La Independencia de México fue un proceso largo y complejo que se extendió desde 1810 hasta
1821, y que culminó con la liberación de México del dominio colonial español. Este evento
transformó por completo la estructura política, social y económica del país y marcó el inicio de una
nueva era en la historia de México. La independencia fue el resultado de una serie de causas
profundas, un proceso de lucha protagonizado por diversos líderes y personajes clave, y tuvo
repercusiones duraderas para la nación.
1. Causas de la Independencia de México
Las causas de la independencia de México fueron variadas y se pueden dividir en factores sociales,
económicos, políticos y externos:
Desigualdad social: Durante el periodo colonial, la sociedad mexicana estaba fuertemente
estratificada. Los criollos (descendientes de españoles nacidos en América) eran considerados
inferiores a los peninsulares (españoles nacidos en Europa), a pesar de que los criollos ocupaban
cargos importantes en el gobierno y la iglesia. Los indígenas y los mestizos sufrían de una
discriminación aún mayor y vivían en condiciones de extrema pobreza.
Problemas económicos: La economía colonial estaba basada en la explotación de recursos
naturales y la mano de obra indígena. La explotación minera y la agricultura, dominadas por la élite
española y criolla, no beneficiaban a la gran mayoría de la población, que vivía en condiciones de
pobreza extrema.
Influencia de las ideas ilustradas: La Ilustración europea, que promovía los derechos humanos, la
soberanía popular, la libertad y la igualdad, influyó profundamente en muchos criollos y personas
de la élite que comenzaban a cuestionar la legitimidad del poder colonial.
Inestabilidad política en España: A principios del siglo XIX, España atravesaba momentos de gran
inestabilidad política, especialmente después de la invasión napoleónica en 1808. La ocupación
francesa de España debilitó al gobierno central, y las colonias americanas empezaron a exigir
mayor autonomía.
2. El Inicio de la Larga Lucha: El Grito de Dolores
La independencia de México comenzó en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el
cura Miguel Hidalgo y Costilla dio el famoso Grito de Dolores en la población de Dolores (hoy
Dolores Hidalgo, Guanajuato). Hidalgo, apoyado por otros líderes como Juan Aldama, Ignacio
Allende y José Mariano Abasolo, convocó a la rebelión contra las autoridades coloniales.
El Grito de Dolores fue un llamado a la lucha contra el gobierno español, y además de exigir la
independencia, también abogaba por la abolición de la esclavitud y la redistribución de tierras.
Este evento marcó el inicio de la Guerra de Independencia, que rápidamente se expandió por
diferentes regiones de México, especialmente en el centro y el sur del país.
3. Fases de la Guerra de Independencia
La lucha por la independencia de México se desarrolló en varias etapas y fue muy compleja,
marcada por alianzas y traiciones, cambios de liderazgo y una guerra de guerrillas. Algunas de las
fases más importantes incluyen:
Fase inicial (1810-1811)
Después del Grito de Dolores, Hidalgo formó un ejército de miles de campesinos e indígenas. En un
principio, el movimiento fue muy popular, y logró tomar varias ciudades importantes, como
Guanajuato, Querétaro y San Miguel el Grande.
Sin embargo, el ejército insurgente no pudo sostener las victorias frente a las fuerzas coloniales
bien entrenadas. Después de varios enfrentamientos, Hidalgo fue derrotado en la Batalla de
Puente de Calderón en 1811 y fue capturado y ejecutado el 30 de julio de 1811.
Fase de la Resistencia (1811-1815)
Tras la muerte de Hidalgo, los líderes insurgentes como José María Morelos continuaron la lucha.
Morelos, quien era un sacerdote como Hidalgo, demostró gran capacidad estratégica y política, y
logró organizar un congreso en Apatzingán en 1814, que declaró la independencia formalmente en
el Documento de los Sentimientos de la Nación.
Sin embargo, el gobierno español respondió con fuerzas militares y una represión brutal. Morelos
fue capturado en 1815 y ejecutado, lo que dejó al movimiento sin un líder central.
Fase de la Insurgencia (1815-1820)
A partir de 1815, el movimiento insurgente se fragmentó, y la lucha continuó en guerrillas
lideradas por personajes como Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide.
Durante este tiempo, la lucha se concentró en el sur del país, y los insurgentes operaron
principalmente en regiones montañosas y de difícil acceso.
La Consumación de la Independencia (1820-1821)
En 1820, el panorama político de España cambió cuando el rey Fernando VII fue restaurado al
trono tras la ocupación napoleónica. Ante la nueva situación, algunos líderes insurgentes y oficiales
del ejército realista comenzaron a buscar una solución negociada.
El Plan de Iguala de 1821, liderado por Agustín de Iturbide (quien había sido un comandante
realista) y Vicente Guerrero (un líder insurgente), propuso la independencia de México bajo un
gobierno monárquico constitucional, con Iguala como la capital y con garantías para los criollos,
indígenas y españoles. Esto llevó a la firma de un tratado entre los insurgentes y el gobierno
realista.
El 24 de agosto de 1821, se firmó el Tratado de Córdoba, que ratificaba la independencia de
México, y el 27 de septiembre de 1821, se consumó formalmente la independencia, con Agustín de
Iturbide proclamándose emperador de México, aunque más tarde sería derrocado en 1823.
4. Consecuencias de la Independencia
La independencia de México tuvo varias repercusiones tanto a corto como a largo plazo:
Destrucción y devastación: La guerra de independencia dejó al país dividido, devastado y con una
economía muy afectada.
Cambio político: Aunque la independencia trajo consigo la libertad de España, México sufrió una
gran inestabilidad política. A lo largo del siglo XIX, el país atravesó múltiples cambios de régimen,
luchas internas, intervenciones extranjeras y la falta de una estructura política sólida.
Conflictos sociales: La independencia no resolvió de manera inmediata las profundas
desigualdades sociales. Aunque se abogó por la igualdad, las clases más bajas, en su mayoría
indígenas y mestizos, siguieron enfrentando muchas dificultades.
Nacionalismo: La independencia fue un punto de unión para el pueblo mexicano, y el sentimiento
de pertenencia y orgullo nacional comenzó a consolidarse.
Conclusión
La Independencia de México fue un proceso largo y complejo que no solo consistió en la lucha
contra el poder colonial español, sino que también implicó cambios en la estructura social, política
y económica del país. Aunque la independencia no resolvió todos los problemas de la nación, fue
un paso fundamental hacia la creación de una nación libre y soberana. Hoy en día, el 16 de
septiembre sigue siendo una fecha clave en la historia de México, celebrada como el Día de la
Independencia.