CARNEADES Tenshi Keisatsu Eru To Kiyowana Akuma
CARNEADES Tenshi Keisatsu Eru To Kiyowana Akuma
***
Era una hermosa noche de luna llena, sin una nube que bloqueando el cielo.
La escena como la de un espejo flotando solitario sobre el firmamento del oscuro lago
llamado la noche.
Blanca y resplandeciente era la luna, un perfecto círculo sin quiebres ilumina con su halo las
sombrías y destartaladas casas de madera sin colapsar, hechas más de basura y retazos que de
madera, de los barrios marginales de la ciudad.
Sin embargo, las noches de luna llena no siempre son bien recibidas por los pobres.
En una noche de luna llena como ésta, los demonios estarán inquietos, acechando en la
oscuridad.
Una sucia chica descalza, corría y jadeaba por la calle de ladrillos agrietados, a pesar de que
su rasgada falda se enredaba entre de sus piernas, la chica seguía corriendo sumida en la
desesperación.
Tenía una razón para correr, la niña luchaba desesperada por escapar de algo que la asechaba
y perseguía.
No era humano lo que perseguía a la joven, sino una extraña y retorcida figura fea, malvada
y sobre todo asquerosa.
Una espantosa abominable y repugnante criatura con cien caras de bestias retorciéndose por
su amorfo cuerpo, aquella aberración perseguía a la chica. Sobre su indeterminado torso las cabezas
de lobos y perros gruñían crujiendo sus fauces, e innumerables patas esculpían nuevas marcas con
sus garras en el ya agrietado camino.
Cada vez que desbordaba, su brutal intención asesina contra la niña, la baba similar a la
sangre bajaba de las fauces de las bestias.
—¡Hyyyyyyyyyyyyyyyyy!
—Ah si si......eso es ...... más …. por favor ...... vamos ...... dame más, más miedo ¡miedo!
De alguna manera, escucho una estúpida voz, muy desentonada con la situación.
Al momento, la niña sintió algo extraño y se detuvo, sin embargo, las bestias ladraron como
si se lo reprocharan. ¡Ladridos, gruñidos, gorgoteos, rugidos! se superpusieron toda clase de
ásperos sonidos como el rechinido del metal.
La chica tiró de sus inmóviles piernas y siguió corriendo, pero se inclinó demasiado hacia
delante y cayó.
—¡Ahh!
Justo cuando la chica estaba a punto de golpear su cuerpo contra el camino en ruinas, una
inesperada sombra salió repentinamente del cuerpo de la bestia y la sujeto
Sin tirarla, dejó suavemente a la chica en el suelo de ladrillos. ¿Qué diablos pasó? incapaz
de comprender exactamente lo sucedido, la muchacha parpadeó desconcertada y miró
involuntariamente hacia atrás.
La bestia de cien caras o, para ser preciso, lo que sea que se escondía en el centro de la bestia
se estremeció.
La muchacha dejó de tener miedo y sin apartar la vista miró a la bestia, tratando de reconocer
la verdadera naturaleza del monstruo frente a ella., como si las bestias rechazaran su mirada,
gruñeron y ladraron, pero no la atacaron. Cuando la joven se dio cuenta de ese hecho, su mirada
sobre la bestia se intensificó.
Finalmente, una voz, increíblemente avergonzada hablo desde el centro de las bestias.
—Em, Ah, umm , ¿podrías volver a tener miedo por un momento?.
—No.
—¡Eso, es, eh, no te hará daño! Por favor, ten tanto miedo como puedas... ¡Kyaaaah!
Para los demonios, la luna llena era su confiable compañera, y el sol el equivalente a una
aguja punzante. Aunque a los demonios no les afectaba especialmente la luz del sol como a las
especies chupasangre, era otra historia bajo una luz tan intensa.
Con un suave grito, la superficie de la maligna bestia de cien caras comenzó a deshacerse, en
una nube de polvo y dispersándose con el viento de la noche.
Sus iris eran de un misterioso color que recordaba a las amatistas, su cabello del mismo color
atado en dos coletas con finos hilos que llegaban hasta sus pies, su suave y sedosa piel tan blanca
como la nieve, su escasa pero sensual prenda cubría sutil y apropiadamente sus pechos y sus bien
formadas caderas. Por alguna razón, su muñeca izquierda estaba esposada con un único brazalete
sin ningún sentido de sujeción, además, tenía un par de alas negras en los omóplatos que
representaban el símbolo característico de los demonios.
Esta hermosa, frágil, y excesivamente poco vestida, joven era la verdadera cara tras el
monstruo de cien cabezas.
La chica que hasta hace unos segundos estuvo huyendo desesperadamente por su vida, quedó
atónita mirando incrédula la inesperada pero hermosa y frágil apariencia de su perseguidora, pero
recobró el sentido y levantó el puño, dispuesta a quejarse todo lo que quisiera con la chica que
pretendía ser un horripilante monstruo.
—¡Giiiiiiii!
Una fuerte pero aguda voz resonó con el viento de la noche, otro peculiar individuo hizo su
entrada.
La chica humana utilizó la intuición que había cultivado en los barrios marginales durante su
vida para sentir sutilmente que estaba a punto de producirse una pelea y huyó en un abrir y cerrar
de ojos, la joven demonio llamada Eve miró a la ya lejana espalda y le gritó afligida
—Asustar a humanos inocentes y usar su miedo para obtener tu alimento, ¡es indignante
demonio! ¡te haré saber que no podrás escapar de la mirada de los ángeles!
—¿Ángeles?
Cuando miro, vio dos objetos esféricos con alas blancas batiéndose en el aire, arrojando luz
sagrada sobre ella, y una joven flotando en el centro de las dos esferas., Eve no pudo evitar
murmurar para sí misma.
—............ Hermosa.
Sus iris de un suave tono rojizo, su cabello atado en dos coletas iguales a las de Eve, pero su
color era más cercano al blanco cremoso.
A pesar de su pequeña estatura y la falta de busto, estaba tan bien proporcionada como un
maniquí, vestía un uniforme ligero en tonos blancos y negros, que la hacían ver adorable, pero a su
vez digna y elegante.
La joven portaba una gorra en la cabeza, provista de una insignia con un estampado de plumas.
Eve se estremeció violentamente y dijo: —¿La policía?
—Así es, parece que eres consciente de ser una criminal, muy bien recuerda, el nombre del
ángel que te ha capturado, ¡me llamo ......Eru!
La joven ángel levantó su mano enguantada, inclinando el ala de su gorra de policía con la
punta de sus dedos, y luego, con una sonrisa expreso con orgullo.
Y así comenzó su historia. Todo empezó en una despejada noche de luna llena, Eve, la
Demonio y una criminal y Eru, el Ángel policía de elite, así se conocieron las dos.
—Eve tu fugitiva alada, de alguna manera te escapaste del habitad de los beligerantes
demonios aristocráticos y apareciste vagando por los barrios bajos de los humanos. —Espetó Eru,
la oficial de elite de la policía angelical.
Clack
Con el chasquido de sus dedos Eru, apago la luz sagrada de los orbes que usó para deshacer
la ilusión de la demonio Eve, después de que la fuerte luz desapareció, fue seguida de la tenue
oscuridad de la noche.
Las suelas de sus botas de cuero crujieron sobre la maltrecha calle, mientras el ángel
avanzaba unos pasos más cerca del indefenso demonio.
Eve retrocedió en pánico, pero fue inútil, las afiladas puntas de sus alas golpearon contra la
pared del callejón, acorralándola sin manera de escapar. El cuerpo de Eve se crispo como un erizo
y miró cautelosamente al ángel policía Eru.
—Demonio Eve, los delitos que has cometido son: Transfórmate en una criatura grotesca y
aterradora para asustar a la raza humana y alimentarte de su miedo; consumir almas, robando la
energía de los cuerpos humanos... Se aclara que, todas las víctimas, eran humanos con exceso de
energía y después del incidente se volvieron más tranquilos.
—Sin embargo, —El ángel Eru señaló directamente al demonio Eve, dedicándole una
sonrisa feroz.
Eru continuo. —Si sumas todos los delitos menores, se convertirá en un delito grave, además
se te da bien escapar rápido y hasta ahora ha sido difícil, casi imposible atraparte ¿verdad?
—Es más, justo cuando finalmente creemos haberte capturado, terminas escapando de la
prisión, ¡ya perdí la cuenta de cuantas van con esta!
—Porque los ángeles policía son demasiado estrictos con los demonios, nos tratan mal y sus
métodos son crueles… m-m-me da mucho miedo ese lugar.
—¡No escucharé las excusas de una criminal como tú! en fin, lo que trato de decir es que yo,
«Eru Fratia», he sido designada para tratar con una delincuente de poca monta como tú.
Eru posó su mano sobre su pecho presumiendo orgullosa su estatus como ángel policía.
«Eva la fugitiva con alas» aprovechando este defecto de su perseguidora, hizo que su sombra
adoptase su apariencia para escapar de la escena, mientras ella se apresuraba a mezclarse con la
oscuridad. Creía firmemente que sus acciones no deberían causar ningún disturbio, ni dejar alguna
pista.
Sin embargo, Eru reaccionó de inmediato, chasqueando una vez más de sus dedos, seguido
de un intenso resplandor que como por arte de magia hizo aparecer una pistola en mitad del aire;
Eru giró su mano hacia el costado agarrando la pistola y apretando el gatillo a una velocidad a la
que Eve no pudo reaccionar
—No te muevas.
Una bala de plata rozo la mejilla de Eve y el olor a pólvora atravesó su nariz, el disparo no
tenía la intención de matarla, su objetivo era solo detenerla.
Esta chica es diferente de los arrogantes ángeles policías del pasado que menospreciaban a
los demonios.
Eru no se detuvo, en cambio con otro chasquido de su mano libre invoco otra pistola del
vacío, ahora con dos armas en sus manos apuntadas contra Eve, el ángel policía de elite Eru declaró:
—Conozco muy bien tus métodos, ya estoy familiarizada con toda tu información, a mis colegas
les gusta ser un puñado de vagos y nunca se molestan en organizar adecuadamente los archivos;
pero aun con todo eso, tengo un buen resumen sobre ti, no importa cuánto lo intentes no podrás
engañarme.
La Dominio Eve apodada «La escapista alada», a pesar de estar al borde de las lágrimas y
con sus piernas temblando como un par de salchichas, se negaba a darse por vencida y se dio a la
fuga, escapando del maltrecho callejón al igual que una de sus presas.
Eru siguiendo los protocolos de los ángeles policía le disparo por la espalda
—¡Bang!
Mientras el sonido del disparo perturbaba la tranquila noche, la boca del cañón se ilumino
con un destello de fuego en forma de una cruz iluminando la oscuridad.
* * *
— ¡Eso es imposible!.
Las balas fueron disparadas hacia los pies de Eve, quien los levantó de un elegante salto
como si bailara un pequeño vals, su cabello rosa claro se movía por el aire como una suave cinta;
pero los disparos de Eru también rozaron su barbilla, lo que la hizo inclinarse hacia atrás y caer de
espaldas golpeando su cabeza contra el desgastado suelo.
Desprevenida, Eru se preparó para acercarse a la llorosa Eve, pero al mismo tiempo murmuró
en voz baja: —Bien, esto apenas comienza.
Incluso ante la aparición de la extraña bestia, la policía ángel Eru no mostró ni un ápice de
vacilación.
Ella ya había sido informada de antemano. «Eve la Escapista alada», en sí misma apenas
tenía poder de combate, pero era experta en invocar demonios. Eru esbozó una fría sonrisa
desafiante.
El perro delgado abrió su alargado hocico y, como un resorte, saltó alto agrietando el suelo
de ladrillos. Su temible figura se abalanzó sobre Eru desde el cielo.
Sin embargo, Eru no redujo la velocidad, sino que inclinó su cuerpo hacia adelante y, en un
solo movimiento, agachó su postura y pasó por debajo del perro que saltaba sobre ella,
inmediatamente después, simplemente giró la boca del cañón de su pistola hacia arriba.
En ese momento, Eve, la invocadora, intentó aprovechar la oportunidad para escapar del
lugar, pero al ver que Eru se acercaba se detuvo, negando con la cabeza desanimada y gritando:
—¡Como esperaba!.
Un lobo de pelo largo, Duo; el perro gigante, Tria; y el perro pequeño, Quattuor, cargaron
contra Eru al mismo tiempo.
Sin dudarlo, Eru sincronizó sus pasos con la trayectoria del salto del perro pequeño Quattuor
y lanzó una ágil patada giratoria, golpeándolo en el abdomen. El perro pequeño aulló de dolor
mientras salía volando, chocando contra el estómago del lobo de pelo largo.
En el mismo instante en que las dos bestias invocadas cayeron, Eru saltó hacia arriba y giró
en el aire, dibujando un hermoso arco con su cabello blanco, luego, sus talones se hundieron con
fuerza en la nariz del perro gigante. Aprovechando el momento en que el perro gigante se tambaleó
por el impacto, Eru le disparó al estómago, haciéndolo disiparse. Segundos después, Eru se giró y
reanudó la persecución de Eve, sin olvidarse de dispararle a las dos bestias invocadas que había
derribado mientras corría.
Al presenciar esta serie de escenas consecutivas, Eve gritó: —¡No puede ser! ¡¿ni siquiera
con eso funciono?!
—¡Eso es obvio! ¡tu oponente soy yo!
Eso no era suficiente para que la serena sonrisa de Eru, la ángel policía de elite, se
desvaneciera.
La información dejada por un colega relativamente serio documentó información sobre estos
demonios. En otras palabras, alguien más se había encontrado con esta situación en el pasado, ese
colega no pudo con los cuatro demonios y Eve logró escapar. Sin embargo, ese colega tampoco
resultó herido y regresó sano y salvo, por lo que enemigos de ese nivel no eran rival para Elulu.
El lobo de pelaje rojo, al ser nombrado, se detuvo con valentía como si aceptara un duelo, en
un instante, Eru giró ambas pistolas en direcciones opuestas y abrió fuego contra «Sex» y «Septem»,
que se preparaban para auxiliar al lobo rojo.
Ni siquiera tuvieron la oportunidad de aullar antes de que los dos demonios se disiparan.
Eve, que estaba a punto de huir otra vez, se detuvo en seco al presenciar el resultado de la
batalla, y gritó: —¡Hiciste trampa!
En ese momento, el enorme perro gris Octo saltó, abriendo sus fauces llenas de saliva
ensangrentada, sus colmillos brillando con ferocidad, y su boca ensangrentada se acercaba a Eru,
pero ella no se inmutó, en cambio, avanzó hacia el perro gigante y metió su brazo en su boca, justo
antes de que sus fauces se cerraran.
Octo se disipó en una niebla negra con el abdomen perforado por una bala de plata dispara
por Eru desde su interior. Tras eliminar el obstáculo, Eru continuó persiguiendo a Eve.
Eve se encontraba frente a la puerta de una taberna cerrada, barriles y ladrillos para reformas
se apilaban junto al edificio. Eve, batiendo sus delgadas alas poco aptas para el vuelo, saltó con
1
Parece que los nombres de sus invocaciones son los números en latín por tanto corresponde al número seis.
torpeza sobre los barriles, a pesar de casi caerse, logró subir a la pila de materiales con la intención
de escaparse por el tejado del bar.
Ambas se encontraban ahora sobre el techo de un bar en los barrios bajos. En el techo, la luna
brillaba con más intensidad, iluminando toda la escena con mayor claridad.
Bañada por la blanca luz de la luna, el terso cuerpo de Eve, vestido con una cantidad de tela
anormalmente escasa (quizás en un intento excesivo de asemejarse a la imagen de un demonio)
temblaba visiblemente en pánico, mientras su delicada y suave piel (en gran parte expuesta),
brillaba con un brillo nacarado.
Eru, vestida con su uniforme de ángel policía, se plantó arrogantemente frente a la acorralada
Eve, sin embargo, la distancia aún era demasiado grande para arrestarla.
Eru se encogió de hombros y con la arrogancia propia de un ángel, le dijo: —Ya lo ves, este
es el límite de las alimañas.
—¡Uuuuh... Novem!.
Eru, sintiendo que finalmente la había acorralado, esbozó una leve sonrisa, sin embargo, al
mismo tiempo, sus ojos rojos se entrecerraron.
Novem no era un simple familiar, era una bestia mágica de tres cabezas con un cuerpo más
grande que un buey; sus ojos ardiendo con un fuego oscuro, hasta ahí todo estaba bien para Eru,
pero el problema radicaba en las alas blancas que crecían en su robusta espalda.
—¿Una bestia mágica con atributos tanto sagrados como profanos? Eve, ¿Quién diablos eres?
—¡Yo no lo invoco muy a menudo! ¡a-así que, por favor, huye antes de que te lastime! .
—¡Ja, ja, ja! ¡me estás haciendo reír! ¡Los Ángeles Policías de élite no retroceden ante tales
dificultades, esa nunca es una opción! —Eru se lanzó como una flecha disparada.
¡¡Raaawwwwrrr!! Novem lanzó un rugido atronador, su gruñido poco hacía temblar el aire.
Sus patas delanteras arremetieron contra el techo, un ataque que en teoría no debería haber supuesto
una amenaza para Eru, sin embargo, ella siguiendo su intuición, saltó hacia un lado.
Una onda expansiva brutal rasgó el techo en el que ella se encontraba apenas unos segundos
antes. De no haber escapado a tiempo, ahora mismo sería un amasijo de carne y hueso. La intención
asesina que emanaba Novem era de una naturaleza completamente diferente a la de las bestias
anteriores, la expresión de inquietud en el rostro de Eve lo confirmaba: ella no parecía tener un
control total sobre Novem.
Eru disparó ferozmente contra su cuerpo oscuro antes de que llegara la siguiente onda
expansiva, pero no hubo tuvo efecto alguno sobre él.
—...No funciona. ¿su carne es más dura de lo que esperaba? la escopeta tampoco servirá...
en ese caso....
—¿Ya lo... lo entiendes? Novem es muy fuerte, muy resistente, ¡así que huye ya! ¡no esperes
a que te haga daño!
Con un tono firme, Eru saltó alto en el techo, en un instante, una luz pura se concentró sobre
ella
—Qué... hermosa....
—El renombre de la Reina es conocido por todos. —En ese momento, Eru comenzó a entonar
un verso sagrado.
Al mismo tiempo, Eru organizaba la información en su mente a la velocidad del rayo. Los
edificios debajo de ella habian sido utilizados como puntos de venta de drogas ilegales, pero
después de la exhaustiva redada de la última vez, estaban vacíos. El edificio donde se encontraba
Novem era uno de ellos; no había nadie dentro y no tendría que preocuparse por herir a humanos
inocentes.
Las armas en la mano de Eru se disolvieron, transformándose en una esfera de luz suave,
luego, como si fuera de arcilla, se deformó gradualmente, dejando atrás su antigua forma, hasta
convertirse en, un tosco y descomunal cañón que no combinaba en absoluto con la angelical imagen
de Eru.
Eru concentró toda su fuerza en sus alas, preparándose para el retroceso del disparo, al mismo
tiempo, que completaba el verso sagrado.
El proyectil impactó contra el cuerpo de Novem, explotando y creando una columna de luz
en forma de cruz. La onda expansiva levantó las tejas de la edificación a los alrededores, dañando
parte del techo del bar y abriéndole un agujero, el polvo y las astillas de madera cayeron al suelo
con estrépito.
Eve, incapaz de soportar la fuerza del cañón, se desplomó sin fuerzas. Novem fue pulverizado
por la explosión y se disipó gradualmente.
Eve, apodada «La escapista», ya estaba nuevamente de pie. Eru percibió una gran
determinación en su mirada y no pudo evitar admirarla.
Eve miró fijamente a Eru mientras lloraba, Eru apreciaba la mirada de Eve; rara vez alguien
se había resistido con tanta tenacidad o la había desafiado tan directamente. Los demonios (a
excepción de unos pocos realmente fuertes) solían ser más viles y deshonestos.
Eru esbozó una leve sonrisa, y un silencio solemne se apoderó de las dos.
—………… Uuu….
—Ya basta, nuestro baile ha terminado..
Eru proclamó con fuerza. Invocar el mortero le había costado una gran cantidad de energía,
y por el momento ya no podía crear armas, sin embargo, Eve tampoco debería ser capaz de invocar
más bestias mágicas de gran tamaño. Aunque ambas estaban exhaustas, solo era cuestión de
atraparla... en ese preciso momento, Eve dijo: —Decem.
—¡...El décimo!
Eru chasqueó la lengua y se preparó de nuevo para el combate a pesar de ya no tener armas
disponibles.
Se repetía estas palabras para animarse, reprimiendo su vacilación y planeando sus próximos
pasos en un instante: Primero, reventaría los ojos de la bestia mágica y luego, aprovechando el
punto ciego creado, le rompería el cuello, sin embargo, lo que apareció ante Eru fue completamente
inesperado.
—¿Eh?
Eru se quedó desconcertada cuando Eve se subió a su lomo justo frente a ella.
—¡HYA!
—Ah.
Sería imposible alcanzar a una bestia mágica diseñada para escapar usando solo sus dos
piernas.
En cuestión de segundos, la figura de Eve se fue haciendo cada vez más pequeña hasta
desaparecer por completo.
Mientras tanto, el cielo comenzó a aclararse, la luna se había desvanecido sin que Eve o Eru
lo mataran, y el horizonte se teñía de un púrpura intenso con la llegada del alba. Los pájaros
comenzaban a cantar, los humanos que temerosos de la naturaleza demoníaca de la noche, se habían
dormido con el corazón estrujado, se preparaban para despertar.
—Yo... yo....
Ya era un gran logro haber conseguido información sobre la novena y décima bestia mágica,
además, era la primera vez que se enfrentaba a ellas.
Tap, Tap,
El suelo con lozas de mármol pulido, blancas paredes de yeso y las vidrieras de colores
solemnes, espaciadas uniformemente.
Sin embargo, a lo lejos varios de sus compañeros tenían una reunión de rumores sobre Eru.
Ella acaba de regresar a la sede desde el distrito de los barrios bajos, y mientras recorría los
pasillos en su mente divagaba en diferentes pensamientos.
Los ángeles suelen ser bastante arrogantes, y aunque no les guste admitirlo, también son
bastante perezosos, incluso muchos ángeles creen que disfrutar de una vida ostentosa es un
privilegio de su raza, pero para Eru los ángeles se podían resumir en una simple palabra:
Orgullosos
Los nobles tienen la obligación de ser nobles eso es el Noblesse oblige. Mantener un alto
estatus social conlleva responsabilidades.
Pero no importa cuán nobles sean los ángeles, un policía que no lucha es peor que la escoria.
Comer cuando tienes hambre y dormir cuando tienes sueño, cualquiera puede hacerlo
—No soy un cerdo que duerme y come, ni un cuervo que solo picotea migajas...
—¿Eh?
Sin percatarse Eru había dejado escapar uno de sus comentarios sin querer. Eru levanto la
cabeza, al escuchar la voz áspera frente a ella,
De pie frente a un magnífico relieve de uvas tallado en la pared de yeso, había cuatro jóvenes
agentes de la policía angelical, con sus cabellos, de un suave color aguamarina, verde esmeralda,
dorado y melocotón, alineándose como las flores.
Junto con la evidente ira en la voz de la chica, una sonrisa arrogante se dibujaba en los rostros
de sus compañeras.
—¡JAhhh! ¿qué con esa expresión, Eru? ¿acaso no eres consciente de tu posición?
La chica, sin importarle en lo más mínimo el rango de élite de Eru, la miró con más arrogancia,
¿de dónde viene tanta confianza? Eru buco en su memoria y pronto encontró la respuesta a su
pregunta; recordó que la líder de ese grupo era, al parecer, la sucesora o la favorita de un alto cargo
muy respetado; sin embargo, a Eru no le interesaban esos asuntos y por ende ya había olvidado
esos detalles menores de su cabeza.
—No me refería a nadie en particular al llamarlas cerdos, pero me alegra saber que son
conscientes de su propia pereza y holgazanería.
—Hmph, sigues siendo tan arrogante como siempre. Está bien que tú te esfuerces trabajando,
Eru, pero tu actitud hacia “cierta persona” es un poco inapropiada, ¿no crees?
—Ustedes entraron en pánico por la fuga de «Eve la escapista»; utilizaron un arma angelical
de destrucción masiva sin autorización; hiriendo a humanos en el proceso y, al final, ni siquiera
lograron atrapar a Eve dejándola escapar otra vez. yo termine limpiando vuestro desastre, ¿y aún
tienen el descaro de criticarme?
Las chicas que escucharon sus frías y duras palabras se agitaron de inmediato.
Lo que sucedió en los barrios marginales de los humanos hace unos días era una mancha en
el historial de la policía angelical. Gracias a la rápida redada y erradicación de las drogas ilegales
que se produjo poco después, el asunto se quedó en el olvido y nadie, excepto Eru, lo había vuelto
a tomar en serio, pero, aun así, Eru no tenía la intención de borrar de su memoria ese fracaso
inaceptable.
Eru miró con desdén a las cuatro chicas que temblaban de humillación.
—Es una vergüenza para la policía angelical. Hay que tener un límite en cuanto a hacer el
ridículo se trata, aunque me tranquiliza un poco saber que sois conscientes de vuestra
incompetencia.
—Eru... tú...
—¡Luz...!
Su oponente grito. Las armas que usaban todos los ángeles no eran iguales, la chica arrogante
creó una espada, mientras Eru, por su parte, adoptó lentamente una postura defensiva con las manos
desnudas, con la intención de quebrar el espíritu de su oponente junto con su espada.
El aire, teñido de vivos colores por las vidrieras, se tensó bajo la presión y el aura asesina de
las contrincantes.
Un individuo de color miel irrumpió en la escena. tanto Eru como la chica con la que se iba
a enfrentar abrieron los ojos con sorpresa.
La que había aparecido como una tormenta era una chica alta vestida con un sencillo traje
negro sin adornos. A diferencia de los ángeles, su cabello y piel tenían un tono claro, su larga
cabellera, brillante como el té negro, cayendo hasta su cintura, sus ojos eran de un dorado intenso
como la miel y lo más característico eran sus orejas y cola de animal.
La chica le entrego una taza y una bolsa de papel a la chica que estaba por enfrentarse a Eru
y tras hacerlo le expreso un fuerte saludo.
—Eru….. ya basta.
—Lo siento, pero como escuchaste soy una bestia y se me da fatal este tipo de cosas que
requieren inteligencia. ¡oh, y hablando de eso! ¡bienvenida de vuelta, Eru-san!
La chica bestia levantó las manos y, con familiaridad, agarró a Eru por los hombros y la
empujó hacia adelante.
—¡Ya está!, ¡vámonos, vamos! ¡es hora de que vayamos a comer algo!
—Hey, Luna...
—Ustedes disfruten del té y las galletas, a todas nos gusta el té y las galletas, ¿verdad? si se
enfría, no estará tan bueno, además, en la comisaria están prohibidas las peleas. A mí no me gustan,
a nadie le gustan, ¡y además rompería las reglas! ¿no es así? —La chica llamada Luna dijo esto
con una sonrisa.
La chica con la que Eru se iba a enfrentar vacilo de repente, y después de observar las miradas
a su alrededor, hizo desaparecer de mala gana la espada en su mano.
En ese momento, Luna empujó la espalda Eru con más fuerza, mientras Eru se resistió
ligeramente para que la soltara.
—¡Ven, ya está, ahora, vámonos! —Insistió Luna mientras seguía empujando a Eru fuera de
la problemática escena, alejándola del grupo de cuatro chicas que ya no parecía tener ánimos de
seguir peleando.
—Eru-san, no puedes actuar así... no deberías iniciar una pelea de esa manera.
—Al final, ellas son solo ángeles inútiles. Como policías, no cumplen con su deber, no
atrapan criminales y además maltratan a los prisioneros. ¡Realmente son de lo peor! pero lo mejor
es no meterse con ellas. Como dice el refrán: no te metas con un idiota, porque solo ladrará,
¡discutir con ellas es una pérdida de tiempo!
Luna declaro su conclusión con firmeza. Eru solo pudo hinchar sus mejillas, ella sabía que
Luna tenía razón, pero aun así no estaba contenta.
A pesar de saberlo, no podía aceptarlo, Luna miró fijamente a la cara de Eru y, con una
sonrisa radiante, continuó. —Además, ¡esto también es por el bien de Eru-san!
—Si es por mi bien o no, yo lo decidiré. Pero dejando eso de lado, Luna… ¿acaso ellas te
han estado obligando a pagarles las cosas? ¡no me digas que te han estado usando como recadera!
Eru se refería al té de rosas y las galletas que Luna había comprado en la tienda.
Como los hombres bestias tenían un bajo estatus, no creía que ese grupo de cuatro cerdas
pagara las cosas de buena gana.
La expresión de Luna se congeló al instante, era una persona honesta y no sabía cómo lidiar
con un ataque sorpresa, sus ojos se movieron de un lado a otro de forma una forma un tanto cómica.
Esa actitud solo podía significar una cosa.
Eru suspiró profundamente y, arremangándose las mangas, declaro: —Esas cerdas … Luna,
tú quédate aquí tranquilamente, yo voy a ir a darles una paliza.
Luna con todas sus fuerzas casi en desesperación trataba de calmarla, sin embargo, la
testaruda Eru no mostraba señas de tranquilizarse y. Ella le respondió: —En cuanto a combate,
ningún ángel puede vencerme.
—¡No se trata de ganar o perder! —Gritó Luna mientras se aferraba a la ropa de Eru.
Sin embargo, Eru estaba decidida a seguir. Luna en ese momento, arrastrada por Eru a
regañadientes, de repente se dio cuenta de lago y cambió su expresión; recordó que tenía algo
importante que decirle a Eru, y lo mencionó como si fuera un milagro enviado por los cielos.
—¡Debiste haberlo dicho antes! —Exclamo Eru con su cabello blanco agitándose, mientras
corría a toda prisa, Luna la despidió con un gesto de su mano.
* * *
—Este mundo no es equitativo. —Fueron las primeras palabras del jefe.
La sede central de la policía angelical era, en esencia, una oda de la ostentación. Las ventanas
estaban adornadas con vidrieras de colores, mientras las paredes de yeso se encontraban plagadas
de relieves tallados que narraban diversas historias, y por todo el lugar había esculturas de ángeles
con alas o de reinas con el rostro cubierto por un velo de María. En el techo colgaban candelabros
de araña con intrincados diseños y, como buen broche de oro, desde el más pequeño de los cubiertos
hasta la vajilla más simple eran de plata
Todos esos entornos, sin duda, reflejaban las palabras del jefe, sin embargo, Eru no pudo
evitar refutar.
—¿Qué ocurre?
—Me parece que ese comentario no encaja con su estilo. —Las palabras de Eru no carecían
de fundamento.
En esta sede central que parecía un pastel de azúcar, la oficina del jefe era una rareza que
conservaba su funcionalidad.
La habitación no tenía nada más que un escritorio, archivadores y un par de sillas de cuero.
Los adornos ostentosos estaban completamente ausentes en la oficina, esto era suficiente para
demostrar el rotundo desinterés de la propietaria, la ángel Sharena, por los privilegios de su raza,
sin embargo, ella comento: —Es cierto que puede parecer que no va conmigo. Aunque he
abandonado la ingenua extravagancia y las frivolidades propias de los ángeles, me enorgullezco de
ser un ángel más que cualquier otro. Es un hecho irrefutable, que este mundo es desigual: nosotros
los ángeles; nuestros queridos compañeros y hermanos, la policía angelical; tu Eru Fratia, es
imposible que seamos igualitarios…
—Sí.
—Si contempláramos este mundo como un pequeño jardín … ¿podrías enumerar todas las
razas que coexisten en él?
—En primer lugar, estamos nosotros, los ángeles; luego, nuestros acérrimos enemigos, los
demonios; seguidos por los hombres bestia, que nos sirven; y nuestros aliados, los vampiros;
finalmente, los lamentables humanos… Esas son las cinco razas, en efecto.
—Correcto, y la vida de cada raza no tiene el mismo valor.
La jefa Sharena consideraba que el valor de la vida era intrínsecamente igualitario, sin
distinción entre las razas. El peso del corazón y del alma no variaba demasiado, sin embargo, la
cuestión del valor de la existencia era otra cosa.
Los ángeles eran una clase privilegiada, Eru también era consciente de ello y sentía cierto
orgullo.
Eru creía plenamente que ellos eran diferentes a las demás razas. Alzándose con la bandera
del orden, les correspondía por derecho propio la posición de doblegar y controlar a el resto de las
cuatro razas.
Luego estaban los demonios, si bien eran una raza controlada por los ángeles, su naturaleza
belicosa los llevaba a profesar también una ideología nobiliaria. Los demonios se consideraban
igualmente una clase privilegiada, y su antagonismo con los ángeles era profundo. Su forma de
vida abyecta, que buscaba devorar todo a su alrededor, era comparable a la de las bestias carnívoras.
En el último lugar de la escala se hallaban los humanos. Una mera raza efímera, comparable
a frágiles insectos, sin embargo, recientemente habían surgido movimientos que buscaban elevar
su posición racial, interactuando con los ángeles al mismo tiempo que actúan por su cuenta.
Cabe destacar que los únicos con una distinción clara eran los vampiros, estos abogaban por
un sistema de privilegios diferente al de los ángeles. Aunque reducidos en números, cada individuo
poseía un poder formidable. Si los ángeles se asemejaban a una legión, los vampiros serian élites,
por esta razón, los ángeles optaron por establecer un acuerdo de no agresión con los vampiros.
—Por lo tanto, en este nuestro pequeño jardín, incluso si mueren muchos humanos, en
realidad no valdrá la pena prestarles atención, sin embargo, nosotros los ángeles portamos la corona
del orden, somos una raza orgullosa… precisamente por eso. Incluso en este mundo donde la
igualdad es imposible, debemos contemplar la tragedia de los insectos.
—Tienes razón.
Eru repasó en su mente la información que había leído en los últimos días.
Los informes de sus compañeros eran bastante superficiales, y las descripciones de los
observadores sobre las víctimas también eran muy vagas, sin embargo, se había confirmado el
descubrimiento de cadáveres con anomalías como decapitación, desgarro de órganos internos y
desmembramiento.
Eru entrecerró los ojos involuntariamente, al escuchar la palabra «vampiro», una figura
familiar emergió naturalmente en su mente. La imagen de un individuo joven y noble que ella
conocía pasó por su mente.
—Eru… incluyendo el caso que tenemos entre manos, quiero que visites a esa conocida tuya,
incluso entre los vampiros, ella ocupa un alto status. Por favor, adviértele que aconseje a sus
compañeros que no causen más asesinatos sin sentido, como en la época en que reinaba el caos.
Parecía que la conversación, que había dado tantas vueltas, finalmente llegaba a su fin. Eru
bajó la cabeza, se despidió y se dio la vuelta para irse, sin embargo, la voz de Sharena la alcanzó
desde atrás.
Eru se detuvo en seco. Su suave cabello blanco como la seda se balanceó mientras se giraba
hacia su superior.
Sintiendo la humillación de la noche anterior, se mordió el labio inferior y dijo: —Lo siento
mucho, todavía no…
Era muy inusual que Sharena se mostrara tan insistente con un demonio de poca monta, ¿hay
alguna razón detrás de esto? Eru quiso preguntar, pero Sharena, como si rechazara cualquier
pregunta, repitió: —Este mundo es desigual.
Eru no lograba deducirlo y esperó a que Sharena continuara, sin embargo, esta vez la
conversación realmente parecía haber concluido. Sharena se giró hacia un lado, Eru volvió a bajar
la cabeza para despedirse y se preparó para salir de la habitación, pero cuando ya estaba cerrando
la puerta, volvió a escuchar la voz de Sharena.
—La gloria de la reina solo nos pertenece a nosotros.
* * *
Con un aleteo, varios murciélagos emprendieron vuelo. A pesar de ser de día, la atmósfera
era lúgubre y teñida en oscuridad.
Al final de la elevada pendiente, se extendía una cordillera rocosa frente a Eru, las cumbres,
afiladas como agujas, se elevaban con un aura de solemnidad similar a la de una catedral, mientras
la sombra de las rocas envolvía el área con un tono grisáceo.
Antes de entrar en el terreno privado que conducía a la montaña, Eru se bajó del carruaje,
arrancó el boleto de uso único que le había proporcionado la central, el carruaje autónomo que no
necesitaba ni caballos ni cochero, tomó los dos boletos y se dio la vuelta de inmediato abandonando
el lugar por un camino montañoso irregular.
Para un carruaje conducido por humanos, solo se necesitaba un boleto, pero no había otra
opción, después de todo, ningún herbívoro se atrevía a acercarse a esta montaña, por lo tanto, en
esta cordillera rocosa no había caballos, ni ciervos, ni conejos, ni siquiera ratones de campo, solo
habitaban murciélagos, lobos, serpientes venenosas y bestias mágicas. Desde que «ella» se instaló,
incluso los zorros habían huido aterrorizados.
—En serio... este lugar tan apartado sigue siendo tan inaccesible y espeluznante. —Eru se
quejó, luego, levantó la vista hacia la mansión construida cerca de la cordillera...
—Siguiente paso.
Eru se encogió de hombros y se dirigió hacia la mansión. Frente a ella se encontraba una gran
entrada en forma de reja, que estaba abierta de par en par, por supuesto, no había necesidad de
cerrarla porque este lugar era «inaccesible».
—Aun así, tengo que pasar. —Eru murmuró en voz baja, apretando y soltando las manos.
Con un ligero chasquido, la luz corrió por sus dedos, se había recuperado por completo del
cansancio de la noche anterior. El mortero, que consumía mucha energía, ya no era una opción,
pero al menos podría conjurar una pistola sin problemas.
Tras confirmar su estado, cruzó la puerta con paso firme, en ese instante, Eru cerró los ojos
con calma, levantó la mano izquierda con agilidad y la cerró con un suave movimiento.
—Ara, Ara.
En algún momento, una joven con aspecto de sirvienta apareció de la oscuridad, apuntando
a Eru con una lanza, su cabello era de un gris azulado, su rostro bello como una muñeca y sus ojos
heterocromáticos, de color azul y plata, brillaban como dos gemas, sin embargo, su expresión era
tan rígida como la de una marioneta.
Bang
Eru disparo con la pistola que ya había materializado en su mano derecha, acertando con
precisión contra los cuchillos.
Clank
Las balas chocaron contra las hojas, creando chispas y haciendo que los cuchillos salieran
despedidos.
Eru, imperturbable ante el repentino ataque simultáneo por dos frentes sin vacilar, saludo a
sus atacantes.
Entonces una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios. Las dos sirvientas eran muy parecidas,
pero a su vez eran diferentes: Una parecía aburrida, la otra alegre; una tenía un rostro frío e
inexpresivo, mientras la otra una sonrisa cálida y amable; una parecía una obra de arte de cristal, y
la otra un dulce de azúcar.
Aunque parecían gemelas, esas dos sirvientas eran polos opuestos. Frente a estas dos
misteriosas sirvientas, que daban una extraña sensación, Eru susurro en voz baja
—¿Tiene permiso?
Cian y Ethyl preguntaron al unisonó, como si de una canción se tratase. Cian entono con
frialdad, mientras Ethyl con dulzura.
—No... no sean tan irrazonables. Cuando se trata de ustedes, ¿cómo se supone que las
contactemos con anticipación?
—Entonces, puedes darte por vencida, aquellos que cruzan esta puerta...
Cian levantó su lanza, mientras que Ethyl prepara varios cuchillos arrojadizos entre sus dedos.
Ciertamente, defender la puerta es su deber, pero ¿no podrían ser un poco más razonables?
Eru sacudió la cabeza en silencio, sin embargo, no se quejó, tomó el cuchillo arrojadizo que
había atrapado con su mano izquierda y lo dejó caer con un giro, clavándolo en la hendidura de
una roca.
En un instante, la mano izquierda de Eru también empuñaba otra pistola, apuntando ahora
los dos cañones de sus armas contra las sirvientas
Al mismo tiempo, las dos sirvientas también entraron en acción, preparándose para atacar a
Eru por dos frentes consecutivos, pero….
—¡Basta! deténganse, Cian Ethyl, —Resonó una voz como una campanilla. Era adorable,
fresca, suave pero penetrante, la voz digna de alguien hermoso e intocable, la voz totalitaria de un
comandante. Las dos sirvientas inmediatamente detuvieron su ataque contra Eru.
Toda la agresividad de antes ahora parecía un mero sueño
—Mi lady.
—Señorita.
Ambas sirvientas saludaron con una reverencia a su maestra Cian la llamo con respeto,
mientras que Ethyl lo hizo con cariño y afecto. Ambas colocaron sus manos sobre sus vientres en
una postura formal, luego, levantaron sus faldas con gracia y realizaron una reverencia ejemplar.
Sin dudarlo Eru bajo los cañones de sus pistolas y dirigió su mirada hacia la fuente de la voz.
—Te lo he dicho antes, ¿podrías dejar de enviar a tus sirvientas a atacarme? es una pérdida
de tiempo.
Su cabello era plateado, ojos rojos como la sangre, su cuerpo estaba adornado con elegante
vestido de un negro crepuscular que contrastaba de maravilla con su pequeño y frágil cuerpo.
Pero a pesar de su apariencia, ella emanaba una nobleza propia de alguien que ha vivido a lo
largo de siglos, creando una atmosfera siniestra a su alrededor discorde a su delicada apariencia
que la hacía realmente inquietante, y de su espalda sobresalían unas suaves alas blancas.
La joven giraba una sombrilla en sus manos, mientras la cadena que sujetaba entre sus dedos
tintineaba.
Eru miró a la persona encadenada por el cuello al final de la cadena y dijo: —Vaya, parece
que estás en un aprieto, Hatsune.
Le respondió una joven de cabello rosa brillante. A pesar de su alta estatura, parecía herida,
con vendajes y gasas cubriendo todo su cuerpo. Vestía un sencillo vestido blanco que le daba una
apariencia frágil, sin embargo, sus ojos verdes resplandecían con una determinación feroz,
rechazando cualquier muestra de compasión.
La chica a la que Eru había llamado Hatsune, apartó su mirada con una expresión lamentable.
La siniestra joven de aspecto noble sonrió, mientras tiraba de la cadena alrededor del cuello de
Hatsune.
Noah, la vampiresa malvada. La noble princesa de los vampiros, ella era la vampiresa que
Eru conocía.
* * *
—Entonces, ¿esto significa que ustedes son los responsables? —Preguntó Eru sentada en un
sofá tapizado con diseños florales, tan inusualmente cómodo como para hundirse en él.
En ese momento, Cian trajo té, dejando tazas y platillos con estampados de rosas sobre la
mesa de centro de un negro brillante. El té de Eru tenía mermelada, mientras que el de Noah estaba
lleno de sangre.
Noah tomó un sorbo de su rojo brebaje y respondió suavemente: —¿Tienes prejuicios contra
los vampiros? ¿crees que esos cadáveres sin valor y sin sabor son obra nuestra? ¿qué sentido tendría
que Noah y los suyos hicieran algo así? ¿acaso quieres morir? debe ser eso ¿no es así?
—No creo que tú o tus amigos lo hagan, eso es seguro, pero no se puede descartar la
posibilidad de que algunos vampiros de bajo rango estén causando estragos... ¿qué opinas?
—No es imposible, Eru, eres realmente inteligente... A Noah le gustan los niños ingeniosos,
tanto inteligentes como adorables.
Noah sonrió ligeramente y con gracia dejo su taza de té sobre el platillo sin hacer un solo
sonido.
En ese preciso momento, Ethyl trajo unos pastelitos de con forma de rosas espolvoreados con
azúcar, Noah cortó un pedazo de su panecillo con un tenedor, y una espesa sustancia rojo carmesí
se derramo desde su interior.
—No te preocupes, no seré tan grave como con Hatsune. —Noah dijo mientras cortaba el
pastel con una sonrisa.
Eru miró hacia el fondo de la sala de invitados, Hatsune yacía tumbada sobre una piel de lobo
dorada, balanceando las piernas sin hacer nada, la imagen misma de la fragilidad, la decadencia y
la resignación. Un collar de cuero con una larga cadena rodeaba su delgado cuello, la mascota de
la vampiresa hoy también estaba vendada y siendo cuidada, como de costumbre.
Eru no pudo evitar murmurar
—¡Cállate! ¡ya te dije que no te metas en mis asuntos! —Hatsune respondió con desagrado
y luego se dio la vuelta dándole la espalda a Eru. Su actitud era más cercana a la de una caprichosa
señorita que la de una mascota. Ante su descortesía hacia la invitada Noah chasqueó los dedos.
Ethyl con una sonrisa radiante corrió hacia ella y comenzó a hacerle cosquillas a Hatsune con una
pluma de ganso.
En medio de las estridentes risas de Hatsune que llenaban la habitación, Eru volvió al tema:
—Imposible.
—¿Imposible?
—No importa si son pobres, débiles o estúpidos, todos los vampiros están siendo vigilados
por Noah. —La vampiresa afirmó con rotundidad.
Eru esbozó una sonrisa en sus labios. Los vampiros eran una raza que amaba la soledad, y el
hecho de que esta joven pudiera controlar a todos sus congéneres sin excepción era una prueba de
su poder.
Noah habló con elegancia y lánguidamente —Todos ellos se están comportando bien, y los
actuales casos de asesinatos tienen otro culpable.
—¿Quién es el culpable?
—Eso no está claro... pero ya que has venido hasta aquí, al menos deberías traer un regalo.
Noah se llevó con elegancia otro trozo de pastelillo de rosa a la boca... Con la última porción,
limpió el rojo carmesí sobrante que se derramaba sobre su plato. Eru esperó pacientemente a que
continuara, después de tomar otro sorbo de té rojo, Noah prosiguió: —Por ejemplo... ¿ahora estás
a cargo de los barrios marginales verdad?
—¿Cómo lo sabes?
—No es obvio... después de todo, Noah tiene muchos ojos y oídos. —Noah respondió con
indiferencia, como si su declaración no fuera importante.
Eru no pudo evitar chasquear la lengua. La vampiresa podía obtener información a través de
sus congéneres más débiles, de las bestias y de los murciélagos; era una habilidad especial que la
policía angelical no tenía, y Eru junto con sus compañeros no podía evitar sentir envidia, ya que
ellos dependían de sus propios pies para moverse.
Sin prestar atención a los complejos sentimientos de Eru, Noah continuó hablando con
indiferencia: —Ese lugar es especialmente peligroso, deberías tener más cuidado... hay corrientes
ocultas allí, hay señales de que algo grande está a punto de ocurrir.
—¿Qué es exactamente?
—Por ahora, nadie lo ha visto. —Noah sacudió levemente la cabeza incapaz de responder.
Recordó que las víctimas humanas en ese lugar eran principalmente personas pobres. Aunque
los informes de sus compañeros carecían incluso de información sobre la escena del crimen, la
mayoría de las víctimas que se encontraron víctimas parecían estar relacionadas con esa área.
Definitivamente tenía que estar alerta.
Luego, Eru entrecerró los ojos, la imagen de sus ojos color lila y de su cabello largo como
una cinta de seda rondaron por su mente.
Eve había echo de los barrios marginales su escondite. ¿No es un lugar muy peligroso ahora?
¿Y qué si lo es? ¿Por qué me preocupo tanto?
—Eru.
—¿Qué pasa?
—¿Eres feliz?
—¿Qué? —Eru se quedó desconcertada ante la pregunta tan inesperada y sus suaves ojos
rojos se entrecerraron con sospecha.
Eru chasqueó la lengua. Probablemente, un cuervo que habitaba en los barrios bajos había
presenciado esa escena, sin embargo, era imposible que Eru estuviera contenta después de dejar
escapar a su objetivo. Eru estaba preparada para expresar su desacuerdo, pero se detuvo.
Recordó la figura que la miraba con ojos llorosos. Bajo la blanca luz de la luna, después de
que ambas jugaran todas sus cartas con todas sus fuerzas, las dos se miraron seriamente, fue como
si hubiera disfrutado de un intenso baile para dos.
A pesar de ser una llorona, Eve era tenaz, sus ojos lilas siempre estuvieron rebosantes de una
gran fuerza de voluntad.
Eru se dio cuenta de que había pasado mucho tiempo desde que se esforzaba tanto en un
enfrentamiento
Ahora que Noah lo menciona, es cierto... no fue para nada aburrido, supongo que no me
siento completamente infeliz.
—Si ahora eres feliz, sigue así, diviértete eso es lo que Noah piensa.
Mientras tanto, las risas se detuvieron. Hatsune se retorcía con espuma saliendo por su boca
y espasmos abdominales mientras Ethyl le daba un beso en la mejilla, Noah por su parte al ver a
esas dos asintió con satisfacción.
Aunque esto sucedía casi siempre, la escena dejaba en cada ocasión a Eru sin palabras. Se
encogió de hombros y se preparó para marcharse, pero al girar la cabeza vio a Cian. Eru, al ser
mirada fijamente por esos ojos heterocromáticos azul y plateado, también le devolvió la mirada.
—¿Qué pasa?
—Gracias. —Eru tomó la cesta atada con una cinta roja, que desprendía el aroma de los
pasteles recién horneados.
En la oscuridad de la noche, una grotesca bestia de cien cabezas asechaba a su presa, una
niña humana escapaba, aterrorizada y nuevamente, la luz sagrada rasgo la oscuridad...
El ángel Eru grito maldiciendo su estupidez, y la demonio Eve le respondió al borde de las
lágrimas.
Al igual que la última vez, la niña humana ya se había escapado sin dejar rastros
Una cosa sería si ella fuera un demonio ordinario de bajo rango, pero una chica tan estúpida
como Eve acabaría muerta fácilmente si llegaba a encontrarse con el problema más insignificante.
No tengo ninguna razón para sentirme así. Sintiéndose extremadamente enojada Eru invoco
una de sus armas.
Las dos continuaban con su persecución, con Eru disparándole regularmente a Eve. Aunque
Eve era una llorona, con nulo poder de combate, todavía le quedaba un as bajo la manga, una veloz
bestia mágica que usaba para escaparse Decem. Eru no podía bajar la guardia o ella terminaría
huyendo nuevamente,
Asegurándose de no dejarle ninguna oportunidad a Eve de invocar a sus bestias mágicas, Eru
fue acortando la distancia.
La mano enguantada de blanco de Eru estaba a pocos metros de alcanzar el cabello liliáceo
de Eve.
—¡AhAhAh!
Eru y Eve se detuvieron en seco y se miraron la una a la otra, luego, al unísono ambas
dirigieron su mirada hacia la desgastada calle de ladrillos que se extendía desde la plaza.
Al ver que se trataba de un simple humano Eru suspiro aliviada, liberando la tensión que
estaba conteniendo. Probablemente era solo un mendigo que al ver la luz sagrada, decidió acercarse
con la esperanza de recibir algo de comida.
Eru levantó el cañón de su arma por instinto, solo le tomo unos segundos darse cuenta de que
había algo extraño, el cuerpo de ese humano desprendía un nauseabundo olor a óxido, ese hombre
estaba manchado con el inconfundible olor de la sangre.
—¿...Qué?
—Gu... aaah...ahhh.
Eru se percató de la cruda realidad, esas no eran heridas normales, sino el resultado de una
maldición de mutación, tallada con un cuchillo sobre el cuerpo de ese humano.
Eru estaba tan sorprendía que solo pudo parpadear, la situación actual, le resultaba de lo más
inesperada. Eve la demonio que estuvo persiguiendo durante toda la noche con tanto empeño, de
todas las cosas que podría haber hecho, había extendido sus brazos para interponerse entre Eru y
el moribundo.
Podría aprovechar esta oportunidad para escapar, pero a pesar de ser tan débil y cobarde…
que sucede con esta demonio es demasiado rara. ¿y qué pretende hacer ahora?
Aunque Eru comprendía que la demonio no tenía malas intenciones, su mente era un caos,
todo porque Eve estaba tratando de protegerla.
A pesar de la confusión en su mente, Eru se movió para proteger a Eve colocándola detrás
de ella, después de todo Eve a pesar de su estúpida valentía seguía sin tener capacidad real de
combate.
Mientras tanto, el cuerpo del humano maldito comenzó a retorcerse y deformándose. Más
sangre salía de su frente, la maldición tallada sobre su cuerpo comenzó a brillar con un rojo intenso.
La magia de la maldición corroía gradualmente sus órganos y huesos, cubriendo todo su cuerpo
con un patrón similar a una red.
—Ugh...
—¡Wah!
De repente la piel del humano se rasgó como hubiera explotado, desprendiéndose fibra por
fibra de su cuerpo, los músculos expuestos se hincharon hasta desfigurarse, y escamas comenzaron
a remplazar la ensangrentada superficie. Algunos de sus huesos se contorsionaron alargándose
hasta volverse una cola, mientras sus uñas se caían de sus dedos remplazadas por garras viciosas,
y su lengua se partió en dos emitiendo un sonido inmundo.
Eru cubrió a Eve entre sus brazos para que no viera la espantosa escena, todo el cuerpo de
Eve temblaba sin parar, terriblemente asustada eh indefensa.
* * *
—¡Gaaah, gaaah,!
Con fuertes pisadas que agrietaban los adoquines de la maltrecha calle, la deforme criatura
se abalanzó a toda prisa sobre ellas. Aunque esa aberrante criatura originalmente era un moribundo
humano, Eru no se inmuto en lo más mínimo, Con solo ver el rostro de esa cosa le había quedado
claro
Los ojos inyectados en sangre del lagarto no reflejaban ningún atisbo de cordura, para ella
no tenía sentido alguno mostrarle compasión a una bestia cuyo único objetivo era matar, hacerlo
solo significaría ser desmembradas hasta la muerte.
—¡Gaaaaaaaaaaaah!
—¡Perdón!
Eru apunto el cañón de su arma contra la prominente mandíbula inferior del lagarto y apretó
el gatillo, un fuerte crujido resonó cuando la bala atravesó el cráneo del lagarto, seguida de la masa
encefálica siendo derramada por la calle, mientras la sangre carmesí esparcida por el lugar brillaba
magníficamente, en la tenue oscuridad de la noche.
Pero incluso con la cabeza perforada de par en par, el lagarto seguía moviéndose. Sin
reaccionar al dolor el lagarto agito su enorme garra izquierda contra Eru.
Eru apretando los dientes al sentir como su brazo se entumecía ante el impacto contra la dura
piel del lagarto al golpear la culata de su arma contra las garras del lagarto, logrando de este modo
desviar el ataque.
Pero en ese instante de debilidad, el lagarto levantó nuevamente sus afiladas garras que
brillaban con un frío resplandor, como las cuchillas de un verdugo, mientras se abalanzaban sobre
la cabeza desprotegida de Eru.
—¡Gaaaaaaaaaaa!
—¡Ah!
En ese instante, algo salió disparado desde algún lado, perforando el abdomen del lagarto.
Eru al mirar la herida en el costado del lagarto, vio que era una de las plumas de Eve.
Habiendo recibido heridas tan graves en el abdomen y la cabeza, el lagarto debía haber
alcanzado su límite, tambaleándose por unos segundos, para después caer tendido en el suelo
convulsionando al borde de la muerte, mientras la sangre brotaba de sus heridas hasta que
finalmente dejo de moverse.
Ahora la viscosa sangre del cadáver se extendía por las baldosas de la plaza.
Eru suspiró y se giró hacia Eve. La demonio inflaba su escaso pecho con orgullo,
preparándose para recibir un cumplido sincero. Eru no se molestó al ver la actitud de la demonio
que hasta hace unos momento temblaba de miedo, después de todo Eru era una firme creyente de
que las acciones que lo merecían debían ser elogiadas.
—G-gracias.
En ese punto, Eru se detuvo. Sus oídos captaron varios sonidos extraños, pasos, gemidos y
chillidos...
Ella notó que más humanos se acercaban. Al volver en sí, Eru y Eve se encontraron rodeadas
por más habitantes de los barrios marginales: Hombres, mujeres, ancianos y niños, todos con sus
rostros vacíos y su cordura destrozada.
Sus frentes teñidas de rojo carmesí, marcadas por grotescos cortes de los que brotaba sangre
a borbotones, al igual que el harapiento que ahora estaba tendido inerte en el suelo, todos ellos
marcados por la maldición de la mutación con terribles y espantosos aspectos, y entonces, como
globos a punto de estallar, la piel de esas pobres almas comenzó a hincharse hasta desmoronarse.
Eru se inclinó hacia delante y salió corriendo. Ya tenía decidido su primer objetivo, sin
dudarlo apuntó su arma a la cabeza del niño que acababa de transformarse; dos balas perforaron
los ojos del pequeño lagarto, ahora dominado por la sed de sangre, pero a pesar de haber perdido
la visión, la pequeña abominación, siguió atacándolas a ciegas.
Eru le dio una fuerte patada en la cara a lo que antes era un infante, tirándolo al suelo y
pasando sobre él.
Eve justo detrás de Eru, repetía sin parar, —l-o si-ento, lo siento — con las lágrimas
desbordándose de sus ojos, sin embargo, después de que escaparon de la plaza, más lagartos
aparecieron de entre una de las esquinas de los barrios.
Sacudiendo sus largos hocicos y lamiendo el aire con sus finas lenguas2.
Eru chasqueó brevemente la lengua ante la escena, esto comenzaba a resultarle interminable.
Una verdadera pesadilla.
Las dos en su desesperación por escapar encontraron un cumulo de basura al azar entre los
callejones de los barrios bajos. Eru, soportando el repugnante hedor, e Eve, tambaleándose a punto
de caer, subieron a lo alto de un tejado como la primera vez que se conocieron.
Una vez en el tejado Eru se sacudió las manos impregnadas con el fétido hedor.
Sombras grotescas también se tambaleaban entre los tejados. Un hombre delgado se giró
hacia ellas, con su frete teñida de rojo carmesí. Ante la cantidad tan abrumadora de víctimas de la
maldición, Eru no pudo evitar gritar.
2
Hace referencia a la Extrusión lingual que algunos reptiles como serpientes y lagartos hacen para captar
señales de su entorno y posteriormente procesar dichas señales en un órgano especializado.
—¡¿Invocaciones?! Es un método efectivo para contraatacar... pero espera, ¿cuántos vas a...
—¡Decem!
En un abrir y cerrar de ojos, Eve había completado las diez invocaciones de sus bestias
mágicas.
Inmediatamente después, las bestias demasiado grandes para caber en el endeble tejado
cayeron cuando el techo bajo sus pies colapso, disipándose en un remolino de neblina negra,
cuando el remolino se disipó, de las diez bestias solo un perro viejo y delgado quedaba en su lugar.
Decem, el perro viejo la décima invocación de Eve, tenía una expresión inofensiva y sacaba
su lengua de una forma tonta.
Eru se dio cuenta de que el orden en las invocaciones de Eve tenía un proceso fijo, luego,
Eve con gran esfuerzo se subió al lomo de la décima invocación.
Eru no trato de detenerla de esta manera, al menos ella podría escapar. Aunque estaría
fallando en capturarla otra vez, no había nada que hacer, después de todo, lo que estaba ocurriendo
esta noche era una emergencia alarmante, así que la dejaría ir por esta vez.
Justo cuando Eru estaba considerando eso, Eve le dijo sin dudarlo.
—¿Eres... estúpida?
Frente a ella un demonio quería ayudar a un ángel, una criminal quería salvar a una policía,
¿Se puede ser más estúpida? Para ella esto no tenía sentido, a Eve le resultaría más beneficioso si
una oponente tan formidable y peligrosa como Eru, terminaba muerta aquí desmembrada por los
lagartos
Incluso sus compañeros de trabajo la odiaban, los miembros de su propia raza la marginaban
celosos de su talento.
Una de sus peores experiencias, fue cuando envenenaron su té, Eru recordaba como tuvo que
arrastrase por su cuenta por el suelo de la estación hasta la enfermería en medio de las estridentes
risas de todos a su alrededor.
Es mejor que aquellos que son un estorbo desaparezcan. Todos los miembros de su raza
pensarían lo mismo.
Con sus ojos amatista brillando como dos pequeñas estrellas, Eve le trasmitía el único y
sincero deseo de ayudarla, de salvarla.
En la situación actual discutir con Eve solo empeoraría su ya precaria situación, no le quedaba
de otra que aprovechar el poder de Eve,
Ella se movió de inmediato, tomó la mano que Eve le extendió para subirse rápidamente al
viejo perro, y luego rodear con sus brazos la cintura descubierta de Eve para evitar caerse.
Eve, sintiendo las manos de Eru sobre su cintura, soltó un pequeño —Hiii —ante el repentino
contacto, sin embargo, enseguida volvió a mirar al frente.
El perro viejo salió corriendo a toda velocidad, saltando por los tejados, pero Eru noto que
era más lento que el día anterior, al parecer el peso extra que ella representaba lo sobrecargaba.
Mientras Eve estaba al borde de las lágrimas, las demás bestias estaban reteniendo a la oleada
de lagartos que las perseguían, sin embargo, más lagartos aparecieron frente a ellas.
Uno de los lagartos en medio de su camino salto como un león contra el cuerpo de Eve.
Eve cerró los ojos preparada para el brutal golpe, pero un momento después, escucho el
sonido de un disparo. Cuando Eve abrió los ojos, vio una abertura en el cráneo del lagarto y la
sangre que brotaba de allí.
Eru le había disparado al lagarto, mientras se mantenía alerta a ambos lados, le dijo a Eve
con voz aguda:
—Deja que Decem siga corriendo, aunque no es tan rápido como la última vez, es mucho
más rápido que si corriéramos nosotras, así podremos romper el cerco.
—¡Sí, entendido!
Decem continuó corriendo bajo las órdenes de Eve, abriéndose paso entre los lagartos,
mientras Eru les disparaba a los que se interponían en su camino, apuntando con precisión para
incapacitarlos en lugar de matarlos, moviendo su mira rápidamente, disparándoles a sus ojos para
cegarlos y obstaculizar su avance.
Sin saber cuánto tiempo llevaban escapando, Eru se dio cuenta de que ya no quedaban rastros
de sus perseguidores y las casas a los alrededores no eran las mismas casas deterioradas de los
barrios bajos.
Sintiendo que todo había acabado, Eru dio un largo y profundo suspiro de alivio, mientras
analizaba la situación.
Les habremos sacado bastante distancia, no creo que el enemigo llegue hasta aquí.
Finalmente, podían calmarse
—¡Ah...! ¿A dónde vamos? yo vine de muy lejos, así que no conozco muy bien las ciudades
humanas fuera de los barrios bajos.
—¡¿A la Sede Central de la Policía?! —Un agudo grito de terror escapo de la boca de Eve
ante las palabras de Eru.
La idea le parecía tan absurda como un pollo saltando a una olla de estofado, desde la
perspectiva de un demonio criminal como ella, la propuesta en si era tan aterradora como ridícula.
Sin embargo, a Eru no le importaba en lo más mínimo su opinión, ignorando por completo
el pánico de Eve, con un tono completamente natural, continuó dándole órdenes.
—¿Qué? ¿Hay algún lugar más seguro que ese? Esto es una emergencia, ¡date prisa!
Decem por órdenes de Eve se dirigió a la sede de la policía angelical. Desde que salieron de
los barrios marginales, las dos habían estado moviéndose por los tejados. Sin embargo, las casas
de la ciudad no estaban tan juntas como las chabolas de los barrios.
Para cruzar los amplios espacios entre las casas, la bestia saltaba con fuerza sobre los techos.
Mientras el viento acariciaba los rostros de Eru y Eve, haciendo que sus cabellos, blanco y el
otro lila ondearan con gracia.
Las sombras de las dos chicas bañadas por el brillo de la luna, se reflejaban por las calles de
la ciudad.
Avanzando tejado por tejado, montadas en la espalda del viejo perro, como si estuvieran en
un cuento de hadas.
Así fue como llegaron a la sede, y en ese instante, Eru encarceló a Eve.
* * *
—¿Por qué?
Eru, solo se encogió de hombros indiferente a las quejas de la demonio, pero al ver el rostro
lleno de lágrimas de Eve, resoplo con desdén.
—Hmph, te estoy agradecida por ayudarme a escapar, pero yo soy un ángel y tú un demonio.
Soy policía y tú una criminal. ¿No es este el resultado natural? No me digas que no lo habías
pensado.
—No te preocupes, solo has cometido delitos menores. No tardarás mucho en salir.
—¿Cuánto tiempo?
—¡Déjame salir!
—Ni hablar.
Las dos mujeres discutían sin parar, en una batalla verbal sin fin. Eve suplicaba a gritos con
lágrimas en los ojos, mientras Eru la consolaba con palabras vacías y mucho sarcasmo.
—¡No quiero!
En el fondo de su mente, Eru en verdad estaba considerando que Eve era diferente a los
demás criminales demoníacos, incluso se planteó que tal vez podría escribir una petición para
reducir su condena más adelante.
Mientras Eru meditaba sobre si hacerlo o no, un torbellino de color marrón claro irrumpió en
la escena, era Luna, que frenó en seco y se cuadró frente a Eru, juntando sus botas y saludándola
con una reverencia.
—¿Qué pasa?
Luna vaciló, y Eru entrecerró los ojos intrigada, Luna se llevó la mano a la frente y sus orejas
de bestia se inclinaron hacia atrás con perplejidad, un gesto inusual incluso para ella. Luego,
continuó
* * *
Serena dirigió una mirada gélida a la demonio que lloraba a lágrima viva mientras le
colocaban las nuevas esposas. Entrecerró los ojos, como si intentara confirmar algo, en ese
momento, Eve continuaba sollozando como una niña pequeña.
Poco después, Sharena murmuró algo desconcertante:
—¿Jefa Sharena?
—Ah, lo siento, ya he recibido el informe sobre el Distrito Marginal. Realmente has pasado
por mucho. —Ante las palabras de consuelo de Sharena, Eru entrecerró los ojos.
Para ella, este tipo de disturbios no era nada del otro mundo.
Desde la perspectiva de un ángel, los humanos no eran más que insectos, pero eso no
significaba que pudieran ser aplastados sin piedad.
Por otro lado, el culpable del hechizo probablemente solo veía a los humanos como material
para crear monstruos. En voz baja, Eru compartió su teoría:
—Dado el grado de brutalidad y la ubicación del incidente, podemos sospechar que este
ataque probablemente esté relacionado con los recientes asesinatos en serie, por el bien de la
seguridad humana, debemos resolver esto tan pronto como sea posible.
—Bueno... es exactamente por eso que necesitamos personal que este familiarizado con los
barrios marginales —¿Eh?, Eru tuvo un terrible presentimiento.
—Ese demonio es un habitante de los barrios marginales, sin duda, conoce los pasajes que la
policía angelical aún no ha descubierto. Teniendo una herramienta tan útil a nuestro alcance, sería
un desperdicio no aprovecharla.
Sharena respiró hondo y luego exhaló, preparándose para lo que vendría después.
Dirigiéndose a Eru, que ya estaba tensa, ella le ordeno.
Eru y Eve.
Ángel y demonio.
Policía y criminal.
Tuve un sueño, un sueño dulce y vago, un sueño que sabía que era un sueño. En ese lucido
momento, palabras que aun desconocía llegaron a mis oídos.
Frente a mí se encontraba una hermosa figura. No sabía si era humana, una bestia, un
demonio, un vampiro o un ángel, ninguna de las cinco razas encajaba con su naturaleza. Esa figura
era extremadamente sagrada, era algo o alguien que supera nuestra comprensión de la realidad.
Sin embargo, un pensamiento fugaz cruzo mi mente, uno que no podría ser verdad...
Pero incluso pensar eso podría ser un error, una calumnia, una falacia, una blasfemia, la
existencia que tenía delante era tan ajena de las Cinco Razas.
—¿Qué deseas?
—¿Qué anhelas?
No sabría describir que le incomodaba ni si aquello era un sueño o una pesadilla, pero
precisamente eso, la hacía sentir tan extraña y ominosa.
Sin embargo, Eru no recordaba nada de ese sueño, lo único persistente era una sensación
única e incómoda que oprimía su pecho, similar al arrepentimiento de algo que «definitivamente
no quería hacer».
—………
Eru sacudió la cabeza, tratando de calmar el intenso dolor que perforaba hasta su cien.
Ya que no puedo recordar, lo mejor será olvidar esta pesadilla lo antes posible, obsesionarse
con eso es una pérdida de tiempo. Eru cambió su estado de ánimo y se preparó para volver a
relajarse en la suave cama de su dormitorio en la sede de los Ángeles policías.
—¿Qué?
—Umm... umm...
La respuesta que recibió fue un adorable ronquido. Eru giró la cabeza con rigidez, ahora lo
que menos quería aceptar era la realidad.
La demonio la rodeaba con fuerza entre sus suaves y pálidos brazos, presionando la cabeza
de Eru contra su pecho permitiéndole escuchar los tranquilos latidos de su corazón, además, debido
a las prendas tan reveladoras de Eve, su esbelta cintura y sedosos muslos se aferraban contra ella
sin oposición, creando una sensación que a Eru le resulto sumamente agradable.
—¡¿Quéééééééé?! Eru soltó un grito sin precedentes, asustando a las palomas que se
dispersaron del techo en bandadas.
* * *
—Mmm, todavía es temprano〜
—¡Temprano tu abuela!
—No, Aun es temprano Eh... ¡Ese no es el problema! ¡¿Por qué estás en mi cama?!
La cara de Eru estaba roja de ira, mientras gritaba encolerizada. Para ella era impensable que
un orgulloso ángel durmiera con una sucia demonio, encima una criminal, debía negarlo
rotundamente.
En ese preciso intente ella recordó, la persona que trajo a Eve a esta habitación no fue otra
que ella misma. Eve, por supuesto, no estaba familiarizada con la estructura del cuartel general de
la policía angelical, además, los ángeles de guardia nocturna patrullaban los pasillos (aunque
principalmente pierdan su tiempo charlando), por lo que Eve no tendría forma de salir de la
habitación de Eru. Sin duda, desesperada por buscar un lugar donde dormir, termino metiéndose
en la cama de Eru.
Sin embargo...
Ante las eufóricas quejas de Eru, Eve refuto indignada. En si el tono en sus palabras no
trasmitía insatisfacción por dormir en «ese tipo de lugar», en cambio expresaban que «hacerlo era
incorrecto y no estaba bien». Era irónico que esta demonio, viviendo en un tugurio como los barrios
marginales humanos, se mostrara tan inflexible con respecto a este tipo de normas extrañas.
Eru no pudo evitar alzar su cabeza al techo. (Tengo que calmarme. vamos piensa, ¿qué pasó
ayer después de eso?)
Observando la excéntrica lámpara con forma de lirio, Eru comenzó a rebuscar en su memoria
los eventos de la noche anterior.
{jode que referencia para decir que la novela es yuri XD}
* * *
—¿Por qué? ¿Por qué tengo que trabajar con una demonio?
Eru sintió como si una piedra le hubiera golpeado la cabeza, no le quedaba de otra que aceptar
la situación. La jefa era realmente el ángel más cercano a ser un verdadero ángel, un ser arrogante
que nunca dudaba de sus decisiones, imponiendo sus designios a sus inferiores, llegando para ello
al extremo de la tiranía. Eru no quería ceder ante esa orden sumamente irracional, pero como
subordinada de la organización, cargaba con el desafortunado destino de no poder desobedecer a
sus superiores.
—Entiendo.
—Bien, eso es lo correcto. No dejes que «Eve la pluma ligera» se escape y asegúrate de
aprovecharla bien, exprímela todo lo que puedas.
—... Me retiro.
Tras inclinarse ante la jefa Sharena en señal de respeto, Eru se dio la vuelta, al salir de la
oficina del jefe, cerró la puerta con firmeza, luego, se aseguró de que no hubiera nadie más a en los
alrededores, exceptuando a Eve que estaba junto a ella.
Su cabello blanco ondeo como una fina cinta de seda al moverse y Eru, sin fuerzas, dejo caer
su cuerpo contra la pared. El duro golpe y la tristeza la hicieron temblar de inmediato.
Eve, sin saber qué estaba pasando exactamente, se preocupó al ver la inusual actitud de la
altiva ángel y le pregunto
—¿Y tú?
—¿Yo?
La respuesta tajante e inesperada golpeó aún más su ego, no esperaba tal reacción de la
estúpida demonio, y su dolor solo se intensificó. Eru quedo impactada al escuchar la rotunda
negativa de Eve. Pensó: ¿Qué pasa con esta demonio cobarde pero bondadosa? ¿Acaso me odia
tanto? Era algo que no lograba comprender.
Sin embargo, Eve continuó con su queja: —¡Ser engañada, arrojada a un celda, esposada y
ahora obligada a formar equipo! ¡es demasiado!
—Tienes razón. Supongo que me concentré demasiado en lo último. Te quitaré las esposas.
Pero no intentes escapar... ¿Eh? Hablando de eso, ¿qué pasa con la que llevas en la mano izquierda?
No recuerdo habértela puesto.
—Ah, la cerradura de esa es especial, bueno, no podemos hacer nada por ahora.
Con un chasquido de sus dedos, Eru liberó a Eve de las esposas que tenían sus brazos
sometidos en su espalda. Libre de las ataduras de los aros plateados, Eve se masajeó sus delgadas
muñecas, mientras, la esposa que colgaba de su muñeca izquierda tintineaba con cada movimiento.
Eru suspiró abatida por el agotamiento, su superior no le había dado instrucciones sobre lo
que tendrían que hacer después, por lo que, en este punto, todo le daba igual. Luchando contra el
dolor de la amarga decepción, Eru se tambaleó agotada hacia la salida.
Pero en ese momento, una voz débil como la de un pequeño animal llego desde atrás. Eve,
con el corazón en pánico, le pregunto a Eru: —Señorita Eru, yo... aunque odio tener que trabajar
con usted... pero si no me lo dice, no lo sabré... ¿qué debemos hacer ahora?
—Ya me dejaste claro que odias trabajar conmigo, si no tienes nada que hacer, no me
molestes. ¿No tienes muchas opciones? Sería un problema que no estés a la vista, pero la puerta
principal ya está cerrada, deberías volver a tu celda.
Eru ahuyentó a Eve con un gesto de la mano mientras Eve, como un cachorro, la miró con
ojos llorosos.
A pesar de las palabras de Eru, La demonio la siguió, caminando detrás de ella, con la mirada
llena de miedo hacia los demás ángeles que las observaban curiosos pero asqueados al verlas.
Eru considero que sería un poco cruel dejarla dormir sola en el duro suelo de la celda; si
quería seguirla como una bestia, que lo hiciera. Desde la noche anterior, pasaron por tantas
desgracias que era normal que se sintiera agotada, ni siquiera había cenado, la fatiga se había
infiltrado hasta en la médula de sus huesos.
Eru dirigió casi arrastrando sus pies a su dormitorio. Era probable que la mayoría de los
demás ángeles ya estuvieran durmiendo, miró de reojo las puertas cerradas mientras caminaba por
el frío y solitario pasillo, envidiaba a todos aquellos que justo ahora se encontraban durmiendo
plácidamente en sus habitaciones,
Finalmente, luego de su ardua caminata, abrió la puerta de su habitación, ubicada al final del
pasillo de los dormitorios de los ángeles, el amplio cuarto estaba amueblado con armarios de cedro
empotrados, un elegante sofá de piel negra, cortinas de color blanco crema que adornaban un gran
ventanal y una lámpara con forma de lirio. A diferencia de las habitaciones de los demás ángeles,
la habitación de Eru no rebosaba de colores vibrantes ni una gran cantidad de cojines o peluches.
Eru se quitó las botas y se subió a la cama. Sin molestarse en cambiarse de ropa, se acurrucó
bajo el edredón de plumas de ganso, seleccionado cuidadosamente, y cerró lentamente los ojos.
Justo antes de que su confianza la abandonara, Eru escucho la nerviosa voz de Eve
Y así, la agotada ángel se sumergió en el mundo de los sueños. Tuvo un sueño que, a pesar
de su dulzura, no dejo de ser una ominosa pesadilla.
* * *
Eve infló las mejillas con evidente disgusto, Eru no podía contener su frustración, a pesar de
haber luchado juntas y superado una crisis, la noche anterior. Era cierto que no se conocían bien,
Pero eso no significaba que Eve pudiera meterse en su cama sin más.
Eru, con los labios fruncidos, le preguntó: —Ah, ¿sí? pero, ¿está bien abrazar a un extraño
y perturbar su sueño?
Las dos discutían, como un perro y un gato sin llegar a ningún acuerdo.
Eru, exasperada con los brazos cruzados, examinó a Eve de arriba abajo, recordando la suave
textura de su tersa piel contra su cuerpo. Es cierto, se sentía bastante bien, pero, ¿qué clase de
persona se abraza tan fuerte a otra vestida de esa manera?
Eru, con un tono de advertencia, se dirigió a Eve: —Y, además, no quiero ser abrazada por
alguien tan desvergonzada como tú.
—… Eso es porque a los ángeles nos gusta vestir ligero… ¡pero no es tan revelador, como
tu tela de exhibicionista!
—¡Qué grosera! ¡Esta es la prenda formal de un demonio! Mamá dijo que los demonios
deben usar este tipo de ropa y que debo comportarme como tal.
Eru ahora, sentada en la cama con las piernas cruzadas, ladeo la cabeza perpleja de todas las
cosas que Eve le pudo haber dicho. Sin dudas, no se esperaba esa respuesta, En ese momento, pensó
que lo mejor era no molestarla más, así que en cambio le dijo sin malicia alguna:
—Ah…. Gua, realmente te esfuerzas por encajar en la imagen típica de un demonio... pero
debo decir que esa tela tuya tan escasa es bastante extraña incluso para un demonio.
—¡Ah, Ah, Ah! —Eva se quedó completamente rígida, como si se hubiera convertido en una
estatua de piedra.
Al parecer la declaración de Eru, fue un golpe duro en su espíritu y cognición. Sus ojos
liliáceos lentamente comenzaron a llenarse de lágrimas, casi como dos amatistas mojadas, sin
embargo, Eve, sin ser consciente de su misteriosa belleza, arrugó su rostro de forma patética.
—Uhm, bueno... Es cierto que entre la nobleza demoníaca hay quienes usan vestidos
reveladores para simbolizar el terror y la decadencia del pecado, pero... en alguien tan desaliñada
como tú, se ve realmente fuera de lugar…. ¿dime hace cuanto no te bañas?
—¡Mamá no me mentiría!
Eru habló con total rotundidad, por su parte Eve la fulmino con la mirada, tratando de
discernir si decía la verdad, pero al ver la seguridad en la mirada de Eru, fue consciente de que ella
decía la verdad, y rompió a llorar de forma patética.
Eru bajo la cabeza abatida, hace nada que se despertó, pero ya se sentía cansada, sin embargo,
así no se solucionaría nada. Ella tenía hambre, recordó que anoche ni siquiera tuvo tiempo de cenar,
y seguramente Eve también estaba igual. Tal vez un desayuno les ayudaría a levantar un poco el
ánimo.
Eru dirigió su mirada hacia la demonio que no paraba de llorar como niña desconsolada y le
dijo: —¿Quieres comer? te prepararé una buena comida dominicana.
—A ver …… entiendo que tu intención es similar a cuando los humanos comparan a alguien
con la “Virgen María” por su bondad, pero... comparar a un ángel con un demonio es bastante
irritante, ¿sabes?
—¡Ay, qué alegría!... Por fin voy a poder comer algo, llevo cuatro días sin probar bocado.
Eve no respondió, ignorando por completo las quejas de Eru, junto sus manos y sus ojos
brillaron con una luz de expectación. Para Eru era evidente que Eve estaba realmente hambrienta,
no comer durante cuatro días debía ser terrible, pero ¿a dónde se fue a parar la expresión llorosa de
hace un momento?
—…… Olvídalo por ahora, pero recuerda que después de la puesta de sol tenemos que salir.
Eru, al pensar en las dificultades que les aguardaban en el futuro, nuevamente bajo su cabeza.
Estas eran las ordenes de su superior, no había nada que hacer.
Eru rigiéndose por el principio de nunca decir palabras derrotistas innecesarias, se cruzó de
brazos y le dijo a Eve: —A realizar nuestro primer trabajo como compañeras.
* * *
Eve se oponía rotundamente a formar equipo, y Eru tampoco lo deseaba, la sola idea le
desagradaba, pero no les quedaba de otra que obedecer la orden de la jefe Sharena. Eru le dijo a
Eve que, si prefería volver a su celda, era libre de hacerlo, Eve se calló de inmediato, pero no dejó
de sollozar. Eru suspiró por tercera vez en el día, pensando que al final, para un niño hambriento,
lo mejor era darle de comer, sin embargo, considero que seria cruel hacer que Eve comiera con los
demás ángeles.
—Espérame aquí.
Dicho esto, Eru salió de los dormitorios y se dirigió al comedor para buscar comida para
llevar.
Al abrir las puertas dobles del comedor de la sede de la policía, un canto de risas similar al
trino de las aves la envolvió por completo. Susurros y chismes inundaron sus oídos, confirmando
que el rumor de la alianza entre ángeles y demonios se había propagado como la pólvora.
El ángel de mediana edad asintió despreocupadamente hacia Eru y le entrego una bolsa con
dos sándwiches una para ella y el otro para la demonio llorona.
Eru tomo la bolsa lista para irse de regreso a su dormitorio, pero al levantar la vista, se
encontró con el grupo de cuatro cerdas reunidas en la puerta del comedor. Al ver las descaradas
sonrisas burlonas en sus caras, Eru lo comprendió todo al instante.
Parece que la rapidez con la que se difundió el rumor se debe a la intervención de esa cerda
con estrechos vínculos con los superiores.
—Increíble
—Qué repugnante.
Por más insultos que le lanzaran a Eru, le entraban por un oído y le salían por el otro, como
si fueran insignificantes moscas.
Eru se dispuso a ignorarlas por completo y pasar de largo. En ese momento, la líder del grupo
de ineptas le puso la zancadilla, su intención era evidente para ella, solo buscaba hacerla tropezar.
Para Eru esa actitud tan mezquina por parte de esa cerda le parecido de lo más estúpida, ridícula e
infantil.
Sin embargo, Eru no era tan tolerante como para pasar por alto semejante falta de respeto.
—¡Ahh!.
De un salto, pisó con fuerza el pie de la chica, que lanzó un agudo chillido de dolor.
Eru ignoro por completo su chillido y, tras aplastarle una vez más el pie con más fuerza, se
giró hacia ella con una sonrisa radiante.
¡Luz!
—¡Buenos días, Eru-san...! ¡Ah, lo siento todos, les deseo un buen día! ¡Con permiso!
Luna, como de costumbre irrumpió en el comedor con la fuerza de un huracán, y, sin perder
el tiempo como un vendaval, se escapó de la escena, sujetando a Eru entre sus brazos casi de manera
nupcial.
Luna cargando a Eru en sus brazos atravesó el largo pasillo que daba al comedor a toda
velocidad, estuvo así durante un buen tiempo, hasta que finalmente se detuvo a recuperar el aliento
Cuando ambas recuperaron sus sentidos y miraron a su alrededor, se dieron cuenta de que
habían llegado al patio central.
A su alrededor, grandes árboles frondosos y flores se mecían con la suave brisa, palomas
blancas picoteaban las migas de pan que alguien había esparcido sobre el suelo de ladrillos con
finos grabados. En medio de este paisaje tan relajante, Luna exhaló un suspiro de alivio por su fuga
exitosa y luego se dirigió a Eru con una sonrisa radiante.
Las orejas y las manos de Luna se movían a toda velocidad mientras hablaba, Eru en cambio,
sin comprender su entusiasmo, entrecerró los ojos. ¿ha ocurrido algo realmente bueno desde la
noche anterior hasta hoy? Al recordar los eventos recientes, a ella solo le venían a la mente
situaciones irritantes e irracionales.
—Verá, aunque, eres una persona muy amable Eru-san, no sabes cómo demostrarlo, además,
eres demasiado estricta con tus compañeros incompetentes, ¿verdad? por eso... incluso cuando
tratas con los más benevolentes, no has logrado integrarte con los demás ángeles policías.
—No te metas en mis asuntos, me han envenenado y puesto cristales en la comida. ¿quién
querría ser amigo de esos cerdos holgazanes y viles como los cuervos? sería una pérdida de tiempo
—Aun así, me preocupo mucho por ti, después de todo, soy una bestia y no sé cuándo me
echarán o me matarán solo por molestar a alguien... No estoy diciendo que vaya a pasar, solo digo
que es posible, ¿no?
—¡Jamás permitiré que eso suceda! —Eru se llevó la mano al pecho y exclamó con voz firme.
Ella lo sabía, en realidad, la posición de los hombres bestia era muy baja, incluso los
demonios los consideraban prácticamente mero ganado y era cierto que lo que decía Luna era un
peligro constante para ella.
Sin embargo, Eru jamás permitiría que esta chica tan alegre y bondadosa se expusiera al
peligro, si algún imbécil irracional recurría a la violencia, ella lo derribaría sin dudarlo, no obstante,
al escuchar las sinceras palabras de Eru.
Luna solo esbozó una sonrisa intranquila, pero luego, con voz suave, continuó hablando.
—Por eso, me alegro mucho de que Eru-san haya hecho una nueva amiga
—¡No es mi amiga!
—Ya han formado un equipo, es una oportunidad única, así que traten de llevarse bien.
Eru lo proclamo con una voz tan potente que ahuyento a las palomas en el patio central. Esta
era una verdad irrefutable, algo imposible. Para Ella, la división entre ángeles y demonios era
incuestionable. Los ángeles eran sagrados, los demonios eran malvados, y ambas naturalezas jamás
podrían coexistir en armonía.
Sin embargo, Luna, con una expresión serena y tranquila, negó con la cabeza.
—No estoy de acuerdo, —dijo con una sonrisa tenue mientras las plumas blancas flotaban
en el cielo azul.
Con una convicción inquebrantable, la joven bestia continuó. —Eres estricta, sí, pero
también eres amable, si la otra parte es una buena chica, incluso si es un demonio, puedes ser su
amiga.
—Ah, sí, tienes razón, lo siento por haberte quitado tanto tiempo. —Las orejas de Luna se
inclinaron hacia abajo, abatidas.
Eru, sin mirar atrás, se alejó lentamente del patio central, mientras su largo cabello se
balanceo, al darle la espalda.
Eru, empujada por la urgencia de regresar a su dormitorio, aceleró su paso mientras varios
pensamientos inquietantes inundaban su mente. Si algo le llegara a suceder a Luna, ¿quién me
quedaría? Un profundo miedo la atormentaba, y los ecos de la pesadilla resurgieron perturbando
su cabeza.
¿Qué deseas?
¿Qué anhelas?
Yo tengo un deseo. Yo tengo un anhelo. Yo tengo un sueño. Pero...
Las palabras de Eru se ahogaron en su garganta, incapaces de completar la frase, negó con la
cabeza con vehemencia, tratando de sacar todos esos pensamientos irracionales de su cabeza.
Después de tantos problemas Eru por fin regreso a su habitación, abrió la puerta de golpe y,
por un breve instante, la invadió el hirviente deseo de arrojar la bolsa con los sándwiches
directamente al interior, sin embargo, las palabras de Luna hicieron eco en su mente.
Decidida Eru contuvo su creciente ira, y opto por un saludo más adecuado, al regresar a casa.
—…... He vuelto
—Mafu, Mafu
La respuesta que recibió, no fue más que un conjunto de palabras incoherentes producto del
sueño. Eve estaba profundamente dormida, acurrucada plácidamente sobre la almohada, emitiendo
dulces ronquidos, mientras dejaba un rastro de saliva considerable en la almohada favorita de Eru.
Aunque Eru le permitió a Eve dormir en su cama, no recordaba darle el permiso para hacerlo
tan libremente. Enfurecida, Eru gritó con todas sus fuerzas.
—Eh... bueno, ¡creo que la gente que se burla de los demás son unos inútiles!
Las dos se enzarzaron en una nueva discusión, intercambiando insultos y reproches, y así,
hasta que la noche callo sobre ellas.
* * *
Un velo tenue se extendió sobre el cielo ya oscurecido, ocultando la luna y las estrellas bajo
una capa gris similar a una red. La oscuridad en los barrios marginales era absoluta, sin ningún
concepto de luz artificial, incluso el uso de linternas sería demasiado llamativo.
—Uuuuh, estoy tan nerviosa, ¿por qué tengo que pasar por esto?
—Yo debería ser la que diga eso... ¿no es esto mejor que estar encerradas?
—¡No lo es! ¡odio las injusticias y odio las cosas aterradoras! —Eve refutó en voz baja,
mientras miraba a su alrededor con recelo.
Observando a los alrededores ambas se percataron de que no había rastro de los lagartos en
las maltrechas calles.
La jefa Sharena le ordeno a el resto de ángeles policía que eliminaran a los monstruos que
plagaban los barrios marginales, sin embargo, la batalla no fue necesaria; según el informe y
algunos rumores, con la llegada del amanecer y la luz del sol, los lagartos comenzaron a
desintegrarse, esto debido a que los cuerpos humanos que habitaban no podían soportar la carga de
la luz solar sobre las monstruosas formas que adoptaban.
Un final patético y miserable, esos monstruos no eran más que herramientas desechables
desde el principio. El cuerpo de Eru temblaba de rabia ante tal crueldad.
Horas más tarde, los ángeles realizaron una exploración completa de los barrios bajos y se
protegió a los humanos que cooperaron activamente, sin embargo, el autor del maleficio aún no
había sido encontrado, y por desgracia la mayoría de los habitantes de los barrios rechazaron la
ayuda de los ángeles policía.
La rebelión contra las razas superiores era especialmente grave en un lugar tan marginado
como los barrios bajos. Los habitantes ignoraban con terquedad las advertencias de los arrogantes
ángeles, como resultado, muchos residentes locales decidieron no acatar el proceso de evacuación.
—...En otras palabras, aún quedan humanos que pueden servir como material para la
maldición vagando por esta zona, y el culpable también podría seguir aquí... ¡Qué problemático!
—...Creo que no es solo «podría seguir», sino que el culpable todavía sigue aquí.
Eve levantó la mano con timidez atreviéndose a opinar, al escuchar esta inesperada
declaración, Eru entrecerró los ojos. No esperaba que Eve sacara sus propias conjeturas y que
incluso para su sorpresa intentara expresarlas, al ver la expresión rígida de Eru, Eve se encogió los
hombros.
Eve temerosa encogió sus alas y se acurrucó aún más sobre sí misma.
—Pe-pero...
—Si tienes una idea, dilo sin reservas, no te voy a ridiculizar si eres honesta.
—Eh...
Eru le explico su lógica básica, ya que lastimosamente formaban equipo, Eru no tenía la
intención de dañar su relación de forma voluntaria, incluso si a Eve no le agradaba a ella. No le
importaba jugar a las intrigas, pero una vez que formaban equipo, no quería traicionar a la otra, sin
importar cómo fuera.
Ante la actitud de Eru, los ojos de Eve parpadearon con sorpresa y luego se entrecerraron con
suavidad, por alguna razón, parecía bastante contenta.
—Recientemente, han aumentado los casos de asesinatos grotescos en los barrios marginales.
—Lo sé, la policía también ha recibido información... ¿y qué?
—Creo que la mayoría de estos casos son para recolectar materiales, practicar la maldición
y probar el poder de la transformación en lagarto de los humanos.
Eru asintió ante el análisis de Eve, la forma en que las víctimas morían en los grotescos
asesinatos era una prueba evidente de los experimentos.
La decapitación era el método de eliminación, más usado para recolectar los materiales, la
ruptura de órganos internos era el resultado de una maldición fallida, y los cuerpos desmembrados
eran el estado final de la experimentación con la transformación en lagarto: por lo tanto, Eru no
refutó la deducción de Eve.
—Sin embargo, el enemigo nos atacó ayer con una fuerza considerable... Creo que esto se
debe a que o bien somos el objetivo, o bien necesitan los cuerpos de ángeles o demonios como
material para un hechizo a gran escala.
—...Ya veo. Si se prepararon con tanta antelación, significa que la cantidad de magia del
enemigo no es infinita, sin embargo, nos atacaron, lo que significa que tenían un propósito, pero...
¿Por qué nos atacaron a nosotras?
—Entonces el enemigo debe estar detrás de los cuerpos de los ángeles y los demonios.
Dado que ni Eru ni Eve tenían idea de por qué las habían atacado, era muy probable que la
teoría de Eve fuera correcta.
Eru reflexionó y dijo: —Entonces, ¿por qué el enemigo permanece en este barrio marginal?
— Es... porque el enemigo necesita ángeles y demonios, pero los ángeles policía
generalmente actúan en grupo, y no hay demonios en esta área, en ese caso, nosotras dos somos
los objetivos ideales. Supongo que el enemigo espera que yo escape primero y regrese a casa, y
luego que usted, como ángel policía, me persiga.
—Si ese es el caso, entonces hay una gran probabilidad de que el enemigo sigua aquí.
Eru quedó impresionada por la serie de deducciones precisas de Eve y la elogió con franqueza.
—E-e-exageras... jejeje...
Eve, por otro lado, se asustó, cuando la mano de Eru se acercó y le propino un pequeño
golpecito en la frente, para después darle una pista.
—Según tu razonamiento, el lugar donde el asesino está vigilando debería ser muy evidente,
¿no es así?
—¿Eh? ¿Cual?
—«Eve la pluma ligera» probablemente regrese al lugar donde guarda sus cosas… Aunque
nosotros, los ángeles policías, no sabemos dónde se encuentra, si el enemigo ha estado vigilándote
constantemente aquí en los barrios marginales, es muy probable que ya conozca ese lugar.
—¡Ah!
—Así es. —Eru asintió satisfecha y le dijo a Eve, quien finalmente se dio cuenta: —Es tu
casa.
* * *
—Uuu... uuu...
—Es crucial.
Eru, con su actitud dominante, finalmente ganó la discusión, Eve, sin fuerzas, comenzó a
caminar cabizbaja, guiando a Eru en dirección a su casa. No sabía si era solo su imaginación, pero
incluso las alas que le brotaban de los omóplatos parecían deprimidas.
Eru, con una sonrisa, le dijo a su desanimada compañera: —No te preocupes como tu
compañera, no le revelaré a otros ángeles la información que obtuve.
—¡No te creo!
—Es la verdad.
—¿En serio?
—Sí, en serio, además después de que el equipo se disuelva, yo seré la encargada de atraparte.
—Ahhhhhh...
—En general, es mejor que ser perseguida y arrestada por otros ángeles por tus crímenes,
¿no?
Aunque Eve comenzó a llorar, no se detuvo, pasó por calles con tiendas cerca del exterior,
cruzó junto a viviendas precarias y casas destartaladas, hasta llegar a lo más profundo de los barrios
marginales, delante de ellas había un callejón sin salida.
Eru no entendía lo que Eve qué quería hacer en ese lugar, en ese momento, Eve se agachó y
comenzó a meterse por un agujero en la pared.
Eru se quedó atónita con los ojos abiertos por la sorpresa, solo había un pequeño agujero
redondo, que no parecía ser lo suficientemente grande como para que una persona pudiera pasar.
De hecho, incluso para un humano delgado sería difícil, sin embargo, Eve, sin perder tiempo, doblo
sus alas y se contorsionó de diversas maneras, logrando finalmente deslizarse por el agujero con la
agilidad de un gato.
Eru la siguió de cerca, al pasar por la pared, una brisa fresca le rozó el rostro, haciéndola
abrir los ojos con sorpresa.
Ante sus ojos, bañado por oscuridad de la noche, se extendía un pequeño y hermoso jardín.
Eru se puso las manos en la cintura y observó el jardín desde el suelo cubierto de grava.
Eru asintió con la cabeza, sinceramente. Todo el lugar parecía ser un espacio formado de
forma inconsciente, producto de las constantes construcciones ilegales que ignoraban la eficiencia,
permitiendo que una multitud de flores con nombres desconocidos florecían allí.
Sin pretenderlo, Eru se fijó en una pequeña cabaña destartalada al final del blanco mar de
flores. La cabaña estaba pintada, como en un intento de darle un toque adorable, pero el resultado
solo la hacía parecer más patética, las paredes estaban construidas con tablones toscos y parecían
dejar pasar el viento con facilidad.
—¡Sí, así es! ¿No es genial? —Eve se giró e inflo su escaso pecho orgullosa de su morada.
Eru volvió a dirigir su mirada hacia la casa de Eve, fijándose en las ventanas tapiadas con
tablones de madera y en las oscuras rendijas.
Eru cerró los ojos por un momento y luego los volvió a abrir.
—Supongo que cada uno tiene sus preferencias... hablando de eso, menos mal que me trajiste
contigo.
Eru chasqueó los dedos y rápidamente invoco una pistola, moviendo la mano hacia un lado,
agarró la pistola y disparó.
—¿Eh?
—¡Gua, aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
Las criaturas que se escondían en la cabaña se precipitaron hacia ellas, algunas incluso
saltando, atravesando la puerta con violencia, aplastando las flores con los restos de la puerta y
pisándolas sin piedad.
Al ver el estado deplorable de su amada cabaña, Eve gritó: —¡No, no entren en mi casa sin
permiso!
—¡Y todavía tienes tiempo para decir eso! ... ¡vaya premio, y gordo!
Eru invoco otra pistola y, mientras disparaba continuamente a los lagartos, se relamió los
labios, esto debido a que un monstruo gigante emergió sigilosamente por detrás de la cabaña. Era
una araña venenosa gigante de ocho patas, probablemente «el as bajo la manga» del enemigo,
haciendo evidente que el enemigo buscaba eliminar a Eve de una vez por todas en ese lugar.
Eru miró fijamente el cuerpo amarillo y negro que brillaba con un brillo siniestro, y calculó
que utilizaron al menos tres personas como «materiales» para crearlo. Además, la transformación
del monstruo se había desviado enormemente de la forma humana.
—Aun si es así, ¡hay demasiados monstruos! Eve gritó, presa del pánico.
Los lagartos no solo salían de la cabaña, sino que también trepaban por la pared desde la
ciudad, los pétalos de las hermosas flores, pisoteados, se marchitaban y caían, mientras que los
grotescos monstruos se acumulaban sin cesar.
Eru echó un vistazo a todas las sombras que se les acercaban, a primera vista ya debían ser
más de treinta.
Pensando en el lamentable estado de las víctimas que sufrieron por la maldicion, se mordió
el labio.
—Entonces...
—¡Digo que te confío mi espalda! ¡Yo también lucharé con todo mi ser, para proteger la
tuya! —Eru declaró con firmeza.
Además, Eru conocía la fuerza de Eve, así como su carácter, era una chica honesta que tendía
a creer ciegamente en los demás, incluso en una situación tan peligrosa como esta, seguía dispuesta
a ayudar a un ángel a su enemigo. Por eso Eru estaba segura de que Eve nunca traicionaría la
confianza que estaba depositando sobre ella.
Eru lo vio claramente, la chica llamada Eve era diferente de sus ineptos compañeros, a pesar
de ser un demonio, para ella Eve era digna de su confianza.
Lo pensó detenidamente durante unos segundos más, pero no tenía dudas, estaba segura de
que esta era la decisión correcta y podía afirmarlo con certeza.
Eve abrió los ojos de par en par y por alguna razón, sus mejillas se sonrojaron.
Luego con voz temblorosa de la emoción, exclamó: —¡S-sí! ¡Lo haré te cubriré lo mejor que
pueda!
—¡Unus, Duo, Tria, Quattuor! —Como si estuviera recitando una canción, Eve gritó su
invocación.
Al ver esto, Eru asintió levemente y sonrió, la decisión instantánea de convocar a sus bestias
mágicas era la acción más acertada.
Aunque Eve llegaba a ser bastante torpe, no era del todo idiota, ella entendía perfectamente
lo que debía hacer y cómo hacerlo, sin defraudar las expectativas de Eru.
Una vez más Eru quedo convencida de que, la habilidad de invocación de Eve era
especialmente ventajosa en combates con multitudes.
Aprovechando la oportunidad Eru corrió hacia la araña gigante, atravesando la caótica lucha
entre los lagartos y las bestias mágicas, después de esquivar los ataques de los monstruos en medio
de la brutal lluvia de sangre, Eru salto frente a la araña venenosa y al ver la apariencia completa de
la criatura, ella murmuro con desdén.
—… Qué asco.
«Grotesco» se quedaba corto para describirlo, con solo verla Eru sintió que cada parte del
cuerpo de la araña, gemía en agonía en aberrante dolor. Su dorso, estaba recubierto por los senos
de una mujer, el vientre de un hombre obeso cubría sus costados y en cada segmento de sus
alargadas patas, llevaba las narices y las orejas de varios ancianos. Cada uno de ellos lloraba y
suplicando de dolor
Ante la repugnante figura que presenciaba, Eru no pudo evitar formar una mueca de repulsión
maldiciendo al responsable de esa cruenta escena, al mismo tiempo que enfundaba sus dos pistolas.
Las balas de las pistolas probablemente no serían efectivas contra ese monstruo, pero usar el
mortero le supondría un gasto excesivo de energía, así que, en su lugar, concentro una luz blanca
en la punta de sus dedos, tejiendo otra arma
—KYYYYYYYYYAAAAAAAA
La araña emitió un agudo chillido ensordecedor y escupió su veneno. Una sustancia viscosa
de color púrpura que se precipito sobre ella.
—¡Ugh!
Cuando salto para esquivar el veneno, Eru sintió como las gotas del líquido toxico corroía su
piel, pero el intenso dolor que atravesaba su carne no le importaba, no valía la pena preocuparse
por las heridas menores que no afectaban sus movimientos. Con su arma en la mano, Eru
rápidamente acorto la distancia tratando de atacar a la araña por uno de sus costados.
Pero antes de poder asestarle un golpe, las largas y afiladas patas de la araña se dirigieron
hacia ella atacándola con ferocidad. Eru esquivo el ataque rodando hacia la izquierda y luego
saltando hacia adelante, las patas de la araña se clavaron en la tierra con una fuerza descomunal
levantando una lluvia de pétalos marchitos. La abominación, le lanzo un nuevo ataque por la
derecha, pero ella volvió a esquivarlo saltando hacia el frente, y nada más aterrizar otra pata de
araña descendió desde arriba intentando atravesarla de par en par a Eru. Ella arqueó ligeramente
su cuerpo hacia atrás y dio una voltereta para evitarlo.
Con movimientos complejos, Eru esquivo constantemente los ataques sin descanso, saltando
en zigzag y, a veces, trazando curvas, jugando con la araña.
—¡Raaaaaaaaaaach!
No pasó mucho tiempo antes de que la araña se impacientara frustrada con esta situación
interminable y comenzara a cargar energía en su abdomen.
Eru había estado esperando precisamente este momento, si es una araña, entonces debe tejer
su telaraña ¿no?
—¡Eve!
—¡Quinque!
No habían discutido ninguna estrategia previa, pero Eve que era hábil en la magia de
invocación, parecía haber entendido perfectamente los pensamientos de Eru, esperando el
momento oportuno para usar una de sus bestias invocadas contra la araña.
Perforada por una lluvia de innumerables postas, la cabeza de la araña acabó pulverizada.
Sin embargo, Eru no se quedó para presenciar la muerte de la retorcida araña, en cambio su
mirada se dirigió hacia un rincón del terreno baldío, ahí en esa esquina en medio de dos edificios,
que antes estaba siendo protegida por la araña, ella vio la sombra del individuo que esperaba
encontrar.
Era un hechicero envuelto de pies a cabeza en una túnica negra adornada con varias joyas
retorcidas elaboradas de metales preciosos, al ver la derrota de la de la araña, el hechicero comenzó
a gritar preparándose para escapar
—…Ugg.
—…De la Reina.
—¿Qué? —Eru entrecerró los ojos, presintiendo que algo no andaba bien y se lanzó a correr
hacia él una vez más.
Pero el hechicero fue más rápido al llevarse la mano a la boca, tragándose algo desconocido.
Cuando Eru lo agarro y trato desesperadamente de hacerlo vomitar, el corpulento hombre calvo
bajo la túnica negra ya se encontraba expulsando una gran cantidad de líquido rojo viscoso de su
boca
—Esto...
—La reina...
No había nada que hacer por él, el líquido rojo que salía de su boca era una mezcla de órganos
internos disueltos.
—La gloria de la reina... solo nos pertenece a nosotros... —fueron sus últimas palabras antes
de exhalar su último aliento.
Con todos sus órganos internos expulsados por su boca como una sola amalgama de
podredumbre y sangre, el hechicero cayó muerto sin más, tendido en el suelo.
* * *
Ella no pudo evitar observar el horrible estado del cadáver, contorsionado por el dolor y la
agonía, que seguían reflejadas en su cara luego de dar su último aliento. Lamentablemente ahora
que estaba muerto, ya no podría extraer información de él, toda la motivación y el propósito detrás
de las maldiciones seguirían ocultos en la oscuridad
¿Por qué su fijación en los ángeles y los demonios? ¿Cuál era su objetivo? La situación era
frustrante para Eru, sin embargo, sacudió la cabeza y murmuro en voz baja.
—La jefa Sharena también las dijo antes. ¿Qué está sucediendo?
Eve repentinamente se lanzó hacia ella aferrándose a su cintura con fuerza, Eru trató con
todas sus fuerzas de liberarse desesperadamente del repentino abrazo, pero la demonio solo
aumento su agarre sobre sus caderas.
—Tienes razón
—¡Y además, la señorita Eru estaba luchando contra esa cosa tan horrible!
Eru se cruzó de brazos observando el lamentable estado de Eve, las lágrimas no eran lo único
que empapaba sus mejillas, incluso su nariz estaba moqueando, arruinando la belleza natural del
hermoso rostro de la demonio.
Manteniendo una expresión tonta en su rostro, Eve parpadeo varias veces antes de inclinar la
cabeza sin comprender la situación.
No mentía sobre sus sentimientos y los expreso sin dudarlo, incluso si era un demonio, que
Eve se preocupara por ella en una situación tan peligrosa, le generaba una cálida alegría en el pecho.
Por alguna razón, al escuchar las sinceras palabras, la demonio, tratando de articular alguna
palabra, apartó sus ojos amatista de la mirada del ángel mientras sus pálidas mejillas comenzaban
a sonrojarse intensamente
—Señorita Eru, usted es un ángel, y aun así, está dispuesta a expresarme con tanta claridad
sus sentimientos... a confiar en mí... a alegrarse por mí... e incluso a darme las gracias.
En el instante que escucho las incoherencias de la demoniol, Eru lo comprendió. Ah, ya veo.
Esta demonio es igual a mí, al igual que yo, ella se encuentra sola en medio de su raza.
—...Así que... Umm se siente bien saber que confía en mí. —Dijo finalmente Eve con una
voz apenas audible y con las mejillas sonrojadas, además todo su cuerpo se retorcía con
nerviosismo.
Eru extendió su mano, tal vez la expresión inocente y angelical de la demonio la estaba
influenciando, pero sin poder evitarlo acaricio la cabeza de Eve como si fuera una cachorrita. Al
principio, temía que a Eve no le gustara, pero emitió un sonido similar al ronroneo de un gato,
viendo el comportamiento tan vulnerable y tierno de la demonio Eru pensó: Realmente es como
una niña sencilla eh ingenua.
Luego de acariciarla hasta quedar satisfecha, Eru volvió su mirada hacia el cuerpo del
hechicero cubierto por lo que antes fueron sus órganos internos. Observando el miserable cadáver
ella dijo seriamente
Con la vista fija en el cadáver, Eru se preparó mentalmente para afrontar el cruel futuro lleno
de incertidumbre que se avecinaba. En ese momento, Eve finalmente soltó su agarre sobre sus
caderas y comenzó a distanciarse de ella.
En un movimiento inesperado, Eve extendió su mano directamente hacia ella, ante este gesto
inusual, Eru ladeó la cabeza, confundida.
—Eh, bueno... aunque la forma en que terminamos trabajando juntas fue un poco extraña,
creo que, si vamos a seguir siendo compañeras, lo mejor sería que nos presentáramos formalmente
¿no crees?...
Eru parpadeó varias veces perpleja, sin poder creer lo que estaba escuchando; la caótica
situación en la que se encontraban aún no terminaba; los cadáveres yacían alrededor del marchito
jardín de flores; acababan de luchar contra un grotesco enemigo y en medio de todo ese caos, Eve
de todas las cosas le propuso un apretón de manos.
Eru no pudo evitar soltar una carcajada, era la primera vez que confiaba plenamente en
alguien para luchar a su lado, la primera vez que acariciaba la cabeza de otra persona y encima
tenía que ser con un demonio, lo que volvía todo aún más irónico, sin embargo, a pesar de lo
extraño de la situación, no sintió ningún tipo de rechazo ante su proposición. Eve, claramente sin
entender lo que le pasaba, comenzó a retorcerse inquieta, pero Eru, sin prestarle atención, continuó
riendo a carcajadas.
Toda la situación le hizo sentir que... las cosas no estaban tan mal después de todo.
—Si.
Mientras los pétalos blancos de las flores del pequeño jardín danzaban a su alrededor, por
primera vez, un ángel y un demonio se dieron la mano.