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Evolución del Derecho en Roma Antiga

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Leyes (leges)

Desde finales de la República, los comicios habían perdido paulatinamente sus funciones

legislativas, sin embargo, Augusto intentó revitalizar esta función popular; con este fin, él

mismo presentó a los comicios entre los años 18 y 17 a.C. una serie de iniciativas de leyes de

carácter público y privado. De la época de Claudio existen aún leyes relativas a la organización

de la prefectura y en tiempos de Nerva es probable que se votara una ley agraria en el año 96

d.C., concluyendo de esta manera la actividad legislativa de los comicios, que a partir del siglo

II d.C. fue nula.

iii. Edicto de los magistrados

Si bien los pretores continuaron expidiendo su edicto al entrar en funciones, a partir del 130

d.C. el edicto del pretor encontró una formulación definitiva por órdenes del emperador

Adriano y sus colaboradores, entre ellos el jurista Salvio Juliano. Se estableció que el edicto se

publicaría en adelante sin modificación alguna, a no ser que éstas fueran introducidas por el

emperador, de ahí que desde entonces se paralizó a los edictos de los magistrados como
fuente

formal del Derecho y, por ende, cesó el desarrollo del ius honorarium. A dicha compilación se

le llamó Edicto Perpetuo o Edicto de Adriano.

iv. Senadoconsultos

Durante la República, el Senado era consultado por los magistrados con respecto a funciones

de gobierno, básicamente materia de Derecho público, por lo que carecían de valor preceptivo

para los cives. No fue sino hasta en época de Augusto que las decisiones del Senado, los sena

doconsultos cuando se conviertieron en fuente formal del Derecho.

Gayo (1.4) lo define como lo que aprueba y establece el Senado y hace oficio de ley (senatus

consultum est, quod senatus iubet atque constituit, idque legis vicem optinent quamvis fuerit

quaesitum). Según algunos autores, los senadoconsultos fueron importantes en materia de

Derecho privado y quizá tomaron el lugar de las leges una vez que los comicios cayeron en

desuso. El propio Ulpiano incluye a los senadoconsultos dentro del sistema de fuentes del

Derecho civil (non ambigitur senatum ius facere posse D. 1.3.9)

El proceso de creación de estas nuevas normas jurídicas se realizaba de la siguiente manera: el

príncipe enviaba una propuesta al senado (oratio principis in senatu habita), ya sea de manera

personal o por un magistrado (praefectus urbi) a indicación suya; dicho órgano colegiado
analizaba dicha propuesta y dictaba su parecer (senatusconsultum) a los que posteriormente

se les otorgaba eficacia normativa general y propia. Con Adriano (117-138 d.C) el único pro

ponente fue el emperador, de ahí que en muchas ocasiones mas que referirse a un senadocon

sulto se hacía la indicación de una oratio principis.

Normalmente, después de la palabra senadoconsulto, seguía el nombre adjetivado del magis

trado o del emperador proponente y al final de la norma, una suscinta referencia a su


contenido.

v. Jurisprudencia

Si el Derecho romano de la época del Principado se denomina clásico se debe a la labor rea

lizada por los jurisconsultos, quienes fieles a la tradición de tres siglos de actividad creadora,

supieron coordinar los antiguos sistemas jurídicos con el nuevo derecho (ius novum) convir

tiéndose en un ordenamiento jurídico completo.

La antigua función de los jurisconsultos de emitir respuestas (responsas) ante requerimientos

de los particulares en las formas de intervención en la formulación y redacción de negocios

jurídicos con el fin de evitar que de ello pudieran derivarse perjuicios para aquel que invocó

su ayuda (cavere), su intervención en la esfera procesal (agere) y dar su parecer de un asunto

cuestionado (respondere) continuaron como actividades típicas de los juristas, pero con el

tiempo decayeron.

Solo la actividad de respondere sobre puntos parciales del ordenamiento vigente se mantuvo

durante el Principado, gracias a la tendencia del príncipe de subordinar a los juristas regulando

su actividad, a través del otorgamiento del derecho de dar respuestas sobre tópicos jurídicos

apoyándose en la auctoritas del emperador (ius publicae respondendi ex auctoritas principis).

Durante los primeros años del Principado, los jurisconsultos presentaban por escrito sus res

puestas (responsa) y si el emperador estaba de acuerdo daba a cada una de ellas su autoriza

ción. En la época de Tiberio (14-37 d.C.) éste derecho tomó visos de privilegio personal y a

las respuestas de algunos juristas se les dio el carácter de públicos. Sin embargo, este sistema

causó confusión, ya que el emperador no tenía un efectivo control sobre las respuestas, de ahí

que Adriano en virtud de un rescripto, impuso la obligación de la doctrina unánime de tales

responsa, pero permitiendo al juzgador seguir libremente cualquier posición si aquellas dife

rían respecto del punto en cuestión.

Al ser las diferencias numerosas y la unanimidad excepcional, los particulares perdieron la


confianza de invocar alguna responsa y se inclinaron hacia la práctica de los rescripta impe

riales, por lo que el príncipe asistido por su consejo se convirtió en el interprete del derecho.

De las características de los jurisconsultos clásicos se encuentran:- Tendencia a desplegar su


actividad en la creación de nuevas instituciones jurídicas.- Defensa de los valores tradicionales
frente a las tendencias innovadoras imperiales.- Conservar, en la medida de lo posible, la
tradición jurídica de los antiguos es

quemas jurídicos, así como la búsqueda de formas más creativas de resolución

de casos.- Búsqueda de autonomía respecto del poder político y del claro designio de los prín

cipes para asociarlos a su política.

- Orientar su labor hacia una actividad sistemática creando conceptos y categorías

generales.

Dentro de la jurisprudencia clásica se pueden distinguir tres grandes períodos: un primer

período que va del 27 a.C. al 138 d.C., en la que los juristas reordenaron sistemáticamente las

instituciones del derecho civil y del derecho honorario, época dominada por las controversias

entre las escuelas jurídicas clásicas de los sabinianos y de los proculeyanos. Este periodo se

cierra con la codificación del Edicto perpetuo por obra de Salvio Juliano. Otro segundo perío

do que va del 138 al 192 d.C., época de los Antoninos, en que la mayoría de los grandes juristas

pasaron a formar parte del consilium principis. Destacan en esta época juristas como Pompo

nio y Gayo. La última época, la de los Severos, va desde el 193, en el que sube al trono el em

perador Septimio Severo, hasta el 235, e incluso hasta el 284 en que sube al trono Diocleciano,

instaurando el Dominado. En este período destacan grandes juristas como Paulo y Ulpiano.

Particularmente es importante la división de dos escuelas jurídicas (scholae o sectae); la sa

biniana (su nombre deviene de uno de sus representantes Massurio Sabino) y la de los pro

culeyanos (su nombre se debe al jurista Próculo), aunque ambas escuelas son fundadas por

Ateyo Capitón y por Marcus Antistius Labeo, respectivamente. Forman parte de la escuela de

los sabinianos además Capitón, Sabino Cassio Longino, Javoleno y Salvio Juliano; por parte

de los proculeyanos se encuentran Labeo, Próculo, Nerva, Pegaso, Nerazio Prisco y Juvencio

Celso. El enfrentamiento ideológico de ambas escuelas se desvanece en la época de Adriano.

vi. Constituciones imperiales

En el nuevo sistema político del principado, al lado de la fugaz actividad comicial y de la sumi

sión de los senadoconsultos a la voluntad imperial, el príncipe tuvo también una importante

participación en el campo de creación del Derecho. Así, las normas emanadas directamente del
emperador recibieron el nombre de constitutio principis, esto es, la manifestación de voluntad

normativa del emperador ya sea en forma general o particular. También fue a partir de Adria

no con su idea centralizadora del poder, cuando estas nuevas formas de creación del Derecho

se conviertieron en vinculates y, con el tiempo, en la única fuente formal del Derecho. Es por

ello que Gayo (1.5) señala que la constitución del príncipe es lo que el emperador establece
por

decreto, edicto o rescripto, y continúa diciendo que jamás se ha dudado que las constituciones

tienen fuerza de ley, pues el emperador mismo tiene el imperio en virtud de una ley.

Las principales formas que revestían las constituciones imperiales fueron:- Edicta: como
consecuencia del reconocimiento del imperium proconsulare y con

sulare al príncipe, goza del ius edicendi para dar directrices, incluso a los gober

nadores de las provincias senatoriales, estableciendo principios y normas que los

magistrados, funcionarios y súbditos debían seguir.

- Decreta: manifestación del poder jurisdiccional que había asumido el emperador,

pudiendo juzgar en primera y única instancia, bien por el recurso de las partes o

magistrados, bien por propia iniciativa. Los decreta fueron la aplicación del derecho

vigente, en virtud del cual, el príncipe creaba un principio de derecho, que gracias

al valor que los romanos daban a los precedentes, este nuevo derecho era declarado

por el emperador como una ley vigente que serviría de criterio a las otras autorida

des juzgadoras del Imperio.- Rescripta: respuestas escritas dadas por el emperador a preguntas
que le dirigían por

escrito los magistrados y los particulares sobre puntos controvertidos. Estas respues

tas debían valer solo para el caso concreto, salvo que el príncipe determinase que se

aplicaran a casos análogos.- Mandata: instrucciones administrativas dirigidas a los funcionarios


imperiales y a

los gobernadores de las provincias bajo su mando. A menudo las reglas que se con

tenían procedían de senadoconsultos o de otras constituciones extendidas a Italia

sobre cuestiones de derecho administrativo, penal, civil, etc.

4. Derecho posclásico o vulgar

a) Características

Hacia el siglo III d.C. el orden politico romano se tambaleó a causa de luchas por el poder im

perial. Para evitar el desmoronamiento del Imperio, Diocleciano subió al poder en 285 d.C.,
quien decidió imponer una serie de medidas que paliaran el caos predominante. Entre las me

didas adoptadas fueron la centralización del poder en manos del emperador. En este período

el derecho romano en Occidente entra en una fase de decadencia, por lo que se le denomina

derecho posclásico, cuyo período abarca desde la muerte del jurisconsulto Modestino (229

d.C.) hasta la ascensión al poder en el Imperio Romano de Oriente al emperador Justiniano

(527 d.C.). Las características del Derecho en este período son:

Vulgarización del Derecho. Con la concesión de la ciudadanía a todos los habi

tantes libres del Imperio en el 212 d.C., el Derecho romano se encuentra en plena

fase de decadencia, aunado a las infiltraciones de derechos autóctonos en los que

se implantó el romano, corrompiéndose de ese modo las instituciones y el Derecho

creado durante la época clásica, lo que dio paso al Derecho vulgar.

Nuevo dualismo jurídico. Configuración del Derecho a través de compilaciones del

derecho antiguo (iura) y del derecho nuevo a través de las constituciones imperiales

(leges) con el fin de hacer accesible el conocimiento del ordenamiento jurídico vigente a los
juzgadores, la única fuente formal del Derecho.

Helenización del Derecho. Desde Galerio y Constantino la influencia helenista se

hace patente en el derecho romano, deformando con ello las instituciones elabora

das por los juristas clásicos.

Compilaciones de iura y leges. Con el fin de hacer accesible el conocimiento del

derecho a los jueces en la resolución de conflictos judiciales.

b) Fuentes del Derecho posclásico

i. Costumbre

Aún es considerada como fuente formal solo en el caso que pudiera integrar la ley, nunca en

contra de ella. Así lo ordena una constitución de Constantino del 319 d.C. no es despreciable

la autoridad de la constumbre y del uso de largo tiempo, pero no ha de ser válida hasta el pun

to de que prevalezca o sobre la razón o sobre la ley (C. 8.52.2).

ii. Constituciones Imperiales

Las constituciones imperiales conservaron en este período las mismas denominaciones de

la época clásica, aunque en el fondo fueron distintas. Los principales tipos de constituciones

fueron:

- Edicta: leyes publicadas directamente ad populum o dirigidas a la población de una


determinada región, provincia o ciudad, o bien se dirigían a los más elevados

funcionarios del Imperio, a quienes se les confiaba la misión de darles publicidad.

- Orationes: fueron una derivación de aquellas que promovían los senadoconsultos

durante el Principado, pero a partir del Dominado se equipararon a una ley impe

rial, que para obtener vigencia se requería su promulgación por el Senado de Roma

y por el de Constantinopla.

- Mandata: decisiones administrativas que durante el Dominado perdieron su carác

ter de fuente formal de Derecho, ya que las instrucciones dadas a los funcionarios

en particular se expedían mediante leyes generales.

- Sanctiones pragmaticae: disposiciones relativas a provincias concretas o a un deter

minado grupo de personas, destinadas a resolver problemas transitorios, pero

emitidas por razones de urgencia y casi siempre a petición de autoridades o

entidades públicas.

iii. Jurisprudencia

La instauración del Dominado trajo consigo el abandono de la antigua práctica del Derecho, lo

que generó en el siglo IV d.C. una repentina decadencia de la jurisprudencia; ya que sus cultiva

dores no eran ya las principales cabezas de la élite gobernante e intelectual. Desde entonces, la

principal actividad de jurisconsultos consistió en simplificar, unificar y actualizar los iura, por

lo que debían recurrir a los comentarios de juristas clásicos como Ulpiano, Paulo y Modestino.

Para hacer accesible el manejo de obras clásicas se emitieron una serie de constituciones
imperiales

que buscaron simplificar la labor de los que ejercían en la práctica del Derecho y con ello, evitar
con

fusiones. La autoridad imperial comenzó por excluir algunas obras y confirmar otras. Así,
Constan

tino en el 312 d.C. prohibió la utilización de los comentarios atribuidos a Paulo y a Papiniano,
pero

también se afirmó la doctrina contenida en otras obras como fue el caso de las Sentencias de
Paulo.

En el 426 d.C. el emperador de Occidente, Valentiniano III promulgó la llamada Ley de Citas

estableciendo la jurisprudencia que podía invocarse con valor vinculante para el juez y de qué

manera éste debía tomar su decisión. En ella se confirmaron como Derecho vigente los iura de

Papiniano, Paulo, Ulpiano, Gayo y Modestino; también se dispuso que, no siendo unánime la
doctrina de estos cinco jurisconsultos clásicos, debía valer siempre la decisión de Papiniano y

solo en el caso de no obtener mayoría, el juez podía elegir alguna de las opiniones. Por su par

te, el emperador de Oriente, Teodosio II insertó en su Codex la constitución de Valentiniano

III, ampliando el valor de las opiniones de esos cinco jurisprudentes; además, dispuso que se

utilizaran los escritos de todos los otros juristas citados por aquellos cinco, con el requisito

del cotejo de sus obras.

iv. Compilaciones iura y leges

Debido a las condiciones tan cambiantes en la que se encontraba el Imperio, existieron regio

nes en que era difícil el conocimiento de leyes romanas, por lo que fue preciso realizar una

serie de compendios y colecciones de iura y leges para tratar de dirigir la aplicación práctica

del Derecho. De esta actividad destacaron las siguientes compilaciones.

De iura

Para conocer y aplicar los iura no fue posible que los prácticos del Derecho de los siglos IV y

V d.C. se dedicaran a la lectura directa de las grandes obras clásicas, por lo que fue imprescin

dible elaborar breves manuales de escritos de los juristas clásicos a fin de responder a las nece

sidades de uso diario. Los escritos más importantes fueron, entre otros: Regulae de Ulpiano,

cinco libros de Sententias de Paulo, el Epitome de Gayo, los Libri Excusationum de Modestino,

las Notas de Trifonio y de Paulo, entre otros.

De leges

La necesidad de coleccionar constituciones imperiales fue durante el Principado una constan

te, lo que inspiró a Papirio Justo a realizar una colección de veinte libros de las constituciones

de la época de Marco Aurelio y de Lucio Vero.

En el reinado de Diocleciano se publicaron dos colecciones privadas:- Código Gregoriano:


Elaborado entre 292 y 293 d.C. quizá en Nicomedia, contenía

sobre todo rescripta a partir de Adriano, destinada especialmente para la práctica

forense. Divido en catorce libros, subdivididos en títulos, dentro de los cuales las

constituciones imperiales aparecían en orden cronológico. La Constitución más an

tigua recopilada fue de la época de Septimio Severo del 196 d.C. - Código Hermogeniano:
Compuesto probablemente en Oriente, se publicó en el

295 d.C. y constituyó un apéndice del Gregoriano; consta de un solo libro, divido

en capítulos; contenía fundamentalmente rescripta de Diocleciano de los años

293 a 294 d.C.


En el 429 d.C. Teodosio II dispuso que se tomaran como modelo para su colección de consti

tuciones los códigos anteriores. En una de sus disposiciones creó una comisión de diez miem

bros que se abocó a la recolección de las leges generales a partir de Constantino en el que les

autorizaba suprimir todo lo retórico y superfluo, cambiar las expresiones ambiguas, corregir

las incongruencias y añadir lo que fuese necesario. La ordenación debía realizarse por materia

y dentro de éstas, por orden cronológico; además dispuso que las constituciones no recogidas

en este cuerpo perdieran toda vigencia.

Teodosio II promulgó dicho código en febrero del 438 d.C. y registrado en solemne sesión del

Senado romano. Dicho Código fue enviado a Occidente a Valentiniano III a fin de que él y el

Senado romano lo aprobaran. Fue la única compilación oficial de la parte occidental del Im

perio, verificada con las adaptaciones que se hicieron en las leyes romano-bárbaras, toda vez

que en Oriente tal compilación fue sustituida por la realizada por Justiniano.

El Código Teodosiano consta de 16 libros, divididos en títulos, donde se ordenan las constitu

ciones en orden cronológico y contiene Consituciones de Constantino a Teodosio.

Mixtas

Las principales compilaciones de iura y leges fueron las siguientes: - Los Fragmenta Vaticana,
debió de realizarse entre el 305 y 372 d.C., obra de ín

dole práctica dividida en títulos y cada uno de ellos integrado con fragmentos de

Papiniano, Paulo y Ulpiano, también contiene algunas constituciones imperiales.

Descubiertas por el Cardenal Angelo Mai en 1820 dentro de la Biblioteca Vaticana.- La Collatio
Legum Mossaicarum et Romanorum, elaborada para comparar los prin

cipios del Derecho mosaico como los del Derecho romano; se utilizaron las anti

guas traducciones latinas de los textos bíblicos y de diversos pasajes de Gayo, Papi

niano, Paulo, Ulpiano y Modestino, asicomo de constituciones imperiales extraídas

de los Códigos Gregoriano y Hermogeniano.

v. Leyes romano - bárbaras

Al terminar el siglo V d.C. el Occidente romano se hallaba en manos de los monarcas germanos,
los cuales de facto disponían de una soberanía plena, tanto sobre su población, como sobre la
población autóctona o romanizada. Ambos elementos de la población permanecieron
jurídicamente separados. Los bárbaros, vivían según el Derecho de su propia estirpe, en
cambio, la población romana seguía utilizado el Derecho romano, bajo su forma de iura y leges.

Para hacer más fácil la aplicación del Derecho, algunos jefes bárbaros siguiendo la técnica

romana intentaron realizar compilaciones de sus propias leyes, así como de normas romanas
para aplicarlas a sus súbditos romanos.

Surgieron entonces las llamadas leges romanum-barbarorum, las más importantes fueron:

- La Lex romana visigothorum. Conocida como Breviario de Alarico, ordenada por

el rey Alarico II entre 485 y 507 d.C. Compuesto de extractos de diversas obras,

colocadas unas sobre otras, sin ninguna sistematización y sin ningún ordena

miento lógico. Los extractos fueron tomados de los códigos Gregoriano, Her

mogeniano, Teodosiano y de nuevas constituciones; así como obras de Paulo, un

resumen de Gayo y pasajes de las Respuestas de Papiniano. Esta ley ejerció gran

influjo durante largo tiempo en Europa Occidental, y en especial en el territorio

de la Galia y de la Península Ibérica, y aunque fue derogada en el año de 654

d.C., fecha en que se publicó su versión castellanizada denominada Fuero Juzgo,

continuó siendo estudiada en las escuelas como fuente del Derecho romano en el

reino de los visigodos.- La Lex romana burgundionum. Compilación promulgada probablemente


por el rey Gundebado a principios del siglo IV, para los romanos de la región correspondiente

a la actual Borgoña. Este código divido en cuarenta y seis libros tuvo por fuente de inspiración
los Códigos Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano, algunas novelas, las Sentencias de Paulo
y una obra de Gayo. - El Edictus Teodorici. Compilación ordenada por el rey ostrogodo
Teodorico a principios del siglo VI d.C. quien considerándose representante del emperador,

fue el único que podía dictar leyes, llamó edictum a su propia codificación. El

propósito de esta obra fue redactar una colección de normas para ser aplicadas

tanto a los godos, como a los romanos. Dividido en ciento cincuenta y siete ca

pítulos, cuyas fuentes fueron las mismas que la Lex romana burgundionum, solo

que no conservó las indicaciones de las fuentes y sus textos fueron sustituidos

por paráfrasis.

5. Derecho justinianeo

a) Características

Con la caída del último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo en al año 476

d.C., culmina la Edad Antigua y se da inicio la Edad Media. Sin embargo, lo que en realidad

existió fue un largo período de transición, que comenzó casi insensiblemente. En efecto, antes

de que el Imperio de Occidente desapareciera, había comenzado la decadencia de la cultura

romana y el inicio de la cristianización del Imperio; la evolución social y económica, así como

la continua afluencia de elementos de origen bárbaro, pusieron los cimientos sobre los que
había de asentarse el mundo Occidental de la Alta Edad Media.

El siglo VI d.C., el siglo del emperador de Oriente, Justiniano, fue uno de los más importantes,
ya

que este emperador que subió al trono en el año 527 d.C., consagró su vida intentado restaurar
la

unidad romana y cristiana, a través de su programa político, religioso y legislativo.

Su política exterior, que le llevó a la reconquista del norte de África, de Italia e incluso de una

porción de España, estuvo al servicio de su misión; lo estaban también, su actividad construc

tora en todas las partes del Imperio y singularmente en Constantinopla; en cuanto a su políti

ca religiosa, esta tendió a eliminar escisiones dogmáticas y a una firme dirección de la Iglesia

por parte del emperador. Por último, como medio indispensable para alcanzar todos sus fines,

trató de hacer una reconstrucción de todo el sistema jurídico. Es por ello, que a Justiniano se le

atribuye el gran mérito de de haber conservado y transmitido a la posteridad el enorme bagaje

jurídico acumulado en más de doce siglos de existencia de Roma.

b) Corpus Iuris Civilis

Contexto histórico

Justiniano encargó a una comisión integrada por diez miembros, entre los que destacaron

Juan de Capadocia, Teófilo y sobre todo Triboniano, una compilación de las mejores consti

tuciones, una antología de los grandes jurisconsultos, así como la redacción de una manual

de derecho con vistas a la utilización didáctica. Con esta finalidad práctica, tanto las antiguas

leyes, como las nuevas normas emanadas de la voluntad de los emperadores fueron modifica

das en todo lo necesario para poder ser aplicadas y obtener el carácter de ley vigente.

En su conjunto, la legislación de Justiniano tuvo desde sus orígenes reconocimiento legal,

incluso en Occidente, ya que algunos reyes bárbaros poseyeron o fingieron poseer algunos

territorios en nombre del emperador; poco tiempo después la invasión de los lombardos con

sumió la separación de Oriente y de Occidente y lanzó definitivamente a la misma Italia, y a

la mayor parte de sus regiones, al mundo romano-germánico.

Las modificaciones posteriores y las elaboraciones bizantinas del Derecho justinianeo provo

caron graves quebrantos al texto original, solo que una nueva historia del Derecho romano

se abría en Occidente a partir del conocimiento de esta compilación, que en el año del siglo

XVI se le conoció como el Corpus Iuris Civilis, cuya autoridad en años posteriores y gracias

a la escuela de Bolonia se extendió enteramente por toda Europa, para constituir la base del
Derecho y de la cultura jurídica europea.

i. Código

En febrero de 528 a través de la constitución Haec quae necesario Justiniano ordenó que se

integrara una comisión de diez jurisconsultos a las órdenes de Juan de Capadocia. Esta co

misión debía de compilar las leges contenidas en los Códigos Gregoriano, Hermogeniano y

Teodosiano y de algunas constituciones posteodosianas.

La compilación fue publicaa en 529 con la constitución Summa rei publicae, bajo el título de

Codex vetus; se prohibió utilizar todas aquellas leges no contempladas bajo pena de crimen

falsi. Posteriormente, en 534 Justiniano mediante la constitución Cordi nabis est ordenó la

edición de un nuevo código llamado Codex repetitae praelactionis, con el fin de adecuarla a lo

recogido en el propio Digesto e incluyendo constituciones que Justiniano promulgó entre los

años de 529 y 534.

Compuesto por doce libros, dividios en títulos y éstos en constituciones colocadas en orden

cronológico.

ii. Digesto

Con la expedición de la constitución Deo auctore del 530, Justiniano autorizó a Triboniano para

nombrar a una comisión a fin de realizar una selección de textos de los juristas clásicos con

el objeto de adecuarlos a la realidad social del siglo VI, evitando eventuales contradicciones y

antinomias. Mediante la Constitución de Tanta de diciembre del 533, Justiniano ordena la publi

cación del Digesto (Pandectes en griego) con fuerza de ley desde el 30 de diciembre de ese
año.

La obra está dividida en cincuenta libros y estos en títulos, se subdividen en fragmentos y éstos

en un principium y párrafos compuestos con poco más de nueve mil fragmentos,


pertenecientes

a 39 juristas.

iii. Instituciones

La redacción de esta obra estuvo a cargo de Triboniano, Téofilo y Doroteo. Publicadas en 533

d.C. a través de la constitución Imperatoriam Maiestatem. Se inspiran en el texto de Gayo,

especialmente las Instituciones. Asimismo, contenía fragmentos de obras de Marciano, Flo

rentino, Paula y Ulpiano.

Se le otorgó el valor propedéutico para los estudios de derecho, por lo que se dirigió a la ju

ventud ansiosa del conocimiento de las leyes (cupida legum iuventus). La obra también debía
ser aplicada en los tribunales.

Obra dividida en cuatro libros y estos en títulos subdivididos en párrafos.

iv. Novelas

En el año de 565 se publicaron las Novellae Constitutiones, también conocidas como Novellae,

compuesto de las constituciones imperiales promulgadas por el propio Justiniano que las ex

pidió con posterioridad a la publicación del Codex repetitae praelactionis del 534 d.C.

Existen tres versiones distintas de las Novelas. La primera versión llamada Epitome Iuliani fue

realizada probablemente por un profesor de Constantinopla en el 555 d.C. compuesto de 122

constituciones imperiales. Una segunda versión llamda Authenticum fue publicada en 556

d.C. y quedó integrada por 134 novelas. Finalmente, la tercera versión fue publicada después

de la muerte de Justiniano y se compone de 158 novelas de Justiniano, 4 de Justino II, 3 del

emperador Tiberio y tres más provenientes del prefecto del pretor.

Concepto de persona

a) Etimológico

Significa máscara o semblante humano que utilizaban en escena los actores a fin de aumentar
la voz (personare). Los juristas lo utilizan para referirse en general al ser humano. Gayo (I. 1.9)
afirma

“ciertamente la primera división del derecho de personas es éste: todos los hombres o son
libres o

son esclavos”. Así, para los romanos, persona es todo hombre, incluso el esclavo, aunque a
partir de

la época posclásica preferentemente se utilizó el vocablo persona para referirse a los hombres
libres.

b) Jurídico

Las personas, también llamadas sujetos de derecho son aquellas a las que el ordenamiento

jurídico les reconoce la capacidad de intervenir en una relación jurídica, o sea, de tener un

poder tutelado por el derecho de exigir a otros, determinada conducta o bien ser obligados a

mantener alguna conducta.

El término persona no se utilizó en todas las épocas del derecho romano, aunque sí se tenía en
cuen

ta el concepto abstracto del mismo. La evolución que el concepto de persona sufrió, fue la
siguiente: - Para el derecho arcaico y el preclásico se designaba con la palabra caput (cabeza,

individuo o miembro), también utilizaron la palabra status (condición o situación


jurídica del individuo frente al ordenamiento normativo).- El derecho clásico utilizó
escasamente la palabra persona, continuó utilizando el

término caput, que significaba capacidad o personalidad, debiendo tener status li

bertatis, civitatis y familiae.- En el derecho posclásico, la connotación de persona tiene una


relevancia jurídica,

excluye a los esclavos y a las personas morales.- El derecho justinianeo, en cambio, consideró a
la persona como una sustancia indi

vidual de naturaleza racional.

2. Atributos de la personalidad

a) Nombre

Vocablo que sirve para designar a las personas o a las cosas, distinguiéndolas de las demás de

su especie. En cuanto a las personas constituye la base de su diferenciación con el objeto de

imputarles consecuencias jurídicas determinadas. Es un derecho absoluto e inmutable; esto

es, los nombres van pegados al esqueleto (nomina ossibus inharent). No es valorable en dinero

y no es enajenable.

El nombre de los ciudadanos romanos está constituido por un conjunto de tres palabras

(tria nomina) de cuya combinación resulta la particularización de la persona (D.28.2.1).

Durante la República el nombre se estructuraba de forma compleja: nombre propio (prae

nomen) que indica la filiación; el nombre que aludía a la gens a la que pertenecía (nomen) y

el nombre cuya elección lo hacían los padres inspirándose en ciertos presagios (cognomen).

b) Domicilio

Lugar en donde una persona tiene el centro espacial de su existencia. El domicilio de un

ciudadano romano era importante a efectos de competencia judicial y de los gravámenes mu

nicipales. Existen tres clases: el de origen (se adquiere por el nacimiento, v.g. los hijos nacidos

iustae nuptiae tienen su domicilio en el hogar del padre); el voluntario (lugar donde una per

sona traslada el centro de su vida con el fin de que ese cambio sea permanente); y, el legal (por

disposición legal, v.g. el domicilio de los senadores romanos era Roma).

c) Patrimonio

Conjunto de cosas tangibles (res corporales) y de créditos y otras cosas intangibles (res incor

porales) valorables en dinero que corresponden a una persona.

Para el derecho preclásico el patrimonium estaba integrado por los bienes del pater familias

descontando las deudas y por los derechos reales y de crédito.


d) Personalidad jurídica

Modernamente se entiende como la condición de un sujeto considerado como un centro de

imputación de derechos y de deberes. Se divide en capacidad de goce y capacidad de ejercicio.

La primera es la aptitud de una persona para adquirir derechos y obligaciones, en cambio la

capacidad de ejercicio es la posibilidad de ejercitarlos y cumplirlos por sí mismo. Los roma

nos no llegaron a definir a la capacidad como tal; a pesar de ello, los autores modernos hacen

interpretaciones de varios pasajes de las fuentes romanas para conceptualizar a la capacidad.

Para el derecho romano lo más importante era la situación jurídica de un hombre teniendo en

cuenta la libertad (status libertatis), la ciudadanía (status civitatis) o la posición que ocupaba

dentro de la familia (status familiae).

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