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Formación de EE. UU. tras la WWI

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La formación de Estados unidos: de la primera guerra mundial

al preámbulo de la guerra fría.

En meses pasados, señalamos como el país del norte se configuro


como una potencia mundial, económica y militar, entre fines del siglo
XIX y principios del XX.

Grandes logros en proyectos de ingeniería como el Ferrocarril


Transoceánico y el canal de Panamá, le permitieron desarrollar su
sistema productivo y le brindaron el acceso a los dos grandes
océanos (Pacifico y Atlántico).

La consolidación de su territorio, después de las guerras con México y


contra las tribus aborígenes del oeste, le permitió intensificar el
proceso migratorio y consolidar como nuevos estados de la Unión
enormes extensiones de tierras sumamente productivas.

En la guerra contra España mostro el poder de su armada y afirmó, su


posición estratégica en el mar Caribe.

Su participación en el primer gran conflicto mundial de 1914, ratificó


a las potencias europeas, esa realidad.

La guerra generó una destrucción material enorme. Entre los países


más afectados, se encontraron aquellos en donde se desarrollo la
mayor parte de las acciones armadas como Francia, Bélgica, Rusia y
la región fronteriza entre Italia y Austria.

El desastre fue generalizado, alcanzo desde los campos de cultivo a la


infraestructura (maquinaria y equipo se dañaron o perdieron).
Ciudades y pueblos fueron arrasados, con la consecuente pérdida de
vidas humanas.

Durante la confrontación el precio de los insumos y alimentos se


disparo, la potencia emergente americana seria el principal
abastecedor de Europa en esos años. Pero a medida que las tierras
fértiles del “viejo continente” se recuperaban con la paz, comenzaron
a bajar.

Al finalizar, fue necesario reconstruir y reconvertir las industrias. El


proceso fue lento en Europa pero más rápido en E.E. U.U. ya que su
estructura productiva estaba indemne.

En la “Conferencia de París” de 1919 se fijaron las condiciones de


paz, que se impusieron a los vencidos.
A las afueras de la capital francesa, en Versalles, se firmo el tratado
el 28 de junio de ese año. Para algunos historiadores, el objetivo fue
terminar con las intenciones expansionistas alemanas.

Modificó el mapa mundial, preservando los intereses de las potencias


triunfantes. Además, se disolvió parte del sistema imperial
predominante en los siglos anteriores.

Se desintegraron el imperio Ruso de los Zares, el Otomano y el


Prusiano. Entretanto, en América del Norte, surgía un sistema
capitalista moderno y democrático que se perfilaba como uno de los
principales actores del nuevo orden internacional de posguerra.

La gran perjudicada fue Alemania, tuvo que devolver a Francia los


territorios de Alsacia y de Lorena, con grandes recursos de carbón y
hierro, fundamentales para la industrialización.

Sus colonias en África fueron repartidas, Togo y Camerún quedaron


bajo dominio francés y el Reino Unido respectivamente. La parte
Oriental del continente, fue entregada mayoritariamente a Inglaterra.

Ruanda y Burundi (donde nace el rio Nilo) pasaron a depender de


Bélgica.

Austria, firmó el tratado de “Saint-Germain” y se comprometió a no


volver a intentar ninguna unión con Alemania. Aceptó perder con
Italia, Trento y Tirol, en el suroeste austriaco.

Hungría se tuvo que separar del imperio Austrohúngaro, y suscribió el


“Tratado de Trianon”, por el cual entregó Eslovaquia y Rutenia, lo que
originó la República de Checoslovaquia.
Se reconfiguro Europa Central, Transilvania se anexo a Rumania,
Croacia y Eslavonia se fusionaron a Yugoslavia.

En África del norte se independizo Egipto y en Oriente Próximo Mosul,


Transjordania y Palestina, pasaron a estar bajo la administración
británica, los franceses se adjudicaron Líbano, Alejandreta y Siria.

El Imperio Otomano se redujo a Turquía en los territorios de Asia


Menor y Tracia (actual Estambul) y el ruso, se fragmentó perdiendo
parte de Polonia, Letonia, Lituania, Finlandia y Estonia.

Por entonces el presidente norteamericano era el demócrata sureño


Woodrow Wilson, quien condujo al país durante el conflicto, asistió a
la conferencia de paz con la esperanza de que el resultado de la
misma contenga ciertos rasgos de imparcialidad.

Redacto 14 puntos que pretendían originar un nuevo orden


internacional, donde se consideraba: eliminar los acuerdos secretos
entre países, reducir los aranceles comerciales al mínimo posible, la
libre navegación de los mares, el respeto por los vencidos y la
formación de una organización de países donde se diriman
colectivamente las diferencias.

Las severas demandas de los aliados, particularmente de Francia e


Inglaterra, en términos de la deuda de guerra y la división territorial,
lo obligaron a ceder en sus pretensiones de “igual trato para
vencedores y vencidos” en pos de lograr el proyecto que consideraba
estratégico para el futuro de la paz mundial:“ La Sociedad de Las
Naciones”.

Organismo, en el cual se deberían resolver los conflictos entre los


socios en forma democrática.

A su regreso de Europa, el mandatario presento al congreso de su


país el documento para suscribir el ingreso de Estados Unidos a la
naciente organización. La oposición republicana lo impidió.

El profesor de historia Alonzo L. Hamby de la Universidad de Ohio


señala al respecto que, dicha actitud se debió a que el líder
demócrata no había invitado a representantes republicanos a
Versalles, pero sobretodo porque: “se negó a hacer las concesiones
necesarias para satisfacer las inquietudes de la oposición, en torno a
la protección de la soberanía del país”.

Inicialmente formaron parte 32 miembros, pero quedo abierto el


ingreso al resto de los países del mundo, con las excepciones de
Alemania, Turquía y Rusia.

Se habilitó a que participen también los dominios y colonias como


India, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Además de las repúblicas
sudamericanas.

Pero, los países excluidos en la fundación, se sumaron más adelante.


Austria en 1920, Alemania en 1926, Turquía y Rusia ya como la Unión
Soviética en 1934. Estados Unidos, nunca se incorporó.

El presidente demócrata sufrió un grave problema de salud, en una


campaña nacional para vencer la oposición a su propuesta.

Los republicanos observaban las dificultades y desafíos que, el nuevo


orden internacional suponía.

Para los vencidos en Europa pero, sobre todo, las implicancias que
podrían obstruir la consolidación del proyecto nacional que habían
diseñado desde la formación de su País.

Las nuevas corrientes políticas e ideológicas que Europa les transfería


en la postguerra, se contradecían con sus principios fundamentales.

Tenían la experiencia, según nos relata Alonzo L. Hamby , de que: “


En 1917, los bolcheviques habían tomado el poder en Rusia; después
de la guerra, intentaron iniciar revoluciones en Alemania y Hungría.
En 1919 parecía que habían llegado también a Estados Unidos.
Alentados por el ejemplo bolchevique, muchos militantes se
separaron del Partido Socialista y fundaron lo que habría de ser el
Partido Comunista de Estados Unidos. En abril de 1919, el servicio
postal interceptó cerca de 40 bombas dirigidas a ciudadanos
prominentes. La residencia del procurador general A. Mitchell Palmer
en Washington sufrió un atentado. Por lo cual, el funcionario, autorizó
una redada federal contra los radicales y deportó a muchos de ellos
que no eran ciudadanos”.

Esos hechos se dieron en el contexto de grandes huelgas y protestas


sociales que, diversos analistas de la época, señalaban como los
primeros pasos de una revolución.

La economía norteamericana comenzó a contraerse a mediados de


1920, producto de la obligada reconversión, de una economía de
guerra a una de paz.

Al finalizar el conflicto, muchos contratos del estado federal con


compañías locales de armas, uniformes, combustibles etc., se
suspendieron.

La necesidad de nuevos empleos seguía creciendo, impulsada por el


regreso de millones de ex combatientes, la inmigración y el
desplazamiento de población afroamericana del sur a las ciudades
del norte industrializado.

Al respecto, el historiador Harold Underwoord Faulkner en su “Historia


económica de los Estados Unidos” señala que en la postguerra:
“pocos planes se habían formulado para ayudar a los 4 millones de
veteranos que buscaban trabajo”.

El partido republicano comenzó a plantear que la magnitud del


desarrollo alcanzado, era suficiente como para concentrarse en la
consolidación de los logros económicos internos y en la seguridad de
los espacios geográficos próximos, particularmente en el Caribe.

La economía norteamericana ingreso en un periodo de estancamiento


a fines de la segunda década del siglo XX. Pero diversos sectores
como el automotriz, la construcción, la explotación de hidrocarburos,
la aviación, el tendido eléctrico, estaban experimentando un auge
importante.

Al amparo, para la época, de una enorme movilidad social que el


sistema norteamericano proponía frente a los métodos de
organización centralistas europeos.

En las elecciones de 1920 la formula republicana, Warren G. Harding


y Calvin Coolidge triunfo sobre los demócratas, James M. Cox y
Franklin D. Roosevelt. Las mujeres participaron por primera vez (por
la Enmienda numero diecinueve de la Constitución).

En los dos primeros años del nuevo gobierno, continuó la recesión


económica que había comenzado en el anterior. Con “el Arancel
Fordney-McCumber” de 1922 iniciaron un programa proteccionista
que se prolongaría en el tiempo.

Le sumaron una fuerte reducción de impuestos internos que reflejaba


la visión del secretario del Tesoro, Andrew Mellon, quien señalaba
que: “elevadas tasas impositivas sobre la renta de individuos y
empresas frena la inversión en nuevos proyectos industriales”.

El vicepresidente Calvin Coolidge advertía que: “El principal negocio


del pueblo de Estados Unidos son justamente sus negocios”. Ocupó la
presidencia en 1923, por la muerte de Harding.

Mantuvo el programa económico republicano. Según algunos


historiadores norteamericanos, fue un administrador mucho más hábil
que el mandatario fallecido.

En 1923 la prosperidad se había reanudado. Según Hamby: “En los


seis años siguientes el país disfrutó de la economía más vigorosa de
su historia, al menos en las áreas urbanas”, visión que confirma
Faulkner: “durante el tiempo transcurrido entre 1923 y agosto de
1929, vastos grupos humanos, incluyendo ciertos núcleos rurales,
disfrutaron de una era de prosperidad sin precedentes”. El primer
historiador describe el periodo como: “La década de 1920 trajo el
mejor nivel de vida en la historia para la mayoría de los
estadounidenses. La familia promedio compró su primer automóvil,
adquirió heladeras y aspiradoras, escuchó la radio como diversión y
concurrió con regularidad a las salas de cine. La prosperidad era real
y estaba ampliamente distribuida”.

En ese periodo la armada de EEUU construyo sus primeros tres


portaviones el Langley (1922) , el Lexigton y el Saratoga (1925).

No fueron armados originalmente con ese fin, porque se trato de la


reconversión de un buque carbonero y dos cruceros, pero implicó un
importante esfuerzo tecnológico de la industria naval.

La estructura productiva de la nueva potencia mundial cambio a


ritmos acelerados. Se abandono paulatinamente el carbón y la
madera, como principales recursos energéticos, para pasar al uso
intensivo de hidrocarburos. Además, se masificó la electricidad.
Sin embargo, quedaba mucho en la balanza. Durante el conflicto, se
utilizaron tierras marginales para la producción de alimentos. Cuando
los campos europeos (franceses, ucranianos e italianos) se
recuperaron, la oferta de granos mundial aumentó y los precios
bajaron. Muchas granjas norteamericanas sufrieron el impacto, se
desato una crisis en el sector.

El gobierno del republicano Herbert Hoover (1929-1934) que, había


sucedido a Coolidge, intento un programa de apoyo promoviendo las
cooperativas, un sistema de créditos y consorcios de comercialización
(ley de ventas agrícolas de 1929), pero no tuvo grandes resultados.

Además, el sistema empresarial se integro horizontal y verticalmente,


dando lugar al surgimiento de poderosos monopolios que
perjudicaron los ingresos de las familias. Ocurrió lo mismo, con las
organizaciones financieras y bursátiles.

En octubre de 1929 se derrumbó la bolsa de valores, dejando en la


quiebra a numerosos inversionistas.

Según Hamby: “En sí mismo, ese colapso no provocó la Gran


Depresión, pero fue un reflejo de la desmesurada expansión del
crédito y el mercado quedó fuera de control”.

La situación se puso peor, cuando el financiamiento norteamericano a


las economías europeas se redujo.

En pocos años la recesión de la potencia americana se transformo en


una depresión global. Según el mismo autor: “en 1932, uno de cada
cinco estadounidenses carecía de empleo”. El presidente Hoover fue
la cara visible de la crisis.

El demócrata Franklin D. Roosevelt, gobernador de Nueva York, gano


las elecciones presidenciales de 1932. Sus políticas se caracterizaron
por una activa participación del estado federal en la promoción de
nuevas leyes de regulación sindical y programas de apoyo a la
generación de nuevos empleos.

Su estrategia fue conocida como “El nuevo Trato”, implemento


ayudas al sector agrícola y regulaciones bancarias y bursátiles para
normalizar la expansión del crédito.

Puso en marcha numerosos planes para pequeñas y medianas


empresas, e inicio obras para refaccionar carreteras y diversas
instalaciones educativas y sanitarias en el interior del país.
Al fin de su primer mandato la economía no había salido de la
recesión, pero el empleo había mejorado y la sensación general
también, además el demócrata gano muchos seguidores en los
sectores rurales y entre los sindicatos por las nuevas leyes que los
favorecían.

En la presidenciales de 1936 le gano al candidato republicano, Alf


Landon de Kansas, obteniendo el 60% de los sufragios e
imponiéndose en casi todos los estados, solo perdió en dos.

Pero el mundo, se estaba poniendo nuevamente complejo. En el


Pacifico oriental, el Imperio del Japón, había ocupado Manchuria en
1931 y mostraba su afán expansionista en la región. El régimen
fascista de Mussolini, había tomado Etiopia en 1935.

Alemania, bajo el régimen nazi de Adolf Hitler, ocupó Renania en


1936 (vulnerando el Tratado de Versalles). Luego, se anexiono Austria
en 1938 y exigió los territorios de los Sudetes checoslovacos.

Las tenciones, nunca resueltas de la primera guerra mundial,


afloraban nuevamente y proyectaban un segundo gran conflicto.

E.E. U.U. proseguía con la ampliación de su armada y se fabricaron


dos portaviones mas, el 25 de febrero de 1933 se realizo la botadura
del USS “Ranger” y en 1936 la del “Enterprise”. La flota
norteamericana ya disponía de cinco de estas naves que podían
transportar 540 aviones, solo la superaba la flota Británica.

Para la época los campos petroleros de Texas (el área de explotación


más grande de los 48 estados) estaban en plena expansión desde
que fueron descubiertos en 1930, cuando Columbus Marion Joiner
perforó el Daisy Bradford N°3, en el Condado de Rusk.

En términos políticos, la opinión pública del país se inclinaba por el


aislacionismo norteamericano. En 1937 el congreso promulgo una
legislación de neutralidad, prohibiendo la venta de armas e insumos a
países en conflicto.

La caída de Polonia en 1939 y el inicio de la segunda guerra mundial,


no modifico la tendencia. Tampoco la invasión alemana de Francia, ni
el apresurado retiro de tropas aliadas en Dunquerque. Aunque el
Congreso habilito al presidente, en 1940, a promulgar la primer ley de
conscripción obligatoria en tiempos de paz.

En la elección presidencial de ese año, quedo en evidencia que los


aislacionistas habían perdido la mayoría cuando el contrincante
republicano Wendell Wilkie, se inclinó a favor de la intervención. En
noviembre, Roosevelt fue el primer y el último mandatario de Estados
Unidos elegido por tres periodos.

A principios de 1940 logró aprobar el “Programa de Préstamos y


Alquiler”, por el mismo se autorizó al presidente a entregar armas y
equipos militares a cualquier país que considere de importancia
estratégica para la defensa de E.E. U.U. Evitando, de esta forma, la
ley de neutralidad. El sistema productivo norteamericano, se pondría
en marcha. Sería el primer proveedor de los aliados y de su propio
ejército.

Pero a fines del mismo año Japón anuncio sus intenciones de ejercer
su dominio imperial sobre todo el pacifico. En septiembre, formalizó
su alianza con el “Eje Roma-Berlín”. El gobierno norteamericano
embargo diversas propiedades japonesas en el país y le cancelo
exportaciones de chatarra de hierro.

Como Tokio no cambio la actitud, también le suspendió la venta de


petróleo. Insumo clave para la industria japonesa.

En la mañana del 7 de diciembre de 1941, aeronaves niponas


lanzaron un ataque sorpresivo sobre la flota de E.E. U.U. en el
Pacífico, en Pearl Harbor (Hawai). Poco antes, Alemania invadía la
URSS.

Mas de veinte barcos fueron hundidos o inhabilitados, lo mismo


ocurrió con 323 aviones. Perdieron la vida aproximadamente 2.388
soldados y civiles. Se salvaron los portaviones que no se encontraban
fondeados en el puerto, sino en alta mar.

El presidente Roosevelt denominó el acto como “un día que vivirá en


la infamia”. El Congreso declaró la guerra a Japón. Tres días después,
Alemania e Italia hicieron lo mismo con Estados Unidos.

Las armadas de los aliados eran superiores, al igual que su capacidad


productiva, tecnológica, y disponibilidad de recursos. Muy pronto
estas diferencias, se pusieron de manifiesto en los campos de batalla.

Inglaterra venció a las fuerzas alemanas en la guerra aérea y naval


en el atlántico y Estados Unidos inició la ofensiva en el Pacifico.

Las potencias del “Eje” sufrían por la escasez de recursos,


particularmente de combustible. Los alemanes producían uno
sintético en base a carbón pero, caro e ineficiente en su rendimiento,
no alcanzaba para sostener el esfuerzo de guerra.
En junio de 1941 Alemania había iniciado la operación “Barba Roja”,
su objetivo principal era apropiarse de las llanuras ucranianas y las
reservas petroleras rusas del Cáucaso. Violando el “Pacto Ribbentrop-
Mólotov” de 1939 por el cual la Unión Soviética y Alemania se dividían
Polonia y los países bálticos, además se comprometían a no agredirse
mutuamente.

Los germanos abrieron el frente oriental que, les reclamaría más


recursos que todos los utilizados hasta ese momento en la guerra.
Sus generales, confiaban en la rapidez con la que sus tropas
avanzarían por las llanuras centroeuropeas.

Dividieron sus fuerzas en tres frentes, pretendiendo alcanzar y


dominar el Báltico por el norte, en el centro sitiar y rendir a Moscú y
por el sur alcanzar los depósitos petroleros del Cáucaso.

Al inicio de las hostilidades su avance fue vertiginoso y sorprendió a


las defensas rusas, lograron capturar a más de un millón de soldados.
En las siguientes semanas, los principales aliados del Tercer Reich
(Italia, Rumanía, Eslovaquia, Finlandia, Hungría) declaraban la guerra
a la URSS.

El Reino Unido y los E.E. U.U. manifiestan su apoyo a Moscú. Alemania


había entrado en guerra contra tres de las principales potencias
militares y económicas de la época. En adelante, debería sostener un
conflicto en dos frentes.

El primer ministro británico, Winston Churchill, señalaba: “He sido a lo


largo de estos veinticinco años el enemigo más determinado del
comunismo, pero se trata de destruir a Hitler y el régimen nazi. El
ataque contra Rusia es el preludio del que se prepara contra las islas
británicas... El combate de cada ruso que defiende su patria, es el de
todos los hombres libres”.

Entretanto, Stalin había iniciado el traslado de las principales


industrias de armas al oeste de los montes Urales. Lejos de la aviación
enemiga.

Los alemanes habían tomado Kiev, sitiado Leningrado y Stalingrado,


pero fracasan en Moscú. El invierno ruso, comenzó a generar serios
daños en su ejército.

Las tropas soviéticas se reforzaron, con efectivos provenientes del


este y con equipos propios y de sus aliados. Stalin estaba informado
por su red de espionaje en Japón que, los planes del imperio estaban
centrados sobre el pacifico.

A fines de 1941 se inicia la contraofensiva de Moscú y el inicio de la


retirada alemana. En julio de 1942 la batalla de Midway entre la
armada norteamericana y japonesa indicaba un punto de inflexión en
la guerra del Pacífico con el debilitamiento de la capacidad de
combate japonesa.

La guerra duro seis años y un día, terminaría con el ingreso de los


rusos a Berlín en 1945. Para diversos analistas debió finalizar a fines
de 1942 o mediados de 1943, cuando se torno evidente que Alemania
no podría soportar el esfuerzo de guerra, pero las posturas extremas
de Hitler la alargaron más de lo necesario.

En noviembre de 1943 se realizo la conferencia de Teherán en Irán,


asistieron los principales líderes aliados: Roosevelt, Stalin y Churchill.
Fue el resultado de diversas reuniones anteriores realizadas entre los
aliados como la conferencia de Moscú en 1942, la de Casablanca, en
enero de 1943, y la del Cairo.

El mandatario soviético pretendía delimitar sus fronteras para


después de la guerra, particularmente en Polonia, los países bálticos,
el Cáucaso y su acceso al mar mediterráneo. El norteamericano,
debilitado por una enfermedad, aspiraba a reflotar los puntos
propuestos por Wilson al fin de la primera guerra. Entretanto, el
británico, observaba a la URSS como el próximo contrincante a nivel
mundial.

En la conferencia se acordó la invasión de Europa para el año


siguiente, el día “D”. Combinando fuerzas de los Estados Unidos,
Canadá, el Reino Unido, y otros aliados occidentales para reforzar el
avance soviético en el frente oriental.

También coincidieron en que “El Eje” se debía rendir


incondicionalmente y que la reorganización de sus territorios, seria
diagramada según la conveniencia de los tres vencedores.

Los últimos años del conflicto se caracterizaron por el desembarco


aliado en Europa. Sicilia en julio de 1943, Anzio en enero de 1944 y,
la operación más difícil de todas, Normandía en junio de 1944.

En el frente oriental, los rusos siguieron avanzando aceleradamente


venciendo a los alemanes en Kursk y Projorovka (julio de 1943), en lo
que fueron las batallas de blindados más grandes de la historia.

Alemania, era bombardeada incesantemente por la aviación Británica


y Norteamericana. Dresde, su centro industrial más poderoso, fue
destruido en febrero de 1945.

La derrota del “Eje” estaba sentenciada. Los tres líderes aliados se


volvieron a reunir en Yalta en la península de Crimea.

Entre los principales acuerdos figuraron la partición de Alemania


entre los aliados y la URSS, el desarme de los vencidos, la creación de
las Naciones Unidas para remplazar a la Sociedad de Las Naciones y
la autodeterminación democrática de los territorios liberados.

Sin embargo no se establecieron acuerdos plenos de que hacer en


Europa Central y los Balcanes, territorios ocupados mayormente por
el Ejercito soviético. Donde, el partido comunista formaba gobiernos
dependientes de Moscú.

Roosevelt falleció dos meses después de su regreso de Yalta. En su


lugar, asumió su vicepresidente Harry Truman, el 12 de abril de 1945.
El día treinta de ese mes, Hitler se suicidaba en Berlín y el ejército
rojo ocupaba la capital alemana. Finalizaba, la Segunda Guerra
mundial en Europa.

La URSS dominaba toda Europa central, los Balcanes y un tercio del


territorio alemán, las tropas norteamericanas inglesas y francesas la
franja occidental del continente.
Pero en el pacifico, las fuerzas americanas avanzaban lentamente
conquistando isla por isla, sufriendo grandes pérdidas materiales y de
hombres por los ataques suicidas japoneses.

El nuevo presidente decidió utilizar un arma definitoria. El 6 de


agosto de 1945, se lanzo una bomba nuclear sobre la ciudad de
Hiroshima y el 9 del mismo mes sobre Nagasaki. El Imperio del Japón,
se rindió incondicionalmente seis días después.

Terminado el conflicto, las diferencias entre la URSS y sus aliados


occidentales se pusieron de relieve. Los dirigentes rusos platearon
que su país necesitaba una línea de seguridad en Europa central,
mientras que EEUU e Inglaterra promovían la formación de
democracias y el respeto del principio de autodeterminación de los
territorios liberados, según se había establecido en los acuerdos
previos.

Truman en una entrevista con el ministro soviético de asuntos


externos Vyacheslav Molotov, defendió arduamente esos principios
particularmente con respecto a Polonia, el ruso exclamo: "Nunca en
mi vida me habían hablado así", y el norteamericano respondió:
"Cumpla usted sus acuerdos y nadie le hablará de esa forma". Las
relaciones se deterioraron aceleradamente.

El primer ministro Británico, Winston Churchill, señaló: “Desde Stettin


en el Báltico hasta Trieste en el Adriático, una cortina de hierro ha
descendido a través del continente”. Para luego especificar que,
Gran Bretaña y Estados Unidos, debían trabajar juntos para contener
la amenaza soviética.

La segunda guerra mundial había concluido. Estados Unidos se


consolidaba como primera potencia mundial. Militarmente disponía de
31 portaviones y su flota ya superaba a la del Reino Unido, además
era el único país en el mundo con poder atómico. Su economía
pujante y fortalecida, también ocupaba el primer lugar.

Pero en el este, el régimen comunista se afianzaba y se mostraría


dispuesto a disputarle la primacía mundial.

Las palabras del premier británico, se plasmarían en la realidad. En


adelante, se iniciaría “la guerra fría”, marcaria la historia
norteamericana y mundial en las siguientes décadas.

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