Archivo de Revistas Argentinas
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OVIDIO, Metamorfosis
sé
todos
vuestros sueños _secretos
sé dónde
estáis
buenas noches
dormid bien
dulces sueños
dulces rayos
que dios es ilumine
desde
lo ieios
INI
Prólogo
Al lector
Er1 un lugar remo-
|.aprimeravezquevi to, Morfeo, dios de
aRobertestabadormi- los sueños, despier-
do. Me paré a su lado: ta. Separado del be-
un chico de veinte que névolo abrazo de las
alpercibirrnipresen- ensoñaciones, se lan-
cia abrió los ojos y za contra el azul y
sonrió. Con pocas pa- arde en la Forma.
labras se convirtió Vuela alto, sin amor
ennú amigo,nú compa- ni remordimiento, y
ñero, mi bienamada contempla su carga:
aventura. un joven dormido en-
Cuando se enfermó vuelto en la tela del
lloré y no pude parar viaje, que va giran-
de llorar. Me repren- leibovit:
do, tan lentamente
dió,no con palabras como giran perpetuas
sino con una simple las faldas del exta-
mirada de reproche; tico.
y no lloré más.
La última vez que lo
vi nos sentamos en si-
(] t ti
lencio y descansó su
cabeza sobre mi hom-
bro. Vi cómo cambia- H] 1 th
ba la luz sobre sus
manos, sobre su obra E…"U Mar de Coral
y sobre la totalidad
de nuestras vidas.
Después lo acompañé Juego de luces
hasta su cama y nos di-
jimos adiós. Pero (Para Robert Mapplethorpe) Estaba destinado a
cuandomeestabayendo estar enfermo, com-
algomedetuvoyvolvia pletamente enfermo,
su cuarto. Dormia. Me paré a su lado: un aunque no lo aparentara. Sólo la juventud
hombre agonizante que al percibir mi pre- parecia contar para su espíritu febril: la
sencia abrió los ojos y sonrió. fiebre se volvia cada vez más exigente. Su
Luego
Archivo
arranqué
Histórico
las hojas
de guardé.
y las
Revistas
Cuandomuriónopudellorar,asiqueescribi.
Aquí
Argentinas
jardin
tes
romántico | www.ahira.com.ar
salvajes, que
privado
él
estallaba
arrancaba
en bro-
y arrojaba
están aquellas hojas, mi adiós a mi amigo, al descuido por todas partes. Porque no era
mi aventura, mi alegria desencadenada. un naturalista, sino un arquero que al lan-
lºl
mente bella o la textura de un velamen ex-
zar sus flechas en el claro hacia surgir
traordinario.
estatuas de la nada. Habia conjurado un pe-
destal para divertirse, y se sento en el y Habia ignorado a la naturaleza y ahora
dio vueltas a su alrededor. El arte lo con- volvia a ella en busca de salvación, deci-
movia, no la naturaleza. La naturaleza, ha- dido a hacer las paces, y se inclinaba an-
bia alardeado, sólo existia para ser redi- te sus misterios. Para vencer a la divini-
señada: para ser abierta y cerrada como un“ dad, para corregir la Fortuna. Lo que le
abanico. . habia sido asignado abundaria en delicio-
Con ojos de gamo espiaba por encima de sas vides, que él disfrutaria antes de acu-
rrucarse en un vientre de seda.
ese abanico, y muchas veces lo dejaba de
lado para mejorar el punto de vista o el Se aventuraba rumbo a Papúa a fin de ob-
ángulo de un encuadre. Habia nac1do con el tener para su alma una mariposa legendaria:
don de la composición, que practicaba con se la clavaria en el pecho como Pan habia
la insolente seguridad de un joven maestro. amarrado su propia sombra a sus salvajes
Adoraba la perspectiva de una relación sin pies pequeños. Enclavaria esas alas inmen-
precedentes. La curvatura de un tallo con- sas, abiertas contra su piel, sobre las es-
tra la garganta de una diosa caida. Un te- cópulas, a lo largo de un corazón que lo
jido de red en un espacio abierto. Y,
al traicionaba latiendo salvaje, estático:
vagar por ese espacio tan hábilmente cam- como pies pequeños que corrieran siempre en
biado, se podia entrar decididamente al mi- el mismo lugar.
lagro de una mente singular. El juego de la luz sobre las escaleras de
Sus ojos delicados veian con claridad lo mármol, sobre los pantalones de un anciano
que otros no veian. De niño ordenaba sus caballero que baja. Su conciencia de la luz
juguetes con la meticulosidad y el ardor de fue en aumento; también aumentó su concien-
un sacerdote, otorgándoles propiedades que cia del amenazante cuadrado negro que lo
los hacian resplandecer. Exasperó al muca- atraía. La luz como un antifaz sobre los
mo de un compañero de escuela cambiando por ojos de una coqueta. Trazos de lápiz mar-
completo el orden de la biblioteca, compi- cóndole el pecho. El, un hombre libre, pre-
lando nuevas armonías cuyas notas eran el so en el tiempo por los caprichos de los
color y la textura de los lomos de los li- dioses de mármol, también veteados por la
bros. Las sobrecubiertas, pétalos marmola- luz. Estas reflexiones atravesaban la men-
dos de una flor que él mismo habia diseña- te de alguien no habituado a reflexionar.
do, desplegaban un enorme Tabriz. Lo re- Alguien regido por los sentimientos, por
prendieron con firmeza, pero no fue el re- las sensaciones. Y la angustia, plena en el
to lo que lo hizo llorar sino que deshi- pozo de su ser. Tantas cosas quedarian es-
cieron su trabajo de artesano. Un arcoiris parcidas al partir, como hojas preciosas
de cuero verde marroqui. Se lo llevaron sobre el desierto. Encontrar un lugar nue-
llorando mientras el mucamo, murmurando vo, no emplazado por su mano.
para sus adentros, se tomaba el trabajo de Miró su mano, vio cómo temblaba. Sin em-
devolver a la biblioteca su anterior orden. bargo, el calor era insoportable. No, es-
Archivo
ignorabaHistórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
Ya hombre, adoraba un frasco de color
ha- ru- taba completamente fria. En su impiedad
bi aunque su contenido. Habia ig- bia ignorado la naturaleza, y la naturale-
norado los gritos de su propia sangre pa- za le devolvía su impiedad: hacia estragos
ra demorarse sobre una lámina particular- en el alma astuta que habia pretendido re-
I<hl
novar la manera en que sería expulsada de Su nutrición consistía en un banquete de
su marco tembloroso hacia la eternidad. ojos. Se alimentaba del deseo. Y era de-
El proceso estaba en marcha, habia empe- seado, cortejado, aunque absolutamente in-
zado temprano, sobre el puente, a pleno conmovible. Porque se estaba volviendo in-
sol. Mientras extendía los perímetros de su diferente, frío, como inyectado de mármol.
jardín, con un gesto concibió un ciervo: Y el mármol guardaba posesivamente para si
erecto, majestuoso. Los ojos clavados en a aquellos que habia penetrado. Las venas
los ojos de gamo de su creador, el joven intocadas, el sesgo de los hombros. Cono-
del puente. cia la turbulenta agitación de que era cen-
Contempló con ironía su febril varita mó- tro, y la expulsaba en exhalaciones irre-
gica. La vegetación empapelaba su camaro- gulares, en suspiros quebrados.
te, tumba de musgo y helecho. Grandes pe- Caminar engañado sobre la niebla...
ces saltaban y se convertían en trofeos al Su madre lo vio partir ahogando el llan-
tocar su mano, y el ciervo avanzaba y la- to. Su hijito. Ansiaba detenerlo, pero al-
mia su palma. go se lo impidió. El amor que ella sentia
De qué podrían acusarme, musitó. De exce- era indistinto, y aunque presente, punzan-
siva generosidad. De rediseñar ojos. De ha- te: lo incitaba a avanzar. El no quería ir.
ber sido aquel que deseó nada menos que Sabía que el pantano era peligroso. También
abrazar el espinazo de una montaña bañada sabía que nada podía lastimarlo; no ahora.
por la luz. No era su hora, y él, cuando llegara el mo-
mento, lo sabría; pero no habia sido en-
tonces ni tampoco ahora, cuando extendía
' (" (1- ', — ' sus camisas sobre el catre.
, /¡_,,, x X¡X_(x,_ X _.
, 4 ., ! , Había atravesado el pantano a pie y esta-
ba preparado. Alcanzaría la meta. Sobrevo-
laría los antiguos pantanos de mangle, se
zambulliría todo a lo largo en los estan-
ques sanadores creados por los dioses y ga-
tearía ya seco en una jungla viva de or-
quídeas. Comería polen. Se adornaría con
colorete de orquídea.
Desechóvariascamisas.Latela,extremada-
mente fina, parecía tosca y cada uno de sus
nerviosestabainflamado.Recordóquelaarena
le quemaba los pies mientras corría por una
Pensamientos ¿¡ MM 11 playanegra,ysuencuentroconunjovenque ya-
póstumos ' cía desnudo entre pastos exuberantes. Arena
negra,pielroja,pastoácidoycieloperfecto.
Sonaron las campanas. Le habían entrega- Encontró la camisa que estaba buscando, de
do en mano una invitación para comer con un material hilado de seda y músculo, ai-
el capitán. No deseaba asistir salvo por el reado, respirable y sentador.
placer
misas.
Archivo
de
Ya
sacar Histórico
no
a relucir
podia comer;
de
sus Revistas
los
mejores
sólidos
ca- Argentinas | www.ahira.com.ar
lo
era abomina- Alcanzaría la meta. El calor
ble. Se temía la malaria, pero la fiebre
atravesaban con la violencia de una nube. era su hermana e inflamaba sus venas mar-
IU'II
móreas. Noches y noches temblando, envuel-
to en sábanas mojadas por las lágrimas ver-
tidas por cada poro. _
El carruaje se lo llevaría dem0510do
pronto...
A través de la niebla, engañado...
Alcanzaría la meta. Simplemente entraría
a escena, cubierto de muselina, sus bucles
oscuros adornados por la viña con el ex-
tremo curvo como una pipa, y arrebataria lo
que iba a ser suyo. Mediría el tiempo y en-
Lecho de rosas
traría; luego emergeria sin un rasguño. Un
ángel que cae y exige movilidad. Los nati-
vos eran niños. Seguramente sería canoni- iiabía llegado a la conclusión de que ca-
zado. Y su movimiento seria, entre ellos, da uno de nosotros lo sabe todo, porque la
un frágil viento eterno. Los niños se ha- Fortuna nos es familiar e impregna nuestro
rian hombres, tejerian alas descomunales aliento. Suya es la atmósfera donde el be-
que liberarian en memoria suya, y él expi- bé acomoda la cabeza. Las señales agitan
raria exhausto sobre la ola más próxima a los brazos cuando pasamos. Los amantes des-
las rocas inquietas, en la cuna donde Mor- vían los ojos hasta que el reconocimiento
feo duerme. inminente se vuelve insoportable, y se se-
Sonaron las campanas. El estaba listo y paran. Cada uno sostiene un fragmento de
la mesa, servida. Era, bajo la luz vaci- futuro que encaja con el del otro, como los
lante, absolutamente hermoso. Tanto como corazones de las tiendas baratos.
para incomodar al
capitán. Como M había Estaba destinado a estar enfermo, y una
previsto, no pudo comer, pero la inquietud parte de él lo sabía. Pero no queria admi-
de su anfitrión fue más que suficiente. No tirlo, no ahora. Por eso huyó a las entra-
tomaria nada excepto un caldo liviano y un ñas del tedio disfrazado de aventura: un
poco de oporto que aplacarían su estómago barco en el centro del mar; a una mente
y le permitirían_estar alegre. A medida que intocada: pura y espaciosa. Aquí el tiempo
la noche avanzaba la sabiduría enrojecía, se estiraba como un superhéroe de arcilla
y se encontró arrastrándose desde el inti- elástica. Aquí la Fortuna podia ser corte-
mo torbellino de risas y clarete al inte- jada y burlada. Semejante perspectiva le
rior de un fotograbado sobre el escritorio inspiró tremenda resolución, y se apoderó
del capitán. Una mujer con rodete, que le- de las señales, para modelarlas y remode-
vanta su larga falda mientras se encamina larlas.
hacia los pastos altos, oprime suavemente Se inclinó sobre la borda, eufórico, y
el hºmbro de un niñito hasta alcanzar el dejó caer despectivamente pedacitos de mi-
ala aterciºpelada de una capa de luto. núsculas espinas al mar. Y allí se rindió:
un águila joven sobre un lecho de rosas.
¡cm
La Falena Hércules la fuerza de las eras. Para convertirse en
lo que no era. Un dios físico, un princi-
()scurecido por el amor de su propio de- pio muscular que allanara la noche. Extra-
signio se retiró, como Queequeg, ensimis- jo una navaja de su billetera, retiró cui-
mado, y se preparó para la etapa final de dadosamente la lámina y la dividió en cua-
ese amor, poderoso como era... tro partes.
Se iba del lugar al que pertenecía. 0 más Se cubrió los hombros con el cobertor del
bien, del lugar donde había acomodado sus Tío y se levantó. El cielo estaba negro y
pertenencias. Trocaba los adornos raros y resplandeciente, como bañado en alquitrán
bellos por lo remoto y lo salvaje. Salva- fresco. Los puntos que ardian a través de
je como el pelo del Bautista. Rió fuerte la negrura dibujaban la Cruz del Sur. Con
ante la sola idea y sintió placer recor- la mirada traspasó esos puntos, diminutas
dando unas monitos que hojeaban el Libro de flechas que ardian con el seductor veneno
la Vida. Porque alli, entre los trueques del amor. La Cruz del Sur. Un signo profu-
del piadoso y el civilizado estaba el bár- 50 sobre un cielo inspirado. Un signo de
baro amado, el grito en el desierto, el que ojos, labios, energia eterna. Se internó en
se alimentaba de plegarias y langostas. Có- la noche, fijó un ala, una antena y otra
mo lo repelía y fascinaba, a la vez, la ala, como una ofrenda; susurró: “Querida
imagen del grito. Ese recuerdo ínfimo lo mía, mi precioso mito, dios mio...»
conmovió. Habia olvidado por completo las La Falena Hércules, como anillo al dedo.
horas pasadas contemplando esa figura 50- Al bajar la cabeza sintió que algo le ro-
litaria, posesa. zaba la mejilla. Era su propia pestaña, que
El mismo estaba sufriendo una transfigu- retiró con el tacto delicado de un colec-
ración, un llamado por el que sacrificaría cionista.
su propia cabeza: servida en bandeja, sin
quejas ni sollozos. Porque no deseaba nada
más que libertar su alma, de modo que pu-
diera atravesar el trono como una bala o
gatear sobre el hábito como un bebé.
Buscó el libro que había traído a bordo,
un catálogo de insectos del Hemisferio Sur.
Se quitó el saco, un saco de terciopelo
verde. Mientras hojeaba el volumen notó un
lugar gastado en la manga. Y que parecía
brillar tenuemente como el pellejo gastado
de un ala. Después dirigió su atención al
libro que tenía en la mano: láminas de co-
lores con enormes letras negras. Buscó a su
salvador, el gran pájaro alado de Papúa,
pero otra imagen capturó su mirada.
Coscincera Hercules. Envergadura de alas,
35 Archivo Histórico
centímetros. ¡Ahí estaba de
su Revistas
campeón! No Argentinas | www.ahira.com.ar
parecía una mariposa, pero era extraordi-
naria. La Falena Hércules. Para hacerse de
INI
Islas Salomón alimentado y fresco se fortalecería, se
expandiria.
ÍXcaso albergaran algo sabio, una combi- Y todos sus músculos se contraían.
nación discreta de vicio y belleza... Pez Y sentia su llegada, y lo único que podía
muerto. Pájaros que silban como pavas ex- hacer era hacerse de lo que podía y
táticas. Tambores, deseo. desprenderse de lo desechable.
Era un relámpago breve, un borde fulgen- Y todos sus músculos se contraían.
te... Era la espada, el instrumento de un Y las imágenes embestían con la fuerza
dios, o era un iluso, completamente solo... del Amazonas. Algunas plácidas, otras
Los pétalos, relucientes como mejillas, líquidas. Una colmena resplandeciente, un
lo cubrieron, moteándole el pelo. Joyas yelmo de piel. Y podia sentirlo todo.
de la corona de Morfeo. Así que un __¡. ………… La pureza, en cuyo interior se
dios elige después de todo, mur- _- '“M¿V exponen todas las fórmulas
muró, y me siento aliviado, y ,.3» ;, de la luz y de la muerte.
renuevo mis votos. Repasó ._ “… Y todos sus músculos se
los pormenores de su acto "º — contraían.
final y cada fase cayó co- —_ Y él emergia, empa-
mo pétalos que se des- _ pado y rozagante y
prendían de sus bucles. ¿ vibrante, la piel
Un certero golpe de *_tensada por la mano
viento atrapó el borde - de Dios.
del cobertor. No era el
guerrero ni la guerra
sino ciertos rituales y
reliquias de guerra lo .Imago
que adoraba. La faja del
Y abruptamente ,
samurai, el vaso de sake
derramado en el viento como arrebatada, la
divino. Y mientras exami- _ razón se vio forzada
a irrumpir en la forma
naba la silueta y el soni-
de una mariposa
do de sus talismanes adqui-
Hércules, que imperaba
rió el aspecto de quien no
pertenece a nadie, a nada, salvo sobre el cielo como signo
a su propio sueño, a su destino. Y victorioso. El espectáculo,
de esto era esclavo. dorado, monstruoso, ardía tras
una cortina de párpados, de ciertos ojos.
Y el_capitán, en la cubierta de proa, se
nwraVilló, como se maravillara el primer
Magua navegante.
Porque M había abandonado el abrazo del
i( extendió los brazos desnudos hacia el Mar de Coral, y mutado la Fortuna claván-
sol,
alba,
Archivo
como
hacia
Histórico
un salvaje.
el
Los
calor.
de Revistas
estiró
Y creyó que
hacia
podría
el
Argentinas
dole las
encomendado
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grandes
esas
alas
mismas
en
alas
el
a la
regazo,
cruz que
y
En enero de 1989. la amistad nacida unos meses atrás con Néstor Sánchez generó la confianza necesaria para planear unas conver-
saciones grabadas. Las expectativas mutuas eran distintas: lo que para mi era la posibilidad de hablar con uno de los novelistas más
importantes, pero también de los más inclasiñcables, de la narrativa argentina; para él fue la necesidad casi imperiosa de dar testimo-
nio de una experiencia decisiva en su historia personal. El Drama sin Aienuantes es el título que él mismo sugiriera a las desgraba-
ciones de los casetes registrados en su casa de Villa Urquiza, donde vive todavía. La primera parte es el relato de una iniciación en
el Trabajo de Gurdjieff, acontecimiento que divide, según sus propias palabras, su vida en dos, y la segunda, fragmentos del diálogo
en que se buscó reducir mis intervenciones para dejar a la voz de Néstor Sánchez en su poética y dramática dimensión. —c. n.
es la vida de cualquiera, no tiene ningu- co, dada mi recurrencia cotidiana con la dí irme a Chile. Basta de Argentina, se-
na importancia. Acababa de publicar Si- muerte que no hacía más que ampliar mi guir aquí es estar muerto. Con todos los
sufrimiento. Se había germinado en mi peparativos me cruce con un conocido.
beria Blues, tengo que hacer la correc-
el desencanto porla literatura de ideas bastante distante, por la calle Florida.
ción de páginas, no quería ir a casa y me
quedo en un bar. La imagen me ha que- (un Sábato que en lugar de escribir filo- Cuando le dije que me iria a Chile (pero
sofía escribe una novela, una tesis filosó- ya tenía la certidumbre de ir a Lima), me
dado muy nítida; tiene el sabor de algo
impositivo. Cuando terminé de corregir fica transformada en novela). Uno no ha- dijo que tenía direcciones, en Lima, para
ce más que compartir una pregunta, ni darme. Que me diera direcciones no me
las pruebas, sentí una necesidad grande
siquiera una escritura programada en su interesaba, sobretodo proviniendo de él.
de terminar con cierto aspecto de mi vi-
da, con la adhesión dela ciudad, con un forma. Siberia fue un poco un acto de Así como era opósito a toda tendencia
desacato terminante. Podría haber sido esotérica, también tenía resistencia a los
lenguaje, con la condición de lumpen
que está en Siberia Blues. Necesitaba una novela naturalista, podría haber sido elementos mágicos que estaban en el su-
ampliar el radio psicológico y me di una novela larga; esa barra podría haber rrealismo, en Nadja. Me molestaba el
cuenta que no sabía cómo orientarme. terminado en una banda de asaltantes. elemento mágico, lo referido a la ultra-
Vi todas estas disyuntivas y a todas me tumba, al después de la muerte, a la exis-
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saqué de encima. Argentinas | www.ahira.com.ar
Al mismo tiempo aparecía la fatiga de lo
Se iba a llamar El tencia del cuerpo astral. Y eso que era iu-
que había escrito: ya nunca más. Todo li-
obispo ha desaparecido, para encontrar gador: siempre me apasionó el turf y ni
bro escrito es libro que uno nunca volve-
siquiera en el turf que ejercité durante pensky. En ese momento el nivel de sor- antigua, de ramificaciones y ramificacio-
años admitía el elemento mágico, admi- presa pasó inadvertido, después tomó nes. Es una disciplina muy simple que
tía sólo la razón. En mi vida no me había fuerza. Ahí aparece el elemento que des- posibilita que la atención no sea inte-
permitido razonar nada como mágico, lo pués tendrá resonancia. La Rosa me dice rrumpida y puedan ir percibióndose las
maravilloso cotidiano. De ahi la necesi- que tiene encuentros espaciados con distintas partes del cuerpo de una ma-
dad de un instrumento concreto, tangi- una millonaria americana que dirige el nera progresiva. Finalmente uno asiste
ble, como el arco del zen o la escritura. grupo en Lima: Doro. Al escuchar millo- al caos de sus funciones, que es el deto-
naria ameritana y ver ese elemento pri- nante de El ambar, los orsz'nisy la
Cuando parti de esa estación había un
grupo numeroso, veo aparecer a este … mordial —-Ouspensky— me sonó a mesa muerte: es el trabajo, en la desespera-
muchacho, creo incluso, que llevaba de tres patas. Al día siguiente, en las pri- ción de Felipa, por conseguir un ele-
meras horas de la tarde, llega uno de los mento que detenga la asociación men-
paraguas. En un momento que adherí
mucho a la noción de Influencia estaba integrantes del grupo fijo y me dice que tal. Y aparece otro elemento: siento que
la palabra muñecos. A los muñecos los en media hora tenía una cita con Doro. es inmoral seguir escribiendo. Pero la
guía un hilo tan invisible que es ya casi Lo cierto es que llegué a su casa y ella opción es dada y escribo mi tercera no-
un cable. En el lenguaje mío era un ca- me dejó una agradable impresión de de- vela. Después, quemo las naves y me
ble. Los muñecos abren todo un periodo licadeza. Creo que motivó secretamente voy a una beca en Iowa que no soporta-
de mi experiencia de entrega. En mi vi- mi otra memoria de infancia y produjo el ré. Recalo en Nueva York. Conozco a
vencia, en mi revisión constante, esas impacto que después da El ambor, los Nathalie, que es la hermana de Michel.
dos imágenes y la necesidad de morir se Orsinis y la muerte. Las cosas escucha- Le cuento la historia y me dice: uSe tra-
vinculan. En Chile las condiciones eran das y lo poco leído me dieron una im- baja en si mismo. El maestro ha muerto
favorables. Estaba resuelto el problema presión muy grande. El grupo se reúne y cada uno trabaja como puede-» La fra-
habitacional, el mar incluso, pero suce- en círculo y hay un instructor central y se en sí misma me produce una gran
dieron cosas desagradables que, de algu- una especie de auxiliar y una disciplina conmoción.
na manera, inciden para que partiese an- de preguntas. Mi participación primera Decido ir a Venezuela, a la casa de un
*tes de lo previsto. Llegado a Lima no sa- me hace decir: aSi esto fuera realmente amigo de la infancia que está casado con
bía qué hacer. Recurn' a las direcciones. cierto merecería dedicarle la vida»…Apa- , una venezolana. Un día mi amigo y el es-
En la casa del segundo de la lista, Fer- rece así un elemento primordial; no sé poso de Nathalie, que está en Venezuela,
nando La Rosa, súcede una secuencia hasta qué punto, lo religioso. En deter- aparecen con una muchacha muy diná-
muy simple que siempre recurrió en los minado momento en que la crisis con mica que resulta ser Teresa Wagerrnan,
distintos momentos de análisis porque mi mujer se hace insostenible, ella regre- hija del primer instructor en Lima. Mi in-
ahí está la primera circunstancia. Esta- sa a Buenos Aires. Averiguo y se me dice terés hacia ella, que aparentemente está
mos sentados en el living de la casa y se que en Buenos Aires hay un instructor y sola, es doble: me atrae físicamente y me
produce un fenómeno muy concreto: teniendo esa garantía, decido volver, en- interesa porque desde niña está en el
hay un pequeño libro y lo tomo y la pri- contrarme con ella, corregir nuestra cir- Trabajo. Se considera que voy a tener ac-
mera frase que leo es ael hombre puede cunstancia, y me vínculo con un instruc- ceso a una información y entonces mi
sacrificado todo menos su sufrimiento». tor ruso. En este hombre encuentro ele- esfuerzo por conquistarla es muy gran-
Después leo “Escuelas del cuarto cami- mentos y me atengo a la disciplina que de; en un mes estamos viviendo en una
mento Archivo
leí el título peroHistórico
era el primer li- derigor,
Revistas
un instrumentoArgentinas
como es el ejerci- | www.ahira.com.ar
no». No sé, no puedo decir en qué mo- me propone. Recibo así una noción de casa cerca de la de mi amigo. Conoce a
Michel, a la Sra. de Salszrnan. Acumulo
bro de la lista: Psicología de la posible cio de sensación del cuerpo, que me una información que utilizo después en
evolución del hombre, de Pedro Ous- abre un mundo, un sabor de cosa muy Cómico de la lengua.
m
Salto entonces a Europa, estoy unos desencanto total de todo, la escritura ya a él, que mi torso se inclina levemente
meses en Roma y llego a Barcelona. En para qué. Sigo con el sánscrito pero to hacia adelante. Puedo asegurar que lo
Barcelona se producen condiciones muy mando distanda de este hombre que tie- experimenté de esa manera y al mirar
específicas: estoy muy desorientado, du- ne una avidez irrefrenable de informa- hacia Michel, que estaba distante, en él
do de todo, temo ir a París. Voy a pedir ción, es decir, un hombre —lo compara- se produce también la inclinación; es de-
trabajo a Seix Barral, quieren editar mis da con lamn, como tipificación de esa cir: si hubiéramos estado próximos nos
libros y hasta conquisto que me paguen necesidad de hacer padecer una especie hubiéramos tocado la frente con la fren-
mensualmente por una novela que me de vergiienza de no acceder al conoci- te. Después de la secuencia Michel cam-
impongo, que viene a ser la suma del miento que ellos tienen. Es típico del bió de personaje. Me mostró un álbum
desconsuelo; de alguna manera produz- erudito; en Francia se produce mucho de fotos de un lugar en Suiza donde se
co el testamento de la desilusión. Al con- ese elemento. Estoy hablando de dos producen encuentros anuales. Me asegu-
sultar a Teresa sobre la historia inicial franceses y me sorprendió, al leer a La- ró que iba a estar con él en un grupo y
del grupo en Lima, en la selva, voy entre- can, ver las mismas caracteristicas; es de- Teresa en otro. En qué medida pudo
viendo Cómico de la lengua, con ese fi- cir, cita a Cicerón con Shakespeare y ha- participar la sugestión, en que medida la
nal que me proponía. ce un símbolo chino en el pizarrón. Ade- secuencia pudo ser exagerada por mí,
Me queda entonces un personaje, ya más creen en todo, en la cultura, en la li- representa el meollo absoluto de mi ex-
en París, que fue amigo de Daurnal, que teratura —que a la criolla sería el caso de periencia posterior.
tudiar sánscrito y que fue amigo de Dau- Y es aquí donde quiero terminar por-
mal. Me encuentro con un hombre —tí- que es una experiencia de significación
picarnente el esotérico, el culterano—, absolutamente ininterpretable y que fija Diálogo
un hombre que no tiene otra cosa que radicalmente toda mi experiencia poste-
enfermedad, que la patología de la infor- rior. Esta anécdota es de una significa-
mación. Uno de los casos más extremos ción muy rara en el aspecto que nos pro- Cantos RICCARDO: Tengo aqui anotada la
que he conocido. pusimos hablar de iniciación-enferme- frase que me escribió la última vez: uPre-
Poco tiempo después, la idea del suici- dad. Michel —un médico psiquiatra que parar pacientemente, amorosarnente. un
dio surge nítidamente. Veo la circunstan- dirigía y participaba en el Trabajo—, me estado de sinceridad irremisible». Pensé:
cia mia, que mi suicidio puede producir- citó para ese mismo día a la tarde. Lo una ética, tal vez una ética de escritura, y
se. Ya había tenido la sospecha, con mu- único que recuerdo es que a cierta hora, llegué a una conclusión: si uno se volvie-
cho alcohol y un automóvil. Veo que si, serían las cuatro o las cinco, llegué a esa ra absolutamente sincero, se pasaría de
que el alcohol me da el ánimo necesario, casa y fui atendido por un hombre pare-
inmediato a un estado de marginalidad
la fuerza, la convicción para masacrarme. cido —por las pocas fotos que había vis- irremisible —me abuso de su frase.
Entonces decidí que me iba de París, no to— a la figura de Gurdjieff, la tez cetri-
soportaba la decepción de la vida cultu- na, de estatura baja, calidad de presen-
ral casi maldita de Francia, la vigencia de cia. Ahí se produce el elemento que re- N. S.: El otro día hablábamos de la ten-
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la enfermedad. Histórico
Empezaban las oleadas demarco
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que en mi se Argentinas
ha exagerado mu- | www.ahira.com.ar
dencia de ir a la escritura como a una es-
de homosorualidad. Patología en todos chas veces. Es inefable, me sucede una pecie de salvación —eso es una cosa me-
los Casos, la vigencia de la patología, el única vez en la vida. Experimento, frente dio lacaniana también, la confianza en la
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de Scheherazada. En cierta medida el de la materia que determina la materiali-
palabra como una especie de salvación
escritor, visto desde la ficdonalidad, tie- dad. La materia determina un drama de
del discurso paranoico del horror del
ne como destino de eficacia entretener, elocuencia sin atenuantes, porque no es
sentido, de la falta de sentido incluso— y
nos reímos de algo que no nos caracteri- es decir, hacer olvidar al esposo de sólo morir el problema que se presenta
za a ninguno de los dos, porque cuando Scheherazada su propósito o su preocu- en mi caracteristica. El cuerpo se afirma
se fue a la escritura como síntoma, tal pación fundamental, que sería la muerte. y en mi mismo, a partir de una edad de-
Pero en otro punto la escritura se reto- terminada, hay una percepción de sensi-
vez no había más remedio que ir a la es-
critura como síntoma del fracaso de ma no como resguardo o lugar de con- tividad y hay una especie de apertura de
otras disyuntivas de comprensión. Eso suelo, sino como una especie de aseve- discernimiento, hay un mejoramiento de
seria el análisis, y, también, sería una es- ración de que se envían cartas biológicas la conducta, hay una mirada, hay un ra-
pecie de acusación que de mi parte está a través de un refinamiento que se va zonar, hay pautas que cambian, que
acentuando, a la paradoja. Hay quienes men de por si, hay síntesis, es decir, hay
y lo he comprobado, que el contexto es-
critura, el arte en general, es una especie se van al absurdo, consta en este siglo: la un mejoramiento general e inmediata-
de reducto indefectible de enfermedad. patafisica, Jarry cuando en la agonía pide mente después de eso... Me sorprendió
Hay muy pocas biografías de escritores un escarbadientes, Sarmiento que dice lo que una vez me dijeron: Usted está
que se salven de ser completamente .es el frio del bronce que avanza» (es un cargado de muerte, pero vuelve siempre
desgarrantes. El suicidio abunda, está el prodigio desde el punto de vista de la a ser tentado por la jerarquía de la vida.
alcohol, la acumulación de defectos, las asimilación de la muerte). Pero la escri- Y en cierta forma es cierto. No es una je-
drogas, las enfermedades mismas y la tura es —no digo que sea una especie de rarquía voluptuosa. Soy ritualista. Son ri-
muerte. Las circunstancias biográficas satisfacción perversa— la manifestación tuales elementalísimos. No es la vida am-
van llevando a una especie de inevitabili- deliberada, y que produce una satisfac- pulosa. Estar vivo y mejorar. Hay una
dad del drama y, al mismo tiempo, van ción deliberada, de esa connotación in- contradicción así. En un texto de mi últi-
llevando a esa fatal culpabilidad de la in- defectible que incluso decimos a los de- mo libro, respuesta que obtengo mien-
formación que sería el destino intelec- más en lo velorios: no somos nada, esta- tras escribo, como me pasa por lo gene-
tual de una persona. Esa persona no mos de paso, etc., que toca en realidad ral, me pregunto por qué yo festejé la vi-
puede escapar de la red de lo intelec- la única cuerda poética y a la que me en- da como milagro, me aferré a mi cuerpo
tual. Cuando estoy sumergido en la dis- frenté porque iba a una melancolía tan como milagro y no pensé que casi era
yuntiva de una sensibilidad de escritura, de paleta negra que tenía que volverse una maldición. Lo que puedo decir de
cuando creo encontrar mi propia voz, hacía el humor. Hay un momento en mi experiencia personal y de mi azora-
que es a partir de la épica de la concien- Daumal que es el absurdo. miento (este es el tercero que vivo), el
cia, me encuentro con lonesco que dice azoramiento, la inexplicabilidad total del
que se expone decididamente a una ex- drama humano, drama sin atenuantes,
periencia analítica para aprender a m0- C. R.: Usted ha hablado en algún mo- es que no hay siquiera tiempo de com-
rir. La frase me queda, no me consuela. mento de un horror concreto: el hecho prensión; está comprimida la vida y esa
Pero quiero hablar de lo que se nombra de quedar encerrado en el dolor, quedar contradicción entre la inutilidad y los es-
como ñccionalidad, y, claro que sí, que encerrado en la materia como dolor y tímulos, la lucha por un sitio, el tener
es una especie de distracción. Alguien conciencia del dolor. que terminar con la bestia anónima, infi-
C. R: ¿Una escritura que indaga en no meo como una consustanciación con el tura poemática, no de ficción. Hay una
sotros mismos, que busca comprender universo. Y esa familiaridad intimísima, historia de la escritura en cada uno. La
el mundo, incluso transformarlo, no nos acorralada, que no tiene posibilidad de escritura poemática, de conocimiento de
hace mejores? creer en Dios que es una presencia im- si, determina que uno esté familiarizado
posible. con el sinsentido de la vida, con su pro-
pia muerte. Esas son las coordenadas. Al
N.S.: Hay una especie de conocimento confluir un elemento de relativa jerar-
que, por supuesto, mejora la conciencia C. R.: En los Cuadernos de Maite, Rilke quía, se produce esa manifestación, có-
moral, incluyendo la asunción de los dice que habria que esperar toda una ví- mo llarnarla... voy a presentarte el tema
conflictos de la sexualidad, la apropia- da, saquearla, para escribir, finalmente, porque me subyuga: ¿Por que se vuelve
ción del otro. Ese árbol ético se abre esos diez versos verdaderamente buenos, siempre a la escritura, por qué empieza a
cuando se tiene disyuntiva de reflexión porque los versos son experiencias... aparecer el libro que no se piensa escri-
permanente, como es que toda actividad bir? ¿De dónde surge la fuerza, la convic-
humana está destinada a la distracción. ción y ese estado de gracia que es un
No digo que es clarividencia. Digo que, N. S.: Pero es ahí donde te hablo de la nuevo libro? ¿De dónde sale la necesidad
fatalmente, cierto conocimiento surge relación consigo mismo que tiene la es- de expresar la épica del dolor, del desa-
así, del nohacer. Si hablamos de tipos critura y que lleva a la verdad, por mo- sosiego? Son como cartas enviadas a una
humanos, como por ejemplo el mío: hi- mentos casi objetiva: vas cultivando una autoridad equis que debe modificar su
persensibilidad y mente intuitiva, que se relación apiadada con vos mismo y te vas actitud para con uno. Entonces se pro
da cuenta que protagoniza un drama conociendo con el margen posible de duce la épica de la expresión. Ahora se
irresoluble que es la paulatina y paralela transformación de ciertas cosas. Pero es terminó la épica de una vida posible.
conciencia de si, y, al mismo tiempo, siempre y cuando la escritura sea fiel y Nada de viajar, cambiar de enfoque,
cuando llega a cierta posibilidad de ma- desmienta lo anecdótico, el ñcdonar. mejorar. Se acabó la épica. No hay nada
nifestación de sí misma y a la vez, de au- Hay una escritura de ñccionalizar que que decir. Hay historias de vida. Hay idil-
toaitica, cae como una flecha. Por otra propugna la acumulación de conoci- ios truncos. Me doy cuenta azorado que
parte, puedo decir que hay un momento mientos, de pautas, cruzar textos. Se ha sido queja. En el escribir hay todavía
inesperado, absolutamente inesperado: acumula. Mientras que la verdadera es- azoramiento. La queja ya no tiene nin-
la linterna mágica. Hay un momento en critura significa un período de pérdida, gún significado. La escritura entonces no
que se descubre el mar, hay una especie con cada libro que se escribe se van per- puede ir en ninguna dirección. Para mi
de deslumbramiento de los sentidos, co- diendo más cosas. Por eso ahora ya casi ya van tres extrañamientos. Este, el ter-
mo cuando se está con una mujer verda- no queda qué leer. ¿Por qué? Porque se cero, es el de los cincuenta y pico de
deramenteArchivo Histórico
bella, sucede con la música, de Revistas
ha progresado enArgentinas
la relación consigo | www.ahira.com.ar
mismo. La escritura de ficción establece
años, y falta el convencimiento desasose-
gado y terminante donde se alcanza la
con la lluvia, las adhesiones rarisimas
dentro de la alimentación. la lluvia para pautas que no son las verdaderas. Pero poesia. Los grandes fragmentos de poe-
mi, desde la infancia, ha sido… que llue- el Kaddrlsb, digamos, de Ginsberg, se ac- mas o de prosas poéticas, son alcanzados
va y que esté acostado es una especie de tualiza siempre como el Eclesiastés. ¿Por en el linde exacto de esa corroboradón.
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LA JUNTIDAD ESPELUZHANTE Unos ac 05
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bramiento que conecta con el borde de lo hermético: ya cribo cada dia peor establece una fuga tanto de las proli-
no ver más ni saber lo que se dice (pero sin embargo el jidades de los narradores tímidos como de las suciedades
pensar por la improvisación lleva la atención a su máxi- de cualquier pretendido lengua sucia. Para Sánchez la
mo, aunque a su catástrofe también aproxime: demasia- escritura es una pieza de una máquina demasiado sor-
das hablas se encadenan para hacerse participes), y lue- prendente e intratable como para enorgullecerse de un
go, algo que del Sánchez improvisador desciende como resultado obtenido (porque además todo esfuerzo embru-
gozo (y don): la pérdida dela forma, la burla del escritor tece), sea cual fuere el resultado: la eficacia del pusiláni-
saludable (y saludado), aunque no por contraefectuación me 0 el residuo de una eficacia mal tratada a sabiendas.
de erudita perversa, sino por lo contrario: ya no hay me- El escribo cada dia peor es una afirmación del potens al
moria exótica ni datum delirante que valga, el desacato que va accediendo quien escribe por obraje de su extra-
es pleno, la escritura es pérdida hasta lo insoportable, na- vagarse (y por el envés de todo trabajo literario): porque
da se le adhiere que no sea una paciente y amorosa res- en ese escribir mal de manera fulminante (a su vez: por
ta. Pero por otro lado y a la vez: se cree en el valor agre- fuera de la avaricia de economistas del recurso: la mejor
gado que da una cierta experiencia con el cuerpo como escritura posible pierde el hilo y multiplica dimensiones),
aparato de sensación. Y que esa experiencia del deslum- en ese no escribir. se cumple en una misma experiencia
bre entra como desplante en la escritura, como la fuerza el doble salto mortal de desacato y prehensión: volverse
que suelta una escritura-otra y dona el ritmo de una fra- otra cosa que saludado (ya no más acomodarse: hormi-
se, de un párrafo, de una novela entera. Entonces restar- gueo vasto), pero a la vez: volverse operador u ordena-
se es adelantarse (porque a su vez el cuerpo comienza dor permutante que se inicia en la vida extraña, en la vi-
sus operaciones: los encuentros entre una disposición da que espuma en canaleta abierta: olor a muro recalen-
subjetiva que viaja y los materiales mutantes del oficio tado, a techos de zinc, a mediamañana marina durante el
produciendo así una inflexión, incluso: una nueva organi- mes de Julio en Peralta Ramos. Aconteceres de la vida
zacion de lo que rodea). Cuando se comienza a percibir intensiva que sale a prehenderse de interzonas, interdi-
que la escritura no es un ejercicio sin consecuencias, si- mensiones. inlermundia: la vida plástica, la educación
no que es una variada y persistente confrontación con los sensista. Y esta subjetividad desujetada de una linea do-
limites de la propia inclinación, la literatura se vuelve una méstica, hace y deshace al desujetado siberiano que to-
entidad que tiende a devastar todo material inerte y toda da escritura que valga la dicha se encarga de proponer:
subjetividad bien o mal dispuesta. Entonces: entereza ne- una irradiación de existencia que implica una cualidad de
cesaria para la tarea de huerfanización absoluta: un pro- autoexperiencia (para hablar con el Whitehead de Proce-
grama de austeridad total y de obstinación todoporosa. so y realidad) que hace de una disposición subjetiva y
Persistencia en el voto de obediencia a la inclinación ope- aun de la suelta de las ocasiones de su experiencia. una
racional que exige el desacato extremo a las leyes del tra- Juntidad espeluznante que irradia operaciones de incor-
bajo y la literatura. poración de la mayor cantidad posible de datos del pro-
ceso fisico dado (0 mejor: que está dándose): la entidad
actual es lo que resulta de esas capturas, lo que prehen-
de y permea el proceso, expandiéndose en múltiples co-
El acto de prehensión. nexiones con el ámbito o dimensión de otras entidades y
produciendo así conjuntidades, un desborde de nexos,
correlaciones y prehensiones entre entidades de variedad
Se escribe por la necesidad que tiene la materia de espeluznada. En una página de El amhor, los orsinls y la
prehenderse (se podria proponer después de un buceo muerte, se propone La juntldad espeluznante como otro
lagar por Sánchez-Whitehead). O tal vez: se escribe pa- de los titulos posibles de la novela (una de sus partes ter-
ra llegar a la no-escritura como efecto de escritura (o in- mina llamándose Juntldades). Y es que la escritura de
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cluso: a la mala escritura como efecto de partitura):
do simplisimo,
uTo-
todo verdad a partir del vidrio para afue-
Sánchez
cementerio
es toda ella un prodigio de (con)juntidades:
de Flores, la barra de Tomasol,
el
el mar, Peral-
ra: escribo cada dia peor: (N. S.). Pero cualquiera que ta Ramos, un rancho en México, los orsinis, un coche
haya leído unas páginas de Sánchez entiende que ese es- abierto y multado. las camisas de brin que se despren-
lal
realidad, a otros tonos y velocidades que ya no permiten
den y desarticulan en luz (verdaderas camisas de fuer-
zas, Perlongher), el yuyo. el chucho, el humo. el sol ma- la vuelta al sentido porque la ida (o el in-sentido de su
rítimo, Chapadmalal. un Chevrolet inmemorial, la media- parto) es hacia la coronación de lo informe, hacia la de'-
cada lnlclátlca sllvestre. Enseña: que la escritura no es
mañana esplendorosa de un día hábil: todas entidades
un efecto de retórica de escritor de escritorio o de calle-
prehensivas. todos modos en los que en una ocasion ac-
tual están juntas múltiples entidades, todos sinommos jón autoimpuesto, que por lo tanto a la escritura poco le
del deslumbramiento, de lo bendito, de lo extático que importan los efectos de literatura áspera o tersa (asi co-
prende —enciende— (e incluso de las cruciñxlones exta- mo: si la filoso/ia occidental es una filología ergo la cultu-
ticas: ¿cuántas hay a lo ancho de su obra: sobre la are- ra occidental es una huevada: Néstor; y Federico
na, sobre la tierra, bajo el solmuytibio?), en fin: la vida (Nietzsche): Nunca nos libraremos de Dios pues todavía
extraña... lo que se llena de si mismo hasta hartarse creemos en la gramática—: la contra—juntidad por exce-
(hasta el otro 'si' en el claro del “quién está'), una entidad lencia). A cambio: a la escritura le preocupan los efectos
que se llena de sus prehensiones aunque no por reafir- de exploración por lo menos dobles (0 sobretodo triples,
mación de una mismidad salvaguardada, sino para cap- cuádruples): exploración de lo que la escritura produce
turar todo aquello que la desprotege. que la exilia de consigo misma como desacierto y pasaje a una partitu-
cualquier fijación (uMe llené de vida», escribe Charlie Par- ra, y también con lo que devuelve como más exigencia
ker a propósito de una de sus improvisaciones). Y a es- en el voto de obediencia a su faturn autºproducido, que
to se agrega que las juntidades nestorianas enfatizan la es a su vez una exigencia que se plantea del lado de la
ya completa imposibilidad de delimitar las fronteras en- vida de ese sujeto en trance de ser extinguido por su más
tre el cuerpo y su ámbito: el mundo no es 5an lo que impropia escritura, llevado de viaje para ser devuelto al
acontece en el cuerpo al percibirlo (Whitehead). He allí la borde de lo extinto. Porque lo que aparece difícilmente
espeluznancia fundamental: el extravagar por la escritu- sea lo nuevo (y no es por hiperbolizar el poder de lo ocul-
ra no deja de volverse un pensar por el cuerpo en avan- to, es que simplemente se padece el ser de lo argentino:
ce creador (por fuera de su contorno y en vias de más- la desconfianza). Asi es como lo nuevo, en la narrativa
ramificarse): un desujetado de las puras flexiones rítmi- argentina, sigue siendo Sánchez (claro que entre otras
cas en el envés de cualquier sujeto de la reflexión. Bas- novedades contemporáneas sin planeta): los que nunca
tante se sabe y mucho se puede predecir del puritanismo aparecen pero insisten. Porque además: ¿qué claras filia-
literario que hace a un lado las relaciones del cuerpo pre- ciones se le podrían endilgar? ¿No será que para una li-
hensivo con la escritura (o los modos de ingresión de una teratura tan dada a la familiarización compulsiva de lo
experiencia —y que ya no es de lectura— descalabrando suelto (nunca faltarán escritores con hiper-guiños a pa-
el sistema de lo literario: la intelligentzia es la primera en dres autoinducidos, guiñadores culturales y especialistas
no leer a Sánchez 0 en no leer eso en Sánchez). De ahí en guiños, intertextualistas y críticos que los mal-impo-
la relación de su escritura con el jazz, con la improvisa- nen por su cuenta), no será a causa de esa austeridad
ción, y con lo que al comienzo de este acto se insinuaba: plena de extrañeza que Sánchez tiende a un máximo de
mala escritura como efecto de partitura: porque el cuer- lo desconfiable por la faena de huerfanización con que su
po también es una serie vibratoria, que en los timbres y escritura ejecuta a cualquier guiñador de culto? El fachis-
alturas de su puesta a prueba, constituye a su vez las al- mo de lo inmigrado pareciera estar desde el inicio entre
turas y timbres de una escritura que se le monta, que ha- nosotros y apenas si podemos soplarlo: trabajo y familia
ce eco con una fisicidad del ya no saber pensar sino del para todos, todos trabajadores de la cultura y por si fue-
alinarse a una catástrofe que suena. No habría partitura ra necesario: más de un padre para cada uno. La deco-
siberiana posible sin el escribo cada dia peor nestoriano. rosa moral de cierta narrativa y sus condecoradores, si-
Porque señores (literatos): Sánchez enseña que esa ma- gue siendo asimilable a la tórpor moral que se despren-
la-escritura que es capaz de enviar a la enredadera cual- de del uso constreñido y temeroso de la sintaxis, su nivel
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quier intento de solapado
cide cuando
guiño hacia lo literario, se de-
una cierta cualidad de autoexperiencia se
cero de penetración en la incógnita. Pues bien: Sánchez
espeluzna con la soledad de su ensalmo, con el deslum-
conecta a la escritura, por obra orbital de un acceso a bre de su apuesta a la extra-ula del parto.
otras atenciones (y ocios), a otras organizaciones de la —CARLOS Eu.mt
lal
fragmentos de NESTOR SÁNCHEZ
—selecci6n C. E.
Chapadmalal
Y ahora que te tenemos con los brazos bien abiertos sobre la arena
impalpable, relajado, si entrecerrás los ojos ¿qué ves?. Ves ahora, sa-
bés que en el otro extremo de los brazos están las manos también ha-
cia arriba para que se doren las palmas, sabés que está el sol a bal-
dazos y podrías recordar “Las Barrancas», con sólo proponértelo ven-
dría una ráfaga de humo de chorizo de la Costanera, pero para ade-
lante, con la sonrisa pongámosle bastante serena del que recuerda
¿qué ves? Es hora de que vayas entrando en razón me ha dicho con
su voz gangosa: —Cuando Jesús cumplió treinta años, se puso en
marcha y se rodeó de discípulos. Incluso si te parás, si hacés visera
con una mano, ves el contorno, ves toda la arena impalpable aquí, el
dejo clavar, me lanzo al mundo, ¡mito para ellos al Mesías que se em-
peñan en ver en mi. Entonces si entrecerrás los ojos como se espe-
raba sonreis bajo el sol maritimo por cualquier tipo de recuerdo, in-
cluso podés permitirte cualquier tipo de recuerdo; pero mientras te-
lajás por completo el cuerpo, mientras se te entrecierran los ojos, pa-
ra adelante. ahora, sobre la arena impalpable ¿qué ves?
m
|"|
lo visto: casas rosadas y manteca líquida, la inmensa cúpula del Taj
Maja! sobre pelo negro viviente, jutis lavándose, vacas, ochenta y
cinco procesiones religiosas, las ceremonias en Benarés, la promis-
cuidad de los encantadores de serpientes, ancianos majestuosos, la
madera del pinus deodora (cedro del Himalaya) alrededor de cada
templo
I'<5I
La meditación
esestaatenciónen La meditación sin unafórmulaestablecida.
laquepercibimos. sin preferencia sin causani razónalguna.sin unafinalidad
alguna.el movimientode todas y un propósito.es un fenómenoincreible.
lascosas.el graznidode loscuer- Noes sólounagranexplosiónquepurifica.
vos.el rasgarde lasierraeléctri- sinoquetambiénes muerte.muertequeno
ca a travésde la madera.el lem- tieneun mañana. Su purezaes devastadora:
blorde las bajas.el ruidosoto- no deja un solo rincón secretodondeel
rrente.el llamadode un niño.los pensamiento puedaesconderseentre sus
sentimientos.los motivos. los propiassombras.Su purezaes vulnerable:
pensamientospersiguiéndoseunos no es una virtud engendradamediantela
a otrosy. máshacialo profundo. resistencia.
Es puraporquecarecede resis-
laperc'epción
alerta_vlúcidade la tencia.igualqueel amor.En la meditación
conciencialolal.Y en estaaten- no hay mañana.ni hay argumentos con la
ción.el tiempocomoel ayerper- muerte.La muertedel ayery del mañana
siguiendoal mañanadentrodel no dejanel mezquinopresentedel tiempo
espacio)“ el retorcimiento_vde- —y el tiempoes siempremezquino—sino
formación de laconciencia.se ha- unadestrucciónquees lo nuevo.La medi-
bíanaquietado y callado.En esta taciónesesto.no lostontoscálculosdelce-
quietudhay un movimientoin- rebroen buscadeseguridad.La meditación
mensurable.incomparable:un esdestrucciónparalaseguridad.y hayuna
movimiento queno tieneexisten- granbellezaen la meditación.no la belleza
cia.quees laesenciade la biena- de las cosasproducidaspor el hombreo
venluranza y la muertey la vida. por la naturaleza.
sino la bellezadel silen-
un movimiento que no puedeser cio. Estesilencioes el vacíoen el cualy
seguidoporquenodejaun sende- desdeel cual todaslascosasfluyeny tie-
ro y porquees quietoe inmóvil: nensu existencia.Es lo incognoscible.
es laesenciade todomovimiento.
—KRISIINAMURÍI
0
3 poemas de Hugo Von Hofmannsthal
Comentario
Una de las peculiares recompensas de quien se aventura a traducir poesía es el creciente fulgor que adquiere, a medida que
va consumándose el traslado, la carga significativa del poema.
Antes de aplicarme a su versión castellana, leí vez tras vez en alemán esta célebre uBallade des iiusseren Lebens» sin ir más
allá del entusiasmo por su elegancia expresiva, o del asombro por su inquietante penúltimo renglón. Después de la faena. y
aún en el curso de la misma, pude darme cuenta de que hay en esas estrofas, como en todos los mayores poemas. una medu-
lar fusión de constancia y polisemia, que eludiendo cualquier clase de impresionismo corona el texto final con su propia des-
nuda belleza.
Acaso la construcción en rigurosos tercetos clásicos (la terza rima dantesca) suscite, en el original. ciertos adjetivos o frases
susceptibles de producir en el lector negligente impresiones confusas. Pero a poco de ventilar con alguna elasticidad el mol-
de preñjado, nuestro máximo aprovechamiento de las posibilidades múltiples —siempre armónicas— de cada imagenyque la
lectura nos depara esfumará sin recelo aquellas nubes, oponiéndoles el goce categórico de la más ardua lucidez.
I&I
Y se abren caminos en la yerba y poblados
Tiempo inacabado
2
Entre sueños
ISI
LA SOMBRA DE LOS VIVOS
Z
Eso le es dado a semejantes biógrafos para crear la bio- miento de la vida. Nada en ellos es ideario, nada es analí-
graña anecdótica. Goethe quiere ponernos en la mano un tico. Todo es simpah'a, relampagueante intuición; serían
libro como el de las Conversaciones de Eckermann, como auténticas prestidigitaciones ñsiognómicas si no fueran ge-
una buena anécdota nos da en la mano a un hombre: de nuinas obra de arte fisiognómicas. Un ejemplo que he pe-
cuerpo entero. En realidad, ambos libros son sólo una ca- dido encontrar sin esfuerzo alguno me permitirá ser más
dena de anécdotas. Cuando Boswell nos hace ver a J ohn- claro. En cada una de esas composiciones surge siempre
son, lo pesado es como un elefante y lo etéreo como un pa- ante nosotros una persona que se coloca al frente como si
' vo. Cómo se pasean uno y otro en un camposanto y surge lo hiciera ante el escenario de su vida. Elijo el encuentro
la conversación sobre el obispo Berkeley y suteoría de la con Alfred von Berger, que tan conocido es de nosotros los
existencia del mundo material tan sólo como una aparien- viejos: ¡(Ahora que este vital hombre ha muerto, veo des-
cia. Boswell se expresa temeroso (pues se da cuenta que tacarse frente a mi su rostro singular; escucho su voz que
Johnson monta en cólera). En efecto, sería absurdo ads- con áspero, jadeante aliento expulsa, desde la profundi-
cribirse a esa teoría, pero también difícil refutarla. ¿Qué? dad de su anchuroso pecho, esa voz que de vez en cuando
Johnson exclama: ¡Yo la refuta así! Y adelantó un pie so- explota en un extraño júbilo salvaje en el que parecía re-
bre la losa sepulcral con tal fuerza de elefante que su gi- lucir al mismo tiempo un gimiente suspiro. Puro tempera-
gantesco cuerpo bailoteaba a contramarcha, como una pe- mente era su rostro; desñgurado por sentimientos vehe-
lota. 0 también cuando Eckermann erige ante nosotros al mentes y sacudido por una firme voluntad, aunque nunca
Goethe octogonario, quien tiende en el jardín su arco que simultáneamente por completo. Desde ese semblante, que
le fuera enviado por un jefe de baskires, con las mejillas podía aclarar ocasionalmente el reflejo de un enigmático
enrojecidas como un muchacho, apuntando al postigo de demonio, se expresaba una caprichosa fe en el futuro ante
una ventana —ambas imágenes son de una fuerza de com- la buena fortuna de todos los planes y también, por su-
penetración elevadas hasta el virtuosismo, de una infinita puesto, una vez más, un temor y un desaliento. Valentia y
simpatía mimética que en breve procesión nos muestra a desesperación se confundían en ese rostro, un obstinado
todo hombre, esa irrepetible y nunca repetida unidad es- rencor como inspirado por brutalidades sufridas y, des-
piritu—carnal. De los hombres capaces de sentir y reprodu- pués, de nuevo, una casi infantil y candorosa ansiedad se
cir a otros hombres de esta manera se puede decir que es- hacía manifiesta y se ofrecía. Nunca se sustrae uno de lo
tán en condiciones de leer la escritura de los dioses, ¿pues trágico, de lo cual estos rostros hablaron de suprimirlo por
qué son los verdaderos jeroglíficos, donde no están los ros- completo.» Esto es extraordinario como exposición y lo es
tros ni los ademanes de los hombres, a través de los cuales también en cuanto a la exactitud ñsiognómica: tantos tra-
se delata ante nosotros su espíritu individual? zos, tantos rasgos precisos, y cada rasgo una clave para la
Todos estos pensamientos e incluso algunos otros exal- interioridad. También es extraordinario en cuanto a la
tan, si se les sigue en el curso de la lectura, un libro de Fé- simpatía. No pienso en aquella que es justa, en la simpatía
lix Salten que incluye, concentrándolas en un encuentro, de todo el mundo, sino en aquella que es enérgica, en la
las biografías miméticas de alrededor de treinta persona- verdaderamente plena de fantasía, en la poética. Aquella
jes. Retengo unos cuantos nombres sacados de allí: Peter en la cual tienen lugar las transiciones más extraordina-
Altenberg, Alfred von Berger, Josef Kainz, Mahler, Enver rias que van de lo individual a lo atmosférico, de la esfera
Pascha, Arthur Nikisch, Eduard Keyserling, Wedekind. de los hombres a lo vegetativo, a lo animal. No en balde lle-
Son ellos ilustres muertos pero tales que, hasta hace poco va uno consigo durante treinta años una materia novelísti-
tiempo, estaban todavia vivos. Son treinta de nuestros ca sumamente personal y digna de notarse, como lo es la
contemporáneos, pero inmortales. De modo que es un me- metamorfosis de un hombre en un perro poético-soñador.
dio vital pero fantástico. Salten titula su libro Espíritus No es ninguna insigniñcancia perseverar tan firmemente
del tiempo, pero probablemente resulta aún más significa- en la fuerza mágica de lo corporal para, por último, con la
mano entrelazada, devolverla a lo espiritual. Y podría
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tivo el subtítulo de cExperiencias». Lo decisivo es la con-
temporaneidad; el germen de todos estos breves poemas muy bien haber citado a este respecto otros veinte pasajes.
biográficos fue el encuentro en vida. Nunca hay en ellos Es este un muy viejo género artístico, la biografía mimé-
nada que no fuera producido por medio del estremeci- tica. En las sátiras y epístolas de Horacio se hallan breves
IBiI
retratos corporal-espirituales semejantes; todavía más en contacto con lo vivo y no borrarlo de nueva cuenta me-
las sátiras de Persio. Aparecen más tarde en Diderot, el Di- diante la exageración. Es infinitamente difícil suscitar lo
derot de Rameau y el de los breves diálogos sostenidos en decisivo en la creación de la imagen humana y más difícil
Jacques el Fatalista. Fue él, probablemente, el más gran- aún el pasar por alto lo superfluo. Es muchísimo más fácil
de maestro de este género imperecedero. Sus herederos pensar otra vez a partir de lo pensado, armonizar obras
franceses se extendieron a lo largo de todo el siglo XIX has- de arte y deducir sus teorías que aceptar este desnudo
ta nuestros días. ¿Y acaso no se debió también a él, aparte duelo con la vida. El Sainte—Beuve del Montaje tiene más
de la herencia de la escritura, también la descriptiva? ¿No discípulos que el Diderot de El sobrino de Ramon. y por
son los Daumier y los Govorni un poco sus discípulos? buenas razones. Al docto e incluso al no tan docto literato
Pero Viena tiene su propia escuela ñsi0gnómico-bi0grá- lo respalda una amplísima tradición, una raigambre uni-
fica. ¿Y cómo no iba a ser así? Este sociable pero difícil ar- versal. Su fidelidad angustiosa, su modestia, su mismo de-
te viene de la misma raíz que otro, primordialmente mimé- sánimo, todo, se vuelve benévolo para él. La escrupulosi-
tico: el teatro. El arte mimético de la antigiiedad fue la es- dad, el más alto patrimonio de la enseñanza, será para él
cuela del retórico. Nuestro teatro, el Teatro Nacional de un escudo e implica para el mundo —e incluso para él mis-
Viena y el popular, el teatro de Lessing y el de Nestroy (pa- mo— las fronteras de su deseo y de su valor. Para el que
ra nombrar, desde la amplitud del patrimonio integro, a aspira a la creación artística, para aquel que quiera hacer
los dos más vigorosos miméticos), debió convertirse en la valer la vida, como por acto de magia, sobre un lienzo o
escuela de nuestros biógrafos miméticos. Girando en torno una hoja de papel, hay leyes más duras. Resuena siempre
del teatro, y mientras más cerca del teatro mejor, así han en su oído: a¡Y ustedes no exponen la vida...!» De nuevo
crecido. Kiirnberger, un hombre poco menos que insopor- siempre, como aquel romano, espolea al angustiado y ja-
table, no muy dotado de simpatía, es más apto para con- deante corcel, cubierto con todos sus adornos, con todas
denar que para amar. Pero su ensayo El antifaz de La vi- sus armas, a punto de saltar sobre el abismo. Y el abismo
da de Grillparzer es una obra de arte ñsiognómica. Más está siempre ante sus ojos: es el día, que devora y olvida.
tarde, Speidel, quien estimulado a partir de un arco su- Es el día al que sirve el periodista; del día toina éste su
perciliar, de la línea de un hombro, del móvil dedo del pie, nombre. Al día derrocha él su energía, el bien más valio-
descubre todo un ser humano, a un ser completo, supo ha- so: el conocimiento. En la obra, por la cual se entrega, la
blar de los vivos legítimamente y conforme a las leyes que cual desea mantener unida, incurre en el derroche: <Un
rigen la naturaleza, como el arqueólogo habla de las esta- artista es aquel que ha de renovar todos los días su obra,
tuas. Y menciono a uno más que casi ha caído en el olvido: pues cada día destruye de nuevo esa obra; un creador que
Friedrich Uhl, quien, casi a la misma hora, con una plu- renuncia a la creación para sostener breves y amenas con-
ma demoníaca, a lo largo de décadas dibujó a cada hom- versaciones ante un auditorio es un ingrato que pronto en-
bre y a cada mujer que morían en Viena y que se diferen- cuentra su perdición cuando el conversador guarda silen-
ciaban de la vulgar muchedumbre; a él le estimulaba evo- cio.» Esas líneas aparecen en ese mismo libro. En su un
car¡a los todavía no enfriados cadáveres. tanto amargado orgullo se reñeren por igual al muerto
Estos son, por llamarlos de algún modo, los predeceso- acerca del cual se expresan como al vivo que las ha escri-
res de este dominio del arte. Pero cada uno de ellos tenía to. Su orgullo puede sostenerse. Mas la amargura modera
para sí un estilo; y Salten tenía el suyo, que aventajó al de un pensamiento. ¿Y en qué hombre viejo no ha de surgir?
los otros en apasionamiento, en impulso, en diversidad. Un día, una semana, un lustro, una generación, dos,
Asimismo es apegado, creativo y crítico en relación con el tres... ¿Qué es? ¿No es tanto lo uno como lo otro? ¿Y quién
teatro. Así favorece una tan activa virtud de la obra ante puede esperar a que aquél exceda este límite? ¿Quién, ade-
los otros y, nervioso ante las prolongadas excitaciones mi- más de Li Tai Po, seguirá floreciendo doce siglos después,
méticas, se intensifica la facultad mimético-biográfica has- y quién, además'de Horacio, seguirá resplandeciendo tras
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Orang-utans
Noreen /
Rajah
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Despedida
como el agua.
¿Cómo saber qué siente en su cuna de hojas
cuando mira las nubes curvas que en el cielo
lo preceden? Desde el suelo, depongo el largavistas e imagino
que no teme al destino ni alas parcas;
desconoce el silencio que anuncia el final, el agua que
¡“_9
Banana Cafeteria
. Para Bárbara
El rumor de la selva en la noche, cerca, para siempre en los oídos, después de haber estado.
El rumor de la selva y los pájaros dormidos en la noche,
las mariposas, el fabuloso arcoiris de la delectación.
El cocinero indonesio que después de preparar la cena prepara,
como en el proverbio chino. la suave música del alma:
la guitarra y la voz
entrando apenas en el rumor de la selva.
Los peces en la laguna ¿duermen? Las estrellas ¿duermen?
¿Duerme Noreen en su nido de hojas o mira, como nosotras,
el cielo de la jungla,
—TERESA ARIJÓN
ISI
facing north
túnel
Me lavé con blanqueador. Nunca alcanzaba a lavar las sábanas, las quería también blancas para
los hijos que fueran concebidos. Robé a una anciana, para dar la cena. Aquella noche, en la men-
te yo componía odas a la belleza y quería arrojarme al lago de la fiebre. En la fiesta había una
fiesta y se oían gritos, una fiesta privada con guirnaldas en la puerta. .Y nosotros dos, más que
hoteles
Pero llegó el amor y alquilamos un coche para viajar al país de las Maravillas. Mickey Mouse, el
desierto, las palmeras, el destino. En la entrada vi el anuncio de los ciclones fatales, y partí enca-
puchada para salvarme la vida. Anotar en una hoja la plegaria dirigida a los tumultos: si me mue-
ro que me entierran viva y que a él le den la parte de mi corazón, pero que no me regresen
pensamiento
Es sólo engaño, lo que se ve. Y detalles. A veces me hielo, o imagino todo lo que sucede aden-
tro de mi cuerpo como cavernas. 0 son los encuentros encantos y las apariciones vírgenes o des-
Archivo Histórico
prendimientos
de la carne
dito de pensar,
el destello
de Revistas
del querer que venga
Argentinas
de los otros. No alcancé
la fe
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a ver a un animal, por eso no sé. Es lo inau-
—CECILIA PAVÓN
lºl
poema
de ella sólo quedarán las flores, de mi todas las vocales del universo pronunciadas bajo la
lluvia. Si la truculencia es un encanto, que alguren lo diga es la felrcrdad:
quiero mi ceci/ia, la qurero.
—cecrr.rA PAVÓN
I%I
Uznr.
—$ERGIO
E
JOÁO CABRAL DE MELO NETO
A Joaquim Cardozo
poeta del Capibaribe
1 de la fuente rosada,
(Paisaje del Capibaribe) del agua del vaso de agua,
del agua de cántaro,
de los peces de agua,
La ciudad es cruzada por el río de la brisa en el agua.
como una calle
es cruzada por un cachorro; Sabía de los cangrejos
una fruta de lodo y herrumbre.
por una espada. Sabía del lodo
como de una mucosa.
El río ya recordaba Debía saber de los pulpos.
la lengua mansa de un perro, Sabía seguramente
ya el vientre triste de un perro, de la mujer febril que habita las ostras.
ya el otro río
de acuoso paño sucio Aquel río
de los ojos de un perro. jamás se abre a los peces,
al brillo,
Aquel rio a la inquietud de cuchillo
era como Archivo
un perro Histórico
sin plumas. de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar que hay en los peces.
Jamás se abre en peces.
Nada sabía de la lluvia azul, rese en flores
I8I
pobres y negras Algo del estancamiento
como negros. del hospital, de la cárcel, de los asilos,
rese en una flora de la vida sucia y sofocada
sucia y más mendiga (de ropa sucia y sofocada)
como son los mendigos negros. por donde se vino arrastrando.
Abrese en mangles
de hojas duras y crespas Algo del estancamiento
como un negro. de los palacios cariados,
comidos
Liso como el vientre de moho y muérdago.
de una perra fecunda, Algo del estancamiento
el rio crece de los árboles obesos
sin nunca estallar. salpicando los mil azúcares
Tiene, el río, de los comedores pernambucanos,
II de camarón y estopa.
Y sabía
Entre el paisaje
de la magra ciudad de corcho,
(fluía)
donde hombres huesudos,
de hombres plantados en el lodo,
de casas de lodo donde puentes, solares huesudos
plantadas en islas (van todos
"rar
Allí se pierden más acá del hombre;
(como una aguja no se pierde). más acá del hombre
Archivo
Difícil Histórico de Revistas Argentinas
es saber | www.ahira.com.ar
azul y blanca
el mar
bandera podia ser una
_I8l
—o del mástil— del rio.
Después,
Una bandera el mar invade el río.
I%I
después de cortada- Lo que vive
af]ige de vida
Como gota a gota el silencio, el sueño, el cuerpo
hasta el azúcar que soñó cortarse
gota a gota ropas de nubes.
hasta las coronas de tierra; Lo que vive choca,
como gota a gota tiene dientes, aristas, es espeso.
hasta una nueva planta, Lo que vive es espeso
Archivo
porque
Histórico de Revistas Argentinas
vive,
choca con lo que vive.
Como
| eswww.ahira.com.ar
aún mucho
si no la puede comer
más espesa
ISI
Aquel rio
es espeso
como lo real más espeso.
Espeso
por su paisaje espeso,
donde el hambre
extiende sus batallones de secretas
e intimas hormigas.
Y espeso
por su fábula espesa;
por el fluir
de sus jaulas de tirera;
al parir
sus islas negras de tierra.
es más espeso
que su simiente,
como la flor
es más espesa que su árbol,
etc., etc.
Espeso,
porque es más espesa
la vida que se lucha
cada día,
el dia que se alcanza
cada día
(como un ave
que va cada segundo
conquistando su vuelo).
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—Jvo CABRAL DE Mew Nem
—versión MÁRGARA Russorro
lil
DEL SERTÁO A RECIFE
La espesura del fracaso, mugre y pobreza. agitando la tibia sangre, de ausencia y furia.
(la pobreza del polvo, del carbón) ¿Qué agilidad revela esta fuente o río
donde el poeta deja su huella?
¡pan sin miga, sólo corteza.
No es el rio un horizonte, si su desaparición.
lrrelevancia de la fría perfección
frente a lo que más rodea, el fondo, fétido,
con plumas de desecho y estanco
(tanto el río duele, como carne)
/pero Iealmente.
El poeta marcha, de la siega a la estera La culpa la tiene la tierra, cuya disimulada inmovilidad,
del triste mediodía a la bandera viva y muerta parece siempre inocente, mientras filtra debajo la playa,
del movimiento quieto, al dolor que espera.… el agua de los ríos, mezcla dulce y blanquizca que no
La poesía no es piedad, ni mas allá /permite
-papel sin palabra escrita-, transformada: consolidar el terreno» (Michelet. El mar)
azules cabralinos y el extremo de la vida,
tan dura… Lo real es lo que desborda, pudre y duele.
Joáo y la educación por la piedra: La unidad de este río, no del mar, es la entonación.
“Quando um rio corta, corta-se de vez más que el efímero despliegue de metáfora, la impaciente
em pozos de água, em água paralítica. El hastío del río funda el estallido perpetuo
Em situacáo de poco a água equivale y la tiniebla de las naves…
a uma palavra em situacáo dicionária:
isolada, estanque no poco dela mesma, No hay tiempo… si concentración.
e mais: porque assim estancada, muda, -Cuando niño ascendí al Volcán de Agua;
e muda porque com nenhuma comunica, no acepté como mar aquella pincelada en el confín,
porque cortou-se a sintaxe desse rio, que nada tenía que ver con el incendio azul
o fio de água por que ele dlscorrla." que hacía poco me había enloquecido.
Quedé arrebatado por el canto.
5
Un recuerdo sin pasado, Alegoría del río, Joáo sin misterio de mar,
hecho instante vivo, sólido, un hombre entre los hombres pobres
Guimaráes y el Sertáo de Joáo: -La arrogancia que en mi Joáo, sin tronco de mar, sin prisa
roncó era un despropósito, un golpe de mar. No necesita- silencioso paciente por dentro,
ba ya tener odio ni recelo ninguno. Y fui desertando de la detenido en la belleza que juega a ser
codicia de acariciar el revólver y descargárselo en los hi- …rio de discurso, mar de piedra.
gados. Se lo refiero a usted: pero todo esto, en el latir del
del tiempo en que la forma, la belleza para olvidar el mundo de los no-hechos
harán de mi esta criatura pensativa. y bailar sin embargo el paso yámbico
Con el cuerpo tibio, indefmible, sin que los evoque. En todos esos restos,
elegir el lugar, sueño ya este resto que empieza y todavía
con gente bailando en grupos, veo no llora en el aire frío, no transpira
mi posible origen, la fiesta alejándose de mí: no es preciso
casual de dos cuerpos para siempre ser amigo de mi mismo. Este es el día
separados, nunca unidos. En bancos en que el dragón fue devorado por el huevo
de aluminio y cuero de animal y la sangre circula por las venas unidas
mitológico, aprendo mi ausencia, ato y tranquilas. Me lleva un ritmo rápido
los hilos de la encomienda que traerá y constante hasta la luz que llaman
a mis hermanos muertos a la vida. ¿Sé <<alumbramiento», cuando los dolores
I&I
El baño
para niños imposibles, llamas curvadas¡ mantener lo que cambia, esa infancia
por nuestras bocas soplando contra nosotras. de la que pronto sólo quedará el nombre.
una lluvia copiosa de olvido y no de pérdida, con el afecto fraternal del descuido?
a cada instante por el llanto de su hijo, para siempre lejana, como un vaso
y mira esa cara ardiente de un hambre sin sal que te salvara de las lágrimas.
de fuego, que sólo su cuerpo apaga:
agua que lava la mancha de quien la vierte.
Pero su vida es ahora el sueño, la comida
que Archivo
juntoal deseo Histórico
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Enmarañadas
—varo MA'ITONI
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3
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Leer 0 Liliana Ponce también es conspirar: tanto abunda el desinterés por ahondar el sentido de la es-
critura —de toda escritura y, entre ellas, la suya, cuya capacidad íntrospectiva no se escinde de la de-
safectación, del paciente desnajamiento de cualqu ¡er brillo estilistico— en un acotadísimo contexto <<cu|-
tura|>> momentáneamente dominado por la especie , más ruidosa, de los Constructores del Personaje del
Es de notar que todo artista de la escritura requiere, a proyectamos desde lo que afirmamos ser, sino -una serie
cambio del aura de su entrega, incondicional rendición a de impulsos visibles» donde lo que aparece ante el perple-
ese espíritu propio —y, justamente, impropio— que sería jo indagador seria ya otra certidumbre: lo invisible operan-
su literatura. ¿Hay, el poeta que no funde su visión o, cuan- do en lo real.
do menos, su convicción de palabra? Los ejemplos esta- No es, sin embargo, que Liliana evade cierto andarivel de
rían a la mano, aunque en la paradoja de que se escurren cotidianeidad reconocible por la mirada cautiva de sus al-
de la inteligencia interpretativa asimilada a dominación cances perceptuales. Su poética, si aguarda en la entre"-
manipuladora de lo real. ¿Habría que desplegar el álbum nea inagotable tanto como en el silencio que otorga relie-
incalculable de nombres preciosos, por no salir apenas de ve observante a la palabra —infrecuente entre las escritu-
rio reconocido— —territorio ambiguo pero jamás inocente ras al uso—, aporta una implosión tal de los contenidos
de -lo conocido»? signiñcativós tras toda denotación que, como el emblema
La ausencia de énfasis en la poesia de Liliana Ponce, na- pétreo de la transmutación interior. podría ante ojos dis-'
cida en Buenos Aires en 1950, puede ser esa señal de ad- traídos parecer, o demasiado hermética por su inaferrabili-
vertencia que asimismo afinaría una callada iniciación a dad discursiva, o aun insignificante y entonces depositaria
otros niveles de lectura: en la multidimensión de su escri- de torpe indiferencia. Pero evidencia es del pensar menos
Archivosiendo
bir Io inescribible,
Histórico
un teatro Nó de la percepción,
de Revistas
su voz especiosa intérprete para
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en la medida en que ya no
explícito
cialistas,
de la poesía esa impavidez
pues su sola presencia
reactiva de los espe-
desenmascara la fatuidad
presenciaríamos, en su escritura, las declaraciones solidi- de las disputas estéticas con las que maquillar el negocio
ficadas del personaje, sus vicisitudes y estados adonde esmerado de las buenas letras, poniendo en crisis a la crí-
E
tica y a la prédica ilustre de los propietarios. El castigo naciente que conocerá el fin, / más que la abertura fulgu-
vuelve a ser la expulsión (en lo que tiene de excluyente pe- rante, / como la misma fuerza a la que he cuidado nombrar
ro también de caducidad de la pulsión deseante, de la cu- Pero tal ausencia de énfasis no se debe a una estética
riosidad por la aventura en sí de la pura averiguación en la promulgada, la detección de un error perceptual a ser re-
palabra) por parte de venerados representantes del statu dimidoºo el-programa basal para un sistema de respuestas.
quo —el crítico literario, emisario mediático; el académico, Una cualidad acuática del sentido, utopía paridora, colabo-
oticíante de la doxa—; castigo que, infligido desde fuera al ra con el lector y, de ser asequible su disponibilidad, la im-
meditar emocionado, constituye inverso reconocimiento, pulsa al vacío en la materia, donde la muerte dota de rea-
de signo negativo: la imposibilidad de asimilar el pensa- lidad a lo real y de verdad a lo verdadero (—uienes de la
miento poético a cualquier modo o frecuencia modulada tierra, vas hacia el viento). Flotan las palabras a la luz de
del Discurso, reafirma su insularidad entre lo sólito. Ya que su plancton, transparencia abarcadora aun de la prójima-
por poesía la de Liliana es escritura cuya voz poco y nada propia oscuridad. No que la palabra alcance un estado
contrae para conceder a dar consistencia al Discurso —lo transparente, cristalización en lo connotativo, sino que la
que implicaría, por otra parte, acallar el pensamiento, que transparencia deviene y revierte todo estado. La actitud
nos sale al encuentro y al indagarse con arte nos cuestio- compositiva de Liliana se presiente sumida en una con-
na: Pero la llama de dios es tan habitual a la araña, que de- templación, e insume un minucioso derroche de parte del
saparece. / La llama es dios y se sacia en el propio pensa- lector, un abandono del anhelo unívoca y de cualquier lite-
miento. // No rechazaría esta baba, el único punto, estran- ratura en tanto dominio de algún automático o escabroso
gulado entre los restos, / recordando que no sería el el de- saber, o, por así decir, hace del evitar lo tópico levítación
sierto, el menos vacío, / en el extremo, / un amo demente. del sentimiento, incantación de lo percibido elevado a fer-
/ La Edad de Oro que expira lanza un frío por encima del vor devoto hacia lo quieto más que hacia lo aquíetado. Y
ojo y récorre con él. / En ningún sentido yo. ese don incantatorio se ¡manta en espiral hasta la intrínse-
Esta sintaxis de vera afirmación —y sin embargo no ca música, de la cual rendir cuenta el oído todavia no pue-
asertiva— no se resuelve según función conciliadora res- de. La contemplación por la palabra sobresalta el tope que
pecto al desajuste de la percepción domesticada, acosado- impide el presente.
ra de la experiencia, sino que se retroalimenta con su pro- Pero no restan conclusión estas composiciones: el vacío
pia magnitud deseante, exacto su carácter de práctica es- en que se desarrollan y al que proliferan sin vulnerar la
piritual: meditación de la palabra en su carnadura, en su proferido, siquiera admitiría la moral de una contramoral,
cenestesia, adonde el cuerpo se abre a su incógnita cuan- propiedad a duras penas del Discurso. La extrema per-
do lo percibido ya no afinca en lo enunciable. Tarea 0 lec- meabilidad que trasunta su experiencia poética -—-su pen-
tura para la cual se hace necesaria una consustanciación samiento— simplemente actúa sin imponerse: Como una
contemplativa en que la más honda introspección no deja- ilusión, así como hablo y siempre que se habla. Y esta ve-
se de ser la más amplia expansión. ' racidad orgánica y a un tiempo preformal, tampoco cede
De tal suerte esta poética tan responsable de sus actos, a lo amputado o tortuoso según la Historia ni al injerto de
en el sentido de la precisión requerida para sumergirse e los efectos meo-, puesto que no se sitúa, no refleja el tota-
inmiscuir en semejante polivalencia, semejante apertura litarismo de las fronteras a la percepción en una época
ante la condición del decir, no se suelta, en fin, de la llama- aparente. Lo cual no impide la puesta en juego de la deli-
da vida cotidiana. En rigor enraíza allí, aunque para flore- cada ironía de su fortaleza analógica. Voz a veces espesa,
cer verbalmente desapegada de toda limitación de la con- otras suspensiva, acierta siempre en un no buscado des-
ciencia en lo contingente que recortase al personaje. Afec- concierto o provocación, al recordamos a nosotros mis-
ta por el roce sorpresivo que pone al descubierto la calidad mos en virtud de una aceptación meditante de la muerte:
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en si de la experiencia, sin evadirse, al mismo tiempo, del| www.ahira.com.ar
para ser la resonancia, para el sonar del cuerpo nuestro so-
enigma inherente, al que, a su vez, aviva: En ti, no menos licita, sin intimar ni seducir, la suelta de toda expectativa
cegadora, esa palabra única y la sustancia, / la verdadera en la identidad.
Z tº
Es en el interrogante al principio de identidad, a la autoa- anonimia: quien desarrollase su intuición, traspasando las
firmación de un supuesto centro detentador del sentido, al categorías lineares del reduccionismo materialista, haría
contacto con la huidiza verdad de la materia. Gracia de la
que pone en continua reciprocidad dialogal con aquello
que lo sopla (mientras otro habla por tu voz), al que de experiencia y experiencia de la gracia, aun en medio de los
continuo desarma como quien despertara a lo aludido a graves debates del espíritu, cuyo borde en última instancia
través del escudo que refleja porque encierra en la mera residiría en lo predicado por la mente confundida con su
mirada, que Liliana expone con voluntad intralúcida el lo- reflejo. Qué apropiada, así, para caracterizar ahora el de-
gos transiluminante de su sintaxis, su intransigencia ante safío que representa la presencia de esta poesía de alterna
la fijación de lo real asimilado a un verosímil. legibilidad escrita en nuestro idioma, aquel epígrafe de
Para la intensidad no hay territorio, sino el resurgimiento Georges Bataille que Liliana Ponce dispusiera frontis de
de la no mensurable inmediatez de la materia en su enig- Trama continua, su primer libro, publicado a los 25 años:
mática: materia tocante a la palabra en evocación del va- ...y, una va abierto el fondo de los mundos, lo que veo y
cio, de lo sagrado latente y sin forma para la definición lo que sé no tiene ya sentido, ni limites, y no me detendrá
—de la diosa, aparecida en el sueño (real). Yen el ciéna- hasta que no haya avanzado lo más lejos que pueda…
ga, los cuerpos se separan, / las palabras se hunden bajo La apelación a toda suerte de elementos en sutileza ana-
la ola densa / transformando el único sentido del sueño / mórfica; las conversiones del yo lírico devolviendo un alto
como una piedra, como el fuego. En este teatro Nó dela in- grado de sentido a la ficción de todo género; su permuta-
terioridad, o mejor de la interiorización, no quepan escenas ción timbrica rehuyendo lo impresivo, su iconografía ab-
de un exterior sin consistencia simbólica, pues lo que per- sorta en la transtiguración lejos del estímulo retiniano; su
manece en cuestión es el eje de cualquier ponderación. rítmica elusiva del retén mnemónico y con todo destinada
“Si la identidad se encuentra desplazada, amorosamente al atravesamiento incantatorio para esperamos desde den-
despedazada, fuera de la rueda que encajaría lo real y lo tro de secretas acepciones del inteligir, revelan, para ven-
haría previsiblemente rotar en torno a alguna apropiación, tura del lector, una capacidad de detención que se ignora-
¿qué le queda al lector; qué le espera? ¿No es la multidi- ba. (.|n hacer borrando su intención, que sin dar consuelo
mensional palabra vía para la peregrinación hacia sí? a los padecimientos de fijeza ni promesa de anagnórlsis,
¿Quién el lector, si no el actor capaz de ofrecer su voz, la ya no espejea el apresamiento en la contingencia, a la cual
voz de su intimidad, a la partitura del poema? Por eso, qui- baila, sin embargo, como a la llama el fuego. —R. J.
zá, la sensación de peligro inminente, sencillo riesgo de no
saber, que pudiera atravesar en oblicuo a quien se interna-
se en estas páginas de tan vividas otra vez deshabitadas.
Páginas que tocan y se dejan vislumbrar sólo en la oscu-
ridad aceptada, transmisoras de un decir capaz de hacer-
se abarcativo de la contradicción y aun del relámpago ins-
pirado cuya condición es fragilidad, que se devuelve al ori-
gen: a la manera del tejedor de alfombras voladoras, Lilia-
na infunde fuerza curativa a su materia verbal al aplicar,
mediante una rítmica jamás declamativa, una concentra-
ción reparatoria, por lo multívoca, del laborioso desvelo
del afán de la vigilia y del subyacente temor ante la incóg-
nita fatal en la experiencia, de los que se hace cargo me-
diante la tónica de su incantación soterrada: la poesía es
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otra vez pensamiento que vuelve a la voz.
Podría inferirse que el oficio de Liliana Ponce —y, a tra-
vés suyo, el del poeta— fuese el de hacerse traslúcida de
º
liliana ponce poemas
2
En el halo exasperado de la muerte,
profundamente ausente,
Vendrá a la brevedad esa luz que surge bajo luces siniestras
—hilación de una siesta en remolinos. al margen, distendido como una brecha azulosa,
no lo bastante en mi, pero decididamente cautivo,
podrías no saber esta suspensión que imaginan los amantes.
Aquí la muerte oblicua crece como repitiendo la líquida
escarcha que muestra grietas azules
—del azul de la muerte. En ti, no menos cegadora, esa palabra única y la sustancia,
la verdadera naciente que conocerá el fin,
Pero hay una grieta por donde el brillo se atraviesa ¡¡ sí mismo, más que la abertura fulgurante,
como la misma fuerza a la que he cuidado nombrar.
raja frenéticamente el oleaje —la iniciación—,
que te cubre hundido con el nacimiento de lo semejante.
6
3
Corrientes en suspenso —reunidas todavía bajo las cenizas
Vienes, cuando la sombría caída en que se forma la visión ardientes, clavadas en el árbol doble.
cerca una primera extrañeza A veces, una nueva forma vegetal origina oleadas agónicas-
y al alejarse, descubre la raíz. la lucha por la claridad y por el abandono en que
cualquier fuerza añora desconocerse y sucumbe en
¿Y eres acaso la alusión a una incitación que no sucumbe? la transformación de las palabras, ahora en ruinas.
Para descender envías tan sólo los pasos vestidos Pero cerca de mi, nada puede reducirse,
0 un punto hundido en el mediodía nada que no imagine ¡¡ otros encerrados y transcurriendo
al que tocamos en sus escamas. en el mismo punto.
Amarrar la presenciade lo desconocido es un juego sagrado
Vienes ya aquí que el espesor de dios hace temer con la sospecha
después del sueño de la sed.
rehaciendo el develamiento y en el develamiento aprisionando El prisionero no conoce la necesidad del misterio
los movimientos de otro día. pero el misterio ablanda los bordes en cada llamado para dejar
el centro intacto.
He ahí el flujo del camino en el arenal endurecido sucesivamente por la luz del invierno,
que dibuja raspando cortezas,
La estela se duplica
sin el deseo, sin el tiempo del deseo.
8 11
a lo lejos, en una caverna, falsamente protegido Como una ilusión, así como hablo y siempre que se habla.
Esta tentativa se disipa,
pasajero en un mar muerto asciende con pasos lentos
la tierra se hunde tras el muro de piedra haciendo nacer un conjuro semejante a ese hilo temido
sobre algunas omisiones y la transición.
entra por dos bocas
—salientes en fiordos pálidos, agua entre fragmentos, La idea se desvanece detrás del vidrio del ojo.
donde el olvido erige sus cúpulas atravesando reflejos recíprocos,
extendiéndose sobre la corteza aérea del placer
con dos rostros, el dios voraz murmura hasta la visión del deseo.
la oscuridad cruzó la línea de la luz
cubrió el pensamiento más débil atravesando párpados cerrados A mi
y a todo lo que uno
fin de la dureza aparente —de la piedra en los dinteles de sangre fuera de sus garras, de su hambrienta torre,
como un vestido sobre cuerpos inmunes donde el polvo viene de la noche
a posarse sobre la piel,
a ciegas —el placer y el alimento nos convierten ella arranca estas escamas
y aniquilan lo sagrado: situadas en un cuerpo que no distinguiría,
humedecer los labios que besan estas escamas de mi aspecto actual,
mientras negros árboles agitan una única imagen cuando nado y me desliza entre paredes de nieve.
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en el sueño de uno y otro
I$I
DE TEORÍA DE IA VOZ Y DEL SUENO el ombligo del mundo parece ocultarse
y no nos es dado ver u oír la tierra.
Archivo
tiempo en queHistórico
el espacio recibía de Revistas
de una fuerza, Argentinas | www.ahira.com.ar
Arriesgo, errando, mi propio límite.
Hubo un el poder El riesgo es un extravío. Si puedo errar en el silencio, me situa-
semejante a un pozo para atraer agujas ré a tu lado, podré ser esa frase olvidada, la que se pierde, vivir
—ahora el centro se aleja del ojo, en el centellec de las edificaciones sin infinito.
35
10
El verano complace una parte del deseo del cuerpo —pero ese
deseo no estaría sin la luz de ojos en la ediñcación de los objetos.
Objetos lacustres, tapiz terreno, espejos. No puedo unir partes
ni átomos, ni brazos. Atolladero carnal —con el peso de los días
suplantar la fuerza de los montes, la atrofia de la dicha. LA PINTURA ENCUENTRA
Salvaje caducidad, inmóvil. LA PACIENCIA
[ ]
no es igual al de la mañana.
enredaderas salvajes
Cuarta irreal, pared de ángulos
retamas blancas
y sin curvas, la armazón
el sendero arenisca
abierta como esqueleto.
La casa ahora se contrae. que absorbe los pasos
I$I
PARA C.H., IN MEMORIAM
ISI
STELLA
Al regresar de la búsqueda
saber que era un viaje En el Pont Neuf el joven de la capa negra
como dentro del agua abrir los ojos la saludó como si la conociera.
El agua reverberaba la cariátide
(o alguien que yaciera cegado en el gris temblorosa de metal.
por el miedo
se dejara cubrir con arena). Extrañada de la curva que sostenía su sueño
miró alrededor
Pájaros que vuelan hacia el oeste,
para proteger el reflejo cautivo
pájaros que no conoce,
—un ciclo en la vida humana
que no sabe reconocer,
se separó como la cascarilla del girasol
en homenaje.
al viento, a la pared lanzada.
Lava sus manos en el cuenco
Descansa de la quebradiza luz
—preparación inefable, casi burlesca,
esa neblina, la verdadera étoik,
para abrazar el oscuro pedregal de la estatua.
va y la niega otro lenguaje,
sorbe cada aliento como la oscuridad.
Había vuelto de París
Está entre los muertos sin pena,
y nada podía decir de la memoria.
entrando en el aserrín alisado, el polvo
Encontró más de si
de sus palabras en redes de aire.
y no ser la misma:
le pareció dar vuelta una moneda.
Y encontró a la que era, niña,
en las frases citadas por su padre.
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(Inédito)
I$I
YVES KLEIN: LA AVENTURA MONOCROMA
Quien no cree
en milagros
no es un realista.
BEN GOURION
citado por Y. K.
Por el color, experimento el sentimiento de identificación completa con el espacio, soy verdaderamente libre.
Desde que un color no es más puro, el drama puede tomar proporciones espantosos.
La libertad total representa un enorme peligro para quien no sepa lo que ello significa.
l%l
Los Beocios' me repiten frecuentemente: <<Pero ¿esto qué El cuadro para mi es como un individuo, deseo considerar-
representa?» Podría responder y, de hecho, lo hice en los lo tal como es y no ¡uzgarlo, ¡sobre todo no ¡uzgarlo!
comienzos, que esto representa simplemente azul en si, o
bien que es el poisa¡e del mundo del color amarillo por Desde que hay dos colores en un cuadro, se entabla un
eiemplo, lo que es inexacto; pero lo que me parece más combate; del espectáculo permanente de ese combate de
importante, es el hecho que yo salgo, al pintar así un sólo dos colores, en el dominio psicológico y emocional, el lec-
color por él mismo, del fenómeno del <<espectóculo» que tor saca un placer refinado quizás, pero no menos mórbi-
es el cuadro convencional común, clásico, del caballete. do desde un punto de vista filosófico y humano puro.
Se me podría decir <<de acuerdo, basta de líneas, de'di- De la conversación muda que resulta entre el estado de
bu¡os; pero ¿por qué no dos colores?»... Y bien, porque me
las cosas y yo, nace una afinidad impalpable, <indefinible»
rehúso en mi pintura a dar un espectáculo. Me rehuso a como diría Delacroix. Es este <<indefinible», este momento
comparar y poner en presencia, para hacerlos resaltar, tal poético inefable el que deseo fijar sobre mi tela ya que mi
o tal elemento más fuerte y otros más débiles. modo de ser (atención, no digo expresión) Ha de hacer la
de impregnarse que tiene el color. mo todos. Los colores son los verdaderos habitantes del es-
pacio. La línea. ella, no hace más que violar a través del
espacio y recorrerlo, no hace más que pasar... Cada mo-
La linea perfora el espacio, está siempre en tránsito, se ins-
cribe, ella es un turista. tiz es únicamente de la misma raza que el color de base
pero posee una vida propia y autónoma, lo que implica
El color se encuentra impregnado en el espacio, el habito... que el hecho de pintar un solo color no es algo limitado,
pues hay miriadas de matices de todos los colores y cada
La pintura para mi es una suerte de realismo mistico. <<Des- una en si tiene su" valor individual y particular.
te, lo que escapa a la precisión», copia Delacroix en su todos los pintores lo utilizan, es el me¡or medio capaz de
diario. ser impresionado por el <<suceso». Pienso entonces que
lºl
cas». Seré un <<pintor». Se diré de mi: es el (pintor». Y yo
puedo decir: ¡Mis cuadros representan sucesos poéticos o,
me sentiré un <<pintor». uno verdadero ¡ustamente porque
meior, son testigos inmóviles, silenciosos y estéticos de la
esencia misma de movimiento y de vida en libertad que es yo no pintaré más, al menos en apariencia. El hecho de
la llama de poesia durante el momento pictórico! que <<yo existo» como pintor seré el traba¡o pictórico más
Mis cuadros son las <cenizas» de mi arte. La mo- <<formidable» de este tiempo.
dia misma; todos los períodos, yo los pasé, era insaciable, sus <<posturas» negro sobre blanco. Materializor o intelec-
tuo|izar esto es indecente y obsceno. ¡Es demasiado sen-
y los placeres, los consuelos, me hastioron... En todo caso
creo que es sólo con la monocromia que veo la verdade- sual ya en lo abstracto vivir conscientemente la poesía, la
ra vida pictórica. La vida de pintor que yo soñaba… Eso era pintura o el arte a secas!
exactamente lo que esperaba de la pintura. Alli estoy y, en
esta materia especial, la materia pictórica, me abro. Es Los cuadros son presencias vivientes y autónomos, y este
verdad, por primera vez me siento borracho y satisfecho es el punto crucial de todo el asunto, la que demuestra
plenamente pintando monocromo. ¡La vida del color! Y es- bien que la creación de arte es de una naturaleza distin-
to me recuerda a los mercaderes de piedras preciosas que to, más sutil, mucho más sutil de lo que se piensa aunque
se veían, en Colombo, volcar la bolsa de zafiros, o de más real. Esta idea me hace pensar en el entusiasmo có-
taro de la Edad media.
agua-marinos, de rubies, lo que producía pequeños mon-
tones, sobre una mesa recubierto por un terciopelo inco-
loro y sucio, ¡Qué agua! ¡Qué centellec infinito! Los cuadros ambientan, crean climas sensibles, estados fe-
nomenales y naturalezas particulares, perceptibles pero no
Quiero reencontrar en la materia colore, esta agua porti- tangibles, móviles y estéticos a lo vez, ¡equilibrados fuera
culor y viva, pleno de lujuria y de serenidad a la vez. de la fenomenología del tiempo!
(...)
(...l
El cuadro es la energía poética concentrada, más exacta- Los pintores deben parecerse a sus cuadros, los que termi-
mente, controctado desde el punto de vista psicológico, en nan por volverse e¡emplos para ellos (en un sentido! pues
colores, principio, medium que se carga y se satura me¡or ellos crean, procrean verdaderamente el arte o me¡or, es
de ese estado de cosas sutiles: después, las lineas, el dibu- la vida misma que ellos crean, la vida primera, la vida en
¡o, lo forma y la composición hacen un discurso adereza- si, los verdaderos cuadros crean algo que es el rebosa-
do para excusar casi la intrusión de la libertad solidifica- miento de la problemática del arte. Emanan de cierta sus-
da en el aprisionamiento de la tradición. tancia fenoménico a la que se puede llamar, es decir la
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A decir verdad,
Revistas Argentinas
rrollo futuro, mi salida a mi problema,
lo que busco
es no hacer más no-
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alcanzar, mi desa-
materia, la vida a secas, especializado
sensibilidad
y comestible
pictórica, la libertad en estado de primera
para
do de nada, lo más rápidamente posible, pero consciente- nuestros sentidos superiores, de percepción de estados de
mente, con circunspección y precaución. Busco ser <<a se- cosas abstractos y puros.
I8I
El rol del pintor en la sociedad futuro será vivir en <exter- Esta piedra filosofal, este don personal es lo que nos per-
no», (en» la colectividad en la que él especializaró, con mitiría convertir o transmutar en oro un estado de cosas
su presencia, los mejores estados, los más puros y los más cualquiera, bien definido, de la naturaleza, exterior en si,
sutiles de su sensibilidad y de su atmósfera, con el fin de pero hecho exactamente para si. El descubrir en si la pie-
que esta sea sana, alegre y buena muy sencillamente… dra filosofal es un segundo nacimiento en la vida de un
hombre, es un sentido realista del estado de cosas, es una
Detesto a los artistas que se vacian en sus obras, la que elección, un acorde armonioso entre la naturaleza, el uni-
es un caso frecuente hoy en dia. ¡El morbidismo! En vez de verso y su ser entero.
pensar lo bello, el bien, la verdad, ellos devuelven, eyacu-
lan, escupen todo su horrible complejidad, podrida e infec-
ciosa, en su pintura como para aligerarse y cargar a los
otros, (los lectores» de sus obras, todo el fardo de sus re-
mordimientos de fracasados. Sonne LA MONOCROMÍA
Existe en los más grandes pintores y los más clásicos, co- de lo forma, había llegado casi a la monocromio, aunque
mo Rembrandt: el sabio que debia ante los ojos de todos eso jamás había sido su meta, cuarenta años antes que yo
pintar y representar personajes, objetos, paisajes de tal (Cuadrado blanco sobre fondo blanco en el museo de
modo que la gente los viesen o se vieran para hacerse ad- arte moderno de Nueva York!.
mitir en la colectividad-sociedad en la que vivia, pero en
realidad el cuadro era alquimico y fuera de época. No re- Un pintor polaco, discípulo de Malevicht, pintó monocro-
presentaba nado realista, era una presencia pictural crea—' mos con una composición de formas en relieve, a la ma-
da por el pintor que sabia especializar una superficie pa- nera dicha <<Unista». Todo esto no es importante. Es la idea
ra hacerlo una suerte de placa fotográfica, muy sensible, fundamento! lo que importa a través de los siglos; yo, yo
destinada no a fotografiar como una máquina sino a ser considero como real precursor de 'lo monocromia que
un testimonio presente del momento pictórico poético: ins- practico a Giotto por sus monocromos azules de Asís (||a-
piración, estado de comunión y de iluminación en presen- rnados por los historiadores de arte recortes del cielo pe-
cia de todo, del artista. ro que son en verdad frescos monocromos unidos! y a los
hombres prehistóricos que pintaban completamente el inte-
El cuadro habia visto, un instante, lo <indefinible» entre un rior de sus cavernas con azul cobalto. Y después, estén los
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perecedera de Revistas
siglos, el tes- Argentinas | www.ahira.com.ar
hombre verdaderamente libre poéticornente y él mismo. y escritos de los pintores con pensamiento monocromo, co-
devenía para la eternidad de los mo Van Gogh, Delacroix. Yo, yo me considero en el lado
timonio del (momento pictórico». lírica de la pintura.
(a)
nar el arte y entrar en el trabajo con sus camaradas de la
Esos exasperados de la forma, los polacos Unistas, los su-
gran experiencia social comunista que es, ella también,
prematistas_ y los neoplósticos, permanecen siempre en lo
visual, el lado académico de la pintura. Voy (: explayarme completamente en ese sentido, <la exasperación del mate-
rialismo dialéctico, y la tierra de la tierra del realismo bien
un poco sobre este caso porque me parece importante re-
marcar (aunque de una manera provisoria! el punto. tangible»… El comunismo soviético es una exasperación de
lo forma, también, en el sentido de la estructura social en
En junio de 1957 exponía en Londres y tuve allí la ocasión oposición a las sociedades cristianos y a las civilizaciones
de reencontrar y de hablar largamente del caso Male- iluminados de la Edad Media. Es así que el comunismo
vicht con un agregado de la embajada soviética. unifica, monocromizo pero matando al individuo, el alma,
en tanto que la democracia cristiana intenta dinamizar al
Me recordó cómo, un tiempo después de la revolución de individuo no obstante con falta, precisar la personalidad y
traerlo a una concepción de la unidad colectiva por su
Octubre, Molevicht y algunos de sus alumnos o seguido-
res organizaron una gran exposición en Moscú; ciertos dis- fondo afectivo y espiritual y no por su patrimonio material.
La línea y sus consecuencias, contornos, formas, composi- Así que desde el lado de Delacroix, se puede alcanzar
ción, etc. habían alejado a esos buscadores apasionados nuestros días por el lirismo de impresionistas, puntillistas,
hacia un punto muerto por el poder de sugestión de una fauves, cierto surrealismo afectivo, abstractos líricos, hasta
realidad efímera. El materialismo dialéctico. La poesía, la llegar a la monocromía que yo practico, que no es la mo-
sensibilidad los habían abandonado en las ramificaciones noformo del todo, sino que es, por el color, la búsqueda en
de la vida eterna y de la'fatolidad cuando habrian debi- todo la sensibilidad inmaterial del arte. '
Archivo
do, si hubieran
poder pictórico Histórico
afectivo del de
sido verdaderos
absoluto color. Revistas así Argentinas
pintores, dirigirse hacia el
A! alcanzar | www.ahira.com.ar
Aquí, citaré ese pasaje extraído de El aire y los sueños
lo exasperación de lo forma, ya sin eso espero inmaterial de Gastón Bachelord, pág. 3ló: <<Se objetaró sin duda
y espiritual que da el color, fue natural para ellos abando- que nos referimos a una imagen muy especial. Se objeta-
lºl
rá también que nuestro deseo de pensar sobre una ¡ma- exasperación de lo forma conducen cuando se aporta una
gen podría satisfacerse con el vuelo del pájaro igualmen— del verdadero valor de la pintura: el color. Conducen a
te llevado en su totalidad por su impulso y que es así mis- miserables engaños.
mo dueño de su trayectoria. Pero esos trozos alados en el
cielo azul ¿son para nosotrosalgomós quee! trazo de cre-
ta sobre
el piza- No se pue-
rrón cu- Wa… de dudar de
. _ é¿,g¡¡ ..
yo ca- la honesti-
rácter dad de Ma-
abstracto levicht. No
se ha de- se puede su-
nunciodo poner que
ta n ta 5 un hombre
veces? tol, al que
D e s d e respeto
n u e si ro prof unda-
punto de mente, por
v i s t a su compro-
porch- miso absolu-
lar, con- to (pues pa-
servan la ra mi el es
m o r c a ' un pintor a
de su in- pesar de sí
suficien- mismo como
cia: son , ya dije! y
visuales, dibujados, simplemente dibujados, no vividos en su por lo cual esto mismo se vuelve dramático: que haya sido
voluntad. Investíguese lo que se quiera, sólo el vuelo oníri- forzado por el régimen a devenir en esto. Kandinsky aban-
co nos permite, en nuestro totalidad, constituirnos como donó Rusia después de la revolución de Octubre para tra-
móvil, como un móvil consciente de su unidad, viviendo bajar libremente. Malevicht también habría sido un hom-
desde el interior la movilidad total y una.» bre para abandonar Rusia si él se hubiera sentido incómo-
do para continuar pintando y evolucionando a su manera.
En la Bienal de Venecia, en setiembre de l958, le pregun- Ahora bien, efectivamente, el no había alcanzado los lími-
té o un crítico de arte soviético sobre Malevicht para con- tes de la pintura sino los de su arte, de su propia pintura
siderar el valor de aquello que me había comunicado el que ya no era más (en realidad) pintura, desde el momen-
diplomático ruso de Londres un año atrás. Su respuesta fue to en que había abndonado la iluminación de total liber-
un poco distinta. Me dijo que Malevicht, después de tad del color.
aquello famosa exposición de grupo, había comenzado a
pintar Archivo
ly esto había Histórico
sucedido demuerte,
hasta su Revistas
hace alre- Argentinas
Jamás | www.ahira.com.ar
por la línea se ha podido crear en pintura una
dedor de diez años! de una manera realista efectista. es- cuarta, quinta o cualquier otra dimensión, el color solo
tilo que siento bien, etc. y he aquí a donde lo visual y la puede intentar lograr esta hazaña.
3
El monocromo es la Única manera físico “de pintor que permite alcanzar el absoluto espiritual. A! imaginar que el cine
haya existido siempre, y que sólo se conocen imágenes en movimiento, el creador de una sola imagen fija hoy sería
genial.
|Sil
Eºerrsie1
Primas Shivas ,
-Transiberianas-
Una de las mujeres la anunció que estaba preñada y que parir/ados renos.
-|-
Solas
Antro
En autoiinca
De antílopes
Seleccionando:
comidas en la tundra, y amigas: unas vueltas oválicas y espiraladas a la meseta, hacia la cabaña... 'Como si se hubiera caza-
do mucho o como si se fuera a hacerlo, vestimos bien, con pieles verdetrébol, astas de verdebasto...
Nadie solía hacer nada y si estábamos solas:
un Persival Patrono
un Persival Patrono
Verdetrueno
Frío
El camino lindero del bosque es empinado, con piñas en el verdepaño. La sala caliente de espera y los tés de la hora previa...
Tronco poroso:
tronco:
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tronquito:
abriga el sueño, paz en el río, hacienda en el aire.
lº!
Nos paramos como centros de torneo en la elementación nutriz de los fondos
la nervantesca en su invemalia de superficies de arrastre
=<Hay que hacer el humo para la chimenea del instante
hay que hacer la androginia en los trajes para el sitio de la invemante
hay que hacer las trampas para cazadores
hay que hacer los castores y agarrarse a la lana que el tabanco traspira».
—¡Rosa!
—¡Grisvioletal
¡Grisvioleta!: “Grisvioleta el Nombre del Sur Soplado
del sur zurcido a las caudas de los trajes
Piel en planta:
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“Arbol del jirón»
Miel de garganta:
aires plumas del licor».)
|3|
¿Quién piensa en beber?
aEI tragar las piensa.»
¿Quién piensa en respirar?
aContener para la brasa.»
Hoy: una de ellas contó dos aves que pudieron contra el tirón del gris-marrón de la mata
pero la nube que oscureció todo aún es incontable
como el abn1pto de huracánimas que puso un molinete en el coco
Ahhh señoras: nunca un trópico se habrá pronosticado estas corridas de cardo a cardo
de corrida en tríptico de seriales del lance con sesgos de señas en las santas sienes
IB'|
Se piensa en una muerte pero al modo nebular de una tarde.
No se brotan primas durante el rapto de incursión
no se evaporan tardes.
El esperar de igual intensidad al correr de la lanzada
se entreve sin la vista y por ello se palpa un entrechocar oído
en elnace secreto de golpeteos del copo sobre las ramas de la nieve
pero el pensamiento, si asoma como puente de castor fluvial
como pensar de los puentes
es el coro aéreo que lo cruza y sopla:
"Si pienso paseo
en el solo de la mano que se despide lejos».
& es s s» es es ¿%
Niñas Sirias
gemela siria
Encanta a una niña el frío del día. Si lluvia y si nublado se agrega: un apéndice, diástole de aleta tenue en la came. Una aden-
trada en un desarreglo casi querido, placer del neutro, mal delineada la íntima gemela. Gemelidad de esa impresentable que
acompaña devorando, a poca escala emergida, secreta escala (aahhh): Iívido reaseguro, de la molicie, sombreado de la ines-
perada zona, de cadencia, pero sin importar: hay lo borroso, el mar: no sé el cuerpo, pero se espera la nueva edad. Rara for-
ma, sensación, la de una tímida ruina que habrá sido: expansivo brote por las caras internas, abrasivas, en sordina la intros-
pección de un misterio, casi la suciedad del alma: los descuidos, de los tenues los olores. Mira, a través del acertijo, siente, las
emolientes vecindades, tanto, de las pieles de emanaciones suspendidas: tanto, que se agrega, la tarde-diáspora, el sobre nar-
cótico y se lo vuelca: se revuelca ella en ese río, quieta, con la metódica nariz naranja. Un conocimiento, de si, allí, "en ese au-
tónomo encono, en ese té, en la gemela del nublado, como nunca: nuevo saber en el envolvimiento de las escamas: lea, co-
mo nunca pez, en su in-fusión dénnica: la palmerita masticaaada. Y el pez, que rodea la palmera, sale de la boca por el alien-
to, hoy, el aliento más inmóvil, adensado: un látex, y el pez, en el légamo de la palmera, y en ella, en su nariz, alciónica, las in-
florescencias oleosas de sus dedos, y así, libar, más olfativa que visionaria, el acibar agraz de esa medusa que huele a mar, a
todo lo que el mar trae, hoy, en la desaparecida espuma de los dedos, sucios, casi con arena, pero no: ¡son las migas amigas!,
I:£|
KYMA
¿para qué? el solipsismo del tiempo sopla. aún no se desplaza este letrero si las hojas
¿adónde? bien bien: en la hondonada. ya perdidas se consumen ante el ritmo
¿se cubre? ¿los ojos con espacio? ¿para seguir de un reborde dividido, numen de los arcos,
desvelando a ese chico de la manta en su pieza las posturas y las umbras de postigos:
fluida con distancia ya incurable reflejos metálicos como toritos ajustan.
con amor? tras la breve faz en la ventana.
huellas: felinos llegamos de la lluvia, vuelvo del agua halado por la frase.
erizos astillan el aura del hechizo quemo este kyma en el cuenco:
contra muros agonistas de química palmaria. no saber ya el azor de la hora.
centro esquivo es este equivoco sin esquinas arqriivolta del tímpano. sellada
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de un etrusco lampadari0: | www.ahira.com.ar
cabeza de Gorgona
por un tiempo que no llega todavia.
inmediata circula leones recíprocos. dibujo para aquella que en los entrelazos
IBI
nota el acuático esplandor de lentos
amores que ni al fenecer han comenzado.
rodeada está y sin ornamento tal miniatura
del recordar en que se observan también
florece la estrella.
(1)
la tarde entera, con los ojos cerrados, escucho el rear, serena como un tallo. allí
la opulencia delas obreras bajo las hojas verdes gigantes, allá el trabajo de los
de los doce apóstoles, los de las lamentaciones, los mirlos, los grillos oscuros. to-
dos feroces (y gentiles), como tus ojos, buscando el nido, encontrándome.
todo es poco, pero aprendo de las plantas: bebo el agua a borbotones, me hago
paciente, sin pausa, me cubro de flores. el sol me doma.
ZZ
que pueda olvidarme luego. (así el colibrí, entre dos vuelos.)
que pase desapercibia, al ras del pasto, entre los nudos, las hebras.
que descansen el escarabajo, la hormiga y lo diminuto: el caracol, la mosca.
Que la flor viva para siempre: la curva de la flor, el pétalo, la unión, el sexo, la
corona.
(ii)
el jardín es brutal. (el paraíso ha de serlo.) desnuda, ¿cómo podría estar si no?,
voy con el lobo. el día y la noche con el lobo, hasta los lobos más crueles, más ne-
gros, los de dientes apretados y garras empuñadas al cielo.
Archivo Histórico
que llegue, como una de
lluvia Revistas
de luciérnagas,Argentinas
el, pan para |todos.
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¡y los hongos!
3
libre de las flores, ¿lo hubiera deseado?
mi corazón es flor.
Que me protejan, que tej an sus nidos, que vayan, que vuelvan, que apilen_la arena.
que naden el aire hasta la rama, si nos conoceremos, cada hoja de cada rama,
en la corriente.
apasionada por el aroma, lea dibuja oes en el aire,s, capitales, sobrevuela la…
roja, amarilla, cae como una cascada. (este tiempo es bendito.) que venga
urgente la mariposa. y su corte se arracime en el jacinto, un pétalo más, y
muchos, amarantos, rubíes.
que la piedra caiga en el agua, muerta de miedo, fruto del trabajo y la premura
de la araña. (y el insecto, tieso ante el esqueleto.)
todo es poco. la cola del zorro en el hielo, el hielo quebrado en el mar: bebo el
mar a grandes tragos. y que la lluvia... donde quiera... en su momento...
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LAS EREWSTAS, ESAS NEIQJL©SAS
a revista siempre llena y siem- res. Se fragua de fragmentos, “adelan- tan, sino de la forma en la que cada co-
tos», revisiones, obras en proceso, in- laboracidn se integra a las demás. Es
pre une: misiones aglutinantes,
formación complementaria, diversión. una red que atrapa y desecha. Es pura
de zapador cultural. Su valor
radica y nace de los huecos o La revista es pura concelebración. voluntad de selección, y ése es su ma-
de los abismos que su periodi- Jamás es la suma de sus fragmen- yor atributo y su mayor problema.
cidad y su pertinencia salvan. tos: hay en ella algo que no radica en Uno visita una revista; con los Ii-
Reyes: “Las revistas, esas nebulo- ninguno de ellos y tampoco en su su- bros, cohabita.
sas, cargadas y finas, que llenan los ¡n- ma: un carácter, una actitud y un com- Una revista es transitoria, pero ja-
tersticios entre los libros.» portamiento del que viene su ser esa más lo es su ser revista.
El llenado y el puenteo (entre revista y no otra. Actitud que opera ha- El objeto de una revista es resol-
libros, generaciones, entre el profesional cia la suma de individualidades que la verse en (algunos) libros (Lewis Coser).
y el diletante). Agente y lubricante, ven- hacen y hacia el, público simultánea- Llena los intersticios entre ellos comen-
cedora del horror vacui, del aparato cul- mente y que, en rigor, es inasible. Fan- tándolos o anticipándolos: es su vehicu-
tural. La revista delata lo que llena y ha- tasmales, las revistas parecen recubrir lo; también su némesis. Previene y pre-
ce más notable la fisura. pero, de inme- los hechos culturales y darles movilidad dice y. si atina, prevalece.
diato, salva. sin dejar de ser ellas mismas cultura y Su inmediatez. su periodicidad,
Panabiére: “Las revistas son tre- movilidad. _ sancionan un prestigio y lo movilizan de
nes. Sistema de cruzamientos y alterna- Una revista eficaz lo es por azar o inmediato. Luego llega el libro paracle-
tivas, salidas y llegadas, que compri- por designio: depende de su momento y to. Ese prestigio aparece revestido de si
men la historia de la literatura y hasta la de su capacidad para informar. contor- mismo, pero también del que la revista
suplantan. Simultáneamente, dan cuen- mar y formar el gusto de su época. le contagia al bañarlo con el sortilegio
ta de ella y la generan y la relatan.» Comprime, pero también dispersa: de su influencia.
Sin embargo, la revista —dice es el territorio del hallazgo y el instru- No es lo mismo publicar el mismo
Owen— nes materia deleznable» por lo mento para dirimir los valores: es un texto en una revista que en otra: el es-
que tiene de postergatorío, de inminen- instrumento que es al mismo tiempo un pectro de sus significaciones se altera
cia perpetuada. Materia transitoria, ca- objeto: es también el instrumento de su por el fantasma vehicular. El texto que
rácter vehicular, la revista deriva su per- objeto. Llena, pero depura; abruma, pe- aparece en una revista se embadura del
tinencia reiterando la tugacidad. Una re- ro selecciona. ser revista que lo contiene. Los agentes
vista es pura paradoja. La revista es un organismo, no una literarios venden el mismo texto a tres
Está hecha de intimidades familia- máquina. Se articula hacia adentro de revistas riales. Las revistas se quejan
rizadas que optan por la insidia pública. cada entrega al tiempo que organiza su porque saben que la exclusividad presti-
Archivo
un tiempo. Cada
Histórico dediscurrir
Es laboratorio y producto
revista es ella misma
Revistas
terminado a
Argentinas |gia
hacia el número que la antece-
de y hacia el que habrá de continuar.
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su ser revista. El autor no se inmuta.
Los lectores ganan. Las revistas pierden.
cuando edifica su peculiaridad, que es Su ser revista depende no sólo de las La revista es campo de pruebas,
la suma de la peculiaridad de sus auto- otras que se le oponen o la complemen- anaquel y sala de juicios.
E
El día se deposita en una revista Una revista, fatalmente, es para to-
(hemeros). dos (a condición de que todos sean
Las revistas están pendientes de unos cuantos, como dice Villaurrutia
las otras para dirimir su carácter. Su ser plagiando a Gide).
revista le viene de la voluntad de sus Juan Larrea y César Vallejo in-
colaboradores así como de su concien- cluían, en cada número de su revista,
cia de oponerse a otra revista. Dos re- una tarjeta: <<Los editores solicitan de
vistas que coinciden en todo disuelven usted, en caso de discrepancia con
su ser revista. Una revista jamás puede nuestra actitud, su más resuelta hostili-
ser reiterativa. No hay fantasmas de dad.» Esta es una revista que entiende
fantasmas. qué se trata.
Una revista está convencida de Un crítico regresa a Huidobro un
que está edificando el gusto de su mo- ejemplar de su revista alegando: “No
mento y, por lo mismo, de que es irn- estoy de acuerdo con nada de lo que di-
postergable. Se propone acelerar un ce.» Huidobro contesta, mandándole al
discurso y filtrarlo hasta hacerlo preva- crítico un ejemplar de la suya: "Estoy de
lecer. Si no hay estas dos convicciones, acuerdo con todo lo que dice.» Esa es
no hay revista. Las buenas revistas lite- una revista que entiende la modernidad. Neurunr
—BEN
rarias “son parteras de la historia» García Tenés: “Dentro de la diver-
(Blocker). sidad inevitable entre los hombres, una
Apresurar un discurso es criticarlo revista deberá traducir, en relación con
y refinarlo: la manera de hacerlo deter- las letras, los intereses, los gustos y las
mina la “línea” de una revista: la línea orientaciones de un grupo determinado,
es la capacidad de discriminar el gusto so pena de convertirse en algo ineficaz
que recorre a la revista, id est, al grupo e incoloro... una revista es una actitud
que vive en ella. definida y arbitrio operante.»
Una revista es intransferible. Fantasmales, nebulosas, las revis-
Si una revista sobrevive a sus au- tas son la cimbra concreta del quehacer
tores, ha sido plagiada por la institucio- literario y nada puede substituirlas.
nalidad. Las buenas revistas, para vivir, a
Una revista jamás sobrevive a sus veces deben morirse.
autores, aunque se llame igual. Una revista siempre se muere
Una revista jamás tiene segundas cuando debió morirse, sin atenuantes.
ni terceras épocas. Hay que aprender
de Huidobro que fundó más de cinco y
ninguna era igual.
Decir que una revista tiene una
mueva Archivo Histórico
época» es una tautología. lo de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
cual la hace sospechosa. —GUILLERMO SHEHIDAN
IBI
¿TVR Qrº—AC%%%RU Fºr ii esti
...revista para no alimentar bestiarío, devoración y huer- parada al oído cardíaco del lec-
to… revista fósil sólo animado tor... revista cuyo nombre de
aquella supérstite tiranía de un
valor de estridencia o de cual- por las manos que lo toman… mosca del sueño suele figurar
quier otra forma de violentar la revista para ser apreciada o en diccionarios pero no se atie-
reciprocidad... revista para las despreciada, degustada o abo- ne a la etimología... revista sin
reciprocidades afinadas hasta rrecida... revista en cuanto ges- dirección de proveniencia y sin
en el desatino en que se cru- to de desobediencia civil... re- residencia declarada, marginal
zan... revista sincrónica de sus vista en tanto zona espiritual de un occidente... revista para
internas migraciones... revista para una comunidad'de artistas contener esas palabras trazadas
recién fundamentada según la que no se atiene a las discrimi- en la arena americana de la pá-
facetada presencia de su refle- naciones epocales, generacio- gina, y aun en plena turbulen-
nales, estilísticas, pues lo que cia de vínculos humanos —vul-
xión explícita o táctita... revis-
ta sobre todo implicada en una está en juego es un juego sin nerada como está la reciproci-
luz cuyo radio de acción siem- reglamento ni meta… revista dad... revista no comprometida
pre momentáneo se revela in- para ser inútil, salida de regis- con una causa para pretextar
manente a sus entrañadas con- tro desde la idea de produc- unos efectos sino con esa uni-
tiendas (entre sí y con el mun"- ción, no producida, improduc- dad nunca alcanzada que es la
do)... revista portadora del tiva en cuanto a la construc- cifra multívoca del símbolo...
hambre de signo fascinado en ción de certidumbre... revista revista de papel… revista para
que su sino se significa, trans- desabotonada de toda cadena- que tomarse por la punta de la
porte para otras y otras rela- de-oración-a-favor—o-en-centra- pupila sea llevarse más allá de
ciones en lo real… revista eje del-destino-de-esta—nación. . . re- saberlo o no saberlo... revista
irradiante y centrífuga, cardu- vista no ajena a los escondrijos para que alguien la pueda en-
men de decires en busca del de la memoria histórica pero contrar... revista en cuanto
decir… revista alianza y con- impregnada, preñada de conno- banda de sentido(s) imagina-
versación: clandestina, mutan- tación... revista sin insumos ni rio(s)… revista de actualidad en
te, transñgurante, ociosa, pen- consejos, conejos en la manga, tanto revista de experiencia...
sativa, divergente, evasiva, tra- manga que filtra al noble gana- revista sin manifiesto... revista
bajada, Archivo Histórico de Revistas Argentinas | nómade,
intérprete, aleatoria,www.ahira.com.ar
como do…
el sentido… revista en particular, re-
superficial, arcaica... revista ri- sensible eclosión, sin intención vista que no pretende su lugar
to de pasaje... revista juego de de impacto en la retina espiri- entre las letras sino ese no—lu-
cercanías y distancias, trajes de tual... revista sin público, dis- gar de la atención... —RJ.
r_3_9_
NU EVA WG EN©HA
DE LA Elf EENU©A©
lºl
Civitas Xul
l8l-
ma muy antigua. Tanto, como el sistema paranoico de Jean-Jacques Schul, escritor y heroi-
nómano francés amigo de Burroughs, que pegaba partes de diarios y revistas de todo el pla-
neta por las paredes de su cuarto para sentarse después, generalmente drogado y con un bi-
nocular, y encontrar el orden conveniente a su lectura del cual procedía la construcción de sus
novelas.
Xul lee observando los astros. Mira y ve ciudades, construcciones inacabables. A un habitácu-
lo invariablemente le sigue otro. Y otro. No hay unidad. (ln signo se corresponde a otro signo
y éste a otro. La ausencia de círculo marea. El infinito es peor que la cópula y la multiplicación-
un enigma de espejos enfrentados. Las ciudades proceden como los recuerdos: son los residuos
luminosos de un viaje. Los apuntes de Xul no son sino la reconstrucción minuciosa de aquello
que el viajero logra recordar. (ln antropólogo que sabe que miente y sin embargo no posee du-
das que la belleza no es posible fuera de este desajuste que oblitera lo verosímil.
Aún antes, cuando en 1918 Xul se inicie, en Milán y Zoagli, con sus primeros bocetos de ciu-
dades o fragmentos, no se remonta a una imagen sino más precisamente a un cúmulo cenes-
tésico de estímulos. Más luego, cuando ya tiene cuarenta años sabe que cada casa, cada edi-
ficio, cada palacio, cada catedral deberá ser, invariablemente, astrológica. Xul leia astrológica-
mente. Lectura y astrología formaron siempre los rostros de su Jano. La astrología como ma-
nera de leer, de inclinarse frente a esos signos—astros. Reinvención del confort: la fachada de
un edificio se segmenta en pictogramas que, a un tiempo, revelan una máxima patria, una me-
lodía precisa y cierto momento en una configuración astral. La acumulación signica como for-
Archivo
(“Si, como
Histórico
ma de dispersión
tenemos
simbólica.
de EnRevistas
una lógica,
Xul siempre
tuviéramos
Argentinas
persistió
también
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una fantástica,
una fantástica,
como
estaria
proponía
inventando
Novalis
el arte
de la invención”. Fragmento 989).
VI. Lectura no es otra cosa que un procedimiento de marcha. Y como
en toda marcha, el sujeto se transforma en el trayecto. Es más: po-
dríamos definir “marcha" como aquello que existe para metamorfo-
sear al sujeto. Xul pinta para transmutar su visión del universo, su
lectura. No es el mundo el que cambia ante su mirada sino su mi-
rada —su lectura— la que se modifica frente al mundo. El mundo es
un dato: un recuerdo de mundo. Un sitio del cual se regresa. Del
cual se pintan los caracteres mas duros de su libro: sus construc-
ciones, sus ciudades, sus casas amontonadas. Leo como al pasar,
en The Eternal Present, The Beginnings of Architecture, de Sigfried
Giedion: “Los egipcios parecen haber sido proclives a vestir los con-
ceptos abstractos con formas sensibles y encanto poético. Tenemos
pocas vías de acceso al cósmico mundo de ensueño del estrellado
cielo nocturno que apareció por primera vez en las tapas de los sar-
cófagos del imperio Medio. Pero ninguna de ellas es más intensa
que el techo astronómico de la tumba de Senmut en Deir al-Baha-
ri. Presenta la actitud de los egipcios hacia las estrellas más clara-
mente que las escasas descripciones escritas. Este techo contiene
una inimitable yuxtaposición de datos astronómicos precisos con
imágenes poéticas de ensueño, tan delicadas como los relieves del
templo de Hatsepsut que hay sobre él. Lo representado es el cosmos mismo_ como eterno ca-
lendario, con la personificación de ciertos acontecimientos cósmicos.” Xul aconsejaba, en la
década del cincuenta, a los pintores cercanos a Madí, que revisitaran las “conquistas egip-
VII. Xul estuvo perennemente más cerca de los principios de Rudolf Steiner que de la Bauhaus. Xul
deseaba zodiacalizar la vida. Zodiacalizar, xularizar. Existe una persistencia en su glosario: la
espiritualidad como un todo. El espíritu distribuido en todas las oscilaciones de la materia.
VIII. En su vínculo con las ciudades no existe pretensión de respuesta. Xul no contesta, como pre-
supone una profesora, a la semiótica aturdida del “nuevo paisaje urbano". En Xul se impone,
de continuo, la visión del viajero que está de regreso, que intenta narrar aquello que vio. Cla-
ro que en la reconstrucción de su voz se entremezclan otras voces: las de aquellos que él sa-
bía que iban a transformarlo en mito. Estas voces tienen nombre: se las llama Marechal, Mas-
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tronardi, Pettoruti, Candiotti y Borges. Y cuando lo nombran lo inventan. Y a medida que se-
guimos avanzando más indiferenciables se vuelven. Imposible reconocer cada aporte, cada
trampa. Por su parte, cualquiera de las lenguas inventadas propuestas por Xul (Panlingua, Neo-
I¿'ál
creol) exceden cómodamente la necesidad inaugural de los reconócidos (desde el siglo XVIII)
"idiomas sintéticos". Su pretensión desborda lo meramente comunicacional. Por el contrario,
no se trata de otra cosa que de organismos vivos, de mecanismos simbólicos que multiplican
las posibilidades de la percepción. La consulta del cielo ya no será privilegio de la notación pre-
vista por una carta astral: se explora el cielo de muchas formas, trazando diagonales en las di-
ferentes formaciones discursivas. Por supuesto, la urbanística xulariana no tendria porqué ser
la excepción. Xul nunca tomó en previsión la posibilidad de le-
gar un método propio para el diseño de viviendas. Se limito a
transcribir instantes aislados de un lenguaje múltiple que mu-
cho se parecen a arquitecturas experimentales o ancestrales.
Pinta 0 dibuja casas, lo que es decir, autoretratos. Pinta 0 di-
buja retratos, lo que es decir, palacios y viviendas.
IX. Xul dibuja y pinta fachadas, nunca interiores. Sus visiones de-
sarrollan por completo un “afuera”, un por debajo de la bóve-
da celeste donde nada interrumpe a la vista la posibilidad de
contemplar el cielo. No hay metáfora de firmamento ni de “al-
to”. Los límites son precisos: no hay abrigo. La proyección de
una ciudad sirve a menudo para explicitar, dentro del estilo de
su gramática peculiar, un estado particular de ánimo provoca-
do por una situación histórica determinada y determinante.
Pero no se erige en la tiranía del efecto. Ni en ninguna direc-
ción imperativa. Por el contrario, el cielo es un sitio al cual se
accede mediante un ejercicio sistemático y libre de lectura.
Poseer las claves para esta lectura es intentar, como le gustó
expresarlo a Spinoza, un “maniquí espiritual". Singularizarse,
diseminarse en alfabetos. O sea: mejorar la vida, ampliar los
sentidos. Expandirse.
—RAFAEL CIPPOLINI
ISI
abia una vez un hombre y su mujer le daba los corazones. Tanto creció que tu-
que querían criar algún animal. vieron que hacerle un plato mucho más
ron con todo lo posible, pero no quería ce- Tanto que no podía contenerlo nada y le
He aqui que el hombre mató un pájaro. Neko devorabd siempre y creció y cre-
Neko no quiso comer nada de él. Pero le ció. El hombre cazaba, pero al fin no ha-
Ahora supieran que comía el gusano. El cazar hombres y daba los corazones al
hombre mataba pájaros, todos los dias y gusano Nolte. Los mataba con un dardo
lºli
grueso como la mano. Al último había Cuando salía el sol, empezó a alzarse y
muerto a todos los hombres que vivían en justo a mediodía descendió. Neko miró en
Tuve que alejarse hasta una gran aldea. plaza de la aldea, lleno de flechas.
Y allá mató a muchos hombres, y daba sus Neko se puso entonces en camino hacia
hombre a la aldea para matar gente. An- pientes de varios colores. En cuanto entra-
te una choza estaba una niña. El la mató ba una serpiente a las casa;, la mataban
con un dardo y le sacó el corazón. Este le los hombres. Enseguida venía otra de otro
vio el hermano, que estaba en la choza color. Al fin se echó Neko alrededor de la
haciendo tle'chas. Saltó afuera, arrancó el aldea, así que nadie podía salir.
dardo del asesino y lo mató. Los demás Los hombres cubrieron de flechas a la
llaron a flechazes.
ció sobre toda la aldea y mató a todos los
Neko estaba hambriento. Ella le pregunta- despertó al otro hombre que le había
dijo al gusano Neko que debía ir a buscar Se comieron todos los corazones de los
a su padre. hombres.
se
rezó
alzó.
Archivo
hacia
Levantó
Histórico
alta
el cielo.
la cabeza
Cuando
de Revistas
y se ende-
la cabeza al-
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canzó el cielo, estaba la cola aún en tierra. —ALEJANDRO Scrrurrz SOLARI
mono tamarindo- del otro lado del río. “Si
marindo celoso. El tamarindo, pasando de una hana a Otra, aternzo donde estaba Flo- '_
ra y se sentó en la misma posición que ella “Monotema que ser.” se dijo Flora,“ pero ?
Una tarde de noviembre, en la lejana isla deBorneo en plena estación seca, se de-
sató una lluvia torrencial que no dejaba v nada más allá de la propia nariz. Flora, que
en ese momento estaba en medio de la selva se sobresalto un poco. Sus Orangutanes ami-
gos ya se habían retirado a lo alto delos et les más altos para preparar los nidos de esa
noche, ¿pensando tal vez que así la lluvia ¿Ín , ojaría' sus pieles. ásperas? En el fragor de
la tormenta Flora buscaba, en vano, el ain" ro de las hojas más grandes, algún hueco
fresco en un tronco 0 una inesperada chez quehparecreracome por arte de magia. Pe-
ro nada, no había caso. La jungla se había: nsformado el "_un' mar verde agitado por el
viento. Flora estaba eritpapada,y eso no le abia im me ¡el. Búsóó en su cabellera guar-
dalotodo y no encontró ni piloto iii- _galoc1í' ,lººparaguas. ¡Qué descuido! Eso le pasaba
por Archivo
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de' la meteo,ologm. Todos | www.ahira.com.ar
105 animales parecían haber
desapareddo de la faz de la tierra, excepto las ranas (mas verdes que el mar verde de la
selva bajo la lluvia), que estaban de fiesta y saltaban por.:todae partes como ca5( abeles
a—_9
de plata. Aunque las ranas le gustaban Flora consideraba que eso de andar a los saltos
era una actitud bastante excehtriCa.. .y mucho más cuando Se está en medio de una tor-
menta. Una de ellas le saltó al hombre, la miró fijamente un instante, y siguió de largo
con alegría. “Anfibios, pensó Flora, . les da lo mismo el agua que la tierra. Claramen-
te no era su caso: como"el rey Ricardo III, hubiera dado suºreino por un caballo para es-
capar del temporal, si hubiera tenido reino que dar o lugar a dónde ir. Ni lo uno ni lo
otro. Estaba perdida cómo perro en cancha de hechas... Y hablando de perros, ¿qué hu-
biera hecho Amarillo de encontrarse ahí? (En ese momento, el perro estaba durmiendo
en la aduana de Buenos Aires, esperando que Flora regresara. ) “Seguramente sabía que
esto iba a pasar y por eso no vino,” se contestó Flora, atribuyéndole cualidades adivina-
torias más que dudosas. “Menos mal que no le puse 6'Pe_rramus . ” El caso es que no pa-
raba de llover y Flora ya tenía el barro hasta las rodillas. Cada vez le resultaba más di-
fícil avanzar en esas condiciones y se sentía desconsolada. La rana de hacía un rato vol-
vió a saltarle al hombroy la miró fijamente,…com0 si quisiera avisarle algo. Flora se pu-
so bizca para mirarlay eso no ayudó en nada a la comunicación. La rana, harta de la in-
compresión humana, pegó un salto "altísimolelora la siguió con la vista y descubrió, en
“¿Será lo que yo creo que es o Será una mera ilusión óptica?”5in salir de su asombro se
restregó los ojos, incrédula. Pero las elocuentes sombras seguían ahí, como una estampa
sobrenatural. '
Las sombras en cuestión no eran otras que Cococó, la gallina más coqueta de la Tie-
rra, y Chabeli, la rata más elegante__.del sistema solar (en conjunto el equipo de rescate
más audaz de la—galaxia), listasºparºaºjsla misión que les tocaba; Heroínas al fm, abando-
naron refunfuñando su puesto de inspectores de cocos y descendieron a tareas más pe-
destres. Flora ya estaba hundida, con el barro hasta la cintura, hecha sopa y despeina-
da como por un huracán cuando Chabeli, llevando una llana atada a una de sus patas
traseras, se lanzó a rescatarla. Cococó, siempre afanosa por Colabºrar, miraba hacía to-
das partes y cloqueab'a para probar-,el eco dela selva tropical. Con mucho esfuerzo Flo-
ra Archivo
aferró Histórico
la liana, y Chabeli decomenzó
Revistas Argentinas
a escalar'la palmera |conwww.ahira.com.ar
la fuerza de un buey pa-
ra sa0ar a su amiga de las tierras movediza8. Desde arriba, Cococó daba instrucciones y
agitaba las alas. Chabeli ascendía, constante y esforzada. Cococó juntaba hojas y las de-
9—_o
jaba caer para medir la _ tura de palmera ha el; mientras trataba de esquivarlas, »ºº
punto de sucumbir-ea] Odio y la 1rreflean, se puso a» rezar en voz alta para que Cococó
callara. Asombrosamente y cuando nadie lo esperaba salió» el sol, radiante“, cºmo Hama-
avistaron un claro. “Floraº'había recuperado-l sonrisa, C'oc0có iba adelante con las plu-
mas fruncidas por miedo a una feroz represaha de Chabeli, y Chabeli, por una vez en la
vida, la había perdonado sin rent:or porque estaba empezando a creer en el poder mági-
de, su amiga había hecho salir el Sol en medio de una atr0z tormenta En el claro esta-
ban reunidos los habitantes de la selva, todos unánimemente sorprendidos por el abrup-
to y extraordinario cese de la lluvia.— Lºs oº º gutanes, los rmocerontes los macacos, los
pavos reales, los tigres, los pájaros de pata iriari]las, las chik- checks, los lagartos y las
ranas debatían los posibles motivos ºde la salida del sol Si bien coincidían en que se tra-
taba de un don divino, no todos tenían la miºººma idea de DIOS se hizo silencio y los rino-
cerontes dijeron: “Dios es un río anºche y fresco donde flotan los lotes.” A lo que respon-
dió una chik—chuck: “Para nosotras las chi ºº Áºchaká, Dios es un árbol de corteza nudosa
y suave, erguido entre las flores pero nunca altive. Los tigres se miraron un momento y
dijeron con voz rugiente: “Dios es el lago dorado de la tarde donde beber hasta saciar la
sed. Archivo
' “Dios es Histórico
el cielo infinito dey Revistas
las migas de Argentinas
pan,” dijeron | www.ahira.com.ar
los patas amarillas. Y las ra-
nas, de un salto, afirmaron: “Dios es aire y agua: aire despejado y agua clara. Los ma-
5
cacas de cola colorada dejaron hablar al más ºviejo', que dijo: ,“,“Dios tiene forma de ramas
y sabor a coco.” Losºpaves reales, _guiñándoºim ojo, dijeiºon:fºDios es”el abanico de todas
las cosas, de todos los colores, y es bello como las plumas de nuestras colas.” Los lagar-
tos dijeron al unísono: “Dioses azul porque el fondo del agua es azul y la noche es azul
y las ondas del.- agua son azules... Cuando les llegó el turno, los orangutanes dijeron:
“Dios es dulce como las bananas yla mañana, es tierno como las hojas nuevas, y es abri-
gado como un nido recién hecho. ” Chabeli y Cococó, estupefactas, se dieron cuenta de
que les tocaba hablar a, ellas. Nunca antes habían pensado en Dios y tuvieron que impro-
visar. “Para mí, Dios es el queso y los agujeros del queso, dijo Chabeli buscando un te-
no misterioso. “Para mi, Dios es un huevo,” dijo Cococó sin más. Flora escuchaba fasci-
nada la sabiduría delos animales. En seguida, todas las cabezas (incluidas las de sus ami-
gas súbitamente doctorales) giraron para mirarla. Era Su turno. “No sé qué decir...,”
tentó Flora. “Por loque acabo de escuchar, Dios puede tener muchas formas sin dejar
de ser el mismoy todas esas formas me gustan.” Silencio. Silencio. Silencio. Los anima-
les se miraron entre si y el macaco másviejo levantó la cola, dando por terminado el co-
loquio. Mañana sería otro,díá. Empezaron a retirarse. Cococó y Chabeli, montadas so-
bre el lomo alilado de un 'hipopótamo enano, se alejaron bajo las estrellas hasta la pró-
xima aventura. (Cococó cacareaba bajito un bolero que dice 6somos diferentes. .” y Cha-
beli, a regañadientes, admitía las verdades delas canciones populares. ) Flora las vio par-
tir como dos flores del río. ¡Hasta la vista,” mis amigas!”
Al borde del Amazona,s Flora, ensoñada, no se había dado cuenta de que el tama-
rindo le había robado los zapatos. Bastante grandes le quedaban, por cierto. ¿Para qué
los querría? Dice la leyenda que un mono con zapatos es como el amor: torpe y elegante.
El tamarindo zapatero trató de subir al árból, pero no pude por culpa de sus zapatos.
Tanto ruido hizo en el intento que Flora despertó de su ensóñación y vio sus pies descal-
zos reflejados en el río. Adormilada, buscó, en su Cabellera» y- encontró una almohada
blanca y mullida. ¡Muy propicio! Cerrando los ojos, se acurrucó para dormir bajo la
Cruz del Sur. El tamarindo, al verla dormida, se sacó despacito los zapatos, los dejó jun-
Archivo
to a ella, y se Histórico
fue en puntas de Revistas
deºpie, Sobre susArgentinas
patas desnudas | www.ahira.com.ar
de mono.
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pág. 27 parte del booklet de su cd residente en california. - guillermo
. patti smith: the coral sea, norton
& norton, 1997, new york. la traduc- homónimo, mercury records, 1996, sheridan es un escritor mexicano
ción de los fragmentos, inéditos en diseño de rick myers. ' cecilia actual. - raúl rossetti, escritor ar-
castellano, es de teresa ariión & pavón: los poemas pertenecen a su gentino, residió muchos años en
bárbara belloc. los dibujos de patti, inédito encarnación. ' sergio uzal: amsterdam. - rafael cippolini (bs.
págs. 5 y 7, así como la loto y el bs. as., 1969. 0 luis del mármol: bs. as., 1967) prepara la diversión, libro
poema inicial son de babel, anagra- as., 1966. - silvio mattoni: córdoba, en colaboración con h6ctor liberta-
ma, barcelona, 1979, trad. de anto- 1969. su libro hidrografía está inédi- lla. el texto del artista xul solar (os-
nio escohotado. - néstor sánchez: to. - liliana ponce: trama continua car aleiandro agustin schultz solari;
nació en buenos aires en 1932. sus (1976) y composición (poesía 1976- bs. as., 1997-1963), de quien se hizo
libros: nosotros dos siberia blues; 1979) (1994). las fotos que se entre- la más importante retrospectiva du-
el amhor, los orsinis yla muerte; la cruzan con los poemas de I.p. son rante 1999, permanecía inédito. -
condición elímera; cómico de la len- de gabriela giusti. - “flora tupida en la selva” forma par-
gua. ' hugo von holmannsthal: escri- yves klein: te del libro de cuentos para niños,
tor simbolista nacido en viena en pintor todavía inédito, la saga de llora tu-
1974 y fallecido, en 1929. dice el pida. en pág. 99, el dibujo es de
mexicano jaime garcía tenés: “casi georges seurat (Le sings, 1994). -
toda su obra en verso se inscribe, en esta página se reproduce un
literalmente, en el lin de siécle, ha- tambor de chamán (américa del
cia cuya culminación experimentó norte), tomado de: marius sch-
el poeta una crisis años más tarde neider, el origen musical de
bosqueiada en la carta de lord los animales—símbolos en la
chandos (1902); crisis que, al plan- mitología yla escultura anti-
tearse como una radical descon- guas, madrid, siruela, 1999.
fianza del lenguaje, tuvo por gra- al dorso, “ciudad de los obre-
dual consecuencia el abandono de ros de tobas”, también lla-
caminos y formas hasta entonces . mada “el lugar de la verdad”,
intentados. hotmannsthal siguió es- -=_ ——
___ --- ._..
_ =__ := _- en: el imperio de los conquis-
cribiendo, y aun nos legó creacio- tadores, madrid, aguilar, 1979.
nes memorables en el terreno de la ' gracias a: eléctrica arena
prosa; novelas, dramas, ensayos. (fernando aldao, arnaldo scagliu-
pero jamás regresó a la poesía líri- si, adriana irigoyen), patricia ja-
ca, género dentro del cual se había werbaum, octavio armand, lorenzo
iniciado —Ileno de promesas— en el garcía vega, mariano mayer, guiller-
olicio literario.» los poemas de francés mo ueno, laura guelman, amelia
h.v.h., se incluyen en: la carta de nacido en ni- barona, gonzalo arbutti y, especial-
land chandos y algunos poemas, za en 1929 y lallecido en 1962. los mente, helena óváry.
prólogo,…edición y traducción de jai- textos y lotos de sus pinturas y ac-
me garcía terrés, cuadernos de la ciones (pinturas con cuerpos, salto
gaceta, 66, fondo de cultura econó- al vacío), así como la escultura- … número 6: otoño 1999
mica, méxico, 1990. el ensayo de esponia de tapa, son de: yves klein, octavio armand. paulo leminski.
h.v.h. lue extraído de casa del tiem- centre georges pompidou, 1993. la poesía prerrataelista. robert bres-
po, volumen x, núm. 100, marzo- traducción de los extractos es de son. elizabeth bishop. edgardo
Archivo Histórico decarlosRevistas
abril de 1991, universidad autonoma
riccardo. Argentinas
. ben neuhart, cu- | www.ahira.com.ar antonio vigo. poetas sobre pin-
metropolitana, méxico. - lamb: dúo yos dibujos aparecen en págs. 75 y tores. la otra arquitectura.
de música inglés. se reproduce en 77, es un ilustrador estadounidense
I%I
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número ¡ II!|!L|L ll'illlj'l3l'll ¡Iv ¡¡six. _in_si-
:=»s.:.-,—
.a:-
: ¡mºvi mlvnl¡:. v. |||.I'llll'illl._ l'j_llll'ljll| mx;
umnl¡. m1¡nm¡|g'|||¡||||l.illlll'l'll'll Irrrnn.
|1_¡In-rlu Illilllil. _|uxg-kun-r. m.r. vsrhrr.
¡¡ ._wn, ”lilium/¡II. Im¡m mm. r¡nr|ux ll'|lll'l'l'
)" ,um- r¡||'l|mIn-wrrn. wlwnrcl ¡ws un.
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silvina reunía gq!amzi
bárbara l)gllou ah la hr
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vn ' guinda
_ o atte: un la… selva
dispasqulez …
|m'ninum Iihrux