0% encontró este documento útil (0 votos)
10 vistas5 páginas

Teorías del Trastorno del Espectro Autista

Cargado por

rk5spc4f64
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
10 vistas5 páginas

Teorías del Trastorno del Espectro Autista

Cargado por

rk5spc4f64
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1. ¿Qué es el TEA?

2. Características y señales de alarma

3. Tipos de TEA

4. Clasificación y causas

5. Historia del autismo

6. Teorías explicativas del TEA


6.1. Teorías psicológicas
- TEORÍA DE LA MENTE

La teoría de la mente (ToM) se explica como la capacidad que tenemos los seres humanos
para comprender y predecir la conducta de otras personas, es decir, llegar a comprender los
estados mentales de otros, distinguiéndose de los propios, facilitando así la comprensión
del comportamiento social. Las diferentes investigaciones afirman que los niños/as de entre
3 y 5 años de edad adquieren la habilidad de reflexionar y comprender los comportamientos
e intenciones de los demás.

Revière (1994) define la teoría de la Mente como un subsistema cognitivo compuesto por un
soporte conceptual y unos mecanismos de inferencia, que cumple la función de predecir e
interpretar la conducta.

Dentro del marco psicológico y del ámbito de las teorías explicativas, la teoría que ha cogido
mayor protagonismo a lo largo de los años es la Teoría de la Mente, propuesta por Baron-
Cohen, Leslie y Frith (1985). Estos autores llevaron a cabo un estudio para medir la
capacidad de la teoría de la mente en los niños/as, denominado Test de comprensión de
creencias falsas. Durante esta prueba los niños/as tenían que observar a dos muñecas,
Anne y Sally, con una caja y una cesta respectivamente. Sally mete una canica en su cesta
y se va, a continuación, Anne saca la canica, la mete en su caja y la cierra justo antes de
que Sally vuelva. En ese momento se formula la siguiente pregunta a los participantes de
esta prueba: “¿Dónde buscará Sally la canica?”
Los resultados del estudio afirmaron que el 80% de los niños/as con autismo que se habían
sometido a la prueba no habían contestado correctamente a la pregunta, mientras que los
niños/as neurotípicos contestaron en un 85% correctamente. Para conseguir la solución a
esta cuestión era imprescindible ponerse en el lugar del otro y dejar de lado la realidad,
exponiendo así una de las mayores dificultades en las personas con autismo.

Por último, el autor Rizzolatti (1996) identificó la presencia de lo que denominó como
neuronas espejo, afirmando que estas neuronas permiten sentir como propio lo que los
demás sienten, de ahí que se llamen espejo, llegando a la conclusión de que los seres
humanos son seres sociables y que las reacciones y comportamientos de los demás inicia
una actividad neuronal en uno mismo. Una de las principales características de las
personas con TEA es la dificultad de ponerse en el lugar del otro y llegar a comprender sus
acciones, explicando así su aislamiento en muchas situaciones.

- TEORÍA DE LA DISFUNCIÓN EJECUTIVA

Las funciones ejecutivas son un conjunto de operaciones cognitivas, que se generan en los
lóbulos frontales, encargadas de llevar a cabo una serie de estrategias de resolución de
problemas con el fin de conseguir ciertos objetivos. Algunas de estas funciones ejecutivas
serían, por ejemplo, la flexibilidad, el control de impulsos, habilidad a la hora de planificar,
etc.

Autores como Papazian, Alfonso y Luzondo (2006) definen la función ejecutiva como los
procesos mentales que se llevan a cabo para la resolución de problemas internos y
externos con el fin de conseguir soluciones ante esta serie de problemas de una manera
eficaz y aceptable para la persona y la sociedad.

Las personas que padecen lesiones en los lóbulos frontales presentan una discapacidad en
las funciones ejecutivas, presentando síntomas como la ausencia de empatía, la falta de
espontaneidad, dificultades a la hora de planificar o de mantener la atención en un objeto
concreto. Algunos de estos síntomas son comunes a la sintomatología de las personas con
TEA, como se afirma en el trabajo realizado por Cukier (2005), quien sugiere que las
personas que han sufrido lesiones en el lóbulo frontal presentan síntomas muy similares a
las personas con TEA, confirmando la presencia de una alteración global.

En relación con las personas con TEA, Fisher y Happé (2005) también sugieren que los
fallos que presentan las personas con autismo tienen que ver con alteraciones del lóbulo
frontal que, a su vez, están relacionadas con las funciones ejecutivas encargadas de la
generación, monitorización y control de la acción y el pensamiento.

Las personas con TEA pueden llegar a adquirir mucha información, sin embargo, la
problemática a la que se enfrentan es la tendencia a centrarse en los pequeños detalles y
no en la información global. Gracias a esta teoría podemos comprender muchas de las
conductas de las personas con autismo como la inflexibilidad, las conductas repetitivas, los
intereses restringidos, las fuertes rutinas, etc.

Durante las últimas décadas, se han utilizado diferentes instrumentos para la valoración de
estas funciones. Uno de los más destacados es el que realizaron Rumsey y Hamburguer
(1990 y 1998) conocido como el Test de clasificación de tarjetas de Wisconsin o Wisconsin
Card Sorting Test (WCST), obteniendo resultados que evidenciaban las dificultades a la
hora de planificar y en las estrategias de resolución de problemas.

Los lóbulos frontales están conectados con la regulación de la conducta social. Como afirma
el autor Goldman-Rakic (1987), la función del córtex prefrontal es la de dirigir el
comportamiento mediante representaciones mentales. Cuando estas conexiones se
encuentran dañadas, se produce una dificultad en la entrada de información del entorno.
Por otro lado, el córtex frontal es el encargado de regular la conducta emocional y las
funciones ejecutivas, explicando así las dificultades que presentan las personas con TEA en
estas dos áreas.

Para finalizar, cabe mencionar que a día de hoy no existe ningún modelo que abarque todas
las alteraciones del TEA, aunque todos los estudios mencionados con anterioridad
contribuyen a la mejora de la calidad de vida de las personas con autismo.

- TEORÍA DE LA COHERENCIA CENTRAL DÉBIL

La primera versión de la teoría de la coherencia central débil viene de la mano de la autora


Frith (1989), centrando su estudio en la capacidad de las personas neurotípicas a la hora de
procesar la información teniendo en cuenta el significado y la globalidad de esta, prestando
especial atención al detalle. Esta propuesta ya se conocía bajo el nombre de “impulso por el
significado”, por Bartlett (1932), aunque más tarde Frith lo denominó “coherencia central”.

Las personas con TEA tienen dificultades a la hora llevar a cabo este mecanismo. No
presentan la capacidad de asociar e interpretar de manera automática los estímulos
recibidos a la hora de relaciones con los demás, mediante la lectura de gestos, miradas…
impidiendo que puedan adaptarlos a patrones comunes. Es en este caso cuando se
aplicaría la teoría de coherencia central débil.

En relación con este fenómeno, otra de las características de las personas con TEA es la
tendencia a fijarse en el detalle, en aspectos muy concretos de la realidad sin fijarse en el
conjunto global del mismo. Así mismo, se explica las habilidades extraordinarias, las fuertes
rutinas, los movimientos estereotipados, etc.

Se observan diversos niveles de procesamiento de la información en el contexto de las


dificultades de coherencia central. Estos niveles abarcan desde el procesamiento
perceptivo, ejemplificado en ilusiones ópticas, hasta el procesamiento semántico,
representado por el aprendizaje literal de historias, y el procesamiento visoespacial,
ilustrado por tareas como los cubos de escalas Weschler. Actualmente, se hace referencia a
un tipo de estilo cognitivo en lugar de una debilidad en la coherencia central.

- TEORÍA AFECTIVO - SOCIAL

Hobson (1989) propuso que la ausencia de teoría de la mente en individuos con autismo se
debe a un déficit emocional primario arraigado en las relaciones interpersonales. Este
problema no se origina en la incapacidad de llegar a metarrepresentaciones, sino más bien,
en que el déficit impide que el niño/a reciba las experiencias necesarias durante la infancia,
lo cual obstaculiza el desarrollo de estructuras cognitivas para la comprensión social.

La imitación y la identificación de emociones en otros son clave para acceder a la mente de


las personas, y el autismo parece presentar dificultades en el procesamiento de estímulos
afectivos. Esta teoría comparte similitudes con la explicación de Kanner (1943), quien
planteaba que los niños/as podrían tener discapacidades que afectan el funcionamiento
cognitivo y cuestionaba la igualdad de todos en cuanto a la capacidad para establecer
contacto afectivo. Hobson (1989) sostenía que el autismo implica una dificultad fundamental
para procesar la información de estímulos afectivos, resumiendo las ideas de Kanner en las
siguientes proposiciones:

1. Los niños/as autistas carecen de los elementos de acción y reacción


necesarios para desarrollar relaciones personales recíprocas.

2. Estas relaciones son fundamentales para crear un mundo común y


compartido con los demás.

3. Las alteraciones en la atención compartida y conjunta son esenciales para


los Trastornos del Espectro Autista (TEA). La falta de participación en
experiencias sociales intersubjetivas tiene dos consecuencias:

- No reconocer a las personas como individuos con pensamientos,


deseos e intenciones propios.

- Una alteración significativa en la capacidad para abstraerse y


pensar de manera simbólica.

4. Las alteraciones lingüísticas y cognitivas en los niños/as con TEA podrían


ser consecuencia de déficits de orden inferior, relacionados con el
desarrollo afectivo y social.

Investigaciones neurológicas recientes respaldan la teoría de Hobson en sus


trabajos más recientes (2002). Hobson subraya que, para comprender el autismo, no
solo debemos considerar las alteraciones en las experiencias sociales, sino también
prestar atención a las experiencias del niño/a y de los demás. Es crucial observar las
relaciones de las personas con el mundo para entender sus sentimientos y facilitar el
desarrollo de la capacidad simbólica, la autorreflexión y ciertos aspectos de la
función ejecutiva y la flexibilidad, permitiendo así relaciones y creatividad humana.
Según Hobson, el déficit es de naturaleza afectiva y conlleva un déficit cognitivo.
Además, los esquemas protodeclarativos, que son esquemas triádicos (niño-objeto-
adulto) que permiten compartir intereses y atención, estarían considerablemente
alterados en niños y niñas con TEA.

También podría gustarte