tiUo lll—Núm.
28 Abril: 1905
«
de Jíistovia, y jivLtigüedades
ORGANO DE LA ACADEMIA DE HISTORIA,’NACIONAL
Dlarector, PEDRO M. IBAÑEZ
Bogotá — República de Colombia
LOS TRES TORRES
XiA. □ E’AJMCXXj X^ t o f l e l e s
IV
EL DR. CAMILO TORRES
(Centinuación).
III
Los acontecimientos se habían precipitado. Sábese que
en 1808 Napoleón invadió á España y usurpó el trono en fa
vor de su hermano José. El hombre de la gueria pretendía
apoderarse de Europa. ^Este hecho resonó como era natural
en las colonias españolas, las cuales se conmovieron honda
mente. Los golpes de hacha dados en el tronco de un árbol
conmueven todas Jas ramas. Desde luego las Provincias del
Nuevo Reino pensaron en ver cómo atendían á su conserva
ción, y para ello sé decidió formar una Junta central que
proveyese á las urgentes necesidades de la Colonia. La de
Popayán nombró por su Diputado á Torres. Esta elección
causó alborozo en aquella ciudad. Su tío D. Manuel A. Te
norio lo felicitó en estos términos:
x *< Popayán, Junio 3 de 1809.
“Mi amadísimo hijo y sobrino Camilo: Con un indecible
gózate pongo ésta, no felicitándote á ti sino á mi, por la
elección que en este Cabildo hemos hecho, y por la suerte que
te cupo en cántaro, para Vocal electo por esta Provincia.
n Ojalá el cielo permita que en las suertes de esa capital
fueras tú el predilecto, que la suerte seria para todos nos-
A III—13
194 BOLETÍN DE BIS1ORIA Y ANTIGÜEDADES
otros. Pero al menos ten¿$ la satisfacción que sesá notorio el
buen concepto que de ti se ha formado parí esta nuestra elec
ción. En este correo le remitimos la acta á S. E. ; en ella ve
rás los votos que tuviste y los otros que se propusieron.
“Dámele á mi Pacha y chicos, á nombre mío y de tus dos
primas, mil abrazos ; y á Ignacio que tenga ésta por suya, y
que ya basta de paseo ; que se venga, pues nos hace falta; y
á Dios, hijo de mi alma, recibe el corazón de tu amante tío,
u Manuel Antonio Tenorio,
u Desde que se divulgó tu elección, se llenó de alborozo el
pueblo, con músicas, fuegos, toros é iluminación : y montó la
nobleza y se me llenó la casa de todo el lugar, dándome la
enhorabuena y mil aclamaciones. Esto merece quien procede
como tú.
“Al Sr. Dr. Camilo Torres Tenorio.”
Lo mismo hizo D. Ignacio Gutiérrez de Celis :
“ Sr. Dr. D. Camilo Torres.
“Cartago, 20 de Junio de 1820.
“ Muy señor mío y dueño de todo mi aprecio: desde mi
primera carta de 22 de Octubre del año pasado, que dirigí á
usted, indiqué el radical concepto de su notoria buena fama,
por todas sus loables circunstancias, y por ellas dicen me
entregaba, desde luégo, al arbitrio^ de usted con la mayor
confianza. ¡ Y cuál es hoy mi regocijo, cuando veo confirmado
este verdadero concepto por toda la Provincia y Cabildo ilus
tre de su capital, por quien usted justamente, entre todos, ha
sido el escogido y electo con la pureza ^el sorteo, para con
currir en esa capital y ver si es, como deseamos, el dichoso
que por este Reino haya de ser miembro de la Suprema Jun
ta Central ? Así me lo avisan de Popayán en carta 7 del co
rriente ; y yo no quiero perder instante en manifestar á usted
mi regocijo, tributándole, desde luégo, repetidos parabienes,
y rogando á Dios se confirme esta elección, para más honor
de su noble Patria, alivio de todo el Reino, especialmente de
esta Provincia y común remedio de todas las necesidades y
de sus amigos; deseándole igualmente la más perfecta salud,
y que en ella se conserve por muchos años, * como lo apetece
su más afecto, apasionado, seguro servidor, q. s. m. b.,
“ Ignacio Gutiérrez de Celis."
LOS TRES TORRES !9S
Con motivo de haberse proclamado en Quito la Inde
pendencia el io de Agosto de 1809, el Virrey Amar convocó
y presidió en Bogotá Juntas de Notables, las cuales se reu
nieron el 6 y el 11 de Septiembre del propio año. Torres, en
su calidad de Asesor del Cabildo de la ciudad, tuvo asiento
en ellas. Dio su voto escrito sobre el establecimiento de una
Junta Suprema en el Nuevo Reino de Granada, igual á las
de España. Este documento llamó mucho la atención por sus
altos pensamientos y su forma magistral. Desgraciadamente
se perdió y no ha sido posible su hallazgo por más esfuerzos
que han hecho sujetos interesados, por amor á la Historia na
cional, en que sea generalmente conocido. En él hizo ver el
ilustre patriota que comprendía á fondo el espíritu de la si
tuación política de España y América, y el partido que les
convenía tomar á las colonias. Algo del contenido de tan
precioso documento se trasluce en la siguiente carta que To
rres dirigí • á D. José Ignacio de Pombc :
“ Santafé, 18 de Septiembre de 1890.
** Sr. D José Ignacio de Pombo — Cartagena.
“ Mi estimado paisano y amigo : el 8 del corriente, en
que recibí la de usted de 20 del pasado, estábamos tan sor
prendidos con los sucesos de Quito, y yo tan ocupado con lo
que con ese motivo ocurrió en el Cabildo, que no pude contes
tar á usted.
“No dudo que allá habrán llegado muy alteradas las no
ticias, y que se habrá escrito muy mal de mí, porque no po
demos conformar nuestras opiniones al gusto de todos.
“Este Cabildo, de que soy Asesor, para resolver lo que
debería contestar al Marqués de Selvaalegre—que le escribió
participándole lo ocurrido y exhortándolo á cooperar á sus
ideas—creyó que no podía ocuparse en un asunto de tanta
gravedad y trascendencia para el público, sin contar con ese
mismo público, y pidió al Virrey que para hacerlo se sirviese
convocar una Junta compuesta de los Tribunales y Cuerpos
de que lo había sido la de 5 de Septiembre del año pasado,
cuando los sucesos de España, supuesto que éste nos tocaba
de más cerca. Este primer paso es el que ha desagradado,
como si fuese justo que yo expusiese á un Cuerpo que con
sultaba mis débiles luces, á las terribles consecuencias que de
aquí se podrían seguir, si se tomaba una autoridad ó una re
presentación que no tiene—pues usted bien sabe á lo que es
tán reducidos los Cabildos de América—y sin considerar
196 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
además que la contestación que diese el de la capital á la
Junta de Quito, seria una formal declaración de paz ó de
guerra. Pero, amigo, se teme dar el menor influjo al pueblo
en el Gobierno, cuando puntualmente esto es lo que ha per
dido á España, y lo que hoy se trata de remediar por una
Representación Nacional. Tres días demoró el Virrey la con
testación al Cabildo, y al fin se convocó la Junta. En ella se
tocaron varios puntos en que también tuve la desgracia de
desagradar, porque creí que era de mi deber exponer lo que
expuse. Al principio hice la moción de que se retirase la tro
pa antes de deliberar: se me contestó que era la guardia de
honor de Su Excelencia, y no alterqué más, aunque habíamos
entrado por medio de ochenta ó cien hombres que, según des
pués supimos, tenían los fusiles cargados con bala, y cinco
cartuchos más de prevención cada uno; guardias igualmente
á la puerta falsa de palacio, y centinelas dobles. Ya usted ve
el vicio de nulidad que esto podía inducir á cualquiera delibe
ración, y que quien trataba de precaverlo, no hacía más que
conspirar con lo prevenido por las leyes. Después comprendí
que se hablaba obscuramente por un vocal sobre la suerte de
las colonias, si se perdía España, y pedí esta explicación im
portante. Se trató igualmente de si se debía discutir el punto
de la existencia de la Suprema Junta Central: dije que sí,
que para mí era indubitable, la reconocía y lo protestaba así
en el voto que llevaba por escrito; pero que como era LA BASA
FUNDAMENTAL de los procedimientos de Quito, se debía
ventilar, y calificar éstos, aunque no fuese más que para ro
dearnos de luces, y rebatirlos debidamente. Ya usted ve que
en esto no puede haber ofensa, si se piensa como se debe.
Pero, amigo, hay algunos que creen que no es lícito ni el dis
currir para meditar los arbitrios más oportunos en los casos
más desesperados. Les parece que con decretar muertes, gue
rra y anatema está hecho todo, sin saber dónde están parados,
ni con quiénes tienen que disputar. Creen que Quito es un
pueblo de indios como Puelenge el de Popayán: que con
declarar la guerra ya están formados los ejércitos, conducidas
las tropas y sujetos los rebeldes. Mas el que pesa las dificul
tades, el que ama la sangre de sus hermanos, el que no quie
re ver el comprometimiento de las Provincias con las Provin
cias, y el trastorno del Reino, no puede hablar así. Fue pre
ciso diferir ó prorrogar la Junta al once de Septiembre : se
verificó, y en ésta expuse el voto que acompaño á usted. Res
peto su opinión: nada se me da de lo que puedan haber es
crito hombres ignorantes y preocupados, á esa plaza ; porque
fpodré desmentir las siniestras impresiones que hayan causado
LOS TKR8 TOBBBB lyj
en los buenos. En fin, por lo menos quedaré contento con
que usted sepa á fondo el modo con que me he conducido,
y con que lo han hecho los sujetos más respetables del pú
blico, que aman á su patria y desean su bien.
" Me dicen que ha tenido veinte y ocho votos el estable
cimiento de una Junta Superior Provincial, que es el único
medio que hemos creído puede salvar á Quito; pero como
en esta parte se sostuvo que la Junta no era deliberativa, sino
sólo consultiva, aún pende de Su Excelencia la resolución.
Sea ella la que fuere, quedaré tranquilo en mi corazón con
haber expuesto mis sentimientos con sinceridad ; y sólo me
quedará el dolor de ver realizadas las consecuencias que de
otra suerte amenazan á mi país.
“ No por lo dicho quiero que usted haga la apología de
mi conducta; pero acaso se le presentará á usted la ocasión
de hacer ver que su paisano no ha desmerecido de serlo ; ni
aun cuando hubiese errado en sus opiniones—á lo cual están
expuestos todos los hombres—sería reprensible en sus princi
pios, que han sido y serán siempre los de un honrado ciu
dadano.
“ Su hermano de usted dio un voto muy juicioso en la
segunda Junta del cual, supongo, enviará á usted copia. Aca
so por él y por otros conductos sabrá usted mejor la verdad
de cuanto he dicho.
“ Doy á usted las gracias por el encargo que le hice por
medio de D. Francisco Bustamante; y ahora le hago otro
para que se sirva verificarlo en mi nombre por el mismo su
jeto : necesito una buena escopeta inglesa con todos sus avíos
para cuando se ofrezca salir al campo, porque me gusta la
caza. Cualquiera que sea su costo, lo satisfaré á usted inme
diatamente
“ Las doy igualmente por mi recomendación de Quito,
que sé ha quedado concluida por lo que usted me dice.
"Ruego á Dios guarde su vida muchos años.
“ Camilo Torres.”
También es de lamentar la pérdida de otro documento
no menos importante, ó quizás más que el anterior. La Junta
Central de España invitó á las colonias para que enviasen ¿
las Cortes Diputados suyos. Con tal motivo procedióse á ele
girlos. Torres resultó electo por el Nuevo Reino coa lujosa
mayoría de votos. Mas el Virrey lo rechazó, y en su reem
plazo fue designado D. Antonio Narváez, quien no. quiso
concurrir á las Cortes españolas por ser la representación de
los países americanos poco> menos que ilusoria,, vista la injusta.
198 BOLETIN DE HitfT-KIA Y ANTIGÜEDADES
desigualdad entre el número de sus Diputados y el de las
Provincias de la Metrópoli. Creyendo Torres que Narváez
iría, redactó una Instrucción para el Diputado del Reino, obra
maestra al decir de D. Francisco J. de Caldas Véase el con
cepto de este ilustre patriota :
“ El pueblo en el seno de la seguridad aclamó á los Vo
cales que debían constituir la Junta Suprema del Reino. En
el calor de los debates se distinguieron mucho D. Frutos Gu
tiérrez, D. Miguel Pombo, D. José Acebedo, D. Ignacio He
rrera, D. Joaquín Camacho, D. CAMILO TORRES y otros.
El primero reveló los misterios del antiguo Gobierno y puso
en claro los derechos del pueblo. Herrera, con su carácter vi
goroso y ardiente, sostuvo nuestra libertad; Camacho des
plegó la profundidad de su genio; TORRES, éste que tuvo
valor de decir verdades terribles á los antiguos funcionarios,
que echó en cara á la España sus procedimientos para con las
Amáricas, que formó esta grande, enérgica y profunda INS
TRUCCION PARA EL DIPUTADO DEL REINO, esa
pieza maestra de elocuencia y de política ; esa pieza que mere
ció el epíteto de sediciosa á los sátrapas á quienes atacaba,
esa pieza que ocasionó la opresión del ilustrado D. Miguel
Gómez en el Socorro. Este TORRES, modesto, prudente,
silencioso, pero profundo, firme y digno de haber sido com
pañero de Catón y Bruto, sostuvo con decoro y con pruden
cia nuestra libertad en esta noche memorable.”
Pero tal vez el fruto más rico del genio político de Torres
en aquella época en que se ventilaban los más arduos proble
mas que se le puedan presentar á un pueblo, fue la Repre
sentación del Cabildo de Bogotá á la Suprema Junta de Es
paña, la cual se conoce con el nombre de Memorial de agra
vios. “ Esta representación, dice el historiador Restrepo, tuvo
una influencia poderosa para desarrollar en la Nueva Granada
los gérmenes de la revoluci -n.” Prerrogativa es de los gran
des hombres dominar é ilustrar los ánimos con la fuerza y luz
de su espíritu. Este documento merece el estudio de los que
se interesan por ilustrar la Historia nacional, y de los que
gustan de escudriñar los hondos secretos de la política de los
pueblos. Por esto, aunque de larga extensión, lo insertamos
íntegro:
“ Representación del Cabildo de Bogotá á la Suprema Junta
Central de España.
“ Señor: desde el feliz momento en que se recibió en
esta capital la noticia de la augusta instalación de esa Supre
L>'S TRES TORRES I99
ma Junta Central, en representación de nuestro muy amado
Soberano, el Sr. D. Fernando Vil, y que se comunicó á su
Ayuntamiento, para que reconociese este centro de la común
unión, sin detenerse un sólo instante en investigaciones que
pudiesen interpretarse en un sentido menos recto, cumplió
con este sagrado deber, prestando el solemne juramento que
ella le había indicado; aunque ya sintió profundamente en
su alma, que, cuando se asociaban en la representación nacio
nal los Diputados de todas las Provincias de España, no se
hiciese la menor mención, ni se tuviesen presentes para nada
los vastos dominios que componen el Imperio de Fernando
en América, y que tan constantes, tan seguras pruebas de su
lealtad y patriotismo acababan de dar en esta crisis.
“ Ni faltó quien desde entonces propusiese ya si sería
conveniente hacer esta respetuosa insinuación á la soberanía,
pidiendo no se defraudase á este Reino de concurrir por me
dio de sus Representantes, como lo habían hecho las Provin
cias de España, á la consolidación del Gobierno, y á que re
sultase un verdadero cuerpo nacional, supuesto que las Amé-
yicas dignas, por otra parte, de este honor, no son menos in
teresadas en el bien que se trata de hacer y en los males que
se procuran evitar ; ni menos considerables en la balanza de
la monarquía, cuya perfecto equilibrio sólo puede producir
las ventajas de la Nación. Pero se acalló este sentimiento, es
perando á mejor tiempo, y el Cabildo se persuadió de que la
exclusión de Diputados de América, sólo debería atribuirse
á la urgencia imperiosa de las circunstancias, y que ellos se
rían llamados bien presto á cooperar con sus luces y sus tra
bajos, y, si era menester, con el sacrificio de sus vidas y de
sus personas, al establecimiento de la monarquía, á la resti
tución del Soberano, á la reforma de los abusos que habían
oprimido á la Nación, y á estrechar, por medio de leyes equi
tativas y benéficas, los vínculos de fraternidad y amor que
ya reinaban entre el pueblo español y el americano.
“ No nos engañámos en nuestras esperanzas, ni en las
promesas'que ya se nos habían hecho por la Junta Suprema
de Sevilla, en varios de sus papeles, y principalmente en la
declaración de los hechos que habían motivado su creación,
y que se comunicó por medio de sus Diputados á este Reino,
y los demás de América. 8 Burlaremos, decía, las iras del
usurpador, reunidas la España y las Américas españolas....
somos todos españoles: séamoslo, pues, verdaderamente reu
nidos en la defensa de la Religión, del Rey y de la Patria.9
Vuestra Majestad misma añadió poco después en el mani
fiesto de 26 de Octubre de 1808 : 8 nuestras relaciones con
200 BOLETIN DE HI8T0BIA Y ANTIGÜEDADES
nuestras colonias, serán estrechadas más fraternalmente, y>
por consiguiente, más útiles.9
u En efecto, no bien se hubo desahogado de sus prime*
ros cuidados la Suprema Junta Central, cuando trató del ne
gocio importante de la unión de las Américas por medio de
sus representantes, previniendo al Consejo de Indias le con
sultase lo conveniente, á fin de que resultase una verdadera
representación de estos dominios y se evitase todo inconve
niente que pudiera destruirla ó perjudicarla.
“ En consecuencia de lo que expuso aquel Supremo Tri
bunal, se expidió la real orden de 22 de Enero del corriente
año, en que, considerando Vuestra Majestad que los vastos
y preciosos dominios de América, no son colonias ó factorías,
como las de otras naciones, sino una parte esencial é inte
grante de la monarquía española, y deseando estrechar de un
modo indisoluble los sagrados vínculos que unen unos y otros
dominios, como asimismo corresponder á la heroica lealtad
y patriotismo de que acaban de dar tan decisiva prueba en la
coyuntura más crítica en que se ha visto hasta ahora nación
alguna,—declaró que los reinos, provincias é islas que forman .
los referidos dominios, debían tener representacióión nacional
inmediatamente á su real persona, y constituir parte de la
Junta Central gubernativa del Reino, por medio de sus co
rrespondientes Diputados.
“ No es explicable el gozo que causó esta soberana re
solución en los corazones de todos los individuos de este
Ayuntamiento, y de cuantos desean la verdadera unión y
fraternidad entre los españoles europeos y americanos, que
no podrá subsistir nunca sino sobre las bases de la justicia y
la igualdad. América y España son dos partes integrantes y
constituyentes de la monarquía española, y bajo este princi
pio, y el de sus mutuos y comunes intereses, jamás podrá
haber un amor sincero y fraterno sino sobre la reciprocidad é
igualdad de derechos. Cualquiera que piense de otro modo,
no ama á su Patria, ni desea íntima y sinceramente su bien.
Por lo mismo, excluir á las Américas de esta representación^
sería, á más de hacerles la más alta injusticia, engendrar sus
desconfianzas y sus celos y enajenar para siempre sus ánimos
de esta unión.
41 El Cabildo recibió, pues, en esta real determinación de
Vuestra Majestad,, una prenda del verdadero espíritu que
hoy anima á las Españas, y deseo sincero de caminar de
acuerdo al bien común. Si el Gobierno de Inglaterra hubiese
dado este paso importante, tal vez no lloraría hoy la separa
ción de sus coloniaspero un tono de orgullo y un espíritw
LOS TBK8 TORRES 2OT
de engreimiento y de su superioridad le hizo perder aquellas
ricas posesiones, que no entendían cómo era que, siendo va
sallos de un mismo soberano, partes integrantes de una mis
ma monarquía, y enviando todas las demás Provincias de
Inglaterra sus Representantes al Cuerpo Legislativo de la
Nación, quisiese éste dictarles leyes é imponerles contribu
ciones que no habían sancionado con su aprobación.
“ Más justa, más equitativa la Suprema Junta Central,
ha llamado á las Américas, y ha conocido esta verdad : que
entre iguales el tono de superioridad y de dominio sólo puede
servir para irritar los ánimos, para disgustarlos y para indu
cir una funesta separación.
“ Pero en medio del justo placer que ha causado esta
real orden, el Ayuntamiento de la capital del Nuevo Reino
de Granada no ha podido ver sin un profundo dolor que,
cuando de las Provincias de España, aun las de menos con
sideración, se han enviado dos Vocales á la Suprema Junta
Central, para los vastos, ricos y populosos dominios de Amé
rica, sólo se pida un Diputado de cada uno de sus Reinos y
Capitanías generales, de modo que resulte una tan notable
diferencia como la que va de nueve á treinta y seis.
“ Acaso antes de proceder á otra cosa, se habría recla
mado á Vuestra Majestad sobre este particular : pero las Amé
ricas, y principalmente este Reino, no han querido dar la
menor desconfianza á la Nación en tiempos tan calamitosos y
desgraciados, y antes sí llevar hasta el último punto su defe
rencia ; y reservando todavía á mejor ocasión cuanto le ocu
rría en esta materia, pensó sólo en poner en ejecución lo que
le correspondía, en cuanto al nombramiento de Diputados.
Lo hizo; pero al mismo tiempo, y después de haber dado
este sincero testimonio de adhesión, de benevolencia y amor
á la Península, extendió el acta, que acompaña á Vuestra
Majestad.
“ En ella se acordó que, pareciendo ya oportuna la re
clamación meditada desde el principio, se hiciese presente á
Vuestra Majestad por el Cabildo, como el primer Ayunta
miento del Reino, lo que se acaba de expresar en orden al
número y nombramiento de Diputados, dirigiéndola por el
conducto de vuestro Virrey, ó inmediatamente por sí mismo,
si lo creyese del caso, y á reserva de especificarlo también en
el poder, é instrucciones que se den al Diputado.
“ Todavía, sin embargo, el Cabildo ha diferido este paso,
hasta que se verificase, como se ha verificado, la ultima elec
ción y sorteo de aquel Representante, y cuando ha visto que
se trata ya tan seriamente de la reforma del Gobierno y del
202 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
establecimiento de las Cortes, que se deben componer de
toda la Nación, según su primitivo instituto, su objeto y
su fin,
“Vuestra Majestad misma ha convidado á todos los
hombres instruidos de ella para que le comuniquen sus
luces, en los puntos de reforma que puedan conducir á su
bien, y en los medios importantes de lograr el establecimiento
de un Gobierno justo y equitativo, fundado sobre bases sóli
das y permanentes, y que no pueda turbar un poder arbitra
rio. Pero en esta grande obra, ¿ no deberán tener una parte
muy principal las Américas ? ¿ No se trata de su bien igual
mente que del de España ? Y los males que han padecido
¿ no son, tal vez, mayores en la distancia del Soberano, y en
tregadas á los caprichos de un poder sin límites ?
“ Si el Cabildo, pues, hace ver á Vuestra Majestad la ne
cesidad de que en materia de representación, así en la Junta
Central como en las Cortes generales, no debe haber la me
nor diferencia entre América y España, ha cumplido con un
deber sagrado que le impone la calidad de (irgano del públi
co, y al mismo tiempo con la sobera voluntad de Vuestra
Majestad.
“No, no es ya un punto cuestionable si las Américas de
ban tener parte en la representación nacional; y esta duda
sería tan injuriosa para ellas, como lo reputarían las Provin
cias de España, aun las de menor condición, si se versase
acerca de ellas. ¿ Qué imperio tiene la industriosa Cataluña
sobre la Galicia, ni cuál pueden ostentar ésta y otras popu
losas Provincias sobre la Navarra? El centro mismo déla
monarquía y la residencia de sus primeras autoridades, ¿qué
derecho tiene, por sola esta razón, para dar leyes con exclu
sión de las demás ? Desaparezca, pues, toda desigualdad y
superioridad de unas respecto de otras. Todas son partes
constituyentes de un cuerpo político que recibe de ellas el
vigor, la vida.
“ Pero, ¿ cuál ha sido el principio que ha dirigido á la
España, y que debe gobernar á las Américas en su represen
tación ? No la mayor ó menor extensión de sus Provincias,
porque entonces la pequeña Murcia, Jaén, Navarra, Asturias
y Vizcaya, no habrían enviado dos Diputados á la Suprema
Junta Central. No su población, porque entonces estos mis
mos Reinos y otros de igual número de habitantes, no ha
brían aspirado á aquel honor, en la misma proporción que
Galicia, Aragón y Cataluña. No sus riquezas ó su ilustración,
porque entonces las Castillas, centro de la grandeza, de las
autoridades, de los primeros tribunales y establecimientos
TOS TRES TURRES 203
literarios del Reino, habrían tenido en esta parte, una decidi
da preferencia. No, en fin, la reunión en un solo continente,
porque Mallorca, Ibiza y Menorca están separadas de él, y
su extensión, riqueza y población apenas pueden compararse
con la de los menores Reinos de España. Luego la razón única
y decisiva de esta igualdad es la calidad de Provincias, tan in
dependientes unas de otras, y tan considerables cuando se
trata de representación nacional, como cualquiera de las más
dilatadas, ricas y florecientes.
“ Establecer, pues, una diferencia en esta parte, entre
América y España, sería destruir el concepto de Provincias
independientes y de partes esenciales y constituyentes de la
monarquía, y sería suponer un principio de degradación.
M Las Américas, señor, no están compuestas de extran
jeros á la Nación española. Somos hijos, somos descendientes
de los que han derramado su sangre por adquirir estos nue
vos dominios á la Corona de España ; de los que han exten
dido sus límites y le han dado en la balanza política de la
Europa una representación que por sí sola no podía tener.
Los naturales conquistados y sujetos hoy al dominio español,
son muy pocos, ó son nada, en comparación de los hijos de
europeos que hoy pueblan estas ricas posesiones. La conti
nua emigración de España en tres siglos que han pasado des
de el descubrimiento de la América; la provisión de casi to
dos sus oficios y empleos en españoles europeos, que han ve
nido á establecerse sucesivamente, y que han dejado en ellas
sus hijos y su posteridad ; las ventajas del comercio y de los
ricos dones que aquí ofrece la naturaleza, han sido otras tan
tas fuentes perpetuas y el origen de nuestra población. Así,
no hay que engañarnos en esta parte. Tan españoles somos
como los descendientes de D. Pelayo, y tan acreedores, por
esta razón, á las distinciones, privilegios y prerrogativas del
resto de la Nación, como los que, salidos de las montañas, ex
pelieron á los moros y poblaron sucesivamente la Península;
con esta diferencia, si hay alguna, que nuestros padres, como
se ha dicho, por medio de indecibles trabajos y fatigas, des
cubrieron, conquistaron y poblaron para España este Nuevo
Mundo.
0 Seguramente que no dejarían ellos por herencia a sus
hijos una distinción odiosa entre españoles y americanos,
sino que, antes bien, creerían que con su sangre habrían ad
quirido un derecho eterno al reconocimiento, o por lo menos
á la perpetua igualdad con sus compatriotas. De aquí es que
las leyes del Código Municipal han honrado con tan distin
guidos privilegios a los descendientes de los primeros descu-
204 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
bridores y pobladores, declarándoles, entre otras cosas, todas
las honras y preeminencias que tienen y gozan los hijosdalgo
y caballeros de los Reinos de Castilla, según fueros, leyes y
costumbres de España.
“ En este concepto hemos estado y estaremos siempre los
americanos ; y los mismos españoles no creerán que con ha
ber trasplantado sus hijos á estos países, los han hecho de
peor condición que sus padres. ¡ Desgraciados de ellos si sólo
la mudanza accidental de domicilio les hubiere de producir
un patrimonio de ignominia ! Cuando los conquistadores es
tuvieron mezclados con los vencidos, no cree el Ayuntamien
to que se hubiesen degradado, porque nadie ha dicho que el
fenicio, el cartaginés, el romano, el godo, vándalo, suevo,
alano y el habitador de la Mauritania, que sucesivamente
han poblado las Españas y que se han mezclado con los in
dígenas ó naturales del país, han quitado á sus descendientes
el derecho de representar con igualdad en la Nación.
“ Pero volvamos los ojos á otras consideraciones que
acaso harán parecer los Reinos de America, y principalmente
éste, más de lo que se ha creído hasta aquí. La diferencia de
las Provincias, en orden al número de Diputados en el Cuer
po Legislativo, ó en la Asamblea Nacional de un pueblo, no
puede tomarse de otra parte, como decíamos antes, que de su
población, extensión de su territorio, riqueza del país, im
portancia política que su situación le dé en el resto de la Na
ción, ó, en fin, de la ilustración de sus moradores. ¿ Pero quién
podrá negar todas ó casi todas estas brillantes cualidades de
preferencia á las Américas, respecto de las Provincias de Es
paña ? Sin embargo, nosotros nos contraeremos á este Reino.
8 Población. La más numerosa de aquéllas es la de Ga
licia ; y con todo sólo asciende á un millón trescientas cua
renta y cinco mil ochocientas tres almas, aunque tablas hay
que sólo le dan en 1804 un millón ciento cuarenta y dos mil
setecientos treinta ; pero sea millón y medio de almas. Cata
luña tenía en aquel año ochocientas cincuenta y ocho mil.
Valencia, ochocientas veinticinco mil. Estos son los Reinos
más poblados de la Península. Pues el de la Nueva Granada
pasa, según los cómputos más moderados, de dos millones de
almas
0 Su extensión es de sesenta y siete mil doscientas leguas
cuadradas, de seis mil seiscientas diez varas castellanas. Toda
España no tiene sino quince mil setecientas, como se puede ver
en El Mercurio de Enero de 1803, ó cuando más diez y nue
ve mil cuatrocientos setenta y una, según los cálculos más
LOS TRES TORRES 205
altos. Resulta, pues, que el Nuevo Reino de Granada tiene
por su extensión tres ó cuatro tantos de toda España.
“ En esta prodigiosa extensión comprende veintidós go
biernos ó corregimientos de provisión real, que todos ellos son
■otras tantas provincias, sin contar, tal vez, algunos otros pe
queños ; tiene más de setenta, entre villas y ciudades, omi
tiendo las arruinadas ; de novecientos á mil lugares ; siete ú
■ocho obispados, si está erigido, como se dice, el de la Provin
cia de Antioquia, aunque no todos ellos pertenecen á esta
iglesia metropolitana, por el desorden y ninguna conformidad
de las demarcaciones políticas con las eclesiásticas; y podría
haber tres ó cuatro más, como lo han representado muchas
veces los Virreyes al Ministerio, si la rapacidad de un go
bierno destructor hubiese pensado en otra cosa que en apro
vecharse de los diezmos, con los títulos de novenos reales,
primeros y segundos, vacantes mayores y menores, medias
.anatas, anualidades, subsidio eclesiástico, y otras voces in
ventadas de la codicia, para destruir el santuario y los pue
blos.
“ En cuanto á la riqueza de este país, y en general de
los de América, el Cabildo se contenta con apelar á los últi
mos testimonios que nos ha dado la misma Metrópoli. Ya he
mos citado la declaración de la Suprema Junta de Sevilla, su
fecha en 17 de Junio de 1808. En ella pide á las Américas :
4 la sostengan con cuanto abunda su fértil suelo, tan privile
giado por la naturaleza 9 En otro papel igual que parece
publicado en Valencia, bajo el título de Manifestación política,
se llama á las Américas * el patrimonio de la España y de la
Europa toda 9 8 La España y la América (dice Vuestra Ma-
jetad en la circular de Enero del corriente, á todos los Virre
yes y Capitanes generales) contribuyen mutuamente á su fe
licidad.9 En fin, ¿ quién hay que no conozca la importancia
de las Américas por sus riquezas ? ¿ De dónde han manado
esos ríos de oro y de plata, que, por la pésima administración
del Gobierno, han pasado por las manos de sus poseedores,
sin dejarles otra cósa que el triste recuerdo de lo que han po
dido ser con los medios poderosos que puso la Providencia á
su disposición, pero de que no se han sabido aprovechar ?
Inglaterra, Holanda, Francia, Europa toda, ha sido dueña de
nuestras riquezas, mientras España, contribuyendo al engran
decimiento de los ajenos Estados, se consumía en su propia
abundancia. Semejante al Tántalo de la fábula, la han rodea
do por todas partes los bienes y las comodidades ; pero ella,
siempre sedienta, ha visto huir de sus labios torrentes inna-
gotables que iban á fecundizar pueblos más industriosos, me
2OÓ BOLETIN DE HISTORIA Y * STIGUEDADKS
jor gobernados, más instruidos, menos opresores y más libe
rales. Potosí, Chocó, y tú, suelo argentífero de México, vues
tros preciosos metales, sin hacer rico al español, ni dejar nada
en las manos del americano que os labró, han ido á ensober
becer al orgulloso europeo, y á sepultarse en la China, en el
Japón y en el Indostán. ¡ Oh si llegase el día tan deseado
de esta regeneración feliz, que ya nos anuncia Vuestra Majes
tad ! ¡ Oh ! Si este Gobierno comenzase por establecerse so
bre las bases de la justicia y de la igualdad ! ¡ Oh ! ¡Si se en
tendiese, como lleva dicho y repite el Ayuntamiento, que
ellas no existirán jamás mientras quiera constituirse una odio
sa diferencia entre América y España !
“Pero no son las riquezas precarias de los metales las que
hacen estimables les Américas y las que las constituyen en
un grado eminente sobre toda la Europa. Su suelo fecundo
en producciones naturales que no podrá agotar !a extracción
y que aumentará sucesivamente, á proporción de los brazos
que lo cultiven : su templado y vario clima, donde la natura
leza ha querido domiciliar cuantos bienes repartió, tal vez con
escasa mano, en los demás; hé aquí ventajas indisputables
que constituirán á la América el granero, el reservatorio y el
verdadero patrimonio de la Europa entera. Las producciones
del Nuevo Mundo se han hecho de primera necesidad en el
antiguo, que no podrá subsistir ya sin ellas ; y este Reino ge
neralmente, después de su oro, su plata y todos los metales,
con la exclusiva posesión de alguno, después de sus perlas y
piedras preciosas, de sus bálsamos, de sus resinas, de la pre
ciosa quina de que también es propietario absoluto, abunda
de todas las comodidades de la vida, y tiene el cacao, el añil,
el algodón, el café, el tabaco, el azúcar, la zarzaparrilla, los
palos, las maderas, los tintes, con todos los frutos comunes y
conocidos de otros países.
“ Mas, ¿para qué esta larga nomenclatura, ni una enume-
ción prolija de los bienes que posee este Reino y de que no
ha sabido aprovecharse la mezquina y avara política de su
gobierno ? ¿ Acaso podrán compararse eon él los otros de
América, ni los mismos Estados Unidos, cuya asombrosa
prosperidad sorprende, aunque una potencia todavía nueva ?
No. España no creerá jamás que por razón de las riquezas
de sus Provincias pueda llamar dos Representantes de cada
una de ellas á la Suprema Junta Central,, y que el nuevo y
soberbio Reino de Granada no sea acreedor sino á la mitad
de este honor.
“ Su situación local, dominando dos mares, el océano At
lántico y el Pacífico; dueño del Istmo, que algún día tal vez
LOS TRES TORRES 207
les dará comunicación, y en donde vendrán á encontrarse las
naves del Oriente y del Ocaso ; con puertos en que puede re
cibir las producciones del Norte y Mediodía ; ríos navegables
y que lo pueden ser; gente industriosa, hábil y dotada por
la naturaleza de los más ricos dones del ingenio y la imagina
ción : sí, esta situación feliz que parece inventada por una
fantasía que exaltó el amor de la Patria, con todas las propor
ciones que ya se han dicho, con una numerosa población, te
rritorio inmenso, riquezas naturales y que pueden dar fomen
to á un vasto comercio ; todo constituye al Nuevo Reino de
Granada, digno de ocupar uno de los primeros y más bri
llantes lugares en la escala de las Provincias de España, y de
que se gloríe ella de llamar integrante al que sin su depen
dencia sería un Estado poderoso en el mundo.
“ En cuanto á la ilustración, la América no tiene la va
nidad de creerse superior ni aun igual á las Provincias de
España. Gracias á un gobierno despótico, enemigo de las
luces, ella no podía esperar hacer rápidos progresos en los
conocimientos humanos, cuando no se trataba de otra cosa
que de poner trabas al entendimiento. La imprenta, el vehí
culo de las luces y el conductor mas seguro que las puede
difundir, ha estado más severamente prohibida en América
que en ninguna otra parte. Nuestros estudios de filosofía se
han reducido á una jerga metafísica, por los autores más os
curos y más despreciables que se conocen. De aquí nuestra
vergonzosa ignorancia en las ricas preciosidades que nos ro
dean y en su aplicación á los usos más comunes de la vida.
No há muchos años que ha visto este Reino, con asombro de
la razón, suprimirse las cátedras de Derecho Natural y de
Gentes, porque su estudio se creyó perjudicial. ¡ Perjudicial
el estudio de las primeras reglas de la moral que grabó Dios
en el corazón del hombre ! ¡ Perjudicial el estudio que le en
seña sus obligaciones para con aquella primera causa como
autor de su sér, para consigo mismo, para con su Patria y
para con sus semejantes! ¡ Bárbara crueldad del despotismo,,
enemigo de Dios y de los hombres, y que sólo aspira á tener
á éstos como manadas de siervos viles, destinados á satisfacer
su orgullo, sus caprichos, su ambición y sus pasiones !
“ Estos son los fomentos que han recibido las Américas
para su ilustración, y tales son los frutos que se deben espe
rar de las cadenas y del despotismo. 4 Pugnan siempre los
tiranos (dice una ley de partida), que loc de su señorío sean
necios ó medrosos, porque cuando tales fuesen, non osarían
levantarse contra ellos, ni contrastar sus voluntades.9
“ ¿ Pero qué mucho, si España misma se queja hoy de es
t o8 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDAD RS
tos males? 8 Proyectos (dice Vuestra Majestad convidando á
los instruidos de la Nación para que le comuniquen sus luces,
en el manifiesto antes citado), proyectos para mejorar la
educación pública, tan atrasada entre nosotros.9 4 Reformas
necesarias (vuelve á decir en su real orden de 22 de Mayo
del corriente año) en el sistema de instrucción y educación
pública.9 En efecto, no hay hombre medianamente instruido
y capaz de comparar los adelantamientos de las otras naciones
con España, que no conozcan estos atrasos, por más que la
vil adulación haya querido alguna vez ponderar conocimien
tos que no tenemos.
“ Mas no está lejos de reformar su error el que lo cono
ce, y se puede decir que tiene andada la mitad el que lo de
sea. Estos no son defectos de la Nación, cuyo genio y cuya
disposición para las ciencias es tan conocido. Son males de
un Gobierno despótico y arbitrario, que funda su existencia y
su poder en la opresión y en la ignorancia. ¡ Con cuánta glo
ria y con qué esplendor renacerá hoy España en el mundo
científico y literario, no menos que en el político !
“ Pero el Ayuntamiento se distrae y, conducido de estas
ideas lisonjeras, pierde el hilo de su discurso. No es éste el
punto del día. Lo que hoy quiere, lo que hoy pide este Cuer
po es que no por la escasez de luces que puedan llevar los
Diputados de América, se les excluya de una igual represen
tación. Es verdad que ellos no podrán competir con sus co
legas los europeos en los profundos misterios de la política;
pero á lo menos llevarán conocimientos prácticos del país,
que éstos no pueden tener. Cada día se ven en las Américas
los errores más monstruosos y perjudiciales por falta de estos
conocimientos. Sin ellos, un gobierno á dos y tres mil leguas
de distancia, separado por un ancho mar, es preciso que va
cile, y que, guiado por principios inadaptables en la enorme
diferencia de las circunstancias, produzca verdaderos y más
funestos males que los que intente remediar. Semejante al
médico que cura sin conocimiento y sin presencia del enfer
mo, en lugar del antídoto propinará el veneno, y en vez de
la salud le acarreará la muerte.
** En vano se diría que las noticias adquiridas por el
Gobierno podrían suplir este defecto: ellas serán siempre
vagas é inexactas, cuando no sean inciertas y falsas. Tres
cientos años há que se gobiernan las Américas por relaciones,
y su suerte no se mejora. ¿ Ni quién puede sugerir estas ideas
benéficas á un país, cuando sus intereses no le llegan á él?
Los gobernantes de la América, principalmente los que ocu
pan sus altos puestos, han venido todos, ó los más, de la
LOS TRES TORRES 2CQ
Metrópoli; pero con ideas de volverse á ella á establecer su
fortuna y á seguir la carrera de sus empleos. Los males de
las Américas no son para ellos, que no los sienten ; dis
frutan sólo sus ventajas y sus comodidades. Un mal ca
mino seles allana provisionalmente para su tránsito; no lo
han de pasar segunda vez, y así nada les importa que el in
feliz labrador, que arrastra sus frutos sobre sus hombros, lo
riegue con su sudor ó con su sangre. El no sufre las trabas
del comercio que le imposibiliten hacer su fortuna. El no ve
criar á sus hijos sin educación y sin letras y cerrados para
ellos los caminos de la gloria y de la felicidad. Su mesa se
cubre de los mejores manjares que brinda el suelo ; pero no
sabe las extorsiones que sufre el indio, condenado á una eter
na esclavitud y á un ignominioso tributo que le impuso la
injusticia y la sinrazón. Tampoco sabe las lágrimas que le
cuesta al labrador ver que un enjambre de satélites del mo
nopolio, arranque de su campo y le prohíba cultivar las plan
tas que espontáneamente produce la naturaleza, y que harían
su felicidad y la de su numerosa familia, juntamente con la
del Estado, si un bárbaro estanco no las tuviese prohibidas
al comercio. El, en fin, ignora los bienes y los males del pue
blo que rige, y en donde sólo se apresura á atesorar riquezas
para transplantarlas al suelo que le vio nacer.
“ En fin, si no son necesarios estos conocimientos, con
el amor y el afecto al país, que sólo pueden hacer anhelar
por su prosperidad ; y si todo esto se puede suplir por rela
ciones, bien pueden excluirse también de la Suprema Junta
Central los Diputados de las diversas Provincias de España,
y reconcentrarse el Gobierno en dos ó tres que pueden tener
muy fáciles conocimientos de ellas ó adquirirlos sin dificultad.
Pero, con todo, lo que vemos es que ninguna ha querido ce
der en esta parte : que todas se han reputado iguales, y que
la Suprema Junta de Granada, tratando de la reunión de
Vocales de que se debía componer la Central, en oficio de 24
de Julio del pasado, le dice á la de Sevilla que nombre dos de
sus individuos, como lo hacen todas las demás, para guardar,
por este orden, la igualdad en el número de representantes,
evitar recelos que de otra manera resultarán, y porque nunca
es justo que una Provincia tenga mayor número de votos
que otra; pero que si la Junta de Sevilla no estaba conforme
con este medio adoptado por todas las demas, soparandose
de la propuesta de que aquella ciudad fuese el punto central,
señalaba á la de Murcia y provocaba á todas las del Reino
para que nombrasen la que juzgasen más oportuna.
H ¿ Con que las Juntas provinciales de España no se con-
III—14
210 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
vienen en la formación de la Central, sino bajo la expresa
condición de la igualdad de Diputados ? y respecto de las
Américas, ¿ habrá esta odiosa restricción ? Treinta y seis ó
más Vocales son necesarios para la España, ¡ y para las vas
tas Provincias de América sólo son-suficientes nueve ; y esto
con el riesgo de que muertos, enfermos ó ausentes sus repre
sentantes, venga á ser nula su representación !
“Si llegare este caso, como tan natural y fácilmente puede
suceder, ¿ quién reemplaza estos Diputados ? ¿ Se les nom
brará en España otros que hagan sus veces, ó se volverá al
rodeo de cabildos, elecciones y sorteos? En el primer caso,
¿ quién dará la sanción ó la aprobación á lo que hagan estos
Diputados que no ha nombrado la América? En el segundo,
¿ se suspenderán las operaciones de la Junta, ó no se contará
eon el voto de las Américas ?
“ ¿ Diez ó doce millones de almas que hoy existen en
éstas, recibirán la ley de otros diez ó doce que hay en Es
paña, sin contar para nada con su voluntad? ¿ Les impondrán
un yugo que tal vez no querrán reconocer ? ¿ Les exigirán
contribuciones que no querrán pagar ?
“ No, la Junta Central ha prometido que todo se esta
blecerá sobre las bases de la justicia, y la justicia no puede
subsistir sin la igualdad. Es preciso repetir é inculcar muchas
veces esta verdad. La América y la España son los dos pla
tos de una balanza: cuanto se cargue en el uno, otro tanto
se turba y se perjudica el equilibrio del otro. ¡ Gobernantes 1
en la exactitud del fiel está la igualdad.
Teméis el influjo de la América en el Gobierno ? Y
¿por qué lo teméis ? Si es un Gobierno justo, equitativo y li
beral, nuestras manos contribuirán á sostenerlo. El hombre
no es enemigo de su felicidad. Si queréis inclinar la balanza
al otro lado, entended que diez ó doce millones de almas con
iguales derechos, pesan otro tanto que el plato que vosotros
formáis. Más pesaban, sin duda, siete millones que constituían
la Gran Bretaña europea, que tres que apenas formaban la
Inglaterra americana ; y con todo, la justicia cargada de su
parte inclinó la balanza.
“ No temáis que las Américas se os separen. Aman y
desean vuestra unión ; pero este es el único medio de conser
varla. Si no pensasen así, a lo menos este Reino no os ha
blaría este lenguaje, que es el del candor, la franqueza y la in
genuidad. Las Américas conocen vuestra situación y vues
tros recursos, conocen la suya y los suyos. Un hermano ha
bla á otro hermano ¡ ara mantener con él la paz y la unión.
LOS TRES TORRES 211
Ninguno de los dos tiene derecho para dar leyes al otro sino
en las que se convenga en una mutua y recíproca alianza.
“ Por lo demás Vuestra Majestad misma ha confesado
las decisivas pruebas de lealtad y patriotismo que han dado
las Américas á la España, en la coyuntura más crítica y cuan
do nada tenían que esperar ni temer de ella. ¿ Qué tardamos,
pues, en estrechar los vínculos de esta unión ? pero una unión
fraternal, no admitiendo á las Américas á una representación
nacional, no retribuyéndoles esta gracia por premio, sino con
vidándolas á poner en ejercicio sus respectivos derechos.
“ Así se consolidará la paz ; así trabajaremos de común
acuerdo en nuestra mutua felicidad: así serqmos españoles
americanos y vosotros españoles europeos.
“ Bajo otros principios vais á contradecir vuestras mis
mas opiniones. La ley es la expresión de la voluntad gene
ral, y es preciso que el pueblo la manifieste. Este es el obje
to de las Cortes : ellas son el órgano de esta voz general. Si
no oís, pues, á las Américas, si ellas no manifiestan su vo
luntad por medio de una representación competente y dig
namente autorizada, la ley no es hecha para ellas, porque no
tiene su sanción. Doce millones de hombres con distintas ne
cesidades, en distintas circunstancias, bajo diversos climas y
con diversos intereses, necesitan de distintas leyes. Vosotros
no lás podéis hacer, nosotros nos las debemos dar. ¿ Las re
cibiríais de América si la meditada emigración de nuestros so
beranos se hubiese verificado y si tratásemos aquí de las re
formas que vais á hacer allá ? Con todo, el caso es todavía
posible. Si el Soberano se trasladase aquí, quedando vosotros
en calidad de provincias dependientes, ¿ recibiríais el número
que os quisiésemos imponer de Diputados, tres tantos menor
que el que asignásemos para la América ? Si por una des
gracia, que nos horrorizamos pensar, la muerte natural ó vio
lenta de todos los vástagos de la familia real que hay en Eu
ropa, obligase á llamar á reinar sobre nosotros, uno que
existiese en América, y éste fijase su domicilio en ella, ¿ en la
convocación de Cortes generales ó en la formación de un
cuerpo representativo nacional, os conformaríais con una mi
noría tan decidida como de nueve á treinta y seis, sin em
bargo de las grandes ventajas qne os hacen las Américas en
extensión, en riquezas y tal vez en población ? No, nosotros
no seríamos justos si no os llamásemos á una participación
igual de nuestros derechos. Pues aplicad este principio y no
queráis para vuestros hermanos lo que en aquel caso no que
rríais para vosotros.
“ Moría ha dicho, hablando del Consejo Real de Cas.-
212 BOLETIN 1)E HI8T»>RI^ Y sTIGUED A UE.-J
tilla: 8 ¿ Qué derechos tiene aquel Tribunal para querer as
pirar á mandar en soberano ? ¿Son los que le da su supre
macía en lo judicial ? ¿ Quiere reunir el poder legislativo y
ejecutivo con el que realmente tiene para ser el mayor de los
déspotas ? ¿ Piensa que jamás la nación llegue á tal ceguera
que se someta en todo á una aristocracia de individuos de
una sola profesión y de un mismo interés personal ?' Más
estrechos son los vínculos del nacimiento y de las preocupa
ciones que aquél inspira á favor del país natal, ¿ y se querrá
que la América se sujete en todo á las deliberaciones y á la
voluntad de unos pueblos que no tienen el mismo interés que
ella, ó, por mejor decir, que en mucha parte los tienen opues
tos y contrarios ? España ha creído que su comercio puede
florecer sin las trabas, el monopolio y las restricciones del de
América: la América piensa, por el contrario, que la con
ducta de la Península con estas posesiones ha debido y debe
ser más liberal; que de ello depende su felicidad, y que no
hay razón para otra cosa. Es preciso que nos entendamos y
que nos acordemos recíproca y amistosamente en este punto.
“España ha creído que deben estar cerradas las puertas
de todos los honores y empleos para los americanos. Estos
piensan que no ha debido ni debe ser así: que debemos ser
llamados igualmente á su participación, y así será nuestro
amor y nuestra confianza más recíproca y sincera. Debemos,
arreglarnos, pues, también en esta parte á lo que sea más
justo : que el español no entienda que tiene un derecho ex
clusivo para mandar á las Américas, y que los hijos de éstas
comprendan que pueden aspirar á los mismos premios y ho
nores que aquéllos.
“ En fin, señor, ¿ de qué se trata ? V. M. misma
ha dicho, en la circular que se lleva citada, que de nada
más que de reformar abusos, mejorar las instituciones, qui
tar trabas, proporcionar fomentos y establecer las rela
ciones de la Metrópoli y las Colonias sobre las verdaderas
bases de la justicia. Pues para esta grande obra debemos ma
nifestar nuestras necesidades, exponer los abusos que las cau
san, pedir su reforma y hacerla juntamente con el resto de
la Nación, para conciliaria con sus intereses, supuesto que ella
no podrá contar con nuestros recursos, sin captar nuestra
voluntad.
“Está decidido por una ley fundamental del reino 8 que
no se echen ni repartan pechos, servicios, pedidos, monedas, ni
otros tributos nuevos, especial ni generalmente en todos los
Reinos de la monarquía, sin que primeramente sean llamados
á Cortes los procuradores de todas sus villas y ciudades, y
[Link] TRES TORRES
sean otorgados por los dichos procuradores que vinieren á
las Cortes.9 ¿ Cómo se exigirán, pues, de las Américas con
tribuciones que no hayan concedido por medio de Diputados
que puedan constituir una verdadera representación, y cuyos
votos no hayan sido ahogados por la pluralidad de otros que
no sentirán estas cargas ? Si en semejantes circunstancias, los
pueblos de América se denegasen á llevarlas, tendrían en su
apoyo esta ley fundamental del Reino.
8Porque en los hechos arduos y dudosos de nuestros
reinos, dice otra, es necesario consejo de nuestros súbditos y
naturales, especialmente de los Procuradores de las nuestras
ciudades, villas y lugares de los nuestros reinos, por ende or
denamos, y mandamos, que sobre los tales fechos grandes y
arduos, se hayan de ayuntar Cortes, y se faga con consejos
de los tres Estados de nuestros Reinos, según que lo ficie-
ron los reyes nuestros progenitores. 9
“ ¿ Qué negocio más arduo que el de la defensa del
Reino y del Soberano, la reforma del Gobierno y la restitu
ción de la monarquía á sus bases primitivas y constituciona
les, cuyo trastorno ha causado los males que hoy experimen
tamos ? Todo esto es obra nuestra; debemos proceder en
ella de común acuerdo.
“ Por otra parte, han variado notablemente las circuns-
tancios. La América no existía en tiempo de Flavio Ejica, ni
de Alfonso el Sabio : ella ha mudado necesariamente todas
lar relaciones, el sistema de la antigua monarquía, así como ha
mudado la política de todas los Gabinetes de Europa. Es
preciso, pues, que se hagan las leyes acomodadas á estas cir
cunstancias, con relación principalmente á la América ; y es
tas leyes deben ser la expresión de su voluntad, conciliada
con el bien general de la Monarquía.
“ Para ello debe ir un competente número de Vocales,
igual por lo menos al de las Provincias de España, pora evitar
desconfianzas y recelos, y para que el mismo pueblo de Amé
rica entienda que está suficiente y dignamente representado.
Los cuatro Virreinatos de América pueden enviar cada uno
de ellos seis representantes, y dos cada una de las Capitanías
generales ; á excepción de Filipinas, que debe nombrar cua
tro ó seis, así por su numerosa población, que en el año de
1781 ascendía á dos millones y medio, como por su distancia
y la dificultad de su reposición en caso de muerte. De este
í modo resultarán treinta y seis Vocales, como parece son los
i que actualmente componen la Suprema Junta Central de Es-
; paña; pues aunque en la Gaceta de Gobierno de Sevilla, 11 de
' Enero del corriente, número 1?, sólo se cuentan treinta y cua-
214 BOLETIN DE HISTOBIA ¥ ANTIGÜEDADES
tro, no se incluye la Provincia de Vizcaya, que habrá enviado
después los que le corresponden.
“Es preciso tener presente que cada Virreinato de Amé
rica se compone de muchas Provincias, que algunas de ellas
valen más por sí solas que los Reinos de España. La indus
triosa Quito cuenta por lo menos con medio millón de almas,
y su capital sola, con setenta mil; es una Presidencia y Co
mandancia general: reside en ella el Tribunal de la Real
Audiencia, el de Cuentas y otras autoridades; hay silla epis
copal, universidad y colegios ; en fin, en nada cede á la ca
pital, sino en esta razón, y en ser el centro del Gobierno.
¿ Por qué motivo, pues, no podrá ó deberá tener á lo menos
das representantes de los que toquen al Virreinato ? Acaso
con esta prudente medida se habrían conciliado sus ánimos y
se habrían evitado las tristes consecuencias que hoy se expe
rimentan en la turbación de aquel Reino. Llamados sus re
presentantes, habría concebido fundadas esperanzas de mejor
suerte, cuya desconfianza tal vez lo enajenará para siempre
de la monarquía.
“ Popayán es una Provincia que ha debido tener por sí
sola otro Diputado; es Silla Episcopal, tiene un Colegio, Real
Casa de Moneda, Tesorería y Administraciones reales; en fin,
manda ó dependen de su Gobierno ocho Cabildos, algunos
de ellos de más representación que los de las capitales de
otras Provincias del Virreinato, que han formado terna para
el Diputado. Estos Cabildos es preciso que vean con dolor se
mejante exclusión.
“ A imitación de lo que se ha dicho de este Nnevo Rei
no de Granada, de que el Cabildo puede hablar con mas co
nocimiento, se podrá decir de los demás Virreinatos, y prin
cipalmente de los opulentos de México y el Perú. Acaso cada
ciudad cabeza de Provincia y silla Episcopal, debería tener
un Diputado, y tal vez ésta sería la mejor regla que formaría
á poca diferencia un igual número de los que se han dicho y
de los que hoy constituyen la Suprema Junta Central.
“Estos diputados los deben nombrar los pueblos para
que merezcan su confianza y tengan su verdadera represen
tación, de que los Cabildos sólo son una imagen muy desfi
gurada, porque no los ha formado el voto público, sino la
herencia, la renuncia, ó la compra de unos oficios degradados
y venales. Pero cuando sean ellos los que nombren, no debe
tener parte alguna en su elección otro cuerpo extraño, con
forme á la prevención de la ley.
“ El temor de que este número consumiese muchas cau
dales al Estado, sería vergonzoso á tan gran nación. Dotados
LOS TRES TORRES
ádiez ó doce mil pesos, como lo deben ser, apenas alcanzará este
gasto á cuatrocientos mil. Pero ¿ qué comparación tiene esto
con la enorme suma de los de la Casa Real, que hoy deben
ser reducidos á beneficio del Estado ? ¿ Qué comparación con
lo que ha devorado el vil Godoy en veinte años de su funes
ta privanza, y del despotismo más cruel ? ¿ Qué comparación,
en fin, con lo que ha consumido al Erario ese ejército de
capitanes y tenientes generales, de mariscales de campo y je
fes de escuadra, que tan inútilmente han sangrado la Patria ?
Tantas embajadas de lujo como las de Constantinopla, Rusia,
Suecia, Dinamarca, etc., con quienes ni tenemos ni necesitamos
tener relaciones permanentes y estables; tantos otros ahorros
que hoy dará una prudente administración, serán un fondo
cuantioso y seguro con que poder hacer frente á este gasto.
"Sólo los cuatro Virreinatos de América, sin embargo de
que sus trabajos y sus funciones no son comparables con las
de los representantes del pueblo y los augustos gobernadores
de la Nación, consumen doscientos mil pesos, es decir, la mi
tad de lo que gastarían todos los Diputados de América me
dianamente dotados. Ella misma recompensará abundante
mente estos gastos, mediante la sabia reforma que se hará en
su administración ; y algún día será bien que se inviertan sus
tesoros en su beneficio.
" Ha dicho el Cabildo, medianamente dotados, porque
diez ó doce mil pesos que tiene cualquier gobernador de
América, es todavía muy escasa asignación para unos hom
bres que abandonan su país, que dejan en ella obligaciones
que no pueden desatender, qué van á perder tal vez sus in
tereses, su establecimiento y á consagrarse todos al servicio
de la Patria que, en fin, son hombres y no deben quedar
expuestos á la debilidad y á los peligros de la indigencia.
" No, jamás habrá gastos más justos ni que los pueblos
miren con más satisfacción que los que se hagan en mantener
y remunerar á sus representantes, y la Nación misma jamás
podrá pagar dignamente los servicios que ellos le harán, dán
dole una existencia que no tiene, asegurándole una libertad
que le falta, y conquistándole una independencia que le han
usurpado.
" Pero si las pequeñas miradas del ahorro y la economía
obligasen á tomar medidas poco decorosas a la Nación ; si, en
fin, no puede ir número competente de America á España,
que se convoquen y formen en estos dominios Cortes gene
rales, en donde los pueblos expresen su voluntad que hace la
ley, y «n donde se sometan al régimen de un nuevo Go
bierno ó á las reformas que se mediten en él en las Cortes
216 BOLETIN DE H1STOKIA Y ANTIGÜEDADES
de Epaña, precedida su deliberación ; y también á las con
tribuciones que sean justas, y que no se pueden exigir sin su
consentimiento, Así se podrán ahorrar muchos gastos, con
centrándose en un punto proporcionado de América su re
presentación nacional ó parcial.
“Por los mismos principios de igualdad han debido y de
ben formarse en estos dominios Juntas provinciales compues
tas de los representantes de sus Cabildos, así como las que
se han establecido y subsisten en España. Este es un punto
de la mayor gravedad, y el Cabildo no lo quiere ni puede
omitir. Si se hubiese dado este paso importante en la que se
celebró en esta capital el 5 de Septiembre de 1808, cuando
vino el Diputado de Sevilla para que se reconociese la Junta,
que se dijo Suprema, hoy no se experimentarían las tristes
consecuencias de la turbación de Quito. Ellas son en efecto
de la desconfianza de aquel Reino en las autoridades que lo
gobiernan. Temen ser entregados á los franceses, y se quejan
para esto de la misteriosa reserva del Gobierno en comunicar
noticias, de su inacción en prepararse para ¡a defensa, y de
varias producciones injustas de los que mandan, con los es
pañoles americanos. Todo esto estaría precavido con que el
pueblo viese que había un cuerpo intermediario de sus repre
sentantes que velase en su seguridad.
“ Podría traer otras muchas ventajas este establecimien
to. Las instrucciones y los diversos poderes de veinte Cabil
dos, que son los que han elegido al Diputado en este Virrei
nato, van á formar un monstruo de otras tantas cabezas. Lo
que es bueno para una Provincia, puede no serlo para otra y
para el Reino en general. Al contrario, limitándose cada una
de ellas á su bien particular, desatenderá el otro, cuando no lo
impugne abiertamente. Nadie puede remediar este mal, sino
un cuerpo como el que se ha dicho, formado de elementos de
las mismas Provincias ó de Diputados de los Cabildos que han
tenido parte en la elección. Así precederá una discusión sabía
de todas las materias, se conciliarán los intereses y se instruirá
lo mejor. Hoy no sucederá así. El Diputado no sabrá á qué ate
nerse, y lleva el peligro de no hacer nada, ó de que los Cabil
dos le reprendan después haber faltado á sus instrucciones.
“ Estas Juntas están mandadas establecer por Real Or
den de 16 de Enero de este año, en que se anuncia á los Vi
rreyes de América los reglamentos ó el pie en que quedan
las de España, después de la erección de la Suprema Central.
A lo menos si no es para esto, el Cabildo ignora para qué se
ha comunicado tal Real Orden ni tal reglamento.
“ Cuando así no fuere, ya estamos en las imperiosas cir-
LOS TRB8 TORRES
cunstancias que han dictado en España su formación. Tene
mos la guerra intestina y la división de las Provincias: y si
no es por este medio, el Cabildo no halla vínculo que las
vuelva á ligar. Este mal es más temible de lo que tal vez se
cree, y sus consecuencias pueden ser funestas á todo el Reino.
No le serán imputables á este Ayuntamiento que lo ha re
presentado enérgicamente al Gobierno en la Junta que se ce
lebró et 6 y ii de Septiembre de este año, con motivo de las
ocurrencias de Quito, y cuyas actas espera, y pide ardiente
mente á Vuestra Majestad se sirva prevenir á vuestro Virrey
se remitan íntegramente, y sin omitir ninguno de los respe
tables votos que se dieron por escrito, y principalmente los
del Magistral de esta santa iglesia Catedral, D. .Andrés Rosi
llo, los del Rector y Catedrático de Derecho Civil y Canónico
de este Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, D. An
tonio Gallardo, D. José María del Castillo y D. Tomás Teno
rio ; los de los de iguales facultades del Colegio Real y Semi
nario de San Bartolomé, D. Pablo Plata, Cura Rector de esta
santa iglesia Catedral, y D. Frutos Joaquín Gutiérrez, agente
fiscal del crimen de esta Real Audiencia; los del otro Cura
Rector del Sagrario, D. Nicolás Mauricio de Omaña, y parro
quiales de Las Nieves y San Victorino; los del oficial mayor
que hace veces de Contador general de la real renta de aguar
dientes, D. Luis de Ayala y Tamayo, y Contador de la Rea!
Casa de Moneda, D. Manuel Pombo, el del Tribunal de Cuen
tas, y en fin, los de los individuos del Cabildo y principal
mente el de su Regidor, D. José Acebedo y Gómez, de su
Síndico Procurador general, D. José Gregorio Gutiérrez, y
de su Asesor D. José Camilo Torres : anotándose en éstos y
en cada uno de los demás el origen de los Vocales, esto es r
si son españoles europeos ó americanos, para que se vea quién
ha hecho oposición á una cosa tan justa, tan conforme á las
intencionss de V. M. y á las leyes.
“ Sí, á las leyes, porque como se dijo en muchos de los
votos de la última sesión, está prevenido por la de Castilla
que en los hechos arduos se convoquen los Diputados de to
dos los Cabildos como se ha expresado arriba ; y por la de
Indias que el Gobierno de estos reinos se uniforme en todo
lo posible con los de España.
“Por otra parte, señor, ¿ qué oposición es que representen
sus derechos ? ¿ De dónde han venido los males de España
si no de la absoluta arbitrariedad de los que mandan ? ¿ Has
ta cuándo se nos querrá tener como manadas de ovejas al
arbitrio de mercenarios que en la lejanía del pastor pueden
volverse lobos ? ¿ No se oirán jamás las quejas del pueblo ?
2i8 b o l e t ín d e h is t o r ia y a n t ig ü e d a d e s
¿ No se le dará gusto en nada ? ¿ No tendrá el menor influjo
en el Gobierno, para que así lo devoren impunemente sus
sátrapas, como tal vez ha sucedido hasta aquí ? Si la presente
catástrofe no nos hace prudentes y cautos, ¿ cuándo lo sere
mos ? ¿ Cuando el mal no tenga remedio ? ¿cuando los pue
blos cansados de opresión, no quieran sufrir el yugo ?
“ Pues estas consecuencias, vuelve á decir el Cabildo, no
le serán imputables. Este testimonio augusto que consagra en
las actas del tiempo, depondrá perpetuamente á su favor, y la
posteridad imparcial, leyéndolo algún día con interés, verá en
él el lenguaje del amor y de la sinceridad. A lo menos el
Ayuntamiento no halla otros medios de consolidar la unión
entre América y España : representación justa y competente
de sus pueblos, sin ninguna diferencia entre súbditos que
no la tienen por sus leyes, por sus costumbres, por su origen
y por sus derechos; Juntas preventivas en que se discutan,
se examinen y se sostengan éstos contra los atentados y la
usurpación de la autoridad y en que se den los debidos po
deres é instrucciones á los representantes en las Cortes na
cionales, bien sean las generales de España, bien las particu
lares de América que se llevan propuestas. Todo lo demás
es precario. Todo puede tener fatales consecuencias. Quito
ha dado ya un funesto ejemplo, y son incalculables los males
que se pueden seguir, si no hay un pronto y eficaz remedio.
Este no es otro que hacer esperar á la América fundadamen
te su bien, y la América no tendrá esta esperanza y este só
lido fundamento mientras no se camine sobre la igualdad.
“¡ Igualdad ! Santo derecho de la igualdad : justicia que
estribas en esto y en dar á cada uno lo que es suyo; inspira
á la España europea estos sentimientos de la España ameri-
ricana: estrecha los vínculos de esta unión : que ella sea eter
namente duradera, y que nuestros hijos, dándose recíproca
mente las manos, de uno á otro continente, bendigan la época
feliz que les trajo tanto bien. ¡ Oh ! ¡ Quiera el cielo oír los
votos sinceros del Cabildo y que sus sentimientos no se in
terpreten á mala parte! ¡ Quiera el cielo que otros princi
pios y otras ideas menos liberales no produzcan los funestos
efectos de una separación eterna!
“ Santafé, veinte de Noviembre de mil ochocientos nueve.
“ Señor.
“ Luis Caicedo—José Antonio Ugarte—José María Do
mínguez del Castillo—Justo Castro—José Ortega—Fernando
Benjumea—Francisco Fernández Heredia Suescún —Jerónimo
Mendoza—José Acebedo y Gómez—Ramón de la Infiesta Val-
dés—El Secretario, Eugenio Martín Melendro."
not as o f ic ia l e s 219
NOTAS OFICIALES
Lima, Febrero 25 de 1905.
Sr. Dr. Pedro M. Ibáñez, Secretario perpetuo de la Academia de Historia
Nacional de Bogotá.
Muy señor mío : deseoso de manifestar tnis simpatías y
respetos á la Academia, de que es usted digno Secretario, me
permito remitirle por correo tres opúsculos míos sobre His
toria del Perú ; y ruego á esa docta Corporación los acepte
benévola.
Con este motivo me es grato ofrecer á usted las seguri
dades de mi particular estima, como su obsecuente servidor,
J. T. Po l o .
Londres, 2 de Marzo de 1905.
Sr. Dr. D. Pedro M. Ibáñez. Secretario de la Academia Nacional de Historia.
Bogotá.
Señor: habiendo, con sumo pesar, venido en conoci
miento de que no llegó á manos de usted mi respuesta á la
muy atenta carta en que se sirvió usted darme aviso de que
esa respetable Academia se había dignado nombrarme miem
bro honorario de ella, cúmpleme manifestar á usted de nuevo
el alto aprecio y profundo agradecimiento con que recibí tan
honrosa distinción.
Llamada está la Academia á prestar grande y oportuno
servicio á la República, no sólo recordando y enalteciendo la
obra de sus ilustres fundadores, sino indagando con ánimo
imparcial y sereno las causas de su atraso relativo, de sus
frecuentes adversidades y de los graves peligros que la ame
nazan, para ponerlas de manifiesto y contribuir al remedio
de estos males por todos los medios que aconseja el patrio
tismo ilustrado, impidiendo así que aquella magna obra se
aniquile por culpa nuestra.
Consideraré como un deber cooperar, hasta donde mis
modestas aptitudes me lo permitan, á esta útilísima labor con
los miembros de la Academia, entre quienes me enorgullezco
de contarme.
Tengo el honor de ser de usted muy atento servidor y
compatriota,
Ig n a c io Gu t ié r r e z Po n c e .
220 ÜULEllM 1)E DlbTv'RlA Y ANTIGÜEDADES
Santo Domingo, 8 de Marzo de 1905.
Dr, Eduardo Posada, Presidente de la Academia de la Historia—Bogotá.
Muy señor mío: partidario de la idea de fomentar la
unión de las naciones hispanoamericanas por medio del cono
cimiento mutuo de sus hombres y de sus cosas, me permito
poner en sus manos un ejemplar de mi Compendio de la His
toria de Santo Domingo, con el objeto de que se sirva ofrecer
lo en mi nombre á la Academia colombiana de la Historia,
para que si lo juzga digno de ese honor, le dé cabida en I06
estantes de su biblioteca.
Y en la esperanza de que me hará usted el favor de
prestarme este servicio, le anticipo las gracias y le presento
mis respetos con sentimientos de alta y distinguida consi
deración. Su atento servidor,
Jo s é G. Ga r c ía .
Cali, 5 de Abril de 1905.
Sr. Presidente de la Academia Nacional de la Historia—Bogotá.
Tengo el honor de remitir á usted copia de una escritura
otorgada en esta ciudad el 2 de Noviembre de 1820, y por
la cual consta que el Ejército libertador, que dos años des
pués venció en las faldas del Pichincha, fue armado con re
cursos del valle del Cauca y no con elementos de Cundina-
marca, como se aseveró en una publicación hecha antes de
1899, por el escritor Sr. General D. Francisco J. Vergara y
Velasco.
Estimo que todo error histórico que pueda corregirse,
debe ser esclarecido para dejar la verdad en su punto ; y
como esa ilustrada Corporación científica puede y debe ocu
parse en estos asuntos que se relacionan con la historia de la
magna epopeya de nuestra independencia nacional, me dilijo
á ella.
Me propongo remitir á usted muchos datos historiales
inéditos que pueden interesar sobremanera á la historia gene
ral del país, por ejemplo: las cuotas en oro que dieron aquí
los patriotas para la organización de tropas; los esclavos que
se dieron libres para formar escuadrones; la producción de
oro de las minas de Nóvita, Cajambre, Raposo, etc.; de todo
lo cual hay constancia aquí en los documentos del Cabildo.
NOTA8O FICHALES 221
Me será muy placentero contribuir con mi pequeño contin
gente á la formación del gran libro de la Patria : el que re
fiera su historia á las generaciones futuras.
De usted atento y seguro servidor,
Le o po l d o Tr ia n a C.
En la ciudad de Santiago de Cali, capital de la Provincia
del Cauca, á dos de Noviembre de 1820, ante mí el Escribano,
el Sr. General en Jefe del Ejército del Sur, Manuel Valdés,
habiendo sabido que á esta capital ha llegado el Sr. Benjamín
Halton, con el objeto de vender al Estado varios artículos de
guerra que ha conducido en el bergantín Teodosio que se ha
lla fondeado en El Cascajal, después de haber visto la nota
de ellos, conociendo ser necesarios, procedió á hacer á nom
bre del Gobierno de Colombia propuesta en los términos si
guientes : que tomará:
2,560 fusiles con sus bayonetas, á doce patacones, que
importan.............................. $ 30,720
2,950 sables, á ocho patacones, que importan... 23,€00
600 pares de pistolas, á doce patacones, que im
portan ................................................ .................................. 7,200
140 quintales de pólvora fina, á 75 patacones,
que importan...................................................................... 9,100
150 <a) balas de plomo, á cuatro patacones <a),
que importan..................................... 600
20,000 piedras de chispa, á 20 patacones el mi
llar, que importan............................................................. 4°°
650 cartucheras, á doce reales cada una, que
importan.............................................................................. 975
1,200 portabayonetas, á cuatro reales cada una,
que importan ........ 600
180 chupetas de paño encarnado de dril, á cinco
patacones cuatro reales, que importan......................... 99°
400 chupetas de paño rosado, á tres patacones,
que importan.... ................................................................ 1,200
160 pantalones de paño, á cuatro patacones, que
importan.............................................................................. 640
2,400 camisas blancas de lienzo, á doce reales,
que importan........ ............................................................ 3,^00
2,000 pantalones de lienzo, que importa^....... 3,000
Todo lo cual suma la cantidad de $ 82,625
222 BOLETK 1)E HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Ochenta y dos mil seiscientos veinticinco patacones, ofre
ciendo dar al contado mil seiscientas arrobas de tabaco em
pacado y á satisfacción del interesado, á nueve patacones
arroba, puesto en El Cascajal, que importa catorce mil cua
trocientos patacones, que es lo que se ha ofrecido de contado,,
y el resto de sesenta y ocho mil doscientos veinticinco pata
cones se ha de pagar en dinero del modo siguiente:
Veinte y dos mil setecientos cuarenta y dos patacones
dos tercios de patacón, que es la tercera parte de toda la
cantidad que se resta, deducido el valor del tabaco, á los
seis meses que comenzarán á contarse desde el día en que se
verifique la entrega al Sr. Gobernador del Cauca, y que ésta
sea conforme á lo que se ha ofrecido. La otra, de igual can
tidad, á los cuatro meses después de enterado el primer ter
cio, y el completo en el mismo término de cuatro meses, que
comenzarán á correr después de enterado el segundo tercio,
es decir, después que se verifique la entrega á satisfacción del
Gobierno deben correr catorce meses, que es el plazo que se
da en los términos indicados. Y estando presente el Sr. Ben
jamín Halton, aceptó esta propuesta en toda forma de dere
cho, obligándose á hacer la entrega de todos los artículos ex
presados conforme á las muestras que ha traído al Sr. Go
bernador de esta Provincia; que también se ha hallado pre
sente, y firma este mismo instrumento, obligándose á hacer la
entrega del tabaco á satisfacción del interesado. En tal virtud
el Sr. General obliga y sujeta todas las rentas de la República
de Colombia á este pago y muy particularmente las rentas de
Quito ó de cualquiera otro territorio que ocupe el Ejército
de su mando. Y para darle todo el vigor y fuerza, firman el
presente el Sr. General del Ejército del Sur Manuel Valdés,
el Sr. Gobernador de la Provincia, Coronel José Concha y el
Sr. Benjamín Halton, por ante mí el Escribano de que doy fe.
El General en Jefe del Ejército del Sur, Manuel Valdés.
El Gobernador Comandante, José Concha—Benjamín Hal
ton—Ante mí, Jaaquín Mariano Mesa, Escribano público del
número y Cabildo.
Es fiel copia de su original.
Zenón Caicedo P.
El original reposa en el archivo de la Notaría segunda
de este Circuito.
Le o po l d o Tr ia n a C.
NOTAS o f ic ia l e s 223
Sr. Dr. D. Pedro María Ibáfiez, Secretario perpetuo de la Academia Nacional
de Historia.
Con grandísima satisfacción y con verdadero y sin
cero agradecimiento nos hemos impuesto de la atenta nota
de usted, en que nos comunica el muy honroso Acuerdo que
con motivo del centenario de mi lamentado esposo, Sr. Coro
nel Anselmo Pineda, tuvo á bien aprobar por unanimidad de
votos la Academia Nacional de Historia de que usted es
dignísimo Secretario.
El recuento de los méritos de mi ñnado esposo, el pú
blico reconocimiento de sus servicios á la Patria y á la histo
ria ^nacional, hecho por tan autorizada entidad, ha colmado de
felicidad á mi familia y á mí y atado nuestros corazones con
lazos de agradecimiento tan fuertes que serán eternos.
Sírvase usted, señor, manifestarlo así á esa distinguida
Corporación en nombre de mi familia y en el mío propio y
aceptar los sentimientos de alta consideración con que me es
grato suscribirme de usted atenta y segura servidora,
An a Ma r ía Da n ie s d e Pin e d a .
Bogotá, .1 de Abril de 1905.
Tunja, Abril io de 1905.
Sr. Secretario de la Academia Nacional de Historia—Bogotá.
Con el Sr. Dr. Cayetano Vásquez tengo la satisfacción
de enviar á usted, para conocimiento de la Academia, copia
del acta de instalación de la Comisión correspondiente, que
empieza á funcionar en esta ciudad.
De usted muy atento, seguro servidor y colega.
El Secretario de la Comisión.
Os c a r Ru b io .
“a c t a DE INSTALACIÓN DE UNA COMISIÓN CORRESPONDIENTE DELA
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
“ En la ciudad de Tunja, á 9 de Abril de 1905» se reunie
ron en casa del Sr. Dr. Cayetano Vasquez, miembro hono
224 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
rario de la Academia Nacional de Historia, los Sres. Dr.
Aquilino Niño, Canónigo ; Emeterio Moreno, Archivero his
tórico del Departamento, y Oscar Rubio, nombrados miem
bros correspondientes de la Academia, con el propósito de
instalar la Comisión correspondiente, que debe funcionar en
esta ciudad.
“ Se eligió Presidente al Sr. Dr. Niño, y Secretario al
suscrito.
“ En consideración el objeto con que ha sido designada
esta Comisión, se resolvió: i?, que como obra inicial empren
diera la formación de una monografía de la ciudad de Tunja;
2?, indicar como candidatos de miembros correspondientes á
los Sres. Canónigo Dr. Cayo Leónidas Peñuela y Dr. Benja
mín Reyes Archila, residentes en esta ciudad, para que el
Sr. Dr. Vásquez se sirva proponerlos á la Academia ; 3?, re
comendar al mismo Dr. Vásquez para que procure el envío
á esta Comisión del Boletín Histórico, y 4?, que las reuniones
ordinarias de la Comisión tengan lugar, en lo sucesivo, el
primer domingo de cada mes á las doce del día.
“ Los miembros de la Comisión manifestaron su volun
tad decidida en colaborar en la meritoria labor que se ha pro
puesto la Academia, y acto continuo el Sr. Presidente dio por
terminada la sesión.”
Es copia conforme.
Tunja, 10 de Abril de 1905.
El Secretario, Os c a r Ru b io .
ARCHIVO OEL GENERAL SANTANDER
CARTAS INÉDITAS DEL DR. JOSÉ MANUEL RESTREPO Y DEL
CORONEL JOSÉ CONCHA
(Continuación).
Rionegro, Noviembre 5 de 182o.
Apreciado amigo mío : Contesto la estimable carta de
usted, fecha 19 de Octubre último, diciendo que me parece
muy bien el nuevo paso que se ha dado con el General Mo
rillo para un armisticio; bajo las seguridades que se solicitan
por el Sr. Presidente puede que tenga buenas consecuencias
y. que sea un principio para la paz general, aunque estoy ya
AROHTVO DFL GKNKRAL 8ANT\vpr- *3$
persuadido por varios datos que las Cortes no reconocen
nuestra independencia y que continuarán la conducta de in
justicias de las primeras. Mientras no las obliguemos por otro
golpe semejante al de Boyacá y q,ue ponga en nuestro poder
á Quito ó Venezuela, muy poco adelantaremos con negocia
ciones. Recuerdo á usted mis reflexiones sobre la necesidad
de poner pronto antes (sic) una escuadrilla con que podamos
cerrar el puerto de Cartagena, de lo contrario el asedio será
eterno y en aquella línea perecerán nuestras mejores tropas ;
sin duda á usted se ocurrirán otras cien reflexiones aun más
poderosas.
Devuelvo á usted los números de El Telégrafo, que
tuvo la bondad de remitirme. Están escritos con bastante
exactitud y su autor manifiesta luces ; lo que dice sobre el
sitio de Cartagena por el General Bolívar me ha hecho exa
minar atentamente los documentos que tengo para escribir
aquella parte de nuestra historia. Me faltan los oficios del
General al Gobierno de la Unión y las razones que daba para
su marcha sobre Cartagena. Si hallare usted alguna cosa en la
Secretaría acerca de esto ó lo supiere de testigos que presen
ciaron los hechos, estimaré infinito me dirija lo que pueda
conseguir.
Soy de usted con la mayor consideración su afectísimo
amigo,
Jo s é Ma n u e l Re s t r e po .
P. D. Tenga usted la bondad de decirme qué piensa so
bre reunión de Congreso.
Rionegro, Diciembre 16 de 1820,
Apreciado amigo mío: contesto la estimable carta de
usted, fecha 27 de Noviembre, diciendo que las noticias que
tuvo usted la bondad de comunicarme, son lisonjeras en
extremo. La libertad é independencia de Guayaquil, el des
embarco de las tropas republicanas d,e Chile en Pisco y los
grandes sucesos de Venezuela, originados principalmente de
la deserción de los pueblos y oficiales americanos, que aban
donaron las banderas españolas para servir á la libertad de su
Patria, nos vaticinan una campaña decisiva. ¡Solamente dando
golpes muy fuertes al poder español podremos persuadir a las
Cortes de nuestra aptitud jara ser independientes! Estoy
III—15
216 BOLETÍN DE HTSTORTA Y ANTIGÜEDADES
persuadido que de otra suerte ellos no entran por las ideas li
berales y de justicia y después de las terribles lecciones que les
ha dado el despotismo de Fernando, en 1820 retienen el
mismo lenguaje que en 1813.
La ocupación de Santa Marta ha sido igualmeute un
suceso prospero á la causa de la libertad y glorioso al valor
de las tropas republicanas : son incalculables las ventajas que
vamos á sacar de este acontecimiento; nuestro comercio re
vivirá y podremos proporcionarnos todos los auxilios necesa
rios para continuar vigorosamente la guerra. También es
probable que ahora se estreche el bloqueo de Cartagena y
que al fin tenga que rendirse esta plaza en que, según noti
cias, solamente había algunas armas.
He leído con mucho placer el manifiesto impreso de us
ted sobre la ejecución de los treinta y ocho Oficiales españoles.
Está escrito con mucho vigor y perfectamente persuade el
objeto que usted se propuso.
Nada hay particular que comunicar á usted de esta Pro
vincia. Me ofrezco á las órdenes de usted y con la mayor con
sideración soy de usted su afectísimo amigo, ,
Jo s é Ma n u e l Re s t r e po .
Antioquia. Diciembre 23 de 1820.
Apreciado amigo mío : contesto la estimable carta de
usted, fecha 9 del corriente, diciendo que son muy lisonjeras
las noticias que usted me comunica, referentes á las cartas de
los Sres. Bolívar y Zea. Si ganamos la protección de los Mi
nistros ingleses, todo lo habríamos conseguido; mas yo lo di
ficulto mucho mientras que tengamos un peligro, aunque sea
remoto, de ser nuevamente subyugados. Cuando nuestra in
dependencia esté absolutamente segura de hecho, entonces la
obtendremos por derecho.
La cuestión del armisticio es para mí muy problemática,
y sin duda no tengo los datos suficientes para juzgar ; en ge
neral parece que acaso nos causara más perjuicios que bene
ficios, á no ser que las fuerzas de Morillo sean capaces de
batirnos y hacer dudoso el éxito de la campaña. La opinión
del Sr. Zea, acerca de la reunión del Congreso, tiene algunos
andamentos, y parece que es de grande importancia el que
ARCHIVO DEL GENERAL SANTA 227
tengamos un cuerpo de nación para que no se crea que sólo
se trata de mantener un Gobierno militar.
He visto y meditado la carta de Salazar, que usted me
incluye, y en general me parece que sus opiniones políticas
se resienten bastante de la época pasada; en tiempo de
revolución es necesario pasar por algunas irregularidades, pre
cisas á la consolidación del Gobierno. Convengo en que Ve
nezuela por sí sola no ha podido sancionar la ley fundamen
tal, pero [Link]á al menos de iniciativa para que asistiendo
los Diputados de la Nueva Granada y de Quito reciba toda
la fuerza que deba tener. Si á nuestros pueblos los dejamos
en absoluta libertad, volveremos á la antigua anarquía, y siem
pre he sido de opinión que es preciso hacerlos libres aun con
tra su voluntad. Devolveré la carta de Salazar á quien ten
drá usted la bondad de dar mis expresiones cuando le escriba.
Con la mayor consideración soy de usted su afectísimo
amigo,
Jo s é Ma n u e l Re s t r e po .
P. D. Aunque siento molestar á usted con asuntos desa
gradables, no puedo menos que tocar el siguiente : un sujeto
imparcial y fidedigno me escribe de Jamaica que allí se habla
mucho de la enemistad que existe entre los Sres. Brión y Mon-
tilla, que parece ha llegado á tomar un carácter muy serio y
escandaloso. Dicen que por ella no se adelantan las opera
ciones militares y se temen las más funestas consecuencias,
por lo cual muchos patriotas que han venido á Barranquilla
tratan de volverse á Kingston. Esto es muy sensible y puede
causarnos males irreparables, si usted no pone un pronto y
; eficaz remedio, con su tino acostumbrado. Parece que nin
guno de los dos prescinde y tienen en más satisfacer sus re-
¡ sentimientos que adelantar el servicio de la Patria. Aseguran
también que la marina del Sr. Brión está muy descontenta y
descuidada; ignoro la verdad y usted hará de este aviso el
uso que tenga por conveniente.
♦* •
Pore, Noviembre 7 <le IÍI9.
Sr. D. Pacho : dentro de tres días sale el físico, con pos-
f ta y á caballo, porque todavía está enfermo de una pierna y
? se ha puesto peor con un estropeo que llevó en el río de
228 BOLETIN Pt 1II8T3U1 X Y ANTIGÜEDADES
Tame, que se me iba ahogando. El Coronel Molina me ha
remitido muchas piezas de la música del Presidente, que se
encentró en Paya, toda ella incompleta; se la remito á usted
encajonada para que usted la haga componer y me dé un
bailecito en Santafé, si acaso quiere que yo vaya ahí. Todos
ios días me compadece más la suerte de mis hijos, perdiendo
tiempo en Casanare, pudiendo estar en Santafé en un colegio.
Aquí pierden tiempo y la salud y no me atrevo á mandarlos,
porque no hay un sujeto de quién valerme, según lo escaso
que está este miserable Casanare.
Dígame usted lo que sepa de Guayana ó á lómenos que
vengan las Gacetas, porque lo considero á usted demasiado
ocupado.
Se me ha reverdecido el demonio del dedo y no puedo
tomar hoy la pluma. Salúdeme á prima Manuela y Josefita
y todos reciban iguales expresiones de los muchachos, y usted
mande á este su primo y amigo,
Jo s é Co n c h a .
Ibagué, Febrero 19 de ¡820,
Mi amadísimo primo : ¡ qué desgracia la mía que he vena
do á ser Gobernador de lo que no existe ! si había de haber
sido en mis manos, más vale que haya sido en las de Obando
y Alvarez.
Sepa usted que (ilegible) en mi (ilegible) y todo hom
bre toma un fusil en la mano si quisiere ser libre y ver liber
tado á su país.
Vienen emigrados algunos garnachas con doblones; dí
game usted si será conveniente abrir entre esos, que por su
edad no pueden con un fusil, una subvención ó empréstito ó
donativo de seis ú ocho mil pesos, que nos haría muy buena
bamba.
Mándeme usted fusiles que yo le doy los dos batallones,
pues ya usted ve los que han venido de Honda. Mándeme
órdenes que las cumpliré como usted lo desee.
El camino de la montaña no es camino sino infierno,
porque dicen es ancho, y hermoso y éste seguramente es el
del cielo secrún lo malo; yo no he caminado ocho cuadras á
caballo, todo lo he hecho á pie. Puede que el diablo tiente á
Cu zada venir dentro de dos ó tres meses; por ahora no,
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER 229
El Gobernador político de Popayán ofició desde Quili-
chao al Cabildo de Calí pidiendo garantía para ir á tratar de
capitulación, de órdenes de Calzada. Estos le contestaron
como debían ; que ellos dependían de un Gobierno y que no
tenían facultad de entrar en tratados, y dieron parte á Alva-
rez ; éste le contestó al Gobernador que ofrecía la garantía,
que viniera á tratar con él á Buga, pero con cargo de que
Calzada no adelantara sus marchas ; quién sabe si vendría.
Esto prueba que Calzada está débil; pero cuando vino á
Cachiri con 2,600 hombres no intimó, sino que avisó su venida
con el fusil. En Cali quedaron resueltos á hacerle la guerra
al enemigo 300 hombres de caballería y 30 ó 40 fusiles al
mando del inglés.
Repito que mande órdenes y dinero, armero, etc., y us
ted quiso que yo trabajase para la organización de los bata
llones que muy en breve estarán disciplinados.
Salúdeme á Josefita y mande á su afectísimo, invariable
primo,
Jo s é Co n c h a .
Aguardo dos mozos, muy eficaces hombres y muy pa
triotas según informes, para mandarlos á Cartago para ver
qué adquieren y hacerles entender á los cauqueños que muy
breve estaremos con ellos.
Excmo. Sr. Vicepresidente—Santafé.
Tbagué. Febrero 23 de 1820.
Mi estimado primo: la emigración aún no ha acabado
de llegar, y por un posta que liego anoche he sido informado
que el enemigo, en número de 20 caballos y 400 infantes,
ocupó el 13 á Cartago, después de un tiroteo que sostuvo un
oficial que había quedado allí. Murió un cabo de nuestra par
te y un soldado de ellos.
Ayer comencé la organización del batallón de Cazado-
res de la Nueva Granada, con sólo los soldados del mismo
batallón y los milicianos del Cauca, y en estos dos días, que
acabe de llegar toda la gente, quedará arreglado este bata
llón y parte del otro. Del primero queda hecho cargo Vegal,
y Galindo encargado de la Mayoría, y del segundo, encargado
interinamente Alvarez. Luégo que esté todo en verdadero
arreglo se lo comunicaré á usted para que apruebe lo que
230 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
guste. iMe aseguran que ya comienza á salir la emigración de
Barragán y que por allí se ha venido la mayor parte de caba
llería bugueña, y aunque he dado instrucciones para que ha
gan venir á esta plaza á todo hombre útil para las armas,
pienso comisionai firme como el chato Gutiérrez, para que no
se me vayan á desertar ó á despertarse y poder formar una
División con que el General Urdaneta puede libertar aquella
Provincia. Yo, si usted lo tiene á bien, seguiré mandando esta
División hasta libertar aquel país, y luégo seguiré, como sabe,
á donde se me destine.
Oficiales, soldados y paisanos muy gustosos se manifies
tan en tomar las armas aquí, disciplinarse para volver á su
país y quieren ser los primeros en pisar ese bello suelo.
Me equivoqué en mi anterior, pues el Gobernador que
fue comisionado por Calzada para tratar con el Cabildo de
Cali fue Vergara, y de Cajiao nada sé.
Aunque dije á usted que trataba sacar de la emigración
alguna cantidad, creo ser infructuoso ponerlo en ejecución,
porque todos vienen con lo encapillado, según lo repentina
que fue su retirada.
Las tropas están desnudas, y si usted lo cree conveniente
mándeme vestuarios, cobijas y algún dinero, que todo se dis
tribuirá con el mejor orden. Sólo tres cajas de guerra han
salido y son cuantas vienen ; mándeme algunas. Todo va.
Ya dije á usted de oficio que había mandado por aquí
una espía muy buena y voy á dar orden para que por Barra
gán marche otra para que en todas partes tengamos nosotros
y poder examinar si en realidad cumplen con su encargo.
Por el mismo camino de Barragán pienso poner un destaca
mento, y aunque no creo que el enemigo tenga fuerzas para
intentar tomar la Nueva Granada, quiero estar seguro y que
el Gobierno pueda descansar en mi v gilancia.
Por lo que le comunico de oficio verá usted lo que ha
habido en el Cauca y yo he podido descubrir. Todos convie
nen que la intención de Alvarez es y ha sido buena, pero que
se halló confuso en mandar, y luégo cometieron la impru
dencia de formar un plan de defensa, que eran las guerrillas,
y lo publicaron.
El ciudadano José María Bonilla sigue á ésa; le he en
cargado informe á usted la buena disposición de estas tropas
y emigración, lo que se está trabajando y lo desnuda que
está la tropa. Me debe el concepto de un hombre de bien,
patriota, como que lo había comisionado para la conducción
de fusiles para Cartago y va encargado de traer lo que usted
quiera mandar.
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER 231
He nombrado al Dr. Juan N. Aguilar, Secretario. Este
sujeto no de mal talento, constante en el trabajo, de conducta,
reserva, etc., y lleva el concepto general de los popayanejos
y están muy contentos ccyi la elección.
En nada se parece á Camacho, que están renegando con ¿1;
á su venida trató de imponer exacciones en Cartago, y si voy á
Popayán no lo mande, porque yo lo vi en ésta cuando iba para
ésa y formé de él el concepto que se merece,
(Esto borrado era una comparación odiosa.)
Vicente y Josefina estarán ya en Santafé : mírelos como
hijos, que un día le pagaré con una ingratitud. Bárbara está
en Pamplona, no se olvide de ella.
Su primo afectísimo, Jo s é Co n c h a .
Espero adquirir algún nombre y concepto con la orga
nización de esta División y que me haga adquirir la gracia,
perdida para con el hombre Bolívar; auxilíeme, aconséjeme.
Ibagué, Febrero 26 de 1830.
D. Pacho, primo querido : hoy he recibido su aprecia
ble del 23, y creo que todos los días debo más y más á usted.
Usted trata de hacerme un hombre cuando apenas tengo de
seos de satisfacer los suyos y que un día no le pese su elec
ción en mí; pero mis luces apenas alcanzan á conocer que
me faltan y tengo obligación de corresponderle.
Si usted viera la emigración cómo ha llegado y á lo que
aspira, más le haría el pesar de la pérdida del Cauc¿i. Ella pro
mete las mejores esperanzas y creo que con solo los hombres
de aquel país se volverá á recuperar lo perdido. El lunes le
mandaré al Ejército la fuerza del batallón Cazadores de Va-
negas, que consta de 600 plazas, pero no me contenta sólo el
número sino su bella disposición ; todos se prestan á disci
plinarse, con excepción de algunos que usted sabe son egoís
tas y quieren irse á Santafé mientras les libertan el país, que
conmigo no lo conseguirán, aunque estoy informado que ya
se me han desertado algunos. Esto me hace sentir que no
vengan los fusiles que antes me había ofrecido. Mañana doy
principio á la organización del batallón Cazadores del Cauca,
con más de 200 hombres que me aseguran vienen con la emi
gración por este camino y se pondrá de más de 600 plazas
232 OLETTN DE IIIMOBIA Y ANTIGÜEDADES
con la inmigración que he mandado traer, de la salida por
Barragán.
Actividad, energía y disciplina en esta División no fal
tará por un sólo momento. Armas, armas ; con ellas cuente
usted con una bella División. También han silido como
nuestros soldados de Cartago, desnudos y sin cobija ; temo
pique con fuerza la disentería ; tomo las medidas ; tengo dos
médicas muy buenos pero sin medicamentos.
La actividad del Comandante de esta plaza, Carlos Or
tega, es bastante para que la Provincia tenga suficientes víve
res, y á la emigración, por su dinero, nada le falte; este mis
ma actividad tiene Mantilla, pero desgraciadamente topan
con unos pueblos demasiado egoístas y apáticos. Apenas
comenzó á llegar emigración y tropas que las gentes de los
pueblos se han retirado al monte.
Comisioné á Vallejo para reunir los hombres de caballe
ría en el Espinal, por si acaso fueren necesarios, y con fecha
de ayer me escribe que toda la gente á monte y los Alcal
des se niegan á auxiliarlo, porque esto pertenece á la Cundi-
namarca ; el que desea pelear ó cooperar á la libertad lo ma
nifiesta. Estos necesitan el otro baño, y esto sería mejor evi
tarlo tratándolos con la dureza á que están acostumbrados.
Pienso nombrar un Comandante particular que propondrá
á usted igualmente los Capitanes
Luégo que acabe de organizar el batallón del Cauca y
que descansen un poco los soldados, mandaré á Murgueitio á
Cartago; mientras tanto vienen los espías que he mandado
por Barragán y por aquí, y según lo que traigan, avisándole
á usted, me dirá si conviene que yo vaya con todas las fuer
zas, que puede ser se pongan de más de mil hombres.
Celebro la unión de los Departamentos y la elección de
Vicepresidente de la República y de Vicepresidente de la
Nueva Granada ; no creerá que esto es adulación, así lo
siento, así lo digo y así lo publico.
Mándeme vestuarios y demás crea necesito para mi bella
División, y órdenes, que ciegamente serán obedecidas, y por
ahora facultades para obrar en los pueblos inmediatamente,
porque si paia todo hay que ocurrir á las capitales de los su
periores Gobiernos, se me retarda mucho en ir y venir.
Soy su amigo y primo, Jo s é Co n c h a .
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER «33
Ibagué, Marzo 2 de 1820.
Mi estimadísimo primo : lo considero á usted muy con
tento con la venida del General Bolívar, y con razón, yo tam
bién lo estoy y lo están estas gentes, pero también lo estará
con mil quehaceres. Yo al tiempo que recibo gusto estoy
lleno de susto, aunque mi conciencia me debía tranquilizar.
¿ Quién hace perder ese preparativo ? Sálo usted, si lo cono
ce, de justicia. Por tanto le encargo como primo, como amigo,
como paisano, como Jefe, que tome todo interés ; que cuando
no me ame no me odie.
De oficio van el estado de la División, la organización
del batallón Cazadores de Vanguardia y hoy quedará arre
glada la Oficialidad del Cauca; sólo aguardo los despa
chos de la multitud de oficiales que han venido, para saber qué
autoridad los ha hecho y sólo admitir en ésta los de legítima
autoridad ; luégo que ésta se concluya se lo remitiré á usted.
El Comandante Alvarez está en clase de agregado al
Estado Mayor. Es sujeto de muy bellas cualidades, de regu
lar talento, no común, muy bien educado, muy subordinado,
que es lo principal. Si á usted le parece que siga éste de
Jefe de Estado Mayor lo nombraré, ya que Murgueitio está
nombrado Comandante del batallón que debe marchar á
Cartago.
Recibí anoche, con el Sr. Rueda, los $ 3,000 que se dis
tribuirán con economía; el sábado se pasará Revista de Co
misario y se les dará con tino y los demás gastos será lo
mismo.
La emigración de Barragán aún no ha venido y suplican
que se dejen allí mientras descansan; yo lo he concedido
porque por la que salió por aquí saco la de allá ; ésta vendrá
cuando se reponga y con ella se completará el batallón del
Cauca.
En los batallones hay algunos, que sabe usted, alegan
nobleza y que ellos no deben cooperar con pelear y mucho
menos con clase de soldados, pero á mí no se atreven á ha-
blaime una palabra, pero ni quien me pida licencia para
ir á Santafé, que todos aspiran ; pero sé qué soldados y fir
meza, para su libertad.
Las propuestas y cuanto he hecho lo he creído justo,
siempre dirigiendo á que con ello podré satisfacer sus deseos,
pero si le fueren desagradables algunas de mis medidas, díga
me cuáles, que las enmendaré ; no me reprenda, por Dios.
Usted conoce mi subordinación, mis deseos y mi amor;
no aspiro sino á hacer servicio que sea útil. No crea que
234 BOLETÍN DE HIBIORIa Y ANTIGÜEDADES
temo á su genio, pero temo al ver oficiales del Gobierno; no
me vaya á salir con un extraño. El 15 le irán los estados y
diario.
Luco me dice que usted le ofreció el despacho de
Capitán, que desea servir, que si usted lo admite lo hará con
gusto.
Salúdeme á Perucho Briceño si ha venido, á Josefita y
aprécieme á la mía y Vicente, sin olvidarme á Bárbara ; man
de órdenes y cuente que tiene en Ibagué un amigo agrade
cido y subalterno subordinado.
Uniformes ó vestuarios para gente y cobijas. Hay mu
cho trabajo y pronto estarán disciplinados de su primo.
Jo s é Co n c h a .
Ibagué, Marzo 11 de 1820.
Mi estimado primo: anoche recibí la correspondencia
oficial y he visto el arreglo del batallón Cazadores de Van
guardia ; luego daré la orden para que sea eso lo que se
observe y cuanto que siempre será lo mismo. Aún no ha
venido la emigración de Barragán ; con este motivo no se le
ha puesto al batallan de Cazadores del Cauca más de una
Compañía de cien plazas, pero luego que lleguen se alistarán
y se me asegura que muchos se han quedado en aquellas
montañas. También se dice que de Cartago han salido mu
chas familias para acá, después de la retirada de Calzada ; si
fuere así Murgueitio me lo dirá. Este Comandante me pondera
lo malo que se está poniendo el camino y lo mucho que llueve.
Celebraría que usted viniese por esta vía, aunque veo la
falta que hace á la cabeza del Gobierno y que esta División
no llama á un buen Jefe, pero usted sabe que yo soy afecto á
obedecer y no á mandar, porque el que manda, aun cuando sea
bien, se adquiere el odio de más de una mitad y la crítica de
todos y quién sabe qué más; pero me queda la satisfacción
que mis providencias no llevan otro objeto que la salud de la
Patria.
Por el estado general del 15 verá usted que hay 100
hombres muy buenos, mozos que se disciplinan, pero que les
faltan armas y vestuarios. No me atribuya incomodidad, por
que deseo como todos el que su División no sea la menos ó
la más en tener privaciones. Quisiera tenerla vestida, armada,
ARCHIVO DEL GENERAL SANTANDER
disciplinada y aguerrida ; pero aunque esto no lo pueda con
seguir puede contar el Gobierno que sea cual fuere la orden
será cumplida.
Salúdeme á Josefita, mi Josefa, mi Vicente.
De su primo, Jo s é Co n c h a .
Estimo apruebe el nombramiento de Secretario en Aguí-
lar ; es sujeto que tiene las cualidades de dignidad, talento y
reserva.
Ibagiié, Marco 24 de 1820.
I). Pacho querido: acabo de recibir su apreciable del
11. De antemano estaba bastante satisfecho y con esto me
confirma el mucho aprecio que usted hace de mí, pero usted
conocerá que en esto no hace más que corresponderme, por
que es tal, que siento dar un paso no por lo que se pueda
decir de mí sino porque puede desagradar á un amigo con
quien tanto deseo convenir en premio de lo que debo, y así
no deje usted de darme sus consejos.
Ya he dicho en mis anteriores las razones que he tenido
para negar á muchos sus pasaportes, y á muchos se los he ne
gado aun con la cara bien agria por su imprudencia, que no
solamente querían irse con media División, pero ya van sa
liendo los móviles.
Confirme á Aguilar, el Secretario sin ejemplar, que no
cometeré otra arbitrariedad, que ésta no ha sido sino igno
rancia.
Colebro que me vengan fusiles para esta lucida Divi
sión y veré yo cómo se obra con ella y con provecho.
Galindo ha temido bastante, porque usted sabe que es
Oficial subordinado y de honor. Los caliqueños como que
estaban acostumbrados á obrar como llaneros, pero ya van
entrando. Hoy he mandado, á órdenes de Murgueitio, á un
Capitán Palacios muy vivo, muy llanero y de mucho partido
para que levante caballerías en el Valle y moleste al enemigo.
He mandado procesar á un Ofinal Lopera que en el
Valle robó ¿ una señora, y aunque ha negado, resulta el robo.
Me creo con facultad para juzgarlo en Consejo ; si no fuere
así, dígamelo para no errar otra vez y la sentencia irá á usted
para su confirmación.
2$6 BOLETIN DE HMIOHIa Y ANTIGÜEDADES
Muy bueno que siga parte de la División á Neiva, pues
no creo haya necesidad de tanta tropa por el Quindío. Queda
reservado.
La maldita emigración de Barragán no ha querido salir
de la montaña, y por esto apenas se ha completado la primera
Compañía del Cauca y con algunos de los que me están tra
yendo de estos campos, que se habían desertado antes de
entrar en el arreglo, creo que apenas se completará la se
gunda.
Estimo no me compare á mí ni á mis cosas con Lara.
Ahí le va al Presidente su bienvenida, pues aunque no lo
aprecio quiero felicitarlo.
Salúdeme á Josefita. Aprecio infinito la providencia de
los sesenta pesos para Bárbara ; es decir que con los cien que
usted me dio estoy satisfecho hasta Mayo y luégo entraré á
pagar los cuarenta que mensualmente se le dan á D? Bár
bara, que para mantenerme tengo unas cositas que se han
ganado.
Soy y seré su amigo y primo agradecido.
Jo s é Co n c h a .
Aguilar lo saluda.
Ibagué, Marzo 29 de 1820.
Mi querido primo : en este rincón corren varias noticias,
y entre ellas que viene á tomar el mando de esta División el
General Sucre. Como estoy lleno de satisfacción y me pre
paro si debo seguir á Popayán á sus órdenes y acostarme,
descansando de la responsabilidad, tanto más cuanto que tengo
presentes los elogios que ha hecho usted de este Jete, pero
aun cuando no fuera él, usted sabe que mi subordinación me
hace militar con gusto á las órdenss de cualquiera que des
tine el superior. Si acaso yo estuviere con otro destino, que
no sea por aquí; estimaré á usted que con oportunidad me lo
diga, no sea que algunas cosas pierda, como me ha sucedido
en Sogamoso.
He detenido la salida de los caballos, porque á uno de
ellos le resultó un hormiguillo y se mancó, pero se cura con
eficacia y dentro de muy poco marcharán con otros tres míos
á ver si se venden á veinticinco medallas, como el de Manri
que. Todos son muy buenos, muy andones y bonitos; un poco
flacos.
BOCETOS TU ( ORATICOS
«37
He tenido cuasi construidos los tambos que he manda
do fabricar de aquí a la mitad del camino, y si Murgueitio
ocupa á Cartago, como lo creo, y resultan ciertas, aunque
no del todo, las noticias del Cauca, en breve quedarán todos
hechos para cuando se marche.
El Visitador Castriilón entregó $ 870 en dinero y ofrece
que luégo que lleguen los papeles rendirá la cuenta con el
Estado. He dictado providencias para que Abadía entregue
la cantidad de 800 que trajo y que quería que se le dejasen
hasta volver á Cartago, para sus gastos y otras muchas cosas
Bastante se me está enfermando la tropa y algunos de
sertándose para el Valle, y pienso darles algunos palos por
insubordinados y temo que con la División de Murgueitio en
Cartago ó La Balsa experimentemos alguna deserción si llega
el caso de retroceso ; y siento mas las armas que la gente.
Querer creer que con partidas de hombres que no están
acostumbrados y a inmediaciones de sus casas se puede des
truir el enemigo, es un engaño.
Los ibaguereños son tan útiles, que he echado mano de
veinticinco para la conducción de ganados y demás víveres,
y no ha quedado ninguno y creo que no será posible sacar
fruto de ellos, según andan, por lo que creo que tal vez Mur
gueitio retroceda, pues desde muy lejos va encontrando noti
cias ; pero si se han de perder las armas, más vale que no lle
gue á Cartago. También creo que lo que puede reunir en
Cartago no puede ser una fuerza que resista á la Columna.
Por Jas cartas verá usted que el patriotismo del Valle
es más el ruido que las mieses, y que también se amañan con
Calzada como con el mejor republicano. Yo auguro que si el
Gobierno les hubiera pedido ese dinero para la expedición no
lo hubieran dado y con gusto lo han hecho con Calzada, y
luégo dirán que por escapar la vida, y yo les diría para qué
se expusieron.
De su primo é invariable, Jo s é Co n c h a .
BOCETOS BIOGRAFICOS
Po m b o Fr a n c is c o An t o n io - Natural de Popayán é
hijo de una de las familias distinguidas de esa ciudad, el Sr.
Pombo fue uno de los primeros que en 1810 se declararon
allí contra el Gobierno peninsular, abrazando con entusiasmo
238 BOLETÍN DE ttlSTOBTA Y ANTIGÜEDADES
la causa republicana hasta tomar las armas, cuando en 1811
fue derrotado en Palacé el Gobernador español D. Miguel
Tacón, por las tropas libertadoras mandadas por el Sr. Gene
ral Baraya. En 1812, invadida la misma ciudad por los pue
blos del Sur, largo tiempo obstinados realistas, tocó al Sr.
Pombo, como oficial de una Compañía de patriotas, contri
buir á la derrota que se dio á los rebeldes en la hacienda de
La Ladera. Estos servicios hicieron que el Gobierno le nom
brase entonces Teniente efectivo del Cuerpo de artillería que
se formó á la sazón á las órdenes del entonces Coronel Pedro
José Murgueitio, cuyas funciones ejerció hasta la época ne
fasta en que, invadida nuevamente la angustiada ciudad de
Popayán por el famoso Brigadier D. Juan Sámano, en 1813,
tuvo que retirarse la pequeña guarnición que hacía la defensa
de esa plaza y con ella el Sr. Pombo hasta la ciudad de Iba-
gué; siendo de notarse que en esa penosa retirada fue uno
de los pocos Oficiales que á órdenes del Comandante Manuel
Serviez hicieron frente al enemigo en la montaña del Quin-
dío, logrando impedir con esto que penetrase á Bogotá por
aquella vía. Organizado después en La Plata el ejército liber
tador al mando del Sr. General Nariño, se dio colocación al
Sr. Pombo en clase de Oficial en la 1? Compañía del tercer
batallón del Cauca, é hizo en ese puesto toda la campaña has
ta Pasto, batiéndose en las gloriosas jornadas de Palacé Alto,
Calibío, Juanambú, Cebollas y Ejido de Pasto, en donde la
suerte le tenía preparadas las cadenas y casi la muerte: va
liente y pundonoroso, por llenar sus deberes y no abandonar
á sus Jefes, fue hecho prisionero por los feroces pastusos y
conducido á Quito. Allí debió terminar su vida, víctima de
la crueldad española, si D. Toribio Montes no hubiese sido de
esos hombres que no condenaban á muerte cuando se ¡es
compraba la vida, y por lo cual la otorgó á Pombo por la
suma de 500 pesos, pero continuó en dicha ciudad en calidad
de prisionero de guerra. En esa situación se mantuvo hasta
1819, en que pudo pasar á Panamá y de allí á Jamaica, espe
rando la libertad de alguno de nuestros puertos para volver
al país, pero sin dejar de ser útil á éste como que empleó sus
créditos en comprar elementos de guerra para dirigirse á los
republicanos beligerantes, en circunstancias que tales auxi
lios eran de mucha utilidad, y cuando ocupaban nuestras
tropas las costas de Santa Marta y Riohacha en 1820. Tantos
años de expatriación no le habían dejado sino una escasa sub
sistencia á la par que algunos débitos causados por su prisión
en la que no recibió nunca auxilio del Gobierno. Su numerosa
familia gemía en la orfandad con la separación de su hermano
NAVEGACION DEL RIO MAGDALENA
legítimo, el Dr. Miguel Pombo, fusilado en Bogotá en 1816,
por el bárbaro Morillo, y la de sus hermanos políticos D. To-
ribio Rodríguez y Francisco Ventura Fajardo, víctimas tam
bién de la crueldad castellana. Tales motivos impidieron en
tonces que Pombo volviese al servicio de las armas, aunque
ele regreso á Popayán, amenazada todavía por los rebeldes
del Sur, le fue confiado el mando de un Cuerpo de caballería
de Cívicos. En 1822 un pequeño negocio mercantil que diri
gía á Quito, y en que consistía su fortuna, fue robado en
Pasto por Jos rebeldes de entonces, perdiendo también á un
sobrino suyo que lo conducía y que fue atrozmente asesinado.
Después de esa época, asegurada ya la independencia y
constituido el país en República, los servicios militares no
eran mayores que los que se prestaran por los encargados de
desarrollar el nuevo sistema. En tal virtud, Pombo siguió
siendo útil á su país natal, sirviendo los destinos de Alcalde
Ordinario y Regidor Decano de la entonces “ muy ¡lustre
Municipalidad,9" hasta que en 1826 fue nombrado Gober
nador déla Provincia de Buenaventura. En 1830 fue electo
Diputado á la Asamblea constituyente que se reunió en
Buga el 10 de Noviembre. El año siguiente fue nombrado
Gobernador de la Provincia del Chocó, cuyo destino sir
vió en época de crisis, cuando el antiguo Departamento del
Cauca se había unido al Ecuador, concurriendo después al
Congreso Nacional de 1835 como Representante por la Pro
vincia de Popayán. En años posteriores se le confiaron des
tinos de Hacienda, que desempeñó con la probidad y honradez
que le caracterizaban, sirviendo algunos años la Factoría de
tabacos de Palmira, y no aceptando, en 1846, la Tesorería de
Hacienda de la misma Provincia de Popayán. Falleció de 74
años el 28 de 8Marzo de 1861.
Lucio A. Po m b o .
NAVEGACION DEL RIO MAGDALENA
Reproducimos el siguiente artículo tomado de El Ins-
tructory periódico que redactó en Londres, á mediados del si
glo pasado, el distinguido publicista D. José de Alcalá, es
pañol, qfiien viajó mucho por America durante el destierio
que le impuso Fernando vil :
í<0 BOLWTÍH DB HT8TORT* V ANTTOVKDADES
° NAVEGACIÓN EN EL RÍO MAGDALENA POR VAPOR
“ Informados del destino del bello vapor La Unión, y
deseosos de publicar en El Instructor las circunstancias más
Interesantes sobre este asunto, hemos sido favorecidos con la
siguiente relación que con la mayor urbanidad nos han remi
tido los Sres. Ploch y Logan. Asimismo nos reconocemos obli
gados al instruido caballero W. Turner, Enviado inglés ^n
Bogotá, por una vista en el río Magdalena, que hemos hecho
grabar para mostrar el mayor contraste que se puede ver en
la navegación de un río, un vapor y un champán.
“ El día 2 de Mayo de este año zarpó desde el puerto
de Cork, con destino al río Magdalena, el buque de vapor de
hierro Unión, de 416 toneladas, su Capitán Guillermo Hamil-
ton, llevando á su bordo una completa tripulación de opera
rios inteligentes en sus respectivos ramos. Destinado á la na
vegación del caudaloso Magdalena, río que por su situación
y otras circunstancias parece ser la grande arteria que ha de
dar vida y movimiento á la industria y comercio de la Nueva
Granada, y de toda aquella dilatada porción de la América
Meridional que antes componía la República de Colombia,
ha sido el principal connato de los autores de esta empresa,
al dictar las disposiciones para la construcción del buque, que
éste reuniese todos los requisitos y peculiaridades que habían
de constituirle en aptitud de llenar cumplidamente el. objeto
propuesto, no perdonando costo, estudio ni diligencia, á fin
de allanar los obstáculos que antes de ahora han hecho fallar
empresas de igual naturaleza. La obra ha resultado lo más
cabal que pudiera apetecerse; pero como aquellas mismas pe
culiaridades de construcción, entre otras la de calar poco en
el agua, exigían una prueba que asegurase su perfección y
aptitud para atravesar el Atlántico, dispusieron con pruden
cia los empresarios que diese la vela, en primer lugar desde
el puerto de Glasgow, punto de su construcción, hasta el de
Cork, donde podía al mismo tiempo completar sus provisio
nes. La Unión llegó en efecto á Cork el día 24 de Abril, des
pués de una pronta travesía en que correspondió á las espe
ranzas del Capitán é ingenieros, y el día 2 de Mayo, como
hemos dicho, dejó aquel puerto, dirigiendo el rumbo al punto
de su destino, con toda su gente llena de entusiasmo y ani
mación. De este modo los empresarios han principiado á ver
realizadas sus más halagüeñas esperanzas, y todas las péísonas
interesadas en los adelantos y prosperidad de aqu^JIa intere
sante porción del Nuevo Mundo, anticipan que sus ardientes
deseos serán en breve coi onados por el éxito más feliz.
NAVEGACIÓN DEL RIO MAGDALENA
241
“ Con efecto, la República de la Nueva Granada va al
fin á aprovecharse de la inapreciable ventaja relativa á su co
mercio, á su agricultura, á su industria de todas clases y al
aumento de su poblaeión con que la naturaleza, pródiga en
los dones con que ha favorecido aquella bella y variada parte
flel globo, la estaba brindando ppr medio de su caudaloso
río el Magdalena; de este hermoso río, que naciendo de un
pequeño lago, llamado del Buey, al norte del Páramo de las
Papasen un grado cincuenta y ocho minutos de latitud norte,
pasa en su curso de más de doscientas leguas, por Neiva, Puri
ficación, rfonda, Mompós, Soledad y Barranquilla; y recibe los
ríos de la Plata, Neiva, Saldaña, Fusagasugá, Bogotá, Nare, So
gamoso, Opón, Cesar y Cauca, sin contar otros menos consi
derables que aumentan su raudal antes de desembocar en el
Atlántico entre Cartagena y Santa Marta.
“ La navegación por buques de vapor—esta sublime in
vención de la mente del hombre, que estrechando, por decirlo
así, las distancias, pone en contacto las naciones más aparta
das—no tardará en empezará difundir sus beneficios en aque
lla importante porción de la antigua Colombia, donde las pro
ducciones de los tres reinos de la naturaleza parecen querer
competir entre sí á favor de sus habitantes.
“ Los impenetrables bosques que cubren las márgenes
del Magdalena van á desaparecer; á las altas ceibas y enma
rañados bejucos van á suceder los plantíos de tabaco, de al
godonas, de cacao, de añiles y de caña de azúcar, cultivados
por hombres industriosos, á quienes las nuevas facilidades que
se van á abrir al tráfico convidarán de todas partes para uti
lizar un suelo cual ningún otro feraz por naturaleza, edificar
nuevos pueblos y llenar de quintas y caseríos toda la exten
sión de sus orillas.
“ Pobladas que asi sean las inmediaciones del rio, el es
píritu de especulación fomentado por las ganancias consegui
das, no tardará en abrir caminos y establecer medios como-
dos de comunicadón á derecha é izquierda de sus márgenes,
pata extraer los teroros y preciosidades naturales que el inte
rior del país encierra, y que hasta ahora, por falta de expedi
tos medios de transporte, han estado ó estancados en muy
limitado aprovechamiento
“ Si bien la antigua Colombia se ha subdividido en tres
distintas Repúblicas, la circunstancia de correr el Magdalena
por medio de la Nueva Granada, que está ella misma situada
en medio de aquella rica porción de la América del Sur, hara
que las ventajas que van á resultar de una bien establecida
navegación por vapores, no queden limitadas á determinados
III—16
242 BOLETÍN DE HI8TORIA Y ANTIGÜEDADES
cantones, y que sus beneficios se extiendan á una gran por
ción de los vecinos Estados.
“ Así como en el cuerpo humano, corriendo la gran
masa de la sangre por el corazón y circulando después en
todas direcciones, lleva la vida hasta los extremos, del mismo
modo la nueva vida con qqe el comercio y la agricultura áb
van á animar en toda la extensión del Magdalena, se difun
dirá gradualmente hasta los puntos más remotos de sus ori
llas, sin necesidad de que vengan á ellas los habitantes de fes
Provincias lejanas, ó de los Estados limítrofes, pues nadie
ignora que los pueblos que se emplean en un comercio activo
y floreciente, son como los eslabones de una sola cadena, que
sin salir de su respectiva colocación, se sirven recíprocamente
de apoyo, estribando su común seguridad en la firmeza de
los extremos ; ó bien pueden compararse en sus operaciones
mercantiles á la cadena de peones que algunas veces se em
plea para llevar á un punto de depósito, de escabroso acceso,
los efectos que se descargan de un buque, ó que se extraen
de un local donde ya han dejado de ser útiles ó necesarios.
“No es fácil prever hasta qué punto el espíritu empren
dedor, tanto de los naturales como de los extranjeros dará
fomento á la explotación de minas, al cultivo de las tierras, á
la cría de ganados y á la recolección de las producciones es
pontáneas del suelo de la antigua Colombia, cuyos inmensos
bosques no son menos ricos en vegetación que en la variedad
de aves y cuadrúpedos que encierran ; pero sí es indudable
que no dejará de entrar en el cálculo de los especuladores
una gran parte del manantial de riquezas de que insertaremos
aquí una ligera reseña.
“ Pocos países en el globo disfrutarán las proporciones
que Colombia para reunir en su seno la mayor parte de las
producciones de la tierra. Su conformación física y su situa
ción que le dan, como hemos observado, todas las tempera
turas posibles, le procuran aquella ventaja; así es que la sim
ple nomenclatura de los artículos de sus 'riquezas naturales
exigiría conocimientos y tiempo que no tenemos, y una obra
voluminosa que no es nuestra intención formar. Recorramos
este depósito inmenso, indicando solamente los objetos nota
bles que se presenten más pronto á la imaginación. En las
costas y lo hondo de los valles, donde reina constantemente
el calor de la zona tórrida, crecen con profusión y sin cultivo
las producciones vejetales que les son propias, tales como el
café, cacao, plátano, caña de azúcar de varias especies, añil y
palos de tinte, algodón, tabaco, hayo ó coco, vainilfe, made
ras preciosas, bálsínnos exquisitos, bellos barnices, maíz, arroz,
NAVKG ACIÓN DEL K 10 MAGDALENA 243
una innumerable diversidad de sabrosas frutas, mil plantas úti
les en la medicina, y empleadas con suceso, entre otras la fa
mosa del guaco, como contraveneno en las mordeduras de las
serpientes, la zarzaparrilla como antisifilítica, y cien bálsamos
tan saludables como aromáticos. Un árbol silvestre cuya cor
teza y una especie de flor que produce tienen el gusto, aun
que algo más punzante, de la canela, forma bosques inmensos
en las soledades al oriente del Departamento del Ecuador, y
ha hecho dar á una extensión de aquel país el nombre de Pro
vincia de los Canelos; acaso únicamente faltará el cultivo
á este precioso vegetal y la preparación á su corteza para que
supliese muy bien la costosa canela de Ceilán. Puede decirse
otro tanto de la cera blanca de abejas, que se recoge en An
daquíes y otros puntos, la cual, purificada convenientemente,
es probable que no cedería en blancura á la del norte de la
Europa. La pequeña fruta llamada guava, ó fruta de palo
mas, da también una cera de inferior calidad, pero que sería
de un gran recurso económico para el alumbrado, si se culti
vase y extendiese su comercio. La lana del ceibo iguala casi
á la seda ; y por fin la preciosa cochinilla es ella sola una gran
fuente de riqueza. Las viñas y los olivos crecen y producen
con abundancia en los países menos ardientes, y nada falta
sino la voluntad de plantar y cultivar famosos viñedos y oli
vares, y de establecer lagares y prensas. Si del nivel más bajo
pasamos á la región media de los Andes, hallaremos inmensos
campos cubiertos de espigas, huertos con toda especie de hor
talizas, la linaza para vestirnos y la benéfica quina para nuestra
salud. Innumerables vacadas, caballos, muías, asnos, llamas, ove
jas, cabras, cerdos y siete ú ocho especies de aves propias para
el regalo del hombre cubren los campos y se crían para su
sustento ó su ayuda. En las florestas y desiertos defienden
su independencia el tigre, la danta, el ciervo, el oso, les saí
nos, el perezoso, el puercoespín, la zorra, el conejo, diver
sidad de monos y micos grandes y pequeños, y otras especies
de menor consideración: allí llenan las soledades con sus tri
nos, ú ostentan sus lucidos plumajes, el pavo real, el paujil,
las guacamayas y bellos papagayos, el yátaro, el toche, el
gallo de la* India ó cardenal, el carpintero, el turpial, el cana
rio, la mirla, el bababuy y otros mil individuos de la especie
alada. Los gavilanes y las águilas difunden á veces el espanto
en las regiones del aire, y posado sobre las rocas encumbra
das de los Andes tiende su vista perspicaz, por medio de su
imperio transparente, el fiero y colosal cóndoro. Mas de mil
leguas de costas sobre ambos mares, los muchos lagos que se
hallan en este país, y los ríos que lo cruzan en todas direc-
¿44 BULKTI5 l)K HISTo KÍa Y A NT i GU £ t>a D f i*
ciones, presentan á Provincias enteras un depósito tan inna-
gotable como variado de todos los vivientes acuáticos, anfi
bios y testáceos de que los hombres sacan utilidad para su
alimento, ó para alguna otra cosa. Les perlas, el coral, la con
cha nácar se recogen en varios puntos del fondo del mar; el
torpedo ó trimielga sorprende en varios ríos ó esteros con su
virtud eléctrica, y una extraordinaria variedad de exquisitos
peces de mar y de agua dulce ofrecen á la población una có
moda subsistencia en las costas y en lo interior platos deli
cados. Penetrando por fin en las entrañas de la tierra
para buscar las substancias destinadas á los usos de la
vida, á los cambios comerciales ó al adorno, encontraremos
igual ó mayor profusión en la naturaleza. Hay minas de oro
en las Provincias de Antioquia, Chocó, Cartagena, Neiva,
Mariquita, Socorro, Pichincha, Cauca y Popayán : de platino,
en el Chocó y en Barbacoas, en donde solamente se ha des*
cubierto hasta ahora este metal precioso llamado por los mi
neralogistas oro blanco: de plata en las de Bogotá, Pamplona,
Mariquita, Cauca y Pichincha: de cobre en la del Socorro,
abundantísimas en la de Santa Marta y otras ; de estaño en
Caracas ; de hierro en las de Tunja, Bogotá y Cuenca; de es
meraldas en Muzo ; de azogue en Cuenca ; de tumbaga en
el Chocó; de topacios, zafiros y rubíes en Somondoco (Pro
vincia de Tunja) ; de azufre en la de Neiva ; de sal en las de
Bogotá, Cumaná, Guayaquil y Caracas, y de alumbre en la
del Socorro. Estamos seguros de no haber indicado sino una
muy pequeña parte de estos tesoros y de los países que los
cubren.
“Hasta ahora la navegación del Magdalena sólo se había
hecho en champanes y otras toscas embarcaciones del país,
que tardaban desde Barranquilla á Honda dos, tres y más
meses, de cuya dilación se seguían mil perjuicios á los comer
ciantes, y tales incomodidades á los pasajeros, que éstos, sólo
cuando la absoluta necesidad los impelía á ello, se resolvían
á emprender semejante viaje, particularmente río arriba. Nos
otros experimentamos frecuentemente esta dilación en el
atraso que padece la obra popular El Instructor. Hemos di
cho que !a navegación sólo se había hecho en las embarcacio
nes del país, porque si bien durante algún tiempo existieron
en aquel río, mediante privilegio exclusivo, dos buques de
vapor, el uno llamado el Santander, estos sabemos que por
multitud de causas, no tan sólo hicieron contadísimos viajes,
sino que estos viajes apenas aventajaban en rapidez á los ve
rificados por los champanes que impelían las palancas de los
bogas, como lo comprueba el siguiente extracto del diario de
NAVKGAClÓ.v l)ül. KIO [Link]
un pasajero, del cual se colige que la seguridad que tenía el
empresario de no encontrar competencia, por la misma cir
cunstancia de serlo exclusivamente por privilegio, fue desde
su origen la principal causa de que quedasen frustradas las
esperanzas de mejora en la navegación que el público había
concebido, y la causa también de la efímera existencia del
precitado buque en el río Magdalena.
“ Año de 1825. Hasta el 8 de Diciembre estuvimos en
Barranca. En este día nos embarcamos á bordo del buque
llamado el General Santander, que por privilegio exclusiva
concedido á un tal Juan B. Elbers navega este río desde Ba-
rranquilla hasta donde llaman Peñón de Conejo. El día 10
llegámos á Mompós. El día 13 volvimos á zarpar, y después
de muchas incomodidades y contratiempos por falta de orden
y arreglo en lo económico y gubernativo del buque, y por
falta de la leña en los puntos señalados donde debíamos en
contrarla pronta, y después de haber estado algunos días va
rados en un banco que no se esperaba en medio del río cerca
de Nare (pueblecito y río así llamados) llegamos el 17 de
Enero á Peñón de Conejo. Este es un paraje desierto donde
el empresario del buque de vapor ha fabricado una bode
ga para recibir la carga de dicho buque: cuando llegá
balos allí varios de los pasajeros, incluso las señoras, habiendo
r,perdido la paciencia por las muchas demoras, habían ya de-
I jado el buque y procedido en champanes á Honda.”
“D. Francisco Montoya, del comercio de Bogotá, sujeto
no menos distinguido por su patriotismo que por su indus
tria, actividad y conocimiento de los recursos naturales del
hipáis de su nacimiento, tanto con relación á su comercio in
terior como con relación al extranjero, habiendo viajado como
^comerciante observador é ilustrado, así en América como en
¡Europa, D. Francisco Montoya, decimos, ansioso de contri-
: buír del modo más eficaz á la prosperidad de su Patria, se
i trasladó á esta capital para contratar los medios de poner en
I. planta su bien concebido plan. Dirigióse para ello á los Sres.
1 PlÓck y Logan, los cuales por el cabal conocimiento que tie-
í nen de aquella República y de otros países de la América
i donde han residido, y con los que mantienen extensas rela-
fc ciones, percibiendo desde luégo todo el mérito del proyecto,
íJse decidieron á cooperar con Montoya para llevarlo á cabo.
Tal ha sido, pues, el origen de la llamada Compañía de Nave-
wgación Anglogranadina ; y el primer buque denominado
\dJnión, construido de cuenta de la misma, por los Sres. James
i|\ y William Napier, es de los más hermosos, cómodos y segu
id ros que jamás han partido de estas costas La fuerza de su
246 BOLETIN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
máquina es de 120 caballos. Su porte, de 416 toneladas,
con un puente y tres mástiles ; su eslora, 136 pies ; manga,
24 90; puntal, 8 y el aposento de las máquinas, 44^ de
longitud (1). Es una goleta aparejada, con bauprés y la figu
ra de proa representando una mujer, con adecuados distinti
vos alegóricos. La cubierta espléndida, y las habitaciones bajo
de ella constan de un salón ó cámara principal arreglada y
amueblada con magnificencia; dos cámaras, una para señoras y
otra para caballeros, y una despensa; hay además una má
quina de ventilación que ocasiona una gran corriente de aire
que circula por todos los compartimientos del buque, y las
cámaras están resguardadas de los mosquitos por medio de
ventanas corredizas muy bien ideadas.
“No será este buque el único que se emplee en la nave
gación del Magdalena. La Compañía prepara otros varios
construidos con igual estudio y atención á la duración de su
casco, máquina y aparejo, conveniencia de la carga y como
didad de los pasajeros, no omitiendo ninguno de los adelan
tos que hasta el día se han hecho en las ciencias físicas y en
las artes de mero gusto y ornato.
“ Los beneficios que de este establecimiento van á re
sultar á la Nueva Granada, no sólo se manifestarán en breve
á los particulares, sino también al Gobierno, que por un efecto
de su ilustración^ de su anhelo de promover la prosperidad
del país, que tan sabiamente rige, ha invitado á naturales y
extranjeros á empresas de esta naturaleza. Sin contar el rá
pido progreso de las ventajes que arriba hemos indicado, los
derechos de importación y exportación, hasta ahora harto li
mitados, empezarán desde luégo á aumentar la entrada de
fondos en el Erario nacional. La liberalidad de esta medida
hará ver, acaso más que ninguna otra de cuantas se han toma
do desde que la Nueva Granada proclamó su independencia,
la errada política de la antigua Metrópoli, que con intolerante
celo excluía de sus colonias el ingreso de extranjeros que con
sus luces y caudales deseaban, favoreciendo sus propios inte
reses, dar fomento al mismo tiempo á un país cuya pobla
ción, por una consecuencia natural de aquella egoística y mal
entendida política, no es en la actualidad ni una décima parte
de lo que debiera ser.
“Esta cortedad de población es tanto más de sentir cuan
to los habitantes de la Nueva Granada reúnen un con
junto de eminentes cualidades que los colocan entre los indi-
(i) Las medidas aquí dadas son inglesas; se harán castellanas añadiendo
un 9 por 100.
O BONICAS DE CALI 247
viduos más apreciables de la especie humana; sobresaliendo
entre estas cualidades la suma amenidad de su trato, y la ili
mitada hospitalidad con que tanto el pobre en su choza como
el rico en su casa, recibe en todos tiempos al viajero, ya na
cional, ya extranjero, que en un país poco provisto de posa
das necesita de asilo y demas auxilios. Esta verdad se ma
nifiesta desde luégo con tanta claridad al hombre despreocu
pado y observador, que los que han recorrido aquellas regio
nes desde que el acceso á ellas quedó libre, se han maravi
llado al ver el contraste que el carácter real y verdadero de
sus habitentes presenta, con las calumniosas descripciones que
el Abate Raynal y algún otro de su nación, con sobrada hiel
y encono, se han complacido en hacer de todos los descen
dientes de los españoles en la América del Sur ” (i).
CRONICAS DE CALI
Los dos curiosos documentos que publicamos á conti
nuación, una acta del Cabildo, Justicia y Regimiento de la
ciudad de Cali y una protesta del Dr. Melchor Jacinto de
Arboleda, fueron copiados de sus originales por D. Belisario
Palacios, miembro correspondiente de la Academia Nacional
de Historia. Ellos dan idea de las costumbres del siglo XVIII
y de las nimiedades que miraban como asunto de importan
cia los personajes que ocupaban los más altos puestos civiles
y eclesiásticos en la ciudad de Cali:
“ En la muy noble y muy leal ciudad de Santiago de
Cali, en el día 8 de Mayo de 1758, los señores de este muy
ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento, á saber : el Capitán
D. Manuel de Caicedo y Tenorio y D. Vicente Cortés de
Palacios, Alcaldes Ordinarios; el Sargento Mayor D. Juan
Antonio de la Llera, Regidor perpetuo, y D. Agustín de Val-
carze, Procurador general. Y estando los dichos señores jun
tos y congregados, según lo han de uso y costumbre, para
tratar y conferir las cosas del servicio de ambas Majestades,
bien y utilidad de esta República, dijeron: que habiendo
concurrido en Cabildo pleno sus Señorías á la santa igle-
(l) El vapor Pnión voló cerca del Puerto Nacional de Ocafia en 1841.
(Nota de la Dirección ),
24-8 B0LRT15 DE HISTORIA Y AhTIGUEDADEB
sia parroquial el día de ayer 7 del corriente, con el fin de
asistir á la misa de renovación acostumbrada; y conclui
da ésta, subió el Sr. Vicario, acompañado de algunos clé
rigos, y como Mayordomo Mayor del Señor Sacramentado
de la cofradía del Santísimo, tomó el guión y lo puso en ma
nos del Sr. Alcalde, D. Manuel de Caicedo, ejecutando lo
mismo con las dos mazas en las dos personas que eligió dicho
Sr. Alcalde, como que presidía el Cabildo; y después pasó el
Sr. Vicario, y cogiendo una vara del Palio, llamó á los ecle
siásticos para que ocuparan las otras ; lo cual visto por sus
Señorías y considerando la inmemorial costumbre de que
estas insignias las manejen los Sres. Capitulares y no otra
persona, como es notorio, y atendiendo al mismo tiempo que
tal costumbre está protegida por la Ley 14, Capítulo 15, Li
bro 3? de la Recopilación de Indias, en que privativamente
S. M. concede y ciñe este honor y regalía al Cabildo Secular
y no á la Comunidad Eclesiástica, el Sr. Alcalde Palacios, á
quien se había cedido el guión, lo soltó é hicieron lo mismo
los dos señores que tenían las mazas ; de que resultó que el
Sr. Vicario, en voz alta y descompuesta, profirió que el he
cho era en desaire de la Clerecía : á lo que se le respondió
no ser sino en defensa de los fueros del Cabildo, á quien le
pertenecía tomar las citadas varas. Eso fue suficiente para
que se fervorizara dicho Sr. Vicario, aun estando patente el
Santísimo ; pero con ocasión de haber principiado el Cura la
procesión, se atemperó, quedando sus Señorías en su asiento
capitular y llevando el palio personas eclesiásticas, como asi
mismo el guión ó estandarte, que tomó el Sr. Vicario.
“Y cuando discurrieron sus Señorías terminado este
lance, saliendo de la iglesia hallaron al Sr. Vicario en la puer
ta de ella, donde con las mismas voces parece provocó á sus
Señorías, quienes, precisados, hubieron de responder en de
fensa de sus fueros y privilegios, hasta que desamparó el sitio
dicho Vicario, en quien no extrañaron sus Señorías el fervor
y descomposición con que procedió, pues han reparado que
estando en el coro de la parroquial, acompañado ó no de sus
clérigos, nunca se levanta de su asiento cuando pasa el Ca
bildo secular; de que se infiere la intención en semejantes
actos. Y siendo el que se ha referido digno de reparo ya por
el lugar y circunstancias en que se ejecutó, como por ser en
verdadera transgresión de la ley citada y despojo violento de
la posesión en que se han mantenido sus Señorías desde
tiempo inmemorial, y que asimismo les parece á sus Señorías
que el dicho acto no se opone en manera alguna al fuero
eclesiástico, acordaron que, para evitar consecuencias ú otros
vh'ÓMCAS 1.U CALI 24.Q
lances de la especie referida, se libre exhorto de ruego y en
cargo, inserta la ley á la letra y este auto al Sr. Vicario, el
que pondrá en sus manos con el recado y cortesanía debida,
el presente Escribano, para que atendiendo á la buena urba
nidad con que debe hacerse uno y otro Fuero, se abstenga
de impedirle el uso de sus privilegios y que por el contrario
lo haga á prevención en tiempo y forma, haciéndole constar á
este Cabildo las leales disposiciones en que se conceda á los
eclesiásticos, como es concedido al Cabildo, según la Ley
citada; y al mismo tiempo, se dará cuenta á donde con de
recho se deba y pueda. Y por éste, que sus Señorías prove
yeron, así lo mandaron y firmaron, de que doy fe.
“ Caicedo—Palacios—Llera^Balcarze—Ante mí, Joph.
Vernaza, Notario de Cabildo.”
“El Dr. Melchor Jacinto ¿e Arboleda Salazar, examinador sinodal del Obispado,
Vicario y Juez eclesiástico de esta ciudad de Cali, etc. etc.
“ A sus Señorías del Ilustre Cabildo, Justicia y Regi
miento de esta dicha ciudad, sus términos y jurisdicción, por
S. M., hago saber, cómo en vista del exhorto que se sirvieron
remitir á este mismo despacho con D. Joseph Vernaza, Escri
bano público y de ese Cabildo, he proveído un auto de res
puesta, cuyo tenor es el siguiente:
“ En la ciudad de Santiago de Cali, Obispado de Popa
yán, á 10 de Mayo de 1758, el Dr. D. Melchor Jacinto de Ar
boleda y S., habiendo recibido el antecedente exhorto expe
dido por los señores del Ilustre Cabildo, con intervención de
la Ley 44, título 15, libro 3.0 de las recopiladas de estas In
dias, por la que S. M. (Dios guarde) ruega y encarga á los
Arzobispos y Obispos dejen llevar á los regidores el Palio
del Santísimo Sacramento en las fiestas del Corpus y otras de
solemnidad, nombrando la citada diligencia lo acaecido el do
mingo 7 del corriente en la misa de Renovación del Santísi
mo y procesión que se hace con su Divina Majestad dentro
del recinto de la Iglesia Parroquial, en que Su Merced paso a
la capilla mayor, concluida la misa; y habiendo hecho reve
rencia al Santísimo Sacramento y la acostumbrada política á
los señores del Cabildo, repartió como Mayordomo Mayor de
la cofradía del Santísimo Sacramento el guión, dándolo al Sr.
Alcalde Ordinario D. Manuel de Caicedo, que presidia el Ca
250 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜELA I>E8
bildo, y las mazas á los dos únicos Regidores que componían
el Cabildo, *y las varas del palio á seis eclesiásticos; tomando
Su Merced el incensario, y subiendo al presbiterio para in
censar en la procesión al Santísimo que tenía el Preste sobre
el ara del altar; á lo que reparó Su Merced que los Sres. del
Cabildo repulsaron no sólo las insignias recibidas sino tam
bién las luces que se les repartieron para el acompañamiento;
y que con murmullos de voces (á excepción del Sr. Regidor
D. Manuel Pérez de Montoya, que se portó con modestia y
cristiana prudencia) presentando el desaire que se les hacía
en llevar los Sacerdotes el Palio; sobre lo que Su Merced
respondió mesuradamente qne en la capital de este Obispado,
así se practicaba y que no era desaire el que los Sacerdotes
llevaran el Palio; á cuyo tiempo el citado Sr. Alcalde D. Ma
nuel de Caicedo, no haciendo cargo del lugar sagrado y de
estar patente el Santísimo Sacramento, profirió en voz alta
(volviendo la cara al pueblo) un mandamiento de multa de cin
cuenta pesos a todos los seglares que en adelante llevasen vara
de Palio. Y dándose principio á la procesión se quedaron los
dichos Sres. del Cabildo en su lugar, sin acompañar al Santí
simo, que luégo que pasó se quedaron en su asiento, mante
niéndose de esta suerte hasta que regresó la procesión, y en
vista de todo dijo : que inteligenciado Su Merced as de la
Ley Real, como de lo que contiene el citado exhorto, debe
rán tener presente los Sres. del Cabildo que no se les hizo in
juria, ni despojo violento en haber llevado los Sacerdotes el
Palio en esta procesión ni en las demás de los jueves del año,
que se ejecutan dentro de la iglesia como privadas y no como
solemnes. Adviértese en la misma ley que citan y del Capítu
lo 5.0 del Concilio del Trento, cuya solemnidad en las proce
siones del Augusto Sacramento lo manda el citado Concilio
y los sagrados cánones utque procesionibus reverenter el ho-
norifice illus per via et poca publica circunferretur: siendo el
día destinado el de Corpus : ut singulis anis peculiari quodan
etc, ; de tal forma, arreglándose Su Merced á la ley bien en
tendida por los Sres. del ilustre Cabildo hallaron que las
procesiones del Corpus y otras que sean de la misma, según
la citada ley de lo que previene el Santo Concilio, se les
permitirá y dejará llevar el palio del Santísimo, porque así
Su Merced lo previene, rogándolo y encargándolo á los Sres.
Arzobispos y Obispos ; teniendo entendido los Sres. del Ca
bildo que la misma ley previene en su permiso el llevar el
palio á los Regidores, pero no permite ni da facultad para
que lo dispensen para otras personas, como lo acostumbran
hacer, siguiendo la corruptela de disponer los Sres. del Ca
0KÓN1UA» DE CALI
25*
bildo del estandarte ó guión y las mazas que van en la pro
cesión, repartiendo estas insignias según el dictamen y volun
tad del ilustre Cabildo, sin que la ley real ú otro privilegio
faculten este permiso ni el que este honor y regalía sea pri
vativamente concedido al Cabildo, si no es en las procesiones
que ella cita, pues de sus mismas palabras se conoce que es
ruego y encargo el que se les deje llevar á los Regidores el
palio. Se ignora cuál sea la autoridad concedida á los Sres.
Jueces Reales para que dentro de la iglesia y estando patente
el Santísimo, en concurso del pueblo, se le mande al Con
greso secular, con expresa multa el que en adelante no lleven
las varas del palio, cosa que se hizo digna de reparo por estar
en la casa de Dios, casa de oración, y ante tal escándalo Su
Merced observó aquella modestia correspondiente á su estado
y dignidad. Por todo lo cual los Sres del ilustre Cabildo
que autorizaron el remitido exhorto, se servirán de tener en
tendido, y bien instruidos de la ley real y según lo que pre
viene el Concilio, que en las procesiones del Santísimo, el d a
de Corpus y otras solemnes llevarán los Sres Regidores el
palio, inteligenciados de que la Ley no amplía el que lo pue
dan repartir á otros. Y por cuanto los Sres. citados quieren
dar á entender que Su Merced promovió el escándalo y que
los provocó en la puerta de la iglesia, concluida la procesión,
se hace reparable el que á Su Merced se le moteje esto, cuando
sólo insinuó al Sargento Mayor y Regidor D. Juan A. de la
Llera que el despacho que se había publicado un año atras li
brado por el Illmo. Sr. Obispo para que no se permitieseen esta
ciudad que los Jueces y Cabildo se entrometiesen en las igle
sias y fuera de ellas, en las procesiones y otros actos de pie
dad, permitiéndose sólo el que el Cabildo llevase el lugar que
le correspondía, pues lo demás era cuestión del Juez eclesiás
tico ; á cuya significación reparó Su Merced que el Sr. Al
calde D. Manuel de Caicedo se le acercó y golpeándose el pe
cho con la mano, dijo por tres ó cuatro veces : eso con yo. En lo
que dio á entender que él sacaba la cara ; por lo cual mediaron
algunas reconvenciones, que Su Merced les hizo sin propa
sarse en nada. También se reparó en el dicho exhorto que
los Sres. del Cabildo quieren quejarse de que se les ha fal
tado á la política siempre que pasan por delante del coro, sin
que Su Majestad se incorpore; echándose menos que los di
chos señores no vuelvan el rostro al coro y pasen si volviendo
la espalda, se ha omitido la venia, la que no se ha negado al
que de los dichos señores ha sabido usar de esta atención po
lítica ; pero siempre que fueren servidos de hacer el acata
miento debido se les corresponderá por Su Merced y el Clero.
252 BOLETÍN l)E HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
“ Líbrese exhorto de esta respuesta, precediendo la ur
banidad acostumbrada y recado político al presentarlo el No
tario al Sr. Alcalde D. Manuel de Caicedo, y dése cuenta al
Sr. Obispo diocesano.
“ Dr. D. Melchor Jacinto de Arboleda—Ante mí, José cU
Valdés, Notario Eclesiástico.”
NOTICIA INDIVIDUAL
de los fondos, pensiones y cargos del Colegio Máximo y Provincia de los Regu
lares de la Compañía en Santafé, formada por el Comisionado de su expatriación,
Sr. Dr. D Francisco Antonio Moreno, para la mejor inteligencia y gobierno de
las Juntas que entienden tanto en la venta de los bienes ocupados, cuanto en su
aplicación á objetos útiles, conforme á lo mandado por Su Majestad.
Aunque para la inteligencia y perfecta instrucción de las
Juntas, que han de entender en la venta de los bienes ocu
pados y su aplicación á objetos útiles al público y al Estado,
se previene en las reales disposiciones que se formen listas y
planes en que se manifieste, por clases, el número de pose
siones, tierras, muebles, su valor; censos y cargas activas y
pasivas, considero que por lo respectivo á este Colegio y su
Provincia no se necesita de esta diligencia, por encontrarse
anticipadamente cumplida la real voluntad, con el plan y es
tado general que formé, con fecha de 20 de Abril de 1768.
A que acompaño una menuda explicación que franquea una
cabal noticia de cuanto puede apetecerse, para que una y
otra Junta expidan las providencias necesarias para el des
empeño de sus respectivos encargos, á cuyo fin he dispuesto
que se trasunte el nuevo ejemplar que paso á manos de V. E.
Y aspirando á minutar todas las luces que he podido adqui
rir en el prolijo y repetido examen que he practicado de los
libros y papeles de este Colegio Máximo y su Provincia
i.°—Número de easas en la Provincia.
Añado: que el todo de esta Provincia por lo respectivo
al Gobierno de dichos regulares comprende diez colegios, á
saber: el Máximo de esta capital y el que tenía en el barrio
de Las Nieves de ella con nombre de Noviciado, aunque se
gún sus reglas carecía de los requisitos precisos para consti
tuirse Colegio ó casa de probación ó profesa. El de la ciudad
de Tunja, casa de probación para novicios. El de la ciudad
NOTICIA INDIVIDUAL 253
y puerto de Cartagena. El de la ciudad de Pamplona. El
de la ciudad de Mérida. El de la villa de Mompós. El de
la villa de San Bartolomé de Honda. El de la ciudad de
Santo Domingo é isla Española. El de la ciudad de An-
tioquia. Una residencia en la ciudad de Caracas, donde in
tentaban fundar colegio, y otra de igual naturaleza en la de
Maracaibo. La residencia del pueblo de Fontibón, inmediato
á esta ciudad, cuyo curato servía tres misiones, á saber: Ca
sanare, Meta y Orinoco ; las dos primeras distantes diez le
guas de esta ciudad y la última más de doscientas cuarenta,
en las cuales habían establecido tres procuradurías, con crías
de ganados, y servían diferentes pueblos, ¡ de los cuales la
mayor parte se componen de indios pacíficos reducidos y que
comenzaban á tributar. Pero como para la ejecución de este
real decreto de extrañamiento se han comunicado de España,
en derechura, las órdenes á los respectivos superiores secula
res, de las Provincias de Cartagena, isla de Santo Domingo,
Maracaibo y Caracas, y posteriormente se había agregado al
último la residencia de Maracaibo y misiones de Orinoco,
queda limitada la comisión respectiva á V. E., por lo tocante
á venta y enajenación de bienes, á los colegios de esta ciudad,
Tunja, Pamplona, Villa de Honda, residencia de Fontibón y
misiones de Meta y Casanare, en los Llanos, como también el
Colegio de Antioquia, cuya distancia ha obligado á emplear
las dificultades de aquel Gobernador; y debiendo los respec
tivos comisionados de cada uno de estos últimos Colegios
evacuar las diligencias de su cargo, con arreglo á las reales
órdenes, contenidas en la colección, verificándolo en lo con
cerniente al máximo de esta ciudad y Procuraduría de Pro
vincia que le está encomendada al Fiscal Protector, hace
presente:
2? Fundación del Colegio Máximo.
Que este Colegio Máximo se fundó en fuerza de una
real cédula expedida por el Sr. D. Felipe m, en Valladolid
-á 30 de Diciemi re de 1602, á pedimento de la misma reli
gión y á representación de la real Audiencia, muy Reverendo
Arzobispo y Cabildo eclesiástico y secular de esta ciudad,
las de Tunja y Pamplona, la cual se obedeció por la real
Audiencia, y en su virtud, con donación, y parte por com
pra adquirió el terreno donde actualmente está fabricado
este Colegio y su iglesia, según en parte comprueban los do
cumentos que en un cuaderno de autos existen entre los
•inventariados.
254 b o l e t ín de h is t o r ia y a n t ig ü e d a d e s
3.0—Cátedras de enseñanza.
Como desde el principio tomaron dichos regulares el
común designio de enseñar á la juventud, establecieron dos
cátedras de teología especulativa, una de moral y otra expo
sitiva ; una de artes y dos de latinidad, que servían otros
tantos religiosos en calidad de maestros, sin que entre todos
los papeles se haya encontrado, aunque con solicitud se
ha buscado, documento de dotación particular para estos
magisterios, como ni tampoco para la fábrica y edificio de
las aulas, aunque vulgarmente se dice que se ejecutó de los
bienes que la religión expatriada heredó del Dr. D. Juan
Coronel y Mora, apareciendo solamente la fundación y do
tación de dos cátedras, de cánones y prima de leyes, á
que se destinaron $ 13,000 y se obtuvo aprobación real,
por cédula fecha en Madrid, á 25 de Noviembre de 1714,
otorgando la religión expatriada escritura en que se obligó á
la satisfacción de $ 650 anuales, para renta de los tres cate
dráticos, gravando el todo de sus bienes, y particularmente
una hacienda llamada Las Juntas, en jurisdicción de Vélez,
que después vendió dicha religión á D. José Lozano Cama
cho, quien tiene satisfecho parte del precio, según que por
menor consta en el expediente que se ha instruido sobre este
particular y de que resulta ponerse como pensión de este
Colegio el general de los $ 13,000 que se reconoce en el es
tado general.
4.0— Universidad.
Obtuvieron igualmente permiso real y apostólico para
conferir grados, á que dieron nombre de Universidad, por
haber ganado varias reales cédulas para el efecto, cuyo uso que
dó extinguido por la expatriación y existentes los muebles,
demás hatajas y censo de su pertenencia, incluso el crecido de
$ 500 contra el Colegio de Quito, que recuerda el mencio
nado estado, sin que tenga pensión ni gravamen alguno.
5.0—Escuela para niños.
En dicho Colegio é inmediata á las referidas aulas tenían
dichos regulares una escuela, en pieza proporcionada, para
enseñanza de niños, á leer, escribir y contar; en cuyo ejerci
cio ocupaban un lego ó coadjutor, lo que dimanaba de haber
recibido la cantidad de $ 8,000 que destinó para este fin
Antonio González Casariegos, para que dicha religión con
tribuyese la escuela y designase sujeto que le sirviese, por lo
que conceptuando que en dicha fábrica se gastaron $ 2,ooo>
se dispuso como pensión el sobrante de $ 6,000 que indica
NOTICIA INDIVIDUAL
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el mapa, por estar obligado este Colegio á dar cumplimiento
á la voluntad del fundador, como que recibió y se aprovechó
de dicha cantidad, de que según la voluntad del Soberano no
debería descontarse el valor de la fábrica ó pieza de la escue
la, aplicándose el todo para que el público lo disfrute.
6.°—Número de haciendas.
*
En dicho mapa y su explicación se manifiesta con toda
claridad que este mencionado Colegio poseía, como propias,
seis haciendas de campo, cuatro en tierra caliente y dos en
temperamento frío, á saber : Tena, Espinal, Villavieja y Fie
rro, Fute y Tibabuyes, como también La Calera, inmediata al
pueblo de Ubaque, una tenería cerca de la carnicería de esta
ciudad, y en sus arrabales dos molinos de trigo, uno de ace
rrar maderas, un tejar y la casa de recreo nombrada Fucha.
El modo con que la religión expatriada adquirió estas pose
siones su manifiesta con los títulos de propiedad, documentos
y escrituras de venta ó donaciones que acreditan el título con
que las obtuvieron, los cuales ha cuidado el comisionado de
coordinarlos, con la debida separación, en distintos legajos,
nombrados con el epígrafe y nombre de cada hacienda.
7.0—Sus muebles, valor y producto,
* Los muebles, ganados, sementeras, esclavos y demás
bienes de que estaban vestidas y tenían para su servicio en
aquel tiempo, se'expuso por menor ; en dicho estado general,
en que igualmente se expresa lo que en año común deducido
de un quinquenio producía cada una administrada por los
regulares expatriados, y su valor ó precio respectivo al prin
cipal que redituase un cinco por ciento, cuya noticia, aunque
no puede servir de regla cierta para su venta en el tiempo
presente, así por su falibilidad como por la variación y porque
siempre ha de arreglarse el contrato á los avalúos y estado
actual, contribuirá, no obstante, y podrá servir de gobierno
para la enajenación. •
I No t a —En el número 7? habla de los capitales cedidos á la Compañía y de las
t Obligaciones contraídas por esta de decir misas, comprar libros, etc. Sólo hay
en este párrafo la importante noticia de que las casas y tiendas de la plazuela
I de San Carlos pertenecían á la Compañía.
Adelante cita el Sr. Escandón como pertenecientes á la Compañía las ha-
1^ ciendas de Chamicera, Doima, La Vega y Apicuí y el páramo situado detrás
l de Monserrate.