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Historia del Imperio Español

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Imperio español

El Imperio español, también denominado


Monarquía de España,3 ​ Española,4 ​ Católica o Imperio español
Hispánica,5 6​ ​ y, más tarde, Reino de España y de
Imperio
Indias, de las Españas o de España,7 n. ​ 5 ​ fue el
conjunto de territorios gobernados por las dinastías 1402-1976n. 1 ​
reinantes y gobiernos de España desde el siglo xv
hasta el siglo xx.

Tras el descubrimiento de América en 1492, la Casa


de Austria exploró y conquistó grandes extensiones
A la izquierda, el pendón heráldico de los Reyes
de territorio en América, desde el actual suroeste de Católicos, utilizado desde 1492 hasta 1504. A la
los Estados Unidos hasta Centroamérica, así como el derecha, la Cruz de Borgoña, enseña naval y
Caribe, la zona occidental de Sudamérica, y algunos militar de la Monarquía entre 1516 y 1700. Y
fuertes y asentamientos aislados de las actuales debajo, la bandera empleada en 1785-1873 y
Alaska y Columbia Británica.8 ​ Todos estos 1875-1931.
territorios se integraron en la Corona de Castilla y,
más tarde, como reinos de la Corona española.
Inicialmente se organizaron en dos virreinatos, el Lema: Plus Ultra
virreinato de Nueva España y el virreinato del Perú.

Con el descubrimiento y asentamiento en varios


archipiélagos del Pacífico a finales del siglo xvi, se
incorporaron al imperio las Indias orientales
españolas, formadas por las Filipinas, las Marianas
(que incluían Guam), la porción norte de Formosa, y
Mapa diacrónico de España con todas sus posesiones
las Carolinas (que incluían las Palaos), bajo la
desde su comienzo en 1492 hasta el año 1976,
jurisdicción de la Nueva España. Más tarde, en las
incluyendo los territorios portugueses entre 1580 y 1640.
porciones norte y sur del virreinato del Perú se
crearon los de Nueva Granada y del Río de la Plata, Coordenadas 40°25′00″N 3°41′00″O
respectivamente.
Capital Burgos y Toledo
En Europa, el Imperio incluía los Países Bajos, (disputada; 1492-1519)

territorios en Italia (principalmente el Milanesado y Toledo ("ciudad imperial";


los reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña) y otras 1519-1561)

posesiones como el Franco Condado y el Rosellón Madrid (1561-1601)


Valladolid (1601-1606)
(en la actual Francia).9 ​
Madrid (desde 1606)
En África, aparte de Canarias integradas en la Corona Entidad Imperio
de Castilla desde 1402 y Guinea desde fines de 1700, Idioma oficial Español
hasta el siglo xix los territorios españoles se reducían • Otros idiomas Ver lista
a una serie de plazas fuertes y Guinea, que dependió Alemán, árabe,
del Virreinato del Río de la Plata hasta 1821. A raíz aragonés, asháninca,
asturleonés, aimara,
del reparto del continente entre las potencias catalán/valenciano,
europeas, España pasó definitivamente a administrar cebuano, euskera,
territorios en el Sáhara, en el golfo de Guinea y en francés, gallego,
Marruecos. guanche, guaraní,
mapudungún, maya,
El Imperio español alcanzó entre los 14 millones10 ​ mixteco, náhuatl,
11 ​ y los 20 millones1 ​ de kilómetros cuadrados (casi napolitano, neerlandés,
portugués, purépecha,
la séptima parte de la superficie de las tierras
quechua, sardo, shipibo,
emergidas del planeta) a finales del siglo xviii,
siciliano, tagalo,
aunque algunos autores, como el historiador
zapoteco, entre los
Raymond Carr, señalan que uno de sus periodos de
principales en número.
máxima expansión es el comprendido entre los años
Superficie
1580 y 1640, durante los reinados de Felipe II,
Felipe III y Felipe IV, período en el que tuvo lugar la • Total 20 000 000 km²
unión dinástica con Portugal (considerada una Población (1790)
conquista española por un amplio número de • Total 60 000 000 hab.
historiadores).12 13
​ 14
​ 15
​ 16
​ 17
​ ​ • Densidad 3 hab/km²
Superficie hist.
• 1790 1 2​ ​ 20 000 000 km²
Desde sus orígenes hasta los • 1821-1898 934 000 km²

Reyes Católicos • 1492-1976 22 000 000 km²


Población hist.
• 1790 1 2​ ​est. 27 400 000 hab.
Antecedentes medievales • 1492-1976 est. 68 000 000 hab.
Religión Catolicismo
El rey Alfonso III de Asturias fue uno de los primeros
reyes en la península ibérica en adoptar la idea Moneda Real de a 8, peseta,
imperial durante el siglo ix. En 867 se tituló como doblón
Adefonsus totius Hispaniae imperator. Período histórico Edad Moderna y
Posteriormente, en 877, aparece como Adefonsus Contemporánea
Hispaniae imperator, y en 906 como Adefonsus… • 1402-1496 Conquista de las islas
Hispaniae rex. Varios de sus descendientes también Canarias
emplearon el título imperial.18 ​ • 1492 Descubrimiento de
América
A principios del siglo xv, los distintos reinos de la • 1512 Conquista de Navarra
península ibérica perseguían objetivos distintos en su • 1519-1521 Conquista de México
política exterior. Navarra, pronto confinada por la • 1532-1537 Conquista del Perú
expansión de Castilla y Aragón, orientó sus • 1580 -1640 Unión con Portugal
relaciones hacia Francia.19 ​ Por otro lado, el Tratado • 1715 Nueva Planta
de Almizra delimitó los territorios para la reconquista • 1810-1833 Guerras de
de las coronas de Castilla y Aragón,20 ​ lo que las independencia
llevó a desarrollar políticas exteriores similares, hispanoamericanas
aunque con intereses diferenciados. Castilla trataba • 1898 Guerra hispano-
de culminar la Reconquista y evitar nuevas estadounidense
incursiones musulmanas tomando plazas e islas en el • 1957-1958 Guerra de Ifni
norte de África, incluso antes de reconquistar el • 1968 Independencia de
Reino nazarí de Granada.21 ​ Al mismo tiempo, Guinea Ecuatorial
atravesaban momentos difíciles por la guerra civil • 1975 Acuerdos de Madrid
librada entre partidarios de la futura Isabel la Católica • 1976 Fin de la presencia en
y los de Juana la Beltraneja, en la lucha por suceder a el Sahara
Enrique IV. Forma de gobierno Monarquía compuesta
polisinodial (1402-1714)
n. 2 ​

Monarquía semi-
absolutista (1714-1833)
n. 3 ​n. 4 ​

Reyes de España
Territorios de la Corona de Aragón durante la • 1474-1516 Casa de Trastámara
Edad Media • 1516-1700 Casa de Austria
• 1700-1808 Casa de Borbón
• 1808-1813 Casa de Bonaparte
Aragón, por su parte, orientó su política • 1808-1868 Casa de Borbón
expansionista al Mediterráneo central y oriental.21 ​ • 1870-1873 Casa de Saboya
Así, llegó a dominar la península Italiana tras • 1874-1931, 1975- Casa de Borbón
reclamar la herencia de Constanza II de la Casa de presente
Hohenstaufen en Sicilia durante la guerra de güelfos Patrono(a) Inmaculada Concepción
y gibelinos, así como recibir, por donaciones del
papa, reinos insulares en Cerdeña y Sicilia. A su vez, la esfera de influencia aragonesa llegó a tener
presencia en los Balcanes con la conquista de los Almogávares de territorios griegos como el Ducado de
Atenas y el Ducado de Neopatria (durante la Francocracia), e incluso se llegó a desarrollar una geopolítica
oriental con Alfonso V el Magnánimo, quien en 1451 logró avasallar al Principado de Albania por medio de
Skanderbeg, y también brevemente unos feudos del Reino de Bosnia subordinados a Stjepan Vukčić
Kosača (otro vasallo de Aragón hasta su caída).22 23
​ ​Sin embargo los conflictos con el Imperio otomano y
las Repúblicas marítimas italianas le harían perder su control en el Mediterráneo Oriental.

Está corona a fines de la Edad Media tampoco contaba con un claro pretendiente para suceder a Martín el
Humano (fallecido en 1410), pero se resolvió pacíficamente con el Compromiso de Caspe. Al mismo
tiempo, este acto plantó las bases para la futura unión con la Corona castellana tras ser elegido Fernando de
Antequera, miembro de la dinastía Trastámara reinante en Castilla, abriendo así la puerta para la posterior
llegada de Fernando el Católico y la consiguiente unificación de los dos reinos.24 ​

Véanse también: Vísperas sicilianas, Cruzada albigense, Conquista aragonesa de Cerdeña, Gran
Compañía catalana y Sitio de Nápoles (1437-1442).

Expansionismo portugués
Por último, Portugal había terminado su reconquista imponiéndose al rey castellano Alfonso X el Sabio en
la toma del Algarbe, por lo cual Enrique el Navegante enfocó su expansión hacia el Atlántico, conquistando
Ceuta, tomando el control de Madeira en 1425, las islas Azores en 1427 y prosiguiendo la expansión con la
implantación de asentamientos en África y Asia para ir abriendo una ruta comercial con la India y China
que circunnavegara el Continente Negro.25 ​

La unificación de España y el fin del poder musulmán


El matrimonio de los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y
Fernando II de Aragón) produjo la unión dinástica de las dos
Coronas cuando, tras derrotar a los partidarios de Juana «la
Beltraneja» en la guerra de Sucesión castellana, Isabel ascendió al
trono. Sin embargo, cada reino mantuvo su propia administración
bajo la misma monarquía. La formación de un estado unificado
solamente se materializó tras siglos de unión bajo los mismos
gobernantes.n. 6 ​ Los nuevos reyes introdujeron el estado moderno
Estandarte de la Corona de Castilla.
absolutista en sus dominios, que pronto buscaron ampliar.

Castilla había intervenido en


el Atlántico, en lo que fue el
comienzo de su imperio
extrapeninsular, compitiendo
con Portugal por su control
desde finales del siglo xiv,
momento en el cual fueron
La rendición de Granada, óleo de enviadas varias expediciones
Señal de la Corona de Aragón.
Francisco Pradilla, 1882. andaluzas y vizcaínas a las
Representa la entrega de las llaves islas Canarias. La conquista
de la ciudad a los Reyes Católicos efectiva de dicho archipiélago había comenzado durante el reinado
en 1492. de Enrique III de Castilla, cuando en 1402 Jean de Béthencourt
solicitó permiso para tal empresa al rey castellano a cambio de
vasallaje; mientras, a lo largo del siglo xv, exploradores portugueses como Gonçalo Velho Cabral
colonizarían las Azores, Cabo Verde y Madeira. El Tratado de Alcazobas de 1479, que supuso la paz en la
guerra de sucesión castellana, separó las zonas de influencia de cada país en África y el Atlántico,
concediendo a Castilla la soberanía sobre las islas Canarias y a Portugal las islas que ya poseía, la Guinea y,
en general, «todo lo que es hallado e se hallare, conquistase o descubriere en los dichos términos». La
conquista del Reino de Fez quedaba también exclusivamente para el reino de Portugal. El tratado fue
confirmado por el papa en 1481, mediante la bula Aeterni regis. Mientras tanto los Reyes Católicos
iniciaban la última fase de la conquista de Canarias, asumiendo por su cuenta dicha empresa ante la
imposibilidad por parte de los señores feudales de someter a todos los indígenas insulares en una serie de
largas y duras campañas. Los ejércitos castellanos se apoderaron de Gran Canaria bajo Juan Rejón y Pedro
de Vera (1478-1483), La Palma bajo Alonso Fernández de Lugo (1492-1493) y finalmente de Tenerife,
también conquistada por Lugo (1494-1496).

Como continuación a la Reconquista castellana, los Reyes Católicos conquistaron en 1492 el reino taifa de
Granada, último reino musulmán de al-Ándalus, que había sobrevivido por el pago de tributos en oro a
Castilla, y su política de alianzas con Aragón y el norte de África.

La política expansionista de los Reyes Católicos también se manifestó en el África continental. Con el
objetivo de acabar con la piratería que amenazaba las costas andaluzas y las comunicaciones mercantes
catalanas y valencianas, se realizaron campañas en el norte de África: Melilla fue tomada en 1497, San
Miguel de Saca (luego abandonada) en 1500, Villa Cisneros en 1502, Mazalquivir en 1505, el Peñón de
Vélez de la Gomera en 1508, Orán en 1509, Argel, Bugía y Trípoli en 1510. La idea de Isabel I, manifiesta
en su testamento, era que la reconquista habría de seguir por el norte de África, en lo que los romanos
llamaron Nova Hispania.

La política europea de los Reyes Católicos


Véanse también: Imperio español en Europa, Italia española y Países Bajos Españoles.
Los Reyes Católicos también heredaron la política mediterránea de
la Corona de Aragón, y apoyaron a la Casa de Nápoles aragonesa
contra Carlos VIII de Francia y, tras su extinción, reclamaron la
reintegración de Nápoles a la Corona. Como gobernante de Aragón,
Fernando II se había involucrado en la disputa con Francia y
Venecia por el control de la península itálica. Estos conflictos se
convirtieron en el eje central de su política exterior. En estas
batallas, Gonzalo Fernández de Córdoba (conocido como «El Gran
Capitán») crearía las coronelías (base de los futuros tercios), como
organización básica del ejército, lo que significó una revolución
militar que llevaría a los españoles a sus mejores momentos.

Después de la muerte de la reina Isabel, Fernando, como único


monarca, adoptó una política más agresiva que la que tuvo como
marido de Isabel, utilizando las riquezas castellanas para expandir la
Fernando II de Aragón, responsable
zona de influencia aragonesa en Italia, contra Francia, y
de la política expansionista en Italia
fundamentalmente contra el reino de Navarra, al que conquistó en
y Europa de la naciente unión.
1512.

El trono de Castilla lo asumió su hija la reina Juana I «la Loca», quien fue declarada incapaz de reinar,
manteniendo su padre la regencia (aunque en todos los documentos oficiales aparecían Juana y Fernando
como reyes, era Fernando quien ejercía el poder).

El primer gran reto del rey Fernando fue en la guerra de la Liga de


Cambrai contra Venecia, donde los soldados españoles se
distinguieron junto a sus aliados franceses en la batalla de
Agnadello (1509). Solo un año más tarde, Fernando se convertía en
parte de la Liga Católica contra Francia, viendo una oportunidad de
tomar Milán —plaza por la cual mantenía una disputa dinástica— y
Navarra. Esta guerra no fue un éxito como la anterior contra Venecia
y, en 1516, Francia aceptó una tregua que dejaba Milán bajo su
control y de hecho, cedía al monarca hispánico el Reino de Navarra
(que Fernando unió a la corona de Castilla), ya que al retirar su
apoyo dejaba aislados a los reyes navarros Juan III de Albret y
Catalina de Foix. Este hecho fue temporal pues posteriormente
volvería a apoyar la lucha de los navarros en 1521.

Con el objetivo de aislar a Francia, se adoptó una política


Pendón heráldico de los Reyes
matrimonial que llevó al casamiento de las hijas de los Reyes Católicos entre 1492 y 1505.
Católicos con las dinastías reinantes en Inglaterra, Borgoña y
Austria. Tras la muerte de Fernando, la inhabilitación de la reina Juana I, hizo que Carlos de Austria,
heredero de Austria y Borgoña, fuera también heredero de los tronos españoles.

Carlos tenía un concepto político todavía medieval, y lo desarrolló empleando las riquezas de sus reinos
peninsulares en la política europea del Imperio, en vez de seguir la que, con mayor amplitud de miras,
había marcado su abuela Isabel en su testamento: continuar la Reconquista en el norte de África. Aunque
algunos consejeros españoles lograron que hiciera algunas campañas hacia ese objetivo (Orán, Túnez,
Argelia), sin embargo, no consideró ese fin tan importante como las inacabables disputas religioso-políticas
de su herencia centroeuropea y, como además, gran parte del ímpetu conquistador de los castellanos se
dirigió hacia las tierras nuevamente descubiertas de las Indias Occidentales, no colaboró decididamente en
el engrandecimiento de sus reinos peninsulares, salvo en lo que se refiere a las campañas italianas. Ese
abandono de la política de conquista del norte de África daría quebraderos de cabeza a la Europa
mediterránea hasta el siglo xix.

Durante estas épocas en las que España era una Potencia europea, se empezaron a desarrollar intercambios
científicos-geográficos con figuras como Hieronymus Münzer, Martin Behaim y los humanistas de
Núremberg. Además que empezaría a ser un atractivo comercial por parte de familias banqueras alemanas e
italianas, y también un ambiente de prestigio entre europeos para el estudio de teología católica frente a los
desafíos de la Reforma protestante.26 ​

El descubrimiento del Nuevo Mundo


Sin embargo, la expansión atlántica sería la que daría los mayores
éxitos. Para alcanzar las riquezas de Oriente, cuyas rutas
comerciales (especialmente de las especias de las islas del Pacífico)
bloqueaban los otomanos o monopolizaban genoveses y venecianos,
los portugueses y los españoles compitieron por hallar una nueva
ruta que no fuera la tradicional, por tierra, a través de Oriente
Próximo. Los portugueses, que habían terminado mucho antes que
los españoles su Reconquista, habían comenzado entonces sus
expediciones, tratando primero de acceder a las riquezas africanas y
luego de circunnavegar África, lo que les daría el control de islas y
costas del continente, para abrir una nueva ruta a las Indias
Orientales, sin depender del comercio a través del Imperio otomano,
monopolizado por Génova y Venecia, poniendo el germen del
Imperio portugués.
Conquistador español en el mural
Más tarde, cuando Castilla terminó su reconquista, los Reyes
del Pabellón de la navegación de
Católicos, apoyaron a Cristóbal Colón quien, al parecer convencido Sevilla, España.
de que la circunferencia de la Tierra era menor que la real, quiso
alcanzar Cipango (Japón), Catay (China), las Indias, el Oriente
navegando hacia el Oeste, con el mismo fin que los portugueses: independizarse de las ciudades italianas
para conseguir las mercancías de Oriente, principalmente, especias y seda (más fina que la producida en el
reino de Murcia desde la dominación árabe). A medio camino estaba América y, según se acepta
mayoritariamente, sin saberlo, descubrió el continente para el resto del mundo, que vivía ignorante de su
existencia, iniciando la colonización española de esas tierras.
Las nuevas tierras fueron
reclamadas por los Reyes
Católicos, con la oposición
de Portugal. Finalmente el
papa Alejandro VI medió,
llegándose al Tratado de
Tordesillas, que dividía las
zonas de influencia española
y portuguesa a 370 leguas al
oeste de las islas de Cabo
Verde (el meridiano situado a
46° 37′) longitud oeste, Imagen que representa las
siendo la zona occidental la posesiones en 1513 Antillas
correspondiente a España y mayores y Castilla de Oro de la
Tierra Firme
la oriental a Portugal. Así,
España se convertía
Vasco Núñez de Balboa tomando teóricamente en dueña de la mayor parte del continente con la
posesión del mar del Sur.
excepción de una pequeña parte, la oriental —lo que hoy día es el
extremo de Brasil—, que correspondía a Portugal. En adelante, esta
cesión papal, junto a la responsabilidad evangelizadora sobre los territorios descubiertos, fue usada por los
Reyes Católicos como legitimación en su expansión imperial. Poco después, esta «legitimación» fue
discutida por la Escuela de Salamanca.

Además de la toma de La Española, que se culminó a principios del siglo xvi, los colonos empezaron a
buscar nuevos asentamientos. La convicción de que había grandes territorios por colonizar en las nuevas
tierras descubiertas produjo el afán por buscar nuevas conquistas. Desde allí, Juan Ponce de León conquistó
Puerto Rico y Diego Velázquez, Cuba. Alonso de Ojeda recorrió la costa venezolana y centroamericana,
Diego de Nicuesa ocupó lo que hoy día es Nicaragua y Costa Rica, mientras Vasco Núñez de Balboa
llegaba a Panamá y alcanzaba el mar del Sur (océano Pacífico).

El imperio de los Austrias (1516-1700)


El periodo comprendido entre la segunda mitad del siglo xvi y la
primera del xvii es conocido como el Siglo de Oro por el
florecimiento de las artes y las ciencias que se produjo.

Durante el siglo xvi España llegó a tener una auténtica fortuna de


oro y plata extraídos de «Las Indias». En el estudio económico
realizado por Earl [Link] (1975), «El tesoro americano y la
Revolución de los precios en España, 1501-1659», esa fortuna tiene
unas cifras concretas. Hamilton describe que en los siglos xvi y xvii,
desde 1503 y durante los 160 años siguientes, durante la mayor
Territorios controlados por Carlos I actividad minera, arribaron desde la América española 16 900
en 1519 toneladas de plata y 181 toneladas de oro. Sus cuentas son
minuciosas: 16 886 815 303 gramos de plata y 181 333 180 gramos
de oro.n. 7 ​
Se decía durante el reinado de Felipe II que «el Sol no se ponía en el
Imperio», ya que estaba lo suficientemente disperso como para tener
siempre alguna zona con luz solar. Este imperio tenía su centro
neurálgico en Madrid sede de la Corte con Felipe II, siendo Sevilla
el punto fundamental desde el que se organizaban las posesiones
ultramarinas.

Como consecuencia del matrimonio político de los Reyes Católicos


y de los casamientos estratégicos de sus hijos, su nieto, Carlos I
heredó la Corona de Castilla en la península ibérica y una incipiente
expansión en América (herencia de su abuela Isabel); las posesiones
de la Corona de Aragón en el Mediterráneo italiano e ibérico (de su
abuelo Fernando); las tierras de los Habsburgo en Austria a las que
él incorporó Bohemia y Silesia logrando convertirse tras una
disputada elección con Francisco I de Francia en emperador del
Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V de
Alemania; además de los Países Bajos a los que añadió nuevas
provincias y el Franco Condado, herencia de su abuela María de
Borgoña; conquistó personalmente Túnez y en pugna con Francia la
región de Lombardía. Era un imperio compuesto de un
Retrato de Carlos I por Tiziano
conglomerado de territorios heredados, anexionados o conquistados.

La dinastía Habsburgo gastaba las riquezas castellanas y ya desde


los tiempos de Carlos V pero en mayor medida a partir de Felipe II,
las americanas, en guerras en toda Europa con el objetivo
fundamental de proteger los territorios adquiridos, los intereses de
los mismos, la causa católica y a veces por intereses meramente
dinásticos. Todo ello produjo el impago frecuente de deudas
contraídas con los banqueros, primero alemanes y genoveses
después, y dejó a España en bancarrota. Los objetivos políticos de la
Cruz de Borgoña, una de las varias
Corona eran varios:
enseñas navales utilizadas por la
Monarquía Hispánica en el
El acceso a los productos americanos (oro, plata) y
periodo.27 ​
asiáticos (porcelana, especias, seda).
Minar el poder de Francia y detenerla en sus fronteras
orientales.
Mantener la hegemonía católica de los Habsburgo en Alemania, defendiendo los intereses de
la Iglesia católica contra la Reforma protestante.
Contener en Europa la expansión del Imperio Otomano musulmán. Además, se buscaba
neutralizar la piratería berberisca que asolaba las posesiones mediterráneas españolas e
italianas.
Ante la posibilidad de que Carlos I decidiera apoyar la mayor parte de las cargas de su imperio en el más
rico de sus reinos, el de Castilla, lo cual no gustaba a los castellanos que no deseaban contribuir con oro,
plata o caballos a guerras europeas que sentían ajenas, y enfrentados a un creciente absolutismo por parte
del rey comenzó una sublevación que aún se celebra cada año llamada de los Comuneros, en la cual los
rebeldes fueron derrotados. Carlos I de España y luego V de Alemania se convertía en el hombre más
poderoso de Europa, con un imperio europeo que solo sería comparable en tamaño al de Napoleón
Bonaparte. El emperador intentó sofocar la Reforma protestante en la Dieta de Worms, pero Lutero
renunció a retractarse de su herejía. Firme defensor de la
Catolicidad, durante su reinado se produjo sin embargo lo que se
llamó el Saco de Roma, cuando sus tropas fuera de control atacaron
la Santa Sede después de que el papa Clemente VII se uniera a la
Liga de Cognac contra él.

Pese a que Carlos I era flamenco y su lengua materna era el francés


vivió un proceso de españolización o, más concretamente, de
castellanización. Así, cuando se entrevistó con el papa, le habló en
español y más tarde, cuando recibió al embajador de Francia, un
obispo francés se quejó por no haber entendido el discurso, a lo que
Escudo de Carlos I. el emperador contestó: «Señor obispo, entiéndame si quiere y no
espere de mí otras palabras que de mi lengua española, la cual es tan
noble que merece ser sabida y entendida de toda la gente
28
cristiana». ​ Esta frase ha calado bastante en los españoles y, siglos después, aún se utiliza el dicho «Que
hable en cristiano» cuando un español (o casi todo otro hispanoparlante) quiere que se le traduzca lo dicho.

La conquista de América y la expansión en Asia y Oceanía


La conquista continuó en la
América continental y en la
expansión en Asia y Oceanía.
Hernán Cortés llegó a
Imperio Azteca y Francisco
Pizarro al Imperio Inca. Años
después, bajo Felipe II, el
imperio español se convirtió «Descubrimiento» del río Misisipí.
La conquista del Colorado, óleo de
Augusto Ferrer-Dalmau que retrata
en una nueva fuente de
la expedición de Francisco Vázquez riqueza para los reinos
de Coronado. españoles y de su poder en
Europa, pero también
contribuyó a elevar la
inflación, lo que perjudicó a la industria peninsular. Como siempre
ocurre, la economía más poderosa, la española, comenzó a depender
de las materias primas y manufacturas de países más pobres, con
mano de obra más barata, lo cual facilitó la revolución económica y
social en Francia, Inglaterra y otras partes de Europa. Los
problemas causados por el exceso de metales preciosos fueron
discutidos por la Escuela de Salamanca, lo que creó un nuevo modo
de entender la economía que los demás países europeos tardaron
Mare clausum ibéricos en la Era de
mucho en comprender.[cita requerida] los Descubrimientos.

Por otro lado, los enormes e infructuosos gastos de las guerras a las
que arrastró la política europea de Carlos I heredados por su sucesor Felipe II, llevaron a que se financiasen
con préstamos de banqueros, tanto españoles como de Génova, Amberes y sur de Alemania, lo que hizo
que los beneficios que pudo tener la Corona (el Estado, al cabo) fueran mucho menores que los que
obtuvieron más tarde otros países con intereses imperiales, como los Países Bajos y posteriormente
Inglaterra.

De la batalla de Pavía a la Paz de Augsburgo (1521-1555)


Desde 1492, la colonización del Nuevo Mundo fue encabezada por
una serie de guerreros-exploradores conocidos como
conquistadores. Aprovecharon para esta empresa el hecho de que
algunos pueblos nativos estaban en guerra con otros y muchos se
mostraron dispuestos a sellar alianzas con los españoles para
derrotar a enemigos más poderosos como los aztecas o los incas. La
conquista, además, fue facilitada por la superioridad tecnológica,29 ​ Virreinato de Nueva España, fruto
de las conquistas de Hernán Cortés
incluida la logística, y la propagación en América de enfermedades
entre otros muchos, tales como
comunes en Europa (p. ej.: viruela), pero desconocidas en el Nuevo Miguel López de Legazpi, Juan
Mundo, que diezmaron a los pueblos originarios de América. Ponce de León y Pedro de
Alvarado.
Los principales conquistadores fueron Hernán Cortés, quien entre
1519 y 1521, con alrededor de 200 000 aliados amerindios, derrotó
al Imperio azteca, en momentos que este era arrasado por la
viruela,n. 8 ​ y entró en México, que sería la base del virreinato de
Nueva España, que se extendería hacia el sur rápidamente gracias a
las conquistas de Pedro de Alvarado, lugarteniente de Cortés, que,
entre 1521 y 1525, incorporó las actuales repúblicas de Guatemala, El virreinato del Perú fue creado
mediante Real Cédula en 1542, y
Honduras y El Salvador a los dominios españoles; y Francisco
fue posible gracias a la campaña de
Pizarro quien emprendería la conquista del Perú en 1531 cuando el
conquista dada por Francisco
Imperio incaico estaba gravemente desorganizado por efecto de la Pizarro, Diego de Almagro, y
guerra civil y de la epidemia de viruela de 1529.n. 9 ​El fruto de esta Hernando de Luque,
conquista fue el establecimiento del Virreinato del Perú. principalmente.

Tras la conquista de México, las leyendas sobre ciudades «doradas»


(Cíbola en Norteamérica, El Dorado en Sudamérica) originaron numerosas expediciones, pero muchas de
ellas regresaron sin encontrar nada, y las que encontraron algo dieron con mucho menos valor de lo
esperado. De todos modos, la extracción de oro y plata fue una importante actividad económica del Imperio
español en América, estimándose en 850 000 kilogramos de oro y más de 100 veces esa cantidad en plata
durante el período imperial.n. 10 ​ No fue menos importante el comercio de otras mercaderías como la
cochinilla, la vainilla, el cacao, el azúcar (la caña de azúcar fue llevada a América donde se producía mejor
que en el sur de la península, donde había sido introducida por los árabes). La exploración de este Nuevo
Mundo, conocido como las Indias occidentales, fue intensa, realizándose hazañas tales como la primera
circunnavegación del globo en 1522 por Juan Sebastián Elcano (que sustituyó a Fernando de Magallanes,
promotor de la expedición y que murió en el camino).

En Europa, sintiéndose rodeado por las posesiones de los Habsburgo Francisco I de Francia invadió en
1521 las posesiones españolas en Italia e inició una nueva era de hostilidades entre Francia y España,
apoyando a Enrique II de Navarra para recuperar el reino arrebatado por los españoles. Un levantamiento
de la población navarra junto a la entrada de 12 000 hombres al mando del general Asparrots, André de
Foix, en pocos días recuperó todo el reino con escasas víctimas. Sin embargo el ejército imperial se
reconstituyó con rapidez, formando unas tropas de 30 000 hombres bien pertrechadas, entre ellas muchos
de los comuneros rendidos para redimir su pena. El general
Asparrots, en vez de consolidar el reino, se dirigió a sitiar Logroño,
con lo que los navarro-gascones sufrieron una severa derrota en la
sangrienta batalla de Noáin, dejando el control de Navarra en
manos de España.

Por otra parte, en el frente de


guerra de Italia, fue un
desastre para Francia, que
sufrió importantes derrotas
en Bicoca (1522), Pavía Conquista del Imperio azteca.
(1525) —en la que
Batalla de Pavía en 1525. Tapiz de Francisco I y Enrique II
Bernard van Orley. fueron capturados— y
Landriano (1529) antes de
que Francisco I claudicase y
dejase Milán en manos españolas una vez más. La victoria de
Carlos I en la batalla de Pavía, 1525, sorprendió a muchos italianos
y alemanes, al demostrar su empeño en conseguir el máximo poder
La Captura de Atahualpa, que tuvo
posible. El papa Clemente VII cambió de bando y unió sus fuerzas lugar en Cajamarca (actual Perú),
con Francia y los emergentes estados italianos contra el emperador, significó el comienzo de la
en la Guerra de la Liga de Cognac. La Paz de Barcelona, firmada Conquista del Imperio incaico.
entre Carlos I y el papa en 1529, estableció una relación más
cordial entre los dos gobernantes y de hecho nombraba a España
como defensora de la causa católica y reconocía a Carlos como rey
de Lombardía en recompensa por la intervención española contra la
rebelde República de Florencia.

En 1528, el gran almirante Andrea Doria se alió con el emperador


para desalojar a Francia y restaurar la independencia genovesa. Esto
abrió una nueva perspectiva: en este año se produce el primer
préstamo de los bancos genoveses a Carlos I.

Durante esta época de Unión personal entre el Sacro Imperio


El Saco de Roma, por Martin van
Romano Germánico y la Monarquía Hispánica en la persona de Heemskerck (1527).
Carlos, llegarían a florecer las Relaciones entre Alemania y España.
Varios soberanos alemanes, como los Electores del palatinado (
Ottheinrich o Federico II), llegarían a viajar a España a fortalecer lazos diplomáticos; mientras que por
medio de la Corte de Carlos, grandes figuras de la Nobleza española (como Fernando Álvarez de Toledo y
Pimentel o Garcilaso de la Vega) tendrían prominencia en las decisiones del Sacro Imperio, llegando a
haber representantes españoles en los Reichstag. Además, las casas comerciales de la Dinastía Welser y la
Dinastía Fugger serían los banqueros que patrocinarían las empresas de Carlos, a su vez que ingresaban a
España y Portugal con expandir sus sucursales comerciales (los Welser incluso llegarían al Nuevo Mundo a
través de la concesión de Klein-Venedig, mientras que los Fugger rentarían la mina de mercurio más
productiva del mundo en Almadén), lo cual fomento el desarrollo económico de Europa y aceleró el
Intercambio colombino.26 ​
La colonización americana seguía mientras imparable. Después de
la conquista del Perú, la primera ciudad fundada originalmente
española fue Santiago de Quito (posteriormente y en otra
localización Santiago de Guayaquil) por Sebastián de Belalcázar y
Diego de Almagro por órdenes de Francisco Pizarro en las llanuras
del Tapi, Ecuador, mientras, más al norte, Santafé de Bogotá fue
fundada en 1538 por Gonzalo Jiménez de Quesada y Pedro de
Mendoza fundó Buenos Aires en 1536. En la década de 1540, Los Trece de la Fama, algunos de
Francisco de Orellana exploraba la selva y llegó al Amazonas. En los conquistadores del Perú más
1541, Pedro de Valdivia, continuó las exploraciones de Diego de representativos.
Almagro, fundando el 12 de febrero de dicho año, la ciudad de
Santiago de Nueva Extremadura instaurando la Gobernación de
Chile y dando inicio a la guerra de Arauco. Ese mismo año, se terminó de conquistar la Confederación
muisca, que ocupaba el centro de Colombia, y de asentarse el Nuevo Reino de Granada.

Como consecuencia de la defensa que la Escuela de Salamanca y Bartolomé de las Casas hicieron de los
nativos, la Corona española se dio relativa prisa en dictar leyes para protegerlos en sus posesiones
americanas. Las Leyes de Burgos de 1512 fueron sustituidas por las Leyes Nuevas de Indias de 1542.

En 1543, Francisco I de Francia anunció una alianza sin precedentes con el sultán otomano Solimán el
Magnífico, para ocupar la ciudad de Niza, bajo control español. Enrique VIII de Inglaterra, que guardaba
más rencor contra Francia que contra el emperador, a pesar de la oposición de este al divorcio de Enrique
con su tía, se unió a este último en su invasión de Francia. Aunque las tropas imperiales sufrieron alguna
derrota como la de Cerisoles, el emperador consiguió que Francia aceptara sus condiciones. Los austriacos,
liderados por el hermano pequeño del emperador Carlos, continuaron luchando contra el Imperio otomano
por el este. Mientras, Carlos I se preocupó de solucionar un viejo problema: la Liga de Esmalcalda.

La Liga tenía como aliados a los franceses, y los esfuerzos por


socavar su influencia en Alemania fueron rechazados. La derrota
francesa en 1544 rompió su alianza con los protestantes y Carlos I
se aprovechó de esta oportunidad. Primero intentó el camino de la
negociación en el Concilio de Trento en 1545, pero los líderes
protestantes, sintiéndose traicionados por la postura de los católicos
en el Concilio, fueron a la guerra encabezados por Mauricio de
Sajonia. En respuesta, Carlos I invadió Alemania a la cabeza de un Mapa de los dominios de los
ejército hispano-neerlandés, iniciando así la Guerra de Esmalcalda. Habsburgo en Europa tras la batalla
Confiaba en restaurar la autoridad imperial. Las tropas, al mando de Mühlberg en 1547.
del emperador en persona, infligieron una decisiva derrota a los
protestantes en la histórica batalla de Mühlberg en 1547. En 1555
firmó la Paz de Augsburgo con los estados protestantes, lo que restauró la estabilidad en Alemania bajo el
principio de Cuius regio, eius religio («Quien tiene la región impone la religión»), una posición impopular
entre el clero italiano y español.

El compromiso de Carlos en Alemania otorgó a España el papel de protector de la causa católica de los
Habsburgo en el Sacro Imperio Romano, así, los consejeros españoles de Carlos se volverían los paladines
de la Contrarreforma, buscando una reforma de la curia romana sin tener que tolerar los considerados
errores teológicos del Luteranismo. Esta labor se intensificaría aún más con el surgimiento de la Compañía
de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola (español-vasco), puesto que gran parte del clero español
tendría influencia social, cultural, económica y hasta política en las regiones del Sacro Imperio que se
mantuvieron católicas (prominentemente el Sur de Alemania e Italia), promoviendo la co-operación
intelectual entre teólogos escolásticos para responder a la Reforma Protestante, y hasta militar cuando
surgían Guerras religiosas europeas, en las que la Monarquía Hispánica solía intervenir en favor de los
estados católicos a lo largo de Europa. Un ejemplo de está Esfera de influencia española en Europa Central
fue la integración del Ducado de Baviera en la red de alianzas de España durante el gobierno de Alberto V
de Baviera a través de grandes redes diplomáticas e intercambios (que serían de gran importancia para los
herederos de Carlos), a su vez que se le confió a los jesuitas todo el sistema de educación de su territorios
(resaltando figuras como Alfonso Salmerón o Gregorio de Valencia en la corte Bávara).26 ​

Mientras, el Mediterráneo se convirtió en campo de batalla contra los turcos, que alentaban a piratas como
el argelino Barbarroja. Carlos I prefirió eliminar a los otomanos a través de la estrategia marítima,
mediante ataques a sus asentamientos en los territorios venecianos del este del Mediterráneo. Solo como
respuesta a los ataques en la costa de Levante española se involucró personalmente el emperador en
ofensivas en el continente africano con expediciones sobre Túnez, Bona (1535) y Argel (1541), por el
Sudeste Asiático se consolidaba el dominio español en el archipiélago de las Filipinas (nombradas así en
honor a Felipe II) e islas adyacentes (Borneo, Molucas —fortaleza de Tidore—, fuertes en la isla de
Formosa y anexos en las ya oceánicas Palaos, Marianas, Carolinas y Ralicratac, etc.).

De San Quintín a Lepanto (1556-1571)


El emperador Carlos repartió sus posesiones entre su único hijo
legítimo, Felipe II, y su hermano Fernando (al que dejó el Imperio
de los Habsburgo). Para Felipe II, Castilla fue la base de su imperio,
pero la población de Castilla nunca fue lo suficientemente grande
para proporcionar los soldados necesarios para sostener el Imperio.
Tras el matrimonio del rey con María Tudor, Inglaterra y España
fueron aliados.

España no consiguió tener paz al llegar al trono el agresivo Enrique


II de Francia en 1547, que inmediatamente reanudó los conflictos
con España. Felipe II prosiguió la guerra contra Francia, aplastando
al ejército francés en la batalla de San Quintín, en Picardía, en 1558
y derrotando a Enrique de nuevo en la batalla de Gravelinas. La Paz
de Cateau-Cambrésis, firmada en 1559, reconoció definitivamente
las reclamaciones españolas en Italia. En las celebraciones que Felipe II de España
siguieron al Tratado, Enrique II murió a causa de una herida
producida por un trozo de madera de una lanza. Francia fue
golpeada durante los siguientes años por una guerra civil que ahondó en las diferencias entre católicos y
protestantes dando a España ocasión de intervenir en favor de los católicos y que le impidió competir con
España y la Casa de Habsburgo en los juegos de poder europeos. Liberados de la oposición francesa,
España vio el apogeo de su poder y de su extensión territorial en el periodo entre 1559 y 1643.

La bancarrota de 1557 supuso la inauguración del consorcio de los bancos genoveses, lo que llevó al caos a
los banqueros alemanes y acabó con la preponderancia de los Fúcares como financieros del Estado español.
Los banqueros genoveses suministraron a los Habsburgo crédito fluido e ingresos regulares.
Mientras tanto la expansión ultramarina continuaba: Florida fue
colonizada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés al fundar San
Agustín, y al derrotar rápidamente un intento ilegal del capitán
francés Jean Ribault y 150 hombres de establecer un puesto de
aprovisionamiento en el territorio español. San Agustín se convirtió
rápidamente en una base estratégica de defensa para los barcos
españoles llenos de oro y plata que regresaban desde los dominios
de las Indias.

En Asia, el 27 de abril de 1565, se estableció el primer asentamiento


en Filipinas por parte de Miguel López de Legazpi y se puso en Exploraciones y rutas españolas en
el océano Pacífico.
marcha la ruta de los Galeones de Manila (Nao de la China). Manila
se fundó en 1572.

Después del triunfo de España sobre Francia y el comienzo de las guerras de religión francesas, la
ambición de Felipe II aumentó. En el Mediterráneo el Imperio otomano había puesto en entredicho la
hegemonía española, perdiéndose Trípoli (1531) y Bugía (1554) mientras la piratería berberisca y otomana
se recrudecía. En 1565, sin embargo, el auxilio español a los sitiados Caballeros de San Juan salvó Malta,
infligiendo una severa derrota a los turcos.

La muerte de Solimán el Magnífico y su sucesión por parte del menos capacitado Selim II, envalentonó a
Felipe II y este declaró la guerra al mismo sultán. En 1571, la Santa Liga, formada por Felipe II, Venecia y
el papa Pío V, se enfrentó al Imperio otomano, con una flota conjunta mandada por don Juan de Austria,
hijo ilegítimo de Carlos I, que aniquiló la flota turca en la decisiva batalla de Lepanto.

La derrota acabó con la amenaza turca en el Mediterráneo e inició un periodo de decadencia para el
Imperio otomano. Esta batalla aumentó el respeto hacia España y su soberanía fuera de sus fronteras y el
rey asumió la carga de dirigir la Contrarreforma.

El Reino en dificultades (1571-1598)


[cita requerida]

El tiempo de alegría en
Madrid duró poco. En 1566
los calvinistas habían
iniciado una serie de
revueltas en los Países Bajos
que provocaron que el rey
enviase al duque de Alba a la
zona. En 1568, Guillermo I La «furia española» del 4 de
de Orange-Nassau encabezó noviembre de 1576 en Amberes.
un intento fallido de echar al
duque de Alba del país. Estas
batallas se consideran como el inicio de la guerra de los Ochenta
Fernando Álvarez de Toledo y
Años, que concluyó con la independencia de las Provincias Unidas
Pimentel, III duque de Alba.
de los Países Bajos. Felipe II, que había recibido de su padre la
herencia de los territorios de la Casa de Borgoña (Países Bajos y
Franco Condado), para que la poderosa España defendiese de Francia el Imperio, se vio obligado a
restaurar el orden y mantener su dominio sobre estos
territorios. En 1572 un grupo de navíos neerlandeses
rebeldes conocidos como los watergeuzen, tomaron
varias ciudades costeras, proclamaron su apoyo a
Guillermo I y rechazaron el gobierno español.

Para España la guerra se convirtió en un asunto sin fin.


En 1574, los Tercios de Flandes, bajo el mando de
Francisco de Valdés, fueron vencidos en el asedio de
Leiden después de que los neerlandeses rompieran los
diques, causando inundaciones masivas. Bandera de los Tercios Españoles.

En 1576, abrumado por los costes del mantenimiento de


un ejército de ochenta mil hombres en los Países Bajos y de la inmensa flota que venció en Lepanto, unidos
a la creciente amenaza de la piratería en el Atlántico y especialmente a los naufragios que reducían las
llegadas de dinero de las posesiones americanas, Felipe II se vio obligado a declarar una suspensión de
pagos (que fue interpretada como bancarrota).

El ejército se amotinó no mucho después, saqueando Amberes y el sur de los Países Bajos, haciendo que
varias ciudades, que hasta entonces se habían mantenido leales, se unieran a la rebelión. Los españoles
eligieron la vía de la negociación y consiguieron pacificar la mayor parte de las provincias del sur con la
Unión de Arrás en 1579.

Este acuerdo requería que todas las tropas españolas abandonasen


aquellas tierras, lo que fortaleció la posición de Felipe II cuando en
1580 murió sin descendientes directos el último miembro de la
familia real de Portugal, el cardenal rey Enrique I de Portugal. El
rey de España, hijo de Isabel de Portugal y por tanto nieto del rey
Manuel I, hizo valer su reclamación al trono portugués, y en junio
envió al duque de Alba y su ejército a Lisboa para asegurarse la
sucesión. El otro pretendiente, don Antonio, se replegó a las Azores,
Desembarco de los tercios donde la armada de Felipe terminó de derrotarlo.
españoles durante la batalla de la
isla Terceira. La unificación temporal de la
península ibérica puso en
manos de Felipe II el
Imperio portugués, es decir, la mayor parte de los territorios
explorados del Nuevo Mundo además de las colonias comerciales
en Asia y África. En 1582, cuando el rey devolvió la corte a Madrid
desde Lisboa, donde estaba asentada temporalmente para pacificar
su nuevo reino, se produjo la decisión de fortalecer el poderío naval
español.
Ilustración de la batalla de San Juan
España estaba todavía renqueante de la bancarrota de 1576. En 1584 de Ulúa durante la guerra comercial
Guillermo I de Orange-Nassau fue asesinado por un católico anglo-española (1568-1573).

francés. Se esperaba que la muerte del líder popular de la resistencia


significara el fin de la guerra, pero no fue así.
En 1585, la reina Isabel I de Inglaterra envió apoyo a las causas protestantes en los Países Bajos y Francia,
y Francis Drake lanzó ataques contra los puertos y barcos mercantes españoles en el Caribe y el Pacífico,
además de un ataque especialmente agresivo contra el puerto de Cádiz. En 1588, confiando en acabar con
los entrometimientos de Isabel I, Felipe II envió la «Armada Invencible» a atacar a Inglaterra. Al contrario
de lo que comúnmente se cree, la Armada española no fue derrotada por los buques ingleses30 ​sino por una
serie de fuertes tormentas, problemas de coordinación entre los ejércitos implicados e importantes fallos
logísticos en los aprovisionamientos que la flota había de hacer en los Países Bajos provocaron la derrota
de la Armada española.

No obstante, la derrota del contraataque inglés contra España, dirigido por Drake y Norris en 1589, marcó
un punto de inflexión en la guerra anglo-española a favor de España. A pesar del fracaso de la armada
española, la flota española siguió siendo la más fuerte en los mares de Europa hasta el siglo xviii, a pesar de
que en 1639, fue derrotada por los neerlandeses en la batalla naval de las Dunas, cuando una visiblemente
exhausta España empezaba a debilitarse. El tratado de Londres fue favorable a España y el desastre de la
contra armada inglesa dejó en bancarrota al Reino de Inglaterra, que había reunido una flota de doscientas
naves y veinte mil hombres (aun mayor que la Gran Armada española de 1588) con la intención de
sublevar Portugal y afianzar un estado hostil a España, objetivo que no consiguió, y también con el deseo
de amenazar a los territorios de ultramar de la monarquía hispánica.

España se involucró en las guerras de religión francesas tras la muerte de Enrique II de Francia. En 1589
Enrique III de Francia, el último del linaje de los Valois, murió a las puertas de París. Su sucesor,
Enrique IV de Francia y III de Navarra, el primer Borbón rey de Francia, fue un hombre muy habilidoso,
consiguiendo victorias clave contra la Liga Católica en Arques (1589) y en Ivry (1590). Comprometidos
con impedir que Enrique IV tomara posesión del trono francés, los españoles dividieron su ejército en los
Países Bajos e invadieron Francia en 1590. Implicada en múltiples frentes, la potencia hispana no pudo
imponer su política en el país galo y finalmente se llegó a un acuerdo en la Paz de Vervins.

«Dios es español» (1598-1626)


Pese a que actualmente sabemos que la economía española estaba
minada y que su poderío se debilitaba, el Imperio seguía siendo con
mucho el poder más fuerte. Tanto es así que podía librar
enfrentamientos con Inglaterra, Francia y los Países Bajos al mismo
tiempo. Este poderío lo confirmaban el resto de pueblos europeos;
Imperio español de Felipe II, III y IV
así el hugonote francés Duplessis-Mornay, por ejemplo, escribió tras (de 1556 a 1665) incluyendo los
el asesinato de Guillermo de Orange a manos de Balthasar Gérard: territorios cartografiados y
reclamados, reclamaciones
La ambición de los españoles, que les ha hecho acumular marítimas (mare clausum) y otros
tantas tierras y mares, les hace pensar que nada les es aspectos.
inaccesible.
Carnicer y Marcos (2006, p. 69)

Se ha mostrado en varias obras literarias y especialmente en películas el agobio causado por la continua
piratería contra sus barcos en el Atlántico y la consecuente disminución de los ingresos del oro de las
Indias. Sin embargo, investigaciones más profundas31 ​ indican que esta piratería realmente consistía en
varias decenas de barcos y varios cientos de piratas, siendo los primeros de escaso tonelaje, por lo que no
podían enfrentarse con los galeones españoles, teniéndose que conformar con pequeños barcos o los que
pudieran apartarse de la flota. En segundo lugar está el dato según el cual, durante el siglo xvi, ningún
pirata ni corsario logró hundir galeón alguno; asimismo, de unas seiscientas flotas fletadas por España (dos
por año durante unos trescientos años) solamente dos cayeron en manos enemigas y ambas por marinas de
guerra, no por piratas ni corsarios.31 ​

Los ataques corsarios, en todo caso, entre los cuales destacó Francis Drake causaron serios problemas de
seguridad tanto para las flotas como para los puertos, lo que obligó al establecimiento de un sistema de
convoyes así como al incremento exponencial en gastos defensivos destinados al entrenamiento de milicias
y a la construcción de fortificaciones. Sin embargo, fueron las inclemencias meteorológicas las que
bloquearon con mayor gravedad todo el comercio entre América y Europa. Más grave era la piratería
mediterránea, perpetrada por berberiscos, que tenía un volumen diez o más veces superior a la atlántica y
que arrasó toda la costa mediterránea así como a las Canarias, bloqueando a menudo las comunicaciones
con este Archipiélago y con las posesiones en Italia.

Pese a todos los ingresos provenientes de América, España se vio forzada a declararse en bancarrota en
1596.

El sucesor de Felipe II,


Felipe III, subió al trono en
1598. Era un hombre
desinteresado por la política,
prefiriendo dejar a otros
tomar decisiones en vez de
tomar el mando. Su valido
fue el duque de Lerma, quien
Victoria holandesa en la batalla de
nunca tuvo interés por los
Nieuwpoort en 1600.
asuntos de su país aliado,
Austria.

Los españoles intentaron


librarse de los numerosos
Felipe III de España, por Frans
conflictos en los que estaban
Pourbus el Joven. involucrados, primero
firmando la Paz de Vervins
con Francia en 1598,
reconociendo a Enrique IV (católico desde 1593) como rey de
Francia, y restableciendo muchas de las condiciones de la Paz de
Naves holandesas embistiendo a
Cateau-Cambrésis. Con varias derrotas consecutivas y una guerra de
galeras españolas frente a la costa
guerrillas inacabable contra los católicos apoyados por España en
inglesa, en octubre de 1602.
Irlanda, Inglaterra aceptó negociar en 1604, tras la ascensión al
trono del Estuardo Jacobo I.

La paz con Francia e Inglaterra implicó que España pudiera centrar su atención y energías para restituir su
dominio en las provincias neerlandesas. Los neerlandeses, encabezados por Mauricio de Nassau, el hijo de
Guillermo I, tuvieron éxito en la toma de algunas ciudades fronterizas en 1590, incluyendo la fortaleza de
Breda. A esto se sumaron las victorias ultramarinas neerlandesas que ocuparan las colonias portuguesas (y
por tanto españolas) en Oriente, tomando Ceilán (1605), así como otras islas de las Especias (entre 1605 y
1619), estableciendo Batavia como centro de su imperio en Oriente.
Después de la paz con Inglaterra, Ambrosio Spínola, como nuevo general al mando de las fuerzas
españolas, luchó tenazmente contra los neerlandeses. Spínola era un estratega de una capacidad similar a la
de Mauricio, y únicamente la nueva bancarrota de 1607 evitó que conquistara los Países Bajos.
Atormentados por unas finanzas ruinosas, en 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años entre España y las
Provincias Unidas. La Pax Hispanica era un hecho.

España tuvo una notable recuperación durante la tregua, ordenando su economía y esforzándose por
recuperar su prestigio y estabilidad antes de participar en la última guerra en que actuaría como potencia
principal. Estos avances se vieron ensombrecidos por la expulsión de los moriscos entre 1611 y 1614 que
dañaron gravemente a la Corona de Aragón, privando al imperio de una importante fuente de riqueza.
Aunque como contrapartida a la expulsión, se desterraba a un grupo que apoyaba el principal problema de
piratería de España, la piratería berberisca, que asolaba las costas de levante, produciéndose rebeliones
moriscas, y con el peligro de que el apoyo a la piratería otomana, pasara a ser apoyo de una invasión del
Imperio Otomano de la península, razón esta última de la expulsión de los moriscos.

Sin embargo, también durante estos años de recuperación y paz a inicios del siglo xvii, se haría notar que
España se había hecho acreedor de varios enemigos a lo largo de toda Europa, quienes estaban
descontentos con su Esfera de influencia que había construido durante el siglo pasado; lo cual sería un
preámbulo de la coalición anti-española y anti-Habsburgo que estaba por desarrollarse. Un ejemplo de esta
realidad llena de hostilidad fue la expresada por distintos representantes internacionales en la Corte de los
Estados Papales en 1609.32 ​

"Este tribunal está compuesto por diferentes naciones: italianos locales y extranjeros,
españoles, franceses, borgoñones y otros.
1. Los naturales [italianos romanos], con escasa educación, han perdido de tal modo
la antigua virtud y la energía romana que hoy les conviene muy bien el veredicto de
Tiberio: Homines ad servitutem nati . […] Odian a nuestra nación.

2. Los italianos extranjeros: Los lombardos son dóciles, veraces y tienen buenas costumbres y
son leales al rey. Los napolitanos son nobles arrogantes, honorables y ceremoniosos, y se hacen
españoles. Los florentinos son oradores elocuentes, no están dispuestos a correr riesgos y se
inclinan hacia Francia. Los genoveses son inteligentes y, gracias a su riqueza, alcanzan altos
rangos en esta corte, donde obtienen honores. Entre ellos se encuentran partidarios de Francia y
España. A los venecianos, dotados de una inteligencia mediocre, no les fue bien en esta corte.
Sienten mucha curiosidad por las acciones de los príncipes y son franceses de corazón. Hay
sólo unos pocos sicilianos en esta corte porque son isleños. Los romanos y los habitantes de los
Estados Pontificios son en su mayoría ingeniosos y sociables, pero siguen sus propios intereses
más que las facciones de los españoles o franceses."
Extracto del memorando dirigido al Conde de Castro, embajador del rey Felipe III. de España
en la Santa Sede, Roma, 31 de mayo de 1609

Actualmente, la opinión de los historiadores es casi unánime respecto al error de involucrarse en guerras
europeas por la única razón de que los reinos heredados debían transmitirse íntegros. Sin embargo, esta
postura también existía en aquellos años. Así un procurador en cortes escribió:

¿Por ventura serán Francia, Flandes e Inglaterra más buenos cuanto España más pobre? Que el
remedio de los pecados de Nínive no fue aumentar el tributo en Palestina para irlos a
conquistar, sino enviar la persona que los fuera a convertir.
Citado por Gómez-Centurión (1987, p. 89)

El inicio del ocaso del imperio, la guerra de los Treinta Años (1618-1648)

Intervención española en Europa Central


En 1617, el embajador de España en Austria, Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, previniendo el fin de la
Tregua de los doce años, empezaría a desarrollar acercamientos con los Habsburgo de Austria (los cuales
desde 1612 habían tenido relaciones tensas con los Habsburgos de España debido a acordar la a Fernando
II de Habsburgo, en vez de a los Infantes de España, para heredar el Reino de Bohemia, el Reino de
Hungría y el Sacro Imperio), por lo que lograría persuadir a las cortes de Viena y Madrid a convenir el
Tratado de Oñate, por el cual la Familia real española renunciaba a la sucesión de Hungría, Bohemia y el
Sacro Imperio (a menos que se extinguiera la sucesión masculina de los Habsburgos de Austria) a cambio
de que la Monarquía de los Habsburgo se comprometiera a apoyar a España en sus conflictos con los
franceses y holandeses en Italia y los Países Bajos, cuya garantía era la promesa de ceder los territorios
austríacos de Alta Alsacia y Ortenau en la frontera entre Alemania-Francia, así como la entrega de los
feudos de Finale Ligure y Piombino en Italia a través de la autoridad del emperador romano germánico
sobre los señores del Reino de Italia (todos estos territorios entregados permitieron fortalecer el Camino
Español).33 ​ Al año siguiente, en 1618, el rey reemplazó a Spínola por Baltasar de Zúñiga, veterano
embajador en Viena. Este pensaba que la clave para frenar a una Francia que resurgía, y eliminar a los
neerlandeses, era consolidar una estrecha alianza con los Habsburgo austriacos. Ese mismo año,
comenzando con la Defenestración de Praga, Austria y el emperador Fernando II se embarcaron en una
campaña contra Bohemia y la Unión Protestante. Zúñiga animó a Felipe III a que se uniera a los Habsburgo
austriacos en la guerra, y Ambrosio Spínola fue enviado en cabeza de los Tercios de Flandes a intervenir en
la represión de la Revuelta bohemia (la cual sucedió en la actual Chequia y sus alrededores entre 1618-
1620). De esta manera, España entró en la guerra de los Treinta Años, la cual pronto atraería a todas las
demás potencias europeas del momento.

En Europa Central, los bohemios fueron derrotados en la batalla de la Montaña Blanca en 1620, y más
tarde en Stadtlohn en 1623, enfrentamientos donde fue muy relevante la participación del ejército español
aliado al Sacro Imperio, la Monarquía de los Habsburgo (Austria, Hungría y Croacia) y la Liga Católica
(liderada por Baviera). Sin embargo, los bohemios en el exilio se negaron a rendirse, pues habían obtenido
el apoyo del Imperio otomano a través del protestante húngaro Gabriel Bethlen de Transilvania, y sobre
todo del príncipe alemán protestante, Federico V del Palatinado (el cual había sido coronado Rey de
Bohemia previamente y en su breve reinado había logrado obtener aliados de Europa del norte), haciendo
que el conflicto checo se extendieron al resto del Sacro Imperio, trasladando la zona principal del conflicto
a Alemania hasta terminar en una Guerra religiosa europea general entre católicos y protestantes. Ante ello,
Ambrosio Spínola y Maximiliano I de Baviera invadirían el Electorado del Palatinado (apoyado por
Inglaterra, Países Bajos, Transilvania y varios Estados Alemanes protestantes), desarrollándose la Campaña
del Palatinado en la que el bando católico triunfaría y el Imperio Español se anexaría el Alto Palatinado
para los Países Bajos Españoles, lo cual sería estratégico para fortalecer el Camino Español.

Por otra parte, en la región alpina, la población católica de Valtelina (en el norte de Italia) inicio una
rebelión contra sus señores de las Tres Ligas (miembro de la Confederación Suiza), iniciando así la Guerra
de la Valtelina entre 1620 a 1626, de la cual España intervino en favor de los católicos. Este conflicto
religioso local reavivo la rivalidad franco-española, debido a la importancia estratégica de controlar el
territorio para el funcionamiento del Camino Español. Así, Francia se alió con Venecia y Saboya (ambos
hostiles a la hegemonía española en Italia) para defender a las Tres Ligas, mientras que el Sacro Imperio,
Génova y los Estados Papales se aliaron con España para defender a los rebeldes. El Ducado de Milán
español se anexiono el territorio, aunque posteriormente se dispuso que quedaría ocupado el territorio por
tropas pontificias hasta llegar a un acuerdo con el Cantón Suizo, Francia y sus aliados, los cuales
posteriormente lanzarían dos expediciones militares en 1625, una dirigida a Génova para cortar las
comunicaciones entre España y Milán (que resultó en fracaso) y otra contra Valtelina para cortar la
ocupación papal del territorio (que resultó en éxito y con ello España ya no tenía el control de la región).
Finalmente se firmó dio fin temporalmente al conflicto italiano con el Tratado de Monzón de 1626, que
devolvió el territorio a las Tres Ligas a cambio de permitir el tránsito de tropas tanto francesas y españolas,
y darle más libertades y derechos a los católicos. Los aliados de Francia quedaron descontentos, pero fue
un preámbulo de la coalición anti-Habsburgo que estaba desarrollando el Cardenal Richelieu.

En 1621, el inofensivo y poco eficaz Felipe III murió y subió al


trono su hijo Felipe IV. Al año siguiente, Zúñiga fue sustituido por
Gaspar de Guzmán, más conocido por su título de conde-duque de
Olivares, un hombre honesto y capaz,[cita requerida] que creía que el
centro de todas las desgracias de España eran las Provincias Unidas.
Ese mismo año, se reanudó la guerra con los Países Bajos. Mientras,
en los Países Bajos, Spinola tomó la fortaleza de Breda en 1625. La
intervención de Cristián IV de Dinamarca en la guerra inquietó a
muchos —Cristian IV era uno de los pocos monarcas europeos que
no tenía problemas económicos—, pero las victorias del general
imperial Albrecht von Wallenstein sobre los daneses en la batalla del
puente de Dessau y de nuevo en Lutter, ambas en 1626, eliminaron
tal amenaza en Tierra, pero aún seguirían siendo una amenaza naval
debido a la nula existencia de una armada del Sacro Imperio al
servicio de los católicos (dado que los protestantes alemanes tenían Felipe IV de España.
control de la costa alemana en el norte). Además, la diplomacia
francesa en secreto logró que se diese un acuerdo de alianza entre
los Países Bajos, Inglaterra, Dinamarca-Noruega, Suecia, Transilvania, Venecia y Saboya en el Tratado de
La Haya de 1625. Así, España empezaría a ser aislada ante la controvertida alianza de protestantes con un
bloque católico anti-Habsburgo liderado por Francia, por lo que empezaría a buscar acercamientos con la
Mancomunidad Polaco lituana, país aliado de los Habsburgo de Austria y que además poseía una flota que
había sido formidable en las Guerras polaco-suecas, desarrollándose planes de unir la Armada de Flandes
con la Armada Polaco-Lituana para enfrentarse contra los Daneses, Holandeses y los Suecos en el Mar
Báltico (quienes habían sido invitados por Francia a apoyar a los protestantes en rebelión a la autoridad del
emperador romano germánico).34 ​

Había esperanza en Madrid acerca de que los Países Bajos pudiesen ser reincorporados al Imperio, y tras la
derrota inicial de los daneses, los protestantes en Alemania parecían estar acabados. Francia estaba otra vez
envuelta en sus propias inestabilidades (el asedio de La Rochela comenzó en 1627, siendo el clímax de las
Rebeliones de los hugonotes), Inglaterra se retiraría del conflicto con la Guerra anglo-francesa de 1627-
1629 y los turcos estarían más preocupados de atender sus fronteras en Asia que en campañas
expansionistas en Europa (pues estaban lidiando con una invasión iraní en la Guerra otomana-safávida de
1623-1639). Siendo así que la superioridad de España parecía irrefutable a fines de la década de 1620. El
conde-duque de Olivares afirmó «Dios es español y está de parte de la nación estos días», y muchos de los
rivales de España parecían estar infelizmente de acuerdo.
La rendición de Breda (1625) o Las
Lanzas, de Velázquez.

El camino a Rocroi (1626-1643)


Olivares era un hombre avanzado para su tiempo y se dio cuenta de que España necesitaba una reforma que
a su vez necesitaba de la paz. La destrucción de las Provincias Unidas se añadió a sus necesidades, ya que
detrás de cualquier ataque a los Habsburgo había dinero neerlandés. Spínola y el ejército español se
concentraron en los Países Bajos y la guerra pareció marchar a favor de España, retomándose Breda. En
ultramar se combatió también a la flota neerlandesa, que amenazaba las posesiones españolas. Así, la
presencia neerlandesa en Taiwán y su amenaza sobre las Filipinas llevó a la ocupación del norte de la isla,
fundándose la ciudad de Santísima Trinidad (actual Keelung) en el año 1626 y Castillo (actual Tamsui) en
1629.

Así, el conde-duque de Olivares empezaría a desarrollar hábilmente un plan marítimo norteño que
involucraba que el imperio español desarrollara una Guerra comercial contra los neerlandeses a través de
aislarla de socios comerciales vitales (con aliarse al Sacro Imperio o Polonia-Lituania) y el desarrollo de
una flota española en el mar Báltico (con el apoyo de los Habsburgo de Austria y los Vasa Polaco-Suecos)
para abrir un segundo frente de guerra que pudiera contrarrestar el bloqueo anglo-francés al Mar del Norte
y desafiar el predominio de Dinamarca-Noruega, Suecia y la Liga Hanseática en la región (Dominium
maris baltici), para que así favorezcan los intereses comerciales hispano-portugueses frente al neerlandés,
mientras que restauraban el control católico frente al predominio protestante en la región.34 ​ Incluso hubo
planes ambiciosos de desarrollar una compañía hanseático-ibérica, bajo la protección de los buques de
guerra españoles del Almirantazgo, para fortalecer el poder económico español en la región y así declinar el
poderío holandés e inglés en el Norte; así como de conquistar territorios suecos, daneses y alemanes
(preferiblemente Gotia, Jutlandia o Pomerania) para el Consejo de Flandes con el propósito de tener una
base española en el Mar Báltico con presencia permanente con el fin de tener el completo dominio del
comercio en el Norte. Aunque la Liga Hanseática se mostro favorable a aumentar el comercio con la
Monarquía Hispánica, rechazaría desarrollar una compañía hispano-hanseática que sea intermediaria y que
incluso pudiera fortalecer el poder del emperador romano germánico; mientras que el Sacro Imperio
deseaba sofocar a los enemigos internos del Emperador, y Polonia-Lituania una invasión a Suecia por sobre
todas las cosas, como condición para asociarse con las fuerzas españolas.35 36
​ ​

Estos planes de Olivares, que eran la esencia de la intervención española en la Guerra de los 30 años,
quedarían manifiestos en las Reuniones de Praga del 22 de enero de 1628 entre Wallenstein, Juan Andreas
de Eggenberg y Rombaldo Collalto con embajadores españoles (Francisco de Moncada en nombre de
España, Octavio de Visconti-Sforza y Jacques Bruneau en nombre del Flandes español, y Firmin de Lodosa
en nombre de la Armada de Flandes). En esta reunión se deliberaron las estrategias de acción conjunta de
España y Austria en Europa del Norte, donde se llegó a suplicar por financiación española a las campañas
militares del Sacro Imperio a cambio de que Felipe IV recibiera Jutlandia conquistada a los daneses (pero a
España le interesaban más las promesas de una intervención de los alemanes católicos en los Países Bajos o
al menos Italia contra los franceses y neerlandeses), además que se obtuvo la promesa de Wallenstein de
permitir que la armada española pueda operar desde los territorios ocupados por las tropas imperiales
(Pomerania, Mecklemburgo, Holstein, Schleswig y Jutlandia) una vez estuviera terminado su proyecto de
una flota imperial romano germánica en el Báltico, algo de gran valor simbólico dado que era una señal de
apoyo a la promoción del comercio ibérico en una zona donde era insignificante. Nuevamente serían
manifiestos en la Junta del Mar Báltico de 1628 (en la que participaron Ambrosio Spínola, Diego de
Guzmán y Haro, Juan de Mendoza, Fernando Girón, Jean de Croy, Juan de Villela, etc) con indicaciones a
Carlos de Bonniéres, embajador de España en Polonia, para persuadirles de desarrollar una flota hispano-
polaca, lo cual era atractivo para Segismundo III Vasa (quien quería que su hijo Vladislao IV liderada la
flota, o al menos Felipe de Mansfeld u otro almirante ajeno a Wallenstein), y otras para Gabriel de Roy,
embajador de España en Alemania, de persuadir a Wallenstein de invadir Frisia oriental o incluso París.
Todas estas grandes ambiciones de expandir la esfera de influencia española hasta el Norte de Europa
sufrirían un golpe de realidad ante los primeros señales de la decadencia española con la quiebra de 1627, y
también los desacuerdos de intereses entre Wallenstein (al que no se le tenía confianza ni por los
Habsburgos españoles o austríacos, ni por la Liga Católica, por tener sus propias ambiciones señoriales y
desear subordinar la flota española bajo su mando), Austria (que quería financiamiento español antes que
abrir nuevos frentes de guerra, debido a su propia crisis económica) y la Liga Católica (que daba prioridad
a lograr la paz con los enemigos del emperador y retirarse de otros conflictos europeos, algo que chocaba
con el deseo de España en continuar la guerra y obtener apoyo militar contra los neerlandeses), además de
la reticencia de Polonia-Lituania a intervenir de manera más directa, de la Liga Hanseática en no prestar
sus recursos a los españoles para mantener la neutralidad y no hostilizar a los holandeses, daneses y suecos
(de los que dependían económicamente y tenían simpatías religiosas) y de los peligros expresados por
Alonso de la Cueva y Benavides de que los Países Bajos españoles quedarían desprotegidos ante una
invasión holandesa, inglesa o danesa si es que la Armada Española se dirigía al Báltico. Pese a todo,
España seguiría siendo un gran poder en Europa del Norte, muy solicitada por los alemanes leales al
emperador romano germánico para brindar asistencia financiera y tecnológica para sus proyectos navales, e
incluso los polaco-lituanos entregaron su flota a los españoles en Wismar y Mecklemburgo el 22 de
diciembre de 1628 (realizando escaramuzas conjuntas contra los suecos y daneses hasta 1632), lo que
demuestra que hasta 1629 el Imperio español aún era una potencia dominante en la región remota del Mar
Báltico.35 34
​ 36
​ ​

Sin embargo, el año 1627 acarreó el derrumbamiento de la economía hispana con unos efectos
devastadores que afectaron negativamente a gran parte de los proyectos imperiales españoles. Los
españoles habían devaluado su moneda para pagar la guerra y la inflación explotó en España como antes lo
había hecho en Austria. Hasta 1631, en algunas partes de Castilla se comerció con el trueque, debido a la
crisis monetaria, y el gobierno fue incapaz de recaudar impuestos del campesinado de sus provincias de
ultramar. Los ejércitos españoles en Alemania optaron por pagarse a sí mismos. Olivares fue culpado por
una vergonzosa e infructuosa guerra en Italia. Los neerlandeses habían convertido su flota en una prioridad
durante la Tregua de los Doce Años y amenazaron el comercio marítimo español, del cual España era
totalmente dependiente tras la crisis económica; en 1628 los neerlandeses acorralaron a la Flota de Indias
provocando el Desastre de Matanzas, el cargamento de metales preciosos que era fundamental para el
sostenimiento del esfuerzo bélico del Imperio fue capturado y la flota que lo transportaba totalmente
destruida, con parte de las riquezas obtenidas los neerlandeses iniciaron una exitosa invasión de Brasil.
La guerra de los Treinta Años también se agravó cuando, en 1630, Gustavo II Adolfo de Suecia
desembarcó en Alemania para socorrer el puerto de Stralsund, último baluarte continental de los alemanes
beligerantes contra el emperador. Gustavo II Adolfo marchó hacia el sur y obtuvo notables victorias en
Breitenfeld y Lützen, atrayendo numerosos apoyos para los protestantes allá donde iba. La situación para
los católicos mejoró con la muerte de Gustavo II Adolfo precisamente en Lützen en 1632 y la victoria en la
batalla de Nördlingen en 1634. Desde una posición de fuerza, el emperador intentó pactar la paz con los
estados hastiados de la guerra en 1635. Muchos aceptaron, incluidos los dos más poderosos: Brandeburgo y
Sajonia. Francia se perfiló entonces como el mayor problema. Paralelamente, la guerra de Sucesión de
Mantua, en Italia, dio una nueva victoria a España, consolidando su presencia en Italia.

El cardenal Richelieu había sido un gran aliado de los neerlandeses y los protestantes desde el comienzo de
la guerra, enviando fondos y equipamiento para intentar fragmentar la fuerza de los Habsburgo en Europa.
Richelieu decidió que la Paz de Praga, recientemente firmada, era contraria a los intereses de Francia y
declaró la guerra al Sacro Imperio Romano Germánico y a España dentro del periodo establecido de paz.
Las fuerzas españolas, más experimentadas, obtuvieron éxitos iniciales: Olivares ordenó una campaña
relámpago en el norte de Francia desde los Países Bajos españoles, confiando en acabar con el propósito
del rey Luis XIII y derrocar a Richelieu.

En 1636 las fuerzas españolas avanzaron hacia el sur hasta llegar a Corbie, amenazando París y quedando
muy cerca de terminar la guerra a su favor. Después de 1636, Olivares tuvo miedo de provocar otra
bancarrota y el ejército español no avanzó más. En la derrota naval de las Dunas en 1639, la flota española
fue aniquilada por la armada neerlandesa, y los españoles se encontraron incapaces de abastecer a sus
tropas en los Países Bajos.

En 1643 el ejército de Flandes, que constituía lo mejor de la


infantería española, se enfrentó a un contraataque francés en Rocroi
liderado por Luis II de Borbón, príncipe de Condé. Aunque fuentes
francesas decimonónicas y sobre todo las fuentes originales,
siempre informaron de que los españoles, liderados por Francisco de
Melo, no fueron ni mucho menos arrasados, la propaganda gala
logró un notable éxito exagerando aquella victoria.37 ​ La infantería
española fue seriamente dañada pero no destruida: mil muertos y Rocroi, el último tercio, por Augusto
dos mil heridos de un total de seis mil soldados de los tercios; los Ferrer-Dalmau (2011).
tercios resistieron hasta seis ataques conjuntos de la infantería,
artillería y caballería francesas sin perder la integridad. Agotados
ambos bandos, se acabó negociando la rendición y el asedio fue levantado. La batalla tuvo pocas
repercusiones a corto plazo, pero un impacto tremendo a nivel propagandístico.

La gran habilidad del cardenal Mazarino para manejar esa victoria logró dañar la reputación de los Tercios
de Flandes, creando una falsa propaganda que aún permanece; el de una victoria en la que, para saber el
número de enemigos al que se enfrentaron, los franceses solo tenían que «contar los muertos».
Tradicionalmente, los historiadores señalan la batalla de Rocroi como el fin del dominio español en Europa
y el cambio del transcurso de la guerra de los Treinta Años favorable a Francia.

Sublevaciones internas (1640-1665) y Sistema de Westfalia


Durante el reinado de Felipe IV y concretamente a partir de 1640, hubo múltiples secesiones y
sublevaciones de los distintos territorios que se encontraban bajo su cetro. Entre ellas, la guerra de
Separación de Portugal, la rebelión de Cataluña (ambos conflictos iniciados en 1640), la conspiración de
Andalucía (1641) y los distintos incidentes acaecidos en Navarra,
Nápoles y Sicilia a finales de la década de 1640. A estos hechos se
sumaban los distintos frentes extrapeninsulares: la guerra de los
Países Bajos (reanudada en 1621 tras expirar la Tregua de los Doce
Años) y la guerra de los Treinta Años. A su vez, el enfrentamiento
con Francia en esta última (desde 1635) quedó conectado con el
problema catalán.

Portugal se había rebelado en 1640 bajo el liderazgo de Juan de


Braganza, pretendiente al trono. Este había recibido un apoyo
Juan de Braganza fue proclamado
rey de Portugal en 1640.
general del pueblo portugués, y los españoles que tenían múltiples
frentes abiertos fueron incapaces de responder. Españoles y
portugueses mantuvieron un estado de paz de facto entre 1641 y
1657. Cuando Juan IV murió, los españoles intentaron luchar por Portugal contra su hijo Alfonso VI de
Portugal, pero fueron derrotados en la batalla de Ameixial (1663), en la batalla de Castelo Rodrigo (1664) y
en la batalla de Montes Claros (1665), lo que llevó a España a reconocer la independencia portuguesa en
1668.

En 1648, los españoles firmaron la paz con los neerlandeses y


reconocieron la independencia de las Provincias Unidas en la Paz de
Westfalia, que acabó al mismo tiempo con la guerra de los Ochenta
Años y la guerra de los Treinta Años. A esto le siguió la expulsión
de Taiwán y la pérdida de Tobago, Curazao y otras islas en el mar
Caribe.

La guerra con Francia continuó once años más, ya que Francia


quería acabar totalmente con España y no darle la oportunidad de
que se recuperara. La economía española estaba tan debilitada que Paz de Westfalia.
el Imperio era incapaz de hacerle frente. La sublevación de Nápoles
fue sofocada en 1648 y la de Cataluña en 1652 y además se obtuvo
una victoria contra los franceses en la batalla de Valenciennes (1656, última de las victorias españolas),
pero el fin efectivo de la guerra vino en la batalla de las Dunas (o de Dunquerque) en 1658, en la que el
ejército francés bajo el mando del vizconde de Turenne y con la ayuda de un importante ejército inglés,
derrotó a los restos de los Tercios de Flandes. España aceptó firmar la Paz de los Pirineos en 1659, en la
que cedía a Francia el Rosellón, la Cerdaña y algunas plazas de los Países Bajos como Artois. Además se
pactó el matrimonio de una infanta española con Luis XIV.

En los últimos años del reinado de Felipe IV, concluidos los grandes conflictos, Felipe IV pudo
concentrarse en el frente portugués. Sin embargo, ya era demasiado tarde. Meses antes de su muerte
(ocurrida en Madrid, el 17 de septiembre de 1665), la derrota en la batalla de Villaviciosa (17 de junio)
permitía vaticinar la pérdida de Portugal. La situación en España no era más halagüeña, y la crisis humana,
material y social afectaba profundamente a las regiones del interior.

España tenía un inmenso imperio en ultramar (ahora reducido por la separación de Portugal y su imperio
así como por ataques franceses e ingleses), pero Francia era ahora la primera potencia en Europa.

El Imperio con el último Habsburgo (1665-1700)


A la muerte de Felipe IV, su hijo Carlos II tenía solo cuatro años,
por lo que su madre Mariana de Austria gobernó como regente. Esta
acabó por entregarle las tareas de gobierno a un valido, el padre
Nithard, un jesuita austriaco. El reinado de Carlos II puede dividirse
en dos partes. La primera abarcaría de 1665 a 1679 y estaría
caracterizada por el letargo económico y las luchas de poder entre
los validos del rey, el padre Nithard y Fernando de Valenzuela, con
el hijo ilegítimo de Felipe IV, don Juan José de Austria. Este último
dio un golpe de Estado en 1677 que obligó al monarca a expulsar a
Nithard y a Valenzuela del gobierno.

La imagen que se ha tenido siempre de Carlos II y su reinado es la


de una decadencia y estancamiento totales en España; mientras el
resto de Europa se embarcaba en tremendos cambios en los
gobiernos y las sociedades —la Revolución de 1688 en Inglaterra y Carlos II de España, último rey
el reinado del Rey Sol en Francia—, España continuaba a la deriva. español de la dinastía Habsburgo.
Cuadro de Juan Carreño de
La burocracia que se había constituido alrededor de Carlos I y
Miranda.
Felipe II demandaba un monarca fuerte y trabajador; la debilidad y
dejadez de Felipe III y Felipe IV contribuyeron a la decadencia
española. Carlos II tenía pocas capacidades, era impotente y murió sin un heredero en 1700. Sin embargo,
la historiografía moderna tiende a ser más condescendiente con Carlos II y sus limitaciones, haciendo ver
que el rey, pese a estar en el límite de la normalidad mental, era consciente de la responsabilidad que tenía,
la situación de codicia que vivía su imperio y la idea de majestad que siempre trató de mantener. Esto lo
demostró en su testamento que, según la canción popular, fue su mejor obra; en él declaraba:

Declaro mi sucesor (en el caso de que Dios se me lleve sin dejar hijos) el de Anjou, hijo
segundo del Delfín de Francia; y, como a tal, lo llamó a la sucesión de todos mi reinos y
dominios sin excepción de ninguna parte de ellos.
Citado por Alonso Mola y Martínez Shaw (2000, p. 45)

La segunda parte de su reinado comenzaría en 1680 con la toma de poder del duque de Medinaceli como
valido, quien retoma las medidas tomadas por don Juan José de Austria para llevar a cabo el proyecto
económico del rey para estabilizar la economía. El valido consiguió una de las mayores deflaciones de la
historia, si no la mayor, lo que perjudicó las arcas de la monarquía, pero supuso un incremento considerable
del poder adquisitivo de los ciudadanos.38 ​

En 1685, ocupa el cargo Manuel Joaquín Álvarez de Toledo, conde de Oropesa, al dimitir el de Medinaceli.
Álvarez de Toledo propuso un presupuesto fijo para los gastos de la Corte como medio para evitar nuevas
bancarrotas, reducir impuestos, condonar deudas a varios municipios, reformar el catastro y colocar en los
puestos clave a expertos en lugar de a nobles.38 ​
A lo largo de todo su reinado terminaron las guerras contra Francia, especialmente tras el Tratado de
Ryswick por el que se produce la partición de la isla de La Española entre Francia y España. Tras él el
proyecto de Carlos II para sus reinos se consiguió: mantuvo bajo su poder los dominios de América y
Europa, además de posibilitar una recuperación económica de la que disfrutaría después su sucesor.38 ​

El Imperio de los Borbones (1700-1833)

El cambio de dinastía
El nuevo rey no fue excesivamente bien recibido en España, aparte
de los retrasos en su entrada en Madrid por el mal tiempo y las
continuas recepciones, los cortesanos comenzaron a ver que era
abúlico, casto, piadoso, muy seguidor de los deseos de su confesor y
melancólico, redactándole una coplilla:

Anda, niño, anda,


Porque el cardenal lo manda.
Citado por Alonso Mola (2000, p. 49)

Pero Felipe V no tenía intención de acaparar España para él y sus


allegados como pretendió hacer Felipe el Hermoso. Él quería ser un
buen monarca pese a las muchas diferencias que tenía con su nuevo
pueblo. Tanto es así que tras el famoso discurso que pronunció el
marqués de Castelldosrius, embajador de España en Francia, Felipe Retrato de Felipe V de España, por
no comprendió nada, ni siquiera la famosa frase «Ya no hay Jean Ranc (c. 1723). Óleo sobre
Pirineos»; porque no sabía español y fue su abuelo Luis XIV quien lienzo, 144 x 115 cm, Museo del
debió interceder por él; pero al finalizar su réplica al embajador, el Prado (Madrid).
Rey Sol le dijo al futuro rey «Sed un buen español». Aquel joven de
diecisiete años cumplió toda su vida con aquel mandato.39 ​

El deseo de las otras potencias por España y sus posesiones no podía quedar zanjado con el testamento real.
Por lo que los enfrentamientos eran casi inevitables; el archiduque Carlos de Austria no se resignó, lo que
dio lugar a la guerra de Sucesión (1702-1713).

Esta guerra y las negligencias cometidas en ella llevaron a nuevas


derrotas para las armas españolas, llegando incluso al propio
territorio peninsular. Así se perdió Orán, Menorca y la más dolorosa
y prolongada: Gibraltar, donde había únicamente cincuenta soldados
españoles defendiéndolo contra la flota anglo-neerlandesa.

Felipe V no estaba preparado para dirigir el imperio más grande de


aquel momento y él lo sabía; pero también sabía rodearse de las Batalla de Almansa, enfrentamiento
personas más preparadas de su época.40 ​Así los monarcas Borbones decisivo en la guerra de sucesión
y los hombres que vinieron con ellos trajeron un proyecto para el española.
Imperio español y un deseo de fundirse con él; por ejemplo
Alejandro Malaspina decía que se sentía «Un italiano en España y
un español en Italia», Carlos III de España mandó esculpir estatuas de todos los reyes y dignatarios
españoles desde los visigodos como heredero que se sentía de ellos, el marqués de Esquilache se molestaba
cuando los nobles españoles no le tuteaban como era la costumbre o, por las tardes, tomaba chocolate,
tradición que diferenciaba a la corte española de otras europeas; pero el más claro quizá fuese Felipe V
delante de su abuelo Luis XIV, cuando tenía ante sí una posibilidad en el futuro de volver a Francia como
rey de un país en auge en lugar de otro en decadencia como era España, dicen que respondió:

Está hecha mi elección y nada hay en la tierra capaz de moverme a renunciar a la corona que
Dios me ha dado, nada en el mundo me hará separarme de España y de los españoles.
Citado por Martínez Shaw (2000, p. 54)

En el Tratado de Utrecht (11 de abril de 1713), las potencias


europeas decidían cuál iba a ser el futuro de España en cuanto al
equilibrio de poder. El nuevo rey de la casa de Borbón, Felipe V,
mantuvo el imperio de ultramar, pero cedió Sicilia y parte del
Milanesado a Saboya, Gibraltar y Menorca a Gran Bretaña y los
otros territorios continentales a Austria (los Países Bajos españoles,
Nápoles, Milán y Cerdeña). Además significó la separación
definitiva de las coronas de Francia y España, y la renuncia de
Felipe V a sus derechos sobre el trono francés. Con esto, el Imperio
Cesiones por el tratado de Utrecht.
le daba la espalda a los territorios europeos. Asimismo, se
garantizaba a Gran Bretaña el tráfico de esclavos durante treinta
años («asiento de negros»).

La reforma del Imperio

Galería de retratos de los emperadores del Perú, donde los reyes españoles (lado derecho) figuran como
sucesores de los soberanos incas (lado izquierdo). Lámina publicada en 1744 en la obra Relación del Viaje a
la América Meridional, que tuvo a Jorge Juan y Antonio de Ulloa como sus autores.

Con el monarca Borbón se modificó toda la organización territorial del Estado con una serie de decretos
llamados Decretos de Nueva Planta eliminándose fueros y privilegios de los antiguos reinos peninsulares y
unificándose todo el Estado español al dividirlo en provincias llamadas Capitanías Generales a cargo de
algún oficial y casi todas ellas gobernadas con las mismas leyes; con esto se consiguió homogeneizar y
centralizar el Estado español utilizando el modelo territorial de Francia.

Por otra parte con Felipe V llegaron ideas mercantilistas francesas basadas en una monarquía centralizada,
puesta en funcionamiento en América lentamente. Sus mayores preocupaciones fueron romper el poder de
la aristocracia criolla y también debilitar el control territorial de la Compañía de Jesús: los jesuitas fueron
expulsados de la América española en 1767. Además de los ya establecidos consulados de Ciudad de
México y Lima, se estableció el de Vera Cruz.

Entre 1717 y 1718 las instituciones para el gobierno de las Indias, el Consejo de Indias y la Casa de la
Contratación, se trasladaron de Sevilla a Cádiz, que se convirtió en el único puerto de comercio con las
Américas.

Los órganos ejecutivos fueron reformados creando las secretarías de


estado que serían el embrión de los ministerios. Se reformó el
sistema de aduanas y aranceles y el contributivo, se creó el catastro
(pese a no llegar a reformarse totalmente la política contributiva) se
reestructuró el Ejército de Tierra en regimientos en lugar de en
tercios ...; pero quizá el gran logro fue la unificación de las distintas
flotas y arsenales en la Armada. A estas reformas se dedicaron Principales rutas comerciales del
Imperio español con las Indias.
hombres como José Patiño, José Campillo o Zenón de Somodevilla,
que fueron ejemplos de meritocracia y algunos de los mejores
expertos en material naval de su época.41 ​

A estas reformas le siguió una nueva política expansionista que buscaba recuperar las posiciones perdidas.
Así, en 1717 la armada española recobró Cerdeña y Sicilia, que tuvo que abandonar pronto ante la
coalición de Austria, Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos, que vencieron en Cabo Pessaro. Sin
embargo la diplomacia española, apoyada por los Pactos de Familia con sus parientes franceses, lograría
que la corona del Reino de las Dos Sicilias recayera en el segundo hijo del rey español. La nueva rama
dinástica sería conocida posteriormente como Borbón-Dos Sicilias.

Las guerras imperiales durante el siglo xviii


Una de las victorias españolas más importantes de todo el periodo
imperial en América, y sin duda la más trascendente del siglo xviii,
fue la de la batalla de Cartagena de Indias en 1741 (ver guerra del
Asiento) en la que una colosal flota de ciento ochenta y seis buques
ingleses con veintitrés mil seiscientos hombres a bordo atacaron el
puerto español de Cartagena de Indias (hoy Colombia). Esta acción
naval fue la más grande de la historia de la Marina inglesa, y la
Castillo San Felipe de Barajas en
segunda más grande de todos los tiempos después de la batalla de Cartagena de Indias. En 1741 una
Normandía. Tras dos meses de intenso fuego de cañón entre los enorme flota británica liderada por
buques ingleses y las baterías de defensa de la bahía de Cartagena y el almirante Vernon fue derrotada
del Fuerte de San Felipe de Barajas, los asaltantes se batieron en por las fuerzas españolas de Blas
retirada tras perder cincuenta navíos y dieciocho mil hombres. La de Lezo que defendían este fuerte.
acertada estrategia del gran almirante español Blas de Lezo fue
determinante para contener el ataque inglés y lograr una victoria que
supuso la prolongación de la supremacía naval española hasta principios del siglo xix.

Tras la derrota, los ingleses prohibieron la difusión de la noticia y la censura fue tan tajante que pocos
libros de historia ingleses contienen referencias a esta trascendental contienda naval. Incluso en nuestros
días poco se sabe de esta gran batalla, frente al muy conocido episodio de Trafalgar o incluso al de la
Armada Invencible.
España también se enfrentó con Portugal por la Colonia del Sacramento en el actual Uruguay, que era la
base del contrabando británico por el Río de la Plata. En 1750 Portugal cedió la colonia a España a cambio
de siete de las treinta reducciones guaraníes de los jesuitas en la frontera con Brasil. Los españoles tuvieron
que expulsar a los jesuitas, generando un conflicto con los guaraníes que duró once años.

El desarrollo del comercio naval promovido por los Borbones en


América fue interrumpido por la flota británica durante la guerra de
los Siete Años (1756-1763) en la que España y Francia se
enfrentaron a Gran Bretaña y Portugal por conflictos imperiales.
Los éxitos españoles en el norte de Portugal se vieron eclipsados por
la toma inglesa de La Habana y Manila. Finalmente, el Tratado de
París (1763) puso fin a la guerra. Con esta paz, España recuperó
Manila y La Habana, aunque tuvo que devolver Sacramento.
Pabellón naval del Reino de España
desde 1785, posteriormente
Además Francia entregó a España la Luisiana al oeste del Misisipi,
elevado a la categoría de bandera incluida su capital, Nueva Orleans, y España cedió la Florida a Gran
nacional. Bretaña.

En cualquier caso, el siglo xviii fue un periodo de prosperidad en el


imperio de ultramar gracias al crecimiento constante del comercio, sobre todo en la segunda mitad del siglo
debido a las reformas borbónicas. Las rutas de un solo barco en intervalos regulares fueron lentamente
reemplazando la antigua costumbre de enviar a las flotas de Indias, y en la década de 1760, había rutas
regulares entre Cádiz, La Habana y Puerto Rico, y en intervalos más largos con el Río de la Plata, donde se
había creado un nuevo virreinato en lo que hasta ese momento era parte del Virreinato del Perú, el llamado
Virreinato del Río de la Plata en 1776. El contrabando, que fue el cáncer del imperio de los Habsburgo,
declinó cuando se pusieron en marcha los navíos de registro.

En 1777 una nueva guerra con Portugal acabó con el tratado de San
Ildefonso, por el que España recobraba Sacramento y ganaba las
islas de Annobon y Fernando Poo, en aguas de Guinea, a cambio de
retirarse de sus nuevas conquistas en Brasil.

Posteriormente, dos hechos de importancia menor ocurrieron en la


América española y al mismo tiempo demostraron la elasticidad y
resistencia del nuevo sistema reformado: el alzamiento de Túpac
Fronteras norteamericanas
Amaru en Perú en 1780 y la rebelión en Venezuela. Las dos, en
propuestas por el conde de Aranda
parte, eran reacciones al mayor centralismo de la administración hacia el final de la guerra de
borbónica. Por lo general, los tres siglos del imperio español en Independencia de los Estados
América fueron muy pacíficos.42 ​ Unidos, 3 de agosto de 1782.

En la década de 1780 el comercio interior en el Imperio volvió a


crecer y su flota se hizo mucho mayor y más rentable. El fin del monopolio de Cádiz para el comercio
americano supuso el renacimiento de las manufacturas españolas. Lo más notable fue el rápido crecimiento
de la industria textil en Cataluña, que a finales de siglo mostraba signos de industrialización con una
sorprendente y rápida adopción de máquinas mecánicas para hilar, convirtiéndose en la más importante
industria textil del Mediterráneo. Esto supuso la aparición de una pequeña pero políticamente activa
burguesía en Barcelona. La productividad agraria se mantuvo baja a pesar de los esfuerzos por introducir
nueva maquinaria para una clase campesina muy explotada y sin tierras.
La recuperación gradual de las guerras se vio de nuevo interrumpida
por la participación española en la guerra de Independencia de los
Estados Unidos (1779-1783), en apoyo de los Estados sublevados y
los consiguientes enfrentamientos con Gran Bretaña. El Tratado de
Versalles de 1783 supuso de nuevo la paz y la recuperación de
Florida y Menorca (consolidando la situación, puesto que habían
sido recuperadas previamente por España) así como el abandono
británico de Campeche y la Costa de los Mosquitos en el Caribe. Sin
embargo, España fracasó al intentar recuperar Gibraltar después de
un duradero y persistente sitio, y tuvo que reconocer la soberanía Por España y por el Rey, Gálvez en
británica sobre las Bahamas, donde se habían instalado numerosos América (2015), pintura al óleo de
Augusto Ferrer-Dalmau que recrea
partidarios del rey inglés o lealistas procedentes de las colonias
la batalla de Pensacola en 1781.
perdidas, y el archipiélago de San Andrés y Providencia, reclamado
por España pero que no había podido controlar.

Mientras, con la convención de Nutca (1791), se resolvió la disputa entre España y Gran Bretaña acerca de
los asentamientos británicos y españoles en la costa del Pacífico, delimitándose así la frontera entre ambos
países. También en ese año el rey de España ordenó a Alejandro Malaspina buscar el Paso del Noroeste
(Expedición Malaspina).

El fin del imperio global


Véanse también: Reinado de Fernando VII y Proyectos españoles para la independencia de América.
El imperio español del siglo xviii se consolidó como una potencia de
nivel medio en el tablero geopolítico, aunque lejos de su antigua
condición de superpotencia. Su vasto imperio en las Indias le
confería una notable relevancia global, aunque en Europa
predominaban potencias como Francia, Inglaterra o Austria. A pesar
de ello, España mantenía la flota más poderosa del mundo, y su
moneda seguía siendo una de las más fuertes.

Aunque el Imperio español no había recuperado su antiguo


esplendor, logró resurgir de las dificultades de principios de siglo,
cuando estuvo vulnerable frente a otras potencias. La relativa paz
durante gran parte del siglo bajo la nueva monarquía permitió la
reconstrucción y el inicio de un largo proceso de modernización
económica e institucional. El declive demográfico del siglo xvii se
había revertido, aunque fue necesario fomentar la inmigración,
principalmente de alemanes y suizos. Sin embargo, todos estos Retrato del emperador Napoleón
avances quedarían eclipsados por el tumulto que sacudiría Europa a Bonaparte por Robert Lefevre, 1811

finales del siglo: las guerras revolucionarias francesas y las guerras


napoleónicas.

Las guerras napoleónicas y la revolución española de Cádiz


Tras la Revolución francesa de 1789, España se unió a los países que se aliaron para combatir la
revolución. Un ejército dirigido por el general Ricardos reconquistó el Rosellón, pero apenas unos años
después, en 1794 las tropas francesas les expulsaron e invadieron territorio español. El ascenso de Godoy a
primer ministro supuso una
política de apaciguamiento
con Francia: con la Paz de
Basilea de 1795 se logró la
retirada francesa a cambio de
la mitad de La Española (lo
La muerte del brigadier Churruca a que hoy en día es República Imperio Español en su máxima
bordo del navío San Juan extensión (1790)
Dominicana).
Nepomuceno, en la batalla de
Trafalgar.
En 1796 el Tratado de San
Ildefonso supuso la alianza
con la Francia napoleónica contra Gran Bretaña, lo que supuso la
unión de sus respectivas fuerzas armadas. El combate naval del cabo
de San Vicente fue una victoria relativa para los británicos, que no
supieron aprovechar, aunque en Cádiz y Santa Cruz de Tenerife la
flota británica sufrió sendos fracasos. Lo más reseñable fue la
pérdida de isla Trinidad (Trinidad y Tobago) en 1797 y Menorca. En
El motín de Aranjuez.
1802, se firmó la Paz de Amiens, tregua que permitió a España
recobrar Menorca.

Pronto se reanudaron las hostilidades, desarrollándose el proyecto napoleónico de una invasión a través del
canal de la Mancha. Sin embargo, la destrucción de la flota aliada franco-española en la batalla de Trafalgar
(1805) arruinó el plan. El dominio absoluto del mar por parte de la Marina Real británica resultó estéril en
la lucha colonial contra España, cosechando rotundos fracasos durante las tentativas inglesas de invasiones
del Río de la Plata en 1806 y 1807 o de Venezuela. Sin embargo, la ocupación napoleónica de la España
peninsular, dio paso a movimientos liberales dentro de la hispanidad, que apoyados por el Reino Unido,
rompieron el consenso dentro del Imperio español y permitieron el paso de la Intervención colonial
británica mediante el envío de toneladas de armas, buques y miles de combatientes para la guerra
peninsular y el apoyo a los revolucionarios. 43 ​

Mientras las sucesivas coaliciones eran derrotadas una y otra vez por Napoleón Bonaparte en el continente,
España libró una guerra menor contra Portugal (guerra de las Naranjas) que le permitió anexionarse
Olivenza. En 1800 Francia recobró Luisiana. Cuando Napoleón decretó el Bloqueo Continental, España
colaboró con Francia en la ocupación de Portugal, país que desobedeció el bloqueo. Así, las tropas
francesas entraron en el país, acuartelándose unidades en guarniciones de la frontera.

En 1808 España fue ocupada por Napoleón y este se aprovechó de las disputas entre el rey español Carlos
IV y su hijo, el futuro Fernando VII, y consiguió que estos le cediesen el trono y nombró rey a su hermano
José I de España. Entonces se produjo el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808. Los españoles
patriotas se desplazaron al sur de España y comenzaron la conocida como guerra de la Independencia
española que derrotaría a los ejércitos franceses por primera vez en Europa en la batalla de Bailén. En
respuesta al vacío de autoridad se constituyeron las Cortes de Cádiz en 1810. Estas cortes se proclamaron
soberanas, reconocieron a Fernando VII como legítimo rey de España, y anularon su renuncia a la Corona y
establecieron la Constitución española de 1812. Napoleón contraatacó y su Grande Armée restableció la
autoridad de su hermano. Los enfrentamientos continuaron, ahora con la aparición de la «guerra de
guerrillas» sufriendo los ejércitos franceses una cantidad considerable y constante de bajas. La intervención
inglesa en la España
peninsular junto con los
ejércitos portugueses y
españoles concurrió en la
expulsión a los franceses y
Fernando VII recuperó el
trono, disolvió las Cortes
españolas, reprimió el
La rendición de Bailén.
liberalismo y tuvo que
enfrentarse con la
Juramento de las Cortes de Cádiz.
La Monarquía católica en la
independencia de los virreinatos.
constitución de Cádiz de 1812 se
Véase también: Guerras napoleónicas
renombró Reino de las Españas,
hasta la constitución de 1869, en
que pasó a llamarse Reino de Guerras civiles de independencia y desmembración de la
España.5 6​ 7​ ​ España americana
Véase también: Expulsión de
los españoles de América
Este suceso es uno de los más importantes en la formación del
mundo contemporáneo: el desmembramiento de los reinos y
provincias que conformaban la España americana, pertenecientes a
la Monarquía Católica, y su transformación en una veintena de
nuevos estados independientes, como resultado de una larga y
destructiva guerra civil.44 45
​ ​

Aunque a finales del siglo xviii y principios del xix, frente a las
Revoluciones atlánticas, desde el seno de la propia monarquía se
formularon proyectos españoles para la independencia de América,
sin embargo, la independencia hispanoamericana se produjo en
medio de la agonía del Antiguo Régimen y la ocupación de España
por los franceses. En 1808, Napoleón Bonaparte, en el marco de su Desarrollo de las guerras civiles
estrategia de Bloqueo Continental contra el Imperio británico, de independencia y
secuestró la familia real española e impuso las «abdicaciones de desmembración de la España
Bayona», por el que los borbones renunciaban al trono en favor de americana
Territorios gobernados por
Napoleón, quién prometió respetar la integridad de la monarquía.
autoridades leales a Fernando VII.
Carlos IV fue depuesto y su hijo Fernando VII quedó prisionero. Territorios bajo la autoridad de la
Napoleón designó a su hermano, José Bonaparte, como rey de Junta Central Suprema o por las
España e implantó el Estatuto de Bayona. Pero la ocupación autoridades del Trienio Liberal.
francesa desencadenó un levantamiento popular español, conocido Territorios bajo la autoridad de
como la Guerra de la Independencia Española (1808-1814). El Juntas de Gobierno autónomas,
Reino Unido, mediante el Tratado Apodaca-Canning, apoyó la nominalmente fieles al rey.
Territorios con Estados que han
rebelión española y reconoció a Fernando VII como rey legítimo en
proclamado su independencia de
ausencia. Sin embargo, el vacío de poder fue aprovechado para la
España.
expansión imperial.
España bajo las Cortes de Cádiz.

La ocupación napoleónica ocurrida en 1808 obligó al gobierno


español a agotar todos sus recursos militares en la península ibérica, incluida su propia armada real,
esencial para la conservación de un vasto Imperio transatlántico. Fernando VII fue proclamado rey en
ausencia, pero subordinado a la soberanía de los nuevos poderes de la nación. Las juntas españolas, que
resistieron a Bonaparte, implantaron un Estado liberal mediante la convocatoria de Cortes Generales. Al
otro lado del Atlántico, ante el cautiverio de Fernando VII, las juntas americanas tienen sus propias
revoluciones liberales lideradas mayoritariamente por criollos, desafiando las viejas y nuevas autoridades.
La ruptura definitiva llegó en 1810, cuando la Junta Suprema Central, aún apoyada por los americanos, fue
derrotada y se refugió en Cádiz, donde, sitiada por las tropas napoleónicas que ya dominaban toda la
península, se disolvió, dando paso a la creación de una Regencia y, seguidamente, a las Cortes de Cádiz, de
hegemonía peninsular. Este fue el punto de quiebre con las Juntas americanas, que propiciaron las primeras
declaraciones de independencia. Las Cortes españolas negaron la legitimidad de las juntas americanas y
aprobaron el envío de expediciones militares para sofocar las rebeliones. Los liberales gaditanos, al igual
que las juntas americanas, no reconocieron a ningún otro poder como superior y consideraban a Fernando
VII como un rey subordinado a sus intereses nacionales.

La derrota militar francesa en toda Europa y el Tratado de Valençay con Napoleón, permitieron a Fernando
VII regresar a España en 1814 como rey con plenos poderes. El rey, tras rechazar la Constitución de 1812
por considerarla republicana, declaró sus decretos nulos. Tanto Fernando VII como las Cortes de Cádiz
negaron toda legitimidad de las juntas americanas, declarándolas en rebeldía.46 ​ 47 ​ Sin embargo, con la
desaparición del gobierno español liberal, el Reino Unido bloqueó el apoyo europeo a España, mientras
proporcionaba hombres, buques y suministros militares en apoyo de las insurgencias americanas. Las
insurrecciones, que buscaban preservar sus estados independientes, finalmente derivaron en su mayoría
regímenes republicanos, que se enfrentaron abiertamente contra la restauración absolutista en una guerra de
secesión de alcance continental. El virrey Félix Calleja en Nueva España, Fernando de Abascal en Perú y
Pablo Morillo, jefe de la expedición pacificadora de Costa Firme, fueron los principales organizadores de la
defensa de la monarquía española en América. No obstante, los consejeros de gobierno advirtieron sobre el
debilitamiento militar español tras la guerra con Francia y de la imposibilidad de sostener un esfuerzo
militar a largo plazo.

Los continuos pronunciamientos de militares liberales en la propia España anunciaron la rebelión del
ejército de Ultramar ocurrida en 1820 y encabezada por Rafael del Riego, que pudo instalar un efímero
gobierno llamado Trienio Liberal. Este nuevo gobierno solo fue reconocido por el Reino Unido en Europa
y aceleró la pérdida de poder político, militar y diplomático de España. El Trienio Liberal ordenó un Alto el
fuego, suspendió el envío de tropas peninsulares, y debilitó aún más la posición militar española en
América, limitada a negociar treguas mediante comisionados sin capacidad para acordar tratados de paz
definitivos. A partir del año 1820, Simón Bolívar y José de San Martín, los llamados Libertadores en
América del sur, y Agustín Iturbide en Norteamérica, condujeron las campañas finales de los ejércitos de la
Patria o Patriotas, identificados con América y la Soberanía. Consiguen imponerse sobre las tropas de la
monarquía española, llamadas Realistas, término popular a la conclusión de la guerra, cuando el régimen
absolutista de Fernando VII recupera el trono español en 1823, apoyado por la ocupación de las tropas
francesas de la Santa Alianza hasta 1828.48 ​ Los últimos reductos que resisten en fortificaciones costeras
hasta 1826, las guerrillas supervivientes del interior, y la guerra naval en el Caribe, alentaron utópicos
proyectos españoles de reconquista de México que tuvieron su punto final con la muerte del rey
Fernando VII en 1833.n. 11 n.
​ 12 ​

Por último, una década más tarde la caída de los últimos bastiones españoles, en 1836, las Cortes de
España autorizan al Gobierno para renunciar a todo derecho territorial o de soberanía y reconocer la
independencia en sucesivos tratados de paz y amistad. Las independencias americanas tuvieron como
consecuencia directa la migración forzosa de la población española afectada por la guerra y posteriormente,
debido a la persecución de los nuevos estados, mediante las leyes de Expulsión de los españoles de
América con el objeto de consolidar su independencia.49 50 ​ ​ Posteriormente, a lo largo del siglo xix, luego
de complejos procesos políticos, las antiguas posesiones españolas en América conformaron los actuales
estados hispanoamericanos y se firmaron los tratados de reconocimiento con España. En América del norte,
el expansionismo estadounidense se hizo presente tanto sobre los últimos restos del Imperio español,
forzándose la compra de Florida por cinco millones de dólares en el año 1821,51 ​ así como adquiriendo
posteriormente los derechos sobre las pretensiones españolas en Oregón, como también sobre los nuevos
países americanos (a través de influencia económica y política y con la anexión de Texas y el norte del
nuevo estado mexicano: Nuevo México, Utah, California y Nevada). En América del sur, se produjo la
Invasión luso-brasileña sobre los antiguos territorios españoles disputados de la Banda Oriental anexionada
por los portugueses como Provincia Cisplatina.

En Norteamérica, México liderado por Agustín de Sudamérica consolidó su independencia en el Perú


Iturbide y Vicente Guerrero, declaró su independencia tras la victoria libertadora en la Batalla de Ayacucho
en 1821. (1824).

El Desastre del 98 y la pérdida de las islas del Caribe y Filipinas


En lo que quedó del Imperio, la guerra de la Independencia fue
seguida por una monarquía absoluta (década ominosa), conflictos
dinásticos, levantamientos absolutistas, pronunciamientos liberales
y luchas por el poder entre facciones liberales que solo permitieron
ciertos periodos lo bastante estables para el desarrollo de una
política exterior activa. Destaca entre estos el gobierno de Leopoldo
O'Donnell (1856-1863), que, tras una dura represión de la Territorios españoles durante la
disidencia, pudo volver a intervenir activamente en la escena segunda Restauración Borbónica.
En azul aquellos que se separaron
internacional: se ganó una guerra a Marruecos con las victorias de
de España en este periodo.
Tetuán y Wad-Ras que permitió ampliar Ceuta y la concesión de la
plaza de Santa Cruz de la Mar Pequeña (identificada con Sidi Ifni)
en la costa atlántica frente a Canarias

También se intentó pacificar Filipinas, se apoyó al emperador de México (sostenido por las potencias
coloniales) y, junto a los franceses, se envió una expedición de castigo a Cochinchina, donde habían sido
asesinados varios misioneros. Paralelamente, Pedro Santana, a la cabeza de cierta facción dominicana,
devolvió la hoy República Dominicana a un estatus imperial solo para que los avatares de la política interna
de la isla y el apoyo haitiano la hicieran perderse definitivamente en 1865.
La crisis económica derivada de la subida del precio del algodón por la guerra de Secesión estadounidense,
las malas cosechas y los pobres resultados de los intentos de modernización de la agricultura
(desamortización), infraestructuras (ferrocarril) acabaron con el régimen de O'Donnell y su experiencia
imperialista. Las guerras y disputas entre progresistas, liberales y conservadores, que se negaban a aceptar
que el país tuviera un estatus bajo a escala internacional, se hicieron frecuentes. El descontento creciente
por la inestabilidad y la perenne crisis económica llevó al estallido de una revolución que dio paso a
experimentos políticos y a la Primera República española. La posterior restauración monárquica de 1875
marcó un nuevo periodo, más favorable, cuando Alfonso XII y sus ministros tuvieron cierto éxito en
recobrar el vigor de la política y el prestigio españoles, en parte por haber aceptado la realidad de las
circunstancias españolas y trabajar inteligentemente.

A pesar de estos vaivenes, España había mantenido el control de los


últimos fragmentos de su imperio hasta el incremento del nivel de
nacionalismo y de levantamientos anticolonialistas en varias zonas,
que se desencadenaron durante la década de 1870. Este conflicto se
tornaría internacional a raíz de la implicación de los Estados
Unidos, teniendo lugar a la guerra hispano-estadounidense de 1898,
cuando una débil España se enfrentó a un Estados Unidos mucho
más fuerte que necesitaba nuevos mercados para seguir ampliando
su ya fuerte economía.
Restos del hundimiento del
El desencadenante de esta guerra fue el hundimiento del acorazado acorazado estadounidense Maine
Maine, del que se culpó a España (tras una agresiva campaña de en el puerto de La Habana.

prensa de William Randolph Hearst). Las últimas investigaciones no


han llegado a demostrar nada de forma concluyente: ni si fue un accidente o un sabotaje externo, ni quién
sería el responsable, aun así existe la teoría de que fueron los propios estadounidenses quienes provocaron
el incendio en el Maine con el propósito de hundirlo, culpar a España y provocar una guerra para
apoderarse de las provincias españolas de ultramar, autodefiniéndose como defensores de los cubanos
contra la tiranía española. Esta guerra acabó con una humillante derrota española y la independencia de
Cuba.

En Filipinas, los independentistas también contaron con el apoyo estadounidense. España se vio forzada a
pedir un armisticio, y se firmó el Tratado de París, por el cual se renunciaba definitivamente a Cuba y se
cedían a Estados Unidos: Filipinas, Puerto Rico y Guam. Esta serie de sucesos son conocidos como el
«desastre del 98». Los últimos territorios españoles en Oceanía fueron finalmente vendidos a Alemania en
el Tratado germano-español de 1899.

Los últimos territorios, África (1885-1975)


Desde 1778, con el Tratado de El Pardo, por el que los portugueses cedieron a España a cambio de
territorios en Sudamérica la isla de Bioko y sus islotes cercanos así como los derechos comerciales del
territorio entre los ríos Níger y Ogoué, España mantenía una presencia en el golfo de Guinea. En el
siglo xix, algunos exploradores, como Manuel Iradier, cruzaron este límite.

Mientras, los enfrentamientos en el Mediterráneo habían continuado, perdiéndose las posiciones españolas
en el norte de África. En 1848, sin embargo, las tropas españolas conquistaron las islas Chafarinas.
La pérdida de la mayor parte del Imperio americano llevó a España
a volcarse cada vez más en su dominios en África, especialmente
tras la derrota contra los Estados Unidos en la guerra hispano-
estadounidense de 1898.

En 1860, tras la guerra contra Marruecos, España obtuvo el


territorio del Sidi Ifni por el Tratado de Wad-Ras. En la Conferencia
de Berlín de 1884 España obtuvo el reconocimiento de la soberanía
sobre de los territorios explorados por Emilio Bonelli desde Cabo
Bojador hasta Cabo Blanco como Sahara español, cuyo límite norte
quedó definido finalmente por el Tratado de París de 1900.

En cuanto al territorio de las costas de Guinea en el África


ecuatorial occidental, España tenía posesiones costeras, llamadas
Guinea Española y reclamaba un territorio litoral que difusamente
se extendía entre la desembocadura del río Níger por el norte hasta
el río Ogoué al sur,52 ​ sin embargo tales reclamaciones se fueron Mapa de las posesiones españolas
en el Golfo de Guinea en 1897,
restringiendo hasta las costas e islas de la actual Guinea Ecuatorial,
antes del Tratado de París de 1900
si bien aún a fines de siglo xix España mantenía reclamaciones del
que daría lugar a la Guinea
Transpaís hasta casi llegar a las orillas izquierdas del río Congo.53 ​ Española, hasta que en 1968 se
Las reclamaciones conflictivas sobre Guinea fueron resueltas en el independizó como Guinea
Tratado de París de 1900, Río Muni se convirtió en un protectorado Ecuatorial.
en 1885 y en colonia en 1900.

Dentro del las disputas entre las potencias europeas por el reparto de
África, en 1912 Francia obtuvo el protectorado francés de
Marruecos por el Tratado de Fez con Marruecos. El 27 de
noviembre de 1912 Francia impulsó el tratado franco-español que
concedió a España el protectorado español de Marruecos, con el
ánimo de diluir su presencia en Marruecos ante los recelos de
Alemania y las demás potencias por la hegemonía colonial francesa
en el norte de África. Su capital era Tetuán, su parte sur hacía Tropas imperiales españolas y
frontera con el Sahara Español y uno de sus mayores activos portuguesas en 1900.
económicos eran las minas del Rif. La resistencia a la ocupación
española se manifestó en la guerra del Rif, cuando se produjo el
desastre de Annual, la mayor derrota de la historia del ejército español y la victoria final en 1927.

Entre 1926 y 1959, Bioko y Río Muni estuvieron unidas bajo el nombre de Guinea Española.

España perdió el interés de desarrollar una extensa estructura económica en las colonias africanas durante
la primera parte del siglo xx. Sin embargo, desarrolló extensas plantaciones de cacao, para lo que se
introdujo a miles de nigerianos como trabajadores. Los españoles también ayudaron a Guinea Ecuatorial a
alcanzar uno de los mejores niveles de alfabetización del continente[cita requerida] y a desarrollar una red de
instalaciones sanitarias.

En 1956 España devolvió a Marruecos el territorio norte del protectorado español de Marruecos,
conservando el territorio sur, llamado Cabo Juby, por considerar que, aunque hubiera quedado administrado
como protectorado por España, Marruecos carecía de argumentos legales o históricos para reclamarlo. En
1957 Mohamed V promovió la guerra de Ifni-Sahara contra España y Francia, resuelta por el Acuerdo de
Cintra por el que España cedió Cabo Juby y la mayor parte de Ifni a Marruecos.

En 1959, se le otorgó al territorio español del golfo de Guinea el


estatus de provincia española ultramarina. Como Región Ecuatorial
Española, era regida por un gobernador general que ejercía los
poderes militares y civiles. Las primeras elecciones locales se
celebraron en 1960, y se eligieron los primeros procuradores en
cortes ecuatoguineanos. Mediante la Ley Básica de diciembre de
1963, las dos provincias fueron reunificadas como Guinea
Ecuatorial y dotadas de una autonomía limitada, con órganos
comunes a todo el territorio (entre ellos un cuerpo legislativo) y Mapa de España en 1960. Los
organismos propios de cada provincia. Aunque el comisionado actuales Sáhara Occidental y
Guinea Ecuatorial, y el territorio de
general nombrado por el gobierno español tenía amplios poderes, la
Ifni (Marruecos) aún pertenecían a
Asamblea General de Guinea Ecuatorial tenía considerable
España.
iniciativa para formular leyes y regulaciones.

En marzo de 1968, bajo la presión de los nacionalistas ecuatoguineanos


y de las Naciones Unidas, España anunció que concedería la
independencia. Ya independiente en 1968, Guinea Ecuatorial tenía una
de las mayores rentas per cápita de toda África.

A raíz de los procesos de descolonización promovidos por la ONU, en


1969 culminó el proceso diplomático por el que España entregó Sidi
Ifni a Marruecos. Finalmente, en 1976 se completó el abandono del
Firma de la independencia de
Sahara Español, con su riqueza pesquera y minera, por el acuerdo de
Guinea Ecuatorial por el
Madrid. Durante la inestabilidad política del tardofranquismo, este fue
entonces ministro español
forzado por la descolonización política instada por la ONU y el clima Manuel Fraga junto al nuevo
prebélico del que fueron exponentes la marcha verde y los ataques de presidente Macías Nguema el 12
Frente Polisario. de octubre de 1968.

Territorios del Imperio español


No existe una postura unánime entre los historiadores sobre los territorios concretos de España porque, en
ocasiones, resulta difícil delimitar si determinado lugar era parte de España o formaba parte de las
posesiones del rey de España, o si el territorio era una posesión efectiva o jurídica, en épocas que abarcan
siglos, incorporados por heredados o conquistados, y en las que no estaban igualmente definidas la
diferencia entre las posesiones del rey y las de la nación, como tampoco lo estaba la hacienda o la herencia
ni el derecho internacional. A pesar de todo, el que la Monarquía Hispánica fuera una monarquía
autoritaria, casi absolutista, hace que la tesis más lógica sea la de que todas las posesiones del rey, eran
posesiones de la nación. De hecho no se puede hablar de una separación de escudo nacional y escudo real
hasta bien entrado el siglo xix, lo cual pone de manifiesto que el rey de España era prácticamente lo mismo
que el Estado, atendiendo a las delimitaciones del régimen polisinodial por el que se regía el Imperio
español.

América
Véanse también: Organización territorial del Virreinato de Nueva España, Organización territorial del
Virreinato del Perú, Organización territorial del Virreinato de Nueva Granada y Organización territorial
del Virreinato del Río de la Plata.
Más todos los territorios pertenecientes actualmente a
Hispanoamérica.

Territorios castellanos
Los Reinos de Indias quedaron subordinados a la Corona de Castilla
por orden de Isabel la Católica, lo cual quedó palpado con el hecho
de que el Consejo de Indias sea inicialmente una extensión del
Consejo de Castilla, y que el Derecho indiano partiera por las Siete
Partidas del Reino de Castilla y no en los Fueros de Aragón. A su
vez, durante la Unión Ibérica, estarían en una jurisdicción diferente
a la del Consejo de Portugal.

Virreinato de las Indias (1492-1535): primera entidad


territorial formada tras el descubrimiento de América por América española hacia el año
Cristóbal Colón, estaba compuesta por todos los 1800, los territorios coloreados eran
territorios descubiertos, explorados, reclamados y considerados provincias en algunos
controlados por los españoles en el Nuevo Mundo, mapas del Imperio español Los
principalmente las Antillas y Castilla de Oro (Panamá). territorios rayados estaban en
Sucedido por el virreinato de Nueva España tras la disputa entre virreinatos o
conquista del imperio azteca. reclamados pero no controlados.
Virreinato de Nueva España (1535-1821): compuesto por
los actuales países de México, Guatemala, Nicaragua,
Honduras, El Salvador, Costa Rica, y los estados del
suroeste de los Estados Unidos (California, Nuevo
México, Arizona, Texas, Nevada, Florida, Utah, Luisiana y
parte de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma) y las
Antillas (Cuba, La Española, Puerto Rico, Bahamas,
Antigua y Barbuda, Montserrat, isla de San Martín,
Anguila, Bonaire, Trinidad y Tobago, Granada, Curazao,
Aruba, Jamaica, islas Vírgenes, San Cristóbal y Nieves,
Dominica, Guadalupe, Martinica, San Bartolomé,
Barbados, islas Turcas y Caicos, Santa Lucía e islas
Caimán), perdiéndose la mayoría de estas en el siglo xvii
Territorio de Nutca (reclamaciones
a excepción de Trinidad (cedida a Reino Unido en 1797),
territoriales de España en la costa
La Española, Cuba y Puerto Rico, además de las islas
Filipinas en Asia y las islas Marianas y las Carolinas en oeste de Norteamérica, siglo xviii) y
Oceanía. También incluía pretensiones sobre la costa toponimia española.
este de los modernos Estados Unidos. España mantuvo
bajo su control estos territorios hasta 1821, año en que se
independizó, aunque en varios de los estados de las Grandes Llanuras y las Antillas Menores
no hubo una presencia española estable.
Capitanía General de Santo Domingo (1535-1795; 1809-1821; 1861-1865): fue la primera
provincia española en el Nuevo Mundo, y comprendía la totalidad de la isla de La
Española, cuya parte oriental se convirtió más tarde en la República Dominicana,
mientras que la parte occidental se convirtió en 1697 en la colonia francesa de Saint-
Domingue, la cual se acabaría independizando como Haití.
Capitanía General de Cuba (1777-1898): durante los dos siglos anteriores una
gobernación novohispana, estaba formada por la isla de Cuba y adyacentes, además de
la Florida y la Luisiana.
Gobernación de la Luisiana (1764-1803): cedida por Francia, incorporaba territorios
de los actuales estados del medio oeste estadounidense (Luisiana, Arkansas,
Oklahoma, Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Wyoming, Montana,
Idaho, Minnesota e Iowa).
Capitanía General de Guatemala (1543-1821): también conocida como Reino de
Guatemala, estaba formada por los territorios de Guatemala, El Salvador, Nicaragua,
Honduras, Costa Rica, y el estado mexicano de Chiapas. Declaró su independencia en
1821, para sumarse al Primer Imperio Mexicano, del que se separó (salvo Chiapas) el 1
de julio de 1823.
Capitanía General de Puerto Rico (1582-1898), posteriormente provincia: abarcó la isla
de Puerto Rico y otras menores adyacentes a ella.
Capitanía General de Yucatán (1565-1821): comprendía los actuales estados mexicanos
de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y el este de Tabasco. La inclusión de Belice y El
Petén son motivo de controversia por algunos historiadores.54 ​
Comandancia General de las Provincias Internas (1776-1821): fue creada por el rey
Carlos III mediante una real cédula del 22 de agosto de 1776, dando al comandante
general, sobre estas previamente establecidas provincias, las facultades equiparables a
las del virrey de Nueva España; comprendía los actuales territorios de Sonora y Sinaloa,
las Californias, Coahuila, Nuevo Reino de León, Nuevo Santander, Texas, Nueva
Vizcaya, y Nuevo México. Entre 1787 y 1790 y entre 1813 y 1821 estuvo divida en dos
Comandancias Generales: Oriente y Occidente.
Territorio de Nutca (1789-1795): aunque la presencia efectiva se reducía a los fuertes de
San Miguel de Nutca y Núñez Gaona, el territorio reclamado incluía los actuales estados
del noroeste estadounidense (Oregón, Idaho, Montana y Washington), además el
suroeste de la provincia canadiense de la Columbia Británica, el territorio de Yukón y el
actual estado estadounidense de Alaska hasta el paralelo 61° N. Los asentamientos
españoles fueron desalojados en 1795 según lo acordado por las Convenciones de Nutca
y las reclamaciones territoriales fueron cedidas a los Estados Unidos por el Tratado de
Adams-Onís (1819).

Virreinato del Perú (1542-1824): A lo largo de su existencia abarcó el territorio de los actuales
países del Perú, Panamá, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Guyana, Surinam, Colombia (incluido
el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina hasta 1544), Argentina
(incluidas las Islas Malvinas hasta 1760), Chile (incluido el archipiélago Juan Fernández, las
Islas Desventuradas, la Isla Sala y Gómez, la Isla Rapa Nui y adyacentes a ella), Ecuador
(incluidas las Islas Galápagos), así como territorios de las regiones Norte, Centro-Oeste,
Sudeste, y Sur de Brasil (la totalidad de los actuales estados de Acre, Amazonas, Rondonia,
Roraima, Mato Grosso, Mato Grosso del Sur, Amapá, y Río Grande del Sur, la mayor parte
de los actuales estados de Pará, Goiás, Paraná, Santa Catarina, así como partes menores
de los actuales estados de Tocantins, Minas Gerais, y Sao Paulo), como también de
Venezuela (aproximadamente los actuales estados de Amazonas, y Bolívar), y de Francia (el
actual departamento ultramarino de Guyana Francesa). Estos territorios incluyen también
pretensiones territoriales en las regiones del Amazonas, el Gran Chaco, y la Patagonia, y en
otros continentes tales como Oceanía, y la Antártida. El territorio del virreinato estaba
organizado, además de los entes detallados más adelante, a través de Reales Audiencias, a
saber: Panamá, Lima, Santafé de Bogotá, Charcas, Quito, Chile, Buenos Aires, y Cuzco. En
el siglo xviii, el Perú sufrió severos desmembramientos
territoriales a manos de los Borbones, dando origen a dos
nuevos virreinatos: La Nueva Granada, y el Río de la
Plata, quedando así bajo su jurisdicción solo las Reales
Audiencias de Lima, y Cuzco, hasta su independencia.
Capitanía General de Chile (1541-1818): También
llamada Reino de Chile, estuvo bajo la jurisdicción del
virreinato del Perú hasta 1798, año en el que obtuvo
la independencia de dicho ente.55 ​ Para 1810
ocupaba el actual norte chico, centro y centro-sur de
Chile, sin embargo disponía de otros territorios por
derecho, entre ellos las Tierras Magallánicas
(denominadas como "Chile Moderno" en el mapa de
Cano y Olmedilla de 177556 57 ​ ​), la Terra Australis58 ​
59 60
​ ​ y la isla de San Carlos61 ​ en la Polinesia. El
territorio de Tucumán que en un principio habían sido
parte de esta capitanía general pasaron a la
Gobernación de Buenos Aires y con la creación del
virreinato del Río de la Plata se transfieren los
territorios de las ciudades de San Juan y Mendoza
(Cuyo). Otros territorios fueron recuperados por los
indígenas mapuches o pasaron a estar en un limbo
jurídico con el virreinato del Perú como es el caso de Mapa del Reyno del Perú en 1796,
Chiloé.
después de las modificaciones
Comandancia General de Maynas (1802-1822): territoriales del siglo anterior. Mapa
Creado mediante real cédula de 1802. Abarcaba de Andrés Baleato.
aproximadamente el área de los actuales
departamentos peruanos de San Martín, Loreto y
Ucayali. Esta región, cuyo gobernador dependía
directamente del virrey del Perú, recibió un trato especial
por razones geopolíticas y militares, principalmente con
el fin de evitar que Portugal se hiciera con el territorio en
cuestión.
Gobierno de Guayaquil (1764-1820): Creado a partir de
los territorios que conformaban el Corregimiento de
Guayaquil. Tuvo su sede en la ciudad de Santiago de
Guayaquil, y desde la creación del virreinato de la Nueva
Granada, su jurisdicción fue modificada varias veces,
pasando a depender alternadamente tanto a dicho
virreinato, como al virreinato del Perú.
Gobierno de Chiloé (1567-1826): Su creación data de los
inicios de la conquista española en 1567, y dependió de
la Capitanía General de Chile hasta 1767, pasando ese Mapa de c.1730. La Patagonia
año provisionalmente al virreinato del Perú para la austral aparece fuera del
62
construcción de defensas, ​ situación que se mantuvo dominio español.
hasta su disolución en 1824. El 1 de octubre de 1780 el
rey expidió otra real orden retrotrayendo Chiloé a la
dependencia de la gobernación de Chile, pero la orden nunca fue cumplida por el virrey
del Perú, lo cual estaba entre sus atribuciones ya que toda orden real no podía ejecutarse
hasta recibir el cúmplase del virrey. En todos los mapas oficiales de la corona se siguió
mostrando a Chiloé y su distrito dentro de Chile. La intendencia dependía en lo religioso
del obispado de Concepción, mientras que en lo militar debía conmensurar sus
decisiones con el comandante de Fronteras de Chile.57 ​
Puerto de Nuestra Señora del Paposo (1803-1824):
Luego de recibir a Andreu y Guerrero el 27 de junio de
1803, el rey Carlos IV decidió el 1 de octubre de ese año,
a través de una real orden​, la transferencia de Paposo y
su territorio adyacente a virreinato del Perú, sin modificar
las jurisdicciones eclesiásticas que existían de hecho.
Gobernación de la Terra Australis (1539-1555): en los
territorios al sur del estrecho de Magallanes (Tierra del Mapa del comienzo del siglo xviii.
Fuego y Cabo de Hornos) entre la línea del tratado de Tierra del Fuego aparece
Tordesillas y la del tratado de Zaragoza, limitando al sur separada de la Patagonia, y la
con el polo sur. Incorporada a la Gobernación de Chile Patagonia oriental y parte de la
en 1555.58 59 63​ 60
​ ​ En 1603 el explorador Gabriel de occidental aparecen fuera del
Castilla viajó a las islas de La Buena Nueva (también dominio español.
conocidas como islas Shetland del Sur) atravesando el
mar de Hoces.64 65 ​ 66
​ 67
​ 68
​ 69
​ 70
​ ​

Virreinato de Nueva Granada (1717-1723;1739-1822):


creado con territorios de la porción norte del virreinato del
Perú, comprendía los actuales países de Panamá,
Colombia, Ecuador, Venezuela, norte de Brasil, oeste de
Guyana, y las islas Galápagos.
Capitanía General de Venezuela (1777-1823): creada
por Carlos III de España, civil y militarmente autónoma
del virreinato de Nueva Granada. Correspondía al
territorio actual de Venezuela, el oeste de Guyana y la
isla de Trinidad.
Virreinato del Río de la Plata (1776-1818): creado con
territorios de la porción sur del virreinato del Perú,
comprendía los actuales países de Bolivia, Paraguay,
Uruguay y parte del centro y norte de Argentina, además
del sur de Brasil. Incluía las islas Malvinas (hasta 1810) y
territorios en el Golfo de Guinea, África. El monarca Mapa de Juan de la Cruz Cano y
encargó a los virreyes de Buenos Aires, a partir de 1778, Olmedilla de 1775 mostrando la
la fundación de asentamientos en las costas de la Patagonia con el nombre "Chile
Patagonia Oriental, disponiendo que los mismos Moderno" en contraste con "Chile
dependieran accidentalmente del virreinato por temas de Antiguo", volviéndose a apreciar el
proximidad, sin que esto alterara la jurisdicción política del nulo dominio efectivo español sobre
litoral patagónico atlántico explicitándolo como parte del la Patagonia, aun así considerada
56
reino de Chile en la real cédula del 8 de junio de 1778 ​ como parte de los dominios
En 1779 se fundó el fuerte y puerto de San José de la hispánicos.
Candelaria, en el Golfo San José, al noreste del Río
Chubut. En 1775 el fuerte se incorporó a la Comandancia
de Patagones, cuya sede era el fuerte de Carmen de Patagones. A finales del siglo xviii se
reanudaron los intentos de incorporar la Patagonia al Imperio español, siendo paralizados
con la independencia hispanoamericana de 1810.71 72 ​ ​

Territorios portugueses
Durante la Unión Ibérica (1580-1640), los territorios del imperio portugués en América también pasaron a
estar bajo el gobierno de la casa de Austria, y la Corona de Portugal mantendría sus tradiciones y leyes
particulares intactas (Fuero), siendo una jurisdicción diferente a pesar de la Unión política, y no una
subdivisión:
Estado do Brasil (1580-1608; 1612-1640): formado en torno a la costa de Brasil. Entre 1608 y
1612 estuvo dividido en dos Gobiernos Generales, uno con capital en Bahía y el otro en Río
de Janeiro.
Estado do Maranhão (1621-1640): formada por las Capitanías de Maranhão, Grão-Pará y
Ceará al dividir el Estado del Brasil.

Asia y Oceanía
Véase también: Imperio español en Asia y Oceanía

Territorios castellanos
Capitanía General de las Filipinas (1565-1898): también
conocida como las Indias Orientales Españolas, formó
parte el virreinato de Nueva España hasta la
independencia de México en 1821. Estaba compuesta por
el archipiélago de las Filipinas, incluidas las islas de Máxima extensión de la Capitanía
Mindanao y Joló, a pesar de que estas no fueron general de Filipinas.
subyugadas hasta el siglo xix, y en Oceanía por las islas
Carolinas y las Marianas (principalmente Guam). También
incluyó pretensiones sobre Sabah, en el norte de Borneo hasta 1885. Múltiples territorios
ocupados temporalmente por España (como Brunéi durante setenta y dos días en 1578)
también formaron parte de la Capitanía General de las Filipinas.
Protectorado sobre Camboya (1597-1599): brevemente controlado cuando un grupo de
aventureros españoles y portugueses colocaron en el trono al rey Barom Reachea II y le
hicieron aceptar un protectorado español, pero tanto el monarca como sus partidarios
extranjeros fueron asesinados por musulmanes malayos dos años después.
Protectorado sobre Brunéi (1578): brevemente controlado por España con la asistencia
de nobles locales, como Pengiran Seri Lela y Pengiran Seri Ratna, que ofrecieron
avasallamiento a cambio de hacerse del trono usurpado por Saiful Rijal.73 ​
Gobernación de las Molucas (1606-1663): consistente en un protectorado sobre el
sultanato de Tidore (1526-1545; 1580-1663) y en la mitad de la isla de Ternate (1606-
1663), además de algunos asentamientos menores (algunos de origen portugués) en el
resto de las islas Molucas y el norte de Célebes, en Indonesia.74 75
​ ​
Gobernación de la Formosa (1626-1642): ubicada en el norte de la isla de Taiwán con el
propósito de comerciar con China, formó parte del virreinato de Nueva España durante
16 años.
Protectorado sobre Joló (1851-1898): obtenido tras la Expedición de Balanguingui, en el
que las dependencias del Sultán seguirían bajo su gobierno si es que aceptaban
avasallarse a las Filipinas bajo la soberanía de España.76 ​ Sería ratificado a nivel
internacional por el Protocolo de Madrid de 1885 (aunque cediendo el norte de Borneo a
un Protectorado británico que sería parte de la Malasia británica, mientras España se
quedaría con el Archipiélago de Joló hasta la Ocupación estadounidense de Filipinas).77 ​
El Piñal (1598-1600): Breve puesto comercial en China bajo administración castellana por
concesión de los Ming.
Santa Cruz (1595): único asentamiento de corta duración en las islas Salomón.78 79
​ 80
​ 81
​ 82
​ ​
Nueva Jerusalén (1606): breve establecimiento de una colonia en Vanuatu, que partió desde
el puerto del Callao, virreinato del Perú.
Isla de Amat (1772-1775): breve ocupación de Tahití por parte del Virreinato del Perú.83 84
​ 85
​ ​

Territorios portugueses
Durante la Unión Ibérica (1580-1640), España también pasó a abarcar los asentamientos del imperio
portugués en Asia:

Estado da Índia (1580-1640): a pesar de su nombre y de que su capital era la ciudad india de
Goa estaba formado por todas las posesiones portuguesas en el Índico y en el Pacífico
desde Mozambique hasta Japón e Indonesia.
Golfo Pérsico y Mar Rojo: varias fortalezas, puertos y ciudades ocupados por los
portugueses desde los que controlaban el comercio en Oriente Medio. Además, los reinos
insulares de Ormuz y Queshm eran vasallos de Portugal.
Mascate (1580-1640), Ormus (1580-1622), Queixome (1580-1622) y Comorão (1580-
1615).
India: Portugal estableció y conquistó múltiples ciudades y puestos comerciales en los
modernos Estados de India y Bangladés.
Diu (1580-1640), Surate (1580-1612), Damão (1580-1640), Baçaím (1580-1640),
Salsete (1580-1640), Bom Bahia (1580-1640), Chaul (1580-1640), Goa (1580-1640),
Honavar (1580-1640), Barcelore (1580-1640), Mangalore (1580-1640), Cannanore
(1580-1636), Cranganore (1580-1640), Cochin (1580-1640), Coulão (1580-1640),
Tuticorin (1580-1640), Negapatam (1580-1640), São Tomé de Meliapore (1580-1640),
Paliacate (1580-1610), Masulipatão (1598-1610), Calicut (1580-1640), Hugli e Bandel
(1580-1632) y Chittagong (1580-1640).
Ceilão (1580-1640): la mayor parte de la isla de Sri Lanka llegó a estar bajo control
portugués.
Sirião (1603-1613): ciudad costera en Birmania conquistada por el mercenario portugués
Filipe de Brito e Nicote, quién se la ofreció a las autoridades coloniales de la India a
cambio de ser nombrado gobernante la ciudad, siendo esta reconquistada por los
birmanos diez años después.
Macau (1581-1640): puesto comercial en China abierto al comercio exterior. Tardó un año
en aceptar el dominio español, hasta que se le confirmó la continuación de su monopolio
comercial. Su capitán-mayor estaba al cargo de las flotas y emporios portugueses desde
Malaca hasta Japón.
Malaca (1580-1640): estratégica ciudad comercial en el estrecho homónimo.
Nagasaki (1580-1587) y Dejima (1634-1639): puestos comerciales en Japón abiertos
al comercio europeo.
Islas de las Especias: Portugal mantuvo bajo su control varias islas pequeñas desde las
que controlar el comercio de especias, en la actual Indonesia.
Adonara (1580-1613), Amboina (1580-1605), Macasar (1580-1620), Solor (1580-
1613), Flores (1600-1640), Timor (1580-1640).

África

Territorios castellanos
Islas Canarias (desde 1479/1496): primer territorio conquistado por la corona de Castilla en
ultramar, actualmente una comunidad autónoma española.
Presidios norteafricanos (1479-finales del siglo xix):
asentamientos tomados por Castilla en la costa del norte
de África para expandirse e intentar controlar la piratería
berberisca. Tras la Capitulación de Cintra en 1509 se
delimitó que el área de influencia española abarcaba las
actuales Argelia, Túnez y Libia, mientras que Portugal
recibía el litoral atlántico de África.
Santa Cruz de la Mar Pequeña (1479-1524):, Melilla
(desde 1497, actualmente una ciudad autónoma
española), Cazaza (1505-1532), Mazalquivir (1505-
1708; 1732-1792), el Peñón de Vélez de la Gomera
(1508-1522; desde 1564, actualmente una plaza de
soberanía española), Orán (1509-1708; 1732-1792), Territorios españoles en África hacia
Bugía (1510-1555), el Peñón de Argel (1510-1529), el año 1955.
Trípoli (1510-1523), Yerba (1521-1524; 1551-1560),
Honaine (1531-1535), Bizerta (1535-1573), La Goleta
(1535-1574), Túnez (1535-1574), Bona (1535-1540),
Monastir (1541-1550), Susa (1541-1550), Mahdía
(1550-1553), las Islas Alhucemas (desde 1559,
actualmente una plaza de soberanía española), La
Mamora (1614-1681),86 ​ Larache (1610-1689)n. 13 ​,
Ceuta (desde 1640, previamente portuguesa,
actualmente una ciudad autónoma española) y las
Islas Chafarinas (desde 1848, actualmente una plaza
de soberanía española).
Guinea española (1777 de jure/1843 de facto-1968):
oficialmente cedida por Portugal por los tratados de San
Ildefonso y El Pardo, inicialmente consistía en las islas de
Fernando Poo (actual Bioko) y Annobón y formaba parte
del virreinato del Río de la Plata, pero no sería ocupada La Guinea Española en 1960.
efectivamente hasta mediados del siglo xix, sumándosele
en 1885 la zona continental del Río Muni.
Sáhara español (1884-1975 de facto/actualmente de
jure): presencia española en varias factorías costeras a
partir de 1885. El Frente Polisario proclamó la
independencia en 1975, siendo invadido por Marruecos.
La ONU considera que España sigue administrando de
jure el territorio. Estaba compuesto por las provincias de
Río de Oro y Saguía el Hamra, en el actual Sahara
Occidental.
Assab español (1887-1890 de iure/no ocupado de facto):
breve cesión de la Eritrea italiana de un pequeño trozo de
territorio en la costa eritrea de Danakil (entre Buia y
Mergabela/Margableh, cerca de Alela, frente a la isla de
Um Ālbahār), ubicado en la Bahía de Assab con salida al
Mar Rojo, según lo acordado en los Pactos del Territorios y posesiones coloniales
Mediterráneo de 1887. Tacitamente se esperaba que los españolas en el norte de África del
españoles ayudaran en la defensa del Assab Italiano siglo xx.
frente a los conflictos con el Imperio etíope. Sin embargo
la entrega acordada no se completaría por presión
británica y alemana. 87 88​ ​
Protectorado español de Marruecos (1912-1956/1958): establecido en la zona costera
mediterránea del norte de Marruecos, principalmente en la región del Rif, pero también la
zona desértica de Cabo Juby en el sur del país después de negociaciones con Francia. La
zona norte no sería ocupada efectivamente hasta 1927 debido a la resistencia nativa y
lograría la independencia en 1956, tres meses después que el Marruecos francés, en tanto
que Cabo Juby fue ocupado en 1916 y devuelto a Marruecos en 1958.
Ifni (1860 de jure/1934 de facto-1969): territorio formado por la ciudad de Sidi Ifni y su
hinterland. Cedido por Marruecos en 1860 por el tratado de Wad-Ras, ocupado
efectivamente en 1934 y devuelto a Marruecos en 1969.
Zona Internacional de Tánger (1923-1940; 1945-1956): condominio de la ciudad de Tánger;
(1940-1945): anexionado por cuatro años al Marruecos español durante la Segunda Guerra
Mundial.

Territorios portugueses
Portugal controlaba múltiples colonias en las costas africanas, por lo general poco más que puestos
comerciales fortificados o feitorías dedicas al comercio de esclavos u otros bienes lujosos, que pasaron a
estar bajo el control de la casa de Austria:

Madeira (1580-1640): archipiélago en el océano Atlántico poblado por colonos portugueses


de la misma forma que Azores. Fue la primera colonia de Portugal.
Algarve do Além (1580-1640): tras el fin de su reconquista Portugal comenzó a expandirse
por el litoral atlántico africano, tomando múltiples ciudades en el actual Marruecos. Tras la
Capitulación de Cintra en 1509 se delimitó que el área de influencia española abarcaba las
actuales Argelia, Túnez y Libia, mientras que a Portugal se le confirmó su dominio sobre el
litoral atlántico de África.
Ceuta (1580-1640, se mantendría fiel a Felipe IV durante la Guerra de Restauración
portuguesa, actualmente una ciudad autónoma española), Casablanca (1580-1640),
Mazagán (1580-1640), Tánger (1580-1640), Anguim (1580-1633) y Arcila (1580-1589).
Cacheu (1588-1640): puesto comercial portugués para el comercio de esclavos a orillas del
río homónimo, en Guinea-Bisáu.
Cabo Verde (1580-1640): archipiélago atlántico frente a la costa del moderno Senegal
colonizado por Portugal y que servía como una de las principales bases del comercio de
esclavos africanos.
Costa do Ouro (1580-1640): varios fuertes en la Costa de Oro, en el moderno país de Ghana,
desde los que se comerciaba para obtener marfil, oro y esclavos.
Saõ Tomé, Príncipe, Ano Bón y Fernando Poo (1580-1640): islas en el golfo de Guinea que
constituían varias de las principales bases del comercio de esclavos africanos portugués.
Capitanía da Angola (1580-1640): compuesta por pequeños asentamientos y territorios bajo
control de los portugueses en la costa y a lo largo del río Cuanza (principalmente Luanda y
más tarde también Benguela) en la moderna Angola.
Mozambique (1580-1640): formaba parte del Estado de la India y estaba compuesta por
puestos portugueses en la costa del moderno Mozambique, además de territorios en el
interior del país, en la región de Zambezia, y por varios fuertes en el este de Zimbabue. En
1609 pasó a ser una Capitanía independiente del virrey de Goa.

Europa
Véase también: Imperio español en Europa

Península ibérica e islas Baleares:


Territorios de la Corona de Castilla: Formado por la elevación del condado de Castilla a
reino y su posterior unión con el Reino de León. Su unión de la Corona de Castilla con
Aragón daría paso a la España peninsular y a la actual Monarquía Española. Serían
administrados por el Consejo de Castilla.
Reino de Galicia
Principado de Asturias
Reino de León
Reino de Castilla
Reino de Toledo
Reino de Murcia
Reino de Jaén
Reino de Córdoba
Reino de Sevilla
Gibraltar: plaza fuerte situada en el Dominios de Felipe II en Europa y norte de África
estrecho homónimo, cedida a Gran alrededor del año 1580.
Bretaña tras la Paz de Utrecht
(1713).
Reino de Granada
Señorío de Molina
Señorío de Vizcaya
Reino de Navarra: Su anexión a la Unión de
Castilla y Aragón lo integraría a la España
peninsular.
Baja Navarra: territorio ultrapirenaico
abandonado definitivamente en 1530 por
su difícil defensa frente a los franceses.89 ​
Reinos hispánicos durante el Antiguo
Territorios de la Corona de Aragón: Su unión Régimen de España, anterior al
con Castilla daría paso a la España peninsular y Reformismo borbónico.
a la actual Monarquía Española. Serían
administrados por el Consejo de Aragón
Reino de Aragón
Reino de Valencia
Principado de Cataluña: Compuesto por los Condados catalanes al sur de los
Pirineos.
Condado de Barcelona
Condado de Urgel
Principado de Andorra: Donado por Fernando el Católico a Germana de Foix
(vasalla del rey de Francia) e integrándose a la Monarquía francesa entre 1607
hasta 1815.
Condado de Pallars
Señorío de Tarragona
Rosellón: territorio ultrapirenaico cedido a Francia tras la Paz de los Pirineos
(1659) y el Tratado de Llivia (1660). La villa de Llivia permaneció bajo soberanía
española.
Reino de Mallorca: Conquistado por los aragoneses entre 1229 a 1287.
Menorca: una de las islas Baleares, parte del Reino Unido tras el Tratado de
Utrecht (1713) hasta ser reconquistada por una expedición franco-española en
1782 para volver a ser perdida a manos de los británicos en 1798 y ser retomada
definitivamente en 1802.
Territorios de la Corona de Portugal (1580-1640): formado por el actual Portugal (a
excepción de los municipios de Olivienza y Hermisende) y por todos los territorios del
Imperio portugués (aunque las islas Azores no fueron subyugadas hasta 1583). Pasó a
formar parte de la Monarquía Hispánica durante la época de la Unión Ibérica. Su
separación de la Monarquía Española daría fin a cualquier intento de una "España"
basada en la idea medieval de re-unificar Hispania (Imperator totius Hispaniae).
Europa Occidental
Países Bajos y Borgoña: La región correspondiente a
la Herencia borgoñona de la Corona de Castilla
Países Bajos españoles (hasta 1714): Siendo los
actuales países de Bélgica, Luxemburgo y Países
Bajos, y parte de los territorios del actual norte de
Francia, como Artois, Ardenas, Mosela, Norte-Paso
de Calais, y parte occidental de Alemania como
Bitburg-Prüm. Durante su integración en la
Monarquía Hispánica, fueron gobernados por el
Consejo de Flandes y formaron parte del Círculo
de Borgoña en el Sacro Imperio Romano
Germánico. Tradicionalmente se considera a los
Países Bajos como parte del Imperio español90 91 ​ ​ Círculo de Borgoña, donde se ubicó
(tesis mayoritaria en España y los Países Bajos la mayoría de territorios españoles
entre otros); pero existen autores como Henry en Europa nor-occidental-
Kamen92 ​ para quienes esos territorios nunca se
integraron en el Imperio español, sino en las
posesiones personales de los Austrias. En 1581 la
mitad norte protestante de los Países Bajos
anularon su relación de vasallaje con Felipe II y
proclamaron la independencia como las Provincias
Unidas, mientras que el sur católico permaneció
en manos españolas hasta 1714.
Unión de Arrás: Feudos al sur de los Países
Bajos Españoles que se retiraron de las
Provincias Unidas (hoy forman parte del norte
de Francia).
Condado de Henao.
Condado de Artois.
Douai, Lille y Orchies
Franco Condado (hasta 1678): territorio situado en
la zona centro-oriental de Francia, cedido a esta Mapa de los Países Bajos
tras la Paz de Nimega. Españoles durante la guerra de los
Charolais (hasta 1684): territorio situado en la Ochenta Años
zona centro-oriental de Francia, embargado en
favor del príncipe de Condé.
Ducado de Alsacia (1617-1648): territorio de los Habsburgo de Austria que se entregó
a los Habsburgo de España en el Tratado de Oñate a cambio de consolidar la alianza
hispano-austríaca ante conflictos intrafamiliares, renunciando Felipe III de España a
sus derechos de sucesión en el Reino de Bohemia y el Reino de Hungría o a ser
candidato a emperador del Sacro Imperio, en favor de su pariente Fernando II de
Habsburgo, a cambio de cesiones territoriales estratégicas en el Camino Español y
apoyo militar mutuo contra los rebeldes neerlandeses, los príncipes alemanes
protestantes, Francia y sus aliados (en vísperas de la Guerra de los 30 años). Cedido
a Francia durante la Paz de Westfalia.93 ​
Bajo Palatinado (1620-1648): territorio compuesto de feudos esparcidos por la región
de Renania (en Alemania) que fueron conquistados por los españoles durante la
guerra de los Treinta Años para fortalecer el dominio del Camino Español, y devueltos
al Electorado del Palatinado en la Paz de Westfalia.
Península itálica
Italia española (hasta el siglo xviii): Región bajo
soberanía y administración española,
correspondiente a la herencia de la Corona de
Aragón por medio de sus conquistas en la
Península itálica para competir contra las
Repúblicas marítimas por el control del
Mediterráneo en la Edad Media. Durante su
integración en la Monarquía Hispánica, fueron
gobernados por el Consejo de Italia.
Reino de Nápoles (hasta 1714): situado en la
Italia meridional.
Reino de Sicilia (hasta 1714): constituido por la
islas de Sicilia y Malta (esta última donada a La Península italiana en el siglo xvii,
los Caballeros Hospitalarios en 1530). época en la que estuvo bajo la
Reino de Cerdeña (hasta 1714; 1717-1718 de Esfera de influencia del imperio
facto): formado por la isla de Cerdeña. español, predominantemente en la
Estado de los Presidios (1557-1707): en la región de Italia septentrional y
costa noroeste de Italia, dependía Lombardía.
directamente del virrey de Nápoles.
Ducado de Milán (1535 de facto/1559 de jure-
1715): también conocido como el Milanesado, se encontraba en el norte de Italia,
en la región de Lombardía.
Marquesado de Montferrato (1533-1536): en el noroeste de Italia, bajo
ocupación militar española.
Marquesado de Finale (1602-1707): ubicado en Liguria, norte de Italia. Felipe
II adquirió los derechos feudales del territorio.
Cantón de los Grisones (1620-1626 de jure/1639 de facto): ubicado en el sur-
oriente de Suiza y el Norte de Italia. Conquistado a las Tres Ligas y perdido
intermitentemente durante la Guerra de la Valtelina, hasta su devolución final a
la Antigua Confederación Suiza en el Tratado de Monzón de 1626 (solo la
soberanía, pero no la administración) y el Tratado de Milán de 1639 (pero
manteniendo un protectorado Habsburgo en el cantón de las Tres Ligas).94 ​
Ducado de Parma (1731-1735, 1748-1801): el territorio sería anexionado por
España durante la guerra de sucesión polaca para hacer valer los derechos
hereditarios de Isabel Farnesio (reina consorte de Felipe V). Posteriormente, tras
la guerra de sucesión austríaca, se instauraría la Casa de Borbón-Parma (una
rama cadete de los Borbones españoles) para su gobierno, siendo muy
dependientes de España hasta el Tratado de Aranjuez (1801).
Plascencia (1547-1556, 1633-1637): el territorio sería anexado por el
Milanesado español al mando de Ferrante Gonzaga, pero Felipe II lo
devolvería a la Casa de Farnesio. Volvería a ser ocupada durante la guerra de
los Treinta Años hasta ser devuelta nuevamente a los duques de Parma
(gobernado por Eduardo I Farnesio).
Principado de Piombino (1603-1714 de facto/1628-1634 de jure): Bajo influencia
española desde 1603 por problemas de sucesión, y anexado en 1628 a 1634
durante la Guerra de los 30 años, hasta entregar el principado a nobles locales
pro-españoles hasta la guerra de sucesión española.
República de Siena (1555-1557): en la costa noroeste de Italia. Ocupada
militarmente antes de ser cedida a los Médici de Florencia como pago de las
deudas contraídas por la Corona española (con la salvedad de los Presidios).

Territorios bajo el área de influencia del Imperio


Estos eran regiones bajo la Esfera de influencia española en una relación de Estado cliente, Protectorado
informal o bajo alguna forma de Dominación social indirecta, pero que no necesariamente habían sido
anexados formalmente a la Monarquía Española.

Europa

En Italia
Durante la Pax Hispanica, toda la Península italiana (especialmente la Italia meridional) llegó a estar dentro
del área de influencia del imperio español a través del Poder social y político que tenían los territorios de la
Italia española entre sus vecinos, primero por la Corona de Aragón, luego por el Consejo de Italia con los
Habsburgo de Madrid [auxiliados por el control del SIRG en el Reino de Italia septentrional], y finalmente
por las ramas cadetes de los Borbones españoles entre las monarquías italianas. Todas las entidades
políticas italianas que poseían poco poder geopolítico, serían vueltos en estados satélites de la Monarquía
Hispánica, formando parte de un “sistema español” de influencia política, social y/o económica en la
península italiana y el Mediterráneo occidental. Aunque algunos autores nacionalistas italianos han
postulado que fue una forma de Colonialismo, varios autores académicos consideran que más bien fue una
forma de Clientelismo político.32 ​

República de Génova (1528-1682): Bajo protectorado español desde 1528, con el ascenso
de Andrea Doria a través de ayuda militar de Carlos V (quien rechazo propuestas de anexarla
directamente al virreinato italiano),95 ​ hasta la Guerra de las Reuniones cuando renuncian a
su alianza con España en favor de Francia. Se encontraba en la región de Liguria
(bloqueando la salida al mar al Milanesado español) y estaban bajo presión de la Monarquía
Hispánica para integrar Camino Español. Los genoveses, como banqueros que financiaron
gran parte de las empresas del imperio español, serían dependientes de los resultados
económicos de la economía española (teniendo una edad dorada en simultáneo con el Siglo
de Oro, y una decadencia en simultáneo con la Decadencia española), y también muy
ligados a una dependencia militar de facto contra sus rivales (Venecia y Saboya) bajo la
esfera de influencia francesa.
Córcega: anexado por Aragón durante la Edad Media hasta su anexión por los
genoveses.
Estados Papales (1555-1815): Desde el final de las Guerras italianas, los Estados de la
Iglesia serían parte del sistema español, habiendo una relación de Protectorado militar que
se extendería hasta el Congreso de Viena (que reconoció la neutralidad papal e
independencia en relaciones exteriores). La Monarquía Española, además de proveer a
Roma constantemente su defensa militar frente a las invasiones francesas, otomanas o
austro-alemanas; tenía gran influencia sobre el Colegio Cardenalicio, impidiendo usualmente
que pudieran ser elegidos como Papa los candidatos antiespañoles a suceder la Sede de
Roma. Además, familias aristocráticas de la Nobleza Pontificia desarrollarían sólidos vínculos
con el rey de España, siendo vasallos duales a través de adquirir propiedades en la Italia
española (sobre todo el Reino de Nápoles). Así, servían como multiplicadores de su poder y
medios de España para ejercerlo a través de sus embajadores en la corte romana.32 ​
Ducado de Saboya (1555-1610): Durante gran influencia española por medio de la
dependencia militar de Carlos III de Saboya y Manuel Filiberto de Saboya hacia España para
liberar sus dominios de la ocupación e influencia francesa, hasta el Tratado de Bruzolo de
1610 cuando entra nuevamente en la órbita francesa.

En Germania
Durante la Pax Hispánica, sobre todo a través de las alianzas entre los Habsburgos españoles con los
Habsburgos austríacos (que tenían hegemonía en el Reino de Alemania como Emperadores del Sacro
Imperio), así como a través del poder social y político los feudos españoles del Consejo de Flandes o el
Consejo de Italia en el SIRG, el Imperio Español lograría tener una esfera de influencia entre los Estados
alemanes que llegó a su cúspide con la unión personal de Carlos V de Alemania y I de España, pero sería
debilitado por los desafíos de la Reforma protestante y la hostilidad de los príncipes alemanes del norte
hacia la Iglesia Católica (de la cual España era un estrecho aliado durante las Guerras religiosas europeas,
sobre todo por medio de la Orden jesuita, que tenía un gran predominio de teólogos españoles cercanos a la
Corte española durante la Contrarreforma). En su mayor parte consistió de los territorios alemanes por los
que cruzaba el Camino Español, predominantemente las monarquías católicas del Sur de Alemania, con
más intensidad en la región Rin-Mosa.96 97​ ​Legado de la influencia de la monarquía hispánica en el SIRG
fue la moda española entre las cortes europeas.

El Principado de Lieja (1555-1714): Al estar rodeada por los Países Bajos Españoles, estaría
dentro de su esfera de influencia política, económica y militar durante toda la época en la que
España tuvo el dominio sobre la moderna Bélgica hasta el fin de la guerra de sucesión
española.
Los cantones católicos de la Antigua Confederación Suiza (1587-1648): Luego de
establecerse Ludwig Pfyffer como el católico más poderoso de Suiza a fines del siglo xvi,
buscaría acercamientos con la Monarquía Hispánica a través de Carlos Borromeo (arzobispo
de Milán) para que sea un protector de los estados suizos de la Goldener Bund (una alianza
de cantones católicos para protegerse de los cantones protestantes, los franceses y otros
enemigos a su autonomía). La influencia española terminaría con la independencia de Suiza
del SIRG, con reconocimiento de su Neutralidad perpetua, así como la presión francesa para
ser el nuevo protector de los cantones católicos tras la Paz de Westfalia.98 99
​ ​
El Ducado de Baviera (1559-1648): Se daría a través de la influencia de los jesuitas
españoles desde mediados del gobierno de Alberto V de Baviera, llegando a su clímax con la
Guerra de Colonia en la que los Wittelsbach dependieron del apoyo español para salir
victoriosos. La influencia española terminaría con la guerra de los Treinta Años.26 ​
El Electorado de Colonia (1586-1648): Se daría por medio de la victoria de los bávaros en la
Guerra de Colonia, permitiendo a su vez influencia militar española en el territorio para
integrarlo en el Camino Español durante el resto de la guerra de los Ochenta Años.
El Ducado de Jülich (1542-1666): Se daría tras la victoria de Carlos V sobre el duque
Guillermo V (consolidado en el Tratado de Venlo) y reforzado tras la Crisis de la sucesión de
Juliers-Cléveris con la ocupación española de fortalezas importantes en la zona. Terminado
con el Tratado de Cleves.

Administración del Imperio


El matrimonio de los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y
Fernando II de Aragón) supuso una única dirección de ambos reinos
bajo una administración superior única, el Consejo Real. Se unificó
la hacienda (pero no los impuestos), la política interior y exterior, el
ejército, las órdenes militares y la Inquisición y, en lo que no
afectase a estos temas, cada reino mantuvo su propia
administración, moneda, normas jurídicas, etc.

De esa forma, la formación de un estado unificado al estilo de las


naciones-Estado nunca llegó a ser una realidad en España. Los
Reyes Católicos introdujeron un estado moderno absolutista en sus
dominios, restringiendo el poder de la nobleza, organizando su
gobierno en torno a los Consejos y dividiendo el país en Reales
Audiencias como órganos superiores de justicia, y manteniendo los
fueros y tradiciones de sus pueblos.

La organización administrativa de las nuevas conquistas en América


parte con la incorporación de las Indias a la Corona de Castilla a Dimensiones del Imperio español en
título de «descubrimiento» (res nullius), apoyados por la donación comparación con otros, según las
aclaraciones de F. A. Durántez
papal. Isabel la Católica, en su testamento, refuerza la pertenencia a
esta corona. Sin embargo, será el Consejo de Indias y no el Consejo
de Castilla el que asesore al rey sobre las nuevas tierras. Este Consejo se convirtió en el máximo órgano
administrativo sobre las posesiones americanas. El comercio con América se centralizó a través de la Casa
de Contratación, con sede en Sevilla, restringiéndose a esta los derechos comerciales sobre el Nuevo
Mundo, lo que supuso un impulso demográfico para Sevilla, al obligar a los comerciantes españoles y
extranjeros a establecerse en dicha ciudad. A la muerte de los Reyes Católicos, Carlos I de España,
manteniendo formalmente a su madre como reina, pasó a gobernar las nuevas tierras. Las Indias fueron
incorporadas definitivamente a la Corona de Castilla en 1519.

La situación se mantuvo parecida durante el reinado de Felipe II, que hereda de su padre la Corona de
España, pero no la del Sacro Imperio Romano Germánico y las posesiones de los Habsburgo. Bajo su
reinado, Portugal y su imperio fueron anexionados a la Monarquía Hispánica, aunque no así a la Corona de
Castilla, manteniendo Portugal una posición semejante a la Corona de Aragón. Bajo los llamados Austrias
Menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) las Provincias Unidas alcanzaron una independencia de facto
que les sería reconocida en 1648.

A la muerte de Carlos II, le sucede Felipe V. Dos años después de su toma de posesión, se presenta un
nuevo pretendiente, Carlos de Austria, apoyado por Inglaterra y Austria, y esto provoca la guerra de
sucesión española que supuso la pérdida de los reinos italianos y de lo que quedaba de los Países Bajos
Españoles.

Tras la derrota del pretendiente austriaco a la sucesión del trono, el nuevo rey, Felipe V de España va
publicando los decretos de Nueva Planta, diferentes para Aragón y Valencia (1707), Aragón (1711),
Baleares (1715), y Cataluña (1716). En ellos, como castigo por su rebelión, deroga parte de los fueros y
derechos de los territorios de la Corona de Aragón sobre los que considera tener derecho de conquista. Los
decretos tenían matices y efectos diferentes según el territorio histórico y no afectaron ni al Valle de Arán,
ni a Navarra ni a las Provincias Vascongadas, los cuales mantienen todos sus fueros por haber sido leales a
Felipe de Anjou. Por ejemplo, Cataluña mantiene su derecho civil y parte de sus fueros e instituciones,
mientras que Valencia no.

América y Filipinas
En las Indias, dada su lejanía con la metrópolis, se fue desarrollando paulatinamente una organización
administrativa, que descansaba en una serie de órganos o autoridades territoriales (virreyes, gobernadores,
reales audiencias, corregidores, etc.), sujetos a los órganos centrales (rey y el Consejo de Indias).

Consejo de Indias
El Consejo de Indias, desde su fundación en 1524, fue el máximo órgano administrativo en relación con las
Indias. Entre sus funciones estaban:

En el Gobierno Temporal: toda la administración gubernativa compete al Consejo de Indias:


Planificación y proposición al Rey de las políticas relativas al Nuevo Mundo (poblamiento,
relación con los aborígenes, comercio, etc.).
Organización administrativa de las Indias, ya sea con la creación de nuevos virreinatos,
nuevas Gobernaciones, etc., y su autonomía respecto de la metrópoli.
Proposición al Rey de los cargos de grandes autoridades americanas (virreyes,
gobernadores, oidores, etc.).
Tutela del buen funcionamiento de las autoridades, dictando medidas de probidad
administrativa y nombrando un juez de Residencia para que realice el respectivo Juicio
de residencia.
Revisión a diario de la correspondencia que viene de América y demás posesiones. Así
mismo, autorización de la exportación o importación de libros a América.
Desde 1614, autorización de la aplicación de la legislación castellana en las Indias.
Aprobación o rechazo de la legislación originada en América.
Elaboración de las normas que regirían en Indias y que eran dictadas por el rey como
Reales Cédulas o Reales Provisiones (similares a las Reales Cédulas pero más
solemnes).
En Gobierno Espiritual: preocupación por materias de orden espiritual, analizando los
derechos otorgados por la Santa Sede, así por ejemplo:
Ejercicio del Derecho de presentación.
División de los Obispados.
Revisión de las bulas papales; en conformidad, se les da Exequatur o Pase Regio; sin
este no se cumplen las bulas.
Examen de las disposiciones de la Iglesia en América y de los Sínodos; estos no se
cumplen sin la aprobación del Consejo de Indias.
En materia militar:
En 1600 se crea, dentro del Consejo, la Junta de Guerra de Indias, un comité de
«ministros de capa y espada» (militares) encargado de coordinar con el Consejo
Supremo de Guerra las estrategias militares.
En Hacienda:
Examen de las cuentas de los oficiales reales.
En Justicia:
Era el más alto tribunal en América y para los efectos de administrar justicia, se reunía el
consejo en una sala de justicia, integrado por ministros letrados. En esta materia, el
Consejo era absolutamente independiente, incluso del rey.
Conocimiento de ciertos asuntos criminales (delitos cometidos en la «carrera de Indias»,
evasión tributaria, delitos de comiso por contrabando).
Conocimiento de las apelaciones en lo civil, de que habría conocido la Casa de
Contratación cuando la suma disputada fuera superior a 40 000 maravedíes.
Conocimiento de las apelaciones de los Juicios de residencia.
Conocimiento del Recurso de segunda suplicación.
Excepcionalmente en sala de gobierno: conocimiento del Recurso de injusticia notoria.

Casa de Contratación de Indias


Se convirtió en la responsable del aprovechamiento económico de las provincias americanas. Entre sus
responsabilidades figuraba el cobro de los impuestos al comercio con América (entre ellos, el famoso
Quinto Real), y tenía competencias en asuntos de política poblacional.

Establecida primero en Sevilla y luego en Cádiz, estos fueron los puertos obligados de salida y entrada para
el comercio de Indias. La prohibición de comerciar con América impuesta a los demás puertos españoles
fue la base del crecimiento y prosperidad primero de Sevilla y luego de Cádiz, al obligar a los comerciantes
españoles y extranjeros a establecerse en el puerto base de la Casa de Contratación si deseaban comerciar
con América. Esto hizo que las colonias forasteras (castellanos, vascos, catalanes, gallegos, valencianos,
etc.) y extranjeras (genoveses, franceses, etc.) fuesen importantes en Sevilla y Cádiz.100 ​

Corona de Aragón
La integración de los territorios de la Corona en la nueva monarquía estuvo marcada por el poder
hegemónico de Castilla. Como en todos los territorios no incorporados en la estructura castellana (Flandes,
Indias, Nápoles, Sicilia, Navarra, Vizcaya, etc.), el Consejo de Aragón y el virrey se convierten en el centro
de la administración. El Consejo Supremo de Aragón era un órgano consultivo de la corona creado en
1494, a raíz de una reforma en la cancillería real realizada por Fernando el Católico, que desde 1522 estaría
integrada por un vicecanciller y seis regentes, dos para el reino de Aragón, dos para el reino de Valencia y
dos para Cataluña, Mallorca y Cerdeña. Por su parte, los virreyes asumieron funciones militares,
administrativas, judiciales y financieras.

Los conflictos entre las instituciones locales y los reyes absolutistas se sucedieron a lo largo de los siglos
modernos, hasta la guerra de Sucesión. En 1521, tenían lugar las Germanías, un movimiento surgido en
Valencia entre la incipiente burguesía contra su aristocracia, que se extendió hasta 1523. En Mallorca tuvo
lugar en los mismos años otro movimiento similar, dirigido por Joanot Colom. La derrota final de los
agermanados supuso una fuerte represión y la reafirmación del dominio señorial. Asimismo, en 1569, todos
los diputados de la Generalidad de Cataluña eran encarcelados bajo la acusación de herejía, en el marco de
la disputa por el pago del impuesto del excusado.

En 1591, tuvieron lugar las «alteraciones de Aragón», generadas cuando el Justicia de Aragón se niega a
entregar a Felipe II al exsecretario del rey, Antonio Pérez, condenado por la muerte del secretario de don
Juan de Austria, que se había refugiado en Aragón. El monarca transgredió todos los privilegios aragoneses
para apresarlo e incluso hizo ejecutar al Justicia Mayor de Aragón, Juan de Lanuza.
Durante el siglo xvii, las tensiones fueron bastante mayores. Las
necesidades financieras de los monarcas les condujeron a intentar
aumentar por todos los medios la presión fiscal sobre los territorios
de la Corona de Aragón, tratando de igualar los impuestos en toda
España. Pero los fueros garantizaban importantes protecciones
frente a las pretensiones reales. Los proyectos de Unión de Armas
de Olivares, que buscaban que los otros reinos compartieran las
cargas bélicas de Castilla, son un ejemplo de ello.

Tras entrar en guerra la corona con Francia en 1635, el despliegue


de los tercios sobre Cataluña generó graves conflictos, que
desencadenaron la guerra de los Segadores en 1640. La Generalidad
de Cataluña, tratando de dominar la sublevación popular, declaró la
formación de una República catalana pero, ante la imposibilidad de
mantenerla, nombró a Luis XIII de Francia conde de Barcelona. El
conflicto terminó con la Paz de los Pirineos (1659), por la cual el
Constituciones catalanas, basadas
condado del Rosellón y la mitad norte del condado de la Cerdaña
en los antiguos Usatges de
pasaban para siempre a dominio galo y Francia devolvía a España la Barcelona.
Cataluña del sur de los Pirineos. A finales del siglo, en 1693,
estallaría también en Valencia la Segunda Germanía, un alzamiento
campesino y antiseñorial en torno a la partición de las cosechas.

Tras el reinado de Carlos II, la guerra de Sucesión española dividió el país. La antigua Corona de Aragón
fue partidaria del archiduque Carlos de Austria, cuya derrota acarrearía la supresión de gran parte de sus
instituciones y fueros y la unificación de la organización administrativa bajo el modelo del reino de Castilla
por los Decretos de Nueva Planta.

Población y ordenamiento jurídico en América y Filipinas


La sociedad del Imperio español en América se rigió por estatutos completamente nuevos, pero inspirados
en los cuerpos legales castellanos, que distinguían diversos tipos de súbditos y los asignaban a
ordenamientos jurídicos diferentes: las Repúblicas de españoles y las Repúblicas de indios. La población
de los nuevos territorios pertenecía a varias categorías raciales y jurídicas:

Españoles peninsulares
Eran aquellos súbditos de origen europeo, nacidos en América (criollos) o en la metrópoli (peninsulares).
Los españoles nunca fueron mayoritarios en ninguno de los territorios del imperio, salvo en la metrópoli y
algunos otros como Cuba, Argentina, Chile, Puerto Rico y el Nuevo Reino de León (Noreste de
México).101 102
​ 103
​ ​

En el Virreinato del Perú, a nivel de todo el ente, los españoles peninsulares no representaban una mayoría
poblacional, sin embargo, para el año 1796, habían cuatro ciudades, tres de ellas muy importantes, en las
cuales este grupo sí era mayoritario, superando en número a los indios, mestizos, negros, y todos los demás
grupos humanos. La ciudad de Lima, que en los registros poblacionales figura como el partido de Cercado
dentro de la Intendencia de Lima, era la primera de ellas, en la cual el número de españoles peninsulares
era casi el doble que el número de indios, y casi el cuádrupe que el número de mestizos. También, la ciudad
de Arequipa, correspondiente al partido de Cercado de la Intendencia de Arequipa, tenía un número de
españoles peninsulares que cuadruplicaba al de indios, y de mestizos. Asimismo, en la ciudad del Cuzco,
perteneciente al partido de Cercado de la Intendencia del Cuzco, vivían más españoles peninsulares que
indígenas y mestizos, aunque en este caso la proporción entre los dos primeros era más pareja. Finalmente,
en la ciudad de Camaná, cuya jurisdicción responde al partido de Camaná dentro de la Intendencia de
Arequipa, los ciudadanos provenientes de la España peninsular cuadruplicaban en número a los ciudadanos
indios, y quintuplicaban al número de ciudadanos mestizos.104 ​

El coste demográfico para España, especialmente para la Corona de Castilla, fue irrelevante, de forma que
el crecimiento de población apenas se vio afectado por la emigración a América.n. 14 105
​ 106
​ 107
​ 108
​ ​

Indígenas
La población indígena descendió dramáticamente tras la llegada de
los colonizadores europeos, sin que haya consenso sobre las cifras
iniciales ni su descenso. Las causas también se debaten, aunque
serían una combinación de las enfermedades propagadas por los
colonizadores (contra las que los indígenas americanos no tenían
defensas), las guerras de conquista, las deportaciones y los trabajos
forzados.109 ​

Al comienzo los indios fueron tomados como esclavos y enviados a


la Península.110 ​A partir de 1495, durante los primeros años de la
conquista se capturaron indios en las islas del Caribe y se los envió
como esclavos para ser vendidos en España.111 112
​ ​

La Corona autorizó tomar indígenas en otras islas y llevarlos a


trabajar, lo cual multiplicó esas capturas en los años 1509 y 1510
entre la isla San Juan y otras islas del Caribe y Las Antillas,113 ​ Bartolomé de las Casas.
hasta que el rey Fernando lo prohibió con la promulgación de las
Leyes de Burgos.111 ​ España fue el primer imperio en reconocer la
humanidad y los derechos de los indios y prohibir su esclavitud.114 ​ En 1542 España prohíbe la esclavitud
de todos los indios.110 ​ Luego de la destrucción de las siete ciudades del sur de Chile, una Real Cédula de
1608 permitió la esclavitud de los indígenas que habitaran en territorio rebelde; se declaró la libertad de los
indígenas esclavizados en 1674, pero sus efectos se prolongaron hasta 1696.115 ​

La defensa de los derechos de los indígenas tuvo en la Escuela de Salamanca y en Bartolomé de las Casas
sus máximos exponentes. En la Junta de Valladolid de 1550, y pese a la oposición de Juan Ginés de
Sepúlveda, se dictaminó que los indígenas tenían alma. Previamente, el testamento de la reina Isabel la
Católica había declarado a los amerindios súbditos de la Corona de Castilla, y por tanto, no susceptibles de
esclavitud, lo que propició la llegada de esclavos negros de África. Sin embargo, esta protección legal en
muchos casos fue más teórica que práctica. Acorde a la historiadora americana Jane Landers los españoles
ya habían llevado consigo hasta lo que hoy son los Estados Unidos de América a los primeros africanos,
que bajo el dominio hispano tuvieron un tratamiento mucho más humano. De hecho, a pesar de que en la
Florida española también hubo esclavos, esta tierra se llegó a convertir a partir del siglo xvii en la promesa
de libertad para los esclavos sometidos en la cruel explotación de las plantaciones británicas.116 ​
Fue en la ciudad más antigua de Estados Unidos, San Agustín
(Florida), donde se estableció el primer asentamiento de negros
libres; se leyó la proclamación de emancipación, y se manifestaron
los activistas en favor de los derechos civiles. En realidad, los
primeros hombres de origen africano llegaron incluso antes de la
fundación de San Agustín. El primer contingente de esclavos fue
llevado a Norteamérica por Lucas Vázquez de Ayllón, que en 1526
fundó San Miguel de Guadalupe en el actual territorio de Georgia,
pero este asentamiento finalmente fracasó. También hubo esclavos Entrada al Fuerte Mosé, en Florida.
africanos, entre otras expediciones, en la desdichada aventura de
Pánfilo de Narváez de 1528. Uno de ellos, llamado Estevan, se
contaba entre los cuatro supervivientes encabezados por Álvar Núñez Cabeza de Vaca que vagaron durante
ocho años por los inhóspitos territorios norteamericanos hasta que consiguieron regresar a Nueva España
(México).

Jane Landers apunta que aquellos primeros esclavos no procedían directamente de África, sino del sur de
España. «Aunque la mayoría de los africanos en España eran esclavos, no todos lo eran. La ley y las
costumbres españolas garantizaba a los esclavos una personalidad moral y legal, así como ciertos derechos
y protecciones que no se hallan en otros sistemas de esclavitud», señala. Según explica, «tenían el derecho
a la seguridad personal y mecanismos legales por los cuales escapar a un amo cruel», incluso se les
permitía poseer y transferir propiedades y emprender procesos legales, lo que derivaría en el «derecho a la
autocompra». «Los valores sociales y religiosos en la sociedad española fomentaban el honor, la caridad y
el paternalismo hacia las «clases miserables», que a menudo mejoraban las penurias que los esclavos
sufrían y a veces llevaba a los dueños a manumitirlos». Landers puntualiza que esto no significa que
España ni sus territorios de ultramar en el Nuevo Mundo estuvieran libres de prejuicios raciales, pero «el
énfasis en la humanidad y los derechos del esclavo y la actitud indulgente hacia la manumisión reconocida
en los códigos de esclavitud y los usos sociales españoles hacían posible la existencia de una significativa
clase negra libre».

Tanto africanos libres como esclavos participaron también desde las primeras décadas en la conquista y en
la posterior defensa militar de la colonia, creando unidades normalmente integradas por negros libres que
trabajaban como artesanos y otras labores cualificadas.

Conquistadores españoles negros famosos fueron, por ejemplo, Juan Garrido y Sebastián Toral, en México,
Juan Bardales en Honduras y Panamá, Juan García en Perú, o Juan Valiente y Juan Beltrán en Chile.

Con el tiempo, la Florida española llegó a ser la esperanza de libertad para los esclavos de las colonias
británicas del sur. En 1693, Carlos II garantizó a todos los esclavos que serían hombres libres si se
convertían al catolicismo. A cambio, los liberados prometían derramar hasta la última gota de sangre en
defensa de la Corona y de la Fe.117 ​

A partir de entonces empezó a aumentar el número de negros que escapaban de la esclavitud en las
plantaciones británicas hacia Florida. El creciente flujo de evadidos llevó en 1738 a la creación por parte
del gobernador, Manuel de Montiano, del poblado de Gracia Real de Santa Teresa de Mose, la primera
comunidad autogestionada por negros libres y nativos americanos con respaldo de las autoridades en el
territorio de lo que ahora son los Estados Unidos. En esta comunidad, situada a tres kilómetros de San
Agustín y más conocida como fuerte Mose, vivían hombres, mujeres y niños de diversas etnias y todos los
varones participan en la milicia, que capitaneaba un africano mandinga llamado Francisco Menéndez.118 ​
La institución socioeconómica de la encomienda, que suponía el deber del encomendero de proteger y
evangelizar a los indígenas a cambio de percibir los tributos exigidos a estos, derivó en explotación y
trabajos forzados (por ejemplo, a través del sistema de mita).119 ​

En el siglo xvii, los jesuitas establecieron misiones o «reducciones» en la zona fronteriza entre el Brasil
portugués y la América española con el propósito de evangelizar la región. Dichas reducciones gozaron de
una gran autonomía, inspiradas en las libertades y fueros de las ciudades, aunque adaptadas al modo de
vida indígena. Su existencia no fue muy bien vista por los colonos, especialmente los portugueses de
Brasil, siendo motivo de tensión en la región. Tras la expulsión de los jesuitas con Carlos III, fueron
desmanteladas.

Mestizos
La sociedad hispanoamericana tenía un fuerte componente mestizo que no se hallaba en las colonias
francesas o británicas. El mestizaje fue realizado casi en su mayoría por los varones españoles. Desde los
primeros años de la conquista, el matrimonio con indígenas bautizadas estuvo autorizado por las leyes
españolas. [cita requerida] Así, por Real Cédula de Fernando el Católico, de 14 de enero de 1514, se
autorizaron los matrimonios entre españoles e indígenas americanos. Uno de esos matrimonios resultó
emblemático: el de Isabel Moctezuma (Tecuichpo Ixcazochtzin, antes de bautizarse, hija de Moctezuma II
y última emperatriz de los aztecas) con el extremeño Juan Cano, del que nacerían 5 hijos que iniciarían la
genealogía de los duques de Miravalle, título aún existente hoy en día.

El historiador alemán Enrique Otte recoge en la página 61 de su libro Cartas Privadas de emigrantes a
Indias: 1540-1616 (FCE 1993) una carta de un colonizador llamado Andrés García, fechada el 10 de
febrero de 1571, dirigida a su sobrino Pedro Guiñón, en Colmenar Viejo, en la que le comunica su
matrimonio con una indígena americana:

Caséme en esta tierra con una mujer muy a mi voluntad. Y aunque allá os parezerá cosa reçia
en aberme casado con hindia, acá no se pierde honrra ninguna, porque es una nación la de los
hindios tenida en mucho.

Desde el comienzo de la conquista, la Corona restringió los permisos de matrimonio para que sus súbditos
no se casaran con las indias ni con ningún grupo étnico diferente a los europeos, pero con el tiempo no tuvo
más remedio que tolerar, a su pesar, las uniones mixtas interraciales libres.120 ​ Las uniones matrimoniales
legítimas sancionadas por el credo católico se realizaban preferentemente entre personas del mismo grupo
étnico por lo que el sustrato de la ilegitimidad marcará definitivamente a los hijos nacidos de las uniones
extramatrimoniales interraciales. En Lima, por ejemplo, durante los siglos xvii y xviii, el 91,2 % de los
matrimonios legítimos fueron entre personas del mismo grupo étnico.120 ​ En 1778 se prohibieron las
uniones entre miembros de distintos grupos étnicos a no ser que contaran con el consentimiento
paterno.120 ​De hecho, la ley española prohibía, incluso, el matrimonio entre un funcionario español
peninsular en ejercicio y una criolla; es decir, mujer nacida en América aunque fuera blanca descendiente
de españoles. Esto no impedía que se efectuaran uniones de hecho entre mujeres criollas y funcionarios
españoles.121 ​

Resulta interesante comprobar cómo este proceso de mestizaje no se limitó a los matrimonios entre
españoles e indígenas, sino que se extendió y aprobó para que las mujeres españolas también pudiesen
casarse con indios.[cita requerida] Aunque no son muchos los casos documentados de mujeres cristianas
casadas con indios, estas uniones existieron[cita requerida], incluso
entre mujeres de familias «conocidas» como es el caso de María
Amarilla de Esquivel, de distinguida familia extremeña que se casó
con Carlos Inca Yupanqui[cita requerida], nieto de Huayna Cápac.
[cita requerida].

Los hijos entre españoles e indias,generalmente eran llamados


mancebos de la tierra, por no tener padre reconocido, como ocurrió
en la Provincia del Paraguay en el siglo xvi en donde un español, o
cualquier europeo admitido en el Imperio español, podía tener
varias concubinas indígenas.122 ​

La escasez de mujeres europeas durante los primeros años de la


conquista, hizo que los conquistadores españoles generaran, con las
mujeres indias nativas de cada zona, a través del rapto, la violación Ilustración del militar y funcionario
español Martín García de Loyola, y
o el amancebamiento, una nueva población mestiza.123 124 ​ ​Aunque la princesa inca Beatriz Clara Coya,
hubo casos en los que los españoles se casaban con indias, en la quienes contrajeron matrimonio en
mayoría de las ocasiones se ponía en práctica una costumbre el Cuzco, virreinato del Perú.
presente desde la Edad Media en España: la barraganía. El hombre Nacería producto de esta unión Ana
se hacía responsable de la barragana y de los hijos habidos con ella, María Lorenza de Loyola y Coya,
pero la mujer no podría gozar de los derechos propios de una esposa mestiza noble hispano-incaica.

(como el de la herencia).125 126


​ ​

Las costumbres eran más relajadas que en Europa, la poligamia era tolerada y cada español podía tener
varias concubinas (barraganas). El escritor y cronista de Indias Bernal Díaz del Castillo cuenta sobre un tal
Álvarez que había tenido treinta hijos en solo tres años.127 ​

Los mestizos, minoritarios en la primera época del imperio, estaban llamados a formar la mayoría de la
población en casi todos los territorios del mismo. La variedad de mestizajes desarrolló una nueva sociedad
de castas jerárquicas en las que había blancos, negros, mulatos, mestizos, y otras mezclas.

En lo más alto de la jerarquía social estaba el europeo y solamente si se sometía a él la mujer india podía
escapar de las minas de oro o de las otras formas de trabajos forzosos.127 ​

Africanos y otros
Véanse también: Comercio atlántico de esclavos y Dum Diversas.
A partir de 1495, durante los primeros años de la conquista se capturaron indios en las islas del Caribe y se
los envió como esclavos para ser vendidos en España.110 111 ​ 112
​ 113 ​ ​Hasta que la reina Isabel lo
110 111
prohibió. ​ ​La protección legal a los amerindios (patrocinada por fray Bartolomé de las Casas) y las
Leyes de Indias, favoreció la importación de esclavos africanos, que llegaron a ser la mayoría de la
población en algunos territorios de la cuenca del mar Caribe y en Brasil.

Ciencia en el Imperio
En los últimos años, se ha desarrollado una literatura académica en torno al «giro ibérico» de la revolución
científica128 129
​ ​. Diversas publicaciones han mostrado interés sobre los desarrollos científicos en el
Imperio español, en especial la pionera institucionalización de prácticas epistemológicas y empíricas en la
Casa de la Contratación de Indias de Sevilla130 ​ y las reformas imperiales de Juan de Ovando que
sistematizaron la búsqueda de conocimiento en las Indias.131 ​

Estas prácticas empíricas tuvieron como resultado el avance de diversas ciencias en la Edad Moderna
temprana hispana: Historia natural,132 ​ medicina,133 134​ 135
​ ​ etnología,136 ​ cosmografía, astronomía,
cartografía y geografía.137 138
​ ​ En el siglo xvi, se publicaron las Relaciones geográficas de Indias en las
que, por orden de Felipe II y su ministro Juan de Ovando, se requirió a los funcionarios virreinales que
respondieran unos cuestionarios acerca de datos, informaciones y conocimientos sobre todo género de
fenómenos americanos (geográficos, etnográficos, naturalistas, mineralógicos, astronómicos, sanitarios...).

En cartografía, destacan las obras monumentales de Juan de la Cosa, con su Mapa en el que por primera
vez apareció América; Alonso de Santa Cruz, creador del Atlas Mundial regalado a Carlos V y el Atlas de
Todas las Islas del Mundo; y el Padrón Real de la Casa de Contratación139 ​. En medicina y botánica
destacó Nicolás Monardes, que describió por primera vez diversas especies de la flora americana como el
cardo santo, la cebadilla, la jalapa, el sasafrás, el guayaco, la pimienta, la canela de Indias, el tabaco, o el
bálsamo de Tolú. En historia natural, fueron publicadas las obras de José de Acosta y su Historia natural y
moral de las Indias, en la que descubre la Corriente de Humboldt y sostiene la teoría de la llegada de los
indígenas americanos desde Asia140 ​; y Gonzalo Fernández de Oviedo y su Historia general y natural de
las Indias, islas y tierra firme del mar océano.

Bernardino de Sahagún, misionero español llegado a México en 1529, publicaría su Historia general de las
cosas de la Nueva España141 ​, obra de conocimientos oceánicos que ha servido como estudio
indispensable para la reconstrucción de la historia prehispánica de México. El libro, escrito en náhuatl,
español y latín, se considera pionero de la etnografía moderna, y alberga estudios de diversos aspectos de la
vida de los indígenas: los dioses adorados (libro 1), las fiestas, el calendario, ceremonias, sacrificios y
solemnidades (libro 2), el nacimiento de esos dioses adorados (libro 3), el arte de adivinar qué días eran
afortunados y cuales no (libro 4), los pronósticos de adivinar el futuro (libro 5), las concepcionesa
religiosas, morales, sociales y filosóficas (libro 6), la astronomía y filosofía natural (libro 7), los
emperadores (tlatoani) y señores (tecuhtli) (libro 8), los mercaderes, el lujo, las ofrendas y los artesanos
(libro 9), medicina mexicana y una descripción de los pueblos indígenas del México antiguo, que consiste
en un monumental trabajo etnológico (libro 10), un estudio de la naturaleza, propiedades de los animales,
aves, peces, árboles, hierbas, flores, metales y piedras, y de los colores (libro 11), la conquista de México
(libro 12).142 ​

Durante la Ilustración, el Imperio español centró sus esfuerzos científicos en los campos de la botánica y la
botánica económica.143 ​ Se realizaron, bajo patronato de la Corona española, decenas de expediciones
científicas que recorrieron los virreinatos para el descubrimiento y taxonomía de flora americana.144 ​ La
Real Expedición Botánica al virreinato del Perú liderada por Hipólito Ruiz López, la Real Expedición
Botánica del Nuevo Reino de Granada de José Celestino Mutis y la Real Expedición Botánica a Nueva
España dirigida por Martín Sessé y Lacasta fueron las más importantes.
Ilustración de una Ciudad imperial de El mapa de Murillo Portada de
hacienda de beneficio Potosí (1758), por Velarde. La Biblioteca Gramática y arte
de la mina Proaño en Gaspar Miguel de Digital Mundial lo nueva de la lengua
Zacatecas, (actual Berrío. En el Cerro describe como el general de todo el
México), usando el Rico de Potosí «primer y más Peru, llamada lengua
método de patios, (actual Bolivia), se importante mapa Qquichua, o lengua
creado por Bartolomé situó la mayor mina científico de del Inca (1607).
de Medina en el siglo de plata del mundo Filipinas». Escrita por Diego
xvi, que permitía durante los siglos xvi González Holguín, y
separar la plata de y xvii, anexa a un publicada en la
otros metales usando gran complejo Ciudad de los Reyes,
mercurio y sales industrial destinado a es uno de los
diversas. su fundición y primeros diccionarios
metalúrgica.145 ​ de quechua impresos
en el virreinato del
Perú.

Ilustración de 1794 Relación geográfica Ilustración de un Un ejemplar del libro


de un ejemplar de de Oaxtepec. Las Quiscalus palustris, científico
Pouteria lucuma Relaciones Real Expedición Observaciones
(lúcuma), fruta Geográficas se Botánica a Nueva astronomicas y
emblemática del consideran el primer España. phisicas en los
Perú, como parte de estudio estadístico Reynos del Perú,
la Real Expedición del Nuevo publicado en 1748
Botánica al virreinato Mundo.146 ​ por el científico
del Perú, que duró ilustrado Jorge Juan
alrededor de 11 años y Santacilia. En él se
tras la llegada desde detallan mapas,
Cádiz de los planos e ilustraciones
expedicionarios a la del virreinato del
ciudad de Lima en Perú.
1778.
Una página de la Mapa de Juan de la
Historia General de Cosa.
las Cosas de Nueva
España.

Legado cultural del Imperio español


Por la gran extensión del Imperio español por todo el mundo, su legado cultural es grande y fuerte (esto sin
contar los actuales flujos migratorios). Desde los actuales oeste y sur de Estados Unidos hasta inclusive la
Patagonia en América, las Filipinas en Asia o Guinea Ecuatorial en África, puede encontrarse tal legado de
dicho Imperio virreinal y posteriormente colonial.

La lengua española, tras el chino mandarín, es la lengua más hablada del mundo por el número de
hablantes que la tienen como lengua materna. Es también idioma oficial en varias de las principales
organizaciones político-económicas internacionales (ONU, Unión Europea, UA, OEA, TLCAN,
MERCOSUR, ALCA, UNASUR, CAN y de la Secretaría General Iberoamericana, entre otras). Lo hablan
como primera y segunda lengua entre 450 y 500 millones de personas, pudiendo ser la tercera lengua más
hablada considerando los que lo hablan como primera y segunda lengua. Por otro lado, el español es el
segundo idioma más estudiado en el mundo tras el inglés, con al menos 17 800 000 (diecisiete millones
ochocientos mil) estudiantes; si bien otras fuentes indican que se superan los 46 millones de estudiantes
distribuidos en 90 países, en su regulación contribuye como entidad supranacional, la Asociación de
Academias de la Lengua Española.

El catolicismo es la rama del cristianismo con más fieles a nivel mundial; esto es debido en buena medida a
la labor evangelizadora que se desarrolló durante siglos en la cuasi totalidad de los otrora dominios
imperiales.[cita requerida] A día de hoy el catolicismo es mayoritario en toda Iberoamérica, Filipinas, Guam
y otras islas del Pacífico; o en territorios en los que el dominio español ha sido más corto, como Guinea
Ecuatorial.

Sumando gran parte de los países americanos (incluido Estados Unidos, Canadá y varias islas
caribeñas[¿cuál?]) y Filipinas, existen 52 conjuntos históricos y monumentos (sin incluir parajes naturales)
construidos durante el período virreinal que hoy son Patrimonio de la Humanidad.147 ​
En cuanto a lo gastronómico, se ha producido un intercambio e influencia recíproca entre la gastronomía
mediterránea peninsular y la de las diferentes posesiones hispánicas (Gastronomía criolla). En la península
ibérica se introdujeron productos como el tabaco o alimentos tales como la patata, el tomate o el chocolate
que posteriormente se expandieron por Europa y fueron incorporados a la gastronomía de muchos países.

Urbanismo en la conquista

Arquitectura colonial española


El estilo arquitectónico colonial español dominó en las primeras provincias españolas de América del
Norte, Central y del Sur, y asimismo fue visible en sus otros dominios. En España, cuando el
descubrimiento de América, estaba en boga el espíritu y el arte renacentista. Desde entonces, la corriente
colonizadora será el vehículo para el trasplante y acompasamiento del arte occidental europeo a América,
que en poco tiempo, con el contacto con las culturas indígenas, producirá un mestizaje artístico lleno de
matices y novedades. Y ese acompañamiento de los estilos artísticos europeos - americanos, también
desembocará en el rico barroco hispanoamericano, caracterizado sobre todo por los porches y las entradas
muy ornamentadas, que en Nueva España tomará una dirección, en parte diferenciada con el denominado
barroco novohispano, y que se distinguirá desde el principio del barroco español en el que se inspira.

De la misma manera, pero en el Virreinato del Perú, surge el barroco andino, que a su vez difiere del
novohispano, en la América Septentrional, y del español, en la Península, aunque fue de este último del
cual se inspiró, dando como la principal de sus expresiones a la arquitectura religiosa148 ​. Así, una serie de
catedrales e iglesias, rebosantes de este estilo, se convierten en poderosos bastiones culturales que
permiten, de manera aproximada, escenificar lo que fue en su tiempo el Imperio Español en la América, y
en específico para este caso, en la zona de los Andes. En ese sentido, existen regiones altamente bendecidas
en lo que respecta a su barroco andino, como lo son los departamentos del sur del Perú, entre los que
destacan Cuzco,149 ​Arequipa,150 ​y Puno,151 ​ cuyas provincias son auténticas minas de oro de este tipo de
estilo arquitectónico, dejando entrever que el Imperio Español tenía una clara misión evangelizadora en sus
territorios de ultramar.

Los asentamientos sucesivos pueden ser contemplados en la arquitectura y en los aspectos de planificación
urbana de las ciudades conservadas todavía en la actualidad. Estos dos aspectos visibles de las ciudades
están conectados y son complementarios. La fundación de ciudades constituyó el núcleo de la colonización
hispánica, siendo una de las medidas de su éxito en controlar el territorio ganado y la clave de su dominio
ultramarino.152 ​ Hoy día se promueve en muchos países la arquitectura colonial española como una de sus
principales atracciones turísticas.

Rol de la ciudad en la conquista


El papel de la ciudad en la América colonial no se limitó al espacio ocupado por los conquistadores o su
expresión cultural, sino que fue un pilar vital en la apropiación del territorio y la integración de sus medios
de gobernanza, así como la hibridación cultural de la expresión indígena y española. Es realmente relevante
para comprender la metodología de la conquista española y sus posteriores consecuencias, como la
consolidación de mentalidades de autosuficiencia de los poderes locales.153 ​

Francisco López de Gómora, cronista y capellán de Hernán Cortes escribió en su crónica Hispania victrix
en 1552 refiriéndose directamente a la importancia de la fundación de ciudades:153 ​
"Quien no poblare no hará buena conquista, y no
conquistando la tierra, no se convertirá la gente; así que la
máxima de conquistar ha de ser poblar".
Francisco López de Gómora, 1552

Tan importante era la ciudad que se convertía en un elemento


indispensable en la conversión de los pueblos indígenas y por tanto
de la colonización y de la hibridación cultural. Los centros de poder
solían hacerse en los mismos espacios que gobernaban a las
poblaciones indígenas, como por ejemplo en la conquista de
Tenochtitlan, era importante que todos los habitantes conocieran el
nuevo orden y la ubicación de la ciudad era esencial para ese fin y
de la misma manera la cultura hispana y la local se hibridaba.154 ​

La ciudad se erigió a partir de expediciones conformadas


mayoritariamente por individuos de clases sociales bajas, ya que las
clases altas no participaron activamente en el proceso de
colonización. La regulación de estas ciudades estaba a cargo del rey,
Portada de la crónica Hispania
quien establecía normativas mediante ordenanzas. Como
Victrix escrita por Francisco López
contrapartida a recibir los recursos necesarios para la fundación y de Gómara (1552).
vida en estos asentamientos, los conquistadores comprometían
tributos a la corona y su poder central.153 ​

La ciudad se construyó a partir de expediciones populares que fueron regularizadas por el rey a través de
ordenanzas. A cambio de recibir los recursos para fundar y vivir ahí, los conquistadores entregaban tributos
y negociaban con los poderes locales para hacer lo mismo.155 ​

España tenía un sistema administrativo policéntrico lo que significaba que existían muchos centros de
poder distribuidos por todo el imperio y la ciudad en sí misma se distribuía con una lógica similar donde
existía una relación vertical de poder y esto se veía reflejado en la organización misma de la ciudad, que
empezaba en el centro donde estaba la iglesia, la plaza y los edificios administrativos y conforme se alejaba
más del centro menos era la influencia que tenían los habitantes sobre las decisiones y así mismo, menos
acceso al conocimiento. Así la ciudad se convirtió en una parte esencial de la trasmisión del orden
jerárquico español en América.153 ​

Ordenanzas de 1573
Las Ordenanzas de 1573, promulgadas por Juan de Ovando con el respaldo de la Corona, constituyeron un
marco legal crucial para la colonización española en América. La primera parte de estas ordenanzas se
enfocó en establecer un control absoluto de los descubrimientos, con el objetivo de llevar a cabo estas
empresas "con más facilidad y como conviene al servicio de Dios y nuestro y bien de los naturales".153 ​

Según el artículo 1 de las Ordenanzas, nadie tenía derecho de emprender y dominar un nuevo
descubrimiento por mar o tierra, nueva población o ranchería en territorio sin la debida licencia o
provisión. La penalización por infringir esta norma era severa, incluyendo la pena de muerte y la pérdida
de bienes. Para garantizar el cumplimiento de estas disposiciones, las autoridades locales debían informarse
de la situación de las fronteras. En este contexto, se especificaba que desde un pueblo limítrofe se enviarían
"indios vasallos lenguas a descubrir la tierra y religiosos y españoles con rescates". 153 ​
Cuando los descubrimientos se realizaban por mar, las Ordenanzas establecían requisitos detallados. Al
menos dos navíos pequeños con tripulación, pilotos, clérigos y mercancías de poco valor para rescates
debían participar en la expedición. Una vez en el territorio descubierto, se esperaba que los exploradores
tomaran posesión, documentaran sus acciones y asignaran nombres a montes, ríos y pueblos. La
interacción con nativos requería un enfoque pacífico, prohibiendo la participación en guerras o conflictos
entre ellos. Además, el retorno con nativos, incluso si se los había adquirido como esclavos, conllevaba la
pena de muerte para los descubridores.

Aunque se les permitía a los colonos dominar los territorios descubiertos, la corona mantenía información
muy detallada sobre los espacios y los habitantes con los que convivían los conquistadores y sus bienes
para tributos, a pesar del largo viaje que se emprendía de la península ibérica a América la corona tenía un
poder sobre que era lo que hacían en estos territorios gracias a mecanismos como el consejo de indias o a
través de funcionarios que inspeccionaban que guardaban registro de sus acciones.153 ​

Véase también
Portal:España. Virreinato de Nueva Imperio español en Asia y
Contenido relacionado con España Oceanía
España. Virreinato del Perú Siglo de Oro
Portal:Imperio español. Virreinato del Río de la Portugal bajo la Casa de
Contenido relacionado con Plata Austria
Imperio español. Virreinato de Nueva Guerra de Granada
Historia de España Granada Conquista de Navarra
Historia de América Imperialismo Panhispanismo
Arquitectura virreinal Colonización española de Expediciones españolas
española América Leyenda negra española
Carlos I de España Colonización europea de Hispanidad
Felipe II de España América
Hispanismo

Notas
1. En 1402 comenzó la conquista de las islas Canarias, primera expansión territorial castellana
en ultramar y antecedente de las exploraciones atlánticas españolas. Con el descubrimiento
de América en 1492 se iniciará el proceso de conquista de estos nuevos territorios. 1898 es
la fecha tradicionalmente asociada al final del Imperio español, por ser el año de la secesión
de sus últimas provincias de ultramar en América (Cuba y Puerto Rico) y Asia (Filipinas). Sin
embargo, España conservaría varios archipiélagos en Oceanía (islas Marianas, Carolinas y
Palaos) hasta su venta a Alemania en 1899. También mantuvo e incorporó varios dominios
coloniales en África, los cuales conservó hasta la segunda mitad del siglo xx: el protectorado
español de Marruecos (independizado en 1956), la Guinea española (emancipada en 1968),
Ifni (entregado al Marruecos independiente en 1969) y el Sahara español (anexionado por
Marruecos en 1976).
2. Tras los Decretos de Nueva Planta el Imperio se centralizó, eliminando el régimen polisinodial
con la excepción del Consejo de Indias y el Consejo de Castilla
3. En Navarra y en las provincias vascongadas los fueros no fueron abolidos y subsistieron
hasta poco después de la muerte de Fernando VII en 1833. Tampoco se puede calificar a la
monarquía borbónica de absoluta, pues el rey seguía restringido en sus capacidades por una
serie de instituciones, como claro legado del modelo tradicional de monarquía en España.
4. Entre 1873 y 1874, el régimen político vigente fue una república, al igual que entre 1931 y
1936. Entre 1939 y 1975, la forma de gobierno fue una dictadura.
5. Según Ruiz Martín (2003, p. 466), también se le llama Monarquía universal española para
diferenciarla del Sacro Imperio.
6. Henry Kamen comentaría después, España fue creada por el Imperio, y no el Imperio por
España.
7. Actualmente son cifras equivalentes a la extracción industrial de plata de poco más de dos
años (26 meses) y la aurífera de medio año. Y aunque el estudio de Hamilton no abarca los
casi 150 años hasta que en 1808, bajo un mismo ritmo, desde la Conquista hasta el año 1808
no se alcanza a superar el equivalente a cuatro años de extracción de Plata y un año de Oro.
El contrabando estimado por Hamilton, pudo estar más cerca del 10 % que de un imposible
50 %. Los cálculos equivalentes se basan en datos actuales de extracción tomados de Gold
Fields Mineral Services Ltd (GFMS) y el International Copper Study Group, y reproducidos
por publicaciones mineras, y que describen como la República del Perú solamente durante el
año 2007 tuvo una extracción industrial de 170 toneladas de oro, respecto de la producción
mundial de oro (2008) [1] ([Link] Archivado (http
s://[Link]/web/20090201054459/[Link]
el 1 de febrero de 2009 en Wayback Machine.
8. Para el historiador estadounidense Charles Mann (2006, p. 179-180) dice que España «no
habría vencido al Imperio (azteca) si, mientras Cortés construía las embarcaciones,
Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela en la misma pandemia que
posteriormente asoló el Tahuantinsuyu... La gran ciudad perdió al menos la tercera parte de
población a raíz de la epidemia, incluido Caitlahuac».
9. Según Mann (2006, p. 133) el Imperio incaico sufrió la primera ola epidémica en 1529 y mató
entre otros al Emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa. Nuevas epidemias se
declararon en 1533, 1535, 1558 y 1565, así como de tifus en 1546, gripe en 1558, difteria en
1614 y sarampión en 1618. Dobyns estimó que el 90 % de la población del Imperio inca
murió en esas epidemias.
10. Según las pesquisas del economista Earl [Link] (1934, p. Capítulo IV), que estudió los
registros de la Casa de Contratación sevillana, en el período de esplendor de las
exportaciones metalíferas comprendido entre 1503 y 1660, llegaron a Sevilla a 185 000 kilos
de oro y 16 886 000 kilos de plata. Sobre esa investigación Luis Vitale (1992) ha estimado
que para establecer el total del oro extraído por España durante la época imperial había que
sumar 700 000 kg.

11. Sin embargo, no fue el fracaso de la expedición de Barradas en 1829 lo que


retrajo a Fernando VII de la reconquista, sino una vez más, los acontecimientos
europeos —ahora la revolución de 1830— que pondrán en primer plano la
situación peninsular y el colapso financiero. Solo por ese motivo, recordará
Ballesteros, el rey dio al fin libertad a sus ministros para tratar, ya sin ningún
género de restricciones, la liquidación del problema de América.
Guerra (1995, p. 87)

12. No obstante, los proyectos de reconquista, oficiales o particulares, no escasearon


hasta 1833, fecha de la muerte de Fernando VII.
Delgado (1960, p. 113)

13. Fue parte del protectorado español en Marruecos entre 1912-1956


14. Vicens Vives cifra la población de Castilla, a finales del siglo xvi, en 6 910 000 personas. Cfr.
Historia de España y América, p. 6.

Referencias
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Iberofonía y Paniberismo: definición y los ultrapuertos de esa divisoria orográfica
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3. Ribot, Luis. «¿Hispánica, católica o de 9?international=true&r=US&IR=T).
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«monarquía católica», según su nombre mayo, Felipe se trasladó a Mérida […] para
oficial, o «española», según el lenguaje pasar revista a un impresionante ejército de
diario de la diplomacia internacional, no se 20 000 soldados de infantería italianos,
limitaba ya a la península, sino que era alemanes y españoles, 1500 soldados de
mucho más, un imperio europeo e incluso caballería y 136 piezas de artillería». Pág.
planetario.» 725. «El duque (de Alba), de setenta y tres
6. Rodríguez de la Peña, Manuel Alejandro años de edad, libró entonces una de las
(2022). Imperios de crueldad: La más exitosas campañas del siglo xvi». Pág.
Antigüedad clásica y la inhumanidad. 726. «El virrey de la India le proclamó rey (a
Encuentro. p. 608. ISBN 9788413394350. «El Felipe II) en Goa en septiembre de 1581,
Imperio español, cuyo nombre oficial fue seguido de otros puestos de avanzada del
siempre el de Monarquía Católica (esto es, imperio portugués, creando el primer
Universal)». imperio global de la Historia: desde Madrid
7. Jarabo Jordán, Cesáreo (2023). El fin del y a través de Lisboa, Madeira, México,
Imperio de España en América. El Imperio Manila, Macao y Malaca, hacia la India,
inglés contra el español. Sekotia. p. 419. Mozambique, Angola, Guinea, Tánger, y de
ISBN 9788418414756. «Reino de las Españas nuevo hasta Madrid. Los quince arcos
hasta la constitución de 1869, cuando triunfales erigidos para la entrada del rey en
finalmente pasó a denominarse Reino de Lisboa en junio de 1581 reflejaban esta
España». concentración de poder sin precedentes».
Pág. 730.
8. [Link]
13. Thomas, Hugh. El señor del mundo. Felipe
9. Álvaro Van den Brule (10 de octubre de
II y su imperio, 2013, Planeta, ISBN 978-84-
2020). «La Guerra de los 30 años y el 08-11849-7: «El 13 de junio Felipe se dio
hastío del pueblo españo» ([Link]
cuenta de que tal vez fuera necesaria
[Link]/alma-corazon-vida/2020-10-
alguna acción militar para ganar la corona
10/guerra-de-los-30-anos-historia-de-espan de Lisboa y movilizó un ejército de 20 000
a_2779448/). El Confidencial. Consultado el soldados de infantería y 1500 de caballería
20 de febrero de 2023. «Los territorios de
bajo el mando del ahora cargado de años
los Habsburgo (Imperio Español y Sacro
pero siempre dispuesto duque de Alba. En
Imperio Romano Germánico) perderían dos semanas ordenó a esta fuerza que
influencia en beneficio de una Francia
entrara en Portugal. A pesar de su derrota
emergente [...] España perdió tras el
en las Azores, Antonio de Crato se había Económica, segunda edición en español,
proclamado rey y, si Felipe no hubiera 1976, ISBN 84-375-0097-4, págs. 713-716:
intervenido, habría gobernado sin duda. Las «La guerra de Portugal, que no pasó de ser,
ciudades principales de Setúbal, Santarém por lo demás, un simple paseo militar, se
e incluso Lisboa habían tomado partido por desarrolló con arreglo a los planes
él. Siguió una campaña militar de cierta previstos. […] Fue la rapidez con que
importancia. […] La lucha fue mayor de lo obraron los españoles, y no el
esperado, pero de todos modos acabó con desfallecimiento que se atribuye por
la victoria del duque de Alba. La batalla de algunos al prior, lo que condujo al fracaso
Alcántara culminó la rápida y triunfal del pretendiente. Para que Portugal fuese
campaña militar. Entonces todo Portugal enteramente ocupada por los españoles
pasó al dominio de Felipe, quien fue bastaron, pues, cuatro meses. Al recibir la
declarado rey el 12 de septiembre de 1580. noticia, las Indias portuguesas se
Don Antonio huyó pero fue derrotado de sometieron a su vez, sin combate. Las
nuevo en Terceira, en las Azores». Pág. únicas dificultades serias surgieron en las
297. Azores. […] el asunto de las Azores en los
14. Schneider, Reinhold. El rey de Dios, 2002, años de 1582 y 1583, donde se salvó el
página 148, Edit. Cifra. ISBN 84-95894-04- archipiélago y donde, al mismo tiempo, con
1: «Nunca hubo un momento cumbre de el desastre de Strozzi, se disipó el sueño de
ninguna nación tan brillante como la un Brasil francés; […]». La resistencia en
conquista de Portugal por Felipe […] las Azores fue sofocada por Álvaro de
Cuando Felipe hubo realizado, tanto por los Bazán y su flota.
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Enlaces externos
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Fortalezas Españolas de América
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