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Introducción.
Esta Investigación, cuyo objetivo es diferenciar y describir las Representaciones
Sociales en individuos que se encuentran a nivel de Uso, Abuso y Dependencia
del consumo de drogas, para comparar y examinar las asociaciones simbólicas
que presentan, organizar la de la siguiente manera:
En el capítulo 1, se presenta lo relacionado con el consumo de sustancias
psicoactivas, partiendo de antecedentes históricos: usos en la antigüedad, su
evolución, así como la situación legal, política y social de su consumo en México y
en el mundo. Se presentan definiciones importantes y representativas, su
clasificación, procesos del empleo, sus consecuencias y factores sociales,
personales asociados a la utilización. Dentro de este capítulo también se explica el
consumo como acto simbólico, el cual posibilita la lectura del consumo de
sustancias psicoactivas desde la teoría de la representación social.
En el capítulo 2, se plantean las teorías e investigaciones relacionadas con la
representación social y el consumo de sustancias psicoactivas, se exponen las
definiciones propuestas por sus diferentes autores, las características principales y
procesos de codificación, también se identifican los componentes y factores más
comunes encontradas por diversos autores dentro del consumo de drogas, dando
pie a desarrollar una estrategia metodológica para su estudio. Posteriormente en
el capítulo 3 se expone la estrategia metodológica, donde se señala la pregunta
que da pie a la investigación, los objetivos a seguir. Así como los instrumentos y
técnicas de investigación empleadas para obtener los resultados esperados.
Posteriormente la problemática actual de México, donde se identifican los datos
estadísticos más importantes como las prevalencias de consumo, drogas más
comunes y comunidades que se encuentran en riesgo.
En el capítulo 4, Se encuentran los resultados del presente estudio, donde se
observa el análisis estadístico, frecuencias y porcentajes, gráficas y tablas de las
redes semánticas, encontradas en el presente estudio. Por último se encuentran
las conclusiones y discusiones de los datos presentados en el capítulo anterior,
donde se examinan y analizan minuciosamente los resultados de las redes
semánticas en relación con los objetivos del estudio, exponiendo propuestas,
limitaciones y reflexiones finales del estudio realizado.
CAPITULO 1.
Consumo de sustancias psicoactivas.
1.1. Antecedentes.
El consumo de sustancias psicoactivas se remonta a miles de años en la historia,
en todas las civilizaciones, desde el siglo XXI, el ser humano ha consumido todo
tipo de drogas por distintos motivos, ya sea religiosos, rituales, medicinales,
hábitos o costumbres, por distracción. Así mismo, se cree que alrededor del año
3000 a.C ya se utilizaban algunos opiáceos: en Asia el cáñamo y sus derivados,
en América hojas de coca como analgésico o en la sociedad Azteca algunos
hongos como el peyote. Sin embargo, las primeras sociedades urbanas como
Egipto, Mesopotamia o el valle del Indo aportaron a la Humanidad, las primeras
noticias documentadas sobre la existencia de drogas embriagantes. Aunque no se
conozca con exactitud cuál fue la primera droga que se usó, el alcohol está entre
las primeras ya que es probable que cuando se almacenaba la miel y ésta se
fermentaba se produjese el primer vino.
Desde entonces, las bebidas fermentadas han sido consumidas a lo largo de la
historia convirtiéndose en un importante comercio colonial. En el caso egipcio, por
ejemplo, las drogas más comunes fueron el opio y una especie de cerveza cuyo
consumo se gravaba con impuestos. El alcohol ha sido sin duda la droga por
excelencia de los pueblos mediterráneos y occidentales. Sus efectos fueron
utilizados como vínculo litúrgico por egipcios, griegos, romanos y hebreos en
donde más tarde el sincretismo entre judíos y cristianos llegaría a elevar el jugo de
uva fermentado a la categoría de vehículo de la encarnación de la divinidad.
Si el alcohol ha sido la droga histórica de Occidente, de Turquía a la India,
pasando por la meseta del Irán, el protagonismo lo ocupan los derivados del
cannabis y la amapola.
A partir del siglo XVIII, el consumo de estas drogas se extendió a Europa junto con
la cocaína, primero en ambientes elitistas y, a mediados del siglo XIX, de forma
más generalizada.
Un ejemplo de prohibicionismo es la conocida “Ley Seca”, mediante la cual se
llegó a prohibir el alcohol en los Estados Unidos. El experimento de la prohibición
fracasó estrepitosamente y fue el origen del poder de ciertos grupos mafiosos que
comenzaron traficando con esta droga, y cuando fue legalizada, cambiaron a otras
que seguían prohibidas. A pesar de ser las dos sustancias que más muertes
provocan en las sociedades occidentales, el alcohol y el tabaco no tienen el mismo
estigma que las restantes drogas, ya que son legales y su uso está aceptado
socialmente y regulado por los distintos gobiernos. Los efectos de la globalización
se han visto reflejados en todos los ámbitos, y el uso de las drogas no ha sido la
excepción, es por eso que desde que se implementó la “Ley Seca” entre otras
políticas prohibicionistas hasta el día de hoy, indicadores como el del uso y
manejo de las drogas han ido al alza.
Se tienen registros del consumo de sustancias por parte del hombre a partir del
año 8000 a. C. Grecia es el primer lugar del que se tiene evidencia de que se
consumía un tipo de hongo denominado como “alimento de los dioses”, también
se identificó el consumo de alcohol asociado a la veneración de distintos dioses
propios de esta cultura. En América se encontró evidencia de plantas con efectos
psicoactivos como hongos, raíces y hiervas desde el año 7000 a.C. y su consumo
era muy común entre las culturas originarias.
En Egipto ya se hacía uso de la cerveza como una paga a los trabajadores de los
monumentos arquitectónicos de esa cultura, mientras en China desde el siglo
XVIII a.C. ya se consumía té (Caballero, 2008). A principios del siglo XIX el uso de
la marihuana en américa era exclusivamente para la extracción de las fibras del
cáñamo, su uso no era frecuente en la medicina o por sus efectos psicoactivos, el
uso de esta sustancia con este fin se les atribuye a los esclavos angoleños en el
siglo XVI que trabajaban en plantaciones de azucareras en Brasil, para ellos esta
sustancia se ocupaba como energizante, en prácticas médicas, uso recreativo y
social. Desde su llegad a América el consumo de Marihuana se les atribuye a las
clases sociales más bajas, posteriormente su cultivo fue impulsado en Norte
América por esclavos procedentes de África (Rubín, 1975). En el siglo XIX se
comienza la revolución farmacéutica, en la que dio al mercado productos
medicinales para aliviar los síntomas de la tos, mitigar el cansancio, agudizar los
sentidos, como tratamiento para bajar de peso y para combatir la disfunción
eréctil. En este periodo se fundan las bases para la creación y experimentación de
nuevas sustancias, por ejemplo, Felix Hoffmann realizo a través de técnicas de
laboratorio con productos químicos activos de productos naturales para la
elaboración de fármacos que en la actualidad son utilizados para aliviar el dolor
del reumatismo, posteriormente se le atribuye la creación del ácido acetilsalicílico
o aspirina (Porter, 1997).
El consumo de sustancias psicoactivas mediante la ingesta de ciertas plantas es
un referente para la codificación e integración de la cultura e identidad de la
sociedad. La utilización de sustancias psicoactivas es un fenómeno que a través
de la historia del ser humano se ha adaptado y reinventado de distintas formas,
por ejemplo, la religión, la recreación, la medicina, inclusive como actividad
cotidiana o normalizada que interviene en la construcción y desarrollo de la
identidad cultural codificando construcciones sociales de conocimiento compartido
y común de las sociedades.
El consumo de este tipo de sustancias es un fenómeno que ha estado en la
historia del ser humano, está actualmente en la modernidad y sin duda estará en
un futuro (Henao, 2012).
1.2. Consumo de Sustancias Psicoactivas en México
La historia del consumo de drogas en México se remonta a las culturas
prehispánicas con el consumo de bebidas alcohólicas, el chocolate, consumo de
hongos, peyote, entre otras, lo que contribuyó a la formación de una personalidad
cultural con influencias en su medicina tradicional, su religión y recreación. El
consumo de drogas como la marihuana, el opio y la cocaína no tenía restricciones,
pues estas eran vendidas y distribuidas por farmacias y mercados públicos.
Zedillo, Pérez, Madrazo y Alonso (2018) realizan una revisión histórica ubicando
las fechas más significativas:
En el sigo XIX sucede el primer intento de regular la venta y el consumo de
estas sustancias con la intención de tener parámetros de control de calidad.
En 1920 se trata de regular su uso y tráfico.
En 1923 el tráfico de drogas es prohibido y en 1931 se introduce la prohibición
general para ciertas sustancias en el código penal federal estableciendo como
delitos el comercio, la producción, la posesión, la compra, la venta, el suministro,
el tráfico y el cultivo de sustancias y plantas específicas.
En el gobierno de Lázaro Cárdenas de 1934 a 1940, la Secretaría de Salud
Pública aleja el concepto de delito y trata como pacientes a los consumidores de
alguna droga.
Desde 1947 se criminaliza la mayor parte de las conductas que giran en torno a
las drogas ilícitas, pero hubo dos tendencias que dominaron el régimen legal en la
segunda mitad del siglo XX. Una de ellas fue la despenalización del uso de drogas
de manera personal siempre y cuando no rebasara la cantidad estrictamente
permitida por la ley, en 1983 se modifica la Constitución para incluir el derecho a la
salud controlando la prevención, rehabilitación, tecnología y regulación de
productos para el consumo humano. Sin embargo, nuestro país es parte de una
ruta de tráfico de distintas drogas con destino a Estados Unidos, se conforman
grupos con el objetivo de reclutar y entrenar individuos para las organizaciones
privadas con el fin de traficar con las sustancias prohibidas. Ante esta situación los
grupos dedicados al tráfico de drogas aumentaron sus ingresos con esta actividad
ilícita mientras la violencia y las conductas criminales incrementaron.
El gobierno mexicano en 2006 hizo uso de las fuerzas armadas militares para
contener las conductas criminales realizadas por estos grupos delincuenciales
(Zedillo et al, 2018).
Centro Universitario UAEM Ecatepec Licenciatura en Psicología Universidad
Autónoma del Estado de México A partir de esta fecha y hasta nuestros días el
gobierno mexicano ha implementado el uso de la militarización para combatir el
narcotráfico con pocos resultados, el aumento de la violencia y el incremento de la
delincuencia organizada son consecuencias que afectan a nivel social y
económico del país.
El consumo de sustancias psicoactivas, comúnmente denominadas drogas es
una problemática no solamente de salud pública, sino también de economía global
y cultural (Zedillo et al, 2018) La Comisión Nacional Contra las Adicciones
([CONADIC], 2019) reporta que las drogas ilícitas de mayor consumo en el estado
de México son la marihuana (88.1%), cocaína (42.9%) y el crack (33.7%), mientras
que las drogas licitas de mayor consumo son el alcohol (90.9%) y el tabaco
(86.7%).
1.3 Definición de sustancias y psicoactivas.
La Organización Mundial de la Salud ([OMS], 1994) refiere que un psicoactivo
también puede ser llamado psicotrópico, definido como cualquier sustancia
química capaz de ejercer efectos en la mente o los procesos mentales. Martínez et
al. (2008) refieren que los psicofármacos son compuestos que