LLAMADOS A SERVIR, FIELES EN TODO
11 las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles
en todo. 12 los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen
bien sus hijos y sus casas. 13 porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan
para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
(1 Timoteo 3: 11-13)
Cuando Dios levanta personas para servir en su Iglesia, busca a aquellos cuyo
corazón es recto para con Él. Su preocupación no está en sus talentos o
habilidades, sino en su integridad espiritual.
Los hombres que Dios ha escogido para servir a su pueblo siempre han
tenido un corazón dedicado a Él.
Cuando Samuel buscaba al sucesor para Saúl, el Señor le recordó que
“Jehová mira el corazón” (1 S. 16:7)
Cuando le entregó el reino a su hijo Salomón, David le aconsejó: “Reconoce
al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario” (1
Cr. 28:9).
Después de analizar los requisitos que se le pedían a los Obispos y el sábado
pasado ver algunos que se le pedían a los Diáconos, podemos darnos cuenta
que la norma para los diáconos no es de ninguna manera inferior a la que se
requiere para los obispos. Los obispos que guían y los diáconos que sirven
realizan diferentes funciones, pero los requisitos espirituales exigidos para
ambos son casi idénticos.
El griego Diakonos (diácono) y los términos relacionados diakoneō (“servir”),
y diakonia (“servicio”) aparecen unas cien veces en el Nuevo Testamento.
Solo aquí y en Filipenses 1:1 se translitera “diácono” o “diáconos”, el n otros
pasajes abarca un sentido más general de la vida de servicio de un cristiano.
Pablo escribió 1 Timoteo unos treinta años después del nacimiento de la
iglesia el día de Pentecostés. La iglesia había crecido y se había desarrollado
hasta el punto de que había necesidad de diáconos oficiales.
Ellos actuarían como modelos de integridad y servicio espiritual. Para
asegurar que a los que se les daba esta responsabilidad fueran dignos, Pablo
da una relación de varios requisitos por los que se deben medir. Al igual que
con los ancianos, estas características se relacionan con su carácter espiritual,
no con su función.
En realidad, no se dan detalles en las Escrituras con relación a las tareas de
los diáconos. Ellos debían llevar a cabo cualquier tarea que se les asignara
por parte de los ancianos o que necesitara la congregación.
Nos damos cuenta una vez más que Dios está más interesado en nuestra
integridad y en nuestro carácter como hijos de Dios.
A menudo la iglesia se está olvidando de la labor tan importante que eran
ejercidas por las personas que sirven, no se le ha dado el estatus o el
privilegio que es poder servir a los hijos de Dios.
Estamos llamados a servir a la iglesia, a los hijos de Dios, pero no debemos
olvidar la importancia de ser cristianos íntegros, con convicciones y creencias
cimentadas en la verdad.
REQUISITOS PARA SER DIÁCONOS
Ya hemos mencionado en el servicio anterior los requisitos que debían tener
los diáconos para estar actos para el ministerio, sin embargó cabe resaltarlos
para tener presente las características que se exigían a los hombres que
querían ejercer el ministerio del diaconado.
1. CARÁCTER PERSONAL: Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin
doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias
deshonestas; (1 Timoteo 3:8).
2. VIDA ESPIRITUAL: que guarden el misterio de la fe con limpia
conciencia. (1 Timoteo 3:9).
3. EL SERVICIO CRISTIANO: Y éstos también sean sometidos a prueba
primero, y entonces ejerzan el diaconado, (1 Timoteo 3: 10a).
Dokimazō(sean sometidos a prueba) significa “aprobar después de ser probados”.
El tiempo presente del verbo indica una prueba continua, no una prueba de un
momento o un período comprobatorio. Los diáconos deben ser continuamente
probados antes de que oficialmente ejerzan el diaconado.
4. LA PUREZA MORAL: si son irreprensibles… Los diáconos sean maridos
de una sola mujer, (1 Timoteo 3:10b, 12a)
Pablo reitera otro elemento clave de los requisitos de los ancianos. También los
diáconos deben ser maridos de una sola mujer. El texto griego literalmente dice
“hombres de una sola mujer” “Que pertenecen a una sola mujer” (cp. 3:2). No
deben ser infieles a sus respectivas esposas, ni en su conducta con otras mujeres ni
en su mente.
5. VIDA EN EL HOGAR: y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. (1
Timoteo 3:12b).
Los diáconos, como los ancianos, deben probar su carácter espiritual en el hogar.
Deben [gobernar] bien, no solo sus hijos, sino también su dinero, sus bienes y todo
lo que esté asociado con sus casas.
REQUISITOS PARA LAS DIACONISAS
Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles
en todo. (1 Timoteo 3:11)
Se ha debatido mucho acerca de si las mujeres de las que se habla aquí son
las esposas de los diáconos o un orden separado de diaconisas.
Los puntos siguientes muestran que aquí se habla de mujeres en general, no
necesariamente de las esposas de los diáconos.
En primer lugar, el empleo de asimismo (cp. 1 Ti. 2:9; 3:8; Tit. 2:3, 6) da
fuertes argumentos para ver aquí a un tercer y distinto grupo además de
ancianos y diáconos.
En segundo lugar, no hay pronombre posesivo o artículo definido que
relacione a esas mujeres con los diáconos.
En tercer lugar, Pablo no empleó la palabra “diaconisas” porque no había tal
palabra en el idioma griego; la forma masculina de diakonos se utilizaba
tanto para hombres como para mujeres (cp. Ro. 16:1). Emplear el término
mujeres era la única forma en la que Pablo podía distinguirlas de los
diáconos. Por último, sus requisitos se comparan a los de los diáconos.
MUJERES HONESTAS
Las mujeres que sirven en la iglesia deben ser en primer lugar honestas.
Pablo emplea la misma palabra aquí que en el versículo 8 para describir a los
diáconos. Las diaconisas, al igual que los diáconos, deben llevar una vida
seria.
Honestas, es la misma palabra usada para los diáconos, "Semnos" (σεμνός) es
una palabra griega que se traduce como "digno", "honorable" o "respetable".
En el contexto del Nuevo Testamento, se utiliza para describir cualidades de
carácter que son dignas de respeto y admiración, a menudo asociadas con la
piedad y la reverencia.
“Un diácono no debe ser una persona tonta y ligera, una que le da poco peso
a los asuntos serios. Aunque no es una persona fría y sin gozo, un diácono
comprende la seriedad de la vida.” John MacArthur.
No deben ser calumniadoras. Diabolos (calumniadoras) se emplea a menudo
para describir a Satanás, y se traduce “diablo” (cp. Mt. 4:1). Las diaconisas
deben controlar su lengua. (1 Timoteo 5:13) buscar la cita.
Al igual que los ancianos (v. 2) y los diáconos (v. 8), las mujeres deben ser
sobrias. No deben ser bebedoras, sino sobrias en el juicio. Por último, deben
ser fieles en todo. Deben ser absolutamente fieles. Las mujeres que no
fueran fieles en cada dimensión de responsabilidad, no serían dignas de
confianza para un servicio privilegiado como este.
LAS RECOMPENSAS DEL SERVICIO FIEL
Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y
mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. ( 1 Timoteo 3:13)
Dos recompensas aguardan a hombres y mujeres que ejerzan bien el
diaconado.
En primer lugar, ganan para sí un grado honroso. Bathmos (grado)
literalmente se refiere a un puesto elevado.
Esto no es la arrogancia pecaminosa, porque los verdaderos diáconos no la
buscan; sin embargo, son dignos de ser condecorados.
A los que sirven en humildad, Dios los exaltará.
10
Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. (Stg. 4:10)
6
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él
os exalte cuando fuere tiempo; (1 P. 5:6),
y también la iglesia
12
Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan
entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os
amonestan; 13 y que los tengáis en mucha estima y amor por
causa de su obra. Tened paz entre vosotros. (1 Ts. 5:12-13).
Los diáconos fieles recibirán respeto y honra de aquellos a quienes sirven.
En segundo lugar, ganarán mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
Parrēsia (mucha confianza) se usa a menudo para el denuedo en el hablar. La
fe que es en Cristo Jesús se refiere a la esfera de la verdad cristiana, la familia
de los creyentes.
12
Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro
Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio
(1 Timoteo 1: 12)
El servicio exitoso engendra confianza y seguridad entre el pueblo a quien se
sirve. Los que sirven a Dios bien y ven su poder y gracia obrando en su vida,
tendrán denuedo para servicios aún mayores.