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Leo y la Puerta al Mundo Mágico

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Había una vez en un pequeño pueblo rodeado de montañas y bosques, un niño

llamado Leo. Leo era conocido por su curiosidad insaciable. Desde que era pequeño,
se pasaba los días explorando los rincones más remotos del pueblo, preguntando
sobre todo lo que veía y escuchaba.

Un día, mientras caminaba por el bosque cercano, encontró una vieja puerta de hierro
oxidada. Estaba medio escondida entre las raíces de un gran árbol y parecía que
nadie la había tocado en años. Intrigado, Leo decidió abrirla. La puerta crujió al
moverse, revelando un sendero cubierto de musgo y flores desconocidas que nunca
había visto antes.

Siguió el camino hasta llegar a un claro donde una gigantesca piedra brillaba con una
luz suave y dorada. La piedra parecía emitir una energía misteriosa. Cuando Leo se
acercó, notó que en el centro de la piedra había un símbolo antiguo, grabado con
precisión.

De repente, una voz profunda y cálida resonó en su mente. "Eres el elegido", dijo la
voz. "Solo aquellos con un corazón puro pueden desvelar el secreto de la piedra".

Leo, aunque sorprendido, no dudó. La curiosidad que siempre había llevado dentro lo
impulsó a tocar el símbolo. En ese instante, la piedra comenzó a vibrar y una luz
cegadora envolvió su cuerpo.

Cuando la luz se disipó, Leo se encontró en un lugar completamente diferente. Era un


mundo lleno de criaturas fantásticas, árboles que hablaban y ríos que cantaban. En
este nuevo reino, la gente vivía en armonía con la naturaleza y la magia fluía como el
aire mismo. Leo se dio cuenta de que había sido transportado a un mundo donde los
sueños se hacían realidad.

Con el tiempo, Leo aprendió que su misión era proteger el equilibrio entre los dos
mundos. Cada vez que el pueblo necesitaba su ayuda, él viajaba entre ambos
mundos, usando la magia y sabiduría que había adquirido. Y aunque su vida era
ahora mucho más compleja, Leo nunca dejó de lado lo que lo había impulsado desde
el principio: su insaciable curiosidad.

Y así, el niño que un día descubrió una puerta en el bosque, se convirtió en el


guardián de los mundos, uniendo lo ordinario con lo extraordinario, siempre
explorando, siempre aprendiendo.

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