MÓDULO III SESIÓN 3:
TERAPIA ESTRATEGICA
1
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
1. TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA
1.1. Definición Terapia Breve Estratégica.
La Terapia Breve Estratégica (TBE) es un modelo de intervención utilizado en
Psicología, que se centra en resolver y dar soluciones a problemas complejos mediante
herramientas simples, planificadas e intencionadas.
Este tipo de terapia analiza las soluciones que se han ido adoptando para solucionar el
problema del paciente, pero que no han funcionado. De esta manera, se puede buscar
una nueva solución, que no haya sido utilizada anteriormente, y probarla.
La Terapia Breve Estratégica, a diferencia de otras terapias, no busca una causa del
problema psicológico que tiene el paciente, porque el pasado no puede modificarse.
En este tipo de terapia, el pasado solamente se utiliza con el objetivo de saber lo que
no ha funcionado, de manera que se puedan plantear nuevas perspectivas.
El terapeuta realiza un acompañamiento profesional hacia ese cambio a través de
técnicas elaboradas para que el paciente pueda ver la realidad o construir una realidad
diferente, porque la que tiene hasta ese momento no le permite progresar en la vida.
Este tipo de terapia parte de la idea de que, aunque el problema haya durado mucho
tiempo en la persona, el tratamiento no debe ser largo, sino breve y muy focalizado. El
profesional no ofrece recursos al paciente, sino que le ayuda a descubrir sus propias
habilidades y recursos.
En la mayoría de los casos, los cambios se empiezan a notar antes de alcanzar las 10
sesiones de terapia, de manera que el grado de sufrimiento o invalidez a la hora de
pensar va disminuyendo progresivamente respecto al primer día durante estas
sesiones.
1.2. Fases de la Terapia Breve Estratégica
Primera Fase: El terapeuta crea una atmósfera terapéutica de “complicidad” y advierte
los intentos de solución que mantienen el problema., así como también el carácter
específico de su persistencia. Por lo general esta fase se realiza en la primera sesión, al
final de la cual, si la patología observada en una de aquellas para las cuales se ha
elaborado un protocolo específico de tratamiento, se pasa a la segunda fase de la
terapia, la de las maniobras directas y las prescripciones.
2
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
Segunda Fase: Está articulada en los momentos de la individuación de la estrategia
específica. Una vez identificada. la forma específica de persistencia del trastorno y la
tipología de resistencia al cambio que presenta el paciente, el terapeuta elabora la
intervención estratégica específica adaptándola, en el nivel de la comunicación, a las
necesidades del caso. El objetivo de esta fase de la terapia es introducir el primer
cambio importante en la situación sintomática vivida por el paciente. En otras palabras,
el terapeuta debe actuar de forma que el sujeto viva por primera vez una experiencia
concretamente diferente con respecto a su patología. Esa experiencia emocional
correctiva lo llevará a una percepción distinta de la realidad, hasta entonces vivida
como incontrolable y no manejable y a partir de ese momento experimentada como
controlable y manejable.
Obviamente, aún no se trata de una curación completa, sino de la apertura de una
ventana a una nueva realidad que hay que construir en libertad con respecto a la
patología.
Tercera fase: compuesta de la redefinición de los cambios, la consolidación de los
resultados y ulteriores experiencias progresivas de cambio mediante prescripciones
directas. Esta tercera fase es la que requiere más tiempo, porque representa el estadio
en que el paciente, después del rápido cambio que ha tenido lugar, procede a
ulteriores cambios guiados hasta la resolución definitiva del problema presentado.
Todo esto prevé que el terapeuta, mediante prescripciones progresivas y
redefiniciones de los cambios, administrados de forma cada vez menos sugestiva con
el fin de facilitar una adquisición indirecta de autonomía, lleve al sujeto a construir un
equilibrio nuevo basado en percepciones y reacciones alternativas frente a la realidad,
y que se basa en sus recursos personales.
Cuarta fase: a) redefinición del nuevo equilibrio construido, b) conclusión de la terapia,
incentivando la autonomía personal.
La última fase de la terapia, representada por la última sesión, está dedicada a la
explicación de todo lo que se ha hecho durante la terapia, incluida la explicación de las
estratagemas terapéuticas utilizadas, con el fin de poner de manifiesto el hecho de que
no se ha realizado ninguna «magia», sino que se han utilizado técnicas específicas para
movilizar los recursos del paciente, hasta ese momento bloqueados. Un terapeuta
estratégico atribuye siempre el mérito del éxito terapéutico al paciente, mientras que
asume personalmente la responsabilidad del posible fracaso, dejando así a la persona
la posibilidad de afrontar el problema con otra terapia.
Lo que distingue este modelo de terapia breve con respecto a uno no específico es la
definición precisa de maniobras concretas, deseadas y repetibles, capaces de producir
el cambio para las modalidades específicas y reiterativas de persistencia de las formas
más relevantes de patología.
3
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
Por ejemplo, en el trabajo con los síndromes fóbicos y obsesivos en el primero en el
que se ha elaborado un conjunto de protocolos específicos se han obtenido resultados
realmente sorprendentes: el 87 % de los casos se han resuelto en una media de once
sesiones (Nardone, 1993; Sirigatti, 1994). En la gran mayoría de los casos (81 %) se
percibe el desbloqueo sintomático dentro de las cinco primeras sesiones, y entre éstos
el 27 % presenta una desaparición de los síntomas después de la primera sesión
Es importante poner de manifiesto cómo la medición de los resultados obtenidos,
usando los protocolos específicos de tratamiento, de más de cincuenta terapeutas
diferentes formados en el de CTS de Arezzo de un total de más de quinientos casos,
muestra resultados (79 % de los casos resueltos en una media de doce sesiones) no
muy lejanos de los obtenidos por el autor y sus colaboradores directos en los
tratamientos realizados directamente en el Centro de Arezzo, en más de tres mil casos
en el período de diez años en la medición.
Se expondrán tácticas y técnicas relativas a la segunda fase del tratamiento, es decir,
el estadio del desbloqueo de la sintomatología.
2. TÁCTICAS Y TÉCNICAS ESPECÍFICAS POR
PATOLOGÍA
2.1. Ataques de pánico
Esta tipología de trastorno fóbico generalizado se sostiene sobre los intentos de
solución de la «evitación» y la «petición de ayuda». Las personas que sufren esta
patología evitan constantemente toda exposición a un presunto riesgo, hasta tal punto
que no pueden hacer nada solas sin ser presa de un ataque de pánico.
Para interrumpir rápidamente este círculo vicioso se ha elaborado una
reestructuración particular y articulada que podemos presentar en la forma directa de
una intervención terapéutica:
«Bien, bien, desearía pasar a una primera reflexión que le invito a hacer durante la
próxima semana. Desearía que pensara que siempre que pide ayuda y la recibe, se le
ofrecen simultáneamente dos mensajes: uno es evidentemente «te quiero, te ayudo y
te protejo»; el segundo, menos evidente pero más sutil y más claro, es: «Te ayudo
porque no puedes conseguirlo solo, porque estás enfermo». Entiéndalo bien, yo no le
4
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
estoy pidiendo que no pida más ayuda porque aún no es capaz de no pedir ayuda. Sólo
le pido que piense que siempre que pide ayuda y la recibe, contribuye a hacer que sus
problemas persistan y se agraven. Tenga cuidado, no se esfuerce por tratar de no pedir
ayuda, porque no está en condiciones de no pedir ayuda. Piense sólo que siempre que
pide ayuda y la recibe contribuye a que las cosas empeoren».
En otras palabras, se afirma que el problema del paciente necesita sin duda la ayuda
de los demás, pero que pedir ayuda y obtenerla conduce, tras un primer efecto
beneficioso, al empeoramiento del trastorno. De esta forma se provoca un miedo
general contra los miedos específicos, y ese miedo es un agravamiento mayor mucho
peor que los miedos que llevan a la persona a pedir ayuda constantemente.
2.2. Obsesiones y Compulsiones
Este tipo de patología se afianza, en el nivel estructural, en los intentos de solución de
poner bajo control una fijación fóbica mediante la ejecución de rituales de tipo
protector o propiciatorio (los rituales pueden ser de los tipos más distintos: lavados
desinfectantes, fórmulas mentales repetidas, comportamientos desacostumbrados
irrefrenables, etc.). La técnica específica elaborada para romper este círculo
viciosopatógeno es la siguiente prescripción:
“Cada vez que de aquí a la próxima sesión realice un ritual, tiene que hacerlo cinco
veces, ni una más ni una menos; si lo desea, no lo haga; pero si lo hace una vez, tiene
que hacerlo cinco veces, ni una más ni una menos—. La prescripción se repite cinco
veces.”
Esta prescripción aparentemente simple permite —hacer subir al enemigo al desván y
después quitar la escalera—, porque se apropia del síntoma compulsivo haciendo que
se convierta en algo voluntario que, por consiguiente, se autoanula. En este caso es
muy importante que la comunicación sea formulada con asonancia lingüística
hipnótica repetida reiteradamente y con un mensaje poshipnótico expresado con un
tono de voz claro y contundente.
2.3. Depresión
En general los intentos de solución en este caso consisten en tendencia del sujeto
deprimido a lamentarse y a hacerse la víctima; ya que esta tendencia se equilibra en
general con la actitud alentadora, de consuelo y protección de los familiares, en este
5
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
caso la intervención específica elaborada es de tipo familiar-sistémico. Convocamos a
toda la familia y prescribimos:
«Desde hoy hasta la próxima sesión todas las tardes, antes o después de cenar, tenéis
que hacer una cosa muy importante: tenéis que reuniros todos y sentaros en un salón,
excepto él que estará de pie. Tomaréis un despertador y lo programaréis para que
suene una hora más tarde. Tenéis que permanecer todos en absoluto silencio
escuchando mientras que él, durante esa media hora, tendrá que quejarse todo y de
todo lo que quiera; vosotros lo escucharéis y él tratará de haceros comprender qué
mal se encuentra; tenéis que escuchar en absoluto silencio. Cuando suene el
despertador, alto, se continúa al anochecer del día siguiente. Durante todo el día tenéis
que evitar hablar del problema; hablaréis sólo durante esa media hora de la noche».
En la mayoría de los casos los miembros de la familia vuelven diciendo: «Sí, las primeras
noches se lamentó mucho; luego, al cabo de unos días, ya no tenía nada de qué
quejarse». Pero lo más interesante es que durante el resto del día, por lo general, tales
pacientes ya no se quejaban y comenzaban a hacer otras cosas. La depresión se ha
concentrado en aquella media hora: es la antigua estratagema de «apagar el fuego
echando leña»
2.4. Dudas obsesivo paranoides
El intento de solución disfuncional de fondo se expresa tratando de dar respuestas
razonables y tranquilizadoras a dudas irrazonables; cuanto más ilógicas son las dudas,
más tratan los pacientes de dar una respuesta lógica, en una escalada de complicados
y sufridos intentos de encontrar una respuesta racional a problemas irracionales. A
estas personas se les presenta este tipo de reestructuración:
«Sabe usted... no existen respuestas inteligentes a preguntas estúpidas. Pero a usted
se le plantean estas preguntas y no puede frenarlas. Es más, si trata de frenarlas, se le
plantearán más; si intenta no pensar en ellas, pensará más, porque los antiguos ya
sabían que pensar que no se piensa ya es pensar. Sería necesario conseguir no pensar
que se piensa que no se piensa para no pensar. Sin embargo, usted no puede bloquear
la pregunta: se le planteará de todas formas. Pero puede bloquear la respuesta, y si
bloquea la respuesta inhibirá progresivamente la pregunta. Pero eso no se puede hacer
sólo con la voluntad; por consiguiente, le propongo que piense que siempre que trata
de responder a una pregunta estúpida con una respuesta inteligente, hace que la
pregunta sea inteligente y la alimenta, y alimenta la cadena de las dudas. Por
consiguiente, siempre que dé una respuesta, en realidad alimentará nuevas dudas y
todo ello no sólo persistirá, sino que empeorará. Por tanto, siempre que responde a
una duda estúpida con una respuesta inteligente alimenta la cadena. Piense en ello;
así conseguirá bloquear la respuesta»
6
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
Las personas a quienes se prescribe este tipo de reestructuración tienen dificultades,
en los primeros días después de la sesión, para ponerla en práctica, pero después
consiguen bloquear la respuesta, y de esta forma las preguntas obsesivas se reducen
hasta llegar a desaparecer, porque el paciente no las alimenta. Como consecuencia, al
cabo de unos pocos días estos sujetos ya no tienen dudas obsesivas.
2.5. Bloqueo de desempeño.
Es el caso de los sujetos que se presentan con un bloqueo respecto a un desempeño
concreto: el estudiante que ya no es capaz de hacer los exámenes o el gerente de
empresa que ya no logra afrontar una convención
Normalmente el problema persiste y se complica a causa del intento de estas personas
de prepararse cada vez más y mejor para el desempeño, con el resultado de que nunca
se sienten suficientemente preparados y terminan evitando la prueba. En este caso la
intervención se compone de dos prescripciones, una orientada a
reducir la ansiedad previa y la otra focalizada en el bloqueo de la
excesiva tendencia a controlarse durante el desempeño:
Primera prescripción: «Supongo que usted tendrá un despertador
en casa, de esos que tienen una campanilla tan antipática. Pues
bien, todos los días, a la hora que acordemos, tendrá que darle
cuerda para que suene media hora más tarde. Durante esa media
hora se encerrará en una habitación de su casa, se sentará en un
sillón y se esforzará por sentirse mal pensando en la prueba a la que
debe someterse, concentrándose en las peores fantasías con
respecto a su problema. Pensará que todo saldrá mal, que hará un
papelón. Imagine sus peores miedos hasta llegar a provocarse
voluntariamente una crisis de ansiedad, de pánico, permaneciendo en este
estado durante la media hora entera. Hará todo lo que desee hacer,
llorará, se despreciará, imprecará... Cuando suene el despertador,
interrumpirá el curso de esos pensamientos y de esas sensaciones, irá a lavarse la cara
y reanudará su actividad cotidiana habitual».
Segunda prescripción: «Se presentará a su prueba (imagine que es una conferencia,
por ejemplo) y antes de comenzar dirá: «Os pido excusas de antemano porque es muy
probable que me vea obligado a detenerme, seguramente me emocionaré y perderé
el hilo del discurso». Después, tras estas excusas, avance y veamos qué sucede».
El efecto que suele suceder es que la persona vuelve diciendo que en la «media hora
de pasión», por extraño que parezca no sólo no conseguía estar mal, sino que incluso
7
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
la prueba ya no le parecía tan espantosa. Por lo que respecta al desempeño,
habitualmente se tienen respuestas de este tipo: «Sabe usted, me sentía seguro y no
he tenido necesidad de la declaración que me pidió hacer»; o bien: «Hice como usted
me dijo y de esa forma me he sentido tranquilo; es más, después de la prueba me
preguntaron si mi declaración preliminar era una estratagema retórica»
3. LA TÉCNICA PSICOTERAPÉUTICA DE LA
REESTRUCTURACIÓN
Para Watzlawick y Nardone postulan que (1995) la reestructuración consiste en
codificar de nuevo la percepción de la realidad por parte de una persona, en cambiar
los marcos en los que se inserta este significado para que, a partir de ahí, cambie el
mismo significado del problema.
Una reestructuración exitosa debe ser comunicada en un «lenguaje» empático y, por
tanto, aceptable por el paciente en función de la conceptualización que hace de su
propio mundo. En segundo lugar, se hace uso de la paradoja (dobles vínculos
terapéuticos) con el objetivo de hacer que la reestructuración resulte aceptable e
incluso inevitable para un paciente.
3.1. Casos Prácticos.
CASO DEL ESTUDIANTE INTELIGENTE
Un estudiante inteligente experimenta crecientes dificultades para hacer frente a sus
deberes académicos. Y esto le preocupa mucho, no sólo porque está cerca del fracaso,
sino también porque siente un gran interés por la especialidad que ha elegido y no
puede explicarse sus malos resultados.
Tiene además sentimientos de culpabilidad respecto de sus padres, para quienes sus
estudios significan una pesada carga financiera. La terapia puede apoyarse en sus dos
premisas. A saber, que debería estudiar con gusto y que debe mostrarse
honradamente agradecido a sus padres. Para ello, se reestructura su actitud y su crítica
de sí mismo como arrealistas e inmaduras: incluso bajo las más favorables
8
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
circunstancias, estudiar es un deber desagradable y la idea de que debería hacerlo con
gusto es simplemente risible.
Lo mismo ocurre con su deber de gratitud frente a sus padres. Éstos tienen, desde
luego, derecho a tal gratitud. Pero eso está muy lejos de significar que deba estar
gustosamente agradecido. Las dos reestructuraciones se dirigen, pues contra sus
paradojas, que son la raíz de sus problemas. El terapeuta puede enfrentar al joven con
la alternativa de afianzarse en su actitud, inmadura e irrealista, o de tener el valor
propio de un adulto y de rechazarla.
Para facilitarle esta segunda alternativa, puede recomendarle que cada día dedique 5
ó 10 minutos a enfrentarse mentalmente a fondo con todos los aspectos desagradables
del estudio: la competencia con los demás estudiantes, los miedos a los exámenes, y
sobre todo, que repase las muchas cosas agradables y deseables que podría hacer si
no tuviera que estudiar.
EL CASO DEL CHICO INDISCIPLINADO
Mi colega Fisch se enfrentó no hace mucho, con el siguiente problema: uno de los
muchachos del albergue, de doce años de edad, tenía la costumbre de interrumpir las
clases con sus constantes parloteos o con otras formas de comportamiento
indisciplinado. En castigo, se le solía recluir en su cuarto. Y como se negaba a
permanecer allí, se recurrió incluso a cerrarle la puerta.
Desde hacía algunos días había empezado a aporrear con manos y pies la puerta
cerrada, hasta que le abrían. Y si era preciso, persistía en esta actitud durante horas
enteras. El muchacho se las arregló para conseguir que sus golpes se siguieran oyendo
por toda la casa.
Se recurrió, pues, a mi colega, bajo el supuesto, no del todo absurdo, de que este joven
tenía algún problema psiquiátrico. Pero el psiquiatra consideró el caso como un
problema de interacción entre los jóvenes residentes y los vigilantes. Y decidió
reestructurar radicalmente la situación para los muchachos a base de proponerles un
juego: se trataba de calcular cuánto tiempo duraría el estruendo de los golpes del chico
castigado.
El premio al cálculo más aproximado consistiría en una botella de Coca-Cola. Lo que,
de una u otra forma, esperaba conseguir con esta reestructuración, se produjo con
gran rapidez. Uno de los muchachos se escabulló de la clase, corrió a la ventana de la
bodega y gritó:
¡Oye, sigue golpeando siete minutos más, para que gane una botella de Coca-Cola!
Al instante cesaron los golpes.
9
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
(De “El lenguaje del cambio. Nueva técnica de la comunicación terapéutica”. Paul
Watzlawick. Herder Editorial)
4. LA TERAPIA BREVE CENTRADA EN SOLUCIONES
(TBCS)
4.1. Definición.
La Terapia Breve Centrada en Soluciones (TBCS) fue desarrollada por Steve de Shazer
(1940-2005) e Insoo Kim Berg (1934-2007) en colaboración con sus colegas del Centro
Terapéutico Familiar Breve de Milwaukee a partir de finales de la década de 1970.
Como sugiere el nombre, la TBCS está enfocada en el futuro, dirigida a objetivos y
enfocada en soluciones, en lugar de los problemas que llevaron a los clientes a buscar
terapia.
La Terapia Breve Centrada en Soluciones (SFBT, por sus siglas en inglés) es un enfoque
10
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
terapéutico a corto plazo centrado en objetivos y basado en la evidencia, que incorpora
principios y prácticas de psicología positiva, y que ayuda a los clientes a cambiar
mediante la construcción de soluciones en lugar de centrarse en los problemas.
Los profesionales enfocados en soluciones desarrollan soluciones generando primero
una descripción detallada de cómo la vida del cliente será diferente cuando el
problema desaparezca o su situación mejore hasta un grado satisfactorio para el
cliente.
Luego, el terapeuta y el cliente buscan cuidadosamente a través de la experiencia de
vida y el repertorio de comportamiento del cliente para descubrir los recursos
necesarios para co-construir una solución práctica y sostenible que el cliente pueda
implementar fácilmente.
Por lo general, este proceso implica identificar y explorar “excepciones” anteriores, por
ejemplo, momentos en los que el cliente ha enfrentado o abordado con éxito
dificultades y desafíos anteriores.
4.2. Características.
• Brevedad en cuanto al número de sesiones.
• Focalización de la terapia en los recursos del consultante como herramienta
para superar problemas.
• Objetivo:
Los clientes modifican la percepción que tienen de la situación por la que
acuden a consulta y que incorporen cambios en su forma de comportarse.
• Estructura:
Devolución
Entrevista Pausa
+ Tarea
Conversaciones que se mantienen en la sesión como las tareas que se prescriben en la
devolución buscan aumentar aquellas conductas no problemáticas que ya se están
produciendo o introducir nuevas acciones, atribuyendo el control del cambio a la
familia, la pareja o el individuo.
Equipo Terapéutico:
Si se dispone de los recursos, se recomienda el trabajo en coterapia con equipo
terapéutico tras el espejo unidireccional.
Rol del terapeuta:
Agente facilitador de conversaciones. Se aleja de la condición de experto para adoptar
11
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
un rol de colaborador. La labor colaboradora del terapeuta es ayudar a la familia a
encontrar el mejor camino para hallar nuevas soluciones.
Rol del paciente:
Como cliente o consultante, un rol más activo como agente que trabaja a favor de su
propio cambio.
4.3. Técnicas de intervención.
1. Cambios pre tratamiento: Búsqueda de cambios ocurridos desde la primera llamada
hasta la primera sesión
2. Búsqueda de soluciones previas: Se trata de explorar las soluciones previas
intentadas en otras ocasiones, con los mismos problemas o diferentes, para identificar
lo que sí funcionó en otro momento y validar recursos que han podido pasar
desapercibidos
3. Búsqueda de excepciones: Identificar las situaciones en las que se esperaba pero no
ocurrió el problema, y aquellas en las que sí ocurrió pero se desarrolló con menor
intensidad, duración o frecuencia. El terapeuta debe ampliar la descripción de la
excepción, detallando “¿quién hizo qué?” para aumentar la atribución de control de
los consultantes.
4. Proyección al futuro: Consiste en imaginar un escenario deseado en el cual el
problema que ha motivado la consulta haya desaparecido. Es importante que el
terapeuta utilice las respuestas de los consultantes ampliándolas hasta conseguir
objetivos pequeños, concretos, conductuales e interaccionales.
5. Las preguntas de escala: La idea es obtener descripciones precisas y concretas del
problema y sus soluciones. La técnica consiste en pedir a los consultantes que
respondan a las preguntas del terapeuta utilizando una escala, generalmente del 1 al
10.
La escala de avance: En una escala del 1 al 10, donde 1 es la situación más desfavorable
y 10 la más deseada, ¿dónde dirías que están los problemas que estamos trabajando
aquí?
La escala de confianza: En una escala del 1 al 10, donde 1 es…¿cuánta confianza tienes
en mantener los cambios deseados?
La escala de decisión: En una escala del 1 al 10, donde 1 es…¿cómo de decidido/a estás
de aplicar los cambios acordados?
12
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
6. Elogios: Consiste en señalar aquellos aspectos de los consultantes que les otorgan
capacidad para afrontar y resolver las vicisitudes vitales. Esto se hace de forma
transversal a la entrevista e incluir en el mensaje final.
7. Tareas: Petición o propuesta que los terapeutas hacen a los consultantes para que
“hagan algo” específico en el intervalo que hay entre sesión y sesión. Y están
relacionados con la demanda que se está trabajando.
Las tareas deben ser lógicas y coherentes con el contenido de la sesión y las
posibilidades del consultante, es decir, que la tarea persiga los objetivos que este se
plantea., que sea realizable en función del contexto y lo más sencilla y clara posible
para facilitar su ejecución.
4.4. Intervenciones básicas de Shazer.
El trabajo reciente de Steve de Shazer se ha centrado en intervenciones orientadas a
buscar soluciones. En su último libro, Keys to solution in brief therapy (1985), presenta
varias prescripciones invariables que su equipo ha encontrado útiles para una amplia
gama de problemas y afirma que cada vez se ha ido interesando más por la naturaleza
de las soluciones que por la de los problemas:
1. El terapeuta le dice al cliente (o clientes) que «entre ahora y la próxima vez que nos
reunamos, me gustaría que observara todo lo que pueda para que la próxima vez
me pueda describir qué aspectos de su (familia, vida, matrimonio, relación) desea
usted que se sigan manteniendo».
2. El terapeuta explica al cliente que no sabe cuál será la solución, pero que el cliente
debe hacer algo, sea lo que sea, distinto a lo que haya hecho antes en relación con
el problema.
3. El terapeuta pide al cliente que «preste atención a lo que hace cuando supera el
impulso de (atracarse, beber, gritar a sus hijos, deprimirse, etc., sea cual sea fuere
el problema planteado)».
4. Cuando un cliente está obsesionado con algún suceso desafortunado (por ejemplo,
la ruptura de una relación), se le aconseja que los días impares escriba sobre el
tema durante una cantidad determinada de tiempo y que los días pares lea lo que
ha escrito y lo queme después. Si los pensamientos obsesivos se presentan en
cualquier otro momento, deberá quitárselos de la cabeza hasta que llegue el
«momento oportuno».
5. A las parejas o familias que se pelean se les dice que deberían tener una pelea
estructurada en la que cada parte pueda decir lo que tenga que decir durante una
cantidad determinada de tiempo sin que nadie le interrumpa. El orden de las
intervenciones se echará a suertes mediante un dado o algo similar. Si deciden
13
Acompañamiento y contención emocional individual (ACEI) y Grupal (ACEG)
hacer otra ronda, deberán estar en silencio una cierta cantidad de tiempo antes de
empezarla (De Shazer, 1985; De Shazer y Molnar, 1984).
BIBLIOGRAFÍA
• Watzlawick, P. y Nardone, G. (Comp) (2014). Terapia Breve Estratégica. Pasos
hacia un cambio de percepción de la realidad. Barcelona: Paidós.
• Watzlawick, P. (1992). El lenguaje del cambio. Nueva técnica de la comunicación
terapéutica. Barcelona: Editorial Herder.
14