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1.

Archivo Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar t.


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EN LDOR DE LH NOCHE
LU SIN
lraducclún de erkn lauer

cas, y no deja sino el aire nocturno mendicante y lisonjero,


mentiroso y fanfarrón, equivoco y endiablado, formando

sobre sus sabias cabezas una brillante aureola dorada como

las que vemos en los cuadros budistas.


Es así como los amantes de la noche reciben la luz que

ella dispensa.

Una joven a la moda golpea apresurada sus tacos altos

bajo los faroles callejeros; pero la lustrosa punta de su na-


riz revela que ella sólo está aprendiendo a estar a la moda,

y que de permanecer más tiempo bajo la fuerte luz sufrirá


No aman la noche únicamente los solitarios y los holgados, un desastre. La oscuridad de una sección entera de tiendas
o quienes no pueden luchar, o temen la luz. cerradas viene en su ayuda, le permite aminorar el paso y
La charla y la actitud de los hombres suelen variar según recobrar el aliento. Sólo entonces percibe cuán refrescante
sea de día o de noche, haga sol o ilumine una lámpara. La es la brisa nocturna.
noche es una misteriosa prenda urdida por la naturaleza pa- Es así como los amantes de la noche y las jóvenes a la
ra cubrir a los hombres con tibieza y tranquilidad, para que
moda reciben la dádiva que dispensa la noche.
gradualmente —y sin pensarlo- puedan despojarse de sus .Acabada la noche, la gente vuelve a levantarse cuidado-
máscaras y vestimentas artificiales y envolverse desnudos samente y a salir; hasta marido y mujer son distintos de lo
en esta masa sin límites, tan semejante al algodón oscuro.
que parecían cinco o seis horas atrás. Entonces todo es rui-
Aunque es de noche, hay luz y sombra Hay resplando- do y ajetreo. Pero tras las altas murallas, en los elevados
res y penumbra y oscuridad cerrada que impide a uno ver su
edificios, en las alcobas de las damas, en las oscuras prisio-
mano misma. Quienes aman la noche han de tener oídos de
nes, en las salas de espera y en las oficinas secretas hay to-
oírla y ojos de verla, para percibir entera la propia oscuri- davía una inquietante, palpable y omnipresente oscuridad.
dad en la que están sumidos. Los caballeros se desplazan de La luz del día y las ruidosas idas y venidas no son sino
la luz de las lámparas a oscuros aposentos, donde se estiran
un disfraz de la negrura, la tapa dorada de una caldera de
y bostezan. Los amantes se desplazan de la luz lunar a la
carne humana, la fresca crema que cubre el rostro de un de-
sombra de los árboles, donde en un relámpago cambian sus
monio. Sólo la noche es honesta. Porque amo la noche es-
miradas. La caída de la noche borra todos aquellos artículos cribo esto de noche en loor de la noche.
sublimes, Archivo
confusos, Histórico
abruptos y espléndidos, deescritos
Revistas
duran- Argentinas | www.ahira.com.ar
te el día por literatos y eruditos sobre luminosas hojas blan-
Shanghai,BdeJunlo, l933
Hülderlin Canto del destino

Vosotros avanzáis levemente allá arriba en la luz

Por un tierno suelo, genios venturosos.

Fulgurantes vientos divinos

Ligeramente os pulsan,

Igual que a unas cuerdas sagradas

Los dedos de la inspiradora.

Sin destino, como el- niñito

Que duerme, respiran las celestes divinidades.

Siempre florece para ellos el espíritu,

Sus ojos felices miran

En- la apacible

Claridad inmortal.

Pero a nosotros, a nosotros jamás nos fue dado

Encontrar reposo en parte alguna.

Cae y desaparece el hombre doliente

Ciegamente, de hora en hora,

Como agua de un escollo

Arrojada a otro escollo,

A través de los tiempos, en lo incierto,

Hacia abajo.

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'Versión de Alejandra Pizarnik
pan donde confluye
ur: armas r NÓ " I H

Pedro Cugnasco deÏÏúÏJÏÏLL ¿venom


al calor
de la noche refugiada

certidumbre
del cactus

en tiempo
flotante

reverberación

y un gallo lejano

caliente deriva

de eucaliptus azul todos los idiomas del contacto


sólo códigos que están
crujen caminos
y los pensamientos: lámpara que surge de ver
insectos confluencia de la fuente
del revés y el reflejo .

_-. t /. t...» .\

larga vigilia
desdobla su manto
un tal vez distintos seres

en velocidad de nube ven ser


flota

carruaje definitivo tiempo


ese lugar

y aún la prudencia
como si no

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sueño seco

y tambores . somos el cuento sin ley


que quisieran impedir cigarras ._ de todos los montes esa piedra

¿será huella esa .. sideral faro

mancha del dearca?


colores luz ensuciando ' ' ' j/ W i i molinete de galaxias

y aparecida allá alla


entre abrasadas hormigas
acalla a un potro de lluvia quien es
que no corre más que todo
y olfatea espuma debajo de -esta noche, viento y arena
su piel

cigarra
_ , . tren doble
insecto alqmm1co .
. . chispazo
espuma nodnza del Cielo .
animal

donde está aquello que es aqui

mañana es fuego
caballos herrumbre “.41
» - . :i i'\
bahia de51erto proa ., 3
v I. 7K/ 1' I,
f '.="a "

'_ /Ï
K ¿{:wa "r;
I) :' Il/
I "s. ./

luna tan lejos


hilos amarillos

y el lobito muerto

H todavia atestiguar
¿(1111911 sabe? el viento

farol: alguien sintiéndose


bajando la colina

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EabuPolonia,¡EEE
V
diferente

.está todo tan diferente


ellos son tan parecidos pero no como nosotros
ellos hablan otra lengua por nuestra voz
ellos son tan bonitos
pero no son como la gente
ellos vienen de mucho antes que nuestros abuelos
‘ ellos hacen compania pero estamos solos

("Unir-3 está todo tan diferente


ellos son de carne y hueso pero no tienen sudor
ellos tienen los ojos grandes para ver mejor
el grillo es el pececito del sapo ellos tiene" ¡a boca grande
el silencio es el comienzo del papo
el bigote es la antena del gato
el caballo pasto de la garrapata

el cabrito es el cordero de la cabra


el pescuezo es la barriga de la cobra gi no q
el lechón es un chanchito más nuevo
la gallina es un poquito de huevo
se pierde
el deseo es el comienzo del cuerpo si no se gana
engordar es la tarea del puerco se pide,
la cigueria es la jirafa del ganso si no se gana
el cachorro es un lobo más manso se pierde
si no se cree
el oscuro es la mitad de la cebra procura
las raíces son las venas de la selva si no se cree .-
el camello es un caballo sin sed se pierde
la tortuga por dentro es pared si no asegura
se prende
el potrillo es el becerro del agua si no asegura
la batalla es comienzo de tregua se pierde
papagayo es un dragón miniatura si no se gana
bacterias en el medio es cultura se pide

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un tiene que

carnaval
no tiene que
no precisa de
árbol no tiene que precisar de

"e puede ser llamada de ni precisa tener que


pájaro no tiene que precisar tener que
puede ser llamado de ni precisa tener que precisar de
máquina
puede ser llamada de
carnaval
carnaval
carnaval e

t!(í-)‘-’ti')i't3

algo es el nombre del hombre


cosa es el nombre del hombre
hombre es el nombre del tipo
eso es el nombre de la cosa
cara es el nombre del rostro
hambre es el nombre del mozo
hombre es el nombre del trozo
entre hueso es el nombre del fósil
cuerpo es el nombre del muerto
hombre es el nombre del otro
entre arco y flecha el resto que falta
entre flecha y blanco 11191108

entre blanco y alba el resto que sobra


entre alba v ocaso mas
entre ocaso y tierra la sobra que falta
entre tierra y marte menos

entre marte y cerca la falta que resta luz


entre parto y muerte más
entre parte y parte el resto que resta
menos luz
en la luz
no es nada

sólo sombra
es nada

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en la luz
el macaco r

¡-

el macaco se parece al hombre


la macaca parece mujer
algunas personas se parecen
otras personas se parecen a otras
las macacas de auditorio son meninas
los chicos parecen micos
los papagayos hablan que personas hablan
pero no parecen personas
para los ciegos los papagayos parecen personas
_ el hombre vino del macaco
pero antes el macaco vino del caballo
y el caballo vino del gato
entonces el hombre vino del gato
el gato vino del conejo
que vino del sapo
que vino del lagarto
entonces el hombre vino del lagarto
el lagarto vino de la mariposa
que vino del pájaro
que vino del pez
personas se parecen a peces
cuando nadan
personas se parecen a peces
f cuando miran el vacío
personas se parecen a peces
cuando aún no nacieron
personas se parecen a peces
cuando hacen globos de chicle inludepedrocugnascu
macacos desaparecen
peces parecen peces
microbios no aparecen
todos se parecen
después se difieren

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Las piedras son mucho más lentas que los animales. La

plantas exhalan más perfume cuando la lluvia cae. Las go-

londrinas cuando llega el invierno vuelan hacia el vera-

no. Los cuervos gustan del choclo y de las migas de pan.

Las lluvias vienen del agua que el sol evapora. Los hom-

bres cuando vienen de lejos traen malas nuevas. Los pe-

ces cuando nadan juntos forman un cardumen. Los gusanos

se vuelven mariposas dentro de los capullos. Los dedos

de los pies evitan que se caiga. Los sabios callan cuan-

do los demás hablan. Las máquinas de no hacer nada no

están rotas. Las colas de los monos sirven como brazos.

Las colas de los cachorros sirven como risas. Las vacas

comen dos veces la misma comida. Las paginas fueron es-

critas para ser leidas. Los árboles pueden vivir más

tiempo que las personas. Los elefantes y los chicos tie-

nen buena memoria. Las palabras pueden ser usadas de mu-

chas maneras. Los fósforos sólo pueden ser usados una

vez. Los vidrios cuando están bien limpios casi no se

ven. Los chiclets son para masticar mas no para tragar.

Los dromedarios tienen una joroba y los camellos dos. Las

medianoches duran menos que los mediodias. Las tortugas

nacen en huevos mas no son aves. Las ballenas viven en

el agua mas no son peces. Los dientes cuando la gente

los cepilla se ponen blancos. Los cabellos cuando se po-

nen viejos se vuelven blancos. Las músicas de los indios

hacen caer lluvia. Los cuerpos de los muertos enterrados

abonan la tierra. Los carros hacen muchas curvas para su-

bir a la sierra. Los chicos gustan de hacer-preguntas so-

bre todo. No todas las respuestas caben en un adulto.


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ARNALDO ANTUNES

o
.,« , I i
cíiïeéíï‘aáaggm

En las antípodas de la florentina Fiésole y de la bética Córdo-


EL AVISO, LAS SEÑALES DE NAZCA
ba, más o menos por el año 550, hay quienes se dedicaban en cuer-
po y alma a dibujar sobre la corteza terrestre. Pero eran imágenes

tan colosales que acaso sólo podían ser percibidas por émulos de
Abul Quasim Abbas ben Firmas, o desde aparatos como los soña-
dos por Leonardo. La misma concepción, trazado y contemplación
posterior de estas líneas y figuras, están de suyo asociados a la al- _
tura y en consecuencia al vuelo, que es el acto de elevarse como las

aves hacia el aire (medio más sutil que el agua), y que simboliza a
su vez la fantasía y el pensamiento. Es la elevación ya como sinó-
nimo del saber cifrado en los dibujos, ya como movimiento en el
espacio para concebirlos y contemplarlos.
Poco antes de que los aviones comenzaran a sobrevolar Naz-
:ÉiÉesde la cabina de una frágil avioneta, he aquí repentinamen-
te, una tras otra, más de cuarenta figuras y líneas trazadas con pre- ca, en las páginas de una revista limeña, en 1922, en una concisa

cisión miliméuica hace mil quinientos años a ras del suelo a po- entrevista se lee la siguiente frase: “Siempre a lo desconocido”.

cos kilómetros de la bahía de Paracas, en el Pacífico, en uno de Es el lema de José María Eguren, quien pasó casi toda su vida en
el balneario de Barranco, a orillas del Pacífico, a unos quinientos
cuyos acantilados se observan también grabadas tres cruces o, si
kilómetros de las pampas. Nunca salió de Lima ni supo tal vez de
se quiere, un candelabro o un tridente. El contemplador, desde
arriba, tiene ante sí una vasta zona donde hay surcos cavados en la existencia de los dibujos, pero no cesó de cruzar el umbral de
lo desconocido, al rastrear diariamente las correspondencias entre
una profundidad de cinco a diez centímetros sobre una superficie
de arena entremezclada con pcdruscos, configurando trazos que lo visible y lo invisible. En el fondo, un presagio adivinatorio que
reproducen una monumental y nítida composición. Así, larguísi- fue puesto de manifiesto en vísperas de que los trazos pudieran

mas líneas paralelas, simétricos espirales, una solitaria imagen ser vistos cn toda su magnitud y complejidad.
No sólo la premonicion egureniana sino también la coinciden-
humana y diversas figuras zoológicas.
cia sorprendente. El azar es decisivo como una potencia del des-
La vista aérea de los dibujos de Nazca probablemente no ha-
bría sido posible si cierto día entre fines del siglo XV y albores tino, al escoltar los pasos de María Reiche hacia estas latitudes, en

del XVI, en Fiésole, alguien no hubiera a su vez reflexionado medio de la multiplicidad y heterogeneidad de los caminos del
mundo, algunos de los cuales ella bien pudo escoger. Desde su na-
acerca del vuelo de un milano, que remontaba los cielos sin batir
las alas. Por esta fortuita observación, Leonardo da Vinci había tal Alemania, se enrumba hasta acá guiada por la fuerza de la in-

comprendido el enigma del aleteo, y empezó entonces a imagi- tuición, tal vez a modo de los impulsos que reciben algunas mi-
graciones de peces y pájaros, cuyos repentinos desplazamientos
narse y dibujar aparatos destinados a elevarse por el firmamento,
como los propios pájaros. Más antes, en Córdoba, bajo el califa- se explican sólo por una oculta armonía cósmica. Frente al Pací-

to de Abderraman II, en los alrededores del año 852, el filósofo y fico, a la intemperie, bajo el sol incandescente, sumida en la más
matemático Abul Quasim Abbas ben Firmas, con unas alas artifi- tremenda de las soledades, María Reiche ha dedicado práctica-

ciales adheridas a los brazos y hombros (ala manera de los ánge- mente todo su tiempo a la conservación y estudio de los dibujos

les),
hacer un
intenta
Archivo
sobrevolar,
vuelo planeado,
Histórico
lanzándose
de Revistas
desde un promontorio,
se desploma y queda inválido
y, tras
para el
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trazos se han mantenido intangibles,
dc Nazca.
y por fortuna
alguna, los
sigue subsis-
En virtud de ella, y‘ de nadie más sin duda

resto de sus días. tiendo el colosal criptograma, que guarda en sí la llave codiciada.

IO
Nadie SOSpecha cómo han podido ser vistos los dibujos de
Nazca antes de la era del avión. Hasta hoy tampoco se sabe a
ciencia cierta respecto a su sentido y alcances, si en verdad cons-
tituyen un santuario, un mapa astronómico o inclusive una base
destinada a vuelos interplanetarios, como algunos lo conjeturan
sin reticencias. A] parecer tampoco se han descubierto los cálcu-
los matemáticos que hicieron posible la materialización de estas
líneas y figuras, ni nadie sabe cómo han logrado mantenerse in-
tactos los surcos que las representan, pese a la erosión de los vien-
tos en el curso de quince centurias.
La vista humana sí distingue desde las alturas claramente una
sola cosa: gigantescas incisiones en la superficie. Son tatuajes te-
rrenales que reproducen variados dibujos, realizados no sobre
lienzos, ni tablas, ni paredes, sino sobre la viva piel del mundo.
Sin duda, como imágenes visuales, recuerdan las obras del land
art (arte de la tierra), y una vez más lo ejecutado en Nazca siglos
atrás se da la mano con las manifestaciones de la estética moder-
na. En este caso es la fantasía desatada al infinito, que hace uso de
la naturaleza no sólo como fuente de inspiración sino aun como
componente del lenguaje plástico. Algo así como cuando Vicente

Huidobro pretendía que la rosa, no ya loada a la distancia, fuera


creada en el seno de la escritura, como sie] poeta oficiara de ha-
cedor divino. Efectivamente, entre los dibujos milenarios y las
creaciones land art se insinúa un paralelo en lo que atañe a la ex-
presión formal. ¿Cómo no recordar, pues, el rompeolas en espiral
en medio de un lago sagrado y ceñido de algas, la gigantesca cor-
tina anaranjada extendida como un tendal entre dos montes distan-
tes; y, sobre todo, la montaña marcada a fuego como el lomo de
una res?

Pero la contemplación aérea de las pampas de Nazca signifi-


ca mucho más. De pronto, aparece un medium en el umbral por
entre las tinieblas. Es la mujer féerica cuyo magnetismo nos ele-
va al fu'mamento, en un paseo perpetuo por las regiones inaccesi-
bles, como una deidad bienhechora que quiere devolvemos lo
perdido. El ojo interno entonces —no el que revela la realidad cir-
cundante—— pone en evidencia que la percepción desde la bóveda
celeste, de arriba abajo exactamente, tal vez equivale a la conci-
liación de las nociones opuestas, específicamente, lo alto y lo ba-
jo. Es el aviso, son las señales. La noticia de lo desconocido a tra-

vés de signos por ahora indescifrables. ¿Por qué no imaginamos,


pues, que en los aledaños de la bahía de Paracas, dejan de ser per-
cibidos Archivoel Histórico
contradictoriamente pasado de Revistas
y el futuro, la vida y la Argentinas | www.ahira.com.ar
muerte, lo comunicable y lo incomunicable, y que de repente po-
demos vislumbrar el punto supremo, causa de todas las cosas?

ll
EN ALABANZA DE LOS SERES ETÉREOS

Pienso ineludiblemente, en José María Eguren, cuando ahora


en abril se recuerda un nuevo año de su muerte, que fue en 1942.
No hay riesgo de equivocarse si se le ve tal disposición y cualidad,
pues quienes lo conocieron nos lo relatan así. En consecuencia, la
substancia del espíritu egureniano es de éter y su cabeza está po-
blada de castillos en el aire, que descuellan por entre las tinieblas
de la noche. No debo seguir hablando figuradamente sino ir al gra-
no. Lo que el poeta simbolista revela no son ficticios quimeras, y
en cambio sí el descubrimiento de la realidad invisible. Precisa-
mente su peculiar modo de ser le afina en extremo la facultad de
la adivinacíón, ‘de tal manera que el ojo psíquico (acaso el sexto
sentido) clave la mirada en lo desconocido. Entonces no le intere-
san los burdos trabajos del mundo, va en babia a través del mismo
limbo, inclinándose a las deliciosas perspectivas de la ocultación
literaria. En vida lo olvidaron por ser un pobre etéreo, pero hoy lo
recuerdan mucho; sus palabras que nunca se le caían de la boca,
como a los lenguaraces de todas las épocas, aparecen más y más
en las antologías; e incluso se exhiben sus pertenencias (manuscri-
tos, pinturas, la minúscula máquina fotográfica hecha por él, etc.),
que los lectores fieles conservan como reliquias.
Esta casta carece de fin, aunque vivan como las cañas humil-
des entre las altas palmas del jardín. Otra vez hablo figuradamen-
te, porque así recuerdo a una bella adolescente, silenciosa y apar-
tada de sus compañeros de estudios, en un ángulo del vasto patio
de recreo de un colegio burgués limeño, contemplando de lejos la
fiesta de clausura del año escolar. Estaba como a media milla, ni
más ni menos, del punto pOr el cual antes pasaba Eguren, discu-
rriendo a pie desde Barranco, lugar en que residía, rumbo a la zo-
iSirio etéreo es algo relacionado con el éter, y eléter puede ser na antigua de Lima, donde trabajaba como bibliotecario en el mi-
un analgésico o, más aún, los propios espacios celestes, situados nisterio de Educación. Aquella colegiala desciende de la misma
encima de la atmósfera donde habitan los dioses. Pero, hoy por casta y, sin embargo, se constituye de improviso en el brazo de la
hoy acá; en este punto y ahora, la palabra en cuestión resulta em- Providencia al hacer que sus padres puedan realmente circular so-
pleada en otro sentido. No traída por los cabellos sino que sobre- bre las nubes, yendo y viniendo por la redondez de la Tierra, y
viene como una natural secuela de las ideas acuñadas desde siem- realizando así los deseos entrañables de cada cual.

pre. Lo es para caracterizar a ciertas personas que no tienen los El mea culpa resulta ahora inesquivable, aunque sea resumido
pies en la tierra y parecen volar sobre las nubes; y experimenta- en pocos renglones. Ese especialísimo‘ talante asimismo lo tuve al-
das además en el silencio, la discreción y la mesura, y también en guna vez, pero creo haberlo perdido en el laberinto de la vida coti-
todas las cosas de pequeña monta. Son los- seres etéreos, espiri- diana, que sin remedio maleó la porción de éter heredada por mí al
tualizados hijos de Adán y Eva, que bien pueden estar entre los igual que todos. Tarde supe de Eguren, tarde divisé a esa retrafda
muros
tro de la caótica vida
Archivo
de un convento
Histórico
o una casa parroquial;
cotidiana, víctimas
de Revistas
o bien en el epicen-
del desdén imperial del
Argentinas
muchacha
presentes
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(que es mi propia hija), aunque nunca dejo de tenerlos
como claros maestros de bien vivir, a quienes doy aquí
resto de las gentes. gracias y alabanzas.

12
El. FELIZ CONOCIMIENTO

Liiïubén Darío solía hacer sus propios prólogos, que termina-


ban leyéndose como tajantes declaraciones de principios, tácitos Volvamos a la siempre socorrida compañía de Darío, quien no
manifiestos. El de Prosas profanas es bastante significativo, por estaba en ayunas de nada, ni de su arte ni tampoco de las escon-

condenar allí la ignorancia de sus colegas en el empleo de los re- didas cosas mayores. Poseía el entendimiento pleno del mundo

cursos literarios, a quienes los veía remotamente lejos, “en el lim- que encarnaba línea a línea sobre la página o, si no era así, lo in-

bo de un completo desconocimiento”. El limbo a secas es el lugar tuía gracias a su capacidad de videncia, de la que hablaba también

adonde van los niños que mueren sin el agua del bautizo, porque en otro prólogo (en el de El canto errante). Extremadamente pre-

no teniendo así la gracia divina no se les concede de inmediato la coz, libre y señor de sus pasos, Darío pudo ir al grano: leyó y es-

gloria. Del Cielo bajemos de nuevo a la Tierra: acá no significa cribió a su arbitrio. Eligió para sí la cultura cribada por el tiempo,

otra cosa que estar en babia, distraído, alejado, al margen. El lim- y lo puso en evidencia a través del sonido y el sentido de sus ver-

bo rubendariano se conecta justamente con esto último, y es en sí sos. Lógicamente, el limbo del desconocimiento. que él achacaba

una metáfora —ojalá que no me equivoque- muy sugestiva, desde .a sus contemporáneos, no era ignorar sólo tal o cual recurso lite-

luego, ya que desencadena otras ideas, como las ondas concéntri- rario, sino también no observar las esferas más elevadas del saber.

cas que en el agua se forman cuando se lanza una pequeña piedra. La visión poética rubendariana radica, pues, en la retórica, la eró-
Esta vida terrenal es ridículamente breve, conforme lo advier- tica y la conciencia religiosa, en mayor o menor grado, y por cier-
to entrelazadas con otros intereses. En el fondo de su alma, lo que
te con precisión un perito en ocultismo. No es un problema para
quería descubrir era de dónde había venido, por qué estaba acá y
solucionarlo sino un misterio para vivirlo, según una frase que leí
hacia dónde partiría después.
grabada nada menos que en la superficie esférica de una taza de
cerámica. Pero, aunque entre las impenetrables tinieblas del mis- De mí confieso que casi no sé nada de estos asuntos. Pero ten-

terio, bien vale la pena hacer todas las conjeturas, escudriñar cu- go el pálpito de que los duelos son buenos con pan y, aun cuando

riosamente, darse a preguntar a diestra y siniestra. Por su fugaci- sea acaso en vano, se justifica el ansia de alcanzar una que otra
migajuela. Por ejemplo, llegar a distinguir sin vacilación las suti-
dad, la existencia resulta un instantáneo funeral en cada segundo
les diferencias entre la sinécdoque, la metonimia y la metáfora;
que pasa; sin embargo, los duelos son buenos con pan, afirma el
dicho popular. Entonces, no todo es negativo, porque la idea acer- leer día a día la Biblia y no desterrarse en medio de escrituras li-

ca de la vida como un funeral, puede complementarse positiva- vianas; y con la misma inteligencia de ángel, que todos hemos he-
mente ampliando la imagen anterior. En consecuencia, el duelo re- redado acá, penetrar en el tantrismo y el taoísmo, que'borran la lí-

sulta menos aflictivo si paladeamos el pan del conocimiento, aunv nea divisoria entre el amor sagrado y el profano. Probablemente,

que siquiera unas migajuelas. Porque satisface muchísimo cono- por la retórica y la erótica, ya no se es un mortal bruto ni se está
más en el borroso limbo del desconocimiento. En cambio, divisar
cer, del mejor modo posible, la ciencia del propio oficio; y, más
aún, resulta un don incomparable Archivo Histórico
poder de deRevistas
proveerse armas espi- Argentinas | www.ahira.com.ar lo desconocido mediante el verbo de Adán y la carne de Eva, tal
rituales y aproximarse a lo desconocido, de conformidad a las como realmente lo hizo por primera vez en español, no otro sino
creencias de cada cual. el propio Darío.
EL OCIO A TODA HORA

¿És la bendición contra la maldición. Reivindica al abomina-


ble trabajo tan ensalzado en el siglo XX, como nunca antes. Por-
que en sí es el trabajo más puro, que puede ser reposado o febril,

aunque gratísimo en todo caso. Ni la fábrica ni la oficina, sino la


erecta torre de marfil (o acaso un virtual jardín de las delicias).

Porque, si bien resulta penoso el previo aprendizaje y la propia


realización, el rigor del esfuerzo muda maquinalmente en gozo,

por ejemplo mayor que el que depara la voraz guia. Remunerador


a veces con dinero, siempre con frutos y provechos sin medida, sa-
tisfaciendo perennemente tanto a quien lo hace como a los demás.
Es el ocio creador, y no otra cosa. El tiempo específico desti-
nado a la ejecución de obras de ingenio por descanso de tareas de
índole distinta. Pero no es esto lo que pretendía Apeles, que no

dejaba pasar ni un día sin una línea. No es la migajuela de tiem-


po que hoy concede la civilización atea, materialista y mecánica,
como un gesto de generosidad, a los que no han logrado vivir de
su propio arte. El pintor de la antigua Grecia quería, contra vien-
to y marea, parasí todas las horas de la jornada. Lo devoraba la
idea fija en el proscenio de la mente. En consecuencia, el espíri-
tu cucrdo asumiendo la firmeza del monomaniático en sus temas

obsesivos; y alcanzando así a ver en la forma de una nube cual-


quiera, un caballo, un dragón, un palacio, un cuerpo humano, en
fin, un rostro.
Sin duda, el ocio creador es una de las pocas actividades que

se realizan a toda hora. Bajo el Sol y bajo la Luna, cuando los


otros descansan. En vela y aun en pleno sueño. “El poeta traba-

ja”, rezaba el cartel que Saint Pol Roux acostumbraba a poner en


la puerta de su pieza cuando dormía. Pues quien pinta o escribe,

investiga o inventa nunca cesa de hacerlo en ese misterioso lugar


geométrico que es el sueño. Por otra parte, cuando se trabaja con

los ojos abiertos. o sea, durante la vigilia, no es menester el tictac


del reloj. No creo que los alquimistas hayan sido fieles esclavos
del reloj de arena, que a la sazón había. Ellos quizás se inclinaban
ante sus retortas y hornos de fusión, porque a través de estos me-
dios materiales alcanzaron la piedra filosofal y el elixir de la vi-

da. Lo que sí puedo dar fe es que pude observar a Enrique Lihn


escribiendo de súbito en las mismas entrañas de Manhattan, en el
tren subterráneo, nada menos que en un ruidoso vagón atestado
de pasajeros que con férrea puntualidad iban o retornaban de tra-

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vida tiene un término
| ridículamente
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bajar. No sé de dónde vengo, ni por qué estoy acá; pero sé que la
corto. Bien vale entonces ha-
cer mis tareas mientras duermo.

14
SALVADOR ELIZONDO
mafioego 6.8 swisme

‘¿Por qué se te ocurre la niebla?


—Lo sé; olvidaste el fhreeimienbo de esa rosa.
_P0H{¡JE Sí: porque el sueño es como una niebla en que
—Es qm fhrecían en mi Imrh! ahmjos: cardos del sueño. medran rosas.
—Pero olvidaste el smño de la msa.
-No, el sueño es una calle estrecha sin salida.
—No; pol-qm ahí estaba todavía la msa del sueño. —Entonees tú eres la msa.

-Cuando cruces el pmrte olvidarás el nombre de la ro- —Soy el sueño.

sa. Qué duda cabe de elh. Es así como tiene qm ser aquel
—Pero ¿por que olvidaste aquel florecimiento de la losa?
poema; ya sabes cuál...
-Porque vino la muerte a despex‘camie.
‘ïBabl, da La noche es larguísima; como un camino
—¿Fue entonces cuando hiciste aquel viaje al mar?
—En efecto; como un camim hacia tierra adeItro.
—Sí; fuimos juntos ¿no lo recuerdas?

—0 como el mar. Un camim qm lleva a las islas. —Tal vez ya había muerto.
-El smño de la rosa es como una isla en el mar de la no-
—No; tu corazón latía como un océano...
che de lll smño. Pero tu corazón —eso qm en el sacrificio en
—Pero no había más qm silencio.
la cúspide de la pirámide sería tu corazón- m está dispms-
—A]lí estaba la rosa.
to a la azamsa tmesía, ¿no es cierto? —¿Ah, sí‘.l la rosa que olvidaste.
—Anles si; eso que tú llamas “mi corazón", el mío de mí, —Cómo podía olvidar el sueño de la rosa.
estaba dispmsto. Después Im tocó la muerte. Ahora no sé nada.
—No lo sé; te habías extraviado entre los setas que forma-
—Esas palabras; con ellas podías agrietar hs espejos. En-
ban en un momento dado ,de aquel parque sombrío y solita-
tonces.
rio, un meandro geométrico. Todo, en aqmlla noche era co-
—Sí; pero ahora la lluvia ya m teme a mis palabras. mo un laberinto. El dolor...
—l'lay alguien qm está escuchando detrás de la pmrta. —El dolor es la rosa.
—Detrás de todas las pmrias está el mai:
‘Has roto el cristal de esa memoria. Cuando dije tu nom-
—El mar o el diabh. Da igual.
bre entonees. sobre el puerta, era como situ ausencia —esa
’No sabes eulivarh hábilmerte; el silencio fhrece como qm ahora se currqile— se anunciara.
la rosa...
—Yo lo sé. Las despedidas siempre son tristes.
—El silencio fhrece...
—Así es; pem tú sigues soñando en el río que corre.
—Eitonces yo qmría, por el puro deseo, apresular todas —Es una mamra de alejarme de ti.
las cosas qm sunndas hacían o configuraban la primavera.
—Pero se me queda el recmrdo de la rosa.
lbarms alp m. En invierm. Paseábamos eitre bs setos qm
-El pmnie es una barca en el río. Esos que hablan apo-
bordeaban las avenidas. Los diminutos silencios qm se forma-
yados en el pampeto del puente van hacia la quietud.
ban, congelados, Archivo
aveces, Histórico
eitre nosotros. de
como Revistas
qm eran pm- Argentinas
“Así es. Por | eso
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olvidé el florecimiento de la msa.
picios ¿verdad?... —Y el dolor de la rosa.
’Sí; paseábarms mundos de la mano y la niebla... —Sí; yo soy la rosa.

15
Léïït ' Mi Rafi}. If: .232.
Carlos Riccardo

- El prodigio de esta fascinación de la mirada


es que no tiene memoria, como si no estuviera aún
marcada por el tiempo, como si fuera el espacio
de la acronía del mundo, de 1a realidad. El mundo puesto allí
para sorpresa y revelación. Pero esta mirada
que descubre y se descubre mirando, que descorre

el velamiento de la costumbre, no es aún la pura mirada, la


mirada sin mirada; es todavía un mirar mezclado. (Mezcladó

- En principio, la mirada. Algo que provisoriamente porque todavía hay palabras al alcance del ojo para tratar de
explicar, de decir; todavía hay pequeños saberes inconscientes,
se podría llamar la espera de la mirada. Una mirada que
abstractos —incluso físicos
espera ver, un ver en espera. Mirada
que por el momento sólo se fascina en el fuego o plásticos como el que surge del violeta inmanente detrás de
unas hojas amarillas). Sin embargo, esta mirada
del hogar recién encendido, que observa
detenidamente una colección de postales que hay sobre la si se quiere estética —o poética: ¡se querría escribir!— que abre

mesa, que se alegra al constatar los colores como más vivos. de lleno la intensidad de lo que es, que nos deja absortos en la
contemplación de las cosas, al borde
Mirada que empieza a soltar todas sus pequeñas miradas,
laterales, fugaces, e inadvertidas y que al realzar los detalles de las palabras, es la frontera'con la pura mirada.
en el entramado de los matices, las íntimas variaciones de los

bordes, por alguna arista de luz, se abre. - La contemplación vacía es la pura mirada.

- Obertura a un doble realce, de las cosas y de la mirada, que va - Si antes, en el encantamiento de la mirada, se tenía

a dar paso al encantamiento de la mirada. A una sosegada indiferencia por el lenguaje porque éste

la mirada sorprendida de ver porque lo que mira es como visto no podía expresar la impresión no intelectualizada

por primera vez. Por supuesto, lo que empieza a ver es el mundo de estar dentro del paisaje (además, cómo se describirt’a

de todos los dias, sólo transformado el viento bajo el alero de la casa, la neutra transparencia del aire,
por la agres e belleza de una casa en las sierras la asfixiante imagen verde en la espesura i
de Córdoba: un arroyo que baja por la montaña, piedras, de unas cañas), la experiencia de la pura mirada va
el resplandor metálico del día nublado, plantas. a quedar defintivamente inexpresada porque las palabras son de
Sin embargo, este es un mirar que descubre. Muestra otro orden, incapaces de ver el lugar de esa mirada
la presencia cotidiana del mundo como renovada ya no mirada, parte del sonido de las cosas,
en el instante, de nuevo revelada. autoconciencia de la única mirada justo en el silencio
desbordado en el ruido transparente del agua.

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16
- Encantamiento, extremo, de lo real. Mirada en el límite de su

capacidad de ver. Hipnosis del paisaje que se adueña de la pura


mirada para disolverla en el blanco
ensordecedor de la mañana y cegarla, no en una ceguera —la
mirada vacía de los ojos ciegos- sino en una desaparición en el
paisaje, del paisaje, un enceguecimiento repentino del yo en la
absoluta ausencia, como si en ese instante todo se compactara
hasta un punto de infinita inexistencia, donde ya nada cabe, ni - (En algún momento'el hombre le dio a todo este movimiento
siquiera la nada de acontecer mágico, de reunión y disolución, un carácter
de ser uno y se llegara al límite sagrado y después lo pobló de alucinaciones. No se está exento
de la propia presencia y se borrara. de la imagen, ni de la imaginería,
pero la alucinación primera, si es que se le puede decir así, es lo
- Un doble borramiento: de lo mirado y de lo que podría ver real; porque la mirada es siempre
más allá de esa línea donde todo falta, el yo una construcción de la mente y lo que se ve. libre
de la mirada en trance a nada. Suspensión fuera, aún de fantasma, brota con la contundencia

no se sabe adónde, en una hipótesis de lo ininteligible: maravillosa de una’creación.)


lo invisible. Lugar donde todo se anula, se vuelve nada. Incluso

si desde ese no lugar de la no mirada se viera algo ¿cómo se c Después, el lento regreso a las miradas, como si
vería, cómo se representaría? Se andaría el declinar en modos fuera propio de la naturaleza

a tientas, se palparía el borde de la visión posible —desde el de toda mirada.'La mirada de la risa —la risa
interior sensible que se abre hacia- y se cambiaría en la mirada—, la mirada deslumbrada por la belleza

lo invisible por una trascendencia a lo imposible. Pero insaciable de los cuerpos desnudos, que hasta se diría

no hay trascendencia de la mirada sino una suspensión toca los ojos del otro, la piel y el alma de las cosas,
—detenimiento del mirar, del pensar, del ser- que sólo puede la mirada que dibuja, que exagera, que se come

ser vista en la sorpresa del retorno, en el preciso instante en que infinitamente un grano de arroz y toma e] vaso de agua. Pero
se vuelve a estar aquí, sentado esto ya forma parte de las expresiones,
en una piedra, siendo un arbusto más de la montaña, de las maneras, de los enfoques de cada mirada.
despegándose de la arboladura vacía de lo real
en una mirada que otra vez pone perspectiva, profundidad, dis- - Por último, la imagen de un fuego y la salamandra
tancia, y que en realidad sólo muestra que no hay nada que ver, de una idea: la luz, su mirada.

nada que mirar, salvo lo que se presenta aquí,


en el fuego blanco de la materia revelada por los ojos.
Mayo
de¡994,llllnsdeHI0Ceballos

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17
13

. l.._
lo, I
.Iv“ it. . Il.i .200‘..1. *:-'.'. a' I .
dre, en el frío nocturno de la Villa imperial, cargadas de un senti-

‘do hoy día perdido y recobrado entre nosotros los poetas agitados

Entre el agua y el cielo el Perú despliega su figura rugosa al viento igualmente nocturno, frente al muro de seda, espejo don-

y bárbara. Bajo la luz más punzante, más cargada de inmanencia de la luna representa siempre adornada para el gran espectáculo

que conozco, siempre sobre el punto y la punta de la revelación, delante del auditorium de los siglos desordenados, resplandecen a

¡maravillosa comarca entre las manos ávidas y ciegas de los des- veces en las endrinas anteadas de la raza delos hijos del Sol.

cendientes de los paracaidistas de la conquista! Sobre el agua pro- Prescott, cuyo mérito es entregamos en un lenguaje simple to-

funda y rica donde los delfines y los lobos de mar juegan perdi- do el horror de la Conquista, cuenta que Atabalipa, el último In-

dos de vista, deslizándose sobre las fosforescencias; mar rica en ca, era hombre de gran belleza, “solamente sus ojos rojos duran-

medusas, con largas manchas de petróleo en el puerto del Callao; te la cólera, deslucían esta majestad”. Era de estatura más alta que

mar que arrastra guijarros demoníacos, fragmentos de estelas gra- sus súbditos. En el momento de la llegada de Pizarro lo vemos to-
badas en el tiempo inhallable en el que las culturas se verdccían, mando baños termales en su villa de Caxamalca. Los españoles le

en sentido propio y figurado, desde el más próximo borde del mar envían correos rogándole quiera dignarse recibirlos, en la misma
hasta el extremo límite de los fríos eternos. plaza, es decir que el Inca debe salir de su palacio para ir frente a

Mar inundado de la historia donde sobreviven vestigios ina- los aventureros. Asombrado de lo extraño de esta proposición y

preciables de todo un paSado deslumbrante que nos da todavía el fatigado de su insistencia, él consiente al fin y aparece rodeado de

gusto de vivir en esta continuidad peligrosa de la que la poesía es quinientos príncipes de sangre, las plumas del coraquenque y la
el eje diamantino e imantado. borla, insignias reales, a la cabeza, Los españoles le dirigen la pa-

Tan lejos como puedo recordar, el Perú es un país de luz: to- labra en varios intentos sin provecho alguno. Sólo él no ha levan-
tal antes de la llegada de los españoles; contenida y borrascosa tado los ojos sobre los caballeros acorazados de hierro. El espec-
desde el día que los conquistadores encontraron, cerca de las táculo inaudito no llega a arañar la espesa capa de divinidad que
aguas de la costa norte (Tumbes), una barca piloteada por un in- lo envuelve. No se inmuta incluso cuando el caballo de Pedro de

dio al que preguntaron por signos y vociferaciones el nombre del Candia, presa de pánico —las bestias son siempre más sensibles
país: Vzrú respondió, y desde entonces los grandes cataclismos que los hombres—, salpica con su baba el manto imperial. Algu-
comenzaron y la avidez se impone y rueda y, sedienta de oro y de nos momentos después el cura Valverde hacía su siniestra apari-
sangre, vino a alcanzar la piedra y el oro que eran la materia del ción presentándole los Evangelios. Atahualpa mira atentamente el

gran sueño de las civilizaciones pre-colombinas en el Perú desa- libro, lo lleva a su oreja arrojándolo en seguida por tierra. De in-

rrollándose durante siglos. mediato, después de la señal convenida, comienza en el crepúscu-

Pienso con fervor en el gran amor de los antiguos peruanos lo, en la gran plaza de Caxamalca, la carnicería en que perecen

por las piedras. Cerca de Machupicchu, y en toda la región veci- millares de hombres, de mujeres y de niños.
na se encuentran todavía inmensas piedras brutas trabajadas en un La prisión de Atahualpa produjo el estupor, la gran decaden-
ángulo minúsculo y casi invisible, rodeadas de, anfiteatros. Las cia que debía abatirse sobre el Perú era inaugurada y la sangre co-
fortalezas mismas no son sino la expresión del amor devorante y rre durante siglos obscureciendo la piedra angular de luna de es-
delirante de la piedra. Esas fortalezas elevadas sobre terrenos ya ta cultura cuya luz nos llega todavía como aquella de las estrellas
inexpugnables continúan fortaleza por fortaleza, superpuestas apagadas.

hasta el estallido tangible del acto gratuito. Atahualpa perece a manos de los españoles el 29 de agosto de
Si el oro y la plata formaban el templo del Sol, en Cuzco, el 1533 acusado de haber dilapidado las rentas públicas; previamen-
jardín
tamaño
milagroso
natural
Archivo
reproducidas
Histórico de Revistas
por excelencia con
de la manera más delicada,
todas
la pana-
Argentinas
las plantas
cadáver era expuesto
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y las flores
en la iglesia de San Fernando,
te despojado
las
fue, en seguida, bautizado. En el momento en que el
hemianas

ca del maíz, la espiga de oro del trigo temblaban bajo la luna-ma- y las mujeres del Emperador hicieron irrupción en el templo y se

18
abrieron las venas muriendo junto a él para seguirlo, según lo es- por tierra. El ídolo, como he dicho antes, fue inmediatamente des-
tablecía la tradición. ' truido y reemplazado por una cruz. Se conoce el hecho escanda-

Se cuenta que cuando Pizarro'llega a Pachacamac para sa- loso del disco de oro del Sol del templo de Cuzco jugado y per-
quear el santuario se produce un terremoto en el instante que él dido a los dados por un soldado al, día siguiente del saqueo al tem-
ponía la mano sobre la puerta. Desdichadamente una vez pasado plo. Un golpe de dados no abc/irá nunca el azan Los techos en

el peligro la codicia no encuentra más ningún obstáculo y el gran las regiones secas de la costa estaban tan finamente trenzados con

ídolo de Pachacamac fue reemplazado por una cruz de yeso. Pres- la paja que constituían un escudo contra el tiempo. Había vestidu-
cott afirma que Pachacamac era uno de los santuarios más ricos ras tejidas con lana, oro y plata, otras estaban hechas enteramen-
de la tierra En general, todos los templos y los palacios de los In- te de plumas. Las vestiduras del Inca particularmente preciosas
cas fulguraban de oro y de pedrerías.l El oro recogido para la li- no eran llevadas sino una vez y se las quemaba inmediatamente
beración de Atahualpa una vez fundido da, de manera aproxima- después de haber sido llevadas. Se habla de un manto de Atahual-
da, un millón trescientos veintiséis mil quinientos treinta y nueve pa, de alas de murciélago. Ese manto color de humo alos reflejos
piastras de oro de la época. de herrumbre y venado de sangre aérea yo lo veo sobre las terra-

Imagino sin esfuerzo la vida del antiguo imperio: Tahuantinsu- zas inmensas del palacio imperial absorbiendo bajo la luna todo
yu, dividido en cuatro grandes provincias (suyu), al Sur el Colla- el color incendiario de las piedras y del oro que flameaba bajo el
suyu; al Este el Anti-suya; al Norte el Chinchay-suyu; y al Oeste Imperio. Manto alado, pensante, manto de hechicero sublime, ais-
el Cunti-suyu. Cuatro grandes caminos partían del Cuzco: el pri- lado, manto para recibir el más próximo mensaje nocturno y so-
mero atravesaba los llanos y las tierras frías hasta Quito; el segun- lamente imaginableen el silencio absoluto que debía hacerse ape-
do iba hasta Arequipa; el tercero conducía a las ciudades situadas nas el Inca lo ponía sobre sus hombros.

al pie de los Andes'y a otras que se encontraban pasando la cordi- De toda esta gloria fulgurante el Perú no conserva sino ruinas y
llera; el último llevaba hasta Chile (Cieza de León). A lo largo de esta luz de la que he hablado y que no dirá nunca, sin duda eso que
estas rutas sombreadas por los árboles y bordeadas de jardines ella cubría. En 1937 hice un viaje de sueño sobre los Andes para ir
conservados con grandes esfuerzos el viajero encontraba casas es- a Huánuco, ciudad a 2.000 metros sobre el nivel del mar. Nosotros
calonadas a lo largo de su camino por los cuidados del Estado don- atravesamos el Valle de la Quinua.

de podía beber, comer y dormir gratuitamente. j ¿Quién podía cantar tan fuerte en la Naturaleza? ¿Dónde habría

Toda la costa, estéril actualmente, no era sino un jardín crea- visto yo una tal riqueza tan tierna en el vegetal, un encanto tan pro-

do por la irrigación artificial y por el abono hecho con restos de


pescado. Grandes borracheras colectivas se organizaban periódi-
camente. Cada nuevo país asimilado conservaba sus costumbres,
.l Las portadas de muchos aposentos estaban galanas y muy pintadas,
su culto y sus ritos sin otra obligación que adoptar el culto del Sol. ' y en ellas asentaban algunas piedras preciosas y esmeraldas. y en lo
Más tarde se distinguía fácilmente en una multitud alos habitan- de dentro estaban las paredes del templo del Sol y los palacios de los

tes de cada país por sus peinados y vestidos. reyes ingas, chapadas de finisimo oro y entalladas muchas figuras.
lo cual estaba hecho todo lo más deste metal muy fino. La cobertu-
No sabría decir cómo el esplendor, la riqueza y el resplandor
ra destas casas era de paja, tan bien asentada y puesta, que si algún
de las piedras, de las pedrerías y de las cascadas de oro cegaban fuego no la gasta y consume durará muchos tiempos y edades sin
la luz del sol en la época pre-colombina. Las piedras, a creerle a gastarse. Por de dentro de los aposentos había algunos manojos de
Cieza de León, estaban ensambladas con una mezcla en la que en- paja de oro, y por las paredes esculpidas ovejas y corderos de lo

traba el oro en profusión, en algunas casas encontró la paja de mismo, y aves, y otras cosas muchas. Sin esto. cuentan que había
suma grandísima de tesoro en cántaros y ollas y en otras cosas. y
oro. Los palacios, canchas, tenían muros de jaspe incrustado de
muchas mantas riquísimas llenas de argentería y chaquira. En fin no
esmeraldas, cristal, turquesas, coral, etc. Prescott habla de la puedo decir tanto que no quedo corto en querer engrandecer la
puerta del santuario de Pachacamac como teniendo ornamentos riqueza que los ingas tenían en estos sus palacios reales, en los
en cristal, turquesas y coral. En el interior del santuario o Saint cuales había grandísima cuenta, y tenían cuidado muchos plateros de

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labrar las cosas que he dicho y otras muchas. La ropa de lana que
des Saints, profundamentesombrío y despidiendo el olor pesado
había en los depósitos era tanta y tan rica, que si se guardara y no se
de los sacrificios, Hernando Pizarro y sus soldados encontraron el
perdiera valiera un gran tesoro. (Pedro Cieza de León: "Crónica del
gran ídolo de Pachacamac y cantidad de esmeraldas diseminadas
Perú”. Pág. ISS. Calpe, Madrid).

19
vituallas. Todavía se conservan ciertos monumentos culinarios en
fundo y hechizante y tan auténticos decorados para el amor único
en el ambiente ideal? El Valle de la Quinua nos conducía hacia el Lima, tales como la Causa y que no se debe comer jamás sino en

jardín de Huánuco rodeado de montañas de tierra azul, verde, púr- algunas casas particulares. Este plato se hace con papas3 amarillas,

pura y roja, sin paráfrasis. especialidad del país, aceite de oliva, ají, el jugo de naranjas áci-
Mar Pacífico. Me acuerdo de ti. playa de Conchán calcinada das y se adorna con pescado frito, trozos de maíz tierno, olvidas,
rectángulos de queso fresco de cabra, trozos de camote, corazones
bajo el sol, yo me paseo sobre tu arena blanca y ardiente resonan:
do a cada asalto de las olas terribles donde se veía de pie, por de lechuga y trozos de palta. Este plato frío es tan bello y bueno

transparencia, los pocos bañistas que estábamos allá ese día. Pla- como una piedra de luna bien fresca depositada sobre la lengua.

yas de arena negra de tinta china sembradas de menudas conchas


y de flores marinas blancas y malvas como granos de arro'z colo-
reados y ensamblados. Rocas eternamente batidas por este mar en
furia con dobladillo de armiño y de espuma de cerveza. Prodigio
de Pucusana donde el agua tranquila de la dársena, a algunos me-
Viajo de noche hacia el muro de seda. La piedra de los doce
tros del mar desencadenado, deja ver largas plantas acuáticas en
ángulos centellea destacada sobre el» cielo estrellado: Constela-
forma de sable llevando a su extremidad el diseño oval de un pai-
ción de la mano del hombre.
saje minúsculo. Arena y sol de piedra roja y negra en la playa de
¿Algunas llamas más altas que las torres pueden ocutar a los
Ancón donde el agua es fría como cien mil agujas y las dunas ar- ojos del hombre las graderías de Machupicchu? ¿Qué lluvia dilu-
dientes hasta desollamos la piel. La costa tan bella de cerca, tan
viana licúa ese coágulo de sangre?
árida y monótona de lejos. Siempre el color en el tono general
Es medianoche cuando Salgo a la ventana del palacio de
gris bajo un cielo de perla irisada. Toda esta variedad uniforme
Huayna Cápac armado de pies a cabeza por un sueño terrestre
rodea Lima, donde en la noche el olor del mar ahonda los muros
desviando el río de sangre que me ciega. El signo infame brilla en
y las demasiado bestiales construcciones modernas que, al ritmo í
el centro del Kolcampata.
conocido, reemplazan las bellas casas criollas.
Es para preguntarse con angustia si tales tesoros anímicos van
Yo no olvidaría mucho tiempo, en la fiesta anual de Aman-
a perderse o están ya perdidos definitivamente. Si nada subsistirá
caes, extensión polvorienta y sin gran interés por sí misma, el es-
de ese paSado miríñco, si nosotros deberemos continuar siempre
pectáculo de una negra vestida con la bata tradicional, la cabeza
volviendo la cabeza de la zarza ardiente para echarnos en pleno
. adornada de minúsculas flores azules bailando la marinera2 con
en la banalidad occidental. ¡Todo nuestro Oriente perdido!
una autoridad y una gravedad como debían bailar las sacerdotisas
Inmensa perla que ruedas mutilada y sangrante sobre un país
en Delfos. .
sordo y ciego, tú continúas siendo el punto de mira, el tesoro aé-
Poco a poco el Perú entra en la gran vida estandarizada, hace
reo de los poetas exilados en sus tierras de tesoros. Tú maculas de
siglos que esta integración se cumple para, naturalmente, no dar
tu sangre el progreso grotesco y la jactancia oficial, así como la
nada en cambio. Así, incluso en relación con la comida, la costa
farsa lamentable de aquellos que en tu nombre hacen un arte or-
pierde su refinamiento. Aquí, no podría silenciar el nombre del
topédico. Tú abres tu paradigma y tu paraíso. Cada tarde yo espe-
“Moqueguano”, creador, si yo puedo expresarme así, y vendedor
ro bajo tu cielo el pasaje anunciador del coraquenque, de pareja
ambulante de la pastelería más exquisita que yo haya gustado. Di-
alada dejando caer las plumas catastróficos. Tú nos perteneces al
ciendo esto yo tengo en cuenta las pastelerías célebresde París:
pasado, en el dominio del sueño y de las superestructuras forman-
Rumpellmeyer, La Marquise de Sevigne', aquella de la Madeline,
do el alma colectiva y el mito.
etc... Nada puede acercarse al arte de esta pastelería ontogénica,
Yo te saludo fuerza desaparecida de la que tomo la sombra por
ballet de palacio, feria del sabor. El comercio japonés ha matado
la realidad. Y acribillo la proa por la sombra. Yo no saludo sino a
esta industria individual, yo debería decir la expresión de cierto
ti, gran sombra extranjera al país que me vio nacer. Tú no le per-
genio individual, acaparando la fabricación de las tortas y diversas
teneces más, tu dominio es más vasto, tú habitas el corazón de los
2. Danza mestiza de la costa.
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poetas, tú bañas las alas de los párpados
El Perú posee 478 variedades de papas catalogadas. (l. G. Hawkes: “Po-
feroces de la imaginación.

tato Colecting Expeditions in Mexico and South America", Cambridge,


England.) ‘ “942!

20
M

MLorenzo
aan-H.) M García Vega de Una bz’coca a pique

y la poesía más n'ca es un si de menos


Carlos Drummond de Andra e

Confesión

Wen, recordemosl, pura filfa es la tierra. Cascarón de huevo en un comedor verde, desde niño empecé a envejecer.
Metafoncamente se me cayeron los clientes pero se trataba de lo relacronado con el roer del vac1o. O sea, odrida
madera como una castracron. Pero donde a ora confieso que sabia contar los huecos que la lluv1a engendra a en el
fango, como si con ello se tratara de lo que nunca podría ser medido.

¿Cómo?

Mi mano. Construir mi mano en una cailita. Pero esto sería des ués de una pericia enorme; pericia tan enorme como
or ejemplo, la que implicita esta en e manejo de ese VISO e Mercurio que, seguramente, deja trasluc1r la Ley de

pelismo cuando, m1nuc1osamente, se la llega a conocer. '

Lotes de la Muerte

Enderezame, ¡s_í!, bajo esta apariencia del fin de una mañana. Un escándalo'estos lotes. Lugar donde los más dis-

paratados tropiezos logramos encontrar. Para mi cuello una venda, por ejemplo, cuando realmente —un dia-
comlence a ser la momia, o lo semejante a una upila que como esdmjulas pudiera llegar a ser. 18m embar o, ¡es
demasiado! No puedo proseguir con estos lotes e muerte. Ya que, al fin de cuentas, nunca acabare de enten er.

Caluroso' el día

Una zona de explosión


Archivozonza:
Histórico de Revistas Argentinas
el dia que estúpidamentedisiente. Sólo
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componen, los sucios cartuchos de papel sobre
el sofa abandonado enel terreno ba CllO, un no-presa lO. Es lo hecho, p es lo no-hecho, ara no decrr mas..Pero es
que, tambien, con la mirada basta para mantenernos. oy (aunque no se lo que esto pue a srgmficar) una mirada.

21
Lo que oculta un Motel

La maraña o la rama de lo que desenreda en un paisaje. Una luz como el desorden pero apenas. He visto en el

Trompe-l’oeil,
definitivamente, entre apagado
el Tiempo medallón
desfiguro. de
Pero hojas
esto de
es patano el
solo lo ¡absurdo un de
telonde mas¡unaopaco,
escurndrza
aunque conversacion
ultimo mun ue
o. yïa,n

mundo donde, extrañamente, las alegorías tienen toda la brusca 1nmediatez de unas Viandas acabadas de tragar.
Un artificio (aun ue también naturaleza) muy raro, Sin/embargo: pausas (arboles) y puntos (quemadas luces) que
en esta tarde de toño se extienden con la compulsmn de lo que, al aparecer, desaparece. ¡Muy rarol, pues, lo
que oculta este Motel.

Trata de establecer

Que lo más ocre que se detuvo cuando hervía la tarde. Cayendo también lo violeta. Yulgarmente cayendo de
aquella palangana en la terraza. abia, en fin, hasta para mascullar lo negro en los labios de la cotorra plastica
colocada en la esquma dela pared. 'Pues todo dispuesto, asimetricamente, planchado, alisado. Pues se estiraban
los pensarnientos como quien se mira sm saber mirarse. —x

Paso

Pasas con el bus, color que nunca habría buscado..Manos como a lazo, pero esto que sería Como un decir, de
ninguna maqera pueda interpretarse como un decir vallejeano. So ouna cascara, manoseada, de la luz. Y como
Siempre, manana el mismo ocre que sustituya al cristal que nunca exrstio.

Fotosensación

elArchivo Histórico
lo inintehgible de seRevistas Argentinas | www.ahira.com.ar
En fotosensación la cal. ¿Cal aburrida? Apremiante, lo suficiente herida por este ahuecado sol. Por eso co ian mis-
OJOS, como latido que en derrumba, un paisaje arrugadamente absurdo. PaisajeI por onde en
una de sus esquinas se levantan, en copia de lo más blanco, las lamparas encendidas en pleno dia.

22
O serenatear la indiferencia

Por la inquina —máquina de colores- con esa nostalgia de no haber podido cultivar los pavos reales de Rubén
Darío; Me anego de vez en cuando, en la indiferenCIa (bastante cruel es la indiferencia, por cierto —Esto es una
pregunta que e ha o a mi cuarto- pero en el Discurso o carta, tan largo como el Trom e-l’oeil. des legado por
una Cinta que... I aqui, marca o por estos puntos sqspenswos, el uaczo) poblada e edifiCios antasmas. ..
(Falta aqui tambien, en el lugar de los puntos suspenswos, una parte del discurso), me achicharra el elo ala
muy manera, futurista, de cuando gu1ado por mi karma supe. caer, desde un crepusculo de papel dora o, sobre

unas lineas que MaleVich, como un rondin, hubiese podido Vigilar.

Así que recibió algo, como en un patio

Paracelso: “ enas un niño es concebido, recibe su propio cielo”. Asi que recibió algo, como en un patio: lo refe-

rente a una estartalada Alquimia; la lamentable fuente de un Hotel de pueblo de campo. Era tal como un secre-
to bien dificil de descifrar í un, con los años pasados, no encuentra ni la mas minima pizca de respuesta). Lo reci-
bieron/extremas fronteras osforescentes, pero sol/o estaba, en aquella fuente del Hotel .la tan lamentable jicotea
que mas tarde, con los anos, el olv1do se encargaria de congelar. A31 ue despues, ara figurar dentro de una g]:
ta todo esto, solo el supo —q pudo- disfrazar una hueste perniciosa e palabras re erentes ala Muerte, esto con
El exabrupto de esa. fotografia tomada de un film sobre la nieve que, por su fealdad, tampoco se ha po ido saber
a qu1en, su proyeCCion, pudiera interesar.

Ia Realidad

Pues enfrente enfrente mismo del Hospital donde me acababan de chequear. Por lo que, mucho no tuve que"

caminar para llegar hasta alli. Encontrar restos, lo que me constituye: puntos (quizá demasiado literarios) como
de una mano llena de ladrillos, el Crepusculo bien podrido por la costumbre; las lamadas telefónicas que no hice,
por lo que a veces las repito como una estereotipia; y sobre todo ese hueco negro que, sin acabar de una vez,

l
ágpïiígqgntijnte . me traga y me devuelve. Todo esto es la R-E-A-L-I-Ü-A-D. Enfrente, como ya dije. Enfrente mismo

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“HHH!
%%isrti: :Nraïraaagaafiy

hoy
mirar
mirar
mirar las hojas virgen maría. entre la sombra del verde
mirar suspendidas. formas otorga el aire. aire.
mirar

mirar palabra horada el día.


mirar morar
mirar estoy aquí allí
morar quizá amanezca y solo vuele
mirar palabra la transparencia
morar
mirar una tregua la vulva
. morar por donde cuela
en lo que se mira _ ,. a lo abierto
mirar

el ojo del corazón es más o menos así: los pájaros están cantando.
en el campo de espinas primavera manda. en el jardín una luz de la tarde
en el camino blanco me esperaba.
en el centro
de un mirar blanco pasto húmedo pierdo el nombre.
la dorada espina
del que mora estoy en la tarde de la gárgola que es luz
en la mirada y sombra.

todo viene a mí en el pensamiento

nada se queda mucho tiempo

Reemplazo la melancolía por el valor, la duda por la certidumbre, la


desesperación por la esperanza, la perversidad por el bien, las quejas por
el deber, el escepticismo por la fe, los sofismas por la frialdad y la calma.
y el orgullo por la modestia.
ISIDORE DUCASSE

inspiración
lo que el aire trae
del cielo —alimento del dia-

entrecortado por una exhalac ión


Ignoro si la música sabe desesperar de la música y si el mármol del márw

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sin aire
mol, pero la literaturaes un arte que sabe profetizar aquel tiempo en que
habrá enmudecido, y encamizarse con la propia virtud y enamorarse de un segundo alerta
la propia disolución y cortejar su fin. r. veo cómo asoma de tus ojos "la estrella
JORGE LUIS BORGES, De la supersticiosa ética del lector
guía

24
hacia lo abierto —inspiración pero la inspiración lleva todavía un poco más
una serie de ventanit’as a la sombra lejos.
del mundo hay a través de palabras (preciosas piedras) el vislumbre
de lo innombrado.
oh

modos de nombrar: una mirada, la piel, cada parte del


segunda inspiración
/cuerpo
las hojas verdes cuando lo sentido se une y es.
y mi ventana asuntos (por llamarlos de algún modo) que solos se develan
sueña y uno llega mucho más tarde.
no es ni la tarde ni hoy ni tiempo
revelaciones mínimas. fulgurantes.
exhalo-inhalo
la inspiración (a veces) alivia
música vibra a mi lado del peso de ser/se
viva música relaja un estar sin borde

aquí estamos las dos


nos mira escapa la inspiración lleva a pasear —alfombra mágica—-
tras los ojos al verde amalgama
cuanto más suelta
roce de unas hojas (su aroma) da vértigo
respiro
el vértigo del centro de la cosa
este aroma húmedo
amor 'aglutina

la copa del árbol ondula inspiración del amor


la necesidad la reunión el beso

atracción de lo que vive

atraídos por tu ojo radiado

la vida quema
la inspiración renueva los pulmones y- eleva. estrella.
la exhalación detiene. la inspiración avanza.
movimiento: avanzo me detengo avanzo me detengo
el día la noche

se abrazan. giran.
inspiración en la práctica de la vida cotidiana.
toda la vida es cotidiana —resplandece de eso. —Todo lo viviente —dice un Sioux mayor- está unido por un cordón
umbilical. Las altas montañas y los arroyos. el maíz y el búfalo que pace,
la inspiración lleva a observar las relaciones entre los seres
el héroe más valiente y el tramposo coyote.
celestes y terrestres, en el tiempo y en esa región '
donde
la vida
algo
avanza Archivo
detenida o Histórico
se ha detenido—nunca
la detención es de
empezó
Revistas Argentinas
ni va a durar.
un avance? | www.ahira.com.ar
de American
RICHARD
Indian Myth: and Legends,
ERDOES Y ALFONSO ORTIZ

asunto de lenguaje —es decir, de relaciones humanas,


es decir, de mundo.
NORDESTE CMUDMSCHVAME

Sopla el nordeste,
el más amado entre los vientos

para mi, porque espíritu fogoso


y buen viaje promete al navegante
. . -c. . . . . . --n.. n. a. aon. . . . . . . . -n. . . . gcn. . . o. . . . . ss. . a. o-
Holderlin

Viento nordeste entre los pinos canta

sobrias hazañas de sencillez silvestre-

Besan los sauces el agua

la ceja de casuarinas se estremece

Yo quisiera la gracia

de ser en ésta y la otra orilla La bordona del panal ordena

simultánea, incorpórea, velocísima. —radial salmodia de milicia campo traviesa el sol-

mientras la siesta orilla de su patio

Versos perdidos en el río no hace proyecto alguno ni hace nada

en cada brazada sumergidos que el nordeste apaña una alegría

esplendor reflejo como de pan puesto a levar

y el beso de mi pie justo este día y la luz dura

Dulce tarde compasiva


Benigna vida hoy que está nordeste

y en mi alero una sombra prepondera el desaliento hoy plegó sus alas


que parece asombrada de su luz pronto será otra nueva misma noche
los pies agradecen el suave lodo del sendero

Floto fluvial me lleva el río ...si tuviera de pájaro matriz...

El álamo el muelle los juncales Sólo digo un corazón soberbio nada puede

me sumerjo y vuelvo

instrumento de música tan grave Las sombras crecen. La noche cada cosa gesta

el zozobrante placer de la confianza preguntas sin respuesta y a veces la certeza

en ancho mundo de luz y sombra lleno

Misterio ser doméstica del bosque que navego como antiguo marinero

ser hoy dejándome Archivo


esparcirHistórico de Revistas Argentinas
conociendo | www.ahira.com.ar
sin ver los arrecifes

con mis semillas una


y el viento por la cresta de las olas

Granada toscamente pluma y la costa por el olor de la resina.

'26
Nordeste suave suave nordeste

helechos bisiestos repican en la niebla

y pronto la hora inmóvil el río duplicante

los lánguidos sauzales y el telón de los álamos

fugando J}
El pez en vértigo azul un ave

Bosque y río urdiendo este silencio el poema sin lengua

como si copa o cúpula la suma de inminencias en la torre que cae

un silencio que todo lo detiene como un presentimiento '

y en el centro y el borde es gravedad el vaivén de las estrellas


efímera de mí el teatro de la noche y la sorpresa

quieto existir de la extranjera

En la inmóvil penumbra todavía que pronuncia un paisaje en movimiento


el chasquido burlón de un pez celebratorio

y esta alegría que se excede

—recuerdo díscolo y romano-

despierta a un pájaro y conspira

con la lenta moriencia de la luz

Y de repente quién no sé qué hábito de nombres

o ímpetu me arrastra y me despeña El cielo se desliza

en inmóvil estrecho dardanado Siempre este vaciarse del instante

donde metálicas vigías Siempre soñar: la forma árbol y generaciones

—otro navegante igual saber pero promiscuo—- [de árboles distintos

con su canto la belleza feroz hiere mi flanco Otra vez singulares maneras del instante.

hambre perfecta
muda veloz la noche lila nace . El cielo se desliza. No sabe que es invierno

el gran teatro está por comenzar Y la que escribe es otra, la que observa del árbol

y un vaivén de estrellas en el muelle [la plegaria

lengua que por sí canta la espera y en la tierra en suspenso, un'tiempo que genera.

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DEL MISTERIOSO JUEGO QUE ES 1. Lo que está prohibido
tsé-tsé ADJzSJ-ï SE'APLICA A UNA MOSCA
AL MISMO TIEMPO EL MAS SIMPLE Vles el éxtasis.
TRANSMISORA DE GRAVES ENFERMEDA-
DES PARA EL HOMBRE Y LOS ANIMALES. (PORQUE EN ESENCIA CARECE
DE REGLAS): ESTAR VIVOS.
MOSCA DEL SUEÑO.

tsé-tsé (BLA-BLA) APUESTA tsé-tsé, MOSCA BOOMERANG,’ ASPIRA AL

POR EL DESEO INALIENABLE PODER DEL AMOR QUE ES EL PODER DIs-

DEL COPISTA: AL TRASLADAR CIERTAS PERSO EN LAS REMINISCENCIAS.


MAS ALTA RAZÓN DE LAS ANALOGÍAS.
FIGURAS. MUEVE
SUSTANCIAS QUE AL REUNIRSE MOSCA DE UN TAO QUE NO INSTALA.

LIBERAN CIERTOS ASPECTOS MOSCA AZUL QUE SALE DE LA BOCA

DE LA EXPERIENCIA DE LOS MUERTOS AL DESPRENDERSE

Y CONDUCEN TAL VEZ EL ANIMA, SEGÚN ANTIGUOS

A UNA CONCIENCIA ACRECENTADA. SUs- AMERICANOS. MOSCA PARADóJICA

TANCIAS CURATIVAs, ADONDE Lo QUE QUE SE PRETENDE TRANSMISORA

HABRI’A QUE CURAR PUESE


LA SED DE POSESION (DE
ALGÚN SABER TANTO
COMO DE ALGÚN PODER
POR SOBRE OTRO, OTRA).
2. Éxtasis

Lo INVISIBLE No CRECE incluye a

COMO EL DESIERTO todos aquellos

DE LA CIVILIzACIóN estados de
percepción en
NI SE I-IACE VIEJO Y TRISTE
COMO EL PODER. los que la

ANTE LAS COTIDIANAS identidad

MUESTRAS DE CRUELDAD (personal,

E INDIEERENCIA, ESE SON- social) debe

AMBULISMO DE UNA volver a su

SUPUESTA “VIDA REAL", origen, de

tsé-tsé QUISIERA donde surgió


INMISCUIRSE ARBITRARIA toda realidad:

PERO GonSAMENTE inocencia.

EN TODO SENDERO 3. Éxtasis es

QUE HAGA PERDER inocencia.

LA CABEZA Inocencia es
Y NOS DEVUELVA ENTEROS. atención

EL INAGOTABLE SILENCIO desde el cuer-


DEL SENTIDO po. adonde la
DESDE EL CUERPO DE SUSTANCIAS EATALES QUE PUEDENA reciprocidad da un Sentido para
PROPONE QUE EL SENTIDO No PUEDE CIERTOS OJOS RESULTAR CURATIVAS EN la acción.
SINO SER RozADO, A Lo SUMO Lo LIBERADOR DEL ACTO 4. Hablar de éxtasis. anacrónica
RASGADO EN SU MULTI’VOCA DE NOMBRAR CON SILENCIO (Y A PESAR materia,
APARIENCIA, Archivo
REDUCIDO A UN Histórico
ASPECTO U de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
tópicoDE
sin TODA
prensa, DECLARACIÓN). pasión sin
OTRO, PERO NUNCA DESLINDADO guionistas, impresión sin wn-
tosa critica, implica sin duda lO. Éxtasis esta en tu sisatxÉ. la experiencia.
rasgar la vestidura atada de 11. Es la sorpresa fondo que 15. El éxtasis es espontáneo; no
los misticos, penetrar el tem- abre la experiencia a la rOSa se debe a ninguna clase de
plo interior tras la propia del corazón. producción. No es algo.
ambigüedad. 12. No esas estatuas del ero- 16. ¿El arte no Seria aquel que
5. Éxtasis que tismo de los literatos, ignora que lo es porque al
devuelve el de los publicistas de la mismo tiempo ignora
lenguaje a la boca moral inversa. No esos qué es arte?
que busca una o- panoramas trascen- 17. Pintores de las cavernas,
reja, es decir, al dentes que deSprecian hacedores de prodigios,
enigma, restitu- lo que temen porque bailarines, llamadores, jinetes,
yéndolo de la ex- fijan lo que no pueden voladores, viajeros, contadores
periencia pura- olvidar: la pequeña rÍSa de historias, cantores, traza-
mente utilitaria de cada dia. dores de la curación en la
que impone el po- 13. Cada arbol canta el arena, peregrinos de ninguna
der de las autori- viento a su manera en parte: les decimos ¡Hola!
dades. la noche poderosa en la 18. El éxtasis es nómade
6. Relaciones per- que cada corazón es y a nadie'pertenece.
Sonales con la una estrella.
divinidad. tráteSe del Dios di- 14. El sueño, quimera de los
luido en sus metáforas, de la peregrinos de toda suerte,
o una .oca'que
abolid sov unase aceentre
leplte aguaflujo
Naturaleza, del Otro, de Tú, del Sigue siendo un elemento en
silencio, de la risa. la naturaleZa (humana) que oso
I’IÏ Iarezco a mi: rezandole
una mosca
7. Risa: el asombro estalla en no Cesa de poner en suspen-
la ola y se comparte. Se les sión el campo manipulable de R. J.
prohibe a los niños para que

aprendan a sentar cabeza.


8. La actualidad de las noti-
cias, el surco de los gestos. las
convers Cac)iones mecánicas,
la pura prosa de los educado-
res, de los predicadores del
exito o del fracaso, salvación o
desastre, aplanan muy juntitos
la intensidad dadora del sen-
tido palpable, no interpreta-
ble, del enigma vertiginoso de
estar vivos, de la calma fluida
y vertebral.
9. Lo que está prohibido es el
éxtasis porque no puede pre-
dicarse (como estas tontas pa-
rrafas) o acumularse, ni ciñe a
jerarquías, ni deriva de los pa-

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peles (escritos, aprendidos).

Al principio sabíamos que no teníamos nada. Ahora tenemos que volvera ese saber que no tenemos nada. Pero Ia diferenciaentre unacto
de Inocencia y un acto de maestría es que la maestría es la asunción de Ia ¡nocencla dentro de un campo de expenencla. Renan tiene

29.
ig S p e S É} (fragmento) Carlos Germán

Vii

(El vengador esperanzado recuerda a Puschkin, Chocano


y Vaché, que estuvieron entre la pluma y la pistola)

La esperanza de la venganza fiera

es que rara combinación humana

que bulle todo el día arriba abajo

por su naturaleza inconciliable

como la suma de las paradojas,

porque muy sacrosanta es la confianza

e infernal el desquite,

que así ocurren las cosas en el suelo

en disonante mezcla,

como del varón la actitud más hibrida.

No es lógico que desde la azul bóveda

llegue la venia para así vengarnos,

que es la esperanza más descabellada

querer que el ángel de la guarda guíe

' la diestra no empuñando la gran lira

sino un revólver firmemente al fin,

para clavarle un tiro

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ofensor que Argentinas
de repente | www.ahira.com.ar
embiste;

que el cielo no destila

hiel viscosa mas si amarilla'miel.

30
En esta vil contienda el hado bueno

desde el alba del mundo exactamente

nunca en pro del desquite participa,

aunque para uno sea justo y puro,

expresión de la simetría anímica,

que no hay que pedir a los altos cielos

el ansiado permiso

para hacer pagar cada injuria y daño,

que el balazo o los ajos

están bajo el dictado de uno mismo.

Que tal raro pedido puede entrar

por un oído del custodio ángel

y salir por el otro, prontamente,

hasta quedarse inerme el vengador

frente al archienemigo terrenal,

que arreglárselas debe por su cuenta

sin amparo divino,

planeando su autodefensa solo,

y en ser titan soñando

tanto aca cuanto en el más allá siempre.

Aunque el afán del personal desquite

acaso puede dar algunos frutos,

como es sentirse un semidiós seguro

en el valle de lágrimas temible,

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aguardando Argentinas
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para lavar la ofensa por entero,

y es soñarse a sí mismo

31
como un trocito de titan antiguo

hasta para seguir

viviendo, aunque ofendido, ufanamente.

Y. la esperanza varonil se esfuma

como un irrepetible soplo de aire,

y el vengador entonces queda aquí

con su entrañable hiel metida dentro

sin saber qué le ocurre en adelante

y por cuál senda dirigir sus pasos;

que encarar debe ahora

la fe que cada instante va en aumento,

y el pavor vergonzoso

por el cual cada pelo se le eriza.

Es la máxima fe que frena el dedo

cuando aprieta el gatillo poderoso,

quedando pues sin coronar el odio,

y en ciernes no más aunque lo codicia

fatídico ademán que es ahogado

por el respeto del mortal varón

a la ley del empíreo,

en donde las venganzas no se aceptan,

que allí la dulce diestra

la lira empuña mas no la pistola.

Archivo Histórico
Que
deen Revistas
verdad en
Argentinas
el fondo muy
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recóndito

en silencio también horada el ánimo

eso por lo cual automáticamente


“ 32
humano y bruto son espantadizos,

que todo el pavor milenario aflora

en un varón del globo sublunar,

quien no ata ni desata

ante el bajo mortal que de improviso

lo deja ciego de ira

y hasta el día del juicio malparado.

Y es algo inexorable el discurrir

a la intemperie en la sombría noche

inerme por los cuatro lados siempre,

no en enhiesto fortín inexpugnable

en que otros se cobijan puntualmente,

y en cambio sí castillos en el aire

en donde a duras penas

está viviendo con resignación,

y en donde qué acosado

por dragones que vuelan como pájaros.

Y no hay mal que por bien no venga fijo,

por ser un vengador sumido en pánico

y en el más alla crédulo constante,

que sin duda es mejor mirar ahora

este gran claroscuro del espíritu,

pues según la costumbre inveterada

hay muchos en el mundo

Archivo Históricoquede elRevistas


suspiro
Argentinas
final así lo viven
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al cruzar los umbrales

en pos del cielo o del infierno ignotos.


33
mineria], ia pasión Iii ia armenia

Javier Sologuren

37's! Obviamente sus poemas —sean can- H'ólderlin, como todo poeta, pero en

É», a obra de Friedrich Hólderlin nos ciones, odas, himnos, elegías—, por lo grado máximo, concertó las palabras

muestra, de modo inequívoco, su con- general de notable brevedad, realizan de sus versos y su prosa, es decir, las

ese paradigmático poetizar que Mar- fue combinando y ajustando en unida-


dición raigahnente poética. No hay
tin Heidegger ha revelado: "Poesía, des prosódicas capaces de inducir no
página suya que no recoja esa cálida
emoción, ese tono profundo y exalta- dice, que nosotros reconocemos como solo un halago sensual, por la acción

do que le son propios a la expresión la más pura poesía de la esencia de la de la música y la plástica del poema,
poesía”. sino, en un nivel más adentrado, indu-
lírica. Toda su obra es, pues, poema.

Aunque por hábitos preceptivos y for- cir las corrientes anímicas que le sub-
Si la constante de la creación holder- yacen. Por algo se ha dicho que las
malista, al Hiprrión se le Clasifique
liniana es, tal como venimos señalan- leyes del espíritu son las mismas de la
como novela y pese a que este género
ha sufrido en nuestros días cambios do, de naturaleza fundamentalmente prosodia. Esta operación de poner en

tan acusados (abriéndose en afán lírica, confiriéndole con ello una firme canto la experiencia, de trasuntar en

totalizador a todas las técnicas posi- unidad; desde el punto de vista de la canto la vida interna del poeta, es por

bles y absorbiendo elementos genéri- inspiración que la mueve, también se ello un encantamiento. Todo poema es

cos ajenos), en Hiperión, sus éxtasis, reclama de una fuente igualmente se- en este sentido un mundo encantado y

sus visiones, sus impetuosos arrebatos ñalada por su reiteración e importan- capaz de encantar. Pero el poeta que
cia: la Grecia antigua, la Hélade, la pa- acuerda sus sonidos, concilia sus sen-
son tan frecuentes que llegan a des-
dibujar el plano argumental, mínimo tria profunda de los mitos, los dioses y tidos, consuena con su propia crea-
por lo demás, al punto de resolverlo, los héroes. Hólderlin emprendió, por- ción, siente y sabe que ha engendrado
tentoso peregrino, la asunción sim- un pequeño mundo, el cual, no obs-
en sus mejores páginas que son mu-
chas, en el más intenso lirismo. Y no bólica y efectiva de todo ese mundo tante salido del tumulto de su cora-

podía ser de otra manera, pues el per- cultural, al que se sintió pertenecer y zón, goza desde ese momento de una

sonaje principal, que da nombre a la al cual buscó, afanoso y heroico, reli- Claridad y una armonía irreversibles.
obra, es consustancialmente el mismo gar a los hombres de su tiempo. Su El oscuro sollozo existencial se transfi-

actitud soñadora y visionaria, alimen- gura en una entidad libre y diáfana,


poeta. Así es que el íntegro sucederse
de los hechos está referido a la tumul- tada por su dolorosa condición de ex- unitaria y solar: el poema.

tuosa y compleja vida interior de su trañeza y destierro en el siglo que le


creador. tocó vivir (“una penitencia”, según Si Hólderlin es el poeta de la poesía,
propia confesión), llevó su seductora logrando hacer patente su esencia, es

Otro tanto acontece con otra obra imagen helénica a las alturas radiosas porque fue fatal y trágicamente poeta,

suya, fragmentaria, La muerte de Empé- de un reino agóniCamente apetecido, es decir creador, es decir igualmente _

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docles, que tampoco se ciñe a los lími- el del Espíritu, reino que el poeta nos - un dios y una apasionada criatura en
tes propios de la tragedia, constitu- presenta como las conciliaciones busca del acorde supremo; de la con-
yendo más bien, como acertadamente supremas y de la armonía perdurable, ciliación, en el mundo de su canto, de
se ha observado, un himno dramático intangible, al margen para siempre del la finitud individual y el universo físi-
de “excelso lirismo" (C. Gundolf). deterioro temporal. l co y espiritual que la involucra. De

.34
modo que este hacer en condición de Cuando surgiendo de la hondum Tanto en la prosa como el verso de
dios, debería conducirlo a poseer la la primavera entra en la vida, Hólderlin nos hallamos con verdade-

inteligencia del mensaje mítico y de la se maravilla el hombre y de su espíritu ras constelaciones léxicas que se pro-
nuevas palabras tienden a lo al to,
divina animación. h ducen a modo de diseño, en filigrana,
reto-ma la alegría y festivales
de su personalidad y" pueden permitir-
_ hácense el canto y las canciones.
"Prendado de la belleza en la cual se nos franquear umbrales insospecha-

resuelven las disonancias”, escribió dos. Son, ciertamente, claves: llaves de


A si adviene la vida desde el fondo,
Albert Béguin, "nadie como él ha salu- un reino celado aunque expugnable.
de la armonia de las estaciones,
Toda una gama de vocablos signifi-
dado el esplendor de las mañanas ra- para que Siempre guíen al sentido
cantes de diversos matices de una sola
diosas, de los paisajes de mar y de ar-
el espíritu y la naturaleza;
noción, de una vivencia primordial: la
chipiélagos que el sol naciente acude a y toda perfección siempre es lo Uno
armonIa.
iluminar. Minuto sagrado para él,
en el Espíritu.
pues es en éste cuando la Naturaleza
viene a despertar a sus criaturas, ofre- Muchas cosas advienen de este modo, Como se sabe, esta canora palabra
ciéndoles el espectáculo de su belleza y las más desde el seno proviene del griego y se ha incorpora-
rejuvenecida y convocándolas a un de la Naturaleza. do, a través del latín, a las lenguas cul-
instante de perfecta armonía”. tas de Occidente; a su vez, se origina
(Trad. de Norberto Silvetti Paz)
en armos cuyo significado es articula-
ción, ajustarniento, combinación. Ar-
La bellezagno se reduce en él a la esfera
Un suceso natural, la primavera (vuel- monía en su primera acepción caste-
privativaniente estética, a su disfrute
ta a la vida: renacimiento y resurrec- llana dice acuerdo de sonidos; luego,
como hecho resultante de la partici-
ción), irrumpe por la sangre del hom-
pación, según los lineamientos más más específicamente, dicho acuerdo
bre y franquea su espíritu del cual bro-
en los discursos poéticos y en prosa,
acusados de la noción clásica, de la
tan esas “nuevas palabras [que] tien- para extenderse a "la conveniente pro-
tríada armonía, integridad y claridad, den a lo alto": son éstas la celebración
porción y correspondencia de unas co-
y a sus efectos de variable intensidad jubilosa que se produce en el canto y
sas con otras". '
placentera. La belleza es para el cantor en él se eleva. ¿Qué celebran estas re-
de Diótima una realidad de honda
divivas palabras? Celebran al espíritu
irradiación espiritual: es sagrada. "Las Armonía es cabeza de una serie sinó-
y a la naturaleza operando armoniosa-
cosas más bellas son también las más nima integrada por vocablos tales co-
mente, de consuno, sobre la percep-
sagradas”, escribió. En tal belleza se re- ción y el entendimiento, pues los dio- mo consonancia, concierto, acuerdo,

vela esa "vasta y profunda unidad" en ses, el Espíritu, hablan por boca de la concordancia, concordia, conformi-

cuyo seno todo se corresponde. De ahí Naturaleza. "Y toda perfección siem- dad, conciliación; deslizándose su sen-

que su realización artística, de ahí que tido hasta el del grupo afín expresado
pre es lo Uno / en el Espíritu". Porque
el poema, el canto, sea la más alta ins- lo perfecto es un mundo en sí mismo, por la palabra paz. Por ésta, entran a
tancia del acceso humano a la plenitud participar del sentido de armonía, o-
una unidad única cuya sustancia se
divina. Tal puede considerarse el senti- tras como sosiego, reposo, calma,
cierra indeclinable. En otro poema
do último de la creación hólderliniana. quietud, serenidad, apaciguamiento,
Hólderlin ha dicho que "en la perfec-
ción no hay sitio para ninguna queja”. apacibilidad, todas las cuales en gran

En La Primavera, uno de sus poemas parte acuden en el texto hólderliniano.


¡Qué denso y. a la par qué claro el pen-
postreros,
en la
Archivo
uno
penumbra
de aquellos
Histórico
mental,
concebidos
aunque
de Revistas
samiento
suenan
Argentinas
que informa
en él, se reflejan,
el poema!
podríamos
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Re-
De todos estos términos, retengamos
preñado de sentido; uno de los que creer, todos los demás, como si en su únicamente acuerdo, concordancia y
firmó como Scardanelli', "humilde- breve ser tuviera cumplimiento la mó- concordia. La fuente original de estos
mente Scardanelli”, leemos: se halla en corazón, en el corazón.
nada pensada por Leibniz.
35
Henri Peyre, "permanece palpitante y Y así mismo en La muerte de Empé-
Existe, pues, en la entraña significativa
docles:
de estas palabras un palpitar emocio- vivo porque se tiempla sin cesar en la

nal, afectivo. El orden, el arreglo con- llama de su propio romanticismo". Di-


¡Oh vida!, ¿oí el murmullo
certado, la divina proporción —desde gamos, de paso, que con estos juicios

esta perspectiva etimológica- no es quedaría, además, resuelta la aparen- de todas tus aladas melodías, y escuché

de carácter exclusivamente raciónal, te, y para algunos problemática, ambi- tu antigua consonancia, oh gran

un movimiento del intelecto puro, güedad de la poesía de Hólderlin: ¿ro- filaturaleza?

sino, desde su base, un movimiento mántica? ¿clásica? Ambas y ninguna.


(Tradde Feliú Formosa)
cordial. En acordarse está ínsito el re-

cordar, aquella operación de rescate de


La pasión de la armonía creo percibir- El brioso canto del anhelo, sostenien-
lo acontecido por mediación de la me-
la en la llamada pasión de ánimo, o dose en la iluminada cresta de la ola
moria. Y esto es la esencia de lo lírico,
sea la nostalgia en su acepción de pe- erótica, nos implica, nos eXalta. Na-
pues según la penetrante visión de
sar causado por el recuerdo de un bien turaleza y belleza riman hondamente
Emil Steiger: "El poeta lírico no se
perdido. Hólderlin extrañó la armonía en nuestra sensibilidad, despiertan las
sitúa ante las cosas, sino que se abre en
germinal de la Antigua Grecia, pade- arcanas voces de una originaria con-
ellas, es decir, «recuerda». «Recuerdo»
ció la ausencia de los dioses y el agota- ciencia religiosa, trasparecen a aquel
debe ser el nombre para designar la
miento de los mitos, la ruptura del hombre muy antiguo que habita de al-
falta de distancia entre sujeto y objeto,
cordón umbilical por el que el hombre gún modo en todo poeta auténtico.
para el lírico uno-en-otro. Presente,
se nutrió de belleza y divinidad convi-
pasado e incluso futuro pueden ser
viendo con la integridad de lo creado. Se toma de otro lo que, hasta cierto
recordados en la poesía lírica”. Tal
Esa pasión posee en él innumerables y punto, ya es nuestro por inclinación,
concepción del proceso poético pare-
resplandecientes formulaciones. Citar por predisposición exigente y miste-
cería estar inmediatamente inspirado
una entre tantas es indudablemente riosa de nuestro propio ser. Los años
en la creación hólderliniana, tal como
arbitrario, pero, ¿cómo pasarse de de formación intelectual de Hólderlin
tal vez pueda mostrarlo este intento
ella? He aquí un pasaje de Hiperión yoEl son, desde esta luz, bastante esclarece-
de aproximación.
eremita en Grecia: dores de la orientación que siguió su
\ expresión poética. En esa época, com-
La pasión de la armonía. ¿Cómo en-
partió la amistad de Hegel y Schelling,
tenderla? Pasión y armonía pueden
Formar un solo ser con todo lo que vive,
los grandes representantes del Idea-
parecer conceptos contrapuestos, si no
¿no es vivir como los dioses y poseer el lismo alemán en cuyo programa par-
excluyentes. La pasión como arrebato, cielo en la tierra?
como afecto desordenado, rechazaría ticipó y con quienes realizó sus es-
Ser una sola cosa con todo lo que vive,
tudios humanísticos. Los clásicos nu-
de plano a la armonía, la ordenada, la
volver, por un olvido de sí mismo, al Todo
trieron su cultura y aquilataron su sen-
serena armonía, la de ojos sosegados de la Naturaleza, es alcanzar el más alto
(Demócrito). Ambos se hallarían, visto sibilidad: Homero, Esquilo, Sófocles,
grado de pensamiento y de gozo, es estar
así, en una relación inconciliable, al Píndaro, Platón; 'y Leibniz, Kant y
en la cumbre sagrada de la montaña, en el
Rousseau. Importante fue sin duda su
igual que Romanticismo y Clasicismo,
reposo eterno, donde Ia hora última del día
interés por la concepción leibniziana
categorías histórico-literarias que caen
pierde su calor abrumador y el trueno no
"que unía, en el concepto de la armo-
de uno y otro lado, respectivamente.
hace oír ya su voz, donde las aguas
Pero tales oposiciones escolares care- nía, bajo el nombre de «amor», la jerar-
ardorosas del mar ondulan como los tri-
cen de fundamento Archivo Histórico
en nuestros días. de Revistas Argentinas
gales bajo la brisa. y
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quía neoplatónica de las cosas, desde
lo terrestre hasta la divinidad", con-
Pasión y armonía no se rechazan, an-
tes bien la una es condición de la otra. (Trad. de Alicia Molina y Vedia forme apunta Paul Zech. La amistad
de Schiller lo llevaría a participar tam-
El clasicismo, por otra parte, afirma y Rodrigo Rudna)
bién de su idealismo. La cultura bíbli-

36
ca, el conocimiento de la obra de Klop- y, entre los hombres, el amigo de los dioses 1779-1780, se encontraría su himno a

stock, el autor de “La Mesíada" y las no fuese objeto de juego, de burlas ni de "Rousseau", pues en el pensador gine-
"Odas" de tan noble y elevada inspi- /inquinas. brino halló confirmación a sus ideales

ración, contribuyeron, por su parte, al y pasto para la formación de su pensa-


(Trad. de Feliú Formosa)
enriquecimiento de su percepción reli- miento. Esta es su imagen:
giosa. Estos son, a grandes rasgos, los
elementos que condicionaron intelec- ¡Tú has vivido! Tú eres también de los
Por otra parte, quien apretó los rayos
tualmente su obra de creación. /videntes
divinos en un solo y sublime haz, ilu-
que deleitan sus sienes en el sol del futuro,
minando así el reino del espíritu hu-
y la luz, mensajera de tiempos más
Numerosísimas, jubilosas o dolidas, mano; quien llevó su canto a los um-
/hermosos,
apasionadas siempre, las menciones a brales mismos delo absoluto (al punto
brilla en tu corazón.
los dioses suscitan una rara turbación de poder inducir involuntariamente

en nuestro ánimo. Tal como en Hipe- una imagen engañosa e imposible por
El coloquio entre dioses y hombres se
r rión está Hólderlin, también lo está en lo demás, de un desasimiento radical
presenta no solo como deseable, sino
Empédocles a quien le hace decir: de toda circunstancia histórica y so-
como real. En la estrofa siguiente del
cial) estuvo, sin embargo de todo ello,
mismo poema Hólderlin lo recuerda:
inmerso en las corrientes ideológicas
He vivido; igual que, de las copas de los de su época a las que, sin duda alguna,
/árboles, fue sumamente sensible. En Holderljn Tú has oído la lengua de esa estirpe
/extranjera
llueve la floración y el fruto áureo, se dio un pensamiento político, cierto,
y has comprendido su alma también. Pero
y como brotan del oscuro suelo la flor y el aunque éste solo diera sus frutos en
/grano, /al ansioso
las revelaciones del sueño poético.
así, de la miseria y la fatiga me vino el gozo le fue bastante un signo; y en realidad, por
/signos
y amables descendieron las potencias Hubo, pues, en su corazón, pensa-
desde todos los tiempos los dioses han
/celestes; miento y poesía, lugar no solo para los
fliablado.
se agruparon en la hondura, oh naturaleza, dioses, sino también para hombres,

las fuentes de tus cumbres, y tus alegrías hechos y postulados que, en grados y

vinieron todas a reposar en mi pecho, perspectivas diversos encarnaron, en Una vez más, el poeta, el vates, dice de
fueron una única delicia, cuando entonces, la historia contemporánea al poeta y al su innato fervor por‘la reorientación
consideraba la hermosura de la vida, y con menos por un tiempo, los ideales que de su pueblo y de la humanidad hacia
/frecuencia éste cálidamente abrazó. La Revolu-
una suerte de arquetípico porvenir,
solo una cosa pedía con fervor a los dioses: ción Francesa, que imantó a Goethe y tropismo indeclinable dentro de los
que, si en algún momento no soportase ya Schiller, hizo brotarven Hólderlin un términos de su experiencia presente y
mi sagrada dicha. sin vértigo y con mis apasionado entusiasmo descubriendo- concreta.
/fuerzas juveniles, le los signos promisores de una nueva
y si en mí, como en los antiguos preferidos época de justicia y libertad. En la gran Pero, ¿qué son los dioses para Hólder-
/del cielo,
Revolución sintió que se proyectaba, lin? En primer término, no son ni sím-
la plenitud de espíritu se volviese locura, de algún modo, el espíritu democráti- bolos ni personificaciones retóricas ni
me lo advirtiesen, y luego enviasen co de la Grecia de Pericles, y que en lo vagas idealizaciones. Su vida, 'su expe-
/presurosos más íntimo de él se hacía, a su vez,
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más deseable | www.ahira.com.ar
riencia, su poesía no aceptan ser tan
al corazón un destino inesperado, proyecto para el destino ligeramente identificadas. En cambio,
como signo de que era llegado el tiempo de Alemania. De ello dan fe los "Him- nos llevan a sentir y a asumir el hecho
de la purificación, para que, en buena hora, nos a los ideales de la Humanidad”.
de que los dioses se le manifestaron
hallase salvación en una nueva juventud Años más tarde, en los poemas de con vida propia, concreta. Encamacio-

37
nes vivas de las fuerzas elementales Atenea son otras divinidades que los príncipes. Baco es el alma unánime.
de la naturaleza, con ellas mantuvo prendieron en la religiosidad incon- /Mas Cristo

una intensa relación existencial. Fue trastable de Holderlin. Pero no per- es el término. Sin duda es de otra

una tentativa, única, de fe en este ad- manece solamente entre estos límites /naturaleza.

venimiento que él sentía de modo tan helénicos. Vuelve a Cristo a quien con- Mas cumple aquello que faltaba a otros
voca a la fiesta divina en su elegía Pan en presencia divina.
vivo y hondo, tanto más cuanto que
para él esas latencias, esa sustancia y Vino y en sus himnos Patmos y El.
Único. (Trad. de José Miguel Minguez)
numinosa de la- existencia, se habían
ido borrando de la conciencia del

hombre moderno quien se convertía, Pan y Vino es el gran poema de la con-


Hólderlin había nacidoy se había edu-
así, en habitante de un mundo ya de- ciliación, de la armonía entre dos con-
cado en la fe cristiana. Su padre fue
sacralizado. Según Romano Guardini, cepciones: la pagana y la cristiana.
síndico de un monasterio y él mismo
quien ha explorado penetrantemente Cristo se presenta como la prolonga-
estudió teología en Tubinga llegando a
en el sentido religioso de la relación ción del reino de los dioses, Iesús sería
vida-obra de Hólderlin: "Su concien- obtener el título que lo habilitaba para
entronizado en el Olimpo. Para la pe-
el desempeño de una vicaría. Sin em-
cia religiosa se enderezaba no a esta- netrante intuición de Hólderlin, am-
bargo, sus creencias se debilitaron, en
dos o alteraciones personales, sino a
parte, por la influencia del pensamien- bas religiones no se oponian destru-
fuerzas y entidades objetivas". Su vi- yéndose, sino que significaban dos
to kantiano, a la par que se afirmaban
sión espiritual debió ser la de un infi-
en él, avasalladoras, su vocación poé- grandes etapas en la marcha espiritual
nitooriginarse, sempitemamente rico
tica y su sentido religioso. Y su vivo de lalhumanidad cuyo sueño cambia-
y animado. Cada experiencia, a ese ni-
ba de símbolos e imágenes pero jamás
vel, podía ser así el punto de partida conocimiento del idioma, de la poesía
de sustancia.
y de los mitos helénicos lo situaron en
de una espiral capaz de coincidir con
las fuentes mismas de la Hélade. Pero
la integridad del mundo, un éxtasis de
en ese suelo viviente donde se cimen-
plenitud. El pan y el vino tienen su propio espa-
taba su sentimiento de lo sagrado,
cio litúrgico en la misa. Son el cuerpo
Cristo, el hijo del hombre, permanecía.
Un pasaje de la Odisea, uno entre tan- y la sangre del divino sacrificado. El
Y esa latencia se hizo manifiesta en los
tos, puede hacernos evocar la condi- cuerpo es lo aparente, lo visible, lo de-
poemas ya mencionados de sus años
ción real de esas fuerzas elementales y finido, y la sangre es lo oculto, lo oscu-
ya próximos a su locura;Cristo dentro
vivas y dotadas de designio, en medio ro, lo profundo: el cuerpo lo penetra-
de las cuales la existencia humana de la fraternidad divina, hermanado a
ble, lo inteligible, lo plástico; la sangre
Dionisos y Heracles, dioses protec-
creía desenvolverse, allá, en el tiempo es lo penetrante, lo instintivo, lo
tores de los hombres, deviene así, por fluyente. No se vea en esto un mero
del mito. Este es el suceso; huyendo a
nado de las amenazas de Poseidón fuerza del sincretismo místico, en el
juego de oposiciones, sino el contra-
vínculo viviente entre la Grecia mítica
Odiseo implora piedad al río. Dice punto real, la armonía de los opuestos
Homero: “suspendió el río su corrien- y la era futura en la que, junto a los necesarios: lo apolíneo y lo dionisíaco.

te, apaciguó las olas, mandó la calma viejos dioses, será celebrado. El Hijo
del Altísimo, el dios sirio, Cristo el
delante de sí y salvó aOdiseo en la de-
sembocadura”. Único, es elevado por sobre esas En tanto, llega quien porta la antorcha

Apolo es el dios más frecuentemente divinidades, llegando a concebirlo el sirio, hijo del altísimo,

invocado. Dios
Archivo
de
Histórico
la luminosidad, de
de elRevistas
como dios supremo,
Argentinas
el dios final:
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a las tinieblas bajando.

la diafanidad cálida, centro de la vida (Trad. de David Sobrevilla


y la armonía, de la poesía y el arte. y Ricardo Silva-Santisteban
Cristo solo se sustituye
Zeus, Dionisos, Poseidón, Heracles,
a sí mismo. Hércules es como

36
Cristo es la luz. Y habiendo llegando En uno de sus célebres Fragmentos, Víctima de sus propias disonancias in-
al mundo "el fruto de tormentas, el di- Novalis di'ce que "todo objeto amado ternas, de inadaptaciones y rupturas
vino Baco”: es el centro de un paraíso". Aserción en el contexto humano, extraño y
que en Hólderlin adquiere una máxi- extrañado de ese mundo, Hólderlin

[Y] así pueden los hijos de la tierra ma ejemplaridad, pues en el amor de buscaba apasionadamente la paz en la
Susette Gontard halló una fuente ina-
desde entonces sin peligro beber conciliación que lo es en el amor y la
el fuego del cielo. gotable de la más alta y pura inspira- belleza. Esta aguda sensibilidad que lo
ción. Esta mujer, de resplandeciente hizo sufrir despiadadarnente, lo con-
Baco es el fuego. Pero Cristo asume belleza física y espiritual, fue la Dióti- dujo a la Vez a una fe. En la última
ambas especies; el pan y el vino. ma de algunos de sus poemas y en página de su Hiperión escribe:
especial de su Hiperión. Hólderlin amó
los dioses y creyó en ellos pero Las disonancias del universo son como las
Luz y fuego son, finalmente, dos mo-
dos de ser de la original llama sagrada. Diótirna fue su deidad terrenal. Ella, querellas entre amantes. La reconciliación
tal como Beatriz a Dante, lo llevó a los está latente en cada una de sus querellas, y
La asunción sincrética de estas religio- más puros éxtasis y a las contempla- lo que un instante estuvo separado no
nes tuvo en otro gran poeta alemán, ciones más gozosas. Ella hizo nacer en tarda en unirse de nuevo.

Friedrich von Hardenberg, Novalis, él acentos de mística ardentía. Descu- En el corazón las arterias se separan y

briéndole la sagrada hermosura, fue el vuelven a juntarse para formar una vida
contemporáneo de Hólderlin, gemela
manifestación. En sus Himnos a la No- centro de su paraíso. Así lo proclama unida, eterna y ardiente...

che, cuyo texto definitivo se publicó en por boca de su héroe:


(Trad. de Alicia Molina y Vedia
1800, se nos dice de la desaparición de y Rodrigo Rudna)
los dioses y de la huida de la fe evoca- ¡Oh belleza, fuente de la paz! ¡Oh divina
dora y de Su divina compañera “la i- pazl ¿Cómo el que encontró en ti reposo Aunque en vida de Holderlin pesó so-
maginación que todo lo transforma y después de las tormentas de la vida, y la bre su obra el desconocimiento y la
todo lo hermana”. He aquí un pasaje: tranquilidad después de las dudas del es-
desestimación, y aun en nuestros días,
píritu, podría buscar remedio en otra pese a su deslumbrante redescubri-
La luz dejó de ser morada de los dioses y parte? ,miento, no faltan quienes la niegan
signo celeste — los dioses se cubrieron con por oscura, teniendo a sus poemas por
el velo de la noche. Fue la noche el inmen- Susette Gontard murió en 1802. La de-
frutos de la incongruencia demenCial;
so seno donde se engendran las revelacio- mencia comenzaba a operar en el en oposición a todo ello, sin embargo,
nes — a él regresaron los dioses — en él se poeta.
su poesía ha ejercido una poderosa
durmieron para, bajo nuevas y más es- atracción e influencia. De esto dan tes-
pléndidas formas, reaparecer un día en el Se había producido una terrible diso-
timonio Sefan George (a quien además
mundo transformado. En el pueblo que, nancia. ¿A quién acudir ahora? Antes se debe un noble esfuerzo de recu-
más que todos despreciado, llegó a la ma- pudo hacerlo:
peración del legado hólderliniano) y
durez demasiado pronto, desconociendo
los poetas de su círculo entre los que
orgulloso la santa inocencia de la juven- Ven y sosiégame, tú que conciliaste se halla precisamente Norbert von He-
tud, el mundo nuevo se manifestó bajo un los elementos, gozo de la musa
llingrath, su gran editor, a los que si-
aspecto nunca visto — En la poética choza celestial, caos del tiempo, ponle orden
guen Hofmansthal, Rilke, Trald, Benn.
de la pobreza — Un hijo de la primera vir- a la lucha furiosa de los sones

gen y madre
abrazo.
Archivo
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de la paz celeste,
En el enguaje poetico rilkiano, en es-
hasta que en pecho mortal se concilien pecial, se reiteran las metáforas de la
los furiosos contrarios vida vegetal en términos de floreci-
miento y'maduración; se exalta la ges-
(Trad. de José Miguel Mínguez)

39
Quizás, por otra parte, no sea del todo /cielo,
tadora ley de la naturaleza; se invoca
esa hora de gozosa plenitud que de- impertinente referirse a la similitud —¡Que se encime en la vida, y entienda
entre las existencias atonnentadas de /sin esfuerzo
para el poema creado: esa hora... que
se enfrenta en silencio ante lo eterno, Hólderlin y Baudelaire: ciertos hechos el habla de las flores y de las cosas mudas.l

invocación en la que, de algún modo, biográficos paralelos y una misma


(Trad. de I. S.)
confesada melancolía en sus años de
está resonando aquella de Hólderlin A
las Parcas: estudiantes. Pero ahí no quedan estas
En este mismo poema, se leen dos ver-
semejanzas. Hay un nexo temático en-
sos que, diríase, traducen una vez más
Dadme un verano solamente y tre ambos que, me parece, conviene
el apasionado anhelo de Holderlin:
un otoño para que el canto madure destacar desde el momento en que re-

—oh poderosas- velan una comunidad de anhelos y de


¡Feliz aquel que puede con ala vigorosa
concepción artística; los versos finales
lanzarse hacia'los campos luminosos y
(Trad. de José Vicente Álvarez) de El Archipiélago de Hólderlin dicen:
/calmos!

Se aspira a lo eterno y se testifica, co- Y tú, inmortal, aunque ya no te festeje (Trad. de I. S.)

mo en la Elegía Primera, el anonadante la canción de los griegos, como antaño,

poder de los ángeles. Así inicia Rilke resuena a menudo ¡oh dios del mar!, Holderlin mismo dio, con su vida y su

dicho poema: con tus olas en mi alma, para que anhelo heroico, una resplandeciente
/prevalezca sin miedo, version de la sublime empresa icárica,

¿Quién me oiría entre la jerarquía de los el espíritu sobre las aguas, como el pues el mito de Ícaro tuvo en él su
/ángeles, fnadador, rediviva encarnación. Alguien lo vio

si yo gritara? y supuesto que alguno se ejercite en la fresca así en vida del poeta: "Un águila bate
dicha de los fuertes, y comprenda el convulsivamente sus alas heridas; [. . .]
me tomase de pronto sobre su corazón:
perecería yo flenguaje de los dioses, pero quien conozca su tiempo y tenga
por su existencia más fuerte. Pero lo bello el cambio y el acontecer. un alma en el pecho, la seguirá dolori-
/no es más damente con los ojos cuando pasa ale-
(Trad. de José Miguel Mínguez)
que el primer eslabón de lo terrible, que teando, siempre ansiosa de llegar al
/aún soportamos. sol".
Y en uno de los primeros poemas de
Las Flores del Mal, el‘titulado Elevación,
YHólderlin ya había escrito que “el De su anhelo, nostalgia, vocación y
Baudelaire hace una invocación en la
hombre no soporta sino por instantes pasión de armonía y plenitud; de su
que nos parece oír vibrar palabras y
la plenitud divina”. ‘ amor entrañable y entrañado por la
acentos del pasaje hólderliniano que
belleza, contemplada en el rostro Vivo
acabamos de citar:
Las dimensiones personales de la de la naturaleza; de su hondo senti-

muerte, la reclamada "propia muerte” miento religioso; de todo ello sabemos


Ágilmente te mueves, oh espíritu mío,
de Rilke, acaso estaría también prefi- y sentimos por razón del testimonio
y tal buen nadador que en la onda se
gurada en este verso del Empédocles: póético que nos legó, en cuyas pala-
/extasía,
bras, imantadas por un arte realmente
surcas alegremente la inmensidad
porque también es grande la muerte de los único —sobrio e intenso, musical y
/profunda
/grandes. profundo- la existencia humana pa-

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con voluptuosidad indecible y viril.
rece retornar a su mítico origen para-
Basten estas limitadas acotaciones que disíaco.
Aquel que, como alondras, hace a sus
solo pretenden dar una idea de las siem-
/pensamientos
pre reveladoras afinidades poéticas.
tomar un libre impulso matinal hacia el

40
sentir insuficiente la mera mención lo-
Excursus
cal de posición: La segunda y última estrofa me sugi-
rió, salvo una sola alteración léxica
ano de los más conmovedores poe-
mas de Hólderlin, Mitad de la vida, tie- "La tierra cuelga (pende, se curva, (”yérguense”, en lugar'de "se alzan" o
ne no menos de doce versiones en cas- asoma) sobre el lago”. "se levantan", por la asociación in-

tellano, ¿cuáles serán los motivos de quietante que puede provocar, tal
este indiïdable interés? Podrían ser su El adjetivo "suspenso, —a”, me pare- como sucede en ase: "erguirse una

' sencillez de léxico y fraseo, su conden- ce, lograba connotar un matiz esencial amenaza"), otros cambios en la cons-

sada brevedad, su íntimo aliento liri- de esa localización, un matiz que en- trucción y ritmo de los versos:

co; todo ello, sí, más la transparente ciende espiritualmente el paisaje: la

hondura de su sentido vivencial. Lo tierra se halla suspensa sobre el lago, es Las flores, ¿dónde hallarlas,

cierto es que esta pequeña obra maes- decir, extasiada, trasportada (un salir ay de mi, cuando el invierno llegue,

tra (cuenta tan solo dos estrofas de sie- —ir hacia afuera- sin salir, sin dejar y dónde el fulgor del sol

te versos cada una) ya lleva, desde el simultáneamente de permanecer fir- y las sombras terrenales?

título mismo, la grave sugestión de un me e inmóvil). Éxtasis de la visión de


balance existencial. su propia imagen reflejándose en el en la que, a diferencia con las traduc-
lago, la tierra portadora de su opulen- ciones precedentes, que inician la

ta ofrenda de flores y de frutos. De ahí, estrofa con la exclamación (ay; ay de


Recordemos que “Nel mezzo del cam-
mi versión: mí), las flores aparecen en primer tér-
min di nostra vita” es el primer ende-
casílabo del gran poema dantesco. Mi- mino, primer gran plano del recuerdo
Con áureas peras y llena dolido; las flores, sí, qué será de ellas.
tad de la vida, es decir punto crucial y
de inflexión profunda en la perspecti- de rosas silvestres, Así, creo, se destaca el embeleso floral
suspenso que tan a menudo y gozosamente
va de toda trayectoria humana.
la tierra se halla sobre el lago. acude en los poemas hólderlinianos.
¡v
Sumándose a lo dicho, el conocimien-

to de tres versiones al francés, me lle- Además, "suspensa” queda aislada, Volviendo a este ensayo de exégesis de

varon a intentar una traslación por destacada, encimada; en condición, Mitad de la vida, vernos que la segunda

cuenta propia y diccionario eri mano. solo esa palabra, de tercer verso. estrofa representa un giro completo.

Claro está que tal tarea venía, como es Otro, opuesto, es el cuadro que se abre

fácil advertirlo, muy facilitada. De la Algo más, el epíteto holden (traducido con la expresión de la aflicción (¡Ay de
por dulces, benignos, amables, gracio- mí!) personalizada, pues en este ins-
comparación de unas con otras, y del
conjunto con el poema original, 'se me sos, nobles, encantados) referido a tante ha irrumpido la intuición de la
"cisnes". Esta última equivalencia (en- pérdida inevitable de esos bienes, a la
impuso la necesidad de rescatar un
sentido más rico y original al verbo cantados) les atribuye una condición par simbólicos y concretos, propios de
ciertamente mágica y legendaria, aun- una estación y de una época de la
(hángt) del. primer verso: "La üerra
que pasiva. Y si los cisnes son amables Vida:
cuelga sobre el lago”, se dice en una
versión; en las demás, esta palabra al- y dulces, benignos y graciosos y no-
bles, por qué no, pues, "encantadores": Las flores, ¿dónde hallarlas
terna con “pende”, dándose también
“se curva”, “asoma”, y en los textos cuando el invierno llegue,
oh encantadores cisnes.
franceses: "est suspendue”, "se sus- y dónde el fulgor del sol

pend”, "penche". ¿Por Archivo Histórico de


qué razón no Revistasencantan,
pues los cisnes
Argentinas
obran
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encan-
y las sombras terrenales?
he hallado del todo satisfactorio estas
tamiento, reclaman la atención, sus-
equivalencias propuestas, aunque li- Notemos que de la primera estrofa el
penden el ánimo por su hermosura,
teralmente lo fueran? Por el hecho de poeta ha retenido la mención de las
por su gracia, enigmática.

41
flores: lo más delicado y gracioso, lo con las exactas palabras de la soledad Por otra parte, este poema a la luz de
más vulnerable también. Luego re- del corazón. la experiencia de quien lo escribió
cuerda la ausencia de la luz (que lo es asume dimensiones de trágico vatici-
Esos muros se levantan tan silenciosos nio. ¿Dónde el fulgor del sol, dónde la
del calor y de la vida) y la concomi-
tante ausencia de las sombras de la y helados como las paredes de un sar-
luz del entendimiento que a Hólderlin

tierra, en verso adniigable, por sutil- cófa go barrido únicamente por el habría de escapársele precisamente en
mente turbador, que suscita una viento. la mitad de su vida?

oposición en apariencia inexplicable.


Pues mencionar las sombras, la oscuri-

dad, trae aparejadas connotaciones


funéreas, de hundimiento en las

tinieblas de la muerte. Pero al pregun-


Mitad de la vida Hólderlin
tarse el poeta por el fulgor del sol y las
sombras terrenales, estas se evocan

como la ausencia que hace patente una


presencia: la sombra supone luz, la luz
es condición indispensable de la som-
Con amarillas peras
bra. De modo que inquirir por las

sombras terrenales es, pues, la angus- Y llena de rosas salvajes,


tiada busca de la luz, que es calor,

repetimos, y vida. Y trasunto de la Se suspende la tierra en el lago.

inteligencia, de la claridad armoniosa


Vosotros, cisnes maravillosos,
de la mente.
Ebrios de besos

Los últimos versos trazan con rasgos


Sumergís la cabeza
esenciales el paisaje de la desolación:

En el agua sagrada y calma.


Yérguense los muros
mudos yfrios,
al viento

crujen las veletas. ¡Ay de mí! ¿Dónde buscar,

Cuando venga el invierno, las rosas?


Aquí se da un extraño cambio. A dife-

rencia de los versos precedentes que ¿Dónde la luz del sol

imaginativamente se adelantan a la
Con las sombras de la tierra?
muerte, que expresan el presentimien-
to en y por los signos (flores, luz, som-
Los muros. se elevan mudos y fríOs
bras) cancelados inexorablemente por
el invierno, en estos se presenta una Y en el viento rechinan las banderas.

pura y patética constatación de hechos

que devienen Archivo


emblemas de Histórico
la postrera de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
desolación, tanto más penetrantes y
emotivos cuanto más escuetamente
Versión de Alejandra Pizarnik
dichos. Espléndida imagen lograda
Mitad de la vida Hólder

Con amarillas peras

Y plena de salvajes rosas

Se extiende sobre el lago

La comarca,

Y ebrios de besos

Hunden el rostro

Los sagrados cisnes

En el agua tierna.

Ay de mí, dónde hallaré cuando

El invierno advenga flores y dónde

El brillo del Sol


elatiqefi
nsnifi

Y las sombras de esta tierra.

Los muros yacen

En si encio y fríos, al viento

Se oyen las veletas.

Versión de Luis Hernández

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AFORISMOS DEL ARTE DE LA GUITARRA / ROBERT FRIPP

TRADUCCION VIOLETA LUBARSKY

Si un. grupo es un grupo. tiene


Necesidad de honor.
El contacto es la consecuencia una identidad. Si el grupo tiene
de una atención alerta. una identidad, aquella es reconocible.
Un error es perdonable siempre, excu-
Si aquella es reconocible, puede ser
sable raramente y siempre inaceptable.
La disciplina es un vehiculo nómbrada. ¿Cuál es el nombre
para el regocijo. de tu grupo?
Actúa con cortesia.
De lo contrario se cortes.
No seas útil. En el salto creativo.
Desconfia del entusiasmo. 1a historia aguarda afuera.
Todos los saltos creativos son el mismo
salto creativo. Desconfía de cualquiera
que desee enseñarte algo. En el acto creativo,
Definete positivamente. la Creación continúa.
Las respuestas vendrán a través
No te definas negativamente.
de la guitarra.
La pobreza intencional está bien.
Igualdad: No tenemos igualdad La pobreza no intencional es ruin.
Cualquier tonto puede tocar algo dificil.
ni en talento ni en experiencia. Pero En la cultura popular el música apela
podemos ser iguales en la aspiración, a aquello más alto en todos nosotros.
Cualquier cosa dentro de una actuación
podemos ser iguales en el compromiso. En la cultura de masas.
es significativa, intencional o no.
el músico se dirige a aquello
No esperes nada. más bajo en nosotros.
El arte es la capacidad de volver a
experimentar la propia inocencia. La expectativa es una prisión.
En la cultura popular, nuestros músicos
La diversión está un poco por debajo nos cantan con nuestra propia voz.
El arte repite lo irrepetible.
de ver y un poco por encima de ser. En la cultura de masas ellos gritan
aquello que queremos oir.
Todos los músicos son el mismo músico.
El genio no requiere
Un final puede ser una terminación. una técnica incompetente. Sólo es posible mediante el trabajo
una conclusión o una consumación. La avaricia es una compostura pobre. convertirse en un artista.
También es un pobre auditorio.
Sé mu)l cuidadoso con el principio. No es necesario ser alegre.
Las personas útiles son un estorb'o. No es necesario sentirse alegre.
Luego, se muy cuidadoso con el final.
Pero parece alegre.
Luego, sé muy cuidadoso con el medio.
Cómo sostenemos la púa es como
organizamos nuestra vida. Cuando afinamos una nota
Comienza con lo posible y muévete
nos afinamos a nosotros mismos.
gradualmente hacia lo imposible.
Si dudas consulta a la tradición.
Si aún dudas. consulta a tu cuerpo. Amor: el acto de amar es amor mismo.
Es mejor estar presente con una nota
mala que ausente de una nota buena. Que nos sea dado encontrar
Si podemos definir nuestro objetivo amigos alegres.
estamos a mitad de camino La vida es demasiado corta
El oficio es un lenguaje universal.
de alcanzarlo. para atender lo innecesario.
El oficio mantiene la destreza;
la disciplina mantiene el oficio. Si no sabemos adónde vamos, El dinero nunca es un problema.
probablemente lleguemos ahi. sólo una dificultad.

El oficio sigue Archivo


latradición: Histórico
la disciplina de Revistas
Si no tienes nada
Argentinas
que decir no digas
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La
constantemente al alcance
música es una presencia benévola
de todos.
mantiene la tradición; alinstruir al
genio. la musica inventa la tradición. nada. siempre dispuesta.

La consumación es un nuevo principio.


La música es la copa que contiene El aprendiz es ruidoso; el artesano
el vino del silencio; el sonido El acto de la música es la música. da forma al sonido; el maestro
es esa copa pero vacía; el ruido Convierte una aparente desventaja da forma a1 silencio; el genio
es esa copa, pero rota. en tu ventaja. está'en silencio.

La música es una cualidad Lo mas simple es lo más dificil Aquello que escuchamos es la calidad
organizada en sonido. de ejecutar. de nuestra audición.
La música es silencio que canta. El intérprete no puede ocultar nada.
La música es la arquitectura ni siquiera el intento de esconderse. Cuando uno está cansado
del silencio. El músico es un intérprete desde ya se tenido suficiente y ya
el momento en que pisa la escena. no se puede hacer nada. No
Es tal el deseo de la música hagas nada.
de ser oída Escuchar es más que aquello Y mientras no haces nada. practica.
que en algunos resuena para que que encuentra el oido.
presten su voz y en otros para que Cuando no tenemos nada que decir
presten oídos. La calidad de atención mas alta es muy dificil decir algo.
que podemos brindar es amor. Cuando no tenemos nada que hacer
La música es espejo de quiénes somos. Todos los auditorios no tienen es muy dificil no hacer nada.
más que un par de orejas.
La necesidad es la medida La mente guía a las manos. Sólo tenemos lo que damos.
de nuestra aspiración. Lo necesario es posible, lo opcional Allí donde vamos es cómo llegamos.
es caro; lo innecesario. improbable. Podemos ser iguales en aspiración:
Nunca reacciones. podemos ser iguales en el compromiso.
El principio es invisible.
Nada es obligatorio pero algunas La calidad de la pregunta determina Percibimos nuestras percepciones.
cosas son necesarias. la calidad de la respuesta. Aquello’que escuchamos es el modo
La pregunta es su respuesta. en que escuchamos.
No existen los errores salvo uno: a
Nada que valga 1a pena
se consigue de inmediato. la imposibilidad de aprender Conocemos a otros en 1a medida en
. de un error. que nos conocemos a nosotros mismos.
No ofrezcas violencia.
Una nota es todas las notas. El músico y el auditorio son padres Se empieza por donde se está.
para la música.
Actuar es inherentemente improbable. Confía en la música. Tenemos tres derechos: derecho
¿Qué debemos atender? Atendemos a trabajar. derecho a pagar
Tocar rápido es más fácil lo que debemos. para trabajar y el derecho de sufrir
que tocar lento. La confianza es el reconocimiento las consecuencias de nuestro trabajo.
Sólo por riguroso trabajo uno y la aceptación del cometido.
llega a convertirse en artista, Hay tres clases de repercusiones: Tenemos tres obligaciones: obligación
las necesarias, las innecesarias de trabajar, obligación de pagar
Lo callado es ausencia de sonido, y las inevitables. para trabajar y obligación de sufrir
el silencio es la presencia del silencio. las consecuencias de nuestro trabajo.
El final puede ser una terminación
Relajación es tensión necesaria. o bien una consumación. Bienvenido lo inesperado.
El problema de saber lo que queremos no lo arbitrario.
Tensión es tensión innecesaria.
es que quizá lleguemos a conseguirlo.
La relajación nunca es accidental. Con oficio el músico puede copiar
El músico tiene tres disciplinas: algo antiguo. Con disciplina
La rectitud tiene su propia necesidad. las disciplinas de la mano. el músico puede copiar algo nuevo.
la cabeza y la del corazón.
El silencio es un pegamento invisible. Sólo existe un músico en el mundo Según el propósito, las reglas cambian.
en muchos cuerpos.
Sufre con alegria. Nunca nos haremos ricos trabajando
El sufrimiento de calidad no es El trabajo de uno sostiene duro. pero nunca nos haremos ricos
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evidente
El sufrimiento
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a otros.
es necesario.
el trabajo de todos. si no lo hacemos.

innecesario o voluntario. Suficiencia del honor.


La obra poética de Javier Sologuren (Lima 1922) se reunió en po de rock Os Titás. La prosa de Antunes que se incluye nos lle-
1989 como Vida continua; el ensayo sobre Holderlin aquí repro- gó hace unos años en un papel suelto, sin mención de traductor.

ducido apareció por primera vez en Introducción a la literatura Carlos Riccardo publicó Cuaderno del peyote, 1988, y Méxigo
alemana. De Goethe a Thomas Mann (David Sobrevilla Editor, City, 1990; nació en Bs As en 1956 y es activo colaborador-de Ul-
timo Reino. Claudia Schvartz, nacida en esta ciudad en 1952,
Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima, 1976). La versión
de Alejandra Pizarnik de dos poemas de H'ólderlin había apare- publicó últimamente la nouvelle Nimia; acaba de entregar a la im-
cido en el número 2 prenta una anto-
de El cielo, 1969, logía de la poesía
con direcCión de Cé- universal y pre-

sar Aira y Arturo para otra de poe-


sía latinoameri-
Carrera. Se incluye,
por otra parte, la ver- cana: su poema
“Nordeste” era
sión hecha por otro
inédito. El diá-
poeta peruano, Luis
Hernández —falle- logo del mexica-
cido en circunstan- no Salvador Eli-

cias nunca aclaradas zondo se incluye


en Buenos Aires en en su libro El

1976- que saliera grafógrafo, Joa-


en Umbral, Lima, quín Mortiz,

1987. De Carlos 7 Méx., 1972. Pe-

Germán Belli (Li- :ÏÏ." dro Cugnasco


nació en 1960 en-
ma, 1927) —de cuyo l
libro El buen mudar, fr; Bs As, y, además
de escribir, traba-
1987, extractamos j g
algunos textos, tal ' ja con imágenes
vez por menos cono- (pintura, fotogra-
fía, diseño)»: la
cida su vertiente en n.
prosa- se anexa un foto que aparece
fragmento inédito de . en la página l3 le
“Spes”, remitido por - pertenece, al i-
el propio autor para vpirilura
degabriela
giusli gual que las viñe-
su publicación en es- tas que ilustran
tas páginas. El cubano Lorenzo García Vega (1926) residente en sus poemas. La foto de la última página parte de un detalle de un
Miami, adonde dirige la revista Ujule, reunió hace unos años su muro de adobe de Chan Chan, ciudad precolombina cercana a
obra poética bajo el título de Poemas para penúltima vez, de don- Trujillo, Perú. Las ilustraciones de tapa, la página 43 y esta mis-
de ofrecemos una muestra. Sobre César Moro es mucho lo que ma parten de una libreta con pequeñas pinturas y collages hecha
se ha escrito y que aquí podría reproducirse in extenso; preferi- por Gabriela Giusti (Bs As, 1966). La postal fotográfica (siem-
mos optar por una oblicua sonrisa ante lo escueto de unos datos pre una “copia original”, ya que varía en cada ejemplar al que
(vista la sugestión de su “biografía peruana”): 1906- 1955, comen- acompaña) de la página 47, es una pista de Guillermo Ueno, na-
tando de paso que la mayor parte de su obra poética está escrita cido en Bs As en 1968, quien acaba de exponer una serie con re-
en un francés muy personal. En el presente texto, extraído de La tratos. Los aforismos de Robert Fripp fueron tomados amorosa-
tortuga ecuestre y otros textos, Monte Ávila, Caracas, 1977, edi- mente, ¡sin permiso!, de un folleto en que se explicitan detalles
ción de Julio Ortega la traducción corre por cuenta del propio sobre los cursos para músicos que periódicamente ofrece el mú-
Moro. La versión de Mirko Lauer (de la versión inglesa de sico inglés. Violeta Lubarsky, quien, respondiendo a nuestro pe=
Gladys Yang) del escritor chino Lu Sin, que aquí reproducimos, dido, tradujo a Fripp, es argentina nacida en 1955 y autora del li-
fue extraída de la revista Hueso Hu’mero, no.° 1, Lima, 1979. bro La reclusión, amén de diversas. performances con poesía: se
Lauer
el notable
fue codirector
Sobre
Archivo
vivir (1986).
Histórico
de esa publicación
Arnaldo
dedeRevistas
Antunes, quien pasa-
Argentinas
y cuenta
Cristian García
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Scararnpi,
entre
Adriana
sus libros
Irigoyen, Laura
incluye además su miscelánea inédita. Colaboraron también:
Guelman,
mos algunas letras de su video-disco Nome, que contó con la co- Silvina Sazunic, Alejandra Usandivaras, Fernando .Aldao. y
laboración del músico Arto Linsday, es brasilero e integró el gru- Agustina Rabaini. '

Este ejemplar del'número 2 de tsé-tsé fue hecho por Gabriela Giusti y Reynaldo Jiménez-
46
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