Actualmente la tabla periódica actual cuenta con 118 elementos (94 de los cuales se dan de manera natural en la Tierra).
Sin embargo, los científicos están intentando sintetizar nuevos elementos artificiales, por lo que no se descarta que esta
lista aumente en el futuro y países como: Japón, Rusia, Estados Unidos y Alemania compiten por ser los primeros en
obtener los siguientes: el 119 y el 120.
La Tabla Periódica de los Elementos puede parecer
abrumadora al principio, pero una vez que
comprendas su estructura y cómo se organiza, se
convertirá en una herramienta invaluable para
entender los elementos químicos.
Símbolos químicos:
Cada elemento en la Tabla Periódica se representa mediante un símbolo químico. Estos símbolos generalmente
están compuestos por una o dos letras, y a menudo están relacionados con el nombre del elemento. Por ejemplo, el
símbolo del oxígeno es “O” y el símbolo del carbono es “C”.
Número atómico:
Cada elemento tiene un número atómico único, que se muestra en la Tabla Periódica. El número atómico representa
la cantidad de protones en el núcleo de un átomo de ese elemento. Los elementos están ordenados en la Tabla
Periódica de forma ascendente según su número atómico.
Períodos:
Los elementos se organizan en filas horizontales llamadas periodos. Cada periodo representa una nueva capa de
electrones alrededor del núcleo atómico. La Tabla Periódica tiene un total de siete periodos, numerados del 1 al 7.
Primer período: su capa característica es la K y posee únicamente 2 elementos (H y He).
Segundo período: considera la estructura de los átomos hasta la capa L y se le conoce como un período corto
por tener solo 8 elementos.
Tercer período: su última capa es la M y también es un período corto de 8 elementos.
Cuarto período: su capa característica es la N y contiene 18 elementos.
Quinto período: su capa característica es la O y también contiene 18 elementos.
Sexto período: su capa característica es la P y contiene 32 elementos.
Séptimo período: su capa característica es la Q y contiene 19 elementos. Es la última capa orbital posible de un
elemento.
Grupos:
Los elementos también se agrupan en columnas
verticales llamadas grupos. Los grupos se organizan de
acuerdo con propiedades químicas y físicas similares.
Por ejemplo, el Grupo 1 es conocido como los metales
alcalinos, y el Grupo 17 es conocido como los
halógenos. Algunos grupos también tienen nombres
especiales, como el Grupo 18 que se llama gases
nobles. Este se divide en dos grupos. Grupo A
(elementos representativos), B (elementos de
transición)
Grupo 1, IA o metales alcalinos. Compuesto por el litio (Li), sodio (Na), potasio (K), rubidio (Rb), cesio (Cs) y francio
(Fr)
Grupo 2, II A o metales alcalino térreos. Compuesto por Berilio (Be), Magnesio (Mg), Calcio (Ca), Estroncio (Sr), Bario
(Ba) y Radio (Ra).
Grupo 3, IIIB o familia del Escandio. Compuesto por: Escandio (Sc), Itrio (Y), Lutecio (Lu), Lawrencio (Lr), Lantano (La),
Actinio (Ac).
Grupo 4, IV B o familia del Titanio. Está conformado por los elementos: titanio (Ti), circonio (Zr) y hafnio (Hf) y
rutherfordio (Rf)
Grupo 5, VB o familia del vanadio. Este grupo está conformado por los elementos: vanadio (V), niobio (Nb), tantalio
(Ta) y dubnio (Db).
Grupo 6, VIB o familia del cromo. Dentro del grupo 6 se incluyen: Cromo (Cr), Molibdeno (Mo), Wolframio o Tungsteno
(W) y Seaborgio (Sg).
Grupo 7, VIIB o familia del manganeso. Manganeso (Mn), Tecnecio (Tc), Renio (Re) y Bohrio (Bh).
Grupo 8, VIIIB o familia del hierro. Hierro (Fe), Rutenio (Ru), Osmio (Os) y Hassio (Hs).
Grupo 9, IXB o familia del cobalto. El grupo 9 está compuesto por: Cobalto (Co), Rodio (Rh), Iridio (Ir) y Meitnerio (Mt).
Grupo 10, XB o familia del Níquel. Este grupo está compuesto por por: Níquel (Ni), Paladio (Pd), Platino (Pt) y
Darmstadio (Ds) (anteriormente Ununnilio (Uun).
Grupo 11, XIB, familia del cobre o metales de acuñar. incluyen: Cobre (Cu), Plata (Ag), Oro (Au) y Roentgenio (Rg).
Grupo 12, XIIB o familia del zinc. El grupo 12 está conformado por: Zinc (Zn), Cadmio (Cd), Mercurio (Hg) y Copernicio
(Cn).
Grupo 13, IIIA o familia del Boro. Formado por Boro (B), Aluminio (Al), Galio (Ga), Indio (In), Talio (Tl) y Nihonium (Nh).
Grupo 14, IVA, familia del carbono o carbonoideos. El grupo 14 está formado por los elementos: carbono (C), silicio
(Si), germanio (Ge), estaño (Sn), plomo (Pb) y flerovio (Fl).
Grupo 15, V5, familia de los pnicógenos o de los nitrogenoideos. nitrógeno (N), fósforo (P), arsénico (As), antimonio
(Sb), bismuto (Bi) y moscovio (Mc).
Grupo 16, VIA, anfígenos, calcógenos o la familia del oxígeno. Oxígeno (O), Azufre (S), Selenio (Se), Telurio (Te), Polonio
(Po) y Livermorio (Lv).
Grupo 17, VIIA o halógenos. flúor (F), cloro (Cl), bromo (Br), yodo (I), astato (At) y teneso (Ts).
Grupo 18, VIIIA o gases nobles. Grupo formado por: helio (He), neón (Ne), argón (Ar), kriptón (Kr), xenón (Xe), radón
(Rn) y oganesson (Og).
En términos generales los elementos gracias a esta clasificación de la tabla periódica, se dividen en tres grandes categorías:
metales, metaloides y no metales. Metales: alcalinos, alcalinotérreos, metales de transición, metales postransicionales,
lantánidos, actínidos. No metales: halógenos, gases nobles.
Son los elementos del grupo 1, se incluyen desde el Litio (Li) hasta el Francio (Fr). A pesar
de que el Hidrógeno se encuentra en el grupo 1 no es un metal alcalino, debido a sus características es frecuentemente
categorizado como un no metal.
Los metales alcalinotérreos se encuentran en el grupo 2, desde el berilio (Be)
hasta el radio (Ra). Normalmente tienen un punto de fusión muy alto y sus compuestos óxidos pueden formar
soluciones alcalinas con pH muy básicos.
: Este grupo está formado desde el elemento de número atómico 57, el lantano (La), hasta el elemento
con número atómico 71, el Lutecio (Lu). Los lantánidos junto a los actínidos forman el bloque f.
Los actínidos comprenden los elementos desde el número atómico 89, el Actinio (Ac), hasta el 103, el
Lawrencio (Lr). Todos son radioactivos, poco abundantes pues solo el torio (Th) y el uranio (U) se encuentran en la
naturaleza en cantidades significativas.
Se ubican en el centro de la tabla periódica, específicamente en el bloque “d”
(grupo 3 al grupo 12) y se caracterizan por poseer un orbital “d” parcialmente ocupado en su configuración electrónica.
En algunos casos son mencionados como otros metales, estos son el
Aluminio (Al), Galio (Ga), Indio (In), Talio (Tl), Estaño (Sn), Plomo (Pb) y Bismuto (Bi). Son elementos con características
metálicas moderadas, ya que pueden ser más blandos o relativamente peores conductores.
Son elementos que presentan propiedades intermedias entre los metales y los no metales.
Generalmente se comportan como no metales, sin embargo, pueden presentar aspecto metálico o conducir la
electricidad en algunas circunstancias. Los elementos metaloides o semimetales, son el Boro (B), Silicio (Si), Germanio
(Ge), Arsénico (As), Antimonio (Sb), Telurio (Te) y Polonio (Po), a veces se considera también al Astato (At).
Son elementos no metálicos que se encuentran en el grupo 17 de la tabla periódica, abarcando desde
el Flúor (F) hasta el Astato (At), que también a veces este último es incluido en los metaloides. Debido a que estos
elementos son muy reactivos, es común que se encuentren en la naturaleza combinados con otras sustancias y rara vez
en forma pura.
: Los elementos conocidos como gases nobles se encuentran en el grupo 18. Su característica principal
es que son gaseosos en condiciones normales de presión y temperatura, no tienen color, no tienen olor y su gran
estabilidad química hace que se conozcan como elementos inertes químicamente.
Propiedades periódicas:
A medida que te mueves de izquierda a derecha a través de un periodo, las propiedades de los elementos cambian
de manera predecible. Por ejemplo, el tamaño atómico disminuye a medida que avanzas hacia la derecha, debido a
un aumento en la carga nuclear efectiva. También puedes observar tendencias en electronegatividad, energía de
ionización y afinidad electrónica a medida que te desplazas por los periodos.
Bloques:
La tabla periódica moderna se divide por bloques (s, p, d, f), que nos indican, cuál es el último orbital en el que se
encuentran sus electrones de valencia. Cada elemento pertenece a un casillero de la tabla periódica y puede
ubicarse conociendo su número atómico (Z) y recordando que en un átomo neutro este es igual al número de
electrones.
Indica en la siguiente tabla periódica en blanco los ítems que se muestran a continuación.
Como vimos anteriormente, existen distintos niveles de organización biológica, pasando desde la célula, como la unidad
estructural, funcional y de origen de todo ser vivo, hasta llegar a los sistemas que componen el cuerpo humano. Recuerda
que los sistemas son un conjunto de órganos, todos ellos compuestos por células. El sistema digestivo está formado por
un conjunto de estructuras (boca, esófago, estómago, hígado, intestino delgado, intestino grueso, recto y ano) encargadas
de procesar los alimentos que consumimos, con el fin de aprovechar lo que es útil para nuestro cuerpo (nutrientes) y
desechar lo que no sirve. Los órganos que componen el sistema digestivo se disponen a lo largo del tubo digestivo, que va
desde la boca hasta el ano. Además, este sistema incluye un conjunto de glándulas y estructuras anexas, que secretan
enzimas (tijeras) y otras secreciones que facilitan el proceso digestivo y la obtención de los nutrientes de los alimentos.
Los órganos accesorios son: Dientes (32, incluidos el tercer molar o muela del juicio), lengua, glándulas salivales (2
parótidas, 2 submandibulares y 2 sublinguales), hígado, vesícula biliar y
Nuestro sistema digestivo nos permite transformar los alimentos en sustancias más simples denominadas nutrientes los
que ingresan a nuestras células proporcionando la energía necesaria para poder vivir. Este proceso, llamado proceso
digestivo, consta de cuatro etapas que ocurren en el siguiente orden:
o ingreso de los alimentos por la boca.
o transformación de los alimentos en el tubo digestivo.
o paso de los nutrientes a la sangre.
o eliminación de los desechos a través del ano.
La digestión se inicia en la boca, mucho antes de que los alimentos
lleguen al estómago. Cuando vemos, olemos, saboreamos o incluso
imaginamos una comida apetitosa, nuestras glándulas salivales
comienzan a fabricar saliva. Cuando los dientes desgarran los alimentos,
la saliva los humedece para que nos resulte más fácil tragarlos. Una
enzima digestiva de la saliva llamada amilasa empieza a descomponer
algunos de los hidratos de carbono (almidones y azúcares) que
contienen los alimentos antes de que abandonen la boca. La conducta
de tragar (o deglución), realizada por los movimientos de los músculos
de la lengua y de la boca, desplaza los alimentos hasta la garganta, o
faringe. Desde la garganta, los alimentos descienden por un tubo
muscular llamado esófago. Inmediatamente, una serie de contracciones
musculares que describen un movimiento ondulatorio, llamado
peristaltismo, empujan los alimentos por el esófago hasta el estómago.
Las personas normalmente no son conscientes de los movimientos del
esófago, el estómago y el intestino, que tienen lugar cuando los
alimentos pasan por el tubo digestivo.
La conducta de tragar (o deglución), realizada por los movimientos de los músculos de la lengua y de la boca, desplaza los
alimentos hasta la garganta, o faringe. Desde la garganta, los alimentos descienden por un tubo muscular llamado esófago.
Inmediatamente, una serie de contracciones musculares que describen un movimiento ondulatorio, llamado
peristaltismo, empujan los alimentos por el esófago hasta el estómago. Las personas normalmente no son conscientes de
los movimientos del esófago, el estómago y el intestino, que tienen lugar cuando los alimentos pasan por el tubo digestivo.
Al llegar el bolo alimenticio al estómago, sus músculos remueven los alimentos y los mezclan con jugos digestivos que
contienen ácidos y enzimas, entre ellos el ácido clorhídrico (HCl), lo que permite fragmentarlos en trozos mucho más
pequeños y digeribles.
Los alimentos no están listos para salir del estómago hasta que se han transformado
en un líquido espeso llamado quimo. Entonces, el quimo pasa al intestino delgado,
donde se transforma en quilo y prosigue la digestión de los alimentos para que el
cuerpo pueda absorber sus nutrientes, que pasarán al torrente sanguíneo. Ahora
bien, la pared interna del intestino delgado está recubierta de millones de
proyecciones microscópicas similares a los dedos, llamadas vellosidades
intestinales. La función de las vellosidades intestinales consiste en absorber los
nutrientes para que lleguen a la sangre, por lo que es finalmente el torrente
sanguíneo quien transporta estos nutrientes al resto del cuerpo.
El hígado, la vesícula biliar y el páncreas no forman parte del canal
alimentario, pero son unos órganos imprescindibles para la digestión.
Desde el intestino delgado, los alimentos no digeridos (y parte del
agua) pasan al intestino grueso a través de un anillo muscular o
válvula que impide que los alimentos vuelvan a entrar en el intestino
delgado. Cuando los alimentos llegan al intestino grueso, el proceso
de absorción de nutrientes está casi completado. La principal función
del intestino grueso consiste en eliminar el agua de la materia no
digerida y formar los desechos sólidos a excretar.
1. Lee cuidadosamente los siguientes enunciados e identifica a qué estructura hace referencia:
2. Investiga y completa el siguiente cuadro comparativo entre la digestión mecánica y la digestión química
3. Reconoce conceptos asociados al sistema digestivo, uniendo con líneas de distintos colores.
4. Relaciona principales funciones del sistema digestivo.
5. Pinta las estructuras del sistema digestivo, según el proceso del que participan.
6. Realiza el siguiente crucigrama
7. Da el nombre a los siguientes órganos.
8. Identifica el nombre que recibe el alimento en cada una de las estructuras que muestran en la imagen. (bolo
alimentico, quilo, quimo)