Ecos del Pasado
[Año 2005]
La lluvia caía torrencialmente sobre el viejo caserón a las afueras del pueblo. Era
una de esas noches en las que el cielo parecía llorar junto con la tierra, cubriendo todo con
un manto de oscuridad y desesperanza. En el interior de la casa, la luz de una lámpara
parpadeaba en la sala, proyectando sombras distorsionadas sobre las paredes.
Un grito desgarrador rompió la calma de la tormenta. Sandra, una joven de apenas
veinte años, corría por los pasillos, sus pies descalzos resbalando en el suelo mojado. El
miedo se apoderaba de ella mientras intentaba encontrar una salida, cualquier salida que la
alejara de la figura que la perseguía.
"¡No puedes escapar, Sandra!", la voz resonaba en la oscuridad, gélida y sin
emoción, como si se alimentara del terror que sentía la joven.
Sandra tropezó y cayó al suelo, golpeándose la cabeza contra la esquina de una
mesa. La sangre comenzó a manar de su herida, mezclándose con las lágrimas que surcaban
su rostro. Con las fuerzas que le quedaban, se arrastró hasta una esquina, intentando
esconderse en la penumbra.
La figura apareció, emergiendo de las sombras como un espectro. Su rostro estaba
cubierto por una máscara blanca y, en su mano, brillaba un cuchillo que reflejaba la escasa
luz de la lámpara. "Te dije que no había escapatoria", susurró, acercándose lentamente a
Sandra.
El cuchillo se alzó y, en un movimiento rápido y certero, se clavó en el pecho de la
joven. El grito de Sandra se apagó mientras su vida se extinguía, dejando solo el sonido de
la lluvia golpeando las ventanas. La figura se quedó un momento observando el cuerpo
inerte, asegurándose de que la muerte fuera definitiva.
Con un gesto meticuloso, el asesino limpió el cuchillo y lo guardó. Luego, se
inclinó sobre el cuerpo de Sandra y susurró al oído de la joven muerta: "Esto es solo el
principio".
[Fin del Flashback]
[Presente: Año 2015]
El sonido de la lluvia en la noche del funeral evocaba recuerdos que Alexis había
intentado enterrar. Aquel asesinato ocurrido en 2005 no había sido olvidado por los
habitantes del pequeño pueblo, aunque la identidad del asesino nunca se descubrió. Pero
Alexis sabía más de lo que cualquiera se hubiera atrevido a imaginar.
De pie frente a la tumba de Samuel, Alexis cerró los ojos por un momento,
permitiéndose recordar los eventos de esa fatídica noche. Sabía que el pasado tenía una
forma extraña de volver y que los secretos enterrados eventualmente salían a la superficie.
El grupo de amigos que se había reunido para el funeral no tenía idea de lo que
estaba por venir. Para ellos, Samuel había muerto en circunstancias misteriosas y su
reunión era un acto de respeto hacia un viejo compañero. Pero, para uno de ellos, este era el
comienzo de un plan cuidadosamente trazado, uno que conectaba con la tragedia.
El tiempo había pasado, pero las heridas seguían abiertas y el deseo y satisfacción
de…
Capítulo 1
[Año 2015]
(AMBIENTE)… Alexis observaba cómo la tierra se deslizaba sobre el ataúd de
Samuel, cubriéndolo lentamente en la tumba. Las gotas de lluvia hacían que la tierra se
mezclara con el lodo, creando una imagen casi surrealista. La pequeña congregación de
amigos se encontraba alrededor, cada uno sumido en sus pensamientos, pero había algo en
sus miradas que hablaba de desconfianza, de secretos que luchaban por permanecer ocultos.
Roger, uno de los amigos, se apartó un poco del grupo, encendiendo un cigarrillo
con manos temblorosas. Aunque había sido un psicólogo respetado durante años, ahora
parecía un hombre roto, perseguido por fantasmas que no podía exorcizar. Lucia se
mantenía cerca de su madre, Samantha, mientras ella sosteniendo la mano de su pequeña
hija, Eva. Las tres generaciones de mujeres compartían un dolor silencioso, pero en los ojos
de Lucia había algo más, un brillo de preocupación que ni ella puede entender.
Mientras tanto, Stephanie permanecía en silencio, observando a sus amigos con una
mirada analítica. Era una abogada brillante, acostumbrada a leer a las personas y a ver más
allá de las palabras. Algo en el comportamiento de Alexis la incomodaba, pero no lograba
identificar qué era. Había algo en su amigo de la infancia que parecía... diferente, oscuro.
Yanett, por otro lado, se había convertido en una figura elegante y distante; miraba
el entierro con una mezcla de nostalgia y desconexión. Aunque había prosperado
económicamente, su corazón seguía atado a los recuerdos, a los días en que todos eran
jóvenes e inocentes.
Cuando el sacerdote concluyó la ceremonia, los amigos se dispersaron lentamente,
algunos dirigiéndose al pequeño salón comunitario donde se realizaría una reunión privada
para recordar a Samuel. Alexis se quedó un momento más, observando la tumba, sintiendo
una opresión en el pecho que caía sobre él. Sabía que no estaba solo; el pasado también
perseguía a los demás, cada uno a su manera.
[Flashback: Año 2007]
El teléfono sonó en medio de la noche, sacando a Alexis de su sueño. Al otro lado
de la línea, una voz conocida pero desesperada habló en susurros. "Alexis, no sé qué
hacer... algo terrible ha sucedido". Era Samuel; su voz temblaba, cargada de miedo.
Alexis se incorporó de inmediato, el sueño desapareciendo en un instante. "¿Qué ha
pasado, Samuel? ¿Estás bien?" Pero Samuel no pudo responder; solo escuchó un grito
ahogado y luego silencio. Alexis intentó llamarlo de nuevo, pero la línea estaba muerta.
Algo terrible había ocurrido.
Al día siguiente, encontraron a Samuel en su casa, sentado en el suelo con la mirada
perdida. La escena era inquietante; la habitación estaba destrozada y Samuel tenía marcas y
pedazos de vidrios incrustados en los brazos, como si hubiera luchado. Cuando Alexis lo
encontró, Samuel solo murmuraba una y otra vez: "Él ha vuelto... él ha vuelto...", pero no
pudo decir quién era.
[Presente: Año 2015]
De regreso al presente, Alexis sintió un escalofrío recorrer su espalda. Sabía que
Samuel había estado al borde de la locura antes de morir y, ahora, ese peso recaía sobre él.
Los amigos que se habían reunido en el salón comunitario no sabían lo que les esperaba,
pero Alexis lo sabía. Sabía que el pasado estaba a punto de desenterrarse y que los secretos
que habían jurado mantener enterrados estaban a punto de salir a la luz.
El grupo se reunió en torno a una mesa, compartiendo recuerdos y brindando por
Samuel, pero había una tensión palpable en el aire, una sensación de que cada palabra, cada
gesto, estaba cargado de un significado más profundo. Alexis observó a cada uno de ellos,
midiendo sus reacciones, buscando cualquier señal de que recordaran el pasado.
Roger fue el primero en romper el hielo, compartiendo una historia divertida de los
días de juventud. Las risas llenaron la sala, pero eran forzadas, vacías, como si intentaran
ocultar algo que todos temían enfrentar. Stephanie se unió, recordando cómo Samuel
siempre había sido el alma del grupo, pero incluso ella no pudo evitar un vistazo furtivo
hacia Alexis.
Yanett se mantenía en silencio, sus ojos viajando por la habitación, como si buscara
algo. Lucia, sentada cerca de su hija, miraba con preocupación a su alrededor, sintiendo que
algo no estaba bien, pero sin poder identificar qué era.
La tarde avanzaba lentamente, y la habitación donde los amigos se habían reunido
comenzaba a llenarse de una densa atmósfera de incomodidad. Los recuerdos compartidos
sobre Samuel habían dado paso a un silencio tenso, interrumpido solo por el sonido de las
gotas de lluvia golpeando el techo y el ocasional crujido de las sillas mientras los amigos se
movían inquietos.
Roger intentaba concentrarse en la conversación, pero su mente divagaba. Las
paredes del salón, con sus antiguas fotografías en blanco y negro, parecían acercarse,
asfixiándolo. Desde que había llegado, una sensación de malestar había comenzado a crecer
dentro de él, como si algo oscuro y olvidado estuviera tratando de salir a la superficie.
"¿Todo bien, Roger?" preguntó Lucia en un tono suave, notando la incomodidad en
su amigo. Roger asintió, pero su mirada estaba ausente.
"Sí, solo... recuerdos", murmuró, tratando de forzar una sonrisa. Pero Lucia sabía
que algo más lo atormentaba. No era el único; podía sentirlo en todos los presentes. Había
algo en el aire que los mantenía en vilo, algo que ninguno de ellos se atrevía a nombrar.
Yanett, que había estado revisando su teléfono, lo guardó en su bolso y se levantó
con elegancia. "Disculpen, necesito un poco de aire", dijo, dirigiéndose hacia la puerta
trasera que daba a un pequeño jardín. Nadie protestó, pero Alexis la observó con atención,
sus ojos siguiendo cada movimiento.
Cuando Yanett salió al jardín, el frío de la tarde la envolvió, ofreciéndole un breve
respiro del ambiente sofocante dentro de la habitación. El jardín estaba descuidado, con la
hierba alta y las flores marchitas, como si hubiera sido abandonado hace tiempo. Caminó
un poco, disfrutando del silencio, pero no pudo evitar la sensación de ser observada.
"¿Quién anda ahí?", preguntó, girando rápidamente cuando escuchó un crujido
detrás de ella. Pero no había nadie. "Debo estar imaginando cosas...", murmuró para sí
misma, volviendo a mirar hacia el interior del salón.
Mientras tanto, dentro del salón, Stephanie decidió abordar la tensión que flotaba en
el aire. "No puedo evitar sentir que todos estamos... un poco nerviosos", dijo con cautela.
"Sé que Samuel era un buen amigo para todos nosotros, pero hay algo más, ¿no es así?
Algo que está quedando sin decir".
Los demás intercambiaron miradas, pero nadie se atrevió a hablar. Roger abrió la
boca para decir algo, pero se detuvo, tragando sus palabras. Sabía que lo que Stephanie
decía era cierto, pero también sabía que revelar demasiado podría desencadenar algo
terrible.
Fue entonces cuando Alexis tomó la palabra, su tono calmado pero lleno de
intenciones ocultas. "Es natural que nos sintamos así", comenzó, "todos hemos pasado por
mucho desde la última vez que estuvimos juntos. Y ahora, con la muerte de Samuel...
bueno, creo que todos estamos recordando cosas que preferiríamos olvidar".
Sus palabras cayeron como una losa sobre los demás. Alexis los estaba guiando,
llevando la conversación exactamente hacia donde quería. Quería que comenzaran a dudar,
que el pasado empezara a consumirlos desde dentro.
Yanett, aún en el jardín, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Algo estaba mal,
terriblemente mal. Decidió regresar al salón, pero antes de que pudiera dar un paso, un
fuerte ruido rompió el silencio. Se giró rápidamente hacia el origen del sonido, su corazón
latiendo desbocado.
"¿Quién está ahí?", repitió con voz temblorosa, pero esta vez no estaba sola. Desde
las sombras, una figura emergió lentamente, sus ojos brillando con una intensidad
aterradora.
Antes de que Yanett pudiera reaccionar, la figura se abalanzó sobre ella,
cubriéndole la boca con una mano mientras la arrastraba hacia la oscuridad del jardín. Su
grito fue ahogado por la mano del atacante, y su lucha fue inútil. En cuestión de segundos,
Yanett fue llevada al interior del bosque, llevando la al interior del caserón, y
desapareciendo de la vista de los demás.
Dentro del salón, los amigos no tenían idea de lo que acababa de suceder. Alexis
continuaba hablando, tejiendo una red de paranoia y sospecha que comenzaba a envolver a
todos. "Quizás sería bueno que todos tomáramos un momento para reflexionar", sugirió, su
voz calmada, pero con una intensidad subyacente. "Después de todo, estamos aquí para
recordar a Samuel, pero también para asegurarnos de que nada quede sin resolver".
Stephanie asintió lentamente, su mente trabajando a toda velocidad. Algo en las
palabras de Alexis le parecía inquietante, pero no podía identificar qué era. Sentía que
estaba caminando sobre una cuerda floja, sin saber lo cerca que estaba del abismo.
Mientras tanto, Yanett luchaba en la oscuridad, intentando liberarse del agarre de su
captor. Pero la fuerza del atacante era abrumadora, y pronto se encontró atada y
amordazada en una habitación oscura y húmeda. El miedo la consumía, pero sabía que
gritar sería inútil.
Su captor se acercó lentamente, revelando un rostro cubierto por una máscara
blanca, idéntica a la del flashback del asesinato en 2005. Los ojos detrás de la máscara eran
fríos, inhumanos. Con una voz suave pero amenazante, el atacante se inclinó hacia Yanett y
susurró: "El juego apenas comienza".
Yanett intentó gritar, pero su voz fue sofocada por la mordaza. La figura se alejó
lentamente, dejándola sola en la oscuridad, atrapada en el mismo terror…
Capítulo 3: La Primera Caída
La noche había caído completamente, cubriendo el caserón y sus alrededores en una
oscuridad espesa y opresiva. Dentro del salón comunitario, la conversación se había
desvanecido por completo, dejando a los amigos en un silencio incómodo. Nadie se atrevía
a decir lo que realmente estaba en sus mentes, y el ambiente de sospecha y miedo se hacía
más palpable con cada minuto que pasaba.
Roger miró a su alrededor, notando que Yanett aún no había regresado. "¿Alguien ha
visto a Yanett?", preguntó con una voz cargada de preocupación. "Salió hace un rato y
no ha vuelto".
Lucia frunció el ceño, mirando hacia la puerta trasera por donde Yanett había salido. "Es
raro", dijo, "no suele irse así sin avisar. Voy a echar un vistazo".
Stephanie asintió y se levantó para acompañar a Lucia. "Iré contigo. No deberíamos
separarnos", dijo, recordando instintivamente las reglas tácitas de supervivencia en
situaciones tensas. Alexis las observó mientras salían, sus ojos calculadores siguiendo cada
uno de sus movimientos.
Mientras Lucia y Stephanie salían al jardín, el frío aire de la noche las envolvió de
inmediato. La luna apenas era visible entre las nubes, creando sombras alargadas que daban
a todo el entorno un aspecto aún más siniestro. "Yanett, ¿estás ahí?", llamó Lucia, su voz
temblando ligeramente.
No hubo respuesta, solo el crujido de las ramas y el murmullo del viento. Stephanie se
acercó un poco más, sintiendo un malestar creciente. "Esto no me gusta", murmuró, su
instinto advirtiéndole que algo estaba terriblemente mal.
De repente, un ruido sordo se escuchó desde la oscuridad. Ambas mujeres giraron
rápidamente hacia el origen del sonido, sus corazones latiendo con fuerza. "¿Qué fue
eso?", preguntó Lucia, sus ojos buscando en la penumbra.
Antes de que pudieran moverse, un grito desgarrador rompió el silencio, proveniente del
interior del caserón. Ambas corrieron de regreso al salón, sus corazones latiendo con
fuerza, solo para encontrar a Roger de pie en medio de la sala, su rostro pálido y sus manos
temblorosas.
"¡Dios mío, Roger! ¿Qué pasó?", exclamó Stephanie, acercándose a él. Pero Roger solo
pudo señalar con un dedo tembloroso hacia una puerta al fondo del salón, la que conducía
al sótano.
Alexis se levantó lentamente, su expresión fría y controlada. "Debemos mantener la
calma", dijo, pero sus palabras cayeron en oídos sordos. Lucia ya estaba corriendo hacia la
puerta, con Stephanie pisándole los talones.
Bajaron las escaleras que crujían bajo sus pies, adentrándose en la oscuridad del sótano. Un
olor nauseabundo les golpeó de inmediato, una mezcla de humedad y algo más, algo mucho
peor. "Yanett...", susurró Lucia, temiendo lo que encontrarían.
Al llegar al fondo, la débil luz de una bombilla parpadeante reveló una escena que ninguna
de ellas olvidaría jamás. Yanett estaba colgada del techo, sus manos y pies atados con
cuerdas gruesas, su cuerpo oscilando lentamente como un péndulo macabro. Su rostro
estaba desfigurado por el dolor, con cortes profundos que marcaban su piel como un mapa
de sufrimiento. La sangre goteaba de su cuerpo, formando un charco en el suelo.
Lucia retrocedió, ahogando un grito mientras Stephanie intentaba mantener la compostura.
"Tenemos que... tenemos que sacarla de aquí", dijo Stephanie, pero su voz estaba llena
de desesperación.
Alexis, que había llegado detrás de ellas, observaba la escena con una mirada impenetrable.
"Es demasiado tarde", dijo en voz baja. "Yanett ya está muerta".
La verdad de sus palabras golpeó a Lucia con una fuerza abrumadora, y cayó de rodillas,
incapaz de soportar la visión de su amiga en ese estado. Stephanie la sostuvo, tratando de
ofrecerle algo de consuelo, pero ambas sabían que no había palabras para lo que acababan
de presenciar.
Roger llegó poco después, su rostro aún más pálido al ver el cuerpo de Yanett. "¿Quién...
quién pudo hacer algo así?", murmuró, sin esperar una respuesta. Todos sabían que el
peligro era real, y que uno de ellos podría ser el siguiente.
Alexis, sin embargo, tenía otros pensamientos. Esto era solo el comienzo. El miedo y la
paranoia que se había sembrado en el grupo estaba floreciendo, y el juego que había
comenzado muchos años atrás ahora se estaba desarrollando a su favor.
"Debemos salir de aquí y avisar a la policía", sugirió Stephanie, tomando el control de la
situación. "No podemos quedarnos en este lugar, no con alguien así suelto".
Pero mientras intentaban organizarse, la luz parpadeante del sótano se apagó de repente,
sumiéndolos en la oscuridad. Un silencio inquietante se apoderó de ellos, roto solo por el
sonido de una puerta cerrándose en algún lugar de la casa.
"Debemos salir, ahora", dijo Roger con urgencia, pero cuando intentaron subir de nuevo
las escaleras, encontraron la puerta del sótano cerrada con llave. Estaban atrapados, con el
cuerpo de Yanett oscilando a sus espaldas y una sensación creciente de que el verdadero
horror aún no había comenzado.
En la oscuridad, una risa suave y siniestra resonó en el aire, proveniente de algún lugar
cerca de ellos. Era una risa que reconocieron de inmediato, la misma que había atormentado
sus sueños durante años. La risa del asesino, del verdadero autor de todo este horror.
"El juego ha comenzado", murmuró Alexis, casi para sí mismo, mientras el pánico
comenzaba a apoderarse de los demás.
Flashback de Roger (Año 2006)
Contexto: Roger lidia con su culpa tras el asesinato de Sandra.
Escena: Una noche tormentosa, Roger está solo en su oficina, revisando
documentos. La lluvia golpea las ventanas, y el ambiente es sombrío. Mientras
intenta concentrarse, comienza a recordar la última vez que vio a Sandra.
Visiones: De repente, escucha el eco del grito de Sandra resonando en su mente.
Las visiones la muestran corriendo, asustada, y él siente un nudo en el estómago,
incapaz de evitar que su mente lo lleve de regreso a esa noche fatídica.
Clímax: La visión se intensifica, y Roger se encuentra en la escena del crimen,
viendo a Sandra caer al suelo. La imagen se distorsiona, y él grita su nombre, pero
no puede alcanzarla. Se despierta de su trance, empapado en sudor, sintiendo el peso
de la culpa aplastarlo.
Flashback de Lucia (Año 2007)
Contexto: Lucia descubre algo inquietante sobre Samuel que la conecta con el
asesinato.
Escena: En una reunión con amigos, Lucia escucha a Samuel hablar sobre una
figura misteriosa que lo ha estado acechando. Su tono es nervioso, y ella nota que se
comporta de manera extraña, como si estuviera ocultando algo.
Descubrimiento: Más tarde, Lucia encuentra un viejo diario de Samuel en su casa.
Al leerlo, se da cuenta de que menciona a Sandra y describe encuentros con alguien
que la había estado siguiendo, lo que la deja inquieta.
Clímax: La revelación la golpea como un rayo: Samuel sabe más de lo que ha
dicho. La preocupación crece en ella, y se siente atrapada entre la lealtad a su amigo
y el miedo de que él esté involucrado en algo oscuro.
Flashback de Stephanie (Año 2015)
Contexto: Stephanie recuerda un encuentro previo con Samuel donde él le confió
un secreto.
Escena: En una cafetería, Samuel se muestra ansioso y le cuenta a Stephanie sobre
sus miedos, mencionando que ha visto cosas que no debería. Su mirada es intensa, y
ella siente que hay algo más detrás de sus palabras.
Recuerdo: Mientras habla, menciona a Sandra y cómo su muerte lo ha afectado
profundamente. Stephanie se siente culpable por no haberlo tomado en serio en ese
momento.
Clímax: Al recordar esa conversación, Stephanie se da cuenta de que pudo haber
hecho algo para ayudarlo. La culpa la abruma mientras se pregunta si Samuel sabía
más sobre el asesino de Sandra de lo que había revelado.
Flashback de Alexis (Año 2005)
Contexto: Momentos de amistad entre Alexis y Sandra, mostrando su conexión.
Escena: Una tarde soleada, Alexis y Sandra están en un parque, riendo y
compartiendo sueños. La conexión entre ellas es palpable, y se prometen que
siempre se cuidarán mutuamente.
Último encuentro: La última vez que se ven, Sandra menciona que siente que algo
oscuro se cierne sobre ella, pero Alexis la tranquiliza, sin saber que sería la última
vez que la vería.
Clímax: La imagen de Sandra sonriendo se entrelaza con la visión de su muerte.
Alexis siente un profundo deseo de venganza, sabiendo que no pudo proteger a su
amiga y que la culpa la perseguirá para siempre.