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Descartes y Aquino: Argumento Ontológico

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Universidad del Quindío

Filosofía Moderna I

Juan Felipe Estrada

Laura Mireya Cardona

Trabajo Final

[Link]@[Link]

Introducción:

En el contexto de las meditaciones metafísicas Descartes emprende el objetivo de justificar la


existencia de dios, puesto que sirve como sustento del nuevo edificio sobre el cual se sostiene su
conocimiento. Bajo este propósito se evalúa el argumento central de su hipótesis, además, se ofrece
como punto de contraste a santo Tomás, teólogo y filósofo medieval que aporta a la discusión sobre
este tema. Este texto explora cómo ambas posturas se friccionan y apartan en algunos puntos
específicos, a su vez, evalúa las consecuencias que implican las posturas señaladas, usando como
matriz de análisis un escrito elaborado que trabaja similaridades de acuerdo al propósito del presente
trabajo.

Palabras clave: Dios, argumento ontológico, Descartes, Tomas de Aquino.

Abstract:

In the context of the Meditations on First Philosophy, Descartes undertakes the task of justifying the
existence of God as the foundation of the new structure upon which his knowledge rests. With this
purpose in mind, the central argument of his hypothesis is evaluated, and it is also contrasted with
Thomas Aquinas, who had made similar efforts to justify the same. This text explores how both
positions rub against each other and diverge at specific points, while also evaluating the consequences
implied by the positions outlined, using as an analytical framework a written work that examines the
similarities in line with the aim of the present work.

Keywords: God, ontological argument, Descartes, Thomas Aquinas.

El Argumento Ontológico: Reflexiones sobre la Existencia de Dios en Descartes y


Tomás de Aquino

El proyecto filosófico de algunos pensadores, comenzando por san Anselmo de Canterbury, hasta
después del pensamiento de Kant, pasando por Toma de Aquino, Descartes, Hume, Brentano y otros
más, ha tenido implícita la cuestión en torno a el argumento ontológico. Por esto es necesario
centrarnos en dos específicamente que son de nuestro interés. El eje de esta búsqueda se da entre
Descartes y Santo Tomás de Aquino. Habiendo mencionado los autores y la temática específica
definiremos el argumento ontológico como la prueba de la existencia de Dios.
Las preocupaciones de Santo Tomas 1 se mueven alrededor de la fe y la razón. Sus estudios son
elementales en el campo de la onto-teo-logía, los cuales se centran en sostener la existencia de dios.
Razonar sobre la idea de dios no es algo nuevo, en el medievo es central este pensamiento, lo
realmente inquietante es que contribuya con pruebas que la justifiquen. En un periodo que daba por
absoluta certeza este hecho, pareciera ser innecesario esta explicación. La Summa theologiæa es su
tratado en el cual se plantea la cuestión.
Por otro lado, Descartes2 representa el inicio de la modernidad con su método lógico. Su sistema
lógico tiene por objetivo dudar respecto de todo lo que se presente por los sentidos e incluso el
pensamiento. Por tanto debe centrar una base sólida que le permita aprehender las verdades de su
método. En las meditaciones metafísicas se construye el fundamento ontológico del periodo moderno.
Pero, como todo cambio de paradigma también reinventa otra epistemología El objetivo es indicar
como la transición entre la Edad Media y la Modernidad presupone un origen del conocimiento.
Dicho origen es entendido como causa; entonces, causa formal y eficiente reflejan la transición de una
época.
De acuerdo con la temática del curso resulta relevante comparar las razones que nos plantea Descartes
en la Tercera y Quinta de sus meditaciones, confrontando los planteamientos formulados por el Santo
Aquinate en la Suma teológica. Esta demostración ontológica puede verse de forma comparativa, pero
también deben quedar manifiestas las relaciones que se tejen en torno a las pruebas de dios.
El punto de partida que eligen ambos pensadores para justificar la existencia de dios genera tensiones
pero también puntos de intersección. Es similar, ya que ambos a partir del efecto se remontan a la
causa. Pero resultan disímiles debido a que toman como punto de partida instancias diferentes. En el
caso del Aquinate, los sentidos; Descartes por su parte, la razón (Res cogitans). Así, el periodo
moderno halla en dios la justificación de cualquier idea que se presente a la claridad del pensamiento,
a diferencia del fundamento dinámico que encontramos en los argumentos tomistas.

Ahora bien, para pensar el tratamiento que cada uno presenta respecto a la existencia de dios ,
es necesario comprender primero cómo se constituye el argumento de causalidad . Para ello me
remitiré a Clement, quien nos dice lo siguiente:
Se sostiene i) una observación que sirve como punto de partida ii) la aplicación del principio
de causalidad (constatación de que lo observado requiere de algo distinto de sí que lo
explique); iii) la prohibición de regreso al infinito en la serie explicativa; iv) la postulación de
la existencia de dios como respuesta última al problema propuesto. (Huneeus, 2017)

Aquello que permite a Descartes usar el conocimiento como base es considerar las ideas en
tres grados distintos, innatas, adventicias y facticias 3. De modo que, la idea de dios como tal no tiene

1 1224-74
2 Rene Descartes, 1596-1650
3Descartes R. (2006) Meditaciones metafísicas, pp 39.
referente en el mundo, pertenece al tipo de idea que poseemos solo por la fuerza del pensamiento, la
idea de dios es innata y es la idea del infinito. Se pregunta a sí mismo ¿cómo seres finitos e
imperfectos pueden pensar la perfección y la infinitud? Sobre esto, Descartes plantea que la existencia
de dios está necesariamente contenida en su esencia. Sobre esto
Recordemos también que Descartes afirma que "es "manifiesto para todo el mundo que la
consideración de la causa eficiente es el primero y principal medio, por no decir el único, que
tenemos para probar la existencia de Dios".15 Por tanto, el principio de causalidad no puede
ser puesto en duda sin el riesgo de hacer ineficaz todo el sistema. Pero ese texto añade un
factor fundamental: si el principio de causalidad ha de ser considerado como un principio, ha
de cumplir un requisito imprescindible dentro de la filosofía cartesiana: la universalidad.
Porque, como Descartes afirma, el principio quedaría inutilizado de raíz "si no damos licencia
a nuestro espíritu para buscar las causas eficientes de todas las cosas que son en el mundo, sin
exceptuar a Dios mismo. (1989)

¿ La causa formal se relaciona con la universalidad de una verdad? El pensamiento es la única


sustancia que puede dar cuenta de la existencia de dios. La interpretación de la causalidad que
Descartes toma como punto de partida lleva implícito considerar la causa como el motivo que hace
existir el efecto, en otras palabras, la causa constituye el ser. El principio de semejanza causal en
Descartes es válido siempre y cuando se den por verdaderas algunas razones como que 1) el efecto
realmente es efectuado; 2) Que exista ciertas proporciones entre la causa y el efecto. (Huneeus, 2017)
Esto enmarca la separación de la teoría aristotélica que retoma la escolástica medieval, puesto que
Descartes da primacía al pensamiento sobre la realidad material. Lo cual indica, como la forma y la
materia ya no son el fundamento. El modo como se invierte esta prioridad se da a nivel del sujeto,
dado que el ser es pensamiento y al centrar el cogito, desplaza la materia a un segundo plano.

Por otra parte, Tomas de Aquino se centra en la estructura hilemórfica heredada de Aristóteles. En
este punto queda señalada la distinción entre ambos pensamientos en torno al argumento ontológico.
Para Santo Tomás, es posible remontarse a la idea de Dios siempre por medio de lo que se presenta a
nuestros sentidos, es decir, a través de la experiencia sensible. Para explicar el efecto, Santo Tomas
usa la estructura de la realidad que constituye la materia y los cuerpos que la organizan.
Habiendo partido de la experiencia sensible concluye similar a Descartes, aplica el principio de
causalidad eficiente, lo cual quiere decir que todo efecto tiene una causa previa; sin embargo se
presenta la dificultad de que cada causa previa es, a su vez, efecto, lo cual nos conduce al infinito.
Entonces, se debe afirmar una causa como productora de todas las demás, es decir, que dé comienzo
al ciclo infinito de efectos. Por último, será afirmado esto como la existencia de Dios.
¿ Entonces en qué radica la diferencia? revisando la suma teológica nos encontramos en primer lugar
que, la vía primera presentada por Santo Tomás, parte del hecho de que existe el movimiento. Como
no es posible una serie infinita de causas, necesariamente se afirma la existencia de un primer motor;
la segunda vía, parte del hecho de que toda causa es causada, pero como anteriormente dijimos, existe
un elemento que da origen al ciclo infinito causal, este origen es dios; en tercer lugar, la contingencia
es necesaria en todos los seres, pero dios no puede ser contingente, entonces la necesariedad es propia
de dios; en cuarto lugar se presenta la perfección de dios un poco similar al planteamiento que
desarrollamos de Descartes párrafos arriba, ante la imperfección del hombre, siempre corruptible, es
propia la perfección de dios; por último, todo tiende al orden y quien produce dicha armonía es una
inteligencia ordenadora que es dios. (Aquino, 1265)

Lo anterior, recapitula las ideas presentadas por el Aquinate en donde se plantea la existencia de dios.
La diferencia en torno a ambos se da a nivel de la experiencia y la conciencia como espacios distintos.
El movimiento, la univocidad, la perfección y el orden ejemplifican desde lo sensorial una posible
justificación de la existencia del ser supremo. Según estos planteamientos, Santo Tomas presenta
razones con mayor credibilidad dado que su explicación no involucra la razón, es decir que no se
compromete con la verdad por medio de una validez lógica, lo cual indica una concepción a
posteriori del conocimiento.
En contraste, Descartes nos coloca ante una concepción a priori del conocimiento, ya que no es
posible representar en el mundo las pruebas de la existencia de dios sino, únicamente puede ser esta
existencia probada por la certeza del pensamiento y, en ese sentido, es menos verosímil, lo que resulta
falaz4. Asimismo, Descartes presenta una relación entre las ideas de carácter analítico; sobre estas se
puede razonar sin la necesidad de buscar señales de correspondencia con la experiencia.
Contrariamente, Tomas de Aquino por medio de la observación del mundo elabora sus argumentos
basados en cuestiones de hechos que, luego de ser comprobados se denominan juicios sintéticos.

Luego de exponer las razones de ambos pensadores, la diferencia clave es el abandono del
Francés en lo que concierne a las formas sustanciales y, cabe además cuestionarnos lo siguiente ¿Si
Descartes propuso la duda metódica sobre absolutamente todos sus conocimientos, porque no dudo
también del argumento ontológico? Pues, la intención de contrastar ambos autores es pensar hasta qué
punto el escepticismo de Descartes no resultó ser absoluto, aunque haya cuestionado la tradición
platónica y aristotélica no queda excepto de formular conclusiones apresuradas sobre fundamentos sin
cuestionar.
El anterior punto es duramente criticado entre el grupo de lectores que primero se enteraron de las
meditaciones de Descartes. La razón central oscila en reconocer la circularidad respecto del
argumento ontológico. Ciertamente la diferencia entre experiencia sensible y razonamiento puro es
tajante; sobre la base del argumento cartesiano se problematiza ¿como si la idea de dios es clara y
distinta, va a ser dios mismo quien proporcione esta idea? Según se evidencia, aparece una falacia que
tiempo después sería denominada petición de principio, la cual consiste en asumir como verdadera la
conclusión que se intenta demostrar.5

4 Las críticas a las meditaciones metafísicas presentan contenido respecto a la certeza cartesiana.
5 Aportes de clase (18-10-2024)
La validez del principio de causa es problemática en este punto, pues si la causa debe contener, al
menos, tanta realidad como el efecto todo esto justifica que, hay un dios y posibilita el conocimiento
de las ideas claras y distintas pero, es esto precisamente lo que se quiere demostrar, sin embargo está
siendo asumido de por sí como verdadero. Identificar esta falacia implica una debilidad al momento
de argumentar a favor de la existencia de dios.
Después de determinar la petición de principio en el argumento ontológico, la quinta meditación
presenta la idea de dios equiparada con las certezas matemáticas. Sobre lo cual Descartes agrega:
Pero, sin embargo, cuando pienso en ello con más atención encuentro manifiestamente que es
imposible separar la existencia de dios de su esencia, como de la esencia de un triángulo
rectilíneo el que la magnitud de sus tres ángulos sea igual a dos rectos, o bien de la idea de una
montaña la idea de un valle; de suerte que no hay repugnancia en concebir un dios. (1641)

En sentido contrapuesto, Santo Tomás no presenta fallos lógicos al momento de plantear la existencia
de Dios. Como anteriormente hemos señalado, el fraile se remonta a este por medio del mundo
sensible de los sentidos, posteriormente será pensado como empirismo. Hallamos entonces que, Santo
Tomás afirma la existencia de dios sin presuponer que ya de por si existe, más bien se remonta a dios
por medio de las diferentes experiencias de incomprensión. Lo cual sería útil para reafirmar mayor
factibilidad en el dios tomista debido a su experiencia sensible que en el cartesiano, pero ello excede
el propósito del escrito.

Todo lo anterior nos permite concluir que, en ambos pensadores hallamos diferentes caminos para
considerar una verdad indubitable. Uno más débil que el otro, en cierto sentido por la lógica
argumentativa; ambos siguen dependiendo del principio de causalidad, lo cual pone en tensión la idea
de dios. El distanciamiento cartesiano de la tradición presupone otros caminos pero, la ley de la
causalidad no pasa por el tamiz de la duda y este elemento es común en ambos pensadores. Esto lleva
implícita la cuestión del fundamento matemático dado que parece divino. Las verdades de dios son las
verdades de las matemáticas; el problema de las pruebas de la existencia de dios tienen su génesis en
los pensadores antes mencionados. La experiencia sensible y de la razón juegan un papel esencial a la
hora de revisar las lecturas sobre la propuesta de Descartes tanto como la de Aquino.

Bibliografía

Aquino, T. d. (1265). suma teológica. Argentina: Porrùa.

Descartes R. (2006) Meditaciones metafísicas. Editorial Graficas modernas, Bogotá.

Huneeus C. (2017) El argumento cosmológico en descartes y en Santo Tomas. Aporía, revista


internacional de investigaciones filosóficas

Aguado J. (1989) Causa Sui en Descartes. Editorial, Sapientia. Vol XLIV

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