Historia del Imperio Español
Historia del Imperio Español
Monarquía semi-
absolutista (1714-1833)
n. 3 n. 4
Reyes de España
Territorios de la Corona de Aragón durante la • 1474-1516 Casa de Trastámara
Edad Media • 1516-1700 Casa de Austria
• 1700-1808 Casa de Borbón
• 1808-1813 Casa de Bonaparte
Aragón, por su parte, orientó su política • 1808-1868 Casa de Borbón
expansionista al Mediterráneo central y oriental.21 • 1870-1873 Casa de Saboya
Así, llegó a dominar la península Italiana tras • 1874-1931, 1975- Casa de Borbón
reclamar la herencia de Constanza II de la Casa de presente
Hohenstaufen en Sicilia durante la guerra de güelfos Patrono(a) Inmaculada Concepción
y gibelinos, así como recibir, por donaciones del
papa, reinos insulares en Cerdeña y Sicilia. A su vez, la esfera de influencia aragonesa llegó a tener
presencia en los Balcanes con la conquista de los Almogávares de territorios griegos como el Ducado de
Atenas y el Ducado de Neopatria (durante la Francocracia), e incluso se llegó a desarrollar una geopolítica
oriental con Alfonso V el Magnánimo, quien en 1451 logró avasallar al Principado de Albania por medio de
Skanderbeg, y también brevemente unos feudos del Reino de Bosnia subordinados a Stjepan Vukčić
Kosača (otro vasallo de Aragón hasta su caída).22 23
Sin embargo los conflictos con el Imperio otomano y
las Repúblicas marítimas italianas le harían perder su control en el Mediterráneo Oriental.
Está corona a fines de la Edad Media tampoco contaba con un claro pretendiente para suceder a Martín el
Humano (fallecido en 1410), pero se resolvió pacíficamente con el Compromiso de Caspe. Al mismo
tiempo, este acto plantó las bases para la futura unión con la Corona castellana tras ser elegido Fernando de
Antequera, miembro de la dinastía Trastámara reinante en Castilla, abriendo así la puerta para la posterior
llegada de Fernando el Católico y la consiguiente unificación de los dos reinos.24
Véanse también: Vísperas sicilianas, Cruzada albigense, Conquista aragonesa de Cerdeña, Gran
Compañía catalana y Sitio de Nápoles (1437-1442).
Expansionismo portugués
Por último, Portugal había terminado su reconquista imponiéndose al rey castellano Alfonso X el Sabio en
la toma del Algarbe, por lo cual Enrique el Navegante enfocó su expansión hacia el Atlántico, conquistando
Ceuta, tomando el control de Madeira en 1425, las islas Azores en 1427 y prosiguiendo la expansión con la
implantación de asentamientos en África y Asia para ir abriendo una ruta comercial con la India y China
que circunnavegara el Continente Negro.25
Como continuación a la Reconquista castellana, los Reyes Católicos conquistaron en 1492 el reino taifa de
Granada, último reino musulmán de al-Ándalus, que había sobrevivido por el pago de tributos en oro a
Castilla, y su política de alianzas con Aragón y el norte de África.
La política expansionista de los Reyes Católicos también se manifestó en el África continental. Con el
objetivo de acabar con la piratería que amenazaba las costas andaluzas y las comunicaciones mercantes
catalanas y valencianas, se realizaron campañas en el norte de África: Melilla fue tomada en 1497, San
Miguel de Saca (luego abandonada) en 1500, Villa Cisneros en 1502, Mazalquivir en 1505, el Peñón de
Vélez de la Gomera en 1508, Orán en 1509, Argel, Bugía y Trípoli en 1510. La idea de Isabel I, manifiesta
en su testamento, era que la reconquista habría de seguir por el norte de África, en lo que los romanos
llamaron Nova Hispania.
El trono de Castilla lo asumió su hija la reina Juana I «la Loca», quien fue declarada incapaz de reinar,
manteniendo su padre la regencia (aunque en todos los documentos oficiales aparecían Juana y Fernando
como reyes, era Fernando quien ejercía el poder).
Carlos tenía un concepto político todavía medieval, y lo desarrolló empleando las riquezas de sus reinos
peninsulares en la política europea del Imperio, en vez de seguir la que, con mayor amplitud de miras,
había marcado su abuela Isabel en su testamento: continuar la Reconquista en el norte de África. Aunque
algunos consejeros españoles lograron que hiciera algunas campañas hacia ese objetivo (Orán, Túnez,
Argelia), sin embargo, no consideró ese fin tan importante como las inacabables disputas religioso-políticas
de su herencia centroeuropea y, como además, gran parte del ímpetu conquistador de los castellanos se
dirigió hacia las tierras nuevamente descubiertas de las Indias Occidentales, no colaboró decididamente en
el engrandecimiento de sus reinos peninsulares, salvo en lo que se refiere a las campañas italianas. Ese
abandono de la política de conquista del norte de África daría quebraderos de cabeza a la Europa
mediterránea hasta el siglo xix.
Durante estas épocas en las que España era una Potencia europea, se empezaron a desarrollar intercambios
científicos-geográficos con figuras como Hieronymus Münzer, Martin Behaim y los humanistas de
Núremberg. Además que empezaría a ser un atractivo comercial por parte de familias banqueras alemanas e
italianas, y también un ambiente de prestigio entre europeos para el estudio de teología católica frente a los
desafíos de la Reforma protestante.26
Además de la toma de La Española, que se culminó a principios del siglo xvi, los colonos empezaron a
buscar nuevos asentamientos. La convicción de que había grandes territorios por colonizar en las nuevas
tierras descubiertas produjo el afán por buscar nuevas conquistas. Desde allí, Juan Ponce de León conquistó
Puerto Rico y Diego Velázquez, Cuba. Alonso de Ojeda recorrió la costa venezolana y centroamericana,
Diego de Nicuesa ocupó lo que hoy día es Nicaragua y Costa Rica, mientras Vasco Núñez de Balboa
llegaba a Panamá y alcanzaba el mar del Sur (océano Pacífico).
Por otro lado, los enormes e infructuosos gastos de las guerras a las
que arrastró la política europea de Carlos I heredados por su sucesor Felipe II, llevaron a que se financiasen
con préstamos de banqueros, tanto españoles como de Génova, Amberes y sur de Alemania, lo que hizo
que los beneficios que pudo tener la Corona (el Estado, al cabo) fueran mucho menores que los que
obtuvieron más tarde otros países con intereses imperiales, como los Países Bajos y posteriormente
Inglaterra.
En Europa, sintiéndose rodeado por las posesiones de los Habsburgo Francisco I de Francia invadió en
1521 las posesiones españolas en Italia e inició una nueva era de hostilidades entre Francia y España,
apoyando a Enrique II de Navarra para recuperar el reino arrebatado por los españoles. Un levantamiento
de la población navarra junto a la entrada de 12 000 hombres al mando del general Asparrots, André de
Foix, en pocos días recuperó todo el reino con escasas víctimas. Sin embargo el ejército imperial se
reconstituyó con rapidez, formando unas tropas de 30 000 hombres bien pertrechadas, entre ellas muchos
de los comuneros rendidos para redimir su pena. El general
Asparrots, en vez de consolidar el reino, se dirigió a sitiar Logroño,
con lo que los navarro-gascones sufrieron una severa derrota en la
sangrienta batalla de Noáin, dejando el control de Navarra en
manos de España.
Como consecuencia de la defensa que la Escuela de Salamanca y Bartolomé de las Casas hicieron de los
nativos, la Corona española se dio relativa prisa en dictar leyes para protegerlos en sus posesiones
americanas. Las Leyes de Burgos de 1512 fueron sustituidas por las Leyes Nuevas de Indias de 1542.
En 1543, Francisco I de Francia anunció una alianza sin precedentes con el sultán otomano Solimán el
Magnífico, para ocupar la ciudad de Niza, bajo control español. Enrique VIII de Inglaterra, que guardaba
más rencor contra Francia que contra el emperador, a pesar de la oposición de este al divorcio de Enrique
con su tía, se unió a este último en su invasión de Francia. Aunque las tropas imperiales sufrieron alguna
derrota como la de Cerisoles, el emperador consiguió que Francia aceptara sus condiciones. Los austriacos,
liderados por el hermano pequeño del emperador Carlos, continuaron luchando contra el Imperio otomano
por el este. Mientras, Carlos I se preocupó de solucionar un viejo problema: la Liga de Esmalcalda.
El compromiso de Carlos en Alemania otorgó a España el papel de protector de la causa católica de los
Habsburgo en el Sacro Imperio Romano, así, los consejeros españoles de Carlos se volverían los paladines
de la Contrarreforma, buscando una reforma de la curia romana sin tener que tolerar los considerados
errores teológicos del Luteranismo. Esta labor se intensificaría aún más con el surgimiento de la Compañía
de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola (español-vasco), puesto que gran parte del clero español
tendría influencia social, cultural, económica y hasta política en las regiones del Sacro Imperio que se
mantuvieron católicas (prominentemente el Sur de Alemania e Italia), promoviendo la co-operación
intelectual entre teólogos escolásticos para responder a la Reforma Protestante, y hasta militar cuando
surgían Guerras religiosas europeas, en las que la Monarquía Hispánica solía intervenir en favor de los
estados católicos a lo largo de Europa. Un ejemplo de está Esfera de influencia española en Europa Central
fue la integración del Ducado de Baviera en la red de alianzas de España durante el gobierno de Alberto V
de Baviera a través de grandes redes diplomáticas e intercambios (que serían de gran importancia para los
herederos de Carlos), a su vez que se le confió a los jesuitas todo el sistema de educación de su territorios
(resaltando figuras como Alfonso Salmerón o Gregorio de Valencia en la corte Bávara).26
Mientras, el Mediterráneo se convirtió en campo de batalla contra los turcos, que alentaban a piratas como
el argelino Barbarroja. Carlos I prefirió eliminar a los otomanos a través de la estrategia marítima,
mediante ataques a sus asentamientos en los territorios venecianos del este del Mediterráneo. Solo como
respuesta a los ataques en la costa de Levante española se involucró personalmente el emperador en
ofensivas en el continente africano con expediciones sobre Túnez, Bona (1535) y Argel (1541), por el
Sudeste Asiático se consolidaba el dominio español en el archipiélago de las Filipinas (nombradas así en
honor a Felipe II) e islas adyacentes (Borneo, Molucas —fortaleza de Tidore—, fuertes en la isla de
Formosa y anexos en las ya oceánicas Palaos, Marianas, Carolinas y Ralicratac, etc.).
La bancarrota de 1557 supuso la inauguración del consorcio de los bancos genoveses, lo que llevó al caos a
los banqueros alemanes y acabó con la preponderancia de los Fúcares como financieros del Estado español.
Los banqueros genoveses suministraron a los Habsburgo crédito fluido e ingresos regulares.
Mientras tanto la expansión ultramarina continuaba: Florida fue
colonizada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés al fundar San
Agustín, y al derrotar rápidamente un intento ilegal del capitán
francés Jean Ribault y 150 hombres de establecer un puesto de
aprovisionamiento en el territorio español. San Agustín se convirtió
rápidamente en una base estratégica de defensa para los barcos
españoles llenos de oro y plata que regresaban desde los dominios
de las Indias.
Después del triunfo de España sobre Francia y el comienzo de las guerras de religión francesas, la
ambición de Felipe II aumentó. En el Mediterráneo el Imperio otomano había puesto en entredicho la
hegemonía española, perdiéndose Trípoli (1531) y Bugía (1554) mientras la piratería berberisca y otomana
se recrudecía. En 1565, sin embargo, el auxilio español a los sitiados Caballeros de San Juan salvó Malta,
infligiendo una severa derrota a los turcos.
La muerte de Solimán el Magnífico y su sucesión por parte del menos capacitado Selim II, envalentonó a
Felipe II y este declaró la guerra al mismo sultán. En 1571, la Santa Liga, formada por Felipe II, Venecia y
el papa Pío V, se enfrentó al Imperio otomano, con una flota conjunta mandada por don Juan de Austria,
hijo ilegítimo de Carlos I, que aniquiló la flota turca en la decisiva batalla de Lepanto.
La derrota acabó con la amenaza turca en el Mediterráneo e inició un periodo de decadencia para el
Imperio otomano. Esta batalla aumentó el respeto hacia España y su soberanía fuera de sus fronteras y el
rey asumió la carga de dirigir la Contrarreforma.
El tiempo de alegría en
Madrid duró poco. En 1566
los calvinistas habían
iniciado una serie de
revueltas en los Países Bajos
que provocaron que el rey
enviase al duque de Alba a la
zona. En 1568, Guillermo I La «furia española» del 4 de
de Orange-Nassau encabezó noviembre de 1576 en Amberes.
un intento fallido de echar al
duque de Alba del país. Estas
batallas se consideran como el inicio de la guerra de los Ochenta
Fernando Álvarez de Toledo y
Años, que concluyó con la independencia de las Provincias Unidas
Pimentel, III duque de Alba.
de los Países Bajos. Felipe II, que había recibido de su padre la
herencia de los territorios de la Casa de Borgoña (Países Bajos y
Franco Condado), para que la poderosa España defendiese de Francia el Imperio, se vio obligado a
restaurar el orden y mantener su dominio sobre estos
territorios. En 1572 un grupo de navíos neerlandeses
rebeldes conocidos como los watergeuzen, tomaron
varias ciudades costeras, proclamaron su apoyo a
Guillermo I y rechazaron el gobierno español.
El ejército se amotinó no mucho después, saqueando Amberes y el sur de los Países Bajos, haciendo que
varias ciudades, que hasta entonces se habían mantenido leales, se unieran a la rebelión. Los españoles
eligieron la vía de la negociación y consiguieron pacificar la mayor parte de las provincias del sur con la
Unión de Arrás en 1579.
No obstante, la derrota del contraataque inglés contra España, dirigido por Drake y Norris en 1589, marcó
un punto de inflexión en la guerra anglo-española a favor de España. A pesar del fracaso de la armada
española, la flota española siguió siendo la más fuerte en los mares de Europa hasta el siglo xviii, a pesar de
que en 1639, fue derrotada por los neerlandeses en la batalla naval de las Dunas, cuando una visiblemente
exhausta España empezaba a debilitarse. El tratado de Londres fue favorable a España y el desastre de la
contra armada inglesa dejó en bancarrota al Reino de Inglaterra, que había reunido una flota de doscientas
naves y veinte mil hombres (aun mayor que la Gran Armada española de 1588) con la intención de
sublevar Portugal y afianzar un estado hostil a España, objetivo que no consiguió, y también con el deseo
de amenazar a los territorios de ultramar de la monarquía hispánica.
España se involucró en las guerras de religión francesas tras la muerte de Enrique II de Francia. En 1589
Enrique III de Francia, el último del linaje de los Valois, murió a las puertas de París. Su sucesor,
Enrique IV de Francia y III de Navarra, el primer Borbón rey de Francia, fue un hombre muy habilidoso,
consiguiendo victorias clave contra la Liga Católica en Arques (1589) y en Ivry (1590). Comprometidos
con impedir que Enrique IV tomara posesión del trono francés, los españoles dividieron su ejército en los
Países Bajos e invadieron Francia en 1590. Implicada en múltiples frentes, la potencia hispana no pudo
imponer su política en el país galo y finalmente se llegó a un acuerdo en la Paz de Vervins.
Se ha mostrado en varias obras literarias y especialmente en películas el agobio causado por la continua
piratería contra sus barcos en el Atlántico y la consecuente disminución de los ingresos del oro de las
Indias. Sin embargo, investigaciones más profundas31 indican que esta piratería realmente consistía en
varias decenas de barcos y varios cientos de piratas, siendo los primeros de escaso tonelaje, por lo que no
podían enfrentarse con los galeones españoles, teniéndose que conformar con pequeños barcos o los que
pudieran apartarse de la flota. En segundo lugar está el dato según el cual, durante el siglo xvi, ningún
pirata ni corsario logró hundir galeón alguno; asimismo, de unas seiscientas flotas fletadas por España (dos
por año durante unos trescientos años) solamente dos cayeron en manos enemigas y ambas por marinas de
guerra, no por piratas ni corsarios.31
Los ataques corsarios, en todo caso, entre los cuales destacó Francis Drake causaron serios problemas de
seguridad tanto para las flotas como para los puertos, lo que obligó al establecimiento de un sistema de
convoyes así como al incremento exponencial en gastos defensivos destinados al entrenamiento de milicias
y a la construcción de fortificaciones. Sin embargo, fueron las inclemencias meteorológicas las que
bloquearon con mayor gravedad todo el comercio entre América y Europa. Más grave era la piratería
mediterránea, perpetrada por berberiscos, que tenía un volumen diez o más veces superior a la atlántica y
que arrasó toda la costa mediterránea así como a las Canarias, bloqueando a menudo las comunicaciones
con este Archipiélago y con las posesiones en Italia.
Pese a todos los ingresos provenientes de América, España se vio forzada a declararse en bancarrota en
1596.
La paz con Francia e Inglaterra implicó que España pudiera centrar su atención y energías para restituir su
dominio en las provincias neerlandesas. Los neerlandeses, encabezados por Mauricio de Nassau, el hijo de
Guillermo I, tuvieron éxito en la toma de algunas ciudades fronterizas en 1590, incluyendo la fortaleza de
Breda. A esto se sumaron las victorias ultramarinas neerlandesas que ocuparan las colonias portuguesas (y
por tanto españolas) en Oriente, tomando Ceilán (1605), así como otras islas de las Especias (entre 1605 y
1619), estableciendo Batavia como centro de su imperio en Oriente.
Después de la paz con Inglaterra, Ambrosio Spínola, como nuevo general al mando de las fuerzas
españolas, luchó tenazmente contra los neerlandeses. Spínola era un estratega de una capacidad similar a la
de Mauricio, y únicamente la nueva bancarrota de 1607 evitó que conquistara los Países Bajos.
Atormentados por unas finanzas ruinosas, en 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años entre España y las
Provincias Unidas. La Pax Hispanica era un hecho.
España tuvo una notable recuperación durante la tregua, ordenando su economía y esforzándose por
recuperar su prestigio y estabilidad antes de participar en la última guerra en que actuaría como potencia
principal. Estos avances se vieron ensombrecidos por la expulsión de los moriscos entre 1611 y 1614 que
dañaron gravemente a la Corona de Aragón, privando al imperio de una importante fuente de riqueza.
Aunque como contrapartida a la expulsión, se desterraba a un grupo que apoyaba el principal problema de
piratería de España, la piratería berberisca, que asolaba las costas de levante, produciéndose rebeliones
moriscas, y con el peligro de que el apoyo a la piratería otomana, pasara a ser apoyo de una invasión del
Imperio Otomano de la península, razón esta última de la expulsión de los moriscos.
Sin embargo, también durante estos años de recuperación y paz a inicios del siglo xvii, se haría notar que
España se había hecho acreedor de varios enemigos a lo largo de toda Europa, quienes estaban
descontentos con su Esfera de influencia que había construido durante el siglo pasado; lo cual sería un
preámbulo de la coalición anti-española y anti-Habsburgo que estaba por desarrollarse. Un ejemplo de esta
realidad llena de hostilidad fue la expresada por distintos representantes internacionales en la Corte de los
Estados Papales en 1609.32
"Este tribunal está compuesto por diferentes naciones: italianos locales y extranjeros,
españoles, franceses, borgoñones y otros.
1. Los naturales [italianos romanos], con escasa educación, han perdido de tal modo
la antigua virtud y la energía romana que hoy les conviene muy bien el veredicto de
Tiberio: Homines ad servitutem nati . […] Odian a nuestra nación.
2. Los italianos extranjeros: Los lombardos son dóciles, veraces y tienen buenas costumbres y
son leales al rey. Los napolitanos son nobles arrogantes, honorables y ceremoniosos, y se hacen
españoles. Los florentinos son oradores elocuentes, no están dispuestos a correr riesgos y se
inclinan hacia Francia. Los genoveses son inteligentes y, gracias a su riqueza, alcanzan altos
rangos en esta corte, donde obtienen honores. Entre ellos se encuentran partidarios de Francia y
España. A los venecianos, dotados de una inteligencia mediocre, no les fue bien en esta corte.
Sienten mucha curiosidad por las acciones de los príncipes y son franceses de corazón. Hay
sólo unos pocos sicilianos en esta corte porque son isleños. Los romanos y los habitantes de los
Estados Pontificios son en su mayoría ingeniosos y sociables, pero siguen sus propios intereses
más que las facciones de los españoles o franceses."
Extracto del memorando dirigido al Conde de Castro, embajador del rey Felipe III. de España
en la Santa Sede, Roma, 31 de mayo de 1609
Actualmente, la opinión de los historiadores es casi unánime respecto al error de involucrarse en guerras
europeas por la única razón de que los reinos heredados debían transmitirse íntegros. Sin embargo, esta
postura también existía en aquellos años. Así un procurador en cortes escribió:
¿Por ventura serán Francia, Flandes e Inglaterra más buenos cuanto España más pobre? Que el
remedio de los pecados de Nínive no fue aumentar el tributo en Palestina para irlos a
conquistar, sino enviar la persona que los fuera a convertir.
Citado por Gómez-Centurión (1987, p. 89)
El inicio del ocaso del imperio, la guerra de los Treinta Años (1618-1648)
En Europa Central, los bohemios fueron derrotados en la batalla de la Montaña Blanca en 1620, y más
tarde en Stadtlohn en 1623, enfrentamientos donde fue muy relevante la participación del ejército español
aliado al Sacro Imperio, la Monarquía de los Habsburgo (Austria, Hungría y Croacia) y la Liga Católica
(liderada por Baviera). Sin embargo, los bohemios en el exilio se negaron a rendirse, pues habían obtenido
el apoyo del Imperio otomano a través del protestante húngaro Gabriel Bethlen de Transilvania, y sobre
todo del príncipe alemán protestante, Federico V del Palatinado (el cual había sido coronado Rey de
Bohemia previamente y en su breve reinado había logrado obtener aliados de Europa del norte), haciendo
que el conflicto checo se extendieron al resto del Sacro Imperio, trasladando la zona principal del conflicto
a Alemania hasta terminar en una Guerra religiosa europea general entre católicos y protestantes. Ante ello,
Ambrosio Spínola y Maximiliano I de Baviera invadirían el Electorado del Palatinado (apoyado por
Inglaterra, Países Bajos, Transilvania y varios Estados Alemanes protestantes), desarrollándose la Campaña
del Palatinado en la que el bando católico triunfaría y el Imperio Español se anexaría el Alto Palatinado
para los Países Bajos Españoles, lo cual sería estratégico para fortalecer el Camino Español.
Por otra parte, en la región alpina, la población católica de Valtelina (en el norte de Italia) inicio una
rebelión contra sus señores de las Tres Ligas (miembro de la Confederación Suiza), iniciando así la Guerra
de la Valtelina entre 1620 a 1626, de la cual España intervino en favor de los católicos. Este conflicto
religioso local reavivo la rivalidad franco-española, debido a la importancia estratégica de controlar el
territorio para el funcionamiento del Camino Español. Así, Francia se alió con Venecia y Saboya (ambos
hostiles a la hegemonía española en Italia) para defender a las Tres Ligas, mientras que el Sacro Imperio,
Génova y los Estados Papales se aliaron con España para defender a los rebeldes. El Ducado de Milán
español se anexiono el territorio, aunque posteriormente se dispuso que quedaría ocupado el territorio por
tropas pontificias hasta llegar a un acuerdo con el Cantón Suizo, Francia y sus aliados, los cuales
posteriormente lanzarían dos expediciones militares en 1625, una dirigida a Génova para cortar las
comunicaciones entre España y Milán (que resultó en fracaso) y otra contra Valtelina para cortar la
ocupación papal del territorio (que resultó en éxito y con ello España ya no tenía el control de la región).
Finalmente se firmó dio fin temporalmente al conflicto italiano con el Tratado de Monzón de 1626, que
devolvió el territorio a las Tres Ligas a cambio de permitir el tránsito de tropas tanto francesas y españolas,
y darle más libertades y derechos a los católicos. Los aliados de Francia quedaron descontentos, pero fue
un preámbulo de la coalición anti-Habsburgo que estaba desarrollando el Cardenal Richelieu.
Había esperanza en Madrid acerca de que los Países Bajos pudiesen ser reincorporados al Imperio, y tras la
derrota inicial de los daneses, los protestantes en Alemania parecían estar acabados. Francia estaba otra vez
envuelta en sus propias inestabilidades (el asedio de La Rochela comenzó en 1627, siendo el clímax de las
Rebeliones de los hugonotes), Inglaterra se retiraría del conflicto con la Guerra anglo-francesa de 1627-
1629 y los turcos estarían más preocupados de atender sus fronteras en Asia que en campañas
expansionistas en Europa (pues estaban lidiando con una invasión iraní en la Guerra otomana-safávida de
1623-1639). Siendo así que la superioridad de España parecía irrefutable a fines de la década de 1620. El
conde-duque de Olivares afirmó «Dios es español y está de parte de la nación estos días», y muchos de los
rivales de España parecían estar infelizmente de acuerdo.
La rendición de Breda (1625) o Las
Lanzas, de Velázquez.
Así, el conde-duque de Olivares empezaría a desarrollar hábilmente un plan marítimo norteño que
involucraba que el imperio español desarrollara una Guerra comercial contra los neerlandeses a través de
aislarla de socios comerciales vitales (con aliarse al Sacro Imperio o Polonia-Lituania) y el desarrollo de
una flota española en el mar Báltico (con el apoyo de los Habsburgo de Austria y los Vasa Polaco-Suecos)
para abrir un segundo frente de guerra que pudiera contrarrestar el bloqueo anglo-francés al Mar del Norte
y desafiar el predominio de Dinamarca-Noruega, Suecia y la Liga Hanseática en la región (Dominium
maris baltici), para que así favorezcan los intereses comerciales hispano-portugueses frente al neerlandés,
mientras que restauraban el control católico frente al predominio protestante en la región.34 Incluso hubo
planes ambiciosos de desarrollar una compañía hanseático-ibérica, bajo la protección de los buques de
guerra españoles del Almirantazgo, para fortalecer el poder económico español en la región y así declinar el
poderío holandés e inglés en el Norte; así como de conquistar territorios suecos, daneses y alemanes
(preferiblemente Gotia, Jutlandia o Pomerania) para el Consejo de Flandes con el propósito de tener una
base española en el Mar Báltico con presencia permanente con el fin de tener el completo dominio del
comercio en el Norte. Aunque la Liga Hanseática se mostro favorable a aumentar el comercio con la
Monarquía Hispánica, rechazaría desarrollar una compañía hispano-hanseática que sea intermediaria y que
incluso pudiera fortalecer el poder del emperador romano germánico; mientras que el Sacro Imperio
deseaba sofocar a los enemigos internos del Emperador, y Polonia-Lituania una invasión a Suecia por sobre
todas las cosas, como condición para asociarse con las fuerzas españolas.35 36
Estos planes de Olivares, que eran la esencia de la intervención española en la Guerra de los 30 años,
quedarían manifiestos en las Reuniones de Praga del 22 de enero de 1628 entre Wallenstein, Juan Andreas
de Eggenberg y Rombaldo Collalto con embajadores españoles (Francisco de Moncada en nombre de
España, Octavio de Visconti-Sforza y Jacques Bruneau en nombre del Flandes español, y Firmin de Lodosa
en nombre de la Armada de Flandes). En esta reunión se deliberaron las estrategias de acción conjunta de
España y Austria en Europa del Norte, donde se llegó a suplicar por financiación española a las campañas
militares del Sacro Imperio a cambio de que Felipe IV recibiera Jutlandia conquistada a los daneses (pero a
España le interesaban más las promesas de una intervención de los alemanes católicos en los Países Bajos o
al menos Italia contra los franceses y neerlandeses), además que se obtuvo la promesa de Wallenstein de
permitir que la armada española pueda operar desde los territorios ocupados por las tropas imperiales
(Pomerania, Mecklemburgo, Holstein, Schleswig y Jutlandia) una vez estuviera terminado su proyecto de
una flota imperial romano germánica en el Báltico, algo de gran valor simbólico dado que era una señal de
apoyo a la promoción del comercio ibérico en una zona donde era insignificante. Nuevamente serían
manifiestos en la Junta del Mar Báltico de 1628 (en la que participaron Ambrosio Spínola, Diego de
Guzmán y Haro, Juan de Mendoza, Fernando Girón, Jean de Croy, Juan de Villela, etc) con indicaciones a
Carlos de Bonniéres, embajador de España en Polonia, para persuadirles de desarrollar una flota hispano-
polaca, lo cual era atractivo para Segismundo III Vasa (quien quería que su hijo Vladislao IV liderada la
flota, o al menos Felipe de Mansfeld u otro almirante ajeno a Wallenstein), y otras para Gabriel de Roy,
embajador de España en Alemania, de persuadir a Wallenstein de invadir Frisia oriental o incluso París.
Todas estas grandes ambiciones de expandir la esfera de influencia española hasta el Norte de Europa
sufrirían un golpe de realidad ante los primeros señales de la decadencia española con la quiebra de 1627, y
también los desacuerdos de intereses entre Wallenstein (al que no se le tenía confianza ni por los
Habsburgos españoles o austríacos, ni por la Liga Católica, por tener sus propias ambiciones señoriales y
desear subordinar la flota española bajo su mando), Austria (que quería financiamiento español antes que
abrir nuevos frentes de guerra, debido a su propia crisis económica) y la Liga Católica (que daba prioridad
a lograr la paz con los enemigos del emperador y retirarse de otros conflictos europeos, algo que chocaba
con el deseo de España en continuar la guerra y obtener apoyo militar contra los neerlandeses), además de
la reticencia de Polonia-Lituania a intervenir de manera más directa, de la Liga Hanseática en no prestar
sus recursos a los españoles para mantener la neutralidad y no hostilizar a los holandeses, daneses y suecos
(de los que dependían económicamente y tenían simpatías religiosas) y de los peligros expresados por
Alonso de la Cueva y Benavides de que los Países Bajos españoles quedarían desprotegidos ante una
invasión holandesa, inglesa o danesa si es que la Armada Española se dirigía al Báltico. Pese a todo,
España seguiría siendo un gran poder en Europa del Norte, muy solicitada por los alemanes leales al
emperador romano germánico para brindar asistencia financiera y tecnológica para sus proyectos navales, e
incluso los polaco-lituanos entregaron su flota a los españoles en Wismar y Mecklemburgo el 22 de
diciembre de 1628 (realizando escaramuzas conjuntas contra los suecos y daneses hasta 1632), lo que
demuestra que hasta 1629 el Imperio español aún era una potencia dominante en la región remota del Mar
Báltico.35 34
36
Sin embargo, el año 1627 acarreó el derrumbamiento de la economía hispana con unos efectos
devastadores que afectaron negativamente a gran parte de los proyectos imperiales españoles. Los
españoles habían devaluado su moneda para pagar la guerra y la inflación explotó en España como antes lo
había hecho en Austria. Hasta 1631, en algunas partes de Castilla se comerció con el trueque, debido a la
crisis monetaria, y el gobierno fue incapaz de recaudar impuestos del campesinado de sus provincias de
ultramar. Los ejércitos españoles en Alemania optaron por pagarse a sí mismos. Olivares fue culpado por
una vergonzosa e infructuosa guerra en Italia. Los neerlandeses habían convertido su flota en una prioridad
durante la Tregua de los Doce Años y amenazaron el comercio marítimo español, del cual España era
totalmente dependiente tras la crisis económica; en 1628 los neerlandeses acorralaron a la Flota de Indias
provocando el Desastre de Matanzas, el cargamento de metales preciosos que era fundamental para el
sostenimiento del esfuerzo bélico del Imperio fue capturado y la flota que lo transportaba totalmente
destruida, con parte de las riquezas obtenidas los neerlandeses iniciaron una exitosa invasión de Brasil.
La guerra de los Treinta Años también se agravó cuando, en 1630, Gustavo II Adolfo de Suecia
desembarcó en Alemania para socorrer el puerto de Stralsund, último baluarte continental de los alemanes
beligerantes contra el emperador. Gustavo II Adolfo marchó hacia el sur y obtuvo notables victorias en
Breitenfeld y Lützen, atrayendo numerosos apoyos para los protestantes allá donde iba. La situación para
los católicos mejoró con la muerte de Gustavo II Adolfo precisamente en Lützen en 1632 y la victoria en la
batalla de Nördlingen en 1634. Desde una posición de fuerza, el emperador intentó pactar la paz con los
estados hastiados de la guerra en 1635. Muchos aceptaron, incluidos los dos más poderosos: Brandeburgo y
Sajonia. Francia se perfiló entonces como el mayor problema. Paralelamente, la guerra de Sucesión de
Mantua, en Italia, dio una nueva victoria a España, consolidando su presencia en Italia.
El cardenal Richelieu había sido un gran aliado de los neerlandeses y los protestantes desde el comienzo de
la guerra, enviando fondos y equipamiento para intentar fragmentar la fuerza de los Habsburgo en Europa.
Richelieu decidió que la Paz de Praga, recientemente firmada, era contraria a los intereses de Francia y
declaró la guerra al Sacro Imperio Romano Germánico y a España dentro del periodo establecido de paz.
Las fuerzas españolas, más experimentadas, obtuvieron éxitos iniciales: Olivares ordenó una campaña
relámpago en el norte de Francia desde los Países Bajos españoles, confiando en acabar con el propósito
del rey Luis XIII y derrocar a Richelieu.
En 1636 las fuerzas españolas avanzaron hacia el sur hasta llegar a Corbie, amenazando París y quedando
muy cerca de terminar la guerra a su favor. Después de 1636, Olivares tuvo miedo de provocar otra
bancarrota y el ejército español no avanzó más. En la derrota naval de las Dunas en 1639, la flota española
fue aniquilada por la armada neerlandesa, y los españoles se encontraron incapaces de abastecer a sus
tropas en los Países Bajos.
La gran habilidad del cardenal Mazarino para manejar esa victoria logró dañar la reputación de los Tercios
de Flandes, creando una falsa propaganda que aún permanece; el de una victoria en la que, para saber el
número de enemigos al que se enfrentaron, los franceses solo tenían que «contar los muertos».
Tradicionalmente, los historiadores señalan la batalla de Rocroi como el fin del dominio español en Europa
y el cambio del transcurso de la guerra de los Treinta Años favorable a Francia.
En los últimos años del reinado de Felipe IV, concluidos los grandes conflictos, Felipe IV pudo
concentrarse en el frente portugués. Sin embargo, ya era demasiado tarde. Meses antes de su muerte
(ocurrida en Madrid, el 17 de septiembre de 1665), la derrota en la batalla de Villaviciosa (17 de junio)
permitía vaticinar la pérdida de Portugal. La situación en España no era más halagüeña, y la crisis humana,
material y social afectaba profundamente a las regiones del interior.
España tenía un inmenso imperio en ultramar (ahora reducido por la separación de Portugal y su imperio
así como por ataques franceses e ingleses), pero Francia era ahora la primera potencia en Europa.
Declaro mi sucesor (en el caso de que Dios se me lleve sin dejar hijos) el de Anjou, hijo
segundo del Delfín de Francia; y, como a tal, lo llamó a la sucesión de todos mi reinos y
dominios sin excepción de ninguna parte de ellos.
Citado por Alonso Mola y Martínez Shaw (2000, p. 45)
La segunda parte de su reinado comenzaría en 1680 con la toma de poder del duque de Medinaceli como
valido, quien retoma las medidas tomadas por don Juan José de Austria para llevar a cabo el proyecto
económico del rey para estabilizar la economía. El valido consiguió una de las mayores deflaciones de la
historia, si no la mayor, lo que perjudicó las arcas de la monarquía, pero supuso un incremento considerable
del poder adquisitivo de los ciudadanos.38
En 1685, ocupa el cargo Manuel Joaquín Álvarez de Toledo, conde de Oropesa, al dimitir el de Medinaceli.
Álvarez de Toledo propuso un presupuesto fijo para los gastos de la Corte como medio para evitar nuevas
bancarrotas, reducir impuestos, condonar deudas a varios municipios, reformar el catastro y colocar en los
puestos clave a expertos en lugar de a nobles.38
A lo largo de todo su reinado terminaron las guerras contra Francia, especialmente tras el Tratado de
Ryswick por el que se produce la partición de la isla de La Española entre Francia y España. Tras él el
proyecto de Carlos II para sus reinos se consiguió: mantuvo bajo su poder los dominios de América y
Europa, además de posibilitar una recuperación económica de la que disfrutaría después su sucesor.38
El cambio de dinastía
El nuevo rey no fue excesivamente bien recibido en España, aparte
de los retrasos en su entrada en Madrid por el mal tiempo y las
continuas recepciones, los cortesanos comenzaron a ver que era
abúlico, casto, piadoso, muy seguidor de los deseos de su confesor y
melancólico, redactándole una coplilla:
El deseo de las otras potencias por España y sus posesiones no podía quedar zanjado con el testamento real.
Por lo que los enfrentamientos eran casi inevitables; el archiduque Carlos de Austria no se resignó, lo que
dio lugar a la guerra de Sucesión (1702-1713).
Está hecha mi elección y nada hay en la tierra capaz de moverme a renunciar a la corona que
Dios me ha dado, nada en el mundo me hará separarme de España y de los españoles.
Citado por Martínez Shaw (2000, p. 54)
Galería de retratos de los emperadores del Perú, donde los reyes españoles (lado derecho) figuran como
sucesores de los soberanos incas (lado izquierdo). Lámina publicada en 1744 en la obra Relación del Viaje a
la América Meridional, que tuvo a Jorge Juan y Antonio de Ulloa como sus autores.
Con el monarca Borbón se modificó toda la organización territorial del Estado con una serie de decretos
llamados Decretos de Nueva Planta eliminándose fueros y privilegios de los antiguos reinos peninsulares y
unificándose todo el Estado español al dividirlo en provincias llamadas Capitanías Generales a cargo de
algún oficial y casi todas ellas gobernadas con las mismas leyes; con esto se consiguió homogeneizar y
centralizar el Estado español utilizando el modelo territorial de Francia.
Por otra parte con Felipe V llegaron ideas mercantilistas francesas basadas en una monarquía centralizada,
puesta en funcionamiento en América lentamente. Sus mayores preocupaciones fueron romper el poder de
la aristocracia criolla y también debilitar el control territorial de la Compañía de Jesús: los jesuitas fueron
expulsados de la América española en 1767. Además de los ya establecidos consulados de Ciudad de
México y Lima, se estableció el de Vera Cruz.
Entre 1717 y 1718 las instituciones para el gobierno de las Indias, el Consejo de Indias y la Casa de la
Contratación, se trasladaron de Sevilla a Cádiz, que se convirtió en el único puerto de comercio con las
Américas.
A estas reformas le siguió una nueva política expansionista que buscaba recuperar las posiciones perdidas.
Así, en 1717 la armada española recobró Cerdeña y Sicilia, que tuvo que abandonar pronto ante la
coalición de Austria, Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos, que vencieron en Cabo Pessaro. Sin
embargo la diplomacia española, apoyada por los Pactos de Familia con sus parientes franceses, lograría
que la corona del Reino de las Dos Sicilias recayera en el segundo hijo del rey español. La nueva rama
dinástica sería conocida posteriormente como Borbón-Dos Sicilias.
Tras la derrota, los ingleses prohibieron la difusión de la noticia y la censura fue tan tajante que pocos
libros de historia ingleses contienen referencias a esta trascendental contienda naval. Incluso en nuestros
días poco se sabe de esta gran batalla, frente al muy conocido episodio de Trafalgar o incluso al de la
Armada Invencible.
España también se enfrentó con Portugal por la Colonia del Sacramento en el actual Uruguay, que era la
base del contrabando británico por el Río de la Plata. En 1750 Portugal cedió la colonia a España a cambio
de siete de las treinta reducciones guaraníes de los jesuitas en la frontera con Brasil. Los españoles tuvieron
que expulsar a los jesuitas, generando un conflicto con los guaraníes que duró once años.
En 1777 una nueva guerra con Portugal acabó con el tratado de San
Ildefonso, por el que España recobraba Sacramento y ganaba las
islas de Annobon y Fernando Poo, en aguas de Guinea, a cambio de
retirarse de sus nuevas conquistas en Brasil.
Mientras, con la convención de Nutca (1791), se resolvió la disputa entre España y Gran Bretaña acerca de
los asentamientos británicos y españoles en la costa del Pacífico, delimitándose así la frontera entre ambos
países. También en ese año el rey de España ordenó a Alejandro Malaspina buscar el Paso del Noroeste
(Expedición Malaspina).
Pronto se reanudaron las hostilidades, desarrollándose el proyecto napoleónico de una invasión a través del
canal de la Mancha. Sin embargo, la destrucción de la flota aliada franco-española en la batalla de Trafalgar
(1805) arruinó el plan. El dominio absoluto del mar por parte de la Marina Real británica resultó estéril en
la lucha colonial contra España, cosechando rotundos fracasos durante las tentativas inglesas de invasiones
del Río de la Plata en 1806 y 1807 o de Venezuela. Sin embargo, la ocupación napoleónica de la España
peninsular, dio paso a movimientos liberales dentro de la hispanidad, que apoyados por el Reino Unido,
rompieron el consenso dentro del Imperio español y permitieron el paso de la Intervención colonial
británica mediante el envío de toneladas de armas, buques y miles de combatientes para la guerra
peninsular y el apoyo a los revolucionarios. 43
Mientras las sucesivas coaliciones eran derrotadas una y otra vez por Napoleón Bonaparte en el continente,
España libró una guerra menor contra Portugal (guerra de las Naranjas) que le permitió anexionarse
Olivenza. En 1800 Francia recobró Luisiana. Cuando Napoleón decretó el Bloqueo Continental, España
colaboró con Francia en la ocupación de Portugal, país que desobedeció el bloqueo. Así, las tropas
francesas entraron en el país, acuartelándose unidades en guarniciones de la frontera.
En 1808 España fue ocupada por Napoleón y este se aprovechó de las disputas entre el rey español Carlos
IV y su hijo, el futuro Fernando VII, y consiguió que estos le cediesen el trono y nombró rey a su hermano
José I de España. Entonces se produjo el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808. Los españoles
patriotas se desplazaron al sur de España y comenzaron la conocida como guerra de la Independencia
española que derrotaría a los ejércitos franceses por primera vez en Europa en la batalla de Bailén. En
respuesta al vacío de autoridad se constituyeron las Cortes de Cádiz en 1810. Estas cortes se proclamaron
soberanas, reconocieron a Fernando VII como legítimo rey de España, y anularon su renuncia a la Corona y
establecieron la Constitución española de 1812. Napoleón contraatacó y su Grande Armée restableció la
autoridad de su hermano. Los enfrentamientos continuaron, ahora con la aparición de la «guerra de
guerrillas» sufriendo los ejércitos franceses una cantidad considerable y constante de bajas. La intervención
inglesa en la España
peninsular junto con los
ejércitos portugueses y
españoles concurrió en la
expulsión a los franceses y
Fernando VII recuperó el
trono, disolvió las Cortes
españolas, reprimió el
La rendición de Bailén.
liberalismo y tuvo que
enfrentarse con la
Juramento de las Cortes de Cádiz.
La Monarquía católica en la
independencia de los virreinatos.
constitución de Cádiz de 1812 se
Véase también: Guerras napoleónicas
renombró Reino de las Españas,
hasta la constitución de 1869, en
que pasó a llamarse Reino de Guerras civiles de independencia y desmembración de la
España.5 6 7 España americana
Véase también: Expulsión de
los españoles de América
Este suceso es uno de los más importantes en la formación del
mundo contemporáneo: el desmembramiento de los reinos y
provincias que conformaban la España americana, pertenecientes a
la Monarquía Católica, y su transformación en una veintena de
nuevos estados independientes, como resultado de una larga y
destructiva guerra civil.44 45
Aunque a finales del siglo xviii y principios del xix, frente a las
Revoluciones atlánticas, desde el seno de la propia monarquía se
formularon proyectos españoles para la independencia de América,
sin embargo, la independencia hispanoamericana se produjo en
medio de la agonía del Antiguo Régimen y la ocupación de España
por los franceses. En 1808, Napoleón Bonaparte, en el marco de su Desarrollo de las guerras civiles
estrategia de Bloqueo Continental contra el Imperio británico, de independencia y
secuestró la familia real española e impuso las «abdicaciones de desmembración de la España
Bayona», por el que los borbones renunciaban al trono en favor de americana
Territorios gobernados por
Napoleón, quién prometió respetar la integridad de la monarquía.
autoridades leales a Fernando VII.
Carlos IV fue depuesto y su hijo Fernando VII quedó prisionero. Territorios bajo la autoridad de la
Napoleón designó a su hermano, José Bonaparte, como rey de Junta Central Suprema o por las
España e implantó el Estatuto de Bayona. Pero la ocupación autoridades del Trienio Liberal.
francesa desencadenó un levantamiento popular español, conocido Territorios bajo la autoridad de
como la Guerra de la Independencia Española (1808-1814). El Juntas de Gobierno autónomas,
Reino Unido, mediante el Tratado Apodaca-Canning, apoyó la nominalmente fieles al rey.
Territorios con Estados que han
rebelión española y reconoció a Fernando VII como rey legítimo en
proclamado su independencia de
ausencia. Sin embargo, el vacío de poder fue aprovechado para la
España.
expansión imperial.
España bajo las Cortes de Cádiz.
La derrota militar francesa en toda Europa y el Tratado de Valençay con Napoleón, permitieron a Fernando
VII regresar a España en 1814 como rey con plenos poderes. El rey, tras rechazar la Constitución de 1812
por considerarla republicana, declaró sus decretos nulos. Tanto Fernando VII como las Cortes de Cádiz
negaron toda legitimidad de las juntas americanas, declarándolas en rebeldía.46 47 Sin embargo, con la
desaparición del gobierno español liberal, el Reino Unido bloqueó el apoyo europeo a España, mientras
proporcionaba hombres, buques y suministros militares en apoyo de las insurgencias americanas. Las
insurrecciones, que buscaban preservar sus estados independientes, finalmente derivaron en su mayoría
regímenes republicanos, que se enfrentaron abiertamente contra la restauración absolutista en una guerra de
secesión de alcance continental. El virrey Félix Calleja en Nueva España, Fernando de Abascal en Perú y
Pablo Morillo, jefe de la expedición pacificadora de Costa Firme, fueron los principales organizadores de la
defensa de la monarquía española en América. No obstante, los consejeros de gobierno advirtieron sobre el
debilitamiento militar español tras la guerra con Francia y de la imposibilidad de sostener un esfuerzo
militar a largo plazo.
Los continuos pronunciamientos de militares liberales en la propia España anunciaron la rebelión del
ejército de Ultramar ocurrida en 1820 y encabezada por Rafael del Riego, que pudo instalar un efímero
gobierno llamado Trienio Liberal. Este nuevo gobierno solo fue reconocido por el Reino Unido en Europa
y aceleró la pérdida de poder político, militar y diplomático de España. El Trienio Liberal ordenó un Alto el
fuego, suspendió el envío de tropas peninsulares, y debilitó aún más la posición militar española en
América, limitada a negociar treguas mediante comisionados sin capacidad para acordar tratados de paz
definitivos. A partir del año 1820, Simón Bolívar y José de San Martín, los llamados Libertadores en
América del sur, y Agustín Iturbide en Norteamérica, condujeron las campañas finales de los ejércitos de la
Patria o Patriotas, identificados con América y la Soberanía. Consiguen imponerse sobre las tropas de la
monarquía española, llamadas Realistas, término popular a la conclusión de la guerra, cuando el régimen
absolutista de Fernando VII recupera el trono español en 1823, apoyado por la ocupación de las tropas
francesas de la Santa Alianza hasta 1828.48 Los últimos reductos que resisten en fortificaciones costeras
hasta 1826, las guerrillas supervivientes del interior, y la guerra naval en el Caribe, alentaron utópicos
proyectos españoles de reconquista de México que tuvieron su punto final con la muerte del rey
Fernando VII en 1833.n. 11 n.
12
Por último, una década más tarde la caída de los últimos bastiones españoles, en 1836, las Cortes de
España autorizan al Gobierno para renunciar a todo derecho territorial o de soberanía y reconocer la
independencia en sucesivos tratados de paz y amistad. Las independencias americanas tuvieron como
consecuencia directa la migración forzosa de la población española afectada por la guerra y posteriormente,
debido a la persecución de los nuevos estados, mediante las leyes de Expulsión de los españoles de
América con el objeto de consolidar su independencia.49 50 Posteriormente, a lo largo del siglo xix, luego
de complejos procesos políticos, las antiguas posesiones españolas en América conformaron los actuales
estados hispanoamericanos y se firmaron los tratados de reconocimiento con España. En América del norte,
el expansionismo estadounidense se hizo presente tanto sobre los últimos restos del Imperio español,
forzándose la compra de Florida por cinco millones de dólares en el año 1821,51 así como adquiriendo
posteriormente los derechos sobre las pretensiones españolas en Oregón, como también sobre los nuevos
países americanos (a través de influencia económica y política y con la anexión de Texas y el norte del
nuevo estado mexicano: Nuevo México, Utah, California y Nevada). En América del sur, se produjo la
Invasión luso-brasileña sobre los antiguos territorios españoles disputados de la Banda Oriental anexionada
por los portugueses como Provincia Cisplatina.
También se intentó pacificar Filipinas, se apoyó al emperador de México (sostenido por las potencias
coloniales) y, junto a los franceses, se envió una expedición de castigo a Cochinchina, donde habían sido
asesinados varios misioneros. Paralelamente, Pedro Santana, a la cabeza de cierta facción dominicana,
devolvió la hoy República Dominicana a un estatus imperial solo para que los avatares de la política interna
de la isla y el apoyo haitiano la hicieran perderse definitivamente en 1865.
La crisis económica derivada de la subida del precio del algodón por la guerra de Secesión estadounidense,
las malas cosechas y los pobres resultados de los intentos de modernización de la agricultura
(desamortización), infraestructuras (ferrocarril) acabaron con el régimen de O'Donnell y su experiencia
imperialista. Las guerras y disputas entre progresistas, liberales y conservadores, que se negaban a aceptar
que el país tuviera un estatus bajo a escala internacional, se hicieron frecuentes. El descontento creciente
por la inestabilidad y la perenne crisis económica llevó al estallido de una revolución que dio paso a
experimentos políticos y a la Primera República española. La posterior restauración monárquica de 1875
marcó un nuevo periodo, más favorable, cuando Alfonso XII y sus ministros tuvieron cierto éxito en
recobrar el vigor de la política y el prestigio españoles, en parte por haber aceptado la realidad de las
circunstancias españolas y trabajar inteligentemente.
En Filipinas, los independentistas también contaron con el apoyo estadounidense. España se vio forzada a
pedir un armisticio, y se firmó el Tratado de París, por el cual se renunciaba definitivamente a Cuba y se
cedían a Estados Unidos: Filipinas, Puerto Rico y Guam. Esta serie de sucesos son conocidos como el
«desastre del 98». Los últimos territorios españoles en Oceanía fueron finalmente vendidos a Alemania en
el Tratado germano-español de 1899.
Mientras, los enfrentamientos en el Mediterráneo habían continuado, perdiéndose las posiciones españolas
en el norte de África. En 1848, sin embargo, las tropas españolas conquistaron las islas Chafarinas.
La pérdida de la mayor parte del Imperio americano llevó a España
a volcarse cada vez más en su dominios en África, especialmente
tras la derrota contra los Estados Unidos en la guerra hispano-
estadounidense de 1898.
Dentro del las disputas entre las potencias europeas por el reparto de
África, en 1912 Francia obtuvo el protectorado francés de
Marruecos por el Tratado de Fez con Marruecos. El 27 de
noviembre de 1912 Francia impulsó el tratado franco-español que
concedió a España el protectorado español de Marruecos, con el
ánimo de diluir su presencia en Marruecos ante los recelos de
Alemania y las demás potencias por la hegemonía colonial francesa
en el norte de África. Su capital era Tetuán, su parte sur hacía Tropas imperiales españolas y
frontera con el Sahara Español y uno de sus mayores activos portuguesas en 1900.
económicos eran las minas del Rif. La resistencia a la ocupación
española se manifestó en la guerra del Rif, cuando se produjo el
desastre de Annual, la mayor derrota de la historia del ejército español y la victoria final en 1927.
Entre 1926 y 1959, Bioko y Río Muni estuvieron unidas bajo el nombre de Guinea Española.
España perdió el interés de desarrollar una extensa estructura económica en las colonias africanas durante
la primera parte del siglo xx. Sin embargo, desarrolló extensas plantaciones de cacao, para lo que se
introdujo a miles de nigerianos como trabajadores. Los españoles también ayudaron a Guinea Ecuatorial a
alcanzar uno de los mejores niveles de alfabetización del continente[cita requerida] y a desarrollar una red de
instalaciones sanitarias.
En 1956 España devolvió a Marruecos el territorio norte del protectorado español de Marruecos,
conservando el territorio sur, llamado Cabo Juby, por considerar que, aunque hubiera quedado administrado
como protectorado por España, Marruecos carecía de argumentos legales o históricos para reclamarlo. En
1957 Mohamed V promovió la guerra de Ifni-Sahara contra España y Francia, resuelta por el Acuerdo de
Cintra por el que España cedió Cabo Juby y la mayor parte de Ifni a Marruecos.
América
Véanse también: Organización territorial del Virreinato de Nueva España, Organización territorial del
Virreinato del Perú, Organización territorial del Virreinato de Nueva Granada y Organización territorial
del Virreinato del Río de la Plata.
Más todos los territorios pertenecientes actualmente a
Hispanoamérica.
Territorios castellanos
Los Reinos de Indias quedaron subordinados a la Corona de Castilla
por orden de Isabel la Católica, lo cual quedó palpado con el hecho
de que el Consejo de Indias sea inicialmente una extensión del
Consejo de Castilla, y que el Derecho indiano partiera por las Siete
Partidas del Reino de Castilla y no en los Fueros de Aragón. A su
vez, durante la Unión Ibérica, estarían en una jurisdicción diferente
a la del Consejo de Portugal.
Virreinato del Perú (1542-1824): A lo largo de su existencia abarcó el territorio de los actuales
países del Perú, Panamá, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Guyana, Surinam, Colombia (incluido
el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina hasta 1544), Argentina
(incluidas las Islas Malvinas hasta 1760), Chile (incluido el archipiélago Juan Fernández, las
Islas Desventuradas, la Isla Sala y Gómez, la Isla Rapa Nui y adyacentes a ella), Ecuador
(incluidas las Islas Galápagos), así como territorios de las regiones Norte, Centro-Oeste,
Sudeste, y Sur de Brasil (la totalidad de los actuales estados de Acre, Amazonas, Rondonia,
Roraima, Mato Grosso, Mato Grosso del Sur, Amapá, y Río Grande del Sur, la mayor parte
de los actuales estados de Pará, Goiás, Paraná, Santa Catarina, así como partes menores
de los actuales estados de Tocantins, Minas Gerais, y Sao Paulo), como también de
Venezuela (aproximadamente los actuales estados de Amazonas, y Bolívar), y de Francia (el
actual departamento ultramarino de Guyana Francesa). Estos territorios incluyen también
pretensiones territoriales en las regiones del Amazonas, el Gran Chaco, y la Patagonia, y en
otros continentes tales como Oceanía, y la Antártida. El territorio del virreinato estaba
organizado, además de los entes detallados más adelante, a través de Reales Audiencias, a
saber: Panamá, Lima, Santafé de Bogotá, Charcas, Quito, Chile, Buenos Aires, y Cuzco. En
el siglo xviii, el Perú sufrió severos desmembramientos
territoriales a manos de los Borbones, dando origen a dos
nuevos virreinatos: La Nueva Granada, y el Río de la
Plata, quedando así bajo su jurisdicción solo las Reales
Audiencias de Lima, y Cuzco, hasta su independencia.
Capitanía General de Chile (1541-1818): También
llamada Reino de Chile, estuvo bajo la jurisdicción del
virreinato del Perú hasta 1798, año en el que obtuvo
la independencia de dicho ente.55 Para 1810
ocupaba el actual norte chico, centro y centro-sur de
Chile, sin embargo disponía de otros territorios por
derecho, entre ellos las Tierras Magallánicas
(denominadas como "Chile Moderno" en el mapa de
Cano y Olmedilla de 177556 57 ), la Terra Australis58
59 60
y la isla de San Carlos61 en la Polinesia. El
territorio de Tucumán que en un principio habían sido
parte de esta capitanía general pasaron a la
Gobernación de Buenos Aires y con la creación del
virreinato del Río de la Plata se transfieren los
territorios de las ciudades de San Juan y Mendoza
(Cuyo). Otros territorios fueron recuperados por los
indígenas mapuches o pasaron a estar en un limbo
jurídico con el virreinato del Perú como es el caso de Mapa del Reyno del Perú en 1796,
Chiloé.
después de las modificaciones
Comandancia General de Maynas (1802-1822): territoriales del siglo anterior. Mapa
Creado mediante real cédula de 1802. Abarcaba de Andrés Baleato.
aproximadamente el área de los actuales
departamentos peruanos de San Martín, Loreto y
Ucayali. Esta región, cuyo gobernador dependía
directamente del virrey del Perú, recibió un trato especial
por razones geopolíticas y militares, principalmente con
el fin de evitar que Portugal se hiciera con el territorio en
cuestión.
Gobierno de Guayaquil (1764-1820): Creado a partir de
los territorios que conformaban el Corregimiento de
Guayaquil. Tuvo su sede en la ciudad de Santiago de
Guayaquil, y desde la creación del virreinato de la Nueva
Granada, su jurisdicción fue modificada varias veces,
pasando a depender alternadamente tanto a dicho
virreinato, como al virreinato del Perú.
Gobierno de Chiloé (1567-1826): Su creación data de los
inicios de la conquista española en 1567, y dependió de
la Capitanía General de Chile hasta 1767, pasando ese Mapa de c.1730. La Patagonia
año provisionalmente al virreinato del Perú para la austral aparece fuera del
62
construcción de defensas, situación que se mantuvo dominio español.
hasta su disolución en 1824. El 1 de octubre de 1780 el
rey expidió otra real orden retrotrayendo Chiloé a la
dependencia de la gobernación de Chile, pero la orden nunca fue cumplida por el virrey
del Perú, lo cual estaba entre sus atribuciones ya que toda orden real no podía ejecutarse
hasta recibir el cúmplase del virrey. En todos los mapas oficiales de la corona se siguió
mostrando a Chiloé y su distrito dentro de Chile. La intendencia dependía en lo religioso
del obispado de Concepción, mientras que en lo militar debía conmensurar sus
decisiones con el comandante de Fronteras de Chile.57
Puerto de Nuestra Señora del Paposo (1803-1824):
Luego de recibir a Andreu y Guerrero el 27 de junio de
1803, el rey Carlos IV decidió el 1 de octubre de ese año,
a través de una real orden, la transferencia de Paposo y
su territorio adyacente a virreinato del Perú, sin modificar
las jurisdicciones eclesiásticas que existían de hecho.
Gobernación de la Terra Australis (1539-1555): en los
territorios al sur del estrecho de Magallanes (Tierra del Mapa del comienzo del siglo xviii.
Fuego y Cabo de Hornos) entre la línea del tratado de Tierra del Fuego aparece
Tordesillas y la del tratado de Zaragoza, limitando al sur separada de la Patagonia, y la
con el polo sur. Incorporada a la Gobernación de Chile Patagonia oriental y parte de la
en 1555.58 59 63 60
En 1603 el explorador Gabriel de occidental aparecen fuera del
Castilla viajó a las islas de La Buena Nueva (también dominio español.
conocidas como islas Shetland del Sur) atravesando el
mar de Hoces.64 65 66
67
68
69
70
Territorios portugueses
Durante la Unión Ibérica (1580-1640), los territorios del imperio portugués en América también pasaron a
estar bajo el gobierno de la casa de Austria, y la Corona de Portugal mantendría sus tradiciones y leyes
particulares intactas (Fuero), siendo una jurisdicción diferente a pesar de la Unión política, y no una
subdivisión:
Estado do Brasil (1580-1608; 1612-1640): formado en torno a la costa de Brasil. Entre 1608 y
1612 estuvo dividido en dos Gobiernos Generales, uno con capital en Bahía y el otro en Río
de Janeiro.
Estado do Maranhão (1621-1640): formada por las Capitanías de Maranhão, Grão-Pará y
Ceará al dividir el Estado del Brasil.
Asia y Oceanía
Véase también: Imperio español en Asia y Oceanía
Territorios castellanos
Capitanía General de las Filipinas (1565-1898): también
conocida como las Indias Orientales Españolas, formó
parte el virreinato de Nueva España hasta la
independencia de México en 1821. Estaba compuesta por
el archipiélago de las Filipinas, incluidas las islas de Máxima extensión de la Capitanía
Mindanao y Joló, a pesar de que estas no fueron general de Filipinas.
subyugadas hasta el siglo xix, y en Oceanía por las islas
Carolinas y las Marianas (principalmente Guam). También
incluyó pretensiones sobre Sabah, en el norte de Borneo hasta 1885. Múltiples territorios
ocupados temporalmente por España (como Brunéi durante setenta y dos días en 1578)
también formaron parte de la Capitanía General de las Filipinas.
Protectorado sobre Camboya (1597-1599): brevemente controlado cuando un grupo de
aventureros españoles y portugueses colocaron en el trono al rey Barom Reachea II y le
hicieron aceptar un protectorado español, pero tanto el monarca como sus partidarios
extranjeros fueron asesinados por musulmanes malayos dos años después.
Protectorado sobre Brunéi (1578): brevemente controlado por España con la asistencia
de nobles locales, como Pengiran Seri Lela y Pengiran Seri Ratna, que ofrecieron
avasallamiento a cambio de hacerse del trono usurpado por Saiful Rijal.73
Gobernación de las Molucas (1606-1663): consistente en un protectorado sobre el
sultanato de Tidore (1526-1545; 1580-1663) y en la mitad de la isla de Ternate (1606-
1663), además de algunos asentamientos menores (algunos de origen portugués) en el
resto de las islas Molucas y el norte de Célebes, en Indonesia.74 75
Gobernación de la Formosa (1626-1642): ubicada en el norte de la isla de Taiwán con el
propósito de comerciar con China, formó parte del virreinato de Nueva España durante
16 años.
Protectorado sobre Joló (1851-1898): obtenido tras la Expedición de Balanguingui, en el
que las dependencias del Sultán seguirían bajo su gobierno si es que aceptaban
avasallarse a las Filipinas bajo la soberanía de España.76 Sería ratificado a nivel
internacional por el Protocolo de Madrid de 1885 (aunque cediendo el norte de Borneo a
un Protectorado británico que sería parte de la Malasia británica, mientras España se
quedaría con el Archipiélago de Joló hasta la Ocupación estadounidense de Filipinas).77
El Piñal (1598-1600): Breve puesto comercial en China bajo administración castellana por
concesión de los Ming.
Santa Cruz (1595): único asentamiento de corta duración en las islas Salomón.78 79
80
81
82
Nueva Jerusalén (1606): breve establecimiento de una colonia en Vanuatu, que partió desde
el puerto del Callao, virreinato del Perú.
Isla de Amat (1772-1775): breve ocupación de Tahití por parte del Virreinato del Perú.83 84
85
Territorios portugueses
Durante la Unión Ibérica (1580-1640), España también pasó a abarcar los asentamientos del imperio
portugués en Asia:
Estado da Índia (1580-1640): a pesar de su nombre y de que su capital era la ciudad india de
Goa estaba formado por todas las posesiones portuguesas en el Índico y en el Pacífico
desde Mozambique hasta Japón e Indonesia.
Golfo Pérsico y Mar Rojo: varias fortalezas, puertos y ciudades ocupados por los
portugueses desde los que controlaban el comercio en Oriente Medio. Además, los reinos
insulares de Ormuz y Queshm eran vasallos de Portugal.
Mascate (1580-1640), Ormus (1580-1622), Queixome (1580-1622) y Comorão (1580-
1615).
India: Portugal estableció y conquistó múltiples ciudades y puestos comerciales en los
modernos Estados de India y Bangladés.
Diu (1580-1640), Surate (1580-1612), Damão (1580-1640), Baçaím (1580-1640),
Salsete (1580-1640), Bom Bahia (1580-1640), Chaul (1580-1640), Goa (1580-1640),
Honavar (1580-1640), Barcelore (1580-1640), Mangalore (1580-1640), Cannanore
(1580-1636), Cranganore (1580-1640), Cochin (1580-1640), Coulão (1580-1640),
Tuticorin (1580-1640), Negapatam (1580-1640), São Tomé de Meliapore (1580-1640),
Paliacate (1580-1610), Masulipatão (1598-1610), Calicut (1580-1640), Hugli e Bandel
(1580-1632) y Chittagong (1580-1640).
Ceilão (1580-1640): la mayor parte de la isla de Sri Lanka llegó a estar bajo control
portugués.
Sirião (1603-1613): ciudad costera en Birmania conquistada por el mercenario portugués
Filipe de Brito e Nicote, quién se la ofreció a las autoridades coloniales de la India a
cambio de ser nombrado gobernante la ciudad, siendo esta reconquistada por los
birmanos diez años después.
Macau (1581-1640): puesto comercial en China abierto al comercio exterior. Tardó un año
en aceptar el dominio español, hasta que se le confirmó la continuación de su monopolio
comercial. Su capitán-mayor estaba al cargo de las flotas y emporios portugueses desde
Malaca hasta Japón.
Malaca (1580-1640): estratégica ciudad comercial en el estrecho homónimo.
Nagasaki (1580-1587) y Dejima (1634-1639): puestos comerciales en Japón abiertos
al comercio europeo.
Islas de las Especias: Portugal mantuvo bajo su control varias islas pequeñas desde las
que controlar el comercio de especias, en la actual Indonesia.
Adonara (1580-1613), Amboina (1580-1605), Macasar (1580-1620), Solor (1580-
1613), Flores (1600-1640), Timor (1580-1640).
África
Territorios castellanos
Islas Canarias (desde 1479/1496): primer territorio conquistado por la corona de Castilla en
ultramar, actualmente una comunidad autónoma española.
Presidios norteafricanos (1479-finales del siglo xix):
asentamientos tomados por Castilla en la costa del norte
de África para expandirse e intentar controlar la piratería
berberisca. Tras la Capitulación de Cintra en 1509 se
delimitó que el área de influencia española abarcaba las
actuales Argelia, Túnez y Libia, mientras que Portugal
recibía el litoral atlántico de África.
Santa Cruz de la Mar Pequeña (1479-1524):, Melilla
(desde 1497, actualmente una ciudad autónoma
española), Cazaza (1505-1532), Mazalquivir (1505-
1708; 1732-1792), el Peñón de Vélez de la Gomera
(1508-1522; desde 1564, actualmente una plaza de
soberanía española), Orán (1509-1708; 1732-1792), Territorios españoles en África hacia
Bugía (1510-1555), el Peñón de Argel (1510-1529), el año 1955.
Trípoli (1510-1523), Yerba (1521-1524; 1551-1560),
Honaine (1531-1535), Bizerta (1535-1573), La Goleta
(1535-1574), Túnez (1535-1574), Bona (1535-1540),
Monastir (1541-1550), Susa (1541-1550), Mahdía
(1550-1553), las Islas Alhucemas (desde 1559,
actualmente una plaza de soberanía española), La
Mamora (1614-1681),86 Larache (1610-1689)n. 13 ,
Ceuta (desde 1640, previamente portuguesa,
actualmente una ciudad autónoma española) y las
Islas Chafarinas (desde 1848, actualmente una plaza
de soberanía española).
Guinea española (1777 de jure/1843 de facto-1968):
oficialmente cedida por Portugal por los tratados de San
Ildefonso y El Pardo, inicialmente consistía en las islas de
Fernando Poo (actual Bioko) y Annobón y formaba parte
del virreinato del Río de la Plata, pero no sería ocupada La Guinea Española en 1960.
efectivamente hasta mediados del siglo xix, sumándosele
en 1885 la zona continental del Río Muni.
Sáhara español (1884-1975 de facto/actualmente de
jure): presencia española en varias factorías costeras a
partir de 1885. El Frente Polisario proclamó la
independencia en 1975, siendo invadido por Marruecos.
La ONU considera que España sigue administrando de
jure el territorio. Estaba compuesto por las provincias de
Río de Oro y Saguía el Hamra, en el actual Sahara
Occidental.
Assab español (1887-1890 de iure/no ocupado de facto):
breve cesión de la Eritrea italiana de un pequeño trozo de
territorio en la costa eritrea de Danakil (entre Buia y
Mergabela/Margableh, cerca de Alela, frente a la isla de
Um Ālbahār), ubicado en la Bahía de Assab con salida al
Mar Rojo, según lo acordado en los Pactos del Territorios y posesiones coloniales
Mediterráneo de 1887. Tacitamente se esperaba que los españolas en el norte de África del
españoles ayudaran en la defensa del Assab Italiano siglo xx.
frente a los conflictos con el Imperio etíope. Sin embargo
la entrega acordada no se completaría por presión
británica y alemana. 87 88
Protectorado español de Marruecos (1912-1956/1958): establecido en la zona costera
mediterránea del norte de Marruecos, principalmente en la región del Rif, pero también la
zona desértica de Cabo Juby en el sur del país después de negociaciones con Francia. La
zona norte no sería ocupada efectivamente hasta 1927 debido a la resistencia nativa y
lograría la independencia en 1956, tres meses después que el Marruecos francés, en tanto
que Cabo Juby fue ocupado en 1916 y devuelto a Marruecos en 1958.
Ifni (1860 de jure/1934 de facto-1969): territorio formado por la ciudad de Sidi Ifni y su
hinterland. Cedido por Marruecos en 1860 por el tratado de Wad-Ras, ocupado
efectivamente en 1934 y devuelto a Marruecos en 1969.
Zona Internacional de Tánger (1923-1940; 1945-1956): condominio de la ciudad de Tánger;
(1940-1945): anexionado por cuatro años al Marruecos español durante la Segunda Guerra
Mundial.
Territorios portugueses
Portugal controlaba múltiples colonias en las costas africanas, por lo general poco más que puestos
comerciales fortificados o feitorías dedicas al comercio de esclavos u otros bienes lujosos, que pasaron a
estar bajo el control de la casa de Austria:
Europa
Véase también: Imperio español en Europa
Europa
En Italia
Durante la Pax Hispanica, toda la Península italiana (especialmente la Italia meridional) llegó a estar dentro
del área de influencia del imperio español a través del Poder social y político que tenían los territorios de la
Italia española entre sus vecinos, primero por la Corona de Aragón, luego por el Consejo de Italia con los
Habsburgo de Madrid [auxiliados por el control del SIRG en el Reino de Italia septentrional], y finalmente
por las ramas cadetes de los Borbones españoles entre las monarquías italianas. Todas las entidades
políticas italianas que poseían poco poder geopolítico, serían vueltos en estados satélites de la Monarquía
Hispánica, formando parte de un “sistema español” de influencia política, social y/o económica en la
península italiana y el Mediterráneo occidental. Aunque algunos autores nacionalistas italianos han
postulado que fue una forma de Colonialismo, varios autores académicos consideran que más bien fue una
forma de Clientelismo político.32
República de Génova (1528-1682): Bajo protectorado español desde 1528, con el ascenso
de Andrea Doria a través de ayuda militar de Carlos V (quien rechazo propuestas de anexarla
directamente al virreinato italiano),95 hasta la Guerra de las Reuniones cuando renuncian a
su alianza con España en favor de Francia. Se encontraba en la región de Liguria
(bloqueando la salida al mar al Milanesado español) y estaban bajo presión de la Monarquía
Hispánica para integrar Camino Español. Los genoveses, como banqueros que financiaron
gran parte de las empresas del imperio español, serían dependientes de los resultados
económicos de la economía española (teniendo una edad dorada en simultáneo con el Siglo
de Oro, y una decadencia en simultáneo con la Decadencia española), y también muy
ligados a una dependencia militar de facto contra sus rivales (Venecia y Saboya) bajo la
esfera de influencia francesa.
Córcega: anexado por Aragón durante la Edad Media hasta su anexión por los
genoveses.
Estados Papales (1555-1815): Desde el final de las Guerras italianas, los Estados de la
Iglesia serían parte del sistema español, habiendo una relación de Protectorado militar que
se extendería hasta el Congreso de Viena (que reconoció la neutralidad papal e
independencia en relaciones exteriores). La Monarquía Española, además de proveer a
Roma constantemente su defensa militar frente a las invasiones francesas, otomanas o
austro-alemanas; tenía gran influencia sobre el Colegio Cardenalicio, impidiendo usualmente
que pudieran ser elegidos como Papa los candidatos antiespañoles a suceder la Sede de
Roma. Además, familias aristocráticas de la Nobleza Pontificia desarrollarían sólidos vínculos
con el rey de España, siendo vasallos duales a través de adquirir propiedades en la Italia
española (sobre todo el Reino de Nápoles). Así, servían como multiplicadores de su poder y
medios de España para ejercerlo a través de sus embajadores en la corte romana.32
Ducado de Saboya (1555-1610): Durante gran influencia española por medio de la
dependencia militar de Carlos III de Saboya y Manuel Filiberto de Saboya hacia España para
liberar sus dominios de la ocupación e influencia francesa, hasta el Tratado de Bruzolo de
1610 cuando entra nuevamente en la órbita francesa.
En Germania
Durante la Pax Hispánica, sobre todo a través de las alianzas entre los Habsburgos españoles con los
Habsburgos austríacos (que tenían hegemonía en el Reino de Alemania como Emperadores del Sacro
Imperio), así como a través del poder social y político los feudos españoles del Consejo de Flandes o el
Consejo de Italia en el SIRG, el Imperio Español lograría tener una esfera de influencia entre los Estados
alemanes que llegó a su cúspide con la unión personal de Carlos V de Alemania y I de España, pero sería
debilitado por los desafíos de la Reforma protestante y la hostilidad de los príncipes alemanes del norte
hacia la Iglesia Católica (de la cual España era un estrecho aliado durante las Guerras religiosas europeas,
sobre todo por medio de la Orden jesuita, que tenía un gran predominio de teólogos españoles cercanos a la
Corte española durante la Contrarreforma). En su mayor parte consistió de los territorios alemanes por los
que cruzaba el Camino Español, predominantemente las monarquías católicas del Sur de Alemania, con
más intensidad en la región Rin-Mosa.96 97 Legado de la influencia de la monarquía hispánica en el SIRG
fue la moda española entre las cortes europeas.
El Principado de Lieja (1555-1714): Al estar rodeada por los Países Bajos Españoles, estaría
dentro de su esfera de influencia política, económica y militar durante toda la época en la que
España tuvo el dominio sobre la moderna Bélgica hasta el fin de la guerra de sucesión
española.
Los cantones católicos de la Antigua Confederación Suiza (1587-1648): Luego de
establecerse Ludwig Pfyffer como el católico más poderoso de Suiza a fines del siglo xvi,
buscaría acercamientos con la Monarquía Hispánica a través de Carlos Borromeo (arzobispo
de Milán) para que sea un protector de los estados suizos de la Goldener Bund (una alianza
de cantones católicos para protegerse de los cantones protestantes, los franceses y otros
enemigos a su autonomía). La influencia española terminaría con la independencia de Suiza
del SIRG, con reconocimiento de su Neutralidad perpetua, así como la presión francesa para
ser el nuevo protector de los cantones católicos tras la Paz de Westfalia.98 99
El Ducado de Baviera (1559-1648): Se daría a través de la influencia de los jesuitas
españoles desde mediados del gobierno de Alberto V de Baviera, llegando a su clímax con la
Guerra de Colonia en la que los Wittelsbach dependieron del apoyo español para salir
victoriosos. La influencia española terminaría con la guerra de los Treinta Años.26
El Electorado de Colonia (1586-1648): Se daría por medio de la victoria de los bávaros en la
Guerra de Colonia, permitiendo a su vez influencia militar española en el territorio para
integrarlo en el Camino Español durante el resto de la guerra de los Ochenta Años.
El Ducado de Jülich (1542-1666): Se daría tras la victoria de Carlos V sobre el duque
Guillermo V (consolidado en el Tratado de Venlo) y reforzado tras la Crisis de la sucesión de
Juliers-Cléveris con la ocupación española de fortalezas importantes en la zona. Terminado
con el Tratado de Cleves.
La situación se mantuvo parecida durante el reinado de Felipe II, que hereda de su padre la Corona de
España, pero no la del Sacro Imperio Romano Germánico y las posesiones de los Habsburgo. Bajo su
reinado, Portugal y su imperio fueron anexionados a la Monarquía Hispánica, aunque no así a la Corona de
Castilla, manteniendo Portugal una posición semejante a la Corona de Aragón. Bajo los llamados Austrias
Menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) las Provincias Unidas alcanzaron una independencia de facto
que les sería reconocida en 1648.
A la muerte de Carlos II, le sucede Felipe V. Dos años después de su toma de posesión, se presenta un
nuevo pretendiente, Carlos de Austria, apoyado por Inglaterra y Austria, y esto provoca la guerra de
sucesión española que supuso la pérdida de los reinos italianos y de lo que quedaba de los Países Bajos
Españoles.
Tras la derrota del pretendiente austriaco a la sucesión del trono, el nuevo rey, Felipe V de España va
publicando los decretos de Nueva Planta, diferentes para Aragón y Valencia (1707), Aragón (1711),
Baleares (1715), y Cataluña (1716). En ellos, como castigo por su rebelión, deroga parte de los fueros y
derechos de los territorios de la Corona de Aragón sobre los que considera tener derecho de conquista. Los
decretos tenían matices y efectos diferentes según el territorio histórico y no afectaron ni al Valle de Arán,
ni a Navarra ni a las Provincias Vascongadas, los cuales mantienen todos sus fueros por haber sido leales a
Felipe de Anjou. Por ejemplo, Cataluña mantiene su derecho civil y parte de sus fueros e instituciones,
mientras que Valencia no.
América y Filipinas
En las Indias, dada su lejanía con la metrópolis, se fue desarrollando paulatinamente una organización
administrativa, que descansaba en una serie de órganos o autoridades territoriales (virreyes, gobernadores,
reales audiencias, corregidores, etc.), sujetos a los órganos centrales (rey y el Consejo de Indias).
Consejo de Indias
El Consejo de Indias, desde su fundación en 1524, fue el máximo órgano administrativo en relación con las
Indias. Entre sus funciones estaban:
Establecida primero en Sevilla y luego en Cádiz, estos fueron los puertos obligados de salida y entrada para
el comercio de Indias. La prohibición de comerciar con América impuesta a los demás puertos españoles
fue la base del crecimiento y prosperidad primero de Sevilla y luego de Cádiz, al obligar a los comerciantes
españoles y extranjeros a establecerse en el puerto base de la Casa de Contratación si deseaban comerciar
con América. Esto hizo que las colonias forasteras (castellanos, vascos, catalanes, gallegos, valencianos,
etc.) y extranjeras (genoveses, franceses, etc.) fuesen importantes en Sevilla y Cádiz.100
Corona de Aragón
La integración de los territorios de la Corona en la nueva monarquía estuvo marcada por el poder
hegemónico de Castilla. Como en todos los territorios no incorporados en la estructura castellana (Flandes,
Indias, Nápoles, Sicilia, Navarra, Vizcaya, etc.), el Consejo de Aragón y el virrey se convierten en el centro
de la administración. El Consejo Supremo de Aragón era un órgano consultivo de la corona creado en
1494, a raíz de una reforma en la cancillería real realizada por Fernando el Católico, que desde 1522 estaría
integrada por un vicecanciller y seis regentes, dos para el reino de Aragón, dos para el reino de Valencia y
dos para Cataluña, Mallorca y Cerdeña. Por su parte, los virreyes asumieron funciones militares,
administrativas, judiciales y financieras.
Los conflictos entre las instituciones locales y los reyes absolutistas se sucedieron a lo largo de los siglos
modernos, hasta la guerra de Sucesión. En 1521, tenían lugar las Germanías, un movimiento surgido en
Valencia entre la incipiente burguesía contra su aristocracia, que se extendió hasta 1523. En Mallorca tuvo
lugar en los mismos años otro movimiento similar, dirigido por Joanot Colom. La derrota final de los
agermanados supuso una fuerte represión y la reafirmación del dominio señorial. Asimismo, en 1569, todos
los diputados de la Generalidad de Cataluña eran encarcelados bajo la acusación de herejía, en el marco de
la disputa por el pago del impuesto del excusado.
En 1591, tuvieron lugar las «alteraciones de Aragón», generadas cuando el Justicia de Aragón se niega a
entregar a Felipe II al exsecretario del rey, Antonio Pérez, condenado por la muerte del secretario de don
Juan de Austria, que se había refugiado en Aragón. El monarca transgredió todos los privilegios aragoneses
para apresarlo e incluso hizo ejecutar al Justicia Mayor de Aragón, Juan de Lanuza.
Durante el siglo xvii, las tensiones fueron bastante mayores. Las
necesidades financieras de los monarcas les condujeron a intentar
aumentar por todos los medios la presión fiscal sobre los territorios
de la Corona de Aragón, tratando de igualar los impuestos en toda
España. Pero los fueros garantizaban importantes protecciones
frente a las pretensiones reales. Los proyectos de Unión de Armas
de Olivares, que buscaban que los otros reinos compartieran las
cargas bélicas de Castilla, son un ejemplo de ello.
Tras el reinado de Carlos II, la guerra de Sucesión española dividió el país. La antigua Corona de Aragón
fue partidaria del archiduque Carlos de Austria, cuya derrota acarrearía la supresión de gran parte de sus
instituciones y fueros y la unificación de la organización administrativa bajo el modelo del reino de Castilla
por los Decretos de Nueva Planta.
Españoles peninsulares
Eran aquellos súbditos de origen europeo, nacidos en América (criollos) o en la metrópoli (peninsulares).
Los españoles nunca fueron mayoritarios en ninguno de los territorios del imperio, salvo en la metrópoli y
algunos otros como Cuba, Argentina, Chile, Puerto Rico y el Nuevo Reino de León (Noreste de
México).101 102
103
En el Virreinato del Perú, a nivel de todo el ente, los españoles peninsulares no representaban una mayoría
poblacional, sin embargo, para el año 1796, habían cuatro ciudades, tres de ellas muy importantes, en las
cuales este grupo sí era mayoritario, superando en número a los indios, mestizos, negros, y todos los demás
grupos humanos. La ciudad de Lima, que en los registros poblacionales figura como el partido de Cercado
dentro de la Intendencia de Lima, era la primera de ellas, en la cual el número de españoles peninsulares
era casi el doble que el número de indios, y casi el cuádrupe que el número de mestizos. También, la ciudad
de Arequipa, correspondiente al partido de Cercado de la Intendencia de Arequipa, tenía un número de
españoles peninsulares que cuadruplicaba al de indios, y de mestizos. Asimismo, en la ciudad del Cuzco,
perteneciente al partido de Cercado de la Intendencia del Cuzco, vivían más españoles peninsulares que
indígenas y mestizos, aunque en este caso la proporción entre los dos primeros era más pareja. Finalmente,
en la ciudad de Camaná, cuya jurisdicción responde al partido de Camaná dentro de la Intendencia de
Arequipa, los ciudadanos provenientes de la España peninsular cuadruplicaban en número a los ciudadanos
indios, y quintuplicaban al número de ciudadanos mestizos.104
El coste demográfico para España, especialmente para la Corona de Castilla, fue irrelevante, de forma que
el crecimiento de población apenas se vio afectado por la emigración a América.n. 14 105
106
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Indígenas
La población indígena descendió dramáticamente tras la llegada de
los colonizadores europeos, sin que haya consenso sobre las cifras
iniciales ni su descenso. Las causas también se debaten, aunque
serían una combinación de las enfermedades propagadas por los
colonizadores (contra las que los indígenas americanos no tenían
defensas), las guerras de conquista, las deportaciones y los trabajos
forzados.109
La defensa de los derechos de los indígenas tuvo en la Escuela de Salamanca y en Bartolomé de las Casas
sus máximos exponentes. En la Junta de Valladolid de 1550, y pese a la oposición de Juan Ginés de
Sepúlveda, se dictaminó que los indígenas tenían alma. Previamente, el testamento de la reina Isabel la
Católica había declarado a los amerindios súbditos de la Corona de Castilla, y por tanto, no susceptibles de
esclavitud, lo que propició la llegada de esclavos negros de África. Sin embargo, esta protección legal en
muchos casos fue más teórica que práctica. Acorde a la historiadora americana Jane Landers los españoles
ya habían llevado consigo hasta lo que hoy son los Estados Unidos de América a los primeros africanos,
que bajo el dominio hispano tuvieron un tratamiento mucho más humano. De hecho, a pesar de que en la
Florida española también hubo esclavos, esta tierra se llegó a convertir a partir del siglo xvii en la promesa
de libertad para los esclavos sometidos en la cruel explotación de las plantaciones británicas.116
Fue en la ciudad más antigua de Estados Unidos, San Agustín
(Florida), donde se estableció el primer asentamiento de negros
libres; se leyó la proclamación de emancipación, y se manifestaron
los activistas en favor de los derechos civiles. En realidad, los
primeros hombres de origen africano llegaron incluso antes de la
fundación de San Agustín. El primer contingente de esclavos fue
llevado a Norteamérica por Lucas Vázquez de Ayllón, que en 1526
fundó San Miguel de Guadalupe en el actual territorio de Georgia,
pero este asentamiento finalmente fracasó. También hubo esclavos Entrada al Fuerte Mosé, en Florida.
africanos, entre otras expediciones, en la desdichada aventura de
Pánfilo de Narváez de 1528. Uno de ellos, llamado Estevan, se
contaba entre los cuatro supervivientes encabezados por Álvar Núñez Cabeza de Vaca que vagaron durante
ocho años por los inhóspitos territorios norteamericanos hasta que consiguieron regresar a Nueva España
(México).
Jane Landers apunta que aquellos primeros esclavos no procedían directamente de África, sino del sur de
España. «Aunque la mayoría de los africanos en España eran esclavos, no todos lo eran. La ley y las
costumbres españolas garantizaba a los esclavos una personalidad moral y legal, así como ciertos derechos
y protecciones que no se hallan en otros sistemas de esclavitud», señala. Según explica, «tenían el derecho
a la seguridad personal y mecanismos legales por los cuales escapar a un amo cruel», incluso se les
permitía poseer y transferir propiedades y emprender procesos legales, lo que derivaría en el «derecho a la
autocompra». «Los valores sociales y religiosos en la sociedad española fomentaban el honor, la caridad y
el paternalismo hacia las «clases miserables», que a menudo mejoraban las penurias que los esclavos
sufrían y a veces llevaba a los dueños a manumitirlos». Landers puntualiza que esto no significa que
España ni sus territorios de ultramar en el Nuevo Mundo estuvieran libres de prejuicios raciales, pero «el
énfasis en la humanidad y los derechos del esclavo y la actitud indulgente hacia la manumisión reconocida
en los códigos de esclavitud y los usos sociales españoles hacían posible la existencia de una significativa
clase negra libre».
Tanto africanos libres como esclavos participaron también desde las primeras décadas en la conquista y en
la posterior defensa militar de la colonia, creando unidades normalmente integradas por negros libres que
trabajaban como artesanos y otras labores cualificadas.
Conquistadores españoles negros famosos fueron, por ejemplo, Juan Garrido y Sebastián Toral, en México,
Juan Bardales en Honduras y Panamá, Juan García en Perú, o Juan Valiente y Juan Beltrán en Chile.
Con el tiempo, la Florida española llegó a ser la esperanza de libertad para los esclavos de las colonias
británicas del sur. En 1693, Carlos II garantizó a todos los esclavos que serían hombres libres si se
convertían al catolicismo. A cambio, los liberados prometían derramar hasta la última gota de sangre en
defensa de la Corona y de la Fe.117
A partir de entonces empezó a aumentar el número de negros que escapaban de la esclavitud en las
plantaciones británicas hacia Florida. El creciente flujo de evadidos llevó en 1738 a la creación por parte
del gobernador, Manuel de Montiano, del poblado de Gracia Real de Santa Teresa de Mose, la primera
comunidad autogestionada por negros libres y nativos americanos con respaldo de las autoridades en el
territorio de lo que ahora son los Estados Unidos. En esta comunidad, situada a tres kilómetros de San
Agustín y más conocida como fuerte Mose, vivían hombres, mujeres y niños de diversas etnias y todos los
varones participan en la milicia, que capitaneaba un africano mandinga llamado Francisco Menéndez.118
La institución socioeconómica de la encomienda, que suponía el deber del encomendero de proteger y
evangelizar a los indígenas a cambio de percibir los tributos exigidos a estos, derivó en explotación y
trabajos forzados (por ejemplo, a través del sistema de mita).119
En el siglo xvii, los jesuitas establecieron misiones o «reducciones» en la zona fronteriza entre el Brasil
portugués y la América española con el propósito de evangelizar la región. Dichas reducciones gozaron de
una gran autonomía, inspiradas en las libertades y fueros de las ciudades, aunque adaptadas al modo de
vida indígena. Su existencia no fue muy bien vista por los colonos, especialmente los portugueses de
Brasil, siendo motivo de tensión en la región. Tras la expulsión de los jesuitas con Carlos III, fueron
desmanteladas.
Mestizos
La sociedad hispanoamericana tenía un fuerte componente mestizo que no se hallaba en las colonias
francesas o británicas. El mestizaje fue realizado casi en su mayoría por los varones españoles. Desde los
primeros años de la conquista, el matrimonio con indígenas bautizadas estuvo autorizado por las leyes
españolas. [cita requerida] Así, por Real Cédula de Fernando el Católico, de 14 de enero de 1514, se
autorizaron los matrimonios entre españoles e indígenas americanos. Uno de esos matrimonios resultó
emblemático: el de Isabel Moctezuma (Tecuichpo Ixcazochtzin, antes de bautizarse, hija de Moctezuma II
y última emperatriz de los aztecas) con el extremeño Juan Cano, del que nacerían 5 hijos que iniciarían la
genealogía de los duques de Miravalle, título aún existente hoy en día.
El historiador alemán Enrique Otte recoge en la página 61 de su libro Cartas Privadas de emigrantes a
Indias: 1540-1616 (FCE 1993) una carta de un colonizador llamado Andrés García, fechada el 10 de
febrero de 1571, dirigida a su sobrino Pedro Guiñón, en Colmenar Viejo, en la que le comunica su
matrimonio con una indígena americana:
Caséme en esta tierra con una mujer muy a mi voluntad. Y aunque allá os parezerá cosa reçia
en aberme casado con hindia, acá no se pierde honrra ninguna, porque es una nación la de los
hindios tenida en mucho.
Desde el comienzo de la conquista, la Corona restringió los permisos de matrimonio para que sus súbditos
no se casaran con las indias ni con ningún grupo étnico diferente a los europeos, pero con el tiempo no tuvo
más remedio que tolerar, a su pesar, las uniones mixtas interraciales libres.120 Las uniones matrimoniales
legítimas sancionadas por el credo católico se realizaban preferentemente entre personas del mismo grupo
étnico por lo que el sustrato de la ilegitimidad marcará definitivamente a los hijos nacidos de las uniones
extramatrimoniales interraciales. En Lima, por ejemplo, durante los siglos xvii y xviii, el 91,2 % de los
matrimonios legítimos fueron entre personas del mismo grupo étnico.120 En 1778 se prohibieron las
uniones entre miembros de distintos grupos étnicos a no ser que contaran con el consentimiento
paterno.120 De hecho, la ley española prohibía, incluso, el matrimonio entre un funcionario español
peninsular en ejercicio y una criolla; es decir, mujer nacida en América aunque fuera blanca descendiente
de españoles. Esto no impedía que se efectuaran uniones de hecho entre mujeres criollas y funcionarios
españoles.121
Resulta interesante comprobar cómo este proceso de mestizaje no se limitó a los matrimonios entre
españoles e indígenas, sino que se extendió y aprobó para que las mujeres españolas también pudiesen
casarse con indios.[cita requerida] Aunque no son muchos los casos documentados de mujeres cristianas
casadas con indios, estas uniones existieron[cita requerida], incluso
entre mujeres de familias «conocidas» como es el caso de María
Amarilla de Esquivel, de distinguida familia extremeña que se casó
con Carlos Inca Yupanqui[cita requerida], nieto de Huayna Cápac.
[cita requerida].
Las costumbres eran más relajadas que en Europa, la poligamia era tolerada y cada español podía tener
varias concubinas (barraganas). El escritor y cronista de Indias Bernal Díaz del Castillo cuenta sobre un tal
Álvarez que había tenido treinta hijos en solo tres años.127
Los mestizos, minoritarios en la primera época del imperio, estaban llamados a formar la mayoría de la
población en casi todos los territorios del mismo. La variedad de mestizajes desarrolló una nueva sociedad
de castas jerárquicas en las que había blancos, negros, mulatos, mestizos, y otras mezclas.
En lo más alto de la jerarquía social estaba el europeo y solamente si se sometía a él la mujer india podía
escapar de las minas de oro o de las otras formas de trabajos forzosos.127
Africanos y otros
Véanse también: Comercio atlántico de esclavos y Dum Diversas.
A partir de 1495, durante los primeros años de la conquista se capturaron indios en las islas del Caribe y se
los envió como esclavos para ser vendidos en España.110 111 112
113 Hasta que la reina Isabel lo
110 111
prohibió. La protección legal a los amerindios (patrocinada por fray Bartolomé de las Casas) y las
Leyes de Indias, favoreció la importación de esclavos africanos, que llegaron a ser la mayoría de la
población en algunos territorios de la cuenca del mar Caribe y en Brasil.
Ciencia en el Imperio
En los últimos años, se ha desarrollado una literatura académica en torno al «giro ibérico» de la revolución
científica128 129
. Diversas publicaciones han mostrado interés sobre los desarrollos científicos en el
Imperio español, en especial la pionera institucionalización de prácticas epistemológicas y empíricas en la
Casa de la Contratación de Indias de Sevilla130 y las reformas imperiales de Juan de Ovando que
sistematizaron la búsqueda de conocimiento en las Indias.131
Estas prácticas empíricas tuvieron como resultado el avance de diversas ciencias en la Edad Moderna
temprana hispana: Historia natural,132 medicina,133 134 135
etnología,136 cosmografía, astronomía,
cartografía y geografía.137 138
En el siglo xvi, se publicaron las Relaciones geográficas de Indias en las
que, por orden de Felipe II y su ministro Juan de Ovando, se requirió a los funcionarios virreinales que
respondieran unos cuestionarios acerca de datos, informaciones y conocimientos sobre todo género de
fenómenos americanos (geográficos, etnográficos, naturalistas, mineralógicos, astronómicos, sanitarios...).
En cartografía, destacan las obras monumentales de Juan de la Cosa, con su Mapa en el que por primera
vez apareció América; Alonso de Santa Cruz, creador del Atlas Mundial regalado a Carlos V y el Atlas de
Todas las Islas del Mundo; y el Padrón Real de la Casa de Contratación139 . En medicina y botánica
destacó Nicolás Monardes, que describió por primera vez diversas especies de la flora americana como el
cardo santo, la cebadilla, la jalapa, el sasafrás, el guayaco, la pimienta, la canela de Indias, el tabaco, o el
bálsamo de Tolú. En historia natural, fueron publicadas las obras de José de Acosta y su Historia natural y
moral de las Indias, en la que descubre la Corriente de Humboldt y sostiene la teoría de la llegada de los
indígenas americanos desde Asia140 ; y Gonzalo Fernández de Oviedo y su Historia general y natural de
las Indias, islas y tierra firme del mar océano.
Bernardino de Sahagún, misionero español llegado a México en 1529, publicaría su Historia general de las
cosas de la Nueva España141 , obra de conocimientos oceánicos que ha servido como estudio
indispensable para la reconstrucción de la historia prehispánica de México. El libro, escrito en náhuatl,
español y latín, se considera pionero de la etnografía moderna, y alberga estudios de diversos aspectos de la
vida de los indígenas: los dioses adorados (libro 1), las fiestas, el calendario, ceremonias, sacrificios y
solemnidades (libro 2), el nacimiento de esos dioses adorados (libro 3), el arte de adivinar qué días eran
afortunados y cuales no (libro 4), los pronósticos de adivinar el futuro (libro 5), las concepcionesa
religiosas, morales, sociales y filosóficas (libro 6), la astronomía y filosofía natural (libro 7), los
emperadores (tlatoani) y señores (tecuhtli) (libro 8), los mercaderes, el lujo, las ofrendas y los artesanos
(libro 9), medicina mexicana y una descripción de los pueblos indígenas del México antiguo, que consiste
en un monumental trabajo etnológico (libro 10), un estudio de la naturaleza, propiedades de los animales,
aves, peces, árboles, hierbas, flores, metales y piedras, y de los colores (libro 11), la conquista de México
(libro 12).142
Durante la Ilustración, el Imperio español centró sus esfuerzos científicos en los campos de la botánica y la
botánica económica.143 Se realizaron, bajo patronato de la Corona española, decenas de expediciones
científicas que recorrieron los virreinatos para el descubrimiento y taxonomía de flora americana.144 La
Real Expedición Botánica al virreinato del Perú liderada por Hipólito Ruiz López, la Real Expedición
Botánica del Nuevo Reino de Granada de José Celestino Mutis y la Real Expedición Botánica a Nueva
España dirigida por Martín Sessé y Lacasta fueron las más importantes.
Ilustración de una Ciudad imperial de El mapa de Murillo Portada de
hacienda de beneficio Potosí (1758), por Velarde. La Biblioteca Gramática y arte
de la mina Proaño en Gaspar Miguel de Digital Mundial lo nueva de la lengua
Zacatecas, (actual Berrío. En el Cerro describe como el general de todo el
México), usando el Rico de Potosí «primer y más Peru, llamada lengua
método de patios, (actual Bolivia), se importante mapa Qquichua, o lengua
creado por Bartolomé situó la mayor mina científico de del Inca (1607).
de Medina en el siglo de plata del mundo Filipinas». Escrita por Diego
xvi, que permitía durante los siglos xvi González Holguín, y
separar la plata de y xvii, anexa a un publicada en la
otros metales usando gran complejo Ciudad de los Reyes,
mercurio y sales industrial destinado a es uno de los
diversas. su fundición y primeros diccionarios
metalúrgica.145 de quechua impresos
en el virreinato del
Perú.
La lengua española, tras el chino mandarín, es la lengua más hablada del mundo por el número de
hablantes que la tienen como lengua materna. Es también idioma oficial en varias de las principales
organizaciones político-económicas internacionales (ONU, Unión Europea, UA, OEA, TLCAN,
MERCOSUR, ALCA, UNASUR, CAN y de la Secretaría General Iberoamericana, entre otras). Lo hablan
como primera y segunda lengua entre 450 y 500 millones de personas, pudiendo ser la tercera lengua más
hablada considerando los que lo hablan como primera y segunda lengua. Por otro lado, el español es el
segundo idioma más estudiado en el mundo tras el inglés, con al menos 17 800 000 (diecisiete millones
ochocientos mil) estudiantes; si bien otras fuentes indican que se superan los 46 millones de estudiantes
distribuidos en 90 países, en su regulación contribuye como entidad supranacional, la Asociación de
Academias de la Lengua Española.
El catolicismo es la rama del cristianismo con más fieles a nivel mundial; esto es debido en buena medida a
la labor evangelizadora que se desarrolló durante siglos en la cuasi totalidad de los otrora dominios
imperiales.[cita requerida] A día de hoy el catolicismo es mayoritario en toda Iberoamérica, Filipinas, Guam
y otras islas del Pacífico; o en territorios en los que el dominio español ha sido más corto, como Guinea
Ecuatorial.
Sumando gran parte de los países americanos (incluido Estados Unidos, Canadá y varias islas
caribeñas[¿cuál?]) y Filipinas, existen 52 conjuntos históricos y monumentos (sin incluir parajes naturales)
construidos durante el período virreinal que hoy son Patrimonio de la Humanidad.147
En cuanto a lo gastronómico, se ha producido un intercambio e influencia recíproca entre la gastronomía
mediterránea peninsular y la de las diferentes posesiones hispánicas (Gastronomía criolla). En la península
ibérica se introdujeron productos como el tabaco o alimentos tales como la patata, el tomate o el chocolate
que posteriormente se expandieron por Europa y fueron incorporados a la gastronomía de muchos países.
Urbanismo en la conquista
De la misma manera, pero en el Virreinato del Perú, surge el barroco andino, que a su vez difiere del
novohispano, en la América Septentrional, y del español, en la Península, aunque fue de este último del
cual se inspiró, dando como la principal de sus expresiones a la arquitectura religiosa148 . Así, una serie de
catedrales e iglesias, rebosantes de este estilo, se convierten en poderosos bastiones culturales que
permiten, de manera aproximada, escenificar lo que fue en su tiempo el Imperio Español en la América, y
en específico para este caso, en la zona de los Andes. En ese sentido, existen regiones altamente bendecidas
en lo que respecta a su barroco andino, como lo son los departamentos del sur del Perú, entre los que
destacan Cuzco,149 Arequipa,150 y Puno,151 cuyas provincias son auténticas minas de oro de este tipo de
estilo arquitectónico, dejando entrever que el Imperio Español tenía una clara misión evangelizadora en sus
territorios de ultramar.
Los asentamientos sucesivos pueden ser contemplados en la arquitectura y en los aspectos de planificación
urbana de las ciudades conservadas todavía en la actualidad. Estos dos aspectos visibles de las ciudades
están conectados y son complementarios. La fundación de ciudades constituyó el núcleo de la colonización
hispánica, siendo una de las medidas de su éxito en controlar el territorio ganado y la clave de su dominio
ultramarino.152 Hoy día se promueve en muchos países la arquitectura colonial española como una de sus
principales atracciones turísticas.
Francisco López de Gómora, cronista y capellán de Hernán Cortes escribió en su crónica Hispania victrix
en 1552 refiriéndose directamente a la importancia de la fundación de ciudades:153
"Quien no poblare no hará buena conquista, y no
conquistando la tierra, no se convertirá la gente; así que la
máxima de conquistar ha de ser poblar".
Francisco López de Gómora, 1552
La ciudad se construyó a partir de expediciones populares que fueron regularizadas por el rey a través de
ordenanzas. A cambio de recibir los recursos para fundar y vivir ahí, los conquistadores entregaban tributos
y negociaban con los poderes locales para hacer lo mismo.155
España tenía un sistema administrativo policéntrico lo que significaba que existían muchos centros de
poder distribuidos por todo el imperio y la ciudad en sí misma se distribuía con una lógica similar donde
existía una relación vertical de poder y esto se veía reflejado en la organización misma de la ciudad, que
empezaba en el centro donde estaba la iglesia, la plaza y los edificios administrativos y conforme se alejaba
más del centro menos era la influencia que tenían los habitantes sobre las decisiones y así mismo, menos
acceso al conocimiento. Así la ciudad se convirtió en una parte esencial de la trasmisión del orden
jerárquico español en América.153
Ordenanzas de 1573
Las Ordenanzas de 1573, promulgadas por Juan de Ovando con el respaldo de la Corona, constituyeron un
marco legal crucial para la colonización española en América. La primera parte de estas ordenanzas se
enfocó en establecer un control absoluto de los descubrimientos, con el objetivo de llevar a cabo estas
empresas "con más facilidad y como conviene al servicio de Dios y nuestro y bien de los naturales".153
Según el artículo 1 de las Ordenanzas, nadie tenía derecho de emprender y dominar un nuevo
descubrimiento por mar o tierra, nueva población o ranchería en territorio sin la debida licencia o
provisión. La penalización por infringir esta norma era severa, incluyendo la pena de muerte y la pérdida
de bienes. Para garantizar el cumplimiento de estas disposiciones, las autoridades locales debían informarse
de la situación de las fronteras. En este contexto, se especificaba que desde un pueblo limítrofe se enviarían
"indios vasallos lenguas a descubrir la tierra y religiosos y españoles con rescates". 153
Cuando los descubrimientos se realizaban por mar, las Ordenanzas establecían requisitos detallados. Al
menos dos navíos pequeños con tripulación, pilotos, clérigos y mercancías de poco valor para rescates
debían participar en la expedición. Una vez en el territorio descubierto, se esperaba que los exploradores
tomaran posesión, documentaran sus acciones y asignaran nombres a montes, ríos y pueblos. La
interacción con nativos requería un enfoque pacífico, prohibiendo la participación en guerras o conflictos
entre ellos. Además, el retorno con nativos, incluso si se los había adquirido como esclavos, conllevaba la
pena de muerte para los descubridores.
Aunque se les permitía a los colonos dominar los territorios descubiertos, la corona mantenía información
muy detallada sobre los espacios y los habitantes con los que convivían los conquistadores y sus bienes
para tributos, a pesar del largo viaje que se emprendía de la península ibérica a América la corona tenía un
poder sobre que era lo que hacían en estos territorios gracias a mecanismos como el consejo de indias o a
través de funcionarios que inspeccionaban que guardaban registro de sus acciones.153
Véase también
Portal:España. Virreinato de Nueva Imperio español en Asia y
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España. Virreinato del Perú Siglo de Oro
Portal:Imperio español. Virreinato del Río de la Portugal bajo la Casa de
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Imperio español. Virreinato de Nueva Guerra de Granada
Historia de España Granada Conquista de Navarra
Historia de América Imperialismo Panhispanismo
Arquitectura virreinal Colonización española de Expediciones españolas
española América Leyenda negra española
Carlos I de España Colonización europea de Hispanidad
Felipe II de España América
Hispanismo
Notas
1. En 1402 comenzó la conquista de las islas Canarias, primera expansión territorial castellana
en ultramar y antecedente de las exploraciones atlánticas españolas. Con el descubrimiento
de América en 1492 se iniciará el proceso de conquista de estos nuevos territorios. 1898 es
la fecha tradicionalmente asociada al final del Imperio español, por ser el año de la secesión
de sus últimas provincias de ultramar en América (Cuba y Puerto Rico) y Asia (Filipinas). Sin
embargo, España conservaría varios archipiélagos en Oceanía (islas Marianas, Carolinas y
Palaos) hasta su venta a Alemania en 1899. También mantuvo e incorporó varios dominios
coloniales en África, los cuales conservó hasta la segunda mitad del siglo xx: el protectorado
español de Marruecos (independizado en 1956), la Guinea española (emancipada en 1968),
Ifni (entregado al Marruecos independiente en 1969) y el Sahara español (anexionado por
Marruecos en 1976).
2. Tras los Decretos de Nueva Planta el Imperio se centralizó, eliminando el régimen polisinodial
con la excepción del Consejo de Indias y el Consejo de Castilla
3. En Navarra y en las provincias vascongadas los fueros no fueron abolidos y subsistieron
hasta poco después de la muerte de Fernando VII en 1833. Tampoco se puede calificar a la
monarquía borbónica de absoluta, pues el rey seguía restringido en sus capacidades por una
serie de instituciones, como claro legado del modelo tradicional de monarquía en España.
4. Entre 1873 y 1874, el régimen político vigente fue una república, al igual que entre 1931 y
1936. Entre 1939 y 1975, la forma de gobierno fue una dictadura.
5. Según Ruiz Martín (2003, p. 466), también se le llama Monarquía universal española para
diferenciarla del Sacro Imperio.
6. Henry Kamen comentaría después, España fue creada por el Imperio, y no el Imperio por
España.
7. Actualmente son cifras equivalentes a la extracción industrial de plata de poco más de dos
años (26 meses) y la aurífera de medio año. Y aunque el estudio de Hamilton no abarca los
casi 150 años hasta que en 1808, bajo un mismo ritmo, desde la Conquista hasta el año 1808
no se alcanza a superar el equivalente a cuatro años de extracción de Plata y un año de Oro.
El contrabando estimado por Hamilton, pudo estar más cerca del 10 % que de un imposible
50 %. Los cálculos equivalentes se basan en datos actuales de extracción tomados de Gold
Fields Mineral Services Ltd (GFMS) y el International Copper Study Group, y reproducidos
por publicaciones mineras, y que describen como la República del Perú solamente durante el
año 2007 tuvo una extracción industrial de 170 toneladas de oro, respecto de la producción
mundial de oro (2008) [1] ([Link] Archivado (http
s://[Link]/web/20090201054459/[Link]
el 1 de febrero de 2009 en Wayback Machine.
8. Para el historiador estadounidense Charles Mann (2006, p. 179-180) dice que España «no
habría vencido al Imperio (azteca) si, mientras Cortés construía las embarcaciones,
Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela en la misma pandemia que
posteriormente asoló el Tahuantinsuyu... La gran ciudad perdió al menos la tercera parte de
población a raíz de la epidemia, incluido Caitlahuac».
9. Según Mann (2006, p. 133) el Imperio incaico sufrió la primera ola epidémica en 1529 y mató
entre otros al Emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa. Nuevas epidemias se
declararon en 1533, 1535, 1558 y 1565, así como de tifus en 1546, gripe en 1558, difteria en
1614 y sarampión en 1618. Dobyns estimó que el 90 % de la población del Imperio inca
murió en esas epidemias.
10. Según las pesquisas del economista Earl [Link] (1934, p. Capítulo IV), que estudió los
registros de la Casa de Contratación sevillana, en el período de esplendor de las
exportaciones metalíferas comprendido entre 1503 y 1660, llegaron a Sevilla a 185 000 kilos
de oro y 16 886 000 kilos de plata. Sobre esa investigación Luis Vitale (1992) ha estimado
que para establecer el total del oro extraído por España durante la época imperial había que
sumar 700 000 kg.
Referencias
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oficial, o «española», según el lenguaje pasar revista a un impresionante ejército de
diario de la diplomacia internacional, no se 20 000 soldados de infantería italianos,
limitaba ya a la península, sino que era alemanes y españoles, 1500 soldados de
mucho más, un imperio europeo e incluso caballería y 136 piezas de artillería». Pág.
planetario.» 725. «El duque (de Alba), de setenta y tres
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bajo el mando del ahora cargado de años
los Habsburgo (Imperio Español y Sacro
pero siempre dispuesto duque de Alba. En
Imperio Romano Germánico) perderían dos semanas ordenó a esta fuerza que
influencia en beneficio de una Francia
entrara en Portugal. A pesar de su derrota
emergente [...] España perdió tras el
en las Azores, Antonio de Crato se había Económica, segunda edición en español,
proclamado rey y, si Felipe no hubiera 1976, ISBN 84-375-0097-4, págs. 713-716:
intervenido, habría gobernado sin duda. Las «La guerra de Portugal, que no pasó de ser,
ciudades principales de Setúbal, Santarém por lo demás, un simple paseo militar, se
e incluso Lisboa habían tomado partido por desarrolló con arreglo a los planes
él. Siguió una campaña militar de cierta previstos. […] Fue la rapidez con que
importancia. […] La lucha fue mayor de lo obraron los españoles, y no el
esperado, pero de todos modos acabó con desfallecimiento que se atribuye por
la victoria del duque de Alba. La batalla de algunos al prior, lo que condujo al fracaso
Alcántara culminó la rápida y triunfal del pretendiente. Para que Portugal fuese
campaña militar. Entonces todo Portugal enteramente ocupada por los españoles
pasó al dominio de Felipe, quien fue bastaron, pues, cuatro meses. Al recibir la
declarado rey el 12 de septiembre de 1580. noticia, las Indias portuguesas se
Don Antonio huyó pero fue derrotado de sometieron a su vez, sin combate. Las
nuevo en Terceira, en las Azores». Pág. únicas dificultades serias surgieron en las
297. Azores. […] el asunto de las Azores en los
14. Schneider, Reinhold. El rey de Dios, 2002, años de 1582 y 1583, donde se salvó el
página 148, Edit. Cifra. ISBN 84-95894-04- archipiélago y donde, al mismo tiempo, con
1: «Nunca hubo un momento cumbre de el desastre de Strozzi, se disipó el sueño de
ninguna nación tan brillante como la un Brasil francés; […]». La resistencia en
conquista de Portugal por Felipe […] las Azores fue sofocada por Álvaro de
Cuando Felipe hubo realizado, tanto por los Bazán y su flota.
medios diplomáticos como por la guerra, 18. González Jiménez, 2011, p. 25.
sus pretensiones, que eran, por lo menos, 19. Martorell, 2012, p. 62 y siguientes.
tan fundamentadas como las de los otros 20. Masià i de Ros, 1994, p. 34.
pretendientes y que, además representaban
el derecho, independientemente de 21. Feijoo, 2005, p. 80 y siguientes.
documentos, del más capaz, se cerró de 22. Morte, Concepción Villanueva (2020).
hecho el círculo del poderío español Diplomacia y desarrollo del Estado en la
alrededor de la tierra. […] Para Felipe, que Corona de Aragón: (siglos XIV-XVI) (https://
no para su padre, fue acuñada la palabra de [Link]/servlet/libro?codigo=7749
que el sol nunca se ponía en sus dominios: 65). Trea. ISBN 978-84-18105-14-2. Consultado
su imperio colonial es el más gigantesco el 29 de junio de 2024.
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el reinado de Felipe II, Portugal se convertía pe/books/about/Pol%C3%ADtica_exterior_d
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Enlaces externos
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Fortalezas Españolas de América
Biblioteca de información ibérica en línea de Stanley G. Payne, Historia de España y
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