Fisiología medicina UCC Candela Garcia Aymar
Florencia Redondo
Sebastian Abarca
Cap 31
Regulación acidobásica
La concentración de H + está regulada de una forma precisa
Como la concentración de H+ influye en casi todos los sistemas enzimáticos del organismo, es esencial
que esté regulada de forma precisa. De este modo, los cambios en la concentración del hidrógeno alteran
casi todas las células y las funciones del organismo. Si se compara con la de otros iones, la concentración
de H+ en los líquidos orgánicos se mantiene normalmente en un nivel bajo.
Ácidos y bases: su definición y significado
Un ion hidrógeno es un solo protón libre liberado de un átomo de hidrógeno. Las moléculas que contienen
átomos de hidrógeno que pueden liberar iones hidrógeno en una solución reciben el nombre de ácidos. Un
ejemplo es el ácido clorhídrico (HCl), que se ioniza en el agua para formar iones hidrógeno (H+) e iones
cloruro (Cl –).
Una base es un ion o una molécula que puede aceptar un H+. Por ejemplo, el ion bicarbonato, HCO3 –, es
una base ya que puede aceptar un H+ para formar H2CO3.
Las proteínas del organismo también funcionan como bases ya que algunos de los aminoácidos que las
forman tienen cargas negativas netas que aceptan fácilmente H+. La proteína hemoglobina de los
eritrocitos y las proteínas de otras células se encuentran entre las bases más importantes del organismo.
Los términos base y álcali suelen usarse como sinónimos. Un álcali es una molécula formada por la
combinación de uno o más metales alcalinos (sodio, potasio, litio, etc.) con un ion muy básico como el ion
hidroxilo (OH–).
La porción básica de esta molécula reacciona rápidamente con los H+ extrayéndolos de la solución; por
tanto, son bases típicas. Por razones similares, el término alcalosis se refiere a una extracción excesiva de
H+ de los líquidos orgánicos, en contraposición a su adición excesiva, situación que recibe el nombre de
acidosis.
Ácidos y bases fuertes y débiles
Un ácido fuerte es aquel que se disocia rápidamente y libera grandes cantidades de H+ a la solución. Un
ejemplo es el HCl. Los ácidos débiles tienen menos tendencia a disociar sus iones y, por tanto, liberan H+
con menos fuerza. Un ejemplo de estos últimos es H2CO3.
Concentración de H+ y pH normales en los líquidos corporales y cambios que se producen en la
acidosis y la alcalosis
El pH está relacionado con la concentración real de H+ mediante la siguiente fórmula (la concentración de
H+ [H+] se expresa en equivalentes por litro):
- Por ejemplo, la [H+] normal es de 40 nEq/l, es decir,
0,00000004 Eq/l. Por tanto, el pH normal es:
- En esta fórmula puede verse cómo el pH es
inversamente proporcional a la concentración de H+;
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por tanto, un pH bajo corresponde a una concentración alta de H+ y un pH alto corresponde a una
concentración baja de H+.
El pH normal de la sangre arterial es de 7,4, mientras que el pH de la sangre venosa y de los líquidos
intersticiales es de alrededor de 7,35 debido a la mayor cantidad de dióxido de carbono (CO2) liberada por
los tejidos para formar H2CO3. Como el pH normal de la sangre arterial es de 7,4, se considera que una
persona tiene acidosis cuando el pH es inferior a este valor y que tiene alcalosis cuando el pH es superior
a 7,4. El límite inferior del pH con el que la vida es posible unas cuantas horas es de alrededor de 6,8, y el
límite superior de alrededor de 8.
pH y concentración de H+ en los líquidos corporales
El pH intracelular suele ser algo inferior al del plasma porque
el metabolismo de las células produce ácidos, sobre todo
H2CO3. Según los tipos de células, el pH del líquido
intracelular oscila entre 6 y 7,4. La hipoxia y la mala irrigación
de los tejidos pueden dar lugar a una acumulación de ácidos
y reducir el pH intracelular.
El pH de la orina puede oscilar entre 4,5 y 8 dependiendo del
estado acidobásico del líquido extracelular. Los riñones corrigen las anomalías de la concentración de H+
en el líquido extracelular, excretando ácidos o bases en proporciones variables.
Un ejemplo extremo de un líquido orgánico ácido es el HCl secretado en el estómago por las células
oxínticas (parietales) de la mucosa del estómago. La concentración de H+ en estas células es unos 4
millones de veces mayor que en la sangre, con un pH de 0,8.
Defensas frente a los cambios en la concentración de H +: amortiguadores, pulmones y riñones
Existen tres sistemas primarios que regulan la concentración de H+ en los líquidos orgánicos para evitar
tanto la acidosis como la alcalosis:
1) Los sistemas de amortiguación acidobásicos químicos de los líquidos orgánicos, que se combinan de
forma inmediata con un ácido o con una base para evitar cambios excesivos en la concentración de H+.
2) El centro respiratorio, que regula la eliminación de CO2 (y, por tanto, de H2CO3) del líquido extracelular.
3) Los riñones, que pueden excretar una orina tanto ácida como alcalina, lo que permite normalizar la
concentración de H+ en el líquido extracelular en casos de acidosis o alcalosis.
Cuando se produce un cambio en la concentración de H+, los sistemas amortiguadores reaccionan en un
lapso de unos segundos para contrarrestar las desviaciones. Estos sistemas no eliminan ni añaden iones
H+ al organismo, sino que los atrapa hasta que puede restablecerse el equilibrio. La segunda línea de
defensa, el aparato respiratorio, actúa en pocos minutos, eliminando CO2 y, por tanto, el H2CO3 del
organismo. Estas dos primeras líneas de defensa impiden que la concentración de H+ cambie demasiado
hasta que comienza a funcionar la tercera línea de defensa de respuesta más lenta, los riñones, que
pueden eliminar el exceso de ácido o de base. Aunque la respuesta renal es lenta ya que requiere un
intervalo de horas a varios días, es con diferencia el sistema regulador acidobásico más potente.
El sistema amortiguador del bicarbonato
El sistema amortiguador del bicarbonato consiste en una solución acuosa con dos componentes: 1) un
ácido débil, H2CO3, y 2) una sal bicarbonato, por ejemplo, bicarbonato de sodio (NaHCO3).
El H2CO3 se forma en el organismo mediante la reacción del CO2 con el H2O:
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Esta reacción es lenta, y se forman cantidades de H2CO3 muy pequeñas a menos que sea en presencia
de la enzima anhidrasa carbónica. Esta enzima es abundante en las paredes de los alvéolos pulmonares,
donde se libera CO2; también se encuentra en las células epiteliales de los túbulos renales, donde el CO2
reacciona con el H2O para formar H2CO3.
El H2CO3 se ioniza débilmente para formar pequeñas cantidades de H+ y de HCO3 –:
El segundo componente del sistema, la sal bicarbonato,
se encuentra principalmente en forma de NaHCO3 en el
líquido extracelular.
El NaHCO3 se ioniza casi por completo, formando HCO3 – y Na +:
Si se considera todo el sistema, obtenemos:
Gracias a la débil disociación del H2CO3, la concentración de H+ es muy pequeña.
Cuando se añade un ácido fuerte como el HCl a la solución amortiguadora de bicarbonato, el HCO3 –
amortigua los iones hidrógeno liberados del ácido (HCl → H+ + Cl –):
Como resultado se forma más H2CO3, con el consiguiente aumento de la producción de CO2 y de (1)
H2O. Mediante estas reacciones, los H+ del ácido fuerte HCl se unen al HCO3 – para formar un ácido muy
débil, el H2CO3, que también forma CO2 y H2O. El exceso de CO2 estimula la respiración, que elimina el
CO2 del líquido extracelular.
Cuando a la solución amortiguadora de bicarbonato se añade una base fuerte (NaOH), las reacciones que
se producen son opuestas:
En este caso, el OH– procedente del NaOH se combina con H2CO3 para formar más HCO3 –. Así, la base
débil NaHCO3 sustituye a la base fuerte NaOH. Al mismo tiempo disminuye la concentración de H2CO3
(porque reacciona con NaOH), lo que favorece la combinación de CO2 con H2O para sustituir al H2CO3.
Por tanto, el resultado neto es una tendencia a la
disminución de las concentraciones sanguíneas
de CO2, pero la disminución del CO2 en la sangre
inhibe la respiración y disminuye la eliminación de
CO2. La elevación del HCO3 – en la sangre se
compensa aumentando su excreción renal.
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Dinámica cuantitativa del sistema amortiguador del bicarbonato
Todos los ácidos, incluso el H2CO3 , están ionizados en cierta medida. Desde el punto de vista del
equilibrio de masas, las concentraciones de H+ y de HCO3 – son proporcionales a la concentración de
H2CO3.
Para cualquier ácido, la concentración de ácido en relación con sus iones
disociados viene definida por la constante de disociación K’ 🡪
Esta ecuación indica que en una solución de H2CO3 , la cantidad de
iones hidrógeno libres es igual a 🡪
La concentración de H2CO3 no disociado no puede medirse en la solución porque se disocia rápidamente
en CO2 y H2O o en H+ y HCO3 –. Pero el CO2 disuelto en la sangre es directamente proporcional a la
cantidad de H2CO3 no disociado. Por tanto, la ecuación anterior puede escribirse también de la siguiente
forma🡪
En condiciones fisiológicas, el coeficiente de solubilidad del CO2 es de 0,03 mmol/mmHg a la temperatura
corporal. Ello significa que en la sangre existen 0,03 mmol de H2CO3 por cada milímetro de mercurio
medido de Pco2. Por tanto, la ecuación 3 puede escribirse como:
Ecuación de Henderson-Hasselbalch
Se acostumbra a expresar la concentración de H+ en unidades de pH en lugar de en concentraciones
reales. Recordar que el pH se define como pH = –log H+.
La constante de disociación (pK) puede expresarse de forma similar🡪
Por tanto, podemos expresar la concentración de H+ en la ecuación * en unidades de pH tomando el
logaritmo negativo de esa ecuación, lo que da lugar a:
Y luego:
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Para no usar log negativo se utiliza la ley de los logaritmos para cambiar el signo del logaritmo e invertir el
numerador y el denominador del último término de la ecuación, y quedaría así:
La ultima ecuación es la ecuación de Henderson-Hasselbalch, con la que puede calcularse el pH de una
solución si se conocen la concentración molar de HCO3 – y la Pco2.
Esta ecuación, además de definir los determinantes de la regulación del pH normal y del equilibrio
acidobásico en el líquido extracelular, proporciona información sobre el control fisiológico de la
composición de ácidos y bases de líquido extracelular
Sistema amortiguador del fosfato
Este sistema no es importante en el LEC, pero interviene activamente en la amortiguación del líquido de
los túbulos renales y de los líquidos intracelulares. Los elementos principales del sistema amortiguador del
fosfato son H2PO4 – y HPO4 =. Cuando se añade a una mezcla de estas sustancias un ácido fuerte como
HCl, la base HPO4 = acepta el hidrógeno y se convierte en
H2PO4 –🡪
El resultado de esta reacción es que el ácido fuerte, HCl, es sustituido por una cantidad adicional de un
ácido débil, NaH2PO4, con lo que se minimiza la disminución del pH.
Cuando una base fuerte como NaOH se añade al sistema amortiguador, el H2PO4 – amortigua los grupos
OH– para formar cantidades adicionales de HPO4 = + H2O:
En este caso, una base débil, NaH2PO4, sustituye a otra fuerte, NaOH, lo que hace que el aumento del pH
sea solo ligero.
El amortiguador del fosfato es especialmente importante en los líquidos tubulares de los riñones por dos
razones:
1) el fosfato suele concentrarse mucho en los túbulos, donde incrementa la potencia de amortiguación del
sistema de fosfato.
2) El pH del líquido tubular suele ser considerablemente menor que el líquido extracelular, lo que aproxima
más aún los márgenes de operación del amortiguador a la pK (6,8) del sistema.
También es importante para la amortiguación de los líquidos intracelulares porque la concentración de
fosfato en estos líquidos es muy superior a la que existe en los líquidos extracelulares. Además, el pH de
los líquidos intracelulares es menor que el del líquido extracelular y, por tanto, suele estar más próximo a la
pK del sistema amortiguador de fosfato que el del líquido extracelular.
Las proteínas son amortiguadores intracelulares importantes
Son uno de los amortiguadores más importantes del organismo gracias a sus elevadas concentraciones.
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El pH de las células sufre cambios en proporción a los cambios del pH del líquido extracelular. La
membrana celular permite una cierta difusión de H+ y HCO3 –, aunque estos iones necesitan varias horas
para equilibrarse con los del líquido extracelular. Pero el CO2 se difunde rápidamente a través de todas las
membranas celulares. Esta difusión de los elementos del sistema amortiguador del bicarbonato produce
cambios en el pH del líquido intracelular que siguen a los cambios del pH extracelular. Por esto, los
sistemas amortiguadores del interior de las células ayudan a evitar los cambios de pH del líquido
extracelular, aunque pueden pasar varias horas hasta que logran su eficacia máxima.
En los eritrocitos, la hemoglobina (Hb) actúa como un amortiguador importante:
Alrededor del 60-70% de la amortiguación química total de los líquidos orgánicos se produce en el interior
de las células y la mayoría dependen de las proteínas intracelulares. Salvo en el caso de los eritrocitos, la
lentitud del movimiento de los H+ y de HCO3 – a través de las membranas celulares suele retrasar varias
horas el momento en que las proteínas intracelulares alcanzan su máxima capacidad de amortiguación de
las anomalías acidobásicas extracelulares. Además de la elevada concentración de proteínas en las
células, otro factor que contribuye a su potencia de amortiguación es el hecho de que las pK de muchos de
los sistemas proteicos son muy cercanas al pH intracelular.
Regulación respiratoria del equilibrio acidobásico
La segunda línea de defensa frente a los trastornos del equilibrio acidobásico es el control que ejercen los
pulmones sobre el CO2 del líquido extracelular. Un incremento de la ventilación elimina CO2 del líquido
extracelular, lo que, por la acción de masas, reduce la concentración de iones hidrógeno. Por el contrario,
la disminución de la ventilación aumenta el CO2 y, por tanto, eleva la concentración de H+ en el líquido
extracelular.
La espiración pulmonar de CO2 equilibra su producción metabólica
Los procesos metabólicos intracelulares dan lugar a una producción continua de CO2. Una vez formado,
este se difunde de las células hacia los líquidos intersticiales y a la sangre, la cual lo transporta hasta los
pulmones donde se difunde a los alvéolos para, por último, pasar a la atmósfera mediante la ventilación
pulmonar. La cantidad de CO2 disuelto normalmente en los líquidos extracelulares es de alrededor de 1,2
mol/l, lo que corresponde a una Pco2 de 40 mmHg. Cuando aumenta la ventilación pulmonar, el CO2 es
expulsado de los pulmones y la Pco2 del líquido extracelular baja.
El aumento de la ventilación pulmonar reduce la concentración de H+ en el líquido extracelular y
eleva el pH
Si la formación metabólica de CO2 es constante, el único factor que influye sobre la Pco2 de los LECs es
la magnitud de la ventilación pulmonar. Cuanto mayor sea la ventilación alveolar, menor será la Pco2.
Como se comentó antes, cuando aumenta la concentración de CO2, se elevan las concentraciones de
H2CO3 y de H+, lo que significa que hay una disminución del pH del líquido extracelular.
Si la ventilación alveolar aumenta al doble de lo normal el pH de los líquidos extracelulares asciende en
0,23 aproximadamente.
Potencia amortiguadora del aparato respiratorio
La regulación respiratoria del equilibrio acidobásico es un sistema de amortiguación de tipo fisiológico, ya
que actúa rápidamente y evita que la concentración de H+ cambie demasiado mientras los riñones, de
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respuesta mucho más lenta, puedan eliminar el desequilibrio. En general, la potencia de amortiguación
global del aparato respiratorio es una o dos veces mayor que la de todos los demás amortiguadores
químicos del líquido extracelular combinados. Este mecanismo puede amortiguar una cantidad de ácido o
de base una o dos veces mayor que los sistemas químicos.
Control renal del equilibrio acidobásico (entra después en el parcial de renal)
Los riñones controlan el equilibrio acidobásico excretando orina ácida o básica.
El mecanismo global por el que los riñones excretan orina ácida o básica es el siguiente:
Hacia los túbulos se filtran continuamente grandes cantidades de HCO3 –, y si pasan a la orina se extraen
bases de la sangre. Las células epiteliales de los túbulos también secretan hacia las luces tubulares
grandes cantidades de H+, lo que elimina ácido de la sangre.
El organismo produce unos 80 mEq diarios de ácido no volátiles que proceden fundamentalmente del
metabolismo de las proteínas. Estos ácidos son “no volátiles” porque no son H2CO3 y no pueden ser
excretados por los pulmones. Y se excretan principalmente por el sist renal.
Cuando disminuye la concentración de H+ en el líquido extracelular (alcalosis), los riñones secretan menos
H+ y dejan de reabsorber todo el HCO3 – filtrado, lo que aumenta la excreción de este por la orina. Por
tanto, en la alcalosis, la extracción de HCO3 – del líquido extracelular eleva la concentración de H+ que
vuelva a la normalidad.
En la acidosis, los riñones secretan H+ adicional y no excretan HCO3 – hacia la orina, sino que reabsorben
todo el que se ha filtrado y, además, producen HCO3 – nuevo que se envía de vuelta al líquido
extracelular. Esta acción reduce la concentración de H+ en el líquido extracelular, normalizándola.
De esta forma, los riñones regulan la concentración de H+ en el líquido extracelular mediante tres
mecanismos básicos: 1) secreción de H+; 2) reabsorción de los HCO3 – filtrados, y 3) producción de
nuevos HCO3 –. Como se expondrá en las secciones siguientes, todos estos procesos se llevan a cabo a
través de los mismos mecanismos básicos.
Secreción de H + y reabsorción de HCO3 – por los túbulos renales
La secreción de iones hidrógeno y la reabsorción de HCO3 – tienen lugar en casi todas las porciones de
los túbulos, salvo en las ramas finas ascendente y descendente de las asas de Henle.
En la figura se resume la reabsorción de HCO3 – en el túbulo. Hay que tener en cuenta que por cada
HCO3 – que se reabsorbe se secreta un H+ 🡪
Alrededor del 80-90% de la reabsorción de HCO3 – (y de la
secreción de H+) se produce en los túbulos proximales, de
forma que la cantidad de HCO3 – que fluye hacia los túbulos
distales y colectores es pequeña.
En la porción gruesa ascendente del asa de Henle se
reabsorbe otro 10% del HCO3 – filtrado y el resto en los
túbulos distales y conductos colectores.
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- Leer del Guyton:
*Los iones H+ se secretan mediante transporte activo secundario en los segmentos tubulares
proximales
*Los iones HCO3 – filtrados son reabsorbidos gracias a la interacción con los iones hidrógeno en
los túbulos
*Secreción activa primaria de H+ por las células intercaladas de la porción final de los túbulos
distales y los túbulos colectores
*La combinación del exceso de H + con los amortiguadores de fosfato y amoníaco en el túbulo
genera «nuevo» HCO3
*Corrección renal de la alcalosis: menor secreción tubular de H + y mayor excreción de HCO3 –