0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas4 páginas

Evolución Histórica de la Infancia

Informe sobre infancia

Cargado por

celimartin106
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas4 páginas

Evolución Histórica de la Infancia

Informe sobre infancia

Cargado por

celimartin106
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EVOLUCIÓN DE INFANCIA A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS

INTRODUCCIÓN:
La niñez es un sector de la población que no siempre ha tenido el reconocimiento que
merece, a pesar de que es la etapa en la cual se sientan las bases para lograr un futuro de
bienestar. No existía en épocas pasadas el concepto de infancia como lo concebimos en la
actualidad, éste ha cambiado mucho en las distintas culturas a través de la historia, por lo
que valorar a la niñez como un ciclo diferente de la existencia humana que se debe proteger
es relativamente nuevo.
El sentimiento de infancia no existía en la Edad Media; los niños no eran considerados
como tal, eran mezclados con los adultos. Era una etapa biológica en la cual el niño debía
aprender a trabajar, no tenía sus propios espacios o tiempo.
Hacia el siglo XVI el niño comienza a ser considerado como un ser al que hay que civilizar.
Se toma a la infancia como una categoría social que hay que proteger y disciplinar. Esto
está acompañado por la crisis del feudalismo y la emergencia del moderno capitalismo.
A partir del siglo XVI se refiere a la infancia como un estado biológico que responde a
características psicológicas específicas, esta es una concepción muy moderna.
En el siglo XVII se consolida el sentimiento de infancia, hasta esto el niño era considerado
hombre/adulto. Se empieza a hablar de una "esfera infantil" con espacios propios, juegos y
vestimentas que lo diferencian del adulto.
A partir del siglo XIX la niñez y la infancia es objeto de un saber especializado, la
psicopedagogía, así, la infancia pasa de ser responsabilidad familiar a ser compartida con el
estado. Comienza a formar parte del sistema educativo y su infancia ya no es solo
compartida con el seno familiar, sino también con personas preparadas (docentes) y las
instituciones (reglas, homogeneización).
EL CONCEPTO DE INFANCIA
La noción de infancia tiene un carácter histórico y cultural y es por ello que ha tenido
diferentes apreciaciones en la historia; su concepción depende del contexto cultural de la
época. Un rápido recorrido sobre el concepto de infancia a través de la historia nos muestra
los cambios que ha tenido esta categoría. De acuerdo con José Puerto Santos (2002), en
los años 354 - 430 hasta el siglo IV se concibe al niño como dependiente e indefenso (“los
niños son un estorbo”, “los niños son un yugo”). Durante el siglo XV en la concepción de
infancia se observa cómo “los niños son malos de nacimiento”. Luego, en el siglo XV, el niño
se concibe como algo indefenso y es por ello que se debe tener al cuidado de alguien y se
define el niño “como propiedad”. Para el siglo XVI ya la concepción de niño es de un ser
humano pero inacabado: “el niño como adulto pequeño”. En los siglos XVI y XVII se le
reconoce con una condición innata de bondad e inocencia y se le reconoce al infante “como
un ángel”, el niño como “bondad innata”. Y en el siglo XVIII se le da la categoría de infante
pero con la condición de que aún le falta para ser alguien; es el infante “como ser primitivo”.
A partir del siglo XX hasta la fecha, gracias a todos los movimientos a favor de la infancia y
las investigaciones realizadas, se reconoce una nueva categoría: “el niño como sujeto social
de derecho”. La “reinvención” moderna de la infancia se inicia desde el siglo XVIII en las
sociedades democráticas y muy especialmente a través de Rosseau, quien advertía las
características especiales de la infancia. Son muy numerosos los autores que a partir de
este siglo comprendieron que la infancia tiene formas particulares de ver, de entender y de
sentir y que por ello debían existir formas específicas de educación y de instrucción. En ese
mismo orden, una de las necesidades de los seres humanos y muy especialmente de los
niños y niñas pequeños es tener las condiciones donde puedan relacionarse con otros de su
misma edad y mayores, donde además se les dé oportunidad para experimentar situaciones
y sentimientos que le den sentido a su vida y de esta manera reencontrar y reconstruir el
sentido como experiencia vivida y percibida, condiciones necesarias en una comunidad. A la
concepción de infancia es necesario darle la importancia y reconocer su carácter de
conciencia social, porque ella transita entre agentes socializadores; la familia, como primer
agente socializador y la escuela, como segundo agente que en estos tiempos, cuando la
mujer ha entrado a participar en el mercado laboral, asume un rol fundamental. Ambos
cumplen un papel central en la consolidación y reproducción de esta categoría. La
Educación Infantil complementa al hogar proporcionando la asistencia y educación
adecuadas para la promoción del desarrollo total del niño. Ha de ser punto de formación no
sólo del niño, sino de la familia.
EL NIÑO COMO SUJETO SOCIAL DE DERECHO
Una de las tendencias en Educación Infantil en el mundo moderno es el logro de la
formación integral del niño, tal y como lo planteó en 1996 a la UNESCO la Comisión
Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, que hizo explícitas cuatro dimensiones
de aprendizaje humano: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a
vivir juntos. El movimiento de la modernidad empieza a concebir la infancia como una
categoría que encierra un mundo de experiencias y expectativas distintas a las del mundo
adulto. Es así como a partir de la Convención Internacional de los Derechos del Niño,
aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, se
lo define como un sujeto de derecho, reconociendo en la infancia el estatus de persona y de
ciudadano. Pensar en los niños como ciudadanos es reconocer igualmente los derechos y
obligaciones de todos los actores sociales. La reflexión y el debate sobre la infancia ha sido
un proceso silencioso y decisivo para el reconocimiento de los derechos de la infancia en
las sociedades occidentales y para el desarrollo de políticas sociales destinadas a este
grupo social. Las políticas y los derechos de la infancia configuran en sí mismas, en última
instancia, formas de interrelación entre la infancia y los adultos como grupos o categorías
sociales. Esta dinámica jurídica y de política social sobre la infancia apunta hacia un cambio
de los sistemas de relaciones entre adultos y niños, a todos los niveles sociales, tanto a
nivel macrosocial como de la vida intrafamiliar, y hacia un mayor reconocimiento y
participación social de la infancia como grupo de población Los anteriores avances jurídicos
y de las políticas sociales señaladas le dan un nuevo giro al concepto de infancia al
considerarlo como sujeto de derecho y objeto de políticas o programas sociales que
permitan influir de manera positiva en la vida de la población infantil. La concepción
pedagógica moderna de la infancia, define a ésta como un periodo reservado al desarrollo y
a la preparación para el ingreso de la vida adulta; y la concepción pedagógica
contemporánea de la infancia, entiende a ésta como un período vital reservado al desarrollo
psicobiológico y social en el marco de los procesos educativos [Link] misma es
un concepto que se construye socialmente a partir de la conjunción de múltiples y complejas
variables. Por otra parte ser y sentirse niño o niña remite a una subjetividad que tendrá que
ser confirmada cotidianamente por las miradas de los padres y adultos. Miradas que
deberán especular al niño otorgándole y consintiéndole el lugar de la inmadurez, de la
vulnerabilidad y de la necesaria dependencia. Vera Peñalosa mostraba al maestro hacedor
de teorías pedagógicas y didáctica, con su reflexión exhaustiva a toda nueva propuesta y a
su incansable diseño de recursos y estrategias didácticas para la mejor enseñanza de los
niños. Allí se ve su claro lugar de responsabilidad hacia los pequeños, no solo con la
contención de afectos sino que esa contención es solo en el apropiado diseño de
enseñanza. Esta autora consideró a la infancia como el tiempo por excelencia para la
formación de los seres humanos, pensando más en el presente de esa infancia y
convencida que ello brindaría instrumentos para afrontar dificultades futuras. Reconocía el
valor del juego y la libertad como promotor del ocio creador.

CONCLUSIÓN:
Venimos de siglos y siglos marcados por una manera de percibir, entender y tratar a la
infancia que necesita una permanente revisión y reflexión para poder cambiar es necesario
repensar el término infancias, en plural, constituidas por niños y niñas diferentes,
enmarcados en contextos socioculturales diferentes. En cada uno de los niños y niñas que
encontramos a diario hay atravesamientos, hay fragmentaciones y, cada uno de ellos, lleva
consigo su propia historia. Muchos de ellos se van apropiando del mundo de manera
compleja, en el marco de familias disfuncionales. Los niños y las niñas son producto de las
contradicciones de la época y reflejan que aún no se ha tomado conciencia colectiva de la
importancia que tiene el cuidado de las infancias y que aún faltan políticas públicas reales y
concretas que se ocupen de los más pequeños. Se necesita una escuela que, lejos de
expulsar, acompañe las trayectorias individuales y los incluya. Y, si bien las escuelas fueron
sostenidas con un fuerte mandato igualador, hoy se ven atravesadas, a veces desbordadas,
por los efectos de las políticas que desigualan y diferencian.

También podría gustarte