hasta febrero de 2009, a mérito del
decreto 833/97 que ordenó eliminar cualquier metodología de cálculo del mismo y
estableciendo la fijación de su valor de manera discrecional.
Este decreto derivó en una gran inconstitucionalidad por omisión, ya que los
restantes componentes del haber tuvieron la actualización por el ISBIC, y la
Prestación Básica Universal se mantuvo en el mismo monto. En un contexto
inflacionario, la omisión implicó una pérdida de valor de la unidad de medida
(MOPRE) y, por tanto, una pérdida de valor de la PBU, violatoria de la integralidad
tutelada como garantía constitucional (art. 14 bis CN), incurriendo en una
inconstitucionalidad por omisión y deficiencia en el quantum. Consecuentemente,
en este fallo, se ordenó el recálculo del haber de PBU conforme al ISBIC, personal
no calificado.
La Cámara Federal de Salta, Sala II, en línea con la argumentación sobre
homogeneidad de los parámetros, referenció: "En efecto, si los salarios de actividad
que se usaron como base para determinar los componentes PC y PAP de la
jubilación en cuestión fueron actualizados con recurso al Índice de Salarios Básicos
de la Industria y de la Construcción (ISBIC), no se advierte razón lógica ni jurídica
para modificar el patrón de recálculo a la hora de actualizar la prestación básica
universal, cuya falta de adecuada actualización por parte del Estado se presenta
como una circunstancia que es, precisamente, objeto de idéntica impugnación en
autos. Máxime si se tiene en cuenta que el período que abarca a las remuneraciones
que se actualizan con ese índice extiende su incidencia hasta la fecha de
adquisición del derecho (año 2008) y que la falta de ajuste de la PBU se cuestiona
precisamente por el período posterior al año 1997, conforme “Bruzzo, Romilio
Amaro c/Anses” (CFSS, Sala III, sentencia del 28/4/2010, Boletín de Jurisprudencia
Nº 51). En esas condiciones, habiendo identidad de períodos y de beneficio, e
integralidad en la consideración de los componentes que lo conforman, forzoso es
concluir que en la especie debe modificarse el índice dispuesto por el juez de grado,
sustituyéndolo por el ISBIC para la redeterminación de la prestación básica
universal de origen.” (Cám. Fed. Salta, Sala II, "Aguado, Nélida del Carmen", sent.
12/06/2019).
Toda la doctrina previsional de manera concordante sostiene que el
precedente “Badaro” (Fallos: 330:4866) se aplica solo para la movilidad. Inclusive
en el fallo “Elliff, Alberto José” (Fallos: 332:1914), que extendió el índice ISBIC
personal no calificado, seleccionado por ANSES, hasta la fecha de
adquisición del derecho para el recálculo de la PC y la PAP (y así fue ratificado en
“Blanco Lucio Orlando”, Fallos: 341:1924), se aplicó el precedente “Badaro” solo
para la movilidad (véase Considerando 12).
En suma, mientras que el Índice de Salarios del INDEC, Nivel General se
aplica para la movilidad, en su variación anual; el ISBIC, considerando sus valores
mensuales, resulta el adecuado como herramienta de actualización, y así lo ha
elegido la demandada y confirmado V.E.
Por otra parte, desde el punto de vista lógico, la aplicación de diferentes
índices, uno para actualizar la PBU, y otro para actualizar las remuneraciones con
las que se calcula el promedio que determinará el valor de la PC y de la PAP, tiene
una doble implicancia:
1) Si el monto reajustado de la PBU es inferior (empleando Índice de Salarios
en lugar del ISBIC), la incidencia porcentual de la confiscación por falta de
actualización deriva en que únicamente reciban reajuste los haberes menores,
reduciendo sensiblemente el universo de beneficios con PBU reajustadas. Este
criterio es lejano -sino contrario- a la proporcionalidad, producto del esfuerzo
contributivo del titular, tutelado en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
Quedaría por fuera de este reajuste todo aportante beneficiario de un haber
jubilatorio medio, por haber realizado un mayor esfuerzo contributivo.
2) Al recalcular la PC y la PAP con el ISBIC, personal no calificado (Resol.
140/95 ANSES) y comparar dichas prestaciones con la PBU reajustada con otro
índice –Nivel General del índice de Salarios del INDEC- para establecer si la merma
por falta de actualización de la PBU es confiscatoria, se incurre en una falacia
comparativa. Se obtiene un resultado que nada refleja en un sentido lógico, por la
discrecionalidad de los parámetros comparativos, puesto que no se ha establecido
una base de cálculo uniforme, lógica y razonable.
En conclusión, se impone la aplicación de un mismo índice (ISBIC) para la
actualización de todas las prestaciones que integran el haber, a fin de asegurar la
coherencia y la armonía que se encuentran implícitas en un sistema jubilatorio.
Criterio de medición de la confiscatoriedad
En el caso “Quiroga” (Fallos 337:1277) V.E. determinó que la PBU es una
prestación que debe mantener una relación justa con la situación de los activos. En
efecto, tal como ya se señaló, el legislador de la Ley 24.241 la concibió como una
proporción del salario medio de los trabajadores. La noción de “AMPO”, en tanto
“Aporte Medio”, remite, claramente, a la “remuneración media”.
No obstante reconocer la necesidad de reajuste de la Prestación Básica
Universal, V.E. indica que se debe analizar qué incidencia tiene el aumento de la
PBU en el “haber inicial”: “…10) Que para determinar la validez constitucional de las
normas en juego y, eventualmente, adoptar un método para subsanar el daño
atribuible a ellas, la alzada debía considerar, de manera concreta, qué incidencia
tenía la ausencia de incrementos de uno de los componentes de la jubilación sobre
el total del haber inicial -pues es éste el que goza de protección-, y en caso de
haberse producido una merma, constatar si el nivel de quita resultaba confiscatorio.
Dicho análisis no ha sido practicado en autos, lo cual deja sin sustento a la decisión
apelada...”
Como puede apreciarse, V.E. indica que se debe subsanar el daño producido
por la falta de actualización del importe de la PBU por parte de la demandada hasta
el año 2009 y, por ende, su merma en los períodos posteriores.
No cabe duda en cuanto a cómo debe estimarse el daño producido por la
falta de ajuste de la prestación básica universal: restando el valor de la PBU
reajustada al valor de la PBU determinada por la demandada a la fecha de
adquisición del beneficio.
Es por ello que, en general, se ha aceptado como criterio de medición de la
Merma Cuantificada (MC) la siguiente fórmula: MC = PBUr – PBUsr, valor que
constituye el numerador de una fórmula cuyo objetivo es el de mostrar la incidencia
porcentual de esa merma respecto del “haber inicial total”. Claro está que ese “haber
inicial total” será el denominador de esa fórmula.
Ahora bien, la pregunta que cabe hacerse es: ¿Qué entendemos por “Haber
Inicial Total” como indica V.E. en el precedente citado? Y la respuesta no puede ser
otra que el “haber inicial total” es el monto del haber jubilatorio calculado por ANSES
a la fecha de adquisición del beneficio.
Así, cuándo V.E. se refiere a la “incidencia”, aclara que es la relativa a la
ausencia de incremento de uno de los componentes, por lo que no cabe reajustar
el resto para hacer ese análisis.
Sin embargo, la jurisprudencia se ha empeñado, sin fundamento, en
contrastar la merma contra: 1) haber inicial total, reajustado en todos sus
componentes; 2) haber inicial total, en el que la PBU se considera a su valor
reajustado, y la PC y la PAP sin reajustar; y 3) haber inicial total, en el que la PBU
se considera sin reajustar y la PC y la PAP reajustadas.
En la sentencia recurrida, se ordenó comparar la merma con el haber inicial
total, tal como lo describe el punto 1 / 2 / 3 del párrafo anterior. De este modo, se
incorpora al análisis de la incidencia del aumento de la PBU ordenado por sentencia,
un elemento externo a ésta, como es el eventual valor de las restantes prestaciones,
modificado, o no, por diferentes variables, lo que termina distorsionando el concepto
de “incidencia de la falta de actualización de la PBU inicial” en el “haber inicial total”.
En efecto, diversos son los criterios utilizados por la jurisprudencia para el
recálculo de las prestaciones Compensatoria y Adicional por Permanencia,
mediante la correcta actualización de las remuneraciones que se computaron para
su cálculo: Índice de Salarios Básicos de la Industria y de la Construcción (ISBIC),
Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE),
aumentos oficiales de ANSES (incluyendo o no los aumentos dictados por decreto
en el año 2020 ante la suspensión de la movilidad).
Y, obviamente, las combinaciones no se terminan en los índices existentes:
de acuerdo con la fecha de adquisición del beneficio del jubilado se puede aplicar
una combinación de éstos que genere nuevos índices (empalmando los
publicados). Ello, por no mencionar la situación en que, en el cálculo del haber inicial
se incorporen rentas como trabajador autónomo, para lo cual, en el recálculo de la
PC y de la PAP se utiliza un método fijado por V.E. sin recurrir a ningún índice
salarial, sino comparando el valor de la renta sobre la que cotizó el autónomo con
el del haber mínimo jubilatorio de ese mismo mes (“Volonté Luis María”, Fallos:
307:274).
A esto debemos agregar la situación que se da en cuanto a la declaración de
inconstitucionalidad o inaplicabilidad de normas que establecen valores máximos
(en la consideración de sueldos históricos y actualizados, artículos 24 y 26 de la Ley
24.241, etc.), cuyo análisis habitualmente, también como respecto de la PBU, se
difiere para la etapa de ejecución de sentencia.
Todas estas cuestiones por resolver –índice aplicable, topes, recálculo del
promedio autónomo-, van a generar un divisor mayor o menor, con lo que,
finalmente, la incidencia porcentual de la merma termina siendo estimada en función
de lo que se defina como “haber inicial total”.
Consecuentemente, se torna decisivo establecer que éste -el haber inicial
total a que se alude en “Quiroga”- es el correspondiente al resultado de la sumatoria
de la PBU, la PC y la PAP en su valor calculado y abonado por la ANSES al
momento de otorgar la jubilación.
Por último, cabe mencionar que el criterio señalado para la medición de la
incidencia porcentual de la merma de la PBU respecto del haber inicial total
calculado por la ANSES guarda relación con el principio básico de in dubio pro
justitia socialis, que dispone la selección del criterio o pauta interpretativa que más
favorezca al beneficiario previsional.
La condición de vulnerabilidad del adulto mayor requiere extrema cautela al
resolver sobre derechos previsionales de naturaleza alimentaria (Ac. CSJN 5/09 y
artículo 4 inciso d) Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos
Humanos de las Personas Mayores -Ley 27.700-). La jurisprudencia de este
Tribunal sostuvo que “…los magistrados deben, ante la naturaleza alimentaria de
dichas sumas, realizar un examen cuidadoso de las afirmaciones que expuso aquél
en defensa de su derecho a fin de que no se afecten sus caracteres de integrales e
irrenunciables, en tanto la finalidad de ellas es la cobertura de los riesgos de
subsistencia y ancianidad” (Del dictamen de la Procuración General, al que remitió
la Corte Suprema en Fallos: 328:4726)
Habiendo sido concebida la Prestación Básica Universal con una función
distributiva, sin la nota peculiar de los pilares contributivos, su congelamiento en un
contexto inflacionario le ha restado inclusive su finalidad legal.
La justicia distributiva o proporcional, que reconoce el derecho a beneficios
de monto mayor a quienes han realizado un mayor esfuerzo contributivo, de ninguna
manera debería constituir una razón o circunstancia para la retracción del monto de
aquella prestación a quienes perciben una prestación de haber medio.
Dicho en otras palabras: no puede ser que quien ha obtenido un haber medio
por haber realizado aportes superiores, quede sin ver reajustada la PBU -la
prestación distributiva, de monto fijo y universal- en virtud de dicha
circunstancia. Se produce un efecto contrario al redistributivo, pasando a constituir
la realización de aportes mayores, una sanción o castigo.
El nivel suficiente y proporcional de la prestación de la seguridad social es
fundamental para garantizar la dignidad humana cuando se está en circunstancias
de contingencia como la vejez. Así el artículo 22 de la Observación General N° 19
Comité DESC dispone: “Los métodos aplicados deben asegurar un nivel suficiente
de las prestaciones. Los criterios de suficiencia deben revisarse periódicamente,
para asegurarse de que los beneficiarios pueden costear los bienes y servicios que
necesitan para ejercer los derechos reconocidos en el Pacto. Cuando una persona
cotiza a un plan de seguridad social que ofrece prestaciones para suplir la falta de
ingresos, debe haber una relación razonable entre los ingresos, las cotizaciones
abonadas y la cuantía de la prestación pertinente.” Esta Observación reglamentaria
del artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, aclara que el esfuerzo contributivo debe tener una razonable
proporcionalidad con el monto de la prestación. Por tanto, si la falta de actualización
de la prestación básica universal en los haberes medios es inconstitucional por ser
lesiva al artículo 9 del PIDESC de jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 CN).”
Por último, a fin de demostrar la diferencia y la merma que se produce en el
haber jubilatorio de mi mandante de no aplicar el fallo Bruzzo para la actualización
de la PBU, se acompañan dos liquidaciones una con la actualización de PBU
utilizando el fallo Bruzzo (índice ISBIC), y otra actualizando la PBU utilizando el fallo
Badaro (índice Pérez).
En consecuencia, y en base a las liquidaciones acompañadas, solicito se
aplique para actualizar la PBU el índice según el Fallo “Bruzzo”.
VI.- Petitorio:
Por todo lo expuesto, a V.E. solicito:
1. Se nos tenga por presentados, por parte y por constituido el domicilio
procesal y electrónico.
2. Se tenga por articulado en legal tiempo y forma el presente Recurso
Extraordinario contra el pronunciamiento recaído en la Cámara Federal de la
Seguridad Social – Sala II.
3. Se declare procedente el recurso, elevándose las actuaciones a la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, a los fines de su tratamiento.
4. V.E. deje sin efecto lo decidido por la Excma. Cámara Federal de la
Seguridad Social, en cuanto ha sido materia de agravios por esta parte, dándose
previamente intervención a la Procuración General de la Nación.
5. Tener presente todo lo expuesto
Proveer de conformidad.
SERA JUSTICIA