Instituto Teológico San Leandro Identidad y naturaleza de la ERE Martín Figaj
Bloque 1. Identidad y naturaleza de la Enseñanza de la Religión como
materia Curricular.
El modo de impartición tradicional de la religión en España, y que se mantiene en la
legislación actualmente vigente, es el confesional. Esto no excluye, como se tendrá
ocasión de examinar, que pueda concurrir otro tipo de enseñanzas sobre el hecho
religioso afrontado desde un punto de vista cultural.
La existencia de la enseñanza confesional en las escuelas públicas es una manifestación
de dos derechos fundamentales: la libertad religiosa y la libertad de enseñanza. La
primera aparece recogida en el artículo 16 de la Constitución, y tiene por titulares
tanto a los padres, como a los hijos que reciben la enseñanza, y a la propia confesión
religiosa cuya doctrina se explica y que también tiene un interés cierto en que se haga
correctamente.
Por su parte, la libertad de enseñanza (artículo 27 del mismo texto) garantiza, entre
otras cosas, el derecho de los padres para elegir la educación religiosa y moral que esté
de acuerdo con sus convicciones (artículo 27.3). Asimismo, ha sido reconocido por un
amplio número de declaraciones internacionales de derechos humanos, que incluso
permiten considerar que esa libertad de elección no se circunscribe solo al ámbito
moral o religioso sino, más ampliamente, a otros aspectos como los pedagógicos.
Estos preceptos sirven de criterio interpretativo en esta materia en virtud de lo
dispuesto en el artículo 10.2 de la Constitución. Todo ello dentro de un contexto
internacional que, en aras de lograr el mejor interés del niño, proclama que a quienes
corresponde la responsabilidad fundamental de su crianza y desarrollo es a ambos
padres.
1. La presencia de la Enseñanza Religiosa en la escuela.
1.1 La escuela y la presencia de la ERE.
Podemos definir que la escuela es una institución educativa formada por los diferentes
miembros (educadores, educandos, personal no docente) que crean una pequeña
comunidad en la cual cada uno desempeña una tarea imprescindible para todos. A
esta comunidad debemos añadir las influencias que provienen desde las familias
(primera comunidad educadora) y del Estado, que reconoce y supervisa la acción
educativa.
Se puede decir que la escuela como su fin inspira a ser una comunidad donde se
aprende a vivir socialmente. Además actúa como centro motivador y formativo donde
cada miembro desarrolla su personalidad.
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La asignatura de la enseñanza de la religión ha sido reformada paso a paso por cada
una de las nuevas reformas educativas, reflejando así la lenta “transición” hacia la
desmonopolización de la posición de la Iglesia Católica en las escuelas públicas. Desde
los principios de la Guerra Civil en 1936 hasta 1977, la ER, entendida como ER católica,
ha sido una asignatura principal y obligatoria de la enseñanza en la educación primaria,
secundaria y bachillerato.
La situación legal cambió con la Constitución Española de 1978, donde el artículo 16 de
la misma garantiza la libertad religiosa; por otro lado, el artículo 27 de la misma
Constitución enfatiza el derecho de todos los padres a “que sus hijos reciban la
formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
De 1977 a 1980, no hubo ley ni regulación sobre la cuestión de la formación religiosa
en la escuela. Entonces la ER se continuó impartiendo como antes de la Constitución,
con la única excepción de que ya no se les imponía a los alumnos cuyos padres votaron
en contra. Como respuesta a las críticas de los padres laicos, la Ley Orgánica del
Estatuto de los Centros Escolares de 1980 introdujo por primera vez (y sólo en la
educación secundaria) una alternativa oficial a la ER. El primer decreto oficial detallado
que regula la enseñanza de religión fue emitido en 1994, después de que el gobierno
iniciara la reforma educativa de mayor alcance a través de la Ley de Ordenación
General del Sistema Educativo (LOGSE) de 1990. Este decreto incluyó todas las
disposiciones mencionadas en el Concordato de 1979, pero ninguna de las
obligaciones del Estado con otras confesiones resultantes de los acuerdos de 1992.
Asimismo, convirtió la ER en una asignatura de oferta obligatoria por parte de las
escuelas públicas e incluyó una asignatura laica alternativa. Pero mientras la ER fue
considerada una “asignatura oficial”, cuyas respectivas notas se evaluaban en el
expediente escolar de igual manera que las de las otras asignaturas, la asignatura
alternativa no contó para nada. A partir de ahí, tanto los maestros como los alumnos
interpretaron la actividad alternativa como “tiempo libre tutelado” o de “apoyo a los
deberes”. Desde el proceso de reforma de los años noventa, políticos, autoridades
eclesiásticas, sindicatos magisteriales y asociaciones de padres han seguido
debatiendo cuestiones problemáticas de la posición de la ER en las escuelas públicas:
las condiciones y modos concretos de integración de la ER en el currículo global, el
tratamiento igual o desigual de la asignatura con respecto a las otras asignaturas, su
impacto numérico en la media de notas y el papel, la elección y el pago a los maestros
de ER.
La LOMLOE ha introducido novedades en distintos ámbitos como es el
correspondiente a la educación inclusiva, la atención a las barreras que puedan
dificultar el proceso de aprendizaje, el aprendizaje permanente, y otras cuestiones de
carácter sobre todo pedagógico etc. Nos vamos a centrar la atención, en cambio, en la
situación jurídica en que queda la enseñanza de la religión. Me refiero a la tradicional
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asignatura de carácter confesional, como también a la posibilidad de establecer en el
futuro otra de tipo aconfesional denominada “cultura de las religiones”.
Desde un inicio, esta ley se ha visto sujeta a diferentes críticas. En primer lugar, desde
distintos sectores se ha considerado que la mayor parte de su tramitación se ha
realizado estando vigente un estado de alarma, en medio de una pandemia, de un
modo rápido para tratarse de una ley orgánica en una materia de particular
importancia. Se ha percibido, en consecuencia, que ha habido un escaso debate
parlamentario, y tampoco ha disfrutado de participación suficiente de la comunidad
educativa.
Por otra parte, el debate que ha suscitado la tramitación de la LOMLOE se ha visto
polarizado por motivos ideológicos y políticos, lejos de haber estado centrado en
aspectos que tuvieran como protagonista principal a la comunidad educativa.
En relación, más en concreto, con la asignatura de religión, desde algunos sectores se
percibe que se la ha presentado como una anomalía, una excepción –incluso en el
panorama europeo–, y una fuente de conflictos. Sin embargo, los datos desmienten
esta percepción negativa, pues en torno al 62,2% de los alumnos de educación
primaria siguen eligiendo religión de forma libre y voluntaria, pasando al 58% en
secundaria, y descendiendo al 36,4% en bachillerato. Se imparte con normalidad, y eso
a pesar de las dificultades que aparecen habitualmente para el ejercicio del derecho de
elección de esta asignatura que han denunciado tanto las propias confesiones, como
los sindicatos. Por otra parte, los profesores de religión se sienten bien considerados
por sus compañeros, con quienes mantienen por lo general una buena relación.
Tampoco perciben una actitud hostil de estos hacia la presencia de la clase de religión
en los centros públicos sino neutra o, incluso, positiva.
Más allá de la tramitación y la polémica que ha girado en torno a esta ley, conviene
centrarse en el resultado que ofrece sobre esta cuestión. El primer aspecto que llama
la atención es que la LOMLOE no dice nada en relación con la asignatura de religión,
más allá de su mención en la disposición adicional segunda, como gesto de atención a
la obligación de ofertarla como consecuencia del compromiso legal adquirido en los
acuerdos suscritos con las confesiones religiosas. Este modo de silenciar esta materia
denota claramente el concepto que tiene el legislador de esta enseñanza, que parece
no merecer siquiera una mención en el articulado, o estar incorporada con tal
categoría en las escuelas públicas. En coherencia con esta escasa consideración, su
regulación se ha completado con un cercenado alcance de la evaluación, una carga
horaria discutible, y con un insatisfactorio régimen de actividades alternativas que no
pasan de ser una mera atención educativa.
La conclusión a la que nos lleva esta situación se traduce –del modo en que han
advertido distintos colectivos– en que estaremos ante una asignatura “decorativa,
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secundaria y prescindible”. Preocupa, por tanto, que esta ley introduzca limitaciones a
los derechos fundamentales de libertad de enseñanza y al derecho a la educación,
limitando el ejercicio de la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos.
En estrecha relación con esta cuestión, a pesar de que esta ley se erige en protectora
de la defensa de los derechos de la infancia y la salvaguarda del interés superior del
menor, obvia los efectos de vetustas instituciones jurídicas como la patria potestad y la
tutela legal, o el ya mencionado derecho de los padres a educar a sus hijos según sus
convicciones. De hecho, el Consejo Escolar del Estado ha observado, en el momento de
valorar los reales decretos de desarrollo de la ley, que apenas hay referencias a la
familia en estos textos, hasta el punto de advertir que “sería conveniente añadir algún
artículo que reconozca su importancia clave y su necesaria cooperación en el proceso
educativo”. En consecuencia, podría advertirse que los poderes públicos acaban
asumiendo funciones que les deberían corresponder a los padres, verdaderos agentes
educadores de los menores.
En efecto, los derechos educativos que derivan de la patria potestad, deben ejercerse
siempre en interés del menor –entendido en el ámbito educativo sobre todo como el
libre desarrollo de su personalidad– y, en cualquier caso, como derechos de los padres
frente al Estado o a terceros que se les atribuyen para facilitarles el cumplimiento de
los deberes educativos para con los hijos.
1.2 Justificación de la ERE en la escuela:
Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede, de 1979, recoge entre otras, las
siguientes disposiciones:
La acción educativa respetará el derecho fundamental de los padres sobre la
educación moral y religiosa de sus hijos en el ámbito escolar.
La enseñanza de la religión católica se incluirá en todos los Centros de
educación, en los niveles de segundo ciclo de Infantil, Primaria, Secundaria, en
condiciones equiparables a las demás disposiciones fundamentales.
Dicha enseñanza no tendrá carácter obligatorio para los alumnos. Pero se
garantiza el derecho de recibirla. Y el hecho de recibirla o no, no supondrá
discriminación alguna en la actividad escolar.
Será impartida por las personas que sean designadas por la autoridad
académica entre aquellos que el Ordinario diocesano proponga.
A la jerarquía eclesiástica corresponde señalar los contenidos de esta
enseñanza, así como proponer los libros de texto y material didáctico relativos
a la misma.
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En el dicho documento del año 1979 se muestran dos puntos esenciales que
garantizan las necesidades de la enseñanza de la religión en la escuela:
La escuela es una institución con una naturaleza cultural. En ella se presentan
de manera explícita las distintas cosmovisiones a las que pueden acceder los
alumnos.
La escuela debe potenciar una educación integral. Los niños y adolescentes
asisten a la escuela no solo para adquirir una serie de conocimientos, sino para
aprender a orientarse en su vida individual y social de la forma íntegra.
Para responder a estas necesidades la ERE cumple con una serie de objetivos:
Tradición cultural: no existe una información cultural si no se tiene en cuenta
las circunstancias históricas. En España, la historia de todo lo que es cultura
proviene de un medio histórico, sin el cual, estaríamos dando una visión irreal e
inexacta de muchos acontecimientos. Nuestra cultura occidental tiene base y
fundamento en las creencias, costumbres, ritos, valores, y modos de vida
impregnados del cristianismo.
Inserción critica en la sociedad: nuestros alumnos tendrán en el futuro que
intervenir críticamente en una vida social que exige como marco objetivo de
referencia, una escala de valores y un concepto antropológico. Este desarrollo
de valores, en parte, se consigue gracias a la formación recibida en la religión
dentro del ámbito escolar.
Sentido último de la vida: cada alumno como objetivo debe lograr el desarrollo
de su identidad personal. Para conseguirlo es necesario encontrar respuestas a
preguntas radicales en torno a sí mismo, a la sociedad y a la historia.
1.3 Derecho de la presencia de la ERE en la escuela:
Derecho natural: desde siempre se ha visto que la persona posee capacidad de
transcenderse e interiorizar buscando un significado y un sentido. En la propia
historia de las religiones encontramos elementos sagrados que se veneraban ya
en la época primitiva. De estudio de estos elementos podemos concluir que el
hombre por naturaleza es religioso y que dentro de la persona podemos
destacar su dimensión religiosa. La educación religiosa trata de responder a
este dato fundamental descubriendo el derecho a la enseñanza de la religión
como un rasgo esencial dentro del derecho de la educación. Por tanto
podemos decir que se trata de un derecho fundamental del hombre que se
reconoce al descubrir la dimensión religiosa de la persona. Esta dimensión de la
educación debe llevarse a cabo dentro del ámbito escolar, ya que es la escuela
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la que atiende a los niños en la etapa en la que se inician los rasgos de la
personalidad.
Derecho de los padres: como se refleja en la mayoría de los documentos
relativos a la familia, los padres tienen la obligación sagrada de buscar el bien
para sus hijos. Dentro de estas obligaciones que provienen de la paternidad, y
en respuesta a ellos, surgen una serie de valores positivos que se reconocen en
todas las declaraciones de derechos humanos firmados por organismos
internacionales. Estos documentos podemos clasificar en dos tipos:
Documentos civiles:
La Declaración Universal de Derechos Humanos: “Toda la persona tendrá
derecho a la educación (…). Los padres tendrán el derecho preferente a escoger
el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (Art. 26)
El Pacto internacional De Derechos Económicos Sociales y Culturales: “Los
Estados en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los
padres y en su caso, de los tutores legales, de escoger para sus hijos escuelas
distintas de las creadas por las autoridades públicas, siempre que aquellas
satisfagan las normas mínimas que el Estado prescribe o aprueba en materia de
enseñanza y hacer que sus hijos reciban la educación religiosa o moral que esté
de acuerdo con sus propias convicciones” (La Asamblea General de las
Naciones Unidad, el 16 de Diciembre de1966, Art. 13).
La legislación Española: La Constitución Española de 1978: “Los poderes
públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que sus hijos
reciban formación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones”
(Art. 27); La sentencia del Tribunal Constitucional del 13 de Febrero de 1981
que reconoce la correlación entre la ERE y la libertad de los padres para elegir
el centro docente: “El derecho de los padres a decidir la formación religiosa y
moral que sus hijos han de recibir (…), aunque también es obvio que la elección
de centro docente sea un modo de elegir una determinada formación religiosa y
moral”.
Documentos eclesiales:
La Iglesia, a lo largo de la historia, se ha presentado siempre como defensora de
los hombres. Desde el comienzo ha contribuido a la culturización y al progreso
del mundo desde la escuela. En la actualidad es necesario un trabajo
cooperativo entre los padres y el Estado donde los dos respeten con claridad
los derechos, desempeñando la misión que a cada uno le compete en su
función educativa. En este sentido el Concilio Vaticano II nos dice:
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“Corresponde a los padres el derecho a determinar la formación religiosa que se
ha de dar a sus hijos según sus propias convicciones (…). El poder civil debe
reconocer el derecho de los padres a elegir, con auténtica libertad, las escuelas
u otros medios de educación, sin ponerles, ni directa, ni indirectamente cargas
injustas para esta libertad de elección” (Dignitatis humane, 5).
En el ámbito nacional la Conferencia Episcopal Española hizo una declaración:
“No corresponde al Estado, y menos cuando se asienta sobre bases
democráticas, fijar por cuenta propia o por el criterio alternante de su equipo de
gobierno, el modelo educativo que ha de inspirar el sistema de enseñanza. Este
debe ser reflejo de la tabla de valores y creencias del cuerpo social y factor de su
progreso. En lo que atañe a los niños y a los adolescentes, corresponde a los
padres de derecho y el deber de señalar a los poderes públicos y a los
educadores el tipo de enseñanza que desean sus hijos” (XXVI Asamblea
Plenaria).
2. Legislación Educativa Española
En este punto describiremos el tema legislativo, en el que desarrollaremos la situación
actual dela ERE, después de conocer cómo son los cauces legales que ordenan la
enseñanza religiosa. Presentaremos cuales son las competencias jurídicas que
pertenecen al Estado, por ser el responsable de la educación, y cuáles pertenecen a la
Iglesia, por ser la encargada de vigilar para que este proceso de la religión sea eficaz.
2.1 Legislación General
Constitución Española (6 de diciembre de 1978)
Artículo 16: Garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto.
Artículo 20: Protege el derecho a difundir libremente el pensamiento.
Artículo 27:
“Se reconoce la libertad de enseñanza”,
“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad
humana”.
“Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para
que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo
con sus propias convicciones”.
“Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de
centros docentes”.
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Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre Enseñanza y Asuntos
Culturales (3 de enero de 1979)
Artículo I: "A la luz del principio de libertad religiosa, la acción educativa
respetará el derecho fundamental de los padres sobre la educación moral y
religiosa de sus hijos en el ámbito escolar".
Artículo II: “Los planes educativos en Preescolar, EGB y Bachillerato incluirán la
enseñanza de la religión católica en todos los Centros de educación, en
condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales”.
"Por respeto a la libertad de conciencia, dicha enseñanza no tendrá carácter
obligatorio para los alumnos. Se garantiza, sin embargo, el derecho a recibirla".
"Las autoridades académicas adoptarán las medidas oportunas para que el
hecho de recibir o no recibir la enseñanza religiosa no suponga discriminación
alguna en la actividad escolar"
Artículo III: "La enseñanza religiosa será impartida por las personas que, para
cada año escolar, sean designadas por la autoridad académica entre aquellas
que el Ordinario diocesano proponga".
"Nadie estará obligado a impartir enseñanza religiosa".
"Los Profesores de religión formarán parte, a todos los efectos, del Claustro de
Profesores de los respectivos Centros".
Artículo VI: "A la jerarquía eclesiástica corresponde señalar los contenidos de la
enseñanza y formación religiosa católica, así como proponer los libros de texto
y material didáctico relativos a dicha enseñanza y formación".
“La jerarquía eclesiástica y los órganos del Estado, en el ámbito de sus
respectivas competencias, velarán por que esta enseñanza y formación sean
impartidas adecuadamente, quedando sometido el profesorado de religión al
régimen general disciplinario de los Centros".
Ley Orgánica de Libertad Religiosa (5 de julio de 1980)
Artículo segundo: "La libertad religiosa y de culto garantizado por la Constitución
comprende, con la consiguiente inmunidad de coacción, el derecho de toda persona a
recibir e impartir enseñanza e información religiosa de toda índole, ya sea oralmente,
por escrito o por cualquier otro procedimiento, elegir para sí, y para los menores no
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emancipados e incapacitados, bajo su dependencia, dentro y fuera del ámbito escolar,
la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.
"...los poderes públicos adoptarán las medidas necesarias para facilitar...la formación
religiosa en centros docentes públicos"
Acuerdos de Cooperación del Estado Español con la Federación de Entidades
Religiosas Evangélicas, con la Comisión Islámica de España y con la Federación de
Comunidades Israelitas (10 de noviembre de 1992)
-Artículo 10:
1. Se garantiza el derecho a recibir enseñanza religiosa evangélica, islámica y judía en
los centros docentes públicos y privados concertados, siempre que, en estos últimos,
el ejercicio de aquel derecho no entre en conflicto con el carácter propio del centro, en
los niveles de infantil, primaria y secundaria.
2. Esta enseñanza será impartida por profesores designados por la confesión religiosa
correspondiente.
La Federación de Comunidades Israelitas, hasta el momento, no ha querido hacer uso
de este derecho, por lo que actualmente no se oferta la enseñanza religiosa judía en
los centros escolares.
2.2 Normativa Intreclesial
Es importante hacer referencia a ella pues todo profesor de religión pertenece a la
Iglesia y no sólo está sujeto a la normativa general legislada desde fuera, sino a las
normas o pautas marcadas desde la propia Iglesia.
Entre éstas, la Iglesia fija:
- La formación religiosa por la Escuela católica (XXXI Asamblea Plenaria 5/7/79)
- Las exigencias que caracterizan como católico a un centro escolar (XXXIII Asamblea
Plenaria (29/11/1980)
En ambas normas la Iglesia define la escuela católica como una comunidad eclesial
encargada de la formación integral del alumno, y abierta sin duda a la fe.
También pertenece a la Iglesia además de la determinación de los contenidos de la
asignatura, la formación del profesorado de religión, con la determinación de los
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requisitos especiales para ser idóneos en esta labor (XXXIII Asamblea Plenaria 29/80),
así como el reciclaje y actualización de todos aquellos que ya cumplieran esta misión.
2.3 Leyes Orgánicas de Educación.
Desde la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978 hasta la LOMLOE actual,
la educación en España ha estado regulada sucesivamente por las siguientes leyes
orgánicas:
LOECE (19 de Junio de 1980)
LODE (3 de Junio de 1985)
LOGSE (3 de Octubre de 1990)
LOCE (23 de Diciembre de 2002)
LOE (3 de Mayo de 2006)
LOMCE (10 de Diciembre de 2013)
LOMLOE (29 de Diciembre de 2020)
3. Finalidades y características de la Enseñanza Religiosa
La enseñanza religiosa católica consiste en una presentación del mensaje y
acontecimiento cristiano —en sus elementos fundamentales— en forma de síntesis
orgánica, explicitada de modo que entre en diálogo con la cultura y las ciencias
humanas. Y todo ello para procurar al alumno una visión cristiana del hombre, de la
historia y del mundo, abriéndole al sentido último de la existencia. La presencia de la
enseñanza religiosa en la escuela favorece a integrar la educación humana y la
educación de la fe en un único proceso formativo, para contribuir conjuntamente a la
maduración de la personalidad y de la propia identidad del alumno creyente. En el
documento de 1979 se afirma que «en el proceso de maduración de su personalidad
cristiana, el creyente necesita entrar en constante diálogo con la cultura, porque sin
este diálogo la personalidad cristiana está expuesta a escindirse, condenando a la fe a
la condición de un añadido o de un aparte» (Orientaciones pastorales para la
enseñanza religiosa escolar; su legitimidad, carácter propio y contenido 40). Dando un
paso más sobre el carácter propio de esta enseñanza, y ya en un horizonte de
evangelización y de pastoral educativa, la enseñanza religiosa escolar tiene su puesto
propio dentro del ministerio de la Palabra.
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3.1 Aportaciones de la Enseñanza religiosa a la educación.
El aprendizaje es todo un camino que facilita la maduración. Por tanto podemos
considerar, que el desarrollo de las capacidades y los valores son las metas o fines que
marca la educación. Nosotros, como profesores de religión, podemos preguntarnos en
que contribuye la enseñanza religiosa a esta formación, hallando la respuesta en un
desarrollo integral y una mayor integración social.
Las finalidades de la ERE no solo hacen aportación a la enseñanza escolar sino
colaboran y aportan a un proceso de formación de persona al mundo contemporáneo.
Estas finalidades serían las siguientes:
Presentar el Mensaje y Acontecimiento cristiano en orden a un diálogo con la
cultura: Apelación a las raíces cristianas de nuestro patrimonio cultural,
buscando en ellas la vinculación del aspecto religioso a todos los
acontecimientos históricos, sociales, artísticos, etc.
Descubrir la religión (fe cristiana) como instancia critica de la sociedad. Esta
finalidad es importante para evitar la separación entre la vida religiosa de la
persona y la vida social, ya que con mucha frecuencia se intenta separar y
dividir que la fe y religión solo pertenecen al terreno individual y no deben
participar en la vida pública. Para ello es preciso que los alumnos desarrollen
una actitud de cambio y transformación en la sociedad insertándose
críticamente. Y que esta actitud brote del auténtico Evangelio de la fe cristiana.
Presentar el Mensaje Cristiano en sus exigencias morales buscando una
actitud humanizadora de la propia persona. El cristianismo posee un talante
humanizador que parte del reconocimiento de la dignidad de la persona. El
mensaje cristiano conlleva unas exigencias morales que tienen a Cristo como su
referente y donde existe una jerarquía de valores y actitudes respecto del
sentido de la vida.
Buscar desde una visión cristiana la comprensión y el diálogo con las otras
tradiciones religiosas.
Buscar la formación integral mediante la educación de la dimensión religiosa
de la persona.
Todas estas finalidades vienen a mostrarnos la necesidad de potenciar al máximo la
dimensión religiosa en la formación de la persona (el tema de las dimensiones
trataremos más adelante).
3.2 Competencias claves.
La vigente Ley Educativa LOMLOE construye el currículo utilizando 8 competencias
claves. La materia de la Religión Católica aporta a la adquisición de estas competencias
a través de distintos aprendizajes:
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Competencia lingüística
Interpretación y explicación de las consecuencias derivadas de ejercer el bien.
Análisis crítico de la alianza de Dios con su pueblo.
Descripción de episodios de su vida relacionados con los Diez Mandamientos.
Valoración de la influencia de Jesús en personajes importantes del Nuevo
Testamento.
Explicación y valoración de las palabras de Jesús en la Última Cena.
Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
Compilación de materiales con los que explicar el desarrollo histórico de la
comunidad cristiana.
Ubicación cronológica e histórica de los textos del Viejo y el Nuevo Testamento.
Competencia digital
Utilización de nuevas tecnologías para la lectura de biografías relacionadas con
el bien.
Reconstrucción de acontecimientos importantes narrados en la Biblia.
Uso de programas adecuados para la presentación de trabajos y la exposición
de ideas relacionadas con las actividades propuestas.
Aprender a aprender
Lectura y comprensión de biografías en las que el bien sea el eje principal.
Análisis y definición de la alianza de Dios con su pueblo.
Clasificación de los libros que forman parte de la Biblia.
Comprensión y descripción de algunos milagros significativos.
Competencias sociales y cívicas
Explicación de las consecuencias de hacer el bien.
Comprensión y clasificación del contenido de los Diez Mandamientos y la
relación del decálogo con su vida.
Identificación de los diferentes cargos existentes en la organización de la
Iglesia.
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Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor
Comentario colectivo de biografías en las que el bien tenga un papel
protagonista.
Localización de situaciones históricas que hayan sido determinadas por el bien.
Confección de materiales para la ubicación cronológica de los libros de la Biblia.
Interpretación de la presencia de Jesús en la comunidad cristiana actual.
Conciencia y expresiones culturales
Búsqueda y descripción de acontecimientos históricos en los que el bien haya
sido determinante.
Dramatización de forma respetuosa de algunos milagros narrados en los
Evangelios.
Reconstrucción de la resurrección de Jesús narrada en el Nuevo Testamento.
3.3 Competencias específicas.
La Resolución de 21 de junio de 2022, de la Secretaría de Estado de Educación, por la
que se publican los currículos de las enseñanzas de religión católica correspondientes a
Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato
en el Anexo III nos habla sobre la materia de Religión en el currículo de la Enseñanza
Obligatoria. Nos dice que: “La estructura del currículo de Religión Católica se integra en
el marco curricular de la nueva ordenación, y es análoga a las de las otras áreas y
materias escolares, contribuyendo como estas al desarrollo de las competencias clave a
través de una aportación específica. Es un currículo abierto y flexible para facilitar su
programación en los diferentes entornos y centros educativos.
Se plantean, en primer lugar, las seis competencias específicas propias del área de
Religión Católica. Son comunes para todas las etapas, proponen gradualmente
aprendizajes de carácter cognitivo, instrumental y actitudinal; y permiten el desarrollo
de las competencias clave. Algunas competencias específicas están centradas en la
formación de la identidad personal, cultivan las dimensiones emocionales y afectivas y
promueven que cada alumno y alumna conforme con autonomía, libertad y empatía su
proyecto vital, inspirado por la antropología cristiana. Otras subrayan la dimensión
social y cultural, necesaria para el despliegue de la personalidad individual y la
construcción responsable y creativa de los entornos socioculturales desde el mensaje
cristiano de inclusión y fraternidad. Y otras proponen la visión cristiana de la vida, el
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conocimiento de Jesucristo y de la Iglesia, y contribuyen a una síntesis de la fe cristiana
capaz de dialogar con otros saberes y disciplinas escolares.
En segundo lugar, se proponen los criterios de evaluación que están directamente
relacionados con las competencias específicas.
En tercer lugar, se proponen los saberes básicos necesarios para alcanzar la propuesta
formativa del área de Religión Católica. Estos saberes, que derivan específicamente del
diálogo de la Teología y la Pedagogía, constituyen los conocimientos, destrezas y
actitudes necesarios para el logro de las competencias específicas.
En el currículo, los saberes básicos se presentan organizados en tres bloques. El primer
bloque gira en torno al descubrimiento de la vida y de la autonomía personal, a la luz
del mensaje cristiano, que se enriquece con valores de libertad, responsabilidad,
comunicación de las emociones e ideas propias. El segundo bloque plantea el
conocimiento del entorno, el encuentro con los otros y el cuidado de uno mismo y de los
demás para crecer en armonía y comunión. El tercer bloque facilita la comprensión de
la tradición social y la identidad cultural para aprender a vivir con otros, a respetar la
naturaleza, construir entornos inclusivos y diversos y construir la casa común. Todos los
saberes se plantean con un sentido abierto para facilitar su adaptación al contexto.”
Las seis competencias específicas en materia de Religión Católica son los siguientes:
Identificar, valorar y expresar los elementos clave de la dignidad e identidad
personal a través de la interpretación de biografías significativas, para asumir la
propia dignidad y aceptar la identidad personal, respetar la de los otros, y
desarrollar con libertad un proyecto de vida con sentido.
Valorar la condición relacional del ser humano, desarrollando destrezas y
actitudes sociales orientadas a la justicia y a la mejora de la convivencia
teniendo en cuenta el magisterio social de la Iglesia, para aprender a vivir con
otros y contribuir a la fraternidad universal y la sostenibilidad del planeta.
Asumir los desafíos de la humanidad desde una perspectiva inclusiva
reconociendo las necesidades individuales y sociales, discerniéndolos con las
claves del «Reino de Dios», para implicarse personal y profesionalmente en la
transformación social y el logro del bien común.
Interpretar y admirar el patrimonio cultural en sus diferentes expresiones,
reconociendo que son portadoras de identidades y sentido, apreciando cómo el
cristianismo se ha encarnado en manifestaciones diversas, para desarrollar
sentido de pertenencia, participar en la construcción de la convivencia y
promover el diálogo intercultural en el marco de los derechos humanos.
Reconocer y apreciar la propia interioridad, la experiencia espiritual y religiosa,
presente en todas las culturas y sociedades, comprendiendo la experiencia de
personajes relevantes y valorando las posibilidades de lo religioso, para
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discernir posibles respuestas a las preguntas sobre el sentido de la vida, y
favorecer el respeto entre las diferentes tradiciones religiosas.
Identificar y comprender los contenidos esenciales de la Teología cristiana,
contemplando y valorando la contribución de la tradición cristiana a la
búsqueda de la verdad, para disponer de una síntesis del cristianismo que
permita dialogar con otras tradiciones, paradigmas y cosmovisiones.
Todas estas competencias específicas se conectan con sus correspondientes
descriptores del Perfil de salida.
3.4 Evaluación y saberes básicos.
A continuación se proponen los criterios de evaluación que están directamente
relacionados con las competencias específicas.
Cabe destacar que la materia de Religión contribuye en la adquisición de los
saberes básicos necesarios para alcanzar la propuesta formativa del área de
Religión Católica. Estos saberes, que derivan específicamente del diálogo de la
Teología y la Pedagogía, constituyen los conocimientos, destrezas y actitudes
necesarios para el logro de las competencias específicas.
En el currículo, los saberes básicos se presentan organizados en tres bloques. El
primer bloque gira en torno al descubrimiento de la vida y de la autonomía
personal, a la luz del mensaje cristiano, que se enriquece con valores de libertad,
responsabilidad, comunicación de las emociones e ideas propias. El segundo bloque
plantea el conocimiento del entorno, el encuentro con los otros y el cuidado de uno
mismo y de los demás para crecer en armonía y comunión. El tercer bloque facilita
la comprensión de la tradición social y la identidad cultural para aprender a vivir
con otros, a respetar la naturaleza, construir entornos inclusivos y diversos y
construir la casa común. Todos los saberes se plantean con un sentido abierto para
facilitar su adaptación al contexto.
Finalmente, las orientaciones metodológicas y para la evaluación de la materia de
Religión Católica establecen una propuesta didáctica en línea con las otras materias
de la etapa y las situaciones de aprendizaje. Su programación constituye una
oportunidad para incorporar las realidades más cercanas de los centros educativos
y del entorno, para plantear la programación didáctica de la materia de Religión
Católica en proyectos y ámbitos interdisciplinares. Las propuestas metodológicas de
aprendizaje cooperativo, de aprendizaje-servicio y aprendizaje basado en proyectos
facilitarán un acceso más inclusivo y universal al aprendizaje (Resolución de 21 de
Junio de 2022).
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3.5 Objetivo general: la dimensión religiosa en la formación de la persona
Es importante destacar las contribuciones de la ERE a la consecución de los objetivos
generales de la educación, como metas que la persona debe conseguir para el
desarrollo de su persona en torno a la vida social. A lo largo de la historia el desarrollo
de esta dimensión ha sido con frecuencia únicamente la responsabilidad de la Iglesia y
sus instituciones: parroquias, órdenes religiosas; Ahora y desde varias décadas, la
dimensión religiosa de la persona se desarrolla también en el ámbito escolar donde
como finalidad se busca una formación integra del alumno.
3.6 Tareas específicas de la ERE en su aportación a la educación.
Características de la ERE: Según las orientaciones de la Comisión Episcopal la
enseñanza religiosa tiene unas características propias que un profesor debe de
tener claro y que debe respetar:
Es una enseñanza que ha de transmitir el Mensaje Cristiano, aun cuando no
tenga todas las características de la catequesis.
La transmisión del mensaje es desde una misión de la Iglesia.
Tiene a suscitar o desarrollar la vida de fe de los alumnos.
La ERE ha de presentar el Mensaje Cristiano en relación con el conjunto de la
cultura humana.
La asimilación debe ser crítica y ayudar a madurar al alumno.
El alumno debe incorporar el saber de la fe al conjunto de los demás saberes.
Interpretación de la cultura: Todas las reformas educativas se han cuidado
mucho de marcar como objetivo general el situarse lúcidamente ante la propia
tradición cultural. Sin embargo, no todas han sido lo suficientemente valientes
como para ofrecer el patrimonio cultural cristiano en su totalidad y en su
verdad. Por eso es importante descubrir la tarea del profesor de religión de
concretar y dar una visión justa del patrimonio cultural en el que nos
desenvolvemos, sin confundir el cristianismo con ninguna ideología.
Es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdadera y plenamente
humano si no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes y los valores
naturales. Siempre, pues, que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se
hallen unidas estrechísimamente (Gaudium et spes, 53).
La síntesis entre fe y cultura no es solo una exigencia de la cultura, sino también de
la fe. Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no
totalmente pensada, no fielmente vivida (Juan Pablo II).
Búsqueda del sentido último: es una de la finalidades más específicas de la
materia de religión en la escuela: Tratar de ayudar al hombre a tomar la
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conciencia de sus propios límites, reconociendo su finitud y mirando más allá
de la muerte.
4. Dimensiones de competencias claves
Con la Recomendación del Consejo de la Unión Europea de 22 de mayo de 2018
relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente se definen las
competencias como una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes,
Estas recomendaciones buscaban identificar las competencias clave necesarias para la
empleabilidad, el desarrollo personal y la salud, la ciudadanía activa y responsable y la
inclusión social. Finalmente en las Recomendaciones de la UE se establecieron 8
competencias clave (muy parecidas a las que han llegado a la LOMLOE)
La LOMLOE cogió todas estas Recomendaciones de la UE, además de los retos
recogidos en el documento Key Drivers of Curricula Change in the 21st Century de la
Oficina Internacional de Educación de la UNESCO, así como los Objetivos de Desarrollo
Sostenible de la Agenda 2030 adoptada por la Asamblea General de las Naciones
Unidas en septiembre de 2015.
A partir de todo ello se establecieron cuáles son las competencias clave que el
alumnado debía desarrollar para poder enfrentarse a los desafíos globales del siglo
XXI. Así, los Reales Decretos 217/2022 y 243/2022 que establecen las Enseñanzas
Mínimas en secundaria y bachillerato incluyeron varias novedades: el perfil de salida
competencial y las competencias específicas.
Los Reales Decretos 217/2022 y 243/2022, en su artículo 2 definen las competencias
clave como:
”Los desempeños que se consideran imprescindibles para que el alumnado pueda
progresar con garantías de éxito en su itinerario formativo, y afrontar los principales
retos y desafíos globales y locales”
Por eso, en el tema que estudiaremos en este punto, estudiaremos todas las
dimensiones de los contenidos de la educación religiosa en la escuela. Cada dimensión
aporta un elemento imprescindible que define la religión.
4.1 Dimensión antropológica.
Las competencias claves de la enseñanza religiosa hacen referencia obligatoria a la
dimensión antropológica, porque es el propio sujeto quien intervine en el aprendizaje
de la enseñanza religiosa, y quien experimenta esa relación con Dios.
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No olvidemos que el pensamiento religioso se construye gracias a los procesos de
interacción del niño con la realidad religiosa. Para que este pensamiento se forme son
precisos, según entendemos desde psicología religiosa, los datos y el sentido de la
experiencia religiosa del hombre.
4.2 Dimensión teológica.
Las competencias claves del proceso de enseñanza religiosa no sólo pueden y deben
estar relacionados con la síntesis entre la fe y la cultura, sino que están obligados a
asumir la transmisión de las verdades cristianas que tienen una base teológica.
El centro de la evangelización es Cristo. Es por esto por lo que la ERE debe hacer una
presentación clara en sus contenidos de la doctrina cristiana en la persona de
Jesucristo, siendo esto su base esencial.
El "Cristocentrismo" es el contenido principal que ha de actuar como eje vertebrador
del resto de las competencias que se desarrollan en la enseñanza religiosa.
4.3 Dimensión bíblica.
Tanto el AT como el NT es una historia de salvación. La revelación bíblica es
esencialmente histórica. Dios se da a conocer por medio de las palabras que comunica
a los profetas, pero se revela sobre todo, a través de su forma de intervenir en la
historia se llega a su plenitud con la acción salvífica de Jesucristo.
El contenido de esta enseñanza debe tener presente esa historia de salvación que se
va desarrollando a lo largo de los siglos. Sin perder la referencia de que los
acontecimientos se abren a la trascendencia, se descubren y expresan mediante la fe.
4.4 Dimensión moral.
Considerando el desarrollo integral de la persona es importante que nuestras
competencias tengan presente el desarrollo del juicio y la estructura moral del
pensamiento. Se trata de una dimensión relativa a su conciencia y a su
comportamiento, para que al contrastarlo frente a Dios permita descubrirle como
fuente de las normas o criterios que rigen la conducta cristiana. Las competencias en el
ámbito moral deben describir las actitudes que surgen ante las normas, las conductas
y los valores cristianos.
4.5 Dimensión religiosa.
El pensamiento religioso se construye gracias a los procesos de interacción entre el
sujeto y la realidad religiosa. Con esto el sujeto descubre su relación con Dios
sintiéndose religado y dependiente de Él.
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Esta experiencia, junto con el sentido que el hombre le da, se realiza de acuerdo a una
serie de objetos, de acciones significativas del hecho religioso y de manifestaciones
centradas en estos objetos y acciones. Lo religioso no se reduce al terreno del
conocimiento sino que abarca además el descubrimiento, reconocimiento y respuesta
en relación a Dios.
5. Diferencia entre ERE y catequesis.
ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR CATEQUESIS
1. La ciencia de la religión se hace presente 1. Las Ciencias de la educación se hacen
en el ámbito escolar para prestar un presente en el ámbito eclesial para
servicio a la finalidad pedagógica: la prestar un servicio a la finalidad pastoral:
maduración del ser humano. hacer posible y madurar la fe de los
creyentes.
2. La Enseñanza Religiosa pretende 2. La Catequesis pretende
la INTELIGENCIA DE LA FE: qué significado la EXPERIENCIA DE LA FE: entablar una
tiene esta fe para el sentido total de la relación de amistad personal con el Dios
existencia, tanto individual como de Jesucristo, abriéndose a la acción del
comunitaria. Espíritu y formando parte de la comunidad
cristiana.
3. La inteligencia de la fe persigue: 3. La experiencia de la fe persigue:
* hacernos a nosotros mismos la fe * interpretar toda la realidad desde su
razonable (como sentido último de la vivencia (aspecto dogmático).
vida).
* celebrarla comunitariamente (aspecto
* poder dar razón de la fe a los demás litúrgico).
(expresándola en el lenguaje de nuestra
* vivir en consecuencia con su opción
cultura).
fundamental (aspecto ético-moral).
* ejercer una función crítica en el campo
de la cultura (confrontar la fe con otros
"saberes").
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4. La Enseñanza religiosa intenta aportar al 4. La Catequesis intenta el encuentro
ser humano una dimensión personal con Dios en la profundidad de la
de profundidad a su experiencia: MIRA AL experiencia humana: MIRA AL
CREYENTE (simpatizante) EDUCANDO como CREYENTE (o
como EDUCANDO. simpatizante).
5. Los destinatarios de la E.R.E. pueden 5. Los destinatarios de la Catequesis
ser: pueden ser:
* Creyentes: contribuye indirectamente a * Creyentes: tiende a madurar su
su maduración religiosa. experiencia inicial de fe (catequesis
propiamente dicha).
* Simpatizante: contribuye a su posible
acceso a la fe. * Simpatizantes: tiende a iniciarlos en la
experiencia básica de la fe (proceso
catecumenal).
6. Responsables: el Gobierno y las 6. Responsables: Toda la comunidad
Jerarquías religiosas. cristiana.
La Enseñanza Religiosa Escolar y la Catequesis de la Comunidad Cristiana tienen
ámbitos distintos, diversa fuente de iniciativa, distinta intencionalidad en los
destinatarios, objetivos diferenciados, pero las dos se necesitan y complementan.