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Vistos Por Viajeros en Veracruz, Siglo Xix: Bailes Afromestizos

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TRADICIONES

BAILES AFROMESTIZOS
VISTOS POR VIAJEROS EN VERACRUZ, SIGLO XIX
Yolanda Juárez Hernández

Antecedentes
¿Cómo se expresaron en Veracruz? y ¿qué quedaba de
Los antecedentes históricos de la música en México son estas formas musicales en los pueblos veracruzanos de más
retomados cada vez con más frecuencia por los influencia afromestiza en el siglo XIX? Trataremos de
etnomusicólogos, siendo reconocidas por estos especialistas responder a partir de algunos de los testimonios que nos
la relación y concordancia que guardan algunas formas han dejado viajeros y cronistas. A esta música popular,
musicales de México con aquellas otras que se fueron producto de la integración de diversos componentes en los
integrando en el proceso histórico que inició con la llegada espacios americanos, debemos además agregar las propias
de los europeos a tierras americanas. Como resultado de influencias que la música española ya venía arrastrando tras
las diversas mezclas en materia musical que aquí se ocho siglos de presencia árabe. Gabriel Zaldívar apunta:
produjeron, se fueron creando nuevas formas rítmicas en
América; una de estas tiene que ver con la amalgama de Es indudable que a la llegada del conquistador, la
formas musicales africanas, con las europeas e indígenas. primera música que se trajo fue la de la
soldadesca, música que no era religiosa, cantada
La enseñanza de la música europea en la Nueva España por las huestes descubridoras […] Antes de que
siguió las mismas políticas y canales institucionales que la vinieran los primeros misioneros que enseñaron el
corona utilizó para la implementación de sus modelos canto a los indios ya había millares de colonos
culturales; es decir, en su momento sirvió como elemento europeos que cantaban y se divertían en festejos,
de aculturación y dio origen a las diversas escuelas y en los cuales el arpa y la vihuela acompañaban
sistemas para la enseñanza de la música; el canto y la los cantos aprendidos en su tierra y los nuevos que
ejecución musicales tuvieron como objetivo, entre otros, componían y a su son y ritmo se bailaba zambra,
apoyar los programas de evangelización y de zarabanda, contrapás, danzas y contradanzas para
adoctrinamiento en las costumbres occidentales, que para no citar sino las calidades que mencionan los
los españoles era tan necesario que los indígenas cronistas del siglo XVI […] es lógico suponer que
aceptaran.1 Así, la música religiosa ocupó uno de los la música española fue trasplantada en todas sus
primeros lugares en esta tarea, creándose escuelas para los formas y muy especialmente en las bailables, tales
hijos de los nobles, conservatorios en los que se como el zapateado, la seguidilla, el fandango y
seleccionaba qué instrumentos debían aprenderse y desde otras más […] apenas se estaba reedificando la
donde se empezó a marginar y restringir el uso de los ciudad y algunos de los conquistadores (ya)
instrumentos indígenas. solicitaban permisos para establecer escuelas de
danzar y de tañer…2
Intentaremos concentrarnos en la actividad musical que se
desarrolló al margen de estas políticas oficiales. Es lo que Hay vestigios o noticias de algunas de estas expresiones
llamaríamos el desarrollo de la música popular, musicales que provienen de fiestas que realizaban los
movimiento que da margen a un proceso de creación de esclavos en el período colonial, y que eran sumamente
determinados modelos culturales marginales que surgen al vigiladas por las autoridades civiles y eclesiásticas
amparo de la clandestinidad, de la prohibición y de la españolas. Antonio Zedillo señala que “Durante cientos de
resistencia y como resultado de la suma de las prácticas años, las costumbres de los negros están presentes y
culturales musicales que los grupos que convivieron en los sumergidas dentro de lo cotidiano [...] A través del siglo
espacios coloniales traían consigo. En concreto, nos XVII [...] existieron los ‘oratorios’ y los ‘escapularios’,
referimos a la mezcla de las expresiones musicales que eran permitidos a los libertos y cimarrones, en los que
indígenas, africanas y europeas. De esta suma de rendían culto externo a la teología cristiana, pero que en lo
intercambios culturales se estaban generando elementos de interno se lo dedicaban a sus dioses ancestrales africanos.”3
una nueva identidad. Por su parte, Gabriel Saldívar dice que:
2
Ibídem, pp. 157-158.
1
Gabriel Saldívar, Historia de la música en México, Publicaciones del Departamento de 3
Antonio Zedillo Castillo, “La presencia del negro en México y su música,” en
Bellas Artes, SEP, México, 1934, pp. 87-90. Jornadas de Homenaje a Gonzalo Aguirre Beltrán, 1968, Instituto Veracruzano de

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No se ha querido dar importancia a la música Igualmente importante es una cierta cadencia en los sones
africana en nuestro medio, pero hay que reconocer de las regiones que mayor influencia negra han recibido,
que ha aportado un contingente más o menos influencia además claramente reconocible en los tipos
amplio para la formación de nuestra música; sus humanos de, por ejemplo, Veracruz, Tabasco y Campeche
manifestaciones se presentan en Nueva España y de la Costa Chica del Estado de Guerrero: color muy
con su llegada, en tipos de música popular; el moreno, cabello crespo, cuerpos delgados y musculosos,
tango, la danza, sones, danzones y rumbas son de sensualidad en los movimientos de las mujeres, que
antiguo conocidas en México, y no se crea que su se expresa en forma alucinante cuando bailan.7
producción no haya dado composiciones de
mérito; en colecciones de jarabes y sones figuran El Son Jarocho
algunas que en sus formas originarias fueron
producidas con elementos de los negros, aunque El caso del llamado son jarocho es una muestra de esta
posteriormente se han modificado sus ritmos, no construcción musical sucedida en un largo proceso
habiéndose librado de su influencia el huapango.4 histórico, en el que destaca no sólo la cercanía geográfica,
sino de identidad con la región Golfo-Caribe y que deviene
Gonzalo Aguirre Beltrán también se refirió a esta en una expresión regional con elementos indisolublemente
influencia y coincide en que existió una interacción de la ligados a todas esas expresiones que la alimentaron y la
música europea y africana: “Durante el siglo XVII hubo un definieron. Como antecedente, destaquemos la afirmación
estira y afloje entre prohibición y licencia, entre cantos y de Antonio García de León, expresada en su texto El mar
bailes permitidos y condenados, entre operación española de los deseos, cuando al referirse al gran Caribe, señala el
deliberada y negra espontánea, es decir, se produjo una papel de la música en el proceso colonial:
interacción que vino finalmente a originar el baile y canto
mestizos, pero mestizos principalmente de español y Jugó un papel preponderante desde un inicio y
negro.”5 Describe también los esfuerzos de los negros marcó para siempre la originalidad de la gran
libres o esclavos por mantener sus manifestaciones región, teniendo desde su origen formas
culturales de diversa índole, ya que representaban una particulares que influyeron después en el
forma de cohesión, de identidad y de resistencia. Dichas desarrollo de las expresiones musicales de todo
manifestaciones encontraban su mayor expresión en los género. Era una música nueva, con las
días en que se les permitía descansar o en las fiestas resonancias, la rítmica y el timbre africano, con la
religiosas, a pesar del recelo que estas prácticas riqueza de la musicalidad y la literatura cantada en
ocasionaban: el “castellano atlántico” y recuperando
permanentemente los elementos indígenas de cada
El escándalo que provocaron los bailes de negros región (…) La música y la dimensión festiva
no se limitó a los amos. Se extendió a los terminaron atrapando a todos, como lo señalan
gobernantes encargados del poder civil y a los muchos viajeros de los siglos coloniales.8
eclesiásticos que dominaban las conciencias, al
comprobar la intromisión de los esclavos en los Como bien dice este autor, existe un mar de argumentos
bailes y celebraciones de los indios. Los diferentes que pueden llevarnos a encontrar una identidad en
comisarios del Santo Oficio de la Inquisición, en el Gran Caribe, y tan sólo refiriéndose a la música hay
las denuncias que elevaron a sus superiores elementos suficientes para reconstruir una identidad que sentó
dejaron constancia de esta penetración y de la de las bases de las nuevas fusiones y mezclas musicales. En el
opuesto sentido. Los negros informan, bailan con caso del son jarocho y también reforzando estas afirmaciones,
los indios el nonteleche, representación de un otro estudioso de la música veracruzana, Rafael Figueroa,
sacrificio humano, los patoles en las señala que el proceso de creación y consolidación de estos
ceremonias de imposición del nombre y los sones se remonta a orígenes andaluces, canarios y europeos,
areitos destinados a los dioses indios.6 que al mezclarse con las influencias africanas e indígenas,
adquieren un carácter muy peculiar.9
Jas Reuter, por su parte, con relación a este fenómeno del
mestizaje en la música, subraya las características del De estos encuentros culturales, de los “préstamos culturales”
canto responsorial o canto del llamado-respuesta, el uso de como los llamaba Aguirre Beltrán, se van conformando en los
la síncopa, la riqueza rítmica y del tempo: espacios sociales propios de los grupos mestizos las

Cultura, México, p. 73. 7


Jas Reuter, citado por Rafael Figueroa en Salsa Mexicana. Transculturación e
4
Gabriel Saldívar, op. cit., p. 157. identidad, Edit. Conclave, Xalapa, 1996, p. 31.
5
Gonzalo Aguirre Beltrán,”Baile de Negros”, Revista de la Universidad de México, 8
Antonio García de León, El mar de los deseos. El Caribe hispano musical. Historia y
vol.25, núm. 2, México, 1970, p. 3-4. contrapunto, Siglo XXI, UQROO, México, 2000, pp.46-47.
6
Ibídem, p. 5. 9
Rafael Figueroa, Historia del son Jarocho, página Web: www.comosuena.com.

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representaciones musicales que los van a identificar. Son las
expresiones musicales que en su momento estaban censuradas
por la Iglesia, que sólo ejecutaban los negros esclavos en sus
espacios propios porque llamaban a escándalo a la jerarquía
religiosa y a las buenas conciencias, por ser bailes y músicas
con letras irreverentes, soeces y contrarias a la moral. De las
denuncias que se conocieron de ciertos bailes “deshonestos”
que el Santo Oficio criticaba, se derivan parte de las prácticas
que posteriormente se van a ejecutar en estos sones, tanto en
lo que se refiere a las coplas que los componen como a su
ejecución en las celebraciones en los barrios extramuros de
Veracruz en el siglo XIX, donde se acentuó la presencia de la
población de mezcla, como en los fandangos de las zonas Casimiro Castro. Fandango (versión campirana), litografía, ca. 1855. Colección particular
rurales en la costa sur veracruzana, hacia donde también se
extendió parte de esta población de origen afromestizo, los
porque era una manifestación que reafirmaba lo propio, lo
que eran sumamente populares.
creado por la fusión y al calor de la resistencia y la
clandestinidad.” 11
Para el siglo XIX y como resultado de la independencia,
esta vigilancia se relaja y diluye y ya no es necesario
mantener sus prácticas culturales en el ámbito de lo
La versada
privado. Los espacios de expresión se amplían y empiezan
En referencia a las coplas que acompañan estos sones,
a ser más abiertamente ejecutadas en los escenarios de la
recordemos que la Iglesia utilizó diversas formas literarias
vida cotidiana que se empezaron a vivir de manera
y poéticas para ayudarse en el proceso de evangelización,
diferente. El fandango —nombre que recoge una tradición
desarrollándose su práctica casi desde el inicio de la
a lo largo del proceso histórico cultural del gran Caribe—
colonia. Uno de los géneros más usados fue el de la
se encuentra mencionado infinidad de veces en los
décima. De origen erudito, traída por los más refinados
testimonios de las fiestas y bailes veracruzanos:
poetas, posteriormente se tornó lírica y popular en
Veracruz y sus alrededores y se convirtió en parte
[…] estos grupos humanos productos de
indisoluble del pueblo. Fue usada para transmitir por vía
mestizaje… se expresaron en las fiestas llamadas
oral y a través de sus formas improvisadas y entrelazadas
“Fandango”, que constituye la marmita
con las formas musicales propias, diversas noticias,
fundamental en la que se cocinaron estos géneros
costumbres, y para expresar esas formas picarescas que ya
de tradición común y que desde fines del siglo
se empezaban a mostrar en los espacios de la fiesta popular
XVII y con ese nombre transitó de regreso a
jarocha.12 A través de estructuras poéticas como cuartetas,
España como un baile de pareja por modo
quintetos, o décimas se expresaron formas culturales
menor… Avalada por el Diccionario de
propias y se retrataron también escenas de la vida
Autoridades (1742), que lo define como un “baile
cotidiana, convirtiéndose en una inagotable fuente de
introducido por los que han estado en los reinos de
información acerca de los temas más diversos que se
Indias, que se hace al son de un tañido muy alegre
generaban sobre todo al interior de los espacios culturales
y festivo”… danzas en su mayoría zapateadas…
donde estas manifestaciones fueron más importantes,
variadas formas de percusión, se encuentran
fuertes y persistentes. Esta versada, como también se le
repetidas y con pocas variaciones en las costas de
conocía, se expresa en los espacios geográficos que tienen
Veracruz, el interior panameño, el campo cubano
que ver con las regiones campesinas de la costa de
en occidente y en oriente, el interior del Santo
Veracruz y a los interiores de los puertos. El tema
Domingo español y Puerto Rico, los llanos
ganadero y campirano se verá retratado frecuentemente en
interiores de Colombia y Venezuela, el oriente
las coplas, cantos y bailes. Dice Antonio García de León:
venezolano y la Isla de Margarita.10
La Trashumancia ganadera, la forma de vestir, las
La ejecución de estos sones, llamados “ayles o “sonecitos
canciones de trabajo y los cantos de arreo, las
de la tierra”, se llevaban a cabo en parejas, y en un
danzas, las rondas infantiles, las preferencias
momento del mismo se hacían referencias al cortejo, “de
manera más o menos disfrazada o un tanto burda” 11
Ricardo Pérez Montfort, Estampas de nacionalismo popular mexicano, Ensayos sobre
haciéndose cada vez más popular, tanto por las coplas que la cultura popular y nacionalismo, CIESAS, México, 1994, pp.18-19. Del mismo autor,
consultar “La fruta madura. El Fandango sotaventino del siglo XIX a la revolución”, en
mostraban ese aire pícaro propio ya del jarocho, como Secuencia, nueva época, núm. 19, enero-abril de 1991, Instituto Mora, México.
12
Ernesto Márquez, “La décima sotaventina”, en Bembé, Revista de Información
10
Antonio García de León, op. cit., p. 103. afroamericana, año 3, núm. 19, 2000, pp. 62-63.

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instrumentales y orquestales, los cultos religiosos de este viajero alemán por el baile es poco, pero no impide
y su relación con el rito y la música, el refranero que distingamos que se refiere a la ejecución de una danza
popular, las creencias, los mitos y la tradición oral, similar a las que veremos descritas por otros viajeros.
es decir el ethos que acompaña a coplas, décimas
y villancicos los hace similares y no en balde Otra visión del mismo baile es la que nos narra el sacerdote
sucesores de un “lenguaje común” que deriva de francés Emmanuel Domenech, quien realizó tareas de
las formas de implantación de la colonización evangelización en los territorios tejanos entre 1846 y 1852.
hispana… Son herederos de la forma como los Se fue y volvió en 1866 para hacerse cargo de la Dirección
colonos españoles se acriollaron, se mezclaron y de Prensa de Maximiliano. De este viaje escribió un texto
se transformaron en esos espacios interiores, así titulado México tal cual es, y sus impresiones acerca de las
como de su relación con los puertos y su fiestas en Veracruz, son las siguientes:
distribución a través de las grandes rutas: como
sería el caso de los grandes llanos de Colombia y En este poblado [Camarón, en el centro del
Venezuela, o del barlovento venezolano, cuyos Estado], presencié una danza de mulatos o, lo que
caminos interconectan por tierra el mundo andino es lo mismo, de gente nacida de indios y negros.
y caribeño […]13 Colocados en líneas horizontales y paralelas, las
mujeres bailaban de un lado y los hombres del
Algunas expresiones del son jarocho y de las coplas que le otro. Los danzantes meneaban los pies
acompañaban o que se interpretaban también por separado acompasadamente y de tiempo en tiempo
aparecen en los testimonios de los viajeros del siglo XIX, en cambiaban de lugar. Es baile sin gracia, monótono
las descripciones de las diferentes celebraciones, fiestas y y no ofrece interés alguno. Los espectadores
eventos civiles y/o religiosos que daban pie a la realización reconcentraban su atención en el improvisador
de estos fandangos en las poblaciones de composición o que, acompañado del arpa o la guitarra, cantaba o
influencia afromestiza.14 Del uso de las décimas para el mejor dicho, recitaba coplas en tono nazal que
proceso de evangelización y aculturación, pasamos al uso de improvisaba con un tema cualquiera.16
las décimas para retratar la vida cotidiana, para narrar y
describir el acontecer y sentir del jarocho y también mostrar Antonio García Cubas, viajero mexicano de mediados de
la irreverencia y la resistencia con las mismas armas siglo XIX, ingeniero y diplomático aficionado a la Historia,
literarias que había usado el conquistador. realizó en 1874 un recorrido por Tlapacoyan, Perote,
Xalapa y Veracruz y escribió un texto titulado Escritos
Los testimonios Diversos, donde habla de algunas costumbres de la región,
como la de los bailes de tarima en las costas de Veracruz:
Aparejado con el tema de la música encontramos el del
baile. La interacción social entre las prácticas indígenas, Un arpa, un bandolón y una jarana eran los
africana y europea, resultó en una verdadera simbiosis en instrumentos a cuyos primeros acordes se
la que los elementos culturales se tomaron prestados y disponían al baile de parejas, subiéndose a la
concibieron particulares maneras de recrearse. Los tarima. Ejecutaba la música alegres sones,
siguientes testimonios nos dan detalles sobre bailes, muchos de ellos pertenecientes a bailes
música, vestimenta y carácter de las festividades. pantomímicos, pero los más, arrebatadores y
bulliciosos como el Jarabe. La destreza de los que
Carl Christian Becher, comerciante alemán, viajó a México bailan, consiste en no perder el compás y en imitar
en 1832 por negocios, representando a una firma alemana con la planta de los pies, el ritmo musical.
de importación y exportación. De su intercambio epistolar Cantábase el estribillo, concluido el cual, cambian
con su familia y su diario de viaje se publicó un libro de posición las parejas. El ingenio, la sátira y un
titulado Cartas sobre México, de donde retomamos su fin cáustico se revelan en las estrofas, cuya gracia
descripción sobre los fandangos: “Sobre una plataforma al y mordacidad aumentan los cantantes con su
aire libre algunas parejas de gente del pueblo, bailan el picaresco modo de decir.17
gustado Fandango, al son de una simple, si no es que
mezquina música guitarrera; las parejas ceden sin embargo El mismo autor describe así un baile famoso: “Otro de los
bastante en gracia a los bailadores españoles, y observé en bailes más notables es el que se conoce con el nombre de
efecto, que en la acción del baile se derrochaba también la Banda; extienden sobre la tarima una banda de seda en
poquísimo aquella cualidad.”15 Evidentemente el interés toda su longitud, y a poco los que bailan, sin perder el
13
Antonio García de León, op. cit., p. 102 Gobierno del Estado de Veracruz, 1992, p. 235.
14
Ricardo Pérez Montfort, op. cit., p. 22, 16
Emmanuel Doménech, en Marta Poblett Miranda, op. cit., t. VI, p. 187.
15
Carl Christian Becher, “Cartas sobre México”, en Marta Poblett Miranda, 17
Antonio García Cubas, “Escritos Diversos 1870 a 1874”, en Marta Poblett Miranda,
Investigación y compilación, Cien Viajeros en Veracruz, Crónicas y relatos, t. IV, op. cit., t. X, pp. 92-93.

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compás y el ritmo musical, la enredan con los pies, Szyszlo, climatólogo interesado además del clima en el
tejiendo tres lazos simétricos, de los cuales el del centro es paisaje, población, costumbres y rasgos fisonómicos.
de mayor amplitud. Tejida ya la banda en forma de Viajó a México en 1909, siendo Veracruz el primer lugar
guirnalda, la colocan en la cabeza de la jarocha que con visitado. Estas son algunas de sus impresiones sobre la
ellos toma parte en el susodicho baile.”18 vestimenta y carácter jarocho:

El fraile Abad Lasierra hace en 1788 una descripción de El pueblo (Veracruz) está formado por mestizos e
las similitudes de las fiestas afroandaluces y las de los indios. Entre los mestizos hay que citar la
jíbaros de Puerto Rico, los jarochos de Veracruz y los simpática raza de los jarochos, impulsiva y franca
criollos del interior de Panamá. García de León dice que por naturaleza, cuyas mujeres tienen una justa
“fandanguear es la diversión predilecta, en especial de los reputación de belleza. La jarocha se distingue
fines de semana y días festivos en todos los entornos por su vestido color llamativo, frecuentemente de
campesinos y ganaderos del Gran Caribe. Grupos de un rojo encarnado; está llena de gracia, sus
campesinos, criollos y mulatos, hombres y mujeres, se ligamentos son finos, sus manos lindas, su mirada
reunían con sus instrumentos de cuerda y percusión aterciopelada y su opulenta cabellera del negro
alrededor de una tarima de madera, a la luz de un candil y más hermoso, se despliega a menudo hasta el
zapateaban durante la tarde y noche. Ahí se cantaba tobillo […] Los hombres, sean blancos o indios, se
décimas en glosa y enlazadas […] se cantaban versos en visten de la misma manera; llevan pantalones de
muy diversas métricas, sabidos e improvisados”.19 Destaca manta y sandalias de piel llamadas huaraches, de
dentro de estas descripciones de los bailes, los lugares y uso general en el territorio de México. Una
ocasiones en que se ejecutaban, así como la participación camisa de color, un cinturón y el famoso charro
de los versadores, que mediante el uso de diversas formas complementan esta vestimenta original.22
métricas describen situaciones de la vida cotidiana y de la
cultura regional. El mexicano Enrique Juan Palacios, historiador y
arqueólogo, recorrió en 1911 varios lugares de Veracruz y
Como ya hemos visto, encontramos el uso de estas formas como testimonio escribió Cien Leguas de Tierra Caliente.
literarias en los llanos veracruzanos al igual que en los En este texto describe a un personaje que conoció en el
venezolanos, panameños, cubanos o dominicanos, viaje: “Cayetana Argüelles, de ingenio nativo, desplante
ejecutadas por los jarochos, jíbaros, criollos, llaneros o costeño y humor que por aquellos rumbos suelen llamar
guajiros, nombres diferentes con los que se conoce a los franco, ancha de mandíbulas y no chata, a pesar de la raza:
portadores y practicantes de estas representaciones que bien podía gloriarse la jarocha de almacenar en las
culturales en toda la región.20 En muchos casos, los venas más de las tres cuartas partes de legítima sangre
testimonios describen además la vestimenta de los Congo.” Y era la dueña de la estancia donde se alojó en
habitantes de diversos pueblos y rancherías veracruzanos, a Tecolutla, al sur de Veracruz. Palacios describe en su
veces sumamente sencilla, casi siempre en tonos claros o texto las características de la gente, jarochos y mulatos que
blancos, con huipiles, jorongos, pero también con vistosos en la cocina estaban a cargo de Cayetana, quien versificaba
adornos como collares, cuentas, flores y peinetas en la con una soltura que alegraba las reuniones: “[...] todo,
cabeza. Así lo describió Jules Joseph Leclercq, viajero hasta el aire, se guisaba en verso en la hostelería: coplas,
aventurero nacido en Bruselas en 1848, presidente de la dichos, albures a granel, sones costeños, proverbios,
Real Sociedad Belga de Geografía, quien escribió Viaje a guajiras, guarachas [....] como Doña Cayetana, seguro que
México, publicado en Paris en 1885. Visitó el centro y sur no existe mulata ni mulato, zambo, ni cambujo, en todo el
de Veracruz, Orizaba, Córdoba, Xalapa, Veracruz y sotavento y barlovento.” 23
Alvarado y en su texto narra el mercado de los domingos en
Córdoba, donde los amatecas del vecino pueblo de Amatlán Palacios describe cerca de San Rafael, en Nautla, la fiesta
vienen a traer los productos de tierra caliente. “Su vestido llamada huapango a la que fue invitado, donde en una
es original: las mujeres llevan al cuello un collar de coral y tarima al aire libre se entremezclaban taconeando
plata y su peinado recuerda al de las napolitanas”. 21 bulliciosos grupos de bailadores al son de la vihuela
costeña y bandolón. “Los danzantes se agitaban y
Del Puerto de Veracruz también podemos allegarnos confundían con gran entusiasmo, por parejas el jarocho
información testimonial, en este caso del francés Vitold de enfrente de la hembra; de vez en cuando en lo más
acelerado solía llegar un tercero en discordia y apartando
18
Ibídem, p. 95 al bailarín…posesionábase del puesto sin explicaciones ni
19
Antonio García de León, op. cit., p. 105.
20
Antonio García de León, “El Caribe afroandaluz”, La Jornada Semanal, México,
1996. 22
Vitold de Szyszlo, en Marta Poblett Miranda, op. cit., t. VIII, p. 175.
21
Jules Joseph Leclercq, “Viaje a México”, en Marta Poblett Miranda, op. cit., t. VII, p. 23
Enrique Juan Palacios, “Cien Leguas de Tierra Caliente”, en Marta Poblett Miranda,
132. op. cit., t. XI, pp. 118- 122.

51
Tlacotalpan no podía dejar de ser mencionada en estas
crónicas. En el texto titulado La Candelaria en
Tlacotalpan vemos la siguiente descripción:

En los parques y calles deambulan las mascaradas


que denotan ingenio y gracia y abundan bailes
típicos en los cuales se ve la sociedad portando el
clásico vestido jarocho que comparte con el
pueblo su sentimiento y alegría. Se bailan
huapangos en los “entarimados” adornados de
palmas y flores. En todo existe respeto y orden
verdaderamente insólitos. Tales costumbres en
los tlacotalpeños datan desde tiempo inmemorial y
este sentido de la democracia que debe
envanecerlos culmina con la famosa “vendimia”
de las calles de Cházaro, en donde las familias
más distinguidas atienden por igual los “puestos”
Fandango en una troje de hacienda mexicana, siglo XIX. Litografía anónima.
de antojitos regionales como el exquisito “popo”
Colección particular —bebida compuesta de leche, huevo, cacao, arroz
y vainilla— que adquieren por precios
disculpas hasta que a su vez era desplazado por otro modestísimos las clases proletarias y todo aquel
danzante que reclamaba su turno con la hembra.”24 paladar más exigente.27
Describe asimismo los infinitos cantares y estribillos que
escuchó en esta celebración, entre otros los clásicos sones Conclusiones
la Guacamaya y el Torito, “sazonados por los chistes y
donaires capaces de hacer ruborizarse los hilos del coral Las diversas impresiones recogidas en este trabajo nos
que portaban en la garganta las presentes. ¡Bombas y ilustran acerca de las miradas que los viajeros tuvieron de
truenos! Pero si no fuese por el salero innegable que tierras veracruzanas, sus costumbres, fiestas, comida,
acompaña sus ocurrencias, ¿quién podría soportar el vestimenta y las interpretaciones que de ellas hicieron.
descaro atroz de estos maldicientes jarochos?” 25 Continúa Ciertamente no en todo viajero hay un ávido narrador.
narrando: Para muchos de ellos, sus aventuras no fueron muy
convincentes y sus testimonios lo dicen; aún así, esa
Suele alguna pareja sobresalir por su destreza y mirada distante, severa o fría es válida y contrasta con la
entonces las demás le forman claro, dejándola del viajero que, más abierto, disfrutó y tal vez en un
combinar libremente los movimientos y extremo opuesto describió sucesos un tanto
repiquetear a su gusto en la tarima hasta que dimensionados. No podemos sin embargo dejar de anotar
llevados de su ardor, cuando la bailadora es de lo que muchas de las formas de celebración que estos
fino, él le planta el jarano en la cabeza —porque testimonios nos narran, aun con sus variantes, siguen vivas
con ese adminículo encasquetado bailan los en los espacios veracruzanos. Persisten en los calendarios
jarochos— y ella remata un bien floreado meneo festivos los fandangos, el son jarocho con nueva vitalidad,
entre las chungas y gritos de los electrizados a partir de un movimiento generado hace dos décadas que
costeños”. […] ¿Ellas…? pues son las mismas lo llevó de las comunidades a las ciudades. Se practica la
jarochitas que ya conocemos, menudas y bien “versada”, con décimas que celebran y describen los temas
hechas; limpia la morena tez… graciosas y actuales en medio de las fiestas patronales y ferias. Y se
recatadas. Todas las de este guapango vestían con siguen llevando a cabo toda la gama de festejos que
modestia sencillos percales o muselinas azules y conforman las expresiones jarocho-veracruzanas.
de colores charros, pero calzaban primorosamente
con ese esmero peculiarísimo de las hijas de esta Yolanda Juárez Hernández (Acapulco, 1948). Mexicana, doctora en Estudios
Latinoamericanos por la UNAM. Docente en la Facultad de Historia de la
tierra, que en lo breve del pie y el arte para lucirlo Universidad Veracruzana. Investigadora en el Centro de Investigación en
no tienen rivales en el mundo. 26 Documentación sobre la Universidad (CIDU) de la Universidad Veracruzana.
Entre sus publicaciones, cabe citar: Persistencias culturales afrocaribeñas en
Veracruz. Su proceso de conformación desde la colonia a finales del siglo
XIX, Editora de Gobierno, Gobierno del Estado de Veracruz, México, 2005;
24
Ibídem., p. 154.
25
Ibídem.
y “Oficios e inserción de los afromestizos veracruzanos en el siglo XIX”, en
26
Ibídem. Veracruz: Sociedad y cultura popular en el Golfo-Caribe, Yolanda Juárez
27
Víctor Reyes, “La Candelaria en Tlacotalpan” en Revista Jarocha, Ed. Citlaltépetl, Hernández, Leticia Bobadilla, Coordinadoras, UNAM, UMSNH, Universidad
núm. 12, México, 1961, p. 22. Veracruzana, México, 2009.

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