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Introduccion
las puertas ya del siglo xx1, la cuestién de la modernidad, su
desarrollo en el tiempo y sus actuales formas institucionales
se ha vuelto a plantear como un problema sociolégico fundamental.
Hace ya mucho que se reconocen las relaciones entre sociologia y
aparicion de las instituciones modernas. En la actualidad, sin em-
bargo, advertimos no sdlo que esas relaciones son mas complejas y
problemiaticas de lo que anteriormente se daba por supuesto, sino
la necesidad de que el replanteamiento de la naturaleza de la mo-
dernidad vaya acompafiado de una reelaboracién de los principios
basicos del andlisis sociolégico.
Las instituciones modernas difieren de todas las formas ante-
tiores de orden social por su dinamismo, el grado en que desesti-
man los usos y costumbres tradicionales y su impacto general. No
obstante, no se trata de meras transformaciones externas: la mo-
dernidad altera de manera radical la naturaleza de la vida social
otidiana y afecta a los aspectos mas personales de nucstra expe-
tiencia. La modernidad se ha de entender en un plano institucio-
nal; pero los cambios provocados por las instituciones modernas
Se entretejen directamente con la vida individual y, por tanto, con
el yo. Uno de los rasgos distintivos de la modernidad es, de hecho,
una creciente interconexién entre los dos «extremos» de la exten-
sionalidad y la intencionalidad: las influencias universalizadoras,
Por un lado, y las disposiciones personales, por otro. El propésito
de este libro es analizar la naturaleza de estas interconexiones y
Proporcionar un vocabulario de conceptos para reflexionar sobre
elles. En este anilisis introductorio intentaré presentar una vision
de conjunto y un resumen de los temas de mi estudio. Espero que
el lector sea indulgente con las repeticiones de menor cuantia a
que da lugar esta estrategia.10 Modernidad ¢ identidad del yo
Aunque el enfoque principal recaiga sobre el yo, este libro no
es principalmente una obra de psicologia. Su acento principal se
sitta sobre la aparicién de nuevos mecanismos de identidad del yo
modelados por las instituciones de la modernidad —y que a su vez
las modelan también a ellas—. El yo no es una entidad pasiva de-
terminada por influjos externos; al forjar sus identidades propias, y
sin que importe el cardcter local de sus circunstancias especificas
de accion, los individuos intervicnen en las influencias sociales, cu-
yas consecuencias e implicaciones son de caracter universal, y las
fomentan de manera directa. z
La sociologia y las ciencias sociales en el sentido mas amplio
son clementos inherentes de la reflexividad institucional de la mo-
dernidad —un fenémeno fundamental para el andlisis que lleva a
cabo este libro—. No slo los studios académicos, sino todo tipo
de manuales, guias, obras psicoterapéuticas ¢ instrucciones para
ayudarse uno mismo contribuyen a ese cardcter reflejo de la mo-
dernidad. Asi pues, en varias ocasiones, aludo con bastante por-
menor a investigaciones sociales y «guias practicas para la vida»,
no en cuanto medios para documentar una materia definida sino
como sintomas de fenémenos sociales o tendencias evolutivas que
jntento identificar. No se trata meramente de obras «sobre» proce-
sos sociales, sino de materiales que, en cierta medida, los consti-
tuyen.
El enfoque de este libro es, en general, mas analitico que des-
criptivo y en algunos puntos criticos se basa en procedimientos
ideales tipicos con el fin de determinar su caracter especifico. In-
tento identificar algunos rasgos estructurales del nucleo de la mo-
dernidad que interactian con la reflexividad del yo; pero no entro
a analizar en detalle hasta qué punto han avanzado algunos de los
procesos mencionados en ciertos ambitos concretos y cudles son
sus excepciones o tendencias opuestas a ellos.
El capitulo primero esboza un marco para el conjunto del estu-
dio. Tomando como ejemplo un tema concreto de la investigacion
social, hace una valoracién de ciertos aspectos clave del desarrollo
de la modernidad. Junto con su reflexividad institucional, la vida
social moderna esta caracterizada por procesos profundos de reor-
ganizacion del tiempo y el espacio, ligados a la expansion de meca-
nismos de desenclave; mecanismos que liberan las relaciones so-Introduccion ul
ciales de su fijacion a unas circunstancias locales especificas, re-
combinandolas a lo largo de grandes distancias espaciotemporales.
La reorganizacion de tiempo y espacio, ademas de los mecanismos
de desenclave, radicalizan y universalizan los rasgos institucionales
preestablecidos de la modernidad; sirven, ademas, para transfor-
mar el contenido y naturaleza de la vida social cotidiana.
La modernidad es un orden postradicional cn el que, no obs-
tante, la seguridad de tradiciones y costumbres no ha sido sustitu’ k
da por la certidumbre del conocimiento racional. La duda, un ras-}
go gue impregna la razon critica moderna, penetra en la vida de
cada dia y en la conciencia filosdfica y constituye un aspecto exis-
tencial del mundo social contemporaneo. La modernidad institu-
cionaliza el principio de la duda radical y recalea que todo conoci-
miento adopta la forma de hipotesis, de afirmaciones que pueden
muy bien ser ciertas, pero que en principio son siempre suscepti-
bles de revision y pueden ser abandonadas en algén momento.
Una serie de sistemas de especializacién acumulada —que ejercen
influencias importantes de desenclave— constituyen fuentes diver-
sas de autoridad, expuestas a menudo a la critica interna y diver-
gentes en sus consecuencias. En las condiciones de lo que yo deno-
mino modernidad «reciente» 0 «tardia» —el mundo de hoy—, el
yo, al igual que los ambitos institucionales mds amplios donde
existe, tiene que hacerse de manera refleja. Pero esta tarea habra
de realizarse en medio de una compleja diversidad de opciones y
posibilidades,
Las nociones de confianza y riesgo son de especial aplicacién
en circunstancias de incertidumbre y eleccién miltiple. La con-
s, en mi opinién, un fendmeno genérico crucial en el desa-
trollo de la personalidad y posee una relevancia peculiar y espe-
cifica para un mundo de mecanismos de desenclave y sistemas
abstractos. En sus manifestaciones genéricas. la confianza esta di-
Tectamente vinculada a la obtencién de un sentimiento temprano
de seguridad ontoldgica. La confianza creada entre un nifio y sus
cuidadores le Proporciona una «vacunacién» que mantiene a raya
las amenazas y peligros potenciales que comportan las actividades
Sotidianas mas triviales. En este sentido, la confianza es el funda.
Mento de una «coraza protectora» siempre dispuesta a defender al
4 en sus relaciones con la realidad de cada dia. Esta proteccién12 Modernidad e identidad del yo
«pone entre paréntesis» los posibles incidentes que producirian
una pardlisis de la yoluntad o sentimientos de enclaustramiento, si
Jos individuos hubieran de encararse seriamente a ellos. En su for-
ma més especifica, la confianza es un medio de interaccién con los
sistemas abstractos que vacian la vida cotidiana de su contenido
tradicional y ejercen influencias universalizadoras. En este caso la
confianza genera esa «caida en Ia fe» exigida por el compromiso
practico.
La modernidad es una cultura del riesgo. No quiero decir con
ello que la vida social implique de por si mas riesgos que en épo-
cas anteriores; no es éste el caso de la mayoria de las personas de
las sociedades desarrolladas. El concepto de riesgo es mas bien
fundamental para la manera como organizan el mundo social tanto
los actuantes profanos como los especialistas técnicos. Bajo las
condiciones de la modernidad, el futuro es traido continuamente
al presente mediante la organizacién refleja de las circunstancias
que rodean al conocimiento. Se trata de un proceso parecido al de
configurar y colonizar un territorio. Pero esta colonizacion no pue-
de ser total por su misma naturaleza: pensar en términos de riesgo
es esencial para valorar hasta donde es probable que los proyectos
dificran de los resultados previstos. La valoracion del riesgo invita
a la precision e incluso a la cuantificacién, pero es imperfecta por
naturaleza. Dado el caracter mévil de las instituciones modernas
unido a la naturaleza mudable y a menudo controvertida de los si
temas abstractos, la mayoria de las formas de evaluacién del riesgo
entrafian, de hecho, numerosos imponderables.
La modernidad reduce el riesgo de conjunto de ciertas areas y
modos de vida, pero introduce al mismo tiempo nuevos parame-
tros de riesgo desconocidos en gran medida, o incluso del todo, en
épocas anteriores. Entre estos parametros se cuentan los riesgos de
consecuencias graves: riesgos derivados del caracter universalizan-
te del sistema social de la modernidad. E] mundo moderno tardio
—el mundo de lo que califico como modernidad reciente— es apo-
caliptico, no porque se encamine inevitablemente hacia la catéstro-
fe, sino porque implica riesgos que las generaciones anteriores 1°
tuvieron que afrontar. Por mucho que se haya progresado hacia la
negociacién internacional y el contro! del armamento, mientras
existan las armas nucleares 0, incluso, el conocimiento necesario