LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Magistrado ponente
STC159-2021
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
(Aprobado en sesión virtual de veinte de enero de dos mil veintiuno)
Bogotá, D. C., veintidós (22) de enero de dos mil
veintiuno (2021)
Se decide la impugnación interpuesta respecto a la
sentencia de 20 de noviembre de 2020, dictada por la Sala
Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Cundinamarca, dentro de la acción de tutela instaurada por
María Silvia Yagari Tamaniza frente al Juzgado Segundo Civil
del Circuito de Zipaquirá, con ocasión del juicio “ejecutivo
hipotecario” adelantado por Bancolombia S.A. contra
Alexánder Mora Yépez.
1. ANTECEDENTES
1. La reclamante exige la protección de sus derechos al
debido proceso e igualdad, presuntamente transgredidos por
las autoridades convocadas.
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
2. De la lectura del escrito tutelar y la revisión de las
pruebas adosadas al plenario, se desprenden los hechos que
a continuación se describen:
Bancolombia S.A. inició libelo “ejecutivo hipotecario”
contra Alexánder Mora Yépez, con el objeto de cobrar la suma
contenida en un pagaré por $100’000.000, respaldada en el
gravamen constituido en la escritura pública “N° 1382 de 23
de marzo de 2011” de la Notaría Treinta y Siete del Círculo
de Bogotá, sobre la propiedad identificada con matrícula
inmobiliaria “N° 176-38782”, ubicada en la “Calle 13 # 7-57
del municipio de Tocancipá”1.
En proveído de 20 de marzo de 2013, la juez acusada
libró mandamiento de pago y, asimismo, ordenó el “embargo”
del predio referido2.
En auto de 17 de octubre de 2013, la funcionaria
enjuiciada dispuso seguir adelante con la ejecución3.
El Juzgado Promiscuo Municipal de Tocancipá remitió
a la autoridad encausada, los “Oficios N° 2108 de 13 de
diciembre de 2013 y N° 356 de 10 de marzo de 2015”,
mediante los cuales le comunicó de la medida cautelar
decretada en dos (2) juicios compulsivos con radicados N°
2013-392 y N° 2015-0049 promovidos por María Silvia Yagari
Tamaniza, aquí promotora, en calidad de cesionaria, frente
al ejecutado Alexánder Mora, consistente en el “embargo” de
1 Folios 40 al 44; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
2 Folios 46 al 48; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
3 Folio 69; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
2
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
los remanentes y/o bienes que llegaren a desembargarse en
ese asunto4.
En veredictos de 3 de abril de 2014 y 13 de mayo de
2015, el despacho accionado resolvió “(…) tener en cuenta
(…)” las cautelas referidas en ese trámite, de conformidad con
el artículo 543 del Código de Procedimiento Civil, modificado
por el canon 64 de la Ley 795 de 20035.
Posteriormente, la juez del circuito convocada ordenó el
“secuestro” del fundo cautelado, comisionando, para tal fin,
al Juzgado Promiscuo Municipal de Tocancipá, quien el 22
de noviembre de 2013, adelantó la diligencia6.
Agotadas las etapas de rigor, el 21 de enero de 2019, la
célula atacada efectuó el remate del bien, adjudicando el
mismo al mejor postor y, en proveído de 6 de mayo de 2019,
aprobó la almoneda7.
El 6 de marzo de 2020, la servidora censurada requirió
al Juzgado Promiscuo Municipal de Tocancipá para que
allegara la liquidación definitiva “(…) en firme, debidamente
especificada (…)”, del crédito y las respectivas costas
cobradas a Alexánder Mora, también allí demandado, dentro
del ejecutivo de alimentos con radicado N° 2017-00868.
4 Folios 87 y 120; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
5 Folios 94 y 150; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
6 Folio 78; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
7 Folios 348 y 349; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
8 Folio 395; Cuaderno “12) 01. Ejecutivo Garantía Real”.
3
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
Manifiesta la aquí gestora, ambiguamente, que el
juzgado querellado “(…) no ha resuelto la petición de remisión
de los remanentes que de forma anticipada (…)” radicó, para
obtener el pago, en su favor, de lo adeudado por Alexánder
Mora en los dos (2) juicios ejecutivos singulares, tramitados
en el Juzgado Promiscuo Municipal de Tocancipá9.
Aduce que es “(…) madre cabeza de familiar, t[iene] a
[su] cargo dos hijas [y] actualmente [se] encuentr[a]
desempleada (…)”10.
Sostiene que “(…) lo más reciente por el juzgado
demandado (…) [data del] 14 de julio de 2020 (…)”,
informándole, mediante correo electrónico, que en el asunto
debatido “(…) se espera respuesta del Juzgado Promiscuo
Municipal de Tocancipá, proceso 2017-086 a fin de continuar
el trámite pertinente (…)”11.
Expresa que las actuaciones de la togada accionada
vulneran sus derechos fundamentales, pues, en su sentir,
aquélla debe dar prelación a su acreencia, atendiendo “(…) al
principio legal y universal, quien es primero en el tiempo es
primero en el derecho (…)”12.
3. Pide, por tanto, ordenar a la funcionaria fustigada
que, “de forma inmediata”, resuelva sobre el “embargo” de
9 Folio 1; Cuaderno “Escrito de tutela”.
10 Ibidem.
11 Folio 1 y 2; Cuaderno “Escrito de tutela”.
12 Folio 2; Cuaderno “Escrito de tutela”.
4
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
remanentes a favor de los compulsivos “(…) con radicados N°
2013-392 y N° 2015-0049 (…)”, por ella impulsados13.
1.1. Respuesta del accionado y vinculados.
1. La autoridad enjuiciada sostuvo que, en el asunto
aquí debatido, ha tenido en cuenta “(…) varios embargos de
remanentes, en total once (…)”, incluidos los compulsivos
adelantados por la promotora contra Alexánder Mora Yépez,
identificados con radicados N° 2013-0392 y N° 2015-049, los
cuales “(…) se encuentran en su orden, en los turnos segundo
y noveno (…)”.
Relievó que el ejecutivo hipotecario a su cargo aún no
ha terminado, pues,
“(…) se encuentra a la fecha, pendiente de obtener respuesta del
Juzgado Promiscuo Municipal de Tocancipá, (…) de la remisión de
la liquidación de costas dentro del proceso ejecutivo de alimentos
que allí cursa bajo el radicado N° 2017-086, cuyo embargo es
concurrente en los términos del artículo 465 del C.G.P., ello a fin
de proceder a la graduación de créditos y repartir los dineros
recaudados, luego, en caso de que el proceso termine, se procederá
a trasladar lo sobrante a los distintos procesos, en el orden estricto
en que se han recibido las noticias de remanente (…)”.
Igualmente, precisó, que el despacho municipal solo
envió la liquidación de costas y, por tal motivo, procedió a
requerirlo para que allegara la totalidad de lo pedido. En
consecuencia, solicitó despachar desfavorablemente las
súplicas del ruego, por cuanto no ha vulnerado las
prerrogativas de la inicialista, además, “(…) existe un crédito
13 Folio 2; Cuaderno “Escrito de tutela”.
5
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
privilegiado que debe ser atendido antes de los embargos de
remanentes (…)” aquí discutidos por la tutelante14.
2. El Juzgado Promiscuo Municipal de Tocancipá se
pronunció frente a los hechos expuestos por la libelista y
arguyó que la juez encausada le solicitó “(…) la liquidación en
firme dentro del proceso ejecutivo de alimentos 2017-00086
(…)”; no obstante, aseguró, sus instalaciones fueron cerradas
por un brote de COVID-19 desde el 10 de agosto y hasta el
31 de agosto de 2020.
Por lo anterior, expuso, sólo hasta el 26 de octubre de
2020, pudo modificar la actualización del crédito radicada
por la demandante Flor Emilse Forero Camargo, en
representación de su menor hija, en el radicado N° 2017-
00086, remitiendo dicha operación matemática en “Oficio N°
2034 de 10 de noviembre de 2020”, al juzgado del circuito
censurado para lo de su competencia.
Agregó que, en esa contienda, al comunicarle al
despacho convocado del “embargo” de remanentes, “(…) cit[ó]
el artículo 134 de la Ley 1098 de 2006, [el cual] consagra que
los créditos por alimentos a favor de los niños, las niñas y los
adolescentes gozan de prelación sobre todos los demás (…)”.
Por último, aseveró que, en esa judicatura, también “(…)
cursa más de un proceso (…)” contra el mismo ejecutado
Alexander Mora Yépez, en cada uno de ellos, ha ordenado el
14 Folios 1 y 2; Cuaderno “11) Respuesta juez 2 CTO ZIPA”.
6
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
“embargo” de remanentes, lo cual obra en el decurso
hipotecario aquí cuestionado15.
3. De los documentos adjuntos, no se observó
pronunciamiento, por parte de los demás convocados.
1.2. La sentencia impugnada
El a quo constitucional desestimó el auxilio, tras
advertir que la funcionaria enjuiciada no ha vulnerado
ningún derecho fundamental de la petente porque “(…) ha
tramitado el embargo de remanentes decretado dentro de los
procesos con radicado No. 2013-392 y 2015-0049, donde la
actora es cesionaria del crédito (…)”.
Aunado, relievó que la autoridad enjuiciada requirió al
juzgado municipal de Tocancipá
“(…) para que allegara la liquidación del crédito y costas dentro
del proceso ejecutivo de alimentos con radicado No. 2017-0086 a
fin dar aplicación al artículo 465 del C.G.P., para proceder a la
graduación de créditos y repartir los dineros recaudados, tal como
lo explica en su respuesta al presente reclamo constitucional, por
lo que a las resultas de tal petición deberá estarse la accionante a
fin de hacer efectivo el embargo de remanentes decretado en los
procesos con radicado No. 2013-392 y 2015-0049 (…)”16.
1.3. La impugnación
La promovió la suplicante, sin exponer los argumentos
de su inconformismo.
15 Folios 1 al 22; Cuaderno “9) RTA Juez Prom. Mpal Tocancipá”.
16 Folios 1 al 10; Cuaderno “15) 2020-00340-00”.
7
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
2. CONSIDERACIONES
1. La petente censura la actuación de la juez del circuito
convocada, pues, según su afirmación, ha menoscabado sus
garantías superiores al no adelantar las gestiones para lograr
el pago de sus acreencias, cobradas en los compulsivos
adelantados contra Alexánder Mora Yépez, ante el Juzgado
Promiscuo Municipal de Tocancipá, aun cuando existe una
“orden de embargo de remanentes”, en cada uno, desde los
años 2013 y 2015, a su favor, ambas comunicadas en el
hipotecario aquí censurado.
2. Examinado el sublite cuestionado, se vislumbra,
como lo consideró el a quo constitucional, el fracaso de la
salvaguarda reclamada, por ausencia de arbitrariedad en la
actividad de la falladora denunciada.
En efecto, se resalta, la servidora encargada, una vez
efectuó la almoneda de la heredad identificada con matrícula
inmobiliaria “N° 176-38782” ubicada en la “Calle 13 # 7-57
del municipio de Tocancipá”, de propiedad del demandado,
requirió al juzgado municipal para que allegara la liquidación
del crédito y las respectivas costas cobradas a Alexánder
Mora Yépez en el juicio ejecutivo de alimentos con radicado
N° 2017-0086, promovido por Flor Emilse Forero Camargo,
en representación de su menor hija, el cual, también posee
una medida cautelar de “embargo de remanentes”
debidamente notificada.
8
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
Valga aclarar, la actuación descrita, desplegada por la
sede judicial querellada, no entraña una irregularidad
superlativa que imponga la intervención de esta especial
jurisdicción.
Lo antelado, porque la funcionaria convocada resolvió
actuar de la manera comentada, en aplicación del carácter
prevalente de los derechos de la descendiente menor de edad
e, igualmente, reconociendo la naturaleza de la obligación
cobrada por conducto de su progenitora Flor Emilse Forero,
cuyos intereses ostentan una protección superlativa en la
Constitución Política, como a continuación pasa a explicarse.
2.1. Dentro del juicio alimentario, el juez de Tocancipá
le comunicó al estrado judicial reprochado el “embargo de
remanentes” al interior del decurso hipotecario debatido, ello,
a través del proveído de 30 de marzo de 2017 y el “oficio N°
0669”; por tanto, la togada accionada conocía ampliamente
la existencia del coercitivo de alimentos frente al demandado
Alexander Mora Yépez; luego, aquélla no podía desconocer la
obligación preferencial en beneficio de la infante.
Ahora, contrario a lo expuesto por la tutelante, ningún
efecto negativo tiene el hecho de haberse efectuado el
enteramiento a la funcionaria cuestionada, de la medida
referida, ordenada en el pleito de alimentos, años después de
la inclusión de su acreencia ejecutiva singular, por cuanto el
deber de la juzgadora es satisfacer, principalmente, las
necesidades de la alimentaria, por ser sujeto de especial
protección, tal como lo dispone el artículo 134 del Código de
9
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
Infancia y Adolescencia, pues “los créditos por alimentos a
favor de los niños, las niñas y los adolescentes gozan de
prelación sobre todos los demás”.
3. Esta Sala en reiterados pronunciamientos17, ha
estudiado la distinción entre prelación de embargos y de
créditos, al decidir un caso de similares contornos, en
coherencia con los planteamientos de la Sentencia C-664 de
200618, donde se delimitaron, como rasgos diferenciadores
de tales fenómenos jurídicos, los siguientes:
“La prevalencia de embargos es una figura de carácter procesal
a ser aplicada por el registrador, que se materializa en el registro
de instrumentos públicos y atiende la finalidad propia de las
medidas cautelares: garantizar el cumplimiento de la obligación
debida y evitar la insolvencia del deudor. En el registro el
principio es el de la prevalencia de los embargos, en
consideración a la jerarquía de las acciones en que se originen, y
la excepción es la concurrencia de embargos, lo que se refleja en
la decisión del legislador de garantizar que sólo exista un
embargo en el folio único de matrícula inmobiliaria. Por su parte,
la prelación de créditos es de carácter sustancial, que consiste en
una graduación de los mismos efectuada por el legislador, que
corresponde al juez aplicarla en los procesos judiciales y cuya
finalidad es cumplir con el pago efectivo de las obligaciones a
cargo del deudor, en el orden de preferencia establecido, de tal
suerte que si obligaciones pecuniarias del deudor frente a
diferentes acreedores no pueden ser cumplidas con los bienes
existentes, se pagarán hasta donde sea posible y de acuerdo con
el orden fijado por la ley»(…)19.
En punto del orden de pagos, la Corte Constitucional al
estudiar la constitucionalidad del numeral 5º del artículo
2495 del Código Civil, adicionado por el artículo 134 del
Decreto 2737 de 1989, estimó:
17
Corte Suprema de Justicia Rad. 02187-01 de 2018 y 00154-01 de 2019.
18
Corte Constitucional Sentencia C- 664 de 2006.
19 CSJ. STC9907-2015 de 30 de jul. 2015, rad. 2015-00273-01.
10
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
“(…) La "prenda general de los acreedores" está constituida por
todos los bienes del deudor, salvo los no embargables, de manera
que todos los acreedores tienen derecho a exigir la ejecución
forzada de la obligación. El artículo 2488 del Código Civil
consagra este derecho así: "Toda obligación personal da al
acreedor el derecho de perseguir su ejecución sobre todos los
bienes raíces o muebles del deudor, sean presentes o futuros,
exceptuándose solamente los no embargables designados en el
artículo 1677." Así, el artículo 2492 del Código Civil establece:
"los acreedores, con las excepciones indicadas en el artículo 1677
(bienes inembargables), podrán exigir que se vendan todos los
bienes del deudor hasta concurrencia de sus créditos, incluso los
intereses y los costos de la cobranza, para que con el producto se
les satisfaga íntegramente, si fueren suficientes los bienes, y en
caso de no serlo, a prorrata, cuando no haya causas especiales
para preferir ciertos créditos, según la clasificación que se sigue."
Con tal fin, el legislador prevé un sistema de preferencias,
dependiendo de la calidad del crédito. La prelación de créditos es
pues, el conjunto de reglas que determinan el orden y la forma en
que debe pagarse cada uno de ellos. Se trata entonces de una
institución que rompe el principio de igualdad jurídica de los
acreedores, de modo que debe ser interpretada restrictivamente,
ya que no hay lugar a decretar preferencias por analogía; sólo
existen aquellas expresamente contempladas en la ley (…)”20
La distinción que se viene comentando no resulta de
poca monta, pues ella guiará el proceder del juez en cada
caso. Nótese, ante el concurso de embargos en coercitivos de
diferente jurisdicción:
“(…) a pesar de que, conforme la prelación de créditos, los de
orden fiscal y los créditos laboral [y las deudas alimentarias]
tienen prelación para el pago (…) se dispuso que el embargo
practicado primeramente por el juez civil quedaba en firme, pero
el embargo decretado en el proceso ejecutivo [por alimentos] se
acumularía al proceso ejecutivo civil [con garantía real], conforme
a las siguientes reglas: 1) el auto que decrete el embargo de los
bienes dentro del proceso [alimentario] se comunicará por oficio
notificatorio al juez que conoce del proceso civil [hipotecario]
donde se encuentran embargados los bienes (…)”21. (subraya
fuera de texto).
Cumplido lo anterior, el juzgador civil:
20
Corte Constitucional Sentencia C-092 de 2002
21
MORA, Nelson G. Procesos de Ejecución. Tomo II. Bogotá: Temis, 1973, Pág. 227.
11
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
“(…) [A]delantará [el compulsivo] en todas sus partes hasta el
remate; este se llevará a cabo y se harán las liquidaciones de los
créditos y de las costas a que hubiere lugar dentro del proceso
ejecutivo civil, a fin de que la tramitación del proceso civil quede
lista para entregar el producto del remate a los ejecutantes, o
para entregar a los acreedores los dineros embargados o que
consignó el deudor para pagar los créditos que se persiguen
ejecutivamente (…)”22.
Agotadas tales fases, emerge la importancia del
segundo evento, la jerarquización de las acreencias, porque
en ese momento afloran los privilegios crediticios otorgados
por el legislador, como lo acota Nelson R. Mora G.:
“(…) Luego que el juez civil reciba la liquidación definitiva y en
firme del crédito y las costas proferidas contra el ejecutado
dentro del proceso ejecutivo [por alimentos] con base en esa
liquidación y mediante auto que dictará el juez del proceso
ejecutivo civil, se procederá a hacer la distribución entre todos los
acreedores, de acuerdo con la prelación establecida en la ley
sustancial (…)”.
“(…) Para efectos de la prelación de créditos, el juez aplicará las
reglas consignadas en los arts. 2488 a 2511 del C.C. (…)”23.
Conclúyase de lo anterior, la autonomía de las dos
situaciones jurídicas, prevalencia de embargos y de créditos,
porque mientras aquélla, la de cautelas, dado su carácter
netamente procesal, determina cuál debe registrarse en el
folio de matrícula inmobiliaria para la preservación del bien
garantía de pago.
La segunda, esto es, la prelación de créditos es de
raigambre sustancial, pauta la preferencia en el orden de los
créditos concurrentes al momento de distribuir los recursos
22
ídem
23
ibídem
12
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
obtenidos por el funcionario ejecutor por razón de su
importancia constitucional, sustancial y vital; institución
ligada propiamente con los derechos fundamentales de la
persona humana, con la naturaleza, clase e importancia de
los créditos, el carácter vital o existencial, público o privado,
etc, cual acontece con los alimentos.
Es precisamente esta última, la que enmarca la
situación aquí auscultada, por cuanto se encontraba ante la
venta forzada del bien cuyo producto estaba destinado a
solventar las obligaciones a cargo del ejecutado.
4. En lo tocante a la preferencia del pago de alimentos
frente a las demás acreencias de primera clase, luego de
subastado el predio, debe recordarse que, ante la
imposibilidad de acumular ejecuciones de disímiles
especialidades, el funcionario judicial que conozca la
ejecución con garantía real deberá proceder bajo los
mandatos imperativos del artículo 2494 del Código Civil,
satisfaciendo, primeramente, los créditos privilegiados.
A tal conclusión arribó la Corte Constitucional al
estudiar la constitucionalidad del numeral 1º del artículo 558
del Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo
1º numeral 306 del Decreto 2282 de 1989:
“(…) El encabezado de este artículo [542 del Código de
Procedimiento Civil reproducido por el art. 465 del C.G.P.] no es
el más afortunado, pues realmente no prevé la coexistencia de
manera simultánea de embargos decretados en distintos
procesos, sino que en estricto sentido establece una prelación de
13
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
pagos que debe ser aplicada por el juez del proceso civil en el cual
se decretó el embargo y se perfeccionó. Empero, a pesar de su
denominación equívoca esta es la disposición mediante la cual se
asegura el cumplimiento de los órdenes establecidos Código Civil
para la satisfacción de los créditos, pues determina a cuál
acreedor debe pagársele en primer término del producto del
remate de los bienes embargados, aun cuando subsista la
medida cautelar decretada en el proceso ejecutivo con garantía
real que se adelanta ante la jurisdicción civil (…)”.
“(…) Entonces, a pesar que nuestro ordenamiento procesal no
permite la acumulación de procesos ejecutivos adelantados por
distintas jurisdicciones (Art. 541 num. 3), ni establece que los
embargos dictados en los procesos ejecutivos que se adelanten
para cobrar créditos privilegiados tengan prelación, los intereses
de los acreedores privilegiados quedan a salvo mediante la
aplicación del artículo 542 del C. P. C., pues el juez que adelante
el proceso ejecutivo para el cobro de un créditos de esta
naturaleza debe oficiar al juez del proceso ejecutivo con garantía
real para que una vez se realice el remate en primer lugar se
satisfaga con el producto de este los créditos que gozan de
preferencia (…)”.
“(…) Nótese entonces que la regulación del Código de
Procedimiento Civil en definitiva atiende al propósito de la
satisfacción efectiva y rápida de los acreedores y por ello
precisamente privilegia las medidas cautelares que primero se
practicaron, sin importar la naturaleza del proceso ejecutivo en el
cual fueron decretados. Entonces, si primero se practican las
medidas cautelares en el proceso ejecutivo con garantía real
estás tendrán prelación sobre las medidas ordenadas en
procesos ejecutivos laborales y fiscales, mientras que de ocurrir
lo contrario tendrán prelación las medidas cautelares dictadas
en las dos últimas modalidades de procesos ejecutivos. No
obstante, los intereses de los acreedores privilegiados quedan
siempre a salvo y una vez producido el remate el pago de las
deudas se hará atendiendo el orden de prelación de créditos
(…)”.
“(…) Queda, sin embargo, una última cuestión por resolver pues
el artículo 542 en comento cuando regula la satisfacción
preferente de créditos privilegiados con el producto del remate de
los bienes embargados en el proceso ejecutivo con garantía real
sólo hace referencia a los créditos laborales y a los adeudados al
Fisco pero omite referirse a los embargos decretados en los
procesos ejecutivos que se adelanten para satisfacer créditos
alimentarios debidos a un menor. Al respecto cabe señalar que la
doctrina y la jurisprudencia constitucional se han ocupado de la
materia y ha entendido que esta disposición también es aplicable
respecto de los embargos por créditos privilegiados de alimentos.
Así, en la sentencia T-57 de 2002 se sostuvo: De acuerdo con el
contenido de los anteriores preceptos, la medida de embargo de
14
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
un bien sujeto a registro decretada por el juez de familia en un
proceso de alimentos de menores está regulada por lo dispuesto
en el artículo 542 del C. de P. Civil, razón por la cual este
funcionario judicial deberá dar aplicación al procedimiento allí
establecido (…)”.
“(…) Por lo tanto, el juez de familia, por oficio en el que se
indicarán el nombre de las partes y los bienes de que se trata,
deberá comunicar inmediatamente al juez civil de la medida de
embargo. Por su parte, el juez civil adelantará el proceso hasta el
remate de dichos bienes, pero antes de la entrega de su producto
al ejecutante, solicitará al juez de familia la liquidación definitiva
y en firme, debidamente especificada, del crédito que ante él se
cobra y de las costas, y con base en ella, por medio de auto, hará
la distribución entre todos los acreedores, de acuerdo con la
prelación establecida en la ley sustancial (…)”24. (subraya fuera
del texto).
Las disposiciones procesales sobre la materia hoy
hallan asiento en los cánones 46525 y 46626 del Código
General del Proceso.
Contrastado tal precedente jurisprudencial con las
actuaciones desplegadas estudiadas, sin hesitación alguna
se evidencia el acierto de la juzgadora al anteponer la
24
Corte Constitucional Sentencia C-664 de 2006
25
“(…) Artículo 465. Concurrencia de embargos en procesos de diferentes
especialidades. Cuando en un proceso ejecutivo laboral, de jurisdicción coactiva o de alimentos
se decrete el embargo de bienes embargados en uno civil, la medida se comunicará
inmediatamente al juez civil, sin necesidad de auto que lo ordene, por oficio en el que se indicarán
el nombre de las partes y los bienes de que se trate (…). El proceso civil se adelantará hasta el
remate de dichos bienes, pero antes de la entrega de su producto al ejecutante, se solicitará al
juez laboral, de familia o fiscal la liquidación definitiva y en firme, debidamente especificada, del
crédito que ante él se cobra y de las costas, y con base en ella, por medio de auto, se hará la
distribución entre todos los acreedores, de acuerdo con la prelación establecida en la ley
sustancial. Dicho auto se comunicará por oficio al juez del proceso laboral, de familia o al
funcionario que adelante el de jurisdicción coactiva. Tanto este como los acreedores de origen
laboral, fiscal y de familia podrán interponer reposición dentro de los diez (10) días siguientes al
del recibo del oficio. Los gastos hechos para el embargo, secuestro, avalúo y remate de los bienes
en el proceso civil, se cancelarán con el producto del remate y con preferencia al pago de los
créditos laborales, fiscales y de alimentos (…)”.
26 “(…) Artículo 466. Persecución de bienes embargados en otro proceso. Quien pretenda
perseguir ejecutivamente bienes embargados en otro proceso y no quiera o no pueda promover la
acumulación, podrá pedir el embargo de los que por cualquier causa se llegaren a desembargar
y el del remanente del producto de los embargados (…). Cuando estuviere vigente alguna de las
medidas contempladas en el inciso primero, la solicitud para suspender el proceso deberá estar
suscrita también por los acreedores que pidieron aquellas. Los mismos acreedores podrán
presentar la liquidación del crédito, solicitar la orden de remate y hacer las publicaciones para el
mismo, o pedir la aplicación del desistimiento tácito y la consecuente terminación del proceso
(…)”.
15
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
obligación cobrada en el pleito de alimentos (rad. 2017-086)
porque, si bien formalmente la tutelante presentó sus cobros
compulsivos con cargo al demandado Alexander Mora Yépez,
solicitando el “embargo” de los remanentes y/o bienes que
llegaren a desembargarse en el asunto hipotecario, la
falladora no podía dar prelación a su acreencia, por cuanto
ello impedía la satisfacción del otro crédito que primaba
sobre el suyo.
5. La Constitución Política propende por la protección
reforzada de los derechos de los niños, niñas y adolescentes
en la regla 44 y en otras disposiciones, como desarrollo del
principio de la supremacía constitucional. Precisamente
consigna el indiscutido apotegma: “Los derechos de los
niños prevalecen sobre los derechos de los demás” (art.
44. C. N.) (negrilla y subrayas nuestras).
En tal sentido, esta Colegiatura aludió en pretérita
oportunidad:
“(…) El constituyente de 1991 consagró la calidad de sujetos de
especial protección por parte del Estado para los niños, las niñas
y los adolescentes, autorizando la protección integral, el interés
superior y la prevalencia de sus garantías respecto de los demás
sujetos de derecho, (…) lo cual tiene su fuente en la trascendencia
que revisten en la especie, formación con valores indispensables
para la existencia, consolidación y desarrollo de los cometidos del
Estado y la comunidad, esto es, por intereses superiores (…)”27.
Bajo esa óptica, no puede olvidarse la preeminencia del
derecho de alimentos de los menores frente a otras
27
CSJ. STC18057-2017 de 2 de nov. 2017, rad. 2017-00626-01.
16
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
acreencias de carácter netamente económico, dado que
aquella es una garantía fundamental, por guardar estrecha
relación con su mínimo vital y libre desarrollo.
Esta obligación emanada del precepto supralegal
reclama su verificación y cumplimiento tanto de las
autoridades públicas como de los particulares, porque de ello
pende el aseguramiento de las condiciones de vida digna del
infante.
Al respecto, esta Corte ha dicho:
“(…) «Se entiende por interés superior del niño, niña y
adolescente, el imperativo que obliga a todas las personas a
garantizar la satisfacción integral y simultánea de todos sus
Derechos Humanos, que son universales, prevalentes e
interdependientes», y por ello debe brindársele al alimentario las
garantías y los beneficios para su adecuada formación y
desarrollo integral, siendo tal prestación un elemento esencial en
pro de ese objetivo (…)”28.
6. Siguiendo los derroteros de la Convención Americana
de Derechos Humanos29 y su criterio jurisprudencial, no se
otea vulneración alguna a la preceptiva de la misma ni
tampoco del bloque de constitucionalidad, que ameriten la
injerencia de esta Corte para declarar inconvencional la
actuación atacada.
El convenio citado es aplicable dado el canon 9 de la
Constitución Nacional, cuando dice:
“(…) Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la
soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los
28CSJ. STC8052-2017 de 7 jun. 2017, rad. 2017-00137-01.
29
Pacto de San José de Costa Rica, firmado el 22 de noviembre de 1969 y aprobado en Colombia
por la Ley 16 de 1972.
17
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho
internacional aceptados por Colombia (…)”.
Complementariamente, el artículo 93 ejúsdem,
contempla:
“(…) Los tratados y convenios internacionales ratificados por el
Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben
su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el orden
interno”.
“Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se
interpretarán de conformidad con los tratados internacionales
sobre derechos humanos ratificados por Colombia (…)”.
El mandato 27 de la Convención de Viena, sobre el
Derecho de los Tratados de 196930, debidamente adoptada
por Colombia, según el cual: “(…) Una parte no podrá invocar
las disposiciones de su derecho interno como justificación del
incumplimiento de un tratado (…)”31, impone su observancia
en forma irrestricta cuando un Estado parte lo ha suscrito o
se ha adherido al mismo.
6.1. Aunque podría argumentarse la viabilidad del
control de convencionalidad sólo en decursos donde se halla
el quebranto de garantías sustanciales o cuando la
normatividad interna es contraria a la internacional sobre los
derechos humanos, se estima trascendente efectuar dicho
seguimiento en todos los asuntos donde se debata la
conculcación de prerrogativas iusfundamentales, así su
protección resulte procedente o no.
30
Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969.
31
Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985.
18
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
Lo aducido porque la enunciada herramienta le
permite a los Estados materializar el deber de garantizar los
derechos humanos en el ámbito doméstico, a través de la
verificación de la conformidad de las normas y prácticas
nacionales, con la Convención Americana de Derechos
Humanos y su jurisprudencia, ejercicio que según la Corte
Interamericana se surte no sólo a petición de parte sino ex
officio32.
No sobra advertir que el régimen convencional en el
derecho local de los países que la han suscrito y aprobado,
no constituye un sistema opcional o de libre aplicación en los
ordenamientos patrios; sino que en estos casos cobra
vigencia plena y obligatoriedad con carácter impositivo para
todos los servidores estatales, debiendo realizar no solamente
un control legal y constitucional, sino también el
convencional; con mayor razón cuando forma parte del
bloque de constitucionalidad sin quedar al arbitrio de las
autoridades su gobierno.
6.2. El aludido control en estos asuntos procura,
además, contribuir judicial y pedagógicamente, tal cual se le
ha ordenado a los Estados denunciados –incluido Colombia33,
a impartir una formación permanente de Derechos Humanos
y DIH en todos los niveles jerárquicos de las Fuerzas
32
Corte IDH. Caso Gudiél Álvarez y otros (“Diario Militar”) contra Guatemala. Sentencia de
noviembre 20 de 2012. Serie C No. 253, párrafo 330
33
Corte IDH, Caso Vélez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C No. 248, párrs. 259 a
290, criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones
preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C
No. 259, párrs. 295 a 323.
19
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
Armadas, jueces y fiscales34; así como realizar cursos de
capacitación a funcionarios de la rama ejecutiva y judicial y
campañas informativas públicas en materia de protección de
derechos y garantías35.
Insistir en la aplicación del citado control y esbozar el
contenido de la Convención Interamericana de Derechos
Humanos en providencias como la presente, le permite no
sólo a las autoridades conocer e interiorizar las obligaciones
contraídas internacionalmente, en relación con el respeto a
los derechos humanos, sino a la ciudadanía informarse en
torno al máximo grado de salvaguarda de sus garantías.
Además, pretende contribuir en la formación de una
comunidad global, incluyente, respetuosa de los
instrumentos internacionales y de la protección de las
prerrogativas fundamentales en el marco del sistema
americano de derechos humanos.
7. Por los anteriores argumentos, se impone la
ratificación del fallo impugnado.
3. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley,
34
Corte IDH, Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211, párrs.
229 a 274.
35
Corte IDH, Caso Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246, párrs. 278 a 308.
20
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
RESUELVE:
PRIMERO: CONFIRMAR la sentencia de fecha y lugar
de procedencia anotada conforme a lo expuesto en
precedencia.
SEGUNDO: Comuníquese, mediante mensaje de datos
o correo electrónico, lo resuelto en esta providencia a los
interesados y oportunamente envíese el expediente a la Corte
Constitucional para su eventual revisión.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
21
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
22
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
ACLARACIÓN DE VOTO
Aunque comparto la decisión adoptada por la
Honorable Sala, dado el acierto en su motivación,
respetuosamente aclaro mi voto con el exclusivo propósito de
resaltar que se torna innecesario en el ejercicio jurisdiccional
cotidiano, incluir de forma genérica y automática una
mención sobre el empleo del denominado «control de
convencionalidad».
Ciertamente, de conformidad con la propia
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, cuando un Estado ha ratificado un tratado
internacional como la Convención Americana, surge, entre
otros deberes, el imperativo para sus jueces de examinar ex
officio, en sus decisiones, la vigencia material de lo pactado.
De esta manera, el «control de convencionalidad»
comporta una actitud de consideración continua que deberá
acentuarse y manifestarse expresamente, tan solo en
aquellos pronunciamientos donde se advierta comprometido
o amenazado «el efecto útil de la Convención»36, lo cual acontecerá
en los eventos donde pueda verse «mermado o anulado por la
aplicación de leyes contrarias a sus disposiciones, objeto y fin del
instrumento internacional o del estándar internacional de protección de
36CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) contra Perú.
Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158, párrafo 128.
23
Radicación n.° 25000-22-13-000-2020-00340-01
los derechos humanos»37; todo lo cual resulta ajeno al presente
caso.
En los anteriores términos dejo fundamentada mi
aclaración de voto con comedida reiteración de mi respeto
por la Honorable Sala de Casación Civil.
37CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panamá. Sentencia de enero 27 de 2009.
Serie c No. 186, párrafo 180.
24