Había una vez, en un pequeño pueblo rodeado de montañas, un niño llamado Lucas
que soñaba con aventuras. Cada tarde, después de la escuela, caminaba hasta el
borde del bosque que rodeaba su hogar, donde se sentaba a observar los árboles
altos y las aves que volaban entre ellos. Siempre imaginaba que, al adentrarse en el
bosque, encontraría algo mágico: un portal a otro mundo, un tesoro perdido o quizás
una criatura fantástica.
Un día, mientras exploraba un rincón del bosque que nunca había visitado antes,
Lucas escuchó un sonido extraño. No era el canto de un pájaro ni el susurro del
viento. Era un leve murmullo, como si alguien estuviera susurrando su nombre.
Intrigado, Lucas siguió el sonido hasta llegar a un pequeño claro. En el centro de
este, una antigua piedra brillaba con una luz tenue, como si escondiera un secreto.
Con curiosidad, se acercó y, al tocar la piedra, una puerta invisible apareció ante él,
abriéndose hacia un pasaje oscuro. Lucas no lo pensó dos veces. Entró y, al cruzar la
puerta, se encontró en un lugar completamente diferente: un vasto prado lleno de
flores de colores brillantes y criaturas fantásticas que nunca había visto. Un enorme
dragón verde, con alas que reflejaban la luz del sol, se posaba en una montaña
cercana. Pequeñas hadas revoloteaban entre las flores, y un río de agua cristalina
corría por el suelo, rodeado de árboles de hojas doradas.
El niño estaba asombrado. En ese instante, una figura apareció frente a él: una
anciana de cabellera plateada y ojos que brillaban como estrellas. "Bienvenido,
Lucas", dijo con una sonrisa. "Este es el Reino de los Sueños, un lugar donde los
sueños y la imaginación se hacen realidad. Has sido elegido para ser nuestro
guardián por un tiempo. Aquí, deberás proteger el equilibrio de la magia".
Lucas no podía creer lo que estaba sucediendo. Pero decidió aceptar la
responsabilidad. A partir de ese día, se convirtió en el protector del Reino de los
Sueños, viviendo innumerables aventuras en un mundo donde la imaginación no
tenía límites. Y cada vez que regresaba a su hogar, encontraba una nueva historia que
contar a sus amigos, sabiendo que su vida nunca sería la misma después de aquel
día en que descubrió el portal mágico en el bosque.