INTRODUCCIÓN
La economía informal o economía irregular es la actividad económica que
es invisible al Estado por razones de evasión fiscal o de controles administrativos.
En cambio, la economía formal «es la que está dentro de los parámetros
reguladores del Estado», es decir, cumple la normativa fiscal, laboral y
medioambiental, paga impuestos, ha obtenido adecuadamente las necesarias
licencias de actividad, se ha inscrito en los registros correspondientes y abona la
seguridad social de sus trabajadores, a los que también ha inscrito.
La economía informal fue interpretada inicialmente como un fenómeno de
carácter temporal que desaparecería con el desarrollo y la industrialización de los
países (WIEGO, 2012). Sin embargo, este fenómeno ha persistido en el tiempo,
convirtiéndose en un desafío de importancia internacional, marcando así una
característica común de los mercados laborales a nivel mundial. Para 2018, la
economía informal representó un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y
el 61%1 de la población mundial empleada mayor a 15 años (Littlewood & Yang,
2018; OIT, 2018). Este porcentaje de informalidad equivale a 2,000 millones de
personas privadas de condiciones para tener un trabajo “decente”, es decir, para
proteger sus derechos laborales, tanto referentes a una remuneración suficiente,
como al acceso a protección social que brinde seguridad en el trabajo y
condiciones
Laborales salubres según la Organización Internacional para el Trabajo ( OIT.
2018).
Entonces el comercio informal, es un fenómeno Socio-económico
caracterizado por la ausencia de registros formales, siendo una constante en la
dinámica socioeconómica a nivel mundial, según la Organización Internacional del
Trabajo en el año 2020, alrededor de 2 mil millones de trabajadores, o el 60 por
ciento de la población mundial empleada de 15 años o más, trabajan en el sector
informal. Esta práctica, lejos de ser una mera anécdota, constituye un conjunto de
ramas complejo que se entrelaza con factores históricos, culturales, políticos y
económicos.
En el contexto venezolano, marcado por recurrentes crisis y políticas
socioeconómicas cambiantes, el comercio informal ha emergido como una
estrategia de supervivencia para muchos ciudadanos, especialmente en sectores
vulnerables de la población.
Estos comerciantes, a pesar de su importante contribución a la economía
familiar, se encuentran en una situación de vulnerabilidad debido a su
desconocimiento sobre sus obligaciones que les asisten como actores
económicos. La falta de claridad respecto a su estatus legal los expone a una
constante incertidumbre, limitando sus oportunidades de desarrollo y crecimiento,
aunada a esto pero no menos importante la vulnerabilidad que en constante
momento están al ejercer esta actividad que se ven afectados pero muy
silenciosamente y casi sin percibir los acomete. Esta investigación se propone
visibilizarla