INSTITUCION EDUCATICA
N°0773 BARRANQUITA
DOCENTE : LIC. WITLER AMASIFUEN AMASIFUEN
ESTUDIANTE : MATIAS R. PEÑA CELIZ
GRADO : 4° A
CAMBIO CLIMÁTICO
I. INTRODUCCION
El cambio climático es un problema global, pero cada uno de nosotros tiene la
capacidad necesaria para influir sobre ello. Incluso los pequeños cambios en
nuestro comportamiento cotidiano pueden contribuir a evitar emisiones de
gases de efecto invernadero sin que ello afecte a nuestra calidad de vida.
El cambio climático es probablemente el más serio problema que enfrenta el mundo
hoy. Desde 1990 se han registrado los 10 años con temperaturas promedio
más altas en el mundo y Perú es uno de los países más vulnerables a este
incremento de la temperatura. Sus glaciares representan 70% de la superficie
de hielo en los trópicos, pero retroceden entre 20 y 30 metros al año, con lo
que desaparecen fuentes de agua para nuestro consumo, generación de
electricidad y agricultura.
El 70 % de la población peruana se concentra en la costa desértica y Lima es la
segunda ciudad más grande del mundo en un desierto después de El Cairo.
Por otro lado, si la tendencia de deforestación continúa alterando el clima
en la Amazonía peruana, los bosques en áreas clave como la selva sureste
retrocederán ante los crecientes, y hasta hace poco inéditos, incendios
forestales.
El Perú, cuenta con 27 de los 32 climas que existen en el mundo, asimismo, posee
una gran variedad de ecosistemas y pisos ecológicos con una enorme
biodiversidad.
Si bien solo emitimos el 0.4% de los Gases de Efecto Invernadero, muchos de estos
ecosistemas están en serio peligro ya que, ya se han evidenciado señales
entorno a los efectos negativos del cambio climático
Por ello es indispensable elaborar e implementar en forma participativa y
transparente, acciones de corto, mediano y largo plazo, convocando de la
manera más amplia posible a todos los sectores del Estado y la sociedad.
Además es necesario priorizar a los sectores más vulnerables, ser firmes en la
protección de nuestros ecosistemas y construir consensos hacia un desarrollo
sostenible y equitativo.
II. MARCO TEORICO
1. EL CAMBIO CLIMÁTICO
El clima ejerce una gran influencia sobre nuestras vidas y la naturaleza. La
fauna y la flora de cada lugar, el agua, los cultivos y, en último término, la
manera de ser y la cultura de cada rincón del mundo, dependen, entre otros
factores, del clima local. Las adaptaciones al clima dan lugar a distintos
ecosistemas y sistemas socioeconómicos.
La influencia del clima es fácilmente perceptible en las actividades humanas
basadas directamente en los ecosistemas, sobre las que descansa nuestra
existencia y toda nuestra economía (agricultura, ganadería, silvicultura), y
menos aparente, aunque igualmente importante en otras actividades como el
turismo y otras industrias. Se comprende, por tanto, que el cambio climático,
que afecta o puede afectar de forma importante a las condiciones físicas en las
que existen los ecosistemas terrestres y marinos, pueda convertirse en el
problema ambiental más complejo y más grave del próximo siglo.
Sin los gases de invernadero como el dióxido de carbono (CO2) y el metano,
que crean un efecto invernadero natural, la vida sobre este planeta, tal como
la conocemos, no existiría. Pero la actividad humana está añadiendo un exceso
de gases de invernadero a la atmósfera al quemar combustibles como el
petróleo, el carbón y el gas, que contienen carbono. Las concentraciones de
CO2 en la atmósfera a lo largo de los últimos 200 años han aumentado en casi
una tercera parte, principalmente debido al empleo de combustibles fósiles y a
la tala de bosques (la deforestación libera a la atmósfera el carbono
almacenado en las plantas y los árboles de los bosques). Más de la mitad del
efecto invernadero creado por el ser humano se puede atribuir al CO 2 y más de
las tres cuartas partes de este CO2 procede de la producción y uso de los
combustibles fósiles, es decir, del consumo de energía.
A lo largo del último siglo el mundo viene calentándose: la década de los 80 fue
la más calurosa desde que se empezaron a tomar mediciones (hace unos 130
años). Los científicos creen que las temperaturas medias a nivel mundial
seguirán subiendo.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), un foro
internacional de científicos expertos en materia de clima, asesora a las
negociaciones sobre el clima en los aspectos científicos y socioeconómicos del
cambio climático. El IPCC editó un informe completo en 1990 y otro a finales de
1995. En dicho informe se afirma que si seguimos exactamente como hasta
ahora, la concentración atmosférica de CO 2 hacia mediados del próximo siglo
será más de dos veces la que era antes de la revolución industrial. Según el
IPCC, las temperaturas medias a nivel planetario aumentarán entre 0,80 °C y
3,50 °C desde ahora hasta el 2100 si se duplican las concentraciones
atmosféricas de CO2. El aumento de las temperaturas será mayor en latitudes
altas, y estará influido local y regionalmente por otros factores como la
presencia de aerosoles. La velocidad del este calentamiento sería mucho más
rápida que cualquiera experimentada durante la historia de la civilización
(desde hace 10,000 años). El calentamiento no sería sino una
manifestación más de un cambio climático generalizado (cambios en los
patrones de precipitación, vientos, circulación atmosférica, o humedad del
suelo).
Otro efecto directo y potencialmente catastrófico del calentamiento será la
subida del nivel del mar (entre 15 y 95 cm para el 2100). Además de estos
aumentos en la temperatura y el nivel del mar, los modelos climáticos prevén
un aumento de la evaporación, aumentando la precipitación global y las lluvias
torrenciales. Sin embargo, algunas áreas no experimentarán mayores
precipitaciones, e incluso en donde llueva más puede disminuir la humedad del
suelo debido a la mayor evaporación, con consecuencias muy graves.
2. EL CAMBIO CLIMÁTICO A NIVEL MUNDIAL
Las observaciones empíricas sugieren que el calentamiento del sistema
climático es una realidad y se caracteriza por:
Incremento de la temperatura global: Según la Nacional Aeronautics and
Space Administration (NASA), la temperatura promedio global
superficie - océano aumentó en promedio 0,01°C al año en el período
1900-2007. Así, al 2007 la temperatura global promedio habría
aumentado en 0.66°C respecto al año 1900.
Aumento del nivel de los océanos mundiales: 2 milímetros promedio al
año en el período 1961 - 2003.
Deshielo generalizado de nevados, glaciares y mantos polares: Las
mediciones satelitales revelan que los glaciares de Groenlandia y la
Antártida están perdiéndose a un ritmo de 125 mil millones de
toneladas al año.
Mayor variabilidad de las precipitaciones: El calentamiento global
produce una mayor evaporación de la superficie del océano,
intensificando el ciclo hidrológico y aumentando las precipitaciones
de manera variable. Así, se prevé que aumentaran en latitudes altas
y disminuirán en las bajas.
Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, 2007), las
observaciones obtenidas en todos los continentes y en la mayoría de los
océanos evidencian que muchos sistemas naturales vinculados a la nieve,
hielo y terreno congelado están siendo afectados por el aumento de la
temperatura. Esto sugiere que el actual calentamiento estaría afectando
notablemente los sistemas climáticos y biológicos.
Al respecto, se observa un descenso de la cubierta de nieve y una menor
extensión de los hielos marinos en el Hemisferio Norte, el acortamiento de
las estaciones gélidas en lagos y ríos, el deshielo de glaciares, avalanchas
de rocas en regiones montañosas, cambios en algunos ecosistemas árticos
y antárticos, desplazamiento hacia los polos y hacia niveles altos del ámbito
geográfico de las especies vegetales y animales, entre otros.
Asimismo, se encuentran en cierta medida documentados, los efectos del
aumento de temperatura sobre diversos sistemas de gestión agrícola,
forestal, salud humana, entre otros. Así, se evidencia plantaciones más
tempranas de cultivos en primavera en latitudes superiores del Hemisferio
Norte, alteración de los regímenes de perturbación de los bosques por
incendios y plagas, aumento de la mortalidad causada por el calor en
Europa y cambios en los vectores de enfermedades infecciosas en ciertas
partes de ese continente.
Hacia el futuro, las proyecciones especializadas sugieren que, las emisiones
de GEI (gases de efecto invernadero) se incrementarán en más de 200 por
ciento entre los años 2000 y 2100. Consecuentemente, se proyecta un
incremento de la temperatura global promedio entre 1.1 oC y 6.4 oC al 2100,
respecto a niveles pre industriales. Si tomamos en cuenta que desde la
última glaciación, hace 20,000 años, la tierra se ha calentado
aproximadamente 5 grados centígrados; las variaciones estimadas de la
temperatura global dejan de parecer insignificantes. Asimismo se estima
que de darse un aumento del promedio mundial de temperatura entre 1.5 –
2.5 oC, aproximadamente el 20 o 30 por ciento de las especies de plantas y
animales estaría en riesgo de extinción.
3. EL CAMBIO CLIMATICO Y SU IMPORTANCIA EN EL PERU
El efecto invernadero es un fenómeno natural necesario para la vida en la
Tierra. Sin él, la temperatura sería de 18 °C bajo cero, no tendríamos agua en
forma líquida. El efecto invernadero es la absorción de parte de la radiación
solar que es reflejada por la Tierra. Ello hace que la temperatura promedio del
planeta sea aproximadamente 15 °C. Esta absorción del calor se produce por
los llamados gases de efecto invernadero (GEI), principalmente el dióxido de
carbono, el metano y el óxido nitroso. Sin embargo, en los últimos doscientos
años, en la era industrial, las actividades humanas han aumentado su
concentración en la atmósfera a niveles mayores. Asimismo, el hombre ha
fabricado gases no naturales, como son los gases fluorados. Algunos de ellos
además de dañar la capa de ozono tienen un potencial de calentamiento de la
tierra muy elevado.
Es así como el hombre ha interferido en la naturaleza del efecto invernadero,
transformándolo de un mecanismo esencial para la vida en la Tierra en el
problema de contaminación complejo: el cambio climático.
La quema de combustibles fósiles, principalmente ha provocado esta presión
sobre el ambiente mundial, mayormente desde los países industrializados. La
deforestación destinada a la ampliación de la frontera agrícola o la
urbanización también ha contribuido a incrementar la concentración de los
gases de efecto invernadero, siendo esto todavía un problema en los países de
desarrollo.
El mayor aporte humano a los gases de efecto invernadero es el dióxido de
carbono, el cual ha aumentado principalmente desde el inicio del uso masivo
de los combustibles fósiles en los países industrializados. Actualmente se
consume cien veces más carbón que a fines del siglo XVIII y el petróleo ha visto
incrementado su consumo en más de doscientas veces sólo durante el siglo
XX.
El cambio climático es fundamentalmente producto de la forma en que se
produjo la industrialización y los patrones de consumo de los países
desarrollados. La generación y consumo de energía a carbón o petróleo, el
transporte automotor y los procesos industriales de uso intensivo de energía,
son las actividades que más producen gases de efecto invernadero. Sin
embargo, es sorprendente la forma en que crecen las emisiones del transporte
automotor, la quinta parte de las emisiones mundiales proviene de este sector.
La quema de biomasa en los bosques representa una fracción de las emisiones.
La quema y/o deforestación es especialmente perniciosa no sólo porque libera
dióxido de carbono, sino porque puede disminuir la captura del carbono que se
realiza a través del proceso de fotosíntesis.
4. CAUSAS DEL CAMBIO CLIMATICO GLOBAL
Las principales actividades humanas que alteran la composición de la atmósfera
mundial generando el cambio climático son:
La producción y consumo de combustibles fósiles.
Algunas formas de producción agropecuaria y el cambio de uso del
suelo, en especial la deforestación.
Algunos procesos industriales.
Algunas formas comunes de gestión de residuos orgánicos sólidos y
líquidos (generación de metano y óxido nitroso).
En los países desarrollados se producen altos niveles de emisión de gases de
efecto invernadero debido al consumo de energía relacionado con los patrones
de consumo y la gran producción industrial. En los países en desarrollo los
niveles de emisión están relacionados en mayor medida al uso ineficiente de la
energía y recursos naturales.
Gases de Efecto Invernadero:
El dióxido de carbono (CO2), proviene del consumo de combustibles fósiles para
la producción de energía y de la quema de biomasa por el cambio de uso del
suelo (deforestación). Su concentración en la atmósfera se ha incrementado en
más de 30%, vale decir de 280 partes por millón de un volumen (ppmv) en la
época preindustrial a 367 ppmv en 1999. Es el gas de mayor influencia,
responsable de aproximadamente el 70% de lo que sería el calentamiento de
la Tierra previsto para los próximos años. El “ciclo del carbono” es complejo ya
que algunas emisiones se absorben rápidamente, pero otras permanecen en la
atmósfera por cientos de años.
El metano (CH4), se origina en la producción, extracción y manipulación e
combustibles fósiles (pérdidas por venteo de pozos de petróleo, escapes de gas
natural, minas de carbón al aire libre), de las actividades agropecuarias
(cultivos de arroz, aprovechamiento del ganado, suelos agrícolas, en menor
medida quema de sabanas, quema de residuos agrícolas, fermentación
entérica del ganado, entre otros) y de descomposición de los residuos. La
concentración de metano en la atmósfera es hoy 1.5 veces que al inicio de la
era industrial.
El óxido nitroso (N2O) en mayor medida proviene de la actividad agropecuaria
(uso de fertilizantes sintéticos) y de algunas fuentes industriales.
Gases fluorados durante los últimos setenta años en los países industrializados
se han producido grandes cantidades de gases fluorados, particularmente los
freones; aunque desde fines de la década pasada, se vienen limitando algunos
(sólo los freones) debido al deterioro que causan en la capa de ozono que
protege la tierra de los rayos ultravioleta B. Estos gases fluorados son los
siguientes:
HCF o hidrofluorocarbonados y HCFC o hidroclorofluorocarbonados. Se
usan como disolventes, propulsores de aerosoles, refrigerantes y
dispersores de espuma.
PCF o perfluorocarbonados. La industria los emplea en la fabricación de
semiconductores. Son emisiones provenientes de la producción de
aluminio por electrólisis.
SFe o hexafloruro de azufre. Es emitido durante la producción de
magnesio y se aplica en algunos equipos eléctricos.
CFC clorofluorocarbonados o freones, actualmente en proceso de ser
eliminada su producción gracias al Protocolo de Montreal.
Otros gases como los precursores de ozono (compuestos orgánicos volátiles
distintos al metano y óxidos de nitrógeno influyen sobre el aumento de la
intensidad del efecto invernadero. La actividad humana también genera
grandes cantidades de dióxido de azufre SO 2 que aunque produce un severo
impacto a nivel regional y local mediante la lluvia ácida atenúa la intensidad
del efecto invernadero por sus propiedades reflectivas.
5. LOS IMPACTOS GENERALES DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Los efectos e impactos del cambio climático son múltiples y complejos, y se
producirán en muchos casos conjuntamente con otros problemas ambientales,
desertización, destrucción de la capa de ozono, destrucción de hábitats y
pérdida de diversidad biológica. Esto puede hacer que el impacto global sea
mucho más grave que los impactos de cada uno de los anteriores problemas
considerados aisladamente.
Contradiciendo la imagen espectacular que a veces se da del problema en los
medios de comunicación, las manifestaciones más probables del cambio
climático no serán catástrofes bíblicas, sino un empeoramiento en la situación
ambiental y en el nivel de recursos que necesita el ser humano, especialmente
en los países pobres.
Este empeoramiento se sumará a las tendencias desintegradoras que son
patentes en muchos países; las causas inmediatas de las catástrofes
subsiguientes, tales como guerras, hambrunas y desplazamientos masivos se
verán como políticas y sociales, pero la situación ambiental y el cambio
climático habrán tenido una influencia decisiva.
La salud humana, los ecosistemas terrestres y acuáticos y las actividades
socioeconómicas básicas (como agricultura, pesca y silvicultura) son vitales
para el bienestar humano. Todos ellos son sensibles a cambios en el clima.
La composición y distribución geográfica de muchos ecosistemas se desplazará
hacia altitudes y latitudes mayores, al responder las especies individuales a los
cambios de clima. Esto causará una reducción en la biodiversidad, al aumentar
las probabilidades de extinción de muchas especies, con lo que se reducirá la
producción de bienes y servicios procedentes de tales ecosistemas.
Especialmente amenazados están ecosistemas frágiles o en condiciones límite
(corales, humedales en regiones áridas, semiáridas y costeras), así como
aquellos que experimentarán un cambio mayor en el clima. Se estima que casi
la quinta parte de los bosques boreales pueden desaparecer (hasta un 65%). A
corto plazo, la sustitución de los bosques por otra vegetación con menor
biomasa provocaría una pérdida masiva de carbono desde los suelos y la
vegetación, lo que contribuiría a aumentar el calentamiento.
Se estima que el rendimiento agrícola aumentará en latitudes medias y altas
(debido al efecto beneficioso del aumento de la temperatura en zonas frías y al
incremento de la fotosíntesis por esta causa y por el aumento de la
concentración de CO2), pero disminuirá en latitudes bajas (donde casi todos los
países son pobres). La producción agrícola en su conjunto podría no resentirse
de los efectos del cambio climático, pero la adaptación al mismo será
problemática en países pobres con mucha agricultura de subsistencia y con
escasez de agua. En dichos países, las consecuencias para la seguridad
alimentaria serían adversas, con un aumento de las hambrunas.
La subida del nivel del mar causará más inundaciones y obligará a gastos
enormes de protección de costas o de traslado de infraestructuras. Para
algunos países insulares podría significar su desaparición. Más de 100 millones
de personas pueden verse afectadas directamente de aquí a 100 años.
La salud humana se verá afectada adversamente por el aumento de las
enfermedades infecciosas. Los casos de malaria podrían sumar de 50 a 80
millones más al año (con cientos de miles más de muertos) en los próximos
100 años.
5.1. LA AMENAZA DEL CAMBIO CLIMÁTICO.
A lo largo de la historia, la Tierra ha experimentado oscilaciones entre períodos
templados y cálidos. La investigación atribuye el origen de estos cambios en el
clima a una gran variedad de forzamientos climáticos, los que incluyen
variaciones orbitales, fluctuaciones solares, actividad volcánica, vapor de agua
y a la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero.
Ante esta situación, la comunidad científica internacional e investigaciones
como las desarrolladas por el Panel Intergubernamental de Cambio climático
(IPCC, por sus siglas en inglés) ha previsto una serie de impactos de carácter
general en zonas de Sudamérica y ha considerado como los principales
problemas, los vinculados a los cambios en el clima.
Los escenarios planteados por el IPCC van desde el incremento de la
temperatura media de la superficie terrestre entre 1.4 a 5.8 °C, hasta el
cambio de distribución de especies, y funcionamiento de los ecosistemas
(cambios en las precipitaciones y en el caso de ecosistemas marinos y
costeros, se esperan cambios en el nivel del mar).
El 2007, el propio IPCC estimó que el incremento de la temperatura, en época
seca en la región amazónica, sería de 1.8 °C al 2020, 4.0 °C al 2050 y de 7.5
°C al 2080.
Recientes investigaciones indican que las emisiones de dióxido de carbono
sufrieron un incremento en los últimos años, superando el peor escenario de
emisiones que el IPCC había elaborado a inicios de la década. Asimismo,
resaltan que de continuar el actual desarrollo mundial, el crecimiento
demográfico y el consumo energético basado en los combustibles fósiles, las
concentraciones de dióxido de carbono se habrán duplicado antes del año
2050 si se compara con las registradas en la Revolución Industrial. Esto podría
acarrear consecuencias funestas para la vida planetaria, tales como:
Disminución de las reservas hídricas
Aumento en frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos
extremos
Extinción de aquellas especies que no sean capaces de adaptarse ni
desplazarse, así como desplazamiento de las especies hacia altitudes o
latitudes más frías, buscando los climas a los que están acostumbrados
Pérdida de la capacidad productiva agrícola
Aumento y propagación de enfermedades infecciosas
Sequías en el sur de Europa
Aumento del nivel del mar, debido al derretimiento de los cascos polares
Por otro lado, en el 2001 el IPCC subrayó que las comunidades más pobres
pueden ser especialmente vulnerables ante este fenómeno de carácter global,
en particular las ubicadas en zonas de alto riesgo, pues estas comunidades
tienden a tener una limitada capacidad de adaptación y son más dependientes
de recursos sensibles al clima tales como abastecimiento local de agua y
alimentos. Asimismo millones de personas enfrentarán una serie de problemas,
debido a las enfermedades y lesiones a raíz de las olas de calor, inundaciones,
tormentas, incendios y sequías.
Del mismo modo, en su informe “Evidencia que duele: el cambio climático, la
gente y la pobreza”, Oxfam Internacional alerta que si no se actúa de
inmediato se perderá de manera irremediable 50 años de logros en el
desarrollo de los países pobres. El calentamiento global ya ha provocado en
promedio 150 mil muertes más al año por diversas enfermedades, desde la
década de 1970. Los desastres, tales como grandes incendios y tormentas
tropicales son cada vez más frecuentes y podrían triplicarse en 2030. Unos 164
mil millones de dólares se perdieron durante la temporada de huracanes en el
2005. Aproximadamente 26 millones de personas se han visto obligadas a
desplazarse como resultado directo del cambio climático y cada año un millón
más se suma a esta cifra.
Asimismo el Cambio Climático puede llegar a revertir los avances en torno a
alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), especialmente en los
temas referidos a la eliminación de la pobreza, del hambre y la promoción de la
sostenibilidad ambiental. Ya que se podría producir un retroceso en el
desarrollo humano, reduciendo los ingresos de los más pobres y ocasionando
migraciones masivas a causa del deterioro ambiental y económico (UNDP
2009).
5.1.1. Diagnóstico situacional del Perú: las evidencias del cambio climático
Esta amenaza ambiental llamada cambio climático no es ajena en nuestro
territorio, ya que diversos estudios han considerado al Perú como uno de los
países vulnerables a los efectos negativos del cambio climático, debido a su
variada geografía, ecosistemas, distribución de poblaciones, tradiciones
culturales, clima y grado de pobreza, a pesar que el aporte del Perú a las
emisiones globales es mínimo comparado con los países desarrollados.
Científicos peruanos han pronosticado una serie de impactos negativos como
consecuencia de la variabilidad climática, particularmente para la población
rural que concentra un mayor grado de pobreza y por ende mayor
vulnerabilidad.
Diversos estudios desarrollados por el Instituto de Investigación para el
Desarrollo de Francia (IRD) en conjunto con el Instituto Nacional de Recursos
Naturales (INRENA) y el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología
(SENAMHI) han demostrado que en un lapso de tres décadas los glaciares
peruanos han retrocedido aproximadamente 22%. Lo que implica a mediano y
largo plazo la disminución de las reservas de agua en diversas cuencas
hidrográficas del Perú.
Un factor a resaltar es la desproporcionalidad entre la distribución poblacional
y la distribución del agua en las cuencas hidrográficas, ya que la cuenca del
Atlántico es mucho más abundante que la del Pacifico, y si tenemos en cuenta
que esta última alberga aproximadamente al 80% de la población nacional, y
solo en ella discurre el 1.7% de las precipitaciones, podemos concluir que la
población peruana está asentada en la cuenca equivocada , lo cual incrementa
la vulnerabilidad del país a los efectos del cambio climático.
Si bien el tema del recurso hídrico es uno de los principales problemas que
enfrentaremos en las próximas décadas debido al calentamiento global y a la
variabilidad climática, existen otros tipos de problemas, como el cambio en los
patrones pluviales, los cuales describiremos a continuación:
Desglaciación: Reducción de calidad y cantidad de recursos hídricos
Uno de los principales efectos del cambio climático en el país es la creciente
desglaciación, siendo la vertiente occidental de los andes la más severamente
impactada.
Los glaciares, principal fuente de agua para muchas cuencas hidrográficas, son
indispensables para el consumo humano, la agricultura, la generación de
energía y todas las actividades productivas, actualmente, exhiben con crudeza
los retos que nos depara el futuro. Ejemplo de ello son: el nevado Pastoruri, el
Nevado Yanamarey, el Coropuna y el Ausangate en el sur del Perú, nevados
que vienen sufriendo una acelerada desglaciación.
La pérdida de glaciares está ocasionando en el corto plazo un incremento en
los caudales de los ríos por el proceso de ablación, asociándose a este
problema, las inundaciones y la colmatación de presas entre otros. Sin
embargo, a partir del año 2025 la reducción de dichos caudales será
significativa, lo que afectará claramente la provisión de agua.
Un caso claro de este proceso es el del nevado Coropuna (6425 m.s.n.m.),
ubicado al sur del Perú y una de las reservas naturales de agua dulce más
importante de la región Arequipa. En el 2007 el SENAMHI Arequipa reportó la
reducción de su superficie glaciar en un 50%. A mediano plazo, ello podría
ocasionar el desabastecimiento del recurso hídrico a más de 50 mil pobladores
de las provincias de La Unión, Castilla, y Condesuyos.
Según Silverio (2005), la cobertura glaciar del Coropuna ha ido disminuyendo,
de 122.7 km2 en 1955 a 105.2 km2 en 1975, 96.95 km2 en 1985; 63.99 km2 en
1996 y 56.7 km2 en el 2003. Lo que es más preocupante es que la velocidad de
desglaciación ha ido en aumento, de 0.7 km2/año (1955 a 1975), 0.8 km2/año
(1975 a 1985), 3 km2/año (1985 a
1996), 1 km2/año (1996 a 2003).
Por otro lado, Zapata en 2007, expreso que en un periodo de 27 años diversas
cordilleras se han visto afectadas por el acelerado proceso de ablación, entre
las más afectadas tenemos, las de Huagoruncho, Huaytapallana, Raura,
Cordillera Central, entre otras. De mantenerse las condiciones climáticas
actuales, los glaciares ubicados por debajo de los 5,500 msnm desaparecerán
antes del año 2015.
A diversos investigadores les preocupa que a raíz del deshielo de los nevados
se estén secando bofedales, lagunas, arroyos y riachuelos que originaban ríos,
al igual que gran número de manantiales que permitían irrigar gran cantidad
de hectáreas de cultivos en las diversas cuencas hidrográficas. Un claro
ejemplo de ello, es el caso de la desaparición total del manantial de
Mosopuquio, en Arequipa, en donde la reducción de agua de deshielo, afectó el
abastecimiento de agua al distrito de Characato.
Mayor incidencia de Fenómenos Naturales.
El IPCC en su cuarto informe menciona que el Perú sufrirá severas sequías en la
zona sur del País, así como también, el incremento en la frecuencia del
Fenómeno de El Niño, siendo la agricultura la más impactada y con ello la
población dependiente de esta actividad.
De acuerdo a la Primera Comunicación Nacional (INAGGA-CONAM, 2001) las
emergencias por fenómenos naturales se han incrementado en 6 veces en la
última década, el 72% de dichas emergencias fueron debido al clima.
Los eventos extremos del clima tales como nevadas, granizadas, incremento o
reducción de lluvias, sequías y heladas, pueden convertirse en amenazas
naturales que provocarían serios daños en la agricultura, ganadería y la
población. En el año 2008 se declaró en emergencia a 11 regiones (Apurímac,
Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Lima, Moquegua, Pasco, Puno,
y Tacna) y 40 provincias debido a heladas, que alcanzaron temperaturas
mínimas extremas. Este año las temperaturas llegaron a 12 °C, lo que aunado
a las viviendas precarias y la desnutrición, dio lugar a que 150 niños murieran
por afecciones respiratorias.
El Niño, cuyas características están relacionadas al calentamiento global,
ocasionó una serie de impactos entre agosto de 1997 a marzo de 1998.Las
pérdidas del área agrícola ascendieron a 204,000 Has, debido principalmente a
la mayor ocurrencia de períodos de sequías, heladas, friajes e inundaciones en
muchas regiones del Perú, siendo los cultivos
más afectados la papa, habas, arvejas, maíz y cebada. En casos como en el
valle del Mantaro, se han producido sucesos con temperaturas por debajo de
los 1º C (como el ocurrido el 17 de Febrero de 2007), lo que generó una
pérdida de más de S/.65 millones y 43,720 familias damnificadas.
Asimismo, el incremento o reducción de lluvias, podría ser uno de los
principales riesgos meteorológicos en determinadas zonas del Perú, ya que un
incremento significativo en los patrones naturales de precipitación provocaría
un impacto negativo en los cultivos, la ganadería, así como en infraestructura
debido principalmente a deslizamientos y huaycos, y por otro lado la reducción
de lluvias provocaría principalmente la disminución de reservas de agua
(almacenamiento natural a través de lagos y lagunas) y el deterioro de los
cultivos en muchas cuencas hidrográficas.
Se puede afirmar entonces que la disponibilidad de agua y la mayor presencia
de eventos climáticos extremos pueden afectar seriamente la seguridad
alimentaria en el país, por lo tanto, es necesario realizar los estudios de
construcción de escenarios de temperatura, precipitación y disponibilidad de
agua a nivel de cuencas, a fin de reestructurar la célula de cultivo existente,
haciéndola viable para las nuevas realidades, reubicar cultivos e identificar
nuevas posibilidades productivas.
Aumento del Nivel del Mar y la acidificación de los Océanos
Aunque la información que muestre cómo estas manifestaciones del Cambio
Climático y el Calentamiento Global vienen presentándose en el país es
escasa, es necesario considerarlas y establecer las medidas necesarias para
monitorear y prevenir, en la medida de lo posible, sus consecuencias sobre las
ciudades costeras y las industrias relacionadas a los recursos hidrobiológicos.
La ONU (2008) manifestó que la mayor parte de las ciudades costeras se verán
afectadas por el incremento del nivel del mar, esto supondría que las ciudades
portuarias del Perú como Chimbote en Ancash, Mollendo y Matarani en
Arequipa, entre otras, sufrirían a largo plazo los efectos del calentamiento
global. Los estudios de SENAHMI en la costa norte pronostican una elevación
del nivel del mar, ya que el derretimiento de los casquetes polares y la
desglaciación ocasionarían el aumento del nivel del mar, estimándose al 2080
un incremento de 34 centímetros.
Así también, se espera que el aumento de la temperatura de los mares,
acidifique los océanos, lo que podría significar cambios notables en nuestro
mar, considerado uno de los más ricos del mundo, y en consecuencia, sobre su
biodiversidad y las actividades productivas que de él dependen.
6. CONSECUENCIAS:
6.1. Sobre la agricultura
Si tenemos en cuenta que en el Perú el agro depende de las lluvias, 66% de la
agricultura se realiza bajo secano, utilizando el 80% del agua dulce disponible,
debemos resaltar que los efectos del cambio climático en la agricultura no
solo estarán relacionados a los
fenómenos meteorológicos, sino que, también tendrán una relación directa con
la escasez de agua, lo que condicionará la reducción de las áreas de riego, el
avance de la desertificación y como consecuencia la eventual reducción de la
producción agropecuaria sobre todo con los cultivos dependientes de mayor
cantidad de agua como el arroz, maíz, papa y cebolla que representan
alimentos básicos para la canasta comercial tradicional del país.
Por otro lado, los impactos asociados a eventos de origen climático, han
ocasionado que en las últimas doce campañas agrícolas, se pierda la
producción de 444,707 hectáreas de cultivos. La campaña agrícola con menor
pérdida fue la de 1999 - 2000, con 15,370 hectáreas de cultivos. Siendo 27 los
cultivos más sensibles (papa, maíz amiláceo, plátano, maíz amarillo duro,
arroz y cebada grano, entre otros) y 6 los que reportan mayor superficie
perdida por eventos climáticos. Las regiones con mayor registro de pérdidas de
cultivos se encuentran dentro de la línea de pobreza y pobreza extrema, es
decir las regiones de: Apurimac, Cajamarca, Huánuco, Junín, Puno y San Martín.
(INEI 2009)
El IPCC en el 2001 menciona que las plagas, sequías e inundaciones serán más
frecuentes debido al cambio climático. Por ejemplo, en el 2007 se registró la
pérdida de 86.816 has, debido principalmente a los efectos de las inundaciones
que se presentaron en la selva central y norte. Asimismo, se relacionan a estas
pérdidas, los efectos de la helada y veranillo que ocurrieron en el mes de
febrero del 2007.
Finalmente, los cambios en la temperatura favorecerán el aumento de heladas,
veranillos, y el ascenso de plagas y enfermedades hacia las zonas altas, lo que
ya se viene observando (mosca minadora, pulgón negro, araña roja, entre
otras). Otras consecuencias serán la reducción del rendimiento de los
productos debido a que los períodos de maduración de los cultivos se acortarán
por el incremento de la temperatura.
6.2. Sobre la Biodiversidad
De acuerdo con el IPCC, un escenario de 2 °C de aumento de la temperatura,
podría significar la pérdida del 15% al 40% de la biodiversidad del mundo. Si se
considera los peores escenarios de emisiones, el impacto sobre la
biodiversidad debería también ser mayor.
La escasez de agua y las variaciones en la temperatura afectarán también a las
especies de biodiversidad nativa (flora y fauna), debido a la fragilidad de los
ecosistemas locales. Seguirá en aumento la desaparición de especies, la
reducción de bosques naturales, la desaparición de variedades de plantas y el
deterioro de la calidad de las semillas, con consecuencias negativas para la
estabilidad de los ecosistemas, así como para las actividades productivas de
las familias campesinas. De por sí numerosas especies se encuentran en
peligro de desaparición en la región andina entre ellas el guanaco, el huallaque
o nutria de río, el loro de valle, la taruka, el puma andino o leoncillo, el lloque,
el nogal, entre varias decenas más.
Aunque no se ha generado información en el país, es importante indicar que
como producto del cambio climático, se espera que la temperatura de los
océanos se eleve, que las aguas marinas se acidifiquen y aumente el nivel
del mar. Todos estos aspectos
tendrán repercusiones en el país dada nuestra larga faja costera y en donde se
asientan ciudades importantes. Es posible entonces que la industria pesquera
(aceite y harina de pescado) se vea afectada, debido a que nuestra anchoveta
es de aguas frías, y el aumento en la temperatura provocará la migración de
estos peces, como ocurre en el fenómeno de El Niño. Sin embargo, es posible
que este aumento en la temperatura pueda significar la posibilidad del ingreso
y desarrollo de nuevas especies no habituales en nuestros mares, aspecto que
podría ser aprovechado por la industria pesquera y la maricultura, que tendrían
que adaptarse a esta nueva situación.
6.3. Sobre las ciudades
Las situaciones descritas implicarán también problemas de habitabilidad,
estrés hídrico y seguridad alimentaria en las ciudades. El incremento de la
temperatura ocasionará un aumento en la demanda de agua para la población
y el mantenimiento de las áreas verdes urbanas.
La disminución de la disponibilidad de agua ante el crecimiento poblacional y la
demanda productiva exigirá aumentar la capacidad y eficiencia de la captación
de este recurso, su almacenamiento y uso, así como la identificación de nuevas
y potenciales fuentes de agua a futuro, por lo que ya se plantean grandes
proyectos de represamiento para dotar de agua a las ciudades y para el
afianzamiento agrícola. Sin embargo, ante las tendencias de precipitación
mostradas es necesario preguntarnos si dichos proyectos son viables, en todo
caso, ¿cuál es la alternativa a estos grandes proyectos?, ¿Es posible
concentrarnos en subcuencas o microcuencas y asegurar su disponibilidad de
agua con microrepresamientos?. Por otro lado, es necesario también redirigir y
replantear el modelo de ciudades que tenemos y hacerlas más eficientes en el
uso del agua y la energía, para su sostenibilidad, siendo válido preguntarnos:
¿son viables ciudades que apuntan a tener poblaciones de más de un millón de
habitantes?, ¿cuáles son las políticas y estrategias alternativas que deberían
plantearse para cada región?
Por otro lado, los cambios en la temperatura, la humedad, la pluviosidad y el
aumento de los niveles marinos pueden contribuir a la ampliación del área de
distribución de insectos transmisores de enfermedades en las ciudades, tales
como los mosquitos, las garrapata, las pulgas, entre otros, por lo que será
necesario implementar sistemas de monitoreo eficaces y eficientes, así como
estrategias de alerta temprana y respuesta oportuna a la aparición e incidencia
de enfermedades propias de zonas tropicales como la malaria.
6.4. Sobre la salud
El cambio climático presenta un abanico de desafíos a la salud humana, sobre
todo en zonas rurales y en regiones de alta pobreza en nuestro país, aunque
muchas de las relaciones son complejas de demostrar, ya que un conjunto
amplio de otros factores sociales, conductuales y medioambientales puede
afectar también a los resultados sanitarios en cuestión, debido a los impactos
potenciales tan amplios del calentamiento global.
Los cambios en la temperatura, la humedad, la pluviosidad y el aumento de los
niveles marinos pueden afectar sobre la aparición de enfermedades
infecciosas. Los mosquitos,
las garrapatas y las pulgas son sensibles a los cambios sutiles de la
temperatura y la humedad. Pero las enfermedades trasmitidas por vectores
como la malaria, leishmaniasis, fiebre amarilla y dengue y otras producidas por
agentes bacterianos y virales son igualmente dependientes de otros muchos
factores que interactúan.
El cambio climático y otros factores derivados de este fenómeno, como las
migraciones de las poblaciones humanas y animales, las deficiencias en las
infraestructuras de salud pública, los cambios en la utilización de las tierras y
la emergencia de resistencias a fármacos han contribuido a ello. Las
explicaciones por las cuales alteraciones climáticas afectan las enfermedades
transmisibles, entre ellas la malaria están siendo mejor conocidas en los
últimos años.
A partir de los impactos ocasionados por el fenómeno El Niño en el Perú se
pueden deducir los problemas de salud que acarrea el cambio climático y que
son:
El recrudecimiento de la malaria entre las enfermedades transmitidas por
vectores;
El cólera, del grupo de las transmitidas por agua y alimentos infectados, y
la
Hipertermia, inducida por el calor como consecuencia directa de los
cambios ambientales sin necesidad de ningún agente biológico.
Antes de El Niño 1997 - 1998 la incidencia de la malaria en el Perú era más o
menos estable. Con el incremento de las lluvias provocadas por el fenómeno
del Niño se produce un fuerte aumento de casos, especialmente en el norte del
país. En las últimas tres décadas se ha registrado un aumento progresivo del
área malarígena, y el país ha alcanzado niveles similares a los que tenía antes
de 1958.
El PSA alerta que durante 1994-1997 el cólera pasó a ser una enfermedad
endémica y constituyó una causa más entre los patógenos causante de la
enfermedad diarreica aguda. Es a partir del último trimestre de 1997,
coincidiendo con la presentación de El Niño, que se observa un incremento del
número de casos. Así, durante 1997 se registraron 1,272 casos, mientras que
durante el primer semestre de 1998 se reportaron 35,934.
Uno de los principales efectos de El Niño es la elevación de la temperatura
ambiental por encima de los niveles promedio, incluso mayores a los
registrados durante los periodos de verano, así como el incremento de la
humedad relativa. El aumento de la temperatura ambiental entre 2 y 4º C
eleva el riesgo de mortalidad por Hipertermia inducida por calor (fiebre) en
cuatro veces según la OPS, sobre todo en niños y ancianos.
A fines de 1997, en diversas ciudades de la costa norte del Perú, y de modo
casi simultáneo, se reportaron casos de un síndrome febril en niños del que no
se tenía una etiología determinada. Con el transcurso de los días se reportaron
en personas mayores de 60 años.
Enfermedades como la de “Chagas” y la “Uta” han aparecido en las zonas alto
andinas y la mayor incidencia que tiene el cambio climático es, como hemos
visto anteriormente, sobre enfermedades transmitidas por vectores a través
del agua estancada y contaminada
Debido a los impactos potenciales tan amplios del calentamiento global, se
debería realizar un planteamiento preventivo en este rubro, bajo el liderazgo
del MINSA y los Gobiernos Regionales y Locales como parte de la Estrategia
Nacional de Cambio Climático.
Impacto en las enfermedades infecciosas
La necesidad de emplear la información climática para pronosticar brotes
infecciosos inicia con el trabajo de Gill en la India en 1923, con el diseño de un
sistema de pronóstico de aparición de malaria. El modelo se fundamentó en las
mediciones de precipitación de lluvia y su impacto económico en la distribución
de granos alimenticios y su potencial epidémico. También en este sentido
Rogers (1923- 1926) en la India describió la asociación entre las variables
climáticas, temperatura, lluvia, humedad y viento, con la incidencia de
enfermedades infecciosas, como neumonía, viruela, lepra y tuberculosis. La
sobrevivencia de un patógeno fuera de su huésped depende de las
características del ambiente en particular, temperatura, humedad, exposición a
la luz solar, salinidad y el pH de su ambiente.
Por lo tanto las variaciones climáticas pueden resultar en una elevación de la
incidencia de enfermedades con el desarrollo de picos estacionales complejos.
Incrementos en la estacionalidad e incidencia de cólera ocurren cuando el
microambiente favorece el desarrollo de la bacteria, el cual depende de la
temperatura, y la salinidad del agua.
Predecir la incidencia de cólera es difícil a partir de simples datos climáticos,
sin embargo puede tener picos estacionales, una o dos veces al año
dependiendo de las condiciones del ambiente local.
La capacidad de cada agente patógeno de sobrevivir fuera del huésped es
también una variable importante en la incidencia estacional para las
infecciones transmitidas por la vía aérea mediante aerosoles, gotitas y fómites.
Por ejemplo, la baja humedad permite la estabilidad del virus de la influenza en
el aire, y mantiene sus cualidades de infección.
El realizar investigaciones epidemiológicas con datos obtenidos in situ de la
influencia del clima en el desarrollo de enfermedades infecciosas necesita un
volumen de información que permita discernir entre cuáles se deben a cambios
climáticos y cuáles a factores no climáticos.
Aunque es bien conocido cómo el estado del clima influye notablemente en la
reproducción de los insectos y roedores, claramente existe una relación entre
las precipitaciones de lluvia y las enfermedades infecciosas propagadas por
insectos vectores, como el mosquito, que depende del agua. Por lo tanto es
necesario comprender con mayor amplitud la ecología de las especies de
vectores locales y por extensión poder describir la epidemiología de las
enfermedades infecciosas en un cambio climático global de consecuencias que
no se habían presentado nunca antes en la existencia del género humano.
La presencia de plagas de insectos, especialmente las moscas, roedores y
cucarachas se debe al incremento de temperatura. En países con climas
cálidos y vientos de intensidad mediana se favorece la abundancia de moscas.
En el caso de enfermedades infecciosas no transmitidas por vectores como el
cólera u otras enfermedades diarreicas, las lluvias intensas son
frecuentemente un factor importante de contaminación del agua potable por
aguas de desecho.
En este sentido brotes de diarrea son el efecto de la contaminación de las
fuentes de agua y sus crecidas, siendo los causantes el cólera, la fiebre
tifoidea y la shigelosis. En cambio la sequía puede inducir una mayor
concentración de patógenos de esta clase en el agua y favorecer las
enfermedades antes mencionadas. Por lo cual medidas sanitarias deberán ser
aplicadas para controlar estas infecciones.
Las bacterias del género Vibrio, parahaemolyticus y vulnificus han sido
responsables de infecciones no virales muy relacionadas al consumo de
mariscos en los Estados Unidos,
Japón, y Sudeste de Asia. La presencia de estos agentes patógenos es
dependiente de la salinidad y temperatura de las aguas costeras. Por ejemplo,
un brote en el año 2004 fue debido al consumo de ostras contaminadas por V.
parahaemolyticus debido a temperaturas atípicas que se presentaron en las
costas de Alaska.
Enfermedades infecciosas a intensificarse por el cambio climático:
Cólera
Malaria
Meningitis meningocócica
Dengue/dengue hemorrágico
Fiebre amarilla
Encefalitis japonesa
Encefalitis de San Luis
Fiebre del Valle de Rift
Leishmaniasis
Tripanosomiasis africana (enfermedad del sueño)
Tripanosomiasis sudamericana (mal de Chagas)
Virus del oeste del Nilo
Encefalitis del Valle de Murray
Influenza
En su reporte de cambio climático del 2007 el Panel Intergubernamental del
Cambio Climático nuevamente mencionan la presencia en forma endémica y
epidémica de la meningitis meningocócica que se presenta en África
Subsahariana, muy unida a factores climáticos y ambientales particularmente
las sequías, aunque la totalidad de este efecto no está totalmente entendido
desde el punto de vista epidemiológico.
Enfermedades infecciosas causadas por vectores
Una categoría especial de enfermedades infecciosas es el grupo de
enfermedades transmitidas por vectores, los pronósticos señalan que
afectarían a un gran número de personas en México y América Latina. Virus,
bacterias y parásitos no completan su desarrollo si la temperatura ambiental
está bajo cierto umbral, por ejemplo 18 °C para el
parásito de la malaria Plasmodium facilparum y 20 °C para el virus de la
encefalitis japonesa.
La distribución geográfica de las poblaciones de insectos vectores está
relacionada con patrones de temperatura, lluvia y humedad. La elevación en la
temperatura acelera la tasa de metabolismo en los insectos y se incrementan
el desove y su frecuencia de alimentación de sangre, en el caso de insectos
hematófagos. En este sentido la precipitación pluvial es también significante
aunque no fácil de predecir en este comportamiento metabólico. Las lluvias
tienen un efecto indirecto en la longevidad del vector, aunque la humedad crea
una serie de hábitat favorable, incrementan la distribución geográfica de los
insectos con una abundancia estacional de vectores de enfermedad. En otros
casos el exceso de lluvias puede tener efectos catastróficos en la población
local de vectores por constantes lavados del suelo por las inundaciones. En
áreas geográficas de clima muy húmedo, las sequías pueden convertir los ríos
en una sucesión de charcas favorables a la reproducción de vectores. Por lo
tanto, la reproducción oportunista de vectores puede crear condiciones
epidémicas.
6.5. Desplazamiento y migraciones.
La reducción de la disponibilidad de agua, junto con las afectaciones a la
producción agropecuaria, tenderá a aumentar la pobreza en el campo y a
incrementar la migración rural hacia las ciudades. Las poblaciones más
propensas a estos desplazamientos son, sin duda, las que habitan los lugares
más pobres de la región. Son conocidos los efectos perturbadores del
fenómeno migratorio que irán en aumento, entre ellos la mayor reducción de la
producción agropecuaria y el aumento de las presiones sociales y económicas
en las ciudades.
7. ACCIONES TOMADAS A NIVEL INTERNACIONAL, NACIONAL,
REGIONAL Y LOCAL PARA CONTRARRESTAR LOS EFECTOS DEL
CAMBIO CLIMÁTICO
7.1. MEDIDAS TOMADAS A NIVEL INTERNACIONAL.
Siendo el cambio climático un evento irreversible, numerosas autoridades
científicas advierten que la humanidad debe estar preparada ante esta nueva
realidad no sólo planificando, sino ejecutando políticas públicas encaminadas a
enfrentar la tarea de aminorar emisiones de CO 2, causante del 81% del
calentamiento global. Por ejemplo, en la Unión Europea varios países anuncian
medidas de reducción en la emanación de gases contaminantes (CO2).
La Primera Conferencia Mundial del Clima, se dio en 1979, fue una de las
primeras reuniones internacionales que trató el cambio climático. En ella se
estableció un programa mundial sobre el clima, a cargo de la Organización
Meteorológica Mundial (OMM). En 1988 la OMM y el Programa de Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) establecieron el Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) para evaluar la
magnitud y la cronología de los cambios, estimar sus impactos y presentar
estrategias para hacerles frente.
Las negociaciones para formular un convenio internacional para la protección
del clima global empezaron en 1991 y resultaron, en mayo de 1992, en el
establecimiento de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático (CMNUCC). La CMNUCC fue abierta para la firma durante la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río
de Janeiro, Brasil, en junio de 1992, y entró en vigencia en marzo de 1994 y ha
sido ratificado por 191 países, buscando estabilizar las concentraciones en la
atmósfera de los GEI. La convención compromete a todos los países a limitar
sus emisiones, generar y recolectar información relevante, desarrollar
estrategias para adaptarse al cambio climático y cooperar en investigación y
tecnología.
La evaluación anual del estado del Cambio Climático y la efectividad del
Tratado la realiza la Conferencia de las Partes (COP). Esta primera autoridad de
la CMNUCC trabaja conjuntamente con el Panel Intergubernamental de Cambio
Climático (IPCC), considerando los nuevos avances científicos y evaluando la
reducción de emisiones de cada país. En ella participan todos los estados
miembros, o “parte”, como también organizaciones de la sociedad civil y la
prensa.
Por otro lado, el Protocolo de Kyoto, aprobado en diciembre de 1997, establece
que los países industrializados deben comprometerse a reducir sus emisiones
en un 5% en relación a los niveles de 1990, entre los años 2008 y 1012.
Asimismo, a través de la ruta de Bali (2007) se buscó concretar acciones de
largo plazo con metas más profundas más allá del Protocolo de Kyoto.
A nivel de los países andinos, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) ha
considerado en su Agenda Ambiental Andina (2006 – 2010) al Cambio Climático
como uno de sus tres ejes temáticos.
Están también contempladas la generación de capacidades para evaluar los
efectos del cambio climático en temas/sectores prioritarios regionales, y la
concertación de posiciones conjuntas ante los foros internacionales de
negociación en materia de Cambio Climático y el fortalecimiento de la
participación de los delegados nacionales.
Durante el 2009 se desarrollaron numerosos eventos camino a la COP15
realizada en el mes de Diciembre en Copenhague. Esta Cumbre debió de tener
resultados concretos entorno a la adopción de compromisos más drásticos de
reducciones de emisiones por parte de los países industrializados, la
transferencia significativa de recursos y tecnología para nuestros países, Los
compromisos que deben asumir las economías mayores de los países en vías
de desarrollo o países emergentes, y los mecanismos de flexibilización a los
que pueden acceder los países desarrollados para cumplir con sus
compromisos a través del mercado de carbono.
7.2. MEDIDAS TOMADAS A NIVEL NACIONAL, REGIONAL Y LOCAL
El cambio climático está estrechamente relacionado con temas prioritarios
como el desarrollo y la pobreza. Por ello, la gestión del cambio climático
requiere ser integrada en la planificación del desarrollo, pues todos los
esfuerzos de crecimiento y desarrollo pueden verse obstaculizados por los
impactos negativos de este fenómeno global.
Si bien los efectos se han manifestado con mayor intensidad en determinadas
áreas, actualmente se ha iniciado una serie de acciones locales, regionales y
nacionales enfocadas en disminuir el impacto de este problema mundial,
siendo una de las principales acciones, las iniciativas realizadas por parte del
gobierno central. De igual manera, diversas instituciones, entidades y la
sociedad civil organizada han intentado emprender medidas de adaptación y
mitigación para proteger a las poblaciones locales y sus medios de vida frente
a las consecuencias previsibles del calentamiento global.
El Perú es parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático (CMNUCC) desde que el Congreso de la República ratificara sus
principios en 1993. Debido a las responsabilidades adoptadas por la CMNUCC
se creó la Comisión Nacional de Cambio Climático (CNCC) en Noviembre de
1993, para coordinar la aplicación de Convención. Esta comisión desarrolló en
2001 el primer informe del Perú a CMNUCC (La Primera Comunicación Nacional
de Cambio Climático) sobre los efectos sectoriales del cambio climático
evidenciando ante el mundo los impactos reales en nuestro país.
La Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC) se elaboró sobre la base
del anterior diagnóstico, asimismo, se elaboró la Estrategia Nacional de
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) en el año 2002, la cual fue puesta en
marcha por el CONAM, el FONAM y otras entidades públicas. Finalmente, la
Estrategia Nacional de Cambio Climático fue ejecutada de forma conjunta con
trece instituciones públicas y privadas, a través del Programa de Cambio
Climático PROCLIM del CONAM, que entre otras acciones ha conducido un
programa de monitoreo del cambio climático en la Región Piura entre los años
2003 y 2005.
El rol rector en la implementación de la Convención lo tiene actualmente el
Ministerio del Ambiente (MINAM); institución que tiene como deber, difundir
toda la información y las acciones relacionadas a desarrollar y mejorar las
capacidades del Perú ante al Cambio Climático. El MINAM, actualmente está
preparando la Segunda Comunicación Nacional la cual tiene como meta:
desarrollar una estrategia de adaptación por áreas y sectores priorizados,
implementar un sistema nacional de gestión de inventarios de GEI, proponer
una estrategia para mitigar las emisiones de GEI en los sectores energía,
industria, transporte, uso y cambio de uso de suelos y silvicultura, y finalmente
describir los pasos para desarrollar un sistema de observación nacional y de
observación de cambio climático.
El Ministerio de Agricultura constituyó en el año 2008 el Grupo de Trabajo
Técnico de Seguridad Alimentaria y Cambio Climático se encarga de proponer
la visión sectorial del cambio climático en los sistemas productivos agrarios del
Perú. El grupo está conformado por el viceministro de Agricultura, un
representante del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), otro de la
Oficina General de Planificación Agraria del MINAG, otro de la Dirección General
de Información Agraria del ministerio, y otro del Programa Nacional de Manejo
de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos (PRONAMACHCS), un
representante del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), entre otros.
Asimismo, en el año 2002 el Gobierno convocó a un diálogo nacional para
lograr un acuerdo que sirviera de base para el proceso de consolidación de
la democracia, la
afirmación de la identidad nacional y el diseño de una visión compartida del
país a futuro. El resultado de dicho diálogo fue el Acuerdo Nacional, cuya
política N° 19 señala que el país se compromete a integrar la política nacional
ambiental con las políticas económicas, sociales, culturales y de ordenamiento
territorial para contribuir a superar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible
del Perú. Con ese objetivo el Estado promoverá el ordenamiento territorial, el
manejo de cuencas, bosques y zonas marino costeras así como la recuperación
de ambientes degradados, considerando la vulnerabilidad del territorio,
cumplirá los tratados internacionales en materia de gestión ambiental, así
como facilitará la participación y el apoyo de la cooperación internacional para
recuperar y mantener el equilibrio ecológico.
En mayo del 2009 se aprobó la Política Nacional del Ambiente (DS No.012-209-
MINAM), en cuyo eje de Política 1: “Conservación y aprovechamiento sostenible
de los recursos naturales y de la diversidad biológica” se incluye lineamientos
de política referidos a la mitigación y adaptación al cambio climático. Del
mismo modo, durante el 2009 se han desarrollado diferentes iniciativas como
la Agenda Nacional de Investigación en Cambio Climático 2010 - 2021,
propuesta hecha por representantes del gobierno nacional, gobiernos
regionales, universidades, instituciones de investigación, sector privado
empresarial y sociedad civil
Por otro lado, algunos Gobiernos Regionales, están diseñando sus propias
Estrategias Regionales de Cambio Climático, conforme la ley de bases de la
Descentralización, además, se han creado los Sistemas Regionales de Gestión
Ambiental, que son parte integrante del Sistema Nacional de Gestión
Ambiental y que tienen dentro de su organización a las Comisiones
Ambientales Regionales – CAR. Éstas son las instancias ambientales de
carácter multisectorial, encargadas de coordinar y concertar la política
ambiental regional. Asimismo, se han creado los Grupos Técnicos Regionales
de Cambio Climático - GTRCC, que tienen como función; diseñar, ejecutar y
evaluar las políticas de sus respectivas regiones teniendo en cuenta las
oportunidades, problemas y conflictos socio-ambientales, así como diseñar,
ejecutar y evaluar las políticas respectivas.
Finalmente, se han desarrollado una serie de iniciativas de carácter local, como
la desarrollada en el departamento de Arequipa, en donde la cooperación
Peruano Alemana de Servicios Agropecuarios ha venido implementando una
serie de acciones para enfrentar los efectos negativos del cambio climático. La
primera iniciativa fue la del Proyecto de Gestión de Riesgos de Desastres
Naturales (PGRD-COPASA), que tuvo como premisa la prevención de
fenómenos naturales peligrosos, con la finalidad de evitar que éstos se
conviertan en desastres. Siendo el programa “Medidas de Adaptación al
Cambio Climático” uno de los más exitosos, debido a que su accionar tuvo
diferentes aristas como la recopilación de información sobre el proceso de
desglaciación del Nevado Coropuna, el análisis de los efectos de la
desglaciación en el recurso hídrico, entre otras, este proyecto apoyo a las
municipalidades distritales en la elaboración de planes de Ordenamiento
Territorial, así como una serie de actividades relacionadas a la sensibilización
de la población sobre temas de Cambio Climático. Las experiencias de
adaptación tecnológica al cambio climático en siete zonas rurales impulsadas y
difundidas
por el ITDG merecen ser resaltadas. Asimismo, las que desarrolla el PACC en
Cusco y Apurímac, entre otras.
7.3. COMO COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO DESDE EL HOGAR
El problema del cambio climático se debe en gran parte a las actividades
humanas; siendo conscientes de ello, toda contribución por pequeña que sea,
es importante, razón de más para preservar el ambiente evitando lo
innecesario y siendo un consumidor responsable y razonable. A continuación
una serie de medidas a adoptar:
El vidrio: usa este material cada vez que consumas un producto líquido
ya que es el único material 100% reciclable.
Reemplace un foco regular de luz incandescente por un foco
fluorescente compacto: Usan 60% menos energía que un foco normal.
Colocar cuatro bombillas de bajo consumo supone un ahorro de 179 Kg.
de CO2 anuales.
No deje artefactos eléctricos en modo “stand by”: Use la función on/off
(encendido/apagado). Mejor aún, desenchúfelos si no los va a usar por
varias horas (los relacionados a música, televisión y computadora,
cuando no se usan ahorra 87,2 kg. de CO 2 anuales).
Aleje la refrigeradora de las fuentes de calor (cocina): hacer lo contrario
supone un mayor consumo de energía. Una refrigeradora en un
ambiente con una temperatura de 30º a 35º consume casi el doble de
energía y causa 160 kg. extra de emisiones de CO 2 por año.
Compre productos de papel reciclado: Toma de 70% a 90% menos
energía hacer papel reciclado y evita la pérdida de bosques en todo el
mundo.
Plante un árbol, un simple árbol absorberá una tonelada de dióxido de
carbono durante su tiempo de vida.
Cubra sus ollas cuando cocine: al hacerlo ahorra energía necesaria para
preparar el plato, aún mejor son las ollas a presión, pueden ahorrar
hasta 70%.
Use la máquina lavadora sólo cuando tenga la cantidad de ropa al tope
de su capacidad: cumpliendo con ello y con un ajuste de baja
temperatura produce un ahorro de 359,8 kg. de CO 2 anuales.
Use el cordel en lugar de la secadora: de hacer esto durante 6 meses del
año, ahorrará 317 kg. de CO2.
Revise las llantas de su vehículo semanalmente. De estar correctamente
infladas, mejoran el rendimiento de la gasolina en 3%. Cada galón de
gasolina ahorrado significa 9 kg. menos de CO 2 en la atmósfera.
Tome una ducha en lugar de un baño de tina: Requiere hasta 4 veces
menos energía; una ducha rápida en vez de un baño ahorra 531 kg. de
CO2 anuales.
Comparta vehículos al viajar y en lo posible utilice bicicletas para
movilizarse, para reducir al mínimo el consumo de gasolina.
En la oficina, apaga la pantalla durante el almuerzo y apaga el
estabilizador al final de la jornada laboral.
III. CONCLUSIONES
El cambio climático es un fenómeno que afecta la vida de las personas, por lo
que la ENCC debe enfocarse de una manera integrada, que considere los
múltiples sectores del gobierno y los diferentes actores de la sociedad,
proponiendo desde un inicio mecanismos de participación.
La tendencia actual de calentamiento global es incontestable. Es muy probable
que los gases de efecto invernadero generados por las actividades humanas
sean la causa principal del calentamiento observado en los últimos cincuenta
años. Se prevé que esta tendencia continuará y se intensificará en el curso de
los siglos XXI y siguientes.
Los impactos del cambio climático ya pueden evaluarse en muchos sistemas
naturales y humanos. Se pronostica que estos impactos aumentarán en el
futuro y se irán endureciendo a medida que aumente la temperatura.
Actualmente, ya se están aplicando medidas de adaptación, que serán
esenciales a la hora de enfrentarse a los impactos previstos. Sin embargo,
existe un límite a las medidas de adaptación; deben de complementarse con
medidas de mitigación para reducir la intensidad de los impactos del cambio
climático.
Las medidas de mitigación destinadas a reducir las emisiones de gases de
efecto invernadero pueden ayudar a evitar, mitigar o retrasar muchos de los
impactos del cambio climático. Los instrumentos políticos pueden incentivar,
tanto a los productores como a los consumidores, a invertir considerablemente
en productos, tecnologías y procesos que emitan menos gases de efecto
invernadero. Si no se establecen nuevas políticas de mitigación, las emisiones
mundiales de gases de efecto invernadero seguirán aumentando en las
próximas décadas.
El Perú está siendo afectado por la variabilidad climática, siendo sus
manifestaciones más evidentes el retroceso de glaciares, cambios en los
patrones de lluvias, eventos meteorológicos extremos como heladas y
granizadas. Los mayores impactos se dan en la agricultura, observándose
pérdida de cosechas por heladas y sequias, además la productividad de los
cultivos se ha reducido significativamente, esto trae consecuencias graves a la
población pobre y vulnerable.
La preocupación mundial por el cambio climático ha dado origen a diferentes
iniciativas internacionales, que desde hace más de diez años han venido
desarrollando diferentes acciones y medidas, lamentablemente, no se ha
logrado el objetivo de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero
(GIE), por el contrario, los datos reales indican que éstos vienen superando los
peores escenarios de emisión que el Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre Cambio Climático (IPCC) había planteado.
El gobierno peruano ha establecido lineamientos para hacer frente al cambio
climático, pero las constantes variaciones de administración han retrasado
severamente el avance de implementación de políticas y estrategias. La
velocidad en la que se presentan los
cambios, así como la dinámica de los procesos, ocasiona la rápida
desactualización de las medidas ejecutadas por el gobierno.
La Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC) debe considerar como base
de sus lineamientos los derechos humanos, civiles, económicos, sociales y
culturales de la población, así como todos los acuerdos internacionales
relacionados con la biodiversidad y el desarrollo sostenible.
La ENCC debe ser parte de un proceso de desarrollo y no un esfuerzo aislado
que busque solucionar un problema específico, el cambio climático amenaza
todos los esfuerzos para la reducción de la pobreza y los avances del desarrollo
sostenible.
La ENCC debe ser revisada y tomar en cuenta las siguientes acciones: reforzar
los sistemas de observación climática regional, identificar una agenda de
investigación regional para producir información de lo que sucede en cada
región, evaluar las vulnerabilidades y generar los posibles escenarios de
cambio climático, implementar un plan de adaptación de cambio climático en
el que se considere un enfoque ecosistémico, en donde se considere a todos
los actores involucrados, se revalorice los conocimientos tradicionales de las
comunidades y se prioricen las zonas más vulnerables.
También debe priorizarse la conservación de ecosistemas específicos como los
de montaña o las cabeceras de cuenca estratégicas, y todo aquel que permita
la generación y/o almacenamiento de agua, en especial en zonas áridas, antes
que privilegiar su explotación para otras actividades económicas.
En la implementación de la ENCC, el Estado debe incluir un proceso
transparente y de acceso a la información, así como garantizar la participación
y respetar los derechos de las comunidades indígenas.
Es necesario incorporar nuevos lineamientos en una nueva matriz energética
en donde se priorice el uso eficiente de la energía, conocer las tendencias del
ciclo hidrológico a mediano y largo plazo para la implementación de una
política para el fomento de energías renovables alternativas a las
hidroeléctricas
Investigaciones adicionales que afronten los actuales vacíos de conocimiento
podrían reducir las incertidumbres al respecto y, por tanto, facilitar la toma de
decisiones en relación con el problema del cambio climático.
IV. CONCEPTOS UTILIZADOS
Cambio climático
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático
(IPCC), el cambio climático es la variación estadísticamente significativa, ya sea
de condiciones climáticas medias o su variabilidad, que se mantiene durante
un período prolongado, generalmente durante decenios o más tiempo. El
cambio del clima puede deberse a procesos naturales internos, forzamiento
externo o cambios antropógenos duraderos en la composición de la atmósfera
o en el uso de la tierra.
El Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC)
en su primer artículo define el cambio climático como el cambio del clima
atribuido directa o indirectamente a actividades humanas que alteran la
composición de la atmósfera mundial, y que viene a añadirse a la variabilidad
natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.
Cambio global
El Consejo de Investigaciones Científicas (CIC, 2006) define el cambio global
como el conjunto de cambios ambientales afectados por la actividad humana,
con especial referencia a cambios en los procesos que determinan el
funcionamiento del sistema Tierra. Se incluyen en este término aquellas
actividades que, aunque ejercidas localmente, tienen efectos que trascienden
el ámbito local o regional.
Según el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), se
entiende por cambio global las actividades humanas que han incidido en el
medioambiente desde la prehistoria. Desde inicios del siglo pasado la
acumulación de impactos ambientales antropogénicos ha hecho que estos
alcancen una escala planetaria.
Calentamiento global
Es el aumento en la temperatura de la atmósfera terrestre y de los océanos en
las últimas décadas causado por la acumulación de contaminantes en la
atmósfera. Estos forman una capa gruesa que atrapa el calor del sol y causa el
calentamiento del planeta. Los principales agentes contaminantes son el vapor
de agua (H20) y el dióxido de carbono (CO2), emitido por la quema de
combustibles fósiles.
Variabilidad climática
El Panel intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC), considera
variabilidad climática o variabilidad del clima a aquellas variaciones en las
condiciones climáticas medias y otras estadísticas del clima como desviaciones
típicas, fenómenos extremos, etc. en todas las escalas temporales y espaciales
que se extienden más allá de la escala de un fenómeno meteorológico en
particular. La variabilidad puede deberse a procesos naturales internos que
ocurren dentro del sistema climático (variabilidad interna) o variaciones en el
forzamiento externo natural o antropógenos (variabilidad externa).
V. BIBLIOGRAFIA
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Climatico