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Vias de Conduccion

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I.

VÍAS DE CONDUCCIÓN NERVIOSA


I.1. Vía motora

La vía motora extrapiramidal es una red compleja de conexiones nerviosas que


controla y coordina los movimientos. Es diferente a la vía motora piramidal (o
corticoespinal) porque sigue otro camino. Este sistema incluye partes de la corteza
cerebral, los núcleos basales, el subtálamo, la formación reticular, el núcleo rojo, la
sustancia negra, los núcleos vestibulares, el cerebelo y otros grupos de neuronas.
Estas áreas no trabajan por separado, sino en conjunto con la corteza cerebral y el
sistema piramidal para regular los movimientos.

A continuación, se explicará cómo se conectan estas estructuras organizándolas


según su función.

a) Vía Corticoestriada:

La corteza cerebral se conecta con el estriado (que incluye el núcleo caudado y el


putamen) a través de dos caminos:

- Vía directa: Fibras que van directamente al núcleo caudado y putamen.


- Vía indirecta: Pasa primero por el núcleo subtalámico y la sustancia negra antes
de llegar al estriado.
b) Vía Motora:

El globo pálido recibe señales del estriado y del núcleo subtalámico. Luego, envía
estas señales al tálamo (a los núcleos ventral lateral y ventral anterior). Desde allí,
las señales viajan a la corteza motora a través de fibras talamocorticales. Este
circuito sigue este orden:
Corteza → Estriado → Globo pálido → Tálamo → Corteza.

En A, las fibras van desde la


corteza cerebral, la sustancia negra
y el núcleo subtalámico hacia el
estriado. En B, las fibras salen del
globo pálido hacia el tálamo y,
desde ahí, llegan a la corteza
motora.
c) Vía Estriado-Tronco Encefálico-Espinal:

El estriado envía señales a estructuras como la formación reticular, núcleo rojo, sustancia
negra, cerebelo, entre otras. Estas conexiones se forman a través de enlaces entre diferentes
grupos neuronales, organizándose en tractos específicos:

1. Fascículo Tegmental Central (haz central de la calota):

Las fibras de este fascículo vienen del globo pálido, núcleo rojo y sustancia negra, y
terminan en la oliva inferior o bulbar. Desde ahí, las señales llegan al paleocerebelo y a
la médula espinal.

2. Fascículo Rubroespinal:

Este fascículo comienza en el núcleo rojo. Sus fibras cruzan al lado opuesto
(decusación) y descienden hacia la médula espinal, pasando cerca de la parte anterior
del tegmento. Finalmente, estas fibras se colocan delante del fascículo corticoespinal
lateral y se distribuyen en las astas motoras de la médula espinal cervical.
Este sistema interviene en el control del tono muscular de los flexores del brazo y está
relacionado con la coordinación motora del lado opuesto del cuerpo.

Figura x. Haz estrioolivar y fascículo rubroespinal.

3. Fascículo Tectoespinal:
Este fascículo nace en las capas profundas del tubérculo cuadrigémino superior. Las fibras
cruzan al lado opuesto (decusación) y descienden junto con el fascículo longitudinal medial.
En la médula espinal se ubica cerca de la parte media anterior y se dirige hacia los
segmentos cervicales. Su función es participar en los movimientos de la cabeza relacionados
con reflejos visuales.

4.Fascículo Reticuloespinal:

Se origina en la formación reticular del puente y la médula oblongada (bulbo raquídeo).

- Fibras del puente: Descienden directamente por la parte anterior de la médula espinal,
cerca de la línea media.
- Fibras del bulbo raquídeo: Tienen trayectorias cruzadas y directas, y descienden por
la parte lateral de la médula espinal.

Estas fibras llegan a los segmentos cervicales y regulan el tono muscular, influidas por
señales de la corteza cerebral a través de las fibras corticorreticulares.

Figura x : En el A se aprecia los fascículos tectoespinal y reticuloespinal. En


. la B, los fascículos vestibuloespinal y olivoespinal

5. Fascículo Vestibuloespinal:

Se origina en los núcleos vestibulares de la región bulbopontina, especialmente en el núcleo


lateral. Sus fibras descienden directamente por la parte anterior del cordón lateral de la
médula espinal. Su función es facilitar el tono muscular de los músculos extensores,
ayudando a mantener la postura erguida.
6.Fascículo Olivoespinal:

Se origina en el núcleo de la oliva inferior (bulbar) y desciende por el mismo lado


(ipsilateral) hacia los segmentos cervicales de la médula espinal.Su función se relaciona con
el control de los movimientos de la cabeza y las extremidades superiores.

Vía Cortico-Ponto-Cerebelo-Espinal

Este circuito forma parte de la vía motora extrapiramidal y tiene un papel crucial en la
regulación del tono muscular, la coordinación de los movimientos y el equilibrio postural.
Se compone de varias conexiones entre la corteza cerebral, el puente y el cerebelo, que se
organizan de la siguiente manera:

Origen de las fibras nerviosas

Las fibras se originan en la corteza cerebral, específicamente en áreas relacionadas con la


planificación y ejecución de los movimientos:

- Área premotora y prefrontal (lóbulos frontal y parietal).


- Áreas 21 y 22 del lóbulo temporal.
- Lóbulos parietal y occipital.

Estas fibras convergen y se agrupan en dos tractos principales:

a) Fascículo Frontoparietopóntico
Incluye fibras que provienen de los lóbulos frontal y parietal, estas fibras atraviesan la
cápsula interna (segmento anterior) para llegar a los núcleos del puente.
b) Fascículo Temporooccipitopóntico
Incluye fibras provenientes de los lóbulos temporal y occipital, estas fibras pasan por el
segmento sublenticular de la cápsula interna y también terminan en los núcleos del
puente.
c) Conexión con el cerebelo
- Desde los núcleos del puente, las fibras cruzan al lado opuesto (decusación) y se dirigen
hacia la corteza del neocerebelo.
- Allí hacen sinapsis con las células de Purkinje, que integran la información y la
transmiten a través del núcleo dentado del cerebelo.
- El cerebelo utiliza esta información para ajustar la postura, la coordinación de
movimientos y mantener el equilibrio.

Finalmente, el núcleo dentado envía proyecciones hacia la corteza motora para realizar
ajustes finos en los movimientos.

Figura x : Conexiones cerebro-rubro-tálamo-cortical, se puede observar el


fascículo rubroespinal y las fibras que se dirigen del núcleo olivar al
cerebelo.

I.2. Vía sensitiva

Las vías sensitivas o aferentes están constituidas por un conjunto de neuronas


interconectadas que transmiten las impresiones sensoriales desde los receptores
periféricos, ya sean cutáneos, profundos o viscerales, hacia los centros nerviosos
superiores, donde se integran para generar respuestas conscientes o reflejas. Estas
vías incluyen las neuronas sensitivas primarias, ubicadas en los ganglios espinales o
en los ganglios de ciertos nervios craneales. Estas neuronas son pseudounipolares y
cuentan con una única prolongación que se divide en dos ramas: la prolongación
periférica, que se dirige hacia los receptores sensoriales, y la prolongación central,
que penetra en el sistema nervioso central.

La prolongación periférica recoge estímulos sensoriales mediante receptores


especializados, que pueden ser terminaciones libres, como las que detectan el dolor, o
estructuras encapsuladas llamadas corpúsculos, como los de Meissner o Pacini, que
están diseñados para captar estímulos específicos como el tacto o la vibración. Por su
parte, la prolongación central transporta la información hacia la médula espinal o el
tronco encefálico, donde hace sinapsis con las neuronas de segundo orden. Dentro del
sistema nervioso central, estas fibras se organizan en trayectos ascendentes, que llevan
la información hacia la corteza cerebral para su percepción consciente, y trayectos
descendentes, que participan en la modulación sensorial y en la generación de reflejos.

Según el tipo de estímulo percibido, los receptores se clasifican en tres tipos: los
receptores exteroceptivos, que detectan estímulos del medio externo como el tacto, la
presión, el dolor y la temperatura; los receptores propioceptivos, que informan sobre
la posición, el movimiento y la tensión de músculos y articulaciones; y los receptores
interoceptivos, que captan estímulos provenientes de los órganos internos, como
cambios en la presión arterial o en el llenado visceral.

El fisiólogo Sherrington clasifica la sensibilidad en tres categorías principales: la


sensibilidad superficial o exteroceptiva, que se relaciona con los estímulos del entorno
externo; la sensibilidad profunda o propioceptiva, vinculada con los músculos,
tendones y articulaciones; y la sensibilidad visceral o interoceptiva, que percibe
estímulos provenientes de las vísceras.

El estudio de las vías sensitivas tiene gran relevancia clínica, ya que su alteración
puede causar diversas patologías, como neuropatías periféricas, síndromes radiculares
o disfunciones centrales que afectan la percepción sensorial, como en casos de
esclerosis múltiple o lesiones medulares. Estas vías no solo permiten la percepción
consciente, sino que también son esenciales para integrar reflejos y regular la
interacción del organismo con su entorno, destacando su importancia en la
homeostasis y en la capacidad adaptativa del cuerpo humano.

I.2.1. Sensibilidad superficial

La sensibilidad superficial se refiere a la transmisión aferente de estímulos


provenientes de la piel y las mucosas, incluyendo aquellos relacionados con la
temperatura, el dolor (termoalgésica), el tacto y la presión.

 Sensibilidad termoalgésica o espinotalámica


La primera neurona de la vía termoalgésica radica en los ganglios
espinales, donde su cuerpo celular se encuentra. Su prolongación
periférica recoge los estímulos térmicos o dolorosos desde la piel y
otros tejidos periféricos. La prolongación central de esta neurona
ingresa a la médula espinal por el surco posterolateral y hace sinapsis
en el núcleo gelatinoso del asta posterior, dando inicio al
procesamiento de la información sensorial.
La segunda neurona se localiza en el núcleo gelatinoso del asta
posterior de la médula espinal, donde hace sinapsis con la
prolongación central de la primera neurona. Luego, sus axones cruzan
al lado opuesto a través de la comisura blanca anterior y ascienden por
el tracto espinotalámico lateral, que lleva la información hacia el
tálamo.
La tercera neurona se encuentra en el núcleo ventral posterolateral
del tálamo, donde recibe y procesa la información. Finalmente, sus
axones proyectan hacia la corteza somatosensorial primaria en el
giro poscentral del lóbulo parietal, donde se percibe conscientemente el
dolor o la temperatura.

Figura x: Vía del fascículo espinotalámico


lateral (Sensibilidad termoalgésica)
 Sensibilidad táctil y presión
La sensibilidad táctil y de presión es una modalidad de la
sensibilidad superficial que permite percibir estímulos mecánicos que
afectan la piel, como el tacto ligero o la presión profunda. Esta vía está
relacionada con la detección de estímulos mecánicos por receptores
especializados en la piel y otras estructuras.
La primera neurona se localiza en los ganglios espinales o en los
ganglios de los nervios craneales, y sus fibras periféricas recogen los
estímulos a través de receptores como los corpúsculos de Meissner
(tacto ligero) y corpúsculos de Pacini (presión profunda). Su
prolongación central asciende por el tracto de la columna dorsal sin
hacer sinapsis en la médula espinal y llega al bulbo raquídeo, donde
hace sinapsis con la segunda neurona en el núcleo cuneiforme o
núcleo grácil.
Los axones de la segunda neurona cruzan al lado opuesto en el bulbo
raquídeo y ascienden por el lemnisco medial hacia el tálamo, donde
hace sinapsis en el núcleo ventral posterolateral.
Finalmente, la tercera neurona proyecta la información hacia la
corteza somatosensorial primaria en el giro postcentral del lóbulo
parietal, permitiendo la percepción consciente de los estímulos táctiles
y de presión.

I.2.2. Sensibilidad propioceptiva


La sensibilidad propioceptiva permite al organismo percibir la posición
y el movimiento de las diferentes partes del cuerpo, así como el estado de
tensión de los músculos y articulaciones. Es esencial para el control del
equilibrio, la postura y la coordinación motora. Esta información es
captada por receptores especializados como los husos neuromusculares,
que detectan cambios en la longitud muscular, y los órganos tendinosos
de Golgi, que registran la tensión muscular.

 Sensibilidad propioceptiva consciente


La sensibilidad propioceptiva consciente es una modalidad de la
sensibilidad propioceptiva que transporta información sobre la posición
y el movimiento de las extremidades y el cuerpo hacia la corteza
cerebral, donde se procesa de forma consciente.

La primera neurona tiene su cuerpo celular en los ganglios espinales,


con prolongaciones periféricas que recogen información de los
receptores y prolongaciones centrales que ascienden por el fascículo
gracil (para las extremidades inferiores) y el fascículo cuneiforme (para
las extremidades superiores y el tronco) hacia el bulbo raquídeo.

La segunda neurona se localiza en el núcleo gracil o núcleo


cuneiforme, donde sus axones cruzan al lado opuesto en la decusación
de los lemniscos y ascienden por el lemnisco medial hasta el tálamo.

La tercera neurona, ubicada en el núcleo ventral posterolateral del


tálamo, proyecta la información hacia la corteza somatosensorial
primaria en el giro postcentral, permitiendo la percepción consciente
de la posición y el movimiento del cuerpo.
Figura x: Vía de conducción de la sensibilidad
 Sensibilidad propioceptiva inconsciente
propioceptiva consciente.
La sensibilidad propioceptiva inconsciente recoge estímulos de
receptores en articulaciones, músculos y tendones, que se dirigen al
cerebelo y contribuyen a regular el tono muscular y mantener la postura
corporal. Esta se transmite a través de los fascículos espinocerebelosos
posterior (directo) y anterior (cruzado).
La primera neurona de la sensibilidad propioceptiva inconsciente se
encuentra en los ganglios espinales. Sus fibras periféricas recogen
estímulos de los receptores en articulaciones, músculos y tendones, y
su prolongación central entra en la médula espinal por el curco
posterolateral, conectándose con los núcleos torácico posterior (Clarke)
y basal externo (Bechterew), que originan los fascículos
espinocerebelosos.
Las neuronas del núcleo torácico posterior, entre C8 y L2, originan
fibras que forman el fascículo espinocerebeloso posterior, el cual
asciende al cerebelo y transmite la sensibilidad propioceptiva
inconsciente de las regiones torácica y lumbar. El núcleo basal externo,
en la región lumbosacra, origina fibras que cruzan la línea media y
ascienden formando el fascículo espinocerebeloso anterior o cruzado.
Este fascículo viaja por el tronco encefálico hasta el pedúnculo
cerebeloso superior, donde cruza nuevamente y termina en la corteza
del lóbulo anterior del cerebelo, transmitiendo impulsos propioceptivos
del miembro inferior.
Las fibras que conducen la sensibilidad propioceptiva del cuello y el
miembro superior ascienden por el cordón posterior de la médula
espinal hasta el núcleo cuneiforme accesorio en la médula oblongada,
homólogo al núcleo torácico posterior. Desde allí, se originan fibras
que forman el fascículo cuneocerebeloso, el cual llega al lóbulo
anterior del cerebelo a través del pedúnculo cerebeloso inferior, siendo
equivalente al fascículo espinocerebeloso posterior.
Figura x: Sensibilidad propioceptiva inconsciente. Se
identifica el fascículo espinocerebeloso directo,
espinocerebeloso cruzado y cuneocerebeloso.

Las células de Purkinje de la corteza cerebelosa envían sus axones a los núcleos
centrales del cerebelo: globoso, emboliforme y núcleo dentado.

Figura x: Se ilustra la conexión de la corteza


cerebelosa con los núcleos centrales, éstos con el
núcleo rojo y ventral lateral del tálamo óptico.
Las fibras de los núcleos centrales del cerebelo ascienden por los pedúnculos
cerebelosos superiores, cruzan en la decusación de los pedúnculos cerebelosos y
terminan en el núcleo rojo o en el núcleo ventral lateral del tálamo óptico. Desde el
tálamo, las fibras se dirigen a la corteza cerebral, mientras que del núcleo rojo parten
fibras que forman el fascículo rubroespinal.

I.2.3. Sensibilidad visceral


La sensibilidad visceral capta estímulos de los receptores ubicados en
vasos sanguíneos y órganos internos. Los vasos poseen receptores que
detectan dolor, mientras que en las vísceras hay terminaciones libres o
plexos sensibles a la dilatación o irritación. Estos estímulos pueden ser
percibidos de forma consciente, aunque su localización y precisión suelen
ser vagas, como sucede con el dolor, el hambre o la sensación de llenura
en el recto y la vejiga.

Las primeras neuronas, son neuronas unipolares que encuentra en el


ganglio espinal y son más pequeñas que las células transmisoras de
sensibilidad somática
Las fibras periféricas captan la sensibilidad visceral y pueden viajar por
las vías simpática, parasimpática o las raíces posteriores de los nervios
espinales. Su prolongación central entra por el surco posterolateral de la
médula espinal y se conecta con la región intermedio lateral de la
sustancia gris medular.

Figura x: Se observa las fibras aferentes que siguen el


trayecto de la vía simpática o por las raíces posteriores.
Las fibras centrales en conexión con la región intermedia
de la sustancia medular, de la cual emerge fibras
ascendentes hacia centros superiores
Las segundas neuronas o de la región intermedio lateral emiten fibras que pueden
dirigirse a los núcleos motores somáticos de la asta anterior, participando en arcos
reflejos viscerales, o ascender junto al haz espinotalámico lateral hasta el tálamo
óptico, desde donde surgen fibras hacia el hipotálamo.

I.3. Vía óptica


La vía óptica es la cadena neuronal que transmite estímulos luminosos desde la
retina hasta la corteza visual en el lóbulo occipital.

I.3.1. Estructura de la retina


La retina es la membrana interna del ojo, desarrollada a partir del
ectodermo neural. Presenta una organización compleja, pero destacan los
siguientes elementos:
 Mácula: Zona amarillenta de 3x1.5 mm en el polo posterior, cuya
parte central, la fóvea, contiene solo conos y es el punto de mayor
agudeza visual.
 Disco Óptico o Punto Ciego: Región sin sensibilidad a la luz, formada
por fibras nerviosas de los axones de las células ganglionares.

La retina contiene 10 capas; los rayos luminosos deben atravesarlas para alcanzar
las células fotorreceptoras.

Figura x : Estructura de la retina

I.3.2. Capas principales de la retina


 Capa pigmentaria: Capa externa formada por células cúbicas que
contienen melanina, absorben luz y evitan reflejos internos.
 Conos y Bastones:
 Conos: Receptores de visión diurna y colores (7 millones).
Abundan en la mácula.
 Bastones: Receptores de visión nocturna (110-130 millones). Se
ubican en la periferia.
Ambos poseen tres segmentos: externo (contiene pigmentos visuales
como rodopsina), interno (con núcleo y organelos) y terminal (zona
sináptica).

Figura x : Células foto receptoras , Cono


(A) y Bastón ( B)

I.3.3. Células neuronales de la retina


 Células Bipolares: Primera neurona del sistema visual conecta conos y
bastones con las células ganglionares.
 Células Ganglionares: Segunda neurona, sus axones forman el nervio
óptico.
 Células de Müller: Neuroglia que sostiene y da estructura a la retina.
I.3.4. Trayecto de la vía óptica
1. Primera Neurona: Impulsos desde conos y bastones se transmiten a
células bipolares.
2. Segunda Neurona: Las células ganglionares transmiten impulsos
hacia el nervio óptico.
3. Nervio Óptico: Los axones de las células ganglionares convergen en
el disco óptico, se mielinizan y atraviesan el quiasma óptico.
4. Quiasma Óptico: Fibras nasales se cruzan; las temporales no lo hacen.
5. Tractos Ópticos: Llevan fibras hacia el cuerpo geniculado lateral.
6. Cuerpo Geniculado Lateral: Envía fibras al lóbulo occipital a través
de las radiaciones ópticas.
7. Radiaciones Ópticas: Fibras alcanzan el área visual primaria (área 17
de Brodmann) en la cisura calcarina, donde se organiza la
representación topográfica de la retina.

Figura x : Esquema de la vía óptica

I.3.5. Reflejos asociados a la vía óptica


 Reflejo Pupilar Directo: Contracción de la pupila ante estímulos
luminosos.
 Reflejo Pupilar Consensual: Contracción simultánea de ambas pupilas.
 Reflejo de Acomodación: Ajuste ocular para enfocar objetos cercanos.
I.3.6. Lesiones comunes de la vía óptica
 Nervio Óptico: Ceguera total del ojo afectado.
 Quiasma Óptico: Hemianopsia bitemporal (pérdida de visión en
campos temporales).
 Tractos Ópticos: Hemianopsia homónima (pérdida de visión en mitad
temporal de un lado y nasal del otro).
 Radiaciones Ópticas: Cuadrantonopsias homónimas (pérdida de un
cuadrante visual).

Figura x : Lesiones en la vía


óptica
I.3.7. Región pretectal y tubérculos
cuadrigéminos superiores
 Región Pretectal: Participa en reflejos pupilares al conectar con los
núcleos parasimpáticos Edinger-Westphal.
 Tubérculos Cuadrigéminos Superiores: Coordina movimientos oculares
y reflejos visuales, conectando con el mesencéfalo y la médula
cervical.
I.4. Vía acústica
La vía acústica es la cadena neuronal que transmite los estímulos sonoros
desde el oído interno hasta el cerebro. Las células receptoras del oído interno
se hallen en el órgano de Corti, las cuales convierten las ondas sonoras en
impulsos nerviosos que son conducidos hasta el área acústica de la corteza
cerebral.
I.4.1. Órgano de Corti
El órgano de Corti es la zona especializada de la audición, situada en el
conducto coclear del oído interno, a ese nivel se encuentran las células
acústicas que son receptoras del sonido, cuyos extremos apicales
presentan cilios que se hallan en contacto con una membrana de aspecto
gelatinoso denominada membrana tectoria, en tanto que, la superficie
basal se halla cubierta por ramificaciones periféricas de las neuronas del
ganglio coclear.

Figura x: Órgano de Corti. En el órgano de Corti existe una


disposición tonotópica a las diferentes frecuencias de ondas
sonoras, por ejemplo: los tonos altos son percibidos en las
regiones basales del conducto coclear, mientras que los tonos
bajos son percibidos en las porciones próximas al vértice.

La primera neurona, se encuentran en las neuronas del ganglio coclear


situado en el modiolo de la cóclea. Estas células son bipolares, cuyas
prolongaciones periféricas se ramifican en las células acústicas del órgano
de Corti. Las prolongaciones centrales forman el nervio coclear que
ingresa al puente por la porción lateral del surco bulbopontino. Las fibras
del nervio coclear se bifurcan, una rama termina en el núcleo coclear
posterior y la otra en el núcleo coclear anterior. El núcleo coclear posterior
forma el tubérculo acústico en el piso del cuarto ventrículo.

La segunda neurona, se encuentra en los núcleos cocleares anterior y


posterior, situados en la unión bulbopontina. Las fibras que nacen de
estos núcleos, luego de un trayecto complejo siguen tres vías: ventral,
intermedia y dorsal.
 Vía ventral: Se origina en el núcleo coclear anterior. Las fibras cruzan
la línea media formando un haz compacto de disposición transversal
denominado cuerpo trapezoide, situado inmediatamente por detrás del
lemnisco medial, para luego cambiar de dirección y ascender por el
tronco encefálico, formando el lemnisco lateral. A nivel del cuerpo
trapezoide se encuentran dos núcleos, a cada lado de la línea media: la
oliva superior y el núcleo del cuerpo trapezoide; ambos núcleos
reciben fibras del cuerpo a trapezoide y envían hacia el lemnisco
lateral.

 Vía dorsal: Emerge del núcleo coclear posterior, luego de rodear por
fuera al pedúnculo cerebeloso inferior, cruza la línea media y se
incorpora al lemnisco lateral. Sus fibras forman en el piso del cuarto
ventrículo las estrías acústicas o estrías medulares del cuarto
ventrículo.

 Vía intermedia: Se origina en el núcleo coclear anterior, estas fibras


luego de rodear por fuera al pedúnculo cerebeloso inferior se dirigen
hacia el lado opuesto para unirse al lemnisco lateral.

 Lemnisco lateral: Constituye a la principal vía auditiva central,


constituida por fibras procedentes de los núcleos cocleares, oliva
superior y núcleo del cuerpo trapezoide. Este fascículo asciende por la
parte lateral del puente y de los pedúnculos cerebrales; en su trayecto
se hallan interpuestos grupos neuronales que constituyen los núcleos
del lemnisco lateral dónde conectan algunas fibras. El lemnisco lateral
luego de continuar su trayecto termina en el tubérculo cuadrigémino
inferior, algunas fibras ascienden directamente hacia el cuerpo
geniculado medial.

Figura x: Representación esquemática


de la vía acústica. Del tubérculo
cuadrigémino inferior parten fibras
hacia el cuerpo geniculado medial a
través del brazo del tubérculo
cuadrigémino inferior.
Los tubérculos cuadrigéminos

La tercera neurona, se halla en las células del cuerpo geniculado medial,


sus fibras forman las radiaciones acústicas que se dirigen hacia afuera,
pasan por el segmento sublenticular de la cápsula interna y terminan en el
área auditiva 41 y 42 de Brodmann de la circunvolución temporal
transversa.

Las vías reflejas, son núcleos secundarios de la vía acústica: oliva


superior, núcleo del cuerpo trapezoide, núcleo de lemnisco lateral y
tubérculos cuadrigéminos inferiores, intervienen en actos reflejos. Es así,
que a través del fascículo longitudinal medial se conectan con núcleos
motores y vegetativos del tronco encefálico y de la médula espinal. Entre
estos reflejos tenemos: el cierre de los párpados ante un ruido intenso, por
su sinapsis con el núcleo del nervio facial; el giro involuntario de la
cabeza y los ojos hacia el sitio donde procede el ruido, por su proyección a
los núcleos oculomotores y la médula espinal; modificaciones de la
tensión arterial, del ritmo cardíaco, respiratorio, etc., por sus vinculaciones
con la formación reticular y centros vegetativos.

I.5. Vía vestibular

Interviene en la conservación del equilibrio corporal, la coordinación de los ojos y


de la cabeza durante los movimientos, y en la modificación del tono muscular.

En el oído interno se hallan unas vesículas membranosas denominadas utrículo,


sáculo, y lo conductos semicirculares membranosos, donde se ubican las células de
percepción de la vía vestibular.
En el utrículo, sáculo y ampollas de los conductos semicirculares se hallan unas
placas de epitelio sensorial constituido por células ciliadas y una masa gelatinosa. En
el utrículo y sáculo se denomina Mácula y en las ampollas de los conductos
semicirculares se llaman Crestas.

Representación esquemática de la mácula del utrículo y del sáculo.

 Mácula:
Adquiere forma de una lámina que hace relieve en las cavidades vesiculares,
donde se encuentran células ciliadas neuroepiteliales y células de sostén.
Membrana otolítica: se halla sobre las células ciliadas, soporta los otolitos;
se halla atravesada por los cilios de las células sensoriales, los otolitos
estimulan estos cilios.
Equilibrio estático:
Los otolitos, a los cambios de posición de la cabeza a cualquier en cualquier
dirección, estimulan los cilios de la mácula de cada lado, conduciendo
impulso relacionados con la posición de la cabeza.
 Crestas:
S e hallan constituidas por un epitelio diferenciado encontrándose células
ciliadas y células de sostén. Los cilios penetran en una formación de aspecto
gelatinoso en forma de cúpula.
Equilibrio cinético:
La cúpula gelatinosa de las crestas ampulares se desplaza a través de las
células ciliadas en respuesta a los movimientos del líquido endolinfático.
Cresta de las ampollas de los conductos semicirculares
 Primera neurona:
Se encuentra en las neuronas bipolares del ganglio vestibular situado en en
el fondo del conducto auditivo interno.
Las fibras periféricas, alcanzan las células neuroepiteliales de la mácula del
utrículo y sáculo y en las crestas de las ampollas de los conductos
semicirculares.
Las fibras centrales forman el nervio vestibular.
 Segunda neurona:
Se halla en los núcleos vestibulares de la región bulbopontina situados a la
altura del área vestibular del piso del cuarto ventrículo.
 Tercera neurona:
De la corteza cerebelosa del lóbulo floculonodular que emergen fibras que
se proyectan a los núcleos del techo.
 Cuarta neurona:
De los núcleos del techo salen fibras que se dirigen a los núcleos
vestibulares, de la cual se proyectan fibras directas que terminan en las astas
anteriores de la médula espinal, que conduce estímulos, facilitadores
ejerciendo control en el tomo músculos extensores.
 Vías reflejas:
Los núcleos vestibulares dan origen a fibras que se dirigen a ciertos núcleos
motores de nervios craneales y espinales a través del fascículo longitudinal
medial.
I.6. Vía gustativa
El sentido del gusto tiene un importante papel biológico para la nutrición. Es un sentido
químico, debido a que las sustancias al disolverse en la saliva excitan a los receptores
gustativos situados en las papilas linguales, como las papilas caliciformes, fungiformes y
foliadas que captan las sensaciones de los sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. El
sentido del gusto tiene una estrecha relación con el sentido del olfato.

Los receptores gustativos son de forma ovoide situados en el espesor de la mucosa lingual.
El extremo superficial de las células receptoras no alcanza la superficie libre de la mucosa, a
ese nivel se halla un pequeño orificio denominado poro gustativo, en el que sobresalen las
microvellosidades de las células receptoras. En el extremo basal se ramifican las
terminaciones nerviosas que conducen los estímulos gustativos.

PRIMERA NEURONA: Se localiza en las neuronas unipolares del ganglio geniculado del
nervio facial, del ganglio inferior o petroso del glosofaríngeo y del ganglio inferior o
nodoso del nervio vago. Fibras periféricas de estos ganglios recogen los estímulos
gustativos: del dorso y bordes laterales de la lengua, por delante de la V lingual para el
nervio facial; de la base de la lengua, por detrás de la V lingual para el nervio
glosofaríngeo; del velo del paladar y epiglotis, para el nervio vago. Las fibras centrales de
estos nervios ingresan a la médula oblonga y conexionan con la porción superior del núcleo
del haz solitario denominado núcleo gustativo

SEGUNDA NEURONA: Se encuentran en el núcleo gustativo, los axones de las neuronas


de ese núcleo forman el fascículo gustativo talámico que asciende junto al lemnisco medial
hasta el núcleo ventral posteromedial del tálamo óptico.

TERCERA NEURONA: Radica en núcleo ventral posteromedial del tálamo, las fibras se
proyectan por el brazo posterior de la cápsula interna para terminar en el área gustativa 43
de Brodmann situado en la porción inferior de la circunvolución parietal postcentral cerca
de la zona de representación de la broca y en la parte adyacente del lóbulo de la ínsula.

VÍA REFLEJA: del núcleo gustativo se proyectan fibras que conectan con algunos núcleos
del tronco encefálico para la ejecución de actos reflejos, por ejemplo:

 Con el núcleo motor del trigémino para el reflejo gustativo masticatorio.


 Con los núcleos del glosofaríngeo, vago e hipogloso para los reflejos deglutorios.
 Con el núcleo motor del facial que explica las expresiones de satisfacción o de
disgusto a los estímulos gustativos.
 Con los núcleos salivales para la secreción de la saliva.
 Con el núcleo dorsal del vago relacionado con el reflejo del vómito.
Organización de la vía gustativa.

Las zonas coloreadas de la superficie dorsal de la lengua


corresponden a las que responden más intensamente a los
sabores primarios de acuerdo con el siguiente código:
amarillo, salado; azul oscuro, dulce; verde, ácido; azul claro,
amargo. A. Localización de las áreas gustativas en el
hemisferio cerebral derecho, visto por su cara
superolateral. Se ha extirpado el opérculo temporal para
exponer el lóbulo de la ínsula. En marrón está representada el
área 43, en sepia el área del opérculo frontal, y en rosa el
limen de la ínsula. B. Corte transversal del bulbo donde se
muestra la situación del núcleo solitario

1. Núcleo solitario
2. Núcleo espinal del nervio trigémino
3. Núcleos vestibulares
4. Núcleo salivatorio inferior
5. Núcleo gustativo
6. Lemnisco medial
7. Núcleo parabranquial
8. Cuerpo amigdalino
9. Núcleo ventral posteromedial

I.7. Vía olfatoria

1.6.1 La Primera Estación Neuronal:


Se encuentra en el neuroepitelio olfatorio, ubicado en la parte superior de las fosas
nasales. Las células olfatorias (con prolongaciones dendríticas llamadas "pestañas
olfatorias") captan partículas en el aire inspirado y sus axones atraviesan la lámina
cribosa para conectar con el bulbo olfatorio.

1.6.2 Segunda Estación Neuronal:


Localizada en el bulbo olfatorio, que actúa como centro primario de procesamiento
olfativo. Incluye células mitrales y en penacho, que hacen sinapsis con las células
olfatorias.

1.6.3.Tercera Estación Neuronal:


Localizada en los centros secundarios de la olfacción que forman la tercera estación
relevo, como el núcleo amigdalino y otras áreas del sistema límbico. Las
prolongaciones axónicas conducen estímulos olfatorios hacia distintas regiones del
cerebro.

● Vía ventral o de la tenia semicircularis:


La vía ventral o de la tenia semicircular conecta el bulbo olfatorio con
estructuras del sistema límbico, como la amígdala, el hipocampo y el área
septal, integrando los estímulos olfativos con emociones, memoria y
comportamientos instintivos, y regulando respuestas autonómicas asociadas a
los olores.

● Vía intermedia o del trígono cerebral

La vía intermedia o del trígono cerebral es una de las rutas del sistema
olfativo que conecta las áreas olfativas con el cerebro, facilitando la
comunicación entre el bulbo olfatorio y centros más profundos del sistema
nervioso central. Esta vía se origina en los núcleos del bulbo olfatorio y sigue
un trayecto hacia el trígono cerebral, desde donde las fibras se proyectan
hacia la corteza olfatoria y otras estructuras, como el tálamo y el hipotálamo,
involucradas en la percepción, memoria y respuestas emocionales relacionadas
con los olores.

● Vía dorsal o del cuerpo calloso

La vía dorsal o del cuerpo calloso es una ruta olfativa que conecta el bulbo
olfatorio con las áreas corticales del cerebro a través del cuerpo calloso. Esta
vía transmite información olfativa desde el bulbo olfatorio hacia regiones
corticales de ambos hemisferios cerebrales, permitiendo la integración y
procesamiento de los estímulos olfativos en áreas asociadas con la percepción
consciente del olfato. A través de esta vía, las señales olfativas pueden influir
en la memoria, las emociones y las respuestas comportamentales.
VÍAS REFLEJAS DE LA OLFACCIÓN

Las vías reflejas de la olfacción son rutas neuronales que permiten la


respuesta automática e involuntaria a los estímulos olfativos, conectando el
sistema olfativo con estructuras del sistema nervioso central responsables de
los reflejos y respuestas autonómicas. Estas vías están involucradas en
respuestas como la regulación de la salivación, la respiración y otros reflejos
relacionados con la percepción de olores.
Las fibras olfativas pueden activar centros cerebrales como el hipotálamo,
que controla las respuestas vegetativas, o el tronco encefálico, que coordina
reflejos inmediatos. Además, las conexiones con la amígdala y el hipocampo
permiten la asociación de olores con emociones y recuerdos, lo que puede
desencadenar respuestas emocionales o conductuales automáticas.

VÍAS DE ASOCIACIÓN
1. Las vías de asociación intramedulares son fascículos de fibras
nerviosas que interconectan diferentes segmentos de la médula espinal,
permitiendo la comunicación entre distintas partes de la médula para
coordinar funciones motoras y sensoriales. Estas vías están formadas
por fibras que viajan dentro de los cordones medulares, tanto en la
parte anterior como en la posterior.
● Haz o "funda fundamental": Se encuentra en el cordón
anterolateral y conecta diferentes niveles de la médula para la
transmisión de información motora y sensorial.
● Haz interfascicular de Ranson: Se encuentra en el cordón
posterior y facilita la comunicación entre segmentos medulares.

2. Vías de asociación del tronco cerebral


Las vías de asociación del tronco cerebral son fascículos de fibras
nerviosas que interconectan diversas estructuras del tronco encefálico,
facilitando la comunicación entre los núcleos sensoriales y motores, y
la coordinación de funciones autónomas y reflejas. Estas vías permiten
que el tronco cerebral actúe como un centro integrador para diversas
actividades del cuerpo.

2.1. Principales vías de asociación del tronco cerebral:

2.1.1 Haz Longitudinal Posterior:

● Se extiende a lo largo del mesencéfalo, puente y bulbo raquídeo, y


conecta núcleos de diferentes niveles del tronco encefálico, como los
núcleos vestibulares, los núcleos de los nervios craneales y otros
centros motoras y sensoriales.
● Es importante para la coordinación de reflejos como los movimientos
oculocefálicos y el nistagmus (movimientos involuntarios de los ojos).

2.1.2. Cinta Longitudinal Dorsal de Schütz:

● Conecta el hipotálamo con núcleos vegetativos del tronco encefálico,


como los núcleos que controlan funciones autónomas y reflejas.
● Facilita la integración de respuestas emocionales y autonómicas
relacionadas con estímulos sensoriales.

3. Vías de asociación del cerebro

Las vías de asociación del cerebro son fascículos de fibras nerviosas


que interconectan diferentes áreas dentro del mismo hemisferio
cerebral, facilitando la comunicación entre distintas regiones corticales
y subcorticales. Estas vías permiten integrar información sensorial,
motora y cognitiva a través de conexiones que afectan funciones como
el lenguaje, la memoria, la percepción y el control motor.

3.1 Principales vías de asociación del cerebro:

3.1.1. Fibras de asociación cortas (fibras arqueadas):

● Conectan áreas corticales cercanas dentro del mismo


hemisferio. Estas fibras unen giros cercanos entre sí, facilitando
la comunicación local entre áreas especializadas de la corteza
cerebral.

3.1.2. Fibras de asociación largas (fascículos):

● Haz longitudinal superior: Conecta el lóbulo frontal con el


lóbulo occipital y temporal, permitiendo la integración de
funciones cognitivas y visuales.
● Haz longitudinal inferior: Conecta el lóbulo temporal con el
lóbulo occipital, facilitando la integración de procesos visuales
y auditivos.
● Cíngulo: Une o vincula áreas del lóbulo frontal con el lóbulo
temporal, y participa en la regulación de emociones, memoria y
atención.

● Fascículo unciforme: constituido en fibras dispuestas en forma


de “U” que conecta la parte anterior del lóbulo frontal con la
parte temporal, involucrado en funciones como la memoria y la
integración emocional.

fascículo unciforme

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