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UNIDAD DIDÁCTICA 3· Platón

Presentación

Toda Historia de la Filosofía debe incluir a Platón. Los siguientes autores que veamos
(Aristóteles, San Agustín, Descartes, Hume…) de una u otra manera hacen referencia a sus obras ya
sea para criticarle o para actualizar su pensamiento. El filósofo inglés A. Whitehead llegó a decir que
“toda la historia de la filosofía -y quizá de todo el pensamiento occidental- es una serie de notas a
pie de página de los Diálogos de Platón”. Manejar bien a Platón nos servirá para entender mejor a
los filósofos posteriores y para familiarizarnos con muchos de los problemas que nos plantea. Es un
autor que siempre cae en EBAU y que nos va a dar herramientas para responder a las preguntas de
reflexión que contestaremos más adelante. Son bastantes motivos para entender que estamos ante
un tema importante.

Aunque su obra es abundante y su filosofía muy extensa, tenemos aquí resumidos los aspectos
centrales de su filosofía. (Nos faltaría también manejar las definiciones de conceptos importantes).
A pesar de que son varias páginas, los puntos clave están en los cuadros de las páginas 5 y 9. Ahí se
resume lo más importante de Platón. Saber explicar los cuadros que se muestran es un paso de
gigante para manejar este autor.

En la exposición, tras contextualizar al autor biográfica e históricamente, seguiremos el guion


que se muestra a continuación:

1.- Introducción

2.- Teoría de las Ideas. Aspectos ontológicos (metafísica)

3.- Teoría de las Ideas. Aspectos epistemológicos (teoría del conocimiento)

4.- Antropología. Teoría el alma

5.- Teoría ética y política

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1.- Introducción: contexto histórico y filosófico

Platón nace en Atenas, en el año 427 a. C. Poco después de la muerte de Pericles, el gobernante
que había llevado a la polis griega a su máximo esplendor político, filosófico y cultural. La guerra del
Peloponeso acaba con la derrota de Atenas y con ella comienza la decadencia de la ciudad. Frente
al régimen democrático, Esparta impone un gobierno oligárquico, los 30 tiranos, que duró un año y
del que formaron parte algunos familiares de Platón, ya que pertenecía a una familia noble. Debió
recibir, en consecuencia, una educación aristocrática y es probable que luchara como soldado contra
Esparta. A los 20 años de edad conoce a Sócrates, a quien siempre considerará “el hombre más justo
del mundo”. En el 399 a. C. otro régimen democrático condena a muerte a su maestro, un hecho
definitivo en la vida de Platón. Si en la juventud se había sentido inclinado hacia la política, la muerte
de Sócrates lo inclina definitivamente hacia la filosofía. Tras su muerte, se refugia en Megara y viaja
al sur de Italia, donde toma contacto con el pitagorismo. También viaja a Sicilia, donde entabla
amistad con Dion, el cuñado del tirano de Siracusa Dioniso I, a quien trata de convencer para que
aplique su filosofía política, pero fracasa y llega a ser vendido como esclavo. De regreso en Atenas
funda la Academia, en cuya entrada se puede leer que “que nadie entre si no sabe geometría”, una
muestra de la influencia pitagórica. Volverá a Siracusa dos veces más, tentado por la posibilidad de
instaurar el gobierno de los filósofos, pero su amigo Dion es asesinado y Platón renuncia para
siempre a su sueño político. Dedica sus últimos años a escribir y dirigir la Academia.

Durante los diez años posteriores a la muerte de Sócrates, Platón se dedicará a escribir una serie
de pequeñas obras en las que se limita a exponer, en forma de diálogo, el pensamiento de su
maestro, pero pronto se da cuenta de las limitaciones de esta estrategia. No basta con poner en
entredicho la sabiduría de políticos y sofistas, como hizo Sócrates. Es necesario buscar algo sólido
sobre lo que construir una ciencia política. Entre sus obras principales cabe destacar, entre otras,
Protágoras, Gorgias, Fedón, El banquete, Timeo o República. Esta última refleja a la perfección la
gran preocupación de Platón: la organización de un sistema político justo. Todas sus reflexiones
sobre la realidad, el conocimiento, la antropología y la moral giran en torno a este problema central,
y todas ellas dependen, a su vez, de su concepción dualista de la realidad.

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2.- Teoría de las Ideas. Aspectos ontológicos (metafísica)

Al igual que su maestro, Platón va a buscar aquellos principios objetivos y universales, que
sirvan como referencia para interpretar el mundo. Ahora bien, la diferencia estriba en que Platón
otorga autonomía ontológica a lo que Sócrates sitúa en el interior de las personas. Es decir, quien
quiera defender unos valores absolutos deberá defender también la existencia de una realidad
absoluta, que se encuentra más allá del mundo material y que llama mundo de la Ideas. Esta es la
base de su dualismo. Si queremos aceptar la existencia de principios objetivos y universales, además
del mundo material, imperfecto y cambiante, que descubrimos por los sentidos, es imprescindible
aceptar la existencia de un segundo tipo de realidad, inmaterial, perfecta e inmutable, a la que no
se accede por los sentidos sino por la razón. En ese mundo de las Ideas, sitúa las esencias o
definiciones que nos permiten decir qué es cada cosa. Platón basa toda su teoría moral y política en
este dualismo. Es decir, sitúa en ese mundo de las Ideas el fundamento de los grandes ideales
morales que deben orientar toda nuestra acción.

El camino para llegar a tales ideales es muy similar a la mayéutica socrática. La diferencia es que
ahora la verdad no depende simplemente del individuo sino que existe en sí misma fuera de nuestro
mundo y es necesario un esfuerzo intelectual para poder llegar a ella. Así, va a afirmar la existencia
de dos realidades diferenciadas: el mundo inteligible y el mundo sensible. El primero, está
compuesto de ideas (perfectas, inmutables, eternas) y el segundo está compuesto por las cosas
(cambiantes, perecederas, imperfectas), que son las que podemos conocer por los sentidos. Para
referirse a las esencias trascendentes que integran el mundo inteligible, Platón empleó los términos
idea y Eidos. Estas palabras significan en griego “forma” o “figura”. Por eso, la propuesta platónica
que distingue el mundo de las esencias del mundo sensible suele denominarse teoría de las Ideas o
teoría de las Formas.

3
Relación entre cosas e Ideas

La distinción platónica entre mundo sensible y mundo inteligible deja abierta una importante
cuestión: ¿cuál es la relación que hay entre estos dos ámbitos de la realidad? ¿Existe algún vínculo
entre las cosas y las ideas? El ateniense a lo largo de su obra utilizó dos términos para dar cuenta de
cómo se relacionan cosas e ideas: imitación y participación

La teoría de la participación afirma que las Ideas actúan como modelos eternos e inmutables
de las cosas, que a su vez son lo que son porque participan de aquella Idea de la cual roceden. Las
cosas del mundo sensible proceden de una Idea a la que tratan de imitar aunque solo lo consigan
parcialmente. De hecho, Platón creía que todos los objetos del mundo sensible intentan parecerse
lo más posible a las Ideas de las cuelas participan, pese a que nunca terminen de lograrlo.

De esta manera, las Ideas no son solo el arquetipo, modelo o paradigma del cual proceden las
cosas, sino que también son el ideal al que estas se esfuerzan por acercarse. Para explicar esta
tensión dinámica entre las Ideas y las cosas que tienden a ellas, Platón solía referirse a la relación
entre un amante y su amado, Al igual que el amor nos mueve a perfeccionarnos para acercarnos lo
más posible a lo que amamos, del mismo modo, las cosas se esfuerzan por parecerse e imitar de la
mejor manera que pueden a las Ideas.

La teoría de la participación tiene una consecuencia: si las cosas son copias imperfectas de las
Ideas que les sirven de modelo, las Ideas son más importantes que las cosas y anteriores a ellas. Pott
yanto, el mundo inteligible es superior al mundo sensible y por ese motivo e, también es más
auténtico y más verdadero

Jerarquía de las Ideas

Aunque todas las ideas son imperecederas, imperfectas y eternas, no todas ellas tienen la
misma importancia. En la República, Platón afirma que las Ideas están ordenadas en una jerarquía
que recuerda a la horma de una pirámide, En la base están las ideas menos importantes, mientras
que nen la cúspide se encuentran las más generales, significativas y valiosas.

De entre todas las Ideas, Platón afirma que las principales son las de relaciones y valores como
la Bondad, la Belleza o la Justicia. Y por encima de todas las ellas, en el vértice de la pirámide, está
la idea de Bien, que es la más importante de todas.

De acuerdo con Platón, las Ideas del mundo Inteligible están ordenadas jerárquicamente. Por
encima de todas ellas se encuentra la Idea de Bi en, que es la idea suprema.

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3.- Teoría de las Ideas. Aspectos epistemológicos (teoría del conocimiento)

Platón distinguía entre doxa (opinión) y episteme (ciencia/saber verdadero). Platón creía que
esta distinción tenía una importancia crucial porque solo el saber verdadero es auténticamente
fiable. Las opiniones por el contrario son variables y cambiantes.

La filosofía de Platón distingue entre la opinión (doxa) y el conocimiento (episteme)

Para explicar la diferencia entre saber verdadero y opinión, Platón utilizaba una comparación.
El conocimiento, según este símil, es como una línea que podemos dividir en dos partes. La primera
parte corresponde al conocimiento sensible, que se capta con los sentidos y genera opinión. La
segunda parte, en cambio, representa el conocimiento inteligible, que se alcanza mediante la razón
y que es el único que constituye un saber auténtico y valioso. En el mito de la caverna, el
conocimiento sensible se correspondería con el conocimiento que podemos obtener de los objetos
que están en el interior de la caverna, mientras que el conocimiento inteligible se orientaría a los
elementos que están en el exterior. Debemos tener en cuenta este mito tiene un carácter simbólico,
de tal manera que Platón lo utiliza como una metáfora para explicar su pensamiento.

El saber verdadero se caracteriza según Platón por ser una opinión verdadera que además

somos capaces de justificar adecuadamente


En el pensamiento de Platón la filosofía del conocimiento está estrechamente unida a la teoría
de las ideas. Según el ateniense el mundo que percibimos no es el verdadero mundo, sino que este
sería una copia de un mundo de ideas que constituye la verdadera realidad. El conocimiento del
mundo sensible se realiza a través de los sentidos, es solo imperfecto y engañoso. Por eso se
denomina opinión (doxa). En cambio, el verdadero conocimiento consiste en captar las Ideas
mediante la razón. Este es el auténtico saber, al que podemos llamar ciencia (Episteme)

Si las Ideas no las captamos por los sentidos, ¿Cómo podemos conocerlas? Platón creía que los
seres humanos podemos captar las Ideas porque, aunque las hayamos olvidado, estas se encuentran
en nuestro interior ya que nuestro alma pertenece al mundo de las Ideas y estuvo en contacto con
ellas antes de unirse al cuerpo. (Reminiscencia o anamnesis)

La reminiscencia es el proceso mediante el que conocemos (recordamos) nuestras ideas

5
MITO DE LA CAVERNA ONTOLOGÍA EPISTEMOLOGÍA

Ámbito del Elementos del Mun Grados de realidad Grados de Disciplinas Facultades
mito mito conocimiento del
dos
conocimiento

Exterior de la SOL BIEN NOESIS Dialéctica


caverna Objetos del mundo IDEAS
exterior

Sombras y reflejos ENTES DIANOIA Matemá-


MATEMÁTICOS ticas

Interior de la FUEGO SOL PISTIS Física


caverna Objetos COSAS
de la caverna SENSIBLES

Sombras IMÁGENES de las EIKASIA Artes


cosas sensibles

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4- Antropología. Teoría el alma

La idea de ser humano que tiene Platón, es coherente con su visión dualista de la realidad y del
conocimiento. Para el ateniense, el ser humano es una realidad compuesta de dos partes o
elementos independientes pero relacionados entre sí: cuerpo y alma. (Dualismo antropológico) El
cuerpo, que es mortal y pertenece al mundo material, será siempre valorado por Platón de un modo
peyorativo y despectivo, como una prisión o cárcel del alma que la limita y somete a las pasiones o
enfermedades que le impiden realizar sus actividades específicas. El alma, que es inmortal y
pertenece al mundo de la Ideas, infunde vida y movimiento al cuerpo. En función de las actividades
que realice, Platón divide el alma humana en tres partes: alma racional, alma irascible y alma
concupiscible. A cada una le corresponde una habilidad. Al alma concupiscible, que Platón sitúa en
el abdomen, le corresponde el apetito y es fuente de los impulsos, instintos y pasiones más bajas. Al
alma irascible, situada en el tórax, le corresponde el ánimo y es fuente de las emociones y
sentimientos. Al alma racional, situada en la cabeza, le corresponde la razón y es fuente del
pensamiento que rige y controla las otras dos partes. Además, a cada parte del alma le corresponde
una virtud propia. Así, sabiduría o prudencia, valentía o fortaleza y moderación o templanza son las
virtudes a las que debe aspirar el alma racional, irascible y concupiscible, respectivamente.

Platón acude a una imagen o alegoría para explicar su dualismo antropológico así como la
división tripartita del alma. Se trata del mito del carro alado, y aparece en el Fedón. De acuerdo con
el mito, el alma es como un carro conducido por un auriga y tirado por dos caballos, uno de ellos
blanco, bello y bueno, y el otro negro, feo y malo. Este carro circula por el cielo contemplando la
realidad inteligible, esto es, la Ideas. Sin embargo, la fuerza del caballo negro hace que el carro caiga
a la tierra encarnándose en algo sólido y material, que es el cuerpo. Al encarnarse se produce el
olvido de todo lo contemplado antes de la caída. De ahí que la tarea del auriga sea controlar los dos
caballos y conseguir el impulso necesario para volver a la región celeste. De este modo, el auriga
simboliza el alma racional, el caballo blanco el alma irascible y el caballo negro el alma concupiscible.
La caída simboliza la unión del alma con el cuerpo. Los tirones del caballo negro simbolizan las
presiones que ejercen sobre nosotros los placeres y deseos materiales, mientras que el impulso del
caballo blanco simboliza el impulso del conocimiento, que nos aparta de lo material, efímero y
corruptible, y nos aproxima hacia lo inmaterial, eterno y permanente.

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5.- Teoría ética y política

La ética platónica estudiará la manera de alcanzar una vida virtuosa. En La República, una de sus
obras de madurez, la justicia aparece como la virtud más importante, entendida como la armonía
entre las tres partes del alma. Es decir, es justo aquel individuo cuya alma racional actúa de acuerdo
con su propia virtud y gobierna con prudencia y sabiduría las otras dos partes del alma, de tal forma
que actúa con valentía y templanza ante las presiones que ejercen las pasiones y placeres materiales.
La justicia consiste, en definitiva, en que cada parte del alma cumpla con la función que le
corresponde, pero siempre bajo la vigilancia y control de la parte racional. Surge así un modelo ético
de conducta basado en el autocontrol y en el dominio racional de sí mismo. Para que cada ser
humano dirija su propia vida del mejor modo posible, es preciso que cada parte de su alma haga
adecuadamente lo que es propio. Existe así una virtud para cada parte del alma, entendiendo virtud
como excelencia en el ejercicio de aquello que le es propio.
- La prudencia es la virtud que corresponde al alma racional y se basa en la idea de bien.
Consiste pues en la sabiduría que permite gobernar la vida de cada cuál orientándola
adecuadamente hacia lo mejor y sabiendo en cada caso qué es lo más conveniente.
- La fortaleza es la virtud propia del alma irascible y consiste en el vigor y tesón necesarios para
impulsar nuestra vida y mantenerla en la dirección marcada por el alma racional.

- La templanza es la virtud propia del alma concupiscible y consiste en la moderación capaz de


frenar el ímpetu de nuestras pasiones para impedir que nuestros apetitos sensibles nos

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desvíen del rumbo marcado por el alma racional. Sin esta virtud, nuestra vida consistiría en
dejarse arrastrar desordenadamente por nuestras inclinaciones.
- Para que el ser humano viva del mejor modo posible es preciso que las tres partes del alma
convivan ordenadamente haciendo cada cual lo que es propio. Sólo entonces cabe hablar de
justicia, cuando la razón es prudente, el ánimo fuerte y el apetito templado. La justicia es,
como decíamos arriba la virtud que hace referencia al todo del ser humano y se da cuando
las tres partes del alma conviven ordenada y armónicamente.

En cuanto al pensamiento político de Platón, debemos recordar que el objetivo de conocer las
Ideas no es dedicarse a la vida contemplativa, sino que existe el deber de participar activamente en
la Polis: el mito de la caverna no termina cuando el prisionero contempla el sol, sino que debe
regresar a la caverna. Así, su teoría política está directamente relacionada con su teoría de las ideas,
pues sólo una polis gobernada por aquellos que conozcan los fundamentos del orden y la justicia
puede ser ordenada y justa.

Vamos a ver ahora que también su teoría política está estrechamente ligada con su teoría ética,
porque al igual que en el ser humano, la Justicia en la polis se caracteriza por una armonía entre las
partes de la ciudad representadas por distintas clases sociales.

En un claro paralelismo con su concepción tripartita del alma, Platón considera que la polis está
formada por tres tipos de ciudadanos:

- Los gobernantes, que han de ser sabios para que, conociendo la Idea de Bien, sepan dirigir
adecuadamente el rumbo de la ciudad.
- Los guerreros, , loque siendo valerosos y fuertes, ha de defender a la polis de sus enemigos.
- Los productores (campesinos, artesanos, comerciantes), que producirán lo necesario para la
subsistencia de todos siendo moderados en su pretensión de poder.

Cuando estas tres clases sociales conviven en armonía, siendo los gobernantes sabios, los
guerreros fuertes y el pueblo moderado, en la polis reinará el orden y la justicia.

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Paralelismo entre la antropología, ética y política en Platón

Partes del Partes del alma Virtudes Tipos de ciudadanos


cuerpo

Cabeza Alma racional Prudencia (sabiduría Gobernantes


práctica, sensatez)

Pecho Alma irascible Fortaleza (valor) Guerreros

Vientre Alma concupiscible Templanza (moderación, Productores


autodominio)

Cuerpo Alma Justicia Polis

Finalmente debemos saber que Platón plantea una JERARQUÍA DE REGIMENES POLITICOS,
explicando cuál cree que es el tipo de gobierno que más se acerca a su modelo de polis ideal y cuál
el que menos.

La forma perfecta de polis es la aristocracia, entendida como el gobierno de los mejores, los
filósofos. Su degeneración es la timocracia, en la que gobierna la clase militar. La timocracia puede
degenerar a su vez en la oligarquía, que es el gobierno de unos pocos que buscan enriquecerse.
Como reacción a la oligarquía, el pueblo se revelaría y nacería la democracia, el siguiente nivel de
degeneración, en el que gobernarían todos, tanto los que saben como los que no. Por último, la
tiranía sería la degeneración política extrema, en la que un solo hombre aprovecharía el descontrol
social para alzarse con el poder.

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