Absceso pulmonar
Definición
Un absceso pulmonar es una acumulación localizada de materia (pus) en el
pulmón, que resulta de una infección y conduce a la formación de una
cavidad. Esta condición se desarrolla generalmente a partir de la necrosis del
tejido pulmonar debido a la acción de microorganismos, particularmente
bacterias que son comúnmente aspiradas desde la boca o la garganta.
Síntomas
Fiebre
Tos productiva con esputo purulento
Dolor torácico
Pérdida de peso
Fatiga
Factores
Broncoaspiración
Alteraciones del estado de conciencia: Situaciones como el consumo
excesivo de alcohol, uso de drogas recreativas, anestesia general y trastornos
neurológicos (por ejemplo, accidentes cerebrovasculares) aumentan el riesgo
de aspiración de contenido orofaríngeo, que es la causa más común de
abscesos pulmonares.
Enfermedades Dentales
La enfermedad periodontal y otras condiciones dentales pueden ser fuentes
de bacterias que causan abscesos pulmonares. La mala higiene dental puede
facilitar la aspiración de gérmenes anaerobios presentes en la cavidad bucal
Obstrucción Bronquial
Tumores o cuerpos extraños que bloquean las vías respiratorias pueden
llevar a la acumulación de secreciones infectadas detrás de la obstrucción,
favoreciendo la formación de abscesos.
Inmunosupresión
Pacientes con sistemas inmunitarios comprometidos (por ejemplo, aquellos
con VIH/SIDA, diabetes o en tratamiento inmunosupresor) son más
susceptibles a infecciones pulmonares y, por ende, a la formación de
abscesos.
Enfermedades Pulmonares Subyacentes
Condiciones como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC),
bronquiectasias y cáncer de pulmón pueden predisponer a la formación de
abscesos al comprometer la capacidad del pulmón para eliminar infecciones.
Factores Comportamentales
El abuso de alcohol y el consumo de drogas recreativas son factores
significativos que pueden llevar a episodios de broncoaspiración debido a la
pérdida temporal del reflejo de tos.
Condiciones Médicas Asociadas
Enfermedades crónicas como diabetes mellitus o enfermedades
cardiovasculares pueden aumentar el riesgo debido a su impacto en el
sistema inmunológico y en la capacidad del cuerpo para combatir
infecciones.
Histopatología
Cavitación
La característica más distintiva de un absceso pulmonar es la formación de
una cavidad llena de materia (pus), que puede estar rodeada por una pared
fibrosa o un tejido inflamatorio. Esta cavidad suele ser visible en las imágenes
radiológicas y se identifica histológicamente como un espacio necrótico.
Inflamación
Infiltrado inflamatorio: La pared del absceso muestra un infiltrado
significativo de células inflamatorias, predominantemente neutrófilos, que
son indicativos de una respuesta aguda a la infección. En casos crónicos,
también pueden observarse linfocitos y macrófagos.
Necrosis del parénquima pulmonar: El tejido pulmonar circundante presenta
áreas de necrosis, donde las células han muerto debido a la infección.
Tejido Granulomatoso
En algunos casos, especialmente si el absceso es consecuencia de infecciones
específicas (como tuberculosis), puede haber formación de tejido
granulomatoso en la periferia del absceso, caracterizado por la presencia de
células gigantes multinucleadas y linfocitos.
Bacterias
Si se realiza una tinción adecuada (como la tinción de Gram), se pueden
observar bacterias en el interior del absceso. Los microorganismos más
comúnmente identificados son los anaerobios (como Bacteroides y
Fusobacterium) y aerobios (como Staphylococcus aureus).
Aspecto del Líquido
El contenido del absceso suele ser purulento, con un aspecto espeso y
amarillento o verdoso, y puede tener un olor fétido debido a la flora
anaerobia involucrada.
Diagnostico
Radiografía de Tórax: Es el primer paso en el diagnóstico. Se observa una
cavidad con nivel hidroaéreo, que indica la presencia de un absceso. En
infecciones por anaerobios, el absceso típicamente se localiza en las
porciones del pulmón que están en declive cuando el paciente está recostado
(por ejemplo, segmentos posteriores de los lóbulos superiores).
Tomografía Computarizada (TC): Se utiliza para una evaluación más
detallada cuando la radiografía no es concluyente o para diferenciar el
absceso de otras condiciones pulmonares, como empiema o tumores.
Hemograma Completo: Puede mostrar leucocitosis, lo que indica infección.
Tinción de Gram y Hemocultivos: Estas pruebas ayudan a identificar la flora
bacteriana presente y a guiar el tratamiento antimicrobiano.
Tratamiento
Terapia Antibiótica Inicial Antibióticos Intravenosos (IV): Se recomienda
iniciar el tratamiento con antibióticos de amplio espectro que cubran tanto
bacterias aerobias como anaerobias. Los regímenes comunes incluyen:
Clindamicina: 600 mg cada 8 horas IV.
Ampicilina/Sulbactam: 1.5 g a 3 g IV cada 6 horas.
Cefalosporinas o Carbapenems en casos severos.
Cambio a Vía Oral Una vez que el paciente muestra mejoría clínica (afebril y
estable hemodinámicamente), se puede cambiar a antibióticos orales como:
Amoxicilina/Ácido Clavulánico: 875/125 mg cada 12 horas.
Clindamicina: 300 mg cada 6 horas si hay alergia a penicilinas.
Duración del Tratamiento
La duración del tratamiento antibiótico suele ser de 3 a 6 semanas,
dependiendo de la respuesta clínica y los hallazgos radiológicos.
Drenaje Percutáneo
En casos donde el absceso no responde al tratamiento médico, se puede
realizar un drenaje percutáneo guiado por imagen para eliminar el pus
acumulado.
Intervención Quirúrgica
Si el absceso es grande (generalmente mayor de 6 cm) o si hay
complicaciones como empiema, puede ser necesaria una resección
quirúrgica, que podría incluir:
Lobectomía: Extirpación de un lóbulo del pulmón afectado.
Drenaje Quirúrgico: Para abscesos que no responden al drenaje percutáneo
o que están asociados con gangrena pulmonar.