OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN:
Objetivos generales
Conocer los datos de mujeres muertas por violencia de género de los últimos años.
Conocer las características sociodemográficas de las mujeres víctimas de violencia de género.
Conocer la opinión de la población general respecto a la violencia de género.
Conocer la evolución de las denuncias de las víctimas de violencia de género.
Conocer posibles ayudas para terminar con la violencia de genero.
PROBLEMA
Por desgracia, la violencia de género es un problema muy presente en la actualidad. A pesar de
todos los avances tecnológicos y sociales año tras año los índices de violencia de género aumentan
y de manera preocupante entre la población. El presente Trabajo presenta informacion para
ayudar a prevenir la violencia de género y entender en que situación se ve más reflejada.
METODOLOGIA
La metodología que se ha utilizado en este estudio es el método cuantitativo así como también se
ha recurrido al método histórico y establecido de esta forma comparaciones con otros estudios y
en diferentes momentos temporales. Se ha utilizado la triangulación de datos recogiendo datos
ofrecidos por el Observatorio Estatal de la Violencia sobre la mujer del Ministerio de Sanidad,
Política Social e Igualdad; datos ofrecidos por Consejo General del poder judicial en materia de
violencia de género; así como datos del Instituto de la Mujer.
HIPÓTESIS
La opinión pública sigue pensando que la Violencia de Género es un problema familiar y no un
problema social. Este hecho hace que la gente no sienta la responsabilidad de actuar cuando
conoce un caso de violencia si no le toca muy de cerca.
La opinión pública considera que existe una estrecha relación entre alcohol, drogas y problemas
psicológicos de los maltratadores.
La opinión pública no ve la violencia de género como una de sus preocupaciones más importantes.
Las muertes por violencia de género bajan en la misma proporción que suben las denuncias.
MARCO TEÓRICO
Concepto de violencia de género
Según el Artículo 1 de la “Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la mujer” de la
Conferencia de Viena, Naciones Unidas, 1993 .La violencia de género se define como: “Todo acto
de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que causa o es susceptible de causar a las
mujeres daño o sufrimiento físico, psicológico o sexual, incluidas las amenazas de tales actos y la
coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la
privada”.
Y la violencia contra las mujeres incluye “la violencia física, sexual y psicológica en la familia,
incluidos los golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la
violación por el marido, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atentan contra la
mujer, la violencia ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la
explotación; la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la comunidad en general, incluidas
las violaciones, los abusos sexuales, el hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, en
instituciones educacionales y en otros ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada; y la
violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra”.
Esta definición conceptualiza la violencia de género y la identifica como un atentado contra la
integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independientemente del ámbito en el que se
produzca. Hace relativamente poco la violencia machista era vista como una problemática familiar,
era considerado como un problema de puertas a dentro. La mujer sufría en silencio la violencia y
los familiares, amigos o vecinos hacían caso omiso aunque conocieran lo que estaba ocurriendo.
De hecho en 1880, fue el año en que por primera vez una mujer empezó a hablar de la igualdad
entre hombres y mujeres, esta mujer fue encarcelada por locura, fundamentando esta locura en el
hecho de que esta mujer había llegado a decir que una mujer tendría que ser igual a un hombre.
Por tanto hace tan solo 131 años que era impensable que existiera esta igualdad.
Actualmente, tampoco podemos decir que exista esta igualdad, se ha legislado mucho al respecto
pero a diario nos encontramos con situaciones, actitudes, comentarios que nos llevan a pensar
que estamos muy lejos de esta igualdad. Sigue habiendo mujeres que cobran menos que los
hombres haciendo el mismo trabajo; las mujeres siguen teniendo menos acceso a puestos de
responsabilidad; las mujeres aunque trabajan, siguen siendo las que llevan el gran peso de las
labores domésticas y cuidados de los niños. En general podemos decir que estamos viviendo aún
en una sociedad mayoritariamente machista.
Se ha trabajo mucho sobre temas de sensibilización, información pública para que se reconozca la
igualdad entre hombres y mujeres; y sobre todo para concienciar a la sociedad de que la violencia
de género es un problema de todos. Es necesario sacar del espacio privado este tema y ponerlo en
el espacio público. De hecho la violencia de género actualmente ya es rechazada prácticamente
por toda la sociedad; pero aunque exista este rechazo, no existen aún muchas denuncias que
provengan de personas que conocen una situación de maltrato de algunos amigos, vecinos o
familiares. La gran mayoría de las denuncias son interpuestas por la propia agredida, en pocas
ocasiones las pone una persona allegada. Esto demuestra en que aún sigue siendo necesario
sensibilizar a la gente ya no solo para que perciba la violencia como problemática social sino para
que actúe al respecto.
La violencia de género sigue estando directamente relacionada con una cuestión de subordinación
de la mujer frente al hombre. Sigue habiendo en nuestra sociedad una estructura familiar
patriarcal basada en la división sexual del trabajo. Sigue existiendo una relación de desigualdad
laboral, de derechos, estructural, familiar. Esto hace que sea necesario trabajar para que exista
una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres.
TIPOS DE VIOLENCIA
La violencia contra las mujeres se puede manifestar de diversas formas. Los diferentes estudios e
informes habían diferenciado tres tipos de violencia de género la violencia física, la violencia
psicológica y la violencia sexual. Pero a partir del Informe del grupo de especialistas para combatir
la violencia contra las mujeres del Consejo de Europa (1997) se han diferenciado hasta seis tipos
de violencia. Éstos son:
- Violencia física: este tipo de violencia es la más evidente y abarca cualquier acto voluntario y
agresivo que provoque o pueda producir daño en el cuerpo de la mujer, tenga resultados visibles o
no. Esta conducta implica golpes, bofetadas, empujones, tirones de pelo, patadas, quemaduras,
mordeduras, estrangulamientos, asfixias, puñaladas, mutilaciones genitales, uso de armas,
retenciones, abortos provocados, torturas. Los resultados pueden ser fracturas, heridas,
contusiones, hematomas y hasta la muerte.
- Violencia sexual: Cualquier atentado contra la libertad sexual de la mujer por el que se la obliga
contra su voluntad a soportar actos de naturaleza sexual o a realizarlos, prevaliéndose de una
situación de poder, empleando engaños, coacciones, amenazas o el uso de la fuerza. Esta actitud
va desde el uso de chistes y bromas sexuales, comentarios desagradables, exhibicionismo,
propuestas sexuales indeseadas, tocamientos indeseados hasta la violación, incesto, embarazo
forzado, tráfico y explotación en la industria del sexo.
- Violencia psicológica o emocional: Acción, normalmente de carácter verbal o económico, que
provoca o puede provocar daño psicológico en las mujeres actuando sobre su capacidad de
decisión. Incluye el empleo de mecanismos de control y comunicación que atentan contra su
integridad psicológica, su bienestar, su autoestima o su consideración, tanto pública como privada,
ante las demás personas. Se trata de acciones u omisiones que comprenden una extensa gama de
situaciones que van des de el menosprecio, ataques verbales persistentes, humillaciones, gritos,
vejaciones, amenazas, coacciones, insultos.
- Violencia económica: desigualdad en el acceso a los recursos compartidos. Supone la destrucción
o privación del mantenimiento y de la propiedad, el control de los recursos económicos, no
cumplir las pensiones alimentarias en caso de separación o divorcio, negativa de derechos de
propiedad, impedir el acceso a un puesto de trabajo, educación o salud.
- Violencia estructural: está relacionado con la violencia económica pero incluye barreras
intangibles e invisibles que impiden el acceso de las mujeres a los derechos básicos. Incluye la
negación de la información inherente a los derechos fundamentales y las relaciones de poder que
la mantienen subordinada, en los centros educativos, de decisión o de trabajo. Hace referencia a
una forma de violencia no explícita, sin golpes insultos o amenazas. Pero que ubica a la mujer en
una situación de desigualdad en el acceso a los recursos o que imposibilita su desarrollo personal.
- Violencia espiritual: Destrucción de las creencias culturales o religiosas de las mujeres mediante
el castigo, la ridiculización u obligar a alguien que acepte un sistema de creencias determinado o
ajeno al propio. Incluye el sometimiento e invisibilidad de las creencias culturales o religiosas de
las mujeres o el analizarlas desde una perspectiva etnocéntrica.
Otros autores (Barragan, 2006), proponen incorporar a otras formas de clasificación como
violencia política o institucional, violencia simbólica, violencia social, violencia en las relaciones
sentimentales, acoso sexual y acoso por razón de sexo, publicidad ilícita, mutilaciones genitales,
violencias por honor, explotación sexual, trata de mujeres y niñas, violaciones como arma de
guerra. Aunque no las defino porque considero que cada uno de estos tipos de violencia se puede
englobar dentro de la clasificación del Informe del grupo de especialistas para combatir la
violencia contra las mujeres del Consejo de Europa (1997).
EL CICLO DE LA VIOLENCIA
El ciclo de la violencia es un tema en el que también resulta interesante indagar en el sentido de
que existen opiniones, a la hora de realización de encuestas sobre percepción de violencia de
género, donde se puede ver que la sociedad sigue sin entender porque las mujeres no abandonan
sus parejas cuando sufren violencia de género. Por eso resulta interesante conocer los motivos
que se exponen en el “Protocolo Interinsitucional de detección, prevención y atención de la
violencia machista y en casos de ataques sexuales de las Illes Balears”, nacido con la voluntad de
combatir la violencia machista y los casos de ataques sexuales en las Illes Balears (2010). Sus
autores exponen que la decisión de dejar o no una relación de maltrato está relacionada con
varios factores, entre los cuales están los siguientes:
a) Las características del maltrato: a mayor duración y severidad del maltrato menos probabilidad
de dejar la relación dado que aparece el temor, la dependencia, la culpabilidad, la baja
autoestima, etc. que hacen más difícil abandonar.
b) Los recursos materiales y sociales disponibles: la dependencia económica, la falta de recursos, la
falta de apoyo ambiental, la vergüenza social, etc. favorecen la continuidad de la relación y hacen
más difícil el abandono.
c) Los antecedentes de maltrato en la familia de origen: la exposición a maltratos en la familia de
origen podría hacer que los niños aprendan a vivir con la violencia y a considerarla como un hecho
normal. Las mujeres maltratadas que sufrieron maltrato en su familia de origen están por debajo
del 20%.
d) Las actitudes de las mujeres: la presencia de actitudes y creencias tradicionales sobre el rol
femenino hacen a las mujeres más vulnerables en situación de maltrato puesto que pueden llegar
a pensar que es normal.
e) La capacidad para asumir el final de la relación: cuando abandona una relación abusiva la mujer
vuelve a asumir el control de su vida y recupera parte de su autoestima, pero también está
reconociendo el fracaso de una equivocación en la elección de pareja y esto puede ser un fuerte
golpe para su autoconfianza.
f) El miedo: cuando las mujeres deciden acabar una relación de maltrato muchas veces entran en
la parte más peligrosa de su vida, el momento en que sus maltratadores pueden negarse a perder
el control de la situación y empezar el acoso, la persecución, las conductas de intimidación e,
incluso, los intentos de matarla.
La psicóloga Leonor Walker en 1978, estableció la teoría que explica la dinámica cíclica de la
violencia conyugal, y describe cómo se comportan el agresor y la víctima en cada una de las
etapas, así como la razón por la que muchas mujeres no dejan a sus parejas. Plantea tres fases
distintas que pueden variar en tiempo y en intensidad. Estas son:
1- Fase de tensión o acumulación: esta fase se caracteriza por una escalada gradual de la tensión.
Durante esta fase ocurren incidentes menores de agresión que van creando un clima de temor e
inseguridad en la mujer. La mujer piensa que lo puede manejar calmando al agresor,
complaciéndole con el objetivo de evitar que la tensión aumente.
La mujer intenta negar e incluso justificar el comportamiento de su pareja, ante ella misma y ante
los familiares y personas allegadas. Encubren a su pareja, le excusan se alejan de las personas que
podrían ayudarla. Su estado emocional es tan precario que puede llevarla a estados depresivos y
de ansiedad, que no le permiten poder valorar lo que está pasando, por el hecho de que se
centran en evitar un mal mayor.
2- Fase de explosión de la violencia o incidente agudo: en esta segunda fase se descargan las
tensiones acumuladas durante la primera fase. El hombre pierde el control con un nivel alto de
agresión hacia la mujer ya sean agresiones verbales, psicológicas, físicas o sexuales. El hombre
intenta escarmentar a la mujer para darle una lección. Cualquier intento de la mujer por detener al
agresor tiene un efecto de provocación sobre la agresividad del hombre. El miedo de la mujer le
provoca un colapso emocional que le impide actuar buscando ayuda. En esta fase es donde la
mujer en ocasiones acaba denunciando a su pareja, una vez que ha reaccionado sobre lo ocurrido.
O por el contrario la mujer opta por aislarse o hasta por intento de homicidio o suicidio.
3- Fase de calma, tregua amorosa o de luna de miel: en esta última fase desaparece la violencia y
la tensión. Viene inmediatamente después de terminar el incidente de violencia aguda. En esta
etapa el hombre se muestra muy cariñoso con la mujer, le pide perdón por lo ocurrido mostrando
un gran arrepentimiento. Explica que no volverá a ocurrir, justifica su agresión argumentando una
provocación de la mujer, le pide que no vuelva a provocarlo por lo que descarga la culpa de lo
ocurrido sobre ella. El hombre hace que la mujer se sienta responsable del bienestar emocional de
la pareja.
La mujer cree que el arrepentimiento de su pareja es cierto y cree que puede cambiar, que no
volverá a ocurrir. En caso de que hayan denunciado en la fase anterior, en muchas ocasiones
retirar la denuncia cuando ven el supuesto arrepentimiento de su pareja. La mujer abandona
cualquier iniciativa que haya considerado tomar para poner límites a la situación violenta en que
vive.
Esta fase se acorta o desparece en el tiempo hasta volverse inexistente, aumentando las dos fases
anteriores en frecuencia e intensidad, se agudizan los episodios violentos.
CONTEXTOS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La violencia de género puede darse de diferentes formas y también en diferentes contextos
(Heyzer, 2000). Según el contexto en que se da la violencia se puede clasificar de la siguiente
forma:
1- Violencia en la familia o violencia doméstica:
a. Violencia en las relaciones de pareja
b. Violencia en las relaciones de noviazgo
2- Violencia en los conflictos armados
3- Violencia en la sociedad
a. Agresiones sexuales
b. Explotación y tráfico de mujeres: con fines sexuales o con otros fines
4- Violencia en el ámbito laboral
a. Acoso sexual
b. Bullying o mobbing
5- Violencia en los medios de comunicación
a. Explícita: pornografía, violencia física, representaciones de violación o esclavitud sexual y
utilización de mujeres y niñas como objetos sexuales.
b. Implícita: estereotipos sexistas
6- Violencia institucional
a. Física
b. Emocional
c. Sexual
d. Aborto o esterilización forzada
7- Violencia en las tradiciones culturales
a. Mutilación genital femenina
b. Matrimonios precoces
c. Crímenes por honor
d. Crímenes por la dote
e. Ejecuciones extrajudiciales
MITOS SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO
No se puede hablar de violencia de género sin nombrar los mitos que existen al respecto.
Constantemente se crean mitos sobre el tema que tienden a culpar a la víctima y justificar de
alguna forma al agresor. He considerado interesante dedicar un apartado a los mitos porqué son
afirmaciones totalmente errónea que siguen existiendo en la población y que desvirtúan
totalmente la realidad de la violencia.
Los mitos más habituales son:
1- El maltrato es un problema de las clases sociales bajas o marginales: este mito es totalmente
falso, la violencia de género se da en todas las clases sociales independientemente del nivel
económico familiar. Lo único que cambia es que las mujeres con recursos escasos acuden a los
servicios públicos y las mujeres con recursos económicos tienden a esconder la situación por
mantener su estatus social.
2- Los casos de maltrato son aislados y escasos: esta afirmación también se aleja totalmente de la
realidad, según afirman los autores de esta guía, una de cada tres mujeres en el mundo ha
padecido algún tipo de maltrato o abuso en algún momento de su vida.
3- Lo que sucede dentro de la pareja es un asunto privado, nadie tiene derecho a entrometerse: es
totalmente erróneo, la violencia de género es un problema social y no familiar. La violencia es un
delito que atenta contra los derechos humanos, contra la libertad, la seguridad, la dignidad y la
integridad física y psíquica de las personas, por tanto es responsabilidad de toda la sociedad.
4- El maltrato es un conflicto o problema de pareja: las agresiones son responsabilidad única de
quien las lleva a cabo, no es un conflicto entre dos personas, hay un agresor y una víctima.
5- El maltrato psicológico no es tan grave como el maltrato físico: el maltrato psicológico recibido
por la víctima de forma continuada puede llegar a provocar consecuencias muy graves. En muchas
ocasiones es percibido por la mujer como más doloroso y difícil de superar. Ocurre pero, que
normalmente el maltrato físico va acompañado de maltrato psicológico.
6- Si tienen hijos/hijas deben aguantar por su bien: es totalmente incierto, los niños/as deben vivir
en un ambiente sin violencia, no pueden ser testimonios de episodios de maltrato. El hecho de
presenciarlos supone padecer consecuencias graves sobre el bienestar emocional y la
personalidad. Los hijos/as también son víctimas.
7- Los hombres que maltratan lo hacen porque tienen problemas con el alcohol y otras drogas:
esta es la justificación que dan muchos hombres a sus mujeres para justificar un episodio de
maltrato. El alcohol o las drogas pueden influir en la gravedad del maltrato por el hecho de actuar
como desinhibidor de la conducta pero en ningún caso suponen la causa del maltrato.
8- Los hombres que maltrata son enfermos mentales: los maltratadores no son enfermos
mentales. El problema que tienen los maltratadores es que tienen dificultades para canalizar su
malestar y frustración, maltratan por la necesidad de autoafirmarse, necesitan sentirse superiores
ante su víctima.
9- Los hombres que maltratan son violentos por naturaleza: el hombre violento no nace, se hace.
El agresor se da cuenta que la violencia es eficaz para imponerse o dominar al otro.
Frecuentemente los hombres que maltratan a sus mujeres no son violentos con el resto de las
personas. Por tanto pueden controlar su ira, pero se sienten con derecho de actuar violentamente
sobre ciertas personas.
10- Los hombres que maltratan lo hacen por amor: el hecho de ser celoso no es una manifestación
de amor hacia la pareja, sino una manifestación de poseerla y controlarla.
11- Si una mujer es maltratada continuamente, la culpa es suya por continuar conviviendo con la
pareja: este mito trata de culpabilizar a la víctima y no al agresor. Existen muchos motivos que
dificultan que la mujer decida dejar a su pareja, tales como la dependencia económica, falta de
apoyo, los hijos, las amenazas… Ya se ha explicado más detalladamente en el apartado 4.3 los
motivos que pueden impedir que la mujer deje a su pareja, aún viviendo una situación de
maltrato.
12- Cuando un hombre maltrata es porqué algo ha hecho la pareja: aunque este mito ha
disminuido un poco, sigue habiendo encuestas donde algunas personas lo afirman. Suponen que la
mujer es la culpable de que el hombre actúe así, le pone nervioso al expresar sus deseos y
opiniones, cuestiona su autoridad. El agresor justifica de esta forma el maltrato.
13- Las mujeres maltratan igual que los hombres: es cierto que hay mujeres que maltratan a sus
parejas, pero las cifras no son comparables, ya que el 95% de las agresiones contra la pareja las
realizan los hombres.
14- Si una mujer quiere y comprende suficientemente a su pareja conseguirá que la pareja cambie:
el único que tiene la responsabilidad de cambiar es el hombre, no la mujer. El problema del
maltratador no viene por falta de amor.