SUPREMA CORTE DE JUSTICIA - SALA SEGUNDA
PODER JUDICIAL MENDOZA
CUIJ: 13-05769262-0/1((018601-20055))
FC/ HISA LEONARDO Y OTROS P/HOMICIDIO CALIFICADO (20055)
P/ RECURSO EXT.DE CASACIÓN
*105944856*
En Mendoza, a los veintiséis días del mes de agosto del año dos mil
veintidós, reunida la Suprema Corte de Justicia en pleno en acuerdo ordinario,
tomó en consideración para dictar sentencia definitiva la causa n° 13-05769262-
0/1 caratulada “F. C/ HISA LEONARDO Y OTROS P/ HOMICIDIO CALIFICADO (20.055) S/
RECURSO EXT. DE CASACIÓN”.
Las defensas de los imputados Leonardo Jorge Narciso Hisa
Pedrosa, Juan Carlos Guerrero Olmedo y Kevin Yair Guerrero Dellarrovere,
interponen recurso de casación contra la sentencia n° 1646 pronunciada por el
Primer Tribunal Colegiado de la Primera Circunscripción Judicial, por medio de
la cual un Jurado Popular los consideró culpables del crimen y el Tribunal les
impuso la pena de prisión perpetua en autos N° P-20.055/18. Al primero de los
nombrados, se lo condenó por el delito de femicidio, homicidio calificado por el
vínculo y homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa
remuneratoria, en concurso ideal, en calidad de instigador; al segundo, por el
delito de homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa
remuneratoria, en calidad de partícipe primario; y al tercero, por el delito de
homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa remuneratoria en
concurso ideal con femicidio, en calidad de autor.
A fs. 19/21 vta. el entonces Presidente de la Sala Segunda de este
Tribunal, Dr. José V. Valerio, convocó a la Suprema Corte de Justicia en pleno
para resolver los recursos mencionados, en uso de las facultades previstas por el
art. 7 de la ley 4.969. De acuerdo a lo determinado en la audiencia de
deliberación, la decisión adoptada por la Suprema Corte de Justicia en pleno,
integrada por los jueces Dres. Dalmiro Garay Cueli, María Teresa Day, Mario D.
Adaro, Julio R. Gómez, Omar A. Palermo, José V. Valerio y Pedro J. Llorente,
fue por unanimidad y según sus votos.
De conformidad con lo establecido por el artículo 160 de la
Constitución de la Provincia, esta Sala se plantea las siguientes cuestiones a
resolver:
PRIMERA: ¿Es procedente el recurso interpuesto?
SEGUNDA: En su caso, ¿qué solución corresponde?
TERCERA: Pronunciamiento sobre costas.
SOBRE LA PRIMERA CUESTIÓN, LOS DRES. DALMIRO GARAY CUELI,
MARÍA TERESA DAY, PEDRO J. LLORENTE Y JOSÉ V. VALERIO, DIJERON:
1.- Sentencia recurrida
En lo que aquí interesa, debe señalarse que el jurado popular tuvo
por acreditada la plataforma fáctica atribuida a los acusados recurrentes en esta
instancia Leonardo Hisa, Juan Carlos Guerrero y Kevin Guerrero. Ello, según los
hechos atribuidos por la acusación pública, conforme la cual: «el día 4 de marzo
de 2018 a las veintitrés y cuarenta y seis horas se activó la tobillera electrónica
que tenía puesta Kevin Yair Guerrero Dellarrovere, toda vez que él estaba en
detención domiciliaria por dos causas penales anteriores en su domicilio ubicado
en calle Francisco Delgado y Melchor Villanueva de Tunuyán. En ese horario, él
en compañía de su hermano Alexis Guerrero y de una tercera persona salieron a
bordo de ese domicilio, arriba de un Fiat 600 de color blanco con el cual se
trasladaron hasta la vivienda de la Sra. N.C. ubicada en […]».
«En dicha oportunidad los hermanos Guerrero alcanzaron a saltar
una pared medianera, luego rompieron a patadas la puerta de ingreso a la
cocina, oportunidad en la que la Sra. C alcanzó a tomar un cuchillo para intentar
defenderse, pero ellos la abordaron, comenzaron a golpearla, dándole patadas en
la cara y la mujer a gritos, porque estaba sola, comenzó a pedir ayuda. […]. Los
gritos de la mujer [fueron tan fuertes] que los vecinos de la zona alertados
comenzaron a llamar al 911 dando aviso de lo que sucedía en esa casa. Al mismo
tiempo, un personal de Penitenciaría Provincial de la ciudad de Mendoza recibió
por el monitor de su computadora una alerta de la tobillera electrónica de Kevin
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Guerrero, por lo que de inmediato ese penitenciario comenzó a hacer llamados al
Equipo de Monitoreo Electrónico sin ser atendido, hasta que finalmente logró
comunicarse al teléfono celular de contacto, siendo atendida esa llamada a la
cero hora con seis minutos por el propio Kevin Guerrero, quien desde el
domicilio de la Sra. NC le mintió diciéndole que estaba en realidad en el fondo de
su domicilio haciendo ejercicios».
«A todo esto, sin embargo, Kevin y Alexis Guerrero continuaron
agrediendo a la Sra. C, ello mediante el empleo de dos cuchillos de cocina de
cabo de madera, propinándole tantas apuñaladas en el cuerpo que alcanzaron
una totalidad de cincuenta y cinco apuñaladas. [Es importante considerar] el
grado de violencia y el tiempo necesario para darle cincuenta y cinco apuñaladas
en el cuerpo a esa mujer. Es tan así el grado de violencia que incluso la hoja
metálica de uno de los cuchillos se le dobló. […]. Sobre la mesa de la cocina que
estaba junto a NC habían dos bolsos de la mujer que contenían dinero en
efectivo, que contenían dólares, teléfonos celulares e incluso una notebook que
estaba prendida, bienes que estaban sobre la mesa y que quedaron sobre la mesa
luego del hecho».
«Por su parte, al mismo tiempo, el 911 registró dos llamadas
telefónicas de los vecinos que alertaban a partir de la cero doce horas y ocho
minutos. Después se desplaza una movilidad policial en la cual arriba un
efectivo. La mujer al llegar al domicilio -me refiero a la mujer efectivo- al llegar
al domicilio de N.C. ve salir de esa vivienda a Kevin y a Alexis Guerrero, los
cuales salen corriendo, recorren una cuadra en dirección al sur y abordan el Fiat
600 que los estaba esperando. En esas circunstancias, Alexis Guerrero al mando
del volante logró esquivar la movilidad policial por detrás y empezó a darse a la
fuga en compañía de una tercera persona que iba en el asiento trasero, haciendo
zigzag por distintas calles en dirección al suroeste. Finalmente, siendo las cero
veintiocho horas dejaron a Kevin Guerrero en su domicilio, y desde ese momento
se normalizó la transgresión de la tobillera electrónica».
«Igualmente Alexis Guerrero continuó al mando del Fiat 600 y se
dirigió por un kilómetro aproximadamente de distancia hacia el norte, lugar
donde dejó tirado en un callejón el Fiat 600, el cual a las siete y treinta horas de
ese mismo día apareció incinerado de manera intencional. Ello atento al informe
de Bomberos que también tendrán conocimiento ustedes. Siendo las cinco de la
mañana de ese mismo día, cinco de marzo, Kevin y Alexis Guerrero fueron
detenidos mediante órdenes de allanamientos por personal de investigaciones.
[…]. Tras el examen físico que se le practicó a Kevin Guerrero se detectó debajo
de sus uñas ADN que pertenecía a N.C. […]. El fin del delito que era un
asesinato por encargo […], la planificación del homicidio ocurrido ese día
comenzó en realidad mucho antes, y la única persona interesada y que necesitaba
que N.C. falleciera era su esposo, […] Leonardo Hisa quien tenía grandes
conflictos matrimoniales con la Sra. N.C., […] [Debe considerarse al respecto que
existía] violencia de género por parte de Leonardo Hisa hacia ella en los
aspectos de violencia psicológica y de violencia económica […] Esos aspectos
conflictivos que tenía el matrimonio comenzaron a tener su cúspide o el máximo
nivel de tensión al momento en que la Sra. N.C. efectivamente le puso una fecha a
la demanda de divorcio. […] Leonardo Hisa [tenía] miedo y desesperación a
llegar a perder bienes del matrimonio, por eso es que él necesitaba apropiarse
[de] esa documentación a la cual hace referencia. Por eso el Sr. Hisa sabía que
su suerte se iba a acabar el día lunes 5 de marzo de 2018, porque efectivamente
ese día si su esposa interponía la demanda de divorcio los bienes del matrimonio
que eran numerosos se tenían que distribuir en partes iguales, y de esa manera él
iba a perder una serie de propiedades que quería mantener en su poder. En
relación a su intervención […], el crimen había estado planeado en un principio
para realizarse el 24 de febrero del 2018, momentos en que se casaba el hijo del
Sr. Leonardo Hisa […]. No existía ningún tipo de acuerdo en la división de
bienes y que por ese motivo la Sra. C. estaba decidida de manera inminente a
presentar la demanda de divorcio […]».
«El Sr. Leonardo Hisa fue a ver a su empleado Juan Carlos
Guerrero, en horas de la tarde, a fin de acelerar [el tema de] la muerte de su
esposa, y que efectivamente ya siendo las nueve de la noche con tres minutos,
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Juan Carlos Guerrero llamó a Leonardo Hisa y éste le indicó que debía llevar a
cabo la muerte de su esposa a como diera lugar. Juan Carlos Guerrero, por
último, ha sido claramente el nexo necesario y el organizador de todo este
homicidio, […] él siempre fue el empleado de confianza, si bien en un principio
también lo fue de N.C., luego de la separación del matrimonio fue en definitiva la
mano derecha de […] Leonardo Hisa. […] Juan Carlos Guerrero fue quien le
hacía tanto favores laborales como favores personales a su jefe Leonardo Hisa.
Asimismo, el Sr. Juan Carlos Guerrero el día 1 de marzo de 2018, o sea
casualmente tres días antes del homicidio, compró por medio de su pareja un
Fiat 600 que es el luego empleado en el asesinato de la Sra. C. […], teniendo en
cuenta que Leonardo Hisa necesitaba que su esposa fuera muerta, y ello para que
no le presentara la demanda de divorcio, la insistencia y la desesperación de
Leonardo Hisa terminaron quebrantando la voluntad de Juan Carlos Guerrero,
persona que a cambio de una promesa económica decidió enviar a sus propios
hijos, involucró a sus propios hijos para llevar a cabo el crimen de la esposa de
su jefe […] (ver registro audiovisual de alegato de apertura de fecha 27 de abril de
2021, a partir de hora 01:04:24 hasta hora 1:16:26).
Por su parte, la sentencia n° 1.646 da cuenta de las instrucciones
iniciales impartidas al jurado –ver primera cuestión de la sentencia–, de las finales
que se proporcionaron una vez clausurado el debate (punto E de la sentencia), del
veredicto unánime y de la individualización de la pena por el juez técnico
(segunda y tercera cuestión de la sentencia).
2. - Recursos de casación
2.1.- Recurso de casación interpuesto por la defensa de Leonardo
Hisa Pedrosa
La defensa funda su impugnación en los incisos 1° y 2° del artículo
474 del CPP y art. 41 incisos b), c) y d) de la ley 9.106; art. 18 de la CN; art. 8.2
de la CADH; art. 11.1 de DUDH; art. 14.2 del PIDCyP y arts. 2 y 155 del CPP. Se
agravia porque la sentencia ha vulnerado el debido proceso legal, la defensa en
juicio, el principio de inocencia, el in dubio pro reo y el principio de congruencia.
1) Esgrime que la arbitrariedad surge de instrucciones confusas o
parciales brindadas por el juez técnico al jurado que condicionaron su decisión, e
impidieron la aplicación del principio in dubio pro reo, por lo que el veredicto de
culpabilidad devino arbitrario al apartarse manifiestamente de la prueba producida
en el debate.
Al respecto, expresa que las instrucciones finales fueron deficientes
y confusas, ante la ausencia de explicación racional de la participación criminal,
de la instigación y de las normas civiles aplicables. Cita audio/video de fecha 15
de mayo de 2021, desde minuto 1:30 hasta minuto 1:50, en el que el juez técnico
indicaría a uno de los defensores que prefiere explicaciones cortas para evitar
confundir al jurado.
Agrega que no se explicó adecuadamente al jurado la participación
criminal en el delito de homicidio en ocasión de robo, es decir, el significado de la
convergencia intencional y de la comunidad del hecho en la situación procesal de
Alexis Guerrero, a quien se lo condenó sin autor y sin que se le haya atribuido
actividad participativa alguna en el homicidio agravado por el que resultan
condenados los restantes imputados.
Afirma que la defectuosa e inadecuada instrucción derivó en la
falta de explicación al jurado de los conceptos jurídicos de la instigación sobre
qué es «determinar directamente a otro», y en afirmar arbitrariamente en la
sentencia la existencia de una instigación en cadena inexistente, al tener por
probado que Hisa instigó a Juan Carlos Guerrero, a Kevin y a Alexis Guerrero, sin
tener contacto directo con estos dos últimos.
2) A criterio de la defensa, también se ha incurrido en arbitrariedad
en el alegato de apertura del Fiscal quien confundió al jurado, porque sin
contradictorio y con oposición de la defensa reprodujo la prueba del audio de
Kevin Guerrero. Señala que esta prueba no fue ratificada ante el jurado por los
supuestos autores de la grabación sino que fue obtenida por extorsionadores
profesionales, y que los testigos Cepeda y Gómez negaron expresamente la
autenticidad del mismo y manifestaron que fue obtenido mediante intimidación a
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Kevin Guerrero.
3) Afirma que es incongruente que Alexis Guerrero haya sido
declarado partícipe secundario del delito de robo con homicidio, porque para ello
debió existir un autor de robo con homicidio, y por tanto, los hechos atribuidos a
Leonardo Hisa y a Juan Carlos Guerrero debieron calificarse como homicidio en
ocasión de robo. Relacionado con ello, afirma que el Fiscal en el alegato de
apertura señaló que los tres imputados conocían que Leonardo Hisa y N.C.
estaban casados al momento de los hechos, y que según ello no puede decirse que
Alexis Guerrero haya sido partícipe secundario de homicidio en ocasión de robo.
Refiere que la incongruencia entre acusación y veredicto deja al
descubierto dos situaciones que no pueden coexistir: una participación secundaria
en un homicidio en ocasión de robo y una autoría y participación en homicidio
agravado por precio o promesa remuneratoria, femicidio y vínculo.
4) Refiere que fue ilegal la intervención sobre el teléfono de Mayra
Bustos (novia de Kevin Guerrero), porque fue ordenada en un expediente secreto
sin fundamento legal y debió ser excluida de la causa según los arts. 207 del CPP
y 27 de la ley 9.106, porque el Ministerio Público impidió el control de la misma a
la defensa.
5) Señala que se ha violado el derecho de defensa al no incluirse las
reglas económicas como derecho aplicable al caso, ausencia de móvil y cambio de
acusación. En tal sentido, expresa que la acusación tuvo como móvil razones
económicas de Hisa, durante el debate se incluyeron dentro de las instrucciones
normas básicas del derecho civil aplicables a bienes en un divorcio, pero en los
alegatos de clausura el Fiscal cambió su caso al poder, a lo vivencial y pasional,
dejando de lado lo económico porque el peritaje económico dejó huérfana dicha
hipótesis.
6) Finalmente plantea la inconstitucionalidad de la prisión perpetua
porque no cumple con los fines para los que se ha instituido, por lo que contraría
normas constitucionales de rango superior.
Solicita la absolución de su defendido o la anulación de la
resolución del Jurado y se ordene un nuevo juicio.
2.2.- Recurso de casación interpuesto por la defensa de Juan Carlos
Guerrero Olmedo
La defensa de Juan Carlos Guerrero se agravia conforme los
siguientes cuestionamientos.
1) Expresa que el veredicto de culpabilidad es arbitrario y se apartó
de prueba producida en el debate que derivó en una sentencia condenatoria (art.
41 Ley 9.106 y art. 478 inc. 1° del CPP).
Alega que el Jurado no consideró los principios de presunción de
inocencia, duda razonable y principios de la lógica al efectuar el tratamiento de la
prueba. Señala que según la teoría del caso del Fiscal, que ubica a su defendido
como partícipe primario en el delito de homicidio por precio o promesa
remuneratoria, no se pudo acreditar su responsabilidad penal y que el veredicto de
culpabilidad del Jurado se basó en prueba arbitraria.
2) Señala que no estaba en la voluntad de Juan Carlos Guerrero
adquirir el vehículo Fiat 600 como parte de los actos previos y preparatorios de
dar muerte a N.C., sino que se firmó el papel de compra y venta porque quedaba
un saldo de precio pendiente de cancelación, y el vehículo no se ocultó a la vista
de terceras personas. Explica que la lógica indica que si lo hubiera adquirido para
un fin criminal, no habría documentado por escrito la operación de compra venta
para no dejar constancia.
Agrega que según la teoría del caso de la defensa, la adquisición
del vehículo tuvo una finalidad de uso familiar y para llevar a sus nietos a la
escuela, conforme surge del testimonio de Mariela Cardello, Mónica Méndez,
Humberto Arias y Marcos Pérez Linares.
3) Afirma que la oficial de policía Daniela Carmona expuso que no
vio en el lugar del hecho a Juan Carlos Guerrero, y que la llamada de 14
segundos, en fecha 4 de marzo de 2018 que realizó a Leonardo Hisa, fue para
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decirle que el lunes no iría a trabajar porque tenía que llevar a sus nietos al
colegio.
4) Indica que, de las llamadas telefónicas, se destacó que el testigo
Humberto Jair Tamuch manifestó que el día 4 de marzo de 2018 recibió un
llamado de invitación a un hecho de robo de parte de Kevin Guerrero pero no de
Juan Carlos Guerrero, lo que descarta la participación de su asistido en horas
previas al hecho, lo que no fue valorado por el jurado popular. Relacionado con
ello, esgrime que tampoco valoró que la testigo Laura Hurtado declaró que el
ruido que escuchó a las 12.30 hs. del día 5 de marzo de 2018 fue de la llegada de
Kevin Guerrero, lo que a criterio de la defensa confirma que su asistido no sabía
que el vehículo fue retirado del domicilio en medio de la noche.
En función de ello, solicita se declare la nulidad absoluta de la
sentencia y del juicio por jurado y se ordene la realización de un nuevo juicio (art.
486 por remisión del art. 41 ley 9.106 y 203 del CPP).
Efectúa reserva del caso federal (art. 14, ley 48).
2.3.- Recurso de casación interpuesto por la defensa de Kevin Yair
Guerrero Dellarrovere
La defensa funda el recurso elegido en el inciso 2º del art. 474 del
CPP, y en los arts. 14.1º párrafo 5º del PIDCyP; 8.2 inciso h) de la CADH y 75
inciso 22º y 28 de la Constitución Nacional.
1) Expresa que se ha incurrido en graves deficiencias en las
instrucciones finales proporcionadas por el juez técnico, que llevaron al jurado a
error, contradicciones e incongruencias.
1.a) Expone que se omitió instruir respecto de la imposibilidad de
falta de unanimidad en la deliberación, según lo dispuesto por el art. 34 de la ley
9.106, generándose presión para llegar a un veredicto unánime al no tener
posibilidad de un juicio estanco. Cita expresiones del juez técnico que se dirigen a
un veredicto forzado en minuto 20:25 a 20:36; hora 1:22:00 a 1:22:12 y hora
1:22:37 a 1:22:46.
1.b) Se agravia también por la deficiente instrucción respecto al
concepto jurídico de participación, porque no se explicó al jurado qué constituye
un aporte indispensable o no indispensable, ni que en la participación el autor es
otro y se trata de un hecho ajeno al partícipe, lo que indujo a error al Jurado.
1.c) Señala que se omitió instruir al jurado respecto al exceso del
autor (art. 47 del CP). Alega que el juez anticipó que ampliaría la explicación pero
no lo hizo (cita minuto 51:47 a 52:26), y que a pesar que la defensa realizó un
planteo en tal sentido no le fue receptada.
1.d) Se agravia por confusa instrucción respecto de las agravantes
del homicidio previstas en el art. 80 del CP. Señala que no es suficiente que se
explique el contexto de violencia de género entre Hisa y la víctima, sino también
la comunicabilidad de la agravante, es decir, que Kevin Guerrero lo conocía y
actuó en consecuencia.
1.e) Agrega que el juez técnico incurrió en contradicción al instruir
respecto de la motivación del autor como elemento típico del delito previsto en el
inciso 3º del art. 80 del CP, porque si bien instruyó al Jurado sobre la importancia
que el precio o promesa remuneratoria constituya un motivo determinante para
matar a la víctima, también explicó que el motivo no es un elemento esencial que
el Fiscal deba probar (minuto 42:48 a 43:14).
1.f) Cuestiona la existencia de manifiesta parcialidad en la
instrucción dada a los delitos menores, al no brindarse explicaciones
comprensibles al Jurado de cuál es el delito principal y cuáles son los delitos
menores, (minuto 55:47 a 56:35), ni la diferencia entre robo con homicidio y robo
con efracción y/o escalamiento (minuto 57:14 a 57:30).
2) Por último, señala que se ha violado el art. 4 de la ley 9.106,
porque con posterioridad al sorteo de los 96 postulantes a jurados, conforme
Acordada Nº 29.168 de la S.C.J. de Mendoza, fueron excluidos arbitrariamente
del sorteo los mayores a 60 años de edad por decisión del juez técnico fundada en
una resolución administrativa arbitraria del Ministro Coordinador que modifica
una ley provincial.
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Efectúa reserva del caso federal.
3. - Dictamen del señor Procurador General
El Procurador General expresa que los recursos de casación
interpuestos no resultan sustancialmente procedentes y debe confirmarse la
sentencia impugnada.
En cuanto al recurso planteado por la defensa de Kevin Guerrero
Dellarrovere, expone que del punto 5 de la instrucción relativa a los requisitos del
veredicto, surge con claridad la posibilidad de estancamiento y de falta de
unanimidad, se definió en las instrucciones al partícipe como «aquella persona
que hace un aporte en un delito ajeno», se instruyó respecto al exceso del autor
(art. 47 del CP) en relación con los delitos menores reflejado en el formulario de
Alexis Guerrero, y de las agravantes del homicidio en cuanto al vínculo y el
contexto de violencia de género.
Agrega que no existió parcialidad en las instrucciones
proporcionadas en el capítulo «Delitos menores», sino que se utilizó un lenguaje
llano ajustado a la ley.
Con relación a la composición del jurado, refiere que no existió
arbitrariedad en el sorteo al no incorporarse a personas mayores de 60 años por la
emergencia sanitaria, se respetó el sistema de sorteo aleatorio e instancia de
recusaciones, y la defensa no demuestra en qué le habría perjudicado el rango
etario de las personas del jurado.
Con respecto al recurso de Leonardo Hisa Pedrosa, expresa que el
agravio relativo a deficiencias de instrucción en la figura del partícipe, se remite a
lo expuesto en el punto anterior, y agrega que no se vulneró el principio de
congruencia porque la plataforma fáctica es la misma para las tres personas
imputadas.
Relacionado con ello, señala que a lo sumo pudo haber un error en
el formulario que en definitiva benefició a Alexis Guerrero quien no ha planteado
ningún recurso.
Indica que la correlación entre la prueba y el veredicto demuestra
que el jurado no estuvo confundido y comprendió las instrucciones. Refiere que la
ley no exige el contacto directo con los instigados, como afirma la defensa, sino
que basta que haya logrado determinarlos a cometer el hecho.
Afirma que no hay incongruencia entre acusación fiscal y querella,
porque según la ley 8911 se rigen por principios diversos, que no era necesario la
inclusión de normas de derecho civil para explicar la agravante del vínculo y
femicidio, y que no hubo cambio de acusación al referirse el fiscal al poder y
ambición porque los alegatos de apertura y de clausura no constituyen material
probatorio.
En cuanto al audio obtenido de Kevin Guerrero, expresa que él
mismo admitió en forma voluntaria su existencia en la declaración indagatoria, lo
que fue corroborado por testimoniales y cartas aportadas por la defensa de Hisa
Pedrosa. Destaca que el uso de soportes de audiovisuales durante los alegatos está
permitido por Resolución 10/20 y no causó sorpresa a la defensa ni imposibilidad
de refutación.
Además, considera que no corresponde acoger el planteo de
inconstitucionalidad de la pena de prisión perpetua, conforme lo resuelto en el
fallo plenario por este Tribunal recaído en autos CUIJ 13-05365349-3 (018601-
159312) “Incidente en autos F. c/Ibáñez Benavidez Yamila M. y Ortiz Rosales
Maximiliano E. P/Homicidio Calificado P/Plenario”.
Finalmente, señala en cuanto al recurso de casación interpuesto por
la defensa de Juan Carlos Guerrero Olmedo, que son extensivos los argumentos
anteriormente expuestos, y que la recurrente no logra demostrar la arbitrariedad
alegada, sino su disconformidad con la valoración probatoria efectuada, por lo que
corresponde también el rechazo del recurso referido.
4.- Audiencia de informe oral
En el Salón de actos del Poder Judicial de Mendoza, se llevó a cabo
la audiencia in voce realizada a instancia de las defensas de Leonardo Hisa y
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Kevin Guerrero Delarrovere.
Reunido el tribunal en pleno, se le cedió la palabra a las partes en el
siguiente orden: primero, a los Dres. Carlos De Casas y Daniel Sosa Arditi por el
acusado Leonardo Hissa; segundo, al Dr. Federico Allisiardi por Juan Carlos
Guerrero; tercero, al Dr. Juan Pablo Chales por Kevin Guerrero; cuarto, al Dr.
Víctor Ábalos por el querellante Julio Gómez Carleti; quinto, al Dr. Eduardo de
Oro por el querellante Lucio Hisa Carleti; y, finalmente, al Dr. Fernando Guzzo,
por el Ministerio Público Fiscal, exponiendo cada una de ellas sus respectivos
argumentos, los que han sido digitalmente registrado en el soporte de audio y
video correspondiente.
5.- La solución del caso
Puestos a resolver la cuestión en tratamiento, circunscribiendo el
análisis a los agravios recursivos (art. 462 del CPP), adelantamos que a nuestro
entender corresponde rechazar los recursos de casación interpuestos por las
defensas de Leonardo Hisa Pedrosa, Juan Carlos Guerrero Olmedo y Kevin Jair
Guerrero Dellarrovere, y confirmar el veredicto de culpabilidad del jurado popular
interviniente y la sentencia pronunciada por el Primer Tribunal Penal Colegiado
de la Primera Circunscripción Judicial. Veamos las razones en que sustentamos
nuestra decisión.
5.1.- Consideraciones sobre el recurso interpuesto por la defensa de
Leonardo Hisa Pedrosa
Los agravios de la defensa del acusado Leonardo Hisa Pedrosa
pueden sintetizarse en los siguientes: 1) arbitrariedad de la sentencia por
instrucciones confusas o parciales proporcionadas por el juez técnico al jurado
popular; 2) ilegalidad del audio donde Kevin Guerrero da cuenta de lo sucedido
en relación con el hecho investigado; 3) incongruencia entre la calificación legal
asignada a los hechos por los que se encontró culpable a Leonardo Hisa y Juan
Carlos Guerrero y la calificación asignada a los hechos por los que se encontró
culpable a Alexis Guerrero; 4) ilegalidad de la intervención telefónica realizada a
Mayra Bustos; 5) vulneración del derecho de defensa por no inclusión de reglas
económicas como derecho aplicable al caso, ausencia de móvil por parte
Leonardo Hisa y cambio en la acusación; y, 6) inconstitucionalidad de la pena de
prisión perpetua.
Anticipamos que nuestro pronunciamiento desestimará los agravios
planteados con base en las argumentaciones que a continuación expondremos, las
que nos convencen que no se ha incurrido en arbitrariedades ni condicionamientos
al jurado popular para emitir el veredicto de culpabilidad respecto al acusado
Leonardo Hisa.
5.1.1.- Instrucciones confusas o parciales
Respecto de este primer agravio, tal como se explicará, entendemos
que corresponde su desestimación.
En primer orden, y en relación con la importancia de las
instrucciones al jurado, debe señalarse que la Sala Segunda de la Suprema Corte
de Justicia se ha pronunciado al respecto en diversos precedentes. Así, por
ejemplo, en «Petean Pocoví» se destacó que el curso lógico de la decisión del
jurado, que constituye el objeto revisable en esta instancia, comprende: 1) las
instrucciones generales, o iniciales impartidas al jurado; 2) los alegatos de
apertura; 3) la recepción de prueba en contradicción de las partes; 4) las
conclusiones o alegatos de clausura; 5) instrucciones finales; y 6) el veredicto de
unanimidad. De tal manera, el control que debe ejercer este Tribunal no tiene por
objeto la deliberación del jurado, sino el análisis de una sentencia condenatoria
derivada de un veredicto de culpabilidad para valorar si se apartó o no de las
pruebas producidas en la audiencia y de las instrucciones impartidas por el juez
técnico. Estas últimas deben ser claras, detalladas, precisas y anticipar los
problemas que pueden presentarse en el proceso de valoración del material
probatorio y en la aplicación del derecho.
En segundo orden, y como consecuencia del control aludido, la
cuestión a determinar en la presente causa es si el jurado contó con los elementos
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técnico-jurídicos que se le debían facilitar en las instrucciones para poder
establecer la responsabilidad penal de los acusados, en relación con los conceptos
sobre participación criminal, instigación y normas civiles aplicables.
En tal sentido, advertimos que conforme surge del punto 2.D de las
instrucciones especiales contenidas en la sentencia nº 1646, se le explicó al jurado
los conceptos legales de los diversos aportes en el delito penal de homicidio. Es
decir, los conceptos de autor, instigador, participación primaria y secundaria e,
inclusive, el caso de exceso de autor. También se explicaron las agravantes del
homicidio por el vínculo, en contexto de violencia de género (femicidio) y por
precio o promesa remuneratoria. Asimismo, se explicitaron los conceptos legales
de los delitos menores incluidos en el delito principal: delito de robo con
homicidio y delito de robo con efracción y/o escalamiento.
Cabe agregar también que en la audiencia de fecha 14 de mayo de
2021, el juez técnico le expresó al jurado que haría lectura de las instrucciones
finales –las que se les repartieron en una copia al igual que a las partes– e indicó
que debían ser leídas conjuntamente con las instrucciones iniciales, como
también, que durante la lectura haría pausas para que levantaran la mano y
realizaran preguntas en caso de ser necesarias explicaciones más detalladas sobre
el contenido de las mismas. De igual manera, el juez le hizo saber al jurado que
durante las deliberaciones podían enviarle por escrito preguntas para que les
respondiera sobre dudas interpretativas del contenido de las instrucciones (ver
registro audiovisual de fecha 14 de mayo de 2021, a partir del minuto 06:00).
Además, el juez técnico luego de explicar los formularios de los acusados,
preguntó al jurado si necesitaba otras explicaciones para su comprensión y le
respondió en forma negativa (hora 1:13: 34).
Por otro lado, debe señalarse que en razón de que el Código Penal
no ofrece una definición conceptual de autor e incluye en la regulación del art. 45
a autores, cooperadores necesarios e instigadores, el juez técnico –dentro de las
diversas teorías jurídicas en torno a las reglas para la imputación legítima a una
persona en la intervención en un ilícito en calidad de autor, coautor, cómplice o
instigador– ha efectuado explicaciones claras a partir de la teoría jurídica que se
considera dominante. Ello, a fin que el jurado popular comprendiera los diversos
aportes y la responsabilidad penal de los acusados en el injusto según lo dispuesto
por los artículos 45 a 47 del CP.
En ese orden, resulta pertinente destacar que «[el] sistema de la
teoría del delito es un instrumento conceptual que tiene la finalidad de permitir
una aplicación racional de la ley a un caso […] Como tal pretende establecer
básicamente un orden para el planteamiento y resolución de los problemas que
implica la aplicación de la ley penal, valiéndose para ello de un método analítico,
es decir, que procura separar los distinto niveles o categorías» (BACIGALUPO,
ENRIQUE, Derecho Penal. Parte General; Editorial Hammurabi; Buenos Aires;
1999, pág. 203), pero ese sistema no es la ley penal. Tal como se ha sostenido en
autos «Blas Bazán» (del voto del Dr. José V. Valerio), ese sistema resulta de gran
utilidad, pero considerando las diversas posiciones, escuelas e, inclusive,
soluciones antagónicas que han surgido en torno de la teoría del delito, ésta debe
ser utilizada con prudencia en la solución de casos a fin de que no pierda su
carácter de instrumental y, eventualmente, violente el sentido y la finalidad de la
ley; esa prudencia es que se ha utilizado en la presente causa.
También debe decirse que las explicaciones se realizaron dentro de
las pautas de lenguaje accesible y comprensible para el jurado popular,
establecidas en el punto 1.c de las «Reglas de buenas prácticas para el
funcionamiento del juicio por jurados en la provincia de Mendoza» (2020),
aprobado por la Resolución n° 10 de la Coordinación del Fuero Penal Colegiado
de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.
En efecto, las instrucciones brindadas por el juez técnico
permitieron al jurado en un juicio complejo con la imputación de cuatro acusados
y numerosas pruebas, comprender la entidad de los aportes y responsabilidad
penal en la organización y ejecución del crimen de N.C. Así pues, aún cuando en
las instrucciones el juez que dirigió el debate hubiera ampliado las explicaciones
con base en otras posiciones jurídicas sobre el concepto cuestionado por la
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defensa –«determinar directamente a otro»–, advertimos que no habría variado el
sentido del veredicto al que arribaron los integrantes del jurado, de acuerdo a la
grave imputación que pesa sobre el acusado Hisa y las pruebas que la sustentan,
como luego se expondrá.
Sentado lo anterior, un amplio análisis del art. 45 del CP
–reiteramos– debe realizarse también en consideración de las pruebas legalmente
incorporadas a la audiencia, las que, a su vez, deben ser valoradas dentro de los
estándares internacionales de violencias extremas contra mujeres por razones de
género y el sistema de íntima convicción del jurado popular establecido en la ley
9.106 y normativa constitucional.
5.1.2.- Legitimidad de la prueba de audio que incrimina a Kevin
Guerrero
La defensa cuestiona la incorporación al proceso de la grabación en
la que Kevin Guerrero relata cómo fue encomendado el crimen de N.C. a su padre
Juan Carlos Guerrero y llevado a cabo por él, bajo el argumento de que su
producción e incorporación a la audiencia de debate no fueron controladas por las
partes.
Al respecto, corresponde analizar el procedimiento mediante el que
fue incorporada esta evidencia digital a la audiencia a fin de valorar su legitimidad
y validez.
Por un lado, cabe señalar que la defensa se opuso a su
incorporación durante la audiencia preliminar de fecha 19 de febrero de 2021 y
planteó un incidente de nulidad que fue rechazado por el juez.
Por otra parte, en la investigación penal preparatoria, el acusado
admitió que fue grabado por Carlos Albornoz –alias «Carloncho»–, Cepeda
Gómez –alias «Poronga»– y Gómez Maza –alias «Tijera»– al momento de brindar
ampliación de su declaración de fecha 12 de julio de 2018, agregada a fs.
2952/2954 de la causa P-20.055/18, la que fue incorporada por lectura en la
audiencia de debate (ver registro audiovisual de fecha 13 de mayo de 2021, a
partir del minuto 13:01).
Además, la existencia de la grabación del aquel relato efectuado
por Kevin Guerrero fue corroborada con el testimonio del interno Ezequiel
Gómez Maza, quien declaró que fue Carlos Albornoz quien había grabado al
acusado aludido en el pabellón 5 B, celda 10 del Complejo San Felipe cuando él
era referente de dicho pabellón (ver registro audiovisual de fecha 3 de mayo de
2021, a partir del minuto 22:30).
En el mismo sentido, el interno Manuel Alejandro Cepeda Gómez
manifestó en la audiencia de debate, que la mayoría de las personas cuentan el
motivo por el que llegaron a la Penitenciaría, que Albornoz fue quien realizó la
grabación en la celda 10 del pabellón 5 donde había un televisor, y que nadie
presionó a Kevin Guerrero para que hablara, que sólo se le preguntó cómo fue el
caso (ver registro audiovisual de fecha 3 de mayo de 2021, a partir de hora
1.36:55). A preguntas realizadas por la querella, Cepeda Gómez respondió: «vi
que Albornoz filmó el video» (hora 1:53:10), Kevin Guerrero cuando fue grabado
«estaba normal, común y corriente» (hora 1:53:45), ese día «estaban dando el
noticiero» (hora 2:00:34); y cuando se le preguntó si habían puesto las
grabaciones en conocimiento del abogado Pablo Cazabán, respondió que creía
«que Albornoz se había comunicado con él» (hora 2:02:09) y expresó: «todos
teníamos celular […] todo el pabellón tenía celular, todos los pibes que estaban
ahí» (desde hora 2:03:07 a 2:03:13).
Asimismo, a preguntas de la querella en la audiencia registrada en
fecha 4 de mayo de 2021, el testigo Jesús Darío Cepeda Galdame –Jefe de la
División Escuchas Telefónicas y Secuestro Antiextorsivos de la Policía de
Mendoza– manifestó que de los audios de Kevin Guerrero que analizó, no observó
en ninguno que estuviera amenazado (hora 1:28:34).
Por su parte, debe tenerse presente que durante la audiencia de
debate se realizó la reproducción del audio de fecha 19 de mayo de 2018 en hora
18:19:55 hs., relativo a una conversación entre Kevin Guerrero y Mayra Bustos,
en la que mencionan a Hisa y a Juan Carlos Guerrero como «quienes hicieron
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todo» en relación con el femicidio de N.C. (ver registro audiovisual de fecha 4 de
mayo de 2021, hora 1:04:11).
Además, se reprodujo el audio de la conversación entre Mayra
Bustos y Carlos Albornoz, de fecha 31 de mayo de 2018 –a partir de la hora
09:50:33 hs.– en la que Albornoz le dice a Mayra que le había dicho a Kevin que
dejara de contar «lo que se había mandado», que se dejara de andar
«carteleando». En esa conversación, Albornoz expresó: «yo primero bajé para
allá para donde él vive y el chabón [Kevin Guerrero] estaba contando, viste, y le
dije che loco que andas contando esa gilada, que no es un chiste lo que vos has
hecho, yo viste […] y el chabón siguió contando, siguió contando, siguió
contando, fui a otra celda y lo escucho y le digo, guachi déjate de andar
carteleando, culiado yo, y no me hizo caso y después le digo vení, a ver contame
a mí cómo fue todo, yo contame, y yo tenía un grabador de voz […] y el chabón
me contó todo con lujo y detalle cómo había hecho la gilada [….] bueno yo tengo
un audio grabado, me entendés, en donde en ese audio lo compromete al Hisa, lo
compromete al padre, se compromete él, me entendés, yo se lo hice escuchar
anoche se lo hice escuchar, le dije mirá vos te creés vivo yo, de andar contando
una gilada así, si mataste una mujer de 61 años que podría ser mi madre […]
mirá, así fue, el Hisa habló con el padre, viste, y tenían que matar a esta mujer,
entonces el padre vino y le dijo, che Kevin no tenés algún amigo vos para que
vaya y haga este trabajo […] porque el Leonardo quiere que el trabajo se haga lo
antes posible, dice, porque ya están por firmar, dice, mi papá me preguntó a mí,
dice, y como él, dice, me preguntó si había algún chabón que le diera el aguante
para hacer ese trabajo y yo tenía un amigo mío que también tenía la pulsera,
dice, lo llamé para decirle y él dijo no, no yo ni ahí […] le dijo yo no quiero
cargar con esa vieja le dijo, viste» (ver registro audiovisual citado, desde hora
1:04:40 a hora 1:09:35).
En consecuencia y en atención a las pruebas referidas, por un lado,
consideramos que el juez técnico rechazó con suficiente fundamentación el
incidente planteado por la defensa en la audiencia preliminar de fecha 19 de
febrero de 2021. Por otro lado, debe tenerse en cuenta que se tomó conocimiento
de la existencia del audio en el que se grabaron los dichos proferidos por Kevin
Guerrero en la Penitenciaría con Carlos Albornoz –donde narró con detalles el
suceso criminal de N.C. y las diversas intervenciones, propia y de los acusados en
la causa– por medios independientes a las intervenciones telefónicas dispuestas.
En efecto, conforme surge de las declaraciones antes analizadas, el
audio impugnado provino de una fuente privada –se trata de un diálogo entre
particulares–, el relato efectuado por el acusado que quedó plasmado en esa
grabación no fue realizado bajo intimidaciones, y tanto el secuestro del celular con
el que se realizó la grabación como el análisis de su contenido se realizó con
posterioridad, por lo que constituye prueba útil a los fines del proceso (ver registro
audiovisual de fecha 19 de febrero de 2021, a partir minuto 01:15).
De tal manera, no se vislumbra que se hayan vulnerado garantías
constitucionales que comprometan la legalidad de la incorporación de la prueba en
el presente proceso penal y justifique la exclusión solicitada por la defensa.
Al respecto, debe señalarse que la jurisprudencia se ha expedido
sobre la cuestión. Así, –entre otras cuestiones– se planteó la nulidad de archivos
de audios almacenados en un dispositivo móvil, copias en soporte magnético
DVD e informes respectivos aportados por la querella, donde se grabó una
conversación privada en la que se admitió en forma voluntaria la comisión de un
delito de abuso sexual. El tribunal se pronunció por la legalidad de la
incorporación de la prueba porque no se vulneraron garantías constitucionales del
acusado. Se sostuvo que al no tratarse de una escucha telefónica, sino de un
registro particular de una conversación privada entre particulares que se realizó en
un ámbito donde no había expectativa de reserva, se asumió el riesgo de la
revelación por su interlocutor al renunciar a su derecho a la intimidad sin coacción
y exteriorizar su pensamiento por propia voluntad (Sala III del Tribunal de
Impugnación de la provincia de Salta, en el Fallo 546 As: 1546/1553, Libro
2019/04R de fecha 4 de octubre de 2019, autos caratulados: «Incidente de nulidad
absoluta e insubsanable interpuesto por el Dr. Darío Francisco Daniel Palmier
referente a la causa GAR 158145/19 caratulada T., L. por exhibiciones obscenas
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agravadas y abuso sexual con acceso carnal (dos hechos) todo en concurso real en
perjuicio de I.J.A. (menor) DEN: G, V.C.-A.P. 5/19 División de delitos integridad
sexual-Fiscal UDISI-Apelaciones Garantías con preso»).
Asimismo, existe coincidencia en la jurisprudencia «en cuanto a
que el riesgo de una delación por parte del interlocutor es una posibilidad que se
asume al hablar, y que uno resigna sus razonables expectativas de intimidad al
conversar con otro» (cfr. CSJN, Fallos: 3313:1305; CNCC Fed., Sala I, «Raña»,
rta. 20/4/99, Tribunal de Casación Penal de Buenos Aires, Sala II, «T.T. y otro»,
rta. 8/09/08; CACAT de CABA, Sala I, «Plácido, Rita», rta. 11/06/04 […] Dr.
Borinsky, según su voto, citados en CFP 18579/2006/266, «Skanska S.A.
s/recurso de casación», CFCP, Sala IV, 13 de abril de 2016, elDial AA95F9).
Aunado a lo que antecede, el relato espontáneo que Kevin Guerrero
realizó a Carlos Albornoz en la Penitenciaría Provincial acerca de la organización
y ejecución del crimen de N.C. cobra relevancia al ser ponderado en forma
integrada con las pruebas mencionadas y a las que se hará referencia
seguidamente.
Todo esto, sin perder de vista que el proceso valorativo del plexo
probatorio incorporado legalmente a la audiencia por parte del jurado popular, se
conformó en la íntima convicción y no en las libres convicciones y sana crítica
racional, a diferencia del proceso valorativo de jueces técnicos (artículo 24 y conc.
de la ley 9.106; art. 206 y conc. del CPP). Asimismo, que en casos de violencia
contra las mujeres como el presente, los principios de oficiosidad, exhaustividad y
libertad probatoria que surgen del «Modelo de Protocolo Latinoamericano de
investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género
(femicidio/feminicidio)» deben guiar las investigaciones penales (cfr. Bentivegna,
S. Delitos vinculados a la violencia de género. 2019. Buenos Aires: Hammurabi,
pág. 110/112), tal como se ha procedido en la presente causa.
En virtud de las razones expuestas, entendemos que el agravio
analizado no puede prosperar.
5.1.3.- Pronunciamiento incongruente y arbitrario
En otro orden de ideas, a los fines de obtener una calificación legal
más beneficiosa para su representado, la defensa de Leonardo Hisa cuestiona el
encuadre jurídico en función del cual los integrantes del jurado declararon
culpable a Alexis Guerrero. Ello, en cuanto entiende absolutamente incongruente
́
condenar a Alexis como participe secundario de un hecho que no tendría autor
(robo seguido de muerte) y sin que se le adjudicara actividad participativa alguna
en el homicidio agravado por el que resultaron condenados los restantes acusados.
Al respecto debe aclararse que la sentencia condenatoria recaída en
relación con Alexis Guerrero ha adquirido firmeza, toda vez que la instancia
casatoria sólo ha sido promovida mediante los recursos interpuestos en favor de
Leonardo Hisa, Juan Carlos Guerrero y Kevin Guerrero. No obstante, teniendo en
cuenta que la supuesta incongruencia –alegada por los recurrentes– entre la
calificación jurídica atribuida a Alexis Guerrero y la endilgada a los otros
condenados obedece a la pretensión defensiva de mejorar la situación procesal de
los acusados en favor de estos últimos, resulta pertinente realizar algunas
consideraciones respecto del encuadre jurídico por el cual se declaró la
culpabilidad de Alexis Guerrero y se dictó la consiguiente sentencia condenatoria.
En ese orden, se advierte que analizado debidamente el
pronunciamiento dictado, en el contexto jurídico propio y como consecuencia del
veredicto unánime de culpabilidad emitido por el jurado popular en las presentes
actuaciones, no conmueven las argumentaciones del quejoso ni el veredicto ni el
decisorio. Es que, no se considera procedente válidamente el cuestionamiento por
incongruencia entre acusación y el veredicto dejando al descubierto dos
situaciones que no podrían coexistir, por un lado una participación secundaria en
un homicidio en ocasión de robo, y por el otro, una autoría y participación en un
homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria, femicidio y por el
vínculo.
Ello, en primer lugar en atención al alcance y mayor amplitud de la
tarea de revisión extraordinaria de los veredictos de condena emitidos por un
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jurado popular, dada la regla del secreto de la deliberación que impide conocer las
razones de la decisión. De tal manera, se impone un plus de esfuerzo y, esto es
más difícil porque se debe revisar la prueba y revalorarla en términos de su
razonabilidad, lo que permite cumplir mucho mejor y en forma objetiva la
revisión amplia, ya que no será sobre el discurso de la valoración de la prueba,
sino el análisis directo de la prueba lo que determinará si la solución (veredicto
del jurado) arribada es posible (in re «Tizza», voto de la mayoría, preopinante Dr.
Valerio).
En ese orden, corresponde recordar también, tal como se expresó
en el mencionado caso «Tizza» (del voto del Dr. Valerio), que hemos reafirmado
en «Acuña», «Zúñiga» y «Vildoza», en base a lo señalado por Corte Suprema de
Justicia de la Nación en «Canales» y por la Corte IDH en «V.R.P., V.P.C. y otros
vs. Nicaragua» así como en lo previsto por el art. 41, inc. D de la ley 9.106, que el
control de casación debe llevarse a cabo con una gran «deferencia» por el rol de
determinación de los hechos que efectúa el jurado. Tal decisión «merece su
irrestricto respeto, desde que ella es consecuencia directa del ejercicio pleno de
la soberanía que el pueblo se ha reservado constitucionalmente, y cuya
efectivización se realiza en un marco legalmente definido, esto es, en un juicio
único y público, con control adversarial de las partes en la selección
(deselección) en la audiencia de voir dire, como al ingreso de la prueba, con
inmediación y ejercicio efectivo de la técnica del examen y contraexamen de los
testigos y de litigación de las instrucción finales, y lo que significa la poderosa
deliberación secreta de los doce miembros y veredicto unánime».
Así, ese «[…] particular respeto que merece la decisión del jurado
popular determina que la tarea de revisión encomendada a esta instancia no
consiste en un control de la deliberación del jurado popular –la cual es secreta,
conf. art. 33 de la ley 9.106–, sino en una evaluación de la [posibilidad] de la
teoría del caso que el jurado popular consideró acreditada o que dio lugar a su
veredicto de culpabilidad. Ese control debe revisar específicamente si «[…] la
sentencia condenatoria o la que impone medidas de seguridad se derive[a] de un
veredicto de culpabilidad del Jurado que sea arbitrario o se aparte manifiestamente
de la prueba producida en el debate» (conf. art. 41, inc. d, ley 9.106). Dicho en
otras palabras, nos toca corroborar que exista alguna interpretación razonable
de la prueba que permita sostener el veredicto del jurado popular y, en ese caso,
confirmar la decisión condenatoria arribada cuando resulte posible según las
instrucciones impartidas y la prueba producida e incorporada al debate»» (ver, al
respecto, «Acuña», «Zúñiga» y «Vildoza Soria», de los votos de los doctores
Dalmiro Garay Cueli, José V. Valerio, María Teresa Day y Pedro Llorente).
De ese modo, cuando lo que se cuestiona es una eventual
arbitrariedad del veredicto debe observarse la aludida regla de la deferencia en la
instancia revisora. Para ello, corresponderá determinar: a) si, de acuerdo a las
evidencias utilizadas en el juicio, es posible arribar al veredicto condenatorio al
que llegó el jurado; y b) si, con las teorías del caso presentadas por las partes en
sus alegatos e instrucciones, el jurado tuvo los instrumentos mínimos necesarios y
esenciales para deliberar válidamente y dictar aquel veredicto posible según la
evidencia. Si la respuesta es afirmativa respecto de ambas cuestiones, la sentencia
no puede ser revocada («Tizza»).
Es que la tarea revisora que aquí nos ocupa no debe centrarse en
«la búsqueda de la contestación correcta sobre la relación jurídica entre la
prueba y el veredicto, porque ello es intromisión, sino sólo si es posible dentro de
las probables y racionales opciones», puesto que, tal como se dijo y debe
reafirmarse, «[…] la corte revisora debe guardar especial deferencia al buen
juicio y al sentido común colectivo del jurado. […] [C]uando la corte de
apelaciones revisa un veredicto de culpabilidad por arbitrariedad siempre debe
tener en cuenta que el jurado usualmente emplea cualidades especiales para la
muy siempre dificultosa tarea de determinar dónde está la verdad. Y cierto es que
las cortes de apelación pueden no compartirla» (Corte Suprema de Justicia de
Canadá: R.v.W.H., 2013 SCC 22, [2013] 2 S.C.R.)» (ver al respecto, precedente
«Tizza», del voto del doctor José V. Valerio).
En orden a esas pautas, y analizados en el presente caso los
alegatos de apertura y cierre, como las pruebas producidas en la audiencia y las
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instrucciones impartidas por el juez técnico, estimamos que resulta posible que los
integrantes del jurado optaran válidamente por el veredicto de culpabilidad, de
manera unánime y en la forma que lo hicieron.
Esto, por cuanto se comprueba que la decisión del jurado, se
corresponde con el procedimiento y la técnica que le es propia a esta forma de
enjuiciamiento, especialmente relacionando los alegatos y la prueba, con respecto
a las instrucciones finales debidamente litigadas, circunstancia que no sólo no
puede desconocerse sino que, por el contrario, se le debe prestar especial atención
en esta etapa de revisión y con la mayor amplitud y profundidad ut supra definida
para estos casos. Es que, ya que no se trata de una sentencia de un juez técnico, ni
de su particular forma y orden lógico de brindar sus argumentaciones en los
fundamentos que acreditan la motivación que tuvo este tipo de sentenciante.
Resulta evidente esta diferencia del detalle que da cuenta la
sentencia en cuanto a las instrucciones finales al jurado, donde además del
acápite: «A. Obligaciones de los miembros del jurado. Introducción.
Obligaciones del juez y del jurado. Improcedencia de información externa.
Irrelevancia de prejuicio o lástima. Irrelevancia del castigo. Tarea del jurado,
posibles enfoques. Instrucciones futuras. Procedimiento para efectuar preguntas.
Requisitos del veredicto.», observamos las imprescindibles explicaciones en
lenguaje claro y simple –despojadas de discusiones teóricas y exquisiteces
académicas– pero que los jurados requieren y deben seguir para poder deliberar y
dictar el veredicto en los siguientes capítulos «B. Principios generales.
Presunción de inocencia. Carga de la Prueba. Duda razonable. Negativa a
declarar del acusado. Valoración de la prueba. Cantidad de testigos. Prueba
presentada por la defensa. C. Principios de la prueba. 1. Tipos de Prueba.
Definición de prueba. Definición de lo que no es prueba. Prueba directa y prueba
circunstancial. Prueba pericial. Prueba material. Motivo. 2. Instrucciones
especiales. Utilización de notas durante las deliberaciones. D. Derecho penal
aplicable: los delitos. Homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria,
por femicidio y por vínculo. (Explicación de conceptos legales: Homicidio simple.
Homicidio agravado. Intención criminal) Autoría, instigación y participación
criminal. (Autor o co-autor. Instigador. Partícipe. Primario. Secundario. Exceso
del autor.). Agravantes del homicidio. (Vínculo. Contexto de violencia de género
-femicidio-. Precio o promesa remuneratoria.) Delitos menores incluidos. (Robo
con homicidio. Robo con efracción y/o escalamiento)» e inmediatamente el juez
director del proceso dice: «[p]ara un mejor orden de sus deliberaciones, les
explicaré por separado, la situación de cada uno de los imputados». A este punto
nos referiremos específicamente en el párrafo siguiente. Finalmente, debe decirse
que el juez se expidió también en relación con «E. Instrucciones finales. Modo de
llenar los formularios de veredicto. Rendición del veredicto. Conducta del jurado
durante las deliberaciones. Requisitos del veredicto: unanimidad. Preguntas
durante las deliberaciones. Acotaciones finales. ¿Qué hacer si no se alcanza la
unanimidad?».
Al explicar en las instrucciones finales la situación de cada acusado
(Leonardo Hisa, Kevin Guerrero, Alexis Guerrero y Juan Carlos Guerrero) se
comenzó con la calificación atribuida y el juez señaló que se «requiere que la
fiscalía demuestre estos puntos más allá de toda duda razonable» y pasó a
enumerar cada una de las proposiciones fácticas según la teoría del caso y que
debían tener los jurados por probadas imprescindiblemente para dictar un
veredicto de culpabilidad. Y en los casos que corresponde un delito menor
incluido se les expuso seguidamente «sólo para el caso de considerar que el
delito cometido por […] fue […]» Inmediatamente se les explicó el MODO DE
DECISIÓN donde se comenzó por decirles «si después de evaluar
cuidadosamente toda la prueba presentada y admitida y de conformidad con las
instrucciones que les he impartido, ustedes consideran, más allá de toda duda
razonable […]» y, finalmente, el formulario a cada acusado según corresponde.
Es precisamente en este punto donde se evidencia la diferencia entre la lógica del
razonamiento del jurado al dictar el veredicto y la del juez técnico y la forma de
su correspondiente fundamento. Entonces, ya no se trata como cuando se estudia
en la facultad, o en el ejercicio de las funciones propias de los operadores del
servicio de justicia (jueces, acusadores o defensores) o para la evaluación técnica
del Consejo de la Magistratura, de describir o enumerar cuáles son los hechos y
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circunstancias probadas y qué calificación le corresponde sino que, ahora en el
enjuiciamiento del juicio por jurados propio de la técnica de la teoría del caso (con
su teoría de los hechos, de la prueba, y del derecho), a la acusación por un delito y
con una participación determinad, a se le requiere a ese jurado que luego de
evaluar cuidadosamente toda la prueba decida si la fiscalía demostró, más allá de
toda duda razonable, cada una de las proposiciones fácticas para tener por
determinado, judicialmente los hechos y poder dictar así el veredicto de
culpabilidad con relación al delito atribuido y a ese acusado; o, en su caso,
respecto del delito menor incluido; o, de no culpabilidad.
Esto es así, porque el jurado determina los hechos (proposiciones
fácticas) probados que se requiere para dictar el veredicto de culpabilidad.
Entonces, de acuerdo con esta técnica en cuanto a la efectiva
intervención de cada uno de los acusados y al modo en que ella se desarrolló –de
lo que se deriva, en definitiva, el encuadre legal adjudicado–, si no se aparta
manifiestamente de la prueba producida en el debate (art. 41, inc. d, segunda parte
de la ley 9.106), el veredicto resulta plenamente válido.
En efecto, si tomamos las reglas procesales y penales que rigen los
juicios celebrados antes jueces técnicos y las comparamos para el celebrado ante
el jurado popular no se advierte ninguna falencia en la tarea llevada a cabo por el
jurado que intervino en la presente causa. La diferencia estará dada porque un juez
técnico deberá fundar y conoceremos los argumentos y el camino lógico para
dicha conclusión.
En ese orden, no debe perderse de vista que la primera tarea a
realizar por el juez técnico en la resolución de un proceso penal es la valoración
de la prueba legítimamente incorporada al amparo de las reglas procesales; entre
ellas los principios razón suficiente y del in dubio pro reo. Esas reglas le
permitirán tener por acreditado, o no, un determinado un hecho, sus circunstancias
y la intervención que respecto de ese acontecimiento se tiene del acusado.
Una vez comprobada la existencia del hecho y la intervención del
acusado, entran en juego las denominadas reglas penales –que por supuesto en
todo momento debe tenerlas presente–, concretamente la regla de la derivación
razonada del derecho vigente, que le permitirán al juez técnico subsumir los
extremos fácticos tenidos por acreditados según el principio de razón suficiente en
la figura penal que estime corresponder.
De tal manera, el eventual juez técnico –en el caso de compartir la
valoración de la prueba en el mismo sentido de este jurado–, puede explicar que si
en la especie –suponiendo que el presente caso estuviera sometido a su decisión–,
con relación al acusado Alexis Guerrero no le quedó acreditado, fuera de toda
duda, que la muerte de N.C. se produjo por su acción, y que no tenía
conocimiento que del acuerdo de matarla a cambio de precio o promesa
remuneratoria y sólo le quedó probado su intervención con intención de participar
haciendo un aporte no esencial en el robo del que resultó el homicidio de N.C.
Entonces, teniendo en cuenta que el art. 47 del CP expresamente prevé, que «[s]i
de las circunstancias particulares de la causa resultare que el acusado de
complicidad no quiso cooperar sino en un hecho menos grave que el cometido
por el autor, la pena será aplicada al cómplice solamente en razón del hecho que
prometió ejecutar», puede concluir razonadamente en una decisión similar a la del
jurado en el veredicto en cuestión y a nadie se le ocurría válidamente argumentar
incongruencia por este motivo fundado en una condena por participación
secundaria en un delito de robo con homicidio que no tiene autor.
Aunque muy ingeniosa la argumentación defensista del recurrente,
no se compadece con las reglas procesales y penales vigentes y que deben ser
aplicadas en el caso.
En el caso sub examine, advertimos que se verifican las pautas
precedentes. En efecto, con fundamento en la prueba producida durante el debate
y en las instrucciones impartidas por el juez tanto las proposiciones fácticas a
tener como demostradas por la fiscalía, en especial la 8 –la primera– como en
cuanto a «evaluar cuidadosamente toda la prueba presentada y admitida y de
conformidad con las instrucciones … impartid[as]… consideran[do], más allá de
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toda duda razonable, que el acusado Alexis Guerrero participó de manera no
esencial en el delito de ROBO con HOMICIDIO contra N[..] H[…], deberán
declararlo culpable del delito menor incluido de robo con homicidio (Opción 3)»
(«Modo de Decisión», punto c), entre otras, resulta evidente entonces que los
integrantes del jurado tuvieron por acreditado que Alexis Guerrero había
intervenido en el hecho de un modo menos gravoso que los otros acusados, para
lo cual lógicamente pudieron tener en cuenta el principio in dubio pro reo y que
«su acción inten[c]ional consistió en hacer una aporte no esencial en el
desapoderamiento ilegítimo de cosas muebles de propiedad de» NC (proposición
fáctica 8). De tal manera, estimamos que estaban válidamente habilitados los
jurados por las instrucciones finales mencionadas a dictar el veredicto en la forma
que hicieron.
Lo referido torna posible el veredicto del jurado en relación con la
situación de Alexis Guerrero, posibilidad de la decisión con base en la evidencia
en la determinación del hecho e intervención del acusado, optó por declarar la
culpabilidad de aquél acusado como partícipe secundario del delito de robo con
homicidio, es decir, por un delito de menor entidad a lo que se le atribuyeron a los
otros acusados.
Entonces, si esa posibilidad de solución es admitida para los jueces
técnicos, con mayor razón debe serlo para los integrantes de un jurado popular
que se han ceñido a las instrucciones y a la valoración de la prueba obrante en la
causa. La única diferencia es que el juez técnico debe dar razones de ello y el
jurado popular no tiene esa carga procesal, pero ningún obstáculo legal o lógico
existe para que se haya procedido conforme consta en autos.
Sentado ello respecto del veredicto dictado en relación con Alexis
Guerrero, resta señalar que de la prueba producida durante el debate y de las
instrucciones brindadas, de manera clara y sencilla por el juez, no se deriva otra
conclusión más que la posibilidad del veredicto de culpabilidad pronunciado por
el jurado popular respecto de Leonardo Hisa, Juan Carlos Guerrero y Kevin
Guerrero con el grado de participación delictiva que allí se les atribuyó. De tal
manera, no corresponde derivar de la condena de Alexis Guerrero la
incongruencia que pretende la defensa y, como consecuencia, modificar la
calificación a Juan Carlos Guerrero por la de homicidio en ocasión de robo y con
ello tener por desvinculado a Leonardo Hisa del hecho delictivo.
En conclusión, las falencias señaladas por la defensa respecto a la
incongruencia entre el grado de responsabilidad y calificación legal por la que
fuera condenado Alexis Guerrero, con relación al resto de los condenados, sin
perjuicio de que no se verifican en autos, y por tanto, no tienen ningún tipo de
incidencia en relación con el veredicto dictado contra los demás acusados, en
virtud de, por un lado, la regla de la deferencia o respeto por la decisión del jurado
popular, descartándose la arbitrariedad en el veredicto en tanto aparece posible
conforme la prueba producida e incorporada al debate y evaluadas según las
instrucciones finales; y, por otro lado, por resultar inconmovible el
pronunciamiento referido a Alexis Guerrero, en razón de haber adquirido firmeza.
Por las razones expuestas, el agravio expuesto por la defensa de
Leonardo Hisa –y, en el mismo sentido, por la defensa de Kevin Guerrero– no
puede prosperar en esta instancia.
5.1.4.- Intervenciones telefónicas a Mayra Bustos
En cuanto al planteo de nulidad de las intervenciones telefónicas
ordenadas en Expte. P-35.346 por el Primer Juzgado Penal Colegiado respecto de
las líneas telefónicas 261-6522889 y 2615167620 y, como consecuencia de ellas,
de la transcripción de las llamadas n° 8 y nº 9 (CD n° 6) entre Kevin Guerrero y
Mayra Jazmín Bustos Galdame, corresponde señalar que el procedimiento
consignado a fs. 4/13 de autos P-35.346/18 fue debidamente abordado y resueltos
sus cuestionamientos en las sucesivas audiencias preliminares por el juez
interviniente.
En concreto, mediante el resolutivo de fecha 10/02/2021 y los
fundamentos brindados oralmente en fecha 19/02/2021, el magistrado explicó
detalladamente los motivos por los cuales las intervenciones telefónicas ordenadas
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respecto de la línea utilizada por Mayra Bustos no sólo resultaron debidamente
fundadas y adecuadas a la ley procesal, sino pertinentes al esclarecimiento de los
hechos.
En ese orden, el juez sostuvo, acertadamente, que la defensa del
acusado Hisa no había tomado en cuenta la diferencia existente entre «secreto del
sumario» y el «carácter reservado de las actuaciones» y de ahí derivó su planteo,
que fue reiteradamente rechazado en las diferentes oportunidades en que se
realizó. Destacó también que la causa principal (P-20.055/18) no había sido
secreta y que aquellas actuaciones incidentales en las que se habían dispuesto las
intervenciones, obviamente permanecieron reservadas por el tenor de la
investigación.
Asimismo, señaló que la orden de intervención telefónica se
encontraba suficientemente fundada, teniendo en cuenta que era presumible que el
acusado se comunicara con su novia y que de una eventual conversación entre
ellos derivaran datos útiles a la investigación, lo que efectivamente ocurrió en
autos.
En consecuencia, consideramos que los planteos de nulidad y
exclusión probatoria relativos a las intervenciones telefónicas ordenadas respecto
de la línea utilizada por Mayra Bustos fueron debidamente rechazadas en la
audiencia preliminar al debate oral y público y, en consecuencia, se impone para
su tratamiento en esta instancia acreditar el interés jurídico (art. 200 del CPP). Es
decir, el carácter de «esencial» de la información utilizada en el debate.
Sentado ello, corresponde tener en cuenta que, durante el juicio, se
reprodujo el audio de fecha 2 de mayo de 2018 de hora 18:16:42 correspondiente
a una conversación entre Kevin Guerrero y Mayra Bustos (ver registro
audiovisual de fecha 4 de mayo de 2021, a partir del minuto 59:29 a 1:01:49). De
acuerdo con el audio mencionado Mayra le dijo a Kevin «Ramón, no sabés el
pedo que me mandé, me vas a matar, yo se que te vas a enojar pero […] ¿viste lo
que vos me contaste?[…] de eso que vos sabés». Kevin Guerrero le preguntó:
«¿de la vieja?». Mayra respondió: «Sí, yo se lo conté a alguien». Kevin le
preguntó: «¿a quién se lo contaste?». Mayra le respondió: «A tu mamá». Kevin le
preguntó: «¿y qué te dijo mi vieja?». Mayra le respondió: «Nada, qué me va a
decir, si, porque ella, ella lo que tiene miedo es y ahora cómo vas a hacer con las
pruebas esas que han encontrado en las uñas tuyas […] yo, si no se lo decía
alguien, yo se lo tenía que decir porque tu mamá sufre una banda por eso vos
Kevin, y vos no lo tomés a mal ella lo que tiene miedo ahora es de la gilada esa».
Kevin exclamó: «¡qué gorriada que sos!». Mayra le dijo: «bueno Kevin, si no se
lo cuento yo quién se lo va a contar entonces, si todos le mienten culiado, me
extraña, que es tu mamá la que está con vos, igual no te preocupés […] ella me
contó todo lo que vos me dijiste, todo lo que a ella le hicieron y nada que ver a lo
que le dije yo […] si no se lo cuento yo alguien se lo tenía que contar».
Además, el testigo Jesús Darío Cepeda Galdame, a cargo del
Departamento de Asistencia Tecnológica de Apoyo Investigativo de la Policía de
Mendoza, en su declaración testimonial reconoció la voz de las personas del audio
anteriormente citado correspondiente a Mayra Bustos y a Kevin Guerrero, y lo
relacionó con otra llamada anterior en la que Mayra Bustos le preguntó a Kevin si
había matado a la mujer y él le respondió que esas cosas no se hablan por teléfono
y como Mayra Bustos insistía acordaron hablarlo en la visita (ver registro
audiovisual de fecha 4 de mayo de 2021, a partir hora 1:02:44 a 1:03:37).
De modo entonces que no se acredita ni se advierte en el sub lite el
carácter de «esencial» de la información derivada de las conversaciones
telefónicas obtenidas mediante las intervenciones telefónicas y utilizadas en la
audiencia conforme autoriza la ley, frente a la contundencia del resto de la prueba,
por lo que corresponde el rechazo de su cuestionamiento en esta instancia.
5.1.5.- Vulneración al derecho de defensa por no inclusión de las
reglas económicas como derecho aplicable al caso, ausencia de móvil por parte
del acusado del femicidio a N.C. y cambio de acusación
Previo al análisis del agravio, cabe señalar que los conceptos de
violencias psicológicas, económicas y patrimoniales contra mujeres ejercidas en
contextos de géneros, surgen de los artículos 4 y 5 de la ley 26.485 y del dec. regl.
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1011/2010 que establecen un criterio amplio y enunciativo. Ello así, según una
interpretación armónica e integrada de los mismos, las violencias psicológicas
contra la mujer se ejercen en una relación desigual de poder por parte del varón
cuando causan «[d]año emocional, disminución de la autoestima o perjudica y
perturba el pleno desarrollo personal o busca degradar o controlar sus acciones,
comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso,
hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación
aislamiento. Incluye también la culpabilización, vigilancia constante, exigencia
de obediencia sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferencia,
abandono, celos excesivos, chantaje, ridiculización, explotación y limitación del
derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud
psicológica y a la autodeterminación» (art. 5 párrafo 2).
A su vez, la violencia económica y patrimonial contra la mujer en
contextos de género es «[l]a que se dirige a ocasionar un menoscabo en los
recursos económicos o patrimoniales, a través de: a) La pérdida, sustracción,
destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo,
documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales; c) La
limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o
privación de los medios indispensables para vivir una vida digna; d) La
limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor
por igual tarea, dentro, dentro del mismo lugar de trabajo» (art. 5 párrafo 4).
Al respecto, debe tenerse presente que la Sala Primera de esta
Suprema Corte de Justicia sostuvo que la violencia económica se entiende «como
la serie de mecanismos de control y vigilancia sobre el comportamiento de las
mujeres con relación al uso y distribución del dinero, junto con la amenaza
constante de no proveer recursos económicos, representando una de las formas
de violencia que muestra las relaciones de poder que se establecen entre mujeres
y hombres porque queda en manos de estos últimos un poder acompañado de la
sumisión o subordinación de las mujeres (“F.B.V/C., J. s/Aumento de cuota
alimentaria”, Juzgado de Familia de Villa Constitución, Provincia de Santa Fe,
04/12/2017)» (ver, al respecto, Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Sala
Primera, «R. S.E. en Jº 251581/53333 MENDOZA CLAF S.A. c/R.S.E.
p/reivindicación p/recurso extraordinario provincial»).
En sentido similar, se ha expedido la Sala Segunda de esta Suprema
Corte de Justicia al destacar que el contexto de violencia económica y patrimonial
debe ser especialmente tenido en cuenta en el análisis de casos donde ella está
presente (ver al respecto, los precedentes «Casado» y «Domínguez»).
En consideración a lo expuesto, de pruebas testimoniales y
periciales incorporadas al debate, emergen indicadores de violencias psicológicas
y económicas que sufrió N.C. por parte de su ex marido, el acusado Leonardo
Hisa, en un contexto de género doméstico y societario. Sobre el particular, a
continuación se hará referencia a declaraciones brindadas por los testigos
R.D.C.F. (hermana de N.C.), J.G.G.C. (hijo de N.C.), D.G.C. (hijo de N.C.), Sonia
Arcelia Lambas Ortiz (nuera de N.C.), Sabrina Eliana Barrera (abogada de N.C.),
Viviana Graciela Isuani Ortiz (psicóloga de N.C.), Susana Pasten Rivas y Laura
Esquilario, psicóloga del CMF que realizó la pericia psíquica a Hisa. Veamos.
La hermana de N.C., R.D.C.F., manifestó que su hermana «vivió
una vida amenazada por parte de Leonardo Hisa, amenazas de todo tipo,
amenazas de muerte, de suicidio, que se iba a suicidar él, amenazas de que le iba
a matar a su hijo desde que era bebé hasta cuando eran grandes, extorsiones
también» (ver registro audiovisual de fecha 29 de abril de 2021, a partir del
minuto 34:33 a 35:15).
Agregó que N.C. descubrió en el año 2017 que Hisa la estafó con
maniobras contables prolijas y logró obtener el 80 % de la empresa que formaba
parte de la sociedad conyugal, que abusó de su buena fe y confianza, la traicionó y
entró en depresión, lo que la llevó a consultas con una psicóloga en busca de una
solución a su estado emocional. Que es a partir de entonces que comienza a poner
límite a Hisa y él se da cuenta que ya no puede dominarla como socio durante las
negociaciones por la división de bienes, le hizo casi veinte (20) propuestas a Hisa
y él siempre quería sacar ventajas y ninguna le venía bien (ver registro audiovisual
citado, a partir minuto 38:15).
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Asimismo, expuso que «las maniobras las hacía [el acusado] a
través del escribano Emiliano Campos que es familiar de Hisa y, además, mi
hermana sentía un gran aprecio por él y también el contador Emiliano Zarco que
era el contador de Carletti SA, la empresa de mi hermana, y también de Hisa en
la sociedad de ellos» (desde minuto 41:05 a 41:40). Agregó que,
aproximadamente cinco meses antes del hecho, sentían temor que Hisa enviara a
alguien a hacerle algo a su hermana, y que ella también tenía miedo. Que N.C.
quería irse a vivir a Mendoza, cambió todas las cerraduras de su casa porque Hisa
no quiso devolverle nunca el juego de llaves ni le devolvió el control del portón
de entrada, a pesar que «se lo reclamó infinitas veces, infinitas veces, porque ella
no quería que él entrara a la casa y él entraba igual porque a él no le importa
nada, él lo que quiere conseguir a costa de lo que sea lo tiene que conseguir» (ver
registro audiovisual citado, a partir minuto 41:50 a 43:10).
En concordancia con las declaraciones de la hermana de N.C.,
Sabina Eliana Barrera, abogada de la víctima de autos, expuso que contrató sus
servicios profesionales y los de su socio el Dr. Sánchez para resolver el conflicto
económico que tenía con su marido Leonardo Hisa, de quien estaba separada
desde el año 2015. Explicó que N.C. e Hisa no pudieron llegar a ningún acuerdo
sobre la división de los bienes de la sociedad conyugal que eran cuantiosos, en
particular de dos fincas de Las Lomas S.A. y del Salón Jury. Agregó que N.C. le
dio instrucciones el día 2 de marzo de 2018 –en la reunión que mantuvo en su
estudio en la ciudad de Mendoza entre las 14 y 16 hs.– para iniciar acciones
judiciales, tanto en el ámbito penal como civil, porque estaba decidida a realizar la
demanda de divorcio y acciones penales por administración fraudulenta. La
testigo destacó que quedaron en reunirse con N.C. el lunes 5 de marzo de 2018 a
primera hora en Tunuyán junto con su socio y el abogado penalista Ramiro
Villalba (ver registro audiovisual de fecha 3 de mayo de 2021, a partir hora
01:50:52).
La testigo también manifestó que N.C. le dijo que «se sentía
estafada económica y emocionalmente por parte de Hisa» (ver registro
audiovisual citado, hora 02:07:22). En ese orden, declaró que, la semana anterior a
que N.C. viajara a Buenos Aires en febrero de 2018, Hisa le llevó una propuesta
por escrito –que exhibió en la audiencia de debate–, en la que el abogado de Hisa,
Vicente Mestre, se presentó para tratar el divorcio ante la Dra. Barrera –a quien
vio una sola vez–, quien figuraba como acreedor de deudas de Las Lomas S.A.
por la suma de $ 700.000 y su hijo Lucio Hisa por la suma de $ 485.000, entre
otros acreedores. Enfatizó la testigo que cuando se lo comunicó a N.C. ella se
enojó mucho, le dijo que era «un mamarracho» y descartó la propuesta
totalmente, y que en una reunión que mantuvo con Hisa en su estudio, éste le
pidió tiempo para otra propuesta porque su intención era quedarse con el total de
las dos fincas y no dividirlas como proponía N.C. (ver registro audiovisual de
fecha 3 de mayo de 2021, a partir a partir minuto 10:00). A preguntas de la
querella respecto a la credibilidad de las propuestas de Hisa, la Dra. Barrera
respondió que no le parecían serias ni sinceras las propuestas de Hisa porque
siempre modificaba el foco del conflicto y de los bienes (ver a partir del minuto
14.53).
Asimismo, la testigo Barrera declaró que el día 3 de febrero de
2018, N.C. se fue del estudio «dándonos instrucciones precisas de iniciar las
causas civiles y de acercarnos el día lunes con el Dr. Villalba para ir empezando
a definir si existía alguna posibilidad de denuncias o causas penales, en definitiva
que la instrucción que a mi me da N. personalmente es que a partir del lunes
empezáramos a trabajar con las presentaciones judiciales […] el último audio
que tengo de N. es que no se han puesto de acuerdo con [el salón] Jury, entonces
no tengo otra forma de interpretar que seguimos con las últimos instrucciones
que N. me dio que el lunes fuéramos con el Dr. Villalba» (ver registro audiovisual
de fecha 3 de mayo de 2021, desde minuto 18:35 a minuto 21:55).
Por su lado, en coincidencia con la testigo Barrera, el testigo
Ramiro Julián Villalba –abogado especialista en derecho penal– declaró que fue
convocado por el estudio del abogado Horacio Sánchez y asociados para
consultarle sobre hechos de defraudación por vaciamiento de una sociedad
anónima. Al respecto, el testigo manifestó que «en realidad era una consulta muy
concreta porque me hablaban como que había una suerte de defraudación, me
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hablaban de una suerte de vaciamiento de una sociedad anónima que, si mal no
recuerdo, creo que se llamaba Las Lomas S.A., una sociedad que estaba
conformada entre la Sra. C. y, si bien estaban separados todavía no estaban
divorciados, de su esposo, el Sr. Hisa, entonces ellos querían analizar en el
marco de toda esta conflictiva la posibilidad de hacer una denuncia penal en
relación a estas maniobras que estaban perjudicando a esta sociedad» (ver
registro audiovisual de fecha 30 de abril de 2021, desde minuto 07:08 a 07:56).
Agregó: «quedamos en reunirnos el lunes 5 de marzo en la
mañana» (de minuto 08:44 a 08:48); «me hablaban que habían situaciones
agresivas o de violencias» (de minuto 11:12 a 11:14), «la conflictiva había
aumentado a un punto tal que era muy firme y muy determinante la decisión de
pasar a la etapa judicial, y la estrategia era que iba a ser un litigio muy fuerte
porque se trataba de cubrir tres flancos, el societario, el de familia e incluir
inclusive a la rama penal» (de minuto 12:12 a 12:32). Señaló también que «se
habían agotado todas las posibilidades de negociaciones» (de minuto 16:35 a 16:
40), que la Dra. Barrera le dijo que «la situación como que se había desbordado,
por eso que iban a pasar al litigio y que el litigio que se proponía era un litigo
fuerte, abordado desde las distintas ramas del derecho» (de minuto 16:53 a
17:02). Aclaró que la denuncia penal estaría dirigida «contra Leonardo Hisa y
quienes pudiésemos determinar que eran los partícipes» (de minuto 17:28 a
17:36), y que «el divorcio era prácticamente una decisión tomada, si, si, si, si»
(de minuto 19.18 a 19:21).
A su vez, Sonia Arcelia Lambas Ortiz, nuera de N.C., manifestó, en
coincidencia con los testigos anteriormente referidos, que viajó con N.C. la
semana anterior al asesinato de su suegra, que «ella estaba convencida que no
quería seguir viviendo como vivía, hacía mucho tiempo que estaba mal, hacía
más de un año que venía, cada vez la cosa estaba peor [y me] dijo: “llego a
Mendoza y ya me junto con la abogada la semana que viene me divorcio, esto se
termina”, estaba convencida de eso» (registro audiovisual de fecha 30 de abril de
2021, de minuto 31: 53 a 32:40). Refirió que el día lunes 5 de marzo de 2018
«ella se iba a reunir con los abogados y los iba a acompañar porque iban a ir a
una presentación» (de 33:23 a 33:27), que «ella empezó a tener asesoramiento,
empezó a notar cosas que antes no veía, [...] siempre se llegaban a acuerdos
parciales pero no era lo que N. quería, había un conflicto puntual con las fincas,
claro, entonces él siempre le decía que las fincas no las iba a ceder, que N.
quería una finca para cada uno como eran dos, y decía que las fincas no, que de
las fincas lo iba a sacar con los pies para adelante, lo dijo en una reunión con
abogados, que N. grababa las conversaciones para que después nosotros le
creyéramos lo que estaba pasando, cuando termina esa reunión N. me cuenta que
se van al estacionamiento y él se acerca y él le dice “con los pies para adelante
yo o con los pies para adelante vos”» (ver registro de fecha 30 de abril de 2021,
desde minuto 36:56 a 37: 50).
Destacó la testigo Lambas Ortiz, que «cuando empiezan los
conflictos ella nota que le falta documentación en su casa, sobre todo lo referido
a Las Lomas S.A. que era una sociedad que tenían en común y ella le pedía a las
empleadas que no lo dejaran entrar a la casa […] empezó a cambiar la
documentación de lugar, cambió las cerraduras de su casa, no podía cambiar las
claves de los controles remotos, entonces siempre estaba insegura pensando que
podían entrar por su garaje y también aumento la seguridad de su propia
habitación» (registro audiovisual de fecha 30 de abril de 2021, desde minuto
41:16 a 42:06). Agregó que N.C. estaba muy preocupada y triste en Buenos Aires,
porque no tenía información de sus actividades económicas por parte de Hisa, que
le cortó las tarjetas de créditos y le quiso cortar los teléfonos, había perdido el
control de la sociedad, Hisa la extorsionaba y no le daba información, incluso que
iba para molestar a Carletti, la firma familiar, a pesar que ella le pedía que no
fuera (ver a partir minuto 57:10). Expuso que su suegra se sentía estafada por Hisa
y que en un momento N.C. le dijo: «Sonia, presentó la propuesta», «¿sí? -le digo-
¿qué hizo?», «Mirá, su propuesta es que se quiere quedar con todo, esa es su
propuesta» (desde hora 1:00:17 a hora 1:00:36). Relató que la existencia de las
dos fincas fue el obstáculo para que llegaran a un acuerdo, «porque N quería que
las fincas se dividieran al 50 y al 50 y Leonardo no, Leonardo quería el cien por
ciento de las fincas, quería las dos fincas» (de hora 1:00:19 a 1:03:36).
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También manifestó la nuera de la víctima que N.C. consultaba una
psicóloga y había empezado a escribir sobre su situación aconsejada por aquélla,
(registro audiovisual de fecha 30 de abril de 2021, desde hora 1:04:00 a 1:04:55).
En tal sentido, expresó que «ella empieza a describir como eran sus sentimientos
con respecto a Leonardo, como había tenido un matrimonio muy bonito al inicio
y que después había empezado a notar situaciones que habían hecho que ella
tuviera que cambiar para poder sostener ese matrimonio, como por ejemplo, su
manera de vestir, por ejemplo, algo que recuerdo que siempre le pasaba a ella, le
gustaba mucho cocinar, empezaba muy temprano a cocinar, pero él llegaba y le
decía que no tenía hambre o que quería un tomate con un pedazo de queso y ella
se quedaba con toda la comida, ella manifestaba que él era celoso, que ella había
tenido que, bueno, cambiar un poco sus hábitos, ella era una mujer muy sociable
y eso había tenido que disminuir un poco […] incluso [le tenía celos] a los
nietos», explicó que él quería que toda la atención de N. fuera hacia él, no hacia
los nietos, no hacia Gastón, no hacia Roxana, (desde hora 1:00:06 a hora 1:07:22).
Refirió además que la abuela, la mamá de N.C., le decía: «cuídate N. porque te va
a matar» (desde hora 1:13:00 a hora 1:13:14). Dijo que Hisa tenía el control
remoto del portón de la casa de N., que ella se lo reclamaba pero no se lo devolvió
nunca, Hisa ingresaba por el portón, N. le pedía que no ingresara a la propiedad
(desde hora 1:14:50 a hora 1:15:20).
En concordancia con las testigos Carletti Ferrari y Lambas, Susana
Pasten Rivas –quien trabajaba en la casa de N.C. desde hacía seis años a la fecha
del hecho– declaró que Juan Carlos Guerrero y sus hijos Kevin y Alexis Guerrero
hicieron trabajos en el domicilio de N.C. Expresó que, el día sábado 3 de marzo
de 2018 –oportunidad en la que se encontraba trabajando en la casa de N.C.–,
«ella me cuenta que el día lunes “yo voy a presentar el divorcio y una
demanda”» (registro audiovisual de fecha 30 de abril de 2021, a partir de hora
1:08:38 a 1:09:02).
La testigo también refirió que «ella cambió todas las llaves de
todas las partes de afuera de la casa y del control remoto primero ella me dijo
que no lo podía cambiar» (a partir de 1:11:00 a 1:11: 09), le comentó que había
descubierto una estafa por parte de Hisa (a partir de hora 1:12:40), que Hisa
entraba y salía todo el tiempo y sacaba cosas de la casa, lo hacía para hacerla
rabiar, se quejaba porque le faltaba documentación, valores (a partir de hora 1:
13:44 a 1:14:43). Señaló que «ella acostumbraba a guardar todo en el celular, no
borraba, tenía muchas pruebas» (a partir de hora 1:15:21 a 34), «a la ventana de
su dormitorio le pusieron rejas y a la puerta cerrojos» (a partir de hora 1:17.35).
Y enfatizó en que durante los seis años que trabajó en la casa de N.C. nunca hubo
un robo ni hecho de inseguridad (a partir de hora 1:20:38).
Por su parte, G.G.C., hijo de N.C., declaró que la noche del crimen
le dijo a los funcionarios: «la única persona que yo sabía que tenía conflictos
graves, digamos, era con Leonardo Hisa, su ex marido» (ver registro audiovisual
de fecha 29 de abril de 2021, desde hora 1:38:15 a 1:38:34,). Manifestó que su
mamá se iba a divorciar «porque se sentía estafada, ella tenía una sociedad que
era 50 y 50, era un conflicto económico» (desde hora 1:39:03), dijo que su madre
el lunes que falleció iba a iniciar legalmente demandas por divorcio, extorsión y
acoso económico, que el viernes cuando volvieron de Buenos Aires ella se quedó
en Mendoza para ver estos temas (desde hora 1:40:11 a 1:40:34). Manifestó que
«el último tiempo era muy conflictivo, y sí, tenía temor de lo que podría llegar a
hacer Leonardo Hisa» (desde hora 1:44:41 a 1:44: 50), «ella se refería que
personalmente él no iba a hacer nada, siempre actuaba en todos los aspectos de
la vida haciendo su voluntad a través de otras personas» (desde 1:45:00 a
1:45:08).
Expuso que su madre le dio muchísimas oportunidades a Hisa para
evitar acciones legales (desde hora1:48:25), y que en el mes de setiembre de 2017,
Hisa se presentó en su casa y amenazó diciéndole: «mirá yo te digo una cosa,
decile a tu mamá que no se le ocurra presentar el divorcio sin antes arreglar los
bienes porque ella ya sabe lo que le va a pasar, ella sabe lo que le va a pasar […]
yo se que vos no tenés nada que ver que no querés estar en el medio, pero estás
en el medio, así que también tengo que ir contra vos, voy a ir contra vos» (de hora
1:50:01 a 1:51:22). Agregó el testigo que «esa noche que había ido mi mamá a la
casa de mi abuela antes de irse a su casa, ya en la noche le dijo: “Normita, tené
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cuidado porque este tipo te va a matar” –refiriéndose a Leonardo obviamente–
“tené cuidado porque este tipo es capaz de matarte”» (de hora 1:52:19 a 1:52:38).
Asimismo, el testigo manifestó que Las Lomas S.A. la creó su
madre cuando se casó con Hisa, quien estaba en quiebra y ella puso el dinero, que
su madre tenía el 50 % pero en el último tiempo Hisa tenía el 80 %, situación que
agravó la relación entre ellos porque su madre durante el año 2017 no percibió
utilidades de las dos fincas que integraban la sociedad e Hisa la expulsó del
directorio, lo que le ocasionó un dolor muy grande (ver a partir hora 1:57:21 a
2:00:10). Expuso que su madre fue víctima de violencia psicológica por parte de
Hisa al abusar de su posición de poder para lograr una negociación desfavorable,
la llamaba permanentemente, le decía que iba a cortarle los teléfonos y todo esto
la ponía muy mal (ver a partir de hora 2:01:26).
En el mismo sentido, D.G.G.C., otro de los hijos de N.C., declaró
que su madre «tenía problemas con Leonardo Hisa desde hace mucho tiempo»
(ver registro audiovisual de fecha 29 de abril de 2021, desde minuto 21:32 a
21:33). Expresó: «mi mamá siempre me contaba, o sea, la veía angustiada, así
cuando le preguntaba me decía que era un hijo de puta que la estafaba, que se
quería quedar con todo y entre esos que la finca, que la finca, que se quiere
quedar con la finca, no sé qué tiene la finca que trajo tantos problemas» (desde
minuto 22:02 a 22:29). Refirió que su madre escribió una carta en los primeros
meses del 2018 (minuto 24:55 a 25:07), que puso unos pasadores en su dormitorio
por temor a que Hisa la matara, que al momento de su muerte contaba con el 20 %
de la firma Las Lomas S.A. y durante el último año no percibió ninguna utilidad
de las cosechas, que la sociedad estaba integrada también con una vivienda en el
barrio Las Praderas que construyó y diseño su madre y que allí vivía Hisa cuando
se separaron (ver a partir minuto 25:55). Agregó que hubieron tratativas de
arreglo por la separación de bienes, pero que su madre le había comunicado a Hisa
que era inminente el divorcio, por lo que al regreso de su viaje de Buenos Aires se
iba a la abogada en Mendoza, y que Hisa le había cortado las tarjetas de crédito
(ver a partir minuto 32:49).
Por su parte, el testigo L.A.H.C., hijo de N.C. y del acusado, refirió
que en el último año y medio las relaciones entre su madre y su padre no eran tan
buenas y los problemas comenzaron por la división de bienes (ver registro
audiovisual de fecha 10 de mayo de 2021, a partir del minuto 56:19). Admitió –al
igual que declaró en la instrucción– que su madre pensaba que podía haber una
defraudación en las Lomas S.A. (desde minuto 57:26), que su padre tenía el
control remoto del portón de la vivienda de su madre (desde minuto 59:56), que
su madre se quejaba de falta de documentación por parte de su padre, (desde hora
1:02:19), y que era una pareja que se estaba separando y no se podía reconciliar
(desde hora 1:09:35).
Viviana Graciela Isuani Ortiz, licenciada en psicología, expuso que
N.C. era su paciente y que comenzó el tratamiento en febrero de 2017 (registro
audiovisual de fecha 6 de mayo de 2021, a partir de hora 1:12:17), porque «estaba
en estado de angustia y tristeza, malestar porque estaba en un proceso de
separación que era muy conflictivo para ella» (hora 1:12:52). Declaró que «lo
que ella manifestaba es que se sentía muy afectada por la situación conflictiva
que llevaba con su ex marido, me contó cómo había sido su vida matrimonial,
que siempre había sido una persona muy celosa, autoritaria, malhumorada, que
había intentado separarse hacía unos años, no recuerdo cuánto tiempo y que él
no lo había aceptado […] que la amenazaba con suicidarse si se separaban, por
lo cual un tiempo después empezaron una terapia de pareja y, en sus decires, con
la intención de poder separarse de un modo menos conflictivo, que no le afectara
a él por esta amenaza, después de eso dijo que habían mejorado, que él estaba
mejor pero que con el tiempo volvieron a tener muchos conflictos» (ver desde
hora 1:13:37 a hora 1:15:15).
Por su parte, Viviana Isuani Ortiz manifestó que N.C. «en el último
tiempo había descubierto que él la había estafado emocionalmente y
económicamente porque ella con la confianza que le tenía había estado firmando
papeles que él le presentaba y que había descubierto que le había hecho firmar
papeles cediéndole a él acciones de un no se de qué de una empresa que tenían
en común, y que esto le había producido un gran pesar porque era una desilusión
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muy grande con él porque, si bien no se llevaban bien, ella confiaba en él y que
esto le había causado una gran pena, una angustia, entonces lo que ella trataba
con este tratamiento es poder separarse de un modo, no sé, poco conflictivo»
(desde 1:16:07 a 1:17:30). Asimismo, expresó que observó manipulación de parte
de Hisa hacia N.C. para sacar provecho personal abusando de la confianza y la
relación afectiva existente (desde hora 1:18:41 a 1:20:05). Ante la pregunta de la
querella, expresó que N.C. era manipulada por Hisa y que observó violencia de
género (desde hora 1:20:31 a 1:20:41), que «en esos primeros años ella dice que
para evitar el conflicto, para evitar las malas caras, ella accedía no de buen
grado, como a disgusto ella accedía a algunos condicionamientos que él le ponía
a la vestimenta que ella usaba o con quien se juntaba o ella dice que con disgusto
accedía para evitar el conflicto con él» (desde hora 1:21:06 a 1:21:45), que «lo
definía como un hombre celoso que podía tener celos de sus amistades, hasta de
su familia decía ella (desde hora 1:24:10 a 1:24:27).
La testigo declaró, además, que observó síntomas depresivos en
N.C., «afectación del ánimo implicaba tristeza, a veces falta de incentivo,
motivación, crisis de angustia, de llanto, en algún momento tuvo alteraciones del
sueño» (desde hora 1:26:38 a 1:27:05). Refirió que N.C. sufrió estafa emocional
por parte de Hisa «porque había descubierto que le había hecho firmar papeles
cediéndole acciones con un engaño» (desde hora 1:27:38 a 1:27:47), y advirtió
que los relatos de N.C. eran «coherentes totalmente» (hora 1:28:55) y que no
observó síntoma de fabulación en N.C. (desde hora 1:29:05). Expresó que N.C. le
dijo que tenía una buena relación con el hijo en común «pero que este hijo tenía
mejor relación con el papá, que tenía muchas actividades o intereses en común
por lo cual compartían más tiempo y eran más afines, Lucio! Ya me acordé,
Lucio» (desde hora 1:31:11 a 1:31:49). Señaló que habló con la víctima de autos
sobre la posibilidad de un tratamiento psiquiátrico e, incluso, le hizo la derivación
a un psiquiatra al que concurrió pero no quiso tomar la medicación que le indicó
(desde hora 1:32:40 a 1:32:54).
Manifestó que la última vez que atendió a N.C. fue en febrero de
2018, expresó «sí, en la última sesión dijo que iba a ir a ver a los abogados,
incluso una de las sesiones la suspendió porque tenía prevista una entrevista
para concretar el divorcio» (desde hora 1:34:25 a 1:34:38). Fue el día 6 de
febrero de 2018 (desde hora 1:35:07). Declaró que en el ánimo de N.C. no existía
ninguna posibilidad de reconciliación al día 6 de febrero de 2018 (desde hora
1:36:43). A preguntas realizadas por el fiscal sobre indicadores de violencia de
género que pudiera observar en N.C. respondió: «la tendencia a la
culpabilización, a sentirse culpable, hacerse cargo de emociones que no le
pertenecían, que eran de su exmarido, la tendencia a evitar el conflicto es otro de
los rasgos para evitar el conflicto, hacer una sobreadaptación y ella lo refería en
relación a él, no lo dijo en relación a otras personas» (desde hora 1:39:09 a
1:39:56). Hizo referencia a ciclos de violencias de género, sobre todo en los
primeros tiempos, luego fueron más cortos los períodos de luna de miel (desde
hora 1:40:16 a 1:40:31). Enfatizó que «lo que fue decisorio para ella fue esta
desilusión relacionada al engaño» (desde hora 1:43:40 a 1:43:52), y que es más
grave que la defraudación la ocasione la pareja que un tercero, por supuesto,
«mientras el vínculo afectivo sea mayor, mayor el efecto y la consecuencia»
(desde hora 1:45:04 a 1:45:08).
En audiencia también declaró Paola Raquel Urrutia Rosales, quien
manifestó que mantuvo una relación afectiva con Hisa desde el mes de julio de
2017 hasta el mes de febrero de 2018. Relató que Hisa se enojó porque, en febrero
de 2018, ella fue al Festival de la Tonada con su familia y no le había avisado, y
que se molestó cuando se subieron a Facebook fotos de ella y una amiga en la
pileta de la casa del barrio Las Praderas. La testigo refirió que Hisa le dijo que
estaba en un proceso de divorcio y esto podría molestar a N.C. porque la relación
entre ellos estaba muy tensa, que era una relación muy difícil porque no llegaban a
acuerdos para concretar el divorcio y la división de bienes (registro audiovisual de
fecha 6 de mayo de 2021, a partir minuto 02:50).
Por otro lado, la psicóloga Laura Mabel Esquilario, perteneciente al
Cuerpo Médico Forense, explicó que examinó al acusado Leonardo Hisa en tres o
cuatro entrevistas para responder los puntos periciales solicitados. Expuso que
durante la evaluación predominó en Hisa una conducta defensiva y «un
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funcionamiento narcisista, que esto significa que centrado en sí mismo en sus
puntos de vista, inmadurez psico-afectiva, egocentrismo, inestabilidad emocional,
baja tolerancia a la frustración y dificultades en el control de los impulsos»
(registro audiovisual de fecha 5 de mayo de 2021, desde minuto 30:30 a 34:42).
Destacó también que de las técnicas empleadas en la pericia surgió en Hisa el
control del ambiente, es decir, que puede tornarse demandante o exigente hacia
sus vínculos como forma de controlar el medio ambiente, dirigirlo, manipularlo;
el medio ambiente entendido en sentido amplio, que comprende personas y
circunstancias (desde minuto 36:26 a 37:00).
La profesional del Cuerpo Médico Forense indicó que no observó
ideación suicida en Hisa y que, incluso, el acusado las negó en las entrevistas
(desde minuto 37:17 a 37:30). Señaló que «él tiene muy baja tolerancia a la
frustración» (desde 39:05 a 39:10), que no detectó trastornos alimenticios al
momento de las evaluaciones (minuto 43:44), que «las características evaluadas
son compatibles con el tipo de hecho que se está investigando e incluso en una
situación de contexto de violencia de género» (desde minuto 44:18 a 44:28),
porque se trata de una personalidad con características narcisistas, centrado en sus
propias necesidades y deseos, en sus expectativas, a satisfacer los mismos con
escasa capacidad empática, que frente a la necesidad de los otros va a priorizar la
propia, y como tiene una baja tolerancia a la frustración, mientras todo se
mantenga según sus opiniones o según sus expectativas, va a estar todo bien; el
problema se va a llegar a presentar en caso de contradicción al mismo. Manifestó
que también se detectó falta de control de los impulsos, características de
omnipotencia, de dominancia, lo que también nos da la compatibilidad con lo que
se está investigando (a partir minuto 44:30 a 45:57).
En otro orden, el testigo Jesús Darío Cepeda Galdame,
perteneciente a la Dirección de Investigaciones y a cargo del Departamento de
Asistencia Tecnológica y Apoyo Investigativo, analizó el contenido de tres
aparatos tecnológicos pertenecientes a la familia Guerrero y dos a N.C. y, con
base en ello, elaboró los informes respectivos (ver registro audiovisual de fecha 4
de mayo de 2021, a partir del minuto 12:41). Relacionado con esos informes y en
lo que concierne al teléfono celular marca Iphone modelo A 1457 perteneciente a
N.C., en la audiencia de debate explicó que se extrajeron mensajes de WhatsApp
e, incluso, de correos electrónicos guardados en el archivo que fueron copiados y
pegados en el informe presentado conjuntamente con los audios desgravados.
Agregó que, posteriormente, se analizó un celular perteneciente a Hisa, y que en
relación a lo extraído del celular de N.C. se podían inferir ciertas diferencias entre
ambos desde el año 2017. Al respecto, manifestó que «las diferencias, más que
todo, estaban centradas por las situaciones económicas, las situaciones en
ponerse de acuerdo cómo podían originar esas divisiones de bienes […] trataban
de mediar alguna propiedad pero al poco andar nuevamente se sentaban las
diferencias y había discusiones al respecto y habían indicaciones de que iban a
hacer presentaciones judiciales […] diferencias que se fueron acentuando hacia
el final del mes de febrero del año 2018 donde ya había, a mi entender, una
tensión entre ellos con la necesidad ya de llegar a una resolución respecto de la
división de bienes» (ver registro audiovisual citado, desde minuto 18:17 a 19:30).
Durante la audiencia de debate se reprodujo una comunicación de
audio de Hisa dirigido a Emiliano Zarco, de fecha 16 de febrero de 2018, 22:51
hs., en el que el acusado expresa: «Hola Emi, mirá, acabo de tener una reunión
con los abogados de N., y N., me parece que hay cosas que N. no tiene claras,
creo que no tiene muy claro lo que firmamos esa vuelta en Carletti con vos
delante, que vos te llevaste el original. Bueno, te voy a pedir un favor ahora, si
ella te lo llega a pedir o algo, que le digás que me entregaste todo a mi porque
vos ya no querés saber más nada con nosotros, y que yo fui y te lo pedí y me lo
diste, porque no tiene ni idea de lo que ha firmado creo, entonces, de última, si
podés te lo agradecería, total ya la relación tuya con ella, creo, ya está rota del
todo. Entonces te pediría aunque no me lo des, que le digas que me entregaste
todos esos papeles, me los entregaste a mi, aunque no me los des que le digas eso,
cosa que ella no pueda tener acceso a ese papel» (ver desde minuto 20:55 a
21:56, reproducción del audio de WhatsApp citado de Hisa a Emiliano Zarco).
A continuación, en la audiencia, el testigo Cepeda Galdame
manifestó que la voz del audio pertenece a Leonardo Hisa (ver minuto 22:20). En
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esa oportunidad, también se exhibieron tres audios de N.C., de fecha 23 de febrero
de 2018, en los que le dice a Hisa: «Mirá Leo, si vos tuvieras intenciones de
arreglar y hubiera algo que no hubieras entendido de la propuesta, me hubieras
llamado para ver como era, así que ya no engañás más a nadie con esas cosas
que hacés, todos ya te sacaron la ficha, así que bueno, yo mandé una propuesta
clara, no te sirvió, está bien, [porque] las que vos me has mandado a mi no me
sirven, no nos ponemos de acuerdo y no hace falta esperar un día para el otro y
para el otro. ¿Querés arreglar una cosa? El tiempo es hasta ahora, ya te dije,
¿No quisiste? Bueno, el problema es tuyo si no quisiste arreglar. Vos me decís
que te avise. Mirá, tenés tiempo hasta el día de hoy, porque mañana a la mañana
me voy a Mendoza a firmar los papeles y de ahí me voy al aeropuerto. Así que sí,
mañana ya firmo» (registro audiovisual de fecha 4 de mayo de 2021, a partir del
minuto 22:56 a 23:53). En otro audio que se reproduce en la audiencia N.C. le
dice a Hisa: «creo que un año de espera ha sido más que suficiente, y si en un año
no quisiste hacer ningún arreglo, bueno, lamentablemente yo soy la que llevo
todas las de perder, así que no me puedo seguir esperando, esperé demasiado, así
que, creyendo que ibas a querer hacer un arreglo, y la verdad me equivoqué, así
que bueno, te digo, tenés tiempo hasta hoy, nada más, que va a hacer, ya fue
demasiado lo que esperé» (ver desde minuto 24:36 hasta 25:18 de la reproducción
del audio de WhatsApp de N.C. de fecha 23/02/2018, 22:49 hs).
En la audiencia también se reprodujo un audio de Emilio Zarco
dirigido a Hisa en fecha 27 de febrero de 2018, en el que le dice: «che Leo, no te
he querido llamar por teléfono, bueno, porque no se en qué horario podés estar
descansando, o medio drogado, con calmantes o lo que fuere, lo que sí quiero
dejarte en claro es que sos un reverendo hijo de puta, todos lo que te hemos
estado apoyando en esta situación tuya con N. nos parece un hijo de putismo
hacérsela tan fácil. No señor! Eh, para algo nos hemos puesto todos a laburar. Te
mando un abrazo en serio y espero que te recuperes pronto. Cualquier cosa que
necesites de acá avisame» (de minuto 26:09 a 26:45). En la audiencia, el testigo
Cepeda Galdame declaró que la voz del audio pertenece a Emiliano Zarco, que
fue registrado en el informe presentado (minuto 26:55), y agregó que en el
teléfono de Hisa no se visualizaban los registros de llamadas en el período de
tiempo comprendido entre el 26 o 27 de febrero y el 6 de marzo de 2018, pero
que, contrastado con el registro de la compañía prestataria, resulta que había
habido un caudal de llamadas importante, por lo que, a su entender, esos registros
habían sido eliminados del aparato telefónico de Hisa (ver a partir minuto 27:54 a
29:12).
Asimismo, corresponde tener en cuenta, que en la audiencia se
reprodujo otra prueba admitida –autorizada por el juez técnico– correspondiente a
la audiencia de ocurrencia de fecha 22 de mayo de 2019 en autos P-20055/2018
presidida por el juez Dr. Balmes, en la que el acusado Juan Carlos Guerrero, en
forma espontánea manifestó que desistía de la defensa de su abogado el Dr.
Cazabán, y que era su deseo declarar porque estaba cansado que los traten como
asesinos. Expuso ante el juez: «el señor de allá mandó a matar a la Sra. C., tengo
pruebas y a Ud. le voy a demostrar que a mí no me pagó nadie», a la vez que
señaló con el brazo izquierdo hacia el lugar donde se encontraba Hisa (registro
audiovisual de fecha 30 de abril de 2021, desde minuto 10:10 a 11:54).
Ahora bien, aplicada la normativa y jurisprudencia anteriormente
citada a las pruebas testimoniales y periciales mencionadas, advertimos que
surgen evidencias de indicadores de violencias psicológicas y económicas
padecidas por N.C. de parte de su marido Leonardo Hisa, de quien se había
separado en el año 2015 y mantenía un conflicto económico por división de
bienes y divorcio que se incrementó a fines del año 2018 hasta desencadenarse en
violencia extrema para quitarle la vida, como último recurso de sometimiento y
dominación, horas antes que se reuniera con sus abogados y abogada para iniciar
acciones judiciales en su contra.
Las situaciones de violencias psicológicas que demuestran lo
afirmado con anterioridad son las amenazas de muerte proferidas por Hisa hacia
N.C., los celos excesivos hacia sus hijos y nietos, el control sobre su vestimenta,
relaciones sociales y del ingreso a la vivienda (nunca le entregó el control remoto
del portón de su domicilio de ingreso donde fue asesinada) y la coerción
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emocional y manipulaciones para que N.C. firmara documentación que lo
beneficiaba económicamente en la sociedad conyugal. Estas circunstancias
generaron una situación de depresión en N.C. que se manifestó en los síntomas
explicados en la audiencia por la Lic. Isuani Ortiz –psicóloga que la atendía–,
tales como miedo, tristeza, crisis de llanto de angustia, alteraciones del sueño,
culpabilidad, manipulaciones. A ello cabe agregar que, conforme explicó la
licenciada Isuani Ortiz, los relatos de N.C. eran coherentes y carentes de
fabulaciones.
A su vez, las violencias económicas y patrimoniales se verifican
por el abuso de confianza y buena fe por parte de Hisa, la exclusión del directorio
de la empresa Las Lomas S.A. y la falta de entrega de utilidades de las fincas que
integran dicha sociedad durante el año 2017, el ingreso a la vivienda de N.C. y la
sustracción de documentación de su domicilio durante la separación a pesar de
haberle prohibido el ingreso, las maniobras dilatorias para retrasar una solución
extrajudicial de separación de bienes equitativa, incluso con la intervención de
abogados contratados por N.C., el corte de las tarjetas de créditos que utilizaba
N.C. y la amenaza de suspenderle los teléfonos inclusive a sus hijos.
Los elementos probatorios mencionados que emanan de
testimonios de familiares cercanos a N.C. y de profesionales del derecho y de la
psicología que la escuchaban, observaban y atendían, hablan de las numerosas
situaciones de violencias psicológicas/emocionales y económicas/patrimoniales
que padeció N.C., sobre todo durante el año 2017 y 2018 por parte de su esposo
Leonardo Hisa. Las manifestaciones de violencias se intensificaron durante el año
2018 en la medida que N.C. tomó una decisión firme de poner fin al conflicto
económico y emocional que mantenía con su ex marido a través de acciones
judiciales, detonante que apresuró por parte de Hisa la utilización de violencias
extremas para ejercer dominio sobre su persona y sus bienes, para quitarle la vida
cuando advirtió que ya no podía seguir manipulándola y sometiéndola para
continuar con el control de Las Lomas S.A. (una de las tres sociedades del
matrimonio) en su totalidad, arbitrando los medios para que fuera asesinada,
sabiendo que vivía sola y que al día siguiente iniciaría acciones judiciales en su
contra.
De las pruebas mencionadas advertimos también que N.C. vivió
entrampada en ciclos de violencias por razones de género por parte de Hisa,
durante la convivencia y después de la separación, los que se incrementaron y
acortaron en el tiempo a partir que N.C. tomó la decisión de presentar la demanda
de divorcio y la división de los bienes, al no haber podido llegar a un acuerdo
equitativo extrajudicial con Hisa.
Cabe aclarar que, en la presente causa, si bien se probó que en la
pericia contable practicada no se advirtieron maniobras defraudatorias por parte
del acusado Hisa en perjuicio de las sociedades del matrimonio (ver punto C.1.8
de las instrucciones finales al jurado), de sus conclusiones surge que se
modificaron los modos propios de gestión de la firma porque a partir de la
Asamblea Ordinaria de marzo de 2017, las actas se aprobaron por mayoría y no
por unanimidad como se hacía hasta entonces, y las decisiones se tomaban según
el voto mayoritario del accionista que detentaba la porción mayor de votos, es
decir, Leonardo Hisa. Esta modificación es reveladora del dominio y control
ejercido por el acusado sobre los bienes patrimoniales de la sociedad conyugal.
De esa circunstancia y de la existencia de violencias
psicológicas/emocionales referidas, sustentadas en diversas pruebas incorporadas
a la audiencia, emanan indicadores e indicios suficientes demostrables del móvil
que determinó al encausado Hisa a quitar del medio como fuera a su ex esposa,
quien después de ser atendida por profesionales del derecho y de la psicología
estaba decidida a entablar acciones judiciales en su contra para recuperar el
control y las utilidades del 50 % de Las Lomas S.A. Por ello, carece de sustento el
agravio casatorio basado en una supuesta ausencia de móvil, lo que deriva en su
rechazo en esta instancia.
Conforme lo expresado, entendemos que también debe
desestimarse el agravio relacionado con la falta de explicación de normas civiles
relativas a la demanda de divorcio. Ello, en razón que no inciden en la agravante
del delito de femicidio imputado al acusado, puesto que la cuestión a dilucidar en
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la presente causa no ha sido el proceso judicial para iniciar una demanda de
divorcio entre Hisa y N.C., sino el delito penal de femicidio y homicidio agravado
en un contexto de género y de pareja –unida en matrimonio y separada desde el
año 2015–.
Tampoco consideramos procedente el cuestionamiento de la
defensa según el cual existiría una indebida variación en la acusación, la que, a su
criterio, habría afectado el derecho de defensa del acusado.
Al respecto, no observamos ninguna variación en la acusación
formulada contra Leonardo Hisa, puesto que, tanto en los alegatos iniciales como
en los finales, el reproche que se le formuló al acusado se refirió a las cuestiones
económicas que operaron como móvil y que se relacionan con la violencia
económica –en el marco de la violencia de género– que resultó acreditada
conforma la prueba antes detallada. Si esas cuestiones se vinculan con la finalidad
de no perder o incrementar el patrimonio del acusado, o bien son indicadores del
sometimiento propio de la violencia económica ya referida, son circunstancias que
fueron dilucidándose a lo largo del debate en virtud del pleno ejercicio del
principio contradictorio que llevaron adelante todas las partes.
En otras palabras, cualquiera haya sido el significado o finalidad de
las pretensiones económicas que tuvo en miras el acusado, de acuerdo a la
hipótesis acusatoria, su defensa técnica tuvo oportunidad de resistirla, y
efectivamente lo hizo, produciendo la prueba conducente y formulando todas las
incidencias que entendió pertinentes, por lo que no se advierte ninguna
vulneración al derecho de defensa de Leonardo Hisa.
Cabe agregar que en los alegatos de clausura el representante del
Ministerio Público Fiscal se refirió a violencias económicas en contexto de género
y a la relación desigual de poder entre Hisa y su esposa N.C. En ese orden,
expresó que «N.C. quiso romper este techo de cristal de opresión patriarcal
impuesto por Hisa no solo en su matrimonio, que fue lo que termina
desencadenando lo que manda hacer Hisa, asesinarla, sino también en la
empresa, esto es lo que N.C. trató de romper y en particular con el Sr. Hisa, un
ciclo de violencia absoluto de violencia de género, de violencia psicológica, de
violencia económica» (ver registro audiovisual de fecha 13 de mayo de 2021,
desde hora 1:09:53 a hora 1:10:25), circunstancias que resultan adecuadas a la
calificación legal atribuida al acusado desde el inicio de la investigación y que
fueron plenamente rebatidas por la defensa del acusado al momento de explayarse
en sus conclusiones finales.
En virtud de ello, estimamos que corresponde rechazar también el
agravio referido a una supuesta variación en los extremos de la acusación.
5.1.6.- Inconstitucionalidad de la pena de prisión perpetua
Por último, en cuanto al planteo de inconstitucionalidad de la pena
de prisión perpetua realizada por la defensa, ha sido resuelto por la Suprema Corte
de Justicia en el plenario tramitado en autos nº CUIJ 13-05365349-3/1 caratulado
«Incidente en autos F.c/Ibañez Benavidez Yamila M. y Ortiz Rosales
Maximiliano E. p/homicidios calificados (159312) p/plenario», al cual
corresponde su remisión. De acuerdo al plenario mencionado, debe desestimarse
el planteo defensivo.
En consecuencia con lo expuesto, corresponde rechazar el recurso
de casación y el planteo de inconstitucionalidad deducidos por la defensa técnica
de Leonardo Hisa.
5.2.- El recurso de casación interpuesto por la defensa de Juan
Carlos Guerrero Olmedo
Conforme los agravios expuestos en el punto 2.2, los
cuestionamientos recursivos consisten en que: 1) el veredicto de culpabilidad
pronunciado contra Juan Carlos Guerrero es arbitrario por haberse apartado de la
prueba producida en el debate; 2) no se ha demostrado la voluntad de Juan Carlos
Guerrero de adquirir el automóvil Fiat 600 como acto previo y preparatorio de la
muerte de N.C; 3) no se ha tenido en cuenta que la testigo Daniela Carmona, de
acuerdo a su declaración, no vio a Juan Carlos Guerrero en el lugar del hecho; y 4)
la invitación a participar de un robo fue hecho a Humberto Tamuch, según su
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declaración, fue hecha por Kevin Guerreo y no por Juan Carlos Guerrero.
5.2.1.- Arbitrariedad del veredicto
Como se expondrá seguidamente al analizar el resto de los agravios
casatorios, consideramos que el veredicto de culpabilidad emitido contra Juan
Carlos Guerrero no deviene arbitrario porque no se advierte ninguna vulneración a
los principios de la lógica, de presunción de inocencia, ni de duda razonable. Ello,
toda vez que la decisión impugnada se sustentó en la valoración de pruebas
legalmente incorporadas a la audiencia y ponderadas dentro de las facultades
otorgadas al jurado por la ley 9.106.
5.2.2.- La adquisición del vehículo Fiat 600 y su utilización en el
hecho.
Según la teoría del caso presentada por la defensa –en coincidencia
con la declaración de Juan Carlos Guerrero–, la compra del vehículo Fiat 600
color blanco el día 1 de marzo de 2018, que efectuó junto a su pareja Susana
Hurtado, tuvo como finalidad el traslado de sus nietos al colegio y el día 4 de
marzo de 2018 en horas de la tarde/noche se comunicó con su empleador,
Leonardo Hisa, para comunicarle que el día 5 de marzo de 2018 llegaría tarde al
trabajo porque debía acompañar a sus nietos al colegio.
La defensa alega que desde un razonamiento lógico, si el fin de la
compra del vehículo hubiera sido criminal, Juan Carlos Guerrero no habría
documentado por escrito la compra venta del mismo.
Sin embargo, esta hipótesis no encuentra sustento en el cuadro
probatorio incorporado al debate. En efecto, tal como se analizó en el tratamiento
del recurso de Leonardo Hisa, la reproducción de las conversaciones que surgen
de los audios entre Kevin Guerrero y Mayra Bustos y entre ésta y Albornoz
–interpretadas en forma integrada con las pruebas que a continuación
mencionaré– acreditan los extremos de la imputación que pesa sobre Juan Carlos
Guerrero en la organización del femicidio de N.C. por pedido de su empleador, el
acusado Hisa. Veamos.
Por una parte, la circunstancia de no ocultar a la vista de terceros la
compra del Fiat 600, Dominio UHF 018 de color blanco, en fecha 1 de marzo de
2018 a través de su pareja Susana Hurtado, no descarta su utilización a partir de
las 23.30 hs. del día 4 de marzo de 2018 y primera media hora del día 5 de marzo
de 2018, para el traslado de sus hijos a la vivienda de N.C. y posterior femicidio,
encomendado por su empleador por precio o promesa remuneratoria. Aunado a
ello, desvirtúa la argumentación de la defensa que habría sido comprado para
llevar a los nietos del acusado al colegio, la circunstancia de haber sido
intencionalmente incinerado aproximadamente a un kilómetro del domicilio del
encausado Juan Carlos Guerrero, a pocas horas de haber sido asesinada N.C. (ver,
al respecto, el acuerdo probatorio de las partes que obra en la instrucciones
finales, punto C.1.1, 2 y 3).
En efecto, una prueba indiciaria cargosa de la utilización del
referido automóvil en el femicidio cometido contra N.C. surgió de las constancias
de los desgrabados de las cámaras de seguridad ubicadas en las inmediaciones del
domicilio de los acusados Guerrero y del domicilio de N.C. (ver registro
audiovisual de fecha 3 de mayo de 2021, a partir de hora 2:19:01).
Al respecto, el testigo Esteban Antolini Ramírez, Auxiliar Mayor
de Policía de Investigaciones, Sección Delitos Tecnológicos, manifestó en la
audiencia que analizó las cámaras de seguridad ubicadas en el Galpón Empaque
«Frutas Argentinas» ubicado en calle Francisco Delgado, calles Alem y Dalmau,
en «La Unión Vecinal» y en un domicilio particular en calle Yaretás, para
observar si habían indicios anteriores o posteriores al crimen, personas por la
zona, y manifestó que vio un auto Fiat 600 blanco.
A continuación se exhibieron imágenes y videos. El primer video
correspondió a la cámara de seguridad n° 1 ubicada en el Galpón Frutas
Argentinas, de fecha 4 de marzo de 2018 a la hora 23:41:23, en la que se desplazó
un Fiat 600 blanco en dirección de norte a sur por calle Francisco Delgado hacia
calle Pellegrini de Tunuyán. Señaló que en el informe presentado realizó una
corrección en el horario del informe, y corresponde el horario de 23:47 hs, porque
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estaba desfasado el horario en la cámara de seguridad. En el segundo video
exhibido, se observó en la cámara de seguridad n° 1, en fecha 5 de marzo de 2018
a la hora 00:20:36, un Fiat 600 de color blanco que circulaba por calle Alem, a 50
metros de calle República de Siria. El tercer video mostró la cámara de seguridad
n° 2 ubicada en calle Yaretás, a 200 metros hacia el norte del lugar del hecho, el
día 5 de marzo de 2018 a la hora 00:13:07, y aclaró que realizó otra corrección del
horario de la cámara por desfasaje horario. El cuarto video ubicó la cámara de
seguridad n° 1, en fecha 5 de marzo de 2018 a la hora 00:21:40, en el Salón de
Frutas Argentinas, calle Francisco Delgado en dirección de sur a norte, y también
admitió que esa cámara tuvo desfasaje de horario (ver registro audiovisual citado,
a partir de la hora 2:21:08).
Otras pruebas de peso relativas a la intervención de Juan Carlos
Guerrero Olmedo en la organización del crimen de N.C. fueron las llamadas
telefónicas realizadas durante los días 3, 4 y 5 de marzo de 2018, que fueran
analizadas por el Jefe de la División Escuchas Telefónicas y Secuestro
Antiextorsivos de la Policía de Mendoza, Cepeda Galdame. El testigo, en
audiencia de debate, hizo referencia al análisis contenido en el informe de
comunicaciones telefónicas –que presentó oportunamente a la Fiscalía– conforme
la información aportada por la UDAPIF y la DAJUDECO, a fin de establecer
vinculaciones de interés de las llamadas telefónicas realizadas los días 3 y 4 de
marzo de 2018 entre Juan Carlos Guerrero (línea 4227) y Alexis Guerrero (línea
194), Kevin Guerrero e Hisa (línea 7796), (registro audiovisual de fecha 4 de
mayo de 2021, a partir minuto 29:50). En la audiencia se exhibió el informe del
análisis de los números de las líneas, fechas, horas y personas con las que se
comunicó Juan Carlos Guerrero (línea terminada en 4227), y de las antenas que
captaron esas comunicaciones (minuto 35:56). Destacó el testigo Cepeda Galdame
las llamadas que realizó Juan Carlos Guerrero entre los días 3 y 5 de marzo de
2018 con Alexis Guerrero (línea 194), el 4 de marzo de 2018 a las 17:09 hs.;
20:57 hs. y 23:36 hs; con Hisa (línea 7796), el día 3 de marzo de 2018 a las 11:39
hs y el 4 de marzo de 2018 a las 18:21 hs; con Humberto Emir Tamuch (línea
157) el día 4 de marzo de 2018 a las 20:20 hs; con Emiliano Campos (línea 838)
el día 5 de marzo de 2018 a las 4:11 hs; y del sistema de monitoreo de
penitenciaría (línea 529), el 5 de marzo de 2018 a las 00:05 hs. (tomada por la
antena ME043) y de la línea que termina en 650 –con característica 11 o 011– del
día 5 de marzo de 2018 a las 5:22 hs. (tomada por la antena ME282). El testigo
explicó, basándose en un gráfico presentado como prueba sobre la ubicación de
antenas –que para ese entonces se dividían en tres caras o sectores A, B y C–, que
el llamado de las 23:36 hs del día 04/03/2018 la tomó la antena ME282 (cara C)
en el domicilio de Juan Carlos Guerrero; y que la comunicación del sistema de
monitoreo de la penitenciaría del día 05/03/2018 a las 00:05 hs la tomó la antena
ME043 (cara B) en el domicilio de la víctima N.C. (ver registro audiovisual
citado, a partir del minuto 36).
De modo entonces, que los elementos anteriormente aludidos
constituyen prueba indiciaria cargosa de la intervención de Juan Carlos Guerrero
en la organización del crimen de N.C., y dejan sin sustento la teoría del caso de la
defensa que argumenta que el acusado se habría comunicado el día 4 de marzo de
2018 para avisarle a Hisa que llevaría a sus nietos al colegio al día siguiente. Pues,
según lo expuesto en el párrafo anterior, Juan Carlos Guerrero se comunicó por
teléfono con Hisa (línea 7796) el día 3 de marzo de 2018 a las 11:39 hs y el día 4
de marzo de 2018 a las 18:21 hs.; y el testigo Humberto Arias Cerda, conforme su
declaración, vio a Hisa el día 4 de marzo de 2021 en horas de la tarde en una
camioneta blanca en las cercanías del domicilio de Juan Carlos Guerrero, en cuyo
interior también vio a Kevin Guerrero y otras dos personas en el Fiat 600 (ver
registro audiovisual de fecha 29 de abril de 2021, a partir del minuto 03:40). A
ello cabe agregar las llamadas que Juan Carlos Guerrero realizó en horas de la
tarde del día 4 de marzo de 2018 a su hijo Alexis y a Emir Tamuch, amigo de su
hijo Kevin.
Corresponde destacar también, que en la audiencia se reprodujo
una comunicación por audio de fecha 31 de mayo de 2018 a las 10:30 hs. entre
Mayra Bustos y Juan Carlos Guerrero. En esa conversación, Mayra le dijo: «Hola
Juan Carlos, mire, me llamaron del penal ahora porque Kevin ha estado
contando lo que ha pasado y hay un chico que lo ha grabado, y ha contado todo
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con lujo y detalle, me hizo escuchar la grabación, todo, el pibe, me dijo que
quería negociar con Ud. porque se lo va a vender el audio a una familia Galicia,
no me acuerdo como me dijo, y que quería hablar con Ud. me dijo, o sea, que
quería ver si Ud. quería negociar o no se algo así, yo no entiendo nada, […] el
Kevin ya se fue de ahí, el chico me dijo que el Kevin le dijo al pibe que lo iba a
llamar a Ud. y él le iba a contar». Ante ello, Guerrero respondió: «No entiendo
nada, ¿y el Kevin dónde se fue ahora?». Mayra, por su lado, expresó «No se
dónde está porque esta mañana se fue de ahí, él contó todo y el chico lo grabó, y
en esa grabación lo menciona a Ud., al Hisa y al Kevin, porque él Kevin ha
estado contando todo pues». Guerrero, a su vez, contestó a Mayra: «Y al choto
este ¿no le dijeron que se calle la boca?». Mayra respondió: «sí, le decimos, pero
ve cómo es, el chico dijo que había estado contando a otra gente y entonces él
agarró le dijo que no contara más […] y le dijo vení y contame todo a mí […] y
me hizo escuchar la primera parte del audio». Frente a ello, Guerrero le
respondió: «Si te llama el Kevin decile, puta, yo voy a ir ahí y lo voy a cagar a
piñas al pendejo, al choto ese […] si te siguen llamando del penal, bueno, no
contestés vos, […] gracias por avisar» (registro audiovisual de fecha 4 de mayo
de 2021, a partir de hora 1:12:50 a hora 1:15:33).
Asimismo, en cuanto a la compra del vehículo Fiat 600 blanco por
su pareja Susana Hurtado, la testigo Laura Alejandra Hurtado Bobadilla –hermana
de Susana Hurtado–, declaró en la audiencia que vivía en la casa contigua
separada por una medianera, y que Kevin Guerrero estaba con pulsera magnética
y vivía con su padre y su hermana. Manifestó que el día 4 de marzo de 2018,
aproximadamente a las 23.30 hs., escuchó a gente que hablaba en el fondo de la
casa de Juan Carlos Guerrero y un auto que arrancaba y se paraba hasta que
arrancó. También manifestó que no sabía que su hermana hubiera comprado un
auto, ya que en muchas ocasiones tenía que esperar que juntara el dinero para que
pudieran pagar a medias la boleta de la luz (ver registro audiovisual de fecha 30
de marzo de 2021, desde minuto 45:12 a 45:15). Expuso que su hija Luana -que
vivía con ella- le comentó que a las 12.30 hs. del día 5 de marzo de 2018 se paró
en la puerta de la casa un auto con luces muy fuertes, tocó bocina y se bajó
corriendo un hombre joven hacia la casa de Juan Carlos Guerrero, y que unos dos
o tres días antes vio un auto Fiat 600 de color blanco (ver a partir del minuto
54:50). Señaló además que en el último tiempo sabía que Juan Carlos Guerrero
solo trabajaba para Hisa y que en algunos trabajos también participaban sus hijos
Alexis y Kevin (desde minuto 45:12 a 45:45).
En virtud de lo expuesto, resulta claro que el agravio que pretende
descartar la intervención de Juan Carlos Guerrero, en función de la supuesta
finalidad lícita de la compra del automóvil Fiat 600, debe ser desestimado en esta
instancia.
5.2.3.- La declaración de Daniela Carmona y la ausencia de
presencia de Juan Carlos Guerrero en el lugar del hecho.
También corresponde desestimar el agravio relativo a la falta de
presencia de Juan Carlos Guerrero en el lugar del hecho, conforme lo declarado
por la testigo Daniela Carmona.
Al respecto, cabe señalar que los integrantes del jurado emitieron
veredicto de culpabilidad con relación a Juan Carlos Guerrero en calidad de
partícipe primario en el delito de homicidio agravado por precio o promesa
remuneratoria, y de acuerdo con la teoría del caso de la acusación, respecto de un
modo de intervención delictiva que no requiere la presencia del agente en el lugar
del hecho, por lo que, en función de la solidez de los elementos de cargo obrantes
en la causa, el agravio defensivo no resulta pertinente a los efectos pretendidos
por el recurrente ni dirimente para la resolución del caso.
En función de ello, se impone el rechazo del cuestionamiento sin
mayores consideraciones.
5.2.4.- La declaración de Humberto Tamuch
Tampoco puede prosperar el agravio que pretende desvincular de
los hechos investigados a Juan Carlos Guerrero, basándose en la declaración del
testigo aludido.
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Ello, considerando que, por un lado, la llamada realizada por Juan
Carlos Guerrero a Tamuch el día 4 de marzo de 2018, a las 20:20 hs., se acreditó
con el informe de fs. 3989/95 y la declaración del Jefe de la División Escuchas
Telefónicas y Secuestro Antiextorsivos de la Policía de Mendoza, Cepeda
Galdame.
Por otro lado, del audio de fecha 13 de mayo de 2018 relativo a una
conversación entre Mayra Bustos y Carlos Albornoz -incorporado a la audiencia-,
surge que que Kevin Guerrero le contó a Carlos Albornoz que Hisa le pidió a su
padre –Juan Carlos Guerrero– «[…] si había algún chabón que le diera el
aguante para hacer ese trabajo y yo tenía un amigo mío que también tenía la
pulsera, dice, lo llamé para decirle y él dijo no, no yo ni ahí […] le dijo yo no
quiero cargar con esa vieja le dijo, viste» (ver registro audiovisual citado, desde
hora 1:04:40 a hora 1:09:35).
Asimismo, el testigo Humberto Jair Tamuch Maldonado declaró en
la audiencia –a preguntas formuladas por la defensa de Juan Carlos Guerrero– que
sabía que Juan Carlos Guerrero era el padre de Kevin Guerrero porque tenía
comunicación con él en ese tiempo, pero aclaró que nunca habló con Juan Carlos
Guerrero. Agregó que tenía causas judiciales en trámite y antes tuvo causas
judiciales, una en la que estuvo vinculado con Kevin Guerrero por un delito de
robo (ver registro audiovisual de fecha 11 de mayo de 2021, a partir del minuto
57:06 hasta 59:04). A preguntas de la Fiscalía referidas a conversaciones con
Kevin Guerrero sobre el crimen de N.C., respondió que tuvo como dos
comunicaciones con él, pero que con exactitud no sabía decir en qué fecha le
ofreció hacer un robo, aunque el testigo le dijo que no porque tenía una causa
pendiente y ya no quería estar implicado en cosas así. En ese orden, también
refirió que pudo haberle contestado a Kevin Guerrero que «yo soy chorro pero no
asesino» porque él tenía ese vocabulario en este tiempo (ver desde hora 1:00:20
hasta 1:02:15).
Posteriormente, se reprodujo el audio de fecha 22 de abril de 2018
–hora 19:30 hs– correspondiente a una conversación entre Kevin Guerrero,
Tamuch y Mayra Bustos, y al respecto Tamuch respondió que el día 22 de abril es
su cumpleaños, que reconoció su voz y la de Kevin Guerrero y que éste era su
amigo y lo llamó para su cumpleaños. A preguntas de la querella respondió que,
cuando Kevin Guerrero lo llamó para intervenir en un robo fue antes de su
cumpleaños, dos días antes de ser detenido por esta causa y que Kevin Guerrero
era tartamudo (desde hora 1: 03:14 hasta 1:13:44).
Ahora bien, del análisis integral de las circunstancias antes
reseñadas surge que, efectivamente, el testigo Tamuch expresó que Juan Carlos
Guerrero no fue quien le ofreció participar en el hecho investigado, sino que quien
lo hizo fue su amigo Kevin Guerrero. Sin embargo, ello de ningún modo conduce
a sostener que Juan Carlos Guerrero no tuviera intervención en los
acontecimientos que se le endilgan, del modo descripto en la acusación.
Por el contrario, de la prueba antes referida surge claramente que
Juan Carlos Guerrero llamó a Tamuch el día 4 de marzo de 2018, a las 20:20 hs.
(de acuerdo al informe agregado a fs. 3989/95 y lo declarado por Cepeda
Galdame) y, ante su negativa a intervenir en el crimen de N.C., se lo encomendó a
sus hijos Kevin y Alexis Guerrero. Ello, con basamento en un análisis integral de
las pruebas producidas en el debate, a fin de establecer la posibilidad del veredicto
del jurado, lo que conduce a considerar adecuada la decisión impugnada y, por
ello, al rechazo de este punto de agravio.
En definitiva, las probanzas referidas, valoradas en forma integrada
y en la secuencia cronológica presentada según la teoría del caso presentada por la
fiscalía, demuestran la intervención de Juan Carlos Guerrero en el delito que se le
atribuye y la utilización del mencionado vehículo por sus hijos Kevin y Alexis en
los delitos de homicidio agravado y robo agravado de N.C.
De modo entonces, que las testimoniales a las que hace referencia
la defensa, si bien aluden a que el vehículo Fiat 600 mencionado no estuvo oculto
a la vista de transeúntes y a que Tamuch no habría hablado con Juan Carlos
Guerrero, no desvirtúan la relevancia de las pruebas cargosas antes citadas ni le
restan efectividad. Por el contrario, refuerzan la utilización del vehículo Fiat 600
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de Juan Carlos Guerrero y su intervención como partícipe primario en el delito de
homicidio calificado por ser cometido por precio o promesa remuneratoria.
En base a lo expresado, nos pronunciamos también por la
desestimación del recurso de casación interpuesto por la defensa técnica de Juan
Carlos Guerrero.
5.3.- El recurso de casación interpuesto por la defensa de Kevin
Jair Guerrero Dellarrovere
Por su lado, la defensa de Kevin Guerrero centra sus agravios
casatorios en lo que considera: 1) deficiencias en las instrucciones finales
brindadas por parte del juez técnico –respecto a la imposibilidad de falta de
unanimidad en la deliberación, el concepto jurídico de participación, omisión de
explicación sobre el exceso del autor, el alcance de agravantes del art. 80 del CP y
la parcialidad en la explicación sobre delitos menores–; y, 2) violación del art. 4
de la ley 9.106 por exclusión arbitraria de personas mayores de 60 años del sorteo
de jurados.
5.3.1.- Instrucciones finales
Como se expuso al resolver el recurso de casación interpuesto por
la defensa del acusado Hisa, las instrucciones finales proporcionadas al jurado
popular por el juez técnico se sustentaron en explicaciones claras sobre autoría y
participación criminal, de acuerdo a lo establecido en los artículos 45 a 47 del CP
(ver punto 4.1.1). Asimismo, en las instrucciones finales también se le explicó al
jurado popular sobre los requisitos del veredicto, la presunción de inocencia y
duda razonable en las deliberaciones y valoraciones de las pruebas (ver puntos A
y B). E incluso, se le indicó al jurado popular la posibilidad de efectuar preguntas
escritas en caso de necesitar mayores explicaciones durante las deliberaciones y
los pasos a seguir en caso de arribar o no a un veredicto unánime (punto A,
instrucciones futuras).
Ahora bien, la intervención del acusado Kevin Guerrero como
coautor del delito de femicidio y homicidio agravado por precio o promesa
remuneratoria de N.C. ha resultado plenamente probado en el presente proceso.
En efecto, resultó acreditada mediante el informe del Laboratorio
de Genética del C.M.F. de fecha 16 de marzo de 2018, incorporado a la audiencia,
que arrojó resultado positivo en cuanto a la compatibilidad entre los restos
subungueales que fueron extraídos del examen efectuado al acusado con el perfil
genético de N.C. Así pues, el Director del Laboratorio de ADN –quien elaboró la
pericia genética con la intervención de perito de control contenida en el informe
citado– explicó al jurado que en los hisopados subungueales (debajo de las uñas)
de Kevin Guerrero se encontró mezcla de dos ADN, uno de la víctima N.C. y el
otro compatible con Kevin Guerrero según legajo 013 C.N (registro audiovisual
de fecha 5 de mayo de 2021, a partir del minuto 12:48).
Además, el testigo Miguel Ángel Medro, que presta funciones en la
Policía de Mendoza, manifestó que recibió información del CEO que se había
violado una perimetral, y se comprobó que correspondía a la pulsera de Kevin
Guerrero con domicilio en calles Francisco Delgado y Melchor Villanueva de
Tunuyán, en la brecha horaria comprendida entre las 23:45 hs. del día 4 de marzo
de 2018 y las 00:28 hs., del día 5 de marzo de 2018. Agregó que llamaron a Kevin
Guerrero pero no respondió al teléfono de la pulsera, sino después cuando lo
llamaron a un teléfono alternativo y dijo que no había podido responder porque
estaba en una fiesta al fondo de su casa; sin embargo, cuando fue interrogado
posteriormente por un efectivo policial manifestó que había estado haciendo pesas
al fondo de su casa (registro audiovisual de fecha 4 de mayo de 2021, desde
minuto 10:48 a 13:02).
En concordancia con el testigo Medro declaró en la audiencia Pablo
Pulido Espina, quien trabaja en el Centro de Monitoreo Electrónico ubicado en el
Ministerio de Seguridad y controla las tobilleras de personas privadas de libertad
en salidas transitorias y en prisión domiciliaria. Declaró que, en la fecha del
hecho, su función consistía en controlar la tobillera de Kevin Guerrero, en la que
se registró una transgresión del perímetro de su domicilio, por lo que se activó el
protocolo correspondiente, se realizaron las comunicaciones pertinentes al equipo
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de monitoreo (teléfono de una unidad residencial ligado a la tobillera que
permanece en el domicilio) y a los teléfonos de referencia del imputado (teléfono
celular) y se dio aviso al 911, (registro audiovisual de fecha 4 de mayo de 2021,
desde hora 01:59:00 a hora 2:00:04). Manifestó que elevó informe como salida no
autorizada durante el lapso de tiempo comprendido entre las 23:46 hs. del 4 de
marzo de 2018 y las 00.28 hs. del día 5 de marzo 2018, que es el tiempo de
duración de la transgresión (ver desde hora 2:00.55 a hora 2:01:40). Explicó que
se comunicó al teléfono del monitoreo y no fue respondido, por lo que realizó una
llamada al teléfono de referencia, pidió que la persona se identificara y lo hizo
como Kevin Guerrero, le informó que no se registraba el equipo y Kevin Guerrero
le dijo que estaba en el fondo del domicilio, le pidió que se acercara para registrar
el equipo pero no se normalizó, motivo por el cual dio aviso al 911 para verificar
la situación en el domicilio (desde hora 2.03:07 a 2:05:17).
Asimismo, durante la audiencia se exhibió el reporte de
penitenciaría, en el que consta que el número de teléfono del equipo de monitoreo
instalado en el domicilio de Kevin Guerrero es 001-1570220412 y el celular de
referencia es el número 02622-15574227 (ver desde hora 2:10.30 a hora 2:12:20).
Estas probanzas se corroboran, a su vez, con los registros del centro
de monitoreo residencial «E4», que demuestran que se activó la alarma de la
tobillera de Kevin Guerrero, comprobándose que salió del área de su domicilio y
de aquellas por las que puede deambular libremente el día 4 de marzo de 2018 a
las 23:46 hs (salida no autorizada); y que regresó a su domicilio a las 00:28 hs. El
acusado se encontraba cumpliendo prisión preventiva en la modalidad prisión
domiciliaria en calle Francisco Delgado y Melchor Villanueva de Tunuyán, a
disposición del Primer Juzgado de Garantías de Tunuyán, según lo ordenado en
fecha 6 de noviembre de 2017 en autos P-61235/3, 61182/1 y 61247/1, fs.
3355/79 y fs. 3436/38, motivo por el cual recibió de dicho centro a las 00:05 hs.
un llamado del centro de monitoreo que fue respondido desde la vivienda de N.C.
(captado por la antena ME043 próxima al domicilio de la víctima).
Aunado a ello, la testigo Silvia Daniela Carmona manifestó en la
audiencia que fue desplazada al lugar del hecho por el CEO, que al llegar a las
calles Irigoyen y República de Siria escuchó que alguien efectuaba un silbido,
disminuyó la velocidad y observó hacia los laterales y vio un sujeto que salía
corriendo de la vivienda y a otro sujeto que vestía un buzo blanco con motivos en
negro, quienes salieron corriendo hacia calle Almirante Brown al sur. Expuso que,
una vez que llegó a calle Dalmau, vio el vehículo Fiat 600 de color blanco al que
subieron los dos sujetos. Explicó que vio que en el Fiat 600 había otro sujeto y
que en la parte del acompañante se subió Kevin Guerrero y en la parte del
conductor se subió Alexis Guerrero. Agregó que se fugaron por calle Dalmau
hacia el oeste, doblaron por calle Alem al sur y luego por calle Marinelli al oeste,
y que perdió la vista al vehículo al llegar a calle Irigoyen hacia el sur (ver registro
audiovisual de fecha 3 de mayo de 2021, desde minuto 33:20 a 36:38). También
manifestó que Kevin Guerrero salió corriendo de la casa de N.C. del patio ubicado
al lado del portón y que Alexis Guerrero ya corría hacia calle Almirante Brown, y
se subieron a un Fiat 600 de color blanco en muy buen estado de chapería y
pintura, que poseía caño de escape de cola (desde minuto 40:30 a 41:08).
La testigo aclaró que a Kevin Guerrero lo conocía anteriormente
por otros hechos en los que había intervenido y había sido identificado, y a Alexis
Guerrero porque dos días después del hecho –el día miércoles–, al ingresar a la
Alcaidía con una persona aprehendida por 6722, Alexis la miró, se sonrió y le
preguntó «oficial, cuándo me voy para arriba». En esa ocasión, ella le preguntó
su nombre porque no lo sabía y lo reconoció como el sujeto que subió en el lugar
del conductor al Fiat 600 en las primeras horas del día 5 de marzo de 2018 (desde
minuto 40:30 a 43:07). Destacó Carmona que colaboró en la confección de los
identikits y, al exhibírselos en la audiencia, manifestó que el primero se
correspondía con Alexis, a quien describió el día del hecho con el pelo con
abundantes rulos, nariz y rostro redondo, que vestía un buzo de color gris; y a
Kevin con un buzo blanco con detalles en negro. Luego se exhibió el otro identikit
y respondió que era el de Kevin Guerrero, y afirmó que iban a cara descubierta
(desde minuto 45:05 a 46:02).
A continuación se exhibieron los audios del CEO que ordenaron el
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desplazamiento de la agente Carmona, móvil 2681, el día 5 de marzo de 2018,
desde las 00:15 hasta las 00:59 hs. Después, la testigo también expresó que Kevin
salió del domicilio de N.C. «con una mochila pequeña que no se vio bultosa,
como que no tiene nada la mochila», la que llevaba colocada en la espalada y
corría con las manos adelante cruzadas en la parte abdominal de su cuerpo (desde
minuto 46:40 a 54:06).
A las pruebas cargosas mencionadas, cabe agregar la declaración
del testigo Fabricio Miranda Salomón, quien realizó la pericia criminalística el día
del hecho. En ese orden, Salomón manifestó que ingresó a la vivienda de la
víctima por un portón que estaba abierto y encontró rota la puerta de la cocina
ubicada en el interior, y aclaró que no halló daños en la parte externa de la
vivienda y que abrieron la puerta con una «patada» por las evidencias halladas en
la puerta referida (registro audiovisual de fecha 4 de mayo de 2021, a partir
minuto 59:25 a hora 1:00:09). El testigo señaló que vio tres cuchillos sobre la
mesada con manchas hemáticas, uno era un cuchillo que se usa mucho para
filetear jamones, y dos cuchillos de cocina uno de los cuales estaba doblado
(desde hora 1:01:39 a hora 1:01:57). Explicó que examinó el cuerpo de N.C.
después que le constataron el deceso y observó signos de defensa en los brazos,
antebrazos, rostro, que se trataba de una mujer atacada con elemento de filo, por
los cuchillos que describió, y los cortes que presentaba en el cuerpo y en la
vestimenta (desde hora 1:02:38 a 1:03:12).
Además, indicó que había una computadora encendida (se
reprodujo una fotografía en hora 1:24:45 en la que se observó una notebook
encendida sobre la mesa de la cocina), una cartera que tenía dinero, cheques,
dólares, elementos que fueron detallados en el acta y entregados al oficial de
servicio de la Comisaría 15 (registros audiovisuales, desde hora 1:04:08 a
1:04:30).
Se procedió en la audiencia a la exhibición del acta en la que
constaban dos bolsos, uno en la cocina y otro en el comedor. En el primer bolso
habían treinta seis mil ochocientos diecinueve pesos ($ 36.819), mil ochocientos
dólares estadounidenses (1.800), un cheque por el valor de mil ochocientos pesos
($1.800), otro cheque por seis mil quinientos pesos ($ 6.500), certificados de
depósito de plazo fijo por ciento tres mil ciento noventa y siete pesos con cuarenta
y tres centavos ($ 103.197,43) y ciento un mil seiscientos sesenta y cinco pesos
con setenta y cinco centavos ($ 101.665, 75). En el segundo bolso había un
cheque por siete mil trescientos pesos ($7.300), un certificado de depósito de
plazo fijo por ciento un mil cuatrocientos dos pesos con setenta y cuatro centavos
($ 101.402,74), un celular marcha Iphone color rosado con cargador y diecisiete
mil trescientos diecisiete pesos ($ 17.317), (ver desde hora 1:05:11 a 1:08:40).
Posteriormente, se exhibieron en la audiencia fotografías del lugar
del hecho, vista frontal al portón de ingreso, del interior del garaje, de la despensa
y de la puerta interior de la cocina dañada y del interior de la cocina. En la
fotografía del interior de la cocina se observa una tijera en el piso, un bolso y una
computadora sobre la mesa, el cuerpo de N.C. en posición cúbito dorsal al lado de
la heladera, manchas hemáticas, lentes en el piso, tres cuchillos –identificados con
los números 7, 8 y 10– sobre la mesada de la cocina –uno doblado con el número
10–. Al referirse a las fotografías del living comedor, el testigo destacó que hay
signos de lucha, goteo hemático, una mesa ratona dada vuelta, un calzado (ver
desde hora 1:08:55 a hora 1:17:57). También se exhibió una planimetría del lugar
y el testigo declaró al respecto que solo encontró desorden en la cocina y en el
living comedor, donde se produjo la lucha y el crimen, y que inspeccionó el resto
de la vivienda y no encontró desorden en las habitaciones ni nada de interés
criminalístico (ver desde hora 1:19:03 a hora 1:20:16).
Además, en la audiencia, por acuerdo de partes y ante la
imposibilidad de la comparecencia a la audiencia del testigo Maximiliano
Ezequiel Vera Peñaloza, –vecino de la vivienda de N.C.,– se dio lectura por
secretaría del tribunal de la declaración que prestó en la fase de la investigación,
en fecha 5 de marzo de 2018 siendo las 5:15 hs.
El testigo mencionado residía en la calle República de Siria 316 de
Tunuyán, y manifestó que aproximadamente a la cero hora del día 5 de marzo de
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2018, mientras se encontraba en el fondo de su casa, haciendo el fuego para comer
un asado con una pareja amiga, escuchó desde la casa de su vecina golpes fuertes
en una puerta y seguidamente una voz de mujer que gritó «auxilio» por lo que
llamó con su celular al 911 a las 00.11 minutos. Agregó que salió afuera de su
casa y cerca de la casa de N.C. escuchó más ruidos que provenían del interior de
la casa de ella, y escuchó una voz masculina que provenía del interior de la casa
que le decía a su vecina «dejá de hacer ruido porque te mato». Agregó que
ingresó a su domicilio por temor y porque se había quedado sin carga su celular, y
esperó hasta que llegó la policía al lugar (desde minuto 07:55 a 13:28).
En coincidencia, declaró el testigo Héctor Oscar Vera, vecino del
domicilio de N.C., quien refirió que el día 5 de marzo de 2018, sintió ruidos en la
casa de su vecina N. y alertado por su hija hizo tres llamados a emergencias, el
primero a las 00:11 hs., el segundo a las 00:14 hs. y el tercero a las 00:23 hs; que
N. gritaba «auxilio» y que vio la puerta de la cocina rota. Agregó que su hijo
Jonathan le dijo que vio pasar un Fiat 600 de color blanco la noche del crimen
(ver registro audiovisual de fecha 29 de abril de 2021, a partir de la hora 2:39:56).
En el mismo sentido declaró la testigo Ivana Vera Peñaloza, quien
refirió que la noche del crimen estaba de visita en la casa de su padre y su hijo le
dijo que bajara el televisor para que escuchara los ruidos en la casa de la vecina
N.C. Que, entonces, escuchó gritos de auxilio, salió corriendo por el portón, se
encontró con su hermano que también salía y se acercaron a la casa de N.; que, al
llegar a la casa, escuchó una voz masculina que le decía «si seguís gritando te
mato». Expresó que la voz masculina era fuerte y autoritaria, y el hermano le dijo
que entrara a su casa porque no sabían si las personas estaban armadas y
comenzaron a llamar a la policía y a los vecinos para que insistieran con la
policía. Agregó que vio un hombre en la esquina de la Municipalidad que vestía
una camiseta de Argentina, diferente al chico que salió corriendo de la casa de N
(ver registro audiovisual de fecha 29 de abril de 2021, a partir de hora 3:00:00).
Ahora bien, en cuanto a la intervención de Kevin Guerrero en el
crimen de N.C. y una vez señaladas las pruebas que fueron valoradas por el jurado
popular, conforme las facultades previstas en la ley 9.106 y la jurisprudencia
referida en el punto 4.1, corresponde realizar la revisión extraordinaria de las
instrucciones finales proporcionadas por el juez técnico y cuestionadas por la
defensa en los restantes agravios.
5.3.1.1.- Consideraciones sobre la aplicación del art. 34 de la ley
9.106
El art. 34 de la ley 9.106 dispone que el juez técnico y las partes
procurarán acordar todas las medidas necesarias para asistir al jurado, a fin de
«superar el estancamiento» (primer párrafo). Asimismo, establece el
procedimiento a seguir en caso de no lograrse un veredicto unánime, lo que
derivaría en una declaración de estancamiento del juicio (segundo párrafo), y en la
absolución del acusado en caso que el nuevo jurado se declarase también
estancado (tercer párrafo). Dentro de las medidas necesarias para la superación
del estancamiento se menciona la reapertura de ciertos puntos de prueba, nuevos
argumentos o alegatos de las partes o una nueva instruccioń del juez; e, incluso, la
posibilidad de que el juez pregunte a los integrantes del jurado si desean poner en
su conocimiento, sin revelar detalles de las deliberaciones y a través de notas
escritas, los puntos sobre los que no pueden realizar acuerdos.
En la presente causa –reiteramos– el juez técnico, luego de
proporcionar las instrucciones y explicar la forma de interpretarlas al jurado,
procedió a preguntarle a sus integrantes si tenían dudas, a invitarles a que
realizaran preguntas y a solicitar las explicaciones adicionales que necesitaran,
como también, a que durante el proceso deliberativo le enviaran por escrito
preguntas acerca de las dudas que surgieran sobre las instrucciones brindadas para
evacuarlas e incorporar explicaciones adicionales futuras, ante omisiones o errores
en que pudiera haber incurrido (ver registro audiovisual de fecha 14 de mayo de
2021, a partir del minuto 06:00).
Además, según surge del registro audiovisual citado, luego de la
explicación brindada por el juez técnico en relación a los formularios entregados
al jurado, les preguntó si necesitaban mayores explicaciones y los miembros del
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jurado respondieron en forma negativa (ver a partir de hora 1:13:34).
Cabe destacar también, que el juez técnico, al explicar posibles
enfoques del jurado en el proceso deliberativo, hizo referencia al diálogo e
intercambio de puntos de vista, a la posibilidad de llegar a un acuerdo unánime sin
perder de vista la decisión individual después de haber considerado la prueba y
escuchado a los demás miembros del jurado, como también, a la responsabilidad
de decidir si la fiscalía pudo o no probar la culpabilidad del acusado más allá de
toda duda razonable, para así poder arribar a un veredicto justo (ver a partir del
minuto 16:04).
Ello así, no se advierte que el juez técnico haya instruido al jurado
mediante presiones como alega la defensa, porque a partir del minuto 20:25 del
registro audiovisual antes citado, el magistrado dio las explicaciones necesarias
tanto para la obtención de un veredicto unánime –sea no culpable o culpable–
como del procedimiento a seguir en caso de que el jurado no pudiera alcanzar la
unanimidad. Todo ello dentro del marco normativo vigente y de todas las
instrucciones impartidas. Véase, por ejemplo en este punto, a partir del minuto
19:20 y desde hora 1:20:36 en cuanto al procedimiento para la realización de
preguntas y explicaciones durante las deliberaciones.
En virtud de ello y considerando que la revisión de las
instrucciones debe realizarse en forma integrada y de acuerdo a lo dispuesto por la
ley 9106 (arts. 33 y 34 y conc.) y lineamientos jurisprudencias de esta Suprema
Corte de Justicia mencionados en el punto 5.1.1., no se advierte ninguna falencia
o arbitrariedad en las instrucciones brindadas al jurado popular.
Por lo tanto, en nuestro entendimiento el presente agravio debe ser
desestimado.
5.3.1.b.- Instrucciones sobre el concepto jurídico de participación
En este punto, a lo expuesto en la revisión del recurso del acusado
Hisa, resulta pertinente agregar que, al explicar el juez técnico el derecho
aplicable a cada uno de los delitos contenidos en un único hecho en los que se
investigó y juzgó a cuatro acusados, formuló explicaciones sobre los diversos
roles que podrían haber asumido según la acusación, y al referirse a la
participación criminal efectúo definiciones de autoría y participación. Luego, el
magistrado definió al partícipe como «aquella persona que hace un aporte en un
delito ajeno», diferenció el primario del secundario y aclaró que tanto el
instigador como el partícipe primario estaban equiparados al autor en el CP (ver
registro audiovisual citado, a partir del minuto 50:52). Entendemos que, si bien se
podrían ampliar desde diversas teorías jurídicas las instrucciones proporcionadas
por el juez técnico, las explicaciones se ajustaron a la normativa penal vigente
(arts. 45 a 47 del CP) y fueron suficientes, teniendo en cuenta que el jurado
popular no solicitó explicaciones adicionales durante el proceso deliberativo para
la emisión del veredicto, una vez realizada la valoración de las pruebas producidas
en la audiencia, en cuanto a la intervención de Kevin Guerrero Dellarrovere en el
crimen de N.C., referidas en el punto anterior.
Cabe agregar que, en cuanto a las instrucciones de conceptos
jurídicos y legislación, un informe referido a los resultados de un proyecto de
investigación sobre el sistema de juicio por jurados de la provincia de Neuquén da
cuenta que uno de los principales desafíos que enfrentan jueces y juezas durante
los juicios por jurados es brindar explicaciones sobre conceptos jurídicos y leyes a
personas legas, en razón que las piezas judiciales se construyen con tecnicismos
orientados a una lectura académica que resulta muy crítica para la ciudadanía en
general. Así, un juez entrevistado expresó que «[…]el mayor desafío del juez es
ser lo suficientemente sintético para que entiendan todos y ser lo suficientemente
amplio para que dentro de esa síntesis tengan todas las herramientas que
necesitan. Y ser lo suficientemente llano para que puedan entenderlo pero ser lo
suficientemente técnico para que puedan utilizar esa información para resolver el
caso» (María Sidonie Porterie, Aldana Romano y Valerie P. Hans. El Jurado
Neuquino: El comienzo del jurado clásico en la Argentina. Año 2021. Ciudad
Autónoma de Buenos Aires: INECIP. p. 43), tal como ha acontecido en el caso
bajo estudio, por lo que consideramos que este agravio también debe ser
desestimado.
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5.3.1.c.- Instrucciones sobre la figura jurídica exceso del autor
Por otro lado y conforme surge del registro audiovisual citado,
entendemos que las explicaciones brindadas por el juez técnico sobre la figura
penal de «exceso del autor», establecida en el artículo 47 del CP, fue relacionada
con los delitos menores que fueron incluidos y también explicados en las
instrucciones, incluso con relación a la situación de cada acusado, para una mejor
comprensión, por lo que no hubo omisión de instrucciones tampoco en este punto
(ver a partir del minuto 51:49).
5.3.1.d.- Instrucciones sobre agravantes del homicidio previstas en
el art. 80 del CP
Con respecto a la agravante prevista en el artículo 80, inc. 11 del
del CP, conforme surge de la instrucción n° 6, punto 9 (ver registro audiovisual de
fecha 14 de mayo de 2021, a partir del minuto 34:30), las partes acordaron dar por
probado la existencia del matrimonio válido entre Hisa y N.C. conforme las leyes
argentinas.
Por otra parte, debido a la relación laboral entre Hisa y Juan Carlos
Guerrero –acordada entre las partes según instrucción n° 6, punto 5 y registro
audiovisual citado– y teniendo en cuenta que Kevin Guerrero es el hijo de Juan
Carlos Guerrero y concurrió en algunas ocasiones a realizar trabajos en la
vivienda de N.C., donde fue asesinada, se infiere lógicamente que Kevin Guerrero
tenía conocimiento de la relación de pareja entre Hisa y N.C., y también del
contexto de género en que estaba inmersa N.C. el día que ingresó a su domicilio
para asesinarla.
Asimismo, se advierte que el juez técnico dio suficientes
explicaciones al jurado respecto del contexto de violencia de género. En ese
orden, centró su explicación en el concepto de «relación desigual de poder entre
hombre y mujer», tanto en el ámbito privado como público, tendiente a obtener el
sometimiento y obediencia de la mujer hacia el hombre, conforme se establece en
el artículo 4 de la ley 26.485 y artículo 4 del Dec. Regl. 1011/2010 (ver registro
audiovisual de fecha 14 de mayo de 2021, a partir del minuto 52:56),
circunstancia que se verifica claramente en el caso bajo estudio.
Tan es así que, como se ha referido al resolver el recurso de
casación planteado por el acusado Hisa, al no poder éste continuar con el control y
obtener el sometimiento de N.C. a sus propuestas patrimoniales y haber tomado
conocimiento que se había decidido a presentar el divorcio –con la ayuda de
profesionales de la salud y del derecho–, encargó a su empleado de confianza que
la asesinara como último recurso de sometimiento a su dominio masculino, más
allá de los beneficios económicos y patrimoniales que ello le acarrearía.
En virtud de ello, por resultar suficientes y adecuadas las
instrucciones brindadas por el juez en torno a la figura de femicidio y, aún más,
por resultar adecuada su aplicación al caso sometido a juzgamiento, el agravio
analizado también deber ser rechazado en esta instancia.
5.3.1.e.- Instrucciones sobre el delito previsto en el art. 80, inc. 3
del CP.
De igual modo, entendemos que corresponde rechazar el
cuestionamiento a las explicaciones vertidas sobre la agravante por precio o
promesa remuneratoria.
Ello, toda vez que en las instrucciones brindadas al jurado se aclaró
que la existencia del acuerdo entre el autor o mandante y los autores y/o partícipes
materiales no se presumía aunque se hubiera realizado en forma verbal, sino que
debía probarse. Así, el juez técnico no incurrió en contradicción ni le restó
esencialidad a la promesa remuneratoria o precio, sino que explicó también, que
se consumaba la agravante aunque efectivamente no se hubiera efectivizado el
pago, siempre «que haya sido el motivo determinante para matar a la víctima» y
que tanto autores materiales y/o partícipes hubieran obrado con conocimiento e
intención criminal (ver registro audiovisual citado, a partir del minuto 54:09).
5.3.1.f.- Instrucciones sobre delitos menores
Con relación a este punto, se advierte que el juez técnico explicó a
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los integrantes del jurado que, si de la prueba rendida en la audiencia no surgía en
ellos la convicción de la comisión del delito principal contenido en la acusación,
podía considerarse la aplicación de figuras penales que constituyen delitos
menores, tales como robo con homicidio y robo con efracción y/o escalamiento. Y
luego procedió a dar explicaciones respecto de la situación de cada uno de los
acusados para una mejor comprensión de los delitos menores (ver registro
audiovisual citado, a partir del minuto 55:46).
Ello así, no surge tampoco de estas instrucciones parcialidad en las
explicaciones –como alega la defensa–. Y no puede dejar de señalarse que, con
base en un análisis integrado de las instrucciones en general, el jurado tuvo la
posibilidad de solicitar ampliación de las explicaciones, incluso durante el proceso
deliberativo, y a pesar de ello no lo hizo, como se ha expuesto anteriormente.
En función de ello, consideramos que este agravio tampoco puede
prosperar.
5.3.2.- Composición del jurado popular
Ahora bien, en relación con la composición del jurado popular y la
falta de inclusión de personas mayores de 60 años de edad, observamos que
tampoco se evidencia ninguna arbitrariedad.
Ello, en tanto a través del procedimiento adoptado se respetó el
sistema de sorteo aleatorio, la instancia de recusaciones y, en atención a la
emergencia sanitaria por pandemia de Covid-19, no se incorporaron personas
adultas mayores de 60 años de edad, según lo establecido en el punto B del
«Protocolo Sanitario “Covid 19” para el Desarrollo de los Juicios por Jurados en
la provincia de Mendoza», contenido en el Anexo I de la Resolución
Implementación n° 11- Ley 9106, de fecha 22 de setiembre de 2020, dictada por
el Ministro Coordinador del Fuero Penal Colegiado de la Suprema Corte de
Justicia. En virtud de lo dispuesto en el referido protocolo, el artículo 4 de la ley
n° 9.106 fue reglamentado en concordancia con el Decreto 260/2020 del Poder
Ejecutivo Nacional en relación a personas en situaciones de riesgos, por lo que
tampoco resulta una disposición administrativa arbitraria al fundarse en
disposiciones generales nacionales en materia de pandemia por coronavirus.
Es por ello que este último cuestionamiento tampoco puede
prosperar.
En función de lo expuesto, consideramos que corresponde
desestimar el recurso de casación planteado por la defensa de Kevin Jair Guerrero
Dellarrovere.
5.4.- Conclusión
En definitiva, en razón de las consideraciones señaladas
entendemos que corresponde dar respuesta negativa a la primera cuestión
planteada y, en consecuencia, confirmar la sentencia recurrida.
ASÍ VOTAMOS.
SOBRE LA MISMA CUESTIÓN, EL DOCTOR OMAR. A. PALERMO, POR SU
VOTO, DIJO:
Puesto a resolver los recursos interpuestos por las defensas de
Leonardo Hisa, Juan Carlos Guerrero y Kevin Guerrero considero, en razón de las
consideraciones que a continuación paso a exponer, que las impugnaciones no
resultan procedentes. Paso a fundamentarlo.
1. Los aspectos fundamentales de la sentencia impugnada
El jurado tuvo por acreditado el hecho contenido en la pieza de
acusación, según el cual, el día 4 de marzo de 2018, en horas de la tarde,
Leonardo Hisa le encomendó a su empleado de confianza –Juan Carlos Guerrero–
a cambio de una promesa remuneratoria, que matara a su esposa. Para cumplir con
tal cometido, este último envió a sus hijos –Kevin y Alexis Guerrero– a ejecutar el
homicidio.
En función de ello, Kevin Guerrero fue condenado como autor del
delito de femicidio y homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria en
concurso ideal, en tanto que Alexis Guerrero fue condenado como partícipe
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secundario en el delito de robo seguido de muerte. Por su parte, el padre de los
ejecutores materiales del hecho, Juan Carlos Guerrero, fue condenado como
partícipe primario en el delito de homicidio cometido por precio o promesa
remuneratoria. Finalmente, Leonardo Hisa fue condenado como instigador de los
delitos de femicidio, homicidio calificado por el vínculo y homicidio cometido
por precio o promesa remuneratoria, todos en concurso ideal.
De los cuatro condenados en la presente causa, solo tres de ellos
han interpuesto recurso de casación: Leonardo Hisa; Juan Carlos Guerrero y
Kevin Guerrero. La condena de Alexis Guerrero, por su parte, no se recurrió, por
lo que se encuentra firme.
De manera preliminar, corresponde señalar los aspectos que
comparto con el voto de la mayoría de este Tribunal. Por un lado, en relación con
la valoración de la prueba, coincido con el voto preopinante en el sentido que los
elementos probatorios contradichos en el juicio son de convicción suficiente para
alcanzar el juicio de certeza que legitime el dictado de una sentencia condenatoria.
Desde este punto de vista, debe confirmarse el veredicto de culpabilidad
alcanzado respecto de Leonardo Hisa, Juan Carlos Guerrero y Kevin Guerrero.
Por otro lado, las razones que se han ofrecido para poner en duda la legitimidad de
algunos elementos de prueba, no tienen el peso suficiente para invalidar su
incorporación y posterior valoración de dichos elementos de convicción. Dicho de
otro modo, corresponde desestimar los cuestionamientos vinculados con la
vulneración de las garantías de los acusados y las normas de procedimiento por las
razones expuestas en el voto preopinante.
Asimismo, entiendo que, pese a los cuestionamientos particulares
referidos a la nulidad y exclusión probatoria de las intervenciones telefónicas
ordenadas respecto de la línea utilizada por Mayra Bustos, el grado de convicción
que de tales elementos de prueba se derivan no resultan dirimentes para la
solución del caso. En efecto, el estudio del cúmulo de pruebas detallado en el voto
preopinante, analizados de manera conjunta y aún con independencia del medio
de prueba cuestionado, permiten concluir que la decisión adoptada por el jurado
popular ha sido adecuada. Brevemente, más allá de si la prueba cuestionada es
válida en sí misma, lo cierto es que igualmente podía alcanzarse el veredicto de
culpabilidad incluso sin ella.
Además de los planteos vinculados con la validez y fuerza de
convicción de determinados elementos de prueba que, como adelanté, deben ser
descartados, las defensas de Leonardo Hisa y Juan Carlos Guerrero subrayan que
existió una única muerte y si Alexis Guerrero fue condenado como partícipe
secundario del delito de robo calificado por homicidio, entonces el resto de los co-
intervinientes nunca podrían haber sido penados por las figuras calificadas del art.
80 del CP. Según se afirma, estas incongruencias se explicarían por la falta de
precisión de las instrucciones, sobre la base de su litigación por las partes,
brindadas por el juez técnico al jurado popular las cuales habrían conducido al
error de este último.
Ahora, si bien considero que le asiste razón a las defensas, en el
sentido que efectivamente la sentencia contiene errores de importancia al
momento de establecer las responsabilidades individuales, ello no significa que el
resto de los imputados deban beneficiarse de aquellos errores. Para expresarlo de
manera drástica, que Alexis González haya sido erróneamente condenado por el
delito de participación criminal secundaria en el delito de robo agravado por
homicidio, ello no significa que los efectos de ese error deban extenderse al resto
de los intervinientes, aunque la sentencia en ese punto se encuentre firme por no
haber sido recurrida por las partes.
Está claro que éste y otros aspectos de la sentencia no puedan ser
modificados en esta instancia por diversas razones: sea por la vigencia del
principio acusatorio, sea en razón del principio de la reformatio in peius, sea por
la firmeza alcanzada por una de las condenas. Sin embargo, debido a la gravedad
del hecho que constituye el objeto del presente proceso y la trascendencia de estos
errores en la solución a la que llegó el jurado popular, es que no solo no puede
dejar de señalarse en qué han consistido estos errores, sino que además debe
precisarse cuál debió ser la solución correcta de no haberse incurrido en ellos.
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Desde mi punto de vista, el principal problema de la solución
adoptada por el jurado es la ausencia de una explicación adecuada respecto de
cómo se resuelve un caso cuando intervienen una pluralidad de personas en un
hecho. En particular, se echa de menos en las instrucciones al jurado, litigadas por
las partes, la determinación de reglas claras no solo respecto a la importancia de la
ejecución del hecho, sino especialmente respecto a la trascendencia de la
intervención en la fase previa a la ejecución. Esta falta de claridad impidió, por
ejemplo, verificar si en el caso de autos era posible advertir supuestos de autoría
no ejecutiva, es decir, casos de autoría determinados por la entidad del aporte en
la fase previa a la ejecución del hecho. Esta omisión es la que explica por qué la
figura central del hecho, Leonardo Hisa, fue condenado como partícipe –la
instigación es una forma de participación– y no como autor o coautor, según el
caso, de los tres delitos que se le imputan. Pues bien, la falta de una verdadera
teoría de la intervención delictiva en las instrucciones, litigadas por las partes, es
lo que explica por qué se incurrió en una atomización de las aportaciones a punto
de tal de condenarse a los ejecutores del hecho no solo por delitos distintos sino
por grados de intervención diversos. Así, uno de los ejecutores fue condenado
como autor del delito de femicidio y homicidio calificado por precio o promesa
remuneratoria en concurso ideal, en tanto que el otro ejecutor fue condenado
como partícipe secundario del delito de robo agravado por homicidio.
Estos problemas, estimo que encuentran una solución plausible si
se adopta un punto de partida diferente respecto de las responsabilidades que
corresponde atribuir en hechos donde intervienen varias personas. Por ello
analizaré, en primer lugar, las características del modelo teórico de intervención
delictiva que se le ofreció al jurado a través de las instrucciones correspondientes,
litigadas por las partes, y cómo el mismo fue utilizado en el caso concreto. En
segundo lugar, expondré la teoría de la autoría y la participación que, en mi
opinión, mejor resuelve los problemas que presenta la intervención de varias
personas en delito determinado. En tercer lugar, intentaré plasmar el modelo
teórico por el que se ha optado en las soluciones concretas para los problemas que
presenta el caso. Veamos.
2. El modelo de intervención delictiva utilizado en las
instrucciones al jurado: el concepto restrictivo de autor
2.1. Sobre la distinción cualitativa entre autores y partícipes
Las instrucciones, litigadas por las pares, que se le dieron al jurado
no lo mencionan expresamente, pero por la importancia central que se le da en
ellas a la ejecución del hecho, es posible inferir que se haya optado por el
concepto restrictivo de autor. Según esta teoría, los tipos de la parte especial solo
hacen referencia a la autoría y no a la participación, de modo que la regulación de
la participación criminal en las disposiciones de la parte general de los códigos
penales constituyen extensiones de responsabilidad. En otras palabras, para el
concepto restrictivo de autor, la punibilidad de los partícipes no sería posible si no
estuvieran expresamente previstas las disposiciones de los arts. 45 y ss. del
Código penal.
Según este punto de vista, autores y partícipes no se distinguen por
la cantidad sino por la calidad de las aportaciones. Se trata de una distinción
cualitativa: autor es quien lleva a cabo la realización del tipo, es decir, quien lo
ejecuta de propia mano, en tanto que los partícipes son aquellos que toman parte
del hecho de cualquier otro modo, sin ejecutarlo. Brevemente, autor es el que
ejecuta el hecho y partícipe el que interviene en la fase previa. La participación
debe darse durante la etapa de preparación del hecho, no durante la ejecución y su
punibilidad depende del comienzo de ejecución del hecho principal que debe
alcanzar por lo menos el grado de tentativa de un injusto doloso. Se trata principio
de accesoriedad limitada según el cual la participación sólo es posible si el autor
ha llevado a cabo un injusto doloso. En cambio, según esta opinión, no es punible
la participación en los delitos imprudentes.
El concepto restrictivo de autor y la teoría de la accesoriedad
limitada, que aquí ha sido expuesta solo en sus lineamientos fundamentales, es
pasible de diferentes críticas cuya explicación excede el marco de esta sentencia.
Sin embargo, debe hacerse referencia a las dificultades que tiene esta teoría para
explicar por qué el partícipe debe responder por un hecho ajeno, el llevado a cabo
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por el autor, cuando no realiza ninguno de los elementos del tipo de propia mano.
Es que, según esta solución, al partícipe se le imputa un injusto típico ajeno, de
modo que su incompatibilidad con el principio de auto-responsabilidad resulta
evidente: la imputación de la ejecución ajena como propia solo puede legitimarse
si la misma puede también ser definida como «ejecución conjunta» de todos los
intervinientes. De lo contrario se viola el principio culpabilidad por el hecho,
según el cual, solo se puede responder por el hecho propio no por el hecho ajeno.
Para sortear esa crítica se suele recurrir a una explicación adicional.
Se dice que la participación en realidad supone un injusto autónomo por el que
cada partícipe debe responder individualmente. La participación sería de este
modo un «delito de participación autónomo» por el que el partícipe debe
responder solo en la medida de su aporte y no por el injusto del autor. Sin
embargo, la teoría de la participación como injusto propio, que termina
renunciando al principio de accesoriedad, no logra explicar por qué el
interviniente en la fase de preparación del hecho debe responder por la parte
ejecutiva que fue realizada de propia mano por el autor del hecho.
Pese a las insuperables dificultades que presenta el concepto
restrictivo de autor y el principio de accesoriedad limitada, éste fue el modelo de
imputación que se le acercó al jurado a través de las instrucciones
correspondientes. El principal problema que presenta esta distinción cualitativa
entre autores y partícipes es que en el ámbito de la delincuencia organizada o la
delincuencia económica u otras formas de delincuencia moderna, el ejecutor del
hecho es normalmente un subordinado o inferior jerárquico en tanto que el
superior jerárquico interviene normalmente en la fase previa de decisión y
configuración del hecho. En estos ámbitos la ejecución del hecho tiene menos
relevancia que la intervención en la fase previa. Por ello, la aplicación de este
modelo a este tipo de delincuencia conduce a soluciones injustas, pues los
principales responsables de los hechos que se cometen deben ser imputados como
partícipes por intervenir durante la preparación del hecho, en tanto que los
inferiores jerárquicos, que realizan un aporte menor o, incluso en algunos casos,
meramente neutral, son imputados como autores por haber intervenido en la
ejecución del hecho. Es decir, la distinción cualitativa entre autores y partícipes
conduce a imputaciones injustas en el ámbito de organizaciones complejas
diseñadas jerárquicamente: los subordinados son imputados como si fueran los
máximos responsables de la organización lesiva y los máximos responsables
como meros partícipes
2.2. El modelo restrictivo de autor en su aplicación al caso
Al asumirse el modelo de restrictivo de autor se acepta que el
partícipe, en la medida en que no domina la ejecución del hecho, no realiza la
conducta descrita en el tipo penal de la Parte especial del Código Penal –no afecta
directamente el bien jurídico–, sino que favorece o provoca su realización a través
del autor. De este modo, el partícipe colabora con una ejecución que lleva a cabo
tercero. En ese sentido, pueda hablarse de una ejecución ajena: el injusto del
partícipe depende del injusto del autor.
Las instrucciones deben dar cuenta de este punto de partida teórico.
Dicho de otro modo, debe explicársele al jurado que, así como a los coautores le
son imputables las aportaciones al hecho de sus codelincuentes, a los inductores y
cómplices también les es imputable la acción del autor, y que, sin esta, no se los
puede responsabilizar por lesión o puesta en peligro alguna.
La consecuencia sistemática más importante del modelo restrictivo
de autor es que no se puede condenar a un partícipe sin un hecho principal de
autor, del cual su aportación toma su contenido de injusto. Por ende, si el jurado
ha tenido por probado un hecho principal de autor que discurre por las figuras ya
mencionadas del art. 80 del CP, entonces que uno de los intervinientes sea
condenado por la comisión de un comportamiento típico del art. 165 CP merece,
al menos, una explicación adicional.
Esta explicación adicional acaso podría deberse a que se operó con
una teoría que concibe la responsabilidad del partícipe por su propio injusto, pero,
como dijimos, este no fue el marco teórico elegido por el juez. Las instrucciones,
litigadas por las partes, se diseñaron con base en el modelo restrictivo de autor y,
no obstante, el resultado del veredicto del jurado es incompatible las propias
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premisas de este modelo.
No hay que esforzarse mucho para advertir que, del mismo modo
que en el dominio del Derecho penal sustancial las reglas que operan para
distribuir responsabilidades en casos de autoría individual varían al momento de
hacerlo en hipótesis de codelincuencia, deben realizarse ajustes en el dominio del
Derecho procesal penal cuando se dictan instrucciones a los jurados en uno y otro
tipo de casos.
La inclusión de delitos menores en tanto panorámica de figuras
penales puesta a disposición del jurado, en caso de que no considere probado el
delito principal requiere, en casos de pluralidad de intervinientes, una formulación
lingüística que toma la forma de un argumento disyuntivo excluyente. Así, cuando
la acusación recoja en una proposición dos posibilidades incompatibles separadas
por la conjunción «o» (acaso el autor X cometió el delito A o B), si se excluye
alguna de ellas y se afirma la otra, esta última condicionará el contenido de injusto
del resto de los co-intervinientes.
No debe dejársele abierta la posibilidad al jurado para que condene
por coautoría o participación por aquel delito que fuera excluido por la acusación
respecto del autor principal, bajo pena de fragmentar de manera incompatible la
intervención en el delito. Así, la disyuntiva en la acusación respecto del autor debe
considerarse excluyente y vinculante en relación con los delitos por los que deban
responder los partícipes.
Si se asume el concepto restrictivo de autor y el modelo de la
accesoriedad limitada, participar es contribuir al injusto doloso del autor en tanto
ejecutor. Y el jurado debe ser guiado con las instrucciones para que sus
conclusiones no sean inválidas en tanto contradictorias con los principios que
rigen la teoría de la autoría y la participación.
En el caso analizado el modelo restrictivo de autor se aplicó
erróneamente. Ello en tanto el jurado fue requerido para que determinara la
responsabilidad de cada uno de los imputados independientemente de la
calificación dada a los co-intervinientes. Y, de este modo, algunos de ellos fueron
considerados responsables por delitos contemplados en el art. 80 CP y otro por un
delito del art. 165 CP.
Ahora, aunque se hubiese aplicado de manera correcta, aquel
modelo está destinado al fracaso porque no explica los casos en los que el
interviniente en la fase es el mayor responsable del hecho, tal como ocurre en el
presente caso con Leonardo Hisa.
El modelo que a continuación se expone es, a mi modo de ver, el
que mejor aborda los casos de intervenciones plurales.
3. La propuesta de un modelo normativista de atribución de
responsabilidad en casos de codelincuencia
3.1. El punto de partida: el descubrimiento de los delitos de
infracción de deber
Roxin contribuyó de manera decisiva al desarrollo de la teoría de
los delitos de dominio que había sido iniciada por Welzel y luego continuada por
Gallas y Maurach. No puede negarse la importancia de que una gran parte de los
delitos se caracterizan en que el autor es considerado «el Señor del hecho» porque
tiene en sus manos el control del suceso lesivo. Quien carece de ese control o de
ese dominio del hecho solo puede ser ocupar el lugar de partícipe. Como se sabe,
el dominio puede presentarse en forma de domino de la ejecución hecho en la
autoría individual, dominio de la voluntad en la autoría mediata y co-dominio
funcional del hecho en la coautoría.
Sin embargo, el aporte más importante de Roxin a la teoría de la
autoría y la participación fue el descubrimiento de junto a los delitos de dominio
existía otra categoría de delitos caracterizados no por el dominio de la ejecución
del hecho sino por la de infracción de deber positivo. Quizás este descubrimiento
sea uno de los de más relevancia de la dogmática penal moderna. Según esta
concepción, hay delitos en los que lo decisivo no es el dominio del hecho por
parte del autor, sino la infracción de un deber positivo por parte de quien tiene la
calidad especial de autor requerida por el tipo (intraneus). En tales supuestos, es
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irrelevante si el intraneus realiza aportes materiales propios de un autor o si su
contribución material es la de un mero partícipe o si simplemente se trata de una
omisión. En todos esos supuestos el intraneus responde como autor. Dicho
mediante un ejemplo, el padre de un niño de seis años responde como autor del
delito de parricidio del art. 80 inc. 1 del Código penal tanto si ejecuta
materialmente el hecho mediante un disparo de arma de fuego (aportes propios de
autoría); como si no evita que su hijo se dispare a sí mismo con el arma (omisión);
como si le alcanza el arma para que el niño se dispare (aporte material de
participación). En todos estos casos el padre (intraneus) responde como autor con
independencia de la cantidad del aporte. A la inversa, el extraneus, que es quien
no tiene la calidad especial de autor para la realización del tipo, responde siempre
como partícipe, aunque su aporte material a la ejecución del hecho sea la propia
de un autor. En resumen, en los delitos de infracción de deber el intraneus es
autor, aunque no tenga el dominio del hecho y el extraneus es partícipe aunque
domine la ejecución del hecho de propia mano.
3.2. Los delitos de dominio como delitos de infracción de un
deber negativo
Ahora, ¿en qué radica la importancia de los delitos de infracción de
un deber para el tema que nos ocupa? La respuesta a este interrogante es la
siguiente: la importancia viene dada porque lo central para esta teoría no radica en
la ejecución del hecho sino en la infracción de un deber. Ello significa que quien
tiene deber especial positivo responde como autor, aunque no ejecute
materialmente el hecho. A diferencia de lo que ocurre en los delitos de dominio,
en los delitos de infracción de un deber el especialmente obligado es autor,
aunque intervenga en la fase previa. La cuestión es si el mismo razonamiento
puede ser trasladado al ámbito de los delitos de domino, es decir, si alguien que
interviene en la fase previa puede ser autor, pese a no tener el dominio de la
ejecución del hecho.
Quizás el gran aporte de Jakobs a la teoría de la autoría de la
intervención delictiva haya sido el hallazgo según el cual lo determinante en los
delitos de dominio debe ser algo normativo similar a la infracción de un deber.
Según Jakobs, también los delitos de dominio son delitos de infracción de un
deber, solo que el deber que se lesiona en los delitos de dominio no es un deber
positivo, propio del status que ocupa el especialmente obligado, sino un deber
negativo de no administrar el propio ámbito de organización de forma lesiva para
terceras personas. En tales supuestos, lo determinante no es el control o el
dominio del suceso sino el ámbito de competencia del interviniente sobre el curso
lesivo. Lo decisivo entonces para establecer quién responde por el suceso dañoso,
no es la determinación de quien tuvo el dominio del hecho en sentido
naturalístico, ni quién actuó en último lugar. Tampoco lo decisivo es la
determinación de un acuerdo común entre los intervinientes. Por el contrario, el
dato clave es la determinación de quién detenta la competencia por ese curso
lesivo: a quien le incumbe la evitación del daño. Esta es la tarea de la teoría de la
imputación objetiva. El problema del reparto de responsabilidades entre autores y
partícipes es una tarea propia de la teoría de la imputación objetiva, no de la
imputación subjetiva.
La función de la teoría de la imputación objetiva no se limita a la
determinación de ámbitos de competencia en el caso de intervención de varias
personas. Esa tarea la lleva a cabo también en otros ámbitos de la teoría del delito
en los que se determina la responsabilidad individual. Así, por ejemplo, en el
ámbito del tipo, si el propietario de una casa contrata a una persona para que tale
sus árboles, pese a que el trabajador actuó en último lugar causando el daño de
manera dolosa, el suceso lesivo pertenece al ámbito de responsabilidad de la
víctima. Lo decisivo no es la causación del daño ni el dolo del causante, sino la
competencia de la víctima, que es la que explica quién deber responder por el
curso lesivo. Esta idea se repite incluso en el ámbito de la imputación subjetiva: el
desconocimiento de la realización del tipo por culpa de la víctima o el
desconocimiento de la vigencia de la norma puede explicar el error de tipo o de
prohibición inevitable como un problema de imputación objetiva. En el mismo
sentido, no es la enfermedad mental lo que explica la falta de culpabilidad por
inimputabilidad, sino la responsabilidad del autor por dicha enfermedad: quien se
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coloca a sí mismo en situación de inimputabilidad responde en virtud de la actio
libera in causa pese a la falta de culpabilidad en el momento del hecho. No es el
dato naturalístico «enfermedad mental» lo que decide la imputación, sino la
competencia del autor por dicho estado. Solo la falta de responsabilidad del autor
por su estado de inimputabilidad puede legitimar la existencia de esta causa de
inculpabilidad.
De lo expuesto hasta aquí ya es posible una primera conclusión
provisional: en el ámbito de la responsabilidad individual lo decisivo no es el dato
naturalístico de la «causación» del daño por parte de quien actúa en último lugar.
Tampoco lo es el dolo o la intención del autor. Lo que decide la imputación es la
determinación de la competencia del autor respecto a la evitación del curso lesivo.
Dicha tarea dogmática debe llevarse a cabo con arreglo a criterios de imputación
objetiva. Pues bien, las cosas no son distintas cuando se trata de determinar la
responsabilidad penal de varias personas por su intervención en el delito. En
efecto, del mismo modo que la competencia del autor determina la imputación en
casos de responsabilidad individual, en los supuestos de codelincuencia lo
decisivo no es el dato naturalístico de la co-causación del daño o el co-dominio
del hecho sino el concepto de «competencia conjunta» de los intervinientes, la que
se determina sobre la base de criterios propios de la división de tareas que ofrece
la teoría de la imputación objetiva (Lesch, Intervención delictiva e imputación
objetiva, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 1995, pp. 57 ss.). Lo
explico.
3.3. El modelo de la «infracción colectiva» de un deber negativo
3.3.1. La pertenencia al colectivo: la «competencia conjunta» de
los intervinientes
Ya hemos dicho en otro lugar que el fundamento que legitima la
imposición de una pena frente al autor del hecho es el sinalagma libertad de
organización/responsabilidad por las consecuencias: el autor tiene la posibilidad
de auto-administrar su ámbito de organización libre de toda interferencia externa,
a la vez que es responsable de las consecuencias lesivas que resulten de esa
organización respecto de terceras personas. De este modo, mediante la imposición
de la pena el autor es reconocido como persona a la que se le respeta su libertad
elección a la vez se lo hace responsable de ella (ver al respecto, mi voto en el
plenario «Ibáñez Benavidez»).
Pues bien, del mismo modo que la libertad individual de
organización implica, a modo de sinalagma, la responsabilidad individual por las
consecuencias del uso de esa libertad, existe también el reconocimiento a la
libertad de organizarse de manera conjunta, lo que implica, también como
sinalagma, la responsabilidad por la obra conjunta. El reconocimiento a este
espacio de libertad para organizarse colectivamente es evidente en el ámbito de
las buenas obras: sin el reconocimiento de que existe una competencia conjunta
nadie se embarcaría en una obra conjunta, pues no habría esperanza alguna de
recibir recompensa. Por el contrario, en el ámbito de las malas obras, sin el
reconocimiento de un ámbito de competencia conjunta se podría colaborar
mediante actos previos en una obra colectiva sin que temor a sufrir las
consecuencias de una sanción (JAKOBS, G., Theorie der Beteiligung, Mohr Siebeck,
Tubinga, 2014, pp. 15 ss).
Lo característico de la competencia conjunta es la división de tareas
que vincula a los intervinientes entre sí, lo que permite que entre ellos conformen
un colectivo cuya tarea es la realización del hecho. La división de trabajo es
vinculante cuando el aporte del interviniente no solo contribuye causalmente al
desarrollo de los acontecimientos, sino que tiene el significado objetivo de haberlo
hecho posible. Dicho con otras palabras, la división de tareas vincula a los
intervinientes cuando la aportación individual no tiene otro sentido que no sea el
de ser continuado por un tercero que es quien finalmente ejecuta el hecho. De este
modo, en el caso de reparto de tareas que vincula en lugar de aislar los
intervinientes no sólo han de responder de sus prestaciones sino también por el
ulterior desarrollo de los acontecimientos.
La división de tareas fundamenta la imputación recíproca de las
aportaciones entre los intervinientes. Por esta razón, se considera que el ejecutor,
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mediante la ejecución, no solo lleva a cabo su propio aporte a la realización del
tipo, sino que además ejecuta la obra de todo el colectivo que conforman con el
resto de los intervinientes. A su vez, el partícipe que interviene en la fase previa
ejecuta también el hecho, pero a través de la mano del ejecutor. Dicho
brevemente, los partícipes conforman con el ejecutor una persona colectiva cuya
obra es la ejecución, de modo que tanto el ejecutor como quienes intervienen en la
fase previa cometen el hecho. Por ello, la accesoriedad no debe ser entendida en el
sentido de que alguien se apoya en un injusto ajeno, pues el injusto también es del
partícipe en razón del reparto de tareas.
Ahora bien, la división tareas como fundamento de la competencia
conjunta requiere de la intervención de personas plenamente auto-responsables.
La conformación del colectivo que integran todos los intervinientes presupone que
todos quien forman parte del colectivo son personas capaces de culpabilidad.
Dicho de otro modo, se postula aquí una accesoriedad máxima que requiere no
solo de un hecho típico y antijurídico como presupuesto para la punibilidad de los
partícipes, sino un hecho enteramente imputable como culpable. Quien carece de
capacidad de culpabilidad no expresa el sentido jurídico-penal de la conducta, de
modo que no hay colectivo posible con las personas inimputables. Ellas solo
pueden ser el instrumento de quien actúa en la trastienda, en consecuencia, rigen
para estos supuestos las reglas de la autoría mediata.
Por lo demás, la importancia práctica de considerar que la
ejecución no solo pertenece a quienes ejecutan el hecho, sino también al resto de
los intervinientes, radica en que se deja sin sustento teórico a la tesis que sostiene
que solo son autores los que ejecutan el hecho en tanto que partícipes son los que
intervienen en la fase previa. En efecto, según la opinión que aquí se sostiene,
todos los intervinientes ejecutan el hecho, con independencia de quién sea la mano
que se mueve para ello. Dicho a modo de ejemplo, no solo quien dispara el arma
de fuego ejecuta el tipo de homicidio. También quien facilita el arma ejecuta el
hecho, solo que en lugar de hacerlo de mano propia lo hace a través de la mano
del ejecutor.
3.3.2. La distinción cuantitativa entre autores y partícipes
Ahora, si en razón de la división de tareas todos los organizadores
del hecho conforman una persona colectiva que es la que finalmente ejecuta el
hecho, es decir, si todos realizan el tipo, incluso quienes intervienen en la fase
previa ¿cómo se distingue entre autores y partícipes? Está claro que la distinción
no puede ser cualitativa sino cuantitativa: es el peso social del aporte lo que
distingue al autor del partícipe. El autor es quien tiene el poder de configurar lo
característico del hecho, en tanto que el partícipe se ocupa solo de lo accesorio.
Quien ejecuta el hecho normalmente tiene el poder de configurarlo de modo que
generalmente el ejecutor será autor. Sin embargo, ello no es siempre así. En el
ámbito de organizaciones empresariales complejas, por ejemplo, la ejecución del
hecho queda en manos de inferiores jerárquicos de la empresa cuyo aporte carece
del peso determinante para ser considerado autor pese a ser el ejecutor.
Normalmente un ejecutor de estas características será un mero partícipe, en tanto
que los máximos responsables de la empresa serán autores pese a que no
intervienen en la ejecución de hecho sino en la fase previa.
En definitiva, tanto los autores como los partícipes cometen el
hecho. Todos ellos conforman un colectivo que los hace conjuntamente
competentes por la realización del tipo. En este esquema conceptual si bien la
ejecución es el hecho, quien la lleve a cabo no necesariamente debe ser imputado
como autor. Solo si el ejecutor tiene el «sí» y el «cómo» del hecho, es decir, solo
si es el ejecutor tiene la capacidad de configurar lo característico del hecho será
autor. De lo contrario será partícipe. En la medida en que lo que decide la
imputación no es el dato naturalístico de quién utiliza su mano para delinquir sino
la competencia del interviniente, la ejecución tiene una importancia relativa. Por
esta razón quienes intervienen en la preparación del hecho pueden ser autores y, a
la inversa, es posible encontrar cómplices durante la etapa de ejecución del hecho.
La separación entre autoría y participación no es de tipos cualitativamente
diferenciados, sino que se trata de una ordenación sobre la base de cantidades de
intervención (JAKOBS, G., “El ocaso del dominio del hecho: una contribución a la
normativización de los conceptos jurídicos”, Cancio Meliá, M. (trad.) en El
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Sistema funcionalista del Derecho penal, Grijley, Lima, 6° Ed., 2000, pp. 165 ss.).
Hacia adentro del colectivo la distinción es puramente cuantitativa.
Solo hacia afuera la distinción es cualitativa: la que existe entre accesoriedad y
prohibición de regreso. En efecto, si se está ante un supuesto de división
vinculante de tareas los intervinientes son «conjuntamente competentes» por la
realización del tipo. En tal caso, dicha vinculación significa accesoriedad: todos,
en más o en menos, cometen el hecho. En cambio, si los aportes son neutrales, de
modo que solo contribuyen causalmente a la realización del tipo pero no tienen el
sentido objetivo hacerlo posible, estamos ante un mero intercambio de
prestaciones que no vincula a los intervinientes. Quien fabrica armas de fuego
conforme al estándar no participa del homicidio que se comete con ella. En dicho
supuesto la imputación no puede retroceder hasta al primer causante: no hay
división de tareas y, en consecuencia, no hay accesoriedad sino prohibición de
regreso (JAKOBS, G., La imputación objetiva en Derecho penal, Ad-Hoc, 1997, pp.
71 ss.).
3.4. Excursus: los delitos de posición
En relación con lo expuesto, debe realizarse una salvedad respecto
de un grupo de delitos cuya especialidad es producto de una técnica de
tipificación, llamados delitos especiales en sentido amplio o delitos de posición
que, en contraste con los delitos de infracción de deber en sentido estricto,
responden a una determinada posición institucional.
En los delitos de posición, donde el tipo penal si bien exige una
determinada cualificación en el agente, esta únicamente tiene como propósito
restringir la prohibición a un grupo de destinatarios que se hallan en una
condición especialmente idónea para lesionar la posición jurídica protegida.
Para que el círculo de sujetos activos se abra a quien inicialmente
no posee la cualificación exigida por el tipo es necesario que intervenga alguien
que la ostente, no influyendo ello en la ulterior calificación como autor o
partícipe. Se mencionan en la doctrina española como ejemplos dentro de esta
categoría al delito fiscal y los delitos societarios. En los delitos de posición rigen
plenamente las reglas de la accesoriedad.
4. La aplicación del modelo adoptado al caso de autos
La distinción entre delitos de infracción de un deber negativo y
delitos de infracción de un deber positivo es crucial para la dogmática de la teoría
de la intervención delictiva. Ello, en tanto su diverso fundamento material acarrea
tres consecuencias sistemáticas centrales.
La primera de ellas está vinculada a la obligación del autor de
activar o no los conocimientos y capacidades especiales con el fin de evitar un
daño a terceros. En los delitos de organización o de infracción de un deber
negativo, no es necesario que el autor supere el estándar medio exigido conforme
su condición o rol social. Es decir, en estos casos, la no utilización de los
conocimientos especiales puede conducir a una responsabilidad por el delito de
omisión de auxilio pero no por el delito en comisión por omisión. En cambio, en
los delitos de infracción de un deber el mandato de proveer al bienestar de la
posición jurídica ajena le obliga al agente a activar los conocimientos o
capacidades especiales bajo pena de responder por el daño en comisión por
omisión.
La segunda de ellas se refiere al comienzo de la tentativa. En el
ámbito de las relaciones personales regidas por el principio neminem laedere el
hecho pasa una vez y para todos del estadio pre-ejecutivo al estadio ejecutivo, y
de éste a la consumación. Ello en tanto, la división del trabajo vincula y la mano
ajena pasa a ser propio en el marco de una obra común. Sin embargo, cuando el
agente se encuentra obligado a fomentar una relación con base en su pertenencia a
la institución, lo que interesa es la infracción de ese deber, y este se produce en
momentos distintos para cada uno de obligados especiales. La relación con la
institución es personalísima y, por ende, el hecho comienza para cada uno de los
especialmente obligados conforme el momento que se infringió el deber.
Finalmente, la distinción apuntada incide en la operación del
principio de accesoriedad: mientras en los delitos de infracción de un deber
negativo rige plenamente, en los delitos de infracción de un deber positivo –en
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principio– la institución no es accesible para el extraneus, esto es, quien no se
encuentra atravesado por el deber. Así, en los delitos comunes el hecho puede
llevarse a cabo en división de tareas, siendo posible que cada uno de los co-
intervinientes responda a título de autor, coautor o partícipe, según el quantum de
competencia por el delito en tanto obra total –también se admite la autoría
mediata–. Por el contrario, en el ámbito de los delitos de infracción de un deber en
sentido estricto cada agente responde a título de autor individual, no siendo
posible que alguien le dispute esta calificación o acaso comparta el delito como
coautor. Por su lado, quienes impulsen el hecho, pero no sean titulares de un deber
de fomento o bienestar para con la institución, podrán responder –a lo sumo– a
título de partícipes.
El fundamento material diverso de ambos grupos de delitos y las
consecuencias sistemáticas precisas que acarrean en el ámbito de los
conocimientos especiales, el comienzo de la tentativa y la operatividad del
principio de accesoriedad, hace imprescindible determinar en la interpretación de
los tipos de la Parte especial del Código penal, si nos movemos en uno u otro
dominio.
Aclarado lo anterior, lo primero que corresponde, a los efectos de
resolver los problemas planteados por los recurrentes, es determinar a qué
categoría delictiva pertenecen las figuras penales atribuidas. Dicho de otro modo,
debemos establecer si los delitos de homicidio calificado por el vínculo,
homicidio por precio o promesa remuneratoria y femicidio son delitos de
competencia por organización, delitos de competencia institucional o si
únicamente se trata de figuras con una técnica de tipificación específica que da
lugar a un delito de posición. Determinar con claridad esta cuestión es central,
pues de ello dependen las reglas de imputación aplicables al caso.
4.1. El delito del art. 80, inc. 1 del Código penal –homicidio
agravado por el vínculo– como delito de infracción de un deber
Quien mata en el marco de una relación en la que se encuentra no
solo obligado a no dañar al otro, sino, además, a proveer a su bienestar, infringe
primero un deber negativo y, al mismo tiempo, un deber positivo. Este es el
fundamento de la agravante que se concreta en el mayor contenido de injusto que
da lugar a un mayor reproche de culpabilidad reflejado en la diversa escala penal
entre la figura del art. 79 CP y la casuística del art. 80, inc. 1 CP.
Respecto del homicidio calificado por el vínculo, la doctrina
mayoritaria coincide en que se trata de un delito de infracción de deber en sentido
estricto. En consecuencia, y como se dijo, no rigen las reglas de la accesoriedad.
Esto es correcto, pues los únicos obligados especiales por la institución del
matrimonio no son otros que los propios cónyuges. De este modo, es autor del
delito de homicidio agravado del art. 80 inc. 1 tanto el cónyuge que mata al otro
de propia mano –actos propios de autoría material– como el que no evita la
muerte de su cónyuge –comisión por omisión– como el que le alcanza un arma a
un tercero para que mate a su cónyuge –actor materiales de participación–.
En el caso de autos, Leonardo Hisa es el único imputado que tiene
la calidad especial para ser autor del delito homicidio agravado por el vínculo, por
ser el cónyuge de la víctima. Hisa, como organizador de la muerte no solo cosificó
a su esposa, infringiendo su deber negativo de no empeorar el ámbito de
organización de la víctima, sino que, a su vez, infringió su deber positivo derivado
de la institución matrimonial de mejorar su ámbito de organización de la víctima.
En consecuencia, con base en la aplicación de las reglas de imputación
precedentes, Hisa no puede ser sino autor del delito del art. 80 inc. 1 CP. Ello es
así aunque su aporte material sea el de un inductor. El cónyuge que induce al
homicidio de su otro cónyuge no es partícipe sino autor del delito de homicidio
agravado por el vínculo. Por lo tanto, la imputación por la que fue condenado
Hisa, esto es, como instigador del delito de homicidio agravado por el vínculo, es
a todas luces errónea, pues se ha condenado al intraenus como si fuera un
extraneus.
A la inversa, también los ejecutores materiales del homicidio
agravado por el vínculo han sido mal condenados como autores. Aquí los
extraneus han sido condenados como si fueran intraneus. En efecto, al no estar
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vinculados con la víctima mediante un deber positivo de proveer al bienestar de la
institución, podrían ser considerados solo partícipes en el hecho, pero nunca
autores. El aparato teórico postulado en mi voto fundamenta sin problemas esta
conclusión: la ejecución dice mucho sobre quiénes deberán ser considerados los
«Señores del hecho» en los delitos de organización, pero no en el ámbito de los
delitos de infracción de un deber, donde lo relevante es quién lo titulariza y
cuándo lo infringe. La infracción de un deber en el marco de una institución sella
a fuego la calificación de la intervención a título de autoría.
En definitiva, Leonardo Hisa debió ser condenado como autor de
un homicidio calificado por el vínculo pese a ser materialmente un inductor y
Juan Carlos, Alexis y Kevin Guerrero debieron ser condenados como partícipes
del homicidio en el hecho a título de inductor (el primero) y de partícipes
primarios (los segundos) aunque estos últimos hayan sido los ejecutores del
hecho.
4.2. El delito del art. 80, inc. 11 del Código penal –femicidio–
como delito de posición
Nuevamente, previo a todo, se impone determinar en el marco de
qué categoría delictiva operamos: delitos de infracción de un deber negativo,
delitos de infracción de un deber positivo o delitos de posición. Si bien he hecho
referencia a estos tres grupos de delitos, no debe perderse de vista que, en rigor, el
fundamento de la responsabilidad del agente responde o la infracción del deber de
no lesión o a la infracción de un deber calificado de cooperar con una institución
determinada.
Es que los delitos de posición, como expliqué, hacen referencia a
una particular calidad del agente o posición que le facilita agredir la posición
jurídica protegida. Sin embargo, a ellos no subyace institución alguna. Se trata en
verdad, de una técnica de tipificación legal en la que, una vez que se verifica que
alguno de los co-intervinientes ostentaba esa posición, rigen plenamente las reglas
de la accesoriedad.
Y, efectivamente, el núcleo de la antinormatividad de la figura del
femicidio, en tanto que en estos delitos la delimitación del círculo de autores
resulta únicamente formal, consiste en ser un varón que ejerce violencia de
género, posibilitando un ataque al bien jurídico vida desde una posición específica
que resulta especialmente reprochable para el legislador penal.
Así, una vez que es aportada la calidad por alguno de los miembros
del colectivo, rigen plenamente las reglas de la accesoriedad. En consecuencia,
quien ostenta la calidad o condición típica, si bien usualmente será autor, a
diferencia de los delitos de infracción de deber, esta posición puede ser
«usurpable» por otros intervinientes que la controlen, hasta devenir autores,
coautores o autores mediatos.
De este modo, los delitos de posición, también llamados falsos
delitos de infracción de un deber positivo, son en verdad, delitos de competencia
por organización. Esta toma de posición es crucial, pues nos determinará los
límites del círculo de intervinientes a los que les compete el hecho en los
femicidios ejecutados en división de tareas (primer nivel).
En el art. 80, inc. 11 CP la plataforma que le permite al colectivo
poner en tela de juicio la vida de la mujer es la de ser un varón que ejercer
violencia de género, dicho de otro modo, un sujeto activo varón que ejerce
violencia de género contra la mujer. Sobre el alcance de la violencia de género,
me remito en lo pertinente a mi voto en «Di Césare».
Bien, en el caso de autos, se verificó que el femicidio fue llevado a
cabo en división de tareas y que uno de los intervinientes –Hisa– ejercía violencia
de genero para con la víctima. De este modo, se constata que la ejecución se llevó
a cabo con la violencia de género en tanto medio comisivo puesta a disposición
del colectivo por un varón violento.
Dicho esto, el femicidio, es femicidio para todos los co-
intervinientes, en tanto la violencia de género ha de ser considerada como un
elemento transmisible de autor a partícipe y de autor a coautor, siempre y cuando
se pueda acceder a la posición que permite el acceso al tipo.
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Pero aún resta determinar la calificación de la intervención. Esto es,
cuál es el título que le cabe a cada uno de los miembros del colectivo. Respecto de
este segundo nivel analítico, que es infrecuente –aunque bien podría suceder– que
alguien le dispute el título de autor a quien pone a disposición del colectivo la
posición específica que se utilizará para dañar típicamente al bien jurídico. Puesto
en otros términos, aun cuando Hisa no ejecutó el hecho de propia mano -el
homicidio- fue él quien ejerció violencia de género sobre la víctima y, a su vez,
organizó lo característico del hecho. Debió responder entonces como coautor del
femicidio y no como un mero instigador.
Sobre la base de lo expuesto, si bien fue Hisa quien ejerció
violencia de género sobre N.C., la adaptación de Juan Carlos, Kevin y Alexis
Guerrero a este contexto de agresión los hace parte del ámbito vital en el que el
legislador ha previsto la máxima afectación de la vida de la mujer. A tal punto,
que las aportaciones organizacionales de Kevin y Alexis Guerrero al dar muerte a
la víctima, significan una apropiación de un tramo del hecho que bien puede
hacerlos responsables a título de coautoría. En efecto, si bien generalmente la
ejecución no es siempre determinante, cuando el delito de homicidio es un delito
organización –aunque sea de posición como el femicidio– la ejecución
normalmente ocupará un papel central. Por ello los hermanos Guerrero debieron
haber respondido como coautores del femicidio, junto con Hisa, el gran
configurador del hecho, pese a que no se manchó las manos con la sangre de la
víctima.
A este respecto, entiendo que el distanciamiento de Hisa de la
ejecución del hecho no implica que deba ser considerado necesariamente un
inductor, como lo hizo la sentencia condenatoria. En efecto, la gradación de la
intervención permite identificar al menos tres clases de impulso al delito que no
deben identificarse siempre y necesariamente con la inducción. Se trata de tres
clases de «determinadores».
En primer lugar, deben considerarse casos como los de autos en los
que el determinador es ante todo un configurador del hecho –selecciona los
medios, encarga a una persona precisa la comisión del hecho, paga, indica dónde
se encuentra la víctima, etc.–. En este caso, el inductor no se limita a «poner el
dolo en la cabeza del autor» sino que además configura lo principal y
característico del hecho. En este sentido, corresponderá que la autoría desplace a
la instigación al momento de calificar la intervención.
Es lo que ocurre con el caso de autos en relación a Hisa. De la
prueba obrante se desprende que fue el gran configurador del homicidio de N.C.
Esto, porque era quien tenía los motivos para llevar adelante la muerte de N.C. En
este aspecto, han sido claros los testimonios de la hermana de la víctima R.D.C.,
así como de su abogada Sabrina Eliana Barrera, de su nuera Sonia Lambas Ortiz,
de Susana Pasten Rivas, de sus hijos J.G.G.C y D.G.C., del contador de Leonardo
Hisa, Emilio Zarco, y las constancias que surgen de la audiencia de ocurrencia de
fecha 22 de mayo de 2019 en autos P-20055/2018. También fue Leonardo Hisa
fue quien puso los medios para llevar adelante el hecho, su organización: Juan
Carlos Guerrero era su empleado de confianza, y los ejecutores materiales del
hecho, a su vez, son los hijos de éste.
En segundo lugar, también podrán existir agentes que impulsen el
hecho en menor medida, manteniéndose ajenos a la ejecución material del hecho,
me refiero a los inductores en sentido estricto, que determinan dolosamente a otro
u otros a la comisión del delito. Este es el caso de Juan Carlos Guerrero. Y,
finalmente, podrán existir «pequeños inductores» que realicen aportaciones
psíquicas al delito, cuya valoración de la intervención habrá de discurrir por la
complicidad psíquica o incluso una participación secundaria.
En suma, respecto del femicidio de N.C, entiendo que estamos
frente a un caso de coautoría entre Hisa, Alexis y Kevin Guerrero. El primero no
salió a escena, pero desde la trastienda aportó el marco de violencia de género
exigida por el tipo y configuró el hecho, al que se adaptaron con una aportación
decisiva los ejecutores materiales. Por su parte, Juan Carlos Guerrero debe ser
considerado inductor –en cadena– del homicidio del art. 80 inc. 11 CP.
4.3.- La figura del art. 80, inc. 3 del Código penal –homicidio
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agravado por precio o promesa remuneratoria– como delito de posición
Idénticas reflexiones a las del apartado anterior merece la
imputación del homicidio por precio o promesa remuneratoria. Leonardo Hisa fue
el mandante que ofreció el precio, sin embargo, esto no implica que deba ser
considerado instigador. Nuevamente, se trata de un gran configurador que indujo,
pero antes le dio impresión a la forma final al hecho, aún cuando permaneciera en
la trastienda. Por ende, también debe ser considerado autor junto con Kevin y
Alexis Guerrero.
Quien paga para que se lleve a cabo un homicidio lo delimita
respecto de todo el círculo de autores como una muerte por encargo especialmente
aberrante: un homicidio por compraventa. Y una vez que este es el contenido de
injusto de la muerte, lo es para todos los co-intervinientes.
De lo expuesto, se deriva que la calificación correcta de la
intervención de los acusados, conforme la prueba obrante, debería haber sido la de
autor de un homicidio calificado por el vínculo para Hisa con la participación
primaria de Kevin y Alexis Guerrero y la inducción en cadena de Juan Carlos
Guerrero; respeto de los delitos de homicidio por precio y femicidio coautoría
para Hisa, Kevin y Alexis Guerrero e inducción en cadena para Juan Carlos
Guerrero. Todo en concurso ideal.
5. La condena de Alexis Guerrero como partícipe secundario de
robo calificado por homicidio
Llegados este punto, entonces, corresponde formularnos dos
preguntas. La primera, si las consideraciones precedentes implican que les asiste
razón a las defensas de Leonardo Hisa y Juan Carlos Guerrero en sus planteos y,
la segunda, si corresponde realizar alguna corrección en esta instancia procesal a
la condena a Alexis Guerrero con base en la figura del art. 165 CP. Ambas
respuestas deben ser negativas. Los recurrentes intentan derivar de la condena de
Alexis Guerrero por el delito de robo calificado por homicidio, consecuencias
favorables para sus defendidos. Se trata de una aplicación inversa del modelo
teórico de la accesoriedad limitada que, podríamos sintetizar del siguiente modo:
si Alexis Guerrero en tanto partícipe no lesionó por sí mismo la norma de
comportamiento contenida en el tipo delictivo del 165 CP, sino que su injusto
residió en que co-causó la lesión de la norma del autor, entonces este –así como el
resto de los intervinientes– llevó a cabo un hecho principal de robo calificado por
homicidio.
Este razonamiento es únicamente válido en un plano de lógica
formal si se lo disocia de las constancias de la causa que dan cuenta de que,
materialmente, el significado del homicidio discurrió por las figuras del femicidio,
el homicidio calificado por el vínculo y homicidio por precio. Por lo tanto, la
medida y el fundamento del injusto de Leonardo Hisa y Juan Carlos Guerrero no
puede derivarse, en lo que sería una especie de accesoriedad inversa, del injusto
de Alexis Guerrero.
Como dijimos, la condena de Alexis Guerrero como partícipe
secundario en un hecho principal inexistente se presenta como una anomalía que
se enraíza en unas instrucciones, litigadas por las partes,que omitieron la
disyuntiva excluyente a la que obligaban las opciones de la acusación en relación
con el resto de los codelincuentes.
Ahora bien, respecto de la condena que pesa sobre Alexis Guerrero
como partícipe secundario en el delito de robo calificado por homicidio, cabe
decir, tal como se anticipó que su condena se encuentra firme, por lo que no son
necesarias mayores precisiones.
6. Conclusiones
Lo expuesto hasta aquí ha permitido demostrar las dificultades que
presenta el concepto restrictivo de autor y la teoría de la accesoriedad limitada
para fundamentar la responsabilidad penal en casos de pluralidad de
intervinientes. Estos problemas se agravaron cuando sus postulados internos
fueron trasladados al jurado a través de las correspondientes instrucciones,
litigadas por las partes, en función de sus teorías del caso. Por esta razón, el jurado
incurrió en calificaciones legales e imputaciones erróneas. Así, no pudo conocer
que el delito de homicidio agravado por el vínculo es un delito de infracción de
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deber, por ello condenó como partícipe al autor y condenó a los partícipes como
autores. Calificó erróneamente el comportamiento de uno de los ejecutores del
hecho y condenó por instigador y no como coautor al mayor responsable del
suceso lesivo. Por ello, se ha intentado demostrar que con una teoría de la
intervención delictiva más desarrollada se hubieran alcanzado mejores resultados.
Sin embargo, está claro que estas dificultades que presenta la causa
no pueden ser subsanadas en esta etapa procesal, pues ello afectaría garantías
procesales cuya observación constituyen un mandato constitucional. En efecto,
como adelanté, no es posible jurídicamente modificar las calificaciones en este
caso por tres razones: i) por los límites que impone el principio acusatorio; y ii)
por el límite del recurso de la defensa, que no puede derivar en una solución que
perjudique al recurrente en virtud de la prohibición de reformatio in peius o
«reforma para peor» prevista en nuestra norma procesal; y, iii) la firmeza
alcanzada por una de las condenas. En suma, la resolución del jurado debe ser
respetada pese a que no se comparten aquí algunas de sus conclusiones.
ASÍ VOTO.
SOBRE LA MISMA CUESTIÓN EL DR. JULIO R. GÓMEZ ADHIERE, POR SUS
FUNDAMENTOS, AL VOTO QUE ANTECEDE.
SOBRE LA MISMA CUESTIÓN, EL DR. MARIO D. ADARO, EN VOTO
AMPLIATORIO, DIJO:
Comparto la solución a que se arriba en el voto preopinante en
cuanto corresponde desestimar los agravios esgrimidos por las defensas técnicas
de los acusados Leonardo Hisa, Juan Carlos Guerrero y Kevin Guerrero
Dellarrovere, y en consecuencia, confirmar la sentencia impugnada. En cuanto a
las consideraciones sobre la importancia de la institución del juicio por jurados y
su compatibilidad con el derecho del acusado a la revisión de la sentencia
condenatoria me remito, en lo pertinente, a mi voto en el precedente «Peteán
Pocoví».
Asimismo, entiendo conveniente hacer hincapié en estándares
internacionales de protección de derechos humanos de las mujeres víctimas de
violencias por razones de género, que surgen de organismos internacionales,
convenciones, declaraciones, informes, recomendaciones y jurisprudencia
internacional e interamericana, aplicables al caso que nos ocupa. Ello, en
consideración a las circunstancias de la realización del crimen de NC, las pruebas
que lo acreditan referidas en el voto que me antecede, y los delitos previstos en el
art. 80 del CP por los que fueron condenados los acusados. En particular, en
relación al elemento normativo del delito de homicidio agravado de una mujer por
un hombre mediante violencia de género incorporado en el inciso 11º por ley
26.791 (2012), en atención a la polisemia y complejidad de la expresión
«violencia de género».
Ante todo, cabe señalar que en anteriores precedentes
jurisprudenciales he destacado, en cuanto a la valoración de los elementos de
prueba con perspectiva de género en el proceso penal, acerca de la importancia de
partir de un análisis de los hechos en los que las mujeres son víctimas de
violencias en sus diversas manifestaciones, por encontrarse histórica, sistemática y
estructuralmente sujetas a patrones de dominación masculina que reproducen
discriminaciones y estereotipos negativos de género en los distintos ámbitos
donde desarrollan sus relaciones interpersonales, producto de relaciones
jerárquicas desiguales de poder y sometimientos, generadas y reforzadas por un
sistema patriarcal (ver al respecto, por ejemplo, «Galdeano Reyes», «Merlo
Lassa», «Concha, Jesús», «Alaniz Pineira», «Reyes Cortelezzi», «Di Césare»,
«Acuña», entre otros).
De ahí que el estándar punto de partida en el ámbito internacional
para la investigación y juzgamiento de femicidios es el derecho a la igualdad y
no discriminación que surge de la Convención para la Eliminación de todas
formas de discriminación contra la Mujer –CEDAW– incorporada a la
Constitución Nacional en el artículo 75 inciso 22º y aprobada por ley 23.179
(1985). Ahora bien, en atención al dinamismo de este instrumento internacional
por el que se adapta a la evolución del derecho internacional, «[…] forma parte
de un amplio marco jurídico internacional de derechos humanos cuyo objetivo es
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asegurar el goce de todos los derechos humanos por todas las personas y
eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer por motivos de sexo
y género» (Recomendación General nº 28 del Comité para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer –CEDAW– (2010), párr. 2 y 3), y por ende, debe
interpretarse con las recomendaciones generales adoptadas por el Comité de la
CEDAW (art. 21, párr. primero de la CEDAW).
Así, por ejemplo, en relación a la interpretación de los términos
«sexo» y «género», la Recomendación General nº 28 citada expresa que si bien la
Convención solo menciona la discriminación por motivos de sexo en el art. 1, de
su interpretación con el art. 2 párr. f) y el art. 5, también abarca la discriminación
por motivos de género (párr. 5). En el mismo párrafo, establece que el término
«sexo»hace referencia «a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer»,
y que el vocablo «género» lo hace «[…] a las identidades, las funciones y los
atributos construidos socialmente de la mujer y el hombre y al significado social
y cultural que la sociedad atribuye a esas diferencias biológicas, lo que da lugar
a relaciones jerárquicas entre hombres y mujeres y a la distribución de
facultades y derechos en favor del hombre y en detrimento de la mujer. El lugar
que la mujer y el hombre ocupan en la sociedad depende de factores políticos,
económicos, culturales, sociales, religiosos, ideológicos y ambientales que la
cultura, la sociedad y la comunidad pueden cambiar».También aclara que en la
aplicación de la CEDAW en cuanto a la discriminación por motivos de género, en
razón de la definición contenida en el art. 1, «[…] se desprendería que el trato
idéntico o neutro de la mujer y el hombre podría constituir discriminación contra
la mujer cuando tuviera como resultado o efecto privarla del ejercicio de una
derecho al no haberse tenido en cuenta la desventaja y la desigualdad
preexistente por motivos de género» (párr. 5).
Asimismo, la Recomendación General nº 19, sobre «La Violencia
contra la Mujer» (1992) aclara –por ejemplo– que en la definición de la
discriminación contra la mujer del artículo 1º, se incluye «[…] la violencia
dirigida contra la mujer porque es mujer o que la afecta en forma
desproporcionada» (párr. 6). Por su parte, la Recomendación General Nº 35,
«Sobre la violencia por razón de género contra la mujer, por la que se actualiza la
recomendación general núm. 19» (2017), subraya –entre otros aspectos– que las
causas y efectos de las violencias se basan en el género y en la violencia más
como un problema social que individual y requiere respuestas integrales de los
Estados partes (párr. 9).
Otro estándar internacional específico de protección de derechos de
la mujeres es el derecho a la vida libre de violencias que emana de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer
–Convención de Belém do Pará– que adopta un nuevo paradigma de los derechos
humanos de las mujeres, adolescentes y niñas, al reconocer que lo privado es
público y que los Estados tienen el deber indelegable de prevenir, erradicar y
sancionar hechos de violencias basados en su género, tanto en los ámbitos
públicos como privados. Este paradigma se basa en un diagnóstico que
evidenciaba que es en el espacio privado donde las mujeres sufrían los mayores
ataques a su dignidad por medio de diversas manifestaciones de violencias
(MEJÍA GUERRERO, L., «La Comisión Interamericana de Mujeres y la
Convención de Belém do Pará: Impacto en el Sistema Interamericano de
Derechos Humanos», Revista IIDH, nº56, 2012, pp. 189-213).
A su vez, la mencionada Convención Interamericana debe
interpretarse y aplicarse con las recomendaciones, informes y declaraciones
emitidos por el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará
(MESECVI/OEA) y el Comité de Expertas del MESECVI (CEVI). Así, por
ejemplo, el CEVI «[…]llama la atención sobre el femicidio como la expresión
más extrema e irreversible de la violencia y discriminación contra la mujer», que
consolida en el tiempo «[…] la visión hegemónica del hombre sobre la mujer
como objeto de transgresión y el símbolo de la debilidad, una configuración de la
estructura del poder del sistema patriarcal de dominación» (OEA/MESECVI,
Tercer Informe Hemisférico sobre la Implementación de la Convención de Belém
do Pará: Prevención de la Violencia contra las Mujeres en las Américas».
Caminos por Recorrer, 2017, párr. 111). En el mismo sentido, el CEVI enfatiza
que, tanto los femicidios o feminicidios como la muerte violenta de mujeres,
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«[…]tienen su raíz en la desigualdad estructural entre mujeres y hombres, que
encuentra en la violencia de género un mecanismo de reproducción de la
opresión de las mujeres. El sistema patriarcal ubica al hombre en una posición
de poder en relación a la mujer que, a partir de mandatos culturales histórica y
socialmente construidos, habilita la visión ostentada por los hombres para
considerarla su pertenencia u objeto de dominación. Esta relación se perpetúa a
través de sistemas ideológicos y culturales que legitiman o naturalizan las
distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres» (OEA/MESECVI, Ley
Modelo Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Muerte
Violencia de Mujeres y Niñas (Femicidio/Feminicidio). Exposición de motivos,
2018, p. 11.).
En cuanto al estándar internacional de la debida diligencia
reforzada, he afirmado –con cita del precedente de la Corte IDH en el Caso
«González y otras (Campo Algodonero) vs. México»– que «[…] en casos de
violencia contra la mujer, los Estados tienen, además de las obligaciones
genéricas contenidas en la Convención Americana, una obligación reforzada a
partir de la Convención de Belém do Pará» (sentencia del 16 de noviembre de
2009 párr. 258). Ligado a ello señalé –también en base a la jurisprudencia de la
Corte IDH– que si el Estado argentino no actúa con debida diligencia en la
investigación y sanción de este tipo de hechos, las autoridades pueden ser
responsables por dejar de «[...] ordenar, practicar o valorar pruebas que
hubieran sido de mucha importancia para el debido esclarecimiento de los
homicidios». Asimismo, «[...] cuando existan indicios o sospechas concretas de
violencia de género, la falta de investigación por parte de las autoridades de los
posibles móviles discriminatorios que tuvo un acto de violencia contra la mujer,
puede constituir en sí misma una forma de discriminación basada en el género»
(Corte IDH, «Caso Veliz Franco y otros vs. Guatemala». Excepciones
Preliminares. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia del 19 de mayo de 2014,
́
parr.195 y 208; «Caso de los Niños de la Calle vs. Guatemala». Fondo. Sentencia
́ 230) (ver, al respecto, mi voto
de 19 de noviembre de 1999. Serie C, N° 64, parr.
enel fallo en pleno «Acuña»).
Ahora bien, en situaciones de violencias de mujeres durante una
relación de pareja prolongada, con hijos y/o hijas en común y en familias
patriarcales, se produce la naturalización de las violencias familiares y de género
que conlleva la invisibilización –sobre todo– de las manifestaciones simbólicas,
psicológicas y patrimoniales/económicas. En estas familias construidas sobre los
binarismos de la sexualidad y de género (femenino y masculino), los roles o
papeles que mujeres y hombres deben desempeñaren el ámbito personal, familiar,
social, laboral, etc. se basan en el determinismo biológico y cultural
heterocentrado, y en un pensamiento dicotómico y jerarquizado de los sexos y
relaciones sociales asimétricas de poder entre los géneros, en que la dominación
masculina recurre incluso a la violencia extrema para lograr la subordinación de
las mujeres y perpetuar su posición hegemónica y privilegiada en el sistema
patriarcal (véase al respecto «Scifo Rufini»).
De ahí que otro estándar es el derecho de las mujeres en
situaciones de vulnerabilidades, del que se desprende –por ejemplo– la obligación
de analizar en el contexto situado cómo es la estructura y organización familiar y
si existe el carácter cíclico de la violencia, en el que mujeres entrampadas en la
relación de pareja y el amor romántico, creen que la pareja agresora cambiará al
asumir actitudes de conquista, cuando en realidad su comportamiento funciona
como reforzador para que ellas sigan en la relación de sometimiento (ver
Recomendación General N.1 del Comité de Expertas del MESECVI sobre
legítima defensa y violencia contra las mujeres de acuerdo al artículo 2 de la
Convención de Belém do Pará, punto B.2, citada en «González Sosa»). Pues,en la
heterosexualidad patriarcal, los binarismos sexuales y de género se apropian del
discurso amoroso y construyen el amor romántico basado en que hombres y
mujeres tienen naturalezas, roles, jerarquías y poderes diferentes, que se oponen y
complementan destinados a unirse y atraerse –metáfora de «la media naranja»–
para proveer a la pareja reproductiva que reproduce la familia y la sociedad
patriarcal, con la consecuente deslegitimación de nuevas nociones de parejas, de
amor y/o de familias entre personas que no participan de las concepciones
dominantes patriarcales (NÚÑEZ NORIEGA, G. ¿Qué es la diversidad sexual?.
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2ª ed. 2016. México: Ediciones Culturales Paidós, S.A. de C.V.pp. 61/78).
Por tanto, en investigaciones y juzgamientos de femicidios con
perspectiva de género, resulta de gran relevancia no sólo transversalizar una
mirada de género, sino también incluir la interseccionalidad de las
discriminaciones en los análisis de las diversas manifestaciones de violencias
contra mujeres, en razón que no integran un grupo homogéneo. Así, por ejemplo,
es diferente el contexto de violencia de género que rodea al entorno de una mujer
heterosexual, casada, adulta mayor orientada en los roles normativos del ser mujer
y que pudo ser asesinada por violencia patrimonial, que la muerte violenta de una
mujer joven, bisexual que subvertía el orden normativo (párr. 121 del Protocolo
Latinoamericano).
Asimismo, en femicidios de mujeres adultas mayores es importante
analizar si existe una historia de violencia previa, las características de la víctima
y del victimario, la escena del crimen y las lesiones halladas en la autopsia. Así, la
violencia excesiva en el cadáver es propia de los femicidios íntimos por la
resistencia que suele presentar la víctima, y entre los mecanismos de muerte más
habituales se utiliza el apuñalamiento con instrumentos domésticos de fácil acceso
y los traumatismos con la utilización de las manos (párrs.147, 148 y 217 del
Protocolo Latinoamericano).
En el caso en revisión, la víctima era una mujer adulta mayor, con
una historia previa de violencia de género, cuya escena del crimen y mecanismo
de muerte mediante cincuenta y cinco apuñaladas demostró que fue atacada por
sorpresa en la primera media hora del día 5 de marzo de 2018. De las pruebas
objetivas e indicios mencionados en el voto preopinante, se desprende que N.C. se
defendió porque conocía con anterioridad a sus atacantes por haber realizado
trabajos en su domicilio, como también, porque pudo haber advertido que su
esposo los había mandado, ya que eran los hijos de su empleado de confianza,
Juan Carlos Guerrero. De ahí la cantidad de lesiones propinadas a la víctima con
los cuchillos que estaban en la cocina y la cantidad de manchas hemáticas en las
habitaciones de la vivienda donde vivía, por las que se desplazó defendiéndose sin
poder resguardar su vida, ante el propósito homicida de Kevin Guerrero, quien a
pesar de haber recibido un llamado a su celular por parte de personal penitenciario
al dispararse una alarma de su tobillera electrónica mientras la agredía –porque se
encontraba con prisión domiciliaria–, no desistió hasta asesinarla para llevar a
cabo el encargo de su padre y así poder obtener una recompensa o precio del
empleador de su padre, el acusado Leonardo Hisa.
La modalidad en que se llevó a cabo el femicidio de N.C. interpela
también en el análisis de la intervención de los varones acusados –en tanto sujetos
genéricos en una sociedad patriarcal– a la comprensión de cómo se construyen las
relaciones de poder y de dominación masculina, por ejemplo, desde la teoría de
género de Rita Segato a la que hice referencia en el caso «Di Césare».
La antropóloga feminista citada, en su tesis sobre etiología de la
violencia afirma que «la comprensión delas relaciones de género juega un papel
central […y que] parte del principio de que el fenómeno de la violencia emana de
la relación entre dos ejes interconectados» (Las estructuras elementales de la
violencia: Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los
derechos humanos, 2ª ed., Buenos Aires: Prometeo Libros. 2010. p.249). Señala
que en el sistema patriarcal, la producción de la masculinidad responde a procesos
diversos a los de la femineidad, y a partir de evidencias de una perspectiva
transcultural sostiene que la masculinidad «[…]es un estatus condicionado a su
obtención -que debe ser reconfirmada con una cierta regularidad a lo largo de a
vida- mediante un proceso de aprobación o conquista y, sobre todo, supeditado a
la exacción de tributos de otro que, por su posición naturalizada en este orden de
estatus, es percibido como el proveedor del repertorio de gestos que alimentan la
virilidad» (La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez:
Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado.1ª ed., Buenos Aires: Tinta
Limón. 2013.pp. 23/24).
La autora explica que el primer eje es horizontal y está formado por
relaciones de alianzas o competición alternadas, organizadas sobre la concepción
de contrato entre iguales que rige categorías clasificadas como pares o semejantes,
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donde la dinámica de la violencia se corresponde con la noción antropológica
clásica de la circulación de las dádivas o trueques. El segundo eje que es vertical,
se caracteriza por estratos marcados por un diferencial jerárquico y grados de
valor, y las relaciones son de exacción forzada o de entrega de tributo, como en el
género donde el tributo es de naturaleza sexual. Señala que ambos ejes se
articulan, se influyen mutuamente y se cruzan para formar un sistema único en el
que el equilibrio es inestable y de consistencia deficiente,por lo que al
contaminarse mutuamente el contrato y el estatus necesitan de un imput violento
para mantener el orden interno, donde el contrato compele y coacciona a sus
miembros a extraer y presentar el tributo apropiado en las relaciones de estatus en
que participan, para no ser expulsados del orden de pares o desplazados como
subordinados dentro del orden jerárquico. De ahí que el requisito indispensable
para formar parte del orden de pares es la capacidad de exacción en una economía
de estatus, y el tributo que se obtiene –en una economía simbólica entre
desiguales– es la credencial que los miembros se exigen para incluirse como
semejantes, e incluso para la creación de fraternidades que sellan pactos de lealtad
y silencio cuando manchan sus manos con la sangre de las mujeres asesinadas,
donde el tributo rendido –el cuerpo femenino– «[…]es un festín macabro»
destinado a acreditar el ingreso o permanencia en el orden de pares. Por tanto,
según Segato, los crímenes y violencias en sus diversas tipologías giran en espiral
a partir del mandato de poder del patriarcado, por lo que género y patriarcado
«[…] son la misma e indisoluble estructura» (La guerra contra las mujeres, 1ª.ed.
Madrid: Traficantes de Sueños. 2016. pp. 250/255).
A partir de esta teoría de género y conforme las pruebas
mencionadas en el voto preopinante, en las conversaciones de Kevin Guerrero con
sus pares Albornoz y Tamuch –en las que les comenta la forma como asesinó a
NC, refiriéndose a ella como «la vieja», ya pesar que intentó defenderse y por
cuyo crimen obtendría «un puro cheque»– se pueden analizar los dos ejes de
interlocución de la teoría de género de Segato. Así, en el menaje del eje vertical,
le habla a la víctima a través de un discurso punitivo en el que el destino de la
mujer es ser víctima sacrificial, disciplinada, censurada, reducida por el acto
violento; y en el eje horizontal,se dirige a sus pares para demostrarles su poder a
través de su agresividad, compite con ellos para ocupar una posición destacada en
una fratría viril que solamente reconoce un lenguaje jerárquico y una organización
piramidal (cfr. SEGATO, R., La guerra contra las mujeres,pp. 39/40).
Aunado a lo expresado, no debe perderse de vista que la existencia
de prejuicios personales y estereotipos de género que sostienen las desigualdades
y discriminaciones de género, es otra de las causas y consecuencias de la violencia
de género contra mujeres que «distorsionan las percepciones y dan lugar a
decisiones basadas en creencias preconcebidas y mitos, en lugar de hechos, lo
que a su vez puede dar lugar a la denegación de justicia, incluida la
revictimización de las denunciantes» (Corte IDH, Caso «López Soto y otros vs.
Venezuela». Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de setiembre de
2018. Serie C No. 362, párr. 235/236; Caso «Velásquez Paiz y otros vs.
Guatemala», Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 19 de noviembre de 2015. Serie C. No 307, párrafo 180).
Por consiguiente, y ante desigualdades y discriminaciones por
razones de género, se erige también el estándar de amplitud probatoria libre de
estereotipos y prejuicios de género –incorporado en el art. 16 de la ley 26.485–
para acreditar los hechos de violencias contra mujeres, «teniendo en cuenta las
circunstancias especiales en las que se desarrollan los actos de violencia y
quiénes son sus naturales testigos», en tanto el art. 31 conmina a los operadores
judiciales a que ponderen, en orden a acreditar que el hecho tuvo lugar en un
contexto de violencia de género, todas las presunciones que se construyan a través
de indicios graves, precisos y concordantes (ver, al respecto, mis votos en los
procedentes«Galdeano Reyes» y«Acuña», así como el Modelo de protocolo
latinoamericano citado, capítulo V, pp. 71/92).
Asimismo, como se ha mencionado en el voto preopinante y he
referido en el pleno «Acuña», el Modelo de protocolo latinoamericano de
investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género
(femicidio/feminicidio) –basado en normas y estándares internacionales y
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regionales de derechos humanos–, contiene lineamientos y recomendaciones en
casos de muertes violentas contra mujeres en contexto familiar y de género, en
particular con relación a la indagación de los signos, indicios y circunstancias que
rodearon la muerte, los antecedentes de la relación y la posible existencia de
violencia de género previa (párr.224 y ss.).También indica la relevancia de tener
en cuenta la historia de la mujer víctima para contextualizar la investigación y
poder resolver adecuadamente el crimen (párr. 227) (Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Oficina Regional para América
Central y ONU Mujeres. Modelo de protocolo latinoamericano de investigación
de las mujeres violentas de mujeres por razones de género
(femicidio/feminicidio).
Aplicados los estándares mencionados al crimen de NC advierto
–al igual que se expresa en el voto que lidera este pleno– que durante el debate
quedaron acreditadas las diversas situaciones de violencias de género en sus
manifestaciones psicológicas y patrimoniales que NC padeció por parte de su
esposo, Leonardo Hisa. De igual manera, el móvil que llevó a éste «encargar» a su
empleado de confianza, Juan Carlos Guerrero, que le diera muerte a NC a como
diera lugar para impedirle que efectivizara el divorcio y acciones penales en su
contra, como último acto de sometimiento y dominación masculina. Así ocurrió
en la primera hora del día 5 de marzo de 2018, el día en que NC se iba a encontrar
con sus abogados y abogada para concretar las acciones judiciales.
Me interesa también destacar que el Protocolo mencionado señala
que «[n]o se trata de explicar el femicidio por las características del agresor,
sino de encontrar el agresor por las características del femicidio» (párr. 127), e
investigar no sólo «[…] el resultado de la conducta y su impacto en la víctima y
en la escena del crimen, sino también en la repercusión que tiene en el agresor el
crimen en términos de «recompensa» o «beneficios» para entender por qué se
decide a llevar a cabo el femicidio» (párr. 99, el destacado me pertenece). Esto es
así porque la violencia contra mujeres es multifacética, por lo que para lograr un
análisis y revisión integral de los femicidios con perspectiva de género, es
importante también tener presente también el modelo ecológico feminista que
recomiendael Protocolo Latinoamericano (párr.110).
Pues, este modelo abarca cuatro esferas de análisis en cuatro
niveles a saber: 1) Nivel social o macro sistema: compuesto por las actitudes,
creencias y representaciones culturales sobre los sexos y su influencia en
estereotipos de lo que es ser hombre y ser mujer; prácticas patriarcales que
legitima la violencia contra la mujer y se basa en relaciones de poder desiguales y
opresivas; noción de masculinidad ligada a dominación, rigidez de roles de
género; aprobación de la violencia como forma de resolución de conflictos
cotidianos; idealización del amor romántico que legitima la subordinación de la
mujer y dominación del hombre, el menosprecio de las capacidades de las
mujeres, entre otros aspectos (párr. 111 a 113). 2) Nivel comunitario, exosistema
o ecosistema: asociado a factores estructurales donde se desarrollan las relaciones
de poder, tales como la dicotomía público/privado para aislar a la mujer de sus
redes familiares y sociales, y la afirmación de la identidad de grupo donde la
violencia contra las mujeres es parte de un contexto de violencia organizada (párr.
114). 3) Nivel relacional o microsistema: relacionado con la organización familiar
y entornos inmediatos de convivencia, como el ordenamiento familiar patriarcal,
la dominación económica del varón, el conflicto familiar y las formas en que se
trasmiten los desacuerdos al interior de la familia y el consumo de sustancias
adictivas (párr. 115 y 116). 4) Nivel individual, de historias personales o esfera
micro-social: comprende la dimensión individual y la social, para analizar al
presunto femicida y antecedentes personales de la víctima y del victimario, a
través de análisis de estereotipos personales y justificaciones de enfermedades,
entre otras (párr. 117 y 118).
De modo entonces, que como la ley penal argentina no define el
elemento normativo «violencia de género» contenido en el inc. 11º del art. 80 del
CP, hay que interpretar y aplicar el marco convencional mencionado en
investigaciones y juzgamientos de femicidios, como también, la ley nacional
26.485 que garantiza y protege todos los derechos reconocidos en las
Convenciones citadas, entre otras normativas (art. 3 y conc.).
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Finalmente, entiendo necesario también subrayar que a pesar del
marco normativo vigente en materia de derechos humanos y de violencia contra
mujeres, el femicidio de NC engrosa las estadísticas de femicidios en los que son
mayoría los perpetrados por la pareja o ex pareja, en la vivienda compartida o de
la mujer, con arma blanca, los fines de semana a la madrugada y por violencias
domésticas, según el Informe del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia
Argentina del año 2021, elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación.
Por tanto, también debe tenerse presente que el momento de la
ruptura de la pareja es de mayor riesgo para la mujer cuando ella toma la decisión
e inicia acciones en tal sentido. Es por ello que debe ser debidamente asesorada,
patrocinada y acompañada con medidas preventivas de protección suficientes e
integrales, proporcionadas tanto por el entorno familiar –de ser posible– como por
los diversos efectores estatales y de la sociedad civil que deben intervenir con
mujeres en situaciones de violencias de género, en consideración a la
multicausalidad del fenómeno de la violencia contra mujeres.
Por las razones expuestas, y al considerar que no proceden los
recursos interpuestos por las defensas de Leonardo Hisa, Juan Carlos Guerrero y
Kevin Guerrero, debe contestarse de manera negativa la primera cuestión
planteada.
ASÍ VOTO.
SOBRE LA SEGUNDA CUESTIÓN, EL TRIBUNAL EN PLENO, DIJO:
Corresponde omitir pronunciamiento sobre este punto, puesto que
se ha planteado para el eventual caso de resolverse afirmativa la cuestión anterior.
ASÍ VOTAMOS.
SOBRE LA TERCERA CUESTIÓN, EL TRIBUNAL EN PLENO, DIJO:
Atento al resultado a que se arriba en el tratamiento de las
cuestiones que anteceden, corresponde imponer las costas a la vencida y diferir la
regulación de honorarios profesionales para su oportunidad.
ASÍ VOTAMOS.
Con lo que se dio por terminado el acto, procediéndose a dictar la
sentencia que a continuación se inserta.
S E N T E N C I A:
Por el mérito que resulta del acuerdo precedente, la Suprema Corte
de Justicia en pleno
RESUELVE:
1.- Rechazar los recursos de casación interpuestos por las defensas
técnicas de Leonardo Hisa Pedrosa, Juan Carlos Guerrero Olmedo y Kevin Yair
Guerrero Dellarrovere.
2.- Imponer las costas a la vencida y diferir la regulación de
honorarios profesionales para su oportunidad.
3.- Tener presente las reservas del caso federal efectuadas.
4.- Remitir los presentes obrados al Tribunal de origen, a sus
efectos.
Regístrese. Notifíquese.
DR. MARIO D. ADARO DR. OMAR A. PALERMO
Ministro Ministro
DR. JOSÉ V. VALERIO DR. DALMIRO F. GARAY CUELI
Ministro Ministro
DR. JULIO R. GOMEZ DR. PEDRO J. LLORENTE
Ministro Ministro
DRA. MARÍA TERESA DAY
Ministro
SUPREMA CORTE DE JUSTICIA - SALA SEGUNDA
PODER JUDICIAL MENDOZA