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Enlace Químico y Teoría de Lewis

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Enlace Químico.

Un enlace químico es el proceso químico responsable de las interacciones atractivas entre átomos y
moléculas, lo que permite dar estabilidad a los compuestos.
La existencia de especies poliatómicas estables, elementales o compuestas, implica que los átomos pueden
interactuar entre sí para formar agregados que tienen energía más baja que los fragmentos separados. Cuando
esta disminución de la energía excede 10 kcal/mol de átomos, aproximadamente, decimos que existen enlaces
químicos, ya que las energías de estabilización de esta magnitud producen especies que tienen propiedades
químicas definidas y características.
En resumen, la fuerza atractiva entre 2 átomos de una sustancia se le llama enlace químico y se forma porque
al hacerlo los átomos siguen la tendencia universal de los sistemas mecánicos de alcanzar el estado de menor
energía. Se considera que en el proceso del enlace intervienen únicamente los electrones de valencia.
* Electrones de valencia: los electrones que participan en los enlaces químicos y que residen en la capa exterior
incompleta de los átomos.
*Valencia: Capacidad de un átomo para combinarse con otro.

Visión general de la teoría de Lewis


El desarrollo de la tabla periódica y el concepto de configuración electrónica dieron a los químicos los
fundamentos para entender cómo se forman las moléculas y los compuestos. La explicación propuesta por
Gilbert Lewis es que los átomos se combinan para alcanzar una configuración electrónica más estable. La
estabilidad máxima se logra cuando un átomo es isoelectrónico con un gas noble (regla del octeto).
*Regla del octeto: Cuando un átomo comparte, pierde o gana electrones, en un enlace químico, tiende a
completar 8 electrones en su capa más externa, igualando su configuración electrónica a la de un gas noble.
*Regla del duplo: El H, Li, Be y B tienden a completar 2 electrones en su última capa para tener la
configuración electrónica del He.

Cuando los átomos interactúan para formar un enlace químico, sólo entran en contacto sus regiones más
externas. Por esta razón, cuando estudiamos los enlaces químicos consideramos sobre todo los electrones de
valencia de los átomos. Para reconocer los electrones de valencia y asegurarse de que el número total de
electrones no cambia en una reacción química, los químicos utilizan el sistema de puntos desarrollado por
Lewis. Un símbolo de Lewis consiste en un símbolo químico que representa el núcleo y los electrones internos
de un átomo, junto con puntos situados alrededor del símbolo representando los electrones de valencia o
electrones más externos. Así el símbolo de Lewis para el silicio que tiene la configuración [Ne]3s2 3p2 es:

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Algunas ideas básicas en la teoría de Lewis son:
1. Los electrones, especialmente los que están en la capa más externa o de valencia, juegan un papel
fundamental en el enlace químico.
2. En algunos casos se transfieren electrones de un átomo a otro, formándose iones positivos y negativos que
se atraen entre sí mediante fuerzas electrostáticas denominadas enlaces iónicos.
3. En otros casos se comparten entre los átomos uno o más pares de electrones; esta compartición de electrones
se denomina enlace covalente.
4. Los electrones se transfieren o se comparten de manera que los átomos adquieren una configuración
electrónica especialmente estable.

El espín de los electrones todavía no había sido propuesto cuando Lewis formuló su teoría, así que Lewis no
indicaba que dos de los electrones de valencia están apareados (3s2) y dos están desapareados (3p2). Nosotros
escribiremos los símbolos de Lewis como él lo hacía. Situaremos puntos solitarios en los lados del símbolo
hasta un máximo de cuatro y después emparejaremos los puntos hasta alcanzar un octeto. Los símbolos de
Lewis se escriben habitualmente para los elementos de los grupos principales y en raras ocasiones para los
elementos de transición.
Una estructura de Lewis es una combinación de símbolos de Lewis que representa la transferencia o
compartición de electrones en un enlace químico.

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Las estructuras de Lewis nos ayudan a entender los enlaces en muchos compuestos y se utilizan con
frecuencia al estudiar las propiedades de las moléculas. Dibujar estructuras de Lewis es una habilidad
importante que el estudiante debe practicar. Para ello, se debe seguir un procedimiento ordenado.
Bosquejaremos el procedimiento para enlaces covalentes:
1.- Sumar los electrones de valencia de todos los átomos. (Use la tabla periódica si es necesario para determinar
el número de electrones de valencia de cada átomo.) En el caso de un anión, sume un electrón al total por cada
carga negativa. En el caso de un catión, reste un electrón por cada carga positiva. No se preocupe por
recordar cuáles electrones provienen de cuáles átomos; lo único que importa es el número total.

2.- Si se tienen más de 2 átomos, se debe considerar que las fórmulas químicas suelen escribirse en el orden en
que los átomos se conectan en la molécula o ion, como en el HCN. Si un átomo central tiene un grupo de
átomos unido a él, el átomo central suele escribirse primero. Esto ayuda también a recordar que el átomo central
es por lo general menos electronegativo que los átomos que lo rodean. En otros casos, tal vez se requiera más
información para poder dibujar la estructura de Lewis.

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3. Calcule el número de electrones que completarían el octeto. Multiplique 8 por el número de átomos que
completarían el octeto y por 2 el número de átomos que completarían su duplo.

4. Reste los electrones. A los electrones del punto 2 (Necesarios para completar los octetos y duplos) reste los
electrones del punto 1 (los que tenemos con todos los átomos presentes) y esa diferencia divídala entre 2 y
obtendrá el número de enlaces presentes en la molécula.

5.- Escriba el átomo central con sus átomos enlazantes alrededor basándose en el ion de partida y agregando
los átomos restantes junto a los átomos secundarios.

6.- Dibuje los enlaces calculados empezando por los átomos más externos y terminando con el átomo central.

7.- Complete los octetos de cada átomo, coloque los electrones faltantes para completar el octeto a cada átomo.

8.- Compruebe que todos los átomos en realidad están usando su número de electrones originales.

Hay otra forma más empírica de hacer las estructuras de Lewis como se ve a continuación.

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Pauling definió al enlace químico, entre dos átomos como las fuerzas de enlace entre ellos de una magnitud
tal que conduzcan a la formación de un agregado de estabilidad suficiente que garantice su consideración como
una especie molecular independiente. Hay tres tipos generales de enlaces químicos: iónicos, covalentes y
metálicos.
El término enlace iónico se refiere a las fuerzas electrostáticas que existen entre iones con carga opuesta. Los
iones podrían formarse a partir de átomos por la transferencia de uno o más electrones de un átomo a otro. Las
sustancias iónicas casi siempre son el resultado de la interacción entre metales de la extrema izquierda de la
tabla periódica y no metales de la extrema derecha (excluidos los gases nobles).
Un enlace covalente es el resultado de compartir electrones entre dos átomos. Los ejemplos más conocidos
de enlaces covalentes se observan en las interacciones de los elementos no metálicos entre sí.
Los enlaces metálicos se encuentran en metales como cobre, hierro y aluminio. En los metales, cada átomo
está unido a varios átomos vecinos. Los electrones de enlace tienen relativa libertad para moverse dentro de
toda la estructura tridimensional del metal. Los enlaces metálicos dan pie a propiedades metálicas típicas como
elevada conductividad eléctrica y lustre.

Enlace iónico
Los átomos de los elementos con bajas energías de ionización tienden a formar cationes; en cambio, los que
tienen alta afinidad electrónica tienden a formar aniones. Como regla, los metales alcalinos y alcalinotérreos
tienen más probabilidad de formar cationes en los compuestos iónicos, y los más aptos para formar aniones
son los halógenos y el oxígeno. En consecuencia, la composición de una gran variedad de compuestos iónicos
resulta de la combinación de un metal del grupo 1 ó 2 y un halógeno u oxígeno. La fuerza electrostática que
une a los iones en un compuesto iónico se denomina enlace iónico. Por ejemplo, la reacción entre litio y flúor
produce fluoruro de litio, un polvo blanco venenoso que se usa para disminuir el punto de fusión de la soldadura
y en la fabricación de cerámica. Se considera un enlace iónico cuando hay una diferencia de
electronegatividades de 1.7 para arriba.
La configuración electrónica del litio es 1s22s1 y la del flúor es 1s22s22p5. Cuando estos átomos entran en
contacto, el electrón de valencia 2s1 del litio se transfiere al átomo de flúor. Al usar los símbolos de puntos de
Lewis, la reacción se representa como:

En muchos casos, el catión y el anión de un compuesto no llevan la misma carga. Por ejemplo, cuando el litio
se quema en aire y forma óxido de litio (Li2O), la ecuación balanceada de la reacción es:

Al usar los símbolos de puntos de Lewis escribiríamos así:

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En este proceso, el átomo de oxígeno recibe dos electrones (uno de cada átomo de litio) para formar el ion
óxido. El ion litio Li+ es isoelectrónico con el helio.

Enlace covalente
Las propiedades físicas y químicas de muchos compuestos son reflejo de una transferencia menos definida
de electrones de la que tiene lugar en compuestos iónicos. En este tipo de compuestos, los electrones están
compartidos por ambos átomos, y no existe una completa transferencia de uno a otro. Su diferencia de
electronegatividades en menor a 1.7.
Para resaltar la compartición de electrones pensemos en la estructura de Lewis del HC1 de la siguiente manera

Los círculos de trazos representan las capas electrónicas externas de los átomos enlazados.
El número de puntos que hay sobre cada círculo representa el número efectivo de electrones de cada capa de
valencia. El átomo H tiene dos puntos, como en la configuración electrónica de He. El átomo C1 tiene ocho
puntos, como en la configuración de la capa externa de Ar. Observe que contamos los dos electrones que están
entre H y C1 (:) dos veces. Los átomos H y C1 comparten estos dos electrones. Este par de electrones
compartidos constituye el enlace covalente. A continuación, se dan otras dos estructuras de Lewis de moléculas
simples:

Lo mismo que el átomo de Cl en el HCl, el átomo de O en las estructuras de Lewis del H20 y C12O está rodeado
por ocho electrones, contando dos veces el par de electrones del enlace. Al conseguirse estos ocho electrones
el átomo de O cumple la regla del octeto, el requisito de tener ocho electrones en la capa de valencia para cada
átomo en una estructura de Lewis. Sin embargo, observe que el átomo de H es una excepción a esta regla. El
átomo de H solo puede tener dos electrones en la capa de valencia.

Enlaces covalentes coordinados


La teoría de enlace de Lewis describe el enlace covalente como una compartición de un par de electrones,
pero esto no significa que cada uno de los átomos contribuya con un electrón al enlace. Un enlace covalente

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en el que uno de los átomos contribuye con ambos electrones del par compartido se llama un enlace covalente
coordinado.

El enlace formado entre el átomo de N de NH3 y el ion H+ en la estructura es un enlace covalente coordinado.
Sin embargo, es importante observar que una vez formado el enlace no se puede establecer cuál de los cuatro
enlaces N — H es el enlace covalente coordinado. Por tanto, no se pude distinguir entre un enlace covalente
coordinado y un enlace covalente normal.
Otro ejemplo de enlace covalente coordinado se encuentra en otro ion muy frecuente, el ion hidronio.

Enlaces covalentes múltiples


En la descripción que se acaba de hacer del modelo de Lewis para el enlace covalente se ha utilizado para cada
dos átomos un solo par de electrones que corresponde a un enlace covalente simple. Sin embargo,
frecuentemente hace falta compartir más de un par de electrones para alcanzar el octeto (configuración
electrónica de gas noble). Las moléculas de CO2 y N2 son dos ejemplos donde se presenta esta situación.
Apliquemos en primer lugar al CO2 los conceptos de las estructuras de Lewis. Escribiendo los símbolos de
Lewis se ve que un átomo de C puede compartir un electrón de valencia con un átomo de O, formándose dos
enlaces simples carbono-oxígeno.
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Esto no hace que se complete un octeto ni en átomo de C ni en los dos de O. El problema se resuelve
desplazando los electrones desapareados hada la región del enlace, como muestran las flechas rojas.

En la estructura de Lewis, los átomos enlazados comparten entre sí dos pares de electrones (en total cuatro
electrones) constituyendo un enlace covalente doble (=).
Intentemos ahora escribir una estructura de Lewis para la molécula de N 2. El primer intento puede de nuevo
conducir a un enlace covalente simple correspondiente a la estructura errónea que se muestra a continuación.

Otra molécula cuya estructura de Lewis tiene un enlace múltiple es el 0 2, que presenta un enlace doble.

Enlaces covalentes polares


Los enlaces químicos se han introducido como pertenecientes a dos categorías claramente distinguibles:
enlaces iónicos con electrones transferidos por completo y enlaces covalentes con pares de electrones
compartidos por igual. Sin embargo, esto no es lo que sucede y muchos enlaces químicos tienen características
intermedias. Un enlace covalente en el que dos átomos no comparten por igual los electrones se llama enlace
covalente polar. En estos enlaces los electrones se desplazan hacia el elemento con mayor carácter no metálico.
La desigual compartición de los electrones conduce a una carga negativa parcial sobre el elemento con más
carácter no metálico, que se designa —, y la correspondiente carga positiva parcial sobre el elemento más
metálico, +. Así podemos representar el enlace polar del HC1 por una estructura de Lewis con las cargas
parciales, + y —, indicando que el par de electrones del enlace queda más cerca del Cl que del H.

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Fuerzas de atracción molecular
Las fuerzas intermoleculares son fuerzas de atracción entre moléculas. Estas fuerzas son las responsables
del comportamiento no ideal de los gases. Ejercen aún más influencia en las fases condensadas de la materia,
es decir, en los líquidos y los sólidos. A medida que baja la temperatura de un gas disminuye la energía cinética
promedio de sus moléculas. Así a una temperatura suficientemente baja, las moléculas ya no tienen la energía
necesaria para liberarse de atracción de las moléculas vecinas, en este momento, las moléculas se agregan y
forman pequeñas gotas de líquido. Esta transición de la fase gaseosa a la fase líquida se conoce como
condensación.
A diferencia de las fuerzas intermoleculares, las fuerzas intramoleculares mantienen juntos a los átomos de
una molécula (en el enlace químico, participan fuerzas intramoleculares). Estas fuerzas estabilizan a las
moléculas individuales, en tanto que las fuerzas intermoleculares son las principales responsables de las
propiedades macroscópicas de la materia (por ejemplo, punto de fusión y punto de ebullición).
Las fuerzas intermoleculares suelen ser más débiles que las intramoleculares; por ello, se necesita menos
energía para evaporar un líquido que para romper los enlaces de sus moléculas. Por ejemplo, para evaporar 1
mol de agua en su punto de ebullición son suficientes alrededor de 41 kJ de energía; en cambio, para romper
los dos enlaces O – H de un mol de moléculas de agua es necesario aplicar 930 kJ de energía. En general los
puntos de ebullición de las sustancias reflejan la magnitud de las fuerzas intermoleculares que actúan entre las
moléculas. En el punto de ebullición se debe suministrar suficiente energía para vencer las fuerzas de atracción
entre las moléculas a fin de que entren a la fase de vapor. Si se precisa más energía para separar las moléculas
de la sustancia A que de la sustancia B es porque las moléculas A están unidas por fuerzas intermoleculares
más fuertes, por tanto, el punto de ebullición de A será mayor que el de B. El mismo principio se aplica también
al punto de fusión de las sustancias. Por lo general, los puntos de fusión de las sustancias aumentan con la
intensidad de las fuerzas intermoleculares.
Para comprender las propiedades de la materia condensada es necesario entender los diferentes tipos de
fuerzas intermoleculares. La fuerza dipolo-dipolo, dipolo-inducido, y las fuerzas de dispersión integran lo que
los químicos denominan fuerzas de van der Waals, nombrada así, en reconocimiento de físico Holandés
Johannes van der Waals.
Los iones y dipolos se atraen entre sí mediante fuerzas electrostáticas conocidas como fuerzas ion-dipolo,
que no son fuerzas de van der Waals.
El enlace de hidrógeno es un tipo de interacción dipolo-dipolo particularmente fuerte. Dado que sólo unos
pocos elementos participan en la formación del enlace de hidrógeno, éste se trata como una categoría aparte.
Según la fase de una sustancia, la naturaleza de los enlaces químicos y los tipos de elementos que la componen,
en la atracción total entre las moléculas pueden actuar distintos tipos de interacciones, como se verá enseguida.

Fuerzas dipolo-dipolo
Las, fuerzas dipolo-dipolo son las fuerzas de atracción entre moléculas polares, es decir, entre moléculas que
poseen momentos dipolares. Su origen es electrostático y se puede entender en función de la ley de Coulomb
*. A mayor momento dipolar mayor es la fuerza. La figura 1 muestra la orientación de moléculas polares en
un sólido. En los líquidos, las moléculas polares no están unidas de manera tan rígida como en los sólidos, pero
tienden a alinearse de tal manera que en promedio las interacciones son máximas.
*Ley de Coulomb La energía potencial (E) entre dos iones es directamente proporcional al producto de sus
cargas e inversamente proporcional a la distancia que las separa E ≈ Q+Q- / r = k Q+Q- / r.

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Figura 1. Las moléculas que tienen un momento dipolar permanente tienden a alinearse con las polaridades
opuestas en la fase sólida para hacer máxima la atracción

Fuerzas ion-dipolo
La ley de Coulomb también explica las fuerzas ion-dipolo, las cuales se dan entre un ion (ya sea catión o
anión) y una molécula polar (figura 2).
La intensidad de esta interacción depende de la carga y tamaño del ion así como la magnitud del momento
dipolar y del tamaño de la molécula. Las cargas en los cationes están más concentradas porque estos iones
suelen ser más pequeños que los aniones. En consecuencia, con una carga de igual magnitud, un catión
experimenta una interacción más fuerte con los dipolos que un anión.
La hidratación es un ejemplo de interacción ion-dipolo. En una disolución acuosa de NaCl, los iones Na+ y Cl-
se rodean de moléculas de agua las cuales tienen un gran momento dipolar. Cuando se disuelve un compuesto
iónico como el NaCl, las moléculas de agua actúan como un aislante eléctrico que separa a los iones. En
cambio, el tetracloruro de carbono (CCl4), una molécula no polar carece de la capacidad de participar en una
interacción ion-dipolo. En consecuencia, el tetracloruro de carbono es un mal disolvente de compuestos
iónicos, al igual que la mayoría de los líquidos no polares.

Figura 2. Dos tipos de interacción dipolo-dipolo

Fuerzas de dispersión
¿Qué fuerzas de atracción se establecen entre las sustancias no polares? Para contestar esta pregunta, analice
el esquema de la figura 3. Si un ion o una molécula polar se acercan a un átomo (o molécula no polar), la
distribución electrónica del átomo (o molécula) se distorsiona por la fuerza que ejerce el ion o la molécula
polar. Se dice que el dipolo del átomo (o molécula no polar) es un dipolo inducido por que la separación de
sus cargas positiva y negativa se debe a la proximidad de un ion o molécula polar. La atracción entre un ion
y el dipolo inducido se conoce como interacción ion-dipolo inducido, en tanto que la atracción entre una
molécula polar y el dipolo inducido se conoce como interacción dipolo-dipolo inducido

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Figura3: a) Distribución de cargas esféricas en un átomo de Helio b) Distorsión causada por la aproximación de
un catión y c) de un dipolo.
La probabilidad de inducir un momento dipolar depende no sólo de la carga del ion o de la fuerza del dipolo,
sino también del grado de polarización del átomo o molécula, es decir, de que tan fácil se distorsione la
distribución electrónica del átomo (o molécula). En general, un átomo o molécula tiende a ser más polarizable
a medida que aumenta el número de electrones y se hace más difusa la nube electrónica. Por nube difusa se
entiende una nube electrónica que se distribuye en un volumen considerable, de tal forma que los electrones
no están fuertemente unidos al núcleo. El carácter polarizable de los gases que contienen átomos o moléculas
no polares (por ejemplo, He y N2) les permite condensarse. En un átomo de Helio, los electrones se mueven a
cierta distancia del núcleo. En un instante cualquiera los átomos pueden tener un momento dipolar generado
por las posiciones específicas de los electrones. Este momento dipolar se denomina dipolo instantáneo porque
dura sólo una pequeña fracción de segundo. En otro instante, los electrones cambian de posición y el átomo
tiene un nuevo dipolo instantáneo, y así sucesivamente. Sin embargo, en un tiempo promedio (el tiempo que
toma medir un momento dipolar), el átomo no tiene momento dipolar porque los dipolos instantáneos se
cancelas entre sí. En un conjunto de átomos de He, es posible que el dipolo instantáneo de un solo átomo
induzca un dipolo en cada uno de los átomos vecinos Figura 4. En el siguiente instante, un dipolo instantáneo
distinto puede crear dipolos temporales en los átomos de He que lo rodean. El punto importante es que este
tipo de interacciones produce fuerzas de dispersión, es decir fuerzas de atracción que se generan por los
dipolos temporales inducidos en los átomos o moléculas.

Figura 4. a) Interacción de dipolos inducidos. Este tipo de patrones solo existe durante un momento; en el
siguiente instante se distribuye de otra manera. Este tipo de interacción es responsable de la condensación de los
gases no polares.

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A temperaturas muy bajas (y a velocidades atómicas reducidas), las fuerzas de dispersión son lo
suficientemente fuertes para mantener unidos a los átomos de He y hacer que el gas se condense. Esto también
explica la atracción entre moléculas no polares.
En muchos casos, las fuerzas de dispersión son comparables o aún mayores que las fuerzas dipolo-dipolo que
existen entre las moléculas polares. Para tomar como ejemplo un caso extremo, se comparan los puntos de
ebullición del CH3F (-78.4°C) y del CCl4 (76.5 °C)

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